Issuu on Google+


SEGURIDAD JURÍDICA EN EL SISTEMA DEMOCRÁTICO

Coordinador

PEDRO ESTEBAN PENAGOS LÓPEZ Autores PEDRO ESTEBAN PENAGOS LÓPEZ Magistrado de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, México

JOAQUÍN HUELIN MARTÍNEZ DE VELASCO Magistrado del Tribunal Supremo de España

RODOLFO LUIS VIGO Catedrático en la Pontificia Universidad Católica, Argentina

IRENE SPIGNO Investigadora de Derecho Público en la Universidad de Siena, Italia

RUTH MARINA DÍAZ RUEDA Presidenta de la Corte Suprema de Justicia de Colombia

HUMBERTO ÁVILA Catedrático en la Universidad Federal de Río Grande del Sur, Brasil

GIANMARCO GOMETZ Profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad de Cagliari, Italia

GIAMMARIA MILANI Investigador en la Universidad de Siena, Italia

México D.F., 2014


Copyright ® 2014 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch México publicará la pertinente corrección en la página web http://www.tirant.com/mex/ Directores de la Colección Derecho y Democracia:

PEDRO ESTEBAN PENAGOS LÓPEZ Magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, México

CLICERIO COELLO GARCÉS Secretario Instructor del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, México

© Pedro Esteban Penagos López y otros

© TIRANT LO BLANCH MÉXICO EDITA: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Leibnitz 14 Colonia Nueva Anzures Delegación Miguel Hidalgo CP 11590 MÉXICO D.F. Telf.: (55) 65502317 infomex@tirant.com http://www.tirant.com/mex/ http://www.tirant.es ISBN: 978-84-9053-914-9 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


Sobre los autores Pedro Esteban Penagos López Licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México; está especializado en juicio de amparo por el Instituto de la Judicatura Federal, y realizó los estudios de Doctorado en Derecho en la Universidad Panamericana. Es Magistrado de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de México, desde 2006. Ha laborado en el Poder Judicial de la Federación de manera ininterrumpida desde 1975 a la fecha; y es Magistrado con licencia, de Tribunal Colegiado de Circuito en Materia Administrativa.

Ruth Marina Díaz Rueda Licenciada en Derecho por en la Universidad Santo Tomás de Aquino de Bucaramanga, especialista en Derecho de Familia de la Universidad Externado, en Derecho Procesal y Derecho Administrativo en la Universidad Libre, todas ellas de Colombia. Toda su profesión la ha ejercido en su carácter de juez. Fue nombrada magistrada del Tribunal de San Gil, condecorada como la mejor magistrada de Colombia en 1993, posteriormente, magistrada de la Sala Civil del Tribunal de Bogotá y, en el año 2006, de la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia. Desde enero de 2013, es la Presidenta de la Corte Suprema de Justicia de Colombia.

Joaquín Huelin Martínez de Velasco Es miembro de la Carrera Judicial española, con la categoría de Magistrado del Tribunal Supremo, adscrito a la Sala Tercera. Ha ejercido la función jurisdiccional como juez en los juzgados de Torrelavega (Cantabria), Cangas del Narcea (Asturias) y Arévalo (Ávila), entre los años 1983 y 1987; y, como magistrado, en las Salas de lo Contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y de la Audiencia Nacional. Ha sido también magistrado-jefe del Gabinete Técnico del Tribunal Supremo y letrado del Tribunal Constitucional, así como del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.


8

Sobre los autores

Humberto Ávila En la Universidad de Múnich, Alemania, logró el Certificado de Estudios en Metodología de la Ciencia del Derecho, así como el título de Doctor en Derecho. Tras un período como visiting scholar en la Facultad de Derecho de Harvard, Estados Unidos, obtuvo el título de profesor titular por la Facultad de Derecho de la Universidad de São Paulo. Asimismo, ha sido investigador visitante en las Universidades de Heidelberg y Bonn, en Alemania. Además de abogado y experto en dictámenes jurídicos, es Catedrático de Derecho Público en la Facultad de Derecho de la Universidade Federal do Rio Grande do Sul.

Rodolfo Luis Vigo Abogado egresado de la Universidad Nacional del Litoral. Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales por la Universidad Nacional del Litoral. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Rosario, todas ellas de Argentina. Ex Juez de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de la Ciudad de Santa Fe, Argentina. Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Santa Fe, desde 1988 hasta 2007. Expresidente de la Junta Federal de Cortes y Superiores Tribunales de Justicia de las Provincias Argentinas. Actualmente, es Profesor e Investigador de la Pontificia Universidad Católica Argentina, Catedrático en la Universidad Nacional del Litoral y en la Universidad Austral de Buenos Aires.

Gianmarco Gometz Licenciado en Derecho, egresado de la Università degli Studi di Cagliari y Doctor en Filosofía del Derecho, egresado de la Università degli Studi di Milano, en Italia. Es profesor de Filosofía del Derecho en la Università degli Studi di Cagliari, donde enseña Informática Jurídica y Principios de Filosofía del Derecho. Sus líneas de investigación versan sobre seguridad jurídica, reglas técnicas, concepciones teleológicas del derecho, deontología y propiedad intelectual.


Sobre los autores

9

IRENE SPIGNO Licenciada en Derecho y Doctora de Investigación en Derecho y Economía, ambos títulos expedidos por la Universidad de Siena. En 2007 obtiene el European Master Degree en Historia, política y derecho comparado en los países mediterráneos, expedido por la Universidad de Messina, la Universidad de Milán y la Universidad de Córdoba; en el mismo año se asocia al Colegio de Abogados de Cagliari. Actualmente, es investigadora de Derecho Público en la Universidad de Siena, Italia.

GIAMMARIA MILANI Licenciado en Ciencias Políticas Magna cum laude por la Facultad de Génova. Cursó el Doctorado en Derecho Público Comparado por la Universidad de Siena, Italia. Actualmente adscrito al Departamento de Estudios Jurídicos de la Universidad de Siena. Ha sido profesor visitante en la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad de Louvain La Neuve (Bélgica). Entre sus líneas de investigación destacan los sistemas electorales y los derechos políticos (con un enfoque en la ciudadanía y derechos de los extranjeros).


Índice Presentación....................................................................................... 13 Pedro Esteban Penagos López

Seguridad jurídica y formación de jueces............................................ 17 Pedro Esteban Penagos López

Aproximaciones a la seguridad jurídica.............................................. 81 Rodolfo Luis Vigo

Seguridad jurídica: una teoría estructural........................................... 107 Humberto Ávila

La democrazia senza certezza............................................................. 133 Gianmarco Gometz

La jurisprudencia como factor de seguridad jurídica. Un modelo de recurso de casación............................................................................ 183 Joaquín Huelin Martínez de Velasco

La seguridad jurídica en la aplicación del derecho.............................. 201 Ruth Marina Díaz Rueda

Reflexiones sobre la declaratoria de inconstitucionalidad de la Ley Electoral: ¿Qué consecuencias tiene para el sistema democrático italiano?................................................................................................. 209 Giammaria Milani - Irene Spigno


Presentación Pedro Esteban Penagos López El Estado democrático constitucional del siglo XXI, enfrenta retos de gran trascendencia, debido a la progresiva globalización del Derecho, a la revalorización de los derechos fundamentales y a la adecuación constante de los sistemas electorales. Conscientes de ello, se inaugura la Colección Derecho y Democracia de la editorial Tirant Lo Blanch, para la difusión de obras que, de manera práctica y con rigor científico, aborden estos aspectos, desde la perspectiva del Derecho Constitucional, la Ciencia Política y el Derecho Electoral. En ese tenor, en este primer número de la colección, se analizan las diversas vertientes de la seguridad jurídica y su contribución al orden jurídico democrático, ya que es un principio que tiene incidencia de manera fundamental en todos los ámbitos del Derecho, pues constituye un conjunto de condiciones de estabilidad, permanencia y coherencia, tanto de los sistemas normativos, como de los criterios interpretativos para su aplicación. De manera que, la seguridad jurídica es un componente esencial de los sistemas democráticos, porque contribuye a otorgar certeza y estabilidad al orden jurídico; lo que resulta de gran trascendencia para delimitar con claridad el ejercicio del poder público frente a los derechos y libertades individuales y, con ello, brindar certidumbre jurídica sobre la aplicación e interpretación del Derecho. En la medida en que se cumplan esas condiciones, los Estados democráticos pueden garantizar la existencia de un marco jurídico que sea propicio para la eficacia de los derechos humanos y para el desarrollo social, político y económico; pues las personas y las instituciones tendrán certidumbre sobre el actuar del poder del Estado frente a casos concretos. De ahí que la seguridad jurídica coadyuva de manera significativa a la consolidación del sistema democrático de Derecho, pues en este principio convergen dos de sus componentes esenciales; por una parte, la sujeción del ejercicio del poder político a normas previamente


14

Pedro Esteban Penagos López

establecidas, lo cual conlleva la obligación de respetar los derechos humanos previstos en la Constitución y en los tratados internacionales, así como los principios y valores del orden jurídico; por otra parte, la previsibilidad del Derecho, que se satisface con la claridad y precisión del enunciado de la norma —que la hace accesible al conocimiento general— y con la adecuada aplicación al caso concreto a través de la interpretación del juez, que ha de sujetarse a un conjunto de reglas específicas, tendentes a evitar posibles arbitrariedades, favoreciendo en todo momento la protección más amplia a los derechos humanos y la dignificación de las personas. Precisamente, con la finalidad de profundizar sobre las exigencias actuales del principio de seguridad jurídica, prestigiados funcionarios de la judicatura y académicos de América y Europa, abordan en esta obra las problemáticas específicas planteadas desde sus respectivos campos de especialización. En ese sentido, el jurista argentino Rodolfo Luis Vigo, realiza una interesante labor de base conceptual, aportando los elementos esenciales para una mejor comprensión del problema de la seguridad jurídica desde sus fundamentos ideológicos. Se trata de un ejercicio de categorización formal y sustantiva, a partir del cual nos plantea lo que considera las veinte exigencias básicas de la seguridad jurídica, que se encuentran estrechamente relacionadas con los requerimientos de justicia. Por su parte, el profesor brasileño Humberto Ávila, aporta una reflexión de carácter metodológico sobre la forma en que puede abordarse la seguridad jurídica, tomando en cuenta lo que denomina una “teoría estructural”, a la que se llega aplicando el “método analíticofuncional”, consistente en una suerte de deconstrucción gramatical y semántica de la expresión, con miras a formular (y reformular) criterios de medición y valoración de la funcionalidad de los sistemas jurídicos. Al respecto, Gianmarco Gometz, profesor italiano de la Universidad de Cagliari, presenta en esta obra colectiva, un trabajo de investigación en el que destaca la relación existente entre la seguridad jurídica y los procesos de consolidación de los sistemas constitucionales y políticos en el mundo actual; así como la contribución de la certeza para el fortalecimiento de la democracia.


Presentación

15

En tanto que Joaquín Huelin Martínez de Velasco, magistrado del Tribunal Supremo de España, plantea este principio desde una perspectiva práctica, a partir de la experiencia jurisdiccional, con una visión de la seguridad jurídica como certeza del ordenamiento. Su estudio aborda de manera puntual y reflexiva, cómo la jurisprudencia coadyuva a la estabilidad del sistema jurídico, al dotar de coherencia a la interpretación y aplicación de las normas. Ruth Marina Díaz Rueda, Presidenta de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, nos ofrece una reflexión relevante en relación con el desempeño de la judicatura y sus implicaciones en el sistema normativo, planteando la necesidad de dar respuestas adecuadas a las circunstancias específicas del caso colombiano. El trabajo de los académicos italianos Giammaria Milani e Irene Spigno, de la Universidad de Siena, se enfoca al análisis de la seguridad jurídica en relación con la democracia de partidos y los procesos electorales en la Italia contemporánea, subrayando la necesidad de estudiar con mayor detenimiento el carácter judicial que en ocasiones reviste la calificación de las elecciones, así como el papel que en éstas debe tener el legislador. Por nuestra parte, abordamos este principio desde una perspectiva que consideramos poco explorada en el ámbito jurídico, como es el caso de su evolución teórica y práctica, para replantear cómo debe entenderse actualmente la seguridad jurídica, y derivar de ahí el nuevo perfil del juzgador, en cuyo desempeño tenga presente la obligación de proteger y garantizar los derechos humanos previstos en la Constitución y en los tratados internacionales, de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad, bajo criterios pro persona y pro libertatis. De ahí la necesidad de analizar las exigencias en la formación y actualización de los jueces y privilegiar el sentido ético en la función jurisdiccional, así como el respeto a la dignidad de las personas. En conclusión, el objeto de la presente obra, es contribuir al debate académico y judicial, en torno a los retos y perspectivas del principio de seguridad jurídica para el fortalecimiento del Estado democrático de Derecho.


Seguridad jurídica y formación de jueces Pedro Esteban Penagos López Yo comprendo que el individuo que tengo delante de mi está viviendo su propia tragedia. Sufro con él, porque es preciso ser humano para realizar este trabajo. Giovanni Falcone Juez italiano

SUMARIO. I. Introducción. II. La idea de seguridad en sentido amplio. III. Seguridad jurídica: orígenes y evolución histórica del concepto. 1. Orígenes del concepto. 2. Seguridad jurídica y codificación. 3. La seguridad jurídica según la Escuela Exegética Francesa. 4. La subordinación del Poder Judicial. IV. Crisis de la seguridad jurídica en el mundo actual. 1. Las crisis institucionales. 2. Insuficiencia de los sistemas normativos. 3. Manifestaciones de la crisis. 3.1. La influencia del iuspositivismo en la noción de seguridad jurídica de los regímenes totalitarios según Radbruch. 3.2. Confusión entre seguridad jurídica y seguridad política. 3.3. Deshumanización de la actividad judicial. V. Humanización de la seguridad jurídica y de la actividad judicial. VI. La formación del juez de cara a la humanización de la seguridad jurídica. 1. La imagen del buen juez en el nuevo contexto. 2. Formación del juzgador. 2.1. Carrera judicial. 2.2. Formación teórica. 2.3. Técnicas o formas de interpretación. 2.4. Argumentación jurídica. 2.5. Especialización judicial. 2.6. Valores éticos. VII. Consideraciones finales. VIII. Bibliografía general.

I. INTRODUCCIÓN La seguridad jurídica es un concepto amplio que se refiere generalmente al conjunto de condiciones normativas, procesales y sustantivas, así como a las circunstancias reales, que permiten a las personas contar con los medios adecuados para conocer el Derecho y prever los alcances de sus actos. Para una mejor comprensión del concepto es necesario iniciar con las nociones generales sobre la seguridad, para luego descender a las ideas particulares y concretas, de tal manera que el tema específico


18

Pedro Esteban Penagos López

cuente con un marco analítico amplio. Así pues, nuestro ensayo parte de una recapitulación general acerca de los fundamentos antropológicos de la seguridad humana y enseguida orienta la atención hacia la seguridad jurídica stricto sensu. Para ello, en primer término haremos una breve recapitulación de los orígenes históricos del concepto, su evolución y la crisis por la que atraviesa en el mundo actual como consecuencia del abuso ideológico del que ha sido objeto. En la segunda parte de este trabajo nos ocuparemos de los desafíos que representa la humanización de la seguridad jurídica, centrando nuestra atención en la importancia del papel del juzgador para conseguir ese objetivo, así como en la necesidad de replantear los valores y principios en los que se ha de fundamentar su formación profesional. Con esto no desconocemos que la seguridad jurídica atañe de alguna manera a los tres poderes del Estado, en cuanto que son emisores de normativas de diverso orden y jerarquía, tendentes a regular la vida de las personas y a garantizar el orden y la paz pública, sin embargo, en este trabajo, nos detendremos de manera particular en el análisis de los alcances que tiene la tarea jurisdiccional en la humanización de ese concepto, tema poco explorado hasta hoy a pesar de su enorme trascendencia para la realización del Estado constitucional de Derecho. Esto se debe a que, normalmente, cuando se habla de seguridad se hace referencia inmediata a los instrumentos normativos para conseguirla, pero difícilmente se repara en el papel crucial que tienen los juzgadores para su consolidación, es por ello que nos ocuparemos de manera específica de la relación que existe entre la consolidación de una seguridad jurídica cada vez más humana y la formación de los jueces en los planos profesional y ético.

II. LA IDEA DE SEGURIDAD EN SENTIDO AMPLIO La seguridad es más que un concepto jurídico. De hecho, el desarrollo de la noción de seguridad en el campo del Derecho ha corrido parejo al de la idea de seguridad humana. En este sentido afirma A. E. Pérez Luño, que:


Seguridad jurídica y formación de jueces

19

La seguridad es, sobre todo y antes que nada, una radical necesidad antropológica humana, y el “saber a qué atenerse” es el elemento constitutivo de la aspiración individual y social a la seguridad; raíz común de sus distintas manifestaciones en la vida y fundamento de su razón como valor jurídico1.

En su sentido más amplio, la seguridad es una aspiración de la persona, consistente en conocer, hasta donde sea posible, lo que sucede a su alrededor con la finalidad de controlarlo o gobernarlo y, de esa manera, disminuir la incertidumbre y aumentar su tranquilidad, la cual se traduce, en último término, en salud y felicidad. La etimología de la palabra, puede arrojarnos algunas luces para ahondar en su más profundo significado. Seguridad viene del latín securitas, que se refiere a la cualidad de una persona de estar tranquila y sosegada. Esta palabra se forma, a su vez, de dos raíces: “se”, que es el prefijo arcaico latino que se utiliza para decir separar, y “curus”, que es el participio del verbo curare, que es tener cuidado o estar preocupado por algo. Así, originalmente, el término se usa para definir un estado mental de tranquilidad, derivado de la liberación subjetiva (dejar de tener cuidado) de las tensiones producidas por la incertidumbre y el riesgo que conlleva la existencia. Por otra parte, la palabra seguridad también se emplea en un sentido objetivo para referirse al conjunto de medidas instrumentales, capaces de generar y proteger aquel estado de espíritu de tranquilidad y concordia. En ambos sentidos —subjetivo o psicológico y objetivo o instrumental— la raíz de la expresión nos remite a una realidad: el ser humano busca su seguridad movido por sus instintos básicos de supervivencia y por su propensión natural a la estabilidad psicológica basada en el discernimiento racional de su entorno. La aspiración humana a la seguridad, proviene de la naturaleza de la propia existencia; esto es, del carácter fortuito de la vida humana, pues lo que existe en un momento determinado puede sufrir alteraciones significativas en el futuro próximo o, incluso, dejar de existir,

1

PÉREZ LUÑO, A. E. La seguridad jurídica, Barcelona, Ariel, 1991, p. 8.


20

Pedro Esteban Penagos López

como sucede, verbigracia, con la propia vida. De ahí que uno de los más grandes desafíos a los que ha tenido que hacer frente la humanidad, ha sido el de la previsión, para lograr un mayor control de su existencia. Así, podemos afirmar que el problema de la seguridad hunde sus raíces en lo más profundo de la psique humana (seguridad interna, psicológica o subjetiva), de ahí que esté presente en todas las épocas de la historia y en todos los pueblos del mundo, pues las personas necesitamos afianzarnos en algo que nos brinde estabilidad frente a la amenazante contingencia existencial. Por ello, la seguridad ha tomado variadas connotaciones a través del tiempo asociándola a las ideas de orden, paz, tranquilidad y alianza, todo lo cual se refiere a un conjunto de condiciones sociales, jurídicas y políticas que permiten a las personas vivir de una manera racional, humana y pacífica. En último término, como afirma Humberto Ávila: La palabra se emplea en el sentido de búsqueda del hombre para protegerse de amenazas externas (seguridad externa, física u objetiva), como ocurre en el caso en el que el hombre pretende protegerse de la violencia, del delito o del dolor2.

Sin duda, el principal motor de la civilización, ha sido la búsqueda de la seguridad, pues ésta ha llevado al ser humano, por ejemplo, a estudiar los movimientos de los astros, su influencia en los fenómenos terrestres relativos a la fecundidad de la tierra, las corrientes de los océanos y los cambios climatológicos, a efecto de procurar su sustento, defenderse de las catástrofes naturales y, en consecuencia, aumentar las posibilidades de mejorar su expectativa de vida. Así lo evidencian los vestigios de las más antiguas civilizaciones, que dan cuenta de esta búsqueda de protección y seguridad humana: instrumentos de defensa y ataque elaborados con piedras o metales, instrumentos básicos de medición, espacios para guarecerse de las inclemencias del tiempo o de los peligros de la naturaleza, así como có-

2

ÁVILA, Humberto. Teoría de la seguridad jurídica. Trad. Laura Criado Sánchez. Cátedra de Cultura Jurídica/ Marcial Pons, Madrid, 2012, p. 275.


Seguridad jurídica y formación de jueces

21

digos de comunicación visual y auditiva para generar redes de auxilio y protección del grupo. Por ello, es posible afirmar que la lucha por la seguridad a lo largo de la historia del hombre, es el esfuerzo para someter la incertidumbre a través de la certeza y confiabilidad de las fuentes del conocimiento, con que cuenta una persona para salir adelante y resolver los diversos problemas que le presenta la vida. Efectivamente, la seguridad humana se vincula al conocimiento o al acceso que las personas tengan a éste, así como a la posibilidad de predecir y calcular los riesgos y los sucesos que puedan influir en una decisión determinada. En este sentido Tomás de Aquino decía que la seguridad se relaciona con la capacidad cognitiva del hombre (certitudo est proprietas cognitive virtutis)3, pues en la medida que conoce la realidad que le circunda, adquiere mayor certeza sobre las posibilidades que se vislumbran en el horizonte de su existencia y cuenta con mayores datos para estar en la aptitud de programar su vida. Así, el conocimiento es el primer y principal vehículo de la seguridad humana. No sólo el conocimiento estratégico para salvar la vida en situaciones críticas, sino en general todo conocimiento que busque un estado de certidumbre. Es por ello que la seguridad ha sido por siglos la preocupación central de todas las ciencias, tanto de las llamadas exactas, como de las humanas o prudenciales, pues todas tienden, desde su perspectiva particular, a buscar el progreso humano contribuyendo al dominio racional de la incertidumbre, esto es, al aumento de la seguridad basado en conocimientos ciertos de la realidad y no en supuestos imaginarios o interpretaciones fantasiosas de ésta. Dicho en otras palabras, el hombre busca “alejarse” de los hechos que percibe como amenaza, para colocarse en una zona de dominio y, por tanto, de seguridad. Las amenazas y los riesgos asociados a las quiebras del acontecer se perciben de forma distinta dependiendo de los márgenes entre los cuales sitúa el sujeto sus previsiones. Si los márgenes son extremos, desapare-

3

Citado por ÁVILA, Humberto. Teoría... cit., loc. cit.


22

Pedro Esteban Penagos López

ce la percepción de amenazas o de riesgos asociados a las quiebras del acontecer; si el sujeto se sitúa en un margen intermedio de previsión, las quiebras del acontecer se perciben como amenazas o como riesgos a los que el sujeto se enfrenta4.

En términos generales, podemos decir que en la medida en que los seres humanos cuenten con mayores instrumentos racionales de cálculo y valoración para hacer frente a los azares de la vida y a los eventos de la naturaleza, aumentan sus posibilidades de supervivencia y de expansión vital e, incluso, de libertad. Pues las personas son más libres cuanto mayor dominio cognitivo ejerzan sobre su propia vida. Parte del instrumental con que cuentan las personas y los pueblos para hacer frente a la incertidumbre es el Derecho, gracias al cual la convivencia social y la vida civil de las personas son previsibles, ya que se someten a la regularidad derivada de la norma jurídica.

III. SEGURIDAD JURÍDICA: ORÍGENES Y EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL CONCEPTO 1. Orígenes del concepto Dentro del amplio mundo de la seguridad a la que aspira el ser humano destaca por su trascendencia, la seguridad jurídica. Ello, debido a que los valores y bienes que ésta protege, son esenciales para la supervivencia y tranquilidad de las personas. Así, podemos decir que la seguridad jurídica es un valor presente en la historia del Derecho desde tiempos remotos, debido a la relación estrecha que guarda con la justicia pues, como señala Recasens Siches: El Derecho no ha nacido en la vida humana por el deseo de rendir homenaje y culto a la idea de Justicia, sino para colmar una ineludible exigencia de seguridad y certeza en la vida social. A la pregunta de por qué y para qué hacen los hombres Derecho, no nos vendrá respuesta de la quintaesencia de la idea de Justicia, ni de su séquito de egregios valores

4

LOZANO ASCENCIO, Carlos. José Luis Piñuel Raigada, Juan Antonio Gaytán Moya XII Encuentro Latinoamericano de facultades de comunicación social. FELAFAX/ Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, 2006. “Resumen”.


Seguridad jurídica y formación de jueces

23

complementarios, sino de un valor subordinado: el de seguridad, correspondiente a una necesidad humana5.

Podemos encontrar referencias remotas de este concepto en nuestra más antigua tradición romanística, desde los siglos I y II d. C. Según Humberto Ávila, cuando los juristas de aquella época discuten sobre la Pax romana se refieren a los conceptos conexos a ésta de libertas y securitas, entendiendo esta última como la necesidad de certeza del Derecho, para que garantice la estabilidad y el progreso. A principios de la Edad Media, la seguridad jurídica se concibe como un principio del Ius gentium, fruto de la recta razón humana, que busca conseguir la estabilidad y permanencia de las instituciones reguladoras de la sociedad como garantía del cumplimiento del Derecho. La misma idea sirvió como fuente inspiradora de los juristas del Renacimiento, quienes trataron de encontrar en ese Derecho universal, los criterios para brindar mayor seguridad al creciente tráfico comercial de aquella época.

2. Seguridad jurídica y codificación No obstante que a lo largo de la Edad Media y del Renacimiento, la idea de seguridad jurídica está presente en la mayor parte de los juristas que reflexionan sobre la incertidumbre en relación con el Derecho (ius incertum), la formulación del concepto tal como ahora lo conocemos, remonta sus orígenes a la Ilustración francesa en el siglo XVIII, es decir, a ese periodo de la historia que se conoce como “modernidad”. Había en el sentir de esa época, un elemento común: la convicción general de que era urgente poner orden al Derecho existente, con el objeto de garantizar un mínimo de certidumbre y estabilidad política. El supuesto del que partían la mayor parte de los defensores de estas ideas era que había un “caos legislativo” generalizado en los

5

Citado por ZAVALA EGAS, Jorge. “Teoría de la seguridad jurídica”. Iuris dictio. Revista del Colegio de Jurisprudencia, Universidad San Francisco de Quito, año 4, No. 8, pp. 13-19.


24

Pedro Esteban Penagos López

países de tradición monárquica, que afectaba a muchos ámbitos de la vida social. Este “caos” se debía a la existencia de un raudal de normas emitidas por los gobiernos despóticos, previos a las revoluciones modernas, con el fin de mantenerse en el poder, sin importar si el desorden y la falta de coherencia legal dejaba a la sociedad en un estado de inseguridad, pues no había reglas claras acerca del valor que podrían llegar a tener esas normas, la jurisprudencia de los tribunales y la doctrina de los juristas. Como consecuencia, los abogados en sus alegatos y los jueces en sus sentencias, podían invocar de manera indistinta los ordenamientos más antiguos de los que se tenía conocimiento junto a los ordenamientos vigentes en ese entonces, así como a los autores clásicos al lado de los juristas contemporáneos, todo de manera confusa, como si se tratara de un solo cuerpo normativo. Fue en aquel contexto en el que cobró fuerza el ideal de “racionalizar el Derecho” con el objeto de dotar de orden, plenitud y estabilidad a los regímenes jurídicos, en los que reinaba el “caos legislativo”6. Se esperaba que, con la formación de un cuerpo uniforme de normas, el Derecho adquiriría mayor coherencia y, por ende, sería posible poner freno al caos existente que impedía al ciudadano “saber a qué atenerse”, es decir, contar con un sistema unitario de seguridad jurídica7. Uno de los más destacados teóricos de la legislación en esa época, Jeremías Bentham, resume aquel espíritu de optimismo con estas palabras: El caos cesa, la luz aparece... y ya se trasluce el plan del legislador8.

6

7

8

Vid. MONTORO BALLESTEROS, Alberto, “La seguridad jurídica en la configuración del Derecho como ordenamiento”. Anuario de Filosofía del Derecho, No. 18, 2001, pp. 301-320. GROSSI, Paolo. “Modelos históricos y proyectos actuales en la formación de un futuro Derecho europeo” Boletín mexicano de Derecho comparado, I.I.J.UNAM, Nº 89, mayo-agosto de 1997, pp. 539-546. FERRER DE VALLS, Francisco. Principios de legislación y codificación extractados de las obras del filósofo inglés Jeremías Bentham, Madrid, Imprenta de T. Jordán, 1834, p. 95.


Seguridad jurídica y formación de jueces

25

Fue así como surgió en algunos países de Europa e Iberoamérica9 la ideología y la práctica de la “codificación”, estrechamente ligada con las ideas de orden, previsibilidad, racionalidad, calculabilidad, unidad, coherencia y plenitud10. Las ideas de esta corriente podrían resumirse en los siguientes puntos: 1) Clasificar las leyes por materias o “ramas”. 2) Concentrar cada rama del Derecho en un solo texto ordenado llamado “código”. 3) Establecer un orden lógico en cada código que evite la repetición temática y las posibles antinomias derivadas de la multiplicidad de ordenamientos. 4) Exponer la ley de forma clara, precisa y llana, de tal manera que los ciudadanos se puedan adherir “sin temor a errar”. 5) Unificar al sujeto destinatario de la norma, a través del principio de exclusividad del código, por el que se suprimían los derechos especiales o privativos y se imponía el principio de igualdad. 6) Restringir la interpretación judicial a través de normas procesales que limiten la libertad argumentativa. 7) Establecer un orden de prelación de leyes, a cuya cabeza estén los códigos nacionales.

9

10

Vid. RAMOS NÚÑEZ, Carlos. “El Código Napoleónico y su recepción en América latina”, en BRAVO LIRA, Bernardino y Sergio Concha Márquez de la Plata (editores). Codificación y descodificación en Hispanoamérica, tomo I, Santiago de Chile, 1998. pp. 177-216. Allí mismo: BRAVO LIRA, Bernardino, “Codificación y Derecho Común en Europa e Hispanoamérica. Disociación de los Derechos nacionales del Derecho común”, pp. 17-44. Por plenitud se entiende la circunstancia de que, al regular una determinada materia, el legislador no deje espacios vacíos respecto a cuestiones o aspectos que forman unidad con otros a los que se da ordenación y son inseparables de ellos. La plenitud significa que ninguna situación o comportamiento susceptible de revestir trascendencia jurídica, carezca de respuesta normativa. Un ordenamiento jurídico con vacíos normativos o lagunas, e incapaz de colmarlos, incumplirá su principal objetivo, a saber: ofrecer una solución con arreglo a Derecho. Para garantizar la plenitud, los ordenamientos jurídicos establecen un sistema de fuentes del Derecho y prevén la utilización de medios de integración de las eventuales lagunas, como la interpretación, la analogía, la costumbre, la equidad o los principios generales del Derecho.


26

Pedro Esteban Penagos López

El modelo universal de la codificación fue el Código Civil francés promulgado por Napoleón Bonaparte en 1804, el cual, como bien ha señalado Manlio Bellomo, vino a transformar radicalmente la noción de Derecho y de seguridad jurídica: La simplificación por medio de la unificación del sujeto jurídico, la posibilidad de prever un status igual para todos, una sola e idéntica capacidad jurídica... significa la imposición de un modelo al que debe corresponder la identidad de cada individuo... la seguridad de la ley es la seguridad de un orden social: La vocación por la justicia, se convierte en legalidad11.

Los defensores de la codificación sostenían que los nuevos códigos nacionales eran la materialización de la racionalidad jurídica universal, pues contenían la ordenación lógica de todos los supuestos, teorías y doctrinas que, hasta entonces, habían sido considerados como elementos dispersos del “orden jurídico” prevalente. En otras palabras, los códigos preveían todos los posibles supuestos fácticos y, por ende, constituían el instrumento óptimo de dominio de la incertidumbre en la que vivían los pueblos del régimen anterior a las revoluciones modernas de todo el mundo.

3. La seguridad jurídica según la Escuela Exegética Francesa Junto al proceso codificador del Derecho, se desarrolló en Francia la denominada Escuela Exegética, conocida generalmente como Escuela del Positivismo legal, cuyos representantes afirmaban que la ley codificada era plena y, por tanto, no requería ser complementada por la actividad de ningún intérprete, sino aplicada de manera taxativa y radical por funcionarios del Estado. Como consecuencia, la seguridad jurídica sólo era posible si el juez o quien interpretara la norma, daba prioridad al sistema antes que a sus consideraciones personales o subjetivas. En palabras de uno de los más destacados defensores de esta Escuela, Fréderic Mourlon: Para el juez, un solo Derecho existe: el Derecho positivo, que es el que emana del legislador, las demás razones en que podría sustentar sus decisiones, sobrepasarían los límites de sus facultades...

11

BELLOMO, Manlio. La Europa del Derecho Común. Roma, Galileo Galilei, 1996, p. 11.


1_9788490539149