Maracaibo, miércoles, 30 de enero de 2013 SALUD VERSIÓN FINAL 9
Educadores y profesionales de la psicología exponen la cruda realidad
El acoso escolar no es sólo chalequeo, es un asunto serio Uno de cada tres niños es discriminado en el colegio. El “bullying” pasa inadvertido diariamente. Golpes, insultos y aislamiento social son algunas de su forma de expresión. Laura Acosta (LUZ 2012) lacosta@versionfinal.com.ve
“M
arcos” cursa cuarto grado y en lo que va de semana ha faltado tres veces a clases. Victoria, su mamá, ya no saber qué hacer para animarlo a ir. En el último mes, el niño de ocho años se ha aferrado a su cama y ha formado grandes berrinches alegando dolor de estómago, de piernas y fiebres imaginarias. El problema de “Marcos” no es circulatorio, ni muscular y tampoco se trata de alguna virosis. Las continuas ausencias en el colegio y los repentinos malestares que le dan cada mañana son indicadores de que algo no va bien en clases. Es víctima silenciosa del abuso de sus compañeros de clases. El acoso escolar, conocido como “bullying” es una de las formas de violencias más generalizadas e inadvertidas. En este fenómeno social los victimarios no son peligrosos adultos, sino niños y adolescentes con un alto grado de resentimiento, ira e inseguridad.
Tal como “Marcos”, uno de cada tres niños venezolanos es discriminado y acosado en su colegio por su raza, credo, orientación sexual, posición económica y social. Estos datos fueron develados en un estudio realizado por la Fundación Gumilla, Centro de Investigación y Acción Social de los Jesuitas de Venezuela. Según el profesor Antonio Pérez Esclarín, coordinador de investigación de Fe y Alegría, la palabra ‘bullying’ viene del inglés “bully”, que significa matón o agresor. El educador explicó que este problema social consiste en que un estudiante o un grupo de alumnos intimidan y agreden a otro de forma reiterada y extralimitada. Esclarín aseguró que, por lo general, “este tipo de acoso se da entre alumnos de 6 y 17 años, aunque la edad de mayor riesgo de aparición se sitúa entre los 11 y los 15 años”. Pero sin duda, un dato significativo y reve-
lador que ha arrojado las investigaciones, según Esclarín, es que el 40 por ciento de los pacientes psiquiátricos fue víctima de algún ‘matón’ en el liceo o el colegio. Abuso día tras día Con relación a esto, Alejandra Sapene, psicóloga clínica comunitaria y especialista en el tema, señaló: “El acoso escolar se puede presentar de forma física, verbal y psicológica. Representa un verdadero hostigamiento a las víctimas que lo padecen”. La experta explicó que se trata de “un fenómeno que se caracteriza porque una persona, deliberadamente, hace acciones donde busca herir a otra persona”. Estos actos son reiterados y se dan en relaciones donde hay desigualdad de poder. El educador, comunicador y psicoterapeuta, Oscar Misle, comparte el mismo criterio: “El ‘bully’ o acosador ve una oportunidad de recibir reconocimiento y popularidad cuando agrede o hiere a un compañero que bien sea por su condición física, su orientación sexual o religiosa, no obedece a lo que por consenso se considera normal”. Misle resaltó que el ‘bullying’ se hace de forma intencional y sistemática.
REDES SOCIALES: EL GRAN SALÓN “Sofía”, de 13 años, tuvo que cerrar su Facebook, su Twitter e Instagram. Hacía algunas semanas se había animado a pasarle, luego de tanta insistencia, una foto suya en ropa interior a “Pedro”, un estudiante de cuarto año de su liceo con el que tuvo un noviazgo. Sólo pasaron tres días cuando colgaron su foto en un grupo de Facebook y centenares de estudiantes y desconocidos empezaron a compartir, comentar y colgar la foto en las demás redes sociales. Un caso extremo pero nada utópico. El año pasado en distintos planteles educativos del país se denunciaron casos similares de ‘cyberbullying’. Xiomary Rubio Cabrera, psicólogo clínico, psicoterapeuta y psicoanalista infantojuvenil, señaló en un reportaje publicado por el diario El Periodiquito, que el ciberacoso consiste en el uso de información electrónica y medios de comunicación virtual como correos electrónicos, redes sociales, blogs, mensajería instantánea y páginas web para herir y agredir a otro. Y es que internet se ha convertido en un gran salón de clases, donde no hay
profesor al que acudir, ni rincón donde esconderse. Hay casos tan escandalosos como el de “Sofía” y otros que, aunque tienen apariencia sutil, causan profundos daños en la autoestima y sentido de seguridad de sus víctimas. El uso de “memes” para hacer comparaciones crueles, el envío de mensajes intimidantes y comentarios sarcásticos en el muro son algunas de las expresiones más comunes de “cyberbullying”. Rubio también señaló que mientras el colegio tiene mayor poder adquisitivo, el “bullying” es más marcado, sobre todo el aislamiento y el ciberacoso, en vista de que los niños o adolescentes poseen más vías para expresar su rechazo. Mientras que en los colegios de sectores más deprimidos “nos vamos a conseguir mayor agresión física”, agregó.
Los niños abusados tienden a ser tímidos y retraídos.
LOS ACTORES “Detrás del bullying se esconde una baja autoestima”, así lo expresó Leandro Cardozo, psicólogo del Centro de Orientación Familiar de Maracaibo (Cofam). El especialista aseguró que el acosador es una persona que requiere usar la violencia y la coerción para hacer valor sus atributos. Cardozo indicó que en la mayoría de los casos, el victimario viene de un núcleo familiar abusivo y sin límites establecidos. Asimismo, el especialista comentó que la víctima se caracteriza por ser un niño tímido, a veces con pocas habilidades sociales y retraído.
“No se trata del niño que ocasionalmente se mofó del peinado de una niña o que golpeó a un compañero en la cola de la cantina porque se le adelantó. Se trata de ese niño o niña que constante y premeditadamente busca burlar, descalificar o rechazar al otro. El ‘bullying’, más que un chalequeo, es un asunto muy serio”.
¿QUÉ HACER? Leandro Cardozo, psicólogo de Cofam, aseguró: “Padres y maestros deben vigilar las actitudes de los niños. Se tienen que establecer límites, inculcar valores y amonestar, sin violencia este tipo de comportamiento. La omisión es fatal en estos casos, pues se ‘revictimiza’ a los agredidos y se les da más fuerza a los acosadores.
El abusador como el abusado son producto, por lo general, de realidades sociales donde existe violencia y la autoestima de ambos es agredida constantemente en su círculo más cercano, el hogar.
De igual forma, acotó que puede presentar alguna característica física o social que lo distinga de otros. Otra de las características más recurrentes dentro del perfil del abusado, según el experto, es que proviene de un hogar donde sus padres son muy protectores y el niño no sabe colocar límites por sí solo, ni ha desarrollado habilidades asertivas. “Los testigos, por otra parte, son aquellos que presencian la situación y por miedo o en busca de agrado del grupo o la persona acosadora se quedan a observar sin hacer nada”, expresó.
Asimismo, explicó que el acoso escolar no sólo viene presentado en forma de agresión física y verbal, con gritos y golpes, también se da de forma indirecta a través del aislamiento social, como por ejemplo no invitar a la niña a ninguna fiesta, no permitirle jugar en ninguna actividad o evitar a la víctima que forme parte de sus equipos de trabajo. El informe publicado por el Centro Gumilla arrojó que el 88% de los alumnos entrevistados presenció agresiones verbales y el 79 por ciento sufrió agresiones físicas.