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humanidades

Dentro de la estructura social cabe distinguir entre aquellas subestructuras que emergen en tanto que atributos naturales que diferencian a las personas desde su nacimiento, es decir, componentes adscritos, como son el género, la raza y la edad; y subestructuras que se construyen en base al esfuerzo y al sacrificio a lo largo de la vida y que se conocen como mérito. La interacción entre estas dos subestructuras es lo que determina no solamente el futuro de la persona, sino también la evolución de la sociedad en su conjunto. Quizá los dos segmentos más importantes en nuestros días sin minusvalorar el resto, de esta estructuración sean la posición de la mujer en la estructura social, cuya incorporación al mundo del trabajo es considerada como el fenómeno más importante acaecido en el siglo XX, y los diferentes grados de apertura que presentan las respectivas sociedades en lo que se conoce como movilidad social, que ha provocado el que a algunos países se les denomine como tierra de oportunidades y a otros como sistema de castas.

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humanidades estudios de economía y sociología

estudios de economía y sociología

tirant Entre los conceptos seminales y canónicos que son realmente importantes en la sociología es posible que se pueda identificar la estratificación social como uno de los más relevantes, ya que a través de su comprensión se puede conseguir una panorámica lo suficientemente ágil y flexible como para explicar por qué la gente se comporta como tal en su vida diaria, qué trabajo desempeña, qué posición ocupa en la escala estratificacional, por quién es gobernado, por qué vota a un partido político y no a otro, por qué existen los techos de cristal, por qué existen jóvenes ninis, por qué los ancianos se desvinculan de la sociedad, o cómo se llegan a configurar las castas y el apartheid de la etnia gitana, entre otras cuestiones.

Teodoro Hernández de Frutos

Este libro aborda de manera sustantiva algunas de las cuestiones consideradas como el núcleo duro de la sociología, es decir, aquellos componentes analíticos que proporcionan rasgos de cientificidad al quehacer sociológico: la estratificación de las clases sociales, del estatus, del poder, del género, de las edades, de las razas, de las etnias, de las castas y de las migraciones. Junto a ello, lo que se ha considerado como el problema inacabado de la sociología: la movilidad social. Es pues un libro sobre desigualdades básicas.

ESTRATIFICACIÓN Y MOVILIDAD SOCIAL

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ESTRATIFICACIÓN Y MOVILIDAD SOCIAL

Teodoro Hernández de Frutos

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ESTRATIFICACIÓN Y MOVILIDAD SOCIAL


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT HUMANIDADES

Manuel Asensi Pérez

Catedrático de Teoría de la Literatura y de la Literatura Comparada Universitat de València

Ramón Cotarelo

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia

Mª Teresa Echenique Elizondo Catedrática de Lengua Española Universitat de València

Juan Manuel Fernández Soria

Catedrático de Teoría e Historia de la Educación Universitat de València

Pablo Oñate Rubalcaba

Catedrático de Ciencia Política y de la Administración Universitat de València

Joan Romero

Catedrático de Geografía Humana Universitat de València

Juan José Tamayo

Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Universidad Carlos III de Madrid

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


ESTRATIFICACIÓN Y MOVILIDAD SOCIAL

TEODORO HERNÁNDEZ DE FRUTOS

tirant humanidades Valencia, 2018


Copyright ® 2018 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com.

© Teodoro Hernández de Frutos

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-17508-41-8 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-deempresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice Capítulo 1 LA ESTRATIFICACIÓN DE LAS CLASES SOCIALES MARXISTAS... 9 La lucha de clases................................................................................. 12 El conflicto de clases............................................................................. 16 La conciencia de clases.......................................................................... 18 Las nuevas teorías del conflicto............................................................. 21 Las clases sociales neomarxistas............................................................ 24 Nomenclatura de las grandes clases sociales......................................... 35 Clases sociales y delincuencia................................................................ 39 Capítulo 2 LA ESTRATIFICACIÓN DE LAS CLASES SOCIALES WEBERIANAS....................................................................................................... 47 La estratificación social del estatus........................................................ 53 La teoría estructural-funcionalista de la estratificación social................ 55 El debate continuo sobre la igualdad: Davis, Moore, Tumin, Wesolowski.......................................................................................................... 62 La medición de la estratificación social del estatus................................ 66 El índice socio-económico de Duncan................................................... 68 Las clases sociales neoweberianas......................................................... 71 La estratificación del poder................................................................... 75 Los grupos de veto............................................................................ 78 Las élites del poder............................................................................ 81 La pluralidad del poder......................................................................... 91 Capítulo 3 LA ESTRATIFICACIÓN DEL GÉNERO.............................................. 95 La desigualdad del género..................................................................... 101 El enfoque liberal.................................................................................. 105 El enfoque marxista y socialista............................................................ 109 El enfoque radical................................................................................. 116 Otro enfoques....................................................................................... 120 La estratificación laboral: enfoques teóricos...................................... 121 La estratificación laboral: datos............................................................ 129 Capítulo 4 LA ESTRATIFICACIÓN DE LA EDAD................................................ 143 La infancia y adolescencia..................................................................... 150


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Índice

La juventud........................................................................................... 156 La estratificación laboral....................................................................... 161 La madurez........................................................................................... 179 La vejez................................................................................................. 182 Capítulo 5 LA ESTRATIFICACIÓN DE LA RAZA, LA ÉTNIA, LAS CASTAS, LA INMIGRACIÓN................................................................................... 207 Los gitanos........................................................................................... 221 La migración......................................................................................... 226 La estratificacion residencial................................................................. 231 La autosegregación............................................................................... 236 La segregación laboral.......................................................................... 237 Enfoques teóricos.................................................................................. 242 Capítulo 6 LA MOVILIDAD SOCIAL.................................................................... 259 Antecedentes......................................................................................... 263 Métodos y técnicas............................................................................... 271 Los modelos causales............................................................................ 284 Los modelos lineales logarítmicos......................................................... 291


Capítulo 1

LA ESTRATIFICACIÓN DE LAS CLASES SOCIALES MARXISTAS Existe un amplio acuerdo en que el estudio sobre la estructura social contemporánea o quizá mejor expresado sobre la desigualdad social contemporánea, lo que equivale a decir el problema fundamental de la sociología1, en cuanto a temática, nace con Karl Marx y Max Weber2. Una de las razones de este hecho es que ambos autores rechazan la herencia del biopsicologismo cuyos principales exponentes Platón, Hobbes y Locke argumentan que la desigualdad social de los individuos proviene de la naturaleza propia de éstos. Dicha tradición denominada por Macpherson como “individualismo posesivo” acabará imponiéndose en tanto que pensamiento dominante tanto en Estados Unidos e Inglaterra como en países bajo la influencia ideológica de éstos. No obstante las raíces germánicas de Karl Marx y de Max Weber fueron determinantes para sacudirse la pesada herencia sociocultural del liberalismo capitalista que por esa época se configura como el pensamiento político dominante a nivel internacional3. En contra de dicha corriente, e inspirado principalmente por la filosofía alemana clásica de Hegel y la economía política ortodoxa de Adam Smith y David Ricardo; Marx desarrollará una teoría sociopolítica que ha gozado de un amplio respaldo político e intelectual hasta nuestros días, fundamentada en el poder hermenéutico de la clase social constituyendo los cimientos sobre los cuales se construye el resto de su teoría. Las clases sociales son un producto de la historia que en el pensamiento marxista tiene un principio y un final, el principio se remontaría a las sociedades antiguas de Grecia y Roma, acentuándose con la revolución burguesa y el final lo representa la revolución socialista ya que la división de clases no son encontradas

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Hernández de Frutos, T. (1997). Para comprender las estructuras sociales. Pamplona. Verbo Divino. Bottomore, T. y Nisbert, R. (Eds.) (1989). Historia del análisis sociológico, Amorrortu, Buenos Aires. Rossides, D. (1990). Social stratification, Prentice Hall, Nueva Jersey.


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en todas las formas y tipos de sociedades, las sociedades tribales eran consideradas como sociedades desclasadas al no existir ni propiedad privada ni excedentes económicos4. Pero si sólo se hubiera quedado con una mera exposición o clasificación de las clases sociales, éstas no tendrían más sentido que el mero hecho descriptivo. Son los aditamentos que acompañan a las clases sociales los que realmente hacen a éstas atractivas y sugerentes para una elaboración sociológica y éstos se pueden identificar con la lucha de clases, el conflicto de clases y la conciencia de clase5. Para Marx (1818-1883), influenciado en un principio por la clasificación que hacen los economistas clásicos Adam Smith y David Ricardo de las tres grandes categorías de renta, o tres grandes clases sociales: los terratenientes (renta de la tierra), los capitalistas agrarios, industriales y comerciales (beneficio) y los trabajadores dependientes (salario), las posiciones que se mantienen en las relaciones de producción o propiedad de los medios de producción son las que definen a las clases sociales. No obstante a Marx no le dio tiempo a desarrollar tan espinoso tema que ha constituido el auténtico talón de Aquiles del marxismo posterior, justamente en el capítulo 52 de la sección séptima del volumen III de El Capital con el título de Las Clases, Marx comienza y acaba diciendo: “Los propietarios de simple fuerza de trabajo, los propietarios de capital y los propietarios de tierras, cuyas respectivas fuentes de ingresos son el salario, la ganancia y la renta del suelo, es decir, los obreros asalariados, los capitalistas y los terratenientes, forman las tres grandes clases de la sociedad moderna, basada en el régimen capitalista de producción… El problema que inmediatamente se plantea es éste: ¿qué es una clase? La contestación a esta pregunta se desprende en seguida de la que demos a ésta otra: ¿qué es lo que convierte a los obreros asalariados, a los capitalistas y a los terratenientes en factores de las tres grandes sociales?… Y lo mismo podría decirse del infinito desperdigamiento de intereses y posiciones en la división del trabajo social separa tanto a los obreros como a los capitalistas y a los terratenientes, a estos últimos, por

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Giddens, A. and Head, D. (Eds.) (1992). Classes, power; and conflict, The MacMillan Press, Hong Kong. Bottomore, T. (1991). Classes in modern society, Harper Collins Academic. Londres, págs. 84-91.


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ejemplo, en propietarios de viñedos, propietarios de minas, de pesquería, etc. (Al llegar aquí se interrumpe el manuscrito (F.E.)6. Pero a diferencia de la creencia de la economía clásica de que no existía mayor problema en el acuerdo que relacionaba a empleadores y empleados por ser de naturaleza asépticamente de acuerdo económico, Marx descubre desde 1850 un concepto que ocupa una posición central en su análisis y es el del valor añadido. Esta sería la espita que dinamite todas las concepciones heredadas de Adam Smith y David Ricardo que serán continuamente rebatido a lo largo y ancho de los escritos de Marx. Existen dos historias económicas desde entonces dirá Marx, una la que escriben los capitalistas y otra la de la clase obrera. Para los primeros y su economía política el trabajador vende la fuerza de trabajo al capitalista cuyo valor es devuelto en forma de salario con lo que no existe un problema de clase bajo el capitalismo; sin embargo desde la óptica del valor añadido o economía socialista existe un trecho entre el pago en forma de salario que se recibe de acuerdo al tiempo empleado estrictamente a la producción y un tiempo marginal alejado de los cánones de la producción que sirve para la ganancia del empleador. En un día de trabajo cualquiera la mitad de la horas trabajadas son estrictamente para el enriquecimiento del capitalista, es decir el empleado debe permanecer en la producción un tiempo adicional que es apropiado por el empleador como valor añadido, siendo éste la fuente de beneficio y el elemento clave en la economía capitalista. Como se puede comprobar Marx dejó sin terminar el capítulo específico sobre las clases sociales en “El Capital” a causa de una muerte repentina. No obstante sus proposiciones son lo suficientemente claras como para determinar la existencia de dos clases sociales nítidas y diferenciadas en la sociedad. No obstante al no tratar el tema de una vez por todas, una lectura de las obras de Marx, podría llevarnos a la conclusión de que se trataba de un tema en el cual existe una cierta contradicción ya que el asunto no es tratado de igual manera en el “Manifiesto Comunista” que en el “Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte”. En esta última obra aparte de las clases sociales básicas se añaden otras que Marx denomina como ‘clases de transición’ o

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Marx, K. (1976). El capital Vol. 3, Grijalbo. Barcelona, págs. 817-818.


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grupos de clases residuales provenientes de tipos anteriores de sistemas de producción, los cuales persisten en una lenta desaparición después de su extinción. En una interesante aportación, Raymond Aron7 ha enfatizado cómo en los escritos de Marx es posible topar con tres interpretaciones distintas de las clases sociales. Por una parte nos encontraríamos con las aportaciones que circunscriben las clases sociales al lugar que se ocupe en el proceso de producción recogidas en El Capital y por otra, lo que constituiría un segundo tipo de texto en Marx, relativa a un reagrupamiento histórico de éstas en escritos tales como La Lucha de Clases en Francia y el 18 Brumario de Luis Bonaparte. En el primero de estos textos es donde Marx distingue entre burguesía financiera, burguesía industrial, clase burguesa comerciante, pequeña burguesía, clase campesina, clase proletaria y el famoso lumpemproletariado que será especificado con todo detalle en el 18 Brumario de Luis Bonaparte: libertinos arruinados, vástagos degenerados, aventureros de la burguesía, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, huidos de galeras, timadores, saltimbanquis, carteristas, rateros, jugadores, alcahuetes, dueños de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos, organilleros, traperos, afiladores, caldereros y mendigos. Estos dos tipos de enumeraciones recogidas en los tres libros de Marx, sin embargo, no se contradicen en opinión de Raymond Aron, ya que en un caso el propósito es determinar cuales son los grandes agrupamientos característicos de una economía capitalista y en el otro se busca determinar cuales son, en unas circunstancias históricas particulares, los grupos sociales que han ejercido una cierta influencia sobre los acontecimientos políticos.

La lucha de clases Para Marx, el fundamento de la historia se sustenta en la lucha de clases que en la época feudal mantenían entre el campesinado y la aristocracia por la posesión de la tierra, animales etc. La aristocracia obligaba a los siervos a pagar una parte importante de la producción

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Arón, R. (1970). Las etapas del pensamiento sociológico. Buenos Aires. Siglo Veinte.


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de los campos en una relación de explotación. Con la llegada del capitalismo los actores sociales cambian y la lucha de clases es asumida por la burguesía y por el proletariado en una relación más moderna y atenuada de explotación. La plusvalía es la parte de beneficio que obtiene una clase social —la burguesía— de la explotación de la otra —el proletariado— y sin la cual dejaría de producirse una relación asimétrica e injusta entre ambas partes. Otra cuestión importante en Marx en referencia a su teoría de las clases sociales es el papel que juega el proletariado en el curso de la historia. Una historia marcada a raíz de la aparición de éste debido a una profunda injusticia que es necesario finalizar lo más rápido posible. Haciendo un análisis comparativo, Marx no encuentra justificado las nuevas formas de repartición de la riqueza ya que aunque la relación entre campesinado y aristocracia era a todas luces injusta no había motivo aparente para que dicha relación se perpetuara en unos momentos en que la riqueza y la producción se habían incrementado de una forma exponencial. Y en este crecimiento Marx no le quita mérito a la burguesía que en ciento cincuenta años había hecho más por la humanidad que toda la historia del hombre junta, sin embargo los avances técnicos no se correspondía con avances sociales enmarcados en la nueva época por lo que el proletariado en tanto que fuerza oprimida y explotada se encargaría de hacer saltar por los aires. Además de que dicha explotación era injusta a nivel de salarios y reparto de riqueza se producían dos o tres detalles más de importancia, por ejemplo el hecho de que con las nuevas máquinas se le hurtaba al obrero de un saber artesanal que le confería riqueza de habilidades y maestría confiriéndole ahora un trabajo mecánico y repetitivo que le hundía en la pobreza profesional, en la alienación y en la enajenación. La astucia de la burguesía de sustituir el trabajo humano vivo por el trabajo muerto de las máquinas con la consiguiente ganancia cada vez que el proletariado conseguía un aumento de salarios había enfrentado curiosamente al proletariado contra el avance tecnológico que tanto le ayudaba. Es decir, la burguesía había sido capaz de colocar al proletariado en una tesitura antiprogreso cuando en realidad era todo lo contrario. Esto sólo era posible porque la supremacía de la burguesía en la relación de producción era trasladada a otros estamentos como la política y la cultura. Era la relación entre la infraestructura y


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la superestructura y la diferencia entre la lucha económica y la lucha política que enfrentaba a ambos. Estos dos frentes de lucha que oponen a uno y otro contrincante es señalada por Nicos Poulantzas, el cual observa además que Marx distingue hasta tres niveles o momentos en la relación de lo político y lo económico. Los dos primeros se referirían a lo económico y el tercero a lo político. En opinión de Poulantzas, el primero de los dos niveles económicos se trata de una lucha económica entre el capitalista y el obrero, en suma entre “individuos agentes de la producción”, lucha que no tiene nada que ver con relaciones de clase; en un segundo momento los choques individuales se transforman en colisiones entre dos clases que son clases en sí diferentes a clases para sí; desembocando en un tercer nivel que sería el político. Dicha argumentación la ilustra Poulantzas con una celebre cita de Marx, sacada de Miseria de la Filosofía, donde queda reflejada la mencionada evolución: “las condiciones económicas habían primero transformado la masa del país en trabajadores. El dominio del capital creó a esa masa una situación común, intereses comunes. Así, esa masa es ya una clase enfrente del capital, pero no aún una clase para sí misma. En la lucha, de la que sólo hemos señalado algunas fases, esa masa se reúne, se constituye en clase para sí. Los intereses que defiende se convierten en intereses de clase. Pero la lucha de clase a clase es una lucha política”8. Esta cita, en opinión de Poulantzas ha sido en diversas ocasiones malinterpretada, ya que en ningún momento, Marx se refiere a “grupo social”, como sostienen entre otros Lukács, Geiger, Dahrendorf o Bourdieu desde una perspectiva histórico-genética ya que no se trata de una génesis de la clase social con una lógica de continuidad entre clase-en-sí a clase-para-sí, tal como podría pensarse desde una perspectiva hegeliana que es la que posee Lukács, toda vez que dicha consideración lleva a pensar que “el problema teórico de las estructuras de una formación social se reduce a la problemática de su origen, que a su vez se relaciona con el autodesarrollo de la clase-sujeto de la historia.

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Poulantzas, N. (1988). Poder político y clases sociales en el Estado capitalista. Siglo XXI. Madrid, pág. 63.


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La importancia de la lucha de clases es tal en el andamiaje teóricopolítico de Marx que lleva a Poulantzas a afirmar en un escrito posterior “Las Clases Sociales en el Capitalismo Actual” que “las clases sociales no existen primero, como tales, para entrar después en la lucha de clases, lo que haría suponer que existen clases sin lucha de clases. Las clases sociales cubre prácticas de clase, es decir la lucha de clases, y no se dan sino en su oposición”9. Así pues, solo tiene sentido hablar de clases cuando se vislumbra en el horizonte un conato de enfrentamiento y dicha oposición se puede dar y cobra sentido —pese a una interpretación marxiana restringida a lo económico— en cualquiera de las facetas en las que se desarrolla la actividad social, es decir, en lo económico, en lo político y en lo cultural. En este sentido cobran relevancia Lenin por su referencia a lo político y Mao por su insistencia en lo cultural, aunque las aportaciones intelectuales de ambos son bien distintas y válidas. Para Lenin, en su disputa con Trotzki y Bujarin, el enfrentamiento económico no tiene sentido sino va acompañado de unos logros políticos y viceversa. La concepción evolucionista de etapas de lucha que comenzaría en su ramificación económica para continuar en la esfera política no tiene sentido y es un desvirtuar el pensamiento de Marx, ya que la lucha política debe tener primacía sobre la económica y justamente ahí es donde sale a relucir el importante papel que juega el partido político en detrimento del sindicato. Otra cuestión importante es el concepto de coyuntura equivalente al de momento actual u objeto específico de la práctica política por la cual la lucha de clases toma una consideración permanente reflejando el momento por el que se encuentra la estructura de una formación social concreta10. De cualquier forma, Vladimir Illich Lenin, no fue un teórico de la talla de su inspirador y los méritos que se le reconocen derivan de su visión práctica del marxismo para convertir una nación como la extinta Rusia con un marcado carácter agrícola en la cuna donde se cristalizan las teorías marxistas de revolución proletaria. Quizás una de sus más brillantes aportaciones deriva de la idea de que el enfren

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Poulantzas, N. (1977). Las clases sociales en el capitalismo actual, Siglo XXI. Madrid, pág. 13. Poulantzas, N. (1988). Poder político v clases sociales en el Estado capitalista, Siglo XXI, Madrid, págs. 110-113.


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tamiento de clases en las sociedades capitalistas se ve reforzado por el papel de opresión que cumple el estado al servicio de la clase capitalista. Tanot la toma como la transformación del estado y su burocracia adyacente, se convierte pues en el eje fundamental de la praxis política que inspirará a partir de entonces el leninismo, lo cual no supone en ningún caso frente a las tesis anarquistas o troskistas la desaparición de éste sino una utilización provechosa para los intereses de los trabajadores hasta que se consiga la sociedad sin clases. En esta coyuntura jugaría un papel fundamental las vanguardias del partido que aceleran la marcha de los acontecimientos debido a su visión práctica y capacidad de entrega. Este énfasis sería a la postre muy criticado por ser generador de clases burocráticas-políticas que han impedido en la Unión Soviética la aparición de una auténtica sociedad sin clases.

El conflicto de clases La lucha social que había enfrentado a los señores feudales con los vasallos o a los terratenientes con los campesinos dio motivo para que Marx y Engels escribieran en el Manifiesto Comunista que la historia de la humanidad era la historia de la lucha de clases, referencia modificada más tarde por el propio Engels11 que al estar más sensibilizado por los estudios del antropólogo Lewis Morgan, argumentará en su libro Los orígenes de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado, que sólo a partir de la historia escrita toda vez que en las sociedades comunales antiguas no se podía hablar de la emergencia clara de una división de clases. Para Marx el conflicto entre clases nace cuando aparece la propiedad privada. A partir de ahí la humanidad se desenvolverá en conflicto tras conflicto hasta llegar a una situación ideal a través del comunismo, que disolverá la diferencia entre las clases. Estas tesis recuerdan de alguna manera al conflicto hobbesiano, en el cual el principal enemigo del hombre es el hombre mismo, sin embargo Marx da un viraje espectacular y establece que el conflicto, lejos de ser individual y enfrentar a individuos contra individuos, es grupal y en un 11

Nota de Engels a la edición inglesa de “The manifiesto of the Communist Party” de 1888.


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proceso de mimesis clusteriza a éstos. Para él, el verdadero y transcendente conflicto se da entre clases sociales y no entre individuos12. Por otra parte, Marx acude a la antropología para considerar otro tipo de conflicto más “sue generis”, y desde este ángulo concibe los medios de producción en su vertiente naturalista y económica, en tanto que relación del hombre con la naturaleza como uno de los motivos básicos de enfrentamientos. En este sentido su principal fuente de inspiración es el gran pensador Charles Darwin, del cual era un profundo admirador y al que quiso dedicar alguno de los volúmenes de El Capital (de hecho Engels le compara con Darwin en el discurso de epitafio de Marx). Y no es de extrañar ya que Marx estaba profundamente impresionado con el libro de Darwing “Orígenes de las Especies”, del cual reconocía sin pudor, había obtenido la idea de la lucha de clases en la historia. Mas allá, pensaba Marx, que Darwin había hecho con la historia natural algo que todavía no había sido emprendido incomprensiblemente en otro campo como pudiera ser en la historia social de la humanidad. Ese interés será el que intuitivamente le incitará aconsejar a su amigo Engels que escriba un libro sobre la propiedad privada desde el ángulo de la evolución, ya que Marx debía pensar que en realidad el transfondo de la cuestión no era otro que el de la apropiación de la naturaleza por el hombre, y que esa organización se encontraba hipertrofiada en una lucha de clases sin sentido ya que el hombre en modo alguno era comparable con el resto de las especies. Por lo tanto, todo lo que recordara a una lucha debería ser considerado como una condición animal. Según Marx, la lucha por la supervivencia en la naturaleza no justificaba la existencia de una lucha similar en la sociedad, sino que, al contrario, sólo el capitalismo era culpable de la semejanza existente entre la condición animal y la condición humana, puesto que nada desacredita al desarrollo burgués moderno tanto como el hecho de que no haya conseguido elevarse por encima de las formas económicas del mundo animal. Esta línea se realza más cuando pensamos que Marx había dicho orgullosamente que el peor de los arquitectos humanos era superior a la mejor de las abejas ya que solamente los

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Campbell, T. (1985). Siete reformas de la sociedad, Cátedra, Madrid.


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humanos pueden construir las estructuras en su imaginación antes de levantarlas. En este contexto los medios de producción son los que, a través de varios conductos, crean la propiedad privada y por ello la lucha o el conflicto social se establece en torno a ellos, aunque sea indirectamente o inconscientemente: para que se dé la lucha de clases es necesario la división que provoca la tecnología entre poseedores y desposeedores. No obstante, surge un problema y es el de qué es lo que hace que un individuo se asocie con otro y forme un grupo que comparta intereses comunes, o lo que es lo mismo, hasta qué punto cada hombre percibe a su vecino o a una persona de la misma ciudad, distrito etc. como alguien que comparte los mismos intereses13. Parece que esta asociación se produce porque las relaciones sociales son independientes de la voluntad de las personas, al haber sido éstas adscritas de antemano al lugar que ocupan en la división de la producción. Sólo se produce el fenómeno inverso cuando actúa un mecanismo llamado de “falsa conciencia”, que perturba las percepciones sociales de pertenencia grupal por otras ideales y alejadas del contexto y de la realidad de las personas. La creación de la falsa conciencia es el papel fundamental de los capitalistas quienes consiguen que esto continúe al asegurarse la división de la otra clase.

La conciencia de clases Desde sus más tempranos escritos, Marx establece una clara diferenciación entre la situación objetiva de una clase y la conciencia subjetiva de dicha situación. La emergencia de la conciencia de clase en la burguesía y en el proletariado sería una consecuencia del incremento de la lucha política que había diferenciado a ambos con respecto al antiguo régimen. Un ejemplo claro de las dificultades que puede atravesar el desarrollo de una conciencia de clases se refleja en el 18 Brumario en el hecho de cómo los campesinos franceses usan su derecho de voto para subyugarse a si mismos a un miembro de la nobleza totalmente opuesto a sus intereses como era Napoleón III, 13

Urrutia, M. (2017). ¿Desaparición o transformación de las clases sociales en el siglo XXI? Inguruak, (63), págs. 70-93.


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en lugar de establecer con sus propios votos algo más parejo con sus intereses reales de grupo. Según Marx: “En la medida en que millones de familias viven bajo condiciones económicas de existencia que las distinguen por su modo de vivir, por sus intereses y por su cultura de otras clases y las oponen a éstas de un modo hostil, aquéllas forman una clase. Por cuanto existe entre los campesinos parcelarios una articulación puramente local y la identidad de sus intereses no engendra entre ellos ninguna comunidad, ninguna unión nacional y ninguna organización política, no forman una clase. Son, por tanto, incapaces de hacer valer su interés de clase en su propio nombre, ya sea por medio de un parlamento o por medio de una Convención. No pueden representarse, sino que tienen que ser representados. Su representante tiene que aparecer al mismo tiempo como su señor, como una autoridad por encima de ellos, como un poder ilimitado de gobierno que los proteja de las demás clases y les envie desde lo alto la lluvia y el sol”14. El máximo representante de la continuidad de la conciencia de clases fue Lukács (1885-1971), el cual nació en Budapest y se desarrolló bajo los auspicios del socialdemócrata Ervin Szabó. Discípulo de Simmel en Berlín, cayó bajo las influencias del Kantismo tal como estaba de moda por aquella época en las universidades alemanas, concretamente sobre la filosofía de la historia y la metodología de las ciencias sociales. Más tarde estudió en Heidelberg con Rickert y Windelband familiarizándose con Max Weber, Ernst Bloch, etc. En 1915 regresa a Budapest donde forma parte de un círculo de intelectuales de la talla de Karl Mannheim, Arnold Hauser y Michael Polanyi entre otros. Entre 1919 y 1922, Lukács escribió una serie de ensayos que más tarde darían base a un libro publicado en 1923 bajo el título de Geschichte und klassenbewusstsein, traducido al inglés en 1971 como History and Class-Consciousness, es decir, Historia y Conciencia de Clase en español. El libro considerado por su propio autor como una obra que en algunos aspectos no representaba su postura más enraizada fue considerada a la postre como una de las aportaciones más lúcidas con que se le ha obsequiado al marxismo y eso a pesar de que el libro sufrió diversas vicisitudes y descalificaciones por destacados miembros de la nomenclatura intelectual soviética representantes de

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Marx, K. (1986). Obras escogidas, Progreso, Moscú, pág. 490.


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la línea más dogmática y rígida de la ideología comunista. En consecuencia el libro desapareció prácticamente de circulación hasta que fue rescatado del olvido momentos después de la muerte de Stalin, estando considerado a la sazón como una de las más brillantes aportaciones en la historia del pensamiento marxista. En Historia y Conciencia de Clase Lukács después de un largo prólogo para excusarse de su propio pensamiento enfatiza cómo un espinoso camino se abre al pensamiento marxista después de que la obra capital de su principal mentor se interrumpiera en el punto en que éste iba a pronunciarse sobre la determinación de las clases ya que el movimiento marxista posterior estaría constreñido a interpretar, elaborar y aplicar manifestaciones ocasionales tanto de Marx como de Engels. Esta deficiencia es la base para que Lukács intente una reconstrucción de las clases sociales marxistas desde una visión original, es decir desde el punto de vista inmaterial de su consciencia colectiva y es precisamente por ese motivo por lo que su interpretación de Marx anticipándose a la publicación posterior de un manuscrito perdido de éste (Manuscritos económicos y filosóficos) se convierte en altamente sugestivo y meritorio. Desde un punto de vista hegeliano, Lukács centra su atención en cuatro problemas básicos de la consciencia de clases: 1. ¿qué hay que entender (teoréticamente) por consciencia de clase? 2. ¿cuál es la función (práctica) de la consciencia de clase así entendida en la lucha de clases misma? 3. ¿es la consciencia de clases para el proletariado algo completamente distinto de lo que haya podido significar para cualquier otra clase aparecida antes en la historia? 4. ¿son la esencia y la función de la consciencia de clase algo unitario, o bien es posible distinguir también en ellas gradaciones y capas? y en caso afirmativo ¿qué significación práctica tienen esas gradaciones en la lucha de clases proletaria? En definitiva el valor teórico de su formulación sobre la conciencia de clases descansa en una visión sociológica del asunto que nos hace recordar a Durkheim y es la consideración de que se trata de algo colectivo superior a la mera suma de las partes como pensaban en aquellos momentos la ciencia histórica burguesa: “Y así cuando cree haber hallado lo más concreto, ha errado del modo más pleno la concreción, la sociedad como tatalidad concreta: el orden de la produc-


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