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LOS FUNDAMENTOS DE LA SOCIOLOGÍA DE NORBERT ELIAS

Jesús Romero Moñivas

Valencia, 2013


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A Manuel Cabada Castro, maestro y amigo, por su apoyo e inspiraci贸n intelectual


Indice Prólogo............................................................................................... 13 Introducción General.......................................................................... 19 Bibliografía general citada................................................................... 33 Breve apunte biográfico sobre Norbert Elias....................................... 43

Parte I

FUNDAMENTOS ONTOLÓGICOS, ANTROPOLÓGICOS, GNOSEOLÓGICOS Y EPISTEMOLÓGICOS DEL PROYECTO SOCIOLÓGICO ELIASIANO §1. La ontología dinámica, emergentista y no dualista de Elias.............. 47 1.1. Rechazo general del dualismo metafísico y del monismo fisicalista........................................................................................ 47 1.2. Emergencia de niveles irreductibles: la gran evolución........... 52 1.3. Realidad como proceso frente al fijismo ontológico............... 57 §2. La concepción del ser humano subyacente a la sociología eliasiana: una antropología personalista de corte sociológico........................... 61 2.1. La dialéctica entre lo biológico y lo social en el ser humano... 62 2.2. Homines aperti frente a Homo clausus: la radical dependencia del individuo de los otros....................................................... 67 2.3. Una antropología dinámica: el ser humano como proceso abierto................................................................................... 72 §3. La gnoseología eliasina frente al kantismo........................................ 77 3.1. El rechazo del doble dualismo sujeto-sujeto y sujeto-objeto: el homo clausus de la filosofía tradicional.................................. 77 a) Rechazo del primer dualismo: yo-otros o sujeto-sujetos.... 79 b) Rechazo del segundo dualismo: yo-mundo o sujeto-objeto....................................................................................... 81 c) Crítica de la gnoseología dualista tradicional y su superación en una gnoseología sociológica.................................. 82 3.2. La sociologización del sujeto del conocimiento...................... 87 a) La transición de una filosofía a una sociología del conocimiento............................................................................... 88 b) La ambigüedad de la crítica eliasiana al sujeto trascendental kantiano: el problema del tiempo................................. 90 c) El posible kantismo de fondo en Norbert Elias: el problema del potencial biológico de síntesis................................ 99


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d) Conclusión: sentido y límites de la crítica eliasiana a Kant.................................................................................. 104 §4. La epistemología realista crítica del compromiso y distanciamiento. 105 4.1. El problema de la objetividad en la epistemología de Elias: entre el realismo ingénuo y el idealismo subjetivista............... 106 a) Norbert Elias: realista crítico-modesto o idealista crítico... 106 b) Conocimiento comprometido y conocimiento distanciado ....................................................................................107 c) El problema filosófico de la objetividad del conocimiento: mayor o menor congruencia con la realidad...................... 111 d) Dos experiencias del mundo: la externa y la simbólica. El realismo crítico eliasiano................................................... 115 e) Despersonalización progresiva de los símbolos como criterio de mayor congruencia con la realidad.......................... 121 4.2. Pluralidad de métodos científicos: análisis y sínopsis.............. 125 a) La argumentación ontológica contra el monismo metodológico................................................................................ 126 b) La argumentación epistemológica contra el monismo metodológico......................................................................... 128 4.3. Crítica al concepto de ley científica........................................ 131

Parte II

FUNDAMENTOS HISTÓRICOS, CONCEPTUALES Y METODOLÓGICOS DE LA GÉNESIS Y EL DESARROLLO DE LA SOCIOLOGÍA COMO DISCIPLINA CIENTÍFICA §5. El debate acerca de las relaciones entre la filosofía y la sociología en Elias................................................................................................. 135 §6. La sociología científica como cazadora de mitos (‘Mythenjäger’): autonomía y heteronomía................................................................. 144 6.1. Mitos y fantasías en el conocimiento humano........................ 145 6.2. El surgimiento de la sociología y su quehacer científico.......... 150 6.3. El contexto histórico del nacimiento de la sociología............. 165 §7. El objeto: más allá de lo macro y lo micro, figuraciones e interdependencias............................................................................................. 168 7.1. Crítica a la oposición entre individuo y sociedad................... 169 7.2. Modelos de juego y figuraciones en movimiento.................... 176 a) La figuración como la “herramienta conceptual” (‘begriffliches Handwerkszeug’) de la sociología eliasiana: definición y rasgos básicos..................................................... 176 b) Los equilibrios y desequilibrios de poder dentro de las figuraciones: modelos de juegos........................................... 182 7.3. Consecuencias no intencionales de la acción.......................... 188


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7.4. Desarrollo social y evolución biológica: figuraciones en movimiento.................................................................................... 190 §8. El método: Sociología histórica e investigación empírica.................. 196 8.1. Circularidad entre investigación teórica e investigación empírica......................................................................................... 196 8.2. Pasos en la metodología eliasiana........................................... 201 8.3. El temprano nacimiento de la “sociología histórica” en la obra de Elias.................................................................................. 204

parte III

FUNDAMENTOS TEMÁTICOS EN LA SOCIOLOGÍA DE NORBERT ELIAS §9. El proceso de civilización.................................................................. 213 9.1. El proceso de civilización como clave hermenéutica de la sociología elisiana...................................................................... 213 9.2. En qué consiste el proceso de civilización: psicogénesis y sociogénesis............................................................................... 215 a) Los fundamentos del proceso de civilización..................... 216 b) Características y estructura general de la psicogénesis del proceso de civilización....................................................... 223 c) Características y estructura general de la sociogénesis del proceso de civilización....................................................... 230 9.3. Un proceso complejo: descivilización, discivilización e informalización.............................................................................. 234 §10. El problema de la libertad y del poder.............................................. 239 10.1. Una teoría sociológica de la libertad y el poder...................... 240 10.2. Libertad y poder como expresión de relaciones sociales concretas..................................................................................... 242 10.3. La capacidad constrictiva y constructiva de la determinación social...................................................................................... 252 10.4. Dos estudios empíricos: Luis XIV y Amadeus Mozart............ 255 a) El caso de Luis XIV y la Corte francesa............................ 256 b) El caso de Mozart como resultado de la coexistencia de dos mundos sociales.......................................................... 258 §11. El estudio de las comunidades sociales............................................. 262 11.1. Hacia una teoría de las comunidades..................................... 262 11.2. El problema general de los establecidos y marginados............ 265 11.3. El caso de los establishments científicos.................................. 274 11.4. El caso de las profesiones: la armada...................................... 279 §12. LAS FUNCIONES SOCIALES DEL OCIO Y EL DEPORTE DENTRO DE LA SOCIEDAD................................................................. 282 12.1. Tiempo libre y ocio en las sociedades contemporáneas........... 283 12.2. El papel del ocio frente al control de las emociones................ 287


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12.3. El deporte y su función mimética en el proceso de civilización........................................................................................ 291

Índice analítico.................................................................................... 295 Índice onomástico............................................................................... 299


Prólogo A Norbert Elias no le agradaba que le preguntasen por sus fuentes intelectuales o por las deudas contraídas con otros autores. También le incomodaba aclarar cuánto de su pensamiento debía, por poner algunos ejemplos, a Freud, Weber, Durkheim o Mannheim. Aun así, no rehuía la cuestión cuando se le planteaba, aunque en sus respuestas nunca figuraba la habitual lista de influencias con arreglo a nombres, libros y motivos. Parco en concreción y detalles, lidiaba con este asunto de un modo bastante más genérico. Elias afirmaba ser absolutamente consciente de que esas influencias no provenían tan sólo de los libros que pudiera haber leído, sino también de aquello que le había tocado vivir o de los propios acontecimientos de su tiempo1. Incluso refiriéndose a esos libros, tendía a relativizar de alguna manera su importancia. No en vano, señalaba que su desconocimiento de las que podrían considerarse “obras clave” de la sociología, le había proporcionado el vuelo necesario para escribir sin excesivas ataduras teóricas su gran obra, El proceso de la civilización2. En otras ocasiones, cuando se insistía en el tema, llegaba a manifestar cierta irritación, aderezada con un toque de sorna. Algo de eso sucedió en el Balliol College de Oxford en enero de 1980. Se celebraba un encuentro sobre el proceso civilizatorio y la denominada sociología figuracional de inspiración eliasiana. Allí, algunos estudiantes presionaron con insistencia a Elias para que revelase sus “misteriosas” influencias de la forma más explícita posible; para que de una vez por todas sistematizase lo que había tomado de quienes le precedieron. Y la respuesta llegó, pero no en el sentido esperado por la audiencia: “Bueno... si se mira hacia atrás y por encima del hombro el tiempo suficiente, al final lo que se consigue es... rigidez de cuello”. Esto para

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Ver Kilminster y Wouters (1995: 81), que a su vez toman el testimonio de Elias de Goudsblom (1977). Al respecto, sigue siendo imprescindible la reconstrucción que él mismo realiza de su trayectoria en Elias (1995). Las palabras de Elias al respecto aparecen recogidas en Goudsblom (1987: 330).


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decir, esencialmente, que su obra había de ser considerada como una síntesis original y creativa susceptible de ser valorada por sí misma y no por referencia a otros. Ahora bien, esos “otros”, en forma de ideas, conceptos, argumentos, teorías y autores existieron: Elias pudo ver más lejos porque se subió a hombros de gigantes. Así pues, su sociología posee un conjunto de fundamentos, entendidos aquí en sentido literal como principios y razones sobre los que se levanta todo su edificio intelectual. En este libro, Jesús Romero ha trazado un recorrido analítico, pero también crítico, por dichos fundamentos a fin de que el lector pueda conocer los pilares de la sociología eliasiana. Elias nunca negó la existencia de tales fundamentos; fundamentos que le emparentan con diversas corrientes de pensamiento y con diferentes autores. Para alguien que enfatizaba el carácter substancialmente socio-histórico e interdependiente del conocimiento humano negar eso hubiera resultado un sinsentido. No obstante, su obra, en cuanto síntesis teórico-empírica, no es reductible a una simple agregación de posibles influencias; no es la simple contabilidad de todos los hombros a los que alguna vez pudo subirse. En su caso, el resultado final sí es distinto de la suma de las partes. En este libro encontramos mucho y bueno sobre las raíces de la sociología de Norbert Elias, especialmente en su interesante primera parte, en la que se analizan ciertas predisposiciones derivadas de la filosofía que contribuyeron a que Elias construyese tendencialmente su pensamiento de un modo y no de otro. Esto es, la estructura de la sociología eliasiana se adivina ya en escritos tempranos y previos a su aprendizaje sociológico en Heildeberg (1924-1925) y, en todo caso, anteriores a su teorización del proceso civilizatorio. Esa estructura, sostenida a partir de una ontología, una antropología, una gnoseología y una epistemología específicas es la que tomará cuerpo en cada una de sus obras. Hablamos, como Jesús Romero, de predisposiciones, que no de determinaciones. Esas predisposiciones nacen en Elias de una visión ontológica que es dinámica, de una posición antropológica acentuadamente relacional o del rechazo al substancialismo metafísico para entender la psique humana. Con semejante armazón hubiera sido complicado armar un tipo de sociología estática o cualquier modelo teórico anclado en dicotomías fijas, cerradas e inamovibles. Nada de


Prólogo

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eso hizo Elias y, como se podrá comprobar aquí, aquellas predisposiciones presentan un significativo grado de coherencia con lo que vendría a ser posteriormente su propio enfoque: atento a los vínculos de interdependencia, al factor procesual y a las transformaciones de la realidad social. Con todo, que las raíces sean filosóficas no significa necesariamente que lo que de ellas derive sea estrictamente de la misma naturaleza. En el caso de Elias, la derivación alumbró sociología, una manera específica de concebirla como disciplina científica y unos ejes temáticos en los que centrar el análisis. Que la filosofía derive en sociología o que la sociología advenga filosófica no son mutaciones extrañas. Antes bien, resultan frecuentes las idas y venidas desde la filosofía a la sociología o viceversa y los sociólogos, en general, estamos familiarizados con ellas. Al respecto, no supone ninguna novedad decir que Elias siempre quiso ver las aguas nítidamente separadas: tales idas y venidas no tenían ninguna justificación ya que la sociología posee un estatuto lo suficientemente sólido como para alejarse definitivamente de la filosofía. La primera posibilidad, la de una filosofía devenida en sociología, poco tendría de criticable pues no deja de ser el punto histórico de arranque para el conocimiento sociológico. Los clásicos de la sociología tienen en su mayor parte esa procedencia: se trata de filósofos en origen y formación que llegan a la sociología a fuerza de ir sustituyendo la reflexión especulativa por una modalidad de pensamiento anclada en un método científico capaz de producir un saber preciso sobre lo social. Sin ir más lejos, el propio Elias se inició —y doctoró— en ese campo. La segunda posibilidad, la de una sociología filosófica, presenta más problemas. Desde la perspectiva de Elias, la teoría sociológica debía estar necesariamente imbricada con la actividad empírica asociada al proceso general de producción de conocimiento. Si la teoría, por un lado, guía la mirada del sociólogo a la hora de abordar su objeto de estudio, por otro, las evidencias empíricas contribuyen al perfeccionamiento, ampliación, validación o refutación de esa misma teoría. Se establece una retroalimentación constante entre ambos elementos, imprescindibles si lo que se pretende es un ejercicio de teorización que, por decirlo rápida y gráficamente, no flote en el vacío. Y no flotar en el vacío significa que se considere en conexión permanente con


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los datos empíricos. Elias utilizaba con frecuencia un término para designar esta modalidad de teoría social que prescinde de la empiria: philosophoidal, la llamaba en inglés; filosofoide podríamos decir en español. De esta manera, advertía constantemente de los riesgos de una producción teórica filosofoide cuando la teoría se deshace del componente empírico para acabar convirtiéndose en una reflexión puramente especulativa y autorreferente. Había que librarse, pues, del lastre filosófico. Pero, ¿cómo hacerlo? De Elias se citan y leen con más frecuencia aquellos textos directamente relacionados con el proceso civilizatorio que, como bien va a recordarnos Jesús Romero, es al tiempo eje temático y clave interpretativa del pensamiento eliasiano. Menos comentada es su sociología del conocimiento y la ciencia, a la que puede recurrirse para gestionar el citado lastre. Desde ahí Elias nos invita a pensar y realizar el esfuerzo que aún le cabe a la sociología para emanciparse de la filosofía reclamando su total competencia en la determinación de las bases fundamentales del conocimiento humano. Un esfuerzo, según Richard Kilminster, encaminado a la elaboración de una teoría sociológica definitivamente post-filosófica; algo que, como se apreciará, Jesús Romero no termina de ver claro o incluso posible, al contrario de lo que nos ocurre a nosotros3. Norbert Elias produjo teoría sociológica, y no poca. Pero esa teoría nunca estuvo desligada de la investigación empírica: en esa ligazón reside el fundamento de la sociología eliasiana. Y no está de más volver de tanto en tanto sobre esto: tras tanto giro lingüístico-constructivista-cultural, la sociología es hoy un pantano de penosa navegación en el que la conexión teoría-empiria parece haber caído en la irrelevancia. Elias nos recuerda que ese es un requisito básico sin el cual el conocimiento deviene en cualquier cosa menos en algo identificable con la sociología. Todos los clásicos presentan inconsistencias, puntos flacos y cuestiones mal resueltas. En este sentido, Elias no es ninguna excepción. Del mismo modo que él identificó los aspectos menos convincentes, por ejemplo, de la teoría kantiana del conocimiento, otros se han

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Muchas son las páginas que Kilminster ha dedicado a la cuestión. Como síntesis, puede verse la sistematización que realiza en Kilminster (2007).


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ocupado de sus incoherencias, de sus descuidos o de sus olvidos. Al mismo tiempo, ello no impide que, tras su estela, sigan produciéndose hoy una cantidad nada despreciable de trabajos de raigambre eliasiana que, por su variedad y amplitud temática, constituyen una prueba de la fecundidad de su legado. Y así contamos con estudios que van de la sociología de las organizaciones a las relaciones internacionales en el nuevo escenario geopolítico; de la vinculación del fanatismo religioso y el terrorismo a la influencia de internet en la generación de códigos globales de conducta; de la conciencia y riesgo medioambiental al análisis de políticas sobre violencia de género o de la sociología de las emociones al análisis del ocio y del deporte. Sabemos que no es este el momento de hablar sobre ese legado, sobre todo porque para llegar a él primero habrá que pasar por las bases del pensamiento eliasiano; por sus fundamentos. A dar este paso nos invitan las páginas que siguen.

REFERENCIAS Elias, N. (1995): Mi trayectoria intelectual. Barcelona, Península. Goudsblom, J. (1977): “Responses to Norbert Elias’s Work in England, Germany, the Netherlands and France”, en Gleichmann, P.R., Goudsblom, J. y Korte, H. (eds.), Human Figurations. Amsterdam, Amsterdans Sociologisch Tijdschrift. – (1987): “The Sociology of Norbert Elias: Its Resonance and Significance”, Theory, Culture and Society, 4(2): 323-337. Kilminster, R. (2007): Norbert Elias. Post-Philosphical Sociology. Routledge. Kilminster, R. y Wouters, C. (1995): “From Philosophy to Sociology: Elias and the Neo-Kantians (A Response to Benjo Maso)”, Theory, Culture and Society, 12(3): 81-120. Stephen Mennell Fernando Ampudia de Haro


Introducción General 1. El camino hacia Norbert Elias Hace ya ocho años que un catedrático emérito nos habló de Norbert Elias a los pocos doctorandos que en aquel momento seguíamos su curso en el Departamento de Sociología VI de la Universidad Complutense de Madrid. Yo había leído el nombre de Elias en varios libros de sociología, pero nunca se detenían en su pensamiento de modo especial. En ese curso de doctorado el profesor nos habló de El proceso de civilización y del estudio eliasiano de los modales en la mesa. A pesar de su no disimulada admiración por el sociólogo alemán, nos dijo que él consideraba que su sociología histórica, no obstante sus virtudes, no era “la única forma de hacer sociología”. En ese momento, yo no tenía un criterio suficiente para comprender esa afirmación, aunque tras ocho años de docencia en diversas sociologías especiales y en historia social y política, creo que, aunque tiene razón en que no es la “única” forma, he ido madurando en mi propia personalidad como sociólogo la irrenunciable actitud de la perspectiva histórica para comprender en profundidad cualquier fenómeno social. En cualquier caso, en aquel momento me fascinó El proceso de civilización de Elias y me prometí leerlo algún día. Sin embargo, la necesidad de dedicarme a mi tesis doctoral en sociología de la tecnología y de la ciencia y la preparación de las diversas asignaturas de las que me iba encargando, me hacían posponer la lectura del libro. Hasta hace menos de dos años en los que, tras leer The Rise of Historical Sociology de Dennis Smith —a quién agradezco enormemente la correspondencia por e-mail que hemos mantenido desde entonces— y especialmente su parte dedicada a Elias, me propuse finalmente leer El proceso de civilización. Así lo hice. Quedé tan profundamente impresionado por la forma diferente de hacer sociología, que meses después, comencé a leer todos los libros y artículos de Elias que encontraba. Por supuesto, también en ese momento, la fascinación por lo “diferente” que eran los libros de Elias y su enfoque, se atemperaba con una actitud crítica, tratando de discernir y valorar lo valioso y lo menos valioso, lo que me parecía correcto e incorrecto en los planteamientos eliasianos. Pero este ejercicio crítico no me pare-


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cía, por lo demás, diferente de la actitud que todo intelectual debe tomar ante otros autores, para no caer en el discipulado servil de ningún gurú académico que nuble nuestra propia peculiaridad y perspectiva. Por ello, en este sentido, leer a Elias no me parecía diferente de leer a otros sociólogos. En todo caso, a medida que fui profundizando en su obra, advertí que en España escaseaban los libros de referencia del pensamiento general eliasiano, y sin saber muy bien cómo saldría adelante, decidí escribir una obra sobre la sociología de Norbert Elias para llenar esa laguna1. No obstante, una de las cosas con las que me topé en esta aventura, fue el hecho de que Elias no sólo había escrito sociología, sino que gran parte de su obra estaba dedicada a los fundamentos o, lo que podríamos decir, a la meta-sociología. Aunque en España las dos obras más conocidas son El proceso de civilización y La sociedad cortesana, esos dos libros no son “todo Elias”. Es más, normalmente se considera la teoría del proceso de civilización el pivote central en torno al que gira la clave explicativa de toda la producción eliasiana. Y aunque esto es ciertamente verdad, no puede olvidarse que el proceso de civilización, en cuanto teoría y en cuanto clave hermenéutica, no nació en una mente vacía de presupuestos ni al correr de la propia investigación empírica, como a veces parece sugerir el propio Elias. No dudo de que, efectivamente, Elias “tuviera que aprender a pensar de otro modo en una serie de aspectos durante la investigación” (XVI, 52), pero una tesis que atraviesa este libro es que los fundamentos ontológicos, antropológicos, gnoseológicos y epistemológicos que sustentan todo el proceso de civilización, estaban ya presentes en una gran medida en el pensamiento del joven Elias antes, incluso, de iniciar los estudios sociológicos.

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En España el libro más completo y hasta donde yo sé el único sobre Norbert Elias es el de García Martínez 2006. No obstante, como el autor mismo explica, especialmente está centrado en el análisis minucioso del proceso de civilización y de sus críticas. Aunque dedica una magnífica segunda parte a exponer los puntos fundamentales de la sociología eliasiana no es, sin embargo, su objetivo hacerlo de modo minucioso. Por ello, con esa sobresaliente excepción no existen en España obras de carácter sistemático que expongan los fundamentos básicos de la sociología de Elias.


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No quiero decir que el proceso de civilización en cuanto tal estuviera ya presente en las tempranas reflexiones de Elias, sino los fundamentos o la estructura intelectual que hicieran posible que, posteriormente, Elias pudiese llegar a su teoría de la civilización. En la estructura mental del joven Elias ya estaba asentada su ontología dinámica, su preocupación por los procesos históricos estructurados, su antropología relacional abierta, su visión de que el estudio de los detalles y del todo se alimentan mutuamente, o el rechazo de un sustancialismo metafísico de la estructura de la psique humana. Por este motivo, me parece que Elias estaba, por su propia estructura cognoscitiva, inclinado a crear la teoría de la civilización y, por lo tanto, no fue de ningún modo una teoría que surgiera desde los datos empíricos, sino más bien desde sus fundamentos meta-empíricos. Con ello, ni le quitamos ni le añadimos más o menos mérito al sociólogo alemán, puesto que esto no se trata de una “valoración”, sino más bien de una constatación genealógica que ayude a situar correctamente en el tiempo la gestación de la teoría de la civilización. Esta cuestión es importante, porque a menudo en los estudios histórico-sistemáticos sobre la obra de diversos autores, parece olvidarse que si algo ha puesto de manifiesto la historia de la ciencia y de la filosofía, es que los científicos y pensadores llegan a las diversas teorías en una buena parte por su “predisposición” cognoscitiva en esa dirección. Para citar dos ejemplos paradigmáticos de esas ciencias aparentemente tan positivistas como son la física y la astrofísica, no puede olvidarse cómo Galileo se lamentaba ante Kepler de que los aristotélicos de la Universidad de Padua no es que no aceptaran sus observaciones astronómicas, es que se negaban siquiera a mirar por el telescopio, puesto que su estructura cognoscitiva les impedía ya aceptar toda teoría que no fuera aristotélica. E incluso el propio Einstein rechazó el azar implicado en una de las interpretaciones de la física cuántica —que él había contribuido a desarrollar— con aquella famosa frase, nada científica: “Dios no puede jugar a los dados”; aunque quizá más significativa fue la introducción por él mismo de la llamada “constante cosmológica” en su teoría de la relatividad, simplemente para hacer coincidir su explicación con la concepción de un universo estático reinante en aquel tiempo, y de la que posteriormente Einstein dirá que fue el “peor error de su carrera”.


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Esta tesis sobre los fundamentos es la que explica el orden y la estructuración del libro2. Por ello, lo hemos dividido en tres grandes partes, compuestas cada una de ellas de cuatro secciones. La primera parte aglutina, precisamente, esos fundamentos metasociológicos tan necesarios para comprender el proyecto sociológico de Elias: fundamentos ontológicos, antropológicos, gnoseológicos y epistemológicos. La segunda parte ya se centra en los fundamentos históricos, conceptuales y metodológicos de la sociología en cuanto disciplina científica: por ello, se inicia esta parte con una discusión acerca de las relaciones entre filosofía y sociología en el pensamiento de Elias, para luego detenerse en los rasgos de la sociología como ciencia, en la sociología figuracional y procesual y, finalmente, en las grandes características que definen la metodología sociológica eliasiana. Por último, la tercera parte está dedicada, dando un paso más, a los fundamentos temáticos o ejes que recorren la producción de Elias. Por supuesto, no se han podido recoger todos los temas tratados en los trabajos sociológicos de nuestro autor, sino únicamente aquellos que son, por así decirlo, transversales a toda su obra: el proceso de civilización, la cuestión de la libertad y el poder, la sociología de las comunidades humanas y el ocio y deporte. Por este motivo, el título elegido responde a la doble intención: por un lado, hacer un estudio de los fundamentos (es decir, de “lo fundamental”) de la sociología de Elias; y, por otra parte, explicitar la importancia de los fundamentos (es decir, de la base metaempírica) que sostienen esa sociología. Sin embargo, es necesaria una precisión respecto al proceso de civilización. Desde mi punto de vista, la teoría de la civilización eliasiana es tanto un fundamento o clave hermenéutica, como un eje temático. Por ello, también podría haberse situado en la segunda parte. Sin embargo, por motivos propedéuticos lo he dejado para la tercera parte, porque he considerado que era más útil comprender tanto los

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Curiosamente, la mayor parte de las obras sobre Elias muestran un cierto desorden en la exposición, la mayoría empezando por el proceso de civilización o desarrollando de forma salteada los principales aspectos de su sociología. En este sentido, me parece que el orden que he elegido es más pedagógico, porque realmente sigue una estructura desde los cimentos al tejado, lo que permite que para cada paso superior (cada sección) hay que haber levantado antes los escalones inferiores necesarios.


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fundamentos metasociológicos como sociológicos, para captar mejor el sentido de la teoría de la civilización. Pero, no obstante, insisto en que la teoría de la civilización no es un “simple eje temático”, sino que realmente es un fundamento o clave hermenéutica en torno a la cual gira gran parte de la obra de Elias. Un resumen de toda esta estructuración se encuentra en el cuadro final de la primera parte. Para contextualizar al lector poco conocedor de Elias, se ha hecho un breve apunte biográfico al comienzo del libro. Introducirse en profundidad en la obra de Norbert Elias es una fascinante y estimulante aventura intelectual. El estilo narrativo de Elias es sencillo y ameno, aunque hay dos rasgos muy característicos de sus obras: (i) primero, muy pocas veces entra en un diálogo directo con otros autores, y por ello en sus libros y artículos a penas se encuentran citas y referencias a otras obras, como es habitual en el estilo académico. Esto le ha sido criticado muy a menudo, puesto que de algún modo Elias no ha reconocido sus deudas con sus fuentes e influencias, incluso algunas muy cercanas3. (ii) Segundo, las pocas veces que se refiere a otros autores, normalmente lo hace con cierto estilo arrogante y altivo, con una seguridad en sus ideas que también a menudo se ha considerado dogmática e injusta hacia los otros autores. Ambas peculiaridades del estilo eliasiano han sido justificadas por sus discípulos por el hecho de su condición de outsider en el sistema académico y, por ello, ajeno a las convenciones académicas. No obstante la verdad contenida en estas justificaciones, me parece que es más bien producto del propio estilo eliasiano, puesto que también en los escritos de juventud, antes si quiera de iniciar el proceso de carrera académica, estos dos rasgos están presentes. Junto a estos rasgos de estilo, hay además un hecho paradójico: a pesar de la importancia que

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La sociología de Elias, de hecho, puede ser considerada desde su “dimensión crítica”, en el sentido de que se constituye en diálogo crítico con los rasgos de otras teorías sociales. En esta línea, Zabludovsky (2007) habla precisamente del aspecto crítico de la sociología eliasiana en varios frentes, de entre los cuales los fundamentales son: crítica de la excesiva especialización y división interdisciplinaria, crítica a la ausencia de modelos históricos y énfasis en las personalidades independientes, crítica al énfasis de la sociología en el presente y a los modelos monistas del cambio social, crítica a la separación de los niveles “micro” y “macro”, crítica a la sociología de la acción, crítica al individualismo, etc.


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Elias concedió al dinamismo, a los procesos, a lo evolutivo, su pensamiento fue, al contrario, muy estable, con muy pequeñas variaciones simplemente conceptuales. Esta estabilidad de su pensamiento ha sido reconocida tanto por discípulos como por críticos, pero permanece la paradoja del Elias defensor de una fluidez en todos los órdenes de la realidad y el Elias intelectualmente lineal desde sus primeras publicaciones hasta su muerte. A pesar de su condición de outsider4, Elias fue un autor prolífico, aunque buena parte de sus obras son más bien producto de la elaboración conjunta de él y sus discípulos. Debido a su azarosa vida, las obras de Elias están escritas sobre todo en alemán (su lengua materna) y el inglés (su lengua adoptiva), aunque Elias siempre se resistió precisamente a escribir en inglés. De hecho, el sociólogo alemán era muy consciente de esta cuestión de las barreras culturales respecto al lenguaje —como pone de manifiesto en su prólogo a una obra de Renate Rubinstein (XXXVIII, 188)—, y tras los dos años de estancia en Paris y su asentamiento definitivo en Inglaterra, lo cierto es que el Elias alemán sintió estas dificultades idiomáticas. En todo caso, la bibliografía que he utilizado es variada, dependiendo del acceso que haya tenido a ciertas obras y textos: algunos los he podido trabajar en el original alemán, en el original inglés, otras veces en traducciones al español, según la accesibilidad de cada obra, ya que en España no es fácil encontrar sus obras completas en alemán. Respecto a los libros se ha tendido a citar tanto la página de la edición alemana como la de la española, respetando las traducciones españolas pero con variantes propias, a veces de pequeñas palabras y otras de frases enteras. De todos modos, la bibliografía que he utilizado es muy amplia y sustancialmente es la esencial para comprender a Elias, aunque no es completa y, por lo tanto, algún experto en el sociólogo alemán quizá pueda echar en falta algún texto particular. Por otro lado, he querido deliberadamente dejar hablar al autor en muchas ocasiones, aunque las citas hayan sido en casos puntuales muy ex-

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Aunque ciertamente es un lugar común que Elias fue un outsider dentro del mundo académico, no puede exagerarse esta etiqueta, puesto que nuestro autor ciertamente tuvo dificultades en estabilizarse institucionalmente, pero siempre mantuvo estrechas relaciones con intelectuales de su tiempo.


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tensas, pero me parecía que era el mejor modo de que el lector pueda valorar por sí mismo mi exposición de las ideas eliasianas. También he considerado oportuno introducir citas a pie de página con cierta profusión: con la disculpa del lector, me ha parecido conveniente para completar, quizá a un nivel algo más técnico o profundo, los argumentos que se exponen en el texto principal, haciendo matizaciones o discutiendo ciertas cuestiones controvertidas, especialmente en toda la primera parte.

2. Justificación de la importancia de los fundamentos para comprender a Elias Antes de dejar al lector que siga su camino, me parece necesario ahondar en las razones del largo tratamiento de los fundamentos metasociológicos en la primera parte. Ciertamente, no es habitual en los estudios sobre la obra de un sociólogo dedicar una primera y larga parte a lo que podríamos considerar los “fundamentos metasociológicos” —que de algún modo son problemas filosóficos—. Es posible que esta circunstancia pueda causar un rechazo inicial, debido a las reticencias que algunos sociólogos sienten hacia las cuestiones filosóficas. No obstante, lo que quiero poner de manifiesto es que en el caso de Norbert Elias es una necesidad a la que yo mismo me he visto obligado: cuando se profundiza en la obra de Elias, uno acaba por comprender que su entera sociología ha sido erigida, realmente, sobre unos fundamentos que no han sido dados por supuesto, sino que han sido deliberadamente pensados y construidos. Elias no ha hecho sociología sin más, sin cuestionar sus propios fundamentos heredados, sino que ha tratado (con éxito o no, con mayor o menor originalidad, eso es cosa diferente y discutible) de reformular el sentido y el método de la propia actividad sociológica. Por este motivo, no se puede evaluar la sociología de Elias si no se ha comprendido adecuadamente por qué su sociología es así y no de otro modo. Para algunos, como Ramos Torre (1994: 43), la “necesidad de fundamentar ontológicamente sus [de Elias] propuestas teóricas”, es un “rasgo decimonónico” que le impidió de algún modo desarrollar sistemáticamente su sociología histórica, juicio muy discutible pero que ciertamente pone de manifiesto la importancia de los fundamentos en la obra eliasiana.

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