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El Mercado Rosaspata tiene rostro de mujer Walter Melgar Paz


El Mercado Rosaspata de la ciudad de Cusco

“Rosas de arriba”, o “rosas de la colina”. Voces aymaras que nos sitúan en la presencia de esta cultura en el gran espacio territorial del sur andino. Rosaspata, otrora lugar de tránsito, reposo e intercambio de comerciantes y ganaderos del circuito comercial altiplánico entre el Alto y Bajo Perú. Actualmente, uno de los 8 distritos que conforman la Provincia de Huancané, en el departamento de Puno, creado en el 24 de octubre de 1876 durante el mandato presidencial de Mariano Ignacio Prado a partir de la viceparroquia del mismo nombre. Subiendo por la avenida Recoleta, a la altura de su encuentro con la Collasuyo, en la parte baja de la vía, se divisa el Mercado Rosaspata. Uno de los 72 centros de abastos registrados en el departamento del Cusco, inicia sus actividades el año 1967 y actualmente cuenta con 220 puesto fijos en su interior (Censo Nacional de Mercados de Abastos. Inei 2016) y otros tantos -de manera ambulatoria- en su perímetro. Rosaspata, mercado de abastos en una de las zonas populares del Cusco; lugar público de encuentro entre ofertas y demandas, lugar de transacciones e intercambios materiales. Pero también lugar y espacio de comunicación y de transferencia de representaciones simbólicas y discursos que reproducen formas de entender y organizar la sociedad y la cultura.


Espacio y lugar en donde las mujeres adquieren visibilidad (se hacen especialmente visibles) protagonizando la conducción, organización, venta y compra de productos. Pero, ¿por qué los mercados adquieren rostro de mujer? “Será porque el vínculo entre la alimentación y las mujeres todavía resulta inseparable: desde la función nutricia de las mujeres que son madres (o que tarde o temprano debieran serlo), hasta los programas sociales vinculados a la organización, preparación y entrega de alimentos”... refiere Roxana Vásquez, al intercambiar preliminarmente estos registros. Agrega, “una función que contribuye a la reproducción estereotipada de la división de roles, división que sigue instalada con atávica profundidad en los imaginarios sociales del país”. “Pero un mercado de abastos también puede ser un lugar para la sobrevivencia de los más pobres, es decir de las más pobres (porque la pobreza todavía sigue exhibiendo rostro de mujer). Baste observar el comercio ambulatorio que se forma alrededor de los mercados y el ofrecimiento itinerante de algunas mercaderías que se ofrecen y adquieren al paso para confirmarlo”. Culmina su razonamiento.

El mercado de abastos es un espacio en donde están las mujeres. Corresponde transitar de ese estar ahí, hacia un ….. ser ahí.


Walter Melgar Paz El Mercado Rosaspata tiene rostro de mujer. PerĂş, marzo del 2018

Mercado Rosaspata tiene rostro de mujer  

Fisonomía que adquiere un mercado de abastos en la ciudad del Cusco, como consecuencia de la presencia predominante de hombre o mujeres en l...

Mercado Rosaspata tiene rostro de mujer  

Fisonomía que adquiere un mercado de abastos en la ciudad del Cusco, como consecuencia de la presencia predominante de hombre o mujeres en l...

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