tirant
humanidades
plural
Entre las tareas principales de la filosofía, entendida como arte crítico en busca de la verdad, también está la deconstrucción de las ideologías: es decir, de aquellas narraciones que se hacen pasar por verdades universales, cuando en realidad son solo la máscara que oculta y reconoce el interés de una parte. La globalización es, entre todas, la mayor ideología del nuevo milenio. Con su encantadora retórica celebra el espacio abierto de un mundo sin fronteras donde domina la libre circulación de toda realidad. Pero, en verdad, es el nuevo campo de lucha del capitalismo que se ha hecho planetario. Este, gracias a la unificación del globo bajo el signo de la forma mercancía y de sus patologías, puede explotar ilimitadamente el planeta, crear competitividad a la baja entre los trabajadores de todo el mundo y exacerbar las desigualdades. Con la ayuda de Hegel y Marx, de Gramsci y Heidegger, el libro intenta reconstruir a contracorriente, en clave filosófica, la verdadera esencia de la globalización como triunfo del capitalismo planetarizado.
Diego Fusaro
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GLOBALIZACIÓN INFELIZ Once tesis filosóficas sobre el devenir mundo del mercado
DIEGO FUSARO humanidades plural
GLOBALIZACIÓN INFELIZ
tirant
Traducción de
Michela Ferrante Lavín
tirant
humanidades plural
Diego Fusaro (Turín, 1983) enseña Historia de la Filosofía en el Instituto de Altos Estudios Estratégicos y Políticos (IASSP) de Milán, donde desempeña también el cargo de Director Científico. Se licenció en Historia de la Filosofía en Turín y, en 2011, consiguió el doctorado en Filosofía de la Historia en la Universidad Vita-Salute San Raffaele de Milán defendiendo su tesis sobre Reinhart Koselleck. Ha llevado a cabo actividades de investigación en la Universidad de Bielefeld, en Alemania. En 2017 obtuvo la habilitación para la enseñanza académica de la Historia de la Filosofía y convertirse en Profesor asociado. Es responsable del proyecto internet «La filosofía y sus héroes» (www.filosofico.net). Además, codirige la colección «Biblioteca di Filosofia della Storia» de la editorial Mimesis y la revista filosófica «Koinè». Desde 2008 hasta 2012 fue secretario editorial de las colecciones de «Historia de la Filosofía» de Bompiani dirigidas por Giovanni Reale («Il pensiero occidentale» y «Testi a fronte»). En 2017 fundó la asociación y la revista Interesse Nazionale (www.interessenazionale.net). De su ya extensa producción escrita cabe destacar los libros Bentornato Marx! Rinascita di un pensiero rivoluzionario (Bompiani, Milán 2009), Essere senza tempo. Accelerazione della storia e della vita (Bompiani, Milán 2010), Minima mercatalia. Filosofia e capitalismo (Bompiani, Milán 2012), Coraggio (Raffaello Cortina Editore, Milán 2012), Idealismo e prassi. Fichte, Marx e Gentile (Il Melangolo, Génova 2013), Il futuro è nostro. Filosofia dell’azione (Bompiani, Milán 2014), Antonio Gramsci. La passione di essere nel mondo (Feltrinelli, Milán 2015), Pensare altrimenti. Filosofia del dissenso (Einaudi, Turín 2017), Storia e coscienza del precariato. Servi e signori della globalizzazione (Bompiani, Milán 2018), Il nuovo ordine erotico. Elogio dell'amore e della famiglia (Rizzoli, Milán 2018), Marx idealista. Per una lettura eretica del materialismo storico (Mimesis, Milán 2018). Es colaborador habitual de los diarios La Stampa e Il Fatto Quotidiano.
GLOBALIZACIร N INFELIZ Once tesis filosรณficas sobre el devenir mundo del mercado
COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES Manuel Asensi Pérez
Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València
Ramón Cotarelo
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia
Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València
Juan Manuel Fernández Soria
Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València
Pablo Oñate Rubalcaba
Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València
Joan Romero
Catedrático de Geografía Humana Universitat de València
Juan José Tamayo
Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
GLOBALIZACIÓN INFELIZ
Once tesis filosóficas sobre el devenir mundo del mercado
DIEGO FUSARO Traducción de Michela Ferrante Lavín
tirant humanidades Valencia, 2019
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© Diego Fusaro
© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-17706-54-8 Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
«Victrix causa diis placuit, sed victa Catoni» [La causa vencedora plugo a los dioses, pero la vencida a Catón]. (M.A. Lucano, Farsalia, I, 128)
«Yo creo haber comprendido suficientemente a nuestra época como la época de la absoluta descomposición de todas las ideas. No obstante me hallo con ánimo alegre; pues sé que solo de la completa extinción brota la nueva vida». (J. G. Fichte, Carta a Jacobi del 31 de marzo de 1804)
ÍNDICE Nota de la Traductora...................................................................................... 11 1. Oratores, bellatores, laboratores. Feudalismo capitalista...................... 13 2. Siervo precarizado y Señor globalista: la nueva lucha de clases......... 25 3. Globalización talásica. Tierra y mar....................................................... 43 4. Matar a un mandarín chino. Violencia invisible y deslocalizada....... 63 5. ¡Globalizaos! Imperialismo 2.0............................................................... 73 6. Vivir peligrosamente. La crisis como método de gobierno global....... 97 7. Terrorismo y Cuarta Guerra Mundial.................................................... 117 8. Desregulación. Lado anárquico y lado liberal del mundialismo......... 145 9. La inmigración en masa como deportación en masa.......................... 161 10. La enemistad del capitalismo global por los Estados nacionales soberanos....................................................................................................... 173 11. Inter nationes. Ni mundialistas, ni nacionalistas................................... 187 Bibliografía........................................................................................................ 207
NOTA DE LA TRADUCTORA Globalización infeliz. Once tesis filosóficas sobre el devenir mundo del mercado es la versión española de un texto inédito del filósofo italiano Diego Fusaro. Carl Bertrand, en el prefacio a la traducción francesa de La Divina Comedia de Dante Alighieri, escribe: «Las traducciones son como las mujeres: si son bellas, no son fieles, y si son fieles, no son bellas». Todo traductor, al emprender su labor traductológica, debería tener muy en cuenta esta máxima. No es fácil de cumplir. Traducir es reescribir el texto original a partir de la lectura o interpretación personal que hacemos de él. Y lo difícil es encontrar el justo equilibrio —katà métron, la «justa medida» habría dicho Fusaro retomando un concepto de la filosofía clásica griega— entre la «fidelidad» al texto original y la fidelidad al «espíritu» del texto. Al encarar nuestra versión, pareció en un primer momento que las dificultades planteadas por el original podrían ser solventadas optando por una mayor claridad y soltura, es decir, adoptando una actitud más libre en la reproducción del pensamiento del autor. Sin embargo, resultó pronto evidente que la supuesta ganancia no era tal en comparación con la falta de fidelidad al texto original. Por ello, decidimos finalmente ajustarnos a las características peculiares del lenguaje fusariano —estilo, vocabulario, sintaxis—, en resumidas cuentas, a su idiolecto, inseparable de su pensamiento. Fusaro, además, suele emplear, con intención eminentemente polémica, la «veterolengua» nacional, término acuñado por él mismo, que prevé el uso de vocablos y locuciones arcaicas para reaccionar con consciencia y discernimiento contra el uso y abuso del inglés, cuyo objetivo es defender, revalorizar y darle plena dignidad a la lengua italiana frente a la cada vez más acuciante «globalización del inglés». En el texto original aparecen numerosas palabras y expresiones anglófonas; de acuerdo con el autor, hemos decido mantenerlas e indicar entre paréntesis la traducción castellana. Puede que la versión española resulte menos fluida, pero creemos que eliminarlas hubiera
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significado restar importancia al tema del libro: la globalización. Esa proliferación de anglicismos que está convirtiéndose en una auténtica invasión lingüística a expensas de las lenguas nacionales. Cabe destacar otras peculiaridades del estilo de Diego Fusaro: el abundante uso de palabras y locuciones latinas y las muchas citas de otros autores. En el primer caso, hemos dejado el texto tal cual, indicado entre corchetes la traducción castellana. En el segundo, hemos optado casi siempre por la versión española más acreditada y nos hemos ajustado a ella. Por lo que atañe a las notas al pie de página, en general, remiten a la traducción italiana de las obras citadas, añadiendo, cuando se conoce, el año de la edición original; a continuación se da la referencia de la traducción española si existe. Con respecto al problema de la fidelidad al texto original, en algunos casos hemos preferido optar, en contra de lo que afirmaba Carl Bertrand, por una traducción «más fiel y menos bella». La lengua castellana cuenta con palabras y giros seguramente más frecuentes, no obstante, hemos preferido escoger el término y la estructura sintáctica más parecida al «italiano fusariano», para no incurrir en el peligro de una posible disconformidad respecto al original. Desde el principio hemos tenido claro que traducir a Diego Fusaro no debía transformarse en una paráfrasis de su obra. Por esta razón, se ha prescindido de añadir notas explicativas, salvo las del propio autor, presentando al lector de habla hispana una versión lo más fiel y apegada posible al texto de partida. Es mi deseo terminar esta breve nota expresando mi agradecimiento a Diego Fusaro por la disponibilidad, amabilidad y ayuda mostradas a lo largo de este trabajo y por haberme dado la ocasión de dar a conocer su pensamiento a los lectores de lengua española. Mi agradecimiento va también a Editorial Tirant lo Blanch por haber confiado en nosotros y haber aceptado publicar Globalización infeliz. Once tesis filosóficas sobre el devenir mundo del mercado. Michela Ferrante Lavín
1. ORATORES, BELLATORES, LABORATORES. FEUDALISMO CAPITALISTA «Ante todo, el trabajador debe negarse a colaborar al sostenimiento del periódico burgués. Tiene que recordar siempre, siempre, siempre, que el periódico burgués (cualquiera que sea su matiz) es un instrumento de lucha impulsada por ideas e intereses contrarios a los suyos. El contenido de la prensa está influenciado por una idea: el servicio de la clase dominante, lo que inevitablemente se traduce en una cosa: luchar contra la clase trabajadora. De hecho, del primer al último renglón, el periódico burgués adopta y revela esta preocupación». (A. Gramsci, Los periódicos y los trabajadores, 1916)
Al igual que la Edad Media, también el orden globalizado y neofeudal del capitalismo absoluto actual, después de 1989, tiene su propia estructura social tripartita. Como hemos tratado de mostrar extensamente en nuestro estudio Storia e coscienza del precariato. Servi e signori della globalizzazione1 (2018), este orden trae a la memoria los estados del mundo in ordine triplex tematizado en Carmen ad Robertum regem de Adalberón de Laón: nunc orant, al pugnant, laborant aliique [oradores, defensores y labradores]2. En el marco del nuevo feudalismo financiero, los nuevos oratores son el clero regular periodístico, el circo mediático y el clero secular académico e intelectual. Remitiéndonos a la definición de Gramsci, ellos forman «una casta
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D. Fusaro, Storia e coscienza del precariato. Servi e signori della globalizzazione, Bompiani, Milán, 2018. Cfr. C. Preve y E. Orso, Nuovi signori e nuovi sudditi. Ipotesi sulla struttura di classe del capitalismo contemporaneo, Petite Plaisance, Pistoia, 2010, pp. 36-39.
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o un sacerdocio»3 que gestiona los espacios de consenso desde las primeras páginas de los periódicos y desde los campus universitarios estadounidenses liberales con veleidades libertarias y cosmopolitas. Con sus estructuras, mantienen siempre vivo lo que La sociedad del espectáculo de Debord llama el «monólogo elogioso» (§ 24) del orden dominante. Su tarea, para usar las palabras de Los Cuadernos de la cárcel de Antonio Gramsci, es «crear un conformismo social que sea útil a la línea de desarrollo del grupo dirigente»4. Deben asegurar que los dominados, los nuevos prisioneros de la caverna platónica mundializada, no se rebelen contra el orden establecido que quiere verlos sometidos a su voluntad y, además, que lo amen, lo deseen e incluso estén dispuestos a luchar contra todo lo que pueda cuestionarlo. Según un abanico de posibilidades que va de los periodistas nihilistas, que hablan de todo y no creen en nada, a los nuevos epígonos de la «miseria de la filosofía», los oratores posmodernos desempeñan un papel, aunque desde distintos puntos de vista, similar al del antiguo clero: proporcionan mapas ideológicos de glorificación de lo Absoluto, que hoy ya no coincide con el Dios de los cielos, sino con el monoteísmo inmanente de la producción, el intercambio y la circulación (el sistema de las necesidades divinizado), santificados como el mejor de los mundos posibles o, de todas maneras, como el único posible. Los oratores posmodernos son los sucesores del viejo clero, con el que comparten la función de santificación simbólica de lo Absoluto, pero se diferencian en cuanto a las costumbres [mores] concretas. En efecto, mientras que el viejo clero estaba obligado a la templanza y a abstenerse de los placeres de la carne, el clero posmoderno ha hecho suyo el nuevo modelo liberal-libertario del goce inmediato y siempre
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A. Gramsci, Quaderni del carcere, ed. de V. Gerratana, edición crítica del Istituto Gramsci, Einaudi, Turín, 1975, IV, § 33, p. 452 [Cuadernos de la cárcel, Era, México, 1981]. Ibidem, VI, § 84, p. 757.
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transgresivo —¡la vida es ahora! (life is now!)—, hecho a medida de los átomos hedonistas y posfamiliares, volcados en el plusgoce ilimitado que reproduce los ciclos del plusvalor en la esfera económica. «¡No tendrás otra sociedad fuera de esta!» es el gran mandamiento de la religión del capital que los oratores posmodernos de «la clase de los que saben» (knowledge class) transmiten por doquier en todas sus prestaciones narrativas. Este es, básicamente, el sentido del nuevo «positivismo trágico»5, como lo llama Sloterdijk que, lleno de pathos religioso y de amor fati, sigue haciendo del desencanto la única tonalidad psicopolítica permitida. Convence a nuestras mentes que no debemos interpretar ni transformar lo existente, sino simplemente soportarlo y apoyarlo, confirmarlo y aceptarlo, no porque sea intrínsecamente bueno (y, de hecho, no lo es), sino simplemente porque —como nos repiten— eso es todo lo que hay. There is no alternative (No hay alternativa) repiten cansinamente los guardianes desencantados de la jaula de hierro intrascendible que lleva en su interior el confort neohedonista bajo la forma de mercancía; lo que en nuestro estudio Il futuro è nostro. Filosofia dell’azione6 (2014) hemos calificado de ideología de la imperfección inenmendable. Promoviendo la posmodernización de las conciencias en todos los ámbitos, los oratores neofeudales y pedagogos de la postura globalista santifican el mercado monoteísta (condenando al ostracismo a cualquiera que se atreva a cuestionar su indiscutible centralidad) y, al mismo tiempo, permiten que la élite privatizadora liberal-libertaria mantenga a la clase dominada en condiciones de cautiverio simbólico: procuran que los laborates precarizados posburgueses y posproletarios acepten las categorías conceptuales que glorifican la
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P. Sloterdijk, Critica della ragion cinica [1983], ed. de M. Perniola, Cortina, Milán, 2013, p. 239 [Crítica de la razón cínica, Siruela, Madrid, 2007]. D. Fusaro, Il futuro è nostro. Filosofia dell’azione, Bompiani, Milán, 2014 [Idealismo o barbarie. Por una filosofía de la acción, trad. de M. Ferrante Lavín, Trotta, Madrid, 2018].
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nueva Edad Media capitalista así como la distancia, cada vez más vertical, que separa el vértice de la base. Los mantienen en las mismas condiciones que los esclavos de la caverna de la República de Platón, ignaros de su cautiverio porque incapaces de liberarse del orden del discurso que, reflejado por todas partes en el fondo de la cueva, alaba ideológicamente su cautiverio como el mejor y el único mundo posible. Los oratores vehiculan y difunden, a través de los medios de comunicación (periódicos, academias, revistas, escuelas, televisión), los marcos ideológicos necesarios para preservar el orden real, que abarca tanto el pensamiento políticamente correcto y éticamente corrupto —superestructura de la estructura del capitalismo flexible refeudalizado—, como los nuevos modelos conductuales constitutivos de un estilo de vida globalista y precario, impuestos por la publicidad e inculcados con la reeducación de las masas llevada a cabo en los puestos de avanzada del nuevo orden simbólico. El nuevo clero posmoderno y hedonista, nihilista y embaucador, desempeña el papel de conexión ideológica entre la oligarquía financiera y las multitudes precarizadas: induce a las segundas a aceptar el orden funcional de las primeras para asegurar el mantenimiento de los equilibrios de clase del capitalismo posburgués y posproletario, neooligárquico y neoservil. De acuerdo con un proceso que empezó en el Sesenta y ocho y culminó después de 1989, las clases dominadas se han quedado sin intelectuales en el sentido gramsciano, es decir, sin ningún representante teórico de sus intereses prácticos y de su proyecto emancipador. El clero regular periodístico decide lo que la masa precarizada debe pensar y querer, de manera que los flujos del consenso y del disenso se organicen en pos de la confirmación siempre renovada del orden existente. El verdadero periodismo debería hacer público lo que el poder aspira a mantener invisible, los arcana imperii [secretos del poder]: los periodistas de hoy, en cambio, difunden siempre y solo los mensajes que confirman el orden dominante y ocultan sin cesar las relaciones de fuerza reales. Administran las superestructu-
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ras de modo que estas dupliquen y santifiquen siempre lo existente reducido totalmente a mercancía y, de manera convergente, evitan que llegue a constituirse la «crítica teórica» y la «subversión práctica» de cuño marxiano. Hegel decía que leer los diarios es «una especie de bendición matutina realista»7. Gracias al clero periodístico actual, esta práctica se ha convertido en una bendición «irreal», porque está dirigida a una realidad mediatizada desprovista de todo contacto con la «realidad real» y rediseñada ad hoc por los mediadores del consenso y los formadores de opinión (opinion makers) que, desde sus laboratorios de ideas (think tank) liberal-progresistas de orientación euro-atlantista, modelan la nueva forma mentis globalista, y transmiten a las plebes precarizadas posproletarias el nuevo estilo de vida (lifestyle) masificado, deseticizado y constantemente transgresivo, enemigo de todos los valores proletarios y burgueses que aún sobreviven. Santifican el modelo del homo vacuus [hombre carente de identidad] posidentitario y sin raíces, vaciado de todo contenido y, por lo tanto, dispuesto a asumir los que el orden de la producción querrá imponerle. Este es el paradigma del superhombre individual neonietzscheano, el Zaratustra cosificado con ilimitada voluntad de poder consumista en el plano liso del mercado desregulado: en cuyo espacio abierto (open space) sin fronteras y sin límites, la libertad coincide siempre y solo con la liberalización consumista de los individuos portadores de valor de cambio. Los teólogos del desencanto utópico y del reencanto bajo forma de mercancía homologan el imaginario de los pueblos con vistas a su plena integración en el nuevo orden clasista desoberanizado y deslocalizador, donde la única visión del mundo admitida (Weltanschauung) es la que concibe el mundo como una red empresarial de flujos financieros para átomos en competición permanente. Inducen a los sujetos a abandonar cualquier perspectiva clasista y conflictiva para que se adhieran sin conciencia infeliz y sin desobediencia razo VVAA, Dokumente zu Hegels Entwiklung, Frommann, Stuttgart, 1936, p. 360.
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nada al proyecto del neocapitalismo liberal-libertario, a sus categorías conceptuales constitutivas y a su imaginario general. Asimismo, los administradores de las superestructuras convencen a las clases pauperizadas y derrotadas por las políticas liberales acerca de la intrínseca bondad del universalismo mercantil y de la incuestionable verdad del teorema de identidad entre libertad y mundialización, democracia y economía desregulada. De manera convergente, el verdadero saber académico debería ser, como en los tiempos de Kant y Hegel, de Fichte y Schelling, una elaboración crítica de las visiones del mundo que pueda arrojar luz sobre las contradicciones de «su tiempo comprendido en pensamientos». Debería presentarse como un espacio para la génesis de la «conciencia infeliz» (unglückliches Bewußtsein) hegeliana y la búsqueda de la identidad futura entre lo real y lo racional. En cambio, el orden del discurso del nuevo clero secular académico hoy es rebajado cada vez más al rango de simple serenata para el statu quo, debe desarrollar cuadros ideológicos que reconfirmen siempre el pensamiento único políticamente correcto y el orden clasista hegemónico. De esta manera, la filosofía de la revolución da paso a la filosofía del consuelo, el utopismo del «sueño de una cosa» a la cosificación del sueño de las cosas. Considerado en su conjunto, el saber académico hoy no permite la creación de una visión crítica y antagónica: la vuelve programáticamente imposible. Presentándose, con el vocabulario de Gramsci, como los nuevos «agentes inmediatos de la clase dominante»8 y como gregarios del particularismo ideológico, los periodistas, intelectuales y académicos mantienen el orden simbólico, deslegitimando y acallando a cualquiera que se desvíe de la ortodoxia: son los abanderados de una ideología basada en el vínculo inseparable entre el pensamiento único y lo políticamente correcto, que condensa la superestructura del
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A. Gramsci, Quaderni del carcere, V, § 105, op. cit. p. 634.
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bloque histórico posterior a 1989 reconfigurado como Edad Media financiera posmoderna y competitiva. Como «categoría social cristalizada»9 —otra vez en palabras de Gramsci—, los oratores, para existir y ser reconocidos, deben vender su capital cultural a la clase dominante, a los nuevos bellatores. Este capital cultural, por consiguiente, lleva a cabo una glorificación simbólica del vínculo de fuerza hegemónica, donde la clase dominante detiene el poder y los sujetos dominados están sometidos a la esclavitud neofeudal. Por ello, el nuevo sacerdocio de los intelectuales desempeña el papel de mediador del consenso: asegura que los dominados acepten el orden simbólico dominante y los mapas conceptuales que santifican la asimetría clasista en la que figuran como subordinados. Con el vocabulario de Gramsci (Cuadernos de la cárcel), el orden simbólico dominante apunta a «conservar la unidad ideológica de todo el bloque social, que precisamente es cimentado y unificado por esta ideología»10. Los nuevos bellatores posmodernos, por otro lado, coinciden con las oligarquías financieras apátridas y con la clase desarraigada posburguesa y globalizadora de inconsciencia feliz generalizada. Estas, además de tener un valor de cambio inmenso y en constante aumento, gracias a la financiarización de la economía y a sus dispositivos especulativos intrínsecamente usurocráticos, apuntan a romper todos los vínculos que aún limitan la mundialización del mercado11. Como se ha señalado en Storia e coscienza del precariato, la clase dominante del Señor posburgués es la única que hoy en día lucha con conciencia, que emprende conscientemente la lucha de clases reorganizada como masacre unilateral contra la clase pobre (pauper class) de las plebes precarizadas, pauperizadas y replebeyizadas.
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Ibid., XI, § 16, p. 1406. Ibid., XI, § 12, p. 1380. Cfr. L. Gallino, Finanzcapitalismo. La civiltà del danaro in crisi, Einaudi, Turín, 2011, pp. 35 ss.
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Además, los exponentes de la aristocracia financiera y los nuevos conquistadores de los grandes negocios (big business) pueden calificarse, con razón, como bellatores posmodernos, ya que, de algún modo, promueven ese terrorismo financiero y esa violencia económica que produce «homicidios económicos» y auténticas hecatombes de trabajadores, de pequeños empresarios y de miembros de la vieja clase media. La misma «crisis», que comenzó en 2007, no es más que la guerra de clases en detrimento de las nuevas plebes posburguesas y posproletarias, llevada a cabo, como método de gobierno, por los nuevos amos de la globalización. Con la complicidad de las prácticas irresponsables de las hipotecas subprime (2007), o sea, hipotecas de alto riesgo concedidas sin garantías, del asset-inflation, o sea, subidas vertiginosas de los precios de las acciones, los bancos y las multinacionales en manos de la aristocracia financiera se han visto fortalecidos, mientras que el salario de los trabajadores se ha reducido y las pequeñas empresas locales han sido literalmente aniquiladas. El asalto frontal en detrimento de la clase media y de la clase trabajadora iba en paralelo con las medidas en beneficio de la oligarquía financiera liberal-mundialista (que recurría, para su ventaja, a los activos tóxicos, toxic assetts, y a las hipotecas subprime): entre estas medidas cabe destacar la obstinada labor de exención de gravámenes fiscales, de desregulación y de beneficios libres de impuestos para las compañías multinacionales de irresponsabilidad garantizada y para los cínicos multimillonarios sin patria ni conciencia infeliz. Los almirantes del mundialismo líquido-financiero están motivados únicamente por la voluntad de poder privado y guerrero, ya no luchan a capa y espada, sino a golpes de bonos, de guerras contra la deuda y conquistas privatizadoras que aseguran la hegemonía de los mercados internacionales. Por otro lado, los bellatores neofeudales favorecen la agresión militar de cada área del mundo que todavía resiste al fundamentalismo económico, legitimando siempre las prácticas imperialistas con los nobles ideales de los