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EL QUIJOTE A LA JAG Guiones

Autores Estudiantes de 10 B Asesorados por Verónica González Echavarria Medellín 2011


Guión 1: La graciosa manera que tuvo don Quijote de ser armado Caballero. Personajes: •

Narrador (Juan pablo)

Don Quijote (Kevin)

Mozas (Camilo)

Recepcionista (Johan zapata)

Bienvenidos a la radionovela Don Quijote a la JAG, hoy presentamos el capitulo la graciosa manera que don quijote tuvo de ser armado caballero Personajes

Dialogo

Narrador

Realizo los preparativos y decidió irse y sin decirle a nadie se fue una mañana del mes de julio tomo sus armas y subió sobre Rocinante y se puso su desbaratado casco tomo su escudo y su lanza y salió por la puerta trasera. Cuando tuvo un mal pensamiento que casi lo hace arrepentirse de su aventura, se dio cuenta que no había sido caballero, sin embargo su locura pudo más que su razón y pensó con la primera persona que se encontrara lo podría nombrar como tal pues esto lo había leído en los

Sonido


libros. Iba caminando nuestro caballero mientras hablaba solo.

Don Quijote

Narrador

Dichosa edad en que saldrán a la luz las famosas hazañas mías, dignas de esculpirse en mármoles y pintarse en tablas, para memoria futura! ¡Oh tu, Sabio encantador que escribirás mi historia, ruegote que no te olvides de mi buen rocinante, compañero eterno mío en todas mis aventuras Luego hablaba como enamorado

Don Quijote

! Oh princesa dulcinea, señora de este cautivo corazón ¡compadeceos, señora de vuestro rendido corazón que tantas penas por vuestro amor padece.

Narrador

Así iba diciendo otra locura e imitando lo que leyó en sus libros en especial el lenguaje el cual hablaba rápidamente, lo que hacía parecer loco. Casi todo el día camino sin que pasara, nada. Anocheció y rocinante y quijote se sintieron tan cansados con hambre y viendo a todas partes por si vieran algún castillo o otros lugares para


descansar, miro algo cerca del camino por donde iban era un hotel que fue como si viera una estrella corrió y llego a ese lugar cuando anocheció. En la puerta del hotel estaban dos mozas ellas iban a Sevilla con unos jinetes que descansaban en el hotel, don quijote creyó que el hotel era un castillo con sus cuatro edificios y techo bañado en plata su puerta levantada y un ando precipicio llego al hotel y si le parecía un castillo y paro esperando un aviso con trompetas de la llegada del caballero al castillo en hotel encontró dos mozas que estaban ahí y eran unas lindas doncellas o dos charras mujeres que en la puerta del castillo se entretenían paso unas persona recogiendo sus animales toco una trompeta y don quijote creyó que era el aviso de su llagada y alegre se acerco al hotel las mozas vieron que se acercaba un hombre armado, muertas del susto querían entrar pero don quijote levantando el casco les hablo con mucha educación. Don Quijote

No huyan vuestras


mercedes ni teman daño alguno, pues a la orden de caballería que profeso no toca hacerlo a ninguno. Y mucho menos a tan altas doncellas. Narrador

Lo miraban las mozas y caminaban con los ojos buscando su cara pero oyeron decir doncellas no resistieron las ganas de reírse y se enojo don quijote en ese momento salió el recepcionista, el cual miro una figura charra casi se ríe con las mozas pero vio las armas y le hablo con educación diciendo.

Recepcionista

Si señor caballero busca quedarse aquí en el hotel. Todo lo otro en ella en mucha abundancia.

Narrador

Mirando don quijote la humildad del recepcionista del hotel.

Don Quijote

Para mi cualquier cosa basta.

Narrador

Dijo luego el recepcionista que le ponga cuidado a su caballo, porque era el mejor del mundo. Lo vio el recepcionista y no le pareció tan bueno como decía don quijote; y acomodándolo en la caballeriza, volvió a ver lo que mandaba su huésped, al cual estaban quitándole las armas las mozas, que


ya se habían reconciliado con él. Aunque ya le quitaron las armas no quitarle el casco, que traía amarrado pero él no quiso conseguir de ninguna manera y se quedo toda la noche con el haciendo la figura más rara. Y al ser desarmado por las mozas dijo con mucha gracia. Don Quijote

Nunca fuera caballero de damas tan bien servido como fuera don quijote cuando de su aldea vino; doncellas cuidaban de él, princesas, de su rocino. O Rocinante, que es el nombre, señoras mías de mi caballo, y don Quijote de la Mancha el mío.

Narrador

Mozas

Las mozas no comprendían este lenguaje, no respondieron nada, solo le preguntaron. Quiere comer algo.

Don Quijote

Cualquier cosa comería yo pues me vendría muy bien.

Narrador

Organizaron la mesa a la perta del hotel, hay era más fresco, y el recepcionista le llevo una un pedazo mal remojado y mal hecho bacalao y un pan sucio; pero daba risa viéndolo comer, porque, como tenia puesto el casco, no podía meter


nada en la boca con sus manos si alguien no se lo daba, y así, una de esas señoras le ayudaban. Pero sido posible darle de beber si el recepcionista no hubiera puesta una caña para ponerle un lado en la boca, y por el otro el vino. Todo le parecía bien a don Quijote, pero lo que le angustiaba era no verse armado caballero, por parecerle no podría irse de aventura por no recibir la orden de caballería. Y así, con esa preocupación, cuando acabo de cenar, llamo al recepcionista, se encerró con él en el hipódromo se hizo de rodillas ante él y le dijo: Don Quijote

No me levantare jamás de donde estoy, valeroso caballero, hasta que no me otorgue un don que pedirle quiero.

Guión 2: “La famosa aventura de los molinos de viento” Personajes: •

Don Quijote (Santiago Grajales)

Sancho Panza (Mauricio Zapata)

Narrador (Maira Largo Y Daniela García)


Paula Gómez

Luisa Henao

Personajes Narrador

Don Quijote “santiago”

Sancho Panza “Mauricio” Don quijote “santiago” Sancho Panza “Mauricio” Don Quijote “santiago”

Dialogo Iba Sancho Panza sobre su burro muy a gusto con sus panes y su botella de vino y con mucho deseo de ser ya el dueño de la tierrita que su patrón le había prometido. Iba por el mismo camino, que el caballero andante había transitado y se toparon con 30 o 40 molinos de viento que hay en aquel campo y cuando Don Quijote los vio, y dijo

La aventura va guiando nuestros pasos; porque vez allí amigo Sancho Panza, que aparecen 30 o más desaforados gigantes con quienes pienso hacer batalla y vencerles ¿Qué gigantes? Aquellos que allí vez, los que tienen los brazos largos Mire mi don ellos no son gigantes si no molinos de viento, y lo que parecen los brazos son las aspas Bien parece que no entiendes tu de esto son gigantes y, si tienes miedo, apártate y ponte en oración, que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

Narrador “Maira”

Y diciendo esto, se fue en su caballo Rocinante sin escuchar consejo de su escudero se marcho, pero el iba muy convencido de que eran gigantes y no molinos de viento

Don quijote “santiago”

No huyáis, cobardes y viles criaturas, que es un caballero solo el que os a

Sonidos


comete Narrador “Daniela”

En ese momento, se levanto un poco el viento y las grandes aspas se movieron

Don quijote “santiago”

Pues aunque mováis vuestros brazos me lo habéis de pagar

Narrador “Maira”

Y empujando, dándole una lanzada en el aspa, la movió el viento con tanta fuerza que lo hizo pedazos, llevándose por delante a Rocinante y a don quijote que callo en un campo. Sancho fue a socorrerlo, y cuando llego, se dio cuenta que Don Quijote no se podía ni mover Rocinante y arrojando al primer molino

Sancho Panza “Mauricio”

Don Quijote “santiago”

Narrador “Daniela”

Don Quijote “Santiago”

¡Ave Maria por Dios! ¿No le dije pues que eran molinos de viento? Calla, amigo sancho que las cosas de la guerra cambian continuamente además, yo pienso que aquel sabio frestón, que me robo el aposento y los libros, ha convertido esos gigantes en molinos para quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene. pero de poco han de servir sus maldades contra mi espada Sancho ayudo a su patrón a subir sobre rocinante y siguiendo su camino, hacia guayabal, porque alli decía Don Quijote que habian muchas aventuras. Pero Don Quijote iva muy arrepentido por no tener lu lanza Recuerdo haber leído que un caballero español, habiéndosele roto la espada en una batalla, arranco una encina una pesada rama y con ella machaco tantos enemigos que le quedo por sobrenombre “machuca”.


Digo esto porque la primera encina que encontremos pienso arrancar una rama tan buena como aquella, y realizare con ellas tantas hazañas que tu estarás orgulloso de verlas Sancho Panza “Mauricio”

¡Que sea lo que dios quiera! Yo creo patroncito todo lo que dice ¡pero va usted cansado!

Don Quijote “santiago”

Es la verdad y si no me quejo del dolor es porque no esta bien que los caballero andantes se quejen de herida alguna, aunque se le salga las tripas por ella

Sancho Panza “Mauricio”

Eso si es verdad. Pero yo prefiero que te quejes por que yo me quejaría del mas mínimo dolorcito

Narrador “Maira”

Don Quijote “santiago”

Don Quijote se hecho a reír de lo dicho por Sancho. Sancho se hecho en su asno y saco los panes y comió, ya que don quijote no quería porque iba buscando una nueva aventura. Cuando llego la noche decidieron dormir entre los árboles y de uno de ellos arranco la encina para pelear Don Quijote no pudo dormir en toda la noche en cambio su escudero durmió que ni con los rallos del sol se despertó. Al levantarse, sancho panza desayuno porque don quijote no quiso, y siguieron su camino para guayabal. Y como alas 3:00 PM Aquí podemos hermano sancho panza, meter las manos hasta los codos en eso que llaman aventuras mas advierte que aunque me veas en los mayores peligros del mundo, no has de poner la mano a tu espada para defenderme, si no vieras que los que me ofenden son gente baja, porque en tal caso puedes ayudarme; pero si fueran caballos, en ningún modo te esta permitido por las leyes


de la caballería que me ayudes, hasta que seas armado caballero Sancho Panza “Mauricio”

Señor yo obedeceré porque yo soy muy relajado.

Guión 3: La pelea de los mercaderes toledanos Personajes • • • • •

Don Quijote: Mateo Gómez. Mercader 1: Jennifer Zapata. Mercader 2: Lina Cataño. Narrador: Mariana Correa. Edición: Estefanía Beltrán.

Personajes Narrador

Narrador

Don Quijote

Dialogo

Sonido de fondo

Bienvenidos a su radio novela “Don Quijote de la Mancha” hoy presentaremos la pelea de los mercaderes toledanos

Nuestro caballero ya había andado como 4 kilómetros cuando descubrió un gran grupo de gente que como después supo eran unos comerciantes toledanos que iban a comprar seda a Murcia, eran seis y venían con otros esclavos a caballo y tres viejos a pie llevando las mulas, apenas los vio Don Quijote se imagino que era cosa de nueva aventura. Y tratando de imitar lo que había leído en sus libros se afirmó bien a los estribos, apretó la lanza, acercó el escudo al pecho y puesto en mitad de camino estuvo esperando a que llegaran esos “según él caballeros andantes”. Por fin llegaron a un punto donde se podía ver y escuchar, así que levantó la voz y muy groseramente dijo

Multitud, alboroto Marcha de caballos

Que todos digan que aquí la más linda es Dulcinea del Toboso Los comerciantes se separaron y cuando

Risas


Narrador

vieron al hombre que decía eso se dieron cuenta que estaba loco y uno de ellos que era muy gozador le dijo

Mercader 1

Señor, nosotros no conocemos a esa señora que usted dice, muéstrela que si es tan linda como usted dice nosotros de buena fe diremos lo que usted nos pide.

Don Quijote

Se las muestro ¿que ganaría yo con que ustedes digieran eso?, aquí lo único que importa que sin verla lo admitan jures y defiendan o si opinan lo contrario se las van a ver con migo

Mercader 2

Don Quijote

Narrador

Para que no tengamos cargo de conciencia por hablar de algo que no conocemos muéstrenos alguna foto de ella, y así sea fea y tuerta solamente por seguirle la corriente decimos que es bonita No es fea ni tuerta pero van a pagar por el chisme que han inventado contra nuestra hermosura de señora Y diciendo esto ataco con la lanza al comerciante con tanta rabia que si Rocinante no se hubiera tropezado, al atrevido comerciante le hubiera dado una paliza. Cuando se cayo Rocinante, Don Quijote se fue rodando por un barranco y aunque se quiso levantar no puedo porque el peso de las antiguas armas no lo dejo. Pero mientras lo intentaba iba diciendo

Don Quijote

Narrador

Caída de rocas Golpes de metales

No se vayan cobardes, esperen que me cai por culpa del caballo Un viejo que iba con los comerciantes, al escuchar a Don Quijote no pudo soportar las bobadas que decía y con mucha rabia se le acerco, le daño las armas y después lo golpeo con tanta fuerza que lo dejo muy aporreado. Cuando el viejo se canso de pegarle siguió su camino dejando al pobre Don Quijote abandonado, cuando se vio solo intento

Golpes


levantarse pero si no le dio antes de ser golpeado ahora menos. Narrador

Espere muy pronto nuestro próximo capitulo

Guión 4: La aventura de los frailes y la pelea con el vizcaíno Personajes • • • • •

Narrador (Estefanía López) Don Quijote (Luisa Londoño) Sancho Panza (Yiseth Sánchez) Los Frailes (Daryanilen Sánchez) Vizcaíno (Estefanía Londoño)

Personajes

Dialogo

Narrador

Mientras estaban hablando, venían por el camino dos frailes montados en dos mulas muy grandes. Detrás de ellos venia un carruaje con cuatro o cinco criadas a caballo y dos mozos de mulas a pie. Dentro iba una señora vizcaína que iba a sevilla, donde la esperaba su marido. No venían los frailes con ella, aunque seguían el mismo camino; Mas apenas los vio Don Quijote, dijo a su escudero: Yo me engaño, y esta es la aventura más famosa que haya visto, porque estos bultos negros que aparecen ahí deben ser algunos encantadores que llevan secuestrada a una princesa en ese carro y es necesario deshacer ese agravio. Peor será esto que los molinos de viento. Mire señor, que aquellos son unos frailes y el carro debe ser de alguna gente pasajera. Mire bien lo que hace, no sea que el diablo lo engañe.

Don Quijote

Sancho Panza

Don Quijote

Ya te eh dicho sancho que sabes muy poco de aventuras: lo que yo digo es verdad y ahora lo veras.

Sonido The last stand

The last stand

The last stand

The last stand


Narrador

Y diciendo esto, se adelanto y se puso en mitad del camino por donde venían los frailes, cuando estuvieron cerca les grito:

The last stand

Don Quijote

Gente endiablada y descomunal dejen a las princesas que llevan forzadas en ese carro; si no prepárense a recibir la muerte como justo castigo.

The last stand

Frailes

Señor caballero nosotros no somos endiablados ni descomunales, si no dos religiosos que llevamos nuestro camino y no sabemos si en ese carro vienen forzadas princesas.

The last stand

Don Quijote

Para mí no hay palabras blandas que ya conozco, gente canalla

The last stand

Narrador

Y sin esperar más respuestas hirió a rocinante, con una lanza baja, y también ataco contra el primer fraile, con tanta furia, que si no dejara caer de la mula lo hubiera hecho ir por el suelo herido incluso muerto. El segundo religioso, que vio como trataban a su compañero, arreo a su mula y comenzó a correr por aquel campo más ligero que el viento. Sancho Panza, que vio en el suelo al Fraile, apeándose de su asno arremetió contra él y empezó a quitarle los hábitos. Llegaron en ese momento dos mozos de los frailes y le preguntaron que porque lo desnudaban. Respondió sancho que aquello le tocaba a él legítimamente como despojos de la batalla que su señor había ganado. Los mozos, que no estaban para bromas ni entendían aquello despojos ni batalla, arremetieron contra sancho moliéndolo a golpes y lo dejaron tendido en el suelo, sin aliento sin sentido. Aprovecho el fraile para subir en su mula y, todo temeroso y sin temor en el rostro, se fue con su compañero que lo

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estaba esperando en un buen espacio de allí y siguieron su camino, haciéndose más favores que si llevaran al diablo a las espaldas. Mientras tanto don quijote le dijo a la señora del Carruaje:

Don Quijote

Nuestra hermosura, señora mía, puede hacer ya lo que quiera, pues el orgullo de nuestros secuestradores no quedara por el suelo, derribada por mi fuerte brazo; Sabes que, yo me llamo don quijote de la mancha, caballero andante, aventurero y cautivo de la sin par y hermosa señora Dulcinea del Toboso, y en pago del beneficio haz recibido, les pido que presenten de mi parte a esta señora, y le digas lo que he hecho por nuestra libertad.

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Narrador

Todo esto que decía don quijote lo estaba escuchando un escudero Vizcaíno de los que acompañaban el carro, al cual, viendo que no quería dejar pasar el carro adelante sino que decía que tenía que dar la vuelta al Toboso, se fue a donde don Quijote y le dijo de mala lengua castellana y peor Vizcaína: Anda, caballero, que mal andes: ¡por el Dios que me crio que si no dejas el coche, así te matas, como estas ahí Vizcaína! Si fueras caballero, que no lo eres ya hubiera castigado tu atrevimiento

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Vizcaíno

¿Yo no caballero? si lanzas arrojas y espada sacas, veras que soy Hidalgo por el diablo, y mientes si dices otra cosa

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Narrador

Y arrojando la lanza al Suelo, saco su espada, en brazo su escudo, y arremetió contra el vizcaíno con intención de quitarle la vida. El vizcaíno, que lo vio venir, no pudo hacer otra cosa si no sacar su espada; pero le vino bien hacerse junto al carro de Donde Pudo Tomar una almohada que le sirvió de escudo, y luego se fueron el

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Vizcaíno

Don Quijote

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uno contra el otro como si fueran dos mortales enemigos. Los demás querían ponerlos en paz pero no pudieron porque el vizcaíno decía que si no lo dejaba acabar su batalla, el mismo mataría a su ama y a todo el que le estorbara. La señora del carro, admirada y temerosa de lo que veía, hizo que el conductor se desviara un poco de allí, y desde lejos, se puso a mirar la terrible contienda. En ese momento, el vizcaíno dijo a don quijote una gran cuchillada encima de un hombro, por encima del escudo. Don quijote, que sintió aquel bárbaro golpe, dijo con gran voz:

Don Quijote

¡Oh, señora de mi alma, dulcinea, flor de la hermosura! ¡Ayude a ese caballero, que por satisfacer a nuestra gran bondad se halla en este terrible Trance!

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Narrador

Al decir esto, apretó la espada, y se cubrió con su escudo y ataco contra el vizcaíno fue todo un éxito. El Vizcaíno, que así lo vio venir contra él, se dio cuenta de su coraje, y lo espero bien cubierto con su almohada, sin conseguir que la mula se moviera, pues ya, muy cansada, no podía dar ni un paso más. Venia, don quijote contra el vizcaíno con la espada en alto, decidió Abrirlo por el medio, y el vizcaíno lo esperaba también con la espada levantada, y agarrada a su almohada. Todos los presentes estaban temerosos esperando lo que iba a suceder; y la señora del carro y las demás criadas suyas estaban rezando para que Dios librara a su escudero y a ellas de aquel peligro tan Grande en que se Encontraban. Puestas y levantadas en alto las espadas de los valientes y enojados combatientes, parecían estar amenazando el cielo, la tierra y al abismo. El primero en descargar el golpe fue el colérico vizcaíno; y

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Don Quijote

Narrador

lo dio con tantas furia que, a no desviársele la espada en el camino, aquel golpe hubiera bastado para dar fin a la batalla y a todas las aventuras de nuestro caballero; pero la buena suerte fue que torció la espada de su contrario, de modo que, aunque lo acertó en el hombro izquierdo, solo le desarmo todo aquel lado, llevándose gran parte del casco con la mitad de la oreja y acabando con él en el suelo. ¡Qué rabia le entro a nuestro manchego viéndose maltratar de aquella manera! Se alzo de nuevo en los estribos y apretando mas la espada con las dos manos la descargo sobre el vizcaíno con tanta furia, que le pego en la cabeza, y el hombre comenzó a echar sangre por la nariz, por la boca y por los oídos; la mula, espantada por el terrible golpe, empezó a correr por el campo y a los pocos saltos tiro a su dueño a tierra. En cuanto lo vio caer, don quijote salto de su caballo y con mucha rapidez llego hasta él y, poniéndole la espada entre los ojos, le dijo que se rindiera, sino, le cortaría la cabeza. Estaba el vizcaíno tan confuso, que no podía responder ninguna palabra y lo habría pasado mal si las señoras del carro no hubieran llegado hasta allí pidiendo a don quijote que perdonara la vida de su escudero. A lo cual don quijote respondió con mucha gravedad: De acuerdo, hermosas señoras, yo estoy muy contento de hacer lo que me piden, pero con la condición de que este caballero me prometa ir al toboso y presentarse de mi parte ante la sin par doña dulcinea para que ella haga de él lo que quiera. La temerosa y desconsolada señora, sin saber lo que don quijote pedía y sin preguntar quién era dulcinea, le prometió que el escudero haría todo aquello que lo mandara hacer.

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Don Quijote Narrador

Sancho panza

Don Quijote

Narrador

Don Quijote

Sancho panza

Pues siendo así, no le hare más daño, aunque lo tenía bien merecido. En ese momento ya se había levantado sancho panza, algo maltratado por los mozos de los frailes. Había estado atento a la batalla de su señor don quijote y rogaba a dios para que venciera y ganara alguna isla de la cual sería el gobernador, como le había prometido. Viendo que la pelea había terminado y que su amo volvía a subir sobre rocinante, se acerco corriendo hasta allí, se puso de rodillas ante él, le tomo la mano, se la beso y le dijo: Ruego a nuestra merced, señor don quijote mio,que me de el gobierno de la ínsula que ha ganado en esta terrible batalla que, por grande que sea, yo la gobernare tan bien como otro que haya gobernado ínsulas por todo el mundo Te advierto, hermano sancho, que esta aventura no es de ínsulas, sino de encrucijadas en las que no se gana otra cosa que sacar la cabeza rota o una oreja menos. Pero tenga paciencia que ya vendrán aventuras donde tú podrás ser el gobernador. Sancho se lo agradeció mucho y, besándole otra vez la mano, lo ayudo a subir sobre rocinante, y después el subió sobre su asno. Por el camino, don quijote pregunto a su escudero: Dime ¿has visto caballero más valiente que yo en toda la tierra? ¿Has leído en alguna historia que otra tenga más fuerza, mas aliento, más destreza al pelear, ni más maña al derribar a alguien? La verdad sea que yo no he leído ninguna historia jamás, porque ni se leer ni escribir, pero lo que puedo apostar es que yo no he servido a ningún amo más atrevido que nuestro señor, y quiera dios que estos atrevimientos no se paguen caros. Lo que le ruego a

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Don Quijote

Sancho panza Don Quijote

nuestro señor es que se cure, que le sale mucha sangre de esa oreja. Traigo algodón y un poco de pomada en la maleta. Eso no sería necesario si yo recordara como se hace el bálsamo de fierabrás, que con solo unas gotas se ahorrarían tiempo y medicinas ¿Qué bálsamo es ese? Es un bálsamo cuya receta tengo en la memoria. Con el no hay que temer a la muerte, ni hay que pensar que en morir de ninguna herida. Y si, cuando yo lo haga y te lo de, si ves que en alguna batalla me han partido por medio del cuerpo, como muchas veces suele ocurrirme pondrás sobre la otra mitad que quede en la silla y luego me darás de beber dos tragos de bálsamo que he dicho y veras que quedare más sano que una manzana.

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Si eso es cierto yo renuncio desde ahora al gobierno de la prometida ínsula, y no quiero otra cosa en pago de mis servicios si no que nuestra merced me de la receta de ese licor, que valdrá mucho dinero, y con esto ya no necesitare mas para vivir honradamente. Pero quiero saber si es muy costoso hacerlo Con menos de tres reales se pueden hacer 2 Litros

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¡Pecador de mí! Pues ¿a que espera nuestra merced para hacerlo y enseñármelo?

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Don Quijote

Calla amigo, que mayores secretos pienso enseñarte; y por ahora, curémonos que la oreja me duele más que lo que yo quisiera.

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Narrador

Saco sancho algodón y bálsamo. Pero, cuando don quijote vio su roto casco, puso su mano en la espada y alzando los ojos al cielo dijo: Juro que Tomare venganza de este agravio que me paso Advierta nuestro señor, don quijote, que si el caballero

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Sancho panza

Don Quijote Sancho Panza

Don Quijote Sancho Panza

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cumplió lo que se le dejo ordenado de irse a presentar ante mi señora dulcinea del toboso, ya abra cumplido con lo que debía y no merece otro castigo si no comete un nuevo delito

Don Quijote

Has hablado muy bien, y así anulo el juramento de vengarme de él; pero no descansare hasta que quite por la fuerza otro casco tan bueno como este a algún caballero. Pero ahora dejemos eso, y mira si traes algo para comer en esa maleta, para que vallamos en busca de algún castillo donde alojarnos esta noche y podamos hacer el bálsamo que te he dicho, porque te juro por Dios que me duele mucho la oreja.

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Narrador

Y sacando lo que sancho traía en la maleta, que era una cebolla, un poco de queso y unas migas de pan, comieron los dos en buena paz y compañía. Deseosos de buscar algún lugar donde alojarse aquella noche, acabaron con mucha brevedad su pobre y seca comida. Subieron a caballo y se dieron prisa por llegar a algún pueblo antes de que anocheciera, pero solo consiguieron llegar a la choza de unos cabreros que los acogieron con buen ánimo y les ofrecieron comida caliente, que el amo y escudero acept aron de buen grado.

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No se pierdan la próxima aventura de los frailes y la pelea con el vizcaíno…Que va a estar muy buena…


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