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Universidad Autónoma de Tlaxcala

Distinguen a la UATx con el “Mérito Editorial Universitario 2019” • El reconocimiento lo realizó la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

P

or las aportaciones a la difusión, desarrollo e impulso al conocimiento de la literatura, ciencias, artes y educación, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) otorgó el reconocimiento “Mérito Editorial Universitario 2019” a la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATx), en el marco de la celebración de la 32° Feria Universitaria del Libro (FUL). En esta ceremonia, el Dr. Luis González Placencia, Rector de la UATx, señaló que esta distinción es el resultado del esfuerzo que se efectúa para concretar un proyecto que se inició en 1976 . Expuso que se ha planteado, con otras instituciones, poner en marcha una editorial comercial interuniversitaria, en la que se lleve a cabo una distribución masiva de las obras que se producen y de esta manera establecer una forma distinta a las grandes editoriales. Con esta acción, explicó el Dr. González Placencia, se conformaría una manera alterna de dar a conocer el trabajo que se realiza en las universidades, por lo que reiteró la invitación a ser parte de esta iniciativa y a contribuir a que la labor de los universitarios sea la principal fuente de saber del país y así revalorar la tarea de los investigadores.

Dr. Luis González Placencia, Rector de la UATx y Mtro. Adolfo Pontigo Loyola, Rector de la UAEH

Afirmó que las universidades tienen la responsabilidad de cuidar, con estricto rigor, los catálogos y publicaciones, ya que representan la perspectiva del pensamiento y la creación que emana del histórico editorial, la cual marca las pautas del presente de la cultura en este rubro, en especial de las instituciones públicas que gozan de autonomía constitucional. El Mtro. Adolfo Pontigo Loyola, Rector de la UAEH, Refirió que la FUL cuenta con un gran prestigio en nuestro país y que su consejo, después de analizar el expediente correspondiente, decidió entregar el galardón al Mérito Editorial Universitario 2019 a la Universidad Autónoma de Tlaxcala, en reconocimiento a los méritos conquistados, compartiendo la convicción en el destino del proyecto educativo superior mexicano, la cercanía de vocaciones, el ánimo reivindicador del sentido y la importancia que tiene la enseñanza profesional mediante el libro universitario.

U NIVERSIDAD A UTÓNOMA

DE

T LAXCALA

Por la Cultura a la Justicia Social


Editorial

U Revista Momento ahora o nunca

143 Número

Año

XI Portada: Cartel 34º festival internacional de títeres

www.revistamomento.com.mx

Rosete Aranda

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¿QUIERES ANUNCIARTE? Blvd. 16 de septiembre No. 200 Altos 3, Apizaco, Tlax. revista.momento.tlx@gmail.com Tel: 01 (241) 41 8 32 58

no de los festivales más representativos que tiene Tlaxcala; es el Festival Internacional de los Títeres Rosete Aranda, evento que año con año sorprende como uno de los espectáculos más importantes en materia de Cultura a nivel internacional. Pero como es que empezó toda esta travesía de soñar algún día con hacer un Festival Internacional y un Museo Nacional de los Títeres. Una crónica abre esta edición; escuchando cada anécdota que vivieron los autores. No podíamos dejar de hacer este trabajo en el mejor lugar del tema, El Museo Nacional del Títere Rosete Aranda ubicado en municipio de Huamantla. El titiritero Alejandro Jara por recomendación de la maestra de teatro Guadalupe Alemán llega desde la ciudad de México para compartir todo sobre el primer Festival Internacional de Títeres Rosete Aranda. Alejandro Jara de profesión ingeniero llega a la cita preparado para compartir todos los testigos de cómo empezaron, los primeros carteles elaborados a mano, carteles ilustrados por el maestro Desiderio Hernández Xochitiotzin y una memoria lucida para ilustrarnos del tema. Mientras la maestra Guadalupe Alemán muy dispuesta a compartir información y fotos del trabajo comentado, aunque insistimos en una entrevista, desistió. Sirva este presente trabajo en un sencillo reconocimiento a su trabajo, a esos pasos a veces nada fáciles para lograr que hoy Tlaxcala cuente con un gran Festival Internacional de Títeres Rosete Aranda. Una entrevista más en con el diputado Omar Milton Avendaño, quien habla sobre uno de los temas más importantes de su agenda, la prevención y el cuidado de los menores en el estado. De extracción panista asegura que su partido se encuentra fortalecido en Tlaxcala. A disfrutar de lo usted decida; por lo pronto nosotros los invitamos a no perderse de la edición número treinta y cuatro del Festival Internacional de Títeres y de nuestra Feria de Tlaxcala 2019.

Marisol Fernández Muñoz

DIRECTORA GENERAL Marisol Fernández Muñoz DIRECTOR EDITORIAL Carlos Avendaño Flores COORDINADOR DE REDACCIÓN Yassir Zárate Méndez DISEÑO GRÁFICO Y PUBLICIDAD Arturo Vázquez Muñoz FOTOGRAFÍA Federico Ríos Macías SUSCRIPCIONES Alejandro Fernández Muñoz COLABORADORES Juanita Aguilera Dalia Sánchez Dávila Miguel Ángel Hernández Gutiérrez Horacio López Muñoz Noemí Calderon Elizabeth Cornejo Cristina Figueroa Momento ahora o nunca. Revista mensual, Octubre 2019. Editor responsable: Marisol Fernández Muñoz. Número de Certificado de Reserva otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: 04 2009–021117565 700–102. Número de Certificado de Licitud de Título: (en trámite). Número de Certificado de Licitud de Contenido: (en trámite). Domicilio de la publicación: 16 de septiembre No. 200 Altos 3 C.P. 90300, Apizaco, Tlaxcala. Tel: (241) 418 3258 241 418 3258 www.revistamomento.com.mx Distribución: Revista de Tlaxcala S.A. de C.V. 16 de septiembre No. 200 Altos 3 C.P. 90300, Apizaco, Tlaxcala. revista.momento.tlx@gmail.com Imprenta: IMPRESORA Y EDITORA INFAGON: Calle de la Alcaicería No. 8. Col. Zona Norte Central de Abastos C.P. 09040 México D.F. www.infagon.com.mx


Contenido 8

Los orígenes del festival de títeres de Tlaxcala

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Ser todo un Tiripitipis. Un retrato hablado de Alejandro Jara

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Liderazgo del PAN en el Congreso del estado

34 38 40

Reflexiones sobre el 12 de octubre En la playa La víctima y su presa

44

Rosconcha


Alejandro Jara en el Museo Nacional del Titere (Munati)

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Los orígenes del festival de títeres de Tlaxcala

Autor: Yassir Zárate Méndez | Fotografía: Federíco Ríos Macías y Archivo de Guadalupe Aleman

La memoria es un animal escurridizo. Los recuerdos se escapan, no se dejan atrapar; se escabullen. Son marionetas que de repente cobran vida y se enmascaran o se metamorfosean. En un ejercicio memorístico, Revista Momento se ha acercado con dos personajes clave en la construcción de una de las actividades culturales más importantes de Tlaxcala y de México: el Festival Internacional de Títeres “Rosete Aranda”. Hablamos de Alejandro Jara y de Guadalupe Alemán.

A

lejandro Jara Villaseñor es un tránsfuga. Como muchos personajes con un temperamento similar al suyo, una vocecita en su mente le decía que eso de ser ingeniero en Comunicaciones y Electrónica no era lo suyo. Sí, es cierto que cuando tenía 18 años, en el emblemático 1968, había ingresado a la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, la famosa ESIME del Poli. Pero también es cierto que además de las clases de matemáticas y de física, en sus ratos libres empezó a acercarse a un mundo que no le era tan ajeno: el del arte. Momento conversa con Alejandro Jara Villaseñor, quien, en 1983, luego de un largo camino y de numerosas gestiones, pudo alumbrar el nacimiento de lo que acabaría siendo una de las actividades culturales más importantes de Tlaxcala y de México: el festival de Títeres, que lleva el nombre de los Rosete Aranda y ahora presume un carácter internacional. Con carteles, programas y reseñas de los grupos participantes literalmente hechos a mano, aquella primera edición tuvo unos orígenes bastante humildes, pero contaba con el entusiasmo y la entrega de Alejandro Jara y de su cómplice en esa peregrina idea: la actriz y directora escénica Guadalupe Alemán.

Preludio: en un lugar de Tlaxcala, allá por 1983…

Imaginemos la escena: un hombre de tez blanca y abundante barba negra está al volante de un raudo Volkswagen sedán, el auto del pueblo, según la literal traducción del alemán. A su lado viaja una joven mujer, que en un futuro no muy lejano lucirá una larga cauda de cabello, que será uno de sus sellos distintivos. Pero eso ocurrirá algunos años después. En el asiento trasero va un niño, de nombre Simón. El pequeño mira con asombro el paisaje que se abre ante sus ojos. Los tres son todo el elenco de una obra que en unos minutos se representará en una de las tantas comunidades de Tlaxcala, donde el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos trata de combatir el analfabetismo. Los tres forman el grupo Tiripitipis, prácticamente la única compañía titiritera de Tlaxcala. Para ese entonces, los apellidos Rosete Aranda prácticamente nada le dicen a la gente. Estamos en 1983. El país acaba de sufrir una de sus más severas crisis económicas. La era del nacionalismo revolucionario está a punto de dar paso a la del neoliberalismo. Tiempos aún más difíciles se asoman en el horizonte del tiempo. Pero eso no lo saben nuestros tres personajes a bordo del vochito que recorre los 9


Simón Álvarez Aleman, Guadalupe Aleman Ramírez y Alejandro Jara Villaseñor al concluir el montaje de la primera exposición de títeres (1983)

caminos de Tlaxcala. Por lo pronto su misión es llegar a la comunidad donde deben ofrecer la obra de marras, titulada sencillamente Tlahuicole, guerrero tlaxcalteca. El hombre al volante del Volkswagen es Alejandro Jara Villaseñor, y su acompañante es Guadalupe Alemán. No lo saben aún, pero están poniendo los primeros adobes de un enorme castillo de ilusiones llamado Festival Internacional de Títeres Rosete Aranda. Pero eso vendrá después. Tengan paciencia. La película apenas está comenzando. (Guadalupe Alemán relata en un texto hecho llegar a Marisol Fernández, directora de esta revista, que el proyecto apoyado por el INEA se denominaba Sensibilización, apoyo y promoción de actividades teatrales en comunidades tlaxcaltecas, que operaba “en pueblos marginados, en donde el INEA tenía instaladas Salas de Lectura para apoyar la alfabetización. Se crearon seis grupos de teatro campesino que daban funciones en su propia comunidad, pero también salían a representar las obras en los poblados vecinos. Este proyecto estaba dirigido a los adultos para apoyar la recreación y la alfabetización, pero en algunos lugares los niños se interesaron por participar y se crearon algunos grupos de teatro de títeres, a los adultos también se les instruyó en este arte. En los pueblos a los que llegábamos recopilábamos información de las leyendas y de las manifestaciones de la cultura popular del lugar, para que fuera publicada 10

en la revista del INEA o en ocasiones convertirla en un producto escénico”. Fin de la digresión. Cabe aclarar que Momento solicitó una entrevista a Guadalupe Alemán, quien amablemente declinó concederla. A cambio, surtió textos y materiales gráficos que se irán escanciando a lo largo de este artículo. Se ha respetado la redacción original). El caso es que Tlahuicole, guerrero tlaxcalteca fue la punta de lanza que sirvió a Jara y a Alemán para pergeñar un proyecto de más alcance: un festival de títeres. Ahora hagamos un salto al presente.

Forward: Museo Nacional del Títere, 2019

Es sábado. Sábado 14 de Septiembre. El sol está en todo su esplendor de verano agonizante gracias al cambio climático, aunque lo más probable es que la lluvia se deje caer un poco más tarde. Un hombre de abundante barba entrecana atraviesa el parque principal de Huamantla. Se dirige al Museo Nacional del Títere. Varias horas antes había salido de su casa en la Ciudad de México, allá por el rumbo de la basílica de Guadalupe, para volver a Tlaxcala. Una vez más. “¿Cuántas veces habrás hecho este viaje, Alejandro? Seguramente ya perdiste la cuenta”, le espeta el narrador de esta historia a nuestro personaje. Hay que tenerles mucho amor a los títeres para poner en práctica la peregrina idea de viajar en sábado, en el preludio de las fiestas patrias. Imposible obtener boleto


Don Francisco Rosete Aranda

Primer desfile de titiriteros en la ciudad de Tlaxcala (1988)

para salir a las siete y estar en Huamantla a las diez. La Terminal de Autobuses y Pasajeros de Oriente, la célebre TAPO, está atestada de viajeros. “Chin, tengo ya casi 70 años, y aquí parado. Me duelen un poquito las rodillas, pero tengo que ir. Mi obligación es ir, aunque llegue ya tarde, es mi deber. Es mi deber”, se dice a sí mismo en la sala de espera, mientras aguarda por un boleto que tarda horas en salir. A su alrededor todo es agitación, pero Alejandro Jara es un tipo resistente. Todos estos años le han servido para encontrar la paz interior. Ha aprendido a esperar, a ser paciente. El viaje ha valido la pena. Ahora que atraviesa el parque de Huamantla, para llegar al Munati, está a punto de volver a contar una

historia de perseverancia y de triunfo. Es su historia, una que empezó a construir un día de 1977 bajo el suelo de la capital francesa.

Flashback: París, 1977

Armado con una guitarra y un titerito hecho “con materiales de desuso”, un joven de abundante barba negra y alborotada melena, se apresta a montar un breve y clandestino espectáculo en el metro de París. Pocos podrían pensar que se trata de un mexicano. Su tez blanca y sus ojos claros lo camuflan. El incipiente titiritero ha llegado a Francia para cursar estudios de posgrado en Sistemas de Información y Comunicación. Pero a estas alturas del viaje, sabe que ese mundo no es el suyo. Donde se siente realmente feliz es el universo de los títeres.

Jara lleva dos años en Francia, y en su futuro no ve, no se ve a sí mismo haciendo lo que hacen los ingenieros en comunicaciones ni los especialistas en sistemas de información. Lo suyo, lo suyo tiene que ver con esos seres que ahora están a punto de cobrar vida en el subterráneo parisino. La función está a punto de empezar.

Forward: Huamantla, 2019

“¿Cómo estás?”, me pregunta Alejandro Jara. “¿Cómo va la literatura?”, agrega con un gesto de cortesía. Hace muchos años que no lo veía. “Bien. Va bien”, le contesto mientras estrecho su hábil mano de marionetista. Es poco más del mediodía de este patriótico 14 de Septiembre de 2019. Jara Villaseñor ha viajado más de 150 11

kilómetros. La idea original era entrevistarlo en su casa de la Ciudad de México, pero amablemente ha sugerido que charlemos en el Munati, donde ahora buscamos a su director, Fausto Hernández, otro personaje legendario de la cultura en Tlaxcala. Fausto no está, pero ha dejado instrucciones para que podamos usar las salas que sean necesarias. A la entrada del museo, un integrante del grupo Marionetas de Huamantla manipula un muñeco con aspecto de esqueleto, pero con un elegante bombín negro. “Segunda, segunda llamada. Seguimos invitado a todo el público en general, a que asistan de este lado, en compañía de familia y seres queridos”, clama un segundo titiritero auxiliado por un micrófono. La función está a punto de empezar. Jara reconoce de inmediato a sus compañeros de oficio. Un abrazo sella el fugaz encuentro. Hay que hacer lo que ha venido a hacer a estas tierras de los Rosete Aranda.


Alejandro Jara y Don Francisco Rosete Aranda

Con la prestancia que le dan años de trayectoria (42, para ser exactos) el maestro titiritero se cambia en el baño del Museo. Es hora de comenzar un largo viaje de miles de años, que lo llevará de la India y Egipto, a Grecia, Roma, Xochitécatl y otras estaciones de la historia. Ajústense bien el cinturón, que el viaje es largo.

Primer acto: los Rosete Aranda, 1845

Poseído por el espíritu de la historia, Alejandro Jara dice: “Vimos que las figuras articuladas, de arcilla, de barro, son muy fecundas, no solamente en Tlaxcala, sino en muchas regiones de México. Aquí mismo, cerca de Huamantla, se encontró alguna figurilla, según relata un libro alemán de hace varios años. “Ya había una base, ya

había una semilla, que es sembrada cada vez que los grupos europeos pasan por Huamantla, para ir a la Ciudad de México y luego a otros lugares. Aquí daban funciones. “Según cuentan los investigadores, en 1835 es cuando varios hermanos Aranda ven eso y se les antoja comenzar a hacer una compañía de marionetas. Ellos, y luego los hijos de ellos, van creciendo y van haciendo cada vez más y más títeres. Se unen con la familia Rosete. “[Entonces] se forma la dinastía Rosete Aranda y es muy importante. A principios del siglo pasado, la compañía de autómatas de los hermanos Rosete Aranda recorre muy buena parte del país, donde no había autobuses, sino que todo era en tren, y también hay crónica

de que estuvieron en el extranjero. “Había otras compañías, no solamente ellos. Pero tal vez era la más importante, por su organización. Tenían grupos de música, una murga, según nos decía don Francisco Rosete, por cierto una murga que se llamaba Pirititipis, con p al inicio. “Y hasta donde tengo entendido, a la muerte de don Leandro Rosete Aranda, que fue el gerente más dinámico de toda esa dinastía, la compañía va perdiendo su fuerza, y creo que fue allá por los 1940, aproximadamente, que ya pasa un poco al reposo. Se vende el nombre a la Compañía Espinal, pero esa es otra historia que no vamos a contar. “Aquí en el Munati hay títeres de Rosete Aranda, muchos, qué bueno, y también de la compañía Espinal. Ese ir y venir de los grupos euro12

peos fortalece en Huamantla esa tradición y Huamantla da al mundo la compañía de títeres Rosete Aranda”. Fin del pasaje.

Segundo acto: el Festival de Títeres, 1983

En un testimonio publicado en un diario de circulación local, Celia Flores Macías, originaria de Huamantla y hermana de Fernando, presidente municipal de aquella ciudad en los años ochenta, reconoce que cuando era niña, no había escuchado hablar de los Rosete Aranda. El artículo de Celia Flores también recoge que había conocido a Alejandro Jara en París, en los años setenta, lo que la conecta con la historia aquí cronicada. Sin embargo, en este punto su personaje hace mutis por la derecha y sale del escenario.


A veces las vivencias que compartimos con otras personas no coinciden en el recuerdo ni en la memoria. A veces, en nuestro afán por ser fieles al pasado, construimos una historia divergente. Pero, también a veces, la memoria es tan lúcida, que extrae el pasado casi intacto; trae al presente recuerdos exactos. Solo de tanto en tanto algunos detalles se extravían o difieren. El testimonio de Flores Macías viene a cuento porque evidencia que la maquinaria del olvido había echado a andar sus engranajes. Los Rosete Aranda eran parte de un pasado caliginoso, arrumbado en los sótanos de la historia. Ya casi nadie sabía que sus funciones habían sido presenciadas por personajes como Benito Juárez e Ignacio Manuel Altamirano, quien escribió deliciosas crónicas sobre las soberbias presentaciones de la compañía huamantleca en el teatro-circo Orrín. Pero entonces, sobre el escenario de la historia reaparece la dupla del Volkswagen sedán. Cedemos la voz a Guadalupe Alemán: “Con la guía del maestro Desiderio H. Xochitiotzin, leímos lo poco que había de Miguel N. Lira, se hurgó en el siglo XVI, lo que nos permitió conocer la importancia del teatro de evangelización y la participación del pueblo tlaxcalteca en este acontecimiento, —como lo menciona Fray Toribio de Benavente Motolinía; en la Historia de los indios de la Nueva España—, y de manera natural el cauce de la historia nos llevó a la información de la familia Rosete Aran-

da, causándonos asombro la importancia que tuvo esta Compañía en el siglo XIX hasta los años cuarenta del siglo XX. Durante varias tardes, acudimos a visitar a don Francisco Rosete Aranda, —el último descendiente de esta dinastía— el (sic) atendía su botica ubicada frente al parque principal de Huamantla, Tlaxcala. Entre cliente y cliente, le manifestábamos nuestro interés por la historia de los Hermanos Rosete Aranda y poco a poco desempolvaba sus recuerdos y los compartía con nosotros, después de varias visitas nos invitó a pasar a su casa y nos mostró fotografías, carteles, folletos, marionetas y entablamos una amistad muy sincera con don Panchito. La conclusión de esas charlas fue que la tradición de los Rosete Aranda, estaba casi desaparecida, al menos, en Tlaxcala. Le prometimos dar a conocer la importancia de la Compañía y que en la primera oportunidad, le organizaríamos un homenaje”. Para ese momento, Alejandro Jara había recalado en Tlaxcala: “Yo venía de Francia, de haber estudiado una especialización en ingeniería, pero conocí allá un titiritero norteamericano, que me enseñó las bases de la marioneta. (Eso le permitió ofrecer funciones clandestinas en el metro de París, como se contó en el flashback de arriba). “Luego, Don Ferruco (alias Gilberto Ramírez Alvarado, uno de los más importantes titiriteros del país, acota el cronista) ya en México, me tomó como su discípulo. Había que sobrevivir, porque como titiritero no es

Primer cartel hecho a mano del Primer Festival de Títeres en Tlaxcala 13


Maestros Gilberto Ramírez Alvarado (Don Ferruco) y Mireya Cueto

fácil. [Entonces] la Universidad Autónoma de Tlaxcala me invita, en 1982, a dar clases de francés, no de ingeniería. “Trabajo con ellos, y con Guadalupe Alemán Ramírez, y con el niño de seis años, Simón Álvarez Alemán […] Presentamos un primer proyecto de hacer un festival de títeres. Convencemos a la gente de la UAT, a la gente del ISSSTE, aquí de Tlaxcala, y también la delegación de turismo regional nos decide apoyar, no tanto como institución, sino las personas que ejercían la labor cultural en esas instancias. Y es así como nace el primer festival de títeres de Tlaxcala”. Parte del impulso que crea el festival se gestó en la ciudad de Querétaro, en 1981, cuando se establece en el país una representación de la Unión Internacional de la Marioneta, una organización creada en 1929 en la ahora extinta Checoslovaquia. La UNIMA aspira a contribuir “al desarrollo y la difusión del arte de los títeres en todo el mundo” (https://www.unima.org/es/). A la reunión en Querétaro, agrega Alejandro Jara, acuden “cerca de 200

titiriteros, entre jovencitos, niños y los maestros titiriteros. Ahí, los que éramos jóvenes entonces, conocemos a las figuras que habían dado toda su vida, todo su cuerpo, toda su alma, a este oficio milenario. Empezamos a tomar los consejos de ellos. En lo particular, de Gilberto Ramírez Alvarado, Don Ferruco, que ha de andar por allá [señala hacia el cielo], dando funciones, con las angelitas entre las nubes. Ya también había tenido contacto con Gabriel Fernández Ledesma, que era tío mío, y con el maestro Roberto Lago, que, entre otros, llevaron adelante la época de oro del guiñol, allá por los cuarenta, los cincuenta, más o menos”. Uno de los cuentos más célebres de Jorge Luis Borges es “Funes el memorioso”, un personaje que recuerda todo lo que ha vivido, lo que ha visto, lo que ha leído. Funes es una metáfora de nosotros mismos, que excavamos en la lodosa tierra del pasado. Preocupada por conservar lo más fielmente posible lo ocurrido en aquel 1983, a la manera del personaje de Borges, Guadalupe Alemán ha fijado 14

por escrito su testimonio. Así, apunta que ella y Alejandro Jara elaboran un “Primer Proyecto para un Festival de Títeres en el Estado de Tlaxcala […] firmado el 14 de junio de 1983”. Dicha propuesta se presentó a Alfredo Vázquez Galicia, a la sazón secretario de Extensión Universitaria de la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Sendos oficios también llegan a las oficinas de Alejandro García Arenas, director de Turismo del gobierno de Tlaxcala, y de Eugenio Romero Melgarejo, jefe de Cultura de la delegación del ISSSTE. Relata Alemán: “Gracias a la sensibilidad y amplio apoyo de estos tres funcionarios públicos y a la solidaridad de los maestros Francisco Rosete Aranda, Gilberto Ramírez Alvarado Don Ferruco, Roberto Lago, Mireya Cueto y la Unión Nacional de la Marioneta —en ese entonces encabezada por Patricia Ostos—. Y así, se inician los Festivales de Títeres en Tlaxcala. “Implicaron un gran esfuerzo por parte de sus fundadores, los presupuestos fueron muy reducidos, el pri-


mer Cartel se hizo a mano en el añadido de tres hojas tamaño oficio”. Ahora toca turno a Alejandro Jara Villaseñor, quien, como un mago de la historia, de una mochila que lleva al hombro durante la entrevista que nos concede en el Munati el 14 de septiembre, comienza a sacar y desplegar carteles, programas de mano, recortes de periódicos, oficios y otros artilugios de la memoria. Con secreto orgullo, muestra un cartel de ese primer festival: efectivamente, está escrito a mano. “Este cartel lo diseñé en persona, pero hay una parte que vimos que la fotocopia no funcionaba bien. Joaquín Sampedro, de su letra también le diseñó ahí, porque habíamos metido la pata. Este es el primer festival de títeres, 1983, efectuado en cuatro municipios”. Llegado a este punto, Jara hace una pausa. “Desde ese primer festival, durante algunos años apoyó Rosy Vázquez Galicia, y también Joaquín Sampedro. Casi nadie los nombra, y honor a quien honor merece”, señala a manera de reconocimiento.

Interludio: así nace un festival

Son casi las seis de la tarde. El teatro del IMSS, en la ciudad de Tlaxcala, está repleto. Es viernes 5 de agosto. Justo a la mitad de la canícula de este 1983. Luego de semanas y semanas de preparación, estamos a unos minutos de presenciar la primera función del primer festival de títeres de Tlaxcala. Los organizadores son nuestra pareja del Volkswagen sedán. Ahora mismo apenas están llegando al teatro. Vienen del centro de la ciudad, de inaugurar una exposición en el patio central de la Dirección de Turismo, “donde ahora se encuentra el Museo de Arte de Tlaxcala”, acota Alejandro Jara, en su papel de evocador/aclarador/narrador. Esas exposiciones acabarán por ser uno de los sellos distintivos del naciente festival. En los siguientes años, siempre habrá muñecos y marionetas que irán de aquí para allá, mostrándose, exhibiéndose al público. En esa primera expo hay títeres aportados por Miguel Narváez, Patricia Ostos, Roberto Lago, Gilberto Ramírez 15

Don Ferruco, Mireya Cueto y Francisco Rosete Aranda. Grupos como Tiliches, La Veleta y El Galpón también prestan muñecos. Otro tanto hacen la UNIMA, Tiripitipis y La Trouppe. Y es justamente La Trouppe la compañía encargada de la función inaugural. La dupla Jara-Alemán estaba dando vida a un arte en peligro de desaparecer. “Se había casi extinguido la tradición titiritera”, apunta Jara Villaseñor, pese a la figura titiritera hallada en Xochitécatl, elaborada hace siglos y descubierta en las excavaciones arqueológicas, y a los 135 años que había durado la compañía de los Rosete Aranda. “Pero en ese presente, en 1983, qué había. Me puse a escribir un texto, que salió en dos partes, en un periódico de aquí de Tlaxcala. El artículo se llamaba “En busca de los títeres perdidos”, donde platicábamos justamente de esa inmensa tradición precolombina, de los Rosete Aranda. Terminaba el texto diciendo que nos poníamos un poco como bastiones para seguir una tradición titiritera”, agrega.


La conclusión del artículo escrito por el Tiripitipis mayor se formulaba en forma de pregunta: “‘¿Es aceptable quedarse impasibles ante la desaparición de un elemento tan mágico y extraordinario como es el títere? Yo digo no y por eso escribo estas palabras. Yo digo no, y por eso organizamos un festival de títeres en Tlaxcala. Yo digo no a la muerte de la cultura popular. Y usted, amable lector, qué dice. Buscamos a los títeres. Agosto, 1983.’ Y los encontramos. Con la gente, con el pueblo, con los amigos, con muchos compañeros titiriteros que también apoyaron gratuitamente con funciones”, se deja llevar Jara por Funes el memorioso. De vuelta al Munati y a este 2019, destaca que el festival cumple “34 versiones en este año y es, hasta donde hemos investigado, el segundo más antiguo de toda América Latina. El primero es un festival pequeñito, allá en Córdoba”. Y se hizo el festival. La leyenda estaba por comenzar.

Fin del interludio: así se hace un festival con poco presupuesto (favor de regresar a sus asientos)

Consigna Guadalupe Alemán: “Como todo parto natural fue doloroso, nació pobre el chamaco, los recursos eran escasos, el primer cartel lo hicimos manuscrito, fuimos a la ciudad de México a conseguir los capelos prestados. Montamos la exposición, algunas noches trabajábamos hasta la madrugada, hacíamos grandes cacerolas de comida

La Gobernadora Beatriz Paredes, don Francisco Rosete Aranda, Alejandro Pelayo y Alejandro Villaseñor en la inauguración del tercer festival de títeres en 1988

para los grupos invitados, elaboramos un folleto para mostrar cómo se construye un títere, impartíamos talleres, transportábamos a los grupos a los lugares en donde debían dar función, fungíamos como maestros de ceremonias, en los pueblos nos subíamos a los árboles a colocar las escenografías, hacíamos la publicidad con perifoneo, dábamos entrevistas a los medios de comunicación, barríamos los lugares a donde llegábamos a dar función”. Por su parte, Alejandro Jara recuerda así aquellos últimos días del verano del 83 (esa primera edición duró del 5 de agosto al 2 de septiembre): “No nos dábamos abasto Guadalupe y yo para hacer todo. Teníamos que llevar a los grupos […] El maestro Francisco Rosete Aranda, que lo habíamos conocido un poquito antes, ayudó con una conferencia y él, claro, muy meticuloso, viendo que no fuéramos a hacer unos malandros, pues poco a poco

nos fue apoyando, con mucho cariño. La conferencia la dio con Roberto Lago y con Don Ferruco. “Conseguimos películas en la embajada japonesa. El maestro Lago nos prestó otra, y hubo talleres de teatro y de títeres. El de teatro lo hizo Guadalupe Alemán y el de títeres me tocó hacerlo a mí, cuando podía, porque ya no podíamos con tanto trabajo”. (Guadalupe Alemán puntualiza: “Se impartió el seminario: “Un arte para todos” por el maestro Guillermo Villegas. También dos talleres: “Iniciación al teatro”, por Guadalupe Alemán Ramírez e “Inventemos nuestros títeres”, por Alejandro Jara Villaseñor). Y continúa Jara el memorioso: “También se nos ocurrió pedir al Foro Shakespeare, de la Ciudad de México, que nos prestara libros para venderlos aquí. Entonces, había venta de libros y documentos sobre teatro de títeres. Guadalupe bajaba su caja de libros, 16

los ponía allí a la venta, aunque casi no vendíamos, pero bueno. Editamos un folletito tomado del libro de Angelina Beloff, una partecita la fotocopiamos, con las autorizaciones correspondientes, para venderlo, darlo casi gratuito a la gente, para que tuviera algo sobre la historia del títere en México. Eran tres hojas tamaño doble carta, pegadas con algún tipo de pegamento”, remata.

–¿Cuéntenos cómo fue la logística de ese primer festival?

–Muy ilogística, muy ilógica, porque aunque teníamos un vehículo, a veces nos transportábamos en la ambulancia del ISSSTE. Esto lo narra Guadalupe en un texto que publicó hace un tiempo. Poníamos adentro de la ambulancia todos los títeres que iban a participar en las funciones y nosotros íbamos atrás, agarrados del barandal, cuidando de no caernos. Llegaba la ambulancia, abríamos la puerta, adelantito poníamos el tea-


Exposición de títeres en la casa de Cultura de Humantla

trino, el público por allá y la ambulancia nos servía de mesa para sacar los tiliches.

–¿Cuál fue la respuesta del público a este primer festival?

–Cada año poníamos una libreta en las exposiciones. Y ahí, libre, una pluma, una libretota grandota, que por cierto la maestra Alemán las ha de conservar. La gente escribía lo que quisiera. Y me acuerdo de una firma en ese primer festival: “Muy bien. Felicitaciones. Desiderio Hernández Xochitiotzin”. [ Jara ríe: no puede ocultar el gusto que le da] Y no lo conocíamos. Conocíamos a sus hijos. Casi todos maravillados. Nos echaban porras. No recuerdo algo negativo. Es cosa del alma. La gente siente la buena voluntad, siente el corazón. El saldo es positivo. La primera edición del festival se realiza en Tlaxcala capital, Apizaco, Huamantla y Calpulalpan. A las funciones ofrecidas por los doce grupos participantes se suman la exposición y las conferen-

cias. Y como remate, el prometido homenaje a Francisco Rosete.

Tercer acto: la perseverancia de la voluntad

Por razones que no precisa, Jara Villaseñor dejó de dar clases en la UAT. Para entonces ya se había creado el Instituto Tlaxcalteca de la Cultura. Era hora de preparar la segunda edición. El año: 1984. “Yo voy con mi proyecto del festival y le gusta al director”, agrega Alejandro Jara. Al ITC se suma el Instituto Nacional de Bellas Artes. También Desiderio Hernández Xochitiotzin los ayuda “con un diseño muy sencillo, con su letra” del cartel. Y Guadalupe Alemán contrapuntea: “En esta ocasión también el presupuesto era escaso, pero contamos con la solidaridad del maestro Desiderio H. Xochitiotzin, quien sin cobrar, diseñó el cartel, aunque nuevamente la programación se tuvo que hacer en letra manuscrita y en un papel

muy, muy económico”. Esta segunda parte también tendrá un mes de duración. Y casi aumenta al doble la cantidad de sedes: siete, donde actúan trece grupos. Como en el primero, hubo exposiciones de títeres. “Nos interesaba llevar estas exposiciones a los centros culturales. Hubo películas, conferencias y pláticas didácticas. Fuimos a Contla, a San Pablo del Monte y Tlaxco, además de las poblaciones anteriores: Calpulalpan, Huamantla, Apizaco, Tlaxcala. Y pues como no teníamos nada que hacer, a cada ciudad a la que íbamos, hacíamos un programita de mano. Un programa de mano hecho a mano, por cada ciudad”, aclara Alejandro Jara. Mireya Cueto, Roberto Lago y Gilberto Ramírez Alvarado Don Ferruco imparten conferencias a las que se suma la mesa redonda Los títeres ayer y hoy, en la que participan Ramón Alva Hernández, José Ramón Flores y 17

Rosa María Alva Hernández. Pero entonces comienzan las dificultades. “En ese año todo fue sacado con las uñas. Hace que haya unas fricciones”, reconoce Jara Villaseñor. Reclama las malas atenciones dadas a los titiriteros. Y eso “no les gustó a las autoridades, y luego hubo algunas incomprensiones”, afirma. Esas fricciones hacen que Jara Villaseñor se marche de Tlaxcala, para colaborar en la compañía El Tinglado de los Títeres, de Mireya Cueto. En tanto, Guadalupe Alemán echa a andar el taller de teatro del Colegio de Bachilleres. Paradójicamente, el gobierno estatal reconoce en una edición del Periódico Oficial impreso en diciembre de ese 1984 lo siguiente: “evento importante es el Festival de Títeres y marionetas incorporado exitosamente a las actividades culturales de Tlaxcala. Es intención darle carácter nacional e internacional en el futuro”.


En enero de 1985, el ITC anuncia que “consecuentes con la actividad se propone […] continuar organizando anualmente el festival de títeres y marionetas, dándole carácter nacional y proyectándolo con participación internacional en el futuro”. Sin embargo, no ocurre así. Guadalupe Alemán contrasta: “De manera institucional el Festival se ausentó de Tlaxcala durante tres años 1985, 86 y 87”. Y Jara la respalda: “Esos tres años no hay festival. Estamos hablando de 85, 86 y 87”. Pero los personajes del Volkswagen sedán son perseverantes. Se vuelve a escuchar la voz de Guadalupe Alemán: “le dimos seguimiento impartiendo talleres, invitando a grupos como Periquín Domínguez y Bartolito y sus muñecos —titiriteros ambulantes—, a dar funciones en diferentes Municipios del Estado, participamos también en las ediciones de la Feria de Tlaxcala. Hicimos trámites ante la señora Silvia Pinal —primera dama del Estado de Tlaxcala— para dar continuidad a los Festivales, entregándole una carta el 1° de julio de 1985, la seguíamos a los eventos oficiales y le recordábamos nuestro asunto”. En el ínterin se gesta la idea de crear un museo del títere, cuya sede sería la cuna de los Rosete Aranda: Huamantla. El proyecto prospera y el 9 de agosto de 1991 inicia actividades el Museo Nacional del Títere. Pero esa es una narrativa que no cabe en esta historia. Otro día se las platicamos. Entonces ocurre el milagro de la multiplicación de los festivales. Gracias a la conjunción de las volunta18

des de la burocracia –dicho sin ánimo de ofender a nadie– directivos del ISSSTE apoyan la idea de retomar el hilo de los muñecos, que se habían quedado desmadejados desde 1985. “En 88, dada nuestra cercanía con el ISSSTE, hablamos con los compañeros que trabajaban ahí, y también con los funcionarios”, refiere Jara Villaseñor. El resultado fue la rehabilitación del encuentro titiritero. “Y en 1988 se da continuidad a los Festivales y se organiza el Tercer Festival de Títeres en Tlaxcala Rosete Aranda. Por el seguimiento que le dimos a la difusión y formación de los titiriteros tlaxcaltecas, en los años 1985, 86 y 86, en este Festival se presentan dos nuevos grupos “Apiti” de Apizaco y “Xochiqueponi” de Santa Ana Chiautempan”, aporta Guadalupe Alemán, quien también cuenta la siguiente anécdota: “En el Tercer Festival, teníamos que montar la exposición en Huamantla y no contábamos con vehículo para transportar los capelos y los títeres para llegar a la Colecturía. La policía de Tlaxcala nos prestó una camioneta —le llamaban Julia—, y tuvimos que viajar como lo hacían los guardianes del orden, afuera del transporte, en la parte de atrás aferrados a un tubo, porque adentro iba todo el material y no había sitio para nosotros, ¡estaba lleno de títeres! Trabajábamos los tres con la consigna La función se tiene que dar y la exposición se debe inaugurar”. El ISSSTE, en un acto de conciencia ecológica, imprimió afiches para anunciar el


Guadalupe Aleman Simón y Alejandro representando Tlahuicole guerrero Tlaxcalteca

festival “en papel reciclado de los carteles que hacían ellos ahí”. El chiste es que hubo un “buen apoyo”. Ya para entonces había nueva administración estatal que dio su espaldarazo al proyecto. “El maestro Desiderio nos regala un logotipo, que es el que actualmente utilizamos. Y estaba el ISSSTE, tanto de la Ciudad de México, como el de acá. El ITC, el gobierno del estado y Tiripitipis. Ahí estamos otra vez, con conferencias, exposiciones en Huamantla y en Tlaxcala. También en ese año de 1988, por primera vez emplean el nombre de los Rosete Aranda, aunque los descendientes de los marionetistas huamantlecos no siempre estaban de acuerdo. “A veces lo quitábamos. No voy a entrar mucho tampoco a explicar, pero hubo a veces problema por el nombre. A veces se llamaba, a veces no. A veces se enojaban, porque poníamos el nombre sin que ellos estuvieran de acuerdo”, explica

Alejandro Jara. El festival empezó con una ceremonia ritual en San Miguel del Milagro y un desfile en la ciudad capital; también llegó a más poblaciones, como Ixtenco, Tetla, Panotla, Zacatelco, Nativitas y San Pablo del Monte, aunque duró menos tiempo, apenas 15 días. Participaron once grupos. A las habituales expos y conferencias, entre las que destacó la impartida por el poeta estridentista Germán List Arzubide (Los títeres y su visión poética), se suma el primer concurso de elaboración de títeres, por consejo de Roberto Lago. La idea era hacer que la gente volviera a interesarse por este arte. Algunos de los muñecos hechos en el 88 fueron incorporados en las exposiciones que se organizaron un año más tarde, durante la cuarta edición del Festival, que traería una satisfacción adicional: un viaje a Cuévano, ciudad también conocida como Guanajuato.

Entreacto: por tierras cervantinas, 1989

De forma por demás escueta, el escrito de Guadalupe Alemán resume en tres líneas una de las escasas participaciones de artistas tlaxcaltecas en el Festival Internacional Cervantino, el más importante de México. Así lo recuerda ella: “En ese año, se formó un grupo de titiriteros tlaxcaltecas y con la asesoría de don Panchito Rosete Aranda, se participó en la edición 17 del festival Internacional Cervantino, de Guanajuato, con el espectáculo Las auténticas marionetas Rosete Aranda”. Más prolífico, y acorde con la trascendencia del acto, Alejandro Jara rememora que habían llevado “un proyecto a las autoridades del ITC para hacer un montaje con los títeres Rosete Aranda, y así presentar el proyecto ante el Cervantino de ese año de 89. Hojas y hojas teníamos que llenar. El señor Miguel Narváez nos 19

alquilaba sus títeres. Don Panchito Rosete Aranda vigilaba que la cosa estuviera bien. No quiso que la obra se llamara Rosete Aranda. Que no mencionáramos el nombre Rosete Aranda, por si nos quedaba mal algo. El espectáculo se llamaba “Títeres de Tlaxcala. Espectáculo tradicional con sus marionetas legendarias”. Y mencionábamos aquí su atalaya en Huamantla. “Lo interesante es que ya, de no haber ningún grupo titiritero, más que nosotros, Tiripitipis, en el primer festival, poco a poco se van creando y en ese 89 participan adultos, quince por lo menos, que ya tenían un grupo de títeres aquí. Hay gente de Santa Ana, como Conchita Gómez Rábago, de Apizaco, de Tlaxcala, de San Pablo Apetatitlán. “Fue un trabajo que presentamos en el Cervantino, con cuadros de época; lo montamos en Guanajuato y en el Teatro Xicohténcatl”.

–¿Tuvo nombre ese grupo?


–Nuestra camiseta decía “Títeres de Tlaxcala”.

–¿Cuántas funciones presentaron en el Cervantino?

–Dos y dos. Dos allá y dos acá. Fue muy efímero.

Quinto acto: internacionalización y fin de la obra

Fue en 1989 cuando el festival de títeres de Tlaxcala dio algunos de sus pasos más importantes. A la participación en el Cervantino, se sumó la internacionalización del proyecto. Jara Villaseñor evoca a Susana Rodríguez Araujo, funcionaria de las oficinas centrales del IMSS, a quien había ayudado a preparar sendos festivales “en honor a Roberto Lago y a Gilberto Ramírez”. Ella era la encargada de organizar un festival titiritero para ese organismo tripartito, cuyo poder económico le permitía invitar a grupos extranjeros. Viendo “que el trabajo era serio”, Susana Rodríguez propone que los grupos foráneos viajen a Tlaxcala para ofrecer funciones, aprovechando la cercanía con la Ciudad de México. Un conductor iba por los titiriteros hasta la capital del país y los regresaba en la noche. Y de nueva cuenta al día siguiente: un auténtico trasiego de marionetas y sus manipuladores. “Y así, el festival de títeres, humilde que nació con hojas de papel reciclado, se vuelve internacional en 89”, asienta Alejandro Jara. Guadalupe Alemán apunta que fue el quinto festival el que ya tuvo el mote de internacional, efectuándose en 1990. Así lo refiere ella: “Y en 1990, con el apoyo de los maestros Gilberto Ramírez Alvarado y Roberto Lago, hicimos trámites ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que organizaba un Festival Internacional de Títeres en el Distrito Federal, solicitamos que los grupos participantes hicieran una extensión de sus presentaciones en Tlaxcala, fueron semanas y semanas de ir a la ciudad de México, de hacer antesalas, solicitar audiencias, recuerdo muchos días que llegábamos muy temprano y nadie nos recibía, salíamos a comer y regresábamos a seguir esperando, hasta que nos abrió la puerta

Ilustración realizada por el Maestro Desiderio Hernández Xochitiotzi

de su oficina la Lic. Susana Rodríguez, que nos brindó todo su apoyo. “Y DE ESTA MANERA EL FESTIVAL EN NUESTRO ESTADO SE CONVIRTIÓ EN EL: Quinto Festival Internacional de Títeres Rosete Aranda, del 16 de abril al 16 de junio —dos meses, apoyados por el Gobierno del Estado de Tlaxcala a través del Consejo Estatal de Cultura, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA)”. Por primera vez se llega a todos los municipios, o al menos a sus cabeceras. En ese entonces eran 44 demarcaciones. “Nos tenían que dar oxígeno, porque no aguantábamos”, indica Jara. Pero, sobre todo, anticipa su salida: “Poco a poco mi ciclo iba terminando”. Sin embargo, aún tuvo combustible para organizar y participar en la sexta edición, que también llegó a los 44 municipios y coincidió con la inauguración del Museo Nacional del Títere. Todos los proyectos que habían planteado en 1983, al menos los más sólidos, el festival y el museo, eran ya una consistente realidad. “Somos humanos y siento yo que 20

terminó nuestro ciclo aquí”, reconoce, mientras se le apaga la voz. El recuerdo del episodio lo entristece. Nada es para siempre.

Bonus track: una (breve) historia de los títeres contada por un titiritero

Estamos en el Museo Nacional del Títere. Acabamos de conseguir tres tandas por un boleto. De pie frente a un capelo que resguarda títeres elaborados en tierras americanas por manos de gente que vivió antes de la llegada de Colón y sus marineros, Alejandro Jara Villaseñor comienza la historia de la historia de los títeres. “Para hablar de los títeres en México, debemos mencionar qué hay en el mundo antiguo sobre los títeres. Sabemos que en regiones como Harappa, en India, o en Egipto hace 4 mil años, aproximadamente, ya había figuras articuladas que tenían los brazos, uno que otro las piernas y que ponían cerca de las tumbas, fundamentalmente. “Esa tradición de las figuras articuladas pasa después a Grecia, con los neuropastas, luego llega a Roma, en el siglo I o II. Durante muchos siglos se mantiene vigente en parte de Asia,


Maestro Desiderio Hernández Xochitiotzi y Guadalupe Aleman

en Europa y evidentemente en África con un contenido mucho más mágico, más religioso. “En América se toma a México como un lugar muy preponderante del desarrollo precolombino de los títeres. Sabemos que, por ejemplo, en Oaxaca, para el año 1000, aproximadamente, se representa un muñeco fuera de la mano o dentro de la mano, todavía los investigadores no se ponen bien de acuerdo. “Hay una figura que creo que pronto estará aquí en este Museo Nacional del Títere de Huamantla, donde hoy nos encontramos, que viene de Guatemala, de Santa Lucía Cotzumalguapa, por cierto esa figura es el logotipo de Tiripitipis, actualmente mi grupo. Ahí hay un titiritero que trae en la mano derecha un muñeco de guante. Esa figura, según los investigadores, data del año 500, ya de nuestra era, hace mil 500 años. “En muchas partes de nuestro país hay numerosas figuras articuladas, como las que se exhiben en el Museo Nacional del Títere, en este caso, de Cacaxtla, pero también en otras regiones arqueológicas del estado de Tlaxcala se han encontrado con una

fisonomía diferente, y no solamente en Tlaxcala, sino, por ejemplo, en Teotihuacan, del año 200 hasta el 700, se estuvieron utilizando figuras articuladas, con un fin religioso. “Hay centenas de figuras teotihuacanas, con brazos articulados, con piernas, y una que otra con la cabeza también, en muchos museos de nuestro país y del extranjero. Los titiriteros y algunos investigadores piensan que son una referencia directa del arte de los títeres en el mundo precolombino. “Afortunadamente, y también fue una fortaleza para la creación, primeramente, del Festival Internacional de Títeres de Tlaxcala en 1983, y posteriormente, también fueron muy importantes para la creación del Museo Nacional del Títere en 1991. Gracias a algunas personas que han comprendido esto, hay figuras originales en el Munati. “Vamos a hablar de América, había un trabajo titiritero que era sumamente religioso, con la danza, con la música, que era el contacto directo con las deidades. Cuando viene de Europa, después de 1500, una serie de grupos titiriteros, era ya un trabajo más vernáculo, más para ganar la vida, y muchos pasaban por Huamantla, que era uno 21

de los caminos de Veracruz a la ciudad capital. “Aquí estamos hablando de un contacto con el ser íntimo de las deidades. Los otros títeres, salvo algunos, es para ganarse la vida. Hernán Cortés, en una carta, en 1532, habla que en Tenochtitlan había un barrio donde vivían los que hacían flores como la de Castilla, dice él, los que hacían danzas. Y dice Hernán Cortés: “Y los que hacen títeres y otros juegos. Y están el tiempo que quieren y vanse a donde se les antoja, y a donde mejor partido les hacen”. “Fray Bernardino de Sahagún habla del que hace salir a los dioses, que era una especie de saltimbanqui. Entraba al patio de los reyes, sacudía su morral y va llamando a los que están en él. Van saliendo unos como niñitos, muy bello es su atavío de mujer, su faldellín, su collar de piedras finas, su capa. Igualmente, los varones están bien ataviados. Bailan, danzan, representan lo que dice el corazón de él. Y cuando lo han hecho, entonces remueve el morral otra vez, luego van entrando, se colocan dentro del morral, y por esto daban gratificaciones al que se le llamaba “El que hace salir saltar o representar a los dioses”. “Ese texto lo escribió fray Bernardino de Sahagún en base a los sabios, a los tlamatimine. Él lo tiene en náhuatl y ya después, el padre Garibay, en el siglo pasado, lo tradujo al castellano. “Pero como este texto, donde hay muñecos que bailan, cantan, que representan lo que dice el corazón de él y que además le dan caldito para la tortilla. Hay otras referencias. “El mismo Bernal Díaz del Castillo, en una de sus escritos, dice que cuando van a perseguir a unos españoles que se habían ido con los tesoros, había que agarrarlos, porque si no, qué le mandaban luego a los reyes, y en la expedición punitiva va una serie de personajes, casi todos con nombre y apellido, y después, abajito, los que llevan sacabuches, los que llevan bolsainas, y dice Bernal Díaz del Castillo, también llevan los que hacen títeres y otros juegos. Nuevamente la palabra títere”.


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Ser todo un Tiripitipis.

Un retrato hablado de Alejandro Jara Autor: Yassir Zárate Méndez | Fotografía: Archivo de Guadalupe Aleman

A

lejandro Jara Villaseñor es algo reacio a hablar de sí mismo. Aunque la intención de entrevistarlo era la de conocer los orígenes del festival de títeres de Tlaxcala, es imposible dejar de preguntarle sobre su propia vida. Sin embargo, se resiste. Hay que husmear en internet para saber que nació en Tacubaya en 1950. Que aunque cursó una ingeniería, su vocación era muy distinta; que también estudió idiomas, lo que le ayudará en su carrera como titiritero para viajar a países ajenos al español. A pesar de su resistencia, durante la entrevista que concedió a Momento en el Munati para hablar sobre los inicios del encuentro titiritero, poco a poco deja aflorar algunos pasajes de su vida, casi todos relacionados con el mundo de los títeres.

Material adicional: un titiritero en su propia voz –¿A usted qué lo animó a ser titiritero?

–Yo creo que el destino. Ingeniero en comunicaciones y electrónica especializado en Francia. Brrrr. [De la mochila que lleva para guardar carteles, programas y demás documentos relacionados con el origen del festival, saca un papel] Llenábamos algunas exposiciones con papelitos. No era tan sobrio como acá. Este era un poema anónimo. Lo voy a decir. Se llama “Oficios”. “Mi padre quiere que sea doctor y que a la gente quite el dolor, mas yo prefiero curar los gatos, perros, caballos, gallinas y patos. Mi madre me quiere ver profesora, dictando clases a toda hora. A mí me gusta escribir cuentos, con brujas, magos y encantamientos. Mi tío quiere que sea ingeniero, para que gane mucho dinero. Prefiero risas a su dinero y voy a hacerme titiritero”.

–¿Es como un credo?

–Pues hasta me brillan los ojos de lágrimas. Es un apostolado. Ser titiritero es un apostolado. Sabemos que hay gentes, titiriteros importantes, aquí en Tlaxcala, que han tenido cargos públicos, y todo, pero después caen en la desdicha de pelearse con alguien. A mí me pasó. Y luego andan ahí buscando cómo dar funciones, porque son muy buenos titiriteros.

–¿Qué le ha dejado ser titiritero?

–Mi mamá, que era pianista, fue educadora y venía de una familia de artistas, no le gustó mucho que yo, después de ser ingeniero, acabara siendo un titiritero a los veintitantos años. Años después, cuando me dieron el premio Rosete Aranda, me dice: “Ay, mijito, si yo hubiera sabido que ibas a viajar tanto, no le hubiera hecho tanto la guerra a tus muñequitos”. A partir de que me dijeron “Muchas gracias por haber trabajado en esto, pero ya no hay chamba para usted”, Roberto Lago me dice “Yo te ayudo a ir al extranjero”. Y empecé a viajar. Van 17 países, desde Canadá hasta la Patagonia, o Francia, con mis titeritos como solista. A veces hay poquita gente, a veces mucha; a veces hablando en francés o en San Francisco en inglés o en portuñol en Brasilia. Es un arte de corazón”.

–¿Qué se necesita para ser titiritero?

–[Largo silencio. Piensa detenidamente en su respuesta] Pues… fe, yo creo. Fe en, como dice el poema, en que la risa, la alegría, el amor, puede ser una moneda de cambio. Y que en lo impermanente (sic) está la riqueza, y que más que enseñar a todo este mundo material, tenemos que, como titiriteros, abrir la puerta, a la creencia y a la seguridad de que hay algo más fuerte que 25


nosotros, más importante que esta envoltura terrestre.

–¿Y usted cómo se ve a sí mismo?

–Si bien ahorita es una entrevista donde el ego aflora, evidentemente hay algunas emociones buenas y malas. Me veo en cierta etapa de mi vida, que sé que ya no me va a durar mucho. Hace cuatro años vine con una enfermedad; pensé que me iba a morir, sin embargo, me regalaron unos años más de vida. “Siento que, por ejemplo, con la titeroterapia, la terapia a través de los títeres, uno puedo ayudar a otros por medio del oficio más allá del ego. Cómo puedo ayudar con mi arte, como lo hacen con la música, con la escritura, con todo eso. “Me veo buscando cómo puedo servir con mi oficio, con mi apostolado que viene del maestro Don Ferruco, Roberto Lago, Fernández

Ledesma, también un poco Mireya Cueto y Virginia Ruano. Con este oficio milenario, en el presente me toca representarlos, estar frente a una cámara, una grabadora y decirles a los jóvenes que vienen que este es un oficio antiquísimo, de mucha riqueza espiritual y también a veces te invitan a comer, pero hay que hacerlo, porque si no, pa qué pasa nuestra vida”.

–¿Para usted qué es el Festival Rosete Aranda?

–Huy. Pues, un hijo. Yo no había tenido hijos, hasta que me nació en Venezuela una jovencita, Daniela. No había tenido hijos, y esto era como un hijo. Cuando me separan del hijo, y todavía quería protegerlo otro tiempo, pero ya no era necesaria mi labor, pues sí fue una tristeza, pero ha crecido, está en muy buenas manos. Sabemos

que está La Malinche que lo protege, y están gentes vivas y gentes muertas, como espíritus que lo están protegiendo. Uno ve cómo crece, cómo crece, cómo crece, por el bien de la cultura universal y del espíritu humano.

–¿Qué futuro le ve al Festival?

–Va bien. Va muy bien. Cuando empezaron a hacer los desfiles también se generó un agradecimiento del pueblo en cierta manera. Muchas de las salas están llenas cuando se dan [funciones]. Va creciendo y yo le he comentado al coordinador del festival que necesitamos hacer uno de los cinco continentes, donde venga un grupo africano, uno de Oceanía, además de los que vienen de otros continentes. El Festival es un bastión, no solamente en México, sino a nivel latinoamericano, y, por qué no, a nivel mundial. 26

A final de cuentas, el títere es una expresión universal. Sí. Tomo de Vasconcelos el dicho y de la Universidad [Nacional] Autónoma de México: Por mi raza hablarán los títeres. Es eso. Repito: uno sabe que es impermanente (sic), uno va a convertirse en nada y este espíritu que nos cobija durante este tiempo, tiene que verter algo en la realidad que nos tocó vivir, o como escritor o como fotógrafo o como productora o como lo que seamos cada uno. Si lo hacemos de corazón, y le sirve para que un niño, en el caso de los títeres, se sonría, para que un discapacitado trate de tomar un títere con la mano y lo mueva.

–¿Qué papel cumplen los títeres?

–Son un vehículo entre lo divino y lo terrestre.

–¿Qué pesa más: la escritura de la obra o


su representación? ¿El mejor titiritero es el que escribe sus obras o cada uno debe tener su trabajo?

–Ahora que estuve en Charleville, Francia, investigando sobre títeres precolombinos, descubrí un texto muy interesante, en francés, que hablaba sobre las carencias del titiritero solista, ese que hace todo. “A veces a un titiritero solista la plástica le sale de la patada, o la dramaturgia le queda horrible, o la actuación es muy mala. Un solista tiene carencias en un lado y en otras tiene sus fortalezas. “Muchos grupos fuertes tienen quiénes les hagan los títeres, quién haga la dramaturgia, los titiriteros manipulan, ya sea hilo, guante o varilla. Asimismo, hay un director en grupos grandes, que hay uno que otro muy bueno; aquí en México hay muy buenos. Pero como de-

cía Mireya [Cueto], que no la había mencionado, el títere es, como los haces, con el espíritu a la materia”.

–¿Cuál es la función que más recuerda?

–Ahorita me acordé de una, en una de las escuelitas que está junto al zócalo de Tlaxcala, sobre la calle Lira y Ortega. Estaba el compañero Adolfo López, con María Elena Valtierra y Maricruz Castañeda, que formaba parte del grupo, y con dos personas más que ahorita olvido. Estábamos con el teatrino, un teatrinote grandote, en dos escalones, dando la función, y de repente, alguien, no sé si fui yo, empujó el teatro, y ¡paz!, se cayó para adelante todo, y nosotros como con 300 chamacos ahí, con los títeres. Lo resolvimos como pudimos.

–¿Algún comentario que recuerde del público? –El niño malhablado. Un niño malhablado, que, por cierto,

el licenciado Fausto Hernández lo menciona. No sé en qué pueblito andábamos con El gigante egoísta, de Oscar Wilde. Yo me paraba en un banquito y salía con unos guantes de piel rústica y una máscara. Entonces les decía a los titeritos “No, aquí no los voy a dejar entrar. Es propiedad privada”. Y estaba un niñito, y lo menciona bonito Fausto, que dijo: “No, tú vete a la…”, con todas sus letras. “Tú, chinga tu madre”. [RISAS]. Provocar eso también en el niño, tomar partido por la injusticia, por el gigante, hay muchos gigantes que te ponen propiedad privada, y que hay niños que quieren jugar en esa propiedad privada.

–¿Cómo se prepara para dar una función?

–Bueno, ya está la función. Ya sabemos que nos van a pagar tres centavos, ya está el público, faltan diez minutos. Ya armé. Es todo un ritual 27

el armar las cosas. Últimamente hago una forma de tai chi, para el cuerpo; dos o tres minutos. Un poquito más larga. Y la voz también. Se cansa uno de la voz con el tiempo. Es una preparación leve, de algunas clases de canto que se han tomado para que la voz y el cuerpo estén adecuados. “Me siento un momento a saber qué enfrento ahora; es como una corrida de toros, aunque a mí no me gustan los toros, que es a ver cómo te sale la función, porque te puede salir un toro bravísimo. Y un momentito de meditación, para sentirme en mi presente, y tratar de que cuando estoy ahí, frente al público, tratar de observarme, ver cómo están los títeres. No es fácil. Ese observarse es algo complejo, porque se puede lograr poco a poco.

–¿Cuál es su personaje favorito?

–Bobote me gusta mucho. Bobote lo hice en la casa de Don Ferruco, allá en Las Vizcaínas, en la Ciudad de México. Yo venía de hacer títeres en Francia, con material de desuso. Mi primera función oficial fue hace 42 años, en un metro de París, una guitarra, y un titerito hecho con material de desuso. Y luego en 79 regreso a México, me presento en el Politécnico con varios títeres que había hecho, unos en Francia, otros en México. La obra se llamaba Antes de recibirnos de ingenieros, recibámonos como hombres”. Muy propio para el Poli. Einstein la había dicho. Antes de ser hombres de ciencia, recibámonos como hombres. Y bueno, colorín colorado, esta entrevista se ha acabado.


Liderazgo del PAN en el Congreso del estado Autor: Yasmín Zarate Méndez | Fotografía: Federíco Ríos Macías

E

l diputado Omar Milton López Avendaño, coordinador del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional en la sexagésima tercera legislatura local, habla de sus retos y alcances en el trabajo legislativo, a un semestre de haber asumido esta encomienda. Acción Nacional festeja ochenta años de su fundación, y en ese contexto, López Avendaño asegura que su partido se encuentra fortalecido en Tlaxcala. Agrega que el PAN ha sido testigo fiel de la democracia: “Hemos tenido candidatos importantísimos, somos el partido desde la oposición en todas las democracias a nivel mundial, con sesenta años de oposición. Eso nos ha permitido aprender de lo que es posible y de lo que no”. Se asume como funcionario público y asegura que su convicción es el trabajo legislativo en beneficio de la población. Los temas apremiantes de su agenda son la Ley de Movilidad, la defensa del agua y la prevención y cuidado de los menores en el estado. López Avendaño señala que a seis meses de haber arrancado en Tlaxcala la campaña de prevención contra la sustracción de infantes, ya han sido distribuidas más de veinte mil cartillas en treinta municipios. Hasta el año pasado había ciento veintiocho alertas Amber activas en la entidad, las cuales se mantienen durante dos años antes de caducar.

–¿Tlaxcala representa un foco rojo en materia de desaparición de menores?

–Veracruz, Puebla, Tlaxcala, Guerrero y la Ciudad de México tienen el mayor problema respecto a la desaparición de menores. Tlaxcala es, junto a esas entidades, un foco rojo, lo que deriva en un problema que no solo hay que solucionar en lo que respecta a la legislación, sino también mediante acciones claras dirigidas a las escuelas. Por

eso, junto con padres de familia, directores, profesores coordinamos una acción organizada de la sociedad. Ellos mismos determinaron, por ejemplo, colocar un timbre en la dirección para marcar la hora y salida en la escuelas, la compra de chalecos para un comité de vigilancia de padres de familia para así identificar si personas extrañas se acercan a la institución; asimismo, se busca que las cartillas de los menores se ubiquen en sus expedientes. La suma de acciones entre autoridades, padres, docentes y comunidad darán evidentemente resultados. Desde luego que hay vacíos, pero se trabaja en ello.

–¿Cuál es la mayor edad de riesgo de robo?

–Esta campaña reconoce el problema de robo y desaparición de niñas entre doce y dieciséis años. En consecuencia, no solamente con leyes, sino en la práctica, buscamos concientizar a los padres de familia acerca de la prevención con pláticas acerca de qué hacer, qué no hacer y cómo levantar una alerta Amber.

–¿Para qué sirve una alerta Amber?

–Lo que entregamos es una cartilla, una especie de seguro de vida, porque muchos padres caen en shock al no saber qué hacer o cómo realizar una descripción física de un familiar. En tal sentido, esta cartilla representa una información valiosa. En caso de robo o desaparición, ayuda la toma de fotografías y una muestra de ADN del cabello. El folículo capilar se guarda para una prueba de ADN constituyendo, en muchos casos, la única forma de identificar a los menores sustraídos.

–¿Quiénes se han sumado a esta campaña?

–Se han sumado la sección 31 del SNTE, lo que ha impactado en más de ciento cincuenta Escuelas, también el Sindicato de la Secretaría de Salud. En el estado, además, se ha incorporado una empresa socialmen30


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te responsable como ATAH. Este tipo de alianzas es sumamente importante. ATAH, hasta hace unos días, era la única empresa que realizaba traslados hacia la Ciudad de México. Sus taquilleros y operadores están capacitados para identificar a cualquier tipo de persona que quisiera sacar a un menor. Estamos trabajando para que la Comisión de Derechos Humanos pueda certificar este proceso en Tlaxcala. Esta campaña se ha presentado en Puebla, Morelos, Guerrero y Estado de México, gracias al trabajo de la Fundación Nacional de Investigación de niños robados y desaparecidos I.A.P., que tiene ya más de veinte años en el tema.

–¿Cómo calificaría el primer semestre de su gestión en el Congreso local?

–Realizaría un balance positivo. Hemos apostado por iniciativas que vayan acorde con las necesidades de la sociedad. El pleno del Congreso local aprobó una reforma y adición a la Constitución Política del Estado para garantizar “la primera infancia” de la niñez tlaxcalteca, cuestión que busca proteger el adecuado desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social del infante desde su nacimiento y hasta la adolescencia. A través de esta enmienda y adición, los diputados establecimos en la Carta Magna local la disposición de que los menores de edad tienen derecho a la protección física y psicológica, y a que su opinión sea tomada en cuenta en los asuntos que les afecten, en función de su edad y madurez.

–¿Cuáles son los avances de su propues-

ta legislativa?

–En este balance se encuentra la Ley de Movilidad para el Estado de Tlaxcala, que desde 1938 no han tenido una reforma o modificación en ese sentido. Nosotros hemos promovido una iniciativa que no ha sido dictaminada y que está en revisión y análisis; confiamos en que en el presente periodo legislativo se le dé salida. Desde luego tendrá muchas ventajas para el estado contar con una ley de movilización alterna: motos, mototaxis, bicitaxis, patines.

–¿Reconoce el trabajo legislativo de sus compañeras en el Congreso local?

–Soy una persona que reconoce mucho el esfuerzo de las mujeres en estos años para lograr los espacios que tienen. Con quince de ellas comparto en esta legislatura: nunca se había tenido mayoría de género. Hay que destacar que son mujeres que han te-

nido cargos de representación importantes en el Legislativo. Hoy mismo están a cargo de la Junta de Coordinación y Concertación Política y de la Mesa Directiva.

–¿Qué opina de la Ley de Paridad en Tlaxcala?

–Hoy una Ley de Paridad me parece un exceso, porque demerita el trabajo que muchas mujeres han logrado en este tiempo. Ha sido un esfuerzo tremendo, pues nos manejamos en una línea muy delgada con respecto a los comentarios que a las compañeras pudieran molestar. Yo debato con mis homólogas como debato con cualquier legislador. No me interesa el género sino debatir, intercambiar puntos de vista. A veces mis comentarios pueden ser tomados como malos o demasiado fuertes cuando solo buscan debatir con un homólogo, con el que no estoy de acuerdo en algu32

nos puntos: eso es parte del trabajo de una legislatura. He sido muy respetuoso con cada una de mis compañeras. A la larga hemos aprendido bastante acerca de la responsabilidad legislativa.

–Su partido, ¿cómo ha trabajado el tema de género?

–El PAN ya desde sus inicios traía una cuota de género más alta que cualquier otro partido. Eso llevó a que las legisladoras Leticia Hernández y Adriana Dávila lleguen a San Lázaro. Sin embargo, existe un desequilibrio generacional. El PAN en su registro de jóvenes dejó una vacante. Hay muchos casos en los que se improvisa.

–¿Cómo visualiza el servicio público en el Legislativo?

–El servicio público es muy noble y nos permite aprender en el camino. El problema es el tiempo. Los plazos son tan cortos que hoy, en los momentos políticos que


está viviendo el país, se requiere de servidores públicos que tengan una preparación y un feeling con el tema administrativo. En este momento, creo que la improvisación en la presente legislatura, no solo en el partido de mayoría, sino en todos los partidos en donde no se han preparado cuadros de mujeres para aspirar a los cargos de representación, es una llamada de atención, a la que todas las instituciones políticas deben observar.

–¿La improvisación pone en riesgo el trabajo legislativo? –No, ya que hay muchos asesores. Cuando un diputado entiende que no lo sabe todo y que hay límites, se cobija en un grupo de asesores técnicos que traen una experiencia muy importante.

–¿Cómo festejará Acción Nacional su aniversario ochenta? ¿Hay algo que festejar? –El Partido Acción Nacional en estos ochenta años ha sido testigo fiel de la democracia. Hemos tenido candidatos importantísimos. Somos el partido de la oposición en todas las democracias a nivel mundial. Con sesenta años de oposición, eso nos ha permitido aprender lo que es posible y lo que no. Tuvi-

mos doce años administrando un país; en términos generales no lo hemos hecho mal. Es cierto que hoy hay una idea diferente de gobierno, no puedo decir que sea buena o mala, sino que la ciudadanía entiende cómo gobierna. PRI, PAN y Morena en ese crisol debe tomar y entender, cuál es la mejor opción para el país.

–¿Cómo trabaja la Comisión de Recursos Hidráulicos el tema de la defensa del agua? –El tema de la defensa del agua es un tema que también nos preocupa. Son ocho municipios que, en caso de que no se haga conciencia sobre ello, podrían perder este vital líquido en diez años por concesiones a grandes empresas refresqueras y cerveceras. Se trata de Calpulalpan, Sanctórum, Españita, Benito Juárez, Tlaxco, Apizaco, Huamantla, todo el manto acuífero de Soltepec es el que se va a secar en diez años, si no se realizan acciones contundentes. Por ello, estamos trabajado directamente con los municipios. Hemos ya interpuesto una inconformidad por estos permisos y concesiones en la Comisión Nacional del Agua, pero no ha dado respuesta como se esperaba. 33


Reflexiones sobre el 12 de octubre Autor: Carolina Sthephania Muñoz Canto Profesora-Investigadora de El Colegio de Tlaxcala, A.C

A

prendimos en la escuela que el 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón descubrió América. Los católicos reyes de Aragón y Castilla financiaron un viaje que pretendía llegar a las Indias, pero finalmente tocó tierra en la isla de Guanahani. Este encuentro fue el inicio de una historia que nos toca fibras profundas, pues los países en América Latina formaron y conformaron su identidad, luego de ello. Quizá lo menos sabido es que Cristóbal Colón, había presentado al reino de Portugal el proyecto de emprender su viaje. Sin respuesta y sin financiamiento, se dirigió al recién unificado reino de Castilla y Aragón. Les contó su idea, y los convenció de apoyarlo. Pero ¿para qué viajar a Asia? Para responder esta pregunta, debemos recordar que el mundo en el que vivió Colón era muy diferente al actual. La certeza de la redondez de la Tierra no se había probado y los reinos -todavía no conformados en naciones- buscaban expandirse y ganar con ello recursos y poder. Además, se requerían bienes que provenían de las entonces llamadas Indias y a los que se había dejado de tener acceso. Los territorios hispanos, que incluían Nápoles, habían dominado el paso por el Mediterráneo por una buena temporada, generando comercio. Pero el Imperio Otomano se expandía y comenzó a controlar la zona con

mucha fuerza a partir de 1453. Llegar a las Indias por tierra no era labor sencilla, por el control de los otomanos. Así que había que usar toda la creatividad para resolver el problema. Portugal, que contaba con una industria naval, había emprendido una expedición hacia el sur, tratando de rodear África, comandada por Bartolomé Díaz en 1487. Colón, apostándole a la redondez de la Tierra, ideó otra ruta, que le permitió el 12 de octubre de 1492, llegar a puerto. Entender lo que sucedía en Europa nos puede ayudar a pensar lo que vino después. Cierto que, Colón no llegó a su destino, pero en una época de expansión de los reinos encontró una perla rara. Territorios, recursos y la posibilidad de expandir el catolicismo se abrieron ante este encuentro. En 1915, 423 años después de la llegada de Colón a América, Rodríguez San Pedro, el presidente de la Unión Iberoamericana, propuso conmemorar la fecha con el flamante título de Día de la Raza. Los diversos países de América Latina fueron adoptando la conmemoración de manera oficial bajo nombres diversos y cambiantes a través del tiempo. En México, fue en 1929 cuando se instauró oficialmente. Pocos años antes, en 1925, José Vasconcelos publicaba La Raza Cósmica. La idea central de su texto era hacer ver que en América Latina, la combinación de las 34


diversas poblaciones, había generado una quinta raza, una raza más acabada, capaz de empujar el desarrollo de una nueva era. Vasconcelos buscaba empoderar a las comunidades que por varios siglos habían sufrido el desprecio y la opresión. Bajo la influencia de esta bandera se instauró en México la conmemoración. El término de raza, y sobre todo la idea de superioridad racial, el siglo pasado justificaron terribles conductas del ser humano contra sus iguales. Es por ello, que poco a poco entró en desuso y se

le reconoce una ambigüedad que no ayuda en el espacio social. Luego de la Segunda Guerra Mundial se cuestionaron ambos términos. La evidencia de la mezcla de ADN de los diversos grupos que pueblan el planeta, nos muestra que efectivamente no hay pureza, somos en diversas medidas el producto de una mezcla. Quizá convenga entonces preguntarnos como se hizo en otros países, si vale la pena renombrar la fecha en que Colón tocó tierra americana, y buscar un nombre que signifique el inicio de la conjunción de cul-

turas diferentes. Al analizar lo que sucede en México, se hace evidente que diversos grupos forman el tejido de lo mexicano. En las relaciones entre ellos, pareciera sentirse que la lejana herencia del contacto con las formas de organización social que se desprendieron de la Colonia, ha dejado marcas permanentes. En la práctica ser indígena es hacer frente a la discriminación sonante. Este 12 de octubre, es pues un pretexto para repensar la conformación de nuestro México, un país compuesto por 21.5% de la población indíge35

na, según el último censo; y darle un lugar digno. Quizá podamos aprovechar para rescatar las cosas buenas que llegaron del contacto con Europa. Es una oportunidad para quitarnos la piedra de la Conquista de la espalda, y retomar con Vasconcelos, la posibilidad de construirnos positivamente, desde el reconocimiento de la diversidad; de ser capaces de mirarnos no en la niebla, como afirmaba Octavio Paz, si no en el encuentro de lo que logramos conformar luego de que los españoles tocaran con sus barcos nuestras tierras.


Guía de

Comidas y desayunos

Restaurante El Mesón de Alfonso

El buen Sazón Restaurante

Evoka

Restaurante Bompet

Cocina del Valle de Tlaxcala Calle 2 de Abril, No. 1022, centro, Apizaco, Tlax. Tel. (241) 113 19 49 /paco.molina

Emilio Carranza No. 36, Santa Cruz, Tlaxcala Cel. (044) 246 100 2602 bompet.tlax@hotmail.com

Restaurant, Café Bar Ixkallí

Comida Rústica Av. 1ro Mayo, Centro, Tlaxcala. Tel. (246) 46 6 66 30 /3aRondaTlax

La 3ra Ronda

Comida Tlaxcalteca Manuel Saldaña, No. 23 Santa Ana Chiautempan Tel. (246) 189 19 73 /Ixkallí

Poz-Olé! ®

Restaurante El Checo Salmón Zarandeado 16 de Septiembre, No. 516, Col. San Isidro, Apizaco, Tlax. Tel. (241) 41 7 27 54

La Cima Cocina tradicionalmente contemporánea Francisco I. Madero, No. 2301, Col. El Carmen, Apizaco, Tlax. Tel. (241) 41 7 46 38 @LaCimaApizaco /LaCimaApizaco foursquare.com/lacimadelsabor

El lugar del verdadero pozole POZOLERÍA Matriz Blvd. Guillermo Valle No. 86-A, Col.Centro, Tlaxcala, Tlax. Tel: (246) 46 2 10 54 Sucursal La Lomza Av. Ocotelulco No.51,. (a un costado del Blvd. del Maestro) Col. San Isidro, Tlaxcala, Tlax. Tel: (246) 46 6 2332 Sucursal La Loma Bonita Av. Arquitecto No. 51-A, Junto al Modeloramaz Tel. (246) 46 6 39 54 www.poz-olé.com /poz-olé!

El Cordero Feliz

Comida regional Emilio Sánchez Piedras, No.104, Apizaco, Tlax. Tel. (241) 41 7 19 54 hotelrestaurante.mesondealfonso@ gmail.com

Preparacion y venta de barbacoa artesanal Av. Domingo Arenas s/n José Mariá Morelos , Buenavista, Tlaxco, Tlaxcala Cel. (044) 241 105 56 38 Cel. (044) 241 41 142 98 El Cordero Feliz El_cordero_feliz@hotmail.com

La Casa de la Burguesa

Tutti Bocado

Hamburguesas Xicoténcatl No. 1907, Col. Fátima, Apizaco, Tlax. Tel. (241) 41 72244 Cel. (044) 241 116 23 75 La Casa de la Burguesa

Crepería Ubuntu Crepas & café Benito Juárez No.8, Col. Centro San Cosme Xaloztoc, Tlax. Tel. (241) 4131066 /creperiaubuntu www.creperiaubuntu.com info@creperiaubuntu.com

Cafe VELVET Cafe y Pastel Velvet Francisco I. Madero, No. 701 centro, Apizaco, Tlaxcala Tel: 241 688 34 39 / Cafe Velvet

Texcalla café Un lugar de encanto y magia . Disfruta el mejor café. En el zócalo San Pablo Apetatitlán /Texcalla cafetería texcalla@gmail.com

Restaurant Bar La Cabaña Comida Típica regional Km. 10, Carr. Perimetral s/n, Interior del Centro Vacacional Malintzi, San José Teacalco, Tlax. Cel. (044) 241 1003995 Tel. 241 41 09361 Todos los días abrimos 8:00 a 22:00 Hrs.

La 3ª Ronda 36

Pastelerías - Cafetería. Cafeterías y pasteles Av. 16 de septiembre No. 30, Centro, San Jeronimo Zaculpan, Tlax. Tel. (246) 6882321 Cel. 2461104020 / Tutti Bocado Pastelerías - Cafetería tuttibocadopastelerias@outlook.com

Restaurante El Mirador Pollo Tocatlán, Pollo Calpulalpan Av. Guerrero No 58, Col. Centro Tlaxcala. Horarios 7:00 a 20:00 horas de Lunes a Domingo Hotel de La Loma @HotelLoma  www.hoteldelaloma.com.mx Restaurant & Posada Portal Jardin Cocina tradicional, Cantina & Café Platillos de temporada Especialidad “Chamorro al Pulque” Benito Juárez No. 6, Centro, Tlaxco, Tlax. Tel. (241) 49 605 35 Cel. (044) 241 121 26 22 tlaxcoportaljardin@hotmail.com

Restaurant Bar Malintzi Especialidad: Escamoles y salsa de chinicuiles Carretera México – Veracruz Km. 128+100 Tlacotepec, Xaloztoc Tlaxcala Tel: (241) 41 3 14 70 y 241 140 18 03 restaurantbarmalintzi@gmail.com /malintzi.apizaco


Restaurantes Restaurante el Farallón Mojarra viva al gusto Juárez Norte No. 42, Centro, Huamantla, Tlax Tel. (045) 247 101 58 52 el farallon mariscos bar

La Tienda de Don Mariano Cafetería y restaurante de comida local, deliciosa y sana Independencia Nacional No. 14. Col. Centro. Tlaxco, Tlaxcala. Tel: (241) 49 6 16 90 La tienda de Don Mariano

Restaurante la Pérgola Comida Italiana DOG FRIENLY Carretera principal. Texoloc, Km 4.1 S/n, Texoloc, Tlax. Tel. (045) 246 112 6499 LA PERGOLATLX

Las Caballerizas Espadas & Bar Espadas tipo Brasileño 5ª Sección No. 98, Atlihuetzia, Tlaxcala Tel. 01 (246) 46 10713 Las Caballerizas Atlihuetzia Las Caballerizas Atlihuetzia

Restaurante El Buen Sazón Menú del día & comida para llevar 16 de Septiembre No. 200 Altos, Centro, Apizaco, Tlaxcala Tel. 01(241) 41 7 2652 Cel. (044) 24 1 410 82 50 roda.momento@gmail.com

El Breve Espacio Restaurante-Bar Carretera Huamantla-Apizaco km. 121+500, Santa María Texcalac, Apizaco Tlax. 241 124 3025 El Breve Espacio el breve espacio

Café Isabel Town Café de altura y Postres artesanales Plaza de la constitución No. 16, Int. 103. Centro, Plaza San José Interior Galerías Tlaxcala, 2da planta, saliendo de Liverpool Tlaxcala, Tlax. Tel. (246) 46 2 33 08 /Isabel Town Cafe

Calle 5 de febrero-Oriente No. 71, Col. San Sebastian San Pablo Del Monte, Tlax. Tel. oficina: 222 290 43 70 jugotlax@gmail.com /Jugo-Tlax

Gusto Uruguayo Restaurante- bar Cortes, Choripán, Vino Parque Juárez No. 10, Centro, Huamantla, Tlax Tel. 01 (247) 47 2 0239 gustouruguayo@hotmail.com /gusto.uruguayo.7

El hornito Café y pizza, Comida - cena Entradas, ensaladas pastas, Pizzas artesanales Morelos Poniente, esq. con Progreso Sur, Santa Ana Chiautempan Tel: (246) 458 0021 /elhornitocafeypizza

Restaurante Room 19 Cocina de temporada Ignacio Allende No. 41, Col. Centro Tlaxcala (045) 221 165 7095 Room 19 room19cocina

Hotel Alifer Morelos No. 11 Centro, Tlaxcala, Tlax. Tel: (246) 46 25678 www.hotelalifer.com.mx /AliferHotelAlifer halifer@prodigy.net.mx

Centro Ecoturístico Tepeyololco Calzada de los Alcanfores S/N Col. Ocotitla, Tetla, Tlax. Cel: (044) 241 117 65 11 www.tepeyololco.com tepeyololcoce@gmail.com /Tepeyololco Centro Ecoturístico Tlax

Progreso No. 88-B, Papalotla, Tlax. www.moleayohui.com moleayohui /moleayohui

La Casona de Don Agustin Comida regional Plaza principal No. 7, centro, Tlaxco, Tlax. (A un costado de la presidencia) La Casona de don Agustin Restaurante de Tlaxco @lacasonadedonagustin lacasonadedonagustin

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En la playa Autor: Tomás Galicia.

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on Rafael siempre tuvo una fascinación por visitar la playa, pero a finales de octubre se le volvía una obsesión. Comenzaba desde finales de agosto a interrogar a cada uno de sus ocho nietos por sus planes en esas fechas para ver si podían llevarlo. A Matilde, la mayor de sus nietas, se le ocurrió hacer una planeación para llevarlo durante los siguientes ocho años. Así que de antemano sabíamos a quién le tocaba llevar al abuelo cada año. Pero nos gustaba darle un toque de misterio. El abuelo fue de esos hombres enamorados a la antigua, y solía repetirnos en cada viaje el motivo de su promesa. Acostumbraba a viajar con la abuela por estas fechas y siempre prometieron hacerlo, aunque alguno de los dos faltara. Decía que en uno de esos viajes se dio cuenta que la abuela era la mujer con la que se casaría. Ninguno de los nietos le decía que ya se sabía la historia. La escuchábamos pacientemente durante las tres horas de viaje. No creo fuera demencia senil. Creo que don Rafa sabía que ya no las había contado, pero la contaba para asegurarse, de que todos recordáramos esa historia. Porque es genial y porque es maravillosa. Así que yo, la más pequeña de las nietas, he decidido escribirla para que nunca se olvide, para que todos conozcamos la historia de amor de Rafael y Luz María, abuelos paternos de ocho nietos. Decía don Rafa que pretendió a la abuela Lucha durante 7 años. El abuelo no era un galán, pero tenía la característica de ser optimista, luchón y siempre dibujaba una sonrisa en su rostro, y te transmitía ese entusiasmo.

Doña Luz María en cambio era de carácter fuerte, una piel blanquísima, todos amábamos sus ojos enormes y bellos. Siempre analizando todo, siempre esperando lo peor de las cosas. Pero tenía el temple y fortaleza para guiarnos en los momentos difíciles. La abuela era originaria de Xalapa, donde sus tíos tenían tiendas de telas, así que viajaba frecuentemente por cuestiones de trabajo, ella les ayudaba con los inventarios y las auditorías. Entonces ocurrió que por azares del destino la abuela perdió el camión y tenía que llegar de urgencia. Ahí aparece don Rafael que se ofrece a llevarla en su auto. La abuela acepta y así emprenden el camino a Xalapa. Mientras la abuela está haciendo sus actividades en las tiendas, a don Rafa se le ocurre jugar futbol por quedar bien con los primos y se lastima el pie. Así que el regreso se complica, mientras todos se hacen bolas por saber cómo se regresarán. Se escucha la voz autoritaria de la abuela diciendo que ella puede regresar manejando. En esos tiempos era difícil que una mujer supiera manejar, pero la abuela sabía y aunque no había manejado distancias tan largas, se atrevió a hacerlo como siempre pasaba con ella. Cuando iban en camino, a punto de salir hacia México, don Rafael no puede disimular su tristeza, tanto que su eterna sonrisa alegre ha desaparecido. Así que la abuela le pregunta la razón: - ¿Tienes miedo de que maneje?, o ¿por qué esa cara? -Es que yo quería invitarte a la playa -contesto tímidamente el abuelo. 38


-Y por qué no lo dices, vamos pues… Entonces la abuela dio vuelta como una experta piloto y emprendieron el camino a Veracruz. El abuelo dice que ahí supo que ella era la mujer indicada. Y siempre decía que cuando conociéramos a alguien pensáramos en que elegíamos una persona que sabríamos que podría tomar el rumbo de nuestras vidas cuando las cosas se complicaran. El ritual de visita a la playa era simple, el abuelo caminaba y su pie cojeaba un poco, como si recordara aquella tarde noche de octubre, después ponía una cobija en la playa y se sentaba a mirar el horizonte, cuando tocaba llevarlo yo respetaba su ritual. Lo dejaba estar solo, y siempre pensé que ha de ser fabuloso vivir una historia de amor así. No era una historia de amor perfecta, la abuela tenía un carácter fuerte y era extremadamente celosa. Varias veces estuvieron a punto de separarse, pero siempre ese ritual los salvaba. Esa

historia los unía. Y aún puedo imaginar la imagen de la abuela decidida y valiente dando vuelta para ir a la playa porque el abuelo nunca había ido. Interrumpo la escritura en playa porque al igual que yo, los otros siete nietos han decidido visitar esta playa en el primer año en que el abuelo no ha podido cumplir con su promesa, bueno físicamente, porque estoy seguro de que el espíritu del abuelo anda por acá, sentado junto a su amada doña Lucha, mirando cómo el sol se pierde en el horizonte. Guardo la historia y la computadora en la maleta y siento alegría por ver a Marisa, la mayor de las primas, acompañada por su esposo del que estaba a punto de separarse. Seguro la historia de los abuelos los ha unido y confirmo la razón porque el abuelo contaba la historia una y otra vez. Para recordarnos que el amor existe y no es tan fácil como todos pensamos, porque no surge de la nada, porque se tiene que construir todos los días.


La víctima y su presa Autor: Psic. Cristina Figueroa Quirino Tel: 01 246 4580393 | psicologiaclinicaintegral@gmail.com

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rimero permítame explicarle quién es la víctima, el personaje principal de este artículo. La víctima es una etiqueta que se pone a sí misma una persona. Es quien se ve a sí mismo en desventaja, ya sea por cualidades físicas o emocionales. Podríamos mencionar que hay dos clases de víctimas. Unas son las que se encuentran en una situación de violencia y necesitan empoderarse, reconocer sus atributos, incrementar su autoestima y salir de ese entorno. A esta primera clase vamos a dejarla a un lado, para hablar de las víctimas más peligrosas: las manipuladoras. Son personas que acusan a los demás de su “mala suerte”, creen que han sido tratados injustamente, que no se les dio lo que merecían, que no les tocó lo suficiente en cualidades físicas o atributos personales. Por lo tanto, los demás les “deben” algo. En su discurso, los otros son los malos y ellos las víctimas, ya que son incapaces de ver su responsabilidad en los resultados de vida. En su emocionalidad, sufren aparentemente, pero en su interior hay un enojo muy grande y, sobre todo, una envidia exorbitante. La Real Academia Española ha definido a la envidia como “tristeza o pesar del bien ajeno, o como deseo de algo que no se posee.” Y es que en su vida personal y profesional, las víctimas manipuladoras no son lo que podríamos llamar personas exitosas, sino lo contrario, demuestran poca o nula resiliencia, es decir, carecen de la habilidad para

superar sus dificultades. Y entonces envidian al que es capaz de sobresalir a través de sus cualidades. Como ejemplo tenemos a Scar, personaje de El Rey León, quien posee menos atributos físicos que su hermano Mufasa. Scar por supuesto también carecía de cualidades interpersonales, como el liderazgo, es decir, no era muy popular, no se relacionaba positivamente con sus iguales, de hecho, tendía al aislamiento. La falta de habilidades de comunicación y de liderazgo, aunado a una psicopatología subyacente, lo llevaron a desarrollar estrategias de manipulación. Y efectivamente, una persona con estas características si no puede influir en los demás a través de la palabra, lo hará a través de la manipulación, de ahí el nombre de víctima manipuladora. ¿Y cuál es la estrategia manipuladora preferida de estas personas? El engaño y la mentira. Suelen escoger una persona a la que quieren perjudicar, a la que llamaremos “la presa”. Ejerciendo en su totalidad las artimañas del engaño, hablarán mal de esta persona, tratando de modificar la percepción que los demás tienen de ella. En realidad, lo que buscan es aislarla. No importa si para esto tienen que mentir, lo que importa es borrar la imagen de persona brillante o perjudicarla para que la víctima manipuladora salga beneficiad@. En casos más extremos, pondrán trampas y realizarán acciones, no solo de desprestigio sino del tipo que realmente puedan perjudicar a “la presa”. Todas las características anteriores nos 40


Octubre 2019

hablan de un perfil psicopático. Nos encontramos ante individuos que sufren un trastorno de personalidad, que se caracteriza por la falta de empatía, de ahí que puedan hacer tanto daño, y del no reconocimiento de los límites ajenos. Por eso pueden en un inicio desear lo que tiene el otro, pero finalmente lo roban. En resumen, solamente se importan ellos mismos. Este perfil suele ser más peligroso cuando ha desarrollado estrategias de seducción. En este caso nos encontramos, adicionalmente, con una tendencia narcisista. Sin embargo, como en El Rey León, Zimba, o “la presa”, termina haciendo uso de sus cualidades y habilidades emocionales, evitando convertirse a su vez en una víctima. Reconocerá quien es y tomará la situación como una experiencia. Eso sí, nunca más volverá a ser afectado por una víctima manipuladora. Si has sido presa de una víctima manipuladora, mándame tu historia a mi correo: cristinafigue@gmail.com

Día:10 de octubre Exposición de Fotografía Areli R. Alarcón Hora: 19:00 hrs. Entrada libre Curso de poesía mexicana del siglo XX Un acercamiento a la poesía mexicana, explorando sus posibilidades creativas en tus textos. Imparte: Deyanira Mendieta Días: viernes 11, 18 y 25 y 1 de noviembre. Hora: 17 a 19 Hrs. Entrada libre

Vive el sueño de tener arte, experimenta volar Centro de Cultura: Galería Casa de la Nube & Café Punta del Sol Lunes a sábado de 16:00 a 21:00 horas. Dirección: Martín López 7, Atempan, Tlaxcala. C.P. 90010 http://galeriacasadelanube.blogspot.mx/ “Proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes”


Rosconcha

Ingredientes crepas: Procedimiento: Harina... 500 g Levadura seca… 10 g Mantequilla… 100 g Azúcar... 150 g Vainilla... una cucharada Sal … 1/4 de cucharadita Leche, la necesaria

Ingredientes pasta para concha:

Ingredientes Harina… 100 g Azúcar glas… 100 g Manteca vegetal… 100 g

En un bol colocar la levadura seca. Una taza de leche, 1/2 taza de harina y una cucharada de azúcar; mezclar muy bien y dejar reposar hasta que muestre burbujas y aumente al doble. Con la harina restante hacer un cuenco sobre la mesa y en el centro agregar el resto de los ingredientes incluyendo la primera preparación, incorporar todo y amasar al menos por 10 minutos; la leche se va agregando poco a poco según lo pida nuestra preparación. La masa debe ser manejable y se debe desprender de la mesa con facilidad, cubrir con plástico film y esperar a que doble su volumen; esto se logrará aproximadamente en una hora. Ahora hacer bolas del tamaño deseado y colocar en charola engrasada y enharinada procurando que entre ellas al menos haya 10 centímetros de espacio, dejar reposar nuevamente por 10 minutos y aplastar un poco, colocar encima una porción de pasta de concha a que cubra la masa, marcar ésta con molde o cuchillo la figura y dejar reposar nuevamente por una hora más. Para hacer la rosca de conchas empalmar ligeramente una concha sobre otra formando un círculo, hornear a 180 grados hasta que tengan un bonito color dorado.

Procedimiento pasta:

Los tres ingredientes se mezclan perfectamente, incluso se tallan sobre la mesa para lograr una especie de pomada suave que debe ser manejable y para formar las bolitas que servirán para cubrir la masa de las conchas; puede enharinar ligeramente sus manos para que no se le peguen, formar con éstas una pequeña tortilla que pondrá sobre la porción de masa. Buen provecho. 44 44


Cooperativa Pascual inaugura nueva tienda de venta directa en Santa María Acuitlapilco

A

hora puedes conseguir todos los productos de la familia Pascual en Tlaxcala. Directivos de la Cooperativa Pascual S.C.L. y autoridades del ayuntamiento de Tlaxcala cortaron el listón para dar inicio formal a las actividades comerciales de la nueva tienda de venta directa. Actualmente Cooperativa Pascual está conformada por dos plantas productoras, una en Tizayuca Hidalgo; otra en San Juan del Río, Querétaro, 30 sucursales en el interior de la República y 4 centros de distribución en la Ciudad de México y el Área Metropolitana. Los productos cuentan con la aprobación de la FDA (Food and Drug Administration) lo cual avala su excelente calidad. El próximo día 03 de noviembre se llevará a cabo la octava Gran Carrera Pascual en Reforma donde se espera la participación de más de dos mil competidores en categorías femenil y varonil de 5 y 10 kilómetros, así como categorías infantiles de: 100 m, 200 m, 300 m y 400 m. Además se hará la 1ª Caminata Pascual de 3 K para que las familias se integren a esta gran fiesta deportiva en honor a los 34 años de la Cooperativa Pascual.


El Santuario de Ajolote Mexicano único en Zacatelco

Z

acatelco el municipio líder y vanguardista en temas ecológicos en el estado, se ha dado a la tarea de habilitar el primer Santuario del Ajolote Mexicano en Tlaxcala. Ubicado en la reserva ecológica de Los Ladrillos y se tiene previsto albergar a un gran número de esta especie en peligro crítico de extinción. Con estas acciones, el alcalde de Zacatelco, Tomás Orea Albarrán, refrenda su compromiso con la sociedad, al seguir fortaleciendo un pensamiento ecológico.


Inauguraciรณn de nueva sucursal de Segovia Zacatelco

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PRESENTAN “TLAXCALA FERIA 2019” Del 24 de octubre al 19 de noviembre se realizarán más de 360 eventos culturales, artísticos, taurinos, gastronómicos y deportivos, donde se espera la asistencia de un millón 500 mil visitantes.

E

l Gobierno del Estado, en el marco de la Conmemoración de los 500 Años del Encuentro de Dos Culturas, presentó el programa de actividades de “Tlaxcala Feria 2019”, que se llevará a cabo del 24 de octubre al 19 de noviembre, con más de 360 eventos culturales, artísticos, taurinos, gastronómicos y deportivos, donde se espera la asistencia de un millón 500 mil visitantes. La presentación que se realizó en el lobby del Centro de Convenciones se transmitió en vivo por la señal de Tlaxcala Televisión, bajo la conducción de Karla Chumacero y Karina Urbina ante invitados especiales y medios de comunicación. En el evento, José Antonio Carvajal Sampedro, Presidente del Patronato de Feria, resaltó que esta edición de “Tlaxcala Feria 2019” es el espacio idóneo para conmemorar los 500 Años del Encuentro de Dos Culturas; además, se convertirá en un escaparte para mostrar la grandeza de la historia de Tlaxcala y la calidez de su gente. Carvajal Sampedro reconoció el mo-

mento positivo que vive Tlaxcala en crecimiento económico, generación de empleo formal y disminución de la pobreza. Cabe señalar que en esta edición se generarán más de 300 empleos eventuales directos y más de dos mil 200 de forma indirecta, con lo que se contribuye a mejorar la economía de las familias. Para salvaguardar la integridad de los visitantes, expositores y empresarios participantes se trabaja coordinadamente con la Policía Estatal, Federal, la Coordinación Estatal de Protección Civil y la Secretaría de Salud. Además, “Tlaxcala Feria 2019” supera en 20 por ciento el número de eventos en comparación con el año pasado, y más del 90 por ciento de las actividades serán gratuitos. Como parte de los eventos, en el Foro Artístico se presentarán de manera gratuita Aleks Syntek, Raymix, Edwin Luna y la Trakalosa de Monterrey, Lupita D’Alessio, Jesse & Joy, Big Javy & los Tenampa, María José, Lucero, Mario Bautista e Intocable.


La oferta artística contempla también los conciertos en el Palenque de Feria de la Banda MS, Carlos Rivera, Marisela, Gerardo Ortiz, Banda Renovación & Pancho Uresti, Mariachi Internacional CHG y Brian Sandoval, Pancho Barraza, Río Roma, Bronco, Julión Álvarez y Gloria Trevi. Con la finalidad de que las familias tlaxcaltecas disfruten de las diversas actividades que ofrecerá “Tlaxcala Feria 2019”, el costo de ingreso se mantiene en 10 pesos, mientras que infantes, adultos mayores, jubilados, pensionados y personas con discapacidad no pagarán el acceso al Recinto Ferial. En el ámbito cultural los asistentes podrán apreciar los Ballets Folklóricos de países como Argentina, Colombia, Brasil, Hong Kong y de estados como Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Puebla, además del Festival Internacional del Títere, la participación de sinfónicas y de los Voladores de Papantla. En el aspecto gastronómico se llevará a cabo el festival del mole, así como el tradicional festival de paellas, del taco de canasta y el molote; y el encuentro gastronómico “Mestizaje del Sabor”. En las actividades deportivas se desarrollarán tor-

neos de tenis y de dominó, así como una competencia de ciclismo, un duatlón y una carrera de cinco kilómetros. Durante el evento, el especialista taurino Heriberto Murrieta develó los carteles de las cinco corridas que se realizarán, donde se presentarán toreros nacionales e internacionales como Finito de Córdoba, José Luis Angelino, Uriel Moreno “El Zapata”, Guillermo Hermoso de Mendoza, Alejandro Lima “El Mojito”, Manuel Escribano, Eulalio López “El Zotoluco”, el rejoneador Giovanni Aloi, entre otros, además se llevarán a cabo diversas conferencias taurinas. Finalmente, en el aspecto tecnológico se organizará la Olimpiada Mexicana de Tecnología. Al evento asistieron Anabel Alvarado Varela, Secretaria de Turismo; los secretarios de Seguridad Ciudadana y Fomento Agropecuario, Eduardo Valiente Hernández y Arnulfo Arévalo Lara, respectivamente; Juan Antonio González Necoechea, Director del Instituto Tlaxcalteca de la Cultura; Alfredo Lemus Saldaña, Director del Instituto del Deporte de Tlaxcala y José Luis Sánchez Mastranzo, Director de la Casa de las Artesanías de Tlaxcala, entre otros funcionaros estatales e invitados especiales.


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Revista Momento Octubre 2019  

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