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Presentación Por tres años consecutivos Visión Mundial nos ha invitado a llevar a cabo el Ayuno Solidario. En esta tercera ocasión, los temas propuestos para interceder y actuar se enfocan en las situaciones de violencia que sufren las niñas y niños en América Latina y el Caribe y en Siria. Las últimas noticias sobre esta situación en la república árabe han aumentado nuestro dolor y nos obligan a movernos hacia la intercesión responsable. A nivel mundial se estima que alrededor de un millón y medio de niños y niñas son víctimas de violencia. Según los resultados de estudios que Visión Mundial ha desarrollado, los niños y niñas de América Latina y el Caribe experimentan situaciones de violencia tales como trabajo infantil, desnutrición, embarazo, violencia física y sexual, negligencia. En Siria se estima que el conflicto armado ha dañado a más de cinco millones de ellos; muchos han perdido a uno o a sus dos padres; gran cantidad han sufrido heridas o han quedado sin un hogar que los acoja. Ante semejantes circunstancias, los hijos e hijas de Dios no debemos quedarnos callados. Orar y actuar son dos tareas inherentes al compromiso de nuestra fe en Jesucristo y de la misión que él nos asignó llevar a cabo en el mundo. El presente cuadernillo contiene una serie de reflexiones bíblicas1 redactados por personas de diferentes países de nuestra región. Cada uno de ellos busca desarrollar en las iglesias o parroquias, en grupos pequeños o grandes, temas pertinentes que nos indiquen cómo orar y actuar en procura del bienestar de los niños que sufren cualquier tipo de violencia. También sirven como insumos homiléticos para quienes se encargan de la predicación dominical. A los escritores y escritoras, muchas gracias por su aporte. Ahora queremos aprovechar lo que han escrito para sensibilizar nuestro espíritu y encaminar el compromiso de cada uno.

Pastor Harold Segura San José, Costa Rica Director de Relaciones Eclesiásticas e Identidad Cristiana de Visión Mundial para América Latina y el Caribe

1 Para este cuadernillo, los textos bíblicos han sido tomados de la versión Dios habla hoy, Sociedades Bíblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.


ESTUDIO BÍBLICO # 5 de marzo

1

Por la paz y la justicia, muévete SIEMPRE JOVEN, SIEMPRE SOLIDARIO Pensamiento central: Atrévete a ser un joven solidario TODO el tiempo, para ello desapégate de lo material de una manera RADICAL y entrégate POR COMPLETO a Jesucristo, como un signo de gratuidad de tu fe en el amor de Dios Padre y de que lo imitas en todo su actuar.

Lee el texo bíblico: Mateo 6.2–4 2Por eso, cuando ayudes a los necesitados, no lo publiques a los cuatro vientos, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente hable bien de ellos. Les aseguro que con eso ya tienen su premio. Cuando tú ayudes a los necesitados, no se lo cuentes ni siquiera a tu amigo más íntimo; hazlo en secreto. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu premio.

Reflexiona: Echa un vistazo a tu alrededor, y observa cuántos jóvenes y sus familias que viven en pobreza habitan justo detrás de tu casa. Después de que recibieron el Espíritu Santo en Pentecostés, los discípulos de Jesús optaron por un estilo de vida que seguía las enseñanzas de su Maestro. Así lo relata el evangelista Lucas en su libro de los Hechos de los Apóstoles: «Todos los creyentes vivían unidos y compartían todo cuanto tenían. Vendían sus bienes y propiedades

y se repartían de acuerdo con lo que cada uno de ellos necesitaba» (Hechos 2.44, 45). La solidaridad puede entenderse como la unidad (como grupo) productiva o la que se basa en la comunidad de intereses, objetivos y modelos; la virtud se define como valor, es una cualidad. La virtud de la solidaridad la definió Juan Pablo II como «una firme y perseverante determinación de comprometerse con el bien común, es decir, con el bien de todos y cada uno de los individuos, porque todos somos realmente responsables de todos». Joven, hoy recibes la gran oportunidad de construir en Jesucristo un mundo más justo, lleno de paz, así que muévete, y atrévete a ser solidario.

Pregúntate: ¿Cómo podría yo, lleno de juventud, con mi grupo de jóvenes, convertirme en una respuesta válida y pertinente como apoyo contra las situaciones de violencia que afligen a los más pobres y vulnerables de la comunidad en que vivo?

Ora: Aquí estoy, Señor Jesús, con las manos abiertas y extendidas para brindar ayuda; con el corazón cercano al que sufre; y con la decisión de decir NO a la violencia. Aquí estoy, Señor, para aprender que solo tu amor transforma la vida; para denunciar sin odios las injusticias; para llevar esperanza a los niños y niñas objetos de violencia, urgidos de que alguien los defienda. (Salmo de la Solidaridad)

Randolfo Sandoval Tegucigalpa, Honduras Coordinador del Centro de Aprendizaje de Canales de Esperanza Visión Mundial Honduras


ESTUDIO BÍBLICO # 9 de marzo:

2

El ayuno nos prepara para enfrentar las tentaciones e identificarnos con los que sufren Pensamiento central: ”Enfrentémonos con ellas en la puerta tan pronto como llamen y no las dejemos entrar”. Tomás de Kempis.

Lee el texto bíblico: Mateo 4:1-4 Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto, para que el diablo lo pusiera a prueba. Estuvo cuarenta días y cuarenta noches sin comer, y después sintió hambre. El diablo se acercó entonces a Jesús para ponerlo a prueba, y le dijo: —Si de veras eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en panes. Pero Jesús le contestó: —La Escritura dice: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino también de toda palabra que salga de los labios de Dios.”

la raza humana, como lo expresa la carta a Los Hebreos 4:15. De acuerdo a los evangelios de Mateo y Lucas Jesús fue sometido a tres tentaciones, que buscaban poner en riesgo su misión en favor de la humanidad. Henri Nouwen dice que estas tres tentaciones se pueden ver como una invitación que el diablo le hizo a Jesús para: sentirse importante, hacer algo espectacular y tener poder.

Pregúntate: ¿Cuáles son las tentaciones más comunes a las que son expuestos los adolescentes y jóvenes en este tiempo? ¿Qué es lo que hace que las tentaciones parezcan tan irresistibles? ¿Cómo nos preparan las tentaciones para identificarnos con las personas que sufren de abusos, explotación y violencia?

Ora: Hazme instrumento de tu paz, que lleve tu esperanza por doquier, donde haya oscuridad, lleve tu luz, donde haya pena, tu gozo, Señor. Amén

Reflexiona: La primera decisión que tomó el Espíritu fue de llevar a Jesús al desierto para que fuera tentado por el diablo, pareciera una acción del Espíritu Santo no tan lógica desde nuestra perspectiva humana, pero Dios en su soberanía, dispuso que su Hijo experimentara todas las angustias y debilidades a las que es sometido el ser humano, incluyendo el drama de las tentaciones. Sólo así Jesús podría identificarse completamente con las limitaciones a las que es sometida

Isaú Chávez San Salvador, El Salvador Coordinador Regional Canales de Esperanza Oficina Regional


ESTUDIO BÍBLICO # 16 de marzo

3

Llevar la luz de Jesús transfigurado Pensamiento central: Quedarme en lo alto de la montaña me impide ver las realidades de aquellos que me rodean.

Lee el texto bíblico: Mateo 17.1–3 (NVI) Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de Santiago, y se fue aparte con ellos a un cerro muy alto. Allí, delante de ellos, cambió la apariencia de Jesús. Su cara brillaba como el sol, y su ropa se volvió blanca como la luz. En esto vieron a Moisés y a Elías conversando con Jesús.

Reflexiona: En esa parte del Evangelio de Mateo, muchos símbolos se hacen presentes: la montaña, que indica el lugar de encuentro con Dios; la luz, que, como la Palabra de Dios, nos muestra que cuanto más presente se haga, más brillará Dios en nuestra vida; la tienda, lugar de reposo y de oración; y la nube luminosa y la sombra, que Dios nos regala su presencia. Todo ofrece un ambiente muy fascinante, en especial la luz de Jesús transfigurado. Por eso Pedro quedó cautivado por la transfiguración, por todo su brillo; y enseguida quiso montar morada en ese mismo lugar con las personas más importantes de su tradición religiosa. Jesús, sin embargo, bajó de la montaña con ellos, y así dio testimonio de que él estaba comprometido con las personas y no con su propia gloria. Mas, por el contrario, nosotros, con mucha frecuencia, cedemos a la tentación de quedarnos en lo alto de la montaña, con Jesús y los profetas. ¿Al bajarnos de los sitios de gloria,

qué encontramos? ¿Cuál es la realidad que vive hoy el pueblo de Dios? En el área de la salud, vemos a niños que sufren y mueren por enfermedades que bien se hubieran evitado con vacunas o con tratamientos médicos, quizá descubiertos hace más de treinta años. Muchos mueren por malaria, diarrea, accidentes que bien podrían haberse evitado. Intervenciones factibles, ya disponibles desde hace varias décadas atrás, podrían prevenir hasta cinco millones y medio (63 %) de muertes infantiles al año si se extendieran a todas las madres y niños. Aún vemos hambre en un mundo que produce alimentos más que suficiente para sustentar a toda la humanidad; no obstante, aunque el alimento abunda en algunas familias, nunca llega a la mesa de otras. Casi en todas partes del mundo, existe tecnología de avanzada para producir alimentos, pero esta permanece en los países con mayor riqueza. Y como si no bastara con las enfermedades, o con la mala distribución de la comida, los poderosos emprenden guerras para validar su poder, o para robar las riquezas del país vecino o hasta por diferencias religiosas.

Pregúntate: Al descender del lugar sagrado, y al elegir quedarme con el pueblo pobre y amado de Dios, ¿cuál debería ser mi participación frente el no enfrentamiento de la miseria cotidiana de nuestros hermanos?

Ora: Señor Dios, ayúdame a llevar conmigo la luz de Jesús transfigurado, pues sé que, cuanta más luz lleve en mis ojos, mis manos, mis palabras, más luz recibirá el mundo en el que vivo. Que tu presencia me dé sabiduría para orar y fortaleza para actuar a fin de que los niños y niñas obtengan una mejor calidad de vida y… vivan. Amén. Dr. Nelson Arns Neumann Curitiba, Brasil Coordinador Pastoral da Crianca Internacional


ESTUDIO BÍBLICO # 23 de marzo

4

El verdadero alimento es hacer la voluntad del Padre Pensamiento central: Que todo mi ser tenga hambre del Señor y que mi alimento sea hacer la voluntad del Padre y terminar su obra.

Lee el texto bíblico: Juan 4.31–34 Mientras tanto, los discípulos le rogaban: —Maestro, come algo. Pero él les dijo: —Yo tengo una comida, que ustedes no conocen. Los discípulos comenzaron a preguntarse unos a otros: —¿Será que le habrán traído algo de comer? Pero Jesús les dijo: —Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y terminar su trabajo.

Reflexiona: ¿Cuántas veces no nos preocupamos por cosas pasajeras? ¿Cuánta importancia le damos a lo material? En repetidas ocasiones cerramos los ojos ante la injusticia y la violencia, o simplemente la vemos pasar sin dejar que cale en nuestro interior, sin que nos «mueva» nada por dentro. Ser joven es sinónimo de ánimo, de movimiento… no obstante, para movernos necesitamos fuerzas, y esas fuerzas pueden provenir de muchas fuentes. Con respecto a las motivaciones, dos preguntas importantes nos debemos responder: ¿Qué nos mueve a la acción? ¿De dónde provienen nuestras fuerzas para movilizarnos hacia esa acción?

El alimento del que nos habla Jesús nos da fuerza y vida para actuar. La voluntad del Padre no es que vivamos bajo injusticia y violencia, sino que todos tengamos vida en abundancia. Y al decir TODOS incluimos a todos: niños, niñas, adultos, jóvenes, ancianos. En esta jornada de reflexión con Ayuno Solidario, decidimos privarnos del alimento perecedero para denunciar acciones y actitudes de injusticia, violencia y abandono contra los más vulnerables. Pero no pretendemos quedarnos solo con esa iniciativa, sino que, además, procuramos movernos a la acción, y hacer la voluntad del Padre, para crear un mundo más justo y seguro para los niños y niñas, y convertirnos en agentes de cambio en medio una sociedad que nos invita a lo opuesto, al conformismo.

Pregúntate: Ante una situación de injusticia, violencia o negligencia, ¿cómo demostraría que mi alimento es hacer la voluntad del Padre y terminar su obra? ¿Hasta dónde soy capaz de discernir cuál es esa voluntad y esa obra?

Ora: Padre bueno, que mis ojos no se cierren ante las injusticias del mundo, más bien, haz que, al mantener los ojos abiertos, mi corazón se constriña. Que, ante semejantes situaciones, tú despiertes en mí hambre por ti, mi Señor, y sea capaz de hacer tu voluntad y terminar tu obra. Que mis manos trabajen para construir la justicia y la paz. Amén.

Marcela Ballestero San José, Costa Rica Oficial Regional de Compromiso Cristiano Visión Mundial para América Latina y el Caribe


ESTUDIO BÍBLICO # 30 de marzo

5

Caminemos para sanar nuestra ceguera Pensamiento central: El Señor Jesucristo vino para darnos la vida del Padre, sanarnos y alumbrarnos en la obscuridad que produce la desconfianza que muchas veces asalta nuestro corazón.

Lee el texto bíblico: Juan 9.1– 3 Al salir, Jesús vio a su paso a un hombre que había nacido ciego. Sus discípulos le preguntaron: —Maestro, ¿por qué nació ciego este hombre? ¿Por el pecado de sus padres, o por su propio pecado? Jesús les contestó: —Ni por su propio pecado ni por el de sus padres; fue más bien para que en él se demuestre lo que Dios puede hacer.

Reflexionar: La llegada de un niño o niña pasa por la concepción, la gestación, y el nacimiento. Este evento llena de alegría a toda la familia, de mucho amor, de gran ternura, y fortalece su unión. La expectativa es recibir a un bebé sano, que lleve paz y felicidad a la familia como un reflejo de la bondad de Dios. En muchos casos, este momento sublime se ve entristecido porque este nuevo miembro de la familia llega con una deficiencia terrible, sus tiernos ojos no podrán ver nunca. ¿Qué hacer? Algunos padres optan por abandonarlo, dejan a este niño o niña bajo el cuidado de familiares o de otras personas caritativas dispuestas a acogerlo con todo su amor y cariño y a proveerle crianza y cuidado. Si bien estos casos existen, no son los más frecuentes.

La mayoría de los padres obligados a enfrentar una situación así de dolorosa saben muy bien que apenas al nacer su hijo o hija su crecimiento no será común, su niñez, adolescencia y juventud serán diferentes a la de los otros recién nacidos. No obstante, para esos padres, ese niño o niña especial es su hijo o hija bendecida. Por él o ella lucharán lo indecible para darle lo mejor que las circunstancias les permitan. En medio de tanto coraje nace la esperanza del encuentro con Jesús, quien viene a sanarnos y a liberarnos; él transforma el dolor y la tristeza en la más bella alegría de formar una familia en la que el amor y la confianza en Dios dirigen las voluntades. No resulta nada fácil recorrer el camino de la vida con un niño o niña que no llevará una vida como todos los de su edad, o como el adolescente o como el hombre o mujer maduro. En muchos casos, ha brotado de lo más profundo del espíritu cierta rebeldía normal, acompañada de momentos de duda. Nos preguntamos: ¿Qué me pasa? ¿Estoy bien? ¿Por qué a mí? ¿Por qué me abandonan cuando debo resolver estos problemas? ¿Por qué las exigencias apuntan solamente a cuidar el trabajo, la familia, el medio ambiente? El único camino para despejar todas nuestras dudas es reconocer que el Señor Jesucristo vino para sanarnos y alumbrarnos en la obscuridad que produce la desconfianza que muchas veces asalta nuestro corazón. Consiste en reconocer que el estanque se Siloé está siempre esperándonos para librarnos de nuestra ceguera, para ayudarnos a ver todo lo hermoso de la vida, para reconocer que la vida en comunión con Dios nos provee felicidad plena, amor y esperanza.

Ora: Padre amado, que mis ojos espirituales nunca se cierren ante la injusticia y la discriminación, y muéstrame cómo pronunciarme en contra de ellas. Que tu poder me ayude a ver y a reconocer en los otros, en los diferentes, a mis hermanos. Amen. Mariana Carrera Quito, Ecuador Coordinadora Pastoral de la Mujer Pastoral Social Cáritas, Ecuador


ESTUDIO BÍBLICO # 6 de abril

6

El que cree en mí Pensamiento central: Es posible que muchos de los males del mundo hayan llegado a parecer «normales», pero como cristianos estamos llamados a dar testimonio de la vida nueva que provee Jesucristo, de su resurrección, y de que él reivindicó la dignidad de cada persona.

Lee el texto bíblico: Juan 11.43–44 Después de decir esto, gritó: —¡Lázaro, sal de ahí! Y el que había estado muerto salió, con las manos y los pies atados con vendas y la cara envuelta en un lienzo. Jesús les dijo: —Desátenlo y déjenlo ir.

Reflexiona: Día a día nos entristecen noticias de hambre, muerte e injusticia que, si bien nos parecen responsabilidad de otros, nos compromete a todos. Según el informe del 2011 de Amnistía Internacional, a pesar de que se observa una lenta disminución de la pobreza en Latinoamérica y el Caribe, casi una quinta parte de la población de la región sigue viviendo en pobreza extrema, en la que se incluye la gran mayoría de los pueblos indígenas. Muchas de las naciones menos desarrolladas no han experimentado ninguna mejora tangible y, sin desmerecer el esfuerzo de algunos países, al finalizar el 2010, Latinoamérica seguía siendo la región con más desigualdades del mundo. Y aunque al parecer nos hayamos resignado a aceptarlo como «normal», estas situaciones no dejan de ser el triste resultado de la desigualdad en la que todos participamos. Nos enteramos de situaciones por las que nos preguntemos: ¿Por qué Dios permite que a tantos niños se les obligue a trabajar en vez de jugar? ¿Por qué muchos hombres y mujeres tienen que

sufrir hambre? ¿Por qué resulta más fácil matar que llegar a un acuerdo? No obstante, con una sola palabra podemos resumir el mensaje de la Biblia entera, la misma que perfila el carácter de Dios: Amor. Basamos nuestra fe en la profunda convicción de que Dios nos ama, de que a todos nos creó por amor y con la misma dignidad. ¿Sería posible, entonces, que Dios se haya despreocupado de nosotros? Hace dos mil años Dios se encarnó entre nosotros para traernos la buena noticia de su amor. Y es posible pensar que todavía hoy SIGUE ENCARNÁNDOSE. Pues, si reconocemos que somos su creación, entonces también deberíamos de vernos a nosotros mismos como su palabra, su invitación de resurrección para quienes han «muerto» u otros «han matado». De manera que ante situaciones de injusticia, desolación y muerte, cuando todos se resignan y declaran «está muerto», ¡tú eres quien puede proclamar vida!, quien puede exhortar: ¡Lázaro, levántate! ¡Hermano, vuelve a vivir! Surgen situaciones dolorosas, claro que sí, pero tu voz y tu acción son capaces de revertir esa realidad. Si puedes cobijar, ¡abriga!; si puedes hablar, ¡denuncia!; si puedes abrazar, ¡reconforta! No existe dolor más agudo que nos mueva al arrepentimiento que aquel que nos doblega por no haber actuado oportunamente aun cuando éramos capaces.

Pregúntate: ¿Qué situaciones de injusticia las ven como «normales» en tu contexto local? Piensa y escribe tres acciones con las que desde tu aquí y ahora podrías intervenir para restaurar la vida que dichas situaciones han arrebatado.

Ora: Padre bueno, te doy gracias por recordarme constantemente que soy expresión de tu amor. Gracias también por la valentía y decisión que tu Espíritu le da a mi corazón para que, donde reine la muerte, yo lleve vida en abundancia. Marcela Ballestero San José, Costa Rica Oficial Regional de Compromiso Cristiano Visión Mundial para América Latina y el Caribe


ESTUDIO BÍBLICO # 13 de abril

7

Por la vida de los niños y las niñas Pensamiento central: Lo que está en juego es la dignidad de cada persona, y cuya defensa y promoción nos confió el Creador; así que cada hombre y mujer estamos obligados a llevar vida en cada coyuntura de la historia.

Lee el texto bíblico: Mateo 26.14–16 y 66 Uno de los doce discípulos, el que se llamaba Judas Iscariote, fue a ver a los jefes de los sacerdotes y les dijo: —¿Cuánto me quieren dar, y yo les entrego a Jesús? Ellos le pagaron treinta monedas de plata. 16 Y desde entonces Judas anduvo buscando el momento más oportuno para entregarles a Jesús. ¿qué les parece? Ellos contestaron: —Es culpable, y debe morir.

Reflexiona: La escena estaba preparada para el clímax de la vida de Jesús. Durante tres años Jesús había anunciado el Reino de Dios, había sanado a muchos enfermos, había comido con pecadores y publicanos, con sus acciones demostró que Dios aceptaba y amaba a todas las personas sin discriminación alguna. De esta manera anticipaba un reino inclusivo. Jesús exhibió así la grandeza de servir y de ser solidario con los más desfavorecidos: los pobres, los enfermos, las viudas, los extranjeros, los niños y las niñas y las mujeres.

El grupo de discípulos y discípulas siguieron a Jesús y fueron testigos de sus enseñanzas sobre el Reino de Dios y de las obras que él hizo. El conocimiento esencial que Judas manejaba de los movimientos de Jesús y su grupo durante su estadía en Jerusalén le permitió señalar a las autoridades cuándo y dónde podrían arrestar discretamente a Jesús. Treinta piezas de plata era el precio para compensar al dueño de un esclavo que fuera herido o muerto: «Si el toro cornea a un esclavo o a una esclava, el dueño del toro deberá pagarle treinta monedas de plata al amo del esclavo o de la esclava. El toro será apedreado» (Éxodo 21.32 - NVI). El precio que pagaron los líderes religiosos por la vida de Jesús fue el precio de un esclavo, al cual se le consideraba lo más bajo de la sociedad greco-romana. A Jesús lo entregó uno de los suyos, y sus enemigos lo eliminaron con violencia porque las buenas nuevas del Reino de Dios desafiaron los sistemas imperantes de su tiempo, religiosos, sociales, económicos y políticos. Su cuerpo sufrió la violencia física, emocional, religiosa y política, que lo llevó a la muerte. La contribución cristiana a favor de la paz, la reconciliación y la vida plena, desafía, en el plano personal, las violencias físicas o psicológicas; en el terreno económico, el hambre, la mortalidad infantil, el desempleo y la explotación de la fuerza de trabajo; en el de la política, el abuso de poder, que engendra exclusión social, el exilio y la tortura; en el terreno social, el abandono, el abuso y explotación de los niños y niñas, el racismo, el machismo, etcétera.

Pregúntate: ¿De qué manera conseguirían contribuir las iglesias cristianas en la promoción de una cultura de no violencia contra los niños y las niñas, y así reducir el impacto de la violencia en nuestra sociedad?


Ora: Dios amado, tú que siempre estás a mi lado y me amas, dame la fuerza y el coraje necesarios para defender la vida de los niños y las niñas con las acciones sencillas de mi vida cotidiana. Forma en mí un corazón solidario, una mente y oídos abiertos para escuchar tu Palabra, y una voluntad firme para obedecerla y practicarla al relacionarme con mis semejantes. Dame la fuerza para hablar con la verdad a fin de fomentar la paz, la reconciliación y la vida plena; y el denuedo para edificar un mundo nuevo, en el que los niños y las niñas consigan jugar sin temer por la violencia y el maltrato. Amén.

Azucena López Coordinadora Centro de Aprendizaje Nutrición Espiritual de la Niñez VM Nicaragua


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