ÚLTIMOS TÍTULOS PUBLICADOS CATALUÑA EN PROCESO. LAS ELECCIONES AUTONÓMICAS DE 2015 José Manuel Rivera Otero, Juan Montabes Pereira, Nieves Lagares Díez (Ed.) PROBLEMAS ACTUALES SOBRE EL CONTROL DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS Francisco Javier Matia Portilla (Dir.) POR QUÉ FUNCIONAN LOS GOBIERNOS MINORITARIOS Bonnie N. Field
ciencia política La colección de Ciencia Política de Tirant lo Blanch representa un proyecto editorial abierto a las líneas de investigación más novedosas desarrolladas por los profesionales de la disciplina. Desde este presupuesto, las obras que componen esta colección tienen como objeto fundamental trazar un panorama amplio de las materias propias de la Ciencia Política, sin olvidar por ello la necesaria interdisciplinariedad que conllevan estos estudios e investigaciones. Por tanto, este proyecto editorial no sólo pretende cubrir las áreas centrales en el estudio de la disciplina, sino también aquellos campos temáticos más marginales dentro de ésta o que ofrecen, en el caso español, una producción de menor envergadura desde el punto de vista científico y también docente.
LAS BARRERAS ELECTORALES
INTRODUCCIÓN A LAS TEORÍAS DE LA MODERNIDAD Gary S. Schaal Felix Heidenreich
DESCENTRALIZACIÓN Y DESIGUALDAD EN EL ESTADO AUTONÓMICO Raquel Gallego (Dir.) INTRODUCCIÓN A LA POLÍTICA Ramón Cotarelo EL MAINSTREAMING DE GÉNERO EN ESPAÑA Alba Alonso Álvarez LA FORMACIÓN DE UN GOBIERNO DE COALICIÓN Jordi Matas Dalmases EL ANÁLISIS DE LA GESTIÓN PÚBLICA Salvador Parrado
ciencia política
Joan Oliver Araujo
Joan Oliver Araujo
CRISIS, DERECHOS SOCIALES E IGUALDAD Alba Nogueira López, Marta Lois González, Isabel Diz Otero (Ed.)
LAS BARRERAS ELECTORALES
DEMOCRACIA PARITARIA Y CUOTAS ELECTORALES Bernabé Aldeguer Cerdá
GOBERNABILIDAD VERSUS REPRESENTATIVIDAD
LA POLÍTICA DE SEGURIDAD Y DEFENSA DE LA UNIÓN EUROPEA Ainhoa Uribe Otalora REPRESENTACIÓN POLÍTICA Y PARLAMENTARISMO MULTINIVEL Mª Josefa Ridaura Martínez (Ed.) POLÍTICA Y GOBIERNO EN EL ESTADO AUTONÓMICO Jaime Ferri Durá (Dir.)
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Si ninguna norma electoral es inocente, mucho menos lo son aquellas que regulan las barreras electorales, esto es, las cláusulas en virtud de las cuales se establece el porcentaje mínimo de votos que debe lograr una candidatura para poder participar en la fase de distribución de los escaños en disputa. Con ellas se producen tres efectos: primero, convertir en inútiles los votos emitidos a favor de las candidaturas que no han superado el porcentaje de apoyos exigido; segundo, eliminar la posibilidad de representación de estos partidos; y tercero, primar en escaños a los partidos que sí consiguen superar la barrera. Su modificación siempre se justifica en respetables argumentos jurídicos (para subirla se invoca la gobernabilidad y para bajarla, la representatividad), sin embargo los verdaderos motivos son, en todos los casos, políticos y, a menudo, espurios. A pesar del silencio de la Constitución de 1978 en este punto, el ordenamiento jurídico estatal y los ordenamientos jurídicos autonómicos han previsto la utilización de cláusulas de exclusión en las elecciones al Congreso de los Diputados, en las elecciones a los diecisiete Parlamentos autonómicos y en las elecciones a los órganos de gobierno de los entes locales (Ayuntamientos, Cabildos canarios y Consejos Insulares de Baleares). Su análisis constituye el objeto central de este trabajo.
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LAS BARRERAS ELECTORALES Gobernabilidad versus representatividad
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
LAS BARRERAS ELECTORALES Gobernabilidad versus representatividad
JOAN OLIVER ARAUJO Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de las Islas Baleares Consejero del Consejo Consultivo de las Islas Baleares Académico de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de las Islas Baleares
Valencia, 2017
Copyright ® 2017 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.
Directores de la Colección:
ISMAEL CRESPO MARTÍNEZ Catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad de Murcia
PABLO OÑATE RUBALCABA Catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad de Valencia
© Joan Oliver Araujo
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9143-843-4 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
A mis hijos Joan y Roger. Su luz ilumina toda mi vida.
“La salud de las democracias, cualesquiera que sean su tipo y su grado, depende de un mísero detalle técnico: el procedimiento electoral. Todo lo demás es secundario. Si el régimen de comicios es acertado, si se ajusta a la realidad, todo va bien; si no, aunque el resto marche óptimamente, todo va mal”. José Ortega y Gasset: La rebelión de las masas (1930).
Índice PRÓLOGO............................................................................................... 13
NOTA PREVIA......................................................................................... 17
1. EL SISTEMA ELECTORAL................................................................ 25 1.1. Definición de sistema electoral.................................................... 25 1.2. La relevancia política del sistema electoral: instrumento para expresar el principio democrático.................................................. 28 1.3. Elementos fundamentales del sistema electoral........................... 31 A) El cuerpo electoral................................................................ 31 B) La circunscripción electoral.................................................. 36 C) La fórmula electoral.............................................................. 39 D) La barrera electoral (remisión).............................................. 46 2. LAS BARRERAS ELECTORALES: CONSIDERACIONES GENERALES................................................................................................ 47 2.1. Concepto y naturaleza jurídica de las barreras electorales.......... 47 2.2. Finalidad de las barreras electorales........................................... 55 2.3. La diferencia entre la «barrera electoral» y el «umbral electoral»............................................................................................. 60 2.4. Las barreras electorales en el Derecho español........................... 62 A) Elecciones en las que se utilizan las barreras electorales........ 62 B) Elecciones en las que no se utilizan las barreras de exclusión: las elecciones al Parlamento Europeo.................................... 65 C) Las barreras electorales se computan sobre los «votos válidos» emitidos en la circunscripción. La debatida inclusión de los «votos en blanco»........................................................... 70 D) La unánime opción por la regla D’Hondt en todas las elecciones en que se utiliza un sistema de representación proporcional.................................................................................... 83 3. LA BARRERA ELECTORAL ESTABLECIDA PARA LAS ELECCIONES AL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS..................................... 87 3.1. Alcance y efectividad real de la barrera establecida para las elecciones al Congreso de los Diputados.......................................... 87
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3.2. Motivaciones de una barrera electoral «casi» ineficaz................ 92 3.3. Las propuestas (desoídas) de la doctrina para dar eficacia real a la barrera utilizada en las elecciones al Congreso de los Diputados............................................................................................. 99 4. LAS BARRERAS ELECTORALES UTILIZADAS EN LAS ELECCIONES DE LOS PARLAMENTOS AUTONÓMICOS..................... 105 4.1. Caracterización general de las barreras electorales autonómicas. 105 4.2. Clasificación de las barreras electorales autonómicas atendiendo a su nivel de exigencia (de menor a mayor)................................ 108 A) Las Comunidades Autónomas que fijan la barrera electoral en el tres por ciento en la respectiva circunscripción............. 109 B) El caso especial de la Comunidad Autónoma de Extremadura: barrera electoral en el cinco por ciento en la respectiva circunscripción con posibilidad de compensación de votos... 121 C) Las Comunidades Autónomas que fijan la barrera electoral en el cinco por ciento en la respectiva circunscripción........... 122 D) Las Comunidades Autónomas que fijan la barrera electoral en el cinco por ciento en el conjunto de la Comunidad......... 126 E) El caso específico de la Comunidad Valenciana: barrera electoral en el cinco por ciento en el conjunto de la Comunidad computado sobre todos los votos emitidos (válidos y nulos). 130 F) El caso singular de la Comunidad Autónoma de Canarias (tres barreras electorales alternativas): el seis por ciento en el conjunto de la Comunidad, haber sido la lista más votada en la respectiva circunscripción, o haber obtenido al menos el treinta por ciento de los votos en la respectiva circunscripción....................................................................................... 134 4.3. La modificación de la barrera electoral en numerosas Comunidades Autónomas: argumentos jurídicos invocados y objetivos políticos silenciados.................................................................... 139 4.4. Alcance y efectividad real de las barreras establecidas para las elecciones de los Parlamentos autonómicos................................ 144 5. LA BARRERA ELECTORAL FIJADA PARA LAS ELECCIONES DE LOS ÓRGANOS DE GOBIERNO DE LOS ENTES LOCALES.......... 149 5.1. La barrera electoral en las elecciones municipales....................... 149 5.2. La barrera electoral en las elecciones de los Cabildos Insulares canarios...................................................................................... 152 5.3. La barrera electoral en las elecciones de los Consejos Insulares de Baleares................................................................................. 153
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5.4. Alcance y efectividad real de la barrera establecida para las elecciones de los órganos de gobierno de los entes locales................ 158 6. LA DOCTRINA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL SOBRE LAS BARRERAS ELECTORALES...................................................... 163 6.1. La licitud de las barreras electorales en atención a los objetivos que persiguen............................................................................. 163 6.2. La constitucionalidad de la barrera electoral fijada en el tres por ciento en la respectiva circunscripción........................................ 166 6.3. La constitucionalidad de la barrera electoral establecida en el cinco por ciento en el conjunto de la Comunidad Autónoma...... 167 6.4. La constitucionalidad de la barrera electoral fijada en el seis por ciento en el conjunto de la Comunidad Autónoma (atemperada por cláusulas correctoras)........................................................... 170 6.5. La constitucionalidad de las «barreras electorales insulares»...... 172 6.6. Los límites de la barrera electoral: la calculada ambigüedad del Tribunal Constitucional.............................................................. 174 7. LA BARRERA ELECTORAL EN EL ORDENAMIENTO JURÍDICO ALEMÁN Y SU POSIBLE IMPLANTACIÓN EN ESPAÑA......... 181 7.1. Breve excursus sobre el funcionamiento del prestigioso sistema electoral alemán......................................................................... 181 7.2. La barrera electoral en el sistema alemán................................... 185 7.3. La implantación en el ordenamiento español de la barrera electoral alemana: ¿es posible?, ¿es conveniente?.............................. 191 8. EL UMBRAL ELECTORAL COMO BARRERA ELECTORAL ENCUBIERTA: LA REDUCCIÓN DEL NÚMERO DE ESCAÑOS......... 197 8.1. Planteamiento: de lo nominal a lo real........................................ 197 8.2. Una reducción de escaños aprobada: los cambios en la legislación electoral en la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha en la Legislatura 2011-2015................................................. 200 8.3. Una reducción de escaños rechazada: el frustrado Proyecto de Ley de reforma de la Ley electoral de las Islas Baleares tramitado entre finales de 2014 y principios de 2015.................................. 209 APÉNDICE: LEGISLACIÓN ANALIZADA Y ABREVIATURAS UTILIZADAS PARA CITARLA.......................................................................... 217 A) Normas generales para todo el Estado......................................... 217
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B) Estatutos de Autonomía.............................................................. 218 C) Leyes electorales autonómicas..................................................... 221 D) La (inexistente) ley electoral de Cataluña..................................... 225 BIBLIOGRAFÍA CITADA........................................................................ 229
Prólogo Como reconoce ya en sus primeras líneas el autor de este excelente trabajo, no se ha prestado mucha atención en la reflexión jurídico-constitucional española a la cuestión relativa a las barreras electorales. Pero ello no quiere decir, ni mucho menos, que se trate de un tema menor. Pues al hilo del análisis de los problemas que ese tema plantea, puede concluirse que se trata de la manifestación de una cuestión más amplia y de profundo calado: esto es, de la pertinencia y justificación de excepciones y límites al principio general legitimador de todo el sistema político, esto es, hoy, el principio democrático proclamado en nuestro país en el primer apartado del primer artículo de la Constitución. Este principio establece que la justificación de la composición y actividad de los poderes públicos reside en que traducen la voluntad de los ciudadanos. Y es la votación por los ciudadanos la expresión más directa y reveladora de esa voluntad. Cualquier elemento, pues, que distorsione o falsee la traducción de esa voluntad al resultado electoral representará, por tanto, una excepción o limitación al principio democrático. Como es bien sabido (y de ahí la relevancia de la cuestión) las barreras electorales no representan la única limitación o excepción a ese principio. Pues frente a los postulados de éste se argumenta la exigencia de tener en cuenta valores y necesidades objetivas que no pueden eludirse. Más allá del sistema electoral, no es difícil encontrar ejemplos de esas limitaciones. Por un lado, y ciertamente con sólidas bases en nuestra cultura, cabría citar los límites (a veces denominados como «contramayoritarios») derivados de la garantía de valores como el respeto a los derechos fundamentales; y por otro, y en forma más debatible, las excepciones o matizaciones del principio democrático que se justifican con base en consideraciones prácticas derivadas de «la naturaleza de las cosas», y que buscarían asegurar la estabilidad y buen funcionamiento de las instituciones y del sistema político en su conjunto. Ejemplos de esas limitaciones cuya justificación se propone por razones de índole práctica podrían ser la pervivencia de instituciones sin rela-
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Luis López Guerra
ción alguna con el principio democrático, o los obstáculos, a veces insalvables, a la reforma constitucional, aun cuando sea apoyada por amplias mayorías. Pero, como señala el autor, es en el sistema electoral donde son más visibles y frecuentes los ejemplos de modulación (y a veces de manipulación) de los mecanismos de manifestación de la voluntad popular, en nombre de consideraciones de estabilidad o buen funcionamiento del sistema. Las barreras electorales (cuyo ejemplo más conocido y posiblemente el modelo más extendido es el representado por la famosa Sperrklausel alemana) se han convertido en una técnica abundantemente utilizada, sobre todo, y reveladoramente, en las «nuevas democracias» surgidas en los últimos decenios. En ellas, si bien esas barreras suelen fijarse en alrededor de un cinco por ciento de los votos expresados, no faltan supuestos de cifras mayores: así, un seis por ciento en Moldavia, un diez por ciento en Turquía y hasta un veinte por ciento, aplicable a coaliciones electorales, en Eslovaquia y la República Checa. Desde luego, la justificación que se ofrece en estos casos ha sido, en forma compartida, la que ofreció en su momento el Tribunal Constitucional español, esto es, evitar la «atomización» de la representación parlamentaria. Pero valga señalar que, si en muy diversas ocasiones, Tribunales Constitucionales distintos del español han aceptado esa justificación (entre ellos el mismo Tribunal Constitucional alemán) no han dejado de formular, esos Tribunales, observaciones sobre que esa limitación sólo es aceptable si responde a previsiones razonables de que, de otra forma, se produciría una efectiva perturbación del funcionamiento adecuado de los órganos de representación. Estas cautelas aparecen aún como más necesarias cuando la imposición de una barrera electoral resulta no sólo de una previsión legal explícita sino también (a veces cumulativamente) del reducido tamaño de las circunscripciones en un sistema pretendidamente proporcional. A ello se refiere también el autor, y en este sentido se han pronunciado el Tribunal Federal suizo (Sentencia de 21 de noviembre de 2003) o el Tribunal Constitucional de la República Checa (Sentencia de 14 de enero de 2001). En resumen, el libro de Joan Oliver, aparte de ofrecer una detallada información y un cuidado análisis sobre el tema de estudio,
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da lugar a que el mismo autor (y, en consecuencia, el lector) reflexione sobre cuestiones de especial trascendencia que atañen no sólo al sistema electoral (y constitucional) general, sino también a aspectos de la aplicación del principio democrático en nuestra realidad constitucional. Y lleva, en definitiva, a preguntarse sobre si en nuestro país muchos de los andamiajes y cautelas (en nombre de la necesidad derivada de la naturaleza de las cosas) introducidas por la ley y la misma Constitución en su momento, y con la pretensión de garantizar la estabilidad del sistema, siguen estando justificadas a la vista del paso del tiempo y de las circunstancias actuales. Se trata pues de un libro que, confirmando la trayectoria intelectual y académica del autor, constituye no sólo una ejemplar monografía, sino también un estímulo para seguir reflexionando sobre las cuestiones esenciales del ordenamiento constitucional.
LUIS LÓPEZ GUERRA
Magistrado del Tribunal Europeo de Derechos Humanos Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid
Estrasburgo, 19 de marzo de 2017
Nota previa El origen de este trabajo hay que buscarlo en mi discurso de ingreso en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de las Islas Baleares. En efecto, tras ser elegido para formar parte de tan insigne corporación —sin duda más por la generosidad de los Señores Académicos1 que por mis méritos personales— empecé a reflexionar sobre cuál podría ser el objeto de mi discurso de incorporación a la misma. Me decidí por las barreras electorales o cláusulas de exclusión electoral, tema escasamente estudiado en el Derecho Público español, a diferencia de lo que sucede en otros países de nuestro entorno político, como Italia o Alemania. Para ello, leí y analicé con atención todas las normas estatales y autonómicas, toda la jurisprudencia del Tribunal Constitucional y todos los trabajos doctrinales publicados en España sobre la materia. Asimismo, hice lo propio con una selección de normas, sentencias y trabajos científicos procedentes de otros países europeos y latinoamericanos. *** Las normas electorales son cualquier cosa menos inocentes. De hecho, un cambio insignificante en algún elemento puede favorecer a unas fuerzas políticas y perjudicar a otras, y de ello son muy conscientes los partidos políticos. La mayoría de las reformas electorales esconden, bajo argumentos de técnica jurídica o de mejora democrática, motivaciones políticas, a veces poco confesables. En España, desde 1810 hasta 1936, se sucedieron doce leyes electorales y otras muchas normas de menor rango; el motivo de tanta
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Los Académicos de Número que, en aquel momento, formaban parte de dicha corporación eran Don Miquel Masot Miquel, Presidente, Don Bernardo Cardona Escandell, Don Gabriel Garcías Planas, Don Eduardo Martínez-Piñeiro Caramés, Don Tomás Mir de la Fuente, Don Jaime Ferrer Pons, Don Antonio Pérez Ramos, Don Rafael Perera Mezquida, Don Bartolomé Sitjar Burguera, Don José Cerdá Gimeno, Doña Isabel Tapia Fernández, Don Antonio Monserrat Quintana, Don Pedro Antonio Aguiló Monjo, Don Josep Maria Quintana Petrus, Doña María Pilar Ferrer Vanrell, Don Miguel Coca Payeras, Don Carlos Jiménez Gallego y Don Antonio J. Terrasa García.
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reforma legislativa en esta materia hay que buscarlo en el hecho de que los sistemas electorales siempre fueron considerados piezas decisivas del régimen político. El objetivo de llegar al poder, o de mantenerse en él, se vio —por todos los grupos políticos— en relación causal muy directa con la forma de regular las elecciones. Ningún gobernante que, en algún momento, tuviera la posibilidad de hacer una normativa electoral que le fuera favorable, dejó pasar la oportunidad de aprobarla. En sentido estricto, podemos definir el «sistema electoral» como el conjunto de reglas y procedimientos conforme a los cuales se distribuyen los escaños entre las distintas candidaturas a tenor de los votos obtenidos por cada una de ellas. La expresión «sistema electoral» ya refleja claramente la existencia y la interdependencia de varios elementos (capítulo I). Los más importantes son, sin duda, el cuerpo electoral, la circunscripción, la fórmula electoral y la barrera electoral. Nuestro trabajo se ha centrado en el estudio de esta última. Las denominaciones «barrera electoral», «barrera legal», «cláusula de exclusión» o «tope electoral» se utilizan, indistintamente, para designar aquellas cláusulas en virtud de las cuales se establece el porcentaje mínimo de votos que debe lograr una candidatura (esto es, una lista electoral) para participar en la distribución de los escaños que están en disputa. En palabras de Ríos Rull, podemos definir la barrera electoral como «aquel límite, establecido en un determinado porcentaje de votos, que impide a las candidaturas que no lo superen el acceso al reparto de escaños». Por tanto, no alcanzar dicho porcentaje supone ex lege cerrarles el paso a la fase de distribución o adjudicación de escaños. Con ello, las barreras electorales producen dos efectos: primero, convertir en inútiles los votos emitidos a favor de las candidaturas que no han superado el porcentaje de apoyos exigido; y segundo, eliminar la posibilidad de representación de estos partidos, al negarles los escaños que pudieran obtener por su número de votos de conformidad con la fórmula electoral de reparto. Con una sinceridad casi ofensiva, nuestra leyes electorales afirman que «no son tenidas en cuenta» (es decir, que son despreciadas) aquellas candidaturas que no alcancen, al menos, la cuota electoral mínima establecida.
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Además del efecto inmediato de exclusión de los partidos pequeños, al que nos acabamos de referir, las barreras electorales tienen un efecto mediato: la prima en escaños a los partidos que sí consiguen superar la barrera. El motivo es obvio. El escaño o los escaños que hubieran correspondido a las candidaturas excluidas del reparto no desaparecen, sino que van a incrementar el número de escaños a distribuir entre las candidaturas que sí han tenido apoyos populares por encima del porcentaje legalmente establecido. El Derecho comparado nos ofrece un variado escaparate de cláusulas de exclusión. En algunos ordenamientos jurídicos el porcentaje de votos necesario para superar la barrera debe calcularse sobre los emitidos en la circunscripción que se está considerando (v.g., España), en tanto que en otros el porcentaje se exige sobre los votos emitidos en todo el Estado (v.g., Alemania). En algunos ordenamientos la cláusula de exclusión es muy baja (v.g., Israel, el 1%), en cambio en otros es muy elevada (v.g., Turquía, el 10%). En algunos países el porcentaje de apoyos demandado para superar la barrera es fijo (v.g., Israel), mientras que en otros es variable, en función de si se trata de un partido de implantación estatal o solo regional, o de si la candidatura electoral la presenta un partido solo o coaligado con otros (v.g., Rumania, que demanda el cinco por ciento de los votos, si concurre a las elecciones un partido en solitario, y un porcentaje mayor variable que depende del número de partidos coaligados). De hecho, el rasgo fundamental de la barrera electoral no es tanto el nivel cuantitativo en que se establece (el tres, el cuatro, el cinco o el seis por ciento de los votos emitidos) como el marco territorial sobre el que ha de realizarse el cómputo: a nivel de circunscripción o a nivel estatal. Las barreras electorales, obvio es decirlo, solo se utilizan en los sistemas de reparto proporcional, pues en los sistemas mayoritarios, por su propia naturaleza, las minorías se ven excluidas del reparto de escaños (que es un privilegio reservado al partido vencedor y, en todo caso, al segundo partido). Por ello, es totalmente lógico que las barreras electorales aparecieran con el establecimiento de los primeros sistemas proporcionales a mediados del siglo XIX, aunque no se generalizaron hasta principios del si-