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La Gruta

Octubre de 2013

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BOLETÍN del SANTUARIO NACIONAL de La Gruta de Lourdes Avda. de las Instrucciones 2223. MONTEVIDEO - Uruguay. Tel.: 2222 3532

Libertad religiosa “Una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro, oyó hablar de él y fue a postrarse a sus pies. Esta mujer era pagana. Él le respondió: Deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros’. Pero ella le dijo: ‘Es verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos’. Entonces él le dijo: ‘A causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija’ ”. Marcos 7,24-30 La Gruta n.442

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Actualidad

El cura gaucho Pino Puglisi: mártir de la mafia El cura cordobés José Gabriel Brochero, conocido en Argentina como el “cura gaucho”, fue beatificado en la sierra de Córdoba el 14 de setiembre pasado frente a 150 mil personas, a casi un siglo de su muerte.

Fue en 1869 que el cura Brochero cruzó las Sierras Grandes, tres días de mula desde Córdoba, para hacerse cargo de la parroquia Villa del Tránsito (hoy Villa Cura Brochero), en Traslasierra. Una extensión enorme en el oeste cordobés, árida y desolada, con cantidad de poblados desparramados que Brochero fue visitando montado sobre una mula (que él llamó “Malacara”), la sotana atada a la cintura, las espuelas sobre botines gruesos, el poncho y un sombrero negro de ala ancha. Iba casa por casa para asistir a los enfermos, bautizar y celebrar Misa, invitar a los Ejercicios Espirituales cuya Casa él había fundado en Villa del Tránsito. Levaba la imagen de la Virgen, el breviario y lo necesario para la Misa; también chacha para sus cigarros y mate. “No se quedó en la sacristía a peinar ovejas”, dijo de él el Papa Francisco. Aún en el crudo invierno, con las sierras nevadas, seguía andando; se acercaba a los paisanos brindando amistad, jugaba al truco y hablaba su mismo lenguaje. La mula le había sacado callos sangrantes en las nalgas. Todos sabían que era un hombre de Dios y la gente lo acompañó para levantar iglesias, escuelas, para abrir caminos entre las montañas, acueductos, diques, trabajando él a la par de los demás. Allí quedó treinta años y tras un breve alejamiento para Córdoba, volvió por otros seis años a Villa del Transito. Había llegado, solía decir, hasta donde “solo el diablo solía andar”. Iba repitiendo que “su gente era olvidada por todos, pero no por Dios”. A la casa de Ejercicios Espirituales llevaba tandas de hasta 700 personas, con la ayuda de los padres Jesuitas de Córdoba y de unas Her2

manas. Se calcula que cuando Brochero murió, habían pasado por la casa de Ejercicios 70 mil personas. No faltaban quienes llegaban borrachos o armados de cuchillo; el cura los encerraba en una pieza hasta que amanecieran frescos. Ese era el “puchero espiritual” que necesitaba la gente. A la puerta de cada sala los braseros mantenían las pavas de agua caliente para el mate. Los voluntarios cocinaban el locro o el guiso en grandes ollas de hierro. Todo terminaba con la procesión a la Virgen Purísima y una gran fiesta paisana. La gente se confesaba a fin de año como de un pecado grave por no haber concurrido a los Ejercicios Espirituales. En 1898 Brochero fue nombrado canónigo de la catedral de Córdoba; pero pronto salió diciendo: “Este apero no es para mi lomo. Si no llevo en mi pecho la caridad, ni a cristiano llego”. Volvió a cruzar las Altas Cumbres. Visitando y tomando mate con los enfermos de las aldeas contrajo la lepra. Ya los feligreses no se atrevían a comulgar de sus manos ni a acercarse a él. La lepra en los últimos tres años lo dejó ciego y sordo. Encaraba su soledad “desgranando rosarios”. Murió a los 71 años en 1914, apretando entre sus manos el crucifijo y el rosario. En 1941 salió la película “El cura gaucho” protagonizada por Enrique Muiño. La Casa de Ejercicios sigue trabajando. El Papa Francisco envió una carta en el día de su beatificación: “Se desgastó sobre la mula, como un callejero de la fe y pionero de lo que pide hoy la Iglesia: salir a la calle para buscar al hermano”.


Concilio Vaticano II: vivir la fe en diálogo con el mundo

Libertad religiosa “Después Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro. Entró en una casa y no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto. En seguida una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro, oyó hablar de él y fue a postrarse a sus pies. Esta mujer, que era pagana y de origen sirofenicio, le pidió que expulsara de su hija al demonio. Él le respondió: "Deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros". Pero ella le respondió: "Es verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos". Entonces él le dijo: "A causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija". Ella regresó a su casa y encontró a la niña acostada en la cama y liberada del demonio”. Marcos 7,24-30

Durante los primeros siglos de su vida, la * Iglesia sufrió persecuciones, porque los cristianos no eran libres de profesar su fe: luego las cosas cambiaron y cuando el cristianismo llegó a imponerse, la Iglesia afirmaba que solo la persona es libre de seguir la verdad, y donde tenía la mayoría de la población no favorecía la libertad religiosa. En el Concilio se afirmó la libertad religiosa y de conciencia, para los cristianos y para quien no lo era, valorando la dignidad de la persona humana antes de su religión. La Gruta n.442

Jesús es interpelado por una extranjera, * quien no comparte religión, cultura, ni tradiciones, sino que es marginada por no pertenecer al mismo pueblo de Jesús. Jesús nació judío, vivió y murió bajo las * leyes de su pueblo. El había sido educado en una fe que era considerada un privilegio exclusivo de ese pueblo. Pero Jesús anuncia y practica el amor del Padre hacia todos, subraya que no hay límites cuando se trata de saber a quién le corresponde o no esta atención. Somos todos hijos de Dios y El nos busca a todos de la misma manera, no nos coloca en niveles de méritos humanos.

Preguntas ¿Somos abiertos ante la propuesta diferente del otro cuando necesita de nosotros? ¿ Somos inseguros o temerosos de las preguntas de los jóvenes, de aquellos que no tienen fe o los de otras creencias? ¿Consideras al Santuario como un lugar de encuentro con Jesús en el camino? 3


Concilio Vaticano II: vivir la fe en diálogo con el mundo A veces alentamos nuestra nacionalidad, * partido, religión, manera de pensar, educación, etc., y no nos damos cuenta que alentamos así nuestras divisiones. Jesús es la verdad, el camino, la vida. Por tanto, la verdad no nos pertenece, pues vemos que es muy dinámica, tanto como el que vive, el que camina o el que busca... sabe que no es lo mismo el pensamiento que nos dirigía hace un tiempo que el de este momento. ¿Por qué? Porque nos permitimos avanzar y nos dejamos conducir por lo que Jesús nos va mostrando en el camino, como lo hizo con sus apóstoles, quienes seguramente quedaron inquietos y algo descolocados ante la sanación de la hija de la extranjera.

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En la familia tratamos en el día a día, con * la dificultad de diálogo que tenemos con las nuevas y las viejas generaciones. ¡Qué difícil abrirnos a lo nuevo ,a lo distinto, a lo inseguro! ¡Alaben al Señor desde el cielo! ¡Alaben al Señor desde lo alto! ¡Alábenlo ustedes, todos sus ángeles! ¡Alábenlo ustedes, ejércitos del cielo! ¡Alábenlo, sol y luna! ¡Alábenlo ustedes, brillantes luceros! ¡Alábalo tú, altísimo cielo, y tú, agua que estás encima del cielo! Alaben el nombre del Señor, pues él dio una orden y todo fue creado; él lo estableció todo para siempre, y dictó una ley que no puede ser violada. ¡Alaben al Señor desde la tierra, monstruos del mar, y mar profundo! ¡El rayo y el granizo, la nieve y la neblina! ¡El viento tempestuoso que cumple sus mandatos! ¡Los montes y las colinas! ¡Todos los cedros y los árboles frutales! ¡Los animales domésticos y los salvajes! 4

El “siempre fue así” ó “yo fui educado así”, en fin cuando algo nos supera, tenemos más que nunca tener presente este encuentro con Jesús.

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Abrirse al otro, sondear en la necesidad del otro, valorarlo exactamente en lo que propone, parece ser la idea de la verdad que tiene Jesús como regla de vida: amar al otro, buscar siempre el bien del otro. En el Santuario, tenemos una experiencia * muy rica: la diversidad de expresiones de fe! No se nos ocurre medir cuánta fe tiene cada peregrino. Viene porque sabe que es hijo de Dios, y tiene el derecho de ser escuchado y atendido por el amor del Padre. María es quien muestra el camino, llama a sus hijos para que escuchen a Jesús . No importa de dónde vengan, o cuál es la situación de fe, o el límite que se le vea. Es hijo de Dios. Somos familia e un mismo Padre. ¡Las aves y los reptiles! ¡Los reyes del mundo y todos los pueblos! ¡Todos los jefes y gobernantes del mundo! ¡Hombres y mujeres, jóvenes y viejos! ¡Alaben todos el nombre del Señor, pues sólo su nombre es altísimo! ¡Su honor está por encima del cielo y de la tierra! ¡Él ha dado poder a su pueblo! ¡Alabanza de todos sus fieles, de los israelitas, su pueblo cercano!

Salmo 148

El miércoles 16 de octubre, a las 18:30 hs. nos encontramos en el despacho parroquial para preparar esta página del boletín, para el mes que viene.


Concilio Vaticano II: vivir la fe en diálogo con el mundo

Libertad religiosa: un derecho humano El derecho a la libertad de pensamiento, creencia y religión fue consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 en San Francisco. Este derecho incluye la libertad de cambiar de religión, de manifestarla públicamente por la enseñanza, la práctica y el culto. Hoy en día sin embargo hay gravísimas violaciones a este derecho, sobre todo en Asia (China, Corea del Norte, Laos, varios países islámicos, India, Oriente Medio...) donde el cristianismo está prohibido o perseguido. En 1965, con el Concilio, la Iglesia hizo suya esta conquista moderna, destacando la libertad religiosa frente al Estado y a la sociedad civil; ni el Estado ni los grupos sociales pueden impedir o prohibir el desarrollo total de este derecho. Tampoco la Iglesia puede presionar o castigar. Esta libertad no solo no ha de ser violada, sino también protegida por el Estado. Cada persona tiene el derecho y el deber de segur su propia creencia en plena libertad. UNA HISTORIA CON LUCES Y SOMBRAS Cuando en los primeros siglos la Iglesia fue perseguida por el imperio romano, la Iglesia exigía la libertad religiosa. Pero cuando llegaron los emperadores cristianos, muchos obispos practicaban la intolerancia y pedían ayuda al La Gruta n.442

Estado. Sin embargo, san Atanasio en el 358 escribía: “Lo propio de la religión no es imponerse sino persuadir. El Señor no hizo violencia a nadie”. Hay que recordar sin embargo que sea San Agustín como san Juan Crisóstomo solo consideraban legítimo coaccionar a los herejes que se habían separado de la Iglesia, nunca los paganos de otras religiones. Durante la edad media los “infieles” a los que no se podía coaccionar para que entraran en la Iglesia Católica fueron los judíos y musulmanes. En América Latina Francisco de Vitoria enseñaba que no era lícito obligar a los indígenas a bautizarse, ni siquiera a escuchar el Evangelio. Contra los herejes por el contrario se practicó la Inquisición, la tortura, la quema, la caza de las brujas. Durante siglos los teólogos guardaron silencio frente a los crímenes de la Inquisición. Se justificaba la quema de las brujas con el argumento de de que “todo sarmiento que no de fruto está destinado al fuego” (Jn 15,6). También Lutero y los Reformadores defendieron la violencia contra los disidentes. En el mismo Concilio Vaticano II se recordó la hoguera a la que fue condenado el reformador Juan Hus. Hasta todo el siglo XIX, la Iglesia se opuso a la libertad religiosa y de expresión. Se decía que el error no tiene derechos; por el contrario la verdad tiene derecho absoluto. 5


Concilio Vaticano II: vivir la fe en diálogo con el mundo EN QUÉ CONSISTE LA LIBERTAD RELIGIOSA La declaración conciliar sobre la libertad religiosa (Dignitatis humanae) abandona la terminología que se usaba en el pasado al hablar de “tolerancia religiosa”. La libertad se refiere a un derecho que dimana de la dignidad de la persona humana; y los derechos humanos no son objeto de tolerancia sino de reconocimiento. Con esto no se quiere respaldar el indiferentismo religioso, es decir la idea de que al ser todas las religiones igualmente buenas, cada cual pueda elegir libremente la que le plazca. El Concilio condena el indiferentismo religioso porque Dios mismo manifestó al genero humano el camino por el cual las personas pueden salvarse en Cristo. Por lo tanto “todos los hombres están obligados a buscar la verdad, sobre todo en lo referente a Dios y a su Iglesia, y una vez conocida, abrazarla y practicarla” (n 1). Todos deben estar inmunes de coacción o castigo, tanto por parte de personas particulares, como del Estado “de manera que no se obligue a nadie a obrar contra su propia conciencia ni se le impida actuar conforme a ella en privado o en publico, solo o asociado con otros” (n 2). Por “coacción” se entiende cualquier forma de compulsión, presión o restricción. La libertad religiosa excluye el lavado del cerebro, el proselitismo a través de donaciones o intimidaciones. No es suficiente que un Estado proclame la “libertad de conciencia” o la “libertad de culto”. El derecho a la libertad religiosa incluye también la libertad de expresar públicamente la fe, el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas, la libertad de asociación, el respeto para todas las religiones. Es insensato 6

esperar la libertad religiosa para la Iglesia en los numerosos países donde está en minoría, si ella no la concede a los demás donde ella es predominante. SEGUIR LA PROPIA CONCIENCIA Hay obligación de seguir siempre la propia conciencia cuando se la ha formado con absoluta sinceridad y buena fe, aún cuando pudiera estar equivocada. Queda sin embargo la obligación de buscar siempre la verdad. El Estado moderno, no confesional y laico, no ha de privilegiar ninguna religión (ya no existe la “religión de Estado”), pero sí proteger la libertad religiosa de todas las comunidades religiosas. El respeto que se le debe a todos no debe extenderse a acciones de las que se derivan daños importantes o irreparables por sí mismos o para todos. Es el caso de los Testigos de Jehová que niegan a su hijo pequeño la trasfusión de sangre que podría salvarle la vida. Cuando una acción realizada en buena fe conculca derechos fundamentales como la vida, debe ser impedida. El objetivo de la libertad religiosa es poder buscar libremente la verdad y una vez encontrada comunicarla a los demás sin coacciones porque “la verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad” (n 1). El texto jamás equipara la verdad con el error ( con el que hay que ser intransigentes), ni dispensa a nadie de buscar la verdad. Pero toda conciencia recta es digna de sumo respeto. No hay derecho al error cuando es positivamente reconocido. El documento es también una denuncia contra todos los fundamentalismos e integrismos que, en las distintas religiones quieren imponer la fe desde el poder y con espíritu de cruzada.


Parábolas de HO Y “¿Cataratas? ¿Cuáles?” ¡Para no hacer lío! HOY La Mujer: un tema de especial sensibilidad en este momento en el mundo cristiano. Su dignidad, su igualdad en derechos y deberes, su vocación en la historia y en la familia humana. ¿Puede, podrá acceder al sacramento del sacerdocio? Hay muchas mujeres que son santas y algunas doctoras de la Iglesia. La Iglesia es una comunidad viva y por ende en movimiento. Este a veces comienza desde arriba y a veces desde abajo. El futuro lo conoce Dios. Nadie duda de que el aporte a la Iglesia de la Santísima Virgen María ha sido superior al de cualquiera de los apóstoles y santos. La riqueza de la mujer en la Iglesia ha sido y es incalculable. El Espíritu Santo no descansa y no deja de sorprendernos. Hacía pocos días que me habían operado de las cataratas de un ojo. ¡Puedo celebrar igula la Misa! Me dije. Pero al momento de comenzar, me di cuenta del problema: no podía leer. Había en el templo dos niñas, dos adolescentes y una Catequista. Le dije si podían leer los textos bíblicos. Tomé el Evangelio en mi mano pero no podía ver. Le dije a la catequista: “¿Tu puedes leer?”, “¡Cómo no, padre!…” Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas. “Jesús dijo a los fariseos: ‘Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro…’ ”. “¡Perdone, padre, pero esto me pasó a mí, hoy!... Vino mi hermano. Estaba tomado. Cuando toma, a veces se descontrola y mi familia no lo tolera. Me di cuenta de la situación. Y, para no hacer lío, preparé un refuerzo, un sánguche, y se lo llevé. Vio como era el día. Lloviznaba. Cuando me retiro, dejándolo en el patio, los perros se le acercan y lo festejan. ¿Qué hacer? ¡Mi hermano por un lado; mi familia por el otro, domingo, día del Señor…”. “¿Por qué no lo orientas al grupo de Alcohólicos Anónimos del barrio?” Le dije yo. La respuesta fue inmediata. “Él fue al grupo de Alcohólicos Anónimos, y cuando vio en el grupo, al que le robó la señora, ¡Abandonó! Para no hacer lío, ¿vio?”. La miré susurrando: “Otra vez, para no hacer lío. La Gruta n.442

Siempre estamos en riesgo. Solo Dios sabe cuál de los líos es el menor. Fuiste buena esposa y buena hermana. Seguimos la lectura… queda mucho por leer y mucho por hacer”. El texto de Lucas, seguía: Jesús que no tiene miedo a los líos, revierte la situación. El pobre al cielo, el rico al infierno. Sorpresa. ¿Rico y egoísta? ¡Al infierno! ¿Pobre y mendigo? ¡Al cielo! ¡Qué conclusión! ¡Qué lío! Volviendo a la Misa: Rezamos el Credo con calma. Hicimos la oración de los fieles: “…por mi hermano… por mi tío…. Por los que dejaron de ser libres… ¡Escúchanos Padre!” Colocamos esa gotitas de agua en el cáliz junto al vino. Recordé que nos representan y que ya no las podemos sacar del cáliz, no las podemos dejar afuera, no podemos beber del cáliz excluyéndolas, van a ser la sangre de Cristo, inseparables, rico, pobre, sobrio, borracho, hombre, mujer, negro, blanco, todos iguales ante Dios y dentro de ese mismo cáliz. ¡Qué lío, otra vez! ¿Beberemos de ese cáliz? Al rato me di cuenta en “qué lío me metí”. Llegó el prefacio. No podía leer. Le dije a la catequista: “¡Guíame! Lee fuerte, yo te sigo repitiendo tus palabras y así celebramos juntos”. ¿Cómo?, ¿Concelebramos? Me dije. Un timbre me sonó que esa palabra podría meterme en un lío: “¡Concelebramos!” Una expresión peligrosa…, una mujer... ¿No es la mujer que da a luz? ¡Bueno, la operación de cataratas me hizo ver una nueva catequista, una mujer que hizo que yo pudiera “hacerlo presente en el altar”. Una ayuda, una mujer oculista, una mujer parecida a la Magdalena, que lo vio resucitado, frente al sepulcro vacío y recibió el mandato de ir a contárselo a los discípulos,una mujer que me quitó, por un rato, la catarata, los lentes oscuros, me hizo ver, celebrar y compartir el Cuerpo de Jesús. Me hizo ver que hay cataratas en los ojos, en la vida y en la sociedad, como por ejemplo costumbres, tradiciones, modas que nos impiden ver y crecer: ¡Qué lío! ¿Verdad? Y me ayudó a entender que no puedo dejar afuera del cáliz a nadie, como siempre decimos, “¡A fulano, al tío, no lo trago!”. ¡Reconcíliate y vuelve! Rodolfo Bonci 7


Oración a los pies de La Gruta ORACIÓN DE LA GRAN MISIÓN CONTINENTAL Creada por Benedicto XVI

Miércoles 16 de octubre, 18:30 hs en el despacho parroquial: preparación de la página bíblica del próximo boletín.

Sábado 9 de noviembre, a las 19 hs. en el despacho parroquial: formación de los voluntarios del día 11.

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Señor Jesucristo, Camino, Verdad y vida, rostro humano de Dios y rostro divino del hombre, enciende en nuestros corazones el amor al Padre que está en el cielo y la alegría de ser cristianos.

que ilumine nuestras mentes y despierte entre nosotros el deseo de contemplarte, el amor a los hermanos, sobre todo a los afligidos, y el ardor por anunciarte al inicio de este siglo.

Discípulos y misioneros tuyos, queremos remar Ven a nuestro encuentro mar adentro, y guía nuestros pasos para que nuestros pueblos para seguirte y amarte tengan en Ti en la comunión de tu Iglesia, vida abundante, celebrando y viviendo y con solidaridad construyan el don de la Eucaristía, la fraternidad y la paz. cargando con nuestra cruz, y urgidos por tu envío. Señor Jesús, ¡Ven y envíanos! María, Madre de la Iglesia, Danos siempre el fuego ruega por nosotros. de tu Santo Espíritu, Amén.

El Santuario de La Gruta, por decreto del Obispo, es lugar para recibir la Indulgencia plenaria en todo el Año de la fe. Este año de la fe es un momento de gracia para todos los creyentes; la indulgencia es un don de gracia especial que Jesús resucitado nos otorga, para nosotros, nuestra salvación y la de nuestros hermanos vivos y difuntos; como signo que queremos entrar en este don de gracias, la Iglesia pide que: nos confesemos, comulguemos, rezemos el Rosario aquí en la Gruta y hagamos un gesto de caridad hacia nuestros hermanos.


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Boletín de octubre de 2013

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