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EL VELO INTEGRAL Y SU RESPUESTA JURテ好ICA EN DEMOCRACIAS AVANZADAS EUROPEAS

Victoria Camarero Suテ。rez

Profesora Titular de Derecho eclesiテ。stico del Estado de la Universitat Jaume I de Castellテウn

Valencia, 2012


Copyright ® 2012 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de la autora y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www. tirant.com).

© Victoria Camarero Suárez

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Voltaire en su Tratado sobre la Tolerancia, capítulo 23, ofrece su propia oración a Dios: “Que las pequeñas diferencias entre los vestidos que cubren nuestros débiles cuerpos, entre todos nuestros lenguajes insuficientes, entre todos nuestros usos ridículos, entre todas nuestras leyes imperfectas, entre todas nuestras opiniones insensatas, entre todas nuestras condiciones tan desproporcionadas a nuestros ojos y tan iguales ante ti; que todos estos pequeños matices que distinguen a los átomos llamados hombres, no sean señales de odio y persecución; que los que encienden cirios al mediodía para celebrarte apoyen a los que se contentan con la luz de tu sol; que los que cubren su vestido con una tela blanca para decir que es preciso amarte no detesten a los que dicen lo mismo bajo un abrigo de lana negra”.


Índice PRÓLOGO..............................................................................................

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1. INTRODUCCIÓN.............................................................................

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2. OPCIÓN DE PROHIBICIÓN............................................................ 2.1. FRANCIA: REFERENTE ESPECIAL......................................... 2.1.1. Antecedentes................................................................... A) Líneas fundamentales en el Derecho francés............. B) Informe de la Asamblea Nacional Francesa de 26 de enero de 2010........................................................... C) Informe de la Asamblea General Plenaria del Consejo de Estado (25-3-2010).............................................. 2.1.2. La ley n.º 2010-1192 de 11 de octubre de 2010.............. 2.2. PAÍSES CON REGULACIONES PRÓXIMAS: BÉLGICA, PAISES BAJOS, SUIZA..................................................................... 2.2.1. BÉLGICA........................................................................ 2.2.2. PAÍSES BAJOS................................................................ 2.2.3. SUIZA.............................................................................

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3. LA OPCIÓN DE LIBERTAD............................................................. 3.1. REINO UNIDO.......................................................................... 3.2. ALEMANIA................................................................................

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4. ESPAÑA EN LA ENCRUCIJADA...................................................... 4.1. REFERENCIA AL MARCO LEGISLATIVO Y JURISPRUDENCIAL.......................................................................................... 4.2. PRÁCTICA DEL VELO INTEGRAL.......................................... 4.2.1. En relación al hiyab......................................................... 4.2.2. En relación al velo integral..............................................

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5. CONCLUSIONES..............................................................................

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PRÓLOGO Escribir sobre la legitimidad —o ilegitimidad— de la prohibición del uso del burka o niqab en lugares públicos nunca es fácil, pero es particularmente delicado cuando lo hace una mujer. Si se hace causa común con quienes propugnan la intolerancia de atuendos —de origen cultural o religioso, según las perspectivas— que representan valores contrarios a los occidentales y que a veces se usan como emblema de determinadas posiciones políticas, se corre el riesgo de ser acusada de ignorar las exigencias que impone el respeto a las opciones individuales adoptadas en virtud de la libertad religiosa y de la libertad de expresión. Pero, si se defiende sin más la libertad de elección de quien viste el burka o niqab, resulta difícil sustraerse a la presión de quienes recriminan a la autora su falta de sensibilidad hacia la relevancia de unas prendas que simbolizan la sumisión de la mujer al varón y la negación de su propia personalidad en la vida pública. La Profesora Victoria Camarero adopta en este libro algo que es especialmente necesario en este tema: una perspectiva equilibrada. Entiende los problemas prácticos y las preocupaciones sociales que han dado lugar a determinadas prohibiciones legales en el ámbito europeo, especialmente en la Europa de influencia francesa. Pero, al mismo tiempo, recuerda continuamente que toda limitación de la libertad personal, y más aún en el caso de la libertad religiosa, debe estar fundamentada en sólidas razones jurídicas, sin que sea suficiente la sospecha o el rechazo social que pueden generar ciertas indumentarias ajenas a un determinado entorno cultural, o incluso en abierto contraste con él. Por eso no le tiembla el pulso al criticar posiciones que considera, con razón, excesivas, en particular la legislación francesa —a la que dedica gran parte del libro— o la belga. La cuestión del uso de simbología religiosa en lugares públicos, desde luego, no afecta solamente al Islam. Los recientes casos relativos a la presencia del crucifijo en colegios públicos en Italia (caso Lautsi) o en España son muy expresivos al respecto; o la reclamación de una empleada de British Airways que exigía en el Reino Unido el derecho a portar en su cuello una cadena con una cruz dado que a las empleadas musulmanas se les permitía vestir el hijab (caso Eweida).


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Es cierto, no obstante, que los casos relativos a símbolos islámicos despiertan en Europa mayor atención que otros, y a veces también mayor inquietud, sobre todo por el choque cultural que representan en relación con sociedades en las que impera una noción secularizada de la vida pública sobre bases morales judeo-cristianas. Cuando, además, el atuendo islámico en cuestión adopta la forma de velo integral, la situación ofrece un perfil singular, y no sólo por razones de seguridad pública, sino también por otras que se refieren al concepto mismo de espacio público. Existe, efectivamente, una importante diferencia entre el hijab y otros atuendos que, como el niqab o el burka, cubren la cara por entero, dejando libre sólo una ranura para los ojos. No se trata de la cantidad de tela, o de medir en centímetros la virtud del pudor de la mujer musulmana. Se trata, sobre todo, de hasta qué punto Occidente puede permitir que la identidad religiosa suplante a la identidad individual, que la persona renuncie a definirse como individuo para difuminarse en el etéreo entorno de lo colectivo. En las sociedades democráticas, la convivencia social se basa en la interacción de personas individuales libres, con identidad propia y única, en un clima de respeto que el sistema jurídico ha de garantizar. La visibilidad de los rasgos faciales no es únicamente un factor necesario a determinados efectos de seguridad ciudadana. Es también el elemento de identificación más elemental e inmediato en la vida cotidiana. Al contrario de lo que sucede en el caso del hijab, una mujer que esconde su rostro en público no es simplemente una mujer que trata de cumplir con un precepto moral o culturalmente impuesto, o que en todo momento desea expresar su religión al resto de los ciudadanos. Es difícil no interpretarlo también como si quisiera dejar de tener voz propia en la sociedad civil, como un deseo de no ser un individuo con características propias, sino sólo una musulmana anónima más allá de la intimidad del entorno familiar. Es una mujer invisible. Si atendemos a la dimensión religiosa del precepto que impone el velo integral, la consecuencia es que lo colectivo ha fagocitado a lo individual, lo religioso a lo secular. Naturalmente, cualquier ciudadano es libre de oscurecer su personalidad individual en la vida social. También las mujeres que aceptan interpretaciones extremas de la shariah o ley islámica en uso de su libertad religiosa —aunque no siempre es fácil comprobar en la práctica que la decisión de la mujer es voluntaria y


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libre: a veces, el ambiente educativo que ha presidido el desarrollo de una mujer puede haber sido hermético, sin olvidar las frecuentes presiones familiares y sociales en comunidades que tantas veces llevan camino de convertirse en guetos. Lo que la cuestión del velo plantea es, en realidad, la integración misma de ciertas versiones del Islam en las sociedades occidentales a la luz de dos principios que son esenciales en nuestras democracias: la libertad religiosa y la neutralidad del Estado. En España, su relevancia ha sido hasta ahora escasa, pero, como la autora explica, las recientes políticas municipales seguidas en algunos ayuntamientos catalanes en materia de velo integral, y algunos casos relacionados con el uso del hijab en colegios madrileños, muestran que nuestro panorama conflictual en estas cuestiones está abocado a no ser muy distinto del que ya observamos en otros países europeos. Al menos si no se adoptan las medidas adecuadas. No pocas veces, las soluciones nacionales obedecen más a un temor, no siempre fundado, hacia la utilización política de la simbología religiosa que a un razonamiento en clave de derechos fundamentales. Se impone un esfuerzo por buscar una coordinación a nivel europeo en esta materia, tratando de encontrar un equilibrio entre el respeto de las libertades individuales de todos —también, naturalmente, de las musulmanas— y la firmeza en el mantenimiento de ciertos principios que están en la base del Estado moderno y que constituyen, precisamente, la garantía de nuestro sistema de libertades. El debate sobre el velo islámico, sus diversas modalidades, y la legitimidad de su uso en diferentes entornos está lejos de concluir. Ciertamente, soluciones maximalistas al estilo francés o belga no parece que ayuden a encontrar ese equilibrio, ni parece tampoco que contribuyan a facilitar la integración social de la población de origen musulmán en esos países. Por eso la Profesora Camarero, después de un pormenorizado análisis, las critica con razón, al tiempo que destaca las virtualidades de otra clase de políticas, como la británica, más orientadas hacia la eficacia que hacia la exacerbación de sentimientos de orgullo nacional en relación con principios emblemáticos, de significado hoy tantas veces ambiguo y políticamente maleable, como la laïcité. Adoptando la perspectiva de derecho comparado que por fortuna es cada vez más usual en nuestra disciplina, la autora centra su estudio en el derecho francés —completándolo con interesantes


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referencias a otros cinco países europeos— y desde ahí aborda las actuales incertidumbres que gravitan sobre el derecho español, para expresar después con valentía sus personales conclusiones sobre el modo más adecuado de regular esta materia. Si la cuestión de la simbología religiosa, personal o institucional, invita a repensar los principios esenciales del Estado secular y sobre el lugar que corresponde a la religión en el espacio público, este libro de Victoria Camarero proporciona material abundante para la reflexión. Por su cuidadoso estudio de los planteamientos sobre velo integral, especialmente en Francia y en España, y por su decidida apuesta por soluciones fundadas en la tutela de las libertades más que en la imposición de prohibiciones. Javier Martínez-Torrón Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Madrid, agosto de 2012


1. INTRODUCCIÓN La presencia en los ámbitos públicos y privados de personas que portan indumentarias religiosas y culturales en marcada contradicción con lo que es habitual en ellos, exige la respuesta de una Europa que se ufana de ser la cuna de las libertades. Este estudio parte del entendimiento de que las distintas formas de indumentaria, —como son el velo integral (burka o niqab), hiyab, almira, shaila, khimar y chador—, tienen entre otras, una significación religiosa aunque, incluso, se puede sostener que su práctica escapa de un precepto religioso, pero es lo suficientemente relevante para la mujer que las porta como para que su convicción religiosa o moral deba ser respetada, en el ejercicio de su libertad de conciencia, con independencia del cúmulo de opiniones que existen sobre tal significación. El hecho fundamental es que la mujer crea de modo serio y riguroso que el uso de estas prendas viene inspirado por el Islam. En este orden, señalo que el velo trasluce un concepto amplio que significa mucho más que un pañuelo o tela en la cabeza, y del que no necesariamente se desprende una relación directa de sumisión de la mujer. El conjunto de significados diversos atribuidos al velo islámico son sintomáticos de un debate mucho más profundo sobre quién puede hablar en nombre del Islam y de los musulmanes, y en la medida en que se trata de una cuestión discutida, el vestido islámico femenino continuará siendo también un tema muy abierto a la discusión1. En

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R. Woodllock, “Many Hijabs:Interpretative Approaches to the Questions of Islamic Female Dress”, Sociology of Islam, ed.T. Keskin, Ithaca, 2011, p. 412, y en general pp. 395-417; también, vid., S. El Hadri, Los derechos de la mujer en el Islam y su estatuto personal en el Magreb, ed. Fundación CeiMigra, 2009, pp. 64-77; S. Stano, “Sotto il Velo dei Media. Semiotica dell´hijab tra Oriente e Occidente”, en Quaderni di Donne and Ricerca, 25/2012. Una completa presentación sintética del velo islámico, su significación y las posturas doctrinales a favor y en contra de su práctica, así como abundante bibliografía al respecto, se puede encontrar en F.J. Zamora Cabot, “Europa entre las corrientes de la multiculturalidad: Incidencia del velo islámico en el Reino Unido, en Consolider- Ingenio 2010, HURI-AGE, Papeles el Tiempo


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todo caso, ayuda a entender su significado el acudir a las fuentes primarias de la Sharia. La Sharia como ius sanguinis, como la ley que se aplica a todos los musulmanes y fieles, ha madurado desde los inicios del Islam hasta convertirse en el referente más importante y sólido en el mundo musulmán2. Los fundamentos de los valores inspiradores de la Sharia residen en las escrituras sagradas del Islam, el Corán (Qur´an) y la Suna (Sunnah).

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de los Derechos, 2011, núm. 14, pp. 7-9 y citas allí recogidas. De tales citas, resalto especialmente la 25 donde se recogen diversos aspectos de interés. Entre ellos, la referencia a posturas contrarias al velo, como el estudio de CH. Joppke, Veil, Mirror of Identity, Polity, 2009; A favor de la práctica del velo, destaco las surgidas por ejemplo dentro del feminismo islamista, como F. Shirazi, y S. Mishara, “Young Muslim Women on the Face Veil (Niqab): A Tool of Resistance in Europe but Rejected in the United States”, International Journal of Cultural Studies, vol.13, 2010; asimismo, en general, resulta destacable el estudio de K. Bennounne, “Secularism and Human Rights: A Contextual Analysis of Headscarves, Religious Expression, and Women’s Equality Under International Law”, en Columbia Journal of Transnational Law, vol. 45, 2007, pp. 367-426) y el de A. Cagnolati, “Le frontiere del corpo. Il velo e l’identità femminile nella società multiculturale”, en El Futuro del Pasado, nº 3, 2012, pp. 223-235; además, un acercamiento de especial interés puede encontrarse, en J. Heath (ed.), The Veil. Women Writers on Its History, Lore and Politics, Berkeley/Londres, 2008. Por su parte en la cita 26 aparecen estudios que recogen posturas muy equilibradas, entre ellas: M. Iglesias Villa, “Igualdad de Género en Sociedades Multiculturales: Un Problema de Equidad Social”, en O. Pérez de la Fuente y D. Oliva (eds), Una Discusión Sobre Identidad, Minorías y Solidaridad, Madrid, 2010, pp. 113-132. Un interesante estudio sobre si la Sharia puede considerarse ley aplicable en un Estado occidental, puede verse en M.J. Roca, “¿La Sharia como ley aplicable en virtud de la libertad religiosa?, en AA.VV. (Z. Combalía, Mª. del P. Diago Diago, A. González-Varas Coords), Derecho Islámico e Interculturalidad, Revista General de Derecho Canónico y Eclesiástico del Estado, 2011, pp. 45-87; vid., en general: S. Catalá Rubio, “La libertad religiosa de la mujer musulmana en el Islam y uso del velo”, en AA.VV (A. Motilla Coord), El pañuelo islámico en Europa, Marcial Pons, 2009, pp. 19-61; idem., El derecho de libertad religiosa en el Gran Magreb, ed.Comares, 2010, pp. 5-52; S. El Hadri, Los derechos de la mujer en el Islam y su estatuto personal en el Magreb, op. cit., pp. 246; Z. Combalía, El derecho de libertad religiosa en el mundo islámico, Pamplona, Navarra Gráfica de Ediciones, 2001.


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Al-hijab es un principio general de la Sharia, con implicaciones tanto para los hombres como para las mujeres. Es un deber de modestia y discreción en el vestir y de comportarse en el exterior. El Corán, en la mayoría de los pasajes utilizados en la Sharia para fundamentar el uso del velo, lo prescribe en los versículos relacionados con las esposas del Profeta y no con las mujeres en general, pero se extiende por analogía a todas las mujeres. Versos del Corán utilizan los principios de la tolerancia religiosa y la no coacción a la observancia de la fe3, que han sido ignorados en Estados que se proclaman pioneros en libertad e igualdad4. Se precisa puntualizar que la “modestia” en el vestir no es exclusiva del Islam, es decir, el vestido modesto (hiyab) no apareció por primera vez en el mundo con el Islam. Existió en la antigua India y en la antigua Persia una modestia en la indumentaria mucho más estricta que la que corresponde al Islam que llevó la modestia en el vestir a la Península Arábiga, pero ya existía en los países no-árabes por todo el mundo. Se han dado razones filosóficas, sociales, económicas, éticas y psicológicas como causas del desarrollo de este fenómeno entre los pueblos. La modestia en el vestir no existía entre los árabes preIslámicos. El Islam trajo la orden de cubrirse la cabeza, el cuello, el pecho, junto a otras prohibiciones como mirar con lujuria. Pero una parte de ello, ya existía en áreas no-árabes. La historia muestra que los no-árabes sentían que era obligatorio cubrirse el rostro, de lo que se deriva que esta práctica de indumentaria no es una costumbre del Santo Profeta ni de los Imanes5. En este orden, interesa poner de manifiesto que el Islam no hizo obligatorio descubrir la cara, pero sí que recae obligación en cubrir el cabello. Ni el Corán ni las tradiciones ofrecen razones para enten-

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“No hay coacción en la religión; la buena dirección se distingue claramente de un error …” (2:256); “…y decir: La verdad procede de vuestro Señor, por lo tanto dejarle creer por favor, dejadle también al que no crea por favor… ”(18:29). Vid., L.E. Mendes Lisboa, “The French Headcovering Ban: Secularism vs. Individual Freedom”, pp. 14 y. ss. Vid., M. Morteza Mutahhari, El vestido islámico (Hiÿäb), Traducido por al castellano por el Dr.Mohammad Alí Anzaldúa-Morales, http://lacasadelprofeta com/images/El_Vestido_ Isla mico.pdf.


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der el uso obligado para las mujeres de cubrir el rostro ni las manos, aunque sí los adornos, y con ellos, los maquillajes. Los países que llegaron a aceptar el Islam seguían sus propias costumbres debido a que los preceptos islámicos no decían que fuera obligatorio mostrar el rostro, excepto en el harén. Ni se decía que fuera obligatorio cubrir la cara. Lo que es lo mismo, se dio una opción, dejando al criterio de las diversas naciones que practicaran sus propias costumbres en la modestia del vestir6. El vestido modesto que mencionan los preceptos islámicos ha sido objeto de estudio como respuesta a las críticas recibidas en orden a la privación de la mujer de honor y respeto y la oposición a su dignidad. En este orden, se ha deducido de los versos del Corán que las necesidades de la modestia en el vestir islámica, no son para aprisionar a las mujeres sino todo lo contrario, la indumentaria incrementa su dignidad humana. El cuerpo de la mujer es referido como vulnerable, que puede ser dañado fácilmente y que debe ser protegido. Los versos relativos a la modestia en el vestir se encuentran en el Surah An-Nur y Surah Ahzab, junto a otros versos introductorios a la modestia en el vestir, donde las instrucciones son las mismas para hombres que para mujeres7. En relación a cuánto debe cubrir el vestido modesto, como al hecho de que no sea obligatorio para una mujer el cubrirse el rostro, o el que no está prohibido para un hombre el mirar el rostro de una mujer mientras que no sea una mirada de lujuria, está dentro de lo permitido, al igual que el Islam no quiere que el matrimonio sea obligatorio, si un hombre quiere divorciarse de su esposa, aunque se considera una acción detestable, se permite. Es decir, la diferencia entre dejar la cara sin cubrir o cubrirla es una de las facilidades permisibles. Cuando la mujer se cubre el rostro, supone dificultades que le impiden su libertad de acción, por lo que se le permite que se deje al descubierto. Ante todo el Islam se considera una religión que no pretende causar problemas a sus seguidores. Sin embargo, cuando no haya necesidad

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Ibíd. “Dí a los hombres creyentes que bajen la vista y guarden sus partes privadas….” (24:30). “Dí a las mujeres creyentes que bajen la vista y guarden sus partes privadas y no muestren de su belleza sino lo que sea evidente y necesario…” (24:31).


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ni requerimiento o dificultad, es mejor observar la modestia en el vestir8. Con esta breve referencia sobre el significado y origen del amplio concepto de velo, voy a centrarme en relación al fenómeno del uso del velo integral, término más general que se prefiere al llamado burka o niqab9. Su práctica está ante todo marcada por una gran complejidad y heterogeneidad, tanto en su origen, sus manifestaciones como en sus consecuencias, junto a un interés creciente en la sociedad en general, que muestra un apoyo considerable en soluciones que pueden considerarse drásticas y comprometidas10. Del estudio de la situación al respecto en el Derecho comparado11, constato una alternativa que se proyecta en los siguientes términos:

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Vid., M. Morteza Mutahhari, El vestido islámico (Hiÿäb), op. cit. “Oh Profeta!, dí a tus esposas e hijas y a las mujeres creyentes que se arrimen sus ropas externas (yilbab- se cubran con el manto); así es más propio para que puedan ser reconocidas y no las molesten. Dios es el que siempre perdona, es Misericordioso. Ahora si los hipócritas no se rinden, así como aquéllos con un mal en sus almas, y causan disturbios en la ciudad, ciertamente Nos te pondremos contra ellos así que ellos serán tus vecinos allí por muy poco tiempo” (33:59-60). Dos formas de vestimenta tradicional usada por mujeres de países musulmanes. El niqab es un velo que cubre el rostro a excepción de una raja en los ojos para poder ver, y el burka afgano, impuesto bajo el mandato de los talibanes, cubre el cuerpo y la cara por completo, los ojos son cubiertos con un tupido velo que impide la visión completa; sobre el niqab, vid., por ejemplo, H.M. Akou,“ Head Coverings in the Virtual Umma: The Case of Niqab”, en Textile Society of America Symposium and Conference Proceedings, 2010, Paper 3. Al respecto, puede verse los resultados obtenidos por el The Pew Global Proyect Attitudes, septiembre 2008 y julio 2010, que recogen un amplio apoyo para prohibir el velo integral en Europa; vid., en general manteniendo una tesis contraria a la práctica del velo, C. Joppke, “The Islamic Headscarf in Western Europe”, en Veil, Mirror of Identity, Polity, op. cit., pp. 1-26; contrastar con F. Shirazi y S. Mishra, “Young Muslim Women on the Face Veil (Nikab): A Tool of Resistance in Europe but Rejected in the United States”, op. cit., pp. 43-62. Vid., S. Rosenberger and B. Sauer, Politcs, Religion and Gender: Framing and Regulating the Veil, Routledge, 2012; en general vid., AA.VV., Droit de Religions en France et en Europe: Recueil de textes, edité par F. Curtit et F. Messner, Bruselas 2008; R. Palomino Lozano, Religión y Derecho Comparado,


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por una parte, nos encontramos la vía de la prohibición, como es el caso por ejemplo de Francia y al que en breve nos vamos a referir; o incluso otros, con una regulación próxima como Bélgica, Holanda, junto a países como Suiza, con una regulación dirigida al mantenimiento de la seguridad pública de forma puntual y no a todo el espacio público. Frente a ellos, nos encontramos países, fieles a un concepto liberal de la existencia, que rehúsan lo que ven como intromisión en los derechos fundamentales de la persona, el arquetipo sería por ejemplo, el Reino Unido y Alemania. En el centro de esta alternativa, están los países en los que la cuestión ha concitado ya un considerable interés público y privado, pero donde las respuestas fragmentarias ante ella no permiten discernir una opción clara por uno u otro término. Es particularmente el caso de nuestro país, España, que deberá elaborar su propia respuesta acorde con lo que se espera de un Estado que garantiza la libertad de creencias y culto.

Iustel, 2006, pp. 417: M. Mc.Donal (ed) Minorities and Minorities Rights in Europe, 2 vols, International Courts Association, 2007; J. Ferreiro Galguera, Islam and State in the EU, Church-State Relationships, Reality of Islam, Imams Training Centrers, Peter Lang, Frankfurt am Main, 2011, pp. 383; K. Hashemi, Religious Legal Traditions, International Human Rights Law and Muslim States, Martinus Nijhoff, Boston 2008, pp. 279; P.M. Taylor, Freedom of Religion. UN and European Human Rights Law and Practice, Cambridge, 2005, pp. 405; AA.VV., Annuaire de la Convention Européenne des Droits de l´Homme. Manuel sur le Port des Symboles Religieux dans les Lieux publics, Martinus Nijhoff, 2008; AA.VV., “Quelle Politique Religieuse en Europe et en Méditerranée? Enjeux et perspectives”, Actes du XVII Colloque de l’Institut de Droit et d´Histoire Religieux de la Faculté de Droit d’Aix-Marseille et de l’observatoire du Religieux de l’Institut d’Études Politiques d´Aix-en-Provence (Mai 2003), en Droit et Religions, Presses Universitaires d’Aix- Marseille, 2004; y, L. Barnett, Freedom of Religion and Religious Symbols in the Public Sphere, en Library of Parliament, Canada, Publication No. 2011-60-E., 25-VII-2011. Para una visión comparada del pluralismo religioso entre la Unión Europea y los EE.UU., vid.J. Casanova, “La inmigración y el nuevo pluralismo religioso”, Revista CIDOB d’Afers Internacionals, núm.77, 2007, pp. 13-39.


2. OPCIÓN DE PROHIBICIÓN

2.1. FRANCIA: REFERENTE ESPECIAL En la búsqueda de suministro de guías útiles a nuestro legislador para la resolución de los conflictos surgidos en España, entiendo que es altamente relevante la atención a un país como Francia que posiciono como de referencia, al tener en cuenta la inexistencia en las democracias de nuestro entorno de una normativa que prohíba de manera general la práctica del velo integral en el espacio público. No podemos olvidar que Francia tuvo que afrontar desde la década de los años ochenta cuestiones suscitadas en relación a la simbología religiosa, concretamente sobre el velo islámico en el marco educativo, y que dio lugar a la Ley de 15 de marzo de 2004, prohibiendo a los alumnos en las escuelas, liceos o colegios públicos llevar signos o vestimenta que manifiesten ostensiblemente una pertenencia religiosa1. En el plano histórico, un siglo de Republica laica y de sociedad laicista explica la dificultad de tolerar las manifestaciones radicales de pertenencia religiosa2. Desde el plano jurídico, las prohibiciones par-

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La conformidad de esta disposición con el CEDH ha sido reconocida por el Consejo de Estado en sede contenciosa y por el TEDH (Vid. Consejo de Estado, 8 de octubre de 2004, Asunto Unión Francesa para la cohesión nacional, n.º 269077 y TEDH, 30 de junio de 2009, n.º 43563/08). Sobre la incidencia de esta Ley, se ha puesto de relieve que a principio del 2004-5, 639 niños desafiaron el texto legal. 550 casos se solucionaron por el diálogo, pero los padres de 89 prefirieron sacarles de la escuela. El curso siguiente sólo se produjo un caso. Pero las Comunidades musulmanas abrieron centros educativos concertados. En España, por el momento no hay ningún centro educativo musulmán (J. Ferreiro, “Política del Gobierno en materia de libertad religiosa e integración del Islam”, en Derecho Islámico e Interculturalidad, op. cit., p. 388). A este respecto, puede ser significativa la opinión de un eminente Imán y autor bien conocido, H. Chalghoumi, que desarrolla un discurso en el que trata de reconciliar Francia y el Islam, mostrándose contrario al uso del velo integral, vid., Pour L’Islam de France, Le Cherche Midi, 2010; Vid., también,


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ciales existen en este ámbito. La jurisprudencia administrativa prohíbe llevar todo signo religioso por los agentes públicos en el ejercicio de sus funciones. Con el objetivo de conseguir el consenso político entre mayoría y oposición respecto del velo integral, la Asamblea Nacional francesa vota el once de mayo de 2010 su primera Resolución bajo el artículo 34-1 de la Constitución. Este texto puramente declarativo, adoptado por la unanimidad de los votantes, proclama el compromiso de la Asamblea respecto de los valores republicanos frente al desarrollo de prácticas radicales que les pueden lesionar. Estima que todos los medios útiles deben llevarse a la práctica para asegurar la protección efectiva de las mujeres que sufren violencias o intimidaciones y fundamentalmente se ven obligadas a llevar un velo integral. Cinco meses más tarde, la ley es adoptada por el Parlamento, sin los votos de la oposición de izquierda que se abstienen, con lo cual el consenso político al que aludimos no se logró por completo. La reciente ley n.º 2010-1192 de 11 de octubre de 2010 prohíbe la disimulación del rostro en el espacio público3. Con esta expresión, entiendo que el legislador ha optado por un término más neutro que la pura prohibición del velo integral, a la luz de los resultados de los trabajos preparatorios de la Ley, a los que más tarde haré referencia. Siendo desde luego el uso del velo integral la preocupación más importante del legislador, y aún bajo la fórmula aséptica a la que me acabo de referir, el texto desde luego prohíbe su uso, inscribiéndose

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J. R. Bowen, “Islam in Contemporary France and Indonesia: Challenges for Legal Pluralism”, en M-C Foblets y otros, Cultural Diversity and the Law, Bruylant, 2010, pp. 447-476. El proyecto de ley fue remitido a la Comisión de las leyes constitucionales, de la legislación y de la Administración general de la República, para que analizara su posible inconstitucionalidad o la posible vulneración de la Convención europea de salvaguarda de los derechos humanos. Al respecto, véase: M. T. Areces Piñol: “La prohibición del velo integral, burka y niqab: El caso francés a propósito del Informe del Consejo de Estado”, en Iustel, núm. 24 (2010), pp. 34-39.


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en lo que algunos autores sitúan en un contexto de desconfianza y de desafío frente a la expresión pública de las creencias religiosas4. El Consejo Constitucional, en su decisión de 7 de octubre (n.º 2010-613 DC), declara conforme a la Constitución el conjunto de disposiciones de la Ley. Afirmando que el legislador garantiza “entre la salvaguarda del orden público y la garantía de los derechos constitucionalmente protegidos un equilibrio que no se encuentra manifiestamente desproporcionado”. Sin embargo, el Consejo formula una reserva de interpretación sobre el artículo 5 de la Ley: la prohibición de ocultar la cara en el espacio público no puede restringir el ejercicio de la libertad religiosa en los lugares de culto abiertos al público5. A continuación, analizaré con detalle las etapas previas y trabajos preparatorios, que conforman los antecedentes de la normativa actual francesa, reseñando, en primer lugar, las líneas fundamentales del Derecho francés en relación al factor religioso.

2.1.1. Antecedentes A) Líneas fundamentales en el Derecho francés El texto constitucional francés6 contiene dos disposiciones relevantes: su Preámbulo, que proclama solemnemente su adhesión a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, confirmada y completada por el Preámbulo de la Constitución de

Olivier Dord, “Prohibir el uso del velo islámico integral? Los Estados europeos responden de manera diversa según lógicas nacionales”, Question d’Europe, n.º 183, 18 de octubre de 2010, Fondation Robert Schuman. 5 ���������������������������������������������������������������������� Vid. en general, M. Hunter-Henin, “Constitutional Developments and Human Rights in France: One Step Forward, Two Stops Back”, en International and Comparative Law Quarterly, vol. 60, 2011, pp. 167-168; A. Gaillet, “La loi interdisant la dissimulation du visage dans l’espace public et les limites du contrôle pratiqué par le Conseil constitutionnel”, en Société Droit & Religion, Dossier Thématique, L’étude des signes religieux Dans l’espace public, n.º 2, CNRS Éditions 2011, pp. 47-71 y F. Mélin-Soucramanien, “Marianne dévoilée (libres propos sur la decision du Conseil constitutionnel du 7 octobre 2010 validant la loi interdisant la dissimulation intégrale du visage dans l’espace public)”, idem. pp. 73-82. 6 Vid. Constitución francesa de 4 de octubre de 1958. 4


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Victoria Camarero Suárez

1956 y el artículo primero, que expresa que “Francia es una república laica, democrática y social. Asegura la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos sin distinción de origen, raza o religión y respeta todas las creencias”. Además del régimen constitucional, es de destacar la Ley de 1905 que fija un posicionamiento del régimen de separación entre poderes, es decir entre Iglesias y Estado. En este orden, la libertad de conciencia y de religión son los principios fundamentales del régimen francés de separación entre Iglesias y el Estado; y desde la Revolución, la libertad de religión en Francia, está garantizada, bajo dos aspectos: la libertad de conciencia y la libertad de ejercicio de culto7. Es decir, para la consecución del principio de separación será esencial el reconocimiento de la libertad religiosa. En este sentido, la Revolución francesa establecerá los pilares más importantes en la formación del Estado laico8. Como ha sido señalado, Francia es un país de tradición católica muy arraigada y en el que las ideas de la Revolución de 1789 tuvieron un impacto importante. De ahí se desprende el carácter paradójico de las relaciones Iglesia y Estado, en Francia y, de que la ley de 1905 no se haya aplicado en todo el país9. Sin embargo, resalto que la Ley citada de separación, vino

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M. T. Areces, “Límites a la expresión individual de la libertad religiosa: El Burka incompatible con la igualdad de sexos”, en Iustel, núm. 18, 2008, pp. 1-2. Ibíd., op. cit., p. 8; ídem., El principio de laicidad en las jurisprudencias española y francesa, Universitat de Lleida, 2003; A. Motilla, “El Estado Laico y Libertad Religiosa”, Anuario de Derecho Eclesiástico del Estado, vol. XXIV, 2008, pp. 69-74; J. Martín Sánchez, “El concepto de laicidad y su evolución en el Derecho francés”, en Revista Española de Derecho Canónico, vol. 50, núm. 134, 1993, pp. 251-278; M. Jusdado, “Laicismo en Francia: Precedentes y Ley de Separación de 1905 (en el centenario de la Ley)”, Anuario de Derecho Eclesiástico del Estado, vol. XXII, 2006, pp. 345-355. M. T. Areces, “Límites a la expresión ...”, op. cit., p. 8. y cita n.º 16 que muestra los cuatro regímenes jurídicos que regulan los cultos y que constituyen una excepción de la laicidad republicana, según la ley de 1905. En general, vid., P. - H. Prelot, “Les signes religieux et la loi de 1905. Essai d’interpretation de la loi portant interdiction de la disimulation du visage dans l’espace public à la lumière du droit français des activités religieuses”, en Société Droit & Religion, op. cit., pp. 25-46.


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