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INNOVACIÓN Y DESARROLLO El caso de Cataluña

Manuel Ahedo Profesor de Sociología de la Universidad del País Vasco (EHU/UPV) y miembro del Grupo de Investigación ASO de la URV Alejandro Pizzi Profesor de Sociología de la Universidad de Valencia (UV) y miembro del Grupo de Investigación ASO de la URV Ángel Belzunegui Profesor de Sociología de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y miembro del Grupo de Investigación ASO de la URV

Valencia, 2014


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ÍNDICE PRESENTACIÓN.................................................................................... 11

Capítulo 1

INNOVACIÓN Y DESARROLLO EN EL CAPITALISMO DEL SIGLO XXI 1.1. INNOVACIÓN, ECONOMÍA Y SOCIEDAD AL INICIO DEL SIGLO XXI......................................................................................... 13 1.2. EL SISTEMA DE INNOVACIÓN EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN ECONÓMICA................................................................. 21 1.3. SISTEMA REGIONAL DE INNOVACIÓN Y PYMES..................... 25 1.3.1. El sistema institucional de innovación (SII) y las políticas de innovación............................................................................ 26 1.3.2. El sistema empresarial de innovación y las PYMEs industriales......................................................................................... 36 1.4. CASO Y METODOLOGÍA.............................................................. 38

Capítulo 2

SOCIEDAD E INNOVACIÓN EN ESPAÑA Y CATALUÑA 2.1. DIVERSIDAD Y DIFERENCIAS REGIONALES EN ESPAÑA COMO CONTEXTO PARA LA INNOVACIÓN.................................. 43 2.1.1. Las diferencias territoriales en el producto interior y en la renta..................................................................................... 44 2.1.2. El contexto institucional: la participación del sector público. 51 2.1.3. El contexto de las competencias formativas en España.......... 54 2.1.4. El contexto laboral y la innovación....................................... 68 2.2. CATALUÑA: SOCIEDAD, INDUSTRIA E INNOVACIÓN.............. 86 2.2.1. La economía industrial catalana. Empresas, sectores, innovación, y crisis.......................................................................... 86 2.2.2. El sistema catalán de innovación: Inputs, outputs y mecanismos....................................................................................... 93 2.2.3. Algunas claves organizativas e institucionales de la industria e innovación catalana........................................................... 126 2.2.4. Conclusiones: ¿Qué modelo de innovación? ¿STI vs. DUI?.. 131 2.3. BIBLIOGRAFÍA ESPECÍFICA SOBRE LA ECONOMÍA, INDUSTRIA E INNOVACIÓN EN CATALUÑA........................................ 134


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Índice

Capítulo 3

EL SISTEMA INSTITUCIONAL DE INNOVACIÓN: LAS POLÍTICAS DE INNOVACIÓN 3.1. LOS AGENTES INSTITUCIONALES DEL SISTEMA Y DE LAS POLÍTICAS...................................................................................... 135 3.1.1. Universidades........................................................................ 136 3.1.2. Centros o Institutos públicos de investigación....................... 136 3.1.3. Redes Tecnológicas............................................................... 138 3.1.4. TECNIO (2009): CTA, CT, IT.............................................. 142 3.1.5. Unidades de I+D empresariales............................................. 143 3.1.6. Otros agentes........................................................................ 143 3.2. LAS POLÍTICAS DE INNOVACIÓN: EVOLUCIÓN, ORGANISMOS E HITOS CLAVE.................................................................... 144 3.2.1. Organismos e hitos clave...................................................... 144 3.2.2. La nueva política tecnológica: TECNIO................................ 156 3.2.3. Las políticas industriales....................................................... 158 3.2.4. Fases de las políticas de innovación...................................... 159 3.3. EL SISTEMA Y LAS POLÍTICAS DE INNOVACIÓN. LA VISIÓN DE LOS AGENTES.......................................................................... 161 3.4. POLÍTICAS Y SISTEMA.................................................................. 181 3.4.1. Cuestiones clave de las políticas de innovación..................... 181 3.4.2. La importancia de las instituciones políticas, culturales y sociales..................................................................................... 185 3.5. CONCLUSIONES. HACIA LA INTEGRACIÓN DE LOS MODELOS DUI Y STI............................................................................... 195 3.6. REFERENCIAS, PUBLICACIONES Y ANEXO DE ENTREVISTAS. 197

Capítulo 4

EL SISTEMA EMPRESARIAL DE INNOVACIÓN: LAS PYMES INDUSTRIALES 4.1. LAS PYMES INDUSTRIALES ENTREVISTADAS: CARACTERÍSTICAS, TAMAÑO Y SECTORES..................................................... 201 4.1.1. Características de la muestra de 22 Pymes industriales analizadas..................................................................................... 202 4.2. FACTORES INTERNOS: estrategias, tipos, gestión y participación de los empleados.............................................................................. 203 4.2.1. Estrategias de innovación...................................................... 205 4.2.2. Tipos de Innovación: producto, proceso y organizativo........ 210 4.2.3. Gestión de la Innovación...................................................... 217 4.3. RELACIONES EXTERNAS: CON LOS AGENTES DEL SISTEMA I+D, Y ENTRE PYMES.................................................................... 234


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Índice

4.3.1. Relaciones Pymes Industriales-Agentes del sistema I+D......... 234 4.3.2. Problemas en las relaciones Pymes-Sistema I+D.................... 235 4.3.3. Relación y colaboración entre Pymes.................................... 239 4.4. POLÍTICAS DE INNOVACIÓN EN CATALUÑA: LA VISIÓN DE LAS PYMES INDUSTRIALES.......................................................... 243 4.4.1. Las políticas públicas (industriales, etc.)................................ 244 4.4.2. Políticas industriales y Pymes................................................ 245 4.4.3. Ayudas a la innovación......................................................... 248 4.5. ASPECTOS SOCIALES, CULTURALES Y POLÍTICOS EN EL DIFÍCIL CAMINO DE LAS PYMES PARA INNOVAR.......................... 251

Capítulo 5

CONCLUSIONES 5.1. RELACIÓN ENTRE INSTITUCIONES Y EMPRESAS. LAS POLÍTICAS DE INNOVACIÓN EN CATALUÑA.................................... 253 5.2. INNOVACIÓN Y DESARROLLO EN CATALUÑA. ¿HACIA UN MODELO IRI INTEGRADO?........................................................ 255 5.3. RETOS INSTITUCIONALES PARA LA SOCIEDAD CATALANA EN EL CAPITALISMO DEL SIGLO XXI........................................ 258 5.3.1. Instituciones generales.......................................................... 258 5.3.2. Instituciones políticas: administración pública y políticas públicas.................................................................................... 259 5.3.3. Instituciones culturales: cultura social y papel de la ciencia social.................................................................................... 260 5.3.4. Instituciones sociales: estructura social y productiva............. 261 REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFÍA......................................................... 265


PRESENTACIÓN El presente libro es el resultado de un proyecto de investigación “Pymes Industriales y Sistema de Innovación. El caso de Cataluña” (2009-2011) financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España. Ha sido un sub-proyecto dentro de un proyecto coordinado que ha analizado otros dos casos: los casos de las Comunidades Autónomas de Euskadi o País Vasco y de Navarra, coordinado por Mikel Olazarán de la Universidad del País Vasco. El equipo del proyecto dentro del grupo de investigación ASO (Análisis Social y Organizativo) de la Universitat Rovira y Virgili (URV) ha estado sido el compuesto formado por los tres autores de este libro. Alejandro Pizzi es el autor principal del Capítulo 4. Ángel Belzunegui es el autor principal del Capítulo 2.1. Manu Ahedo es el autor principal del resto de los capítulos y coordinador responsable del proyecto y de la publicación. A lo largo del proyecto no han faltado comentarios, sugerencias y buenas ideas tanto por parte de los otros equipos del proyecto coordinado, como otros muchos de los miembros del grupo ASO de la URV; a todos quiero mostrar nuestro agradecimiento. Esperamos que este libro sirva para dar un impulso a la sociología y a los estudios sociales de la economía y de la innovación en estos momentos de grave crisis socio-económica. Para un investigador no nativo, el poder haber llevado a cabo este proyecto ha supuesto la mejor forma de conocer en profundidad la sociedad y la economía catalana, con la que he intentado mantener la necesaria relación de cercanía-empatía y de distancia-escepticismo para proceder a su comprensión. Ha sido por tanto un rico proceso para poder avanzar en la base intelectual como científico social. Manu Ahedo Bilbao, octubre, 2012


Capítulo 1

INNOVACIÓN Y DESARROLLO EN EL CAPITALISMO DEL SIGLO XXI 1.1. INNOVACIÓN, ECONOMÍA Y SOCIEDAD AL INICIO DEL SIGLO XXI La primera década del siglo XXI ha evidenciado que el capitalismo adquirió en las últimas décadas unas características nuevas de funcionamiento. Dejando a un lado las narrativas sensacionalistas, y desde una visión realista y empírica, se pueden indicar dos aspectos novedosos en el capitalismo actual: la globalización productiva, comercial y financiera, y el cambio tecnológico y de conocimiento en la producción y en el consumo1. Primero, el capitalismo se ha globalizado de manera significativa, y prácticamente todas las economías nacionales o sub-nacionales están en mayor o menor grado afectadas por las dinámicas y los flujos transnacionales de capital, producción, comercio y consumo. La crisis mundial, especialmente europea y norteamericana, iniciada en el 2008 ha provocado uno de los mayores procesos de reflexión sobre la viabilidad presente y futura de este capitalismo globalizado y financiarizado. Tras varias décadas de políticas neo-liberales y de desregulación, siguiendo las recomendaciones de las teorías económicas neo-clásicas ortodoxas, la relación entre mercados, estados y sociedades se ha hecho compleja, difícil y problemática. Los mercados se han globalizado, y los estados y las sociedades democráticas se muestran incapaces de gestionar la complejidad y las lógicas de los mercados. La relación entre los mercados financieros, los estados y las democracias es, según Rodrik (2011) un trilema, ya que los tres elementos tienen lógicas contrapuestas; un trilema, con una coexistencia más difícil y compleja si cabe para el caso de España, dado el proceso de integración económico y monetario en la Unión Europea.

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Para esta visión realista, se han tomado varias referencias como Tonkiss (2005) y Doogan (2009).


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Segundo, los avances tecnológicos han facilitado el crecimiento, la difusión y la distribución de información, y una mayor intensidad en los procesos productivos. Las economías desarrolladas post-fordistas se han ido convirtiendo en economías culturalizadas, de signos y espacios, donde la información y el conocimiento se han convertido en factores clave de producción y de competencia (Lash y Urry, 2004). Por su parte, las economías en desarrollo han visto obstaculizado su natural o esperado proceso de industrialización y de desarrollo tecnológico por el nuevo orden de la economía y el comercio mundial, en el que solamente algunos países asiáticos han encontrado su camino de prosperidad industrial. La sociedad del siglo XXI manifiesta una serie de rasgos diferentes. Las estructuras y las estratificaciones sociales se han fragmentado y segmentado, aumentado las diferencias entre los grupos profesionales de alta cualificación, y los grupos sociales de baja cualificación, provocando una cierta disminución de la clase media. El auge del individualismo, el aumento del nivel educativo de la población, el desarrollo de la sociedad de la información y de las redes, y la creciente movilidad geográfica, han aumentado las posibilidades y las prácticas de reflexión individual y colectiva en las sociedades avanzadas2. A lo largo del siglo XX las sociedades de los estado-nación o nación-estado han convergido hacia patrones formales de organización política, económica y social, de la mano de la expansión de las ciencias y de los grupos profesionales y de expertos, contribuyendo al desarrollo de la sociedad-mundo (Dodri, et al 2006). Sin olvidar la estructura social de la propiedad, la información, la educación y el conocimiento se han convertido en fuente de cambio social, de poder y de oportunidades. La innovación ha emergido como el nuevo mantra de esta emergente realidad social y económica. En las últimas décadas el desarrollo socio-económico se presenta cada vez más vinculado a la generación y aplicación de conocimiento y de aprendizaje en procesos de innovación con mayor o menor contenido tecnológico. Estudios comparados en el marco de las economías avanzadas de la OCDE han observado

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Tal y como propone el concepto de “modernización reflexiva” de Beck, Giddens y Lash (1994)


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que sociedades que muestran un alto nivel de desarrollo socio-económico tienen también altos niveles de actividad innovadora. En el capitalismo de estas primeras décadas del siglo XXI el crecimiento económico de las economías nacionales viene explicado cada vez más por la cantidad y calidad de innovación, tanto innovación radical como incremental, así como en producto, en proceso o en mercado. Pero, realmente, ¿qué sabemos sobre la relación entre la innovación-tecnología y la sociedad-economía? No se conoce todavía bien el efecto de la innovación, y de los inputs en innovación sobre la sociedad y la economía. La medición y el análisis de la innovación deben vincularse a otros indicadores de la economía y de la sociedad, como el empleo, el crecimiento, la productividad y la competitividad. La innovación y el cambio tecnológico son factores que promueven el desarrollo socio-económico, pero otros factores siguen siendo importantes, como el capital humano, físico, y social, y variables como las características sectoriales, históricas, evolutivas, etc. En el creciente discurso sobre innovación, conocimiento, etc. es necesario analizar la innovación como un factor junto a otros muchos que llevan a una sociedad al desarrollo y la prosperidad. Falta todavía mucho para conocer los mecanismos sociales que hacen virtuosa la relación entre innovación y desarrollo. En lo referente al crecimiento y al desarrollo económico, más allá de las fuertes y crecientes intuiciones sobre su importancia, la relación positiva entre innovación y economía no está del todo clara. Verspagen (2005) y Fageberg y Verspagen (2010) analizan la importancia que en la ciencia económica recibe la tecnología para explicar el crecimiento económico y de los países. Según estos autores, fue en los años 60 cuando surgió la idea de que las diferencias en desarrollo económico se debían a diferencias tecnológicas. Esta idea era consistente con la visión de Schumpeter sobre el crecimiento y el desarrollo. En los años 80 proliferaron los estudios comparados de las diferencias en el nivel de desarrollo, según el desarrollo tecnológico, llamadas “nuevas teoría de crecimiento”3. Se argumenta que el avance tecnológico para ponerse al nivel de los avanzados no es un fenómeno pasivo, sino que

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Desarrollada por autores como Lucas (1988); Romer (1990); y Aghion y Howitt (1992), citados en Verspagen (2005).


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requiere de la existencia en el país de capacidades para la captura tecnológica4. Es decir, se requiere en las sociedades una serie de capacidades sociales e institucionales que faciliten el desarrollo industrial y tecnológico. Sin embargo, sigue habiendo solapamiento conceptual y la relación entre los argumentos conceptuales y la evidencia empírica sigue siendo débil. En otras ciencias sociales el desarrollo económico ha sido explicado como el resultado de factores como el capital social sistémico o generalizado (es decir, las relaciones sociales de coordinación, confianza y cooperación), el alto nivel educativo de la población, el buen quehacer de los Estados y gobiernos (Estados desarrollistas), e incluso la cultura y las creencias religiosas. Asimismo, se ha reflexionado sobre el significado del crecimiento, ya que el mero crecimiento económico no es una condición necesaria para el desarrollo o prosperidad social general. Actualmente está cuestionado el crecimiento económico o el producto interior bruto per capita como indicador paradigmático de progreso social. Científicos sociales, como Sen (1999), han propuesto otros indicadores de progreso y prosperidad, que van más allá del crecimiento económico y del PIB per capita, y que aspiran a integrar los elementos objetivos o materiales con los subjetivos o culturales (Stiglitz, Sen y Fitoussi, 2013). ¿Qué es el desarrollo social? El desarrollo social se puede definir como el aumento generalizado de la prosperidad y el bienestar con un mínimo de cohesión y justicia social. Este tipo de desarrollo social en las economías industriales avanzadas viene de dos posibles mecanismos: a) de un aumento de la actividad, el valor y la riqueza por parte de la mayoría de la población: este tipo de desarrollo social se suele conseguir principalmente con mecanismos que igualen los salarios y los ingresos; y b) de la redistribución en la población de la riqueza generada por sectores específicos de la sociedad, a cargo de instituciones legitimas y públicas como el Estado democrático. En las economías post-industriales actuales el primer mecanismo tiene obstáculos, tal y

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Tal y como recogen Verspagen (2005) y Fageberg, Schrolec y Verspagen (2010): así surgieron los conceptos de “capabilidad social” (Ohkawa y Rosovsky, 1974; Abramovitz, 1986), “capacidad de absorción” (Cohen y Levintal, 1990), “capabilidad tecnológica” (Kim, 1997), “sistema de innovación” (Lundvall, 1992; Nelson, 1993; Edquist, 1997) y “capacidad de innovación” (Furman et al., 2002).


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como se observa en los datos de crecientes diferencias en ingresos y rentas en los países avanzados, y el segundo mecanismo parece haber adquirido más importancia, dada la mayor especialización y heterogeneidad de la actividad económica y productiva. Esta distinción es aplicable a la relación entre innovación y desarrollo. En la generación de actividad y valor, la prosperidad derivada de la innovación puede afectar a la mayoría de la población o solamente a unos sectores o grupos sociales específicos. ¿Cuáles pueden ser los factores o mecanismos sociales que vinculan la innovación y la tecnología con el desarrollo socio-económico en nuestras sociedades actuales? En el Cuadro 1.1. de abajo se presentan los tres principales factores y mecanismos sociales. Cuadro 1.1.1. PRINCIPALES FACTORES SOCIALES PARA EL DESARROLLO Capacidades Sociales Conceptos clave

Competencia técnica o nivel de educación Experiencia en la organización y gestión de grandes empresas Instituciones y mercados financieros para movilizar capital Honestidad y confianza (trust) Estabilidad de gobiernos y efectividad en la definición y aplicación de reglas de apoyo al crecimiento económico Capacidades tecnológicas y de aprendizaje

Capital Social Redes Sociales Asociacionismo cívico Proximidad e interacción Confianza públicoprivada Bienes privados colectivos

Capacidad SocioInstitucional Cooperación públicoprivada Sector y Políticas Públicas efectivas Equilibrio en valores individualismocolectivismo

Bienes públicos colectivos

Ejemplos Europa Occidental en la representativos Posguerra.

Regiones subnacionales y países pequeños homogéneos

Países de Asia Oriental (Japón, Corea del Sur, Singapur, etc.), los nuevos capitalismos de bienestar nórdicos

Algunos autores

(Lundvall, 2001; Triglia, 2001, etc.)

(Evans, 1995; Woolcock, 1998; Sen, 1999; etc.)

(Romer, 1990; Abramovitz, 1994; Freeman, 1987, 2002, etc.)

Fuente: Elaboración propia.


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En primer lugar, aunque la teoría económica ha tenido problemas para incorporar los factores sociales y culturales, algunos economistas, como Abramowitz (1994), han reconocido la importancia de factores sociales, o lo que el denominó como “capacidades sociales”. De la lista de capacidades sociales propuestas por Abramowitz las más subrayadas han sido las capacidades educativo-tecnológicas. La economía institucional de las últimas décadas ha enfatizado la importancia de las leyes y de las reglas de juego formales para la relación eficiente entre agentes y empresas en mercados adecuadamente regulados. En segundo lugar, en las últimas décadas el concepto de capital social, definido como redes de contactos y relaciones sociales positivas o de confianza, ha sido considerado como un mecanismo social que impulsa dinámicas de desarrollo tanto a nivel general de una sociedad nacional, como a ámbitos sub-nacionales, como grupos, sectores, territorios o localidades. Sin embargo, la visión predominante del capital social ha sido mayormente de carácter micro, ha sido considerado un generador de bienes colectivos de carácter privado; y ha sido investigado en base a encuestas sobre percepción de confianza hacia otras personas. El capital social también se ha estudiado en una perspectiva más macro o sistémica, enfatizando la dimensión formal; en muchos casos se ha investigado en base al nivel de afiliación a organizaciones asociativas, y a la opinión sobre instituciones públicas. El tercer tipo de mecanismo se refiere a los factores institucionales en una dimensión más amplia y estructural, entre los que destaca la relación entre Estado y Sociedad a nivel general, y de forma más específica entre el Gobierno y los sectores respectivos de la sociedad. Este factor se puede denominar como capacidad socio-institucional. La general cooperación público-privada se concretaría en la organización de la relación y la colaboración organizativa entre las agencias públicas y los principales grupos productivos de los sectores industriales (empresariado, profesionales y empleados), y se reflejaría en políticas públicas efectivas, destinadas a la generación de bienes colectivos públicos. Los bienes colectivos públicos no son ayudas o subsidios, sino actividades destinadas a desarrollar capacidades, y se orientan más allá del sector o industria para alcanzar a grandes colectivos de la sociedad, y con un contenido lo más trans-sectorial posible. La clave


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es el desarrollo de capacidades transversales que sean a su vez beneficiosas para sectores productivos concretos. En la literatura académica este factor de capacidades socio-institucionales se relaciona con el capital social positivo intermediado por el Estado en sus políticas públicas (Woolcok, 1998), en la sinergia entre el Estado y la sociedad civil desde la autonomía incrustada (Evans, 1995), o diferentes formas de capacitaciones. El enfoque del desarrollo humano basado en las “capabilities”, de Amartya Sen, con su libro de 1999 conteniendo formulación más desarrollada, ha generado una intensa literatura en las ciencias sociales; desde la revisión sobre lo que realmente argumenta (Robeyns, 2005), hasta discusiones sobre su estudio y aplicabilidad desde la sociología (Zimmermann, 2006), hasta su aplicación al análisis de las políticas activas (Bonvin y Orton, 2009). No cabe duda que una sociedad en la que sus individuos de forma individual y colectiva en organizaciones utilizan, desarrollan y mejoran sus capacidades dentro de unas opciones y derechos de elección es sin duda un mecanismo de progreso y prosperidad, en contextos democráticos. Para el desarrollo de las capacidades como bienes públicos es necesario que el propio sector público sea legítimo y efectivo. Y ciñéndonos al tema de este libro, ¿contribuye la innovación tecnológica y económica al desarrollo y prosperidad de una sociedad? Sí, pero depende de dos cuestiones generales. En primer lugar, depende de lo que se entienda por innovación. En este sentido hay que aclarar qué se entiende por innovación y desarrollar los instrumentos correspondientes de medición del fenómeno. A nivel de definición, Smith (2005) y Unger (2005) indican importantes problemas a la hora de medir la innovación. La definición de innovación ha ido ampliándose desde la original definición centrada en el cambio técnico radical o de producto, hacia el reconocimiento de las innovaciones de proceso, menos radicales, de producto incrementales, organizativas y de mercado o marketing. Los datos comparados han sido una fuente clara de estímulo en la mejora de la medición de la innovación, y organismos como la OCDE y la Unión Europea han impulsado el desarrollo de los sistemas de medición de la innovación. El avance en la medición de la innovación ha ido acompañada de nuevas literaturas y enfoques, como: a) una creciente literatura que ha


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tratado cuestiones como la innovación escondida, que no aparece en las estadísticas, pero que es efectiva para sus empresas y organizaciones (Arundel et al 2008); y estudios sobre la eficiencia de los sistemas y de los gastos o inputs en I+D (Zabala-Iturriagagoitia et al 2007; Hollanders y Esser, 2007). En segundo lugar, la innovación puede generar prosperidad en la medida en que la problemática respecto a la actividad de innovación de una economía y sociedad recibe un diagnóstico adecuado y un tratamiento efectivo al caso particular en las políticas públicas. En el diagnóstico y en el tratamiento cabe destacar el papel que tiene la ciencia social y en especial la ciencia económica, como generadora de una representación explicativa y normativa de la realidad social y económica, que tienden a legitimar las intervenciones de las autoridades estatales o gubernamentales en sus políticas y actuaciones públicas. En la constitución o construcción de la sociedad actual, la importancia de la relación conocimiento-realidad ha recibido diversos tratamientos en la teoría social y sociológica: la doble hermenéutica (Giddens), la relación entre doxa y habitus (Bourdieu), la sociedad como una distribución general de una profecía que se auto-cumple a través de las prácticas y las interacciones sociales (Barnes). Law y Urry (2004) reflexionan sobre los procesos históricos de medio y largo plazo por los que la ciencia social contribuye a crear la propia realidad social5. Las ciencias sociales en la sociedad actual no pueden ser ajenas a su papel de autoridad normativa, y al uso aplicado de su conocimiento por la sociedad y especialmente por el poder público y privado. Los discursos académicos sobre las grandes cuestiones de las sociedades y organizaciones ejercen de poderosas narrativas a modo de ideologías que se auto-realizan en algún sentido o grado6. Dentro de las ciencias sociales, las ciencias económicas y de gestión han tenido un claro uso normativo, y han sido ampliamente utilizadas por

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Efectos en este sentido en plazos más cortos han sido investigados dentro de los programas políticos neoliberales que han dominado los países desarrollados en las últimas décadas, como pueden ser los casos de mercados financieros desregulados, la mercantilización utilitarista del cambio climático y otras cuestiones medioambientales, etc. Doogan analiza el ambivalente y estratégico efecto de las ideologías de gestión y de cambio social en las dinámicas de cambio del capitalismo reciente.


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las instancias gubernamentales en las políticas económicas, y por los líderes de gestión en sus políticas de gestión. Este segundo factor institucional y cultural es difícil de medir y de analizar. Por ejemplo, según reconocidos rankings de excelencia en las ciencias económicas, uno de los primeros centros de investigación en materia económica del mundo fuera de los EUA es la Barcelona Graduate School of Economics7. Este centro depende del Departamento de Economía de la Universidad Pompeu Fabra, una joven universidad promovida por el Gobierno catalán, con una fuerte especialización en economía. Si uno mira en los ranking de estos tipos de centros y busca por centros de países con economías con mayor prosperidad, como los países nórdicos, germánicos, etc., hay que bajar mucho en la clasificación para encontrarlos. En Barcelona, según diversos ranking de las últimas décadas, hay también dos de las mejores Business School a nivel mundial, las escuelas privadas ESADE y IESE. Si observamos la procedencia y vinculación de muchos de los altos responsables político-administrativos del Gobierno Catalán de las últimas décadas, especialmente en temas socio-económicos, tecnológicos, científicos, etc., se ve el vínculo con estas universidades y centros de educación superior. ¿Cuál es el efecto en la economía regional de contar en la capital catalana con reputados centros de investigación y docencia en economía y gestión? La respuesta no es fácil, pero el efecto no parece ser positivo, si se tiene en cuenta el bajo crecimiento medio del PIB de la economía catalana en los años 90 y 20008.

1.2. EL SISTEMA DE INNOVACIÓN EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN ECONÓMICA En los años 90 se desarrolló la teoría del “sistema nacional de innovación” (national innovation system, NIS) como una concepción 7

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http://www.barcelonagse.eu/research-rankings.html (consultado en marzo de 2012) Como los primeros puestos de estos ranking los ocupan centros de los Estados Unidos de América, y dada la crisis económica desde el 2008 en el país, también se puede hacer la misma pregunta, especificando por qué su “puntera” ciencia económica no detectó el deterioro y el riesgo del sistema financiero del país, y por ende de su economía.


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alternativa a la visión económica clásica sobre la tecnología y el conocimiento. Un Sistema: a) consta de dos constituyentes: componentes y relaciones entre ellos: b) tiene una función: provee, genera u obtiene algo; y c) tiene unas fronteras que de alguna manera lo separa del contexto o entorno. Un Sistema de Innovación (SI) consta de agentes, roles y reglas en sus tres partes principales: insumos, actividades o mecanismos y resultados. Dentro del enfoque Sistema (Nacional) de Innovación (SNI), el funcionamiento sistémico ha sido particularmente desarrollado por autores como Edquist (1997, 2005), Lundvall (1992, 2001), etc. Para Fagerberg, et al. (2005) una de las grandes cuestiones a tener en cuenta es la naturaleza sistémica de la innovación9. Sin embargo, estos autores reconocen las carencias teóricas del enfoque, y optan por una apuesta práctica y analítica del enfoque SI. Este enfoque práctico sirve para analizar temas relevantes, como las universidades, el financiamiento, los derechos de propiedad intelectual, la geografía, y la globalización y las empresas multi-nacionales. Edquist (1997, 2005) distingue dos tipos de componentes principales de un sistema de innovación: las “organizaciones” o agentes, y las “instituciones” o las reglas de juego. Las “organizaciones” se definen como estructuras formales con un objetivo explícito, creadas conscientemente por los agentes, como empresas, universidades, asociaciones de capital riesgo y agencias públicas de política de innovación, que pueden cumplir un papel relacionado con la producción del conocimiento, su distribución, o la regulación del marco legal del sistema de innovación. Las interacciones entre los agentes quedan reflejadas en las “instituciones” o las reglas de juego. Las “instituciones” son conjuntos de hábitos comunes, rutinas, prácticas establecidas, reglas o leyes que regulan las relaciones e interacciones entre agentes. En suma, la perspectiva NIS enfatiza la importancia de factores organi-

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Los otros tres grandes temas tratados en el Handbook editados por estos autores son: a) la producción de la innovación (Innovation in the making), donde se discute el nivel empresarial, organizativo y de redes; b) Cómo difiere la innovación (How innovation differs), donde se recogen principalmente las contribuciones de los enfoques sectoriales y evolutivos; y c) Innovación y resultados (Innovation and performance), en donde, junto a la relación entre innovación y crecimiento económico, empleo y competitividad, se reflexiona sobre el papel de las políticas públicas a la hora de hacer más efectivo y eficaz el sistema y los procesos de innovación.


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zacionales, institucionales y culturales en los procesos de creación y aplicación de nuevo conocimiento (Dosi et al 1988; Lundvall 1992; Lundvall et al 2002; Edquist 1997; Edquist y McKelvey, 2000; Laredo y Mustar 2001; Sharif 2006). La idea central de la perspectiva del NIS es que las relaciones sociales entre personas, organizaciones e instituciones juegan un papel importante en los procesos de innovación, que van por tanto más allá de las relaciones meramente económicas caracterizadas por la acción racional instrumental y utilitarista. La perspectiva de los sistemas de innovación parte de la premisa de que las redes formales e informales entre agentes (empresas, gobierno, agentes de I+D, otros agentes del entorno) en un contexto de confianza permite minimizar los costes de transacción, facilitando el intercambio de conocimientos tácitos de carácter innovador (Cooke, Gómez-Uranga y Etxeberria, 1997). El capital social contribuye a la innovación al reducir los costes transaccionales en las relaciones entre empresas y entre empresas y otros actores, los costes de investigación e información, los costes de negociación y decisión y los costes de implementación de políticas y programas (Maskell 2001). La confianza, la reciprocidad, los valores compartidos, las redes y las normas facilitan la transferencia de información y conocimiento. Los “fallos del mercado” para el intercambio de conocimiento entre empresas pueden superarse si las relaciones puramente de cálculo utilitarista son reemplazadas por acuerdos de intercambio recíprocos basados en la confianza. El desarrollo de la teoría de los sistemas nacionales de innovación (NIS) trajo consigo un cuestionamiento del modelo linear del proceso de innovación y de las políticas asociadas al mismo (Lundvall 1992, Nelson 1993, Freeman 1987, Edquist 1997). Una de las características principales de la política tecnológica o política de I+D desarrollada en las décadas de los 80 y 90 fue la creación de infraestructuras de I+D como centros tecnológicos, parques tecnológicos y otras estructuras de interfaz e intermediación. La perspectiva del “empuje tecnológico” (technology push), o modelo linear tecnológico, iba dirigida a la provisión de “inputs de I+D” (política de oferta) que pudieran ser utilizados por la demanda empresarial (incentivada por instrumentos como los proyectos de cooperación empresa-agentes de I+D).


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Manuel Ahedo - Alejandro Pizzi - Ángel Belzunegui

En los últimos años se ha dedicado una atención creciente al entorno regional de la innovación (regional innovation system, RIS) (Cooke 1998, Storper 1997, Cooke y Morgan 1998, Maskell y Malmberg 1999, Braczyk et al 2004), muy relevante en el caso de las Pymes, cuya importancia como actor económico central está siendo crecientemente reconocida y estudiada (Rothwell y Zegveld 1982; Acs y Audretsch 1990; Baldwin and Gellatly 2003). En paralelo han surgido dudas sobre el papel de las infraestructuras de transferencia de tecnología como soporte a las Pymes creadas bajo el prisma de las “políticas de oferta tecnológica” desde los años ochenta (Landabaso 2000; Kaufmann y Wagner 2003; Meeus et al. 2000; Todtling y Trippl 2005; Woolgar et al. 1998). Asimismo, el concepto NIS ha sido desarrollado en distintas direcciones y se ha relacionado con literaturas como sistemas, distritos y clusters regionales, sistemas tecnológicos (Carlsson y Jacobsson 1997), sistemas sectoriales (Breschi y Malerba 1997), sistemas nacionales empresariales (Whitley 1992, 1999), variantes del capitalismo (Hall y Soscike 2001, Amable 2003) y mercados/relaciones laborales y redes profesionales (Sorge y Streek 1993; Bougrain y Haudeville 2002; Lam 2002). Los últimos desarrollos en la literatura sobre Sistemas de Innovación (SI) coinciden en la diferenciación de dos grandes tipos de SI (Lorenz y Lundvall, 2006; Casper y Van Waarden, 2005, entre otros): la visión estrecha del tipo Science-Technology-Innovation (STI), y la visión amplia del tipo Doing-Using-Interacting (DUI). Mientras el STI tiende a mantener una importancia de la visión linear y formal de la innovación, el DUI enfatiza los procesos de abajo-arriba nolineares, informales y multidireccionales de aprendizaje y flujos de conocimiento, en proximidad al sistema productivo. Mientras el STI prioriza el conocimiento desde la investigación, la educación superior, la gran empresa, etc., junto a jerarquías formales y fuertes regulaciones (propiedad intelectual, patentes, etc.), el DUI prioriza el aprendizaje desde las empresas (Pymes), el sistema educativo y de formación (formación profesional inicial y continua), desde regulaciones blandas y relaciones interactivas. En una perspectiva macro-sociológica, mientras el STI puede ser visto como un instrumento de generación de ciertas elites de investigación, el DUI opta por la distribución y difusión del conocimiento tanto en amplios espectros de la sociedad como en la organización del trabajo.


Innovación y desarrollo. El caso de Cataluña

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1.3. SISTEMA REGIONAL DE INNOVACIÓN Y PYMES Muchas regiones dentro de países con un tamaño considerable como Alemania, Italia, España, etc. suelen presentar los dos elementos característicos de un sistema regional de innovación (SRI): a) un sistema institucional de generación y transferencia de conocimiento y de apoyo a la innovación, que suele ser objeto de atención en las diferentes políticas de innovación; y b) una presencia importante de Pymes industriales que presentan un comportamiento innovador, a través de diferentes tipos de relación vertical y horizontal. En una revisión reciente del concepto de Regional Innovation System (RIS) en Asheim et al (2009) se indica que sobre todo en algunos países el concepto RIS se ha asimilado al de clusters, sobretodo en territorios sub-nacionales de bajo nivel de diversificación industrial, como en áreas urbanas industriales. Para el análisis de un RIS y del papel de las Pymes en el mismo, se puede diferenciar dos niveles o dimensiones de análisis: la dimensión institucional y la dimensión empresarial. La innovación es un ámbito en el que abundan las instituciones, especialmente las públicas (Universidades y Centros de Investigación), semi-públicas y públicoprivadas (Fundaciones, algunos Centros Tecnológicos, etc.) privadas con fuerte financiación pública (Centros Tecnológicos, Laboratorios, etc.), así como un conjunto importante de regulaciones, leyes y actuaciones gubernamentales. Por otra parte, las empresas son las que en última instancia innovan y crean dinamismo al tejido productivo. En el caso de que el sistema empresarial esté dominado por Pymes industriales o manufactureras, como es el caso de muchos países y regiones europeas y muchos países en desarrollo, el sistema de innovación adquiere una lógica particular, determinada por las prácticas productivas de las Pymes industriales en sus sectores de actividad. La relación complementaria y sinérgica entre la dimensión institucional y la dimensión empresarial es clave para que el SRI sea efectivo y dinámico. A continuación se detallan las dimensiones o sistemas institucionales y empresariales del marco de análisis, que se puede observar en la Figura 1.1. (ver en página 40).

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