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Derechos Humanos

Derechos humanos e integración en América Latina y el Caribe María Belén Olmos Giupponi


DERECHOS HUMANOS E INTEGRACIÓN EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

MARÍA BELÉN OLMOS GIUPPONI Universidad Carlos III de Madrid

tirant lo b anch Valencia, 2006


Copyright ® 2006 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de la autora y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www.tirant.com).

© MARÍA BELÉN OLMOS GIUPPONI

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A mi madre, Irma C. Giupponi, esperando volver a encontrarnos mรกs allรก del tiempo y del espacio


Índice

Prólogo a cargo de Fernando Mariño Menéndez ...............................................

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Abreviaturas ..............................................................................................................

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Consideraciones introductorias ...............................................................................

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CAPÍTULO I LA COMUNIDAD DEL CARIBE (CARICOM) Y SU LABOR EN EL CAMPO DE LOS DERECHOS HUMANOS 1. Características esenciales de la integración caribeña en relación con el reconocimiento y protección de los derechos humanos ............................................... 2. Principales instrumentos y manifestaciones sobre los derechos humanos adoptados en el seno de CARICOM ......................................................................... 2.1. La Carta de la Sociedad Civil: instrumento jurídico más relevante en materia de derechos humanos en CARICOM .......................................... 2.1.1. Naturaleza, características y contenido de la Carta de la Sociedad Civil del Caribe ............................................................................... 2.1.1.1. Características esenciales de este instrumento jurídico ... 2.1.1.2. Naturaleza y valor jurídicos de la Carta ........................... 2.1.1.3. Contenido de la Carta: Los derechos de carácter civil y político contemplados ....................................................... 2.1.2. El mecanismo de protección instaurado por la Carta de la Sociedad Civil ................................................................................................. 2.2. El reconocimiento y desarrollo de los derechos económicos, sociales y culturales en el seno de CARICOM .......................................................... 2.2.1. La Carta de la Sociedad Civil y el reconocimiento de los derechos económicos, sociales y culturales .................................................... 2.2.2. Carácter y contenido de la Declaración de CARICOM sobre los principios que rigen las relaciones laborales e industriales ............ 2.2.3. El Acuerdo sobre Seguridad Social de CARICOM ....................... 2.2.4. Otras manifestaciones de la dimensión social y el reconocimiento de derechos .......................................................................................... 3. El reconocimiento del derecho a la libre circulación y la creación de la «ciudadanía caribeña» ................................................................................................... 4. Los órganos de la Comunidad del Caribe y la salvaguardia de los derechos humanos .............................................................................................................. 4.1. La labor de la Conferencia de Jefes de Gobierno en materia de derechos humanos .....................................................................................................

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Índice

4.2. Las eventuales funciones en materia de derechos humanos de la Corte de Justicia del Caribe ...................................................................................... 4.3. La Asamblea de parlamentarios de la Comunidad del Caribe y los derechos humanos .....................................................................................................

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CAPÍTULO II EL RECONOCIMIENTO Y LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS EN EL MARCO DEL SISTEMA DE LA INTEGRACIÓN CENTROAMERICANA (SICA) 1. Principales elementos que configuran la integración centroamericana y su relación con las cuestiones referidas a los derechos humanos ........................... 2. Instrumentos jurídico-políticos relacionados con las cuestiones de derechos humanos ....................................................................................................................... 3. La dimensión social centroamericana y el reconocimiento de los derechos humanos .............................................................................................................. 3.1. Naturaleza, contenido y alcance del Tratado de Integración Social Centroamericana .................................................................................................... 3.2. La Alianza para el Desarrollo Sostenible de Centroamérica .................... 3.3. Otros instrumentos emanados de la integración centroamericana en los que se contemplan o reconocen derechos humanos ........................................ 4. El orden de prelación de los instrumentos jurídicos sobre derechos humanos 5. La progresiva configuración de una «ciudadanía centroamericana» ................ 6. Los órganos del Sistema de la Integración Centroamericana y los derechos humanos .............................................................................................................. 6.1. La Corte de Justicia Centroamericana y los derechos humanos ............... 6.2. El papel del Parlamento Centroamericano (PARLACEN) en materia de derechos humanos ...................................................................................... 6.3. Los derechos humanos y la relevancia del Consejo Consultivo del SICA 6.4. Otros órganos y organismos de interés .....................................................

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CAPÍTULO III LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS EN EL ÁMBITO DEL PROCESO ANDINO DE INTEGRACIÓN 1. Características de la integración andina en relación con la proclamación y protección de los derechos humanos ................................................................. 1.1. La progresiva incorporación de los derechos humanos al esquema andino de integración ............................................................................................. 1.2. El diseño de un marco democrático y los derechos humanos ................... 2. La integración social andina y la salvaguarda de los derechos económicos, sociales y culturales ............................................................................................ 2.1. La participación de la Sociedad Civil en la integración andina ................ 2.2. Los convenios sociales adoptados en el seno de la integración andina .....

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Índice

3.

4. 5. 6. 7.

2.3. Normativa andina sobre los aspectos más relevantes del ámbito de «lo social» y su vinculación con los derechos humanos .................................. 2.3.1. Normativa andina sobre Seguridad Social ..................................... 2.3.2. Reconocimiento de derechos y protección de los trabajadores migrantes ......................................................................................... 2.3.3. Otros ámbitos de interés en el reconocimiento y protección de derechos .......................................................................................... 2.4. La Carta Social Andina: el instrumento jurídico más relevante de la dimensión social andina ............................................................................. 2.4.1 Naturaleza jurídica de la Carta Social .............................................. 2.4.2 Contenido y alcance de la Carta Social Andina ................................ La configuración, en el espacio andino, de elementos para el reconocimiento y protección de los derechos humanos: La normativa andina y los derechos humanos .............................................................................................................. 3.1. La Declaración de Machu Picchu sobre la democracia, los derechos de los pueblos indígenas y la lucha contra la pobreza .......................................... 3.2. La Carta andina para Promoción y Protección de los Derechos Humanos 3.2.1. Los aspectos centrales del proceso de elaboración de la Carta ..... 3.2.2. Naturaleza, contenido y alcance de la Carta .................................. 3.2.2.1. Naturaleza jurídica de este instrumento........................... 3.2.2.2. Contenido, alcance y destinatarios de la Carta Andina ... 3.2.2.3. Mecanismos de protección previstos en la Carta ............. La progresiva construcción de una «ciudadanía andina» desde la perspectiva de los derechos humanos ........................................................................................ La configuración de una Política Exterior Andina y los derechos humanos .... La labor de algunos órganos de la integración andina en materia de derechos humanos .............................................................................................................. La elaboración, en la Comunidad Andina, de una agenda de los derechos humanos ..............................................................................................................

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CAPÍTULO IV EL MERCADO COMÚN DEL SUR (MERCOSUR) Y LA CUESTIÓN RELATIVA A LOS DERECHOS HUMANOS 1. Elementos del proceso de conformación de un eventual «sistema mercosureño» de reconocimiento de los derechos humanos .................................................... 1.1. La inclusión normativa de la temática de los derechos humanos en el esquema mercosureño ................................................................................ 1.1.1. Las posiciones adoptadas, en el Tratado de Asunción y en las Cumbres presidenciales, en materia de derechos humanos ........... 1.1.2. Otras manifestaciones normativas sobre derechos humanos emanadas de Mercosur .............................................................................. 1.2. La Carta de Buenos Aires sobre Compromiso Social ............................... 1.3. El Proyecto de Carta de Derechos Fundamentales del Mercosur ............ 2. La labor de los órganos y organismos del Mercosur en la promoción y protección de los derechos humanos ....................................................................................

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12 3. Las principales manifestaciones de la dimensión social del Mercosur y su repercusión en el reconocimiento y protección de los derechos humanos ....... 3.1. Evolución del reconocimiento de la dimensión social .............................. 3.2. Principales instrumentos adoptados en el marco de la dimensión social y vinculados con los derechos humanos ....................................................... 3.2.1. La Declaración Socio-laboral como instrumento central de la dimensión social mercosureña ........................................................... 3.2.1.1. Naturaleza jurídica de la Declaración Socio-Laboral del Mercosur ........................................................................... 3.2.1.2. Contenido y alcance de este instrumento jurídico ........... 3.2.1.3. Mecanismos de aplicación de la Declaración Socio-laboral 3.2.2. Otros instrumentos relevantes de derechos humanos adoptados en el marco de la dimensión social mercosureña ................................ 4. Los actores de la dimensión social mercosureña y las cuestiones relativas a los derechos humanos .............................................................................................. 5. Nuevas perspectivas de la dimensión social en el Mercosur: La consolidación de una «ciudadanía mercosureña» .......................................................................... 6. Hacia la construcción de la dimensión humana del Mercosur: La viabilidad de una «Agenda de los Derechos Humanos» .........................................................

Índice

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Consideraciones finales ............................................................................................

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Bibliografía ...............................................................................................................

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Prólogo FERNANDO MARIÑO MENÉNDEZ

La protección internacional de los derechos humanos en el continente americano tiene su expresión máxima en el sistema regional interamericano que ha sido edificado sobre dos grandes pilares: el subsistema basado en la Carta de la OEA (aceptado también por Estados Unidos y Canadá) y el subsistema de la Convención Americana de derechos humanos (1969), tan soberanamente explicados ambos por Héctor Faúndez (IIDH, S. José, 2004, 3ª ed) . Este sistema regional se ha ido perfeccionando poco a poco por medio de instrumentos internacionales que, partiendo de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre de 1948, han completado las dos grandes convenciones de origen y, quizá el elemento más decisivo en términos de efectividad última de los derechos humanos, por medio de la actividad y las resoluciones de la Comisión Interamericana de derechos humanos, que actúa como se sabe en los dos subsistemas, y a través de las Opiniones Consultivas y las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Claro que a todos los Estados americanos les obligan consuetudinariamente el principio fundamental y las normas de Derecho internacional general protectoras de los derechos humanos fundamentales. Además, la inmensa mayoría de los Estados americanos están vinculados en el ámbito protector de los derechos humanos, por grandes convenciones multilaterales a cuyos órganos de control rinden cuentas y, en ocasiones, aceptan someter las quejas que contra ellos interpongan quienes aleguen (sobre todo las víctimas) que derechos humanos han sido violados en contravención de las obligaciones establecidas por el correspondiente instrumento convencional. De tal modo, en ese gran marco jurídico, universal y regional, se imponen a los Estados americanos obligaciones internacionales que ellos deben cumplir y hacer cumplir, ciertamente y ante todo en sus ordenamientos internos, pero también, más en general, cuando adquieran nuevos compromisos internacionales de cooperación e integración, cuya aplicación pueda incidir en los ámbitos del respeto, promoción y protección de los derechos humanos. Esa necesaria expresión de la exigencia del respeto a los derechos humanos, más particularmente de los de naturaleza económica y social, en los instrumentos y en la actividad de los


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Prólogo

principales procesos de integración subregional sud-latinoamericana y caribeña, constituye precisamente el objeto de esta valiosa monografía de la Doctora Belen Olmos. Como la autora pone de manifiesto a través de un exhaustivo y detallado examen, los instrumentos y la actividad del CARICOM, el SICA, la Comunidad Andina y el MERCOSUR, presentan rasgos comunes de fundamento y de búsqueda del reforzamiento conjugado de los valores de la democracia, el Estado de Derecho, los derechos humanos y el desarrollo en los Estados comprometidos dentro de cada uno de estos sistemas particulares de integración. El «modelo europeo» de integración constituye sin duda un referente útil, aunque algo remoto, en lo referente a determinar los principios y estándares de respeto a los derechos humanos dentro de un proceso de integración de Estados soberanos en instituciones supranacionales y en su correspondiente orden jurídico. Pero (dejemos de lado el actual «parón» al progreso de la integración europea tras el No, francés y holandés, al Tratado que establece una Constitución para la Unión Europea) el progreso de la integración en los diferentes procesos subregionales americanos está por así decirlo más atrás en el tiempo que el europeo y sus perspectivas de avance son más lentos, sobre todo si se las contempla desde la globalidad, que yo estimo necesaria, del progreso de la integración del conjunto de la América del Sur. La heterogeneidad de los procesos que la autora analiza no le impide encontrar una comunidad de rasgos junto a los prevalentes y definitorios de cada uno. Prevalecen los instrumentos de naturaleza declarativa (Cartas Sociales) y los organismos de debate y recomendación (Parlamentos) frente a otros instrumentos normativos más vinculantes y a mecanismos efectivos de garantía del cumplimiento de normas: los regímenes pactados permanecen en gran medida en el ámbito de lo programático. Ni la Corte de Justicia Centroamericana ni el Tribunal Andino de Justicia han adquirido protagonismo relevante en la protección de derechos humanos dentro de cada sistema. De otra parte, desde noviembre de 1999, el Protocolo de San Salvador, adicional a la Convención de San José, convirtió en justiciables, interna e internacionalmente, dos derechos económicos y sociales : el derecho a la educación y el derecho a la libertad sindical. J. Rossi y V. Abramovich, han puesto de manifiesto («Derecho Internacional de los derechos humanos». C. Martín, D Rodríguez-Pinzón y J. A. Guevara (Comp). México 2004., p. 457) que la remisión hecha por el artículo 26 de la Convención Americana de Derechos Humanos puede ser considerada una norma operativa que permita, por referencia al contenido en esta materia de la Carta de la OEA reformada por el Protocolo de Buenos Aires, permitir la defensa, incluso


Fernando Mariño Menéndez

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contenciosa, de los derechos a un salario justo, a la huelga, a la negociación colectiva y a la seguridad social. Dentro de las obligaciones que progresivamente impongan a los Estados miembros los mecanismos de integración, la justiciabilidad de otros derechos económicos y sociales podrá encontrar sin duda un adecuado impulso, a la luz de las implicaciones normativas acabadas de apuntar. Ahora bien, los avances hacia estatutos de «ciudadanía» de contenido ante todo «socio-laboral» es un índice de progreso todavía insuficiente, por más que no carezca de significación política en su intención y dirección: no por azar la libertad de circulación de los trabajadores está en el origen mismo de la constitución de zonas internacionales de integración de grado superior. Si en cada sistema o subsistema de integración debe ser hecho prevalecer el jus cogens internacional ( el pensamiento del Presidente Cançado Trindade es clave en esta cuestión: «Doctrina latinoamericana del Derecho Internacional». S. José 2003), la geometría variable de las integraciones latinoamericanas, en especial las del continente Sur, no debería impedir el avance hacia una integración dentro de un proceso general, autónomo frente al preconizado como excluyente desde Estados Unidos (ALCA). En la unión está la fuerza y los vientos de diversos signos que soplan ahora en Latinoamerica deben converger hacia una integración unificadora de la acción exterior, capaz de resistir a los Grandes bloques de terceros y a toda Superpotecia. No este el lugar para dar más razones. Es el de dar la bienvenida a esta excelente y útil monografía que augura una limpia y brillante trayectoria profesional a la profesora e investigadora Dª Belen Olmos.

FERNANDO M. MARIÑO Catedrático de Derecho Internacional Público Universidad Carlos III de Madrid junio de 2005


Abreviaturas

Asociación de Estados del Caribe

AEC

Asociación Latinoamericana de Libre Comercio

ALALC

Asociación Latinoamericana de Integración

ALADI

Área de Libre Comercio de las Américas

ALCA

Área de Libre Comercio de Sudamérica

ALCSA

Alianza para el Desarrollo Sostenible

ALIDES

Banco Interamericano de Desarrollo

BID

Asociación de Libre Comercio del Caribe

CARIFTA

Centro de Formación para la Integración Regional

CEFIR

Centro Interamericano de Investigación y Documentación sobre Formación Profesional

CINTEFOR

Comisión de Naciones Unidas para América Latina y el Caribe

CEPAL

Comunidad Andina de Naciones

CAN

Comité Consultivo Laboral Andino

CCLA

Comité Consultivo Empresarial Andino

CCEA

Comunidad del Caribe

CARICOM

Comisión de Derechos Humanos de Centroamérica

CODEHUCA

Consejo del Mercado Común

CMC

Foro Consultivo Económico-Social

FCES

Grupo Mercado Común

GMC

Mercado Común del Sur

MERCOSUR

Mercado Común Centroamericano

MCCA

Modelo Centroamericano de Seguridad Democrática

MCSD

Organización de los Estados del Caribe Oriental

OECO

Organización de Estados Centroamericanos

ODECA

Organización de Estados Americanos

OEA

Organización No Gubernamental

ONG

Organización Internacional del Trabajo

OIT

Plan de Acción Económico para Centroamérica

PAECA


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Abreviaturas

Protocolo de Brasilia

PB

Protocolo de Ouro Preto

POP

Relaciones Laborales en América Latina-Cono Sur

RELASUR

Sistema Económico Latinoamericano

SELA

Sistema de la Integración Centroamericana

SICA

Secretaría Permanente del Tratado General de la Integración Económica Centroamericana

SIECA

Subgrupo de Trabajo del GMC

SGT

Tratado de Asunción

TA

Tratado de Integración Social Centroamericana

TISC

Tratado de Libre Comercio de América del Norte

TLCAN

Unión Europea

UE


Consideraciones introductorias

Uno de los fenómenos propios y más característicos del Derecho Internacional Contemporáneo es la constante mutación que se viene produciendo en la Comunidad Internacional y que se ha plasmado, de manera específica, en el surgimiento de nuevos actores internacionales que entrañan nuevos órdenes jurídicos, entre los cuales ocupa un lugar preponderante el fenómeno de la integración. Tal y como lo ha señalado L. Savid Bas, dentro de la estructura de la Comunidad Internacional actual, «la Integración desempeña su rol de proceso de cambio, de evidente naturaleza política y efectos directos en todas las relaciones intersubjetivas sean estas sociales, jurídicas o económicas»1. En este sentido, hay que distinguir las Organizaciones Internacionales que tienen una manifiesta vocación integradora, ya que la organización internacional de integración tiende a asumir competencias que le son propias a los Estados y, asimismo, ejerce estas competencias en el marco que haya sido diseñado por los Tratados constitutivos y por el conjunto de normas que, en algunos casos, crean un ordenamiento jurídico autónomo y singular2. Se puede

1 L. I. Savid Bas, La integración, proceso de transformación política y jurídica de la Comunidad Internacional, Estudios de Derecho Internacional en Homenaje al Profesor Ernesto J. Rey Caro, Córdoba, Argentina, 2002, pp. 1232-1240. Más aún, como lo ha señalado C. M. Díaz Barrado «habitamos en un espacio en el que se ha producido un aumento cuantitativo de las Organizaciones Internacionales y en el que, junto a las clásicas relaciones de cooperación, «algunas» Organizaciones se han constituido o han evolucionado hacia la creación de ámbitos de integración, con lo que se ha producido, asimismo, una trasformación y cambios de carácter y contenido cualitativos. Esto hace, por de pronto, que los fenómenos de integración tengan que ocupar un lugar sobresaliente en el marco de los análisis doctrinales, ya que la practica internacional revela, cotidianamente, el carácter decisivo de los actos políticos y jurídicos que emanan de estas Organizaciones y que inciden en sectores y ámbitos que, hasta no hace mucho y aún hoy, se han estimado como propios, y quizá exclusivos, de los Estados», La integración social en América Latina y el Caribe, Madrid, 2004. 2 Ya que no le falta razón a F. Mariño Menéndez cuando ha afirmado que «las demás clases de sujetos internacionales» (diferentes de los Estados) «poseen una capacidad jurídica establecida por normas de Derecho internacional particular, determinable solamente en concreto por cada ente; éste es en principio el caso de cada organización internacional cuya


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Consideraciones introductorias

llegar, en estos casos, a la situación descrita por C. Gutiérrez Espada y podemos afirmar, entonces con este autor, que «las Organizaciones internacionales de integración son cualitativamente muy diferentes. Los Estados miembros ceden a la Organización competencias soberanas (…), y los órganos de la misma adoptan actos jurídicos obligatorios y directamente aplicables en el sistema interno de los Estados miembros con un rango jerárquico, incluso, superior al de sus normas internas»3. El fenómeno jurídico de la integración no es propio, sin embargo, del continente europeo, como podría parecer a primera vista, aunque es cierto que ha encontrado una plasmación muy sobresaliente en la creación y desarrollo de la Unión Europea, como proceso de integración que ha alcanzado buena parte de los objetivos que, en esencia, definen a todo proceso de integración4, y que hace que se pueda afirmar la existencia de un ordenamiento jurídico comunitario europeo en sentido estricto, dotado de las características de autonomía, primacía y efecto directo. Más aún, como se ha dicho, en particular y en relación con la integración en América Latina, «el avance de la integración y la superación de problemas que antes impedían su desarrollo han conducido al proceso a una situación en la cual es posible abrir espacio para crear nuevos vínculos»5. Y ello es así por cuanto, «cada uno de los países de la región tiene planteadas diferentes alternativas de relacionamiento y ha adquirido compromisos a nivel bilateral, subregional, regional y mundial»6. Aunque es verdad que, en este espacio americano, no nos encontramos en la misma situación normativa que acontece en el continente europeo, por lo menos cabe decir que se ha consolidado la integración y que se han iniciado los caminos que, con el tiempo, podrían conducir a la creación de ámbitos de integración dotados

subjetividad internacional (…) debe ser establecida para cada una de ellas de acuerdo con su tratado creador y otras normas pertinentes entre las que se encuentran las derivadas de su práctica establecida», Derecho Internacional Público. Parte general, Madrid, 1999, p. 84. 3 C. Gutiérrez Espada, Derecho Internacional Público, Madrid, 1995, p. 16. 4 Con un carácter muy general, desde la perspectiva jurídica, A. Mangas Martín y D. Liñán Nogueras, Instituciones y Derecho de la Unión Europea, Madrid, 2ª ed., 1999, para quienes «la Unión Europea es una idea de síntesis que responde a una concepción común, global y coherente del proceso de integración progresiva de pueblos y de Estados», p. 21. 5 SELA, Tendencias de la Integración Regional y Opciones de Articulación y Convergencia (SP/XXIII CL.O/Di. nº 8), octubre 1997. 6 ibid.


Consideraciones introductorias

21

de ordenamientos jurídicos similares, en cuanto a sus rasgos esenciales, a lo que sucede con la Unión Europea. Pero, por si fuera poco, la diversificación de los objetivos y de las dimensiones de la integración, también en el caso concreto de América Latina y el Caribe, ha conllevado la generación de otros horizontes, y el tratamiento de otras cuestiones, dentro de las que adquiere relevancia lo referido a la dimensión social de los procesos de integración. En esta dirección, C. M. Díaz Barrado, acertadamente pone de manifiesto que «la incorporación de los aspectos sociales a los procesos de integración que acontecen en América Latina es consustancial a la propia existencia de la integración y, de este modo, la dimensión social es una manifestación más de la misma»7. En este marco ha surgido, precisamente, la necesidad de atender a la tutela de los derechos humanos. Ello se verifica en la inclusión de las cuestiones sobre derechos humanos en las agendas de la Cumbres o Reuniones presidenciales de los Estados que participan en procesos de integración en América Latina y el Caribe; y se aprecia, con mayor intensidad y nitidez, en la adopción de declaraciones, instrumentos principales e instrumentos conexos vinculados a los derechos humanos en el seno de dichos procesos. Como resultado de toda esta evolución, se ha arribado a un estadio en el cual nos encontramos frente a un conjunto de disposiciones referidas a la materia de los derechos humanos dentro del derecho emanado en el ámbito de dichos acuerdos subregionales. En ningún caso, más allá de los efectos prácticos y de los resultados que haya producido la acción integradora de los Estados del continente americano, cabría menospreciar los diseños que, tanto desde el punto de vista normativo como conceptual, han tenido lugar en relación con todos y cada uno de los procesos de integración de este continente. Ahora bien, si la integración en América Latina, al igual que sucede en el continente europeo, tiene sus orígenes y produce sus efectos más notables en el ámbito de lo económico, también es verdad que, de una manera paulatina, las manifestaciones de la integración han penetrado en ámbitos de otra natura-

7

C. M. Díaz Barrado, La dimensión social en los procesos de integración en América Latina. El caso del Mercosur, en Estudios de Derecho Internacional en Homenaje al Profesor Ernesto J. Rey Caro cit., pp. 1307-1350.


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Consideraciones introductorias

leza e índole, porque en el fondo «los proyectos de integración regional basan su existencia en la búsqueda de mejores niveles de crecimiento y desarrollo para las sociedades que los conforman»8. Al hilo del avance acaecido en la dimensión social y con la incorporación, además, del desarrollo social como meta de la integración, se han introducido modificaciones que se orientan, de manera muy clara, hacia la consecución del desarrollo con equidad y a lograr disminuir las asimetrías entre los Estados participantes, con lo que se han ido perfilando sistemas normativos que, de un modo u otro, penetran, operan y afrontan las cuestiones referidas a los derechos humanos9. Los progresos que han experimentado los procesos subregionales que son objeto de nuestro análisis, en este ámbito, si se quiere decir así, son modestos, pero, no obstante, nos permiten afirmar la existencia de un conjunto de normas específicas sobre derechos humanos que versan tanto sobre el reconocimiento de derechos como sobre eventuales mecanismos de promoción y protección. Más aún, se podría decir que existen, cuando menos, signos claros o indicios de que pueden estar conformándose eventuales «sistemas de protección» más o menos perfectos, más o menos elaborados, o más o menos eficaces en esta materia. Ahora bien, desde esta óptica, no hay que olvidar que, por un lado, la heterogeneidad de los procesos entre sí y de los Estados integrantes de cada uno de los acuerdos en los que se plasma la integración en el espacio objeto de estudio, si bien reconoce la especialidad y vigencia de un Derecho de la Integración, supone una clara reducción que ha sido superada con la incorporación del regionalismo como parte de esos procesos complejos de las relaciones internacionales. Y, por otro lado, la viabilidad de los denominados «modelos de importación» que toman como punto de referencia al proceso europeo de integración, nos enfrenta en ocasiones a falsos dilemas. En este sentido es dable afirmar que en determinados aspectos no se trata ya de que existan órganos de naturaleza supranacional, sino sólo y simple-

8 B. Podestá, La integración regional y las posibilidades de una Agenda Social, SELA, (SP/ REASIALC/Di nº. 4-2000), noviembre, 2000. 9 Cfr. SELA, La Integración latinoamericana y caribeña: empresa necesaria y posible, (SP/ Di nº 6-2001), agosto 2000.


Consideraciones introductorias

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mente de que las normas emanadas de la institucionalidad subregional estén dotadas de eficacia. Aún con las limitaciones que acarrea la inexistencia de un derecho comunitario «en sentido europeo» en el seno de los procesos de integración subregional examinados en esta monografía, se pueden distinguir, sin embargo, «principios» y «presupuestos» que los caracterizan y que van a determinar, en definitiva, peculiaridades en la conformación de los eventuales sistemas de tuición de derechos. En particular, por lo que se refiere, específicamente, al reconocimiento y protección de los derechos humanos, conviene advertir que, desde su creación, las Organizaciones Internacionales se han ocupado de manera relevante de las cuestiones concernientes a los mismos. Sin duda, la labor de Organizaciones de integración y de cooperación como es el caso del Consejo de Europa o de la OEA pone de relieve que una de las cuestiones centrales y de las finalidades de dichas organizaciones va a ser, precisamente, establecer sistemas de reconocimiento y protección de estos derechos. Lo importante, en todo caso, es que la preocupación relativa a los derechos humanos no va a estar ausente tampoco en aquellas Organizaciones Internacionales cuyo objetivo principal no es establecer un marco de cooperación entre los Estados miembros sino que, más allá de ello, aspiran al establecimiento de un marco de integración. A pesar de que cabría advertir que en los distintos procesos de integración que tienen lugar en la sociedad internacional contemporánea no se han tomado como punto de referencia inicial las cuestiones relativas a los derechos humanos, no se puede olvidar que, de una manera u otra, dichas cuestiones se van a introducir normativamente en estos esquemas y que, al mismo tiempo, el establecimiento de sistemas de reconocimiento y protección de derechos humanos va a constituir uno de los elementos en el desarrollo y consolidación de los mismos. A tal efecto, siempre cabe recordar que la cuestión concerniente a los derechos fundamentales no fue objeto, en sus orígenes, de tratamiento jurídico en el seno de la Unión Europea, ya que, por una parte, los tratados constitutivos no contemplaron un sistema completo y sistemático de reconocimiento y protección de estos derechos y, por otra parte, que sólo a partir de finales del decenio de los sesenta será cuando el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas se ocupe de esta cuestión. Aunque con bastantes diferencias, algo similar está ocurriendo ahora en los esquemas de integración que acontecen en América Latina y el Caribe


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