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MIRADA

Desarrollo y Regi贸n

N潞 12 - AGOSTO DE 2013


ÍNDICE 3

Editorial

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La mentalidad centralista

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La invisibilidad regional

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Sergio Carrasco Delgado Abogado, Prof. U. de Concepción

Dr. Cristián Medina Valverde Licenciatura en Historia UCSC

Víctor Lobos, Intendente del Biobío: “Chile debiera reagruparse en 5 ó 6 macro regiones” La autoridad de Gobierno propone la creación de macrozonas para fomentar el desarrollo de las regiones.

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Crecimiento económico y desarrollo del Biobío

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Desafíos pendientes

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Álvaro Bellolio, investigador Libertad y Desarrollo: “Los políticos tienen reparos a la aparición de liderazgos fuertes en regiones”

Cristian Guzmán Cofré Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas UCSC

Dr. Cristian Mardones Poblete Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas Universidad de Concepción

Experto en materia de descentralización analiza los factores políticos que limitan el proceso regionalizador.

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Reseña de libros

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Los desafíos de la región: innovar o morir Roger Sepúlveda Carrasco Presidente Cidere Biobío

MIRADA es una publicación cuatrimestral de la Universidad Católica de la Santísima Concepción

Representante Legal: Dr. Juan Miguel Cancino Cancino. Comité Editorial: Jorge Plaza de los Reyes Zapata, Gonzalo Sanhueza Palma, Andrés Medina Aravena y Alfredo García Luarte Editor General: Alfredo García Luarte. Equipo: Carolina Astudillo Molinett, Juan Bravo Lira, Soledad Burgos González, Gretel Dettwiler Rodríguez, Aldo González Vilches, Rodrigo Ramos Catalán, Érico Soto Monsalve, Carla Toledo González y María Elena Zapata Burgos. Fotografía: Centro Fotográfico de la Dirección de Comunicación y RR.PP. Dirección: Caupolicán 491, Concepción. Teléfono: (41) 2345050 Fax (41) 2345051 Mail: comunicaciones@ucsc.cl Nº ISSN 0718-9257

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Editorial

E

n los últimos 15 años, la economía de la Región del Biobío se ha alejado sistemáticamente del promedio país, pese a la diversidad productiva que ostenta en las áreas industrial,

forestal, pesquera y de servicios, entre otras. Explicaciones a este fenómeno se han dado desde la propia economía, pasando por la sociología y la política, pero ninguna de ellas ha logrado materializar propuestas concretas de superación, entendiendo que es un problema multifactorial que requiere del esfuerzo de los distintos actores que en ella intervienen. Sin embargo, hay un elemento en el que todos coinciden: el excesivo centralismo del país, aspecto que condiciona seriamente no solo el desarrollo productivo de esta región, sino de todas las demás, que sufren similares contrariedades. En esta edición de Mirada, expondremos la realidad de la Región del Biobío, desde su vertiente político-administrativa y también económica, esperando contribuir al debate de un tema que requiere de necesarias transformaciones.

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ENSAYO

La mentalidad centralista Sergio Carrasco Delgado Abogado, Prof. U. de Concepción

S

i no es fácil definir cómo es una mentalidad, o sea, cuál es la cultura y modo de pensar que caracteriza a una persona, un pueblo o una generación, algo más complejo es definir cuándo tal mentalidad es centralista. Se define el “centralismo” como la condición de “partidario de la centralización política o administrativa”, así como “centralizar” sería “asumir el poder público facultades atribuidas a organismos locales (...) hacerlas depender (las cosas) de un poder central” (Diccionario de la Academia Española de la Lengua).

“La mentalidad centralista es aquella que todo (ideas, conceptos, iniciativas, planes, financiamiento, ejecución) lo espera de la metrópoli; del centro de la capital. Que carece de fe militante en lo propio y que observa idealizadamente lo ajeno.” Mirada/4

La acepción oficial de la voz “centralismo” no parece coincidir con la significación que alcanza en la actualidad. Porque, desde ya, es difícil que las personas -en un país de la extensión y forma de Chile- se inclinen conscientemente por un sistema de centralización política o administrativa. Más se acerca la preocupación presente a la voz centralizar, o sea, a la toma de decisiones locales por el poder público, o a la dependencia estrecha de un poder central. Para mayor claridad, digamos de “la capital” o “del centro”. En todo caso, es necesario consignar que las culturas, las concepciones o las mentalidades no se forman por obra de las leyes o de las decisiones políticas. Más bien, éstas, para tener aplicación, se asimilan a los aspectos más profundos y reales de una sociedad. Por lo tanto, las mentalidades corresponden a una disposición más o menos general y a una tradición histórica conservada,

condición indispensable consignar en el caso de Chile.

de

Un problema de mentalidad En la época presente, el indicado antagonismo de teoría y realidad, desmentido en las palabras pero confirmado en los hechos, es el que podría contribuir a explicar la existencia de una mentalidad centralista. Necesariamente habría, por lo tanto, que considerarla como aquella que todo (ideas, conceptos, iniciativas, planes, financiamiento, ejecución) lo espera de la metrópoli, del centro de la capital, que carece de fe militante en lo propio y que observa idealizadamente lo ajeno; que corre presto al menor llamado y que se rinde a una superioridad que quiere ver; que todo lo consulta del poder central en busca de aprobación y que nada desea realizar que altere su condición de dependencia.


“No crear problemas”, “Siempre concordar”, parecen ser los ideales de este criterio. Lemas fundados en el pesimismo, el apocamiento y en el ánimo lisonjero. Al contrario, basta -por ejemplo, entre muchos- la lectura de un libro como el de Augusto Grosse, “Expediciones en la patagonia occidental hacia la carretera austral”1 , correspondiente a sus actividades en tal región entre los años 1940 y 1958, para apreciar la importancia de quienes hacen patria en zonas muy extremas y difíciles. Y los ejemplos podrían multiplicarse. Pero también es mentalidad centralista la que -desde cualquier centro(porque sin duda existe el centralismo intraregional) mira con desdén, indiferencia o ignorancia el esfuerzo local, que no realiza el ejercicio moral e intelectual de apreciar el valor y el mérito si éstos no están en el centro y cuya mirada sobre Chile se agota en pocos kilómetros a la redonda. Que por falta de sentido de elemental justicia mira, con criterio “electoralista” las necesidades de los que suman más, que le son cercanos o que más reclaman sin importarle el crecimiento en equidad de una sociedad. Olvidando que tal actitud no es ajustada a la moral y que tal proceder será siempre fuente de conflictos sociales. Una mentalidad “centralista” desde las regiones origina, como consecuencia, conformismo y apatía que se unen a un orgullo profundamente equivocado. Ello lleva a encerrarse en sí mismo atribuyéndose todas las condiciones y merecimientos, abusando de las calificaciones ponderativas y autoconvenciéndose que su mundo es el superior. Dejando que a su alrededor se desarrollen las dificultades y frustraciones, comprometiendo también el futuro nacional.

Una mentalidad “centralista” desde las regiones origina conformismo y apatía que se unen a un orgullo profundamente equivocado. Ello lleva a encerrarse en sí mismo atribuyéndose todas las condiciones y merecimientos, abusando de las calificaciones ponderativas y autoconvenciéndose que su mundo es el superior. Un problema moral y cultural Un análisis como el precedente no puede prescindir de destacar que el problema de la “mentalidad centralista” es principalmente moral y cultural. Un sistema educativo uniforme, como acertadamente advierte el sociólogo Hernán Godoy Urzúa (autor, entre otros, de “El Carácter Chileno”, 1981), “...consolidó una cultura nacional regida desde Santiago, con una ostensible orientación europea en su espíritu y contenidos (...) Largas generaciones de estudiantes de la enseñanza primaria y secundaria egresaron de las escuelas y colegios sin haber estudiado prácticamente nada de la región en que

Comprensiblemente, una mentalidad “centralista” en la capital origina proceder injustamente, sin visión de conjunto y comprometiendo gravemente el futuro de Chile. Es pertinente consignar la opinión del profesor de Derecho Administrativo, Tarcisio Oviedo S.: “En realidad, el centralismo, mencionado como la primerísima desventaja del sistema -vicio, hemos dicho nosotros-, se presenta muchas veces en razón de que motivos de tipo geográfico, económico o social suelen hacer que muchas veces aquellos que constituyen los grados más altos en la pirámide jerárquica adolezcan de una profunda ceguera respecto de las verdaderas necesidades de un país y, como consecuencia, concentran su atención en la solución de los problemas de la ciudad o centro geográfico en que el poder tiene su sede, con el agravante de que los recursos económicos que allí se invierten en altas cantidades provienen de zonas muchas veces alejadas o simplemente olvidadas. No en vano en muchas ocasiones es frecuente designar un país con el nombre de su capital. Pero además, y fuera de este centralismo geográfico en cuanto a inversiones, está el llamado “centralismo burocrático” que deriva de la excesiva lentitud en la resolución de los problemas ciudadanos. Los funcionarios inferiores dentro de la escala optan por no solucionar ninguno de los problemas que son de su competencia y trasladar toda decisión a los funcionarios de niveles superiores los que, lógicamente, tienen su sede junto a la sede del Gobierno Central”.2

1. Comprende quince excursiones en la zona austral. Obra traducida del alemán y publicada por la Editorial Andrés. 2. Ver, Oviedo Soto, Tarcisio, “La centralización administrativa. ¿Un sistema obsoleto?”, en Revista de Derecho de la Universidad de Concepción, Nº 191, enero-junio 1992, p. 84.

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vivían”. Por otra parte, como señala el mismo autor, “la emigración de las personas más valiosas hacia la capital empobreció el ambiente cultural de las regiones, sofocó el desenvolvimiento autónomo y acentuó su dependencia metropolitana”.3 En cuanto a este aspecto, lateralmente es de interés recordar que el Dr. Virginio Gómez González, en gran medida precursor y ejecutor de la idea de la fundación de la Universidad de Concepción, “ ... tenía una amplia visión general del futuro de la región (...) quería que la universidad fuera principalmente de orientación técnica y no una copia de la universidad (...) alejada de la realidad del mañana (...) pero estuvo casi solo en esta lucha y únicamente consiguió la creación de la Escuela de Química Industrial”, señala el historiador local, René Louvel B.4 No son las disposiciones constitucionales y legales las que aseguren el desarrollo armónico. Sí puede hacerlo, en medida principal, la actitud moral y cultural que se desarrolle en el sentido de lo correcto. Que no puede conducir a un “falso regionalismo” que equivalga a un rechazo permanente de todo lo que provenga del centro sino que, al contrario, lleve a un armónico crecimiento del todo, que mejore sustancialmente la calidad de vida de toda la nación, habida consideración de los recursos de que disponga ésta. Pues el crecimiento de las meras expectativas es vana

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ilusión -cuando no demagogia- si no se acentúa el indispensable progreso de la economía nacional. Porque, finalmente, como bien expresa Gabriela Mistral: “Para mí no existe la imagen infantil de la región como una de las vértebras o como uno de los miembros de la Patria. Mejor me avengo, para dar metáfora al concepto, con aquellos que los ocultistas de la Edad Media llamaban el microcosmo y el macrocosmo. La región contiene a la Patria entera y no es su muñón, su cola o su cintura. El problema del país, aunque parezca no interesa a tal punto, retumba en él...”. 5 M

“No son las disposiciones constitucionales y legales las que aseguren el desarrollo armónico. Sí puede hacerlo, en medida principal, la actitud moral y cultural que se desarrolle en el sentido de lo correcto” 3. Godoy Urzúa, Hernán, “El proceso de regionalización en Chile: enfoque sociológico”, en varios autores, “Regionalización”, p. 58. 4. Louvel Bert, René: “Crónicas y semblanzas de Concepción”, 1988, p. 235. 5. Gabriela Mistral, “Breve descripción de Chile” (conferencia dada en Málaga, España), reproducida por Godoy U., Hernán, “El carácter chileno”, p. 61.


ENSAYO

La invisibilidad regional Dr. Cristián Medina Valverde Licenciatura en Historia UCSC

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l estudio del desempeño económico y socio-político de las regiones de Chile es un tema muy interesante que se ha tomado el debate político y académico los últimos años por varias razones. Desde la óptica política una de las tesis es que el alto centralismo del país ha limitado la toma de decisiones locales disminuyendo las posibilidades de crecimiento homogéneo. Desde la visión económica, la opción de transitar hacia una economía en desarrollo ha dado pie a la discusión de las diferencias notorias en la estructura económica

La (in)visibilidad regional ha estado en el último tiempo en la base de una cierta retórica discursiva común que se ha escuchado en un buen número de provincias en Chile (“Todo Chile es Chile”, “Más región, mejor país”, etc.)

y social de las regiones (apoyado en la disponibilidad cada vez mayor de información económica y social de las mismas). La (in) visibilidad regional ha estado en el último tiempo en la base de una cierta retórica discursiva común que se ha escuchado en un buen número de provincias en Chile (“Todo Chile es Chile”, “Más región, mejor país”, etc. ), la que ofrece singularidades propias según sea la región y en la que la conformación, distribución y posición geográfica que ocupan dentro del país (zonas extremas - frontera interna) juega un papel muy importante aunque no exclusivo al momento de la construcción de un imaginario regional. La formación y consolidación de la institucionalidad del Estado chileno ha estado marcada por una trayectoria de expansión centro-periferia y el predominio de una cultura centralista en

la configuración del modelo de desarrollo. Por ello es que el accionar estatal ha quedado circunscrito principalmente al Valle Central impidiendo una política de desarrollo regional inclusiva. Como han afirmado los especialistas el “80% de la población se asienta en 20% del territorio”. Esto ha tenido su correlato en el papel secundario que se les ha asignado a las regiones donde el caso más visible es el de las zonas extremas -Aysén, Magallanes- pero no son los únicos -Freirina y Calama-. Descentralización como proceso Los procesos de descentralización, entonces, plantean serios desafíos y problemas en el logro de los objetivos nacionales: pérdida de influencia de la capital, dispersión de cuotas reales de poder, traspaso de competencia de decisión, nuevas políticas distributivas y macroeconómicas debido al mayor acceso de los gobiernos regionales

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y locales a diversas fuentes de financiamiento, etc.. Por la tradición centralista, común a los países latinoamericanos, la descentralización no sólo es un cambio político sino también cultural lo que significa otra forma de ver la relación estado-sociedad. La descentralización depende de múltiples factores, como las características de cada país, su historia, los shocks externos y la capacidad para absorberlos, las dotaciones de capital y trabajo, restricciones de los gobiernos subnacionales para obtener ingresos propios, entre otros. Durante mucho tiempo la realidad, primero de las provincias y luego de las regiones, se visualizó desde Santiago como una porción territorial de horizonte lejano, y por tanto su papel era más bien secundario -cuando no funcional- y anecdótico dentro del acontecer político, social y económico del país. Esta visión fuertemente extendida durante las últimas épocas aunque no del todo cierta, tuvo un giro a partir de la rearticulación del espacio político a fines del siglo XX. En efecto, la literatura dedicada al desarrollo territorial y a la relación entre la institucionalidad estatal y sociedades regionales y locales, ha concluido que la gobernanza se presenta como una condición necesaria para lograr un desarrollo incluyente y la gobernabilidad, en la medida en que es un enfoque que permite asociar el desarrollo económico, con la institucionalidad estatal y la participación activa de la ciudadanía. Textos eruditos que hemos tenido a la vista nos indican que crecimiento económico y social no siempre siguen por el mismo sendero, especialmente en sistemas económicos altamente dependientes del uso intensivo de sus recursos naturales, como una fuerte concentración del ingreso y altos niveles de vulnerabilidad social. Esta tendencia histórica, aseguran los especialistas, se observa en países en vías de desarrollo o de desarrollo medio como es el caso de Chile.

Algunos autores plantean que el desarrollo territorial es un proceso endógeno y por tanto descentralizado, que en el caso de Chile se ha visto obstaculizado por un modelo económico de desarrollo de tipo extractivo y con un marcado centralismo político. El territorio representa una variable multidimensional, donde la heterogeneidad de los actores y su capacidad de agencia, las particularidades situacionales y la disponibilidad de recursos son elementos que deben ser considerados en el análisis político. Al resaltar la importancia del territorio se alude al peso que este adquiere como “constructo social”, esto es, señala un autor, “como el resultado de un intento hecho por el individuo o un grupo de afectar, influenciar o regir a unas personas, fenómenos o relaciones, delimitando y controlando un área geográfica”. Desde esta perspectiva, los espacios subnacionales cobran significación e importancia como espacios de formulación e implementación de políticas públicas y del juego político.

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La literatura especializada ha concluído que “los desequilibrios territoriales con frecuencia son la expresión espacial de políticas públicas y procesos económicos que definen tendencia e influyen en el comportamiento de los agentes y actores del desarrollo, entendiendo este último como una meta u obejtivo por alcanzar en materia social, económica, ambiental e institucional”. Para el caso de Chile, el binomio gobernabilidad y territorio, se ha vinculado tanto a la reforma del Estado, como a la modernización de la gestión pública y a los procesos de descentralización democrática. Algunos autores platean que el desarrollo territorial es un proceso endógeno y por tanto descentralizado, que en el caso de Chile se ha visto obstaculizado por un modelo económico de desarrollo de tipo extractivo y con un marcado centralismo político. Esta situación no ha permitido hasta ahora el surgimiento de un nuevo modelo de desarrollo que posibilite que el territorio pueda incorporarse a las nuevas lógicas de la sociedad del conocimiento sobre la base de inclusión social, la integración territorial, la innovación y el bienestar de la comunidad. Tratando de superar esa dinámica hace unos 15 años se empezó a fraguar la idea de Ñuble región. Serían 500 mil habitantes, 21 comunas y más de 13.178 kms2 de terreno, con su propia estructura administrativa, intendente, y Consejo Regional, diputados y senadores. Uno de los argumentos expuestos en apoyo de la iniciativa es que, por ejemplo, el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) se separa entre provinciales y para la Región, pero del segundo ítem la mayoría de los proyectos se ejecutan en Concepción, como es el caso del Estadio Ester Roa (Estadio de Collao). Según datos del Gobierno Regional, en 2012, el monto del FNDR para proyectos “del Biobío” llegó al 26% (cerca del 33 mil millones de pesos), mientras que la provincia de Concepción alcanzó el 30% ($38 mil

millones). En contraste, la inversión en toda la provincia de Ñuble alcanzó el 18% ($23 mil millones). Más aún, las megaobras que se desarrollan en la región están en las ocho comunas que componen el Gran Concepción. Propuestas En el supuesto que la opción sea hacer contrapeso a Santiago, la mejor alternativa sería avanzar en la creación de Macrozonas: Maule-Biobío-La Araucanía, justo el camino contrario al de Ñuble región. Lo que se apuesta es descentralizar el poder y los recursos, democratizar los territorios. Esto último es uno de los mecanismos más efectivos para otorgar el valor que se merecen los territorios y sus habitantes, avanzar en una descentralización efectiva. El ex Presidente Ricardo Lagos en su mensaje al Congreso Pleno aseguró hace una década que Chile mostraba graves problemas que impedían los saltos cualitativos al desarrollo. Problemas de carácter estructural, como la modernización de la sociedad y el desarrollo de las regiones. El entonces Primer Mandatario aseguró que para modernizar la sociedad era necesario mejorar las condiciones de igualdad y de oportunidades a través de una mejor distribución del ingreso, elevar la calidad en educación, ampliando la cobertura de salud y resignificando el sentido de pertenencia nacional y regional. Pasado ya diez años desde aquel certero diagnóstico vemos con preocupación que el país aún tiene asignaturas pendientes, ecuaciones complejas que tendrán que ser resueltas y salir así de las antinomias si se desea alcanzar para Chile la meta del desarrollo. Por ahora seguimos soñando. M

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ENTREVISTA

Víctor Lobos Intendente del BioBío:

“Chile debiera reagruparse en 5 ó 6 macro regiones” Arquitecto y fundador de la UDD, tomó el desafío político de una gestión que partiría buscando soluciones a los problemas que venían del 27/F, con el peso de la contingencia como principal barrera para ejecutar proyectos mayores. Frente a la regionalización, considera que seguir separando al país debilita a las provincias ante el centralismo. Por Érico Soto Monsalve

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l año 2011, Víctor Lobos del Fierro arribó a la arena política y al servicio público, proveniente desde la vereda privada. El Presidente Sebastián Piñera lo invitó a hacerse cargo de la Intendencia del Biobío, en momentos en que la tarea principal no era otra que enfocarse en la reconstrucción post terremoto. Arquitecto de la Universidad de Chile, asumió el desafío con ímpetu ejecutivo, pues la contingencia exigía actuar de manera rápida para solucionar problemas. En esta última parte de su periodo muestra satisfacción por los avances y desarrollo alcanzado en la región, a pesar de las barreras y prioridad que exigían los objetivos impuestos. -¿La Región del Biobío tiene una identidad definida? -Independiente de las identidades geográficas y climáticas, que son propias de un lugar, aquí la identidad cultural se observa a través de dos zonas distintas: la del interior y la de la costa. Noto que hay un habitante de la zona central, de la provincia del Biobío y la del Ñuble, que es totalmente distinto al costero, especialmente de la zona cercana a Concepción. Este último es más complejo, está constantemente solicitando reivindicaciones, más negativo que la gente del interior, que tiene una actitud más positiva. En la zona del Gran Concepción, noto que se ha consolidado una sociedad mucho más preocupada de los asuntos públicos. Le gusta participar, opinar, lo que no se ve tanto en otras regiones. A eso ayuda la cantidad de centros de educación superior, pues somos terceros en el país en cantidad de programas, con 19 universidades y 24 centros, lo que la hace distinta, con gente más pensante y opinante. ¿Qué visión tiene de la regionalización?, ¿cómo ve el ejemplo del proyecto Ñuble Región? -El Gobierno encargó un estudio para ver la conveniencia de ser región o no. Ñuble Región es una aspiración de la gente de Ñuble, en el que quieren incorporar un pedazo de la Séptima y de la Octava fuera de Ñuble. La veo porque sienten un centralismo de la Provincia de Concepción y piensan que podrían tener una toma de decisiones más regional para ellos. Pero yo creo que la discusión no debería darse a nivel de Ñuble Región, o la región que sea, sino que el país debe mirarse en forma más integral. -¿Cuál es su postura? -Hay otros modelos de administración y desarrollo, que en mi opinión creo que son más beneficiosos, sobre todo frente a este excesivo crecimiento del centro, no solo de Santiago, sino que se une con Valparaíso. La única manera de mantener equilibrios territoriales es, en vez de atomizar el país

“La única manera de mantener equilibrios territoriales es, en vez de atomizar al país, llegar a macro zonas”. -que es la teoría francesa de organización-, más bien llegar a macro zonas, y Chile debiera reagruparse en 5 ó 6 macro regiones importantes. Pero eso hay que estudiarlo y medirlo, porque lo otro sería llegar casi a la unidad como provincia, que es lo que hacen los franceses. Ñuble Región es una aspiración muy legítima, que hay que mirarla de acuerdo a lo que responde, que es al país integralmente. Si nos atomizamos, menos relevancia vamos a tener. Sería un descenso en toma de decisiones, gravitación y sentido para la inversión. -¿Cómo ve a la Región y su relación con el mundo? -Somos básicamente exportadores, lo que nos hace ser potentes, pero muy afectos a lo que sucede en el extranjero. Y por otra parte, la gran cantidad de centros de educación le da un contacto con la academia internacional que se nota. La gente está alerta la o que está pasando en el mundo. Los negativos se deprimen ante las variables exógenas, que nos podemos controlar: excesivo centralismo, valor del dólar, términos intercambio y costo de la energía. El enfoque debe ser distinto: cómo sacamos adelante la región tomando como dato estas variables. Falta mayor capacidad emprendedora, pues la región tiene que adaptar su capacidad productiva a situaciones nuevas, y esos son los grandes desafíos. Ver ventajas en situaciones como la industria, el alto desarrollo de la educación o la capacidad portuaria, por lo tanto hay que ser optimista en lo que viene. -¿Qué opina del aporte de la UCSC y su presencia regional? -Destaco su crecimiento explosivo, pues cuando se fundó la UCSC la gente tuvo dudas si podía desarrollarse: había centro de estudios que llevaban más años, limitaciones presupuestarias y lucha por conseguir buenos alumnos. Pero ha logrado una consolidación importante en la región. Lo que más destaco es precisamente que se ha preocupado por tener presencia en las cuatro provincias. Como Gobierno tenemos varios proyectos con la UCSC, a la que recurrimos por esa disposición que tiene de trabajar en Arauco y en proyectos agrícolas, de salud, etcétera. Ha mostrado un gran desarrollo que se demuestra en la calidad de sus egresados y sus profesores.

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DESAFÍO REGIONAL -¿Cómo era el escenario al asumir? -Cuando me hice cargo de la Intendencia me encontré con mucha agitación social. De todo tipo, por el tema laboral y por los damnificados del terremoto, pues faltaba información sobre cómo se iba a solucionar el tema vivienda, porque en los otros sectores (salud, educación, etc.) se avanzó rápidamente. Había que hacer listas de damnificados, calificarlos, construir viviendas y aldeas provisorias. Luego, subsidios y trámites administrativos complicados... un proceso muy largo, como todo proceso constructivo. Y toda esa información la gente no la percibe. -¿Qué pasos valora haber dado en la emergencia? -Llegando aquí creé una Comisión Regional de Reconstrucción, en la cual estuvo el Seremi de Vivienda, Bienes Nacionales, Director de Serviu y el arquitecto Waldo Martínez, quien trabajó como mi asesor. Con ellos pudimos ir destrabando todos los problemas de la Región, identificándolos, y se llegó incluso a modificar la ordenanza general de organismos de construcciones, algunas leyes especiales que permitieron destrabar cosas que aparecieron en el proceso, y que no tenían solución. Después de eso vino una paz social importante. Lo que pedía la gente era saber dónde y cuándo iban a construir las viviendas. Trabajaron Serviu y Vivienda para dar respuesta y hoy hablamos de una reconstrucción exitosa, que en la Región ya alcanza al 87 por ciento, por lo tanto creemos que estanos bastante cumplidos.

-¿El clima político tampoco favorecía? -El Presidente me había encargado generar una paz política en la región. Había mucha discusión, tanto con la gente de oposición como en los mismos partidos del Gobierno. Hubo muchas reuniones con las bancadas, abrí la Intendencia para conversar, y con eso logramos acuerdos políticos importes en la Región. Por ejemplo, un acuerdo con los parlamentarios en que iban a trabajar todos y no se iba a hacer una cosa política de ello. Eso fue algo muy importante porque logramos un acuerdo transversal con todos. -¿Qué desafíos quedaron pendientes? -El Plan Biobío 2011, solicitado por el Presidente, entre cuyos ejes se consideraba uno especial, el Plan Arauco Avanza. De ese Plan, ya tenemos un avance de un 84 por ciento (al 20 de julio). Hay que considerar que siempre hay trabas y asuntos administrativos. Para obras mayores hay que manejar plazos de seis años. Hay una irreflexión en el tema, pues un periodo presidencial de cuatro años no siempre es suficiente, porque obliga a los gobiernos a trabajar mucho en la contingencia.Uno sabe que el primer año se entrena el manejo del gobierno, y en el último está la preocupación de las próximas elecciones, por lo tanto quedan dos años de trabajo efectivo. A nosotros nos tocó, además del terremoto enorme de encontrar una región en el suelo, una gran cantidad de elecciones, que indudablemente distraen el trabajo del Gobierno. Todos estos factores, indudablemente relentizan la toma de decisiones. Entonces, creo que el periodo de cuatro años debería revisarse. -¿Cómo se enfrentan las cifras negativas en desempleo? -Tenemos una tendencia a la depresión espantosa. Una tasa de desempleo de 7,4 por ciento es excelente, muy baja. Que el país tenga 6 y tanto, fantástico. Que hayamos llegado a esta cifra después de tener un 12 por ciento, habla de una creación de empleos importante. Menos del 8 por ciento es una tasa de desempleo buena en cualquier país del mundo. Lo que pasa es que la del país es mejor. Hemos logrado hitos como que Arauco tenga un 6,6, lo que nunca se había visto. Creo que debemos aprender a mirar el vaso medio lleno. M

“Como Gobierno tenemos varios proyectos con la UCSC, a la que recurrimos por esa disposición que tiene de trabajar en Arauco y en proyectos agrícolas, de salud, etcétera”.

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ENSAYO

Crecimiento económico y desarrollo del Biobío Cristian Guzmán Cofré Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas UCSC

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urante los últimos cinco años el desempeño económico de la región ha ocupado la agenda con más importancia que nunca. El estancamiento y la baja creación de empleos son las principales luces del problema que ésta enfrenta.

Las cifras de crecimiento económico acumulado muestran que en los últimos 15 años se ha alejado del desempeño que se exhibe a nivel país. Mientras la Región del Biobío muestra una tasa de crecimiento acumulada del 42%, la Región Metropolitana1 lo hace del orden del 62%, y el país del 64%. Además, la región muestra una alta volatilidad

Las cifras tradicionales de crecimiento y desarrollo económico muestran un lento dinamismo de la actividad, señal de que algo pasa en la región que no permite seguir el camino que muestra el país u otras regiones.

del crecimiento, es decir, el ciclo económico, tanto positivo como negativo, golpea más fuertemente a la nuestra que al resto, y durante los últimos años, este ciclo económico ha sido más largo en comparación al país y al resto de las regiones.2 Miradas a este problema regional existen, pero no una de tipo integral que permita decir dónde, cómo y de qué manera se debe enfocar los recursos monetarios, humanos y físicos, entre otros, para lograr que la tasa de crecimiento de la región sea más estable en el tiempo. Un efecto directo del bajo crecimiento regional es el desempleo. Éste, desde 2006 a la fecha, se ha ubicado de manera permanente por sobre el promedio nacional, siempre cercano a cifras de dos dígitos. Es más, varias ciudades del Biobío presentan las tasas de desempleo más altas del país, hecho que no deja de tener importancia cuando se habla que una de las formas para continuar con la reducción de la pobreza es con la creación de empleo,

que en el contexto de la región es más difícil. Al parecer, ser la segunda región en importancia no es más que ser el segundo de la lista. En aporte al PIB, representamos un 20% de lo que hace la Región Metropolitana. Ahora, considerando las nuevas cuentas nacionales con base en 2008, se nos ha relegado al tercer lugar nacional detrás de la Región de Antofagasta, la que ha mejorado su posición relativa como resultado del boom del precio del cobre y del desarrollo de la actividad minera.3 Otro efecto del desempeño de la actividad económica en la región es la reducción de la pobreza. Sólo entre el año 2000 y 2006 se aprecia una caída importante en estos indicadores. En el caso de la pobreza no extrema, disminuyó cerca de un 4%, mientras que la extrema cayó alrededor de un 3%. De 2006 a la fecha, tanto la pobreza extrema como la no extrema están estancadas. La primera de ellas

1. La Región Metropolitana representa el 50% del PIB nacional. 2. Entre otras cosas, por los efectos del terremoto. 3. Esta actividad explica el 65% del PIB de la Región de Antofagasta.

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en 4,5%, mientras que la segunda -con un leve aumento en la última medición- cecana al 17%. Entonces, si las principales cifras macroeconómicas de la región muestran un lento dinamismo en crecimiento y creación de empleo, lo que puede afectar otros objetivos económicos y sociales, es de suma importancia que el centro de la agenda sea desarrollar un diagnóstico con mirada regional para priorizar recursos, cada vez más escasos por su alta demanda. ¿Qué es lo que pasa? Las cifras tradicionales de crecimiento y desarrollo económico muestran un lento dinamismo de la actividad, señal de que algo pasa en la región que no permite seguir el camino que muestra el país u otras regiones. Además, en la región tienen importancia las actividades agropecuariosilvícola y pesca, no necesariamente por su volumen de aporte al PIB, pero sí en la generación de empleo en varias de nuestras ciudades. ¿Qué implicancias tiene esto? Varias. Por años Biobío ha sido una región con orientación industrial. Y las cifras así lo avalan. 35% del PIB regional es explicado por la industria manufacturera. Hasta aquí no hay problema, pero esta actividad económica a nivel nacional está cediendo participación ante el crecimiento de los servicios. Pero en esta actividad económica se aprecia que ciertas industrias, como la forestal, presentan una tasa de crecimiento más dinámica en la región, mientras la industrial más madura, como el acero, exhibe indicadores más bajos. Así, al descomponer la tasa de crecimiento regional, ésta muestra que el bajo crecimiento de las actividades a nivel nacional repercute en una baja tasa en la región, debido a la especialización relativa en estas actividades. Y por otra parte, desde 2006 a la fecha, el lento crecimiento de estas actividades en la región, comparado a nivel país, golpea aún más la baja tasa de crecimiento regional. Es decir, se enfrenta un problema estructural de la capacidad productiva local.

Las autoridades deberían trabajar en crear mayores incentivos para el desarrollo exportador de las Pymes regionales, tanto de bienes como de servicios. Esto no quiere decir que la solución pase por eliminar estas actividades económicas, sino que la mirada debería ir en la dirección de ser más específica en describir su comportamiento en los últimos siete años para determinar qué factores están explicando el lento dinamismo de cada una de ellas. Quizás algunas son más claras, como en el caso de la pesca lo es la escasez de recursos, pero sí debería existir una mirada más a fondo del desempeño de estas actividades. Por otra parte, la cada vez mayor apertura comercial del país y la región provoca que nuestras empresas deban enfrentar la competencia internacional y que se esté más proclive a los efectos de contagio del desempeño de la economía internacional. Las cifras del comercio exterior disponibles en el INE permiten determinar que la actividad exportadora de la región representa cerca del 40% del PIB regional. Y este 40% es explicado por pocas y grandes empresas que desarrollan la actividad exportadora4, centrada en productos más commodities.5 Otro de los temas/problemas que vive esta región es la discusión por la baja retención del capital humano que se forma en las instituciones de educación superior. A pesar de no tener cifras oficiales que avalen este hecho, la visión desde las universidades es que el atractivo laboral que se presenta la Región Metropolitana incentiva a que los egresados emigren en busca de mejores oportunidades laborales. Políticas públicas con enfoque regional De este breve diagnóstico del desempeño económico de la región, una de las cosas más claras es que hace falta una mirada más completa a la actividad económica en Biobío. Al parecer, la estructura productiva de la región sería, en parte, la que explica el freno al crecimiento económico y la creación de empleo. Para ello es importante que se avance en el diseño e implementación de políticas públicas con enfoque regional. En este contexto, la región debería avanzar en los procesos de innovación en las actividades productivas y diversificación de su matriz. Además, las autoridades deberían trabajar en crear mayores incentivos para el desarrollo exportador de las Pymes regionales, tanto de bienes como de servicios. El centralismo que aún vive el país, y que no necesariamente mejorará sólo con la elección de los consejeros regionales, no permite un mayor avance para el desarrollo de políticas públicas enfocadas a las necesidades de cada una de las regiones. Vivimos una época en que existe una mayor disponibilidad de información regional, lo que nos debe permitir hacer una mejor trabajo de diagnóstico y propuestas sobre la base de información fidedigna. M

4. Siete grandes empresas de la región representan el 63% del total exportado en 2011. 5. 75% del valor FOB de las exportaciones y 90% del volumen exportado corresponde a productos del sector forestal.

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ENSAYO

Desafíos pendientes Dr. Cristian Mardones Poblete Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas Universidad de Concepción

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l desarrollo económico es la capacidad para generar producción e ingresos que permitan promover y mantener el bienestar económico y social de los habitantes de una región o país.

Santiago, hace que los ingresos principales de los habitantes de la región provengan más del trabajo que del capital, aunque no se debe negar el encadenamiento productivo regional que generan estas grandes empresas.

En este contexto, la Región del Biobío ha tenido en décadas recientes y por diversos factores una capacidad más limitada que el resto del país en el ámbito productivo. En estos últimos años la Región ha crecido casi a la mitad del país, lo que se ha traducido en una disminución de la participación de la economía regional en el PIB nacional desde un 10% a un 8% aproximadamente.

Desde el punto de vista del comercio internacional, la actividad económica regional cuenta con una fuerte base exportadora (aproximadamente representan un 40% del PIB de la Región del Biobío), especialmente constituida por productos de la industria maderera, celulosa, alimentaria, pesquera, agropecuaria y petroquímica.

Aun cuando el boom de la minería en el norte podría explicar parte de esta caída, una perspectiva histórica nos muestra que hay otros elementos que también dan cuenta de esta situación. Distintos sectores económicos asociados a recursos naturales se han visto fuertemente afectados por baja competitividad, como la minería del carbón -hace algunas décadas-, la escasez de recursos pelágicos, debido a la sobreexplotación en el caso pesquero, y las crisis externas que se han traducido en fluctuaciones internacionales en los precios y demanda por los productos regionales del sector forestal. En nuestra zona existe una fuerte presencia de la industria manufacturera que aporta casi un tercio al PIB regional, lo que en términos relativos es mucho mayor que el aporte de ese mismo sector a nivel país. Somos una región industrializada con grandes empresas, pero para crecer más se requerirían inversiones significativas que aumenten la capacidad productiva instalada, las cuales no se observan en el futuro cercano. Tampoco se aprecia en el horizonte próximo un boom exportador a través de sectores económicos que lideren el crecimiento. Además, la presencia de grandes industrias cuya propiedad y decisiones está centralizada en

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Esta realidad económica se refleja en cifras que tienen impacto social, como por ejemplo que los ingresos promedios en la región son inferiores a los pagados a nivel nacional, lo que se traduce en una migración de nuestros jóvenes profesionales a la capital o al norte en busca de mejores oportunidades laborales. Asimismo, la tasa de desempleo regional permanentemente está un par de puntos por arriba del promedio nacional, situación que resulta más apremiante para las familias de menores ingresos. Según la encuesta CASEN, la región tiene un porcentaje de hogares en situación de pobreza muy superior a la media del país, hecho que se ha evidenciado históricamente en las mediciones de este sondeo. No obstante, la pobreza cayó sostenidamente en la Región desde los años noventa, situación que fue revertida solo con la crisis internacional que golpeó a la zona el 2009.

La presencia de grandes industrias cuya propiedad y decisiones está centralizada en Santiago, hace que los ingresos principales de los habitantes de la región provengan más del trabajo que del capital.


Urge liderazgo En cada reunión que he participado en la que se ha discutido la problemática del desarrollo regional, surgen las voces que mencionan la necesidad de más autonomía y recursos desde el nivel central. Obviamente, esto generarían un estímulo sobre la economía local, pero también es cierto que la capacidad de los gobiernos locales (regionales y municipales) han sido insuficientes para levantar recursos porque tienen menor poder político y nivel de calificación que los funcionarios públicos del nivel central, por lo tanto, se transforman en meros administradores de los fondos existentes (determinados a nivel central). Se requiere, entonces, un mayor liderazgo local, con autoridades regionales que tengan por sus contactos políticos un canal directo de comunicación con el gobierno central, además de capacidad para definir iniciativas con financiamiento que sean relevantes en áreas como ciencia y tecnología o en otras actividades que generen externalidades positivas que posean retornos sociales mayores que el privado. Considerando que las inversiones se desplazan a regiones en búsqueda de recursos naturales, mano de obra calificada y densidad poblacional, entre otras variables, no se visualiza un impulso dinamizador del desarrollo económico, dado que las ventajas comparativas regionales no han cambiado en su fundamento en los últimos años. Por lo tanto, surge de forma urgente la necesidad de identificar medidas e instrumentos que modifiquen la tendencia observada. Para ello se requiere detectar claramente cuáles son las oportunidades y amenazas para lograr un crecimiento sostenido. Propuestas y desafíos En torno a las propuestas para el desarrollo regional futuro, existe un

conjunto de argumentos que se basan en las economías de aglomeración a través de redes entre el sector privado, público y las universidades, que se construyen a partir de distintas formas de cooperación y competencia entre pequeñas y medianas empresas. Por otra parte, la innovación es el principal elemento de competitividad que ayuda a dinamizar el sistema económico, que permite complementar las ventajas comparativas y ventajas competitivas regionales. En el mundo algunas localidades han alcanzado un importante nivel de desarrollo económico en sectores industriales tradicionales, a partir de una economía de pequeñas empresas y una fuerte presencia de agencias de servicios empresariales. Otras experiencias exitosas lo han hecho a partir de agencias de desarrollo regional que han ayudado a la reconversión de sectores industriales tradicionales, atrayendo inversiones en sectores de alta tecnología. Finalmente, otras han optado por generar mayor productividad en sectores en los cuales existen ventajas comparativas. Sin embargo, las experiencias internacionales exitosas de desarrollo regional muestran que se requiere la generación de un sistema de gobierno regional que favorezca la acciones cooperativas efectivas entre

Se requiere un mayor liderazgo local, con autoridades regionales que tengan por sus contactos políticos un canal directo de comunicación con el gobierno central.

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La innovación es el principal elemento de competitividad que ayuda a dinamizar el sistema económico, que permite complementar las ventajas comparativas y ventajas competitivas regionales.

el sector público y privado, bajo un liderazgo territorial, así como también, la implementación de un sistema local de innovación que estimule el emprendimiento, la capacitación formal, y el apoyo a la generación de habilidades innovativas, que además se complementen con un soporte de inteligencia de negocios de primer nivel.

en la región, solamente existen de tipo incipientes. Esto último se puede explicar por la reticencia de los mismos organismos públicos que diseñan planes o proyectos, dado que es más atractivo dar anuncios en la prensa sobre los proyectos que se lideran, más que el temor a presentar los resultados de proyectos que no aportaron con lo esperado.

Estos elementos no pueden ser efectivos si no se realiza una evaluación de impacto ex - post que permita continuar con instrumentos exitosos y también eliminar o modificar aquellos que no lo han sido. Es obvio que sería bastante difícil apuntar a los instrumentos correctos al primer intento, por lo tanto, es necesario realizar permanentes evaluaciones para mejorar los cursos de acción que no han entregado los frutos esperados. Sin embargo, por decir lo menos, se está bastante lejos de este tipo de evaluaciones

Para concluir, nuestra Región se está viendo forzada cada vez más a iniciar la búsqueda de acciones propias e innovadoras que le permitan adaptarse o reconvertirse ante los distintos escenarios que la han golpeado y a los nuevos escenarios que vendrán. M

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ENTREVISTA

Álvaro Bellolio Investigador Libertad y Desarrollo:

“Los políticos tienen reparos a la aparición de

liderazgos fuertes

en regiones”

El experto en sistema político y sociedad civil, planteó su visión del modelo país que sustenta Chile, basado en una toma de decisiones, crecimiento y administración política dependientes de Santiago. Por Gretel Dettwiler Rodríguez

Las claves para atacar de manera frontal la descentralización del país deben provenir del mundo político, capaz de planificar un desarrollo económico equitativo para cada una de las regiones, modernizar el actual sistema y simplificar la maquinaria tributaria a favor del Chile que se encuentra fuera de Santiago.

modelo centralista construido en Chile y que en gran medida pone freno al desarrollo de las regiones.

Así de categórico es el Coordinador del Programa Sociedad y Política del Instituto Libertad y Desarrollo, el Ingeniero Civil Industrial, Álvaro Bellolio, experto en descentralización y sistema poítico, quien estima que el problema actual pasa no solamente por el negativo escenario ya montado respeto del desarrollo equitativo del país, sino también por voluntades políticas.

-¿A partir de qué pilares considera que se sustenta en Chile el concepto de desarrollo país? -Los grandes pilares que se han planteado a nivel nacional, con énfasis durante el gobierno de Sebastián Piñera, son el del crecimiento sostenido, para alcanzar el nivel de ingresos de países desarrollados y mejorar la calidad de vida de los chilenos. A lo anterior se suman la generación de empleo como herramienta de movilidad social, seguridad ciudadana, disminución de la pobreza, aumento de la calidad y cobertura en salud y educación, además del perfeccionamiento de nuestra democracia.

¿La gran piedra en el zapato de la descentralización? El anquilosado mecanismo de toma de decisiones predominante, el mismo que mantiene vivas iniciativas como un sistema binominal con miras a aumentar los cupos parlamentarios para Santiago, junto con la poca relevancia pública y política que hoy ostenta el consejo Regional. En resumen, la escasa o nula voluntad política es la que, a juicio de Bellolio, sostiene al actual

-¿Cuáles han sido los factores que han determinado la tendencia centralista con que ha evolucionado el país hacia el desarrollo? -Principalmente el modelo de toma de decisión, asociado al centralismo en las instituciones del Estado y la falta de mejoras, modernización y oportunidades en descentralización fiscal, captación y retención en recursos humanos, capacitación e infraestructura en las regiones con respecto a la capital.

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-¿Cuál es el temor que subyace de parte de las autoridades de entregar mayor autonomía a las regiones, un fenómeno transversal políticamente? -Desde el punto de vista político, principalmente que los incumbentes tienen ciertos reparos a la aparición de liderazgos políticos fuertes en las regiones, debido a que por economía política pueden transformarse en potenciales amenazas en elecciones posteriores. Desde el punto de vista económico, fundamentalmente por creer que las decisiones se toman de forma más eficiente de manera centralizada, evitando intermediarios, burocracia y con capacidad de ejecución menor por brechas en capital humano, en comparación a la capital. MEDIDAS CONCRETAS -¿Qué mecanismos prácticos propone para contrarrestar esta tendencia centralista? -Un avance fue la elección directa de Consejeros Regionales, de separar la figura del presidente del Consejo Regional del Intendente, pero este avance no será efectivo si no se avanza también en transferencias de competencias, traspasando organizaciones e institucionalidades al Gobierno Regional o incluso empoderando a los gobiernos regionales a través de corporaciones, tanto educacionales como culturales o deportivas. Traspasar institucionalidades como aquellas asociadas a turismo, seguridad ciudadana, educación o deportes son fundamentales para ampliar la descentralización en Chile. -Las medidas puestas en marcha por la actual administración, ¿van en la línea correcta? -Las mejoras e incrementos en la Inversión de Decisión Regional (IDR) son relevantes, además de los procesos de capacitación e incentivos para las regiones y elección directa de Consejeros Regionales, pero es fundamental el apoyo al proyecto de ley de traspaso de competencias para mantener una línea descentralizadora efectiva. -¿De qué manera influyen las decisiones políticas en el lento avance de las regiones? -Según las teorías de elección racional, los incumbentes juegan un rol clave en la decisión de políticas públicas, pero si no hay un costo

efectivo (usualmente expresado a través de votos, que se traduce en un cargo en la próxima elección) de la decisión de realizar propuestas para aumentar el centralismo -como la reforma al binominal aumentando los cupos para Santiago que proponen los senadores de la Nueva Mayoría y algunos de Renovación Nacional- no habrá avance. Las decisiones políticas son fundamentales para el avance efectivo de las regiones, tanto en lo económico como lo político y lo social. -¿Aparece la poca representatividad de las autoridades regionales como un factor determinante? -Más que poca representatividad, la línea va por reformas de traspaso de competencias, generando descentralización fiscal, administrativa y potenciando la descentralización política. -¿De qué manera podría mejorar ese escenario la elección democrática de autoridades regionales? -El elegir al Presidente del Consejo Regional, de entre sus pares que son electos de forma directa a través de una elección popular, que se desmarca del representante del Ejecutivo y el Presidente, el Intendente, entrega mayor relevancia pública y política al Consejo, además de mejorar los proceso de transparencia y rendición de cuentas, por lo que se trata de un escenario positivo en varios ámbitos. -¿Cuál sería la manera equitativa de distribuir los ingresos en todas las regiones del país, incluida la Metropolitana? -Hay dos formas que podrían ser interesantes para mejorar la equidad en ingresos de las regiones con respecto a la capital. La primera es generar incentivos para que el desarrollo económico y el pago de patentes se realice en las regiones, de manera que la actividad económica tenga mayor impacto en ellas. La segunda es extender la relación entre proyectos regionales y la comunidad que los rodea, a través de adelantos tributarios, permitiendo que desarrollos empresariales puedan ocupar parte de sus tributos en las mismas zonas donde realizan sus actividades y no sólo en la capital donde muchas veces tienen inscritas las empresas. M

“Desde el punto de vista económico, el temor a la regionalización se basa en creer que las decisiones se toman de forma más eficiente de manera centralizada, evitando intermediarios”.

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RESEÑA DE LIBROS

Reflexiones sobre los procesos territoriales en el siglo XXI. Huellas en el territorio y trazos en el mapa Autor: Sergio Boisier Año: 2012 Editorial Académica Española

El autor inicia una reflexión en torno a los procesos territoriales que experimentan los países de América Latina. De manera muy didáctica contrasta las diversas visiones o conceptos de desarrollo, crecimiento, sustentabilidad, liderazgo, etcétera, que se aplican en cada uno de los momentos que han caracterizado nuestro devenir histórico. A través de claros ejemplos es posible advertir el marcado acento economicista que nuestras sociedades asumen y como en éstas se plasma en la construcción cultural, política y económica en que se homologa el desarrollo exclusivamente a un estándar de bienestar material más elevado. El autor nos invita a explorar más a fondo estos conceptos en una época que requiere de cambios en los paradigmas que la sustentan. Debemos diferenciar el crecimiento económico y el desarrollo social como dos conceptos, procesos y estados finales estructuralmente distintos, pero entendiendo que no son independientes; debemos comprender que el centro de la discusión y la acción debe estar puesto en la persona humana y su felicidad. En este punto establece un énfasis en la necesidad de liderazgos socialmente distribuidos y no de meros administradores. Se requieren líderes constructores de futuro, con ideas, visiones, capacidad de pensar, que actúen desde sus propios ámbitos socio-territoriales. Finalmente, el Estado es quien debiera asumir la regulación del territorio, es decir, contar con capacidad de conducción territorial tanto como de conducción política. El ordenamiento territorial no puede quedar entregado al mercado. Sonia Stevens. Facultad de Comunicación, Historia y Ciencias Sociales UCSC

Enfoque territorial y modelos descentralizados de gestión del desarrollo económico. Aportes desde Chile, Canadá y Ecuador Autores: Ismael Toloza Bravo, Cornelio Delgado, Carol Chehab, Luis Verdesoto Custode, Wolfgang Demenus Año: 2012 Consorcio de Gobiernos Autónomos Provinciales del Ecuador (CONGOPE) - Universidad de La Frontera, Chile

Ismael Toloza Bravo, Cornelio Delgado, Carol Chehab, Luis Verdesoto Custode, Wolfgang Demenus

Enfoque territorial y modelos descentralizados de gestión del desarrollo económico Aportes desde Chile, Canadá y Ecuador

Los autores del libro realizan una interesante comparación entre dos modelos de desarrollo territorial muy diversos como son el canadiense y el chileno, buscando entregar luces para apoyar las políticas públicas locales de Ecuador. Esto es de lo más relevante dado el énfasis que está tomando la discusión en Chile sobre el modelo de desarrollo, caracterizado por un fuerte centralismo y con inevitables consecuencias de desigualdad especialmente a nivel local. Los autores muestran que Canadá, siendo un país federalista, con una historia de descentralización muy fuerte, no ha estado exento de dificultades en este proceso, especialmente en épocas de conflictos políticos o de altas fluctuaciones económicas. A pesar de ello, ha sido el diálogo, la negociación y la concertación de intereses las formas de entendimiento predominantes por sobre la vía normativa-legal, lo que ha permitido la flexibilidad y la estabilidad en las relaciones provinciales, federales y municipales. Éste es un interesante mensaje para el proceso de desarrollo latinoamericano, donde muchas veces se privilegian los cambios legislativos, pero no se construye lo más relevante, que es el tejido social y las redes que permiten el trabajo conjunto entre todos los ciudadanos del territorio. El mensaje que nos entregan sus autores nos debería hacer reflexionar sobre el modelo de desarrollo territorial que buscamos para nuestras economías. Se debe aprender de las experiencias exitosas de países con una larga tradición regionalista.

Enfoque territorial y modelos descentralizados de gestión del desarrollo económico Aportes desde Chile, Canadá y Ecuador

Dr. Andrés Ulloa. Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas UCSC

Nueva agenda de descentralización en Chile. Sentando más actores a la mesa Editores: Gonzalo Delamaza, Nuria Cunill y Alfredo Joignant Año: 2012 Universidad de Los Lagos y RIL Editores

En el marco del desarrollo y centralización/descentralización de Chile, el libro viene a cubrir, en parte, el vacío de publicaciones de nivel de los problemas regionales y el de cómo focalizar las políticas públicas que permitan una mayor participación ciudadana desde y para las regiones, donde la sociedad civil tenga una articulación efectiva con el Estado, en conceptos como desarrollo, descentralización, gobernabilidad y gobernanza. Las universidades regionales están llamadas a ser el soporte intelectual del devenir de cada territorio, insertándose verdaderamente, y no en apariencias, en el sustrato social, político y cultural y, como bien señala este libro, creando las sinergias en el debate que modifiquen las actuales relaciones con el nivel central. Su mayor aporte está en la diferenciación regional, en el estudio de casos, como el que se hace de las regiones de Arica y Parinacota, Coquimbo y Los Lagos, como un primer paso para replicarlo luego al resto de Chile. En esta “articulación de actores para la descentralización” encontramos un corazón regionalista, una mirada pensada desde la identidad; es la hora de las regiones, con un enfoque territorial, una visión holística y humanista, y recogiendo además las experiencias latinoamericanas para construir una real conceptualización comprensiva de las dimensiones de análisis. Dr. Marcelo Jara. Facultad de Comunicación, Historia y Ciencias Sociales UCSC

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OPINIÓN

Los desafíos de la región: innovar o morir

Roger Sepúlveda Carrasco Presidente Cidere Biobío

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uestra región del Biobío es maravillosa. Tenemos una riqueza humana, histórica y natural como pocos territorios en el mundo. Por ejemplo, el Gran Concepción cuenta con una importante oferta de educación superior, un sector industrial tradicional diverso que por años ha liderado a nivel nacional en rubros como el forestal, pesquero, siderúrgico y servicios, además de nuevos sectores emergentes, como la biotecnología, la informática, el turismo o los polímeros. Pero también debemos reconocer que en años recientes hemos venido perdiendo ese dinamismo que nos caracterizaba. Hoy nuestra participación en el Producto Interno Bruto (PIB) Nacional alcanza un magro 8,4%, cuando hace 7 años representábamos un 9,5% del total país. Es posible explicar este detrimento en la gravitación que ha venido alcanzando la minería, factor no menor que ha generado un desequilibrio entre las diferentes zonas geográficas de Chile, que se puede explicar con un simple ejemplo: si cada una de las regiones fuera una nación, la región de Antofagasta se encontraría en el lugar 22 del mundo en términos de PIB per cápita similar a Japón, en cambio nuestra región del Biobío estaría situada, con US$ 8.669 por habitante, junto Belice en el lugar 92. Hecho el diagnóstico y pasando a las propuestas, en la Corporación Industrial para el Desarrollo Regional del Biobío, desde ya casi medio siglo hemos abrazado desde el mundo privado el emprendimiento y la innovación como una forma de desarrollo responsable, donde las empresas más relevantes puedan asumir un patrocinio activo de iniciativas

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innovadoras que permitan la búsqueda de nuevas oportunidades con tecnologías de sencillas de aplicación y baja inversión, priorizando las zonas con mayores desigualdades. Asimismo, las autoridades y legisladores deben comprender que el crecimiento económico, el desarrollo y la generación de empleo deben venir de la mano de un incentivo a la generación de nuevas empresas, disminuyendo las trabas legales y administrativas para su constitución, como también para su cierre, fomentando el emprendimiento, apoyando el nacimiento y desarrollo de nuevos sectores industriales. No es sostenible, desde el punto de vista del desarrollo económico de la región, que un 30% de nuestro PIB se explique por lo que suceda en sólo 7 rubros de nuestra matriz productiva, que hoy están siendo abiertamente cuestionados por su real capacidad de innovar y generar riqueza local o bien por que definitivamente ya están en plena crisis.

En Cidere Biobío, hemos abrazado desde el mundo privado el emprendimiento y la innovación como una forma de desarrollo responsable, donde las empresas más relevantes puedan asumir un patrocinio activo de iniciativas innovadoras.


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Revista mirada nº12