La arquitectura de software es fundamental para el desarrollo de aplicaciones informáticas efectivas y escalables. A lo largo de las últimas décadas han surgido diversos patrones arquitectónicos para abordar los desafíos y requisitos cambiantes de las soluciones empresariales modernas. Uno de los enfoques innovadores y prometedores es la arquitectura de microservicios, que promueve la descomposición de aplicaciones monolíticas en conjuntos de servicios independientes y especializados. Esta arquitectura ofrece beneficios como equipos ágiles enfocados, despliegues incrementales sin interrupciones, escalamiento elástico, mayor resiliencia, flexibilidad tecnológica y facilidad para la innovación continua.