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LA OBLIGACIÓN DE PAGO DE LA PRIMA EN LA LEY DE CONTRATO DE SEGURO

JOSÉ CARLOS VÁZQUEZ CUETO Prof. Titular de Derecho Mercantil Universidad de Sevilla

tirant lo b anch Valencia, 2007


Copyright ® 2007 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www.tirant.com).

© JOSÉ CARLOS VÁZQUEZ CUETO

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es DEPOSITO LEGAL: I.S.B.N.: 978 - 84 - 8456 - 879 - 7


ÍNDICE PRÓLOGO .............................................................................................

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ABREVIATURAS .................................................................................

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Capítulo I CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA PRIMA DEL CONTRATO DE SEGURO 1. CONCEPTO, SIGNIFICACIÓN Y NATURALEZA ...................... 2. LOS PRINCIPIOS CONFIGURADORES DEL RÉGIMEN JURÍDICO DE LA PRIMA ...................................................................... 2.1. Formulaciones conceptuales generales .................................. 2.2. Especial consideración del principio de indivisibilidad ........

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Capítulo II LA OBLIGACIÓN DE PAGO DE LA PRIMA 1. CONSIDERACIONES PREVIAS SOBRE LA DISCIPLINA DISPUESTA POR LOS ARTS. 14 Y 15 LCS ....................................... 1.1. Planteamiento general ............................................................ 1.2. Carácter de la disciplina ......................................................... 1.3. Ámbito de aplicación de la disciplina ..................................... 2. LA OBLIGACIÓN DE PAGO DE LA PRIMA: ELEMENTO OBJETIVO ................................................................................................ 2.1. La prestación del tomador. Naturaleza y determinación ..... 2.2. El importe de la prima ............................................................ 2.3. Contenido del pago .................................................................. 2.3.1. La aplicación de las reglas del Derecho común para la liquidación de la prima ................................................ 2.3.2. El empleo de títulos cambiarios como medio para la liquidación de las primas ............................................ 2.3.3. El pago por compensación ........................................... 3. LA OBLIGACIÓN DE PAGO DE LA PRIMA: ELEMENTOS SUBJETIVOS ......................................................................................... 3.1. El sujeto pasivo de la obligación ............................................. 3.1.1. El tomador como deudor de la prima .......................... 3.1.2. La sucesión en la cualidad de tomador ....................... 3.1.3. La declaración de concurso del tomador ..................... 3.1.4. Otros sujetos, interesados o no, en el pago de la prima.

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3.2. El sujeto activo de la obligación. ............................................ 3.2.1. El asegurador como acreedor de la prima .................. 3.2.2. La actuación de los auxiliares del asegurador en el cobro de las primas ...................................................... 4. LA OBLIGACIÓN DE PAGO DE LA PRIMA: ELEMENTOS CIRCUNSTANCIALES ......................................................................... 4.1. El elemento temporal .............................................................. 4.2. El elemento espacial ............................................................... 5. LA PRUEBA DEL PAGO DE LA PRIMA .....................................

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Capítulo III EL INCUMPLIMIENTO DE LA OBLIGACIÓN DE PAGO DE LA PRIMA: SUS CONSECUENCIAS JURÍDICAS 1. CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA DISCIPLINA DE LA LCS EN MATERIA DE IMPAGO DE LA PRIMA ............ 2. LOS PRESUPUESTOS PARA LA APLICACIÓN DEL ART. 15 LCS: ESPECIAL CONSIDERACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN EN MORA DEL TOMADOR .......................................................... 3. LAS CONSECUENCIAS JURÍDICAS DEL IMPAGO DE LA PRIMA ÚNICA O DE LA PRIMERA PRIMA PERIÓDICA ............... 3.1. La delimitación del poder de disposición del asegurador ..... 3.1.1. Consideraciones generales .......................................... 3.1.2. La resolución de la relación aseguradora ................... 3.1.3. La reclamación judicial de la prima ........................... 3.2. La disciplina de la relación aseguradora ............................... 4. LAS CONSECUENCIAS JURÍDICAS DEL IMPAGO DE LA PRIMA PERIÓDICA DISTINTA DE LA PRIMERA ........................... 4.1. Generalidades ......................................................................... 4.2. La suspensión de la cobertura aseguradora un mes después del día del vencimiento de la prima ....................................... 4.3. El poder de disposición del asegurador sobre el discurrir del contrato .................................................................................... 4.3.1. La reclamación del cobro de la prima en un plazo de seis meses desde el vencimiento ......................................... 4.3.2. La extinción de la relación aseguradora ..................... 4.3.2.1. La extinción ex lege por transcurso del plazo de caducidad ........................................................ 4.3.2.2. La resolución a instancias del asegurador .... 4.4. La derogación convencional del principio del devengo y pago anticipado de la prima periódica distinta a la primera y su incidencia en la aplicación del párrafo segundo del art. 15 LCS 5. EL PAGO TARDÍO DE LAS PRIMAS DEBIDAS .........................

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6. EL COBRO DE LA PRIMA MEDIANTE COMPENSACIÓN ...... 7. IMPAGO DE LA PRIMA Y PRÓRROGA DEL CONTRATO ....... 8. EL FRACCIONAMIENTO EN EL PAGO DE LAS PRIMAS Y SU INCUMPLIMIENTO ...................................................................... 8.1. Introducción ............................................................................ 8.2. Primas fraccionadas y primas fraccionarias .......................... 8.3. La disciplina aplicable a la falta de pago de las primas fraccionadas ............................................................................. 8.3.1. El fraccionamiento como cláusula más beneficiosa para la clientela aseguradora .............................................. 8.3.2. La aplicación del párrafo segundo del art. 15 LCS a las fracciones de pago diferentes a la primera ................. 8.3.3. El punto de partida para el cómputo de los plazos contenidos en el párrafo segundo del art. 15 LCS ..... 8.3.4. El mantenimiento del beneficio al plazo pese al impago de una fracción de prima ............................................. 8.3.5. El pago tardío de las fracciones pendientes ............... 9. LOS REGÍMENES ESPECIALES SOBRE EL INCUMPLIMIENTO EN EL PAGO DE LAS PRIMAS EN LA LCS ......................... 9.1. Consideraciones preliminares ................................................ 9.2. La especialidad relativa a la inoponibilidad de la falta de pago de la prima: la situación del tercero perjudicado en el seguro de responsabilidad civil en general ........................................ 9.2.1. Planteamiento de la cuestión: la “inmunidad” de la acción directa ............................................................... 9.2.2. La “inmunidad” de la acción directa ante la falta de pago de las primas: formulación de la tesis ................ 9.2.3. El fundamento de la inoponibilidad de la falta de pago de las primas ................................................................ 9.2.4. El alcance de la “inmunidad” en relación con la falta de pago de las primas. La repetición del asegurador ..... 9.3. Las consecuencias jurídicas del incumplimiento de la obligación de pago de la prima en los seguros de vida. La reducción del seguro ................................................................................. 9.3.1. Fundamento y significación de la reducción del seguro 9.3.2. El ámbito de actuación de la reducción ...................... 9.3.3. Los presupuestos de la reducción ............................... 9.3.4. Las consecuencias jurídicas de la reducción .............. 9.3.5. La rehabilitación del seguro ........................................

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BIBLIOGRAFÍA ...................................................................................

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RELACIÓN DE SENTENCIAS CITADAS EN EL TRABAJO ..........

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PRÓLOGO La cobertura recíproca de una necesidad eventual o futura por un conjunto de personas se halla en la razón de ser del seguro. La idea de mutualidad, de comunidad de riesgos homogéneos entre un elevado número de asegurados, sobre la que descansa esa cobertura, no puede ponerse en práctica sin una contribución suficiente de cada interesado a un fondo común, merced al que sea posible hacer frente al pago de las indemnizaciones por los riesgos que se verifican efectivamente. Se afirma con buen criterio, en este sentido, que el seguro tiende a proporcionar cobertura ante un riesgo a un costo parcial, en contraposición a otras fórmulas (como el ahorro individualizado), que garantizan igualmente esa protección, si bien a un costo total. Cuanto se expone evidencia bien a las claras el relieve que debe otorgarse a tal contribución económica en la consideración del seguro como fenómeno social y económico; a este costo parcial o precio, que representa la prima, y que paga cada sujeto a cambio de la cobertura que presta el asegurador. La explotación actual del seguro requiere tanto de una precisa fijación de las primas que deben abonarse como de una pacífica y puntual percepción de su importe por los aseguradores. De ahí que la figura en cuestión se erija en una pieza nuclear en el funcionamiento de este sector de la actividad empresarial y, a la postre, en la satisfacción de las necesidades económicas de los miembros de toda sociedad avanzada, en lo que pudieran tener de eventuales asegurados por riesgos de variado alcance, naturaleza y origen. Este protagonismo de la prima se traslada a la dimensión netamente jurídico-privada del fenómeno asegurador, a la disciplina del contrato de seguro. Y es que, si el interés por el estudio de la prima, en su perspectiva jurídico-privada, resulta ya de por sí elevado (dada su condición de elemento esencial del


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contrato, de prestación principal de una de sus dos partes, que se sitúa como recíproca o correspectiva del pago de la indemnización por el asegurador en caso de verificarse el riesgo), parece obvio que se ve notablemente acentuado al tener en cuenta las consideraciones anteriormente efectuadas. Concurre además en el momento presente una circunstancia que viene a añadir aún un mayor atractivo a la elección de la prima como objeto de investigación científica. Se trata de la actualidad del tema. Acaban de cumplirse veinticinco años desde la promulgación y entrada en vigor de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro. El vigésimo quinto cumpleaños de una norma jurídico-positiva parece una ocasión propicia para detenerse por un instante a reflexionar sobre su contenido, sobre su efectiva repercusión en la realidad diaria y su aplicación por los Tribunales. En definitiva, para una recapitulación sobre los aspectos positivos y negativos de su vigencia con vistas a una eventual reforma que procure una adaptación más fiel de su articulado a las problemas reales de la práctica aseguradora y, en su caso, la incorporación de alguna que otra respuesta doctrinal y jurisprudencial (que goce del suficiente grado de aceptación) ante determinados problemas hermenéuticos que plantea la redacción actual. Esta labor analítica viene siendo llevada a cabo con profusión en círculos científicos y académicos. Incluso la idea de una deseable modificación legislativa en la disciplina del contrato de seguro ha llegado ya hasta los poderes públicos. En particular, ha calado hondo en la Dirección General de Seguros y de Fondos de Pensiones. Y en todo este movimiento reflexivo y renovador de la regulación jurídico-privada del seguro se viene destacando la conveniencia de someter a revisión, entre otras cuestiones, las consecuencias jurídicas del incumplimiento de la obligación de pago de la prima, y, muy señaladamente, el juego del tiempo, de los plazos establecidos por el artículo 15 LCS, en su párrafo segundo, para el caso de impago. Un dato muy revelador que, a mayor abundamiento, viene a coincidir con el reciente impulso que han retomado en las Instituciones


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de la Unión Europea las tareas de armonización de las legislaciones jurídico-privadas nacionales sobre el contrato de seguro, entre cuyos aspectos más necesitados de un tratamiento específico se recalca de igual modo el régimen de la prima. En fin, parece innegable el acierto en la elección de este tema para un trabajo monográfico, de cuya ausencia aún adolece nuestra doctrina científica. Y, a mi modo de ver, es una suerte que esa elección y el consiguiente estudio de la cuestión haya ido a parar a manos de José Carlos Vázquez Cueto. El Profesor Vázquez Cueto ha dado ya, en sus más de quince años de trayectoria académica, buenas muestras de sus dotes como investigador. Por apuntar una muy somera semblanza profesional de Vázquez Cueto, podría afirmarse sin ambages que representa, debido a su sólida formación jurídica, al rigor en el tratamiento de los temas y a su empeño por la huida del “monocultivo científico” o de la mera relación descriptiva del estado de la cuestión sobre una determinada figura, un digno exponente de la denominada Escuela sevillana de Derecho Mercantil; un entusiasta continuador de los métodos, de los conceptos, de los principios recibidos de nuestros maestros para el desempeño de la actividad del jurista profesor universitario. De las diferentes vías imaginables para forjar una carrera académica, el autor de esta monografía ha escogido la que sin duda resulta más sacrificada, y, a menudo, en los tiempos que corren, también la menos “agradecida”: la basada en el mérito; la que consiste en aprovechar los resquicios que deja el cumplimiento de las obligaciones docentes y de gestión para “encerrarse”, esto es, para, dejando “que sea la mente la que viaje”, detenerse a examinar un tema en profundidad y con el ritmo pausado que precisa, observar su desenvolvimiento en la realidad diaria, interpretar las normas que lo regulan e intentar ofrecer, al cabo, soluciones y respuestas argumentadas a los problemas que plantea. Su vocación de servicio a la sociedad, su afán por contribuir aun modestamente, desde el foro de la Universidad pública española, a una mejor creación, interpretación y aplicación del Derecho positivo español, quedan pues-


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tas de manifiesto por los trabajos que ya ha publicado, algunos de los cuales suponen verdaderas aportaciones al acervo doctrinal español en Derecho Mercantil. El libro que presento mediante estas líneas refleja con nitidez las cualidades que atesora el autor. En las páginas que siguen se acomete un estudio muy detallado de la disciplina jurídico-privada de la prima, acotado, eso sí (lo que no es poco, precisamente), al régimen dispuesto por la LCS. Para ello se toman fundamentalmente como herramientas de trabajo (además, por supuesto, del articulado de dicha disposición normativa) la doctrina que se ha ocupado del tema hasta el momento, las conclusiones útiles que puedan extraerse de la comparación entre la legislación española y la de otros Estados de nuestro entorno cultural, científico y económico, la abundantísima y no siempre pacífica jurisprudencia existente en torno a la obligación de pago de la prima y, por último, los clausulados al uso predispuestos por las entidades aseguradoras en sus relaciones con la clientela. El empleo ponderado de todo ese conjunto material da como resultado un análisis muy cuidado y pormenorizado del tema, del que sobresale una idea general a tener en cuenta: el trazo de corte elegante y clásico, muy apegado a su perfil netamente conceptual, que impregna toda la LCS, ha llevado a un recurso, quizá desmedido, a la técnica de regulación id quod plerumque accidit. El legislador español parte de la presencia de un supuesto arquetipo, especialmente en las modalidades de seguro distintas al ramo de vida, que toma casi como exclusiva referencia: la celebración de un contrato de seguro, de duración anual, tácitamente prorrogable, y en el que, por exigencias derivadas del ejercicio de la actividad aseguradora, y, por ende, del perfil económico y social sobre el que se asienta el seguro, la prima se devenga y se hace exigible íntegramente al comienzo del período de cobertura con la que se corresponde. Se sigue, pues, la proposición “pago previo a la cobertura”. Y tal modo de preceder sacrifica a veces, en pos de la sencillez y de la presumible claridad en la formulación normativa, la certeza en la


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aplicación de las reglas predispuestas a toda la amplia gama de supuestos diferentes que pueden darse en la práctica. El autor toma rápidamente conciencia de este problema y se afana por ofrecer soluciones a las dudas e inquietudes que suscita la adaptación de ese molde legislativo a la realidad diaria. Quiero en este momento destacar, por encima del resto, las conclusiones que se extraen sobre la disciplina aplicable en aspectos como el empleo de títulos cambiarios como medio de facilitación de la liquidación de la prima, la domiciliación bancaria de recibos de prima, el fraccionamiento en el pago o la inoponibilidad de la falta de pago ante el ejercicio de una acción directa por el tercero perjudicado en el seguro de responsabilidad civil. No sin dejar de hacer notar que son abundantes las ideas novedosas que se contienen en otros muchos extremos a lo largo del trabajo, en justa correspondencia con la exhaustividad con que el Profesor Vázquez Cueto aborda los elementos que conforman la obligación de pago de la prima y las consecuencias de su incumplimiento. Todo ello conjugando con gran soltura la difícil combinación de la finura en el planteamiento de los problemas, la elegancia en la exposición de las opiniones ajenas y la sólida madurez de las propias en la resolución de aquéllos. Saludo, por tanto, con satisfacción esta nueva publicación del Dr. Vázquez Cueto —la cuarta monografía en su cómputo personal—, con la sentida convicción de que, debido a que la obra constituye una “auténtica aportación sustantiva”, un verdadero avance en la indagación sobre la materia analizada, en modo alguno decepcionará al estudioso del Derecho de seguros que se acerque a su lectura. Chiclana de la Frontera (Cádiz) Sábado 10 de junio de 2006

JOSÉ MARÍA VIGUERA RUBIO Catedrático de Derecho Mercantil Universidad de Sevilla


ABREVIATURAS UTILIZADAS AC: ADC: ADM: AL: ARP: Art(s). Ass.: Cc: CCJC: Cco: Cfr. DGSFP: DictCESE: Dir. Prat. Ass.: DNeg:: Doc. Jca: DOCE: ed.: FIVA: HPE: JUR: LC: LCCH: LCD: LCGC LCS: LGDCU LH LMSP LMSRP

Repertorio de Jurisprudencia Aranzadi Civil Anuario de Derecho Civil Anuario de Derecho Marítimo Actualidad Laboral Repertorio de Jurisprudencia Aranzadi Penal Artículo(s) Assicurazioni Código Civil Cuadernos Civitas de Jurisprudencia Civil Código de Comercio Confróntese Dirección General de Seguros y de Fondos de Pensiones Dictamen del Comité Económico y Social de la UE Diritto e pratica nell’assicurazione Revista Derecho de los Negocios Documentación Jurídica Diario Oficial de las Comunidades Europeas edición Fichero Informativo de Vehículos Asegurados Hacienda Pública Española Repertorio de Jurisprudencia de Audiencias Provinciales Aranzadi Ley Concursal Ley Cambiaria y del Cheque Ley de Competencia Desleal Ley de Condiciones Generales de la Contratación Ley de Contrato de Seguro Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios Ley Hipotecaria Ley de Mediación en Seguros Privados Ley de Mediación de Seguros y Reaseguros Privados


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ABREVIATURAS UTILIZADAS

Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico OM: Orden Ministerial Op.cit. obra citada RD Real Decreto RDLeg Real Decreto Legislativo RDM: Revista de Derecho Mercantil RDP: Revista de Derecho Privado Rev. Der. Circ.: Revista de Derecho de la Circulación RDCyP: Revista de Derecho Concursal y Paraconcursal Rev. Der. Com. Eur.: Revista de Derecho Comunitario Europeo RDPatrim: Revista de Derecho Patrimonial RDSP: Revista de Derecho de los Seguros Privados REDM: Revista Española de Derecho Marítimo RES: Revista Española de Seguros RGAT: Revue Générale des Assurances Terrestres RGD: Revista General de Derecho RDGS Resolución de la Dirección General de Seguros RJ: Repertorio de Jurisprudencia del Tribunal Supremo de Aranzadi ROSSP: Reglamento de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados RRCSCVM: Reglamento de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor RTC: Repertorio de Jurisprudencia del Tribunal Constitucional de Aranzadi SSAAPP: Sentencias de Audiencias Provinciales (S)STC: Sentencia(s) del Tribunal Constitucional (S)STS: Sentencia(s) del Tribunal Supremo TRLOSSP: Texto Refundido de la Ley de Ordenación y Supervisión de los Seguros Privados TRLRCSCVM: Texto Refundido de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor UE: Unión Europea Vgr.: Verbigracia Vid. Véase Vol.: Volumen VVAA: Varios Autores


Capítulo I

CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA PRIMA DEL CONTRATO DE SEGURO 1. CONCEPTO, SIGNIFICACIÓN Y NATURALEZA La prima constituye una pieza indispensable en la configuración del seguro privado, un elemento nuclear cualquiera que sea el perfil —jurídico, social, económico— o el tipo de entidad especializada en el ejercicio de la actividad aseguradora que se tomen como punto de referencia para su análisis. En el aspecto jurídico-privado, que centra nuestra atención, la prima se manifiesta no sólo como el punto neurálgico de expresión de los caracteres esenciales del contrato de seguro y de la relación negocial que surge a raíz de su celebración; también puede advertirse en su regulación la presencia, significativa a veces, de reglas y principios provenientes de las directrices orientadoras del ejercicio de la actividad aseguradora, inspiradas en buena medida en consideraciones de carácter metajurídico. En fin, pocos elementos como la prima pueden ofrecer una visión tan completa y fiel del conjunto normativo que conforma el Derecho privado del contrato de seguro. El punto de partida para el estudio de la prima debe ser el concepto, revelador de su papel protagonista en esta parcela del Ordenamiento jurídico. A este respecto resulta habitual acentuar la conexión causal y funcional de la figura con la prestación del asegurador. Se afirma, en consecuencia, que la prima es el precio del seguro, la prestación dineraria que debe entregar el tomador a cambio de la cobertura del riesgo delimitado en el contrato que ofrece el asegurador 1.

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En las Definiciones aclaratorias del contenido de los condicionados generales de las pólizas empleadas por las entidades aseguradoras, cualquiera que sea la modalidad de que se trate, suele ser habitual la referencia a la prima como “el precio del seguro”, acompañada frecuentemente de una alusión a los recargos e impuestos que la adicionan, conformando el importe final a pagar


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La definición que se propone permite, de entrada, extraer una conclusión de interés: son susceptibles de englobarse dentro de la figura todas las entregas de cantidades dinerarias que reciban las entidades aseguradoras autorizadas en contraprestación o como pago de la garantía por la cobertura de los riesgos. La vis atractiva que los métodos y las reglas propias del ejercicio de una actividad aseguradora bajo la forma de sociedad anónima vienen ejerciendo de un tiempo a esta parte sobre las entidades de base mutualista, tanto por la evolución natural de los hechos en el tráfico económico como por la cada vez más acentuada tendencia de la legislación pública de control de la actividad aseguradora a reforzar la solvencia y la solidez de los empresarios de seguros, autoriza en la actualidad a sostener inequívocamente que la prima, con la suma de los recargos e impuestos que resulten de aplicación, supone el coste de todo seguro 2, con indepen-

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por el tomador. Cfr., en tal sentido, a título meramente enunciativo, las definiciones comprendidas en la póliza de seguro de hogar de BBVASEGUROS (“El precio del seguro: El recibo contendrá además los recargos e impuestos que sean de legal aplicación”), en la de automóviles de MAPFRE (“Precio del seguro en cuyo recibo se incluirán, además, los tributos y recargos repercutibles en el tomador del seguro”), en la de vida de CASER AHORROVIDA (“El precio del seguro: El recibo contiene además los recargos e impuestos que son legalmente aplicables en cada supuesto”), o en la de asistencia sanitaria de SANITAS (“Es el precio del seguro, es decir, la cantidad que el Tomador del Seguro o Asegurado debe abonar al Asegurador. El recibo contendrá, además, los recargos, tasas e impuestos que sean de legal aplicación”). En la línea apuntada en el texto vid. también, en la doctrina española, por todos, GARRIDO COMAS, El contrato de seguro, Barcelona, 1954, p. 177; BENÍTEZ DE LUGO REYMUNDO, Tratado de seguros, vol.I, Madrid, 1955, p. 313. GARRIGUES, Contrato de seguro terrestre, 2ª ed., Madrid, 1982, pp. 102103; SÁNCHEZ CALERO, en SÁNCHEZ CALERO, TIRADO SUÁREZ, FERNÁNDEZ ROZAS, TAPIA HERMIDA y FUENTES CAMACHO, Ley de Contrato de Seguro. Comentarios a la Ley 50/1980, de 8 de octubre, y a sus modificaciones, 3ª ed., Cizur Menor, 2005, pp. 287-288; OLAVARRÍA IGLESIA, en BOQUERA MATARREDONA, BATALLER GRAU y OLAVARRÍA IGLESIA (coordinación), Comentarios a la Ley de Contrato de Seguro, Valencia, 2002, p. 208. Cfr., asimismo, en la jurisprudencia, la STS 1.4.1987, en la que se afirma que “…la prima es el precio por la asunción del riesgo y su pago anticipado constituye uso normal…”. Dentro del concepto de prima no debe incluirse la participación del asegurado en el coste de los servicios prestados por el asegurador, habitual en algunas


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dencia de la modalidad concertada, de la condición del asegurador, de su forma de expresión y de su cálculo y entrega anticipadas o no al período de cobertura3. Por otro lado, entrando de lleno en un plano sustancial, la definición expuesta deja entrever claramente los dos rasgos distintivos de la prima4:

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modalidades aseguradoras (muy señaladamente en la de asistencia sanitaria; puede consultarse al respecto la obra de MARTÍNEZ-GIJÓN MACHUCA, El seguro privado de asistencia sanitaria, Madrid, 2002, pp. 132 a 141) como modo de desincentivar conductas excesivamente proclives a la declaración de siniestros. Téngase presente que esta fórmula, por así decirlo, de “corresponsabilidad” en las consecuencias negativas del siniestro, antes que una contraprestación por el compromiso de cobertura del asegurador para el caso de que acaezca el evento recogido en el contrato, representa el margen expresado pecuniariamente, o “franquicia”, dentro del que el asegurado — que no el tomador— deberá hacer frente exclusivamente con su patrimonio a las repercusiones desfavorables de tal efectivo acaecimiento. Vid., a este respecto, las palabras de SÁNCHEZ CALERO, Ley de Contrato…, op. cit., pp. 205 y 288. Se opta de este modo por un concepto amplio de prima, de ascendente indudablemente económico, que engloba a toda deuda del tomador causalmente conectada con el compromiso de cobertura de siniestros por parte del asegurador. Bajo este concepto también deben calificarse como primas las cuotas, cotizaciones o derramas pasivas que abonan los miembros de las mutuas de seguros y mutualidades de previsión social a fin de obtener la cobertura de unos riesgos por parte de la entidad mutualista de la que forman parte (en torno a estos términos y a su relación con la variabilidad de la prima, en la doctrina española tradicional, vid., por todos, GARRIDO COMAS, Ensayo para una teoría de la mutualidad, Barcelona, 1960, pp. 18 y 19; BERCOVITZ y BROSETA, “Mutuas de seguros, prima fija y carácter no mercantil”, RDM nº 179-180 —1986—, pp. 17 a 19, 34-35 y 44 a 48). Llama la atención en este punto cómo la LCS (cfr. arts. 1, 8.6, 14 y 15) ha cohesionado la terminología relativa a la obligación principal del tomador en torno al término “prima”; se evita de este modo entrar en una disyuntiva (presente, sin ir más lejos, en el derogado art. 383.5º Cco) que hoy en día, a la postre, no tenía más consecuencia que enmarañar la redacción de los preceptos legales, toda vez que, desde el ángulo de la relación aseguradora entablada, la disciplina aplicable a la prima integraba sin más a la de las cuotas, cotizaciones o derramas pasivas de ese tipo de entidades. La presencia de estos dos rasgos más sobresalientes es resaltada por la doctrina española. Vid., por todos, BENÍTEZ DE LUGO REYMUNDO, op. cit., I, p. 313; GARRIGUES, Contrato…, op. cit., pp. 102-103.


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– En primer lugar, la prima constituye el elemento real del contrato de seguro, entendido este último en su sentido más estricto, como la fuente de la relación obligatoria aseguradora. Desde esta perspectiva sobresale no sólo su catalogación como elemento esencial del contrato, sino su destacado papel en la caracterización del negocio. Es de reseñar la relevancia de la prima como exponente de la onerosidad que se atribuye al contrato de seguro y que el propio legislador declara imprescindible desde su misma noción en el art. 1 LCS 5. La cobertura del riesgo para el caso de que se verifique el evento señalado en el contrato, entendida no sólo como la función económico-social típica que debe satisfacer el negocio, sino como la ventaja patrimonial que pretende extraer el asegurado con su celebración, sólo puede obtenerse a costa de un sacrificio económico que debe revertir sobre quien la garantiza, de manera que “el asegurador se obliga” únicamente “mediante el cobro de una prima”. Es más, esa obligación asumida por el asegurador supone, en el esquema contractual diseñado legislativamente, la contrapartida a la promesa de prestación efectuada por el tomador6. Ambos compromisos de prestación se sitúan pues

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No es concebible un contrato de seguro gratuito o en que el asegurador renuncie al cobro de la prima. Se trata de un rasgo inderogable de esta figura. Otra cosa es que la prima no se individualice en todo momento, sino que, en ocasiones, aparezca integrada en otra prestación del tomador o del asegurado proveniente de un negocio de otra naturaleza (vgr.: en el precio del transporte en el seguro obligatorio de viajeros: cfr. art. 24.1 RD 1.575/1989, de 22 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento del Seguro Obligatorio de Viajeros). La LCS parte del carácter consensual del contrato de seguro, del que la entrega de la prima no significa sino la ejecución de su contenido. No obstante, la doctrina llega a admitir la eventual configuración del seguro, por voluntad de las partes, como un negocio jurídico real, que surge con el pago de la prima por parte del tomador, momento a partir del que únicamente genera obligaciones en sentido técnico para el asegurador (vid., al respecto, por todos, SÁNCHEZ CALERO, Ley de Contrato…, op. cit., pp. 288-289; OLAVARRÍA IGLESIA, Comentarios a la Ley…, op. cit., p. 222). Con todo, conviene no confundir esta última posibilidad con la circunstancia de que, también por voluntad de las partes, se estipule que ”la toma de efectos del seguro” no comience hasta el pago del primer recibo de prima por parte del tomador. Esta cláusula, bastante frecuente en la práctica aseguradora


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en un plano de correspectividad o correlatividad, de interdependencia, lo que ilustra sobre el carácter bilateral del contrato de seguro en una doble acepción: como negocio que da nacimiento a obligaciones por las dos partes7 y como fuente de obligaciones causalmente conectadas, inimaginable la una sin la presencia de la otra, recíprocas incluso “genéticamente”, desde su misma concepción, por los contratantes 8. Debe advertirse que la interdependencia de las obligaciones dimanantes del contrato no resulta incompatible con la pretendida aleatoriedad del seguro; simplemente impone la realización de ciertas

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española (como se comprobará infra, en Capítulo II, 4.1, nota 185), no tiene otra significación que supeditar al cumplimiento por el tomador de la obligación derivada de un contrato de seguro ya perfecto el inicio de la cobertura efectiva de los riesgos por parte del asegurador. Cfr., también en este sentido, las expresiones “…para que el asegurador quede obligado…” del art. 388.1 Cco o “[E]l asegurador sólo resultará obligado…” del art. 1º a) OM 28.6.1935. Sobre esta cuestión merece especialmente la pena consultar, bajo la vigencia de los arts. 380 y ss. Cco, las reflexiones llevadas a cabo por VELLVÉ (“El seguro como contrato real”, RDP 1964, pp. 947-954) y TIRADO SUÁREZ (El seguro de pérdida de beneficios por interrupción de la empresa, Jerez de la Frontera, 1976, p. 240 —nota 212—) así como las afirmaciones contenidas en la STS 6.10.1964. En la doctrina italiana, con conclusiones semejantes, vid., por todos, SALANDRA, Assicurazione, en SCIALOJABRANCA (dirección), Comentario del Codice Civile, Libro Quarto (Delle Obligazioni), Bolonia-Roma, 1966, pp. 282-284. Sobre la onerosidad y bilateralidad del contrato se ha abundado sobradamente en la doctrina española anterior y contemporánea a la vigencia de la LCS. Vid., entre otros, BENÍTEZ DE LUGO REYMUNDO, Tratado…, op. cit., I, pp. 20-21; BROSETA, El contrato de reaseguro, Madrid, 1961, pp. 8889; GARRIGUES, Contrato…, op. cit., p. 44; SÁNCHEZ CALERO, Ley de Contrato…, op. cit., pp. 32, 46-47 y 72. En torno a este sinalagma genético, que condiciona la existencia y subsistencia de la declaración de voluntad encaminada al nacimiento de una obligación a la existencia o subsistencia de la que hace surgir la recíproca, y sobre su distinción del sinalagma funcional, que supedita la correcta ejecución de una de las obligaciones a la de la otra, vid., por todos, los comentarios (llevados a cabo en relación con el Derecho italiano, pero perfectamente extrapolables a la LCS en este punto) de DONATI, “Il sinallagma nel contratto di assicurazione”, Ass. 1937, I, pp. 425-435; y, porteriormente, en su magistral Trattato del Diritto delle Assicurazioni Private, vol. 2ª, Milán, 1954, pp. 27-38.


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