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多Vencedores o vencidos?


¿Vencedores o vencidos? Comentarios jurídicos y cinematográficos a la película de Stanley Kramer “El Juicio de Nuremberg” (1961)

Francisco Muñoz Conde Marta Muñoz Aunión

México D.F., 2012


Copyright ® 2012 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch México publicará la pertinente corrección en la página web www. tirant.com (http://www.tirant.com).

Director de la Colección:

Javier de Lucas Catedrático de Filosofía del Derecho

© francisco muñoz conde marta muñoz aunión

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A Mar铆a del Carmen Conde Moreno, como modesta compensaci贸n por lo mucho que le debemos


Índice

Prólogo .......................................................................................

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Ficha técnica ..............................................................................

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PRIMERA PARTE ASPECTOS JURÍDICOS I. Los procesos de Nuremberg .......................................... II. El proceso de Nuremberg contra los juristas nazis ...... ¿Quiénes eran los acusados? ......................................... Los cargos de los que fueron acusados ......................... a) Las esterilizaciones forzosas: el “caso Petersen” b) El “ultraje a la raza”: el “caso Feldenstein” ....... c) Los campos de concentración ............................ La cuestión de la culpabilidad del pueblo alemán ....... El veredicto ..................................................................... ¿Y qué sucedió con los condenados? ............................

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SEGUNDA PARTE ASPECTOS CINEMATOGRÁFICOS I. Stanley Kramer: vida y obra .......................................... Algunos datos biográficos relevantes ............................ Infancia en la Depresión americana ............................. Labor como productor ................................................... Labor como director ...................................................... La herencia del viento: primera aproximación a un tema judicial ............................................................................ II. El juicio de Nuremberg .................................................. Las primeras películas sobre el Nacionalsocialismo ... La realización de ¿Vencedores o vencidos? .................. Desarrollo dramático .....................................................

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¿Vencedores o vencidos?

Índice


¿Vencedores o vencidos?

Índice La emoción de Montgomery Clift ................................. El estreno mundial en Alemania ...................................

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Bibliografía ................................................................................

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Prólogo

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uando en 1961 se estrena ba la película de Stanley Kramer, El Juicio de Nuremberg, a la que en España se le dio el ambiguo título de «¿Vencedores o vencidos?», aún estaban recientes los sucesos que motivaron, tras la Segunda Guerra Mundial, la celebración de aquel Juicio del que trata la película y de otros más. En un acuerdo unánime, las Potencias aliadas vencedoras decidieron juzgar y, en su caso, condenar, a los principales responsables de las atrocidades que se habían cometido durante el régimen nacionalsocialista, desde el ascenso de Adolph Hitler al poder en 1933 hasta el final de la guerra en mayo de 1945. No era fácil llevar a cabo esta tarea, en parte por la falta de antecedentes, en parte por la sospecha de que, en el fondo, se trataba de una «Justicia de vencedores» para con los vencidos, en parte también por la falta de entendimiento entre los mismos vencedores. Pero hoy en día, a casi sesenta años de su celebración, prácticamente todo el mundo considera que estos juicios fueron el primer paso importante en la creación de una Justicia Penal Inter-

nacional que por encima de los intereses estatales, e incluso en su contra, sirva para condenar las violaciones más graves cometidas desde la prepotencia del poder estatal contra los derechos humanos de los propios nacionales o de otros pueblos, minorías étnicas, religiosas, ideológicas o políticas, que tienen todo el derecho del mundo a practicar libre y pacíficamente sus ideas y creencias, o a desarrollarse como grupos. A la formación y reforzamiento de esta conciencia universal contribuyó sin duda en buena parte la película de Stanley Kramer que hoy aquí se comenta. Dentro de la línea ya representada por el mismo director-productor en otras muchas películas («Hombres», «El ídolo de barro», «La herencia del viento», «Adivina quién viene a cenar esta noche»), en esta también expone Kramer, de la mano de magníficos actores como Spencer Tracy, Burt Lancaster, Marlene Dietrich, Montgomery Clift o Judy Garland, un tema especialmente difícil y polémico: el problema de la responsabilidad del individuo por sus decisiones cuando actúa dentro de un sistema que

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Prólogo


¿Vencedores o vencidos?

Prólogo

formalmente legitima e incluso impone acciones que a cualquier hombre de bien o persona sensata, mucho más si se trata de prestigiosos juristas, le deben parecer verdaderos crímenes contra la Humanidad, violaciones inadmisibles de los derechos humanos más elementales, que nadie que esté en su sano juicio puede pensar en cometer impunemente. Esterilizaciones forzosas, el exterminio de marginales sociales, judíos y disidentes políticos en los campos de concentración, leyes racistas y discriminadoras contra personas pertenecientes a otras razas, o simplemente por el hecho de ser ucranianas, polacas o rusas, fueron legitimadas, creadas y aplicadas por ilustres juristas sin escrúpulos, muchas veces fanatizados por la ideología biológico-racista del nacionalsocialismo, otras veces simplemente llevados por el oportunismo, la obediencia o incluso el miedo y la cobardía. La elección por parte de Kramer del Proceso contra los Juristas Nazis, uno de los trece que se llevaron a cabo en Nuremberg, no fue, por tanto, casual, sino probablemente producto de una reflexión meditada o, en todo caso, de una magnífica intuición. Ciertamente, la labor de los juristas como legitimadores de cualquier régimen político pasa muchas veces desapercibida a los ojos de la opinión pública, y desde este punto de vista

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no parece atraer mucho como tema de una película. Ni siquiera el Juez que condena a muerte produce la misma repulsión o fascinación que el verdugo que ejecuta esa pena. Y, sin embargo, del mismo modo que siempre que hay un verdugo existe un juez que dicta una condena a muerte y una ley que la impone, también en el régimen nazi detrás de las leyes que permitían la esterilización de enfermos mentales, de marginales sociales y de disidentes políticos, la discriminación por motivos racistas de millones de ciudadanos y su exterminio en campos de concentración, había una pléyade de juristas que redactaban esas normas, que las aplicaban y que legitimaban con su actuación profesional una de las más grandes y horribles tragedias que ha vivido hasta ahora el género humano: El Holocausto. «Bajo la toga del juez —como dice el Juez Haywood en la fundamentación de su veredicto— se escondía el puñal del asesino». Y, por eso, porque tanto entonces como ahora se puede esconder en la toga de cualquier aparente servidor de la Justicia, del Estado o de intereses aún más altos, el puñal del asesino, la película de Kramer, además de excelente, sigue siendo un buen alegato contra el crimen de Estado y contra la impunidad en la que muchas veces queda, y merece sin duda, aunque sólo fuera por eso, este y otros


Prólogo

los aspectos jurídicos, ha sido redactada por Francisco Muñoz Conde; la Segunda, dedicada a comentar los aspectos cinematográficos, por Marta Muñoz Aunión.

Sevilla-Frankfurt am Main, febrero 2003

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muchos comentarios que sobre la misma y sobre el tema del que trata se hagan. En éstos que aquí hoy se presentan, la Primera Parte, dedicada a


Ficha técnica

Título en español: ¿Vencedores o vencidos? Título Original: Judgement at Nuremberg (El Juicio de Nuremberg) Año: 1961 Duración: 176 minutos Nacionalidad: Estados Unidos Género: Drama B/N Reparto: Spencer Tracy, Burt Lancaster, Richard Widmark, Marlene Dietrich, Maximiliam Schell, Judy Garland, Montgomery Clift, etc. Director: Stanley Kramer Fotografía: Ernest Laszlo Guión: Abby Mann Música: Ernest Gold 8 nominaciones de la Academia de Cine para los Premios Óscar. De ellas obtuvo en 1961 el Óscar al mejor guión adaptado para Abby Mann y el Óscar al mejor actor para Maximilian Schell

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Ficha técnica


Aspectos jurídicos

I. LOS PROCESOS DE NUREMBERG Cuando terminó la guerra, en mayo de 1945, Alemania estaba completamente destruida, y no sólo material, sino también, y esto era peor, moral y espiritualmente. El sentimiento de la población no sólo era de humillación por la derrota sufrida, algo que ya se había producido también 27 años antes, tras haber perdido la Primera Guerra Mundial y haber tenido que aceptar las duras condiciones impuestas por los vencedores en el Tratado de Versalles, sino de desesperación por la pérdida de tantos seres, monumentos y lugares queridos. Ver a las tropas de las Potencias aliadas vencedoras paseando triunfantes por las calles por donde poco antes habían marchado marcialmente, al «paso de la oca», las tropas alemanas, la famosa y temible Wehrmacht, y por donde habían desfilado arrogantes los miembros de la SS y, alegres y confiados, prietas las filas (“Die

Reihen fest geschlossen”) las Juventudes, masculinas y femeninas, hitlerianas, debía parecerles a los ciudadanos alemanes una especie de pesadilla, de la que no acababan de despertar. Lo único que había por todas partes era miedo, desolación, miseria y muerte. Pero lo peor aún no había pasado. Los Jefes de Gobierno de las Potencias aliadas (Churchill, Roosevelt, Stalin) habían decidido poco antes en la Conferencia de Yalta, y éste fue el único punto en el que todos estuvieron de acuerdo, «acabar con el nazismo y el militarismo alemán y crear las garantías para que Alemania no volviera nunca más a perturbar la Paz mundial». Y para ello proponían, por un lado, juzgar y condenar ante un Tribunal Militar Internacional a los «criminales de guerra» y, por otro, «eliminar todas las influencias nazis y militaristas de las instituciones

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¿Vencedores o vencidos?

Primera parte Aspectos jurídicos


¿Vencedores o vencidos?

Francisco Muñoz Conde/Marta Muñoz Aunión

públicas, culturales y económicas»1. Por lo que se refiere al primer punto, inmediatamente después de la guerra comenzó a actuar el Tribunal Militar Internacional, cuya sede se había fijado en Nuremberg, la ciudad preferida por los nazis para hacer sus grandes exhibiciones y aprobar las famosas leyes racistas. Este Tribunal, integrado en principio por diversos jueces representantes de las potencias vencedoras, aunque luego estuvo integrado sólo por jueces americanos, tenía como misión juzgar a los responsables de los crímenes de guerra y de los crímenes contra la Humanidad relacionados con ellos. Para mucho alemanes, tanto para los que habían, como para los que no habían participado en las atrocidades del régimen nazi, estos juicios no fueron más que una «Justicia de vencedores» contra vencidos de una guerra en la que por ambas partes se habían cometido barbaridades sin cuento, bombardeos de ciudades enteras, de monumentos, de instalaciones civiles, con el resultado de miles de víctimas personales entre una

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población que no participaba en las actividades bélicas. A los alemanes que habían visto destruidas ciudades enteras como Dresde, Berlín, Hamburgo o Frankfurt am main no les podía impresionar mucho que ellos hubieran hecho más o menos lo mismo con los bombardeos de Londres (V-2) o con la población civil en otros países (especialmente en el frente ruso). Lo mismo sucedería poco después en Japón, que no sólo sufrió durante los últimos años de la guerra los ataques aéreos y la destrucción de sus principales ciudades, sino la terrible experiencia de ser el primero y hasta ahora único país sobre el que se arrojaron en agosto del 45 sendas bombas atómicas, en Hiroshima y Nagasaki. «Desastres de la guerra», pensaría más de uno entonces, ha habido y habrá siempre en el mundo. También se plantearon pronto argumentos jurídicos contra dichos Tribunales, como la infracción del principio de legalidad e irretroactividad de las leyes penales (los hechos de los que eran acusados no estaban tipificados antes de su comisión), o de im-

Cfr. REICHEL, Vergangenheitsbewältigung in Deutschland, Die Auseinandersetzung mit der NS-Diktatur von 1945 bis heute, Munich 2001, p. 30. Los acuerdos de Yalta se encuentran en cualquier libro documentado sobre la Segunda Guerra Mundial, o en Internet; cfr. por ejemplo la página Web: The Avalon Project at the Yale Law School.

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Aspectos jurídicos

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da en Nuremberg se fue formando el Derecho Penal Internacional y un modelo de referencia para la creación de un Tribunal Penal Internacional, como el que teóricamente ya existe, esperando solamente que alguien, como a Lázaro, le diga levántate y anda. Los Juicios de Nuremberg, en un total de trece, tuvieron lugar entre finales de 1945 y finales de 1948 (el que tuvo lugar contra los responsables del Ministerio de Asuntos Exteriores se prolongó hasta abril de 1949). El primero de estos procesos, el llamado Proceso Principal contra los principales criminales de guerra (Hauptkriegsverbrecherprozess), empezó el 20 de noviembre de 1945, tras haberse constituido el Tribunal Militar Internacional en Berlín el 18 de octubre de 1945. En la sesión del 20 de noviembre el Juez inglés Lord Geoffrey Lawrence leyó el escrito de acusación contra los acusados que habían constituido la élite

La bibliografía sobre estos juicios es en casi todos los idiomas muy abundante y, por tanto, inabarcable. Para una exposición reciente, remito al libro de LEEBS, Der Nürmberger Lernprozess, Frankfurt am Main 2001. Sobre el cambio de actitud que se ha operado en la actualidad en Alemania respecto al castigo de los crímenes internacionales, véase WERLE/JARESSBERG, La punibilidad de los crímenes internacionales en el Derecho interno, Revista Penal 12 (2003), con amplios comentarios sobre la favorable acogida que ha tenido el Código penal internacional creado en dicho país, siguiendo las directrices del Estatuto de Roma. Sobre la incidencia de los Juicios de Nuremberg en la formación del Derecho Penal Internacional, AMBOS, Der Allgemeine Teil des Völkerstrafrechts, Berlín 2002, pp. 77 ss.

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parcialidad de los jueces (que eran ciudadanos de las potencias vencedoras), etc. Pero estos argumentos no afectaron al fondo del asunto y fueron rechazados por el Tribunal con diversos argumentos que no vienen ahora en consideración2. Pocos son hoy en día, sin embargo, los que cuestionan la legitimidad de aquellos juicios y, sí, en cambio, muchos los que critican sus limitaciones y la forma absolutamente arbitraria en que dejaron de realizarse ante la nueva situación de «guerra fría» que estalló entre las potencias vencedoras, especialmente entre Estados Unidos y la URSS, por el dominio y la influencia no sólo en Europa, sino en todo el mundo, que quedó dividido durante más de cuarenta años en dos bloques militares irreconciliables, la OTAN y el Pacto de Varsovia, dispuestos a declarar una nueva guerra en cualquier momento. No obstante, sobre las bases de la jurisprudencia senta-


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