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LA UNIÓN EUROPEA COMO ACTOR GLOBAL Algunas cuestiones analizadas desde el Tratado de Lisboa

Belén Sanchez Ramos (editora) Profesora Contratada Doctora Área de Derecho Internacional Público Universidad de Vigo

Valencia, 2013


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© Belén Sánchez Ramos

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A Sofía


Índice Presentación..............................................................................................

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Belén Sánchez Ramos

LA PERSONALIDAD JURÍDICA INTERNACIONAL DE LA UNIÓN EUROPEA TRAS EL TRATADO DE LISBOA José Manuel Sobrino Heredia

I. Introducción.................................................................................... II. Hacia un reconocimiento explícito de la personalidad jurídica internacional de la Unión Europea......................................................... 1. La génesis del artículo 47 TUE................................................... 2. Alcance de la atribución explícita de personalidad jurídica a la Unión......................................................................................... III. El despliegue de la personalidad jurídica internacional de la Unión Europea........................................................................................... 1. Los ámbitos materiales y espaciales............................................ 2. La búsqueda de una mayor visibilidad........................................ IV. Consideraciones finales....................................................................

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UNIÓN EUROPEA, ACCIÓN EXTERIOR Y CONFLICTOS: ¿QUÉ PAPEL PUEDE HABER PARA LA DIPLOMACIA PRIVADA? Montserrat Abad Castelos

I. Introducción.................................................................................... II. Actividades diplomáticas que las Organizaciones No Gubernamentales pueden realizar........................................................................ III. Los posibles inconvenientes de la actuación de las Organizaciones No Gubernamentales en este ámbito............................................... IV. Las posibles ventajas de la actuación de las organizaciones no gubernamentales en este ámbito.......................................................... V. La Unión Europea y la Diplomacia Privada..................................... VI. Conclusión......................................................................................

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LA POLÍTICA EUROPEA DE VECINDAD: NUEVAS REALIDADES, NUEVOS RETOS Belén Sánchez Ramos

I. Introducción....................................................................................

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Índice

II. La articulación de la Política Europea de Vecindad.......................... III. Una Política europea de vecindad necesariamente cambiante y evolutiva............................................................................................... IV. Consideraciones finales....................................................................

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LA INICIATIVA DE LA ASOCIACIÓN ORIENTAL Y LOS CONFLICTOS DEL SUR DEL CÁUCASO Artak Mkrtichyan

I. Introducción.................................................................................... II. Los orígenes de la iniciativa de la Asociación Oriental..................... III. El análisis comparado de la Política Europea de Vecindad y la Asociación Oriental, y la promoción de la democracia de la región....... IV. Las iniciativas de la Unión Europea y la resolución de conflictos del Sur del Cáucaso............................................................................... V. Las relaciones de la Unión Europea-Rusia ante la Asociación Oriental y las nuevas realidades del Cáucaso tras la guerra del agosto de 2008................................................................................................ VI. Consideraciones finales....................................................................

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LAS RELACIONES BILATERALES ENTRE LA UNION EUROPEA Y SUIZA Annina Cristina Bürgin

I. Visión de conjunto – entre el aislamiento y el acercamiento............. II. Contenido y gestión de los convenios bilaterales más importantes y controvertidos................................................................................. III. Asuntos Institucionales.................................................................... IV. ¿Qué relación se espera en el futuro?............................................... V. Conclusiones...................................................................................

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LAS RELACIONES UNIÓN EUROPEA-MÉXICO Iván Reynaldo Carreño López

I. Introducción.................................................................................... II. Antecedentes de la relación México-Unión Europea........................ III. Ámbitos de aplicación del TLC-UE.................................................. IV. La consolidación de la asociación estratégica UE y MÉXICO.......... V. Conclusiones...................................................................................

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Índice

LA UNIÓN EUROPEA ANTE LA INTEGRACIÓN DE AMÉRICA LATINA EN EL MARCO DE LAS RELACIONES EUROLATINOAMERICANAS Jorge Antonio Quindimil López

I. Introducción.................................................................................... II. La integración como eje de las relaciones entre la Unión Europea y américa latina.................................................................................. III. La dilución de la integración como eje de las relaciones entre la Unión Europea y América Latina.................................................... IV. Consideraciones finales....................................................................

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LA AYUDA HUMANITARIA DE LA UNIÓN EUROPEA TRAS EL TRATADO DE LISBOA Gabriela A. Oanta

I. Introducción.................................................................................... II. Del reglamento marco de ayuda humanitaria de la Unión Europea al Consenso Europeo sobre la ayuda humanitaria........................... 1. El Reglamento (CE) nº 1257/96 en tanto que primera base jurídica específica en materia de ayuda humanitaria........................ 2. El Consenso Europeo en materia de ayuda humanitaria............. III. La ayuda humanitaria de la unión europea tras el tratado de lisboa: retos para el siglo XXI.................................................................... 1. La regulación de la ayuda humanitaria en el Tratado de Lisboa. 2. ¿Son las operaciones de ayuda humanitaria de la Unión Europea misiones humanitarias?.............................................................. 3. Los últimos desarrollos programáticos e institucionales relativos a la ayuda humanitaria realizada por la Unión Europea............. IV. Consideraciones finales....................................................................

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POLÍTICA DE INMIGRACIÓN EN EL TRATADO DE LISBOA Y DERECHOS FUNDAMENTALES Susana Álvarez González

I. Introducción.................................................................................... II. La necesidad de regulación de los flujos migratorios en la Unión Europea........................................................................................... III. El Tratado de Lisboa: política de inmigración y derechos fundamentales.................................................................................................

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Índice

LA COOPERACIÓN JUDICIAL EN MATERIA CIVIL EN EL ESPACIO DE LIBERTAD, SEGURIDAD Y JUSTICIA Miguel-Ángel Michinel Álvarez

I. Introducción.................................................................................... II. Genealogía....................................................................................... III. Tratado de Amsterdam vs. Tratado de Lisboa: semejanzas y diferencias.................................................................................................. IV. La lógica del reconocimiento mutuo. .............................................. V. Un ejemplo de cooperación judicial en materia civil dentro del ELSJ..................................................................................................... VI. Perspectivas de futuro: el Programa de Estocolmo...........................

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UNA DÉCADA DE POLÍTICA MONETARIA ÚNICA: RESULTADOS, PROBLEMAS Y DESAFÍOS José Manuel Sánchez Santos

I. Introducción.................................................................................... II. Una evaluación retrospectiva de la primera década de política monetaria única................................................................................... 1. Los objetivos de la política monetaria: Preferencias declaradas.. 2. El desempeño del BCE: preferencias reveladas............................ III. El problema de las asimetrías y la eficacia de la política monetaria única............................................................................................... 1. “Shocks” asimétricos en la Unión Monetaria Europea............... 2. Asimetrías en la transmisión de los impulsos de política monetaria............................................................................................... 3. Perspectiva europeista o nacionalista.......................................... IV. Un desafío pendiente: conjugar independencia y rendición de cuentas................................................................................................... 1. Independencia del BCE............................................................... 2. Transparencia y rendición de cuentas......................................... 3. Bases para la resolución de un conflicto...................................... V. Consideraciones finales.................................................................... Referencias bibliográficas..........................................................................

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LA UNIÓN EUROPEA Y LA CRISIS FINANCIERA: EL CASO DE LOS SISTEMAS DE GARANTÍA DE DEPÓSITO José A. Novo Peteiro

I. Introducción: los rasgos básicos del marco institucional..................

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Índice

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II. Los fondos de garantía de depósito.................................................. 1. Características básicas................................................................ 2. La armonización en el contexto europeo.................................... 3. La respuesta ante la crisis........................................................... 4. Las direcciones de reforma futura............................................... III. Conclusiones...................................................................................

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Bibliografía...............................................................................................

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Presentación La Unión Europea es una Organización Internacional con vocación eminentemente dinámica y evolutiva lo que se refleja tanto en la progresiva adhesión de nuevos Estados miembros como en las sucesivas “transformaciones”del Derecho originario y, por ende, del proceso de integración comunitario. El último eslabón de esta evolución, hasta el momento, lo conforma el Tratado de Lisboa incorporando importantes novedades en el diseño comunitario entre las que destaca, a nuestro entender, con luz propia, la acción exterior. Con el objetivo de analizar, bajo el prisma de la dimensión exterior, esa nueva fase del proceso de integración, a finales del año 2009 organizamos en Ourense, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Vigo, unas Jornadas, que constituyen el punto de partida de esta obra, en las que dos importantes acontecimientos marcaron la pauta: 1) la inminente entrada en vigor del Tratado de Lisboa, con todo lo que esto significaba para la UE, tras el fracaso de su antecesor, el Proyecto de Tratado por el que se establecía una Constitución para Europea y 2) la crisis económica mundial que avanzaba con pasos de gigante en esas fechas, “agitando” una vez más, a una Unión Europea que acababa de salir de una crisis interna y que, quizás, no se encontraba en su mejor momento para responder coordinadamente a los importantes desafíos que se intuía que podía deparar esa crisis de dimensión mundial pero con efectos “ad intra”. Tras la celebración de dichas Jornadas nos planteamos, por el interés suscitado, la oportunidad de desarrollar los trabajos que un grupo de profesores de la Universidad de A Coruña, la Universidad Carlos III de Madrid y la Universidad de Vigo habíamos presentado, con el objeto de su publicación. Fruto de ello es este volumen del que podría destacarse su carácter multidisciplinar derivado de las diferentes dimensiones de la proyección de la Unión Europea más allá de sus fronteras. La obra se inicia con una colaboración del profesor José Manuel Sobrino Heredia donde se analiza el marco general de la dimensión exterior de la Unión Europea a través de una de las principales novedades que nos aporta el Tratado de Lisboa, como es la atribución de personalidad jurídica a la Unión Europea, imprescindible para enmarcar el resto de trabajos. A continuación, el resto


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Presentación

de aportaciones se acercan al estudio de algunos de los ámbitos más importantes de acción exterior como el papel de la Unión Europea en la Diplomacia Privada (profesora Montserrat Abad Castelos), las relaciones con nuestros vecinos europeos y latinoamericanos en cinco trabajos relativos a la Política Europea de Vecindad (profesora Belén Sánchez Ramos), la Asociación Oriental y los conflictos del Cáucaso Sur (por el investigador Artak Mkrtichyan);las relaciones Unión Europea-Suiza (por la investigadora Annina Cristina Bürgin); las relaciones eurolatinoamericanas (profesor Jorge Quindimil López) y las relaciones Unión Europea-Méjico (por el investigador Iván Carreño López), la ayuda humanitaria (profesora Gabriela Alexandra Oanta), la política de inmigración (profesora Susana Álvarez González) y la cooperación judicial en materia civil en el Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia (profesor Miguel Michinel Álvarez). La obra se cierra con dos colaboraciones marcadas por la convulsa situación económica actual como son los desafíos de una política monetaria única (profesor José Manuel Sánchez Santos) y los sistemas de garantía de depósitos bancarios en la UE (profesor José Antonio Novo Peteiro). Quisiera finalizar expresando mi más sincero agradecimiento a todos los profesores participantes por haberse embarcado, una vez más, en una aventura comunitaria, esta vez, de la mano del Tratado de Lisboa. Belén Sánchez Ramos Profesora contratada doctora de Derecho Internacional Público Universidad de Vigo


La personalidad jurídica internacional de la Unión Europea tras el Tratado de Lisboa José Manuel Sobrino Heredia

Catedrático de Derecho Internacional Público. Instituto Universitario de Estudios Europeos “Salvador de Madariaga”. Universidade da Coruña

SUMARIO: I. Introducción II. Hacia un reconocimiento explícito de la personalidad jurídica internacional de la Unión Europea: 1. La génesis del artículo 47 TUE 2. El alcance de la atribución explícita de la personalidad jurídica a la Unión III. El despliegue de la personalidad jurídica internacional de la Unión Europea: 1. Los ámbitos materiales y espaciales 2. La búsqueda de una mayor visibilidad. IV. Consideraciones finales.

I. INTRODUCCIÓN La Unión Europea, en tanto que Organización internacional, constituye un sujeto internacional. Por tanto, no es un simple foro donde cooperan de forma permanente e institucionalizada diversos Estados europeos, sino que posee, además, una existencia jurídica propia distinta del conjunto de Estados que la componen. Ello le permite mantener relaciones directas e inmediatas con los ordenamientos jurídicos en los que actúa y constituirse en sujeto de derecho claramente diferenciado. De este modo y para el cumplimiento de los objetivos que le fueron asignados por sus fundadores, la Unión Europea va a ser capaz, tanto de manifestar una voluntad autónoma cuyos eventuales efectos se les imputarán a ella sola, como de relacionarse jurídicamente con otros sujetos de derecho internacional, y no como una mera mandataria de sus Estados miembros, sino en su propio nombre en virtud de las competencias que posee. El hecho de que disfrute de una personalidad jurídica internacional, no significa que la UE sea un Estado, sino que en la Sociedad internacional, junto al Estado existen otros sujetos internacionales que


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gozan de esta personalidad1. Pero, a diferencia de los Estados que poseen una personalidad jurídica plena y general, la personalidad de la UE va a estar condicionada por el principio de especialidad que inspira todo su régimen jurídico2. Esto es, va a estar limitada a los objetivos y funciones que les fueron confiados por sus Estados miembros, tal y como aparecen enunciados o pueden deducirse de sus tratados constitutivos y han sido desarrollados en la práctica e interpretados judicialmente por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Así pues, la UE, aunque su acción se vea influida por la presencia en su seno de los Estados miembros, es capaz de elaborar y manifestar una voluntad autónoma en los ámbitos en los que goza de competencias. De tal forma que, cualquiera que sea el órgano que adopte la decisión, ésta se imputará a la Unión y no a sus Estados miembros. Ello le va a permitir participar autónomamente en las relaciones internacionales pudiendo relacionarse con otros sujetos internacionales, atribuyéndoseles derechos y deberes internacionales así como la facultad para hacer valer internacionalmente dichos derechos y responder también internacionalmente en caso de violación de estas obligaciones3. La Unión tiene personalidad jurídica, declara el artículo 47 del nuevo Tratado de la Unión Europea, recogiendo de este modo una de las principales novedades que introducía el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa en su artículo I-7. El mérito esencial de este escueto precepto es el de afirmar, ahora, de forma expresa que la UE disfruta de esta personalidad. Con ello introduce en el proceso de integración europea una saludable dosis de claridad y transparencia, al poner negro sobre blanco lo que la realidad y la práctica internacional venían mostrando: que, a pesar del silencio del

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Sobre este particular, Sobrino, J.M.: “El estatuto jurídico de las Organizaciones internacionales”, Las Organizaciones internacionales (Diez de Velasco, M.), 16 ed. (Sobrino, J. M. Coord.), 2010, Ed. Tecnos, Madrid, pp. 56 y ss. Dictamen del T.I.J., de 8 de julio de 1996, sobre la licitud de la utilización de las armas nucleares en conflictos armados, C.I.J., Rec. 1996, punto 25, p. 76. Sobrino, J. M.: “La personalidad jurídica de la Unión Europea”, en J. Martín y Pérez de Nanclares (Coord.): El Tratado de Lisboa. La salida de la crisis constitucional”, Ed. IUSTEL, Madrid, 2008, pp. 333-349


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TUE, la Unión poseía ya una personalidad jurídica internacional de facto4. En relación con esta situación, conviene recordar que ni el Tratado de Maastricht estableciendo la UE, ni las revisiones operadas a aquel en los posteriores Tratados de Ámsterdam y de Niza, incluyeron una mención expresa a la personalidad jurídica de la UE. Este silencio voluntario, pues fue querido por los Estados miembros que suscribieron estos sucesivos acuerdos internacionales, marca una evidente diferencia, con la afirmación expresa en los Tratados constitutivos de las Comunidades Europeas que fueron creadas en los años cincuenta del pasado siglo: la Comunidad Económica Europea (que, luego, pasaría a ser la Comunidad Europea), la Comunidad Europea de la Energía Atómica y la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, de que éstas Organizaciones internacionales sí tenían personalidad jurídica. Así, los artículos 281 TCE y 184 TCEEA, refiriéndose a cada una de estas dos Comunidades declaraban que “(…) tendrán personalidad jurídica”, mientras que el art. 6 del TCECA, refiriéndose a la personalidad jurídica de esta Organización era, incluso, más explícito pues explicaba que “en las relaciones internacionales, la Comunidad gozará de la capacidad jurídica necesaria para el ejercicio de sus funciones y la consecución de sus fines”.

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La existencia de una personalidad jurídica de la UE ante el silencio del Tratado ha dado lugar a un amplio debate, baste mencionar, ahora, y en conexión con el proceso de reforma de dicho Tratado, entre otros: A. Cebada: “Naturaleza jurídica de la Unión Europea: una contribución al debate sobre su personalidad jurídica a la luz de los trabajos de la Convención sobre el futuro de Europa”, RDCE, nº14, 2003. pp. 281 ss; N. Fernández Sola: “La subjetividad internacional de la Unión Europea”, RDCE, nº11, 2002, pp. 85 ss; J.-C. Gautron: “Article I-7”, Traité établissant une Constitution pour l’Europe. Parties I et IV. Architecture constitutionnelle (L. BurgorgueLarsen, e.a., dirs.), T. I, Bruxelles, 2007, pp. 117 ss ; M. Martín Martínez y I. Lirola Delgado: “Aspectos jurídico-constitucionales de la Acción exterior de la Unión Europea ene. Tratado por el que se establece una Constitución para Europa: ¿reformulación o reinvención?, El futuro de la acción exterior de la Unión Europea (A. Brotons e I. Blázquez Navarro, coords.), Valencia, 2006, pp. 21 ss; M. Pérez González: “La cuestión de la naturaleza jurídica de la Unión: el problema de la personalidad jurídica”, El Tratado de Ámsterdam: análisis y comentarios (Oreja, M. dir.), Madrid, 1998.


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Si nos centramos, ahora, en la CE en tanto sujeto internacional más significativo y dinámico, y a pesar de lo escueto de la afirmación contenida en el artículo 281 TCE, lo cierto es que de la jurisprudencia, de la práctica y de la doctrina resulta con meridiana claridad que este precepto viene a reconocer no cualquier personalidad, sino, de manera concreta una personalidad jurídica internacional a la misma. El punto de partida de esta afirmación se encuentra en la mera comparación del contenido de este precepto con lo establecido en el art. 282 TCE, relativo a la capacidad jurídica “interna” de la Comunidad, de manera que la fórmula amplia y vaga contenida en el art. 281 TCE, en lugar de limitar su alcance al orden interno, persigue el reconocimiento de dicha personalidad en la esfera internacional. Pero, además, el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE), ha deducido del art. 281 TCE (ex. Art. 210 TCEE) que “en las relaciones internacionales la Comunidad goza de capacidad necesaria para establecer vínculos contractuales con terceros países” (STCE de 31 de marzo de 1971, Comisión c. Consejo, AETR, 22/70, punto 19), y que esta disposición colocada “al inicio de la Sexta parte del Tratado, consagrada a las disposiciones generales y finales, significa que en las relaciones exteriores, la Comunidad goza de capacidad para contraer obligaciones internacionales en todo lo que se refiere a los objetivos definidos en la primera parte del Tratado” (TJCE, Rec. 1976, p. 1279). Sobre la base de tal reconocimiento, se observa, además, como la práctica internacional de la CE a lo largo de cincuenta años ha sido muy intensa y, por regla general, no ha planteado ningún problema por lo que se refiere a la aceptación, por los terceros Estados u otras Organizaciones internacionales, de su presencia en la vida internacional5. En el ejercicio de esta personalidad jurídica internacional, la CE ha celebrado infinidad de acuerdos internacionales, ha intervenido en Conferencias internacionales, ha participado como miembro de pleno

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En algunos momentos, en especial durante los años sesenta del pasado Siglo, los delegados de los países socialistas soviéticos en los foros internacionales negaron la legitimidad internacional a los representantes de la CEE sobre la base de un no reconocimiento de su personalidad jurídica internacional. Pero, pronto estos desencuentros se vieron superados por la realidad del tráfico jurídico internacional y la conclusión en cascada de una serie de acuerdos internacionales entre la CEE y estos Estados.


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derecho o como observador en Organizaciones internacionales, ha ofrecido asistencia a los nacionales de los Estados miembros en terceros países, ha ejercido el derecho de legación activa y pasiva, y ha podido intervenir en los procedimientos de solución pacífica de diferencias, así como en las relaciones de responsabilidad internacional. Si esto es lo que ocurría con las Comunidades europeas, otra era la situación por lo que se refiere a la Unión Europea existente antes del Tratado de Lisboa de 2007. En este caso y, debido a la ausencia de un reconocimiento expreso de la personalidad jurídica en los Tratados que la crearon y luego la modificaron, surgieron serias incertidumbres sobre la existencia de tal personalidad. En efecto, los debates en las Conferencias Intergubernamentales que en 1991, 1996 y 2000 precedieron a la adopción de los respectivos Tratados de Maastricht, Ámsterdam y Niza, aunque presenciaron diversos intentos por clarificar esta situación, no fructificaron en un precepto en el que se afirmara explícitamente tal personalidad. Esta ausencia, suscitó diversas interpretaciones, referidas incluso a la propia esencia de la UE (esto es, si se trataba en realidad de una verdadera Organización internacional) y no sólo a su dimensión internacional. El tiempo, pienso, que vino a poner las cosas en su sitio, la práctica internacional mostraba, algo que por lo demás cabía extraer de la propia teoría general de las Organizaciones internacionales: no es necesario que a una Organización internacional se le reconozca expresa y formalmente una personalidad jurídica, para que disfrute de ella. La inexistencia de tal declaración formal de personalidad no es, en la UE, como en general en ninguna Organización, un obstáculo para admitir la existencia de una subjetividad internacional, de una personalidad jurídica distinta de la de sus Estados miembros necesaria para el cumplimiento de los fines para los que fueron creadas6. En este sentido, la UE, a pesar de no reconocérsele, entonces, expresamente una personalidad jurídica, sí que poseía, evidentemente, las competencias internacionales necesarias para ejercer las funciones

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Dictamen del TIJ de 11 de noviembre de 1949 sobre la reparación de daños sufridos al servicio de las N.U. (C.I.J. Rec. 1949, pp. 174 ss.), y Dictamen del TIJ de 8 de junio de 1996, sobre licitud de la utilización de las armas nucleares por un Estado en un conflicto armado (C.I.J. Rec. 1996).


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y realizar los propósitos que le habían sido fijados por los Estados que la crearon, tal y como aparecían enunciados o podían deducirse de forma implícita de las reglas internas de la propia UE. Y, algunas de estas funciones, requerían, necesariamente, para su satisfacción una intervención de la UE en la vida internacional. Todo ello, lleva a afirmar que la UE desde el momento en que se le han atribuido competencias que debe ejercer en la vida internacional ha venido disfrutando de una personalidad jurídica internacional. Y esto es lo que en realidad, como decía, vino ocurriendo. Pero, además, y desde la reforma del TUE, especialmente tras Ámsterdam, la UE pasó a verse atribuir expresamente competencias en los pilares intergubernamentales para poder participar en la vida internacional y comprometerse internacionalmente (art. 24 TUE en los ámbitos de la PESC y 38 TUE en los referidos a la CPJP), lo que, por otra parte, vino haciendo con total normalidad y fue aceptado por terceros Estados y otras Organizaciones internacionales. El reconocer, aunque fuera implícitamente, personalidad jurídica a la Unión planteaba, inmediatamente, una nueva interrogante: ¿había, entonces, una única personalidad jurídica común para la UE y las tres Comunidades, en aquel tiempo, existentes. O cada una de ellas seguía gozando de una personalidad propia y diferente? En relación con este debate, se puede recordar, como durante la CIG de 1996 que precedió a la adopción del Tratado de Ámsterdam, se discutieron dos propuestas, para que se incluyera en el futuro Tratado una disposición que estableciese expresamente que la Unión tendría personalidad internacional. Una de las mismas defendía que la personalidad jurídica de la Unión debería yuxtaponerse con las personalidades existentes de las Comunidades7; mientras que la otra propuesta, sostenía que debería crearse una única personalidad jurídica de la Unión en su conjunto, en la cual se fusionarían las de las Comunidades (propuesta presentada por la Presidencia neerlandesa)8. Pero, a la postre, como es sabido, ninguna de las dos fue recogida en el Tratado de Ámsterdam. Más

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“Dotar a la Unión de personalidad jurídica”, texto presentado por la Presidencia irlandesa la Consejo Europeo de Dublín en diciembre de 1996. Doc. CONF 2500/96. Doc. CONF 2500/96 ADDI CAB, 20 de marzo de 1997, p. 47.


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tarde, el Parlamento europeo, en su resolución de 14 de marzo de 2002 sobre la personalidad internacional de la Unión propondría una fusión de las personalidades jurídicas existentes, para dar coherencia, notoriedad y eficacia a la acción en el plano internacional. Sin negar el interés de este debate, lo cierto es que los Estados miembros no quisieron fusionar las personalidades jurídicas, de manera que en vísperas de la convocatoria de la Convención para discutir el futuro de Europa, la situación era la siguiente: las Comunidades (CE y CEEA) seguían mantenido por separado sus propias personalidades jurídicas, su carácter de sujetos internacionales, y, otro tanto, se podía decir de la UE. Así pues, los términos de la cuestión que se iba a pasar a discutir en esta materia con ocasión de la reforma de los Tratados constitutivos en el marco de la Convención para el futuro de Europa vendrían a ser los siguientes: conveniencia o no de declarar expresamente la personalidad jurídica de la Unión y, seguidamente, determinar si esta debería yuxtaponerse a la de las Comunidades europeas, o debería crearse una personalidad jurídica única que las fusionara a todas ellas, o, deberían, en fin, seguir las cosas tal y como ya estaban. La Convención se convirtió en un marco muy apropiado para discutir y clarificar la existencia y el alcance de la personalidad jurídica internacional, los trabajos avanzaron y se concretaron en una propuesta que luego saltaría al texto del artículo I-7 del Tratado por el que se establece una Constitución Europea, firmado en 2004 en Roma. Pero, este Tratado, por razones bien conocidas, no llegó a entrar en vigor, aunque muchas de sus novedades luego pasaron al cuerpo del Tratado de Lisboa de 2007, como es el caso de la personalidad jurídica internacional, en particular, y de la acción exterior de la UE, en general. Para tratar de visualizar este proceso y de comprender el alcance de la afirmación de la personalidad jurídica internacional de la U.E., en las páginas que siguen, veremos, primeramente, como se fueron resolviendo estas cuestiones durante el camino de reforma del TUE, especialmente, en el marco de la Convención para el futuro de Europa y en el Tratado de Lisboa (I); y, seguidamente, como se despliega material y especialmente esta personalidad y en qué medida se ha avanzado, con ello, en una mayor visibilidad y notoriedad de la UE en la vida internacional (II).


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II. HACIA UN RECONOCIMIENTO EXPLÍCITO DE LA PERSONALIDAD JURÍDICA INTERNACIONAL DE LA UNIÓN EUROPEA 1. La génesis del artículo 47 TUE El artículo 47 TUE, donde se reconoce la personalidad jurídica de la Unión, recoge el fruto de los trabajos de un non nato Tratado anterior, el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa. Estos esfuerzos se realizaron en el seno de la Convención para el futuro de Europa donde se preparó por un Grupo de Trabajo: el Grupo III, dedicado, íntegramente, a la personalidad jurídica. Al mismo se le atribuyó un mandato consistente en examinar las siguientes cuestiones: • consecuencias de un reconocimiento explicito de la personalidad jurídica de la UE; • consecuencias de la fusión de la personalidad jurídica de la Unión y de la Comunidad Europea; • consecuencias para la simplificación de los Tratados. Este Grupo de Trabajo, bajo la presidencia de D’Amato, inició sus reuniones el 18 de junio del 2002, a lo largo de la misma examinaron las consecuencias que podrían derivar del reconocimiento de una personalidad jurídica única a la UE (una única o bien una cuarta personalidad jurídica) y la fusión en esta de las personalidades preexistentes de las Comunidades europeas en los ámbitos señalados a continuación: • La delimitación de competencias entre la Unión y los Estados miembros; • Los procedimientos de negociación y celebración de acuerdos internacionales; • El sistema de representación internacional; y • La estructura de pilares. Durante estos primeros debates se insistió, desde el primer momento, en que el reconocimiento explícito de una personalidad jurídica a la Unión no implicaría por si mismo una modificación del actual sistema de competencias ni de los procedimientos existentes


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de celebración de acuerdos. Sobre la posibilidad de fusionar los tres pilares existentes, se señalaba que más que una “apropiación” por parte del primer pilar se trataría de una “fusión”, en el sentido de que se conservarían las características de los pilares segundo y tercero y, que, además, esta fusión podría contribuir a simplificar los Tratados (CONV 132/02). El 26 de junio el Grupo de Trabajo mantuvo su segunda reunión. Durante la cual se consideró que los trabajos podrían versar sobre dos conjuntos de cuestiones: por una parte, las consecuencias de la atribución de personalidad jurídica y la posible fusión de los Tratados en lo que toca a las relaciones exteriores (papel del Consejo y de la Comisión, procedimiento de negociación de los Tratados, formas de representación internacional de la Unión en Organizaciones internacionales) y, por otra las consecuencias en cuanto a la estructura en pilares (¿apropiación o fusión?), y la simplificación de los Tratados. A lo largo de esta reunión intervinieron diversos expertos, entre ellos, los jurisconsultos y directores del servicio jurídico del Consejo, de la Comisión y del Parlamento Europeo. En estas intervenciones coincidieron en señalar la necesidad de explicitar la personalidad jurídica de la UE y en el hecho de que la separación de las personalidades jurídicas de la UE y las Comunidades europeas planteaba un problema de coherencia y de notoriedad menoscabando, así, uno de los objetivos del TUE, que es afirmar la identidad de la Unión en el ámbito internacional, al tiempo que no se conciliaba con la idea de fusionar los antiguos Tratados en único Tratado. Además, concordaron en la idea de que la atribución de personalidad jurídica a la Unión no afectaría a la delimitación de competencias entre la Unión y los Estados miembros ni al equilibrio institucional, y en que este “nuevo sujeto internacional” sucedería a la Unión actual y a la CE en todos los derechos y obligaciones internacionales. Los debates en el seno del Grupo de Trabajo fructificaron pronto en un amplio consenso —lo que resulta bastante significativo— que se recoge en el Informe Final que presentó sobre Personalidad Jurídica el 1 de octubre de 2002(CONV 305/02). En el mismo se dice que la Unión debería disponer explícitamente de personalidad jurídica y que esta personalidad debe ser única y sustituir las personalidades existentes, añadiéndose, que ello vendría a allanar el camino hacia la fusión de los Tratados.

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