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#4 Noviembre 2012


editorial Espectáculo, industria cultopopular e identidad La ironía de garpar folk Es más o menos así…: en estos días parece que lo folk invita al enmascaramiento de lo “especial”, “diferente”, “extraño”… a partir del uso de unas estrategias de fáciles recursos pero económicamente caras, que ponen en cuestionamiento la cotidinaeidad de nuestros localismos universalistas . Lo folk propone la concurrencia de aspectos de la identidad que se visualizan en el encuentro de tradiciones; su capacidad de dar sentido a nuestras acciones, la simple convivencia en hábitos disímiles; en la última década la tendencia en el uso de imágenes, música y formatos folk en las distintas artes y su traslado a formas del vestir se ha generalizado dentro de sectores de la clase burguesa y desde allí dispone insumos que son aprovechados por la industria cultural y la publicidad.


En algunos casos, lo folk, superficializa la relación con el otro y con nosotros mismos en otros, es una narrativa que reproduce en loop citas de la identidad a tener en cuenta según la vida que llevamos. Lo “folk” es una moda que por su propia naturaleza estética y económica tiende a marcar diferencias entre grupos sociales. Algunos de ellos, más bien quedan como invitados de esta estética, pero es poco probable que la incorporen; ya sea por imposibilidad en el acceso a los recursos con que se maneja o por no sentirse contenidos en los supuestos que involucra. También se puede pensar en una estética que habilitaría posibilidades a un discurso crítico interesante sobre las formas de empoderamiento de los sectores económicos dominantes en la sociedad. Subyace a este término cuestiones que rondan la dialéctica entre -lo superficial y lo profundo, -la apariencia como asunto de la forma y la sustancia como asunto del contenido… Programas todos que ponen en agenda los efectos de la moda en las distintas prácticas sociales. “Tan folk” invita a proponer lecturas y debates sobre una forma de mostrarnos.

María Forcada


i l a t a n

i r o t n te


Es un cuerpo Una nena escapa corriendo por el desierto de Uganda para evitar que la casen con un hombre de 40 años. Descalza, huye a otro país. Muchos años más tarde vuelve iniciando la lucha contra la mutilación femenina, cultural y masiva, que se realiza extirpando el clítoris de todas las niñas menores de dos años. En Posadas, Misiones, Soledad se va de su casa a la madrugada. Su hija de meses en brazos y dos mudas de ropa. Lo que ocurrió dentro queda cada vez más atrás en el camino. Hace 30 años, durante la dictadura militar, en Buenos Aires, Marga salió a hamacar a su hija a la plaza. Llevaba puesto un short y, como parte de arriba, una malla enteriza. Se acerca un oficial a decirle que es ilegal salir a la calle en malla. Y ella, llena de ridícula ilegalidad, enamorada de la ilegalidad apasionadamente, enamorada de su hija, su cuerpo, sus amigos perdidos, su suelo, su patria libre, su compañero y la vida misma, dice (enamorada y temblando): Es un body. El oficial retruca y ella, como si las palabras de la sabiduría infinita del universo afloraran a través de la moda: Es un body.


Eso del verano en el campo Mamá si podía me pegaba. La abuela no era sí. La abuela era Distinta. El tiempo que pasamos juntos yo era bastante chico pero me acuerdo muy bien. Tengo la cara, los gestos de ella claritos, nítidos, mejor que una foto. La abuela esgrimía y cosía entre palabras y esos gestos suyos tan inocentes y elaborados, el traje necesario para que yo estuviera a la altura de mi abuelo cuando él llegara de su faena. Aunque hubiese estado jugando carreras de cascarudos toda la tarde o aunque me hubiese quedado tonto como una nena mirando bailar a los renacuajos en el fondo del tanque australiano, cuando llegaba a lo de la abuela ella me limpiaba la cara con la punta del delantal. Me decía “tontito” al principio cuando llegaba, pero era sólo la manera más cómoda para que yo, después, pudiera llegar a ser condecorado caballero real, señor limpio y distinguido que se apresta a esperar a otro señor limpio y distinguido para intercambiarse saludos y compartir un vermut, unos tentempiés antes de la cena con el gran patriarca. Porque cuando llegaba el abuelo ella nos traía dos vasos y después el abuelo me servía un culito de fernet, a mí, en el vaso. Yo sabía eso. Él me servía porque ella traía dos vasos. Previo me recibía, a mí solo, porque yo llegaba un rato antes de que llegara su marido. Y ella me acomodaba la ropa y me llenaba el cuello de besos y palabras perfumadas de importancia como condecoraciones de la realeza. Yo


quedaba hecho todo un hombre de sangre de la familia por línea directa para esperar a mi abuelo. Mi abuela me dejaba ahí tranquilo esperando mientras ella se apuraba a preparar un postre especial para que yo los acompañara con la comida. Y me quedaba sentado en la galería con las piernas colgando de la reposera y la mirada bien clavada en el horizonte, como una pala que no iba a dejar de cavar en ese sitio hasta que viera a mi abuelo salir, aparecer de la nada y de la tierra, montado en el caballo que era su compañero de años y en el que yo había aprendido a andar una vez. Avanzaba, haciendo crecer su figura de diminuta a cada vez más grande y más, trayendo el sudor del día entero de haber trabajado la tierra, arrastrando el cansancio que hacía galopar al animal de memoria hasta la tranquera. El caballo y mi abuelo volvían los dos con los ojos cerrados cuando terminaba el día, no necesitaban mirar nada, ni podían, volvían con el instinto de la necesidad a beber un poco de agua y llegar. Llegar a la palma de su mano, su sillón, ese beso, una mujer, el mate que estire el hambre hasta que esté la cena. Y si en eso se encontraba con el nieto, era despiadado ¿de dónde le salía el humor a esa hora de la tarde? Pero si yo sabía que se había levantado antes que el sol y que los gallos. ¿Cómo tenía la impudicia de sentarme a esperarlo vivo a esa hora? Pero cuando el viejo me divisaba ahí sentado en la galería, cuando abría un poco los ojos, unos dos metros antes de llegar a la casa y me veía, dejaba derrumbar los estribos y la sabiduría sudorosa y llena de tierra


se le resbalaba y se convertía en Mi Abuelo. Y me decía, antes de que yo le dijera nada él me decía: “Hola abuelo” y yo me reía y le decía “Hola abuelo loro”. Entonces también yo me transformaba un poco en el abuelo y nos permutábamos los lugares como cuando jugábamos a la paleta en verano.

[este relato forma parte del libro Mil Clavados, Carne Argentina, 2007]


leo pedra


Por qué estoy llorando me preguntaba, si no so brotaban en mis ojos y morían sobre los escalon techo de alguien dispuesto a pagarme por eso. Hasta ese día nunca le había prestado atención de los ochenta pero esa mañana había cargado e entre ellos uno de Carabajal que grabé por curio algo de música autóctona. La lista de temas corría y sin aviso comencé a e resultado aparente, y de pronto pintó una lágrim donde venía tanta cosa, tanta congoja acumulada. Quizás la arenilla de erosión de la piedra de m quizás porque me acordé entre sapucai de una el prado frente al colegio de Bellas Artes. Una de lana de llama sobre vestidos con batik. Fanát con conocer el Machu Picchu, cantaba bien y le vimientos teatrales. Una vez me invitó a la finca se la daba de gaucho andando a caballo aunque de Cowboy. Daba miedo el viejo. En la finca no p po. Años después supe que estudió diseño y se Muchas chicas como ella conocí, me enamoré de


oy lo que se dice un tipo emotivo. Las lágrimas nes de la escalera tijera, mientras barnizaba el

al folclore, siempre me tiró más el rock oscurito el mp3 con una decena de discos para trabajar, osidad, para poder decir que alguna vez escuché

escuchar unas chacareras. Abrí mis oídos sin ma, luego la compuerta se abrió y no sabía de . mi apellido viaja en mi sangre sin origen conocido, muchacha que no besé, una tarde, echados en linda muchacha que usaba sandalias y pullover tica de Mercedes Sosa y Janis Joplin. Soñaba gustaba bailar descalza haciendo extraños mode su papá, un ex hippie devenido a capitalista, e en realidad se parecía a Clint Eastwood en una pasó nada y luego la chica se diluyó en el tieme fue a vivir a Europa. e todas y casi nunca atiné. Me gustaban así,


mientras más abraza-árboles mejor. Y las imaginé a todas juntas bailando sobre el techo como la primavera de Botticelli. Y yo por debajo, apretujado entre el machimbre y el último escalón de la escalera, estiraba el brazo, mojaba el pincel en la lata y dibujaba caminos de caracol en la madera seca. Chacarera tras chacarera las gotas saladas se mezclaban con las gotas de barniz en el nylon cuarteado que cubría el piso.


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e m l l a c e s a e l p


rayen nazareno


Pornomiseria: falsa biografía de Kevin Carter Apegada al resquebrajado suelo se desplaza lentamente la niña sudanesa. Aún en colores, con el torso carcomido entre las visibles costillas, arrastra los despojos de su humanidad hacia lo que creemos un montoncito de alimento. Un trocito de vida. El resto del paisaje se completa con un árbol que apenas participa, a cincuenta metros. Ah sí, esto sí que es África. La lente reposa en la cálida mano del convidado occidental, percibiendo el seco aliento -no logra empañarla- de la posterior víctima. Va a robarle su alma. El cocinero apura gestos y, en maniobra virtuosa, los dedos de la mano derecha desliza bailando sobre el aparato -un claro pase tanguero- hasta ejecutar el golpe maestro. Dispara con altos resultados técnicos. El balazo es certero y no requiere repeticiones. Un carancho que reclamaba el banquete observando su cocción


deja de relamerse, hastiado por el olvidable cuadro que lo hace cómplice. Para uno la guita, para el otro comidita. La foto recorre el globo, haciendo acreedor al blanquito del Pullitzer: la gloria, paraíso terrenal. Un llamado de atención sobre el estado de cosas bla bla bla. Vemos sentado en infinidad de sillones al muchacho. Vemos trepidar su boca en cada entrevista. Vemos el discurrir de plumas iluminadas hendiendo tinta en rollos interminables de papel epigrafando el mejor polvo del fotógrafo. Alguien llama a la ONU poniendo al tanto. El muchacho, que supondremos alto, delgado y de rostro anodino -europeo promedio-, compra un departamento a estrenar en la, digamos, 9 de Julio de su ciudad favorita. Recibe el sol de las ocho y media en primavera mientras se despereza. Durmió solo y poco. Al costado de su velador, un libro de Coetzee sobre uno de Le Clèzio marcado en la pá-


gina 50. Se mira frente al espejo de medio cuerpo de la habitación. Detrás suyo un ave familiar picotea un nimio cráneo con restos de carne ennegrecida. “Charqui” piensa, y en acto reflejo sonríe. Charqui, qué palabra simpática, su sonoridad. La cabecita rueda hacia sus pies para ser suavemente pateada en un gesto de indiferencia no calculada. Hace meses que ningún periodista lo frecuenta y quince días que le comentó a un colega lo que odia esa foto. Se abrocha la camisa y sale con parsimonia del edificio. Pasea en el Carrefour de la cuadra, recorre góndolas. Va sin lista, sin canasto. Estaciona frente al puré de papas instantáneo comparando precios. Dubita. El milico exonerado y el remisero ya entraron y están asaltando la caja con el caño afuera. Nuestro fotógrafo siente el ruido, está clara la facilidad que tiene para oír el extrañamiento. Palpa los bolsillos, salió desarmado. Se acerca cuando comienza


el tiroteo con la policía. La escena está encandilada por la mañana abundante y la música incidental del surfista este que hace discos. Un metal perdido se le incrusta en la blanda sien y el jugo bordó derrama hacia su espalda; nos mira, cayéndose seco. Un abogado gordo con pañuelo al cuello completa la imagen entre latas de arvejas y garbanzos.


gab


bi arturo fonseca


¿De crédito o de débito? - Noel, apurate que quiero llegar hoy al Shopping.- Me dice mi hermana mayor. Bah, unos minutos mayor, nomás. No sé por qué accedí a acompañarla a buscar más ropa nueva, sobre todo hoy, que está más conchuda que nunca. Sus hormonas no justifican ni su tono ni su actitud de devorarse al mundo con esos brackets tardíos.- Nos vamos a tomar un taxi, con este calor no me banco un bondi y mamá va a usar el auto. - Si seguís así de jodida, me vas a tener que invitar un helado.- Le advierto, a punto de perder los estribos por la pesadez del día y de la niña bonita, que se ríe como si un periodista le acabara de preguntar por una relación reciente con un futbolista famoso o algo por el estilo. Después de eso, no se pronuncia palabra hasta el taxi. Cristina, pobre ella por tener nombre de vieja, se pasa todo el camino hablando por teléfono con su “amigui”, mientras yo miro el paisaje cual perro cocker con la cabeza asomando por la ventanilla. Mi hermana me codea para que la cierre pero hago caso omiso de sus vagas gesticulaciones. Pronto llegaremos a destino y no tendrá que quejarse de nada más, o por lo menos eso creo.


Últimamente he visto a mucha gente resaltador pero me asombra no encontrar nada de eso en el lugar donde está todo lo que está de moda. En todas las vidrieras se ven otros colores, otras texturas, otras tantas cosas en las cuales Cris va a desangrar la tarjeta de crédito sin necesidad. Bah, no es una necesidad mía, pero sí es elemental para ella. ¿En serio somos mellizas? Pará. ¿En serio los pseudo-Sioux que tocaban canciones de Titanic en la peatonal llegaron al Shopping? OK, entonces ahora las chicas lindas con tarjeta de crédito se tienen que poner retazos de realidades que nunca tocaron ni tocarán, igual que las chicas que escuchan cumbia villera y denigran a los guachis que les cuidan el auto en la Arístides, al igual que las pibitas que tienen remeras y pins de bandas que escucharon una, quizás dos veces. Bárbaro. Vivan las tradiciones. Viva la mezcolanza cuya raíz desconocemos. Día a día supero mi nivel de ironía y acidez, ¡pero es que estas modas me dan tanta tela para cortar! Y de todos esos retacitos parece surgir esta porquería que tiene guardas del norte, colores del sur y la pizca necesaria de capitalismo salvaje para anular identidades previas y generar paquetitos perfectamente armados de nuevos


fans de Tonolec. No es que me las dé de purista, de hecho acepto que todos somos retacitos de un montón de cosas, pero por lo menos sabemos de dónde viene todo eso que nos forma, y sabemos que justamente eso que está en la vidriera o hasta en nuestros oídos con toda esta música que empieza a aflorar como nuevo fenómeno multicultural, no es parte nuestra, por más que el tipo de la publicidad nos lo quiera meter con embudo por la nariz para hacer una contra-momificación y dejarnos tiesos, listos para comprar ese conjuntito divino que está en el maniquí. Tostale la piel, rasgale los ojos un poco, acomodale la ropa. ¿No se ve hermosa? No se ve como vos, no se ve como nadie, porque nadie tiene la capacidad que tiene mi hermana, esa capacidad de ser de ningún tiempo y de ningún espacio. Identidad de crédito o de débito, me gusta nombrarla, identidad mutante, ahora folk, como dicen por ahí, como venden por aquí.


Se puede caminar por el campo? Se necesita una linterna… que alumbre los arbustos_ para desubicarnos… Porque el viento se abre camino entre los árboles Porque el llanto arranca un ojo de la cara vespertina Porque el diablo bucea en la siesta de la noche Y pesca en la playa con anzuelos y redes… Por qué el apodo? Por qué falta tanto…? Porque estamos lejos y sus compañeros son ratas-dentadura postiza Porque el agua nos arrastra hacia la orilla Por qué no nos sentamos a esperar? Por qué no nos turnamos para ingresar al parque de descanso? Por qué el mar? Porque no hay sillas en el vagón. Porque me toca siempre a mí Y porque el brillo lacrimoso de las estrellas se acumuló en la frontera. Nos retorcemos. Nos estrujamos. Y nos colgamos a la sombra para no desteñirnos.


pre

n o t t u b e d ss


fernando g


guevara

Cruza frente al descampado, lleva un espejo en medio de la tormenta eléctrica/ tiene que ser precavido porque atrae rayos como el pelo de caballo y también me decía, que en las Palomas (si no me equivoco) un pariente suyo contaba cómo las centellas recorrían los alambrados que separaban los campos lindantes a toda velocidad pulmotor


Tan preparado. Pre-cocido local potable desvergonzado.

Tan apurado ingenuo como te estoy sintiendo. Aparentemente desprejuiciado. Y en el mensaje como te estoy leyendo: La participante principiante paralítica panorámica despoblada atemporal. La modelo diplomática enferma de la cabeza por 3 en el río descuartizado bipolar. El pantano descreído. El manotazo a último momento sin taquicardia venezolana. El Coco me decía que antes de meterte al agua ya tenías que cambiar la respiración. No sabía y me confundía de nuevo otra vez, porque no entendía el problema, el enunciado. Entonces tararira mi tía favorita me regaló un buggy que era un oso colorado con jardinera pero no existía y tenía como tres o cuatro años con un moretón. Y me decía que no tenía que estar triste porque era muy chico. También además. Por ahora. Al menos. Y viceversa. Repetido y a veces para atrás todo el tiempo. Como Michael. Cuando estábamos viendo por la medianera y no te acordás. Y ella tampoco recuerda a Miseria. Y la mosca la persigue para arriba y para abajo. Para adelante. Para atrás todo el tiempo. Otra vez. Para nada.


RAYEN

CASTRO

Los Cooke


Ver贸nica Fontana


Placeres folk Folk es un término inglés cuyo significado está asociado al término alemán volk, que significa vulgo, pueblo, raza, tribu, manada, la clase trabajadora de una nación entre otras acepciones. El termino folk (palabra por demás “cool”), es usado desde el S-XVIII refiriendo a la producción del campesinado. Lo folk, trae aparejada la noción de lo tradicional; de la producción manual que emerge espontáneamente en un grupo social expresando la naturaleza especifica de una cultura en particular. También alude a la tradición oral que perpetúa el anonimato de esa misma comunidad que lo genera. …lo tribal, la gente, la habilidad técnica en el quehacer y la práctica; habilidad nacida en un contexto informal… .Ante lo folk, inferimos una producción, usualmente utilitaria y decorativa; una imagen ingenua ajena a las imágenes “legítimas”; ajena a las imágenes promovidas por las instituciones y por los circuitos de arte. NADA NUEVO BAJO EL SOL….Soho neoyorquino. 1975. Miriam Schapiro y Robert Zakanicht Pattern & Decorative Artists: se establece un grupo de artistas reunidos en tor-


no al debate aún - acerca de la división entre Bellas Artes y Artes Aplicadas. Dato no menor: de tales discusiones, la crítica y el mercado vislumbraron impulsar y reivindicar “lo decorativo y ornamental” en el arte contemporáneo - en una escena donde se destacaba la sobriedad minimalista. En general, el interés por las artes populares de los artistas P&D, en su mayoría mujeres, tenían mucho que ver con su rechazo de las jerarquías estéticas establecidas, y con la revalorización del arte anónimo del género. Estallaron entonces los colores, los dibujos complejos, el diseño, la repetición y el ritmo geométrico, las imágenes del islam, de los mayas, de oriente, los celtas, hindúes, incas, persas, bizantinas, pieles rojas; madera, telas, papel, patchwork , collages, estampas, tejidos, un océano de geometrías y flores. Sin más; continuamos llamando folk a imágenes que, de un tiempo a esta parte, están hoy legitimadas por el ampliado marco institucional que da el museo, la galería de arte, la feria independiente de diseñadores, los negocios de decoración y diseño, la feria artesanal y la pintura decorativa…un amplio espectro de lugares comunes en donde revive la tradición visual.


Por otro lado, si lo folk involucra u hacer y lo manual; entonces, podr sidad de recuperar y revalorar un común‌William Morris, los Prerr so, Duchamp, Pollock, Dubuffet, K nombres que dan vueltas entorno a


una producción de tipo lúdico; relacionada al quería suponer que subyace en cada artista la necen pasado fresco, ingenuo, una tradición esencial y rafaelistas, Van Gogh, Gauguin, Mattise, PicasKeith Haring, Jean Michel Basquiat…son algunos esta idea.


Luis Esteban Gutiérrez Tamayo Del folk al “hip-folkster”.El hipster quizás sea la personificación del posmodernismo como una fuerza gastada, revelando lo que pasó cuando la mezcla y la ironía los cansa como estética… cuyo papel sea apropiarse de las nuevas formas culturales capitales, entregándolos a la medios de comunicación mainstream en una forma comercial y desnudando a sus inventores... del poder y la gloria Rob Horning, La muerte del hispter . 2009


1972-1999.El año 1972 año en que Nick Drake publica su último álbum Pink Moon Joan Baez y su hermana Mimi Fariña interpretan al vivo para los presos de la cárcel de Sing Sing una versión que se percibe como propuesta chomskyana del “Viva mi patria Bolivia”; postura latente entonces como ecos libertarios propios de los eclosionados en la primavera del ’68 parisina. ¿Se puede citar un epítome Folk más preciso?. En este suceso vivo confluyen en su ocaso internacionalista las briznas de Dylan, Kerouac, Paul Virilio, Godard y Hannes Alfven; como también resulta el entierro de Woodstock y el flower power; la nueva ola y el Yé-yé. Viva mi Patria Bolivia de Apolinar Camacho en voces de las hermanas Baez equivale a puntos de inflexión históricos y está fechado en el hito Jenckiano sobre la muerte de la Modernidad Internacional dictado en la demolición del Pruitt-Igoe, el mismo año 1972. Desde este año la posmodernidad explota con magníficos ejemplos eclécticos y revisionistas todo final del siglo pasado. Posteriormente reinaría la posmodernidad en sus discursos como espíritus del tiempo, desde Venturi hasta Koolhass; pero


se goza de un espasmo Folk cuando Kenneth Frampton define en su Regionalismo Crítico, como un enfoque de diseño que “defendería el significado regional contra una ‘cultura mundial’ que amenaza con remplazar las distinciones regionales con la uniformidad globalizada en forma y exceso tecnológico”. Llamados por “la resistencia”. Decadencia, Distopía. Devoraciones Capitalistas Fantasía. Consumo. Luxury, Neoliberalismo Puro. Y el folk musical en este lapso (ubicado al atardecer del siglo veinte) me remite en su peor expresión a acumulación de lo ignorado extemporáneo, recolecciones y su apego natural a la inconformidad. Si se me permite decoración, luego me añoro jipoide (me recuerdo entonces otrora pedorro de trova) ¡Y cómo me gustaban! desde Violeta hasta Matilde Casazola, La Negra, Congreso, Wara o Los Jairas. Pablo y Silvio y los otros (¿Quién fuera Lennon y McCartney?). La corteja ecolo-girl, manillas, crespo largo y abarcas. Those were the days… tantas veces posando vegeterianismo para bajar ajenas bombachas. ¿Se puede ser más folk?.


2011.Tomaría aguardarse desde 1968 hasta el año 2011, para nuevamente palpar a los agentes de cambio pragmáticos, habiéndose en este trance cantidad incontable de emulativos; y a diferencia del citado último referente, una crisis dietética - “de fondos buitre” sirve esta barahúnda de telón de fondo. Los preceptos retro kitscheros quienes gozaron de predilección en esta primer década del dos mil (2001-2010), ya delinearon a este ora modo correspondiente a “la resistencia” de los indignados, los estudiantes de Chile, la primavera árabe, #Yo soy 132, … Para mí estos lustros se musicalizaron en raciones de sustancia folkie (sin sustraerme en la Nueva America Rara) con Byrne, Costello y las cartas Julieta; Daniel Johnston, el Into The Wild Soundtrack, Jonathan Richman, Lila Downs y Kaki King ¿Puedo aspirar a ser folkster? Si alguna antes para el otrora “hippie” fue el poder de la flor; ahora el “hip-folkster” -- claro sujeto de las hazañas del Once empuña el ECO POWER; usan bicis, cargan infinita data en flash, y se lastiman sanamente, no es partícipe de cualquier tribu urbana, interactúa con todas. Son anonymous y por ende pasajeros en su intensidad, la revuelta se gesta por gente común


en redes sociales metodológicamente indie… Los patean en carne y bit (Ya se instituyó la policía web cuya geopolítica sirve a ligas de naciones y sociedades anónimas), todo desordenado como cualquier reorganización de índole bota militar. Retoman el ágora público, salen a las calles renegando insatisfacción. El cántico este, con hastío y relativo contenido pacifista es conformado por idealizaciones en cuanto tolerancia, inserción, deconstrucción del sistema social en pro de revalorizar al individuo como un bodrio de diversas partes sistémicas. El poster ya no se pega, se postea_ el fanzine se divulga electrónicamente; te refriegan en la cara tu incapacidad de serte frágil humano y sufrís por el amazonas, por las mujeres de ciudad Juárez, por los chinitos encerrados en fábricas, te enternece una foto de cualquier caudillín déspota progre con cáncer, lagrimeás con memes sapientísimos de Ghandi o el Dalai a quienes en tu infame vida leerás… Nos ha ganado la sensibilidad en preceptos virtuales; te indignás sentado frente a la pantalla, mirar el muro te saquea el ánimo… duele tu culpabilidad en la muerte del último puto panda. El sufrimiento es atávico e inyectado por esquemas ajenos al sujeto, pero al final


condicionamientos sociales. La jeringa es clavada por los procreadores, transmisiones orales y visuales, sin olvido ni perdón (el ajayu de las cosas físicas). Nos somos consumidores de imitaciones que resultan en remedos del gusto reciclado -- servirse tamales durante el brunch, sobre la china floreada -- todo y más recombinaciones en pro de materializar (plagio y añoranza intermedia) un discurso homogéneo (ya no de resistencia) sobre la localidad del universo colectivo. ¿Puedo pretender ser más hipster?


Próximo número edición especial de Fin de año

#5 LUCES Los invitamos a participar para que envíen

frases, haikus, títulos, citas, epítafios, cartas para Santa, etc, cualquier cosa corta... enviar a visualobjetoa@gmail.com


Colaboraron en este n煤mero: Texto Natal铆 Tentori//correonatali@yahoo.com.ar Leo Pedra// leonardopedra@yahoo.com.ar Rayen Nazareno Castro// golpebajo07@hotmail.com// http://ray-againstthemachine.blogspot.com Gabi Arturo Fonseca//comunicacion.fonseca@gmail.com Fernando Guevara//fesguevara_000@hotmail.com Ver贸nica Fontana// http://www.facebook.com/veronica.fontana.16 Luis Gutierrez Tamayo//luisesteban4@gmail.com// Edici贸n e Imagen Microediciones del objeto a Contacto: Web: visualobjeto-a.com.ar / e-mail: visualobjetoa@gmail.com h t t p : / / w w w . f a c e bo o k . c o m / p a g e s / V i s u a l - O b j e t o a/190563547705126


E Microediciones del objeto a

la extremidad del otro N° 4  

Revista de publicación bimestral- propone un tópico en cada número que funciona como eje sobre el que se va construyendo con material visual...

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