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MONOGRÁFICO 2013/2014

INGENIERÍA AGROALIMENTARIA Y AGROAMBIENTAL Producción y transformación de alimentos y conservación de los recursos naturales.

REPORTAJES EXTRAÍDOS DE LA REVISTA DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA UMHSAPIENS


MONOGRÁFICO DE INGENIERÍA AGROALIMENTARIA Y AGROAMBIENTAL

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|| I Symposium Nacional de Ingeniería Hortícola || Mejora genética en variedades tradicionales de tomate || Cuatro nuevas spin-off en la UMH || Marketing para productos ecológicos


La Agrom贸tica en Horticultura: El desarrollo de las tecnolog铆as aplicadas a la agricultura


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l profesor de la Escuela Politécnica Superior de Orihuela (EPSO), dependiente de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche Antonio Ruíz Canales ha organizado, en colaboración con José Miguel Molina Martínez de la Universidad Politécnica de Cartagena, el I Symposium nacional de Ingeniería Hortícola: “La Agromótica en Horticultura”. Con el objetivo de convertirse en el principal punto de encuentro entre todos los agentes implicados en los avances tecnológicos del sector agroalimentario se pretende compartir ideas sobre la implantación de las tecnologías en la agricultura. “La aplicación de las tecnologías a la agricultura, dentro del mundo agronómico, no está muy implementada en los planes de estudio, pero creemos que es necesario actualizar esta herramienta”, explica Ruiz Canales. Las diferentes aplicaciones de las tecnologías relacionadas con la automatización y el telecontrol –electrónica, automática, sensórica, robótica, etc. - han experimentado un gran avance en la última década debido, principalmente, a una disminución de los costes de fabricación de los componentes básicos y a un aumento de la funcionalidad de los dispositivos empleados. Dentro del ámbito universitario, diferentes investigadores de la UMH, y de las Universidades de Navarra, Córdoba, Castilla la Mancha, Valladolid y Almería , coinciden en la necesidad de hacer partícipes a las empresas del sector en este tipo de eventos, ya que, como matiza Ruiz Canales: “Provenimos del ambiente universitario y no podemos es-

Antonio Ruíz Canales propone aplicar la tecnología a la agricultura

tar de espaldas a la sociedad, por lo que nos interesa mucho la presencia de las empresas”. Ruiz Canales afirma que el equipo de investigadores agrónomos ven el simposio con proyección de futuro y pretenden convertirlo en una iniciativa interuniversitaria. Para una mayor especialización, el Symposium se divide en cuatro sectores. Los asistentes pueden exponer o asistir a las ponencias de la vertiente que más les interese. En Automatización y control para la gestión de recursos hídricos en agricultura se incluyen las tecnologías relacionadas con la automatización y el control de instalaciones, sistemas

de medida y comunicaciones para la gestión de los recursos hídricos. El sector sobre Automatización y control de la gestión de recursos energéticos y parámetros ambientales en horticultura trata las tecnologías relacionadas con el control, medida y distribución de la energía dentro del ámbito de la automatización y el telecontrol. En Por su parte, el módulo sobre Automatización y control en maquinaria y robótica para horticultura recoge las tecnologías relacionadas con el tractor y la maquinaria agrícola. Además, se incluye la temática Visión artificial para el control automático de procesos agroalimentarios.


Santiago García: “Las variedades tradicionales de tomate no son cuadros, hay que conservarlas vivas”

Los foliolos de una planta afectada por el virus de la cuchara amarillean y se abarquillan

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l tomate es una de las hortalizas que más decepciones puede provocar en el consumidor. Aunque su aspecto exterior sea inmejorable, es frecuente que el sabor y la textura no le acompañen. Las variedades tradicionales del sureste español satisfacen el deseo de cualquier paladar porque cuentan con un sabor excelente, pero su sensibilidad a ciertas virosis que les afectan conlleva que su producción sea cada vez más reducida. Por ello, el equipo de trabajo del que forma parte el profesor de la UMH Santiago García investiga, desde hace 15 años, para obtener variedades tradicionales de tomate, de los tipos Muchamiel y De la Pera, capaces de hacer frente a las virosis sin perder sus apreciadas propiedades organolépticas.

¿Por qué es importante conservar estas variedades tradicionales de tomate?

Porque son patrimonio de los agricultores, ya que, durante años, han seleccionado las semillas de las plantas más interesantes para volverlas a cultivar el año siguiente. Por ello, pueden ser fuente de genes de interés; y pueden servir para transferir el buen sabor de una variedad tradicional a otra comercial. Además, a los seres vivos hay que conservarlos vivos; las variedades vegetales no se pueden conservar como se conservan objetos en un museo.

El programa de mejora genética, que se lleva a cabo en la EPSO, tiene como objetivo introducir en estas variedades tradicionales los genes de resistencia a las tres virosis más importantes: el virus del mosaico del tomate (Tomato mosaic virus, ToMV), el virus del rizado amarillo del tomate o de la cuchara (Tomato yellow leaf curl virus, TYLCV) y el virus del bronceado del tomate (Tomato spotted wilt virus, TSWV). El procedimiento para lograrlo consiste en cruzar las variedades tradicionales con un híbrido que contiene los genes de resistencia que se quieren incorporar. Así, a través de varios retrocruces, se logra una descendencia lo más parecida organolépticamente a los parentales tradicionales que contiene los genes que le permitirán luchar contra las virosis.

De lo contrario, se extinguirían como sucede con otras especies…

Claro. Las semillas de las plantas tienen un periodo de vida. El día que pierda la viabilidad la última semilla de una variedad, ésta desaparecerá. Quizá en el presente se considere que una variedad no es importante, pero puede que una de sus características sea interesante dentro de 20 años. Imaginemos que apareciera una plaga nueva y que una variedad tradicional, no muy productiva pero resistente a esa plaga, desaparece. Si la perdemos ahora, ya no vamos a tener

ese gen que nos puede hacer falta dentro de 20 años. ¿Qué factores llevan al agricultor a abandonar el cultivo de una especie? Sobre todo, que las variedades tradicionales son muy buenas en cuanto a características organolépticas pero no cumplen con algunas exigencias como lo hacen las variedades modernas. Por ejemplo, las variedades tradicionales no suelen conservarse durante tanto tiempo como las actuales, porque no se han desarrollado para eso, sino para un con-


Retrocruces de Muchamiel

Las semillas tienen un periodo de vida. El día que pierda viabilidad la última de una especie, ésta desaparece sumo de proximidad. Ahora, desde que un alimento se produce hasta que llega al consumidor, pueden transcurrir dos semanas. Además de esto, la susceptibilidad a las virosis es otro factor determinante para que se pierda una variedad. ¿Qué ha llevado a que las variedades tradicionales de tomate no hayan sido capaces de superar la incidencia de estas virosis? Por defecto, ningún cultivo es resistente a un patógeno. Los virus necesitan infectar a otro ser vivo para reproducirse, porque no pueden hacerlo por sí solos. Son como un ladrón; siempre van por delante de la policía. Los virus engañan a las células del organismo y éste los reproduce. Las empresas que venden las semillas han mejorado las variedades comerciales polinizándolas con variedades que poseían genes de resistencia a

Variedad De la Pera con resistencia a los virus del mosaico, de la cuchara y del bronceado

esas virosis. En el caso de las variedades tradicionales, al tener un mercado más pequeño, se han ido dejando de lado. Otro de los factores que ha afectado a la incidencia de virosis es la globalización. La actividad humana tiene mucho que ver en la incidencia de las virosis. ¿Qué ventajas tiene un híbrido obtenido por mejora clásica? Las empresas de semillas comercializan híbridos porque tienen una patente interna. Un híbrido es el resultado del cruce entre dos variedades mediante polinización. Por tanto, suele ser heterocigoto. Esto significa que el padre le pasa un alelo y la madre otro. Así, al ser heterocigoto, cuando el agricultor cultiva esa planta obtiene distintos tipos de semilla. Si el agricultor pudiera quedarse con semillas de esa variedad, sólo las compraría un año. Así que las empresas consiguen esta patente produciendo híbridos. Es algo parecido a los programas informáticos y las claves para utilizar el producto. Pero esto también tiene ventajas para el agricultor porque pueden cultivar especies más productivas que las variedades tradicionales, más uniformes y, especialmente, que se han desarrollado para producir fuera de es-

tación, en invernadero, cuando las condiciones de iluminación y temperatura no son óptimas. Por mejora clásica, hasta conseguir que una variedad tradicional, a la que se ha incorporado el gen de resistencia, recupere las propiedades organolépticas originales, es necesario hacer varios retrocruzamientos, ¿por qué? Introducir la resistencia es muy sencillo; se hace el cruzamiento y todas las plantas llevan el alelo del gen de resistencia, por lo que son resistentes, pero se han mezclado los genes de una variedad tradicional y los de la fuente de la resistencia. Lo que se pretende conseguir es tener la variedad original más el gen de resistencia. Eso no se puede conseguir en un solo paso. Después del primer cruce, las plantas que forman la descendencia contarán con individuos que presenten la resistencia a la virosis, pero tienen la mitad de genes de la variedad tradicional y, la otra mitad, de la fuente de resistencia. Se debe ir eliminando esa mitad, que puede disminuir la producción o la calidad, cruzando una y otra vez con la variedad tradicional hasta que sus genes sustituyan a los de la fuente resistencia.


Lo interesante es que la investigación luego pueda ser aprovechada y resulte útil a los ciudadanos y a las empresas” ¿Se ha conseguido que las variedades De la Pera y Muchamiel, sean resistentes a las tres virosis y, además, conserven las características apreciadas por el consumidor? Hemos detectado que, de los tres genes de resistencia introducidos (a las virosis del mosaico, de la cuchara y del bronceado), el fragmento de cromosoma que contiene el gen de resistencia al virus de la cuchara contiene genes desfavorables que disminuyen las características organolépticas y productivas de las variedades tradicionales. Para evitar esto, se están derivando líneas de variedades tradicionales con resistencia a bronceado y a mosaico, pero no a cuchara. En el programa de mejora genética participan una veintena de agricultores de la Vega Baja del Segura, ¿fueron receptivos a la propuesta? El primer paso fue hacer una prospección para encontrar las mejores accesiones de variedades tradicionales que seguían conservando y cultivando, a pequeña escala, algunos agricultores de la zona. Se mostraron receptivos y cedieron parte de sus semillas. Cuando em-

pezó el programa de mejora, en 1998, la incidencia de las virosis era muy elevada, sobre todo de cuchara y bronceado. La situación era crítica ya que se podían infectar el 100 % de las plantas y no recoger ni un tomate de la cosecha. Por eso, la iniciativa fue muy bien acogida. ¿Cuál es la situación actual? En este momento ha disminuido la incidencia de virosis. Por ello, si se iniciara hoy el programa de mejora quizá no introduciríamos el gen de resistencia al virus de la cuchara. Además de que la incidencia es menor, como comentaba, presenta desventajas para recuperar las propiedades organolépticas de las variedades tradicionales. Aunque esto conlleva un riesgo; que haya bajado su incidencia ahora no significa que no pueda aparecer otra raza de virus de la cuchara más severa en el futuro. ¿Las empresas productoras de semillas están interesadas en estas variedades? En principio no porque su mercado es reducido. Hemos hecho algún ensayo fuera de la Vega Baja del Segura con el tomate De la Pera y no tiene gran acep-

tación, no se conoce. Empezar un programa de mejora de un tipo varietal con un mercado muy pequeño no le interesa a una empresa de semillas. El caso del tomate de Muchamiel es diferente porque su mercado es más amplio. La mejora de variedades tradicionales está ligada a la inversión de organismos públicos, ¿sería ventajoso que empresas privadas se interesaran en comercializar estos productos? Se suelen respetar las líneas de investigación para que no exista una competencia desleal entre organismos públicos y empresas. Así, los organismos públicos se dedican a aquellos nichos que no son interesantes económicamente para las empresas agroalimentarias pero tienen un valor de otro tipo. Esto evita que nos solapemos y se optimizan los recursos. La relación entre investigación pública y empresa privada es fundamental. Lo interesante es que la investigación pueda aprovecharla la ciudadanía. De hecho, existe la posibilidad de cultivar este tipo de variedades tradicionales en condiciones de agricultura ecológica.

La investigación llega a los agricultores

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armelo Roche proviene de una larga tradición familiar de agricultores. Entre sus cultivos destacan productos tradicionales de la Vega Baja como el tomate, la alcachofa, el apio o la coliflor. Se trata de una producción obtenida al aire libre que requiere cuidados constantes. Roche explica que pensó en abandonar el cultivo de tomate De la Pera por su

susceptibilidad a algunas virosis como, por ejemplo, el bronceado y la cuchara. El agricultor destaca la importancia de las investigaciones que se han llevado a cabo en la EPSO para mantener viva esta variedad: “Los productos químicos no eran efectivos, pero las semillas del programa de mejora genética permiten obtener frutos sanos con buen sabor”.

habitual es comprar un tomate con buen aspecto en cualquier supermercado sin tener presente su calidad. El agricultor incide en diferenciar el tomate De la Pera del que se comercializa en conserva con el mismo nombre: “La variedad tradicional está indicada para su consumo en fresco, casi de la planta a la mesa”.

Los principales consumidores de este tipo de tomate son personas mayores que han convivido con la variedad desde su infancia. Los hábitos de consumo de los jóvenes alejan al tomate fresco de su dieta básica. Esta situación implica que no se comercialice a gran escala, sino en mercados locales y para un público concreto. Según Roche, lo

Carmelo Roche insiste en la importancia de que organismos públicos como la Universidad puedan desarrollar sus investigaciones y transferirlas a la ciudadanía: “Sería una pena perder una especie autóctona porque no podemos cultivarla; el sabor del tomate De la Pera es muy diferente al de cualquier otro tomate”.


Cuatro nuevas spin-off en la UMH Gluten free fibers

Compost in Green

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a fibra dietética ocupa un lugar privilegiado entre los productos saludables que el consumidor considera beneficiosos para su organismo. Se trata de un componente estructural que se encuentra en frutas, verduras, legumbres y cereales. Estos últimos son la fuente de extracción habitual, lo que dificulta a las personas celíacas consumir el ingrediente alimentario. Gluten Free Fibers pretende dar respuesta a esta cuestión y obtener un producto que pueda utilizar toda la población; con o sin intolerancia al gluten. La idea surge del trabajo de la investigadora de la UMH Elena Sánchez Zapata junto a los profesores del área de Tecnología de los Alimentos José Ángel Pérez Álvarez y Juana Fernández López. La clave reside en extraer la fibra alimentaria de fuentes alternativas a los cereales, como son algunos coproductos de la industria agroalimentaria. Los residuos de los procesos de extracción de zumo, por ejemplo, son una fuente de fibra óptima con el empleo de la tecnología adecuada.

La filosofía de la empresa es que cualquier consumidor pueda tomar fibra sin gluten, además de permitir a las personas celíacas adquirirla sin pagar un precio elevado. El director de Gluten Free Fibers, José Ángel Pérez, explica que el equipo busca nuevas fuentes de extracción para ampliar los horizontes de su trabajo. El investigador señala la importancia de que la Universidad ofrezca soluciones reales, viables y prácticas a la sociedad.

a idea de negocio de Compost in Green se basa en la creación de abono orgánico a partir de residuos. El director de esta empresa de base tecnológica, Raúl Moral Herrero, afirma que son capaces de obtener un producto de buena calidad a la vez que se evita la contaminación y se favorece el mantenimiento de los sistemas naturales. Un compost de alta calidad es capaz de prevenir algunas enfermedades de las plantas. “La mayoría de las que se nos mueren en casa o en el campo están afectadas por hongos debido a un exceso de humedad”, afirma Moral. El compost aporta microorganismos que son capaces de luchar contra esos hongos que pudren la planta. Además, algunas de las estructuras contenidas en esta especie de mantillo orgánico previenen la falta de agua y favorecen que la planta sea capaz de nutrirse mejor. El proceso de valorización de residuos tiene su nicho de mercado en empresas de tratamiento de aguas, jardinería o venta de fertilizantes. Compost in Green ofrece desarrollo, distribución y asesoramiento respecto a la gestión de los residuos. “El objetivo es comercializar un producto de calidad y transferir el conocimiento de la Universidad al sector productivo”, explica el profesor. Además, el investigador mantiene que otra de las bases sobre las que han construido Compost in Green es facilitar el emprendimiento de antiguos estudiantes de la UMH que ahora son doctores o becarios de investigación.


Aprovertia y Fuel Verde, optimizar recursos agrícolas y forestales

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ualquiera que haya pelado una alcachofa conocerá la gran cantidad de restos que se generan hasta llegar al corazón. Si esto se traslada a la industria conservera, la cifra se convierte en toneladas. Éste sólo es uno de los tantos vegetales y frutas de los que se desecha gran parte porque no es viable económicamente. Pero el caso de la fruta y la verdura no es el único, lo mismo sucede con restos agrícolas, forestales, marinos o de las cadenas de distribución de alimentos. La gestión de estos subproductos como residuos supone un coste económico para las empresas y un daño al medio ambiente. Por eso, el profesor del Departamento de Tecnología Agroalimentaria de la UMH José Ramón Díaz Sánchez ha puesto en marcha dos spin-off, Aprovertia y Fuel Verde, que comparten el objetivo de optimizar y aprovechar los recursos. En el caso de Aprovertia, el objetivo es utilizar los subproductos de la industria agroalimentaria, para fabricar y comercializar otros productos de valor añadido que se puedan emplear para alimentación animal. El trabajo sobre las propiedades nutricionales y funcionales de estos subproductos supone una novedad en el mercado, ya que no existen empresas que aporten este tipo de ventaja.

Otro de los objetivos de la empresa es la búsqueda de alternativas a los cereales y oleaginosas como fuente de energía y proteína en la alimentación animal. Aprovertia investiga para encontrar sustitutivos con el mismo contenido en nutrientes, más económicos y que aporten un valor añadido. “En el caso de una industria lechera, por ejemplo, se puede mejorar de forma natural la calidad y las propiedades funcionales de la leche alimentando a los animales con sobrantes agrícolas y de la industria agroalimentaria”, cuenta José Ramón Díaz. Por su parte, la recién creada Fuel Verde pretende gestionar la biomasa, materia orgánica originada en un proceso biológico aprovechable como fuente de energía. La empresa llevará a cabo actividades que van desde su producción, carga, transporte y procesado en planta hasta su comercialización final. Los clientes potenciales son el sector primario, la industria, los edificios públicos y viviendas, así como el sector terciario. Además, Fuel Verde apostará por el desarrollo de patentes en productos combustibles. Díaz explica que la spin-off persigue posicionarse en el sector de la biomasa y conseguir una red de colaboradores de confianza con un alto nivel de especialización. La trayectoria profesional de los nueve socios, entre los

que se encuentran dos ingenieros técnicos agrícolas de la UMH, está ligada al sector de la biomasa desde hace años. Según explica el profesor, ambas empresas impulsarán la labor de I+D+i sobre nuevas metodologías y equipos de trabajo. De esta forma, se contribuirá a ofrecer oportunidades profesionales para investigadores. En el caso de Aprovertia, su actividad está ligada a la primera Cátedra de Empresa implantada en la Escuela Politécnica Superior de Orihuela (EPSO). José Ramón Díaz subraya que “se trata de una oportunidad excelente para que los estudiantes de la EPSO aumenten su conocimiento en el aprovechamiento sostenible de subproductos agroindustriales y conozcan de forma directa la actividad empresarial generada a partir de la investigación desarrollada en el Área de Producción Animal”. La importancia de la valorización de recursos radica en el aprovechamiento de un material vegetal que en la mayoría de ocasiones se deteriora o se trata como un residuo. De esta forma, se suprime el coste que supone para la empresa eliminarlo, se reduce su impacto ambiental y se facilita la obtención de determinados principios activos, aditivos, materias primas y energía que se puede utilizar en otras actividades económicas.


Margarita Brugarolas

“El conocimiento es decisivo la cesta de productos ecológ

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no de los objetivos de la agricultura ecológica es acortar la distancia entre el huerto y el plato para reducir los gases nocivos asociados a las largas cadenas de distribución de alimentos. Estas emisiones suponen un coste elevado para la salud ambiental y humana. Resulta paradójico que, aunque España es el primer productor europeo de agricultura ecológica, alarga la cadena al exportar la mayor parte del volumen a otros países del continente. El sobreprecio de estos productos y el desconocimiento del consumidor conllevan que su comercialización interna sea todavía débil. El equipo, del que forma parte la investigadora de la Escuela Politécnica Superior de Orihuela (EPSO) de la UMH Margarita Brugarolas, trabaja para ofrecer a los empresarios agrícolas herramientas que les permitan dar a conocer los beneficios económicos y sociales del cultivo de alimentos ecológicos. Las acciones propuestas por los investigadores inciden en variables como el conocimiento del consumidor, uno de los factores asociados al incremento en la compra de estos productos.

Los escépticos sostienen que la alimentación con productos ecológicos obedece más a una moda que a una cuestión de conocimiento ¿Se evalúa si el consumidor conoce realmente este tipo de productos? Sí, y constatamos que existe un segmento de consumidores que opina que el producto es mejor, más saludable y genera menos residuos. Hace unos años existía menos conocimiento sobre etiquetado, logotipos o normativa, pero ahora la población está cada vez más concienciada, tanto de los beneficios para la salud como del respeto al medio ambiente ligados a este tipo de agricultura. Medimos el conocimiento de forma que no sea subjetivo; nos aseguramos de que la persona encuestada conoce realmente el producto sobre el que se le consulta. Siempre habrá escépti-

cos, sobre todo porque el beneficio para la salud no se ve de forma tan directa como cuando aplicas una crema en la piel. Es una cuestión de largo plazo. Según datos del MAGRAMA, España es el primer país de la UE en cuanto a superficie ecológica y uno de los principales exportadores mundiales. ¿Qué pasa con el consumo interno? ¿El sobreprecio de los productos ecológicos supone un freno? El consumidor valora mucho el precio antes de adquirir un producto y no todos están dispuestos a pagar esa diferencia. Se ha incrementado bastante la producción agrícola ecológica en España, pero se exporta a países del norte de Europa. De nuestros estudios se desprende que uno de los factores influyentes para adquirir este tipo de

alimentos son los ingresos. Los encuestados con rentas más altas son quienes adquieren más productos ecológicos. Pero, a su vez, quienes tienen sueldos mayores también han recibido, por lo general, una formación que les permite conocer los beneficios de este tipo de agricultura. Entonces, ¿son un artículo de lujo? Cuando una persona dispone de una renta elevada puede gastar más en lo que considera un valor añadido. En muchas ocasiones, la renta va ligada al nivel de formación. Las investigaciones determinan que las personas con nivel de estudios primarios, los estudiantes o los desempleados pagarían menos. Quizá, quienes cuentan con menor presupuesto lo ajustarían para comprar alimentos ecológicos si los conocieran.


o para llenar gicos” ¿Qué métodos ponen en práctica para investigar acerca del consumo de productos ecológicos? Empleamos dos tipos de herramientas: encuestas sobre intenciones de compra o disposiciones a pagar y subastas experimentales. Los estudios que trabajan con personas son complejos porque se parte de respuestas subjetivas en las que el consumidor muestra lo que quiere. Por ello, formamos un equipo de trabajo para determinar las preguntas que haremos a los encuestados. Deben ser las suficientes como para alcanzar los objetivos planteados pero las mínimas para no aburrir. Podemos afirmar que los resultados obtenidos han sido bastante coherentes. ¿En qué consiste la subasta experimental? En esas subastas el consumidor no sólo muestra su intención de compra, sino que realmente adquiere el producto. Los resultados obtenidos están más próximos a la realidad porque se produce una transacción real. Es la simulación de un mercado donde se va a intercambiar el producto. Lo que se hace es conseguir un grupo de consumidores familiarizados con aquello que se va a subastar, que sean compradores y que tengan cierto interés por el mismo. Se hacen pujas selladas para que nadie sepa lo que pujan los demás. Lo que se ve en la subasta es lo que uno está dispuesto a pagar. Nadie se va insatisfecho porque quien está dispuesto a invertir 2 euros en un kilo de tomates ecológicos se los lleva si es el precio resultante. Y esto permite determinar cuál es el precio adecuado desde el punto de vista del consumidor.

Quienes disponen de una renta elevada pueden gastar más en un valor añadido

El perfil del consumidor de este tipo de alimentos busca alternativas de distribución”

¿Cómo consiguen una muestra representativa? La última que hicimos fue con personal de la universidad: investigadores, estudiantes, personal docente investigador, personal administrativo y de servicios. Para conseguir un mayor número de encuestados empleamos un procedimiento conocido como bola de nieve, de manera que los invitados podían traer a personas externas. Respetamos unos rangos de edad y los hicimos en los 4 campus. Ese experimento concreto se llevó a cabo con variedades tradicionales de tomate resultantes del programa de mejora genética de la EPSO ¿Qué conclusión se extrajo? En efecto, queríamos determinar si las variedades mejoradas tenían una

buena aceptación por parte del consumidor en cuanto a sus características organolépticas. Descubrimos que para el consumidor las variedades mejoradas conservaban las propiedades de las convencionales. Al ir incluyendo variables vimos que los consumidores tenían mayor predisposición al pago cuando se trataba de una variedad de Alicante. Y, más todavía, cuando era ecológica. El nivel de formación y la preocupación por la salud y el medio ambiente son las variables más representativas ¿Se han determinado diferencias en cuanto a género? En algún estudio inicial se vio que las mujeres estaban más preocupadas por adquirir productos beneficiosos para su salud, pero el porcentaje de mujeres responsables de la compra era mucho mayor que el de hombres. Ahora, la responsabilidad está más repartida y no aparecen diferencias representativas en cuanto al género del comprador. Aunque todo depende del producto analizado, sí hemos determinado que el segmento de edad comprendido entre los 30 y los 49 años está más preocupado por estas cuestiones. La razón puede ser que es una edad en la que muchas personas tienen hijos y esto incrementa la preocupación por la salud. ¿Qué le parece el papel de las asociaciones y cooperativas ecológicas de consumidores? El perfil del consumidor de este tipo de alimentos busca alternativas que disminuyan el impacto producido por su traslado y manipulación hasta llegar al punto de venta. En algunos supermercados convencionales podemos encontrar producto ecológico, pero muchas veces es más por una cuestión de imagen empresarial que por la demanda de los consumidores. Lo más complicado es comprar producto ecológico fresco, sobre todo si se busca carne, y conseguir una alimentación completamente ecológica es difícil. Las asociaciones de consumidores y cooperativas especializadas que he podido conocer funcionan muy bien. El asociado hace un pedido semanal, por ejemplo, y lo recoge en una sede física o incluso se lo llevan a casa. El cultivo de estos alimentos es más costoso y al sumar los canales de distribución el precio sube. Por eso, al eliminar intermediarios, las asociaciones pueden ofrecer precios muy ajustados. Además, realizan una labor de divulgación para dar a conocer los beneficios de este tipo de consumo.


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Monográfico Ingeniería Agrónoma UMH