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nuevas realidades

para Chile


contenidos

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6 Mirar el territorio

desde un prisma sustentable

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POR ELIANA ROZAS.

Al cumplirse 130 años desde la fundación de la Universidad Católica, los vicerrectores de Investigación, Pedro Bouchon; de Comunicaciones, Paulina Gómez y Académico, Juan Larraín, reflexionan en torno a los desafíos del país e imaginan una universidad para mañana.

www.uc.cl/es/revista-universitaria

Comité editorial Pedro Bouchon Aguirre, vicerrector de Investigación Paulina Gómez Lorenzini, vicerrectora de Comunicaciones Juan Larraín Correa vicerrector Académico

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Eliana Rozas Ortúzar

Vicerrectora de Comunicaciones Paulina Gómez Lorenzini

Directora de Comunicaciones Verónica Guarda Poblete

Director Revista Universitaria

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Directora creativa Soledad Hola Jacob

Daniela Farías Gontupil

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Colaboración Claudia Anelli Carranza Paula Brown Negre

Diseño Fernanda Ulloa Budinich María Inés Vargas de la Paz

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Redacción

Dirección de Desarrollo Teléfono: 22354 6528

Impresión

Valentía de mujer

La ciencia contemporánea aún no ha logrado resultados relevantes en la creación de vida artificial. Sin embargo, el marco conceptual de estas investigaciones exige especial atención, por sus consideraciones éticas y sociológicas.

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POR CARMEN DOMÍNGUEZ Y EDUARDO VALENZUELA.

Smart City: habitar el futuro

POR FRANCISCA DE LA MAZA; SEBASTIÁN DONOSO Y PEDRO MEGE.

Crecimiento hecho en Chile

POR MICHAEL LEATHERBEE; LORENA BARRIENTOS Y CONRAD VON IGEL.

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#TodosSomosElMensaje

POR DANIELLA LEAL; CLAUDIA LABARCA Y CLAUDIA GUTIÉRREZ.

Liderazgos invisibles y atomizados generan movimientos mundiales. Este fenómeno de las comunicaciones deja a la vista un enorme potencial de cambios sociales y una necesidad de los ciudadanos de participar.

En el centro de la trascendencia

POR PATRICIA IMBARACK; MARÍA ELENA PIMSTEIN Y JOAQUÍN SILVA.

El Estado moderno y el mundo religioso han modificado sus relaciones. En el presente, la búsqueda de sentido de la vida y la necesidad de diálogo con el infinito definen roles nuevos para este último.

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El poder en los ciudadanos

POR MARCELO ARENAS; JUAN PABLO LUNA; ROBERTO MÉNDEZ Y PÍA MORA.

La transparencia en la información de las instituciones del Estado –indispensable para generar confianza en ellas–, también expone debilidades: los datos públicos se utilizan poco y persisten múltiples desafíos para su implementación.

El llamado de los pueblos originarios

Es necesario un cambio cultural en el país en el ámbito del emprendimiento y la innovación. La tarea actual es imprimir mayor inteligencia a las políticas, con el fin de utilizar mejor los recursos públicos de nuestra sociedad.

César Cortés Dellepiane Karina Fuenzalida Barraza Álvaro de la Fuente Farré

Venta publicidad

POR ALEJANDRO SERANI; JUAN EDUARDO CARREÑO; MARCELA PEÑA Y RAFAEL VICUÑA.

POR FRANCISCO GALLEGO; CRISTIÁN HODGE; OSVALDO LARRAÑAGA Y CLAUDIA MARTÍNEZ.

Para los ciudadanos indígenas, mejorar la institucionalidad vigente a través de un ministerio, generar espacios de encuentro y avanzar en el reconocimiento constitucional son tareas pendientes de la sociedad chilena.

Fotografía

Casa Central, Av. Libertador Bernardo O’Higgins 340, Piso 3 Santiago, Chile Teléfono: 22354 2777 Email: runiversitaria@uc.cl

una obsesión para la ciencia

Las emergentes tecnologías de la información y la comunicación representan para Chile una gran oportunidad para apoyar los procesos de planificación urbana y priorizar la democracia, la diversidad y la equidad.

Carolina Loyola Estay

Violeta Bustos Vaccia Constanza Flores Leiva Maximiliano Monsalves Riquelme Carlos Oliva Vega Antonieta Sánchez Squella Virginia Soto-Aguilar Cortínez Rafael Zanetta Benguria

60 Vida artificial:

Chile: la desigualdad que persiste

POR JUAN CARLOS MUÑOZ; MARTÍN TIRONI; LILIANA DE SIMONE; HANS LOBEL Y JONATHAN BARTON.

Gestión de contenidos

Periodistas

El fortalecimiento de la imagen internacional del país ha contribuido a atraer flujos migratorios que han cuadruplicado la cifra formal de extranjeros residentes en los últimos 15 años.

Las oleadas feministas que se han sucedido a lo largo de la historia cobran la forma de un maremoto en 2018. Ahora estamos frente a una nueva mujer, que encarna las victorias de todas sus antecesoras.

Miguel Laborde Duronea

Editora

POR ROBERTO GONZÁLEZ; LILIANA GUERRA Y MILENKO BERTRAND-GALINDO.

Aunque la pobreza ha disminuido, la brecha que nos divide sigue siendo importante en Chile. De ahí la urgencia de considerar los principales problemas que ello representa para un país, y la misión que ello nos impone.

Gonzalo Saavedra Vergara

Inmigración en Chile: el diálogo de las naciones

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Cuidar la salud, no la enfermedad POR ÁLVARO TÉLLEZ; MARCELA ARACENA Y PABLO CELHAY.

En Chile hay más de 11 millones de habitantes con dolencias crónicas y existe la capacidad para atender a solo un tercio de ellas. Pero la reforma del sistema de atención de salud sigue en la sala de espera.

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Lecciones de inclusión

POR CATALINA GARCÍA; RICARDO ROSAS; ANDRÉS BERNASCONI Y CLAUDIA MATUS.

El acceso igualitario a la Educación Superior tiene múltiples desafíos pendientes. Con avances en los últimos años, como protocolos y políticas afines, todavía hay un largo camino por recorrer.

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Pensar el país con Arte

POR LUIS PRATO; MARCOS LIMA Y MARIO UBILLA.

No es posible diseñar una mejor vida para una nación sin considerar su dimensión simbólica, espiritual y trascendental; sin la capacidad y vocación del ser humano de encontrar, construir y soñar el sentido de aquello que es y desea ser.

A Impresores Las opiniones vertidas en los artículos no representan forzosamente el pensamiento de la Pontificia Universidad Católica de Chile o de la Revista Universitaria y son responsabilidad exclusiva de sus autores / ISSN 0250-3670 / ©Pontificia Universidad Católica de Chile, 1996|Prohibida su reproducción / Revista Universitaria es citada: ULRICH, International Periodicals Directory /

MÁNDANOS TUS COMENTARIOS. Si tienes interés en colaborar con la revista o proponer algún tema, todas las opiniones son bienvenidas en el mail runiversitaria@uc.cl Revista Universitaria disponible en


editorial

130 años de la Universidad Católica Con júbilo y satisfacción celebramos 130 años de vida de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Una historia íntimamente ligada a la del país, y también a la de la Iglesia universal. El nacimiento de la UC ocurrió en un momento muy importante de nuestro país, en que resultaba clave definir el aporte de una universidad, que fuera parte de la Iglesia, en épocas de cambio en nuestro desarrollo. En ese entonces, su rector fundador definiría lo que debía ser esta institución: “una Universidad Católica libre, un hermoso taller en el que se educa el corazón y se forma el carácter de los jóvenes”. En estos 130 años, la Universidad Católica ha forjado una historia de servicio y compromiso con el país, que responde a nuestra misión de aportar al desarrollo de la sociedad, hacer crecer el conocimiento y trabajar con alegría en la búsqueda de la verdad a la luz de la fe. A lo largo de nuestra trayectoria, nuestros objetivos han sido avanzar en calidad, competencia científica y profesional, investigación de la verdad, formación de las personas con una concepción integral del ser humano, con rigor científico y una visión cristiana del hombre. El crecimiento paulatino y sostenido de la institución se ha producido desde el comienzo mismo de las actividades: aumento de estudiantes, creación de facultades y unidades académicas, administrativas y de extensión, en un proceso de continuidad y cambio permanente, pero siempre cautelando su misión e identidad. Signos inequívocos y muy elocuentes de la profunda imbricación de la universidad con la sociedad en que está inserta se pueden constatar en la creación de entidades como el Teatro de Ensayo, Canal 13 de Televisión, el Centro de Extensión, la Biblioteca Escolar Futuro, el Club Deportivo UC, DuocUC y unidades de servicio como DICTUC. Todas ellas junto a la gigantesca contribución a la salud de los sectores más necesitados de la sociedad que ha desarrollado la Red de Salud UC-CHRISTUS. De nuestras aulas han egresado más de cien mil profesionales y científicos, quienes han aportado al crecimiento y desarrollo del país. Destacadas personalidades públicas como San Alberto Hurtado, presidentes de la República y un número importante de Premios Nacionales han transmitido el conocimiento y los valores entregados por la UC.


De manera clara y contundente el compromiso público ha sido uno de los sellos de nuestro quehacer. A través de nuestro aporte en docencia, investigación y distintas actividades procuramos dar respuesta a las necesidades de nuestro país, en diálogo con la ciudadanía, para que las soluciones propuestas puedan ser efectivas. Avanzar hacia un desarrollo más equitativo requiere escuchar, aprender de las realidades que enfrentamos y plantearnos grandes desafíos a partir de ellas. Es necesario desde nuestro plantel, en diálogo con lo que ocurre en el país, proyectarnos a la comunidad, con el fin de tener una sociedad más justa que ubique en el centro la dignidad y el respeto por la persona.

Estos trece temas representan una mirada reflexiva en torno a nuestra nación, dado que aspiramos a construir una universidad de frontera que, a partir de su identidad católica, imagina nuevas realidades, amplía oportunidades y se compromete con la sociedad.

Como una forma de establecer dicho diálogo, Revista Universitaria ha destinado este número especial de celebración de estas 13 décadas de servicio al país, para plantear también 13 temas que representan desafíos para el Chile actual y futuro que son de relevancia actual. Estos temas no pretenden historiar la trayectoria de la UC, sino plantear interrogantes e hipótesis acerca de aspectos estratégicos y de amplio espectro. En conjunto estos representan una mirada reflexiva en torno a nuestra nación, dado que aspiramos a construir una universidad de frontera que, a partir de su identidad católica, imagina nuevas realidades, amplía oportunidades y se compromete con la sociedad. Es así como, ante la obligación de adaptarse a un mundo que está en continuo cambio y que requiere miradas de mediano y largo plazo, para que las opciones de desarrollo sean sostenibles, ¿cómo puede Chile sortear los muchos desafíos que debe enfrentar en las próximas décadas? ¿Cuáles son los prioritarios? ¿Por dónde comenzar a avanzar en los principales? Guiados por esta perspectiva, los 48 académicos convocados para esta publicación, que ha acompañado el devenir de la institución desde 1915, aportaron con ideas en algunos de estos y otros aspectos, que fueron seleccionados por ser todos cruciales para el futuro del país. Los invito a recorrer esta edición especial que entregamos, con la satisfacción del camino recorrido, la voluntad y el compromiso de continuar siendo una contribución al país. Así lo hicimos en estos 130 años, en que hemos colaborado con el desarrollo social, cultural y económico, a través de la formación de miles de científicos, académicos, artistas, profesionales y servidores públicos, pero ante todo, de personas integrales con un sello que los identifica. IGNACIO SÁNCHEZ DÍAZ Rector


Mirar el territorio un

ELIANA ROZAS. Académica de la Facultad de Comunicaciones de la UC. Es periodista y egresada de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Valentía de mujer

El llamado de los pueblos originarios

Smart City: habitar el futuro Chile: la desigualdad que persiste

Vida artificial: una obsesión para la ciencia El poder en los ciudadanos

En el centro de la trascendencia


desde prisma sustentable Al cumplirse 130 años de la fundación de la UC, los vicerrectores de Investigación, Pedro Bouchon; de Comunicaciones, Paulina Gómez y Académico, Juan Larraín, se refieren a los principales desafíos de hoy e imaginan una universidad para mañana.

Inmigración en Chile: el diálogo de las naciones Crecimiento hecho en Chile

#TodosSomosElMensaje

Cuidar la salud, no la enfermedad

Lecciones de inclusión

Pensar el país con arte


tendía amenazado por el liberalismo, la fundación de la Universidad Católica buscó prestar un servicio al país. En él, en palabras de su primer rector, Monseñor Joaquín Larraín Gandarillas, a fines del siglo XIX quedaba mucho por hacer “por la cumplida ilustración de sus hijos”. Ciento treinta años después, la universidad a la que asistían unas pocas decenas de alumnos y que, sin ningún alarde, impartía tan solo la carrera de Derecho y un curso propedéutico de matemáticas, reúne a más de treinta mil estudiantes. Ellos se forman al alero de una institución que, a falta de mejor palabra, es definida como “compleja”. Acorde con esa denominación, su aporte al país no se agota hoy en la docencia, sino que se extiende a la investigación y a las muy diversas formas que adopta lo que ahora llamamos vinculación con el medio. En una suerte de metáfora territorial de la preocupación por Chile, las modestas instalaciones del centro de Santiago devinieron en cuatro campus capitalinos y uno en La Araucanía, además de múltiples iniciativas que se reparten a lo largo de la geografía nacional y donde se piensa en un desarrollo sustentable: desde la estación Atacama, en Alto Patache, donde la niebla hace milagros verdes, hasta la australísima bahía Exploradores, cerca de los hielos ayseninos, lugar en que se estudia el cambio global; pasando por el centro biológico Senda Darwin, en Ancud, en medio de bosques de tepú y de cipreses de las Guaitecas y por las rocas de la Punta El Lacho, en Las Cruces, que albergan la estación costera de investigaciones marinas. El desarrollo sustentable, concepto que surgió de la conferencia de Río de Janeiro en 1992, es una de esas ideas impensables en el siglo 19, pero que hoy está en el centro de las preocupaciones de la universidad. En ese contexto, al cumplirse 130 años de su fundación, Revista Universitaria busca reflexionar en torno a 13 temáticas que interpelan a esta nación, pero desarrolladas desde una perspectiva sostenible. En esta conversación, los vicerrectores Académico, Juan Larraín; de Investigación, Pedro Bouchon; y de Comunicaciones, Paulina Gómez, hablan de eso y de otras cosas imposibles de vislumbrar en los comienzos y, a tres voces, a partir de los desafíos de hoy, imaginan una universidad para mañana. Entendiendo la noción de sustentabilidad en forma integral, el vicerrector Bouchon es optimista y cree que “hemos avanzado bien”, de acuerdo a los objetivos definidos por la ONU, en algunas materias como “hambre cero”. En otras, referidas a pobreza, desigualdad y desarrollo de ciudades sostenibles – dice– nos queda mucho por recorrer: “Chile enfrentará transformaciones sustantivas producto del cambio climático. Los pronósticos indican que esta sería una de las zonas del mundo que aumentará su temperatura. Debemos tomar muy en serio esta crisis que nos obliga a modificar nuestros patrones de consumo y la forma en que nos acercamos a la naturaleza. Pero podemos estar esperanzados, porque Chile es destacado por su determinación en incluir energías renovables no convencionales, como la solar y la eólica. Creo que en otros ámbitos de esta crisis podemos tomar liderazgos similares”. Por su parte, el vicerrector Larraín se detiene en las dimensiones propiamente académicas del tema: “Hay que destacar el quehacer en investigación a través de los centros de Ecología Aplicada y Sustentablidad (Capes), de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus) y de Cambio Global, por ejemplo. Estos aportan al país y al mundo con investigación de frontera y mediante transferencia a la sociedad con nuevas propuestas de políticas públicas. También buscamos que este sea un eje formativo para nuestros estudiantes, como parte fundamental de la formación general. Todo ese trabajo se corona con la cátedra en Sustentablidad, recientemente creada en honor y como testimonio de la visita del Papa Francisco”.

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REVISTA UNIVERSITARIA

FOTOGRAFÍA ÁLVARO DE LA FUENTE

Junto con la preservación del espíritu cristiano, que se en-

IMAGINACIÓN X 3. Los vicerrectores de Investigación, Pedro Bouchon; de Comunicaciones, Paulina Gómez y Académico, Juan Larraín, discutieron sobre las temáticas que interpelan a la universidad en la actualidad. Entre ellas, el desarrollo sustentable está hoy en el centro de las preocupaciones.

LAS HUMANIDADES, EL SENTIDO Y LA VERDAD —La universidad siempre se ha visto como un centro desde donde se alimenta el pensamiento de una sociedad. A eso ha agregado en los últimos tiempos una colaboración en la vida productiva y un rol de promoción de la innovación. ¿Cómo ven hacia el futuro la evolución de estos dos énfasis? J.L: Es cierto que esa es un área que se ha agregado y que hay que profundizar. Esto ha ocurrido en desmedro de otras que en apariencia no contribuyen al desarrollo productivo, como son las humanidades. Pero eso no debe ser así. Uno de nuestros grandes desafíos es cómo impulsar la innovación productiva y tecnológica, sin desproteger y descuidar las humanidades. Ha crecido con mucha fuerza la importancia de la tecnología y es muy fácil mostrar cómo las universidades contribuyen a eso. Mucho más difícil es comunicar cómo aportan a lo otro. Y ese también es un desafío. Las universidades tienen que seguir entregando a la sociedad el sentido de la vida y en eso las humanidades y las ciencias sociales son de gran relevancia.


“Un gran desafío de la universidad es formar los mejores profesores y contribuir a su valoración en la sociedad. El país va a ser muy distinto cuando tengamos grandes profesores de educación preescolar, básica y media”. Juan Larraín, vicerrector Académico. P.B.: Comparto plenamente que la universidad es un centro que alimenta el pensamiento de una sociedad y, desde esa perspectiva, me gustaría cuestionar la dicotomía de la pregunta. Lo distintivo del ser universitario sigue siendo la concentración en los alumnos y el distinguir cuáles son las competencias necesarias para lograr una inserción exitosa en la sociedad, y al mismo tiempo formar personas íntegras, cultas, con visión y conocimientos sólidos. Si nos vamos al terreno de la investigación, las diferencias entre la investigación básica y la aplicada no existen. Para mí, la investigación es investigación, y su aplicación varía en el tiempo y depende del contexto. —¿No será que las universidades han puesto foco en la empleabilidad y eso ha incidido en un menor realce de la dimensión humanista? J.L.: La empleabilidad sí puede haber estado mirando ciertas competencias más tecnológicas, pero eso ya está casi obsoleto. Hoy lo que se demanda son personas adaptables, con capacidad de trabajar en grupo y una comprensión de la sociedad como un todo. ¿Dónde vemos el desa-

fío futuro nosotros? Sobre todo, en la formación general y en el college. Hoy no tiene sentido preparar personas para una profesión, ya que ni siquiera sabemos cuáles van a ser los trabajos que se requerirán en cinco o diez años. De eso deriva la importancia de formar personas con habilidades superiores, como el pensamiento crítico, la creatividad, el trabajo en equipo y la comunicación. La idea es que eduquemos ciudadanos completos, que puedan tomar decisiones de forma libre y fundamentada, que aporten al bien común, con una mirada de sustentabilidad. P.G.: Lo primero es formar. Uno sabe hoy dónde comienza la carrera profesional pero no donde termina. Las profesiones están experimentando numerosos cambios; ya no son estancas. Se ve la necesidad de educar en la especialidad, pero también en una comprensión más amplia de los fenómenos. No podemos entender el mundo ni a nosotros mismos si no vemos al otro y a la sociedad de una manera más profunda. Tenemos que contribuir a que las personas aprendan a hacerse preguntas que son relevantes para nuestra propia vida y la de la comunidad. Una formación solo en la profesión no basta. 9


“No podemos entender el mundo ni a nosotros mismos si no vemos al otro y a la sociedad de una manera más profunda. Tenemos que contribuir a que las personas aprendan a hacerse preguntas que son relevantes para nuestra propia vida y la de la comunidad. Una formación solo en la profesión no basta”. Paulina Gómez, vicerrectora de Comunicaciones.

P.B.: Es importante estar recordando siempre la relevancia de los distintos ámbitos. Dicho eso, hay que reconocer que hoy tenemos proyectos de gran envergadura que antes ni soñábamos: desarrollo de proyectos de conflicto y cohesión social, interculturalidad y estudios indígenas, justicia educacional, núcleos en arte y en educación, por nombrar algunos. Efectivamente están estableciéndose ciertos comunes denominadores a nivel internacional que inciden en que muchas disciplinas se rijan por métricas similares. El equilibrio de estos indicadores con otros criterios de impacto y relevancia es un desafío constante. Las ciencias sociales y las humanidades se están subiendo a este tren que hoy puede parecer natural pero no lo era. La complejidad de los problemas que está enfrentando la sociedad no puede ser analizada desde una única óptica, lo cual invita al diálogo a la ciencia, a la ciencia aplicada, a las ciencias sociales, a las humanidades y al arte. —Si bien ustedes hablan de la relevancia de la formación general, hay que reconocer que ha habido una discusión pública acerca de los “cursos que sobran”, donde se advierte en algunos sectores un menosprecio por ella.

REVISTA UNIVERSITARIA

J.L.: Hay que tener en cuenta que nosotros formamos personas, no solo profesionales, por lo que tenemos que encontrar una buena mezcla entre la formación general y los requerimientos del mundo profesional. En cuanto a la investigación, la palabra clave es la libertad. No se puede imponer una investigación a un profesor, porque el motor de eso es el gusto, la curiosidad y la creatividad. Otra cosa es que las políticas públicas, los sistemas de financiamiento o los incentivos incidan en que determine acomodar su investigación para que se haga más pertinente. La otra palabra clave es la calidad. Un país no saca nada con tener muchos investigadores trabajando en temas pertinentes si lo que hacen no es científicamente sólido.

POBLACIÓN, GLOBALIZACIÓN Y UNA IGLESIA EN CRISIS

P.G.: A nivel de la universidad y del Estado, se comprende y se valora esta formación, aunque no necesariamente a nivel social. Cuando los padres tienen dudas acerca de la idoneidad de una universidad, piensan que es una forma de alargar las carreras y la pregunta se asoma desde la desconfianza. Pero en la medida en que uno instala el tema, hay comprensión.

—Nuestros tiempos también están marcados por cambios poblacionales. Vemos migraciones, una baja en las tasas de natalidad y también un aumento de la esperanza de vida. ¿Cómo van a impactar estas transformaciones en la universidad en el largo plazo? ¿Puede uno imaginar que habrá menos estudiantes jóvenes y más adultos mayores?

J.L.: La formación general bien hecha es muy importante. Lo central es enseñar a pensar, porque el mundo va a cambiar a una velocidad muy grande y los jóvenes ya nos están diciendo eso cuando constantemente cambian de trabajo.

J.L.: Por matemática, en algún minuto va a haber menos estudiantes en las universidades en su conjunto, pero pienso que ciertas instituciones, las complejas y de mayor calidad, no van a reducir la cantidad de alumnos de pregrado. Tampoco creo que vaya a desaparecer la universidad presencial. Otra cosa es que usemos tecnologías de la información para enseñar mejor. Uno de los grandes desafíos actuales es cómo nos hacemos cargo de la educación continua, no necesariamente de adultos mayores, sino de la actualización. Al tener más larga vida, las personas van a trabajar más tiempo, aunque todavía las leyes laborales no se adecuan a esa transformación. Veo una universidad presencial fuerte y robusta, pero, a la vez, una virtual cada vez más grande y masiva, que no compiten entre sí.

P.B.: Ahora uno responsabiliza crecientemente al alumno de su toma de decisiones en el diseño de su camino de formación y eso le da una libertad que lo empodera. Entonces, hay más acceso a la información, a la divulgación, pero tenemos que avanzar hacia esa toma de conciencia, porque hay mucha responsabilidad detrás de ese empoderamiento. En cuanto a la formación general, que permite adquirir flexibilidad cerebral, debemos velar para que se logre a través de un proceso de máxima calidad.

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—¿Cómo lograr que la especificidad cada vez mayor en el avance del conocimiento no conspire contra su pertinencia en la vida social, lo que se hace especialmente complejo en algunas áreas?


P.B.: En la medida en que uno va empoderando al alumno, él ejerce su poder. Y entonces puede acceder a la universidad por una puerta tradicional o por el espectro de posibilidades que se le abre. Y si queremos internacionalizarnos, en una sociedad cada vez más móvil y globalizada, le estamos ofreciendo una plataforma que es mucho más dialogante con eso y que también nos hace ser más permeables con quienes vienen del exterior. Aunque la tasa de natalidad disminuya en el país, vamos a tener el contrapeso de una población cada vez más culta, estamos aumentando el capital social. —Precisamente, la globalización interpela a la universidad. ¿Cómo la impacta en el desarrollo de algunos conocimientos particulares –la economía, la ciencia política, el derecho– y en el diálogo con el resto del mundo? P.B.: Tenemos que volver a la formación de los alumnos: abrir esas perspectivas y ofrecerles herramientas para interactuar con los otros, con otras culturas, con otros pensamientos y paradigmas. Tenemos que generar plataformas que nos permitan estimular la mente de nuestros alumnos. Pensar cómo desde Chile podemos tener un impacto global, en generación de conocimiento o en transferencia o en nuestra creación artística. J.L.: Un gran desafío de la universidad es formar los mejores profesores y contribuir a su valoración en la sociedad. El país va a ser muy distinto cuando tengamos grandes profesores de educación preescolar, básica y media; cuando logremos que las familias entiendan que es una de las profesiones más relevantes y los mejores estudiantes decidan dedicar su vida a enseñar. Los profesores son agentes de cambio, con un efecto expansivo muy grande. P.G.: Hay preguntas globales que pueden tener una respuesta local. Allí, nuestro desafío es difundir esa voz particular, de manera que muchos puedan beneficiarse de este

conocimiento. Hay otras preguntas que, siendo globales, demandan una respuesta junto a otros actores a ese nivel, por ejemplo, en temas de salud o medio ambiente. Hay zonas que tienen más masa crítica y más inversión para liderar la producción científica global. Desde las comunicaciones, no obstante, la responsabilidad es traer y difundir esas conversaciones a nuestra región y ver cómo desde lo local podemos contribuir. —Los nuevos tiempos también han traído consigo una gran crisis de credibilidad de la Iglesia. ¿Cómo desafía eso la identidad católica de esta universidad? J.L.: El desafío es ser una universidad católica de calidad. Tenemos que ser coherentes en el comportamiento, de modo de reflejar nuestra identidad. Eso debe partir de la convicción de que el catolicismo nos da una mirada más rica de la vida, me refiero al humanismo cristiano, que podemos transmitir a nuestros estudiantes. Lo otro es entender que la identidad católica nos obliga a estar disponibles a la vida en comunidad y al servicio. Eso debe reflejarse en nuestras mallas curriculares, pero también en nuestra actitud como comunidad. Yo creo que la UC es un tremendo reservorio para la Iglesia Católica chilena y universal. Tenemos la obligación de ayudar a que la Iglesia salga de este momento complejo, recordando que ha habido otros momentos difíciles y, al mismo tiempo y con mucha fuerza, hacer ver lo malo de lo que ha ocurrido. Tenemos esa obligación, sobre todo, por nuestro trabajo con los jóvenes. P.G.: La crisis que vive la Iglesia en nuestro país nos remece e interpela. Desde nuestro trabajo propiamente universitario nos surge la pregunta por el fenómeno y sus causas, para entender cómo y por qué nos encontramos hoy aquí. La Iglesia y la sociedad tienen razón en esperar de una universidad católica esta contribución, de la cual es muy probable que surja una mirada renovada respecto de lo que implica nuestra identidad católica.

Tenemos que generar plataformas que nos permitan estimular la mente de nuestros alumnos. Pensar cómo desde Chile podemos tener un impacto global, en generación de conocimiento, en transferencia o en nuestra creación artística. Pedro Bouchon, vicerrector de Investigación.

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FOTOGRAFÍA KARINA FUENZALIDA

Chile: la desigualdad

FRANCISCO GALLEGO. Es académico del Instituto de Economía de la UC. Es director científico de J-PAL LAC y director del Economic History & Cliometrics Lab. Es doctor en Economía por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). CRISTIÁN HODGE. Es doctor en Teología por la Universidad Católica y académico de la Facultad de Teología de la UC. OSVALDO LARRAÑAGA. Es director de la Escuela de Gobierno de la UC y doctor en Economía por la Universidad de Pennsylvania, Estados Unidos. CLAUDIA MARTÍNEZ. Es profesora del Instituto de Economía de la UC, doctora en Economía por la Universidad de Michigan. Además, es investigadora de J-PAL LAC. 12 REVISTA UNIVERSITARIA


Propuesta

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que persiste Aunque la pobreza ha disminuido en el país, la distancia entre ricos y pobres sigue siendo muy importante. Tanto es así, que un estudio del Banco Mundial indica que un tercio del ingreso generado por la economía chilena en 2013 fue captado por el 1% más rico. Por ello, es relevante considerar este aspecto como una verdadera traba al desarrollo, cuando se bloquean las oportunidades y se traduce en un acceso poco equitativo al poder político y económico.

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FOTOGRAFÍA KARINA FUENZALIDA

LO QUE NOS DIVIDE. Las brechas sociales no se expresan solo en términos de ingreso y riqueza, sino también en el acceso a vivienda, educación y salud. La imagen fue tomada en la localidad de Maicolpué, en Osorno.

Incluso los países más equitativos exhiben algún grado basal de desigualdad vinculado a la división del trabajo, la que requiere pagos diferenciados acorde a la complejidad de las ocupaciones o para el fomento de actividades que están sujetas a un considerable nivel de riesgo, como la innovación y la labor empresarial. a desigualdad socioeconómica puede entenderse en relación con las diferencias en la vida social de las personas, las que implican ventajas para unos y desventajas para otros. Son percibidas como injustas en sus orígenes, moralmente ofensivas en sus consecuencias, o ambas. Esto no se expresa solo en términos de ingreso y riqueza, sino también en educación y salud; trato social y dignidad; seguridad económica y física, además de poder y capacidad de influencia sobre las decisiones públicas. Es preciso advertir que incluso los países más igualitarios exhiben algún grado basal de desigualdad vinculado a la división del trabajo, la que requiere pagos diferenciados acorde a la complejidad de las ocupaciones o para el fomen14

REVISTA UNIVERSITARIA

to de actividades que están sujetas a un considerable nivel de riesgo, como la innovación y la labor empresarial. Asimismo, la búsqueda de la igualdad no supone eliminar la diversidad de valores, preferencias y capacidades que nos distinguen como personas.

DISPARIDAD DE INGRESOS Chile ha sido un país de muchas diferencias sociales a lo largo de toda su historia. Al igual que otras naciones de América Latina, su origen se remite a la Colonia, cuando se constituyeron las instituciones que la inician, como la concentración en la propiedad de la tierra y la relación jerárquica entre la clase alta y el bajo pueblo. En el siglo XIX, las élites nacionales construyeron el Estado nacional. Bajo su alero surgieron grandes fortunas, cuyo origen se centra en la minería, las finanzas y el comercio. Hacia fines de esa centuria se inició un periodo de inestabilidad en el marco de la “cuestión social”, que culminó con la elección


INEQUIDAD EN AMÉRICA LATINA Y PAÍSES OCDE, 2015 (FIGURA 1) Esta figura presenta el índice de Gini para diferentes países. Este indicador mide la desigualdad de ingresos y puede tomar valores entre 0 y 1, donde las cifras más altas implican mayor desigualdad. Cuando el índice Gini toma el valor de 0 significa que todas las personas tienen el mismo ingreso (igualdad perfecta). En cambio, cuando toma el valor 1 implica que una persona recibe todo el ingreso de la economía (desigualdad perfecta).

0.6

América Latina

OCDE

0.4

Fuente: Desiguales 2017.

0.3 0.2 0.1 0

Uruguay El Salvador Argentina Perú Ecuador Nicaragua Rep. Dominicana México Bolivia Costa Rica Guatemala Chile Honduras Panamá Brasil Paraguay Colombia Haití Eslovenia Noruega Eslovaquia Rep. Checa Islandia Finlandia Suecia Bélgica Holanda Dinamarca Alemania Austria Hungría Suiza Polonia Japón Irlanda Reino Unido Francia Estonia Canadá Luxemburgo Australia Italia Letonia España Portugal Grecia Estados Unidos Israel

Coeficiente de Gini

0.5

Se necesita reducir las brechas que existen en la estructura productiva de la economía chilena, que se expresan en circuitos diferenciados de productividad, competencias laborales, salarios y estabilidad en los empleos.

de Arturo Alessandri en 1920 y el inicio del Estado benefactor. A este ciclo se le asigna cierto bienestar de la emergente clase media y de los trabajadores asalariados. Entre 1930 y 1970, hubo una moderación del fenómeno en el contexto de una creciente democratización del país, revertida durante la dictadura militar, cuando grandes transformaciones domésticas y de la economía mundial generaron innovaciones tecnológicas y de otro tipo que impactaron sobre la desigualdad de ingresos. Estos ciclos de alza y baja pueden observarse a través de la evolución del coeficiente de Gini, el cual es un indicador que se encuentra entre 0 y 1, donde un mayor número indica más desigualdad en la dimensión de los ingresos. Llama la atención que en ningún período de nuestra historia el coeficiente haya estado en un nivel comparable a los que muestran los países actualmente más desarrollados (figura 1). Esta persistencia en el tiempo contrasta con el avance de otros indicadores sociales y económicos, los que han permitido reducir significativamente la pobreza en el país. En los últimos 15 años ha habido una reducción de la desigualdad de los ingresos, aunque el coeficiente de Gini de 0.48 en la última medición disponible para Chile (2017) está lejos aún del promedio de las economías desarrolladas (figura 2).

De acuerdo a la última encuesta CASEN del año 2017, el 10% más rico de los hogares obtiene un 38,1% del ingreso monetario, mientras el 10% más pobre un 1,4%, con ingresos promedio de $3.605.800 y $129.300, respectivamente. La caída de la desigualdad de ingresos en este período se explica, principalmente, por las mayores transferencias monetarias a grupos vulnerables y el aumento en el número de técnicos y profesionales, lo que amplió el segmento de clase media acomodada y moderó el crecimiento de los salarios en la parte media alta de la distribución, proceso que opera con mayor fuerza en las cohortes jóvenes (Sapelli, Claudio, Chile ¿más equitativo? Una mirada a la dinámica social del Chile de ayer, hoy y mañana). Debe tenerse en cuenta que las mediciones de la desigualdad monetaria basadas en encuestas a hogares no capturan bien los salarios más altos, porque estos se subdeclaran y, además, las entradas de utilidades figuran como inversión en las empresas. Al tomar en cuenta estos factores, se observa que un tercio del ingreso generado por la economía chilena en 2013 fue captado por el 1% más rico, esto de acuerdo a una investigación del Banco Mundial (“Chile: efectos distributivos de la reforma tributaria de 2014”) que accedió a los registros tributarios de personas y empresas. 15


Esta figura presenta la evolución del índice de Gini en Chile desde 1850 hasta el presente (color verde). La curva roja representa la tendencia de Hodrick-Prescott, método que mide la evolución a largo plazo del índice de Gini y es utilizada en las investigaciones sobre ciclos económicos para calcular la orientación de las series de tiempo. Esta brinda resultados más consistentes con los datos observados que otros procedimientos.

0.65 0.60 0.55 0.50 0.45 0.40

1850

1875

1900

1925

1950

1975

2000

Fuente: Elaboración propia sobre la base de Desiguales (2012) y Rodríguez-Weber (2016).

EVOLUCIÓN DE LA DIFERENCIA EN EL INGRESO PERSONAL EN CHILE ENTRE EL AÑO 1850 y 2009 (FIGURA 2)

NOTA: Las estimaciones del índice de Gini, para el periodo previo a 1970, utilizan supuestos relacionados con el ratio de extracción, que corresponde a la fracción entre el Gini y el máximo Gini posible, y las tablas sociales, que corresponden a una clasificación de las personas en grupos de ocupaciones, donde se imputan ingresos para cada categoría. Desde 1970 se utiliza información tomada de la Encuesta de Ocupación del Gran Santiago.

La contrapartida de la concentración en el tope son los bajos sueldos que obtiene la mitad de los asalariados, cuya remuneración es inferior al ingreso que necesita un hogar promedio para cubrir sus necesidades básicas (línea de pobreza).

La contrapartida de la concentración en el tope son los bajos sueldos que obtiene la mitad de los asalariados, cuya remuneración es inferior al ingreso que necesita un hogar promedio para cubrir sus necesidades básicas (línea de pobreza). Esto no se traduce en una situación generalizada de precariedad, porque hay más fuentes de ingresos. También hay un agravante de género a considerar, por cuanto más de un 70% de las mujeres asalariadas con educación media completa y que trabajan más de 30 horas semanales, obtiene una remuneración por debajo del umbral citado.

UN DESAFÍO ÉTICO Más allá de las diferencias de ingresos, la desigualdad socioeconómica se manifiesta en otras dimensiones de la vida de las personas. La que más rechazo provoca en la población es la disparidad en el trato y dignidad que, por ejemplo, se materializa en la atención de salud. La sociedad se fragmenta en grupos sociales que viven como si habitaran en naciones de nivel 16

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de desarrollo opuesto. Así, hay personas que son denigradas y discriminadas, en tanto otras desarrollan una actitud de superioridad fundada en la posesión de cargos o tenencia de dinero. Pero esta condición no se remite solo a diferencias en calidades de vida, ya que tiene asociado un conjunto de problemas que implican, especialmente, trabas a la justicia, a la convivencia y al desarrollo económico. La desigualdad es un desafío ético porque implica una injusticia, ya que todos tenemos una dignidad por ser personas y el derecho a participar de los bienes y servicios que se producen en la sociedad; y es injusta porque esta realidad podría ser distinta mediante políticas públicas. Desde la tradición del pensamiento social cristiano, san Alberto Hurtado define la justicia social como “aquella virtud por la que la sociedad, por sí o por sus miembros, satisface el derecho de todo hombre a lo que le es debido por su dignidad de persona humana”. Por tanto, la sociedad tiene responsabilidad en que todos tengan una vida digna.


MOVILIDAD SOCIAL La desigualdad sería menos problemática si el lugar que ocupan las personas en el orden social fuese pasajero, sujeto a cambios durante el ciclo de vida o, por último, si la posición social de los hijos no dependiera de la de los padres. Esto es, si hubiese movilidad social. Pero una de las caraterísticas de esta problemática es su persistencia. Datos de Banco Mundial (2016) muestran que los países que presentan una mayor diferencia en los ingresos tienden a presentar un menor grado de movilidad intergeneracional. Esto significa que hay una correlación clara entre la disparidad de los resultados y la de oportunidades –que determina la movilidad social–. Es muy probable que la causalidad opere en ambas direcciones, puesto que una alta desigualdad de ingresos dificulta

LA BUENA EDUCACIÓN. Una alta desigualdad de ingresos dificulta la igualación de las oportunidades en ámbitos como el desarrollo infantil temprano y el sistema educacional. Esto por las grandes divergencias que existen en el capital económico, social y cultural de los hogares de origen.

la igualación de oportunidades en ámbitos como el desarrollo infantil temprano y el sistema educacional, por las grandes divergencias que existen en el capital económico, social y cultural de los hogares de origen.

TRABA AL DESARROLLO ECONÓMICO Muchos trabajos de investigación han tratado de identificar cuán importante es la relación entre desigualdad y desarrollo, y los mecanismos para explicar dicha relación. Una de las conclusiones es que ella opera vía mecanismos más indirectos de lo que se creía. Así, Daron Acemoglu y James Robinson argumentan que las brechas socioeconómicas afectan negativamente el desarrollo de los países cuando se traduce en un acceso, también desigual, al poder político; este mecanismo se relaciona con la potencial captura de rentas por parte de la élite y el bloqueo de oportunidades de desarrollo para el resto de la población. Esta situación, a su vez, limita las posibilidades de progreso de las sociedades, ya que se pierden capacidades de generación de nuevos negocios y otras instancias de mejora del bienestar de la sociedad. Por último, la desigualdad tiende a causar situaciones de conflicto social que, a su vez, pueden derivar en consecuencias que afectan las posibilidades de desarrollo, ya sea a través de situaciones de inestabilidad política o por el tipo de políticas económicas implementadas.

PARA LEER MÁS. Referencias bibliográficas Sapelli, Claudio. Chile ¿más equitativo?. Una mirada a la dinámica social del Chile de ayer hoy y mañana. Segunda Edición. Santiago, Ediciones UC-FPP, 2016. PNUD. Desiguales. Orígenes, cambios y desafíos de la brecha social en Chile, Editorial Uqbar, 2017. Hurtado, Alberto S.J. Moral social: obra póstuma del Padre Alberto Hurtado, Ediciones UC, Santiago, 2004. Rawls, John. Teoría de la justicia. Fondo de Cultura Económica, México, 2017. Fraser, Nancy y Honneth, Axel. ¿Redistribución o reconocimiento? Un debate políticofilosófico, trad. Pablo Manzano. Madrid, Ediciones Morata, 2006. OECD. Economic policy reforms 2012 going for growth. Capítulo 5, 2012. Rodríguez Weber, Javier. “Impulsando la desigualdad ‘de mercado’: el vínculo élite-Estado en Chile en el siglo XX”. Perfiles Económicos, v.1, p.11 – 41, 2016. Banco Mundial. “Chile: efectos distributivos de la reforma tributaria de 2014”. Banco Mundial. Fair progress? economic mobility across generations around the world. World Bank Group, 2016.

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FOTOGRAFÍA FUNDACIÓN ASTORECA

Desde la tradición liberal, John Rawls afirma que “la justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento”. Por su parte, la filósofa Nancy Fraser habla de la paridad participativa y postula que la justicia exige unos acuerdos que permitan que todos los miembros de la sociedad interactúen en pie de igualdad, tanto a nivel de redistribución como de reconocimiento. Y afirma la necesidad de una distribución que garantice la independencia y la voz de todos.


FOTOGRAFÍA FELIPE CANTILLANA, FUNDACIÓN IMAGEN DE CHILE

Propuestas

ACCESO AL TRABAJO. Entre las políticas a considerar para disminuir la desigualdad destacan las que mejoran la productividad vía capacitación y fortalecen todos los niveles del sistema educativo.

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Considerar que las brechas socioeconómicas pueden afectar negativamente el desarrollo de los países.

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Reducir las brechas que existen en la estructura productiva de la economía chilena, que se expresan en circuitos diferenciados de productividad y de competencias laborales.

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Visibilizar la disparidad existente en trato y dignidad, ya que en el ámbito de la desigualdad es la que provoca más rechazo entre quienes la padecen.

4

Propiciar reformas tributarias que combinen ajustes en impuestos (algunos hacia la baja, otros al alza), con transferencias que complementen la remuneración de los sectores de menos ingresos.

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Fomentar la participación laboral femenina y denunciar las prácticas discriminatorias en el mercado del trabajo.

La desigualdad es un desafío ético porque implica una injusticia, ya que todos tenemos una dignidad por ser personas y el derecho a participar de los bienes y servicios que se producen en la sociedad; y es injusta porque esta realidad podría ser distinta mediante políticas públicas. TAREAS PENDIENTES Por todo lo anterior, hay razones suficientes para afirmar que Chile debiera hacer un esfuerzo serio para reducir las diferencias en las próximas décadas. ¿Por dónde podemos avanzar? De estudios recientes se derivan algunos lineamientos a tener en cuenta. Siguiendo al texto Desiguales y a la OECD (2012), se necesita reducir las brechas que existen en la estructura productiva de la economía chilena, que se expresan en circuitos diferenciados de productividad, competencias laborales, salarios y estabilidad en los empleos. Entre las políticas a considerar destacan las que mejoran la productividad vía capacitación, aumentan la participación laboral femenina y reducen las prácticas discriminatorias en el mercado del trabajo; así como un fortalecimiento de todos los niveles del sistema educativo.

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Desiguales destaca el rol que le cabe a la política pública en igualar el acceso a los servicios sociales, reducir la concentración del ingreso en el 1% más alto y romper el vínculo entre el dinero y la influencia en las decisiones públicas. OECD (2012) postula la necesidad de reformas tributarias que combinen ajustes en impuestos (algunos hacia la baja, otros al alza) con políticas de subsidios al trabajo de los sectores de menores ingresos. Una condición necesaria para que se produzcan efectos duraderos en el tiempo es el tránsito a una cultura de respeto por la persona, por la igualdad de dignidad y respecto, y por los valores de justicia y solidaridad social. Ciertamente hay muchos otros aspectos a considerar, si se tiene en cuenta la devaluación de la institucionalidad política, el empoderamiento de las comunidades y los cambios que trae consigo la automatización del empleo y la revolución digital. Es tarea de todos contribuir a superar los obstáculos y aspirar a un país más justo, próspero y solidario.


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EDUARDO VALENZUELA. Es decano de la Facultad de Ciencias Sociales, director de la Encuesta Nacional Bicentenario UC-Adimark e investigador principal del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR). Es sociólogo de la UC y Diplôme D’Études Approfondies, D.E.A. Sociologie École des Hautes Études en Sciences Sociales, París, Francia.

FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

CARMEN DOMÍNGUEZ. Es académica de la Facultad de Derecho de la UC y directora del Centro UC de la Familia. Es licenciada en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Concepción. Además, es magíster en Derecho Comparado y doctora en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, España.

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Propuesta

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Valentía de mujer Las oleadas feministas que se han sucedido a lo largo de la historia se transformaron en un maremoto en 2018. Derechos políticos, acceso al mundo laboral, maternidad, aborto y la violencia sexual son temáticas que el género femenino ha abordado en un largo camino de reivindicaciones. Ahora estamos frente a una nueva mujer, que encarna las victorias de todas sus antecesoras. Pero todavía no es suficiente.

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FOTOGRAFÍA KENA LORENZINI

NECESIDAD DE CAMBIO. La modernización ha traído consigo modificaciones significativas en el rol de la mujer en el trabajo y la sociedad. Muchas de estas transformaciones y demandas han sido impulsadas históricamente desde la calle. La imagen corresponde a una manifestación de mediados de la década de los 80.

En Latinoamérica la promoción de la mujer ha presentado características particulares, en cuanto se ha dado en un contexto de plena valoración de la maternidad. Prueba de ello son las licencias prenatales y posnatales. 22

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a modernización ha traído consigo cambios significativos en el rol de la mujer y en su posición en el seno de la familia, el trabajo y la sociedad en su conjunto. Muchos autores vinculan este proceso con aumentos paulatinos, pero inexorables, en la igualdad de trato y condición con respecto al hombre. Esta igualdad fue primeramente jurídica y política, e implicó un reconocimiento pleno de sus derechos en el ámbito político. Entre ellos, el más sobresaliente fue el derecho a voto y por este se recuerda la primera ola feminista con el símbolo de las sufragistas (Chile, 1949). Hasta hace poco en Chile, la ley electoral exigía locales segregados de sufragio para los distintos sexos, a fin de garantizar la independencia conyugal (y, por ende, la probabilidad de que la esposa votase distinto al esposo). La redundancia fue uno de los principales motivos por el que se negaba el derecho a sufragio en la mujer adulta: ¿qué posibilidad había de que votara de otra manera a cómo lo hacía su padre o su esposo? Todavía hoy la congruencia conyugal en la preferencia electoral es muy elevada, pero nadie duda que la mujer puede formar lealtades y opiniones políticas independientes y cualquier presión indebida sobre ella resultaría socialmente sancionada. Luego, siguieron las demandas por igualdad de trato de las esposas en la relación conyugal y en la filial. Así, el tradicional modelo del pater familia fue sustituido por una autoridad familiar que recae en ambos padres.


DERECHOS POLÍTICOS. La fotografía corresponde a una votación en las elecciones municipales de 1945. Sin embargo, fue el 8 de enero de 1949 cuando se firmó el proyecto de ley Nº 9.292, que concedió derechos políticos plenos a las mujeres de nuestro país, en un acto público celebrado en el Teatro Municipal de Santiago. El proyecto había dormido por casi una década en el Congreso.

FOTOGRAFÍA CRÓNICA DEL SUFRAGIO FEMENINO EN CHILE, DIAMELA ELTIT. SANTIAGO, SERNAM, 1994. EN MEMORIA CHILENA.

EL MATERNALISMO PREVALECE La segunda oleada de feminismo comenzó en Europa con la incorporación paulatina de la mujer en el trabajo remunerado. Esta provino –según muchos– de las necesidades de suplir con mano de obra femenina una industria abandonada por hombres que luchaban masivamente en la guerra. Este proceso fue paulatino, primero solteras, luego casadas sin hijos y, finalmente, madres en período de crianza. En ninguna parte las tasas de participación laboral han llegado a equipararse con las del hombre y ello es particularmente evidente en Latinoamérica y en Chile, donde la brecha sigue siendo significativa. La teoría de la modernización explica mejor estas evoluciones. En países más desarrollados se ha tornado imperativo que la mujer trabaje en cualquier caso y se sanciona socialmente la condición de dueña de casa, considerada un símbolo de pereza, sobre todo después de la desaparición de la familia numerosa y de los incrementos educativos que eliminan los costes alternativos del trabajo. La hostilidad hacia la dueña de casa –símbolo de quien se afirma a sí misma en su condición de esposa y madre– fue la expresión característica del feminismo de entonces. En naciones menos desarrolladas no hubo gran dificultad en legitimar y aceptar socialmente la entrada del género femenino al mundo del trabajo, al contrario de lo que se afirma muchas veces. En sociedades que provienen muy inmediatamente del tronco rural, la mujer siempre tuvo un desempeño económico sobresaliente en la agricultura y en el comercio al menu-

La desarticulación de la cultura patriarcal en el último medio siglo ha provocado nuevas formas de violencia, de la misma manera que la prolongación inaudita de la juventud, en que se difiere la paternidad y conyugalidad responsable hasta una edad cada vez más tardía.

deo, sin contar la servidumbre doméstica. Nunca fue extraño que trabajara remuneradamente, menos aún en países como los nuestros, en que la irresponsabilidad paterna y los fallos en la cultura patriarcal (que afirman la autoridad del hombre en su capacidad específica de proveer económicamente las necesidades de la familia) eran notorios y obligaron por doquier a la madre a hacerse cargo económicamente de sus hijos. Lo que prevalece en este ámbito no son actitudes machistas hacia el trabajo, sino maternalistas, que desaconsejan el trabajo femenino en el período de procreación y crianza. Según la Encuesta Bicentenario UC-Gfk Adimark 2017, todavía en Chile un 52% está “de acuerdo” o “muy de acuerdo” con que la familia se descuida si la mujer tiene un trabajo de tiempo completo. Una legislación que extiende el descanso postnatal hasta seis meses es una expresión de la valoración de la maternidad. Esto ha sido poderosamente reforzado por las teorías modernas del apego materno y de la importancia decisiva de los primeros meses de vida en la determinación del futuro de los hijos. Esta comprensión del rol de la mujer –que revela un feminismo culturalmente moderado, algo que se expresa también en el rechazo masivo al aborto libre y en muchos países aún al aborto restringido– constituye una de las causas posibles para la aún baja participación laboral del género femenino. A ello se suma un lento reacomodo de las actitudes del hombre frente a las obligaciones de crianza y de las tareas domésticas, algo que ha sido anotado como una anomalía para el caso chileno, cuyo nivel de desarrollo económico y educativo debería haber estimulado más rápidamente el trabajo remunerado femenino y el doméstico masculino. 23


FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

VOZ DE MUJER. Desde 1990, en Chile comenzaron a articularse agrupaciones que se encargaron de temas como la violencia intrafamiliar, el acoso callejero o la representación femenina. Todas ellas ayudaron al estallido del movimiento feminista chileno en 2018. En la imagen, jóvenes manifestantes que participaron en la marcha de mayo pasado.

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FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

LA EXPLOSIÓN DE 2018. Uno de los hitos por los que será recordado el presente año es por la irrupción de las mujeres y sus demandas. El movimiento desencadenó tomas en varias casas de estudio y un debate que acaparó por meses la atención de las autoridades y medios de comunicación.

Actualmente, las demandas por igualdad se concentran más en la brecha salarial que en la laboral. Las causas de la disparidad de ingresos no encuentran justificaciones. Algunos sostienen que no se debe a discriminación y menoscabo de la mujer, es decir al machismo imperante, sino al maternalismo que incluye decisiones y preferencias respecto del tipo y condiciones de trabajo que permitan complementar mejor trabajo y familia. Aluden con ello a la opción por ciertos destinos ocupacionales de menor rendimiento económico, la preferencia por trabajos de horario flexible y las pausas maternales a veces prolongadas que debilitan las carreras laborales. Otros, en cambio, atribuyen las brechas salariales al control masculino del poder y de las fuentes laborales que simplemente no valora adecuadamente el aporte laboral femenino.

También se cita al maternalismo como uno de los factores más importantes para explicar las disparidades de género en comportamientos de riesgo (sobre todo en criminalidad y abuso de drogas, 90% de la población penitenciaria en casi todos los países es masculina). La condición materna –prevista o actual– aleja muy rápidamente de las fuentes de riesgo social y de contacto criminógeno, algo que incluye el efecto moderador del embarazo precoz en poblaciones de alta vulnerabilidad. En Latinoamérica, la promoción de la mujer ha presentado características particulares, en cuanto se ha dado en un contexto de plena valoración de la maternidad. Prueba de ello es, a diferencia de muchos de los países económicamente desarrollados, la protección expresada en licencias prenatales y posnatales. Ello puede explicarse por la relevancia concedida desde siempre a la familia, que se ha construido y mantenido gracias al soporte femenino.

Hoy, la participación femenina en los cuerpos electivos de representantes es notoriamente insuficiente. Ella requiere de esfuerzos específicos, como podrían ser las leyes de cuota parlamentaria que han comenzado a diseminarse en todas partes. 25


FOTOGRAFÍA MEMORIA CHILENA

Una tercera oleada de demandas por igualdad de género se concentra actualmente en problemas de violencia y abuso sexual. A diferencia de lo que se cree habitualmente, la instalación de una cultura patriarcal moderó y contuvo mucho esta problemática contra la mujer.

PUBLICACIONES FEMENINAS. Desde 1865 que se tiene registro en Chile de la existencia de revistas editadas por y para mujeres, con una amplia gama de contenidos. Periódicos y revistas de moda, actualidad y política tuvieron en el siglo XX su época de esplendor. Arriba, el Boletín del Movimiento Proemancipación de las Mujeres de Chile, realizado en la década de los 30. Abajo, un ejemplar de revista Paula, una publicación emblemática enfocada en temas de la mujer.

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Una tercera oleada de demandas por igualdad de género se concentra actualmente en problemas de violencia y abuso sexual. A diferencia de lo que se cree habitualmente, la instalación de una cultura patriarcal moderó y contuvo mucho esta problemática contra la mujer, sobre todo la violencia doméstica: el hombre estuvo obligado a ser padre, es decir a instalarse dentro del hogar, permanecer establemente con una pareja y hacerse responsable de sus hijos. El machismo y la violencia intrafamiliar florecieron siempre al margen de la cultura patriarcal, en manos de un hombre en que se conjugaba la irresponsabilidad paterna y la inestabilidad (e infidelidad) conyugal. La desarticulación de esa cultura, en el último medio siglo, ha provocado nuevas formas de violencia, de la misma manera que la paternidad y conyugalidad responsable se pospone hasta una edad cada vez más tardía. También es característico del feminismo de nuevo cuño centrar su atención en diversas formas de violencia simbólica, que persisten incluso cuando la física ha cedido y se ha vuelto menos apremiante. La exacerbación del cuerpo femenino, como objeto de intercambio simbólico en la industria publicitaria, es un buen ejemplo de esta clase de violencia. La pornografía no solo ha aumentado en acceso y disponibilidad, sino también en aceptación social como nunca lo había hecho antes. El rechazo a la industria pornográfica ha sido una de las demandas claves del feminismo moderno, pero en su conjunto ha continuado protegida bajo el derecho a la libertad de expresión, que solo inhibe el discurso resueltamente ofensivo, es decir, aquel que incita a la violencia contra alguien en particular, algo que no alcanza a demostrarse en el caso de la expresión pornográfica. En muchos de estos aspectos, la teoría de la modernización falla por completo. Varios procesos que son característicos de una sociedad moderna están abriendo nuevas tensiones y conflictos en esta larga historia por asegurar la dignidad e igualdad de la mujer.

DEMANDAS DE HOY

FOTOGRAFÍA GENTILEZA REVISTA PAULA

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VIOLENCIA: AL MARGEN DE LA CULTURA PATRIARCAL

El debate sobre la igualdad se libra actualmente en diferentes dimensiones. En la política, a través de la capacidad del género femenino de acceder a posiciones de liderazgo. Sin embargo, este proceso esconde algunas paradojas para la teoría de la modernización, ya que ha sido en países menos desarrollados donde se han visto los casos más sobresalientes. Con todo, es evidente que la participación femenina en los cuerpos electivos de representantes (cualquiera sea su naturaleza) es notoriamente insuficiente. Ella requiere de esfuerzos específicos, como podrían ser las leyes de cuota parlamentaria que han comenzado a diseminarse en todas partes. Respecto de otros derechos, se debaten cuestiones como el acceso a cargos de conducción en empresas, organismos gremiales, entidades de educación superior, etcétera. A ello se añade el de la igualdad salarial o los reclamos por una liberalización en materia sexual.


ACCESO AL TRABAJO. En algunas sociedades, el lento y escaso desarrollo de la mujer en el ámbito laboral no se debe a actitudes machistas, sino maternalistas, que desaconsejan el trabajo femenino en el periodo de procreación y crianza.

1

Incrementar la participación femenina en los cuerpos electivos de representantes, cualquiera sea su naturaleza, lo que requiere de esfuerzos específicos.

2

Realizar una evaluación profunda de la situación de la mujer en Chile con más estudios intencionados, los que permitirían diagnósticos adecuados que son indispensables para la promoción de políticas públicas.

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FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

Propuestas

Mejorar las condiciones para compatibilizar la maternidad y el trabajo, asegurando que sean siempre posibles. Disminuir la brecha salarial, más que la laboral, es un desafío inmediato de la sociedad chilena.

PARA LEER MÁS. Referencias bibliográficas Stuven, Ana María; Fermandois, Joaquín. Historia de las mujeres en Chile, Penguin Random House Grupo Editorial Chile, 2014. Egaña, María Loreto; Núñez, Iván y Salinas, Cecilia. La educación primaria en Chile, 1860-1930: una aventura de niñas y maestras. Lom Ediciones, 2003. Stuven, Ana María; Cabello, Tania; Crisóstomo, Bernardita y Lozier, Maureen. La mujer ayer y hoy: un recorrido de incorporación social y política. Centro de Políticas Públicas UC, 2013. Montecinos, Sonia (compiladora). Mujeres chilenas: fragmentos de una historia. Editorial Catalonia, Unesco, 2008.

El aborto, concebido como un derecho que solo puede ser abreviado en condiciones especiales, constituyó la principal bandera de lucha del feminismo de los setenta (un caso judicial emblemático es el de Roe & Wade, que despenalizó el aborto inducido en Estados Unidos, en 1973). También representaba la expresión política de la autonomía de la mujer, identificada con la posibilidad de controlar su maternidad, algo que se presuponía frenaba todas las aspiraciones de igualdad económica y social. El control de la natalidad se obtuvo por doquier, con independencia de la legislación abortiva, simplemente por obra de la proliferación de técnicas contraceptivas que hicieron caer dramáticamente las tasas de fecundidad hasta límites por debajo de las tasas de reemplazo. En Latinoamérica, esa tendencia se verá reforzada por el histórico patrón de un varón descomprometido, tanto con la madre de sus hijos como con estos últimos. Esta caída en las tasas de fecundidad, y de la presión que recayó históricamente sobre la procreación y la maternidad, es el cambio más importante en la condición de la mujer moderna.

EL CASO CHILENO A su vez, la evolución chilena de la situación de la mujer no ha seguido exactamente la misma progresión descrita antes, tanto en tiempo como en demandas. Tampoco las causas que explican algunos de esos cambios son las mismas. Como sucede con el descenso de la natalidad y del número de hijos por persona, que no pueden explicarse solo por su incorporación al mundo laboral.

Según la Encuesta Bicentenario UC-Gfk Adimark 2017, todavía en Chile un 52% está “de acuerdo” o “muy de acuerdo” con que la familia se descuida si la mujer tiene un trabajo de tiempo completo. Una primera contribución que puede hacer la UC en esta materia es aportar con mejores estudios en torno a esta realidad, que permitan tener un adecuado diagnóstico, indispensable para promover políticas públicas y desarrollarse en todos los planos. Las posibilidades reales, por ejemplo, de conciliar familia y trabajo son un desafío urgente para todos, pero especialmente para la mujer, quien continúa cargando la tarea del cuidado de los hijos y de los enfermos del hogar. La universidad puede contribuir a dar esas alternativas mostrándolas, tanto en el plano teórico como en el práctico, partiendo por desarrollarlas en su interior y luego presentar su experiencia. No cabe duda que, como afirmara San Juan Pablo II, este siglo está llamado a ser el del “genio” femenino, en cuanto la vida social de un país requiere del aporte complementario de ambos sexos. El desafío para Chile es que ello sea posible, promoviendo a la mujer en el desarrollo de su identidad, de sus múltiples dones, capacidades y de sus vocaciones. En esa misma línea, es fundamental permitir que la maternidad sea posible, realzando su aporte a la sociedad en todos los ámbitos. 27


JUAN CARLOS MUÑOZ. Es director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS) y profesor de la Escuela de Ingeniería de la UC. Es ingeniero civil y magíster en Ciencias de la Ingeniería, ambos de la Universidad Católica. También es doctorado y master of science por la Universidad de California. MARTÍN TIRONI. Es sociólogo, magíster en Sociología Université Paris-Sorbonne; doctorado y postdoctorado por el Centre de Sociologie de l’Innovation, École des Mines, de Paris. Además, es investigador y profesor de la Escuela de Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Chile. LILIANA DE SIMONE. Es profesora de la Facultad de Comunicaciones de la UC. Además, es arquitecta, magíster en Desarrollo Urbano y doctora en Arquitectura y Estudios Urbanos por la UC. Ha sido Visiting Professor del Institute of Urban and Regional Design IURD de la University of California-Berkeley (2015). HANS LÖBEL. Es académico de la Escuela de Ingeniería de la UC; también es ingeniero civil en Ciencia de la Computación, doctor y magíster en Ciencias de la Ingeniería, todos por la UC.

FOTOGRAFÍA CRISTÓBAL CORREA-IMAGEN DE CHILE

JONATHAN R. BARTON. Es profesor de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la UC. Es geógrafo de la Universidad del País de Gales y doctor en Historia Económica por la Universidad de Liverpool, Inglaterra.

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ALTA DENSIDAD. En la foto, una vista de Santiago, capital de la Región Metropolitana que concentra el 40% de la población de Chile.


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Propuesta

Smart City:

habitar el

futuro

Dada la creciente urbanización de nuestro planeta, los Objetivos de Desarrollo Sostenible fijados para 2030 por las Naciones Unidas dependen en gran medida de la evolución y adaptación de sus metrópolis. En este panorama, las emergentes tecnologías de la información y la comunicación representan para Chile una gran oportunidad para apoyar los procesos de planificación y priorizar la democracia, la diversidad y la equidad. Junto con ello, un nuevo ciudadano empoderado es el llamado a reinar en su territorio.

acia 2050 nuestro planeta hospedará cerca de 9.800 millones de habitantes. Dos tercios vivirán en ciudades y la mayoría lo hará en metrópolis de más de tres millones (ONU, 2017). Chile sigue esta tendencia: alrededor del 90% de sus habitantes viven en ciudades y más de 40% habita en la Región Metropolitana. Junto con ello, existe evidencia de que se están consumiendo más recursos de los que el planeta puede generar. Este sobreconsumo se acompaña de grandes niveles de inequidad y segregación social en estos territorios. Este crecimiento exponencial ha acentuado las externalidades negativas de la vida urbana –contaminación, congestión, inseguridad, anonimato, entre otros– y ha aumentado las demandas por servicios, en cantidad y calidad. Estas condiciones son evidentes en las metrópolis, planteando inéditos desafíos y dificultades a sus autoridades.

La noción de Ciudad Inteligente está condenada a transformarse en un eslogan vacío si no es capaz de promover espacios urbanos colaborativos, resilientes y equitativos. Esta tarea requiere un trabajo deliberativo y participativo de todos los actores involucrados. 29


FOTOGRAFÍA SCHUTTERSTOCK

¿A QUIÉNES BENEFICIA? Frente a esta irrupción tecnológica, es necesario cuestionarse sobre las implicancias sociales de las ciudades inteligentes, lo que exige poner foco en sus alcances y límites. En la imagen, la capital de Corea del Sur, Seúl, en primavera.

Los datos no “hablan” por sí mismos, sino que en función de la pregunta que se les haga, lo que requiere de una narrativa y una visión de sociedad. Esta dimensión supone una relación dialógica y reflexiva, que no puede ser delegada únicamente a los sistemas automatizados. Las ciudades apuntan a objetivos diversos como la eficiencia, justicia, seguridad y la responsabilidad ambiental. Son, asimismo, sistemas complejos y en constante cambio, con agentes que actúan simultáneamente: individuos, organizaciones y gobiernos. De este modo, surge el desafío de alcanzar sus objetivos de manera inteligente y colectiva. Si prima la inteligencia a nivel individual, la superposición de acciones no garantizará el bien común, dado que cada agente solo velará por sus intereses propios, lo que afectará a terceros. En algunos casos, estos antagonismos generarán fuerzas creadoras de innovación disruptiva, innovación, productividad y riqueza. En otros producirán inequidad, pobreza, congestión, violencia y segregación.

EMERGENCIA DEL CONCEPTO DE CIUDAD INTELIGENTE Con el desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y el advenimiento del Internet of Things (IoT), surgió recientemente el concepto de Ciudad Inteligente o Smart City, el cual postula que las urbes, a través de sus habitantes, gobiernos, organizaciones y empresas, serán capaces de producir capas informativas que permitirán gestionarlas de manera eficiente, coordinada y fluida. Londres, Barcelona, Río de Janeiro y Seúl son algunos de los lugares que proponen incorporarse al imaginario de las smart cities, donde individuos y su entorno interactuarán en un marco interconectado con millones de datos disponibles en tiempo real. Transporte urbano, redes de suministro energético, plataformas de consumo georreferenciado, entre otras, son las nuevas actividades inteligentes de la ciudad. 30

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Estas smart cities se sustentan en dos elementos complementarios: la generación en tiempo real de grandes volúmenes de datos a través de sensores y dispositivos; y su procesamiento y análisis para gestionarse autónomamente e informar a los habitantes y tomadores de decisión. Así, los datos de miles de usuarios, junto a sus decisiones y movimientos, se vuelven una nueva clase de activo económico o commodity, dada su fuente de riqueza inigualable (Big Data). Esta nueva forma de actuar repercutiría tanto en la inmediatez de la toma de decisiones como también en las maneras de diseñar y generar políticas urbanas. Adicionalmente, las nuevas técnicas de procesamiento y análisis de datos prometen, como nunca antes, conocer e influir en el comportamiento de los habitantes, prediciendo sus efectos y consecuencias. La conexión a internet permite tomar decisiones de consumo informadas y en tiempo real, optimizando su experiencia (smart citizen), además de hacer cuantificable y perceptible miles de actividades que antes no se podían recopilar. Esto es fruto de nuevas capacidades para comprender y modelar los comportamientos humanos, anticipando escenarios futuros. Recolectar, almacenar, traducir y modelar los datos para generar estas predicciones presenta inmejorables oportunidades, en particular para las multinacionales de tecnologías informáticas y telecomunicaciones como Telefónica, AT&T, IBM, CISCO, Huawei, Siemens, que cuentan con información de primera fuente. Esta industria ha sido la principal promotora del proyecto Smart City, el cual es solicitado cada vez más por los gobiernos locales de todo el mundo, que buscan información sobre las necesidades o movimientos de sus habitantes, para alimentar con esos datos el desarrollo de nuevos servicios urbanos.


El experimento Toronto Google se embarcará próximamente en la construcción de la primera ciudad del futuro. Bajo el nombre Sidewalk Toronto, la filial de innovación urbana de Google, Sidewalk Labs, se encargará de este proyecto. Sin embargo, algunos ya están cuestionando el precio a pagar: la cesión de datos personales. Con una inversión inicial de 50 millones de dólares, el East Waterfront de Toronto se convertirá en una urbe interconectada, llena de coches autónomos, sistemas de energía climática, robots al frente del sector servicios, puntos de acceso wifi en cada esquina, publicidad personalizada o guías de realidad virtual. Además, tendrá un banco de pruebas tecnológicas y procesos emergentes que actuarán como ejemplo a seguir para otras grandes superpotencias del mundo.

UN REFERENTE. Recientemente surgió el concepto de Ciudad Inteligente o Smart City, el cual postula que las urbes, a través de sus habitantes, gobiernos, organizaciones y empresas, serán capaces de producir capas informativas que permitirán gestionarlas de manera eficiente. En la foto, la ciudad de Londres.

FOTOGRAFÍA SCHUTTERSTOCK

Frente a esta irrupción tecnológica, es necesario cuestionarse sobre sus implicancias sociales, lo que exige poner foco en sus alcances y límites, analizando a quiénes beneficia, qué implica construir colectivamente una ciudad inteligente y, finalmente, cómo posibilitar un desarrollo más democrático y sustentable. Al “digitalizar” la urbe, cada habitante se convierte en un actor relevante, pues con su dispositivo móvil será receptor y emisor de información a la vez. Así, individuos y empresas podrían ajustar sus prácticas con datos en tiempo real, beneficiándose de esta oportunidad. Sin embargo, si los datos digitales se están transformando en el nuevo petróleo del siglo XXI, ¿quiénes serán los que podrán decidir sus prácticas sobre la base de estos? ¿Cuáles serán los actores que capitalizarán su uso? Ciertamente quedarán excluidos los que carecen de conectividad o de las competencias para usar estas tecnologías. Tampoco puede asumirse que las acciones resultantes van a suplir una necesidad pública o de bien común, cuando hay beneficios y utilidades individuales atractivas. Es muy probable que esta dinámica de dataficación de los espacios urbanos conlleve a invisibilizar ciertos problemas y a grupos de individuos. El paradigma de la automatización de la vida urbana se basa en un modelo individual de consumo, que promueve una visión reduccionista y economicista de estos territorios. Sin embargo, existen ámbitos de la vida social en los cuales hacer más eficiente las decisiones de cada persona no necesariamente significa progreso para las ciudades. Por una parte, están las externalidades que decisiones individuales causan en los demás. Por otra, existen dimensiones de la ecología urbana que se resisten a la cuantificación o a su traducción en bits infor-

IMAGEN SIDEWALK LABS

LA URBANIZACIÓN DE LAS TECNOLOGÍAS

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PARA LEER MÁS. Referencias bibliográficas Fainstein, S. The just city. Cornell University Press, 2010. Jacobs, J. The death and life of great american cities. New York Random, 1961. Lefebvre, H. El derecho a la ciudad. Ediciones Península, (1969). Tironi, M.; Valderrama, M. “Unpacking a citizen selftracking device: Smartness and idiocy in the accumulation of cycling mobility data”. Environment and Planning D: Society and Space, vol. 36, 294-312. (2018). World population prospects, United Nations, 2017.

mativos, como la sensación de seguridad de una calle o la belleza de un parque. En otras palabras, transformar la ciudad en datos cuantificables y medibles deja de lado dimensiones sensibles y relacionales fundamentales de la vida urbana. Esto lleva a cuestionar una de las mayores promesas de la Ciudad Inteligente: no basta la disponibilidad de altos volúmenes de datos para que se tomen las mejores decisiones. Los tecnoptimistas sostienen que gracias al Big Data se podrá alcanzar una mayor transparencia en las decisiones, evitando sesgos políticos, intereses velados o acuerdos a puertas cerradas, permitiendo la neutralidad y objetividad (Tironi & Valderrama, 2018). Sin embargo, los datos no “hablan” por sí mismos, sino que en función de la pregunta que se les haga, lo que requiere de una narrativa y una visión de sociedad. Esta dimensión supone una relación dialógica y reflexiva, que no puede ser delegada únicamente a los sistemas automatizados. Se pueden programar las respuestas, pero no es posible programar preguntas y los sucesos inventivos que hacen la ciudad. En este marco, se debe usar la tecnología para una urbanización inteligente, lo que implica dos desafíos fundamentales que detallamos a continuación.

JUSTICIA SOCIAL Y URBANA La socióloga urbana Saskia Sassen plantea que uno de los principales desafíos de las ciudades es desarrollar capacidades que permitan urbanizar las tecnologías, otorgándoles un sentido más allá de su solución técnica. Es una invitación a superar el determinismo tecnológico de la narrativa Smart City, incorporando la participación, inclusión social y sustentabilidad como principios éticos. Sin una hoja de ruta clara, en lugar de solucionar los problemas la inteligencia computacional puede amplificarlos, multiplicando las fuentes de inequidad social y urbana. Las tecnologías deben posibilitar nuevos modos de participación, derivando en mecanismos para generar novedosas formas de colaboración con miras a una ciudad para todos y todas. Diseños tecnológicos que no solo busquen influir y determinar comportamientos, sino que persigan crear espacios de coproducción de conocimiento urbano, pasando de un enfoque de un territorio gestionado de “arriba hacia abajo” a otro donde este es coproducido por sus habitantes. La noción de Ciudad Inteligente está condenada a transformarse en un eslogan vacío si no es capaz de promover lugares

FOTOGRAFÍA KARINA FUENZALIDA

Las nuevas técnicas de procesamiento y análisis de datos prometen, como nunca antes, conocer e influir en el comportamiento de los habitantes, prediciendo sus efectos y consecuencias. La conexión a internet permite a los ciudadanos tomar decisiones de consumo informadas y en tiempo real, optimizando su experiencia.

CALIDAD DE VIDA. Chile cuenta desde 2014 con una Política Nacional de Desarrollo Urbano, que orienta la planificación de las ciudades y plantea la meta de mejorar el bienestar de las personas, basada en el desarrollo sustentable que incluye a todos sus habitantes y generaciones futuras.

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El uso equitativo de la urbe, inclusividad y justicia forman parte de “la ciudad justa”, como la denomina Susan Fainstein (2010). Ese planteamiento prioriza la democracia, diversidad y equidad, reconociendo su complejidad y sus interrelaciones. Las tecnologías deben ponerse al servicio de esta producción social del espacio urbano. colaborativos, resilientes y equitativos. Esta tarea requiere un trabajo deliberativo y participativo de todos los actores involucrados en abordar las necesidades de las urbes, y no puede ser delegada a algoritmos ni a la lógica del Big Data. En la medida que los sistemas automatizados adquieran mayor importancia en la manera de comprar, moverse, amar y divertirse en la ciudad, será fundamental abrir la “caja negra” de los algoritmos, sometiendo su funcionamiento a una evaluación ética y social. El poder de los algoritmos está en su carácter inescrutable e invisible, por lo mismo será un reto para la ciudadanía y autoridades políticas mantener una visión informada y crítica sobre sus usos y alcances.

DESARROLLO SUSTENTABLE E INCLUSIVO

Propuestas

FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

Otro desafío es conseguir un desarrollo sustentable e inclusivo, que muchas veces se contrapone a la superposición de decisiones individuales y a la lógica de rational choice. La automatización de la planificación de la vida urbana es una novedad relativa. Una mirada histórica demuestra que ya hubo una revolución urbana sobre la base de la tecnología al implementarse los semáforos. No cabe duda que estos han sido un gran aporte a la movilidad urbana, pero por muy eficientes que sean, no han resuelto el problema. Por el contrario, es evidente que la movilidad estructurada en torno al automóvil ha fracasado rotundamente en el ámbito de la sustentabilidad. Es posible incluso argumentar que, mientras más se prolonga la quimera de que la ciudad puede estructurarse en torno al automóvil, más complejo se volverá reorientarla hacia las metas de desarrollo sustentable acordadas por las Naciones Unidas. De este modo, hay que tener cuidado con una propuesta de ciudades inteligentes donde la automatización fortalezca la toma de decisiones individuales, generando fuertes externalidades en la sociedad. Otra preocupación es la marginalización para quienes queden fuera de estos procesos, ya que estas personas podrían incluso sufrir las externalidades causadas por quienes gozan de sus beneficios. Consecuentemente, el debate sobre Ciudades Inteligentes no se trata solo de las tecnologías per se y su capacidad de racionalizar decisiones personales. Este enfoque adormece preguntas políticas sobre lo que significa vivir colectivamente en una ciudad. ¿Qué esperamos de ella? ¿Cuál debe ser su meta y visión? Hay que preguntarse entonces cómo la tecnología facilita esta visión. Chile cuenta desde 2014 con una Política Nacional de Desarrollo Urbano, que orienta la planificación urbana y plantea la meta de mejorar la calidad de vida de las personas, basada en el desarrollo sustentable que incluye a todos sus habitantes y generaciones futuras. Al priorizar una ciudad para todos, se realzan los temas planteados por Jacobs (1961) y Lefebvre (1969), que comprenden la urbe primordialmente como un derecho de todos. El uso equitativo del territorio, inclusividad y justicia forman parte de “la ciudad justa”, como la denomina Susan Fainstein (2010). Ese planteamiento prioriza la democracia, diversidad y equidad, reconociendo su complejidad y sus interrelaciones. Las tecnologías deben ponerse al servicio de esta producción social del espacio urbano.

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Analizar los alcances y límites que acarrea la irrupción de las tecnologías de la información y las comunicaciones, para analizar a quiénes beneficia. Examinar los ámbitos en los cuales hacer más eficiente las decisiones individuales no significa, necesariamente, un progreso para las ciudades.

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Posibilitar diversas formas de participación gracias a las nuevas tecnologías, transitando desde los enfoques de territorios gestionados de “arriba hacia abajo”, a otros que sean producidos por los propios habitantes.

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Desarrollar un trabajo deliberativo y participativo, de todos los actores involucrados, ya que las decisiones no pueden ser delegadas a algoritmos, ni a la lógica Big Data. 33


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FOTOGRAFÍAS JAVIER GODOY, ARCHIVO MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO


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Propuesta

El llamado

pueblos originarios de los

La respuesta a las demandas de los pueblos indígenas debe desarrollarse desde una perspectiva política y de respeto a sus derechos, considerando el marco internacional y la coyuntura nacional. En la actualidad, el escenario es propicio, ya que existe un consenso político transversal para avanzar en su reconocimiento constitucional. Sin embargo, falta diálogo para consensuar el contenido específico que este debería tener.

FRANCISCA DE LA MAZA. Es antropóloga de la Universidad de Chile, doctora y maestra en Antropología Social por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), en México. Además, es académica UC e investigadora del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR) de la UC. SEBASTIÁN DONOSO. Es abogado de la UC y máster en Social Policy and Planning in Developing Countries de la London School of Economics and Political Science. También es profesor de Legislación Indígena de la Facultad de Derecho de la UC e investigador asociado del Centro de Políticas Públicas de la misma universidad. PEDRO MEGE. Es académico de Antropología y director del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR) de la UC. Es licenciado en Antropología Social de la Universidad de Chile y doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Chile. 35


PUEBLO PREDOMINANTE. Según las últimas mediciones, los mapuches representan el 79,8% del total identificado como indígena. En la imagen vemos a Amalia Quilapi Huenul, destacada como Tesoro Humano Vivo el año 2015, por conservar su lengua materna y el tejido del traricán.

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Algunos sectores de la población apuntan a la necesidad de generar una política que no solo busque la inclusión, sino que propenda a generar espacios de encuentro intercultural para todos los chilenos. El escenario anterior desafía a los chilenos a avanzar en estas materias, tanto desde una perspectiva política como del aporte a la riqueza cultural y de convivencia nacional que pueden brindar. Todo ello en un plano de apertura a la diversidad y a los más recientes retos que propone la interculturalidad.

VIVOS Y ACTIVOS A inicios de la década de los 90, tanto en Chile como en otros países de la región y en el marco del cumplimiento de los 500 años de la llegada de Cristóbal Colón a América, diversas organizaciones indígenas se movilizaron como opositoras a las actividades de conmemoración y celebración bajo lemas

FOTOGRAFÍA JAVIER GODOY, MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

i bien el Censo Nacional de Población y Vivienda, realizado en Chile en 2002, reveló que un 4,6% de la población se declaraba perteneciente a un pueblo originario, la cifra registrada en el proceso abreviado de 2017 casi se triplicó: 2.185.792 personas, correspondiente a un 12,8% de los chilenos. Este crecimiento significativo de la adscripción indígena tendría que ver, en parte, con el cambio de la pregunta realizada en la encuesta. Inicialmente se consultó por la condición de indígena, en cambio, en 2017 se optó por la autoidentificación (“¿Pertenece usted a...?”, en 2002, y “¿Se considera perteneciente a...?”, en 2017). A su vez, el aumento en los últimos años del reconocimiento del Estado y de la sociedad a los pueblos originarios; la firmas de convenios internacionales –OIT 169, Derechos Indígenas de Naciones Unidas–; la nueva Ley Indígena; la instalación de la CONADI y, especialmente, el cambio cultural de los chilenos en términos de reparación y visibilización de lo indígena, explican este incremento tan relevante. Los estudios también muestran que los tres pueblos originarios con mayor porcentaje de presencia en el territorio nacional son los mapuches, aymaras y diaguitas. Según el Censo de 2017, los primeros representan el 79,8% del total identificado como indígena en Chile.


COMPOSICIÓN DE LA POBLACIÓN INDÍGENA El gráfico indica la distribución de los pueblos en las diferentes regiones del país. La normativa considera un total de nueve etnias: mapuche, aimara, rapa nui, atacameña, quechua, colla, kawésqar, yagán y diaguita.

Mapuche: 79,8% Aymara: 7,2% Rapa Nui: 0,4% Lican Antai: 1,4% Quechua: 1,6% Colla: 0,9% Diaguita: 4,1% Kawésqar: 0,1% Yagán o Yámana: 0,1% Otro: 1,3% Ignorado: 3,1%

POBLACIÓN QUE DICE PERTENECER A UN PUEBLO ORIGINARIO O INDÍGENA Censo 2017

2.185.792 personas corresponde al 12,8% de la población total

Censo 2012

1.714.677 personas

corresponde al 11,11% de la población total

Censo 2002

692.192 personas

corresponde al 4,6% de la población total

79,8%

Mapuche Fuente: Censo 2017.

como “500 años de resistencia”, cristalizando una etapa de fuertes reivindicaciones políticas asociadas a los derechos indígenas emergentes. Este periodo fue fundamental para la promulgación en 1989 del Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales, y en las reformas constitucionales de diversos países latinoamericanos, que los consideraron como culturas preexistentes o parte constituyente de estos. En el caso de Chile, a pesar de la participación activa de las organizaciones indígenas, el reconocimiento constitucional no se ha realizado hasta hoy y la ratificación del Convenio 169 de la OIT fue tardía, pues recién se concretó en 2008 y entró en vigencia en 2009. Sin embargo, desde 1990 se han realizado cambios plasmados, en un primer momento, en la dictación de la ley indígena 19.253 de 1993. La normativa considera un total de nueve pueblos indígenas y el concepto de etnia –término parcialmente corregido por el de pueblos originarios– introducido por la Ley 20.249 de 2008 y por el propio Convenio 169. Los reconocidos inicialmente son: mapuche, aimara, rapa nui, atacameño, quechua, colla, kawésqar y yagán, a los que posteriormente se sumó en 2006 el pueblo diaguita. Actualmente se discute en el Congreso Nacional un proyecto de ley que busca el reconocimiento del pueblo chango, que se creía extinto. Asimismo, la ley indígena creó la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), a partir de la cual se generaron diversas acciones que, poco a poco, fueron permeando diferentes instancias gubernamentales. Sin embargo, todo lo anterior no significó la superación de los conflictos originados en Chile por el proceso de conquis-

Fuente: Instituto Nacional de Estadísticas. Nota: En el año 2002 se consideraban oficialmente ocho pueblos originarios; en 2012 y 2017 ya suman un total de nueve.

ta e instalación de un proyecto nacional homogeneizante. Si bien la visión indigenista, de sesgo asimilacionista (modelo social que propone una uniformidad cultural), de los años 50, 60 y 70 dio paso a proyectos políticos que, a partir de los 90, han buscado instalar un nuevo trato hacia los pueblos indígenas. Estas iniciativas han tenido una penetración social y éxito discutibles, ya que las tensiones se han mantenido y reformulado ante nuevas dinámicas económicas, sociales y culturales. Tal como reseñan los datos del Censo, la población indígena está plenamente activa y presente, con sus identidades diferenciadas de la nacional, lo que sin duda no está exento de conflictos latentes o explícitos en diversas zonas del país. El más visible se relaciona con el territorio centro-sur y, en particular, al sector comprendido por el sur de la Región del Biobío, la Región de La Araucanía y la Región de Los Ríos. En este espacio se desarrolla en gran parte el denominado conflicto mapuche. Esta disputa encuentra sus raíces en la reivindicación territorial de algunos sectores que han sufrido procesos históricos de usurpación, degradación de tierras, presencia de empresas extractivas-forestales e hidroeléctricas, con megaproyectos públicos que impactan en diversos ámbitos de la vida cotidiana de la población originaria y también con elementos religiosos. Así, el conflicto mapuche se manifiesta públicamente con diversas caras: hechos de violencia relacionados con demandas a la propiedad por problemas de tierras entre comuneros mapuches y particulares, ataques incendiarios a maquinarias forestales y a templos católicos y evangélicos, entre otros. 37


FOTOGRAFÍA AUDIOVISUAL CHILE, MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

El reconocimiento actual que existe de los pueblos indígenas, demuestra que en Chile es posible rescatar y fortalecer las potencialidades de vivir en diversidad, situación ineludible y urgente para el proyecto país. En este escenario, el Estado se ha enfocado en materias de seguridad, potenciando su fuerza policial, labores de inteligencia y persecución criminal, manteniendo una estrategia zigzagueante con respecto a la aplicación de la ley antiterrorista. Lo anterior no ha logrado la instalación de procesos de diálogo y negociación eficaces para las partes involucradas, que les permitan acomodarse a ese contexto complejo por su larga historia de tensiones.

CAMINO RECORRIDO En las últimas tres décadas, las políticas públicas relacionadas con los pueblos indígenas han sufrido diversas transformaciones. Uno de estos esfuerzos fue el Programa Multifase de Desarrollo Integral de Comunidades Indígenas llamado Programa Orígenes, que se inició en 2001 y contó con una vasta inversión pública y recursos del BID. Además de incorporar a 38

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diversas instituciones estatales, fortaleció otras como educación y salud. La iniciativa no estuvo exenta de observaciones y para muchos careció de impacto social. En 1996 se inició el Programa de Educación Intercultural Bilingüe, que en un comienzo estaba condicionado a escuelas ubicadas en sectores de alta concentración indígena, orientado a entregar contenidos culturales y cursos específicos. A través del Decreto 280 que crea el sector de lengua indígena en 2009, se inició un proceso orientado a fortalecer la enseñanza de la lengua propia en las escuelas básicas que cuentan con un porcentaje mayor al 20% de estudiantes que se identifican como indígenas. La enseñanza es impartida principalmente por educadores tradicionales (sabios indígenas en el conocimiento ancestral de su pueblo) en diversos establecimientos del país y programas de este tipo en educación parvularia. Asimismo, a fines de 2014 se creó la Secretaría de Educación Intercultural Indígena (SEII) dentro del Ministerio de Educación, la cual busca hacer transversal la interculturalidad, o bien otorgarle una orientación para todos, más allá de los propios pueblos originarios. En este contexto, para el año 2020 se discute la posibilidad de incorporar a la enseñanza general una asignatura obligatoria en cultura de pueblos originarios. Desde los años 90 en adelante también se ha avanzado en materias de salud, con diversas acciones agrupadas en el Programa Especial de Salud y Pueblos Indígenas, dispuestas en zonas con un alto porcentaje de población indígena. Módulos de


CONSERVAR LA IDENTIDAD. La administración del Parque Nacional Rapa Nui, concesionada por el Ministerio de Bienes Nacionales a la comunidad Ma’u Henua, es una novedosa experiencia en la regulación de las Áreas de Desarrollo Indígena. En la foto vemos a Isabel Pakarati Tepano (Tesoro Humano Vivo, 2017).

salud y construcción de hospitales interculturales, infraestructura para atención de la medicina indígena por agentes propios, son algunas de las iniciativas más conocidas. En el marco del Programa Orígenes se generaron también acciones para agregar la variable cultural en el ámbito productivo, especialmente en INDAP. Esto llevó a implementar en 2009 el Programa de Desarrollo Territorial indígena (PDTI), en diversas comunas del país con población rural. En 2017 se aprobaron normas técnicas y procedimientos que incorporaron con mayor fuerza la variable participativa y cultural indígena en las políticas productivas, tomando como base el Convenio 169 de la OIT. A nivel municipal, en diversas regiones operan las oficinas de asuntos indígenas orientadas a apoyar y coordinar acciones municipales específicas en el área de los pueblos originarios. Sus funcionarios son indígenas (la mayoría de las veces) y claves en la instalación de políticas interculturales o indígenas locales. Relevante ha sido el rol de la Consulta Indígena, desarrollada bajo el mismo Convenio 169, en la discusión de diversas políticas públicas y también en la evaluación ambiental de proyectos de inversión, susceptibles de afectar directamente a los pueblos indígenas. Si bien la implementación del proceso no ha sido homogénea y existen críticas respecto de los estándares que se han observado en algunos casos, no cabe duda que ha cambiado la dinámica de las relaciones entre el Estado,

los pueblos indígenas y los privados. Destaca, por ejemplo, el rol de la consulta en la reciente creación del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, donde la palabra “culturas” en plural muestra el resultado de este esfuerzo conjunto. Otro tema crucial son las iniciativas de organizaciones, profesores e intelectuales mapuches en la revitalización y promoción de la cooficialización de la lengua mapudungún en la Región de la Araucanía. Gran relevancia ha cobrado también en los últimos años el turismo indígena como una alternativa de desarrollo económico y de reivindicación política en diferentes territorios del país, por medio de procesos de patrimonialización. El reconocimiento actual que existe de los pueblos indígenas, demuestra que en Chile es posible rescatar y fortalecer las potencialidades de vivir en diversidad, situación ineludible y urgente para el proyecto país.

DIÁLOGO Y RECONOCIMIENTO Es posible afirmar que en diversas instancias gubernamentales, tanto a nivel nacional como local, se han generado formas de coordinación que abordan el tema indígena, lo que se conoce como transversalización de la interculturalidad. Este esfuerzo no ha estado libre de conflictos, sobre todo por la diversidad cultural y organización política que se evidencia en diversos territorios indígenas.

PARA LEER MÁS. Referencias bibliográficas Aninat, Isabel; Figueroa, Verónica; González, Ricardo (Editores). “El pueblo mapuche en el siglo XXI. Propuestas para un nuevo entendimiento entre culturas en Chile”. Colección Centro de Estudios Públicos. 2017. Bengoa, José. La emergencia indígena en América Latina. Fondo de Cultura Económica. Tercera Edición. 2016 Báez Allende, Christian y López Beckett, Patricio. Tesoros Humanos Vivos: Patrimonio Cultural Inmaterial. Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 2012.

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LA ALFARERA. Elena Tito fue reconocida Tesoro Humano Vivo en el año 2013 por desarrollar la alfarería tradicional atacameña. Esta denominación es la instancia oficial que el Estado chileno otorga a comunidades, grupos y personas que son destacados por los significativos aportes al patrimonio cultura inmaterial.

FOTOGRAFÍA JAVIER GODOY, MINISTERIO DE LAS CULTURAS, LAS ARTES Y EL PATRIMONIO

Propuestas

La población indígena está plenamente activa y presente, con sus identidades diferenciadas de la nacional, lo que no está exento de conflictos latentes o explícitos en diversas zonas del país. Por un lado, algunos sectores de la población apuntan a la necesidad de generar una política que no solo busque la inclusión, sino que propenda a generar espacios de encuentro intercultural para todos los chilenos, y que avance hacia dinámicas transformadoras de las relaciones desiguales y discriminatorias que aún persisten en la sociedad. Por otra parte, la interculturalidad como principio activo también ha sido objeto de críticas por algunas fracciones indígenas, pues se le acusa de ser una forma más que ha tenido el Estado de invisibilizar o postergar la verdadera agenda temática. 40

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Impulsar el reconocimiento institucional pendiente a los pueblos originarios, ya explícito en otros países de la región; también discutir sus contenidos. Reemplazar el proyecto asimilacionista –que busca la homogeneidad cultural– por uno de reconocimiento a las culturas indígenas. Aprobar una asignatura obligatoria de culturas de pueblos originarios en el sistema educativo. Lograr un contexto eficiente para el proceso de diálogo y negociación en el conflicto mapuche. Revisar los estándares que se aplican para la discusión de políticas públicas y la evaluación de proyectos de inversión que afectan a pueblos indígenas. Apoyar que el mapudungún también sea lengua oficial en la Región de la Araucanía. Analizar la posibilidad de crear un Ministerio de Pueblos Indígenas y consejos representativos de los mismos, para mejorar el diálogo entre el Estado y los pueblos indígenas. Regular la participación de los pueblos originarios en la administración de áreas silvestres protegidas, como se hizo en Rapa Nui.

Es necesario entonces abordar la problemática desde una perspectiva política y de derechos indígenas, considerando el marco internacional y la coyuntura nacional. En la actualidad, el escenario es propicio ya que existe consenso político transversal para avanzar en el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas, aunque falta diálogo para consensuar el contenido específico que este debería tener. Dos proyectos de ley se discuten en el Congreso Nacional que buscan reestructurar en forma relevante la institucionalidad pública, creando un Ministerio de Pueblos Indígenas y consejos representativos de cada uno de ellos, más un consejo nacional que los incluya a todos. Estos esfuerzos tienen el desafío de superar los déficits de la actual institucionalidad y generar un diálogo cualitativamente mejor entre el Estado y los pueblos indígenas. En materia de tierras, asimismo, se insinúa un debate dirigido a atenuar las severas restricciones al dominio indígena que establece la ley actual, sin por ello afectar el criterio de protección avalado por una proporción creciente de la opinión pública indígena. Otro tanto ocurre con los mecanismos de ampliación territorial y en particular con la compra de tierras con recursos de la Conadi. Por último, se vislumbra la posibilidad de modificar la regulación de las Áreas de Desarrollo Indígena (ADI) a fin de transformarlas en espacios territoriales relevantes para la preservación de las identidades indígenas. Algo similar ocurre con la participación de los pueblos en la administración de las áreas silvestres protegidas, constituyendo el Parque Nacional Rapa Nui y su concesión por Bienes Nacionales a la Comunidad Ma’u Henua una novedosa e interesante experiencia en esta materia.


MICHAEL LEATHERBEE. Es académico e ingeniero civil industrial de la Escuela de Ingeniería de la UC. Doctor en Organizaciones, Estrategia, Emprendimiento y Tecnología por la Universidad de Stanford, Estados Unidos. Además, es director del Laboratorio de Investigación en Políticas de Innovación de la UC. LORENA BARRIENTOS. Estudió Pedagogía en Química y Ciencias Naturales en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE). Es doctora en Química por la Universidad de Chile, posteriormente realizó su investigación postdoctoral en la UC y en la Universidad de Notre Dame. Actualmente, se desempeña como académica de la Facultad de Química de la UC.

FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS.

CONRAD VON IGEL. Es ingeniero civil industrial de la UC y máster en Administración Pública de la Universidad de Columbia, Estados Unidos. Actualmente es director del Centro de Innovación UC y se desempeña como profesor de Emprendimiento e Innovación Social y Políticas Públicas en la UC.

LA MANO INGENIOSA. Thumbie, que proviene del inglés thumb (pulgar) es un guante fabricado sobre una carcasa de neopreno y silicona, que en su interior posee una pieza impresa en 3D. Esta cumple la función del pulgar. El aparato fue realizado por la diseñadora Camila Iribarren, el año 2014, y ha sido premiado en distintas instancias.

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Propuesta

Crecimiento hecho en Chile Hace más de 20 años, el país comenzó a fomentar de manera sistemática y contundente el emprendimiento y la innovación. Este esfuerzo forma parte de una estrategia nacional que incluye a instituciones estatales, universitarias y privadas. Sin embargo, falta un mayor conocimiento en innovaciones tecnológicas y un cambio cultural. Por eso, la tarea actual es imprimir inteligencia a las políticas, con el fin de utilizar mejor los recursos públicos de nuestra sociedad.

a estrategia nacional de apoyo a la innovación y el emprendimiento, que se inició hace más de dos décadas en Chile, surgió del principio de que estos dos conceptos y, particularmente, el emprendimiento innovador –que se refiere a las iniciativas que tienen un componente tecnológico relevante–, son actividades que permiten generar gran valor a la sociedad y crear mejores empleos. Uno de los precursores de este cambio de paradigma en nuestro país es la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), cuya labor ha sido seguida por universidades, el sector privado y la sociedad civil. Debido a este apoyo permanente, Chile es considerado a nivel global como uno de los países con mayor respaldo al emprendimiento innovador. Complementando las iniciativas del Estado, muchas universidades chilenas colaboraron con la labor pública formando “incubadoras de negocios”, las que consistían en espacios de fomento a emprendimientos emergentes. Recientemente, las casas de estudio líderes en Chile han contribuido en este ámbito a través de iniciativas novedosas como: JumpChile, el mayor programa de emprendimiento en educación terciaria de Latinoamérica; COMPITE, organización que potencia lo mejor de cada PYME y el Centro de Innovación UC Anacleto Angelini,

espacio que promueve una cultura proinnovación y emprendimiento, tendiendo un puente entre la universidad y el sector público y productivo del país. En el ámbito privado, un caso emblemático es la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech) que cuenta con más de treinta mil socios a lo largo del país. La mayoría de las políticas implementadas en Chile han sido inspiradas en modelos extranjeros. Sin embargo, ha habido algunas iniciativas reconocidas mundialmente como referentes dignos de seguir. Tal es el caso de Start-Up Chile, la aceleradora de negocios pública que ha apoyado a más de 1.300 emprendimientos nacionales e internacionales a la fecha. Este caso de éxito demuestra que en esta nación existe el capital humano para diseñar políticas de innovación y emprendimiento. Pero todavía falta potenciar una cultura que valore la medición del impacto causal de dichas políticas, y genere los mecanismos para aprender rápidamente cuáles son aquellas que vale la pena financiar. Esto es crucial para usar más efectivamente los recursos públicos, y acelerar el tranco hacia el bienestar socioeconómico relativo a otras naciones que llevan la delantera. Para comenzar, se debe terminar con la creencia de que en el país no se pueden inventar cosas nuevas y que todo lo valioso viene de otras latitudes. Esta ideología, que se liga al conocido dicho “nadie es profeta en su tierra”, debe ser modificada para aprovechar mejor el capital humano avanzado (CHA) que existe en nuestro país. 43


UNA BUENA TERAPIA. El dispositivo llamado presoscopio (en la foto), cuenta con sensores capaces de entregar información detallada y objetiva respecto de la presión que se está aplicando sobre una quemadura, y con esto realizar un tratamiento en menor tiempo. El aparato fue uno de los ganadores del certamen de innovación Jump UC 2017.

Gracias a Becas Chile, la política que busca fomentar el CHA con miras a alcanzar la Sociedad del Conocimiento, se ha incrementado la cantidad de personas con estudios avanzados en temas de innovación y emprendimiento. Esto es de suma relevancia para Chile, puesto que para diseñar y medir políticas es crucial estar en la frontera del conocimiento mundial.

POTENCIAR EL DIÁLOGO

FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS.

Por otra parte, es muy importante generar espacios de trabajo y diálogo entre los distintos actores y disciplinas. Hace falta gestionar este recurso y articular mejor la interacción entre quienes entienden los fenómenos teóricos que subyacen a la innovación y el emprendimiento, quienes implementan las políticas, quienes se benefician de dichas políticas y, finalmente, quienes saben cómo determinar si están teniendo el efecto esperado. Si nuestro país logra generar ambientes de conversación y trabajo, se producirá un ciclo virtuoso de aprendizaje para el diseño de “políticas inteligentes”. En otras palabras, se implementará un mecanismo de prueba y error intencionado, que rápidamente podrá discriminar entre aquellas

iniciativas que ayudan al desarrollo socioeconómico y las que no lo hacen. Este conocimiento generará, a su vez, una inteligencia colectiva que permitirá usar mejor los limitados recursos públicos con los que cuenta nuestra sociedad (ver recuadro).

HACIA LA FRONTERA ÓPTIMA

APUESTA SOCIAL. Algramo es una iniciativa que reduce el costo de vida de las familias de manera sustentable, a través del empoderamiento de almaceneros y comunidades. Esta distribuye productos de necesidad básica a granel, por medio de máquinas dispensadoras.

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FOTOGRAFÍA KARINA FUENZALIDA.

El principio de las políticas inteligentes es consistente con los recientes llamados a usar más eficientemente los recursos públicos en general. Existe una frontera teórica en la cual estos fondos impactan al máximo en el desarrollo socioeconómico del país. Un límite sobre el cual las reservas públicas son usadas eficientemente. El problema es que Chile está en una condición muy alejada de esta frontera teórica. El país no está avanzando a la tasa que debiera, con los recursos con que cuenta actualmente.

Se debe terminar la creencia de que en el país no se pueden inventar cosas nuevas y que todo lo valioso viene de otras latitudes. Esta ideología debe ser modificada para aprovechar mejor el capital humano avanzado.

PARA LEER MÁS. Referencias bibliográficas “El contagio social que potencia nuestra cultura”, White Paper Series 2018, N°4. “Start-Up Chile. ¿Una escuela de emprendimiento efectiva?”, White Papers Serie 2016, N°1. Leatherbee, M. y Eesley, E. “Boulevard of broken behaviors: Socio-psychological mechanisms of entrepreneurship policies”. Social Science Research Network, 2014. González-Uribe, J. y Leatherbee, M. “The effects of business accelerators on venture performance: evidence from StartUp Chile”.The Review of Financial Studies, 2018.


FOTOGRAFÍA GENTILEZA MUNANI.

Las razones de esto es que no se sabe si lo invertido en las políticas que se están implementando es socioeconómicamente rentable. Se conoce muy poco acerca de su efectividad y se tiende a hacer “borrón y cuenta nueva” con las que existen actualmente por razones ideológicas, sin información objetiva. Falta más “inteligencia” que se genere a través del aprendizaje, para tener un ecosistema de innovación y emprendimiento más vibrante. En un momento en que Chile se juega sus posibilidades de ser un país desarrollado, se debe imprimir urgencia al discurso público que promueve innovaciones y emprendimientos de alto impacto económico, social y medioambiental. Para ello es vital liderar el proceso con una mirada interdisciplinaria, en la que los nuevos modelos de negocio, el diseño y la ciencia y tecnología, por nombrar solo tres vertientes, sean protagonistas.

COMAMOS ALGAS. Este emprendimiento chileno nació el año 2014 con el objetivo de elaborar productos sanos e innovadores a base de algas chilenas, en alianza con agrupaciones de algueras y recolectores de las costas del país.

FOTOGRAFÍA GENTILEZA THE NOT COMPANY.

Propuestas

NO ES LECHE. The Not Company, creadora de Not Milk, es una empresa que desarrolla productos que integran verticalmente la ciencia y la tecnología. Ellos elaboran alimentos a partir de plantas y versiones saludables y sustentables de comidas tradicionales, procurando no modificar las costumbres ni preferencias de consumo de las personas.

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A pesar de los avances en políticas relacionadas, falta potenciar en Chile una verdadera cultura innovadora, alineada con los desafíos del futuro. Modificar la creencia de que en el país no se pueden inventar cosas nuevas, lo que debilita el apoyo a los innovadores. Mejorar la interacción entre todos los actores involucrados, desde los teóricos a los que implementan políticas, y desde los destinatarios de los beneficios a los que evalúan sus resultados. Diseñar “políticas inteligentes” para discriminar entre las distintas iniciativas y así mejorar el uso de los limitados recursos públicos. Avanzar hacia una mirada más interdisciplinaria, en que los mundos del negocio, el diseño, la ciencia y la tecnología estén incorporados.

Políticas de clase mundial Con el objetivo de estudiar la utilidad de Start-Up Chile se realizaron recientemente algunos experimentos, para determinar el efecto causal que podría tener esta política sobre algunas dimensiones de interés. Un estudio realizado por Leatherbee y Eesley el año 2014 exploró el efecto que tiene la interacción social entre emprendedores nacionales y extranjeros sobre las creencias y comportamientos de los primeros. El trabajo evidenció que los nacionales que tuvieron la posibilidad de interactuar con extranjeros mejoraron su autoeficacia (una creencia importante para el desempeño) y el descubrimiento de oportunidades, ambos aspectos que ayudan a identificar negocios de mayor valor agregado. Este aprendizaje contribuyó a la “inteligencia” de quienes estaban implementando la política. Les sirvió para determinar que el programa debía continuar fomentando la interacción social entre ambos, contraviniendo algunas presiones que querían que fuera solo para chilenos. Sin este conocimiento, probablemente se hubiese sucumbido a las presiones, alejando a Chile de la frontera del uso óptimo de los recursos públicos.

Un segundo experimento, realizado por González-Uribe y Leatherbee en 2018, investigó el efecto que tiene la aceleradora de negocios sobre el desempeño de los emprendimientos. Se descubrió que los servicios ofrecidos por Start-Up Chile a un subconjunto de participantes ayudaban a que los emprendimientos tuviesen más éxito. La iniciativa permitió tomar la decisión de extender estos servicios a todos. Sin este conocimiento, quienes administran el programa no hubiesen tenido la información para justificar esta mejora. El caso de Start-Up Chile demuestra que sí se pueden desarrollar políticas de clase mundial, y que es posible mejorar el entendimiento y la precisión de las iniciativas diseñadas para enriquecer el entorno socioeconómico. Más aún, demuestra cómo la simbiosis entre la academia y el Estado puede colaborar en la construcción de un país mejor. Si como sociedad se logran generar más espacios de diálogo entre los distintos actores que pueden contribuir al ciclo virtuoso de las políticas inteligentes, Chile podrá gozar prontamente de un mayor bienestar socioeconómico. 45


FOTOGRAFÍA TERESA ANINAT

DANIELLA LEAL. Es socióloga, académica y magíster en Sociología de la UC. Sus áreas de investigación son análisis de datos, Big Data y medios digitales. CLAUDIA LABARCA. Es académica de la Facultad de Comunicaciones de la UC. Además, es doctora en Relaciones Internacionales por la Universidad de Durnham, Reino Unido. CLAUDIA GUTIÉRREZ. Es periodista, profesora de la Facultad de Comunicaciones de la UC y directora Web de la misma institución. Además, es máster en Periodismo, Diario El País-Universidad Autónoma de Madrid, y es postgraduada en Periodismo Digital de la Universidad Politécnica de Cataluña.

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REVISTA UNIVERSITARIA


Propuesta

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#TodosSomos

ElMensaje Cada día el rol del periodista se desdibuja ante un nuevo escenario tecnológico y el auge de las redes sociales. Se trata de ciudadanos empoderados que ejercen liderazgos invisibles, que generan movimientos a nivel mundial y han logrado el derrocamiento de poderosos personajes (#MeToo). Este fenómeno tiene el gran potencial de producir cambios políticos y sociales desde personas anónimas. Además, es el reflejo de la necesidad de no solo “consumir” información sino, además, ser parte de ella.

espués de que fueron publicados los primeros resultados oficiales de las elecciones presidenciales en diciembre de 2017, poco importó el despacho en vivo desde los distintos locales de votación, ni la anécdota sobre la persona que fue a votar sin la cédula de identidad, ni la ovación o abucheo que recibieron los candidatos cuando fueron a emitir su sufragio. Todo aquello pasó a ser noticia del pasado. Lo importante, a partir de ese momento, fue el sinfín de opiniones, análisis y declaraciones que los votantes publicaban en sus redes sociales desde sus celulares. ¿Para qué quedarse con una sola versión de lo que ocurre si todos podemos mostrar lo que opinamos al respecto? Aquel empoderamiento ciudadano a través de las redes sociales se ha vuelto un tema en sí mismo y materia de interés, no solo en el mundo de las comunicaciones, donde es posible ver a las plataformas digitales como un medio emergente que viene para quedarse. También la Sociología sigue muy de cerca este desarrollo. Y es que cada vez se hace más frecuente escuchar sobre liderazgos invisibles y atomizados que generan movimientos a nivel mundial, derrocamiento de poderosos persona-

jes (vale recodar cómo emergió #MeToo luego de las acusaciones de acoso en contra del productor Harvey Weinstein) y, por ende, el gran potencial de generar cambios políticos y sociales.

LOS NUEVOS PARADIGMAS Este es el contexto donde los tradicionales modelos de la comunicación, es decir, el rol de un emisor que entrega un mensaje a un receptor, se vuelve difuso y genera una suerte de reacomodo de poder entre instituciones, gobiernos, empresas y sus respectivos públicos. Vemos cómo se va transformando esta definición, puesto que el concepto capta mayor dinamismo desde la óptica de las redes sociales, todos somos comunicadores y eso nos convierte en agentes y no solo espectadores. Aquí emerge un primer tema importante en cuanto a las nuevas comunicaciones: la horizontalidad. Hoy no existen los comunicadores exclusivos, pues las personas se autocomprenden como agentes que comunican. Todos pueden hacerlo y en diferentes niveles. No se reconocen “rangos” o “jerarquías” que sean más válidas que otras en esta labor. Este rol se ve enfrentado al cazanoticias, es decir, personas comunes y corrientes que lideran nichos segmentados en medios y formatos específicos. Los “youtubers”, los “influencers”, los “tuiteros” se han transformado en agentes comunicadores e, incluso, fuentes de información, tan válidos como los tradicionales. 47


Este ambiente plantea nuevas preocupaciones para la sociedad. En la medida que esta expande la comunicación, la información que se genera es mayor. A más comunicadores, más comunicaciones. Así, el rol se redefine. La experticia ya no pasa por el saber comunicar, sino por el saber editorializar, el saber distinguir lo que es relevante, y por un rol que va más a la curatoría de contenidos que a la producción. Esto conlleva un devenir de la profesión donde los parámetros de la ética y las habilidades de categorización se hacen aún más relevantes de lo que han sido tradicionalmente. Este resonar plantea dilemas que son difíciles de resolver y que evocan los desafíos de estos nuevos tiempos. Por ejemplo, si pensamos en la privacidad como un valor propio, es probable que nos cuestionemos hasta qué punto mediatizar lo cotidiano, nuestra propia vida, puede traer más dividendos sociales que externalidades negativas difíciles de controlar. Y ahí es donde nos detenemos un segundo y pensamos si realmente es rol de toda la sociedad hacerse cargo, o la responsabilidad debe continuar en quienes históricamente han desarrollado esta tarea, con sus virtudes y defectos.

EL ACCESO Y LA DEMOCRATIZACIÓN Otro tema que las redes sociales han puesto sobre la mesa es la posibilidad cada vez mayor de acceder a la información. La gran penetración en nuestro país de teléfonos móviles y la baja en los costos de las empresas de telecomunicaciones han permitido que casi la totalidad de los chilenos tengan la posibilidad de conocer contenidos que antes eran privilegio de unos pocos. Ahora bien, democratizar la comunicación no es solo un clamor por la igualdad en el acceso, ni el deseo de tener un mercado perfecto con antecedentes disponibles que permitan tomar decisiones. Se trata de abrir el espacio, no solo para “recibir” datos, sino para nutrir al resto de lo que nos urge decir, de lo que deseamos que otros vean de nosotros, de lo que nos interesa mostrar y proyectar. Es la búsqueda por la simetría.

Sin embargo, la información generada y consumida a través de estas nuevas plataformas debe tomarse con cierta distancia, pues si bien es cierto que el acceso a ella se democratiza, también hay que entender que –dado los algoritmos que subyacen a aplicaciones y motores de búsqueda– los contenidos se van adaptando según sea el historial y comportamiento del usuario. Así, las aplicaciones muestran las películas que yo quiero ver, las noticias con las que estoy de acuerdo y los amigos que –desde antes– pertenecen a las redes ya formadas. Cabe preguntarse entonces si esta democratización amplía –o reduce– nuestros puntos de vista. Más aún, el reciente fenómeno de las llamadas fake news (noticias falsas) refleja que las redes sociales no solo pueden ser fuente de información parcial (guiada por preferencias y perfil), sino que directamente se convierten en fuente de desinformación. En este sentido, el desafío que enfrentaremos es no parcializar la comunicación, salir de nuestra zona de confort y reconocer que nuestra mirada del mundo no tiene por qué coincidir con la del otro. Dejar de pensar que este “nuevo poder” es solo una herramienta para la crítica del pensamiento, permitiendo que la simetría comunicativa conviva con las diferencias y diversidades individuales. Este último punto pone en alerta la necesidad de tener una responsabilidad ética frente a la información emitida –y transmitida– por las redes sociales. Su rapidez, inmediatez y pretensión de verdad provoca muchos malentendidos o derechamente, una manipulación con fines distintos a los meramente informativos.

LOS MEDIOS TRADICIONALES Y LA CRISIS SUBYACENTE Si pensamos en lo que nos han heredado los medios tradicionales en los últimos años, vemos cómo la televisión resulta lejana, casi una ficción en la cual solo unos pocos pueden influir y un medio completamente asimétrico. Por otro lado, la radio, uno

LA POTENCIA DE #METOO. Es el nombre de un movimiento iniciado de forma viral como hashtag en las redes sociales, en octubre de 2017, para denunciar la agresión y el acoso sexual. Esto a raíz de las acusaciones en contra del productor de cine y ejecutivo estadounidense Harvey Weinstein. Su fuerza adquirió luego dimensiones planetarias.

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FOTOGRAFÍA SHUTTERSTOCK

El desafío que enfrentaremos es no parcializar la comunicación, salir de nuestra zona de confort y reconocer que nuestra mirada del mundo no tiene por qué coincidir con la del otro.


CRISIS DE CONFIANZA. En la encuesta Bicentenario de 2016, el 16% declaró confiar mucho o bastante en los medios de comunicación, doce puntos porcentuales menos que hace 10 años.

de los más confiable por décadas, se aleja de los auditores al tratar de ajustarse en un escenario de gustos diversos y donde la interacción se ha visto reducida a grupos de conversación y opinión acerca de lo público. Así es como las plataformas digitales emergen con esta posibilidad de simetría inmediata. Esto es lo que primeramente atrae de ellas. Los vacíos que deja la televisión y otros en la relación con los telespectadores, auditores y lectores permiten ser reestructurados con el mal llamado “seguidor”. Se generan espacios que se potencian a través del concepto de “comunidad”, el cual se ha ido extendiendo y ganando terreno, aspirando a un entorno transversal y de amplio impacto. Con este nuevo contexto, parece evidente que los medios de comunicación tradicionales enfrentan hoy una crisis donde podemos identificar al menos tres dimensiones: crisis de confianza, de legitimidad y de identidad. En cuanto a la confianza, basta con observar algunos datos a partir de la opinión de las propias personas. Siguiendo la Encuesta Bicentenario de 2016, el 16% declaró confiar mucho o bastante en los medios de comunicación, doce puntos porcentuales menos que hace 10 años. La opinión pública ha cuestionado si efectivamente los medios de comunicación son independientes o no de intereses particulares, si es que se puede considerar que su finalidad considera un rol social o se limita a una agenda informativa genérica sobre lo económico, lo publicitario, lo político, entre otros ámbitos. La legitimidad de los medios tradicionales tiene un componente generacional importante. Es en los jóvenes donde podemos observar menor credibilidad en ellos y, coincidentemente, un mayor espacio para las nuevas plataformas. Esto tiene un claro efecto en la población general. Las redes sociales ya lograron el segundo lugar de las preferencias y credibilidad en tan solo 15 años. Sobre la identidad, los medios tradicionales han tratado de reaccionar y adaptarse a las nuevas formas y demandas por comunicación. Ya es más común integrar componentes digitales en la televisión o en la radio. Por ejemplo, la televisión se ha abierto a internet y a las redes sociales, ha utilizado contenido desde la red, así como formas de interactuar con los televidentes. La radio ha usado también redes sociales como Facebook y Twitter, además de WhatsApp, para acercarse a sus auditores. Por su parte, la prensa escrita ha puesto todos o parte de sus contenidos a disposición de los internautas, permitiendo la interacción de usuarios a través de sus propias redes sociales.

El reciente fenómeno de las llamadas fake news (noticias falsas) refleja que las redes sociales no solo pueden ser fuente de información parcial, sino que directamente se convierten en fuente de desinformación. EL FUTURO Y LOS DESAFÍOS PARA LOS MEDIOS TRADICIONALES La pregunta que emerge desde este proceso adaptativo en curso es si la identidad de los medios de comunicación tradicionales está sufriendo cambios y qué los definirá. ¿Debe la televisión convertirse en una plataforma de visualización de contenido en línea, la radio transformarse en un streaming o los diarios trasladarse completamente a las plataformas web? Estas dudas resultan radicales hoy, pero hay otras que visualizan este dilema de manera más inmediata, como la falta de regulación en cuanto a los contenidos, los derechos de autor, las fronteras del periodismo y la comunicación ciudadana, entre otros tópicos. 49


FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

Propuestas

PROTAGONISTAS. Las posibilidades de expresión hoy son atractivas para involucrarse en los espacios digitales y vivirlos de forma activa. Sin límites.

PARA LEER MÁS. Referencias bibliográficas Parks, M. R. (2014). “Big Data in communication research: its contents and discontents”. Journal of Communication, volumen 64, número 2, 355–360. Fabris, Adriano (2018). Ethics of information and communication technologies. Editorial Springer, Cham, 2018. Iosifidis, Petros & Wheeler, Mark (2016). Public spheres and mediated social networks in the western context and beyond. Editorial Palgrave Macmillan, London, 2016. Pérez-Soler, Susana. Periodismo y redes sociales. Claves para la gestión de contenidos digitales. Editorial UOC, 2017.

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REVISTA UNIVERSITARIA

Dado lo anterior, el auge de internet en las comunicaciones de hoy juega un rol de disrupción, no solo porque compiten como plataforma, sino porque también se ha convertido en un tema por sí mismo. Los medios digitales son materia propia de la comunicación y se observa su capacidad para facilitar o dificultar las relaciones sociales y el vínculo con el entorno. Aquí radica el mayor desafío que tenemos por delante: ¿qué cambios sociales son los que evidencia esta nueva forma de “comunicarnos” y cómo los enfrentamos? El concepto ya resulta bastante ilustrativo, pues vamos transitando desde la asimetría del “comunicar” hacia la simétrica del “comunicarnos”. Las posibilidades de expresión hoy son lo suficientemente atractivas como para involucrarse en estos espacios digitales y vivirlos cada vez más como algo propio, de forma activa, sin límites. Esta mayor proactividad por ser parte de los medios es el reflejo de una necesidad de no solo “consumir” información sino, además, ser parte de ella. Desde esta perspectiva entonces y, a pesar de la evidente crisis de confianza y legitimidad en la que se encuentran, es necesario que volvamos a mirar –y valorar– el rol de los llamados medios tradicionales de comunicación que, si bien han desplegado un esfuerzo de transmisión multiplataforma e interactivo, siguen sosteniendo dos ideas fundamentales de la era predigital. Por un lado, su capacidad de mediación

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Asumir que el rol del comunicador avanza hacia una experticia en el saber editorializar y distinguir lo relevante, aspecto que hace más significativos los parámetros éticos de la comunicación.

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Establecer medidas de control ante una democratización de la información que, mediante motores de búsqueda, podría reducir los puntos de vista.

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Adoptar las medidas para evitar que las redes sociales sean fuentes de información parcial o de desinformación, lo que hasta hoy no se resuelve con la responsabilidad ética correspondiente. Avanzar hacia una regulación de los contenidos, los derechos de autor y las fronteras entre el periodismo y la comunicación ciudadana. Es necesaria una reformulación de los medios tradicionales en función de un usuario que, más allá del consumo de información, es un participante activo en ella.

profesionalizada, esto es, sostener las herramientas profesionales y técnicas para seleccionar y explicar de manera sencilla la complejidad de los fenómenos políticos, sociales y económicos relevantes para una sociedad. En segundo lugar, si se entiende el papel de ellos desde la perspectiva social, se les ve como una salvaguarda y, desde el ejercicio ético, un equilibrio de poder incluso respecto de las redes sociales. No obstante, es de considerar las características del momento que enfrentan los medios tradicionales para realizar el contrapeso y esta revalorización: un entorno donde la comunicación es inmediata y esencialmente ubicua. Si pensamos que en la actualidad tanto un televisor, como la pantalla del automóvil o las puertas del refrigerador, entre otros, son posibles soportes de comunicación, esta necesidad se complica aún más. Es fácil pensar que se debe “jubilar” a los medios tradicionales. No obstante, el desafío presente es todo lo contrario: estos deben reinventarse y no “agotarse” en lo digital, sino pensar en cómo encontrar nuevas oportunidades para entregar de forma más directa los mensajes que se desean transmitir. Así, con la profesionalización ética de las comunicaciones se puede seguir cumpliendo un rol social que es preciso reivindicar, colocando más atención a los contenidos entregados y aceptando que las formas han cambiado, sin vuelta atrás.


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FOTOGRAFÍA NICOLÁS VALDEBENITO

CELEBRAR EL ENCUENTRO. Un grupo de niños inmigrantes peruanos, bolivianos y venezolanos disfrutan del "Carnaval Sin Fronteras", que se realiza cada año celebrando la unión de los pueblos andinos de Latinoamérica. Esta instancia es toda una tradición en las comunas de la zona norte de Santiago.

ROBERTO GONZÁLEZ. Es psicólogo y doctor en Psicología por la Universidad de Kent, Canterbury, Reino Unido. Además, es académico de la Escuela de Psicología de la UC; director alterno del Centro de Medición (MIDE UC) e investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) y del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CIIR). LILIANA GUERRA. Es asistente social de la Universidad Católica y doctora en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Chile. Además, es académica y subdirectora de docencia de la Escuela de Trabajo Social de la UC. MILENKO BERTRAND-GALINDO. Es abogado de la UC y doctor por la American University, Washington College of Law, Estados Unidos. Además, es académico de la Facultad de Derecho de la UC. 52 REVISTA UNIVERSITARIA


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Propuesta

Inmigración en Chile:

El diálogo

de las naciones Los cambios experimentados en las últimas décadas en la esfera política, económica, social y cultural han fortalecido la imagen internacional del país. Esto ha contribuido a atraer flujos migratorios que han cuadruplicado la cifra formal de extranjeros residentes en los últimos 15 años. Este tránsito a la interculturalidad hace necesario que tanto inmigrantes como chilenos, enfrenten juntos los desafíos que impone este nuevo escenario.

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Los inmigrantes deben enfrentar el desafío de vincularse con los locales, para poder asentarse y vivir en el país al que eligieron migrar. Producto de esto, es altamente probable que en ellos surja una nueva identidad, distinta a la que desarrollaron en su lugar de origen.

S

i bien el movimiento mundial de personas de países pobres a ricos en busca de trabajo no es una situación nueva, llama la atención de los expertos la velocidad y el alcance que han adquirido las migraciones desde la década de los ochenta. El escenario no es distinto en Chile. Los cambios experimentados en las últimas décadas en la esfera política, económica, social y cultural han fortalecido su imagen internacional, contribuyendo a atraer flujos migratorios desde otras naciones. Es así como se ha cuadruplicado la cifra formal de extranjeros residentes en el país en los últimos 15 años. Este incremento y las características del movimiento muestran que estamos frente a un nuevo modelo, reflejado en la construcción de una red migratoria sur-sur (Echeverri, 2016), pues se trata de una migración laboral proveniente de países cercanos, que se concentra fundamentalmente en las regiones Metropolitana y de Antofagasta (INE, 2017). Si bien este flujo está marcado por razones de trabajo, en muchos casos ha sido forzado por contextos de origen golpeados por la violencia social y estructural, que busca en Chile la estabilidad que en sus propios países no ha podido encontrar (Rojas y Silva, 2016). Otro aspecto que caracteriza el patrón migratorio actual de Chile es la feminización del fenómeno. El país se ha convertido en los últimos años en una de las naciones receptoras de extranjeros más importantes de América Latina, y la población femenina, ya sea en solitario o como consecuencia de la reagrupación familiar, también se ha visto incrementada notablemente (Cano y Soffia, 2010). Con respecto al Censo Nacional de Población y Vivienda de 2002, la proporción de mujeres en relación con el total de la población migrante aumentó sustantivamente en 2017, representando al 53,3% de los extranjeros residentes en Chile (Rojas y Silva, 2016). Entre los oficios más comunes en los que se desempeñan prevalecen las labores en el área de servicios domésticos (Stefoni, 2002; Silva et al., 2014), situación que no difiere del fenómeno a nivel mundial. Además, de acuerdo al Censo aplicado en 2017, se observa un aumento de la escolaridad de los inmigrantes latinoamericanos con un promedio de 11 años de estudio lo que, sin embargo, no necesariamente se traduce en mejores condiciones laborales en Chile (Arriagada, Apablaza, González y Sehnbruch, 2018).

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REVISTA UNIVERSITARIA

PROCESO DE ACULTURACIÓN Debido a los flujos migratorios de las últimas dos décadas, Chile está cambiando gradualmente su matriz cultural. Al respecto, es importante constatar que tanto inmigrantes como chilenos deben enfrentar juntos los diversos desafíos que impone la interacción e intercambio entre los diferentes grupos culturales que llegan al país. Los inmigrantes, por una parte, se ven enfrentados a la necesidad de aprender acerca de la cultura que los recibe, a navegar socialmente con códigos distintos, en espacios y barrios desconocidos, muchas veces sin redes de apoyo, con altos niveles de incertidumbre y ansiedad ante lo desconocido. También deben vincularse con los locales para poder asentarse y vivir en el país al que eligieron migrar. Producto de esto, es altamente probable que en ellos surja una nueva identidad, distinta a la que desarrollaron en su lugar de origen. Por su parte, los chilenos enfrentan el reto de interactuar con personas y prácticas culturales distintas, pudiendo adoptar una disposición favorable hacia la inmigración en la medida que perciban que la llegada de personas de diferentes países enriquecerá su matriz cultural, haciéndola más diversa y atractiva (Verkuyten, 2006). O bien, por el contrario, experimentar diversas formas de temor hacia una supuesta amenaza a la identidad nacional, desarrollando actitudes negativas hacia la inmigración y conductas de discriminación. En este marco, la evidencia internacional muestra que la llegada de inmigrantes puede estimular el desarrollo de actitudes hostiles y xenofóbicas, especialmente en aquellos que perciben a los extranjeros como una amenaza (González, Sirlopú & Kessler, 2010; González y col. 2017; Stephan & Stephan, 2000). Esto en la medida que piensen que podrían demandar servicios y recursos públicos (educación, salud); reducir las oportunidades laborales para los nacionales, afectando los salarios; y cambiar sus prácticas culturales (Green, 2009). El fenómeno social antes descrito se conoce como “proceso de aculturación”, y al estudiarlo es posible comprender la manera cómo se influyen y acomodan mutuamente los miembros de los distintos grupos culturales cuando se inician procesos de inmigración (Brown & Zagefka, 2011; González, Sirlopú y Kessler, 2010; Schwartz, Montgomery, & Briones, 2006). El ajuste, por cierto, toma tiempo y no está libre de dificultades.


FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

LA IRRUPCIÓN DE LA MUJER. El país se ha convertido en los últimos años en una de las naciones receptoras de extranjeros más importantes de América Latina. La población femenina, ya sea en solitario o como consecuencia de la reagrupación familiar, también se ha visto incrementada notablemente (Cano y Soffia, 2010).

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350.000

184.464

CENSO NACIONAL DE POBLACIÓN Y VIVIENDA 2002

extranjeros

Fuente: INE.

1,22% de la población total.

CENSO NACIONAL DE POBLACIÓN Y VIVIENDA 2017

746.465

extranjeros

4,35% de la población total.

inmigrantes

no cuentan con permiso de residencia o visa para establecerse o trabajar, elevando la cifra total de extranjeros a 1.100.000 personas (6% de la población).

25,3%

DIVERSIFICACIÓN DEL FLUJO MIGRANTE (ALGUNOS PAÍSES)

Fuente: OCDE.

PERÚ

12%

EN LOS PAÍSES DE LA OCDE, EL PORCENTAJE DE INMIGRANTES PROMEDIO ALCANZA UN

de la población.

11,2% 8,4%

COLOMBIA

VENEZUELA

FOTOGRAFÍA MATÍAS DELACROIX

HAITÍ

Nota: La ola de migración haitiana hacia Chile comenzó en 2004, después de la crisis política que vivió esa nación tras el derrocamiento del presidente Jean-Bertrand Aristide, y aumentó con la crisis humanitaria acontecida después del terremoto que afectó al país en enero de 2010. (Fuente: Nicolás Rojas Pedemonte et al., “Racismo y matrices de inclusión de la migración haitiana en Chile: elementos conceptuales y contextuales para la discusión”, revista Polis, vol. 14 no 42. Santiago, diciembre de 2015).

Nota. Las cifras corresponden al Censo abreviado 2017. Los resultados de la encuesta Casen 2017 no han sido publicados oficialmente hasta la fecha de cierre.

BOOM MIGRATORIO. El presidente de la República, Sebastian Piñera, visitó en abril pasado a cientos de inmigrantes que repletaron el Estadio Víctor Jara, 56 REVISTA UNIVERSITARIA tras ser habilitado para trámites migratorios.

14,2%

Fuente: INE, Censo 2017.

Fuente: INE.

ALREDEDOR DE

Fuente: Departamento de Extranjería y Migración, Ministerio del Interior, 2018.

INMIGRACIÓN NACIONAL EN CIFRAS


RIQUEZA CULTURAL. Los chilenos enfrentan el desafío de interactuar con personas y prácticas culturales distintas, observando que la llegada de personas de diferentes países enriquecerá su matriz cultural, haciéndola más diversa y atractiva.

Los chilenos deben revisar y reemplazar su propia imagen nacional. Esta ha sido falsamente asimilada a la herencia europea y artificialmente aislada del contexto geográfico e histórico latinoamericano.

FOTOGRAFÍA NICOLÁS VALDEBENITO

CONTACTO PARA EL ENCUENTRO El Estudio Longitudinal Social de Chile (Elsoc), del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), reveló el importante rol que juegan las experiencias de contacto tales como las interacciones cotidianas y las relaciones de amistad. A su vez, reflejó que las normas sociales estimulan el encuentro con inmigrantes como mecanismos que facilitan el desarrollo de la confianza y actitudes favorables hacia ellos. Por ejemplo, a medida que aumenta en frecuencia y calidad la relación que se establece entre chilenos e inmigrantes peruanos, crece el sentimiento de agrado y confianza hacia ellos. De igual manera se revela que los chilenos que desean que los inmigrantes peruanos se integren a la sociedad, en comparación con quienes quieren que se asimilen, separen o marginen de ella, exhiben mayores niveles de agrado, comodidad y confianza. Adicionalmente, se constata que las experiencias de amenaza percibidas son en general más altas en la población que tiene un menor nivel educacional y en grupos socioeconómicos más bajos. Sin embargo, los datos también revelan que las instancias de contacto actúan como un factor protector. Los chilenos que declaran tener experiencias de buena calidad con inmigrantes también perciben una menor amenaza, ya sea en el plano simbólico (“con la llegada de tantos extranjeros, Chile está perdiendo su identidad”) como en el plano realista (“con la llegada de tantos extranjeros a Chile, está aumentando el desempleo”).

HACIA UN CHILE DIVERSO En este escenario, la situación migratoria en Chile representa un enorme desafío para quienes tienen la responsabilidad de diseñar políticas públicas. Un adecuado desarrollo en esta materia debiera considerar la evidente variabilidad de conductas y expectativas que son esperables que existan, tanto en la sociedad chilena como entre los inmigrantes. La falta de información sistemática puede llevar a cometer errores importantes, asumiendo que la sociedad de acogida e inmigrante es homogénea en cuanto a sus conductas, 57


aspiraciones y temores asociados a la inmigración. Estimular el contacto entre chilenos e inmigrantes vinculado a experiencias positivas en el ámbito laboral, comunitario y a través de expresiones culturales como la música, el arte y la comida, pueden estimular el desarrollo de sentimientos y actitudes positivas y una mayor acogida, cuestión que se observa en otras latitudes. Chile enfrenta el reto cultural y social de revisar y reemplazar su propia imagen nacional. Esta ha sido falsamente asimilada a la herencia europea y artificialmente aislada del contexto geográfico e histórico latinoamericano. Así como la nueva realidad migratoria de un país con cuotas inéditas en su historia moderna obliga a un cambio cultural y al reconocimiento y valoración de un Chile diverso y panamericano, también fuerza un cambio en las políticas y regulación migratoria. En efecto, la normativa central que en nuestro país regula la inmigración se conforma por un Decreto Ley de 1975 y su Reglamento de 1984, originados en una realidad social hoy anacrónica, y que corresponden a un país que veía

en el extranjero un peligro a su seguridad nacional. El Chile de hoy, por el contrario, es un país abierto al mundo en términos comerciales y comunicacionales y posee ingresos cercanos al desarrollo, con una creciente presión por la garantía de prestaciones sociales, las que no serán posibles de satisfacer sin la incorporación de una fuerza laboral migrante, que venga a rejuvenecer la pirámide demográfica y a aportar un dinamismo crucial para dar el salto al desarrollo. En ese sentido, distintos proyectos de ley y propuestas de modificación de los mismos han sido presentados en los últimos años en el Congreso por distintos conglomerados políticos, intentando armonizar intereses en tensión, como lo son la seguridad nacional y la prohibición de entrada de personas con antecedentes penales, la necesidad de incorporación de una nueva fuerza laboral calificada extranjera y el deber de Chile, como miembro de la comunidad internacional, de respetar los derechos humanos de todos los que se encuentren en su territorio.

FOTOGRAFÍA JUNAEB

UN EJEMPLO DE INTEGRACIÓN. Cocina Escolar del Mundo es una iniciativa de Junaeb que incluye nuevos menús de Haití, Venezuela y Perú. Estos platos se comenzarán a entregar en establecimientos que cuentan con el Programa de Alimentación Escolar en la comuna de Santiago, donde existe una alta matrícula de estudiantes migrantes. Este año se realizará el piloto en la Región Metropolitana y en 2019 se piensa ampliar la oferta a comida ecuatoriana y boliviana (más información en www.junaeb.cl).

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REVISTA UNIVERSITARIA


PARA LEER MÁS. Referencias bibliográficas Arriagada; Apablaza; González & Sehnbruch K. (2018). “Migrant’s Quality of Employment in the Chilean Labour Market”. Ayuste, A. & Payá, M. (2010). “Prácticas cooperativas y redes de relación de las mujeres migrantes”. Bordón. Revista de Pedagogía, número 62, 37-49. Brown, R. & Zagefka, H. (2011). “The dynamics of acculturation: an intergroup perspective”. Advances in Experimental Social Psychology, 44, 129-184. González, R.; Sirlopú & Kessler T. (2010). “Intergroup attitudes among peruvians and chileans as a function of identity, acculturation preferences and intergroup emotions”. Journal of Social Issues, 66(4), 802-823. Rojas, N. & Silva, C. (2016). La migración en Chile: Breve reporte y caracterización. Informe OBIMID. Schwartz, S. J., Montgomery, M. J., & Briones, E. (2006). “The role of identity in acculturation among immigrant people: Theoretical propositions, empirical questions, and applied recommendations”. Human Development, 49, 1-30. Verkuyten, M. (2006). “Multicultural recognition and ethnic minority rights: A social identity perspective”. European Review of Social Psychology, 17, 148-184. Echeverri, M. (2016). “Otredad racializada en la migración forzada de afrocolombianos a Antofagasta (Chile)”. Nómadas, 45, 91-103. Silva, C.; Palacios, R.; y Tesada, J. (2014). Inmigrantes profesionales: propuestas de mejora para que ejerzan en Chile. En Irarrázabal, I.; Pozo, C. y Letelier, M. (Ed), Concurso de Políticas Públicas 2014: Propuestas para Chile, páginas 273-303. Santiago. Stefoni, Carolina. (2002). “Mujeres inmigrantes peruanas en Chile”. Papeles de población, volumen 8(33), 117-144. Green, E. “Who can enter? A multilevel analysis on public support for immigration criteria across 20 european countries”. Group Processes & Intergroup Relations, 12, 41-60. 2009. Cano, V. & Soffia, M. “Los estudios sobre migración internacional en Chile: apuntes y comentarios para una agenda de investigación actualizada”. Papeles de población, JulioSeptiembre, 129-167. 2009

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FOTOGRAFÍA NICOLÁS VALDEBENITO

UNA NUEVA IDENTIDAD. Los inmigrantes deberán enfrentar el desafío de vincularse con los locales para poder asentarse y vivir en el país al que eligieron migrar. Producto de esto, es altamente probable que en ellos surja una nueva identidad.

Propuestas Crear más redes de apoyo para inmigrantes que enfrentan aquí otra cultura y otros códigos. Favorecer la posibilidad de construir una nueva identidad, sincrética, que incorpore a todas las culturas. Informar adecuadamente a los ciudadanos sobre los alcances de la inmigración, para evitar el surgimiento de sentimientos hostiles. Promover circunstancias de encuentro entre chilenos e inmigrantes. Revisar nuestra imagen nacional, a raíz de estos cambios en su demografía. Trasladar las políticas migratorias desde el Ministerio del Interior al de Desarrollo Social.

Es importante que al discutirse esta transformación global a nuestro sistema migratorio, puedan converger los intereses legítimos del Estado en términos de seguridad y desarrollo económico, con la perspectiva del propio migrante como sujeto de derechos que llega a Chile a iniciar una nueva y mejor vida.

Las recientes propuestas de reforma que prepara el Gobierno modernizan el actual sistema, flexibilizando las categorías migratorias, simplificando la extrema burocracia a la que deben enfrentarse los migrantes en la tramitación de permisos y plantea la necesaria incorporación de un servicio migratorio especializado. Muchos de los elementos que se esperan de la próxima reforma suponen una mejora a la actual legislación, que en nada refleja la realidad migratoria del Chile de hoy. Sin embargo, es importante que al momento de discutirse esta transformación global a nuestro sistema migratorio,

puedan converger los intereses legítimos del Estado en términos de seguridad y desarrollo económico, con la perspectiva igualmente relevante del propio migrante como sujeto de derechos que llega a Chile a iniciar una nueva y mejor vida. El Estado chileno, por su parte, podría integrar mucho mejor a estas personas si la institucionalidad encargada de definir las futuras políticas migratorias fuese trasladada desde el Ministerio del Interior al Ministerio de Desarrollo Social. De esta forma se entiende que este país también es de sus inmigrantes y que el desarrollo y bienestar de estos significa igualmente su desarrollo y bienestar. 59


FOTOGRAFĂ?A CLAUDIO LATORRE

HALLAZGOS INESPERADOS. Estudios realizados por investigadores de la UC en el desierto de Atacama, y en fuentes hidrotermales submarinas, revelan la existencia de microorganismos en condiciones antes consideradas incompatibles con la vida.

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Propuesta

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Vida artificial:

una obsesión para la ciencia

La génesis de los seres vivos ha sido un enigma insondable y principal para el ser humano. Su origen bioquímico o divino siempre ha conmovido a nuestra especie. La ciencia contemporánea, seducida por la posibilidad de crearla, aún no ha logrado resultados relevantes. Pero el marco conceptual de estas investigaciones exige especial atención, por sus consideraciones éticas y sociológicas.

ALEJANDRO SERANI. Es director del Centro de Bioética de la Facultad de Medicina de la UC. Médico por la Universidad de Chile y doctor en Filosofía por la Universidad de Toulouse Jean Jaurès, Francia. Además, estudió Filosofía y Teología en el Centre Indépendant de Recherche Philosophique de Toulouse, Francia. JUAN EDUARDO CARREÑO. Es académico de la Facultad de Medicina e Instituto de Filosofía de la Universidad de los Andes. Médico cirujano y doctor en Ciencias Biomédicas por la Universidad Católica, magíster en Filosofía por la Universidad de los Andes y doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra, España. MARCELA PEÑA. Es académica de la Escuela de Psicología de la UC y doctora en Ciencias Cognitivas y Psicolingüística por École des Hautes Études en Sciences Sociales, Francia. Además, es magíster en Ciencias Médicas, mención Neurobiología y Ciencias de la Conducta de la Universidad de Chile y pediatra de la Universidad de Chile. RAFAEL VICUÑA. Es académico de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UC. Además, es bioquímico de la Universidad de Chile; doctor en Filosofía y magíster por el Albert Einstein College of Medicine of Yeshiva University, Estados Unidos. 61


FOTOGRAFÍA NASA/CAMPO ALTO/V. ROBLES

VIDA EXTRATERRESTRE. En Chile se dan condiciones excepcionales para el estudio experimental de seres vivos extremófilos y la búsqueda de exoplanetas. En la imagen, científicos de la NASA realizan investigaciones en el desierto de Atacama.

Los desarrollos de la ciencia natural contemporánea son a todas luces fascinantes, pero su conocimiento crítico será siempre la mejor contención para una desbordada fantasía.

l nacimiento espontáneo de seres vivos a partir de materia inorgánica (proceso conocido como abiogénesis) entusiasmó a numerosos científicos en el siglo pasado. En sus investigaciones ellos asumieron que el fenómeno de la vida puede surgir naturalmente, cuando se dan las condiciones ambientales apropiadas. Así, para crear vida de forma artificial bastaría con reproducir tales entornos. Bajo ese marco teórico, observaciones astronómicas y experimentos microbiológicos recientes –en los que Chile es un laboratorio natural a nivel mundial por sus paisajes extremos– han dado pábulo a hipótesis sobre las posibilidades de vida extraterrestre. El hallazgo de microorganismos extremófilos, que son los que proliferan en condiciones extremas en el planeta (por ejemplo, en cavernas del desierto chileno o en aguas termales), expande nuestro conocimiento acerca de la capacidad de algunos seres vivos terrícolas para adaptarse a ambientes muy inhóspitos. Esto multiplicaría el número de lugares potencialmente habitables en el resto del universo. Según la NASA, solo en nuestra galaxia hay varios millones de planetas en los que el agua se encontraría en estado líquido, 62

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por lo que se asume que la posibilidad de presencia de seres vivos en esos lugares es altísima. En muchos ambientes contemporáneos se observa una suerte de seguridad apriorística acerca de la posibilidad de generación artificial de vida propiamente tal, y a su existencia extraterrestre. En este contexto se impone el deber de ensayar un estado de la cuestión. ¿Qué pensar de estas especulaciones? ¿Hay fundamento real para estas expectativas? ¿Dónde poner el límite entre fantasía y realidad? En 1987, Christopher Langton acuñó la expresión Alife (Artificial Life) para caracterizar los diversos intentos por sintetizar o simular los sistemas vivos (a partir de materia orgánica o inorgánica). La heterogeneidad de estas investigaciones suele agruparse en tres categorías que desarrollaremos en el siguiente artículo.

CREAR O IMITAR La primera estrategia, llamada “suave”, atrae a especialistas de la computación, la biología teórica, las ciencias cognitivas y las matemáticas aplicadas. Entre sus cultores se puede distinguir, por un lado, a quienes no pretenden generar seres vivos, sino solo remedar sus propiedades (life-like properties). Y por el otro a aquellos que propugnan planteamientos radicales que se proponen generar vida propiamente tal.


Esta última línea ha llegado a concebir la vida expresada en términos puramente formales. Así, al no importar el soporte material, un programa computacional que logre reproducirse sería un sistema “vivo”, planteamiento concordante con enfoques previos de Humberto Maturana y Francisco Varela en su teoría de la autopoiesis. Maturana incluyó a la sociedad como otro sistema vivo, otra forma de vida, lo que posteriormente descartó. No han faltado quienes plantean que, de este modo, es posible alcanzar la amortalidad: una vida que se prolonga indefinidamente, salvo que la interrumpa un accidente externo.

LA VÍA ROBÓTICA La variante “dura” se encuentra ligada al desarrollo de la robótica y de la inteligencia artificial y se vincula a las teorías cibernéticas de regulación y control, y de procesamiento de la información. Suele consistir en un controlador central que opera en el robot, tal como el sistema nervioso del organismo animal. Sus posturas son menos radicales puesto que no aspiran a crear formas de vida, sino máquinas, aunque la nanotecnología ha hecho surgir una robótica molecular que se sobrepone con las investigaciones de tipo húmedo.

EL CAMINO ORIGINAL Esta postura, conocida como “húmeda” –en relación con la sopa primigenia de la que habrían surgido las primeras formas de vida–, se encuentra ligada a la abiogénesis y a disciplinas como la astrobiología y la genética molecular. En ellas es posible reconocer dos estrategias, “de abajo hacia arriba” y “de arriba hacia abajo”. Las primeras tienen que ver con el intento de descubrir o generar vida desde componentes abióticos, sea en forma de coacervados, protocélulas, arcillas o fuentes termales. Las prácticas descendentes, en tanto, se proponen intervenir organismos elementales y transformarlos en una nueva especie artificial. El interés teórico de estas últimas proviene del hecho de que, al requerir un organismo vivo natural como punto de partida, implicarían un reconocimiento tácito de la imposibilidad absoluta de generar vida directamente desde lo inerte;

aunque el físico Paul Davies no descarta la posibilidad de dar con la clave informática para la generación de la vida. La clonación y el reciente desarrollo por Craig Venter de una bacteria con genoma sintético serían ejemplos de este tipo de programa. La revista Science, del 20 de mayo de 2010, afirma que Venter había “vuelto a jugar a ser Dios”. El artículo afirma que “las implicaciones científicas, éticas y filosóficas que tiene esta nueva investigación son infinitas. ¿Hemos definido bien la palabra vida? Si pudiéramos mejorar el código genético humano, ¿deberíamos hacerlo?”.

SEPARAR LA FANTASÍA DE LA REALIDAD Desde los planteamientos de Alexander Oparin y John Haldane, hace ya casi cien años –quienes plantearon el origen y evolución de las primeras células a partir de la materia orgánica del medio acuático–, es posible constatar el modesto resultado experimental de los intentos por generar vida a través de la síntesis abiótica, sea en sus variantes suave, dura o húmeda. Desde un punto de vista físico, para poder automantenerse los sistemas orgánicos requieren de una continua provisión de energía externa. La fuente más próxima es la energía química aportada por moléculas que no existen en la naturaleza inerte, por lo que los seres vivos terrícolas las producen internamente, utilizando para ello alguna fuente externa. Esta “circularidad” metabólica es original y característica de los seres vivos y no se encuentra nada semejante en el mundo inorgánico, salvo en ciclos químicos elementales “no metabólicos”. Esta singularidad le permite al organismo vivo una autonomía metabólica de las fuentes energéticas fundamentales, dentro de un rango limitado pero muy variable, según se trate además de organismos autótrofos (capaces de generar materia orgánica propia a partir de elementos inorgánicos) o heterótrofos.

FOTOGRAFÍA EQUIPO DE INVESTIGACIÓN DEL ACADÉMICO RAFAEL VICUÑA

SOBREVIVIR EN AMBIENTES ADVERSOS. La imagen corresponde a fotografías de microscopía óptica, provenientes de aislados en cultivo de una cianobacteria filamentosa que hace fijación de nitrógeno. Se llama Fischerella thermalis y fue recuperada de un ambiente termal, en la patagonia norte de Chile, a una temperatura de 50ºC. Su capacidad de adaptarse a ambientes inhóspitos alimenta las hipótesis de científicos que buscan otros lugares habitables en el universo.

DEBAJO DE LAS PIEDRAS. Vista microscópica de bacteria gloeocapsopsis sp. UTEX B3054, encontrada bajo una piedra de cuarzo en el desierto de Atacama, el año 2008.

FOTOGRAFÍA DE JAIME ALCORTA Y PABLO VERGARA, DEL EQUIPO DE INVESTIGACIÓN DE LA ACADÉMICA DE LA FACULTAD DE CIENCIAS BIOLÓGICAS, BEATRIZ DÍEZ.

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Propuestas

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Avanzar en la construcción de marcos éticos que regulen los proyectos de creación de vida artificial.

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La manipulación de formas de vida tiene proyecciones que conciernen a toda la especie humana y a su futuro, lo que hace necesaria su consideración.

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Chile ha sido reconocido como laboratorio natural propicio para estos estudios –en ambientes desérticos y en los hielos– por lo que la relevancia de incluir esta dimensión dentro los temas de la agenda pública es mayor aún.

PARA LEER MÁS. Referencias bibliográficas Jonas, Hans. The phenomenon of life: toward a philosophical biology, Harper & Row, (New York), 1966. Serani, Alejandro. El viviente humano: estudios biofilosóficos y antropológicos, Eunsa, (Pamplona), 2000. Barbieri, Marcello. “Life is ‘artifact making´”, Journal of Biosemiotics, 1: 107134, 2005. Carreño, Juan Eduardo. “The possibility of an artificial living being in the light of the philosophy of St. Thomas Aquinas”, Angelicum, 94: 635671, 2018.

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Varias líneas de investigación se orientan a la creación de vida artificial derivada de otras formas de vida, con impactos en la realidad natural que requieren ser observados.

Las tres fuentes energéticas fundamentales para la vida hasta ahora identificadas son: energía solar (por fotosíntesis), compuestos orgánicos sintetizados por otros organismos y reacciones de óxido-reducción inorgánicas. Hasta donde sabemos, cualquier intento de creación de vida artificial debe contemplar la posibilidad de dar origen a un ciclo metabólico autónomo recursivo, capaz de generar energía química y consumirla, para mantenerse alejado del equilibrio termodinámico. Desde un punto de vista físico, entonces, es posible decir que sin desequilibrio termodinámico… no hay vida. Otro aspecto poco considerado es que los seres vivos son modificables en el tiempo, estructura y función. Esta historicidad no tiene, al menos por el momento, ningún equivalente en las máquinas. Las investigaciones en vida artificial se han focalizado en la simulación y generación de sistemas autónomos similares a un organismo adulto, permaneciendo altamente inexplorado el rol que podrían tener el desarrollo, la historia y variabilidad individual en tales sistemas. La generación de un autómata “niño”, que aprenda fácil, genere memoria y use su historia para predecir sus respuestas en un mundo donde la incertidumbre es la norma, podrían ser útiles para avanzar en la generación de sistemas humano-símiles.

EL MARCO ÉTICO Desde una perspectiva biofilosófica, las interrogantes planteadas desde los griegos parecen hoy tan vigentes como hace 25 siglos. La generación de vida a partir de materias putrefactas por la acción del sol, como planteaban las cosmologías antiguas, parecieron haber concluido a fines del siglo XIX con Louis Pasteur. El adagio omne vivum ex vivo (todo viviente procede de un viviente) habría quedado consolidado. Pero no habían pasado 50 años cuando Alexander Oparin y John Haldane, y luego Stanley Miller y Harold Urey –en apoyo a la teoría de que la primera forma de vida pudo formarse de manera espontánea mediante reacciones químicas–, reavivaron la cuestión acerca de la posibilidad del surgimiento de lo vivo desde lo inerte.

Prácticamente todos los planteamientos teóricos que adhieren al programa de vida artificial –Alife–, a pesar de su gran diversidad de conceptualizaciones, comparten de modo apriorístico un materialismo metafísico de base, que no reconoce diferencia esencial entre los diversos seres de la naturaleza. Al no considerar una diversidad ontológica y jerárquica entre seres vivos e inertes, se da por descontado que las fuerzas físicoquímicas son de suyo suficientes para el surgimiento de la vida. Tampoco se establece diferencia ontológica alguna entre una vida puramente metabólica y el comportamiento animal. La vida mental humana consciente y refleja, en la cual y con la cual se elaboran todas estas teorías, tampoco aparece tematizada ni reconocida como dimensión de la realidad. Como señala Hans Jonas en El fenómeno de la vida, el materialismo metafísico moderno opera como un producto de descomposición del dualismo cartesiano; luego de la desaparición de la rama espiritualista del dualismo –afirma Jonas–, el materialismo asume acríticamente la tarea de dar cuenta de la vida mental desde la materia, sin que los efectos mentales se encuentren precontenidos en las propiedades conocidas de ella. Profundizando aún más, los seres vivos son conceptualizados en estas teorías como meros artilugios físicoquímicos, productos elaborados del azar, o como híbridos informáticofísicoquímicos (Paul Davies); en ellos se produce un flujo de información descendente desde organismos elementales para crear otros artificiales. Se trata aquí de “ficciones verosímiles” al modo del Timeo de Platón, las que no se hacen cargo del problema filosófico de la unidad substancial y de la finalidad intrínseca de los vivientes. Frente a estas y otras tantas incógnitas, no puede extrañar el abismo creciente entre el optimismo imaginativo –que aspira a transformar la condición humana mediante el desarrollo y fabricación de tecnología– y los más que discretos resultados experimentales conseguidos. No existe tampoco, en estos programas, conciencia suficiente de los potenciales daños a una realidad natural que responde a sus propios dinamismos. A cuatro siglos de distancia, el programa cartesiano de convertirse en dueños de la naturaleza parece proseguir su marcha inexorable, sin que las evidencias intrínsecas y las consecuencias extrínsecas parezcan ser suficientes para que nos cuestionemos seriamente su fundamento real y sus consecuencias. Los desarrollos de la ciencia natural contemporánea son a todas luces fascinantes, pero su conocimiento crítico será siempre la mejor contención para una desbordada fantasía. Ello no obsta a que los resultados teóricos y prácticos de las variantes “débiles” (postulados que no pretenden generar seres vivos propiamente tales, sino solo emular sus propiedades) aparezcan como experimentalmente fértiles y eventualmente útiles. Sin embargo, es deseable una mayor conciencia crítica acerca del realismo de sus propuestas y de las consecuencias éticas y culturales de sus investigaciones. En Chile, donde se dan condiciones tanto para el estudio experimental de seres vivos extremófilos como para la búsqueda de exoplanetas, debieran aparecer espacios para la discusión crítica de las diversas propuestas aquí reseñadas, con distancia de las posturas materialistas asumidas dogmáticamente.


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FOTOGRAFÍA SERNATUR

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Propuesta

En el centro de la

trascendencia A partir del siglo XIX crece la discusión sobre cómo debe relacionarse el Estado moderno con el mundo religioso. A dos siglos de distancia, y luego de varios cambios que impulsa la propia Iglesia Católica en el mundo occidental, en particular en América Latina, hoy emerge una realidad nueva. Inmersos en una permanente búsqueda de sentido y una falta de pertenencia, la religión crece como una instancia que nos une y representa un medio que vincula lo finito con lo infinito.

PATRICIA IMBARACK. Es directora del departamento de Derecho Canónico de la Facultad de Derecho de la UC. Es doctora y magíster en Ciencias de la Educación por la Universidad Católica y psicóloga de la Universidad de Santiago de Chile. MARÍA ELENA PIMSTEIN. Es abogada de la Universidad Católica. Además, es académica de la Facultad de Derecho e investigadora del Centro de Derecho y Religión de la UC. JOAQUÍN SILVA. Es decano de la Facultad de Teología de la UC y doctor en Teología por la Eberhard Karls Universität Tübingen, Alemania. Sus investigaciones han girado en torno a la experiencia religiosa en el contexto de la cultura contemporánea. 67


FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

UNA NUEVA IGLESIA. La declaración del Concilio Vaticano II Dignitatis Humanae (1965) tuvo gran importancia, pues fue el punto de partida para comprender que toda esta doctrina es una construcción cultural e histórica, convirtiéndola en hermenéutica de la Revelación y no en la Revelación en sí misma. En la imagen una celebración en la Catedral de Santiago.

Aunque la secularización acorrala lo religioso, no lo aniquila, más bien lo diversifica y pluraliza a partir de una experiencia amplia de la vivencia religiosa.

A

lo largo de los siglos, la relación entre la autoridad política y los grupos religiosos ha tomado formas muy diversas y ha suscitado múltiples aproximaciones. Lo que está en juego es el modo en que la sociedad política y el Estado moderno han tratado este tema, y la discusión normativa acerca de cómo deberían hacerlo. La pregunta a resolver es el rol de la Iglesia en medio de un creciente ambiente de separación con el Estado, que culminó en 1925, pero cuyo germen se gestó desde mediados del siglo XIX con la creación de los estados nacionales. La sociedad cultivaba previamente una convivencia pacífica, de carácter institucional, regulada con determinados acuerdos, concordatos y formas jurídicas claras, que le daba una estabilidad a la unión entre el Estado y la Iglesia. Así, era un espacio propicio para que lo religioso fuera incorpo68

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rado a la cultura, dado su carácter eminentemente católico. Luego, la hegemonía que articulaba lo religioso en torno a un culto oficial como es la Iglesia Católica comenzó a desmembrarse lentamente. La constitución aseguró entonces un nuevo escenario: “La manifestación de todas las creencias, la libertad de conciencia y el ejercicio libre de todos los cultos que no se opongan a la moral, a las buenas costumbres o al orden público, pudiendo, por lo tanto, las respectivas confesiones erigir y conservar templos”. Es en este contexto que, luego de la creación de la Universidad de Chile en 1842, nació la Universidad Católica en 1888, con una misión de servicio a la sociedad, inspirada en una identidad que se funda en desarrollar su labor educativa, cultivar el saber y la búsqueda de la verdad a la luz de la fe. En 1930 fue reconocida con el título de Pontificia. La UC emergió en medio de un proceso de secularización creciente, aproximándose a un cambio de siglo, lo que siempre genera expectación. Ciento treinta años después, ¿no estamos inmersos también, acaso, en un creciente proceso de secularización y un cambio de época?


El potencial de sentido que anida en la religión, cualquiera sea su expresión, desafía todos los pronósticos de la muerte de Dios y de cualquier experiencia religiosa. El repliegue de esta no da cuenta de su ausencia, ya que sigue siendo fuente válida de sentido para responder a preguntas existenciales que son propias del ser humano.

TIEMPOS DE CAMBIO. En la década de los 60, la Iglesia Católica resituó lo religioso en el contexto de las grandes reformas sociales y políticas. Ejemplo de ello son movimientos como la reforma agraria y la emergencia de figuras icónicas como Monseñor Manuel Larraín y el Cardenal Silva Henríquez, quienes levantaron la presencia de un catolicismo activo donde lo social tiene una fuerza y presencia sustantiva.

La separación entre Iglesia y Estado que expresaba la Constitución de 1925 no retiró lo religioso de la vida social, pero sí modificó su ubicación y lo trasladó fuera de las relaciones jurídico-institucionales que le habían dado fisionomía a los años previos. Así, este ámbito no se alejó de la esfera pública, pero adquirió una membresía diferente. La Iglesia Católica procuraba asumir una ardua y significativa presencia en la cultura y la sociedad, a través de su participación en el campo de la educación, la salud y el bienestar social; en síntesis, a través de su colaboración en las principales problemáticas sociales del hombre. Apareció en Chile, y en buena parte de América Latina, un nuevo “modo de ser Iglesia” apoyándose en influencias culturales europeas del catolicismo social, surgidas al amparo de la Doctrina Social de la Iglesia. En este contexto, la Declaración del Concilio Vaticano II Dignitatis Humanae tuvo gran importancia, pues fue el punto de partida para comprender que toda esta doctrina es una construcción cultural e histórica, convirtiéndola en hermenéutica de la Revelación y no en la Revelación en sí misma. Esta reflexión redundó en un cambio de paradigma en las relaciones de la Iglesia con la esfera pública; se abandonó el eclesiocentrismo que la colocaba como cabeza del mundo y se reconoció que el único foco debe ser Cristo. A través de esto se pensó como un actor más dentro de la sociedad, y dejó de lado la pretensión de ser la única y perfecta representante de la voluntad divina. Así, en la década de los 60 la institución católica resituó lo religioso en el contexto de las grandes reformas sociales y políticas. El rol que empezó a jugar en las demandas sociales evidenció el paso de lo jurídico-institucional a la dimensión social. Ejemplo de ello son movimientos como la reforma agraria y la emergencia de figuras icónicas como Monseñor Manuel Larraín y el Cardenal Silva Henríquez, quienes levantaron la presencia de un catolicismo activo donde lo social tuvo una fuerza y presencia sustantiva.

FOTOGRAFÍA CARITAS CHRISTI URGET NOS, 90 AÑOS DEL CARDENAL RAÚL SILVA HENRÍQUEZ

EL FOCO ES CRISTO

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70 FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

FOTOGRAFÍA MONASTERIO BENEDICTINO SANTÍSIMA TRINIDAD DE LAS CONDES

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FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

FOTOGRAFÍA ANDRÉS MEDINA

FOTOGRAFÍA TEMPLO BUDISTA FO GUANG SHAN CHILE


PARA LEER MÁS. Referencias bibliográficas Silva, Joaquín; Manzi, Jorge; González, Roberto; Cerda, Catalina y Vásquez, Carla. Jóvenes, cultura y religión: la evolución de las identidades, creencias y prácticas religiosas en jóvenes universitarios, Ediciones UC. Bentué, Antonio. Dios y dioses. Historia religiosa del hombre. Santiago, Ediciones UC, segunda edición, 2012. Taylor, Charles. Las variedades de la religión hoy. Paidós, Barcelona. 2004. James, William. Las variedades de la experiencia religiosa. Editorial Lectorum. 2006

HACIA UNA NUEVA FISONOMÍA A partir de la década de los 90, con la consolidación de estados democráticos en Chile y en países vecinos, se modificó la comprensión de lo religioso. La Iglesia Católica abandonó la discusión por la institucionalidad propia de inicios del siglo XIX, pero al mismo tiempo, se alejó de las problemáticas sociales ante estados cada vez más robustos. Gran parte de los países de América Latina comenzaron a cambiar y a modificar su fisonomía espiritual. Los cambios se iniciaron drásticamente durante el siglo XX, volviéndose la región uno de los paisajes más dinámicos en el mundo en este sentido. Esto tiene relación con diversos factores, entre ellos, la pérdida de hegemonía de la Iglesia Católica, la emergencia de diversos grupos y misiones al continente (sobre todo Pentecostales) y el incremento en la desafiliación a algún credo, entre otras razones. El estudio Pew Research Centre del año 2014, que abarcó 18 países, indicó que la población católica ha transitado desde un 84% a un 69%. Ello ha sido correlativo al aumento de creyentes evangélicos y también a cierto aumento en lo que se considera el rechazo de la devoción organizada, que incluye a los ateos, agnósticos y aquellos que declaran no tener

algún credo en particular. Estos datos, entre muchos otros, permitieron apreciar la movilidad de cultos en la región. El creciente pluralismo de cosmovisiones abarca tanto a religiones organizadas como a aquellas sin una institucionalidad propia; incluye una serie de nuevas creencias y, por cierto, cosmovisiones de variados pueblos originarios. Con esto, hoy día en América Latina existen diversos patrones. La comprensión subjetiva del ser religioso ya no se establece en relación con una espiritualidad preestablecida, sino a una creencia definida personalmente, la que por lo general incluye una cuidadosa y exhaustiva selección de contenidos y prácticas provenientes de diversas tradiciones. En esta sociedad, desprovista de consensos, se asume que la religión es un fenómeno complejo que tiene como función darle sentido a la realidad, racionalizar el mundo y proveer una perspectiva ética a las personas para orientar su conducta. Por ende, su ausencia se traduciría en una profunda crisis de sentido; lo inmediato pasaría a ser lo valorado y la dimensión mundana del ser facilitaría la realización plena del hombre y no la presencia real de Dios. A pesar de una creciente desvinculación a la adhesión religiosa, su carácter ontológico se mantiene intacto. El potencial de sentido que anida en ella, cualquiera sea su expresión, de-

Hoy contamos con un número creciente de personas que ya no se reconocen en ninguna de las tradiciones religiosas, pero que siguen declarándose creyentes. Lo religioso es un anclaje que está entretejido en el ser de lo social, de lo cultural.

LA ÑUÑOA MUSULMANA. En 1988 se levantó en Ñuñoa la primera mezquita del país: As-Salam (en la foto). Desde entonces, se ha formado en torno a ella un barrio en el cual viven familias que se han convertido al Islam.

71 FOTOGRAFÍA PROGRAMA PATRIMONIO DE LA MUNICIPALIDAD DE ÑUÑOA


FOTOGRAFÍA L’OSSERVATORE ROMANO

INSTRUMENTO DE PAZ. Las religiones parecen ser la llave más poderosa para avanzar hacia un mundo menos violento, ya que atraviesan fronteras y cerca de media humanidad se identifica con alguna confesión. En la imagen vemos la peregrinación ecuménica del Papa Francisco a Ginebra, con ocasión del 70 aniversario de la fundación del Consejo Mundial de Iglesias.

Creer en tiempos de globalización Las religiones han vuelto al primer plano: por los conflictos asociados al islamismo y al judaísmo, pero también porque en Europa y en Estados Unidos la identidad cristiana se ha transformado en un tema de controversia usado por los xenófobos.

Por el momento, las representaciones de los principales grupos religiosos han abierto oficinas en Bruselas, para participar en esta nueva realidad; y, al menos dentro de la Unión Europea, han logrado la aprobación de medidas favorables.

Por otra parte, parecen ser la llave más poderosa para avanzar hacia un mundo menos violento, ya que atraviesan fronteras y cerca de media humanidad se identifica con alguna confesión. Desde que el año 2000 se reunieron 1.500 líderes en la Cumbre Mundial del Milenio por la Paz de la ONU, se ha logrado dejar en claro que las tres grandes religiones monoteístas comparten elementos comunes.

Tres líneas de acción están en la agenda:

El propio orden mundial viene desde la Paz de Westfalia, de 1648, tras un siglo de conflictos que tuvo a las religiones como protagonistas, lo que ha alentado a quienes las asocian con intolerancia y fanatismo. Ahora, sin embargo, se busca un universalismo que, lejos de marginarlas, ve necesario que sus valores estén dentro la estructura de la política internacional y en la educación; se les necesita para generar cohesión social, compromisos, confianzas, combates a las crisis humanitarias, a la desigualdad, la pobreza y la crisis socioambiental; se les pide liderazgo y acción más efectiva, algo que no se imaginaba hace pocos años. El G20 Interfaith Summit ya va en su cuarta versión, la última en Argentina (2018), en tanto el Papa Francisco desde la Santa Sede ha tomado el tema interreligioso como algo central en su pontificado, comenzando por un énfasis en un diálogo que se opone a los fundamentalismos, el terrorismo y la violencia. 72

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• La consideración de que las civilizaciones se construyeron en torno a religiones y que no pueden obviarse a la hora de ahondar en identidades profundas y búsqueda de sentido de la vida; • Asumir el vínculo que existe entre religiones y territorios. • Enfrentarse al mal uso de los credos para potenciar o justificar fanatismos terroristas. Por el contrario, ellos enseñan el camino que lleva a Dios y también al prójimo, superando el egocentrismo en tanto se avanza hacia el amor fraternal. Junto a esta alianza de religiones, en ciernes, el otro frente es el de la laicidad; hay un laicismo incluyente que facilita la convivencia, que promueve el pluralismo cultural y espiritual, que entiende la democracia como espacio de deliberación pública en el que, junto a la diversidad cultural, hay una diversidad de credos deseada por millones de seres humanos. La política internacional podría enriquecerse, así, con más relaciones con el mundo religioso. Porque la espiritualidad y los valores son esenciales en la búsqueda de una globalización justa, que incluya el respeto a la dignidad humana, la solidaridad y la búsqueda creciente de la justicia social a nivel mundial y dentro de cada nación.


La religión es un fenómeno complejo que tiene como función darle sentido a la realidad, racionalizar el mundo y proveer una perspectiva ética a las personas para orientar su conducta.

FOTOGRAFÍA MARÍA ESTER ROBLERO

safía todos los pronósticos de la muerte de Dios y de cualquier experiencia de este tipo. El repliegue de esta no da cuenta de su ausencia, ya que sigue siendo fuente válida para responder a preguntas existenciales que son propias del ser humano. La religión es constitutiva de la vida e irreductible a cualquier otro universo simbólico, aun cuando compita con lo económico o científico. Muy en contra de esta tesis, aunque la secularización acorrala lo religioso, no lo aniquila, más bien lo diversifica y pluraliza a partir de una experiencia amplia de esta vivencia. Así, la multiplicidad de los sistemas de creencias y ofertas de sentido corresponde al fenómeno de ruptura de las fronteras que se observa en la actualidad en la praxis religiosa. Esta evidencia tanto la tipificación de las ofertas de sentido como la heterogeneidad propia de los sistemas de creencias. ¿Es un tiempo propicio para los vínculos religiosos? Cree-

LA ESPIRITUALIDAD SIGUE VIGENTE. Los vínculos religiosos siguen siendo fundamentales, porque la crisis del hombre posmoderno es de sentido y de pertenencia. Las creencias permiten apreciar a los otros y compartir bienes comunes. En la imagen un aspecto de la celebración de la Virgen de La Tirana.

mos firmemente que sí. Por una parte, la crisis del hombre posmoderno es de sentido y de pertenencia. Permite apreciar a los otros y compartir bienes comunes. Ser y construir comunidad constituye un camino cierto para salir de esta etapa crítica y, por otra parte, ante el proceso de pluralización del campo religioso, previamente descrito, es evidente que hoy contamos con un número creciente de personas que ya no se reconocen en ninguna de las tradiciones de este tipo, pero que siguen declarándose creyentes. Lo religioso es un anclaje que está entretejido en el ser de lo social, de lo cultural. Su fuerza está en que ella posibilita, en medio de la finitud, conectarse con lo infinito. Como lo expresaba el Concilio Vaticano II, la pregunta por el sentido está entre las cuestiones más fundamentales de la existencia humana, la cual todos los credos intentan responder (Gaudium et spes, n.10).

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Propuestas Avanzar en la discusión normativa sobre el modo en que el Estado moderno y la sociedad política pueden relacionarse con los grupos religiosos. El mundo religioso debe aceptar que la secularización no lo aniquila; por el contrario, lo diversifica y pluraliza. Ante la crisis del hombre posmoderno, el ser y construir comunidad debe hacerse visible como medio para salir de esta etapa crítica. Potenciar el diálogo entre las tres grandes religiones monoteístas –la mitad de la humanidad–, las que comparten valores de paz, tolerancia y convivencia pacífica, hoy fundamentales en la política internacional.

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FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

El Estado de Chile está compuesto por FUENTE: Portaltransparencia.cl

ministerios

servicios públicos

Educación: ministerio con mayor presupuesto en 2018

FUENTE: Portaltransparencia.cl

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MARCELO ARENAS. Es licenciado en Matemáticas e ingeniero civil de Industrias con mención en Computación y magíster en Ciencias de la Ingeniería, todos de la UC. Además, obtuvo su grado de doctor en Ciencias de la Computación por la Universidad de Toronto, Canadá. Es académico de la UC y director del Instituto Milenio de Investigación sobre los Fundamentos de los Datos. JUAN PABLO LUNA. Es académico del Instituto de Ciencia Política de la UC y doctor en Ciencia Política por la Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill, Estados Unidos. Además, es investigador asociado del Instituto Milenio de Investigación sobre los Fundamentos de los Datos.

Propuesta

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ROBERTO MÉNDEZ. Es ingeniero comercial y profesor de la Escuela de Gobierno, ambos de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Es doctor y MBA por el Graduate School of Business de Stanford University. PÍA MORA. Es socióloga e investigadora del Centro de Políticas Públicas, ambos de la UC. Actualmente desarrolla investigaciones en temas de mercado de suelo e integración social en la ciudad.

El poder en

los ciudadanos

La transparencia de la información de las instituciones del Estado puede ser un elemento muy relevante para mejorar los niveles de confianza en Chile. Si bien en los últimos años el país ha tenido grandes avances, gracias a la promulgación de la Ley de Transparencia, la población aún no conoce este derecho. Los datos públicos se utilizan poco y subsisten múltiples desafíos, tanto técnicos como políticos para su implementación.

L

a confianza suele identificarse como un factor clave para el desarrollo social, ya que su presencia otorga al menos tres grandes beneficios para la sociedad: económicos, al facilitar la asociación y el intercambio; sociales, gracias a que fomenta la cohesión social; y políticos, como pilar de la sustentabilidad, legitimidad y buen funcionamiento de la democracia (Centro de Políticas Públicas UC 2015. “Confianza: la clave para el desarrollo de Chile”). En el marco de la acción del Estado, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) plantea que este atributo, además, favorece la innovación para buscar soluciones a problemas complejos. Para aumentar los niveles de confianza, en materia de elaboración de políticas públicas, la OCDE promueve procesos de

apertura e involucramiento ciudadano, a través del acceso a la información y la implementación de los denominados “gobiernos abiertos”.

¿CAUSA DE DESCONTENTO PÚBLICO? La transparencia del sector público requiere contar con leyes que faciliten el acceso a los datos estatales, conocidas como FOI (Freedom Of Information) laws. Pero el acceso no es suficiente. Los contenidos difundidos deben ser relevantes, además de fáciles de obtener, entender y usar por parte de los ciudadanos. No basta con responder reactivamente a requerimientos de información, sino que es necesario anticiparse a los mismos, aprovechando las oportunidades de transparencia, apertura y participación ciudadana de forma sistemática y creativa. Es este enfoque el que caracteriza a un “gobierno abierto”, en que la política de “datos abiertos” es solo una de las estrategias posibles.

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El Poder Judicial está compuesto por

funcionarios

FUENTE: Portaltransparencia.cl

FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

Presupuesto 2018

FUENTE: Portaltransparencia.cl

Si bien más transparencia podría desarrollar una mayor responsabilidad democrática –una mejor capacidad de respuesta y de rendición de cuentas–, y de este modo contribuir a generar una mayor legitimidad y gobernabilidad, también se podría esperar que el efecto de más apertura sea el contrario. La falta de confianza ciudadana en el gobierno, aunada a un mayor escrutinio público sobre procedimientos administrativos y de gobierno corrientes, podría exacerbar el descontento social –por ejemplo, al conocerse gastos y prioridades de gobierno que, aunque legales, parezcan excesivos o no justificados para la opinión pública–.

LO QUE DEBEMOS RESGUARDAR Desde un punto de vista normativo, ¿es beneficioso que todos los datos estatales sean públicos? Aunque se requiere que haya más información para generar mejores niveles de rendición de cuentas, bajar la corrupción e implementar mejores políticas, también es necesario no afectar seriamente la privacidad de las personas. Encontrar ese equilibrio es uno de los grandes retos para nuestras democracias contemporáneas. Todo ciudadano posee datos que prefiere mantener en reserva, porque su publicación puede ponerlo en una situación de vulnerabilidad o desventaja frente a otros. Por ejemplo, el Estado recopila numerosa información sobre los favorecidos

por políticas sociales: hábitos alimenticios, historial laboral, nivel educacional y actividades ilícitas. Estos son recabados para quienes solicitan estos beneficios. Estos antecedentes podrían ser utilizados por los potenciales empleadores de una persona, lo que la expone a un grado de vulnerabilidad aún mayor. También se debe analizar cómo la publicación de intereses estratégicos del país podría ser utilizada en favor de intereses particulares. En consecuencia, no existe una respuesta simple sobre qué datos estatales deben ser publicados.

LEGISLACIÓN CLAVE En términos legales, la posibilidad de acceso ciudadano a los contenidos estatales experimentó una profunda transformación a partir de la promulgación el año 2009 de la llamada Ley de Transparencia, publicada al finalizar el primer gobierno de la presidenta Michelle Bachelet. Esta ley estableció un principio bastante radical, al determinar que todos los actos, fundamentos, documentos y otros que intervienen en la administración del Estado “son públicos”. Es decir, no solo establece la posibilidad de acceso, sino que declara que toda esa masa de información es esencialmente “pública” y, por tanto, disponible para cualquier ciudadano, salvo los casos que la ley determina que son, en general, bastante específicos.

Tal vez el efecto de más apertura no sea el esperado: la falta de confianza ciudadana en el gobierno, aunada a un mayor escrutinio público sobre procedimientos administrativos y de gobierno corrientes, podría exacerbar el descontento social. 76

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FOTOGRAFÍA CONGRESO.CL

Sobre la información pública Conforme a las disposiciones de la Ley de Transparencia, el acceso a la información pública tiene dos categorías: transparencia activa y transparencia pasiva. La primera consiste en que los órganos de la Administración Pública deben mantener todos los datos institucionales actualizados, a disposición permanente de la ciudadanía en sus sitios web. Por su parte, la transparencia pasiva corresponde al derecho de cada persona a solicitar datos a las instituciones del Estado, sobre ámbitos que no están obligadas a publicar. Este tipo de información se pide a través del Portal Transparencia, donde el requerimiento puede ser negado mediante las cláusulas de reserva.

diputados Dieta líquida promedio, junio 2018

(Fuente: Ley N° 20.285 sobre Acceso a la Información Pública)

La transparencia de los organismos públicos en nuestro país es así, al menos en el papel, un derecho social básico de los ciudadanos, que sitúa a Chile en una posición comparable a la de sociedades más desarrolladas. España, por ejemplo, no adoptó una legislación similar sino hasta 2013. Sin embargo, tan avanzada legislación no parece, hasta la fecha, haber producido una mejoría en los niveles de confianza y accesibilidad a los datos de las instituciones del Estado. Por el contrario, la credibilidad de las instituciones más bien parece haberse deteriorado en esta última década, según diversas encuestas (Bicentenario UC, Adimark 2005-2017 y CEP). Igualmente, no sería correcto asignar causalidad, es decir, asignar responsabilidad sobre el deterioro de la confianza a la mayor transparencia establecida por la ley, toda vez que este período coincidió con la explosiva aparición de variados casos de corrupción en los sectores público y privado, que afectaron a instituciones estatales, empresas privadas y sociedad civil. Mientras tanto, el conocimiento y valoración de la transparencia en los órganos del Estado son todavía bastante bajos para el ciudadano común. Según el Consejo para la Transparencia, solo un 31% de los ciudadanos conoce la existencia de esta ley (Estudio Nacional de Transparencia, Novena Edición. MORI, noviembre 2017). De acuerdo a la misma fuente, este atributo del Estado es calificado en forma mediocre (nota 3,9 en escala de 1 a 10) y sin variación significativa entre 2011 y 2017. Diferente es la percepción, valoración y uso que hacen periodistas y medios de comunicación de esta cualidad. La Asociación Nacional de la Prensa determinó, en su indicador anual llamado Barómetro de Acceso a la Información, años 2007-2016, una mejora significativa y gradual de la evaluación de periodistas sobre el acceso a diversos antecedentes en los organismos públicos. La percepción de “facilidad de acceso a la información” experimentó un alza, justo después de la promulgación de la ley a comienzos de 2009, y continuó mejorando en los años siguientes. Sin embargo, se vio afectada en 2016, producto probablemente de una visión más crítica gatillada por la crisis en diversos órganos del Estado (Fuerzas Armadas, Carabineros, Sename).

FUENTE: camara.cl

senadores Dieta líquida promedio, junio 2018

FUENTE: Senado.cl

Nota: Las cifras promedio fueron calculadas según datos de junio 2018. Elaboración propia. 77


pacientes atendidos con Ley Ricarte Soto en 2017

FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

FUENTE: Cuenta Pública 2017, Complejo Asistencial Dr. Sótero del Río

Presupuesto Minis

terio de Salud año

2018

PARA LEER MÁS. Referencias bibliográficas OCDE, “Investing in trust: leveraging institutions for inclusive policy making”, 2013. Disponible en: http:// www.oecd.org/gov/ ethics/Investing-intrust.pdf Serrano, Isabel; Martínez, Esther y Beltrán, Pilar. “Una revisión critica de la ley española 19/2013”. En Transparencia y Sociedad, N°5, 2017, páginas 51-69. Greene, Joshua. Moral tribes: emotion, reason, and the gap between us and them. Penguin Books, 2014. Eubanks, Virginia. Automating inequality: how high-tech tools profile, police, and punish the poor. St. Martin’s Press, 2018. Encuestas Bicentenario UC-Adimark 2005-2017. Disponible en: encuestabicentenario.uc.cl Barómetro de acceso a la información. Asociación Nacional de la Prensa-Adimark, 2007-2016. Centro de Políticas Públicas UC, “Confianza: la clave para el desarrollo de Chile”, 2015. Disponible en: politicaspublicas. uc.cl/publicacion/ otras-publicaciones/ confianza-la-clavepara-el-desarrollode-chile/

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FUENTE: Direcció

FOMENTAR LA TRANSPARENCIA Una pregunta fundamental es ver si el Estado tiene la capacidad para responder a la transparencia, y si esta fortaleza –o falta de ella– es la fuente de las dificultades mencionadas anteriormente. De manera más específica, ¿tiene el Estado la capacidad para proveer mecanismos de acceso efectivos y eficientes a sus propios datos? Actualmente, en Chile una proporción no despreciable de solicitudes de información pública culminan con respuestas insatisfactorias, debido a que la agencia estatal no posee lo solicitado, no tiene los contenidos en un formato que permita procesarlo, o porque ni siquiera cuenta con personal suficiente para atender el requerimiento. Esto constituye otra instancia en que se crea una expectativa, se habilita un canal de comunicación y se termina por frustrar la expectativa creada al no tener mecanismos de acceso adecuados. ¿Cuáles son los desafíos técnicos en este caso? Uno de los problemas más graves que identifica la OCDE en relación con la información que difunden hoy los gobiernos es que los datos, generalmente, están dispersos en distintos soportes y fuentes, son presentados de forma muy agregada o responden

n de Presupuestos

de Chile, dipres.go

a un lenguaje muy técnico, no comprensible para buena parte de los ciudadanos. En el caso de Chile, esto se refleja al revisar iniciativas como el portal de datos públicos (datos.gob.cl), que busca crear un repositorio universal de estos. Primero, el repositorio contiene 3.553 conjuntos de datos –cifra actualizada con fecha 26 de junio de 2018– en los más diversos formatos, como planillas Excel, documentos Word, archivos de texto, archivos en formato CSV, documentos en formato PDF y documentos KML. Segundo, los contenidos publicados no cubren una proporción significativa del total, y contiene conjuntos dispares. Tercero, el repositorio tiene una interfaz sencilla, la cual provee de algunas funcionalidades básicas para analizar la información. Por tanto, aunque se trata de una de las iniciativas más avanzadas e importantes a nivel nacional para la transparencia, debe enfrentar varios desafíos técnicos: proveer mecanismos simples para la publicación y herramientas que puedan realizar una recolección automática de los datos estatales; entregar un formato común para lo almacenado y herramientas que permitan traducir diversos formatos de fuentes de datos a este modelo común.

La transparencia de los organismos públicos en nuestro país es un derecho social básico de los ciudadanos, que sitúa a Chile en una posición comparable a la de sociedades más desarrolladas. España, por ejemplo, no adoptó una legislación similar sino hasta 2013.

b.cl


Propuestas

1 2 3 4

Buscar el equilibrio entre la publicación de datos estatales públicos y el respeto a la privacidad de las personas. Difundir la Ley de Transparencia de 2009, escasamente conocida por el público, a pesar de su relevancia. Avanzar hacia un modelo claro y común, ya que los datos públicos aparecen dispersos, en fuentes y formatos diferentes. La entrega de datos necesita nuevas herramientas que permitan visualizar los resultados, para que la información entregada sea realmente útil.

Además, debe integrar los contenidos ya traducidos a un modelo común, para proveer una vista unificada de toda la información almacenada. En particular, este proceso tiene que reconocer cuando distintos conjuntos de antecedentes se refieren a una misma entidad, por ejemplo, a la misma persona. También debe entregar herramientas simples que permitan extraer datos, cruzar información, descubrir patrones y analizar y visualizar los resultados obtenidos.

UN DERECHO DESCONOCIDO Suponiendo que todos estos desafíos técnicos son superados y se logra, de este modo, alcanzar una transparencia efectiva, la sociedad estaría ante una contribución significativa en pos de la modernización y democratización del Estado. Sin embargo, esa realidad es aún muy lejana. Por otra parte, incluso alcanzando la transparencia efectiva, ¿será posible mejorar la confianza en nuestro sistema democrático? O, por el contrario, ¿provocará una mayor accesibilidad a la información un deterioro de los bajos niveles de confianza en el sistema? La respuesta no es sencilla. Chile ha avanzado en los últimos años a una transparencia forzada de los datos públicos, pero la población aún no conoce este derecho, se utiliza poco y subsisten múltiples desafíos técnicos para su implementación. No obstante, las organizaciones sociales y especialmente los medios de comunicación sí son activos en su rol fiscalizador y de control. Esto último es sin duda positivo, aunque el efecto sobre la credibilidad en las instituciones del Estado todavía no se manifiesta. Mejorar la confianza a través de una mayor transparencia del Estado es, al menos en parte, un problema técnico, una relación factual que se debe intentar medir u observar atentamente y que se relaciona con temas de acceso y tecnología, aunque también a la disposición de las instituciones para someterse a su rigor. El desafío es enorme. De él depende, en buena medida, la capacidad de los actores políticos y sociales para reinventarse como agentes legítimos de la ciudadanía.

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FOTOGRAFÍA MAURICIO BECERRA, EL CIUDADANO.

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Propuesta

Cuidar la

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salud, no la El diagnóstico es claro: existen falencias en el modelo y la estructura del sistema de atención de salud que obligan a modificarlo y a cambiar su orientación. De centrarse en las patologías ahora debe enfocarse en las personas y la prevención. Además, es necesario adaptarse a un nuevo escenario: en Chile hay más de 11 millones de habitantes con dolencias crónicas y existe la capacidad para atender solo a un tercio de ellos. Y es que esta reforma parece estar en un largo reposo; otras prioridades en la agenda pública han provocado que un cambio real siga en la sala de espera.

ÁLVARO TÉLLEZ. Es director de la Red Ambulatoria del Departamento de Medicina Familiar de la Escuela de Medicina de la UC. Es médico cirujano y pediatra de la UC. También es especialista en Salud Pública de la Universidad de Chile y en administración de la Universidad Adolfo Ibáñez. MARCELA ARACENA. Es académica y sicóloga de la Universidad Católica, master in science McMaster University, Hamilton, Canadá. PABLO CELHAY. Es profesor de la Escuela de Gobierno de la UC, ingeniero comercial, mención Economía de la Universidad de Chile. Es doctor en Políticas Públicas por la Universidad de Chicago y magíster en Políticas Públicas en la misma universidad. Ha sido consultor del Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo.

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l sistema de salud de Chile requiere transformaciones profundas en diversos ámbitos, entre los que destacan el modelo y estructura de atención, y el financiamiento y aseguramiento universal. En este documento nos centraremos en la primera de estas problemáticas, con especial foco en el ámbito público, que atiende a alrededor de siete de cada diez personas en el país. La evidencia permite delinear las características de la atención primaria que son más eficientes y equitativas (Starfield, 2012). Si bien existe una buena base en este sentido, esta organización aún no logra adaptarse a la actual situación del país, que está experimentando cambios significativos de carácter demográfico, epidemiológico, educacional, tecnológico, social y cultural. Los frecuentes indicios de insatisfacción ciudadana respecto de la salud y la tendencia al incremento del gasto que conlleva el envejecimiento de la población hacen urgente una reforma profunda, pues considera transformaciones complejas de implementar.

El trabajo sigue centrado en la enfermedad, y si bien hay esfuerzos relevantes en torno a la prevención, estos han sido insuficientes y poco efectivos. Las personas, que seguimos denominando “pacientes”, mantienen un rol pasivo en su cuidado, esperando recibir las instrucciones de los profesionales. Un ejemplo dramático de lo que está ocurriendo lo ha planteado la doctora Paula Margozzini (2018), a partir del análisis de la información recogida por la Encuesta Nacional de Salud, que reporta que en Chile hay más de 11 millones de personas con enfermedades crónicas. Sin embargo, existe la capacidad para atender solo a un tercio de ellas (figura 1).

CHILE, ENFERMO CRÓNICO (figura 1) Estimación del número absoluto de adultos chilenos portadores de algunos problemas de salud crónicos, ENS 2016-2017.

Obesos mórbidos Sobrevivientes cardiovasculares Bebedores abusivos / dependientes Diabéticos Hipotiroideos Hipertensos Fumadores Obesos Con exceso de peso Adultos sedentarios

444.271 819.124 1.624.365 1.707.000 2.582.324 3.831.836 4.637.076 4.775.911 10.301.529 12.036.962

Fuente: Elaboración propia, estimaciones sobre la base de prevalencias ENS 2016-2017, reportadas por el MINSAL en 2018 y la población censal (INE 2017).

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Según el último informe de la OCDE “Health at a Glance 2017”, Chile es uno de los países que posee un menor número de médicos por habitante, ocupando el puesto 36 de 43 naciones, con un promedio de 2,1 (el promedio OCDE es de 3,4). Además, según el Ministerio de Salud, un informe de 2017 arrojó que la densidad de los médicos de regiones, comparada con la de la Región Metropolitana, la tercera o la séptima (figura 2), puede tener una diferencia de hasta tres veces. Lamentablemente, la brecha entre médicos y la necesidad de los enfermos no se podrá cubrir solo invirtiendo más recursos, hay que modificar la estrategia y la estructura del sistema de atención.

LA IMPACIENCIA DE LOS “PACIENTES” La reforma de esta materia impulsada el año 2002 por el gobierno en Chile se basó en dos grandes estrategias: cambiar la estructura de atención desde una centrada en la enfermedad a otra más integral, que se denominó modelo de salud familiar y comunitario, y establecer garantías de cobertura y cuidado de las patologías que representan la gran parte de la carga de una enfermedad. Transcurridos 15 años desde su implementación, esta reforma no ha sido evaluada formalmente. Sin embargo, es evidente que ha logrado beneficiar a quienes califican para ser cubiertos por la ley GES o AUGE, que hoy considera 80 problemas de salud. Este beneficio es valorado por la población, sobre todo por quienes han sido los usuarios directos. Respecto de la primera estrategia, a nuestro parecer no se ha logrado implementar satisfactoriamente. Los diversos esfuerzos desplegados no han modificado el modelo biomédico que sigue prevaleciendo. A diferencia del AUGE-GES, esta propuesta no se sustenta en una ley, por lo que ha estado sujeta a las prioridades políticas de los gobiernos. El trabajo sigue centrado en la enfermedad y, si bien hay esfuerzos relevantes en torno a la prevención, estos han sido insuficientes y poco efectivos. Las personas, que seguimos denominando “pacientes”, mantienen un rol pasivo en su cuidado, esperando recibir las instrucciones de los profesionales. Esto es congruente con un sistema que tiende a la verticalidad, donde la autoridad define los programas y protocolos centralmente y el personal de salud, particularmente los médicos, se sienten cómodos instruyendo a los individuos sobre cómo actuar frente a sus dolencias. El modelo predominante ha fragmentado la atención, organizándola en torno a diagnósticos y no a cada persona. Así, dado que alrededor de dos millones cuatrocientos mil habitantes viven en Chile con cinco o más dolencias simultáneamente, la persona debe resolver cada uno de sus problemas a través de instancias separadas en distintos profesionales y puntos de contacto, sin la debida coordinación entre estos. Estos factores se confabulan para generar ineficiencias, insatisfacción y bajas adherencias que van limitando la efectividad de las intervenciones.

CENTRALIZACIÓN EN SALUD (figura 2) El siguiente gráfico indica el número de médicos por cada 10.000 habitantes por región en Chile. La densidad de los médicos de regiones, comparada con la de la Región Metropolitana, la tercera o la séptima, puede tener una diferencia de hasta tres veces. Lamentablemente, la brecha entre médicos y la necesidad de atención no se podrá cubrir solo invirtiendo más recursos.

I. Región de Tarapacá

4,8

II. Región de Antofagasta III. Región de Atacama IV. Región de Coquimbo

6,3 4,6 5,4 7,6

V. Región de Valparaíso VI. Región del Libertador General Bernardo O’Higgins VII. Región del Maule

VIII. Región del Bío-Bío

5,4 4,6 6,9

IX. Región de La Araucanía

7,9 7,6

X. Región de Los Lagos XI. Región de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo

8,9

XII. Región de Magallanes y Antártica Chilena

8,9

XIII. Región Metropolitana

13,5 8,3

XIV. Región de Los Ríos XV. Región de Arica y Parinacota

6,5

Fuente: Elaboración propia, en base a datos presentados en MINSAL (2017), obtenidos del Registro Nacional de Prestadores individuales de SIS y datos poblacionales del INE.

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INYECTAR RECURSOS. La reforma beneficia al primer nivel de atención. Por eso, es necesario financiarla apropiadamente, con aportes adecuados a las exigencias y necesidades de desarrollo que se requieren. En las fotos vemos una mañana en el Centro de Salud Familiar de La Pincoya, comuna de Recoleta.

Los frecuentes indicios de insatisfacción ciudadana respecto de la salud y la tendencia al incremento del gasto que conlleva el envejecimiento de la población hacen urgente una reforma profunda, pues considera transformaciones complejas de implementar.

¿CUÁL ES EL CAMBIO QUE SE REQUIERE IMPULSAR? Al revisar las propuestas internacionales contenidas en el documento “Redes Integradas de Servicios de Salud: Conceptos, Opciones de Política y Hoja de Ruta para su Implementación en las Américas”, de la Organización Panamericana de la Salud, y el discurso político local (Programa de Salud 2018-2022 del Presidente Sebastián Piñera), existe bastante coincidencia en que el sistema debe cambiar hacia uno centrado en las personas y sus familias; redes integradas y una atención primaria fuerte. Hasta este nivel, los enunciados son relativamente fáciles de aceptar como parte de los principios y objetivos de los programas. El problema radica en cómo hacerlos realidad. Así, lo primero es reconocer y consensuar el diagnóstico que hace urgente el cambio. En este contexto, se debe asumir que se trata de una modificación compleja y multifactorial, que requiere de un compromiso político amplio que se man84

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tenga en el tiempo. El programa de salud del actual gobierno considera muchos de los aspectos enunciados, lo que establece un buen escenario para que, como país, podamos seguir avanzando de esta forma.

COMPARTIR UNA MISIÓN Con el objetivo de construir un sistema centrado en las personas, la familia y la comunidad, e integrado en torno a una atención primaria fuerte, se pueden identificar varios ejes que se deben impulsar en forma simultánea a corto, mediano y largo plazo. Para ello, todos los involucrados deben tener mayor claridad de los objetivos de la implementación de estos cambios y socializar la misión. Lo anterior debiera ocurrir con la activa participación de las universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales, la sociedad civil, los políticos y los gobiernos de turno. Además, es importante reflexionar sobre los obstáculos en la implementación del Modelo de Atención Integral, presentado por primera vez el año 2002, para que cada actor se haga cargo de su responsabilidad en esto.

FORTALECIMIENTO DE LAS COMPETENCIAS PROFESIONALES Una reforma sólida exige contar con profesionales reflexivos y que sean capaces de discutir el cambio de paradigma acerca del servicio prestado. Para lograr este objetivo, se propone modificar sus currículos de pregrado y posgrado en función del nuevo perfil epidemiológico y de un modelo de atención más horizontal, donde las decisiones sean compartidas con las personas.


PARA LEER MÁS. Referencias bibliográficas •M  argozzini, Paula y Passi, Álvaro. Encuesta Nacional de Salud: un aporte a la planificación sanitaria y políticas públicas en Chile. ARS MEDICA, revista de ciencias médicas, [S.l.], v. 43, n. 1, p. 30-34, jun. 2018. ISSN 0719-1855. • S tarfield, B. (2012). “Primary care: an increasingly important contributor to effectiveness, equity, and efficiency of health services”. SESPAS, report 2012, en Gaceta Sanitaria 26 (S), 20-26. •M  inisterio de Salud (2017). Informe sobre brechas de personal de salud por servicio de salud. Glosa 01, letra i. Ley de Presupuestos Año 2017. 30 de abril del 2017. •O  rganización Panamericana de la Salud. “Redes integradas de servicios de salud: conceptos, opciones de política y hoja de ruta para su implementación en las Américas”. SERIE: La Renovación de la Atención Primaria de Salud en las Américas. N. 4. 2010. •G  obierno de Chile. Programa de Salud 20182022. Programa de salud del presidente Sebastián Piñera: “Una cirugía mayor a la salud”. En www.minsal.cl. •M  inisterio de Salud, “Orientaciones para la implementación del modelo de atención integral de salud familiar y comunitaria”, 2013.

FOTOGRAFÍAS CÉSAR CORTÉS

Además, es necesario crear patrones de formación continua basados en la colaboración de las universidades y servicios de salud, para instalar las competencias requeridas en los actuales equipos de trabajo. En esa misma línea, se deben generar incentivos especiales para que los grupos de trabajo se entrenen en las competencias que exige el modelo de salud familiar: trabajo en equipo, desarrollo de habilidades blandas y herramientas de intervenciones específicas como la entrevista motivacional. Junto con lo anterior, se puede fomentar la realización de congresos nacionales para la difusión de nuevas prácticas e incentivar espacios de supervisión reflexiva.

RELEVAR LA ATENCIÓN PRIMARIA La reforma afecta al primer nivel de atención. Para solucionar es necesario implementar un cambio epistemológico de “paciente” a “persona”, modificando el lenguaje verbal y escrito en los ámbitos académicos y laborales; fomentar el empoderamiento de las personas y las familias por su cuidado; implementar un plan que permita asegurar la presencia de médicos familiares y otros profesionales formados en una mirada sistémica de la salud en todos los centros de este tipo del país; financiar apropiadamente la atención primaria, con aportes adecuados a las exigencias y necesidades de desarrollo que se requieren, así como mediante mecanismos que consideren la estratificación de riesgo de la población e incentiven la efectividad y eficiencia. Además, se debe impulsar la adopción de nuevas tecnologías para aumentar la efectividad y mejorar la comunicación, e incrementar la eficiencia a través de prácticas como la telemedicina, el telemonitoreo, el te-

leagendamiento, fichas clínicas compartidas y portables, entre otras innovaciones. A su vez, el intercambio a nivel nacional permitirá que los equipos de trabajo conozcan y compartan mejores prácticas en torno a la implementación del modelo.

INTEGRACIÓN VIRTUOSA Otra manera crucial de ahorrar recursos está relacionada con la integración del sistema en torno a las personas, más que a las enfermedades. Por tanto, se requiere generar incentivos que alineen los puntos de la red de acuerdo a sus necesidades, como proveer sistemas de información y ficha clínica única compartida para ser atendido en cualquier punto. Igualmente, estimular iniciativas de resolución a distancia (telemedicina), basada en un RUT común en los distintos dispositivos, no solo en temas de salud sino también de servicios sociales. Además, establecer otros mecanismos de comunicación y coordinación entre los niveles de atención, que permitan garantizar continuidad de un tratamiento, especialmente en enfermos que padecen varias patologías simultáneamente. A su vez, las personas deben ser consideradas como actores con capacidad para registrar y portar su información clínica en cualquier punto del país.

PREOCUPARSE DE LAS REGIONES El sistema nacional de salud replica el problema de la centralización del país. Cada vez hay más literatura que sugiere la necesidad de que cada servicio sea capaz de ofrecer una atención acorde a la realidad local. Por ejemplo, en una vi85


Si el objetivo es transitar de un modelo basado en patologías a uno que lo haga en las personas, se requiere reemplazar la actual estructura de atención. Esto implica modificar la manera de aplicar el GES/AUGE y emplear los principios del Modelo de Salud Familiar en forma transversal.

MODIFICACIÓN DE LA ESTRUCTURA DE ATENCIÓN Si el objetivo es transitar de un modelo basado en patologías a uno que lo haga en las personas, se requiere reemplazar la actual estructura de atención. Esto implica modificar la manera de aplicar el GES/AUGE y emplear los principios del Modelo de Salud Familiar en forma transversal a todas las necesidades de los individuos y comunidades. Por ejemplo, en el conjunto de enfermedades crónicas, reemplazar los programas separados por diagnóstico por uno de multimorbilidad, que incorpore una perspectiva ecológica. Además, implementar estructuras de educación y participación para empoderar a las personas en su autocuidado y

FOTOGRAFÍA FUNDACIÓN ACRUX

sita domiciliaria el prestador debe adecuarse al entorno que lo rodea. En Chiloé, las visitas deben hacerse en pequeñas embarcaciones para llegar a las distintas islas, en la cordillera a caballo, en la ciudad a pie o en móviles de servicio. Lo anterior requiere modificar la estructura de gobernanza del sistema, disminuyendo el poder central en favor de una mayor participación local. Un primer mecanismo para esto podría ser la creación de directorios en cada servicio de salud, con participación relevante de representantes de la comunidad y del intersector. Además, es relevante producir programas ministeriales que permitan y recomienden a los servicios regionales una aplicación flexible, exceptuando aquellos donde las cober-

turas universales sean estratégicas (como los planes de vacunación). Se puede estimular la realización de encuentros nacionales regionales que promuevan soluciones exitosas en la atención de las personas y sus familias. Junto con lo anterior, se debe equipar en recursos humanos e infraestructura a las regiones, según sus necesidades y diseñar incentivos adecuados para lograrlo.

REALIDAD LOCAL. La realidad nacional requiere que cada servicio sea capaz de ofrecer una atención acorde a cada localidad. En la foto aparece un operativo médico de la Fundación Acrux en la isla de Juan Fernández. Esta es una institución sin fines de lucro, que se preocupa de cubrir esta falencia del sistema trasladando a profesionales de la salud a zonas remotas y alejadas de todo Chile, con más de 600 médicos voluntarios de distintas especialidades.

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FOTOGRAFÍA FUNDACIÓN ACRUX

Propuestas

LAS PERSONAS PRIMERO. Otra manera crucial de ahorrar recursos está relacionada con la integración del sistema en torno a las personas más que a las enfermedades. En la foto un operativo médico en Linares.

1

Impulsar un sistema centrado en las personas, las familias y la comunidad, el que debe operar fundado en redes de atención primaria bien integradas.

2 3 4

Modificar la formación y capacitación de los profesionales de la salud, para lograr un servicio más centrado en los individuos que en las enfermedades. Resolver de manera integrada todas las condiciones que debe cumplir un modelo de salud centrado en la atención primaria. Descentralizar el sistema para ofrecer una atención diferenciada y acorde a cada realidad local.

Todos los involucrados deben tener mayor claridad de los objetivos de la implementación de estos cambios y socializar la misión. Lo anterior debiera ocurrir con la activa participación de las universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales, la sociedad civil, los políticos y los gobiernos de turno. fomentar lo mismo en los equipos de trabajo y grupos familiares. Junto con lo anterior, se debe capacitar a los profesionales actuales en las competencias requeridas para un nuevo modelo de atención; estratificar a la población según su riesgo y diferenciar niveles de intervención. Asimismo, modificar el marco legal con tal de abrir espacios más flexibles para la redistribución de responsabilidades entre diferentes disciplinas ligadas a la salud. Si bien esta reforma tomará tiempo en dar los frutos esperados, es necesario empezar a actuar desde ahora. Una buena forma de hacerlo es planificar la implementación de los cambios de manera progresiva, sobre todo de la forma de atención, considerando las condiciones y barreras que afectarán la transición. Al respecto, se proponen dos estrategias que pueden ayudar: optimizar la creación de nuevos centros de salud familiares organizados para desarrollar el

nuevo modelo e identificar y estimular áreas de pilotaje para entender las opciones de ejecución más seguras, efectivas y eficientes, contribuyendo así a la gestión del cambio. Desde el año 2002, los distintos gobiernos han propiciado algunas de estas ideas. En la actualidad se ha seguido en esta línea y se han planteado varias iniciativas, orientadas hacia la transformación del sistema, coincidentes con algunas de las propuestas mencionadas. Sin embargo, desde nuestra perspectiva se ha fallado en el pasado en la implementación de estas innovaciones. Quizás ha faltado la participación e involucramiento de todos los actores que son relevantes, como el poder legislativo, universidades, gremios, empresas de tecnologías y particularmente de las personas, que están llamadas a asumir un rol central en el sistema de salud. Creemos que hoy existen varias condiciones favorables para emprender esta necesaria y urgente reforma.

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FOTOGRAFÍA KARINA FUENZALIDA

CATALINA GARCÍA. Es directora de Inclusión, psicóloga y magíster en Psicología de la UC. Tiene una amplia trayectoria en temas de equidad en el sistema de Educación Superior, tanto al interior de la universidad como en otros recintos del país. RICARDO ROSAS. Es académico y director del Centro de Desarrollo de Tecnologías de Inclusión (CEDETi), de la Universidad Católica. Es doctor en Psicología por la Universidad de Berlín, Alemania; psicólogo y licenciado en Psicología de la UC. ANDRÉS BERNASCONI. Es profesor de la Facultad de Educación de la UC. Abogado y Licenciado en Derecho del mismo plantel. Tiene postgrados en Políticas Públicas en Harvard University y en Sociología de Organizaciones en Boston University, ambas en Estados Unidos. Su área general de investigación es la sociología de la Educación Superior. CLAUDIA MATUS. Es académica de la Facultad de Educación de la UC e investigadora principal del Centro de Justicia Educacional UC. Además, es doctora en Educación por la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Estados Unidos.

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DOS PASIONES. María Belén Lagos está en cuarto año de Ciencia Política en la UC y ya terminó su primera carrera de Letras. Ella ingresó a la universidad a través del Programa de Inclusión para Alumnos con Necesidades Especiales.


Propuesta

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Lecciones de inclusión

Estamos en un momento en que las nuevas tecnologías permiten que se expandan los límites en la educación. Por eso, existe la necesidad de conocer la diversidad y pensar la Educación Superior desde ese lugar. En la actualidad, las universidades se están responsabilizando por su capacidad de tomar acciones críticas frente a las inequidades. La clave es orientar las políticas institucionales hacia una política que aborde la diferencia.

as prácticas de exclusión son invisibles hasta que las comunidades cuestionan el orden considerado como natural y están dispuestas a transformarlo. Y es que el concepto de inclusión solo se entiende desde su antónimo. En la historia de la Humanidad han existido exclusiones naturalizadas, ya sea por razones de raza, sexo, nacionalidad, origen social, discapacidad, religión, ideas políticas, lo que hace que la transformación de comunidades inclusivas sea importante. Sin embargo, lo que nos convoca en este artículo es la historia progresiva de las prácticas de inclusión en universidades chilenas. Además, nos atreveremos a sugerir cómo será esta evolución aventurándonos en 50 años más.

HACER VISIBLES A LOS INVISIBLES: TRAYECTORIA DE LA LEGISLACIÓN A principios de los años 60, el sistema universitario chileno tenía una admisión basada en el bachillerato (prueba escrita de selección) y una composición estudiantil bastante homogénea. Si bien las mujeres ya habían ganado su derecho a ser admitidas, el acceso seguía siendo mayoritariamente masculino. La Universidad de Chile y sus sedes mostraban una mayor heterogeneidad social que la UC, la que seguía siendo una institución reservada a las clases más acomodadas. La universidad era el lugar de las mentes más privilegiadas, la elite intelectual. Personas con discapacidad sensorial eran excluidas naturalmente. Estudiantes con bajo rendimiento en pruebas de selección, a cau-

sa de menores oportunidades académicas, no eran considerados. No sabemos con certeza desde cuándo el sistema universitario chileno comenzó a aceptar alumnos con discapacidad sensorial, pero sí tenemos claridad que desde los años 80 eran aceptados en contadas carreras de la Universidad de Chile y la Universidad Católica. Desde 1991 se inauguró en la UC una vía de admisión especial para estudiantes con discapacidad sensorial (visual o auditiva) o motora, y numerosas carreras comenzaron a recibir a alumnos ciegos, sordos y con discapacidad motora. La legislación sobre inclusión ha tenido avances mayores en la educación escolar que en la superior (ES), posiblemente por consideración al principio de autonomía universitaria. También ha ido avanzando de la mano de movimientos sociales que han reclamado una sociedad más igualitaria. Ejemplos de ello han sido la Ley General de Educación de 2009, resultado del “movimiento pingüino” de 2006 o las protestas estudiantiles de 2011, que desencadenaron la Ley de Inclusión Escolar de 2015. La posibilidad de legislar sobre esta temática nació en el contexto de las campañas presidenciales de 2013. Así, la administración Bachelet (2014-2018) consiguió aprobar para todo el sistema la Ley 21.091 de ES, y para las universidades del Estado la Ley 21.094. Esto permitió dar un salto que llevó a las universidades a incorporar y fortalecer estrategias inclusivas. Se planteó una promoción proactiva de la inclusión de estudiantes, a través de la eliminación y prohibición de la discriminación arbitraria. Lo anterior permitió ajustes razonables para el caso de personas con discapacidad, en contextos de respeto y promoción de los derechos humanos, que prioricen los principios de pluralismo, participación, libertad académica e interculturalidad. 89


PARA LEER MÁS. Referencias bibliográficas Chiroleu, Adriana. “La inclusión en la Educación Superior como política pública: tres experiencias en América Latina”. Revista Iberoamericana de Educación, nº 48/5, edita Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), 2009. Espinoza, Óscar; González, Luis Eduardo. “Políticas y estrategias de equidad e inclusión en Educación Superior en América Latina: experiencias y resultados”. Revista ISEES, nº7, 2010. Fajardo, M. Stella. “La Educación Superior inclusiva en algunos países de América Latina: Avances, obstáculos y retos”. Revista Interamericana de Educación Inclusiva, vol. 11, número 1, 2017.

Por otro lado, estableció que se deberá contar con programas especiales para fomentar la equidad en el acceso bajo los principios de no discriminación arbitraria, transparencia, objetividad y accesibilidad universal. Y afirmó que corresponde al Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad “el desarrollo de políticas que promuevan la calidad, pertinencia, articulación, inclusión y equidad en el desarrollo de las funciones de las instituciones de Educación Superior” (art. 81). Cabe destacar que, hasta ese momento estos temas no aparecían en la normativa sobre aseguramiento de la calidad de la ES. La Ley de Universidades Estatales, por su parte, reconoce el respeto a los pueblos originarios y, entre otros principios, el pluralismo, el respeto a toda expresión religiosa, la libertad de pensamiento y expresión, participación, no discriminación, igualdad de género, tolerancia, valoración y fomento del mérito, inclusión y solidaridad. De esta forma, se han ido generando acciones institucionales para el reconocimiento de grupos históricamente invisibilizados. Hoy el desafío es avanzar desde políticas segmentadas, que respondan a acciones de reivindicación de grupos que trabajan por separado en diferentes momentos históricos (mujeres, pueblos originarios, personas con discapacidad, migrantes, entre otros) hacia políticas interseccionales.

AMPLIAR LAS OPORTUNIDADES Actualmente, las universidades se están responsabilizando por su capacidad de tomar acciones críticas frente a las inequidades

y plantear una nueva forma de abordar la diversidad, por lo que es clave orientar las políticas institucionales hacia una política que aborde la diferencia. Un ejemplo de esto es la creación de la Dirección de Inclusión en la UC, a fines de 2014, cuya misión es articular las acciones proinclusión existentes y proponer otras nuevas. No solo se trata de becas o acciones afirmativas, sino que la institución se ve desafiada a repensar lo realizado hasta ahora –fundamentalmente referido a apoyos económicos y admisión– y ampliar las oportunidades respondiendo a otras desigualdades, así como considerando apoyos para la permanencia y titulación de todos. Así, se consideran vías de admisión para estudiantes de contextos académicamente desaventajados, con discapacidad, migrantes y de pueblos originarios; y acciones de vinculación, inserción, diagnóstico y nivelación, junto con acompañamientos, adecuaciones curriculares y trayectorias académicas diferenciadas. Aun cuando las acciones parecen ir por buen camino, surgen nuevos grupos que levantan la voz y movilizan cambios en la estructura institucional, como la reciente consideración de las experiencias y necesidades de los estudiantes transgénero.

¿HACIA DÓNDE DEBIERAN EVOLUCIONAR LAS UNIVERSIDADES? No cabe duda que el acontecimiento más relevante en estos 50 años han sido las tecnologías, que han revolucionado cómo se genera y transmite el conocimiento; cómo se organiza la investigación y la docencia y cómo los estudiantes construyen el cono-

UNIDOS POR LA DIVERSIDAD. En 2012 se creó la Red Nacional de Educación Superior Inclusiva (Red RESI), cuyo objetivo es promover el intercambio de conocimientos, experiencias e impulsar procesos de inclusión en la Educación Superior. La red forma parte de una iniciativa de las universidades y del Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis). En la foto, dos alumnas de Trabajo Social de la Universidad Santo Tomás. FOTOGRAFÍA CARRERA TRABAJO SOCIAL UNIVERSIDAD SANTO TOMÁS

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Propuestas

FOTOGRAFÍA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE TEMUCO

PROMOVER LA EQUIDAD. En la Universidad Católica de Temuco fue creado el Cereti (Centro de Recursos Tecnológicos Inclusivos), con la misión de promover la igualdad de oportunidades y disminuir las barreras para el acceso, la participación y el aprendizaje de los estudiantes. En la fotografía, una de las actividades desarrolladas durante el presente año.

cimiento. Abrámonos a imaginar lo que podría pasar con tecnologías de una proporción y magnitud aún más sofisticadas, en un contexto cultural en el que todos puedan trazar sus caminos. En un escenario que ha cuestionado los límites y formas de participación universitaria y se abre a otras posibilidades. En ese caso podríamos esperar una institución que sea aún más diversa: ofreciendo un espacio para que las personas con mayor dificultad tengan más soporte. Abierto incluso a personas con limitaciones intelectuales u otras discapacidades, hoy excluidas. La tecnología podrá facilitar prótesis cognitivas (por ejemplo, dispositivos con tecnología que combina seguimiento y control ocular con la generación de voz) que favorecerán que más personas puedan seguir diferentes formatos de formación universitaria. Las casas de estudio podrían ser lugares que reciban a alumnos de tercera, cuarta y quinta edad, con sistemas de entrada abiertos a quien necesite o desee actualizar competencias en algún ámbito específico, o que quieran aportar a la investigación desde su experiencia. Una institución cuya infraestructura tecnológica facilite la participación de estudiantes de diferentes lenguas y desde cualquier parte del mundo. Esperaríamos una universidad que se inserte de otro modo en el quehacer de la sociedad. Con la tecnología sería posible una detección más rápida de los avances de la investigación, y una aplicación mayor en la toma de decisiones. Así, las fronteras entre las aulas y la sociedad serían más difusas y el conocimiento más democrático. Imaginamos una institución que se piensa y opera para todos, cuyo rol central será la certificación de logros de estándares y títulos, y que ofrezca trayectorias diversas, diferentes objetivos

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Avanzar desde políticas segmentadas (mujeres, pueblos originarios, personas con discapacidad, migrantes) hacia políticas interseccionales.

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Atender los avances en inclusión de personas con limitaciones intelectuales y otras, hoy excluidas, mediante el uso de nuevas tecnologías (como prótesis cognitivas).

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Incluir a personas de tercera, cuarta y quinta edad, cuyas experiencias puedan integrarse al quehacer de la universidad.

Institucionalizar en mayor medida las acciones proinclusión en la Educación Superior. Ampliar la inclusión más allá de los respaldos económicos y de admisión. Sistematizar el apoyo para la permanencia y titulación de todos los alumnos, considerando adecuaciones curriculares y trayectorias académicas diferenciadas.

a alcanzar, con más oportunidades de demostrarlo; casas de estudio que no solo acogen la diversidad, sino que la producen y la potencian. Una cultura universitaria que mira a los individuos desde sus múltiples características, que lleva a la integración a partir de intereses comunes más que por características identitarias unidimensionales; con el desafío de promover los vínculos y encuentros entre personas que sean más equitativos; donde los estudiantes puedan elegir lo que quieren ser, con identidades que se modifican; en un contexto social con generaciones que se reinventan. Si pensamos en esta universidad en medio siglo más vemos un riesgo: que, en la búsqueda de equidad e inclusión, se excluya a otros para dar respuesta a las necesidades específicas de un grupo o se pierda el foco de aquello que debe proveer y asegurar a las personas y a la sociedad. En tanto, surge la oportunidad de que se reconsidere lo existente y se expandan un poco más los límites, enriqueciendo así a la universidad y a cada persona que forma parte de ella. Existe la necesidad de conocer la diversidad y pensar los procesos desde ahí, para entender que las personas no pueden considerarse en función de una (solo una) de sus características. Para ir en esta dirección es importante que las casas de estudio reconsideren su rol, al alero de políticas de inclusión que funcionen de forma coherente e integrada. Se requiere una diversificación de opciones de ingreso y de trayectorias y “certificar” los logros al término de ellas; profesores abiertos a liderar procesos por sobre “enseñar contenidos”, una universidad constantemente alerta a las exclusiones que puedan darse, que promueva la integración y sea abierta a mirar desde la fortaleza y con apertura a lo que no se ha considerado aún. 91


FOTOGRAFÍA FUNDACIÓN MUSTAKIS

PINTAR EN COMUNIDAD. En la fotografía vemos el mural “Simbiosis”, ubicado en Recoleta y patrocinado por la Fundación Mustakis. La obra estimula la participación, la colaboración e invita a descubrir el mundo.

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Propuesta

Pensar

el país con

Arte Es imperativo reconocer que el Arte está definido en sí mismo como un espacio sin fronteras, donde la vinculación con la ciencia y su afán experimental pueden abrir otros campos de desarrollo al conocimiento. No es posible diseñar una mejor vida para una nación sin considerar su dimensión simbólica, espiritual y trascendental; sin la capacidad y vocación del ser humano de encontrar, construir y soñar el sentido de aquello que es y desea ser. Esto es lo que entendemos como belleza.

LUIS PRATO. Es decano de la Facultad de Artes de la UC. Es doctor en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona; Licenciado en Arte y Licenciado en Estética, ambos de la Pontificia Universidad Católica de Chile. También es profesor de Artes Plásticas de la UC. MARCOS LIMA. Es profesor titular adjunto de la Escuela de Ingeniería de la UC. Además, es consultor y director de empresas. Fue presidente ejecutivo de Codelco (1996-2000) y miembro de su directorio (2010-2015). MARIO UBILLA. Es decano de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos. Además, es arquitecto de la Universidad Católica y diseñador de la Universidad Católica de Valparaíso. Entre 2009 y 2012 se desempeñó como director de la Escuela de Diseño de la UC.

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s pertinente considerar las preguntas que debieran enfocar toda política pública: cómo queremos vivir y de qué vamos a vivir. La primera apunta a la visión de humanidad que anhelamos construir y la segunda a cómo lograr que las acciones sobre nuestro entorno posibiliten lo primero. Para ello, ciertos principios básicos se han impuesto en esta última década, como el concepto de “desarrollo sustentable”, que tiene su máxima en la carta del Papa Francisco Laudato si’, la que nos sensibiliza respecto de compartir una casa común que no es solo un lugar, sino un conjunto de relaciones que se definen y potencian en mutua dependencia, y se sostienen en el amor por la existencia en todas sus expresiones. Es necesario establecer una premisa importante: toda experiencia artística, tanto en la creación como en su percepción, es un gesto creativo de conocimiento y también uno

pedagógico, en cuanto aporta a la formación de personas. Todo proceso de creación supone, como antecedente básico, el conocimiento de la realidad. Cada obra puede transformar, conmover y reubicar –y por ello educar o dar nuevo sentido– a una idea o concepto. La universidad es el lugar más propicio para apoyar el desarrollo de una sociedad donde la vida se desenvuelva en un marco de justicia, bienestar e inclusión, que no solo sea seguro y sano, sino también que ofrezca un lugar para el espíritu.

ARTES QUE FORMAN EL PENSAMIENTO, LA SENSIBILIDAD Y EL ESPÍRITU Es urgente comprender que el desarrollo de una comunidad o un país solo es posible si este se entiende en la complejidad de sus diversas dimensiones. No es posible reducir el avance de una sociedad al punto de vista de la eficacia y del crecimiento de su macroeconomía. Tampoco a sus certezas científicas. Pero desde que nuestro país ha visualizado como meta

FOTOGRAFÍA KARINA FUENZALIDA

El Arte es la capacidad y la oportunidad de ver, sentir, percibir el entorno y a las otras personas en una experiencia que incluye activamente en una sola unidad el cuerpo, el pensamiento y los afectos.

UNA SOCIEDAD COMPLEJA. Es urgente comprender que el desarrollo de un país solo es posible si se entiende en la complejidad de sus diversas dimensiones. En la fotografía vemos una escena de la obra Relatividad del Teatro UC.

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FOTOGRAFÍA KARINA FUENZALIDA

próxima el logro del desarrollo, al mismo tiempo ha crecido el desequilibrio entre lo que significa el acceso a bienes materiales y la posibilidad de todos de tener una formación digna, integral y trascendente; una educación que posibilite la promoción de cada uno como ser humano, considerando todas sus dimensiones. La educación en Chile ha puesto un fuerte énfasis en el desarrollo de las capacidades para el mundo del trabajo, sin propiciar igualmente la formación de cualidades que preparen para el respeto, el diálogo, la humildad o la conciencia cívica. Han quedado fuera el desarrollo de la sensibilidad y de la capacidad de empatía; ver al otro, respetarlo y quererlo. El Arte es la capacidad y la oportunidad de ver, sentir, percibir el entorno y a las otras personas. Es una experiencia que incluye activamente en una sola unidad el cuerpo, el pensamiento y los afectos. En la humanidad ha sido un vehículo de identificación y, por ello, una forma de comprender en forma integrada la complejidad de nuestra existencia, la que nos empuja a la vivencia sagrada de la trascendencia. Es un trozo disponible del misterio de Dios. Como las dimensiones del Arte son reflejo de lo que el hombre es y anhela, su desarrollo debe ser enseñado desde la niñez; es la mejor manera de comprender la historia de la sociedad humana y sus buenas obras. Disponer de horas para que niños y jóvenes en proceso de formación conozcan y experimenten diversas disciplinas artísticas puede parecer una solicitud ya latamente repetida, pero lamentablemente no se innova en pedagogías que las incorporen en la estructura programática de materias tradicionales. Por ejemplo, utilizar la música en las matemáticas o a la arquitectura en la geometría. Esto queda supeditado a la creatividad del docente. No es posible pensar una mejor vida para un país sin considerar su dimensión simbólica, espiritual y trascendental. Sin la capacidad y vocación del ser humano de encontrar, construir y soñar el sentido de aquello que es y desea ser. Esto es lo que entendemos como belleza; lejos de la reducción a un placer superficial, es la experiencia compleja de lo humano vivida a través de los sentidos y que empuja al entendimiento, a lo profundo de su existencia. Así, es tan importante una efeméride histórica como la celebración de la obra Volantines de todos los colores de Nemesio Antúnez, la originalidad del Altazor de Vicente Huidobro o el proyecto arquitectónico de los Benedictinos, cada trabajo ha sido el resultado de una reflexión artística que refleja a su época. Debiéramos coincidir en la trascendencia de esas creaciones, igual de conmovedoras que una epopeya para la espiritualidad de una nación. Siguiendo esa línea, es fundamental avanzar en la formación de profesores, directivos escolares y agentes ministeriales, para aportar al currículum escolar y a las metodologías de trabajo en las salas de clases.

EXPERIENCIA EDUCATIVA. Toda vivencia artística, tanto en la creación como en su percepción, es un gesto creativo de conocimiento y también uno pedagógico, en cuanto aporta a la formación de las personas. En la foto vemos la Orquesta Sinfónica de Panguipulli.

UN “HABITAR” SIGNIFICATIVO Si las políticas públicas son las llamadas a llevar adelante el proyecto de país que queremos, entonces ellas deben buscar el bien común. Si esto es así, el Arte debe impregnar las estructuras, estrategias y acciones para que todo lo que se haga esté envuelto en el sentido de trascendencia de la sociedad, de la vocación 95


FOTOGRAFÍA CÉSAR CORTÉS

ESPACIO PÚBLICO. Si las políticas públicas son las llamadas a llevar adelante el proyecto país que queremos, entonces ellas deben buscar el bien común. Por esto, el Arte debe impregnar todas las estructuras de la sociedad.

El Arte debe impregnar las estructuras, estrategias y acciones para que todo lo que se haga esté envuelto en el sentido de trascendencia de la sociedad, de la vocación humana de caminar juntos hacia un mejor vivir. PARA LEER MÁS. Referencias bibliográficas Acaso, María y Megías, Clara. Art thinking: Cómo el Arte puede transformar la educación. Ediciones Paidós, 2017. Di Girolamo, Claudio. La escuela en entredicho. Conversaciones con Claudio Di Girolamo. CNCA, 2017. Eisner, Elliot. El Arte y la creación de la mente: el papel de las artes visuales en la transformación de la conciencia. Editorial Paidós, Ibérica, 2004.

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humana de caminar juntos hacia un mejor vivir. Es vital comprender que toda política pública que integre en sus fundamentos la dimensión simbólica de lo humano debe incluir valores estéticos en sus fundamentos, objetivos y acciones. Se deberían visualizar políticas de vivienda que, además de resolver la carencia de techo, reconozcan la necesidad de “un habitar” digno y de fuerte dimensión estética, lo que a veces se ha logrado; que se entienda una habitabilidad que incorpore el derecho al paisaje, a las áreas verdes, servicios y ¿por qué no al Arte? No nos referimos a una estética superficial, sino a un espacio que propicia, media y fomenta un “habitar” significativo. Que reconoce al núcleo familiar con sus necesidades de encuentro y al entorno en tanto es un paisaje y espacio de vida pública. Un edificio no es en sí un problema porque sea una enorme unidad vertical, sino cuando está pensado sin reconocer el entorno donde se despliega, ni dialoga con la realidad que lo sustenta. Imaginamos una política de transportes que dé lugar a las diferencias de cuerpos y vidas que transitan de un lugar a

otro, propiciando la experiencia de vida pública colaborativa e instancias de encuentro sensibles con el entorno, paisaje, saberes y emociones. Un espacio público donde esté presente el Arte será distinto en todas sus dimensiones, incluida la creación del paisaje como soporte diáfano para el esplendor de una obra. Es de gran relevancia llevar obras artísticas a la ciudad extendida, segregada y marginal, donde apreciar la belleza al paso, al transitar o al jugar en una plaza, puede ser una experiencia tan sublime como formativa. Sería necesario, asimismo, promover una política de cuidado de la naturaleza que la vea, no solo como un bien útil por sus productos de consumo, sino también como una experiencia de magnificencia para recuperar nuestro lugar en ella. Algo a tener en cuenta cuando se construye un camino o se levanta un edificio es evaluar qué nos estamos perdiendo como experiencia estética o cómo potenciar aquella. Son innumerables los ejemplos que podríamos dar para mostrar la necesidad de no perder el vínculo con nuestra existencia sensible y trascendente. La experiencia del Arte es lo que nos enseña, justamente, a construir esa experiencia sensible en la cultura.

CONOCIMIENTO INTERDISCIPLINARIO: ARTE, CIENCIA Y TECNOLOGÍA Los graves problemas que hoy afectan a nuestra sociedad empujan a que el modelo de trabajo se mueva desde un enfoque disciplinario cerrado hacia una colaboración horizontal, que propicie el surgimiento de soluciones capaces de asumir su


Arte para todos El Arte es un derecho humano fundamental. Las personas, y especialmente las generaciones futuras, deben experimentar la belleza que encierra. Por ello, para que este sea accesible se debe considerar:

Mejorar el acceso • Las nuevas tecnologías y las comunicaciones resultan beneficiosas para acercar a una proporción significativa de los chilenos a las grandes cumbres del Arte universal. Es necesario incentivar concursos abiertos a artistas nacionales y extranjeros, destinados a proporcionar obras significativas a espacios públicos relevantes y el patrocinio de empresas. • Promover la instalación de galerías en todas las ciudades del país, especialmente en zonas turísticas, que animen el ambiente artístico local y permitan a los creadores encontrarse con la comunidad.

Inmigración e inclusión • Aumentar los lazos con los países de origen de las colonias más numerosas, para dar a conocer su arte promoviendo la integración de sus valores y tradiciones. • Acercarse a los grupos de inmigrantes con iniciativas que les permitan mostrar su cultura y abrir espacio a sus artistas, en un diálogo creativo con la cultura nacional. • Incentivar en los chilenos el conocimiento de la cosmovisión y la cultura artística de nuestros pueblos originarios.

Sensibilidad y empatía • Fomentar las capacidades de comunicación en la enseñanza media, en sus expresiones verbal, escrita y visual. • Brindar a cada estudiante de la enseñanza terciaria la oportunidad de acercarse a la práctica de todas las formas de expresión artística y, en al menos una de ellas, con aspiraciones de perfección. • Impulsar la masificación de las expresiones artísticas en cada establecimiento educacional, a través de exposiciones de los trabajos realizados, estableciendo un justo equilibrio entre la promoción del esfuerzo individual y la motivación hacia aquellos que se destacan tempranamente, evitando un enfoque elitista.

FOTOGRAFÍA MEMORIA CHILENA

Desarrollo e internacionalización

CELEBRAR EL ARTE. Tan importante como conmemorar una efeméride histórica es celebrar la originalidad de los versos de Vicente Huidobro. En la imagen vemos su poema “Moulin”.

• Utilizar la red de Prochile y los esfuerzos privados destinados a promover las actividades comerciales del país en el exterior, como un canal de difusión de las actividades artísticas. • Apoyar la internacionalización de nuestros representantes más destacados, organizando exposiciones y eventos que les permitan darse a conocer en las grandes capitales del Arte mundial. • Programar giras internacionales de las orquestas, cuerpos de baile y cultores de expresiones artísticas que difundan nuestra identidad y la importancia que tienen en Chile.

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OCUPAR EL TERRITORIO. Es necesario promover una política de cuidado de la naturaleza, que la vea no solo como un bien útil por sus productos de consumo, sino que la considere como una experiencia de magnificencia para recuperar nuestro lugar en ella. En la imagen vemos la instalación del artista Fernando Casasempere, que corresponde a flores fabricadas con material reciclado de procesos industriales mineros y que fueron situadas en el frontis de las Ruinas de Huanchaca, en Antofagasta, el año 2015.

FOTOGRAFÍA FERNANDO CASASEMPERE

Propuestas

Es de gran relevancia llevar el Arte a la ciudad extendida, segregada y marginal, donde apreciar la belleza al paso, al transitar o al jugar en una plaza, puede ser una experiencia tan sublime como formativa. complejidad. Esto implica entender que el conocimiento que se requiere para abordar los problemas de hoy debe ser integrado. Las estructuras del desarrollo disciplinar deben operar abiertas, para generar nuevos saberes y soluciones que de otro modo no sería posible originar. Es imperativo reconocer que las artes están en sí mismas definidas como áreas sin fronteras, donde la vinculación con la ciencia y su afán experimental pueden ciertamente abrir otros campos de desarrollo al progreso del conocimiento. En ocasiones, el Arte ha ocupado el lugar de vehículo para divulgar conocimientos de una gran diversidad de disciplinas, un acompañante que facilita la comprensión de las mate-

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Desarrollar el Arte como una herramienta fundamental para entender la realidad. Este debe ser un campo de conocimiento propio, pero también una plataforma de encuentro entre saberes diferentes, lo que es cada vez más necesario.

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Abogar para que toda política pública contenga esta dimensión: cómo queremos vivir y de qué vamos a vivir. Las sociedades requieren una visión de la humanidad que deseamos construir, la que debe ser sustentable, justa e inclusiva.

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Relevar la educación artística que forma el pensamiento, la sensibilidad y el espíritu, para superar el actual énfasis educativo en el desarrollo de capacidades para el mundo del trabajo.

4 5 6

Impulsar sistemas pedagógicos innovadores que sean más transversales, y que permitan el diálogo interdisciplinario. Conmemorar grandes obras artísticas chilenas en los medios de comunicación y en el proceso educativo, como medio para reflexionar en torno a épocas y procesos del país. Incorporar la dimensión artística en el diseño de las políticas de vivienda y urbanismo, así como de vialidad y transportes, para que puedan hacerse responsables de su impacto en el paisaje.

rias y sus aplicaciones. De lo que se trata ahora es de entender que también es conocimiento y no uno ornamental a la vida de la sociedad, sino fundamental en la construcción de sentido e identidades colectivas. En cuanto vanguardia, es una forma de dar cuenta de lo que el hombre es, será o puede ser. Así entendido, es una herramienta crucial en la expectativa de avanzar hacia una sociedad feliz y desarrollada integralmente, por cuanto en su experiencia se expresan integrados las sensibilidades corporales, el pensamiento crítico y el mundo afectivo. Así, en diálogo con otras disciplinas, aporta a la comprensión simbólica de la realidad y a su incorporación a la vida de las personas.


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RU N°151  

Revista para el alumni UC.

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