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TÍTULOS PUBLICADOS: Soportarás Todos los Males. La Violencia contra las mujeres en el Cristianismo Primitivo. Emma González González Teología Desde las Víctimas. Pedro Barrado Fernández (et alii) Autonomía, género y diversidad. Octavio Salazar Benítez Librepensamiento e Islam. Waleed Saleh

Este libro admite lecturas diferentes, incluso opuestas. Algunos pueden ver en esta investigación de Arturo Guerrero Enterría una interesante introducción a las redes en internet y como a través del tiempo se han convertido en un mundo apasionante, nada ficticio, donde interactúan personas y el intercambio de información es inmediato y global. Mientras que otros podrán descubrir una parte de la sociedad española vinculada al Islam que aun siendo minoría también ha encontrado en Internet un espacio donde se desarrolla como colectivo. Si decidimos negar o quedarnos al margen de esta realidad que está ocurriendo en el ciberespacio, estaremos corriendo el riesgo de quedar obsoletos.

La renovación pendiente. AAVV San Romero de América. Juan José Tamayo (Director) Religión, razón y esperanza. El pensamiento de Ernst Bloch. Juan José Tamayo Maestros y testigos. AAVV Grito Africano. Por el derecho a existir. Cyprien Melibi Melibi Ignacio Ellacuría. Utopía y teoría crítica. Juan José Tamayo, Luis Alvarenga (Directores) Tiempo de disenso. Creer, pensar, crear. Juan Antonio Estrada (et alii)

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humanidades diáspora

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La importancia de Descodificando el Islam no se reduce tan solo a poner sobre la mesa dos mundos que para muchos de nosotros son desconocidos: el mundo Islámico y el ciberespacio, sino que también nos lleva a comprender que estos dos mundos no deben causarnos tanto recelo, sino al contrario. El ciberespacio y el Islam han confluido abriendo una puerta para un mayor y más profundo conocimiento de nuestra sociedad y del Islam.

diáspora

Dirigida por Juan José Tamayo

Arturo Guerrero Enterría

Arturo Guerrero Enterría

Ciencias de las Religiones

DESCODIFICANDO EL ISLAM

COLECCIÓN DIÁSPORA

Arturo Guerrero Enterría En la actualidad trabaja para el sector privado. Durante tres años formó parte del equipo técnico de la Fundación Pluralismo y Convivencia adscrita al Ministerio de Justicia. Además, ha participado en proyectos como investigador en la Universidad Autónoma de Madrid y ha sido editor de la revista científica REIM (Revista de Estudios Internacionales Mediterráneos).

DESCODIFICANDO EL ISLAM El Islam en internet en España

Por una iglesía, por fin conciliar. Pedro Barrado (et alii) Teología política. Una perspectiva histórica y sistemática. Carlos Corral Salvador

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humanidades diáspora

Es Doctor en Estudios Árabes e Islámicos por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Relaciones Internacionales y Comercio Exterior, Experto Profesional en Cultura, Civilización y Religión Islámica por la Universidad Nacional De Educación a Distancia y Miembro del Taller de Estudios Internacionales Mediterráneos (TEIM- Universidad Autónoma de Madrid).


DESCODIFICANDO EL ISLAM EL ISLAM EN INTERNET EN ESPAÑA


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES

Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


ARTURO GUERRERO ENTERRÍA

DESCODIFICANDO EL ISLAM EL ISLAM EN INTERNET EN ESPAÑA

tirant humanidades Valencia, 2018


Copyright ® 2018 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

Director de la colección:

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

© Arturo Guerrero Enterría

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-17069-53-7 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia por favor lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


A Güis Guerrero (In memoriam) “Ay… cuantas cosas aprendo contigo…”


“Obsessed with the idea that someday it may be possible to write a message on a pad at one’s desk or beside and have it instantaneously transmitted to the address anywhere on earth.” (Owen D. Young, Consejero de General Electric Año 1930) “Cualquier persona, en mar o en tierra, con un aparato sencillo y barato que cabe en un bolsillo, podría recibir noticias de cualquier parte del mundo o mensajes particulares destinados sólo al portador, la Tierra se asemejaría, pues, a un inconmensurable cerebro, capaz de emitir una respuesta desde cualquier punto.” [Nikola Tesla, Investigador (1856-1943)] “He visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión… He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser… Todos esos momentos se perderán… en el tiempo, como lágrimas… en la lluvia…” [Roy Batty (Rutger Hauer)-Blade Runner (1982)] “¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.” [Morfeo (Laurence Fishburne)-Matrix]


Índice Prólogo............................................................................................................. 11 Ana I. Planet Contreras

PREFACIO

Viviendo dos “cisnes negros”.......................................................................... 13

INTRODUCCIÓN

El ciber-Islam en España................................................................................. 19

PRIMERA PARTE

Coger agua con las manos............................................................................... 25 Redes vitales.................................................................................................... 27 Somos arañas de una red................................................................................ 31 El futuro ya no es lo que era........................................................................... 38 Viajando a Utopía............................................................................................ 50 Utopía.............................................................................................................. 56

SEGUNDA PARTE

Religión y los medios de comunicación.......................................................... 71 Musulmanes en España desde lo offline a lo online........................................ 79 El ciberislam en España.................................................................................. 84 … la revolución informativa........................................................................... 106 Glosario........................................................................................................... 115 Bibliografía...................................................................................................... 119


Prólogo Condición humana es considerar que el momento en el que se vive es el momento de la historia de la Humanidad en el que más y mayores cambios están aconteciendo. Las innovaciones tecnológicas y la popularización del acceso a ellas puede ser, en verdad, lo que mejor caracterice el fin del siglo XX y el inicio del XXI, junto con la permanencia de las situaciones de violencia y hambruna, entre ellas la guerra que desangra el corazón de Oriente y fuerza al éxodo de tantos tras la efímera ilusión de cambio que protagonizaron cientos de miles de ciudadanos de los países del Mediterráneo sur durante los meses de la Primavera Árabe. Entre las innovaciones tecnológicas que mayor impacto parece estar teniendo en los modos de representarse y de vivir cotidianamente a individuos y grupos de las sociedades “conectadas” está internet. No se trata sólo de una herramienta de comunicación, sino de un artefacto complejo que ha hecho nacer un nuevo universo creado por el hombre. El espacio de lo ciber constituye hoy en día un espacio real que no se desarrolla, sin embargo, en las coordenadas espacio temporales a las que estamos habituados, y creado exclusivamente por y para el hombre. Un universo que algunos califican de virtual y, en ese sentido, de no real. Cuando Arturo Guerrero nos hace avanzar a lo largo de las páginas de su ensayo, se nos hace evidente que no tiene sentido negar su carácter de real. Como bien nos presenta con solvencia, agudeza y sencillez, lo virtual y lo real, lo ciber y lo local, lo visible y lo no visible, no son mundos paralelos sino piezas de un mismo tablero en el que desarrollamos nuestras vidas. En este libro hay herramientas suficientes, claras y sensatas, que nos ayudan a satisfacer nuestra curiosidad, y a descodificar lo que se nos presenta en el mundo ciber. De esta manera, tomando como espacio privilegiado de observación la presencia de individuos musulmanes que se expresan en español en la red, nos permite encajar lo ciber en las categorías de pensamiento y acción con las que nos sentimos cómodos, haciendo de ello una tarea asumible pese al universo infinito que parece presentarse ante nuestros ojos, permitiéndonos participar de una realidad que para unos forma parte de la vida diaria y para otros de un espacio hasta ahora ignorado.


El mundo ciber del Islam español es un mundo adolescente, extremadamente variado y que nace de una suma de inquietudes por comunicar, por informar, por enseñar, por aprender, por organizarse, por relacionarse, por mostrarse que, gracias a la cuidadosa investigación del autor, deja de ser desconocido para nosotros. Extremadamente reducido en sus inicios, quizás más difícilmente sondeable en el momento de escribir estas líneas, es un mundo fascinante de conocimiento y de intercambio. Observar los primeros pasos de un Islam que se ha hecho presente en la sociedad española como parte indisoluble de ella nos permite formular nuevas hipótesis y nuevas aproximaciones al proceso de institucionalización, de organización formal o de interlocución con las administraciones pero, sobre todo, nos permite apreciar la riqueza, los matices, las propuestas y los debates de ciudadanos que se reconocen como miembros de una comunidad que no sólo se expresa en términos de oración ni se reúne en mezquitas. ANA I. PLANET CONTRERAS

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Ana I. Planet Contreras


Prefacio VIVIENDO DOS “CISNES NEGROS” La mañana del 11 de marzo de 2011, mientras intentaba avanzar en la redacción de algún capítulo de mi tesis doctoral, confluyeron dos acontecimientos que cambiaron mi percepción del enorme poder que estaban alcanzando las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información. Fui consciente de que estábamos ante uno de esos puntos de no retorno histórico que cambian dinámicas y paradigmas analíticos. Esa mañana de marzo dos “olas” confluyeron en el tiempo sacudiendo dos aéreas geográficas dispares y distantes entre sí. La primera “ola” ya llevaba unos meses impactando sobre las cabezas de las élites de regímenes autoritarios en algunos países árabes. A esta “ola” se la conocería como la “Primavera Árabe”. La otra “ola”, la segunda, era una ola literal y física que avanzaba a una velocidad vertiginosa sobre la costa japonesa. Esta ola estaba relacionada con el conocido como terremoto de Fukushima y el posterior tsunami que provocaría el incidente nuclear más grave desde el accidente de la central nuclear de Chernobil. En las dos “olas” que acabo de mencionar encontramos lo que autor libanés Nassim Taleb denomina “cisnes negros”. Taleb conceptualiza como “cisnes negros” aquellos acontecimientos que comparten tres características esenciales: La rareza del suceso, su impacto y la invención de las causas. (Taleb 2007) La primera de esas características, la de la rareza del hecho o suceso producido nos lleva a identificar a la llamada “Primavera Árabe” y al terremoto y posterior colapso de la central nuclear Fukushima como sucesos raros y altamente improbables. La segunda característica de los “cisnes negros” según Taleb es su alto impacto. Las consecuencias de la Primavera Árabe son manifiestas. Se sucedieron los enfrentamientos entre partidarios de llevar a cabo profundas reformas y los gobiernos autoritarios en muchos Estados árabes. En alguno de los casos se consiguió derrocar a los gobiernos autoritarios (Túnez, Libia, Egipto). Este proceso no solo impactó a los países inmersos en estos acontecimientos. Afectó también, por ejemplo,


a las relaciones internacionales, al comercio internacional, al turismo y a los flujos migratorios. Las consecuencias de estas revueltas las seguimos observando años después en los ejemplos más flagrantes de la Guerra de Siria o del Yemen, en los enfrentamientos que se suceden en Bahréin y también en la cantidad de desplazados que han ido provocando todos estos enfrentamientos. A su vez el incidente de la central nuclear de Fukushima asoló, cubriendo con agentes radiactivos, una vasta área de Japón. El aumento de la radiación se pudo medir hasta en las costas californianas. También provocó el cese y dimisión de altos cargos políticos japoneses como fue el caso del Primer Ministro del Gobierno japonés, Naoto Kan. La tercera característica que cumple un “cisne negro” y, posiblemente, la de más calado y la más profunda es que se “inventaron explicaciones de su existencia después de l (os) hecho (s), con lo que se hace (n) explicables y predecibles” (Taleb, 2007). Cualquiera de los que de alguna manera estábamos pendiente de alguno de esos acontecimientos no tardamos en ver “claras” la secuencia de los hechos y los dimos, como dice Nassim Taleb, como hechos explicables y muchos, lo que es más llamativo, como predecibles. Estas dos olas, por otro lado, también me sacudieron a mí personalmente por diferentes motivos: por la posibilidad de que se derrocasen regímenes autoritarios y dar pasos hacia la democratización tan esperada en los países árabes; por poner nuevamente de manifiesto lo frágiles y vulnerables que son las estructuras nucleares más avanzadas del mundo; por hacer evidentes las estructuras estatales corrompidas; y por hacer hincapié en las graves consecuencias medioambientales que tienen nuestras acciones. Estas dos “olas” supusieron, para mí, mi propio “cisne negro”. Estas dos olas me produjeron una mayor sacudida, pero de esta sacudida no fui consciente hasta tiempo después y no lo fui, al igual que les sucedió a muchas personas como yo, porque estábamos siendo protagonistas de los hechos en tiempo real en ambos escenarios a la vez: Aquella mañana yo estaba trabajando con dos ordenadores al mismo tiempo. Y mientras mi ordenador de mesa desgranaba datos para la recreación de cibercartografías de páginas web, en el otro ordenador, 14

Arturo Guerrero Enterría


un ordenador portátil, tenía abiertas varias pantallas del explorador de Internet Mozilla recibiendo información de los acontecimientos que se sucedían a velocidad vertiginosa. En una de las pantallas veía el canal de televisión Al-Jazeera que emitía en directo y online desde la Plaza Tahrir. Esta cadena cortaba frecuentemente su emisión desde Egipto para dar la noticia del tsunami japonés. La cadena de televisión CNN ofrecía, mientras tanto, en directo y vía Internet imágenes desde el aire del avance de la gran ola que posteriormente asolaría parte de la costa de Japón. Mientras tanto Facebook era un hervidero de informaciones sobre la revuelta árabe y por Twitter no paraban de llegarme datos sobre los efectos del tsunami en las diferentes localidades arrasadas. Sin embargo no era consciente de lo que más tarde y solo con el paso el tiempo pude comprender y es que yo ya no solo había estado recibiendo información en tiempo real, de aquellos dos acontecimientos históricos simultáneos. Estaba siendo un actor participante en aquellos dos escenarios tan lejanos entre sí, pero que aquella mañana confluían en el ciberespacio. Solo con el tiempo fui consciente de que me adentré en la Primavera Árabe (y además lo pude hacer con diferentes roles, identidades y posicionamientos), a la vez que intentaba dimensionar el tamaño de las olas que sacudían la costa japonesa como si estuviese surfeándolas. En ese momento pude participar en los acontecimientos que se estaban desarrollando y pude hacerlo además in situ. Esto es una característica del ciberespacio que hace que nuestra presencia sea de algún modo omnipresente. Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación nos permiten estar allí presentes en ese ciberespacio de modo que, aunque no sea físicamente, si podemos incidir en un determinado espacio y estar presentes. Así que no estuve en la Plaza Tahrir, ni en sus aledaños, pero si en otro espacio, el ciberespacio, que se articula en paralelo al espacio offline. En ese nuevo espacio se estaban librando varias batallas a la vez, al tiempo que otras se desarrollaban en el espacio físico. Una de las batallas que se libraba en el ciberespacio era la batalla de la opinión pública. Ingente cantidad de información en todo tipo de formatos: periódicos digitales, canales de TV online, Twitter, Facebook, WhatsApp, mensajería a través de la plataforma adhoc de la compañía Blackberry, videos Prefacio

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en YouTube, todo tipo de páginas en todo tipo de formatos e idiomas enviaban informaciones sobre lo que estaba sucediendo en Egipto, pero yo no solo era el consumidor de esa información, sino que estaba en mi mano emitir información, divulgar, compartir o generar información (como así lo hice). Pero, más allá de la batalla por la opinión pública, había otra batalla que también se estaba desarrollando online. Era una ciberbatalla o si se quiere denominar ciberrevuelta entre ciberactores partidarios del régimen de Mubarak contra ciberrevolucionarios o ciberdisidentes. Estas ciberbatallas se estaban dando a escala global las 24 horas del día con una ingente cantidad de individuos comprometidos con alguno de los dos bandos. En ese momento el ciberespacio se había ampliado conceptualmente, siendo un campo de batalla a la vez que era un campo de información (o desinformación, que también jugó y juega un papel importante). Todo el mundo podía saber lo que estaba pasando en Egipto. Miles de smartphones transmitían en directo y en streaming imágenes de los acontecimientos. Las cadenas de TV con corresponsales en los lugares de los acontecimientos y ubicadas allí mismo comenzaron a pinchar la señal de los video blogs que colgaban blogueros anónimos y se referían a informaciones divulgadas a través de Internet para dar sus noticieros. Tanto fue así que las autoridades egipcias decidieron, al ver que estaban perdiendo la batalla online, cortar todo acceso al ciberespacio. Y fue en ese momento cuando Egipto se quedaba a la sombra de Internet con el blackout estatal1.Nada entraba ni salía a través de Internet en Egipto, ya que el gobierno egipcio había dado orden de ralentizar al mínimo la cobertura de datos y telefonía de sus repetidores. A pesar de ello, hackers de todo el mundo como Anonymus, Lulz Security o Telecomix (Coleman 2013; 2014; Guerrero Enterría 2011) continuaban trabajando para obtener información de lo que sucedía en Egipto y se pusieron en marcha estrategias que incorporaban a Internet elementos trasmitidos por la tecnología analógica. A través

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Un análisis de este momento se puede encontrar en Guerrero Enterría, Arturo, 2011, ‘La revolución online. Swarming y ciberactivismo’, en Paloma González del Miño (dir.) La primavera árabe ¿una revolución regional?, Madrid: Universidad Complutense de Madrid pp. 901-914. Arturo Guerrero Enterría


de esos canales se obtenía información de los sucesos de las diversas ciudades en Egipto y se transmitía información de lo que sucedía en el exterior hacia Egipto. Mientras tanto las autoridades revertían el corte de la señal y se iba restableciendo el servicio de Internet, ya que el coste tanto económico como político del blackout se estaba volviendo insostenible. No hay que olvidar que redes comerciales, financieras y logísticas necesitan de la trasmisión de datos vía Internet y son una infraestructura vital para los Estados y sus economías. La apertura nuevamente del suministro de datos vía Internet fue utilizada por organizaciones en red y hackers de todo el mundo para atacar blancos estatales egipcios que tenían estructuras online. Estos ataques se realizaron a través de diferentes técnicas, aunque una de las más extendidas fue la de los ataques de denegación de servicio (también conocidos como ataques DSoS por sus siglas en inglés). Estos ataques lo que buscaban era inutilizar parcial o completamente infraestructuras digitales temporalmente, ya que posteriormente se podía recuperar todo el tráfico de datos. Por supuesto, el contraataque del Régimen de Mubarak no se hizo esperar y se produjeron detenciones de blogueros e influencers entre ellos la de Wael Ghonim, el bloguero, activista y empleado de la compañía Google, cuya detención se pudo ver online y que, tras ser detenido y torturado, tuvo que ser liberado por las presiones tanto internas como internacionales. Ghomin pasaría poco después a ser una de las cabezas más visibles del movimiento popular que luchaba por acabar con el Régimen totalitario del Hosni Mubarak y obtuvo cierta influencia exterior gracias a sus apariciones en los medios de comunicación internacional y en actividades vinculadas a dar visibilidad a los acontecimientos que se estaban produciendo en Egipto. Tampoco se escatimaron esfuerzos en detectar y localizar tanto online como offline a aquellas personas y grupos que en diversas plataformas de Internet estaban poniendo en entredicho las acciones y formas del Régimen. Las autoridades egipcias hicieron el esfuerzo de activar y poner en marcha a blogueros e influencers en todo tipo de redes sociales de Internet para contrarrestar la información que publicaban los ciberdisidentes. Y todo esto estaba sucediendo en la pantalla de mi ordenador. Sin tener que moverme de mi casa, estaba siendo partícipe de lo que sucedía. Prefacio

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Pero de lo que no fui consciente hasta tiempo después, cuando ya el accidente de la central de Fukushima aparentemente se había controlado, la Plaza de Tahrir había vuelto a su día a día y a una aparente normalidad y yo había cerrado otro capítulo de mi tesis doctoral, era que muchos cibernautas como yo habíamos participado, al más puro estilo de la película de John Badham “Juegos de Guerra”, en dos acontecimientos que pasarían a los libros de historia y que tuvieron una repercusión global. Ese cambio de percepción que me provocaron aquellas dos “olas” no es algo nuevo que surge de la nada. Era y es fruto de un continuum en el avance de las tecnologías de la información y de la comunicación que comenzó, como bien dice William Gibson en su obra Neuromante (Gibson 1996), después de la II Guerra Mundial. (El ciberespacio) es una metáfora que nos permite comprender ese lugar en el que, desde aproximadamente la segunda guerra mundial, venimos haciendo crecientemente muchas de las cosas que consideramos civilización.

Es en ese ámbito del ciberespacio, muy utilizado por millones de personas todos los días, pero muy desconocido por la mayoría de los usuarios también, en el que se centra este trabajo. Así este libro que tiene entre sus manos tiene como objeto analizar y dar una visión (QUE siempre será parcial y sesgada) del impacto de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación en la conformación de algo que hemos dado en llamar “el Islam en España”.

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Arturo Guerrero Enterría


Introducción EL CIBER-ISLAM EN ESPAÑA ¿Pero por qué hacer un libro sobre el ciberespacio islámico español? En la actualidad el Islam goza de un enorme protagonismo en la esfera internacional. La actualidad informativa nos muestra día a día pinceladas muchas veces inconexas de la fuerza religiosa, política y cultural de esta religión que abrazan más de 1.400 millones de fieles musulmanes en todo el mundo. Muchas veces incomprendido, falto de rigor, con profusión de prejuicios y estereotipos, es un retrato desde el desconocimiento2 y a veces ciertamente desde intereses malintencionados, que acaban por proyectar una imagen distorsionada de la realidad del Islam. En España son cada vez más numerosas las investigaciones y los análisis que se han hecho del Islam. Estas aportaciones se han hecho desde diferentes perspectivas, campos de investigación y desde el ámbito nacional e internacional, pero siempre desde un enfoque offline y sin tener en cuenta lo que sucede en el ámbito ciberespacial. Son muchos los investigadores e instituciones, tanto públicas como privadas, que se acercan a este hecho religioso regularmente para actualizar datos y análisis. Pero, a su vez, es muy llamativo observar que para el ciberespacio islámico en España se carece aún a día de hoy de análisis profundos, y que no haya llamado la atención para ser observado ni desde el ámbito académico, ni desde las instancias gubernamentales. No considerar este enfoque es perder de vista un factor a tener en cuenta, ya que el ciberespacio islámico español es una de esas áreas del tablero ciberespacial donde se juega una pequeña parte de la realidad social, política y ante todo religiosa de nuestra sociedad. Por supuesto que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado repasan diariamente cientos de webs, mensajes, perfiles de Facebook o Twitter en busca de posibles amenazas yihadistas. Sin embargo, la información que puede manejar la opinión pública sobre lo que sucede allí, de quienes interactúan

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Entrevista Karen Armstrong El Pais Semanal (Marirrodriga, 2017).


y por que lo hacen, pasa totalmente desapercibida. La única información de que disponemos de esta esfera la obtenemos a través de noticias de prensa que en la mayoría de las ocasiones son demasiado escuetas, poco desarrolladas e inconexas. A lo que además debemos sumar, que estas informaciones suelen estar vinculadas a actos terroristas o detenciones de presuntos yihadistas. Pero, ¿qué información recibe, además, la sociedad española sobre el ciberespacio islámico español o sobre el ciberislam español? La respuesta es desalentadora: poca o, me atrevo a decir, ninguna. Y esto es algo que llama la atención, ya que a estas alturas, y transcurridos casi 20 años de la creación de la primera página web española dedicada al Islam y puesta en marcha por un colectivo de musulmanes en su mayoría españoles, no podemos encontrar estudios realizados sobre este tema. Esta irrelevancia contrasta con el potencial que presenta el ciberespacio como recurso para la explotación de información. El ciberespacio es un espacio que ofrece unas posibilidades enormes para conocer cualquier hecho, fenómeno o colectivo. El impacto de un fenómeno, las necesidades de un colectivo, los posicionamientos de los diferentes actores, las aspiraciones de los individuos o las características de un hecho pueden seguirse y trazarse a través de la información que individuos y colectivos van volcando en el ciberespacio. Esta esfera es una puerta abierta para la exploración sociológica, antropológica y política, y para la obtención de cualquier tipo de información que hace tan solo unas décadas era complicado aprehender. Otro objetivo que tiene este libro es dar visibilidad a una parte de la sociedad española y poner de relieve la necesidad de conocer la sociedad en la que vivimos. No por no observar a un colectivo que forma parte de nuestra sociedad este deja de formar parte ella. Seguirá funcionando de espaldas al resto de la sociedad. Y no porque estos colectivos sigan su desarrollo en la periferia de la sociedad, dejarán de tener demandas, sino que en el mejor de los casos estas demandas quedarán atrapadas y en letargo y en el peor de los casos se visibilizarán ya en modo de conflictos sociales a resolver. También hay que tener en cuenta que el Islam y los musulmanes en España conforman una de las minorías que más sufren los prejuicios y estereotipos (Astor 2010). Muchos de los acercamientos al Islam 20

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