Carta abierta de un oyente a los podcaster de Jesús Otero. El hombre, único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Siempre creemos que los errores cometidos en épocas pasadas o en otros aspectos de la vida, no volveremos a cometerlos nunca. Nada más lejos de la realidad. Desde hace más o menos un año vengo siendo oyente fiel de diversos Podcast. Me parece un formato muy original y me ha servido de gran ayuda desde el momento que comencé en este mundo. Soy un gran consumidor de Podcast, soy camionero y tengo muchas horas, antes perdidas, ahora, muy bien aprovechadas, oyendo a mis amigos una y otra semana. Aunque bien es cierto que ellos a mi no me conocen, yo ya los considero amigos y reconocería su voz entre miles. Me gusta su frescura, la originalidad, reconozco el esfuerzo que debe suponer preparar, editar y publicar semanalmente, o con la periodicidad que sea, un audio para que sea consumido, o no. Esa es su gracia. Esfuerzo que, si se le preguntará a cualquiera de los que comienzan en este mundo ahora, todos y cada uno de ellos a la pregunta de: ¿te gustaría poder ganarte la vida en esto? responderían en un alarde de sinceridad que, con que alguien les pueda escuchar, con eso ya se conformarían. Esta forma de pensar es la que ha movido a todos los que ahora hacen un podcast desde un primer momento. En el ánimo de todos, como en todo principio, está las ganas de ayudar, de comunicar, de ser oído. Imagino la alegría que debe de dar el ver que producen las primeras descargas, saber que hay alguien por ahí que esta lo suficientemente loco como para que le pueda interesar las cosa que un aficionado como yo puede decir. Estas y otras cosas por el estilo son sin duda
todas las esperanzas que se tienen. Todo esto es muy importante, pero poco a poco... te empiezas a ver como algo grande a medida que van aumentado las descargas, comienzas a recibir correos y felicitaciones. Oyentes te dicen que disfrutan oyendo tus podcast. Tu vida está cambiando, empiezas a sentirte famoso, empiezas a diferenciarte de los demás que como tú, ya sea en audio, escrito o incluso visual, sienten la necesidad de transmitir sus ideas y sus pensamientos. Es en estos momentos cuando te asalta una idea, ¡HAY QUE ASOCIARNOS! para que podamos ser oídos, ¡TENEMOS QUE PROMOCIONAR ESTE MUNDO PARA QUE SE FIJEN EN NOSOTROS! ¡INTENTEMOS ATRAER PUBLICIDAD! !Quiero ganar el primer premio en Bitácoras!.
Hace dos meses sólo pensabas en tener oyentes y ahora tu máxima preocupación es ganar un premio. Vaya subida de EGO ¡eh! Estas y otras consignas por el estilo son ecos de fracasos estrepitoso que todos estamos hartos de ver en nuestras vidas a diario pero que sin embargo, ya no prestamos atención. Gritos y consignas que una y otra vez se repiten a lo largo de la historia, lanzados por aquellos que se creen con el poder, consignas que en definitiva sólo sirven para empezar a crear un feudo donde poder gobernar. Yo me pregunto ¿puede un mundo como el de los podcast ser libre? ¿puede un mundo como este, sin reglas por el momento, continuar así? o por el contrario ¿hay que intentar hacer de los podcast pequeños programas de radio? ¿son necesarios “gürus” que dicten pensamiento? ¿Quiere todo esto decir que estoy en contra de las asociaciones? ¿Que estoy en contra