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UTOPÍAS NÓMADAS

RENÉ SCHÉRER Traducción del francés por JOSE IGNACIO BENITO CLIMENT LAURA VIDAL CATALÀ Corrección de NURIA ARMELL RODRÍGUEZ

tirant lo b anch Valencia, 2011


Copyright ® 2011 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www.tirant.com).

Director de la Colección Pensamiento Radical: MANUEL ASENSI PÉREZ

© RENÉ SCHÉRER

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es DEPÓSITO LEGAL: VI.S.B.N.: 978-84-9876-985-2 IMPRIME: Guada Impresores, S.L. MAQUETA: PMc Media PORTADA: Dibujo de René Schérer Si tiene alguna queja o sugerencia envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia por favor lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


“La tribu profética a las prunas ardientes” Charles Baudelaire “Bohemios en viaje”, Las Flores del mal

“En alguna parte, soy extranjero en relación a alguna cosa de mí mismo. En algún lugar yo soy “diferente”, Pero no diferente de los otros, diferente de los míos” Georges Perec, La isla Ellis

“Una carta del mundo que no incluya la Utopía, no merece que la miremos” Oscar Wilde El alma del hombre bajo el socialismo


ÍNDICE Prólogo .............................................................................................................. Advertencia ....................................................................................................... Pre-ámbulo ........................................................................................................

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CONTORNOS I. La utopía reformulada .................................................................. II. Lo que nos empuja .......................................................................

27 49

INTERLUDIO: Cosmopolitismo y hospitalidad III. Un nomadismo sin modelo ...........................................................

75

COSTUMBRES IV. Un paso adelante, dos pasos atrás .................................................. V. Por encima de la pareja y sus fronteras ...........................................

89 99

CULTURA VI. Función utópica de la Universidad ................................................

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RETRATOS VII. VIII. IX. X.

El despertar de la primavera: La Utopía-Hocquenghem ................. Genet el indeseable ...................................................................... El corazón resplandeciente de Félix............................................... Gilles Deleuze educador ..............................................................

157 163 171 177

Post-ámbulo: FOURIERIANO XI. Propiedades aún desconocidas de la corrupción universal ............... XII. La comunidad de bandas ..............................................................

187 199

Índice de nombres .............................................................................................

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PRÓLOGO Este libro es una compilación de textos sobre educación, literatura y filosofía postmoderna (o epimoderna como le gusta decir al autor) que René Schérer expuso en distintas ponencias realizadas en lugares como París o Bari y que aquí se recogen en doce capítulos bajo el nombre de Utopías nómadas. Este ensayo fue publicado en 1996 por la editorial parisina Séguier y ahora ha podido ser traducido gracias al apoyo e interés intelectual del Catedrático en Literatura Comparada Manuel Asensi, para ser publicado en la nueva Colección Pensamiento radical creada por el mismo y que edita Tirant lo Blanch. En Utopías nómadas René Schérer sigue con su defensa de una nueva educación para los jóvenes que ya inició en su obra el Émile perverti ou des rapports entre l’éducation et la sexualité editada en Francia por la editorial désordres laurence viallet y traducida al castellano en 1984 por la editorial Laertes bajo el título de Pedagogía pervertida. Esta idea también está presente en el libro que escribió junto con Guy Hocquenghem Co-ire album systematique de l’enfance, traducido por Alberto Cardín en la editorial Anagrama con el título de Álbum sistemático de la infancia, que apareció publicado en Francia en la revista Recherches (creada por Félix Guattari) en el nº 22 de la 2ª edición en abril de 1977, acompañada de fotos de niños a modo de álbum mostrando la construcción del imaginario del niño a través de la literatura. Esta publicación provocó un gran escándalo debido a que se planteaba, entre otras cuestiones, el deseo del niño de ser raptado y el odio hacia sus padres. De este texto el filósofo François Châtelet dijo: “Co-ir: ir de concierto. Un himno pagano de una pureza insolente” en Les nouvelles littéraires. También Roger-Pol Droit afirmó lo siguiente: “…Soñar (o hacer soñar) la infancia” en Le Monde y finalmente Michel Foucault en Le Nouvel Observateur nos apelaba diciendo: “Leed el libro de René Schérer y Guy Hocquenghem.” Tras mayo del 68, esta defensa de una nueva educación fue impulsada entre otros por el Departamento de Filosofía de la Universidad de París VIII, fundado por François Châtelet y Michel Foucault en 1969 (no olvidemos que Châtelet trajo a René a l’université de Vincennes). En esta universidad experimental, situada en un antiguo cuartel militar, surge la iniciativa de aglutinar un colectivo de intelectuales especialistas en ciencias humanas (cuyos corpúsculos intelectuales provenían de la historia, la sociología y las matemáticas vertebrando la génesis de la enseñanza en Vincennes) con-


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formando el centro universitario experimental de Saint Denis-Vincennes, cuyo eje central era la interdisciplinariedad. Esto posibilitó la creación del UFR de Artes, Filosofía y Literatura (agrupación de departamentos que trabajan conjuntamente), que originó el nacimiento de distintas disciplinas híbridas como la video-danza. Los alumnos podían acceder a la matrícula sin poseer el bachillerato, para evitar la pérdida de talentos, y diversos colectivos como los transexuales o los parados impartían clases de filosofía aportando un contacto directo con la realidad social. En Utopías nómadas podemos encontrar una defensa radical de las nuevas formas de enseñanza (omito pedagogías porque no es una palabra que guste mucho a René Schérer) en el Capítulo VI La función utópica de la universidad, en el que nos describe la forma en la que se produjeron las reivindicaciones de estudiantes en la Universidad de París VIII. El autor conceptualiza el encierro de los estudiantes en las universidades a partir de una filosofía del afuera (concepto clave en Foucault y Blanchot) que se pliega (ver el concepto de pliegue en Deleuze) en el adentro de la Universidad, para dejar paso al estudio y la defensa de los problemas de las minorías obreras, raciales, etc. El hecho de encerrarse reivindica la necesidad de que la Universidad sea una institución autónoma de defensa de las minorías sociales. En el Capítulo XII La comunidad de las bandas analiza las bandas juveniles desde el marxismo y el fourierismo, a partir del concepto de banda de Marx en El Capital, considerando las nuevas bandas de jóvenes como lugares donde se gestan las utopías. También se sirve del estudio de escritores de la literatura contemporánea, como Jean Genet, para defender el estudio de la literatura menor (concepto deleuziano en el que Artaud, Kafka, Melville, etc., se verían introducidos por ser escritores que tratan la exclusión social) que aportan enseñanzas sobre la condición homosexual, la carnalidad y la criminalidad en la figura del outsider o el fronterizo. No hay que olvidar que durante el curso 2008 René Schérer está realizando un seminario sobre La filosofía de la criminalidad en el DEA de Filosofía que él imparte como profesor emérito en la Universidad de París VIII. En él trata de enunciar la necesidad del compromiso político que debe mostrar el filósofo, ya que para René Schérer “no se es filósofo hasta que uno no se pone en peligro de muerte”, basándose en el famoso libro de Thomas Quincey “Del asesinato considerado como una de las bellas artes1”.

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Del asesinato considerado como una de las bellas artes, ed. Alianza, Colección Literatura nº 5584. Traducción Angel Uriarte, 2001.


Prólogo

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Por otra parte estudia el papel clave de tres filósofos coetáneos en tres capítulos reunidos bajo el epígrafe de RETRATOS, como son: Hocquenghem (compañero sentimental e intelectual de René Schérer), Deleuze y Guattari, como representantes de la política de minorías nacida en Vincennes. Son tres capítulos imprescindibles para entender la historia de la filosofía contemporánea: Capítulo VII de Retratos El despertar de la primavera: La utopía-Hocquenghem, Capítulo IX de Retratos El corazón llameante de Félix y Capítulo X de Retratos Gilles Deleuze educador. Hocquenghem a través de la literatura, el cine documental y la filosofía logró movilizar el movimiento gay en Francia, Inglaterra y Estados Unidos con su libro Le désir homosexuel2. Además realizó estudios sobre el maltrato y la tortura, así como el asesinato infligido a los homosexuales en los campos de exterminio nazis; es famoso su estudio sobre la estrella violeta que identificaba a los homosexuales en los campos. No podemos olvidar su análisis sobre la homosexualidad y el mestizaje (para Hocquenghem la homosexualidad es una relación con el extranjero), así como el estudio del trato de la homosexualidad en la enseñanza. De Félix Guattari nos cuenta también hasta que punto su figura fue relevante y sin embargo pasó menos apercibida. Creó junto a Gilles Deleuze el esquizoanálisis (prácticas políticas y artísticas de denuncia social) y la crítica del Edipo freudiano en El Antiedipo3. Desarrolló conceptos filosóficos fundamentales como el de micropolíticas y macropolíticas entre otros. Gilles Deleuze y Félix Guattari impartieron sus clases en Vincennes al mismo tiempo que René Schérer renovando las tesis husserlianas, marxistas, freudianas y lacanianas que hoy son las bases del feminismo de la diferencia y de la práctica política de los movimientos minoritarios. Fundaron la revista Chimères, que no sólo es una publicación sino que además conforma un colectivo de nuevos psicoanalistas, escritores y filósofos postfreudianos y post-lacanianos que adoptan la perspectiva psicoanalítica y la política del esquizoanálisis. También fundaron la asociación Altermedia, que lleva a cabo proyectos audiovisuales contraculturales y gestiona empleo y

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Le désir homosexuel (prefacio de René Schérer), ed. Fayard, 2000. [Trad. al cast.: El deseo homosexual: con terror anal de Beatriz Preciado, pról. de René Schérer, trad. por Geoffroy Huard de la Marre, ed. Melusina, 2008.] El Anti Edipo Capitalismo y esquizofrenia, Gilles Deleuze y Félix Guattari, ed. Paidós, Barcelona, 1998. Y DERRAMES Entre el capitalismo y la esquizofrenia, ed. Cactus Serie CLASES, Buenos aires, 2006.


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formación para los profesionales del medio audiovisual en paro, realizando films donde pueden desempeñar sus primeras prácticas los nuevos directores, fotógrafos, iluminadores, etc. En Utopías nómadas René Schérer desarrolla el concepto de hospitalidad4, basado en el cosmopolitismo de los estoicos de la época alejandrina (defendiendo un nomadismo sin modelo), y el concepto de utopía en el sentido de Charles Fourier. René Schérer promulgó el interés por los textos de Fourier dentro y fuera de Francia. Ambos conceptos atraviesan la obra de Schérer abordando diversos temas como son el colonialismo francés en Túnez, la emigración y el nomadismo vs. sedentarismo. El estudio que ofrece de la biopolítica de la familia (normas y códigos en la pareja) desde la época romana hasta nuestros días, hace tambalear nuestras tradiciones y abre un horizonte de posibilidad a la realización de la utopía fourieriana (la utopía reformulada, como la denomina René Schérer), que fue la primera en plantear la libertad de la mujer y de los homosexuales en una nueva comunidad abierta donde los afectos de todo tipo pueden darse en sociedad sin ser tildados de inmorales. La filosofía postmoderna francesa ha sido poco traducida y muy pocas veces leída en España, llena de malentendidos, puede verse bajo una nueva luz gracias a esta nueva Colección Pensamiento radical dirigida por Manuel Asensi, con la que podremos conocer textos velados al lector en lengua castellana y así comprender mejor la realidad de esta filosofía y literatura tan criticada desde los sectores conservadores norteamericanos y también españoles. Como alumno de René Schérer, pude comprobar en su seminario de Geopolítica y geofilosofía su rigor intelectual y una cultura filosófica abundante que le ha posibilitado pensar lo imposible y lo impensable desde el contexto experimental de la Universidad de Saint Denis-Vincennes. Ha conseguido devenir minoritario como decía Gilles Deleuze al responder a la pregunta: ¿Qué es ser de izquierdas? Sin embargo la obra de René Schérer todavía no ha sido suficientemente estudiada y conocida en nuestro país. René Schérer acaba de publicar su último libro Un nouvel anarchisme en la editorial Cartouche, donde se publicó también la entrevista que le hace

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Para un mejor análisis del concepto de hospitalidad leer las obras del autor: Hospitalités, René Schérer, anthropologie, Antrophos, ed. Economica, 2004. y Zeus hospitalier. Éloge de l’hospitalité Essai philosophique, la petite vermillon, ed. La Table Ronde, 2005.


Prólogo

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Geoffroy de Lagasnerie en el libro Après tout. Entretiens sur une vie intellectuelle en 2007. Este texto es especialmente interesante porque nos narra la relación de René Schérer con escritores y filósofos como: Kateb Yacine, Jacques Derrida (para conocer la relación de amistad de Jacques Derrida con René Schérer ver el Capítulo II Le philosophe et ses ombres: Race militante), Gabriel Tarde, Jean Paul Sartre, Simon de Beauvoir, Michel Foucault, Gilles Deleuze, etc. Para conocer los conceptos claves de la obra de René Schérer y entender su biografía intelectual (sucesos como el encuentro con Jacques Derrida en la defensa de una casa ocupa en París que quería desalojar la policía e incluso el caso Coral) es interesante leer Penser le désir À propos de René Schérer de Maxime Foerster (doctorado en la Universidad de Michigan) editado por Essai H&O en el 2007.

José Ignacio Benito Climent


ADVERTENCIA Los ensayos y las improvisaciones elegidos para esta colección de textos se escalonan entre el fin del año 1989 y 1996. Han sido retocados y puestos en orden para la presente publicación. La primera edición llevaba como subtítulo “Esperando el 2002” y esta reedición en lengua castellana expone la obra en la forma de un futuro anterior que no está obsoleto y que sin embargo si que puede revivificarse sin cesar. Que el subtítulo no sea un enigma: durante mucho tiempo, el fabuloso año 2000 ha brillado utópicamente en nuestro cielo como una estrella lejana al borde del horizonte. Se ha aproximado terriblemente, lo tocamos. Ya no despierta aprensión, ni esperanza. La magia de su cifra se ha disipado. Conserva, sin embargo, una cierta seducción; entra dentro del cálculo de los plazos programados. ¡Esperémoslo por lo tanto! Pero 2000 no siendo ya el límite absoluto, convendría penetrarlo. ¿2001? Es la grandiosa Odisea del espacio de Stanley Kubrick, muy poco utópica para nuestro gusto, portadora más bien de mitos, los más descorazonadores que la civilización haya podido engendrar, ya que la utopía no puede ser más que la crítica inmanente y se dirige al hombre que desea. Y además el 1 no cifra más que la identidad a sí mismo; únicamente con el 2 empiezan el nombre y el movimiento, la multiplicidad, el amor. Si la elección final parece demasiado diversa e incluso disparatada, me gustaría decir, con Fourier, que hay para todos los gustos y así como se dirige a los curiosos y críticos, se dirige también a los voluptuosos.


PRE-ÁMBULO En los textos que siguen la cuestión es la utopía. La ilustración o, mejor dicho, la rehabilitación de un pensamiento utópico, en un tiempo donde la caída de los sistemas políticos fundados sobre una utopía social, parecen haber desacreditado totalmente hasta el nombre de ésta. Estos escritos son réplicas; una réplica indispensable a un llano lenguaje mediático, a la “sórdida prosa de la actualidad” que aborrece Pasolini5. Es verdad que la utopía que expresa este libro no se deja definir fácilmente, ni inmovilizar. Cercar, o a lo sumo, sugerir. Pero nunca fijar de manera unívoca, —ni sobretodo totalitaria. Esta o estas utopías propuestas en el curso de estos últimos años, ofrecen, en ocasiones diversas y a propósito de diferentes sujetos (si la palabra no prestara a un contrasentido, yo preferiría decir “objetos”), sus observaciones, por principio dispersas, indiferentes a las delimitaciones, a las fronteras. En una palabra, nómadas. Esta palabra está, en gran parte, inspirada por el uso que hace de ella Gilles Deleuze en Lógica del sentido donde califica las significaciones múltiples dispersas en el universo y en la mente sin que sea legítimo ni posible conferirles un mismo origen, una única fuente, ni hacerlas depender de la trascendencia de un principio. Son inmanentes al curso mismo de la vida, de todas las numerosas vidas que expresan, cada vez, en cada punto, las singularidades. Una “distribución nómada de las singularidades6”. Nos ha parecido que la utopía circula y se distribuye de forma nómada, que surge, siempre singular, a propósito de tal o tal problema, en tal o tal punto. La utopía es nómada en su despliegue y en su sentido, antes incluso de concernir a los desplazamientos humanos del nomadismo propiamente dicho del ser humano en su errancia. También en su naturaleza íntima y

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Pier Paolo Pasolini, Théorème, París, Gallimard, 1978, p. 96. [Trad. al cast.: Teorema, trad. por Enrique Pezzoni, ed. Edhasa, Barcelona, 1987.] Gilles Deleuze, Logique du sens, París, Ed. Minuit, 1969, p.125. [Trad. al cast.: Lógica del sentido, trad. Miguel Morey, apéndices Victor Molina, revisión Miguel Morey, Paidós, Barcelona, 1994.]


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Pre-ámbulo

secreta le es particularmente apropiada, en afinidad con ellos, en osmosis. Hasta la fecha, no puede concebirse ninguna utopía que no se dirija a los nómadas, pueblos e individuos, a los sin casa, a los excluidos. La utopía nómada en la cual nosotros pensamos jamás se dejará incluir en el marco restringido de una ciudad, sea la Ciudad del sol de Campanella, o, menos todavía, la de la ideal Callipolis, de Platón. Esos planos apremiantes y finalmente elitistas, cerrados a los extranjeros no acogidos más que de manera excepcional y temporal, han dado demasiadas contiendas a los detractores de toda utopía. Como Cioran7 en su vigoroso panfleto donde denuncia el mecanismo y las ilusiones de las “nuevas tierras” que han tomado cada vez más la forma de un “nuevo infierno”. A la utopía se ha podido oponer, con razón, una realidad histórica más rica, más diversa, más generosa a veces que sus ficciones. A modo de ejemplo, ¿no es verdad que la ciudad ateniense, a lo largo de su historia, después de la reforma de Clisten, no ha cesado de tomar decisiones a favor de los metecos y de los esclavos, de favorecerles en su acceso a la ciudadanía, oponiendo una democracia real a la utópica oligarquía platónica?8 En ese sentido, la utopía nómada podría retomar la fórmula por la cual Nietzsche quiso definir su pensamiento: “una inversión del platonismo”. Frente al “monstruo frío” del Estado, contra su maquinaria jerárquica y aplastante, la utopía constituye una verdadera “máquina de guerra”. La expresión, esta vez, es de fabricación deleuziana9. Será útil para perfilar las emboscadas de una definición preliminar, que sería forzosamente restrictiva, unilateral. Juzgaremos la utopía en su funcionamiento. Como “máquina de guerra”, es un instrumento estratégico: el de la resistencia a los órdenes de los Estados, como al supraestatal, que es de la misma índole, el del orden mundial que pretende en adelante gobernarnos y penetrarnos moralizándonos a su servicio.

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Émile-Michel Cioran, Histoire et Utopie, prólogo y trad. por Esther Seligson, París, Gallimard, coll. Idées, 1969, p. 124. [Trad. al cast.: Historia y utopía, ed. Tusquets, 1988.] Cfr. artículo “Métèques” de Dictionnaire des Antiquités grecques et romaines de Charles Daremberg y Edmond Saglio. Gilles Deleuze, Félix Guattari, Mille Plateaux, París, Ed. de Minuit, 1980, p. 434. [Trad. al cast.: Mil mesetas: capitalismo y esquizofrenia, trad. por José Vázquez Pérez con la colaboración de Umbelina Larraceleta, ed. Pre-textos, Valencia, 2002.]


Pre-ámbulo

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Abandonando el espacio de las islas felices, la utopía se introduce en la dimensión del devenir. No sólo el de un futuro, proyectado en el a-venir, sino que se realiza en el movimiento mismo de la historia, por oponer su resistencia a su aparente inevitabilidad. No va a buscar más allá, sino aquí y ahora, en un presente sin ser actual, en el estado de la virtualidad. En el presente corresponde a aquello que es más familiar estando todavía lejano y momentáneamente inaccesible en su realización: el orden de los deseos. El deseo, no más que lo virtual, no está en el proceso de cercenar lo real. Lo compone, lo completa, expresa su movimiento mismo. La realidad no es solamente el conjunto de posibilidades actualizadas, sino las virtualidades llamadas “imposibles”, dejadas por cuenta de la historia, realizándose en su imperturbable y ciego avance dominador. Es la historia escrita “desde el punto de vista de los vencidos”, la de “todo lo que no ha sido hipotecado por grandes intenciones” —para retomar aquí fórmulas sorprendentes de Adorno a propósito de Walter Benjamin10. La utopía no aísla ni se aísla en lo imaginario, si entendemos por esto lo irreal de una ideología de la disimulación y de la fuga. Actúa como un extranjero en una comarca delimitada y patriótica. En el extranjero se mezclan lo próximo y lo lejano. Él viene de lejos, instalado entre nosotros hace explotar las mezquindades y las irregularidades. Critica, analiza, revela. También la utopía nómada, en su familiar extrañeza, revela a la vez “lo que no funciona” y lo que, íntimamente, aspiramos a ser fuera de todas nuestras vanidades. Ya en su tono, la utopía contradice toda arrogancia, todo dogmatismo. Transforma en escarnio lo solemne pontificando las teorías y los hombres importantes. Es juego, goce, y réplica a la pesadez, alivio. No titubea en divagar para purificar y revelar, bajo la máscara de la importancia, lo que cuenta realmente, lo que importa. No busca conformidad con un modelo, no se fija en un patrón, abriendo por el contrario el abanico enriquecido de todos los sentidos posibles e imposibles. Tal como indica Fourier al abordar las pasiones, ejemplo mismo de una utopía no arrogante y nómada. Lejos de dejarse cercar, como lo hemos interpretado durante mucho tiempo, en el claustro de un falansterio, no

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Theodor W. Adorno, Minima Moralia, París, Payot, 1980, p. 143-144. [Trad. al cast.: Minima moralia: reflexiones desde la vida dañada, vól. 4, trad. por Joaquín Chamorro Mielke, ed. Akal, Madrid, 2006.]


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Pre-ámbulo

tiene sentido más que por la ocupación de la tierra entera que surca con las bandas industriales y amorosas, manteniendo en su superficie un incesante vaivén. Utopía. Fourier, por otra parte, no utiliza nunca esta palabra para cualificar su propia invención de “atracción apasionada”. Desconfía de su ambigüedad por sus matices peyorativos. Reivindica por el contrario lo real, a la inversa de los señuelos que las ciencias políticas y morales, económicas, presentan a una humanidad engañada. La paradoja de la utopía hay que nombrarla aunque sólo toque lo real desde un mundo de artificio. A partir de Guy Debord, hablaremos de “el espectáculo”; con Jean Baudrillard, de “la simulación”. Mundo amputado de su mejor parte, la más segura, que son los deseos, las pasiones, trama y consistencia de lo cotidiano. Aunque jamás se haya considerado útil disertar teóricamente sobre la utopía, Fourier ha insertado en su obra indicaciones muy valiosas como orientación a una teoría de la investigación utópica: una brújula para esta indagación vagabunda en las cuatro esquinas de una civilización a la deriva. Estas indicaciones las encontraremos condensadas en algunos párrafos de la tercera parte de la Teoría de los cuatro movimientos11, bajo el título: “Preámbulo a la irreflexión metódica”, con su habitual ironía, su inevitable ingenuidad, sincera o simulada. Fourier atribuye al “olvido” la incapacidad de los modernos para resolver los problemas políticos, económicos, sociales que les asaltan. Si no pueden, es simplemente porque han olvidado lo esencial. Han omitido o desconocido el verdadero problema, el punto donde está el mismo. Y sin ubicación del problema, no hay solución. No hay conceptualización posible, diría hoy en día Deleuze, en lo que concierne a la filosofía. El lector de Deleuze o Bergson pensará inmediatamente, en relación a este asunto, en la importancia central del discernimiento del problema en estos autores.

11

Charles Fourier, Oeuvres I, París, Anthropos, 1966, p. 192-193. N. del trad.: para el lector en lengua francesa que quiera introducirse en las obras de Charles Fourier no existe nada mejor que René Schérer, Charles Fourier ou la contestation globale, Séguier, 1996. En cast. Elogio de la poligami, trad. e introd. de Miguel Giménez Saurina, Colección política y utopía nº 3, ed. Abraxas, Barcelona, 2005.


Pre-ámbulo

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¿Qué se ha olvidado también, desviando la atención del problema? Lo concreto de la vida, sus dificultades y contradicciones, ahí dónde justamente existe un “problema”, para la humanidad ofuscada. Olvidos fundamentales que consisten en prohibir: buscar el principio de asociación de los productores absteniéndose de reprimir el acaparamiento y la especulación, los “crímenes del comercio” y de la bolsa que arruinan la economía; reconocer al “sexo débil” los mismos derechos que al más fuerte; excluir de los derechos del hombre el primer principio, el derecho al trabajo “sin el cual todos los otros son inútiles”, desviándose de “la unidad administrativa del globo” en beneficio de las rivalidades entre naciones. Cuán actuales son estas advertencias para nuestros políticos sometidos a los imperativos de la economía monetaria, de la competencia, de un “desarrollo” desprovisto de finalidad humana que, en los cálculos, “olvidan” simplemente los efectos catastróficos de sus decisiones. Transcribimos las críticas que Fourier, al inicio del siglo pasado, un hombre que atravesó los dramas de la Revolución y del Imperio, dirige a los filósofos desprevenidos del siglo XVIII: “Los filósofos tienen la extraña propiedad de olvidar los problemas fundamentales de cada ciencia; es una irreflexión metódica ya que generalmente recae sobre las cuestiones primordiales”. El lugar y la función de la utopía están precisamente muy indicados en estas omisiones políticas y filosóficas. Es a ésta a quien se le plantean de nuevo los “problemas fundamentales”, los verdaderos problemas de la vida. Compensar el olvido, reparar la irreflexión, esto es, podríamos decir retomando la célebre expresión de Roland Barthes, el “grado cero” de su escritura, de su estrategia. Al recuperar el recuerdo de lo que se ha olvidado es cuando la utopía empieza a deslizarse en el tejido de una realidad considerada impenetrable por la distensión de las mallas de su red. Dejar que se abra paso —la imagen es también fourierista— alguna “luz difractada”. Nuestra elección de utopías nómadas, después de haber dibujado los contornos, se ha fijado sobre los problemas de las costumbres y de las finalidades de la educación, ilustrándose con algunos retratos de personajes que, para nosotros, brillan en el cielo utópico —mis divinidades tutelares, mis santos de la utopía.


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