Bullying En el Departamento
de Santa Cruz
Cuadro 6. Qué hacen los profesores ante el bullying.
víctimas o agresores, mientras que contestan que los otros tipos de bullying se dan “siempre”). Acerca de la ayuda que reciben los participantes del bullying, en general, las víctimas, acuden a los amigos en primer lugar para contarles sobre lo que les sucede. La familia se ubica como segunda opción, y existe una gran parte de víctimas que prefiere callar y no comentarlo con nadie, esto, unido a la falta de confianza que tienen en los profesores muestra un panorama difícil para que ellos puedan salir del problema.
Conclusiones A pesar de que existen algunas variaciones dependiendo de que el alumnado responda desde el rol de observador, víctima o agresor, se aprecia una pauta general según la cual las formas más frecuentes de bullying tienen que ver con distintas formas de “intimidaciones verbales” que se dan en más del 50 % de la muestra, seguidas por las “intimidaciones físicas indirectas” y las “intimidaciones sociales”. Estos resultados son muy parecidos a los obtenidos por la Asociación Voces Vitales en el año 2009, que reflejó que la forma de acoso escolar más frecuente en Bolivia es la “violencia verbal”. En Santa Cruz los “insultos” son los que se dan con mayor frecuencia, seguido de la “marginación”, las burlas y las amenazas. En cuanto a las características del bullying, se pudo notar que según los estudiantes que se declaran víctima, las agresiones son protagonizadas mayoritariamente por un compañero o compañera de la “misma clase” casi en todas las formas de agresiones. Y un porcentaje menor señala que las agresiones son protagonizadas por alguien de un “curso superior”. Estos resultados concuerdan con los obtenidos por el Defensor del Pueblo (1999), en población española. En cuanto al Cyberbullying, este está presente pero en una frecuencia más baja que otras formas de intimidación (los estudiantes responden con más frecuencia que “a veces”, lo observaron, fueron 06
BULLYING en el Departamento de Santa Cruz
Cuando se les pregunta a los agresores qué hacen sus compañeros cuando ellos están atacando a alguien, responden que sus compañeros permanecen pasivos ante sus acciones, un porcentaje menor les animan o ayudan. Los observadores señalan que intervienen para cortar las situaciones de bullying solo si la víctima es su amigo o amiga. Muy pocos buscan ayuda, en un adulto. Por último, según los observadores, no buscan ayuda porque los profesores no hacen nada ante las situaciones de bullying. Es probable, también, que las intervenciones de los profesores hayan sido inadecuadas y los chicos aprenden que pedir ayuda les trae más problemas que soluciones. A esto le podemos sumar el que un tercio de los y las estudiantes señala que alguna vez un profesor se las agarró con ellos. Los motivos no los sabemos, pero de cualquier modo, se ha comprobado que una relación de mala calidad entre profesor-alumno, falta de respeto, falta de atención, tolerancia de la violencia en el aula, conllevan a la violencia escolar (Ramos, 2007).