20 VERSIÓN FINAL SUCESOS Maracaibo, lunes, 5 de julio de 2010
La matanza ocurrida tras el evento en el autódromo “Los Parisi” mantiene en zozobra a densos sectores ligados al hampa. Las venganzas están en curso. Aqui va un recuento de esta historia.
Aquí están los detalles y sus protagonistas de la masacre del 13 de junio al sur de Maracaibo
Las 15 flechas envenenadas de la masacre de Los Cortijos Redacción/ Sucesos redaccion@versionfinal.com.ve
Noche en plomo. La masacre se registró a las 11:00 de la noche del domingo 13 de junio en el kilómetro 14 de la vía a Perijá, en la parroquia Los Cortijos del municipio San Francisco, exactamente frente a la entrada del sector Roberto Trujillo, a sólo algunos metros de la única estación de servicio de la localidad. Las víctimas viajaban en un Impala color vinotinto.
Ataque. Los ocupantes de una Silverado gris no localizada y de una Tahoe blanca, ya detenida, aprovecharon el reductor de velocidad para atacar. Bajaron los vidrios y dispararon al vehículo desde las ventanas a la parte izquierda del Impala.
El crimen. La versión oficial: Chamut, presunto jefe de una banda, tenía rencillas con Holvis, armado para entonces, aunque no vinculado a grupo criminal a pesar de sus supuestas relaciones con una red de extorsión en la represa El Diluvio. La versión extraoficial: Conflictos entre bandas que involucran el narcotráfico.
Solicitados. Por el crimen detuvieron a un polimaracaibo, a un sujeto llamado Junior y al comisario Dávila. Buscan a Alejandro Antonio Morales Bohorquez, conocido como “Alejandrito” y evadido, y a otro sujeto llamado Miguel Ángel Martínez Almarza, “El Pan”. Todos habrían sido tiradores.
Ellos. Una de las víctimas resultó ser familiar de un funcionario del Cicpc. Buscaban a Holvis, que para entonces estaba armado. Sus compañeros, todos, eran trabajadores de una banca clandestina de apuestas hípicas que operaba desde una casa del barrio Limpia Sur, en la vía a La Cañada. Villasmil, conocido como “Mancuso” tendría vínculos con redes de extorsión. A derecho. Conocido el caso, desconocidos detalles de las víctimas, Dávila se pone a derecho escudándose en su presunta inocencia. Entrega su cargo y es detenido por orden de un tribunal. Los ojos se posan sobre su rango policial.
Apodos. Curiosamente “Mancuso” es uno de los apodos que menos ha sido nombrado por el Cicpc. “El Chamut” y “El Amarillo” recaen sobre los detenidos. “Aún buscan a “Alejandrito”, a “Pan” , a “Antony” y a “El Catire”. Las víctimas fueron identificadas por sus nombres desde el inicio de las investigaciones.
El blanco. Los pistoleros buscaban a Holvis Javier Villasmil Cuevas, de 31 años. Era el conductor y dueño del Impala. A su lado estaba Johana Anaís Mora Torregosa. En la parte trasera viajaban José Gregorio Ballesteros (36), Billy Micke Marín Becerra (24) y Johan Huerta Semprún, de 30 años.
Sound Cars. Los ocupantes del Impala salían de un evento conocido como Sound Cars, que se realizaba en el autódromo Los Parisi. Allí un familiar de Villasmil hizo una exhibición con su vehículo. Entre el público estaba el director de Poliurdaneta.
Detectives. Las investigaciones se basaron en rastreo de llamadas y revisiones de teléfonos. Cicpc no especifica otros procedimientos además de allanamientos. En una semana señalaron al director de Poliurdaneta, comisario Alexander Dávila y a otro funcionario llamado Ely Hernández Chamut.
Involucrados. El comisario Dávila recibió una citación y ahora está detenido. El Cicpc asegura que el funcionario llamó por teléfono a Chamut para avisarle que Villasmil estaba presente. Chamut ordenaría su muerte luego de la advertencia. Por eso el comisario está preso, y Chamut solicitado desde entonces.
Polisur. Al comisario Dávila le otorgan una celda de Polisur como sitio de reclusión por orden de un tribunal. Su rango policial lo salva de ingresar al retén El Marite. Posibles lineamientos políticos habrían inclinado la decisión del sitio de reclusión.
Familias. El comisario alcanzó a decir vía telefónica que la masacre respondía a una “guerra entre familias”. No especificó, aunque voces extraoficiales nombren vínculos sanguíneos entre Villasmil, funcionarios del Cicpc y una mujer que sería pareja de un sujeto solicitado por narcotráfico.
Rumores. Las investigaciones han estado cargadas de rumores. Se esperan los resultados de una prueba balística a las armas. La presunta existencia de familiares entre las víctimas y funcionarios del Cicpc han sometido su actuación a cuestionamientos. El caso es tratado con la mayor cautela. Los presuntos funcionarios involucrados le dieron mayor importancia.
Vínculos. A Ely Hernández Chamut lo vinculan ahora con el doble homicidio contra dos guardias nacionales en Falcón. Unos días después de esas muertes se señaló como autor a “Coyak”, sicario de la Costa Oriental. Luego las investigaciones pasaron a sañalar a funcionarios policiales marabinos y ahora salpicó al solicitado por el cuádruple. ¿Qué vínculo tiene un caso con el otro?