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RELACIONES ENTRE EL PODER JUDICIAL Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN LOS JUICIOS PARALELOS

Carlos Prat Westerlindh

Valencia, 2013


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A mis hijos In茅s y Pablo A mi esposa, M贸nica


Índice PRÓLOGO............................................................................................... 15 INTRODUCCIÓN.................................................................................... 21

CAPÍTULO PRIMERO

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y EL PODER JUDICIAL

I. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN............................................ 25 1. Sociabilidad e individualidad humana......................................... 25 2. Importancia del lenguaje para el desarrollo de la personalidad.... 29 3. Medios de información, sociedad y poder.................................... 35 4. Influencia de los medios de comunicación sobre los ciudadanos... 42 II. LA VERDAD PROPORCIONADA POR LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LA VERDAD PROPORCIONADA POR EL PODER JUDICIAL................................................................................ 45 1. El concepto de verdad. Las clases de verdad................................ 45 2. Formas de obtención de la verdad jurídica................................... 52 3. El hecho como origen de la verdad.............................................. 54 4. Primera aproximación a los juicios paralelos............................... 56 III. LA OPINIÓN DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN COMO OPINIÓN PÚBLICA........................................................................ 61 1. Sobre los distintos conceptos de opinión pública......................... 61 2. ¿Quien integra la opinión pública?.............................................. 67 2.1. La opinión de la “masa”, la opinión del Gobierno y la opinión de los Tribunales.......................................................... 67 2.2. La opinión pública como espacio intermedio de comunicación..................................................................................... 71 2.3. La opinión pública como opinión de los medios de comunicación.................................................................................. 74 IV. INFLUENCIA INTERRELACIONADA ENTRE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LOS PODERES DEL ESTADO..................... 79 1. Influencia de los medios de comunicación sobre las decisiones políticas estatales......................................................................... 79 2. Influencia de las decisiones políticas estatales sobre la actuación de los medios de comunicación.................................................... 87 3. El riesgo del populismo legislativo............................................... 90 4. Los medios de comunicación y los grupos sociales de presión...... 96 5. Influencia de los medios de comunicación y el poder judicial....... 98


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6. Influencia de los medios de comunicación sobre los jueces como personas encargadas de decidir.................................................... 99 6.1. Una tensión antigua y constante.......................................... 99 6.2. Influencia psicológica sobre los jueces y los miembros de un jurado.................................................................................. 101 6.3. Influencia social y normativa................................................ 117 6.4. Fundamento filosófico-científico de la libertad de voluntad en la decisión de los jueces................................................... 121 6.4.1. Dualismo y materialismo........................................... 121 6.4.2. Determinismo científico............................................. 123 6.4.3. El indeterminismo moral........................................... 126 6.4.4. El interaccionismo..................................................... 128 6.4.5. Nuestra posición: el juez decide libremente............... 130 6.5. Conclusión.......................................................................... 133 V. EL CONFLICTO ENTRE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y EL PODER JUDICIAL: EL JUICIO PARALELO.............................. 134 1. El interés informativo por la noticia judicial................................ 134 2. La noticia judicial y el juicio paralelo.......................................... 142 VI. JUSTIFICACIÓN DEL CONFLICTO: LA DEFENSA DE LOS JUICIOS PARALELOS.......................................................................... 152 1. La defensa de los juicios paralelos bajo el derecho a la libertad de expresión y derecho a la libertad de información......................... 152 2. No afectación al derecho a la dignidad humana, el derecho al honor, el derecho a la intimidad y el derecho a la propia imagen. 181

CAPÍTULO SEGUNDO

EL CONFLICTO EN EL ÁMBITO PROCESAL

I. LA INCIDENCIA DE LOS JUICIOS PARALELOS RESPECTO AL DERECHO A LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA.......................... 213 II. LA INCIDENCIA DE LOS JUICIOS PARALELOS RESPECTO AL DERECHO A LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA Y EL PRINCIPIO “IN DUBIO PRO REO”............................................................ 218 III. LA INCIDENCIA DE LOS JUICIOS PARALELOS RESPECTO AL DERECHO A UN JUEZ IMPARCIAL............................................. 231 IV. LA INCIDENCIA DE LOS JUICIOS PARALELOS RESPECTO AL DERECHO A UN JUICIO PÚBLICO............................................... 240 1. La publicidad de los actos del Estado como principio general...... 240 2. La publicidad en el proceso......................................................... 244 3. Limitaciones a la publicidad en el proceso................................... 254 4. El mantenimiento del orden público como límite a la publicidad. 257 5. La protección de los derechos individuales como límite a la publicidad........................................................................................ 260


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V. LIMITACIONES A LA PUBLICIDAD DURANTE LA FASE DE INVESTIGACIÓN DE LOS HECHOS DELICTIVOS.......................... 264 1. Características generales de esta fase procesal.............................. 264 2. El secreto genérico de las diligencias de investigación................... 270 3. Sujetos que tienen la obligación de guardar secreto..................... 283 4. Información de las diligencias instructoras.................................. 292 5. Objeto del secreto........................................................................ 307 5.1. Contenido del secreto sumarial............................................ 307 5.2. Protección de testigos y peritos............................................ 312 6. La declaración expresa de secreto sumarial.................................. 314 VI. LIMITACIONES A LA PUBLICIDAD EN EL JUICIO ORAL.......... 320 1. Características generales de esta fase procesal.............................. 320 2. Excepciones a la publicidad en el juicio oral. Regulación legal.... 325 3. La publicidad inmediata............................................................... 327 4. La publicidad mediata................................................................. 332 VII. LIMITACIONES A LA PUBLICIDAD EN LA FASE DE DECISIÓN E IMPUGNACIÓN.......................................................................... 339 1. El carácter secreto de la fase de decisión...................................... 339 2. La fase de impugnación............................................................... 342 2.1. Durante la vista del recurso................................................. 342 2.2. Durante la fase de decisión.................................................. 344

CAPÍTULO TERCERO

LOS JUICIOS PARALELOS EN EL DERECHO COMPARADO

I. SOLUCIONES ADOPTADAS EN EL DERECHO CONTINENTAL EUROPEO............................................................................... 353 II. SOLUCIONES ADOPTADAS POR EL DERECHO ANGLOSAJÓN: CONTEMPT OF COURT..................................................... 357

CAPÍTULO CUARTO

POSIBLES SOLUCIONES AL CONFLICTO ENTRE EL PODER JUDICIAL Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

I. INTRODUCCIÓN........................................................................... 369 1. Antecedente histórico; el delito de desacato................................. 369 2. ¿Es necesario un control en la actividad informativa de los medios de comunicación en sus relaciones con el Poder Judicial?..... 376 II. MEDIDAS GENERALES PARA PREVENIR LOS JUICIOS PARALELOS............................................................................................. 383 1. El sistema de autorregulación de los medios informativos........... 383 2. El sistema de heteroregularización............................................... 407


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2.1. El ejercicio del derecho de rectificación................................ 407 2.2. Garantizar el carácter secreto de las actuaciones penales..... 414 III. MEDIDAS COETÁNEAS ANTE EL RIESGO INMINENTE DE JUICIOS PARALELOS..................................................................... 415 1. La censura y el secuestro de las publicaciones.............................. 415 2. Las normas sobre policía de vistas............................................... 420 3. El amparo ante el Consejo General del Poder Judicial................. 424 IV. CONSECUENCIAS JURÍDICAS ANTE LA EXISTENCIA DE LOS JUICIOS PARALELOS..................................................................... 426 1. Justificación de una respuesta penal como consecuencia de los juicios paralelos........................................................................... 426 1.1. Necesidad de una respuesta penal........................................ 426 1.2. La existencia de causas de justificación................................ 448 2. Responsabilidad penal de los medios de comunicación................ 456 2.1. Responsabilidad en cascada................................................. 456 2.2. Responsabilidad penal cuando se trata de personas jurídicas....................................................................................... 477 3. Tipos penales aplicables para sancionar los juicios paralelos....... 492 3.1. Los delitos contra la Administración de Justicia................... 492 3.2. Los delitos contra el honor y su relación con los medios de comunicación...................................................................... 502 3.2.1. Importancia del contexto social en los delitos contra el honor..................................................................... 502 3.2.2. Clases de delitos contra el honor: injurias y calumnias. Lo inapropiado de la distinción......................... 504 3.2.3. La difusión pública de las noticias judiciales. Grabaciones videográficas y delitos contra el honor............ 510 3.3. Los delitos contra la intimidad su relación con el proceso penal.................................................................................... 513 3.4. Tipos penales en relación con la violación de secretos.......... 523 3.4.1. La infidelidad en la custodia de documentos y la violación de secretos....................................................... 523 3.4.2. La tutela penal del secreto sumarial. El delito de revelación de secretos sumariales..................................... 531 3.4.2.1. Introducción................................................ 531 3.4.2.2. Tipo objetivo............................................... 533 3.4.2.2.1. Concepto jurídico de secreto........ 533 3.4.2.2.2. Secretos públicos o privados........ 538 3.4.2.2.3. El secreto del sumario.................. 543 3.4.2.2.4. Sujetos activos del delito.............. 554 3.4.2.2.5. Acción típica de “revelar”............ 571 3.4.2.3. Tipo subjetivo.............................................. 575 3.4.2.4. Agravación consistente en causar grave daño a la causa pública.................................... 576


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3.4.2.5. Concursos: relaciones entre los arts. 418, 466 y 442 del Código Penal......................... 580 3.4.2.6. Deslealtad profesional de abogados y procuradores......................................................... 589 3.4.3. La violación del secreto de empresa; su relación con el proceso penal......................................................... 594 3.4.4. La violación de los secretos de Estado y su relación con el proceso penal.................................................. 596 V. EL JUICIO PARALELO Y LA JURISPRUDENCIA.......................... 599

CAPÍTULO QUINTO

SOLUCIÓN QUE SE PROPONE CONCLUSIONES GENERALES.............................................................. 611 BIBLIOGRAFÍA........................................................................................ 627


PRÓLOGO Una de las cuestiones que, tradicionalmente, ha acompañado a la Administración de Justicia es la relación con los medios de comunicación. Los asuntos de los que conocen los Tribunales se producen en la sociedad y muchos de ellos generan gran impacto en ella, por lo que es natural que, dentro de su importante función, los medios de comunicación informen del caso, de su desarrollo, del juicio, etc.; esto es, de todos sus pormenores. No hay duda que de esta manera los medios de comunicación llevan a cabo una doble función, por una parte, informar a los ciudadanos y, por otra parte, servir de sistema de vigilancia sobre la corrección en la aplicación del Derecho. Precisamente, uno de los pilares en los que se asienta un proceso para que sea denominado justo es en el principio de publicidad. Por ello, el secretismo ha de ser erradicado o, al menos, dejarlo reducido a lo más imprescindible, bien por razones de no perjudicar a la investigación o bien por razones intrínsecas al sujeto pasivo del delito y, esto sólo en relación con determinados delitos. La práctica romana conllevaba la publicidad de los juicios; sin embargo, tal idea fue borrándose con el tiempo y apareció el secretismo en la administración de justicia. Así, por ejemplo, en las Partidas (Partida III, Tít. XVI, Ley XXVI) se determina que el juzgador debe apartar al testigo a un lugar donde nadie lo oiga, y donde un escribano escriba lo que diga, de manera que ningún otro testigo pueda saber lo que dijo. La importancia del principio de publicidad procede de la época de la Ilustración, pues ya desde entonces se luchó contra una justicia secreta y se defendió la necesidad de la publicidad. En efecto, como es sabido contra el secreto y a favor de la publicidad se manifestaron los enciclopedistas y los revolucionarios franceses. Beccaria, en 1764, fecha de la primera edición de su libro De los delitos y de las penas (que se publicó como un libro anónimo), claramente defiende que “sean públicos los juicios y públicas las pruebas del delito, para que la opinión, que acaso es el sólo cimiento de la sociedad, imponga un freno a la fuerza y a las pasiones, para que el


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pueblo diga: nosotros no somos esclavos, sino defendidos”1. Y, en ese sentido, en el Comentario de Voltaire (publicado en 1766) a dicho libro2, compara el procedimiento criminal de los romanos con el suyo y afirma que “entre los romanos se oía a los testigos en público y en presencia del acusado, que podría responderles, interrogarles él mismo u oponerle un abogado. Este procedimiento era noble, franco, y respiraba la magnanimidad romana. Entre nosotros todo se hace en secreto. Un solo juez, con el escribano, oye a los testigos uno después de otro”. Unos años después, en 1780, Marat, publicó la Memoria que había presentado en un concurso, que fue su Plan de Legislación Criminal3, (posteriormente publicado como libro en 1790) —es decir, antes de convertirse en un implacable asesino—, en donde defendía que: “¿queréis que se castigue al crimen, que sea defendida la inocencia, respetada la humanidad y asegurada la libertad? Haced justicia en público. Lejos de las miradas del pueblo, es donde se emplean tan odiosos medios para llegar a la prueba de los delitos. En la oscuridad de los calabozos, es donde los infames satélites, disfrazados de malhechores, tienden lazos a un acusado y procuran ganar su confianza para hacerle traición. En las escondidas sombras de un calabozo, es donde magistrados inhumanos, olvidando la dignidad de sus funciones, se envilecen con las del delator, y para perder a estos desgraciados, emplean una astucia que no tiene escrúpulo de nada. En un tribunal secreto, es donde únicamente se ven jueces encarnizándose para perder a un inocente (…). Por lo tanto, todo delincuente debe ser juzgado a la faz del cielo y de la tierra”. La idea de que la publicidad era un principio esencial en los procedimientos criminales aparece en las ideas previas a la Revolución francesa y también en lo que posteriormente se va a consolidar, tanto en la Sexta Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos (las primeras 10 Enmiendas fueron ratificadas el 15 de diciembre de 1791), como en nuestra Constitución de 1812, en cuyo art. 302 se determina Beccaria, De los delitos y de las penas, trad. J.A. de la Casas, ed. preparado por J.A. Delval, Madrid, 1982, pág. 50. 2 Idem, pág. 154. 3 Marat, Principios de legislación penal, trad. A.E.L., Madrid, 1891, págs. 200-201. 1


Prólogo

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que “el proceso de allí en adelante será público en el modo y forma que determinen las leyes”. A pesar de ello, y debido a las numerosas vicisitudes ocurridas en España, lo cierto es que hasta 1881 la publicidad no se introdujo en el procedimiento criminal (sorprendentemente en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano francesa de 1789, no se incluye de forma expresa el derecho a un juicio público). Hoy día es un principio indiscutible que lo encontramos, entre otros lugares, en la Declaración Universal de Derechos Humanos, de 10 de diciembre de 1948 (art. 10); en el Convenio para las protección de los derechos humanos y de las libertades fundamentales (Roma), de 4 de noviembre de 1950 (art. 6); en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (Nueva York), de 19 de diciembre de 1966 (art. 14); en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea de 7 de diciembre de 2000, adaptada el 12 de diciembre de 2007 en Estrasburgo (art. 47); y, naturalmente, en nuestra actual Constitución de 1978 (art. 24.2). Partiendo, por consiguiente, del principio indiscutible de publicidad, sin embargo, el tiempo ha enseñado que también la publicidad puede tener, en ocasiones, su lado no deseable o, a veces, produce perjuicios difíciles o imposibles de reparar. Eso ocurre o puede ocurrir con los denominados “juicios paralelos”. Los juicios paralelos pueden producir efectos desastrosos, tanto en el acusado, como en la víctima, como en los jueces, e incluso en el impacto social y en la visión que los ciudadanos tienen respecto a la justicia que se imparte en la sociedad de la que forman parte. Evidentemente, tales efectos no se producen siempre, ni recaen sobre todos los antes indicados, en todos los juicios. La cuestión tiene mil caras y no siempre se presentan todas; y, siempre o casi siempre, algunas de ellas son invisibles, y responden a motivos totalmente ajenos al hecho que da razón al proceso. No es preciso recalcar la importancia de la libertad de expresión en un Estado de Derecho. No es posible un Estado de Derecho sin dicha libertad y dentro de ella sin la libertad de información. Es una necesidad del Estado de derecho su existencia, sin ella falta aquél. Igual ocurre en relación con el principio de imparcialidad de los jueces y con el principio de presunción de inocencia, que ampara a toda


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persona en tanto no haya sido declarada culpable por un Tribunal independiente e imparcial; sólo así puede hablarse de un proceso justo y un Estado de Derecho requiere ineludiblemente la existencia de un sistema de enjuiciamiento penal que dé lugar a que los procesos sean caracterizados de justos. En las relaciones entre la administración de justicia y la publicidad existen múltiples derechos afectados, por lo que es preciso indagar en ellos y en las tensiones que la interrelación de los mismos genera. Cuál o cuáles son los derechos afectados y, cuál o cuáles deben ser las medidas a adoptar, es lo que examina con toda profundidad Carlos Prat Westerlindh en este libro. Carlos Prat examina las distintas posibilidades para resolver las relaciones entre los medios de comunicación y los Tribunales, y considera que se puede optar bien por un sistema de autorizaciones concretas o por un sistema reglado. Al respecto advierte que “el sistema de autorizaciones implicaría que en el supuesto de recurrirse a una fuente judicial, el medio de informativo debería pedir una autorización al juez que está investigando el hecho o al Tribunal que está enjuiciando para difundir una información. El sistema reglado supondría establecer unas normas, que bien, prohíban de forma absoluta acudir a una fuente judicial o establezcan la forma en la que debe emitirse la noticia, lógicamente teniendo muy en cuenta la forma y el medio en que se va a difundir la noticia. El sistema de autorizaciones puede acercarnos a la existencia de una censura previa con los problemas que representa su presencia en un sistema constitucional democrático. El sistema reglado permisivo debería tener en cuenta las distintas formas de difusión de las noticias judiciales según las distintas clases de medios que existen. El sistema reglado prohibitivo quizá sea el más fácil de adoptar. Bastaría una norma que recogiera de forma expresa que no es posible la difusión de una noticia judicial emitida por la propia fuente (testigo, perito, juez, fiscal, …) mientras tenga lugar el enjuiciamiento del hecho”. En cuanto a los juicios paralelos, ha de tenerse en cuenta que no toda noticia sobre una materia sometida a investigación judicial lo es,


Prólogo

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por lo que Prat Westerlindh parte de definirlos mediante la conjunción de las notas siguientes: 1. La noticia en referencia a una actuación judicial se expone sesgada; se omiten hechos relevantes. 2. Los hechos objeto de la noticia son objeto de un procedimiento judicial en curso. 3. Existe una crítica a la actuación judicial con base en los datos expuestos de forma imperfecta, se manipula la información. 4. Se reitera, insiste y se ahonda en la noticia judicial manipulada, incluso por diversos medios informativos o formas de difusión de la noticia. A su parecer, los juicios paralelos encuentran su razón de ser en intereses políticos, y sobre todo económicos, que presiden la actuación de los medios de comunicación en las sociedades democráticas actuales. Los sistemas procesales que no garantizan efectivamente ciertas parcelas de secreto (ausencia momentánea de conocimiento de ciertos aspectos procesales, de investigación o de enjuiciamiento) favorecen el nacimiento de este tipo de procesos mediáticos. En nuestro país, el defectuoso, ambiguo e impreciso sistema de garantía del secreto sumarial favorece la formación de juicios paralelos, y consiguientemente un cuestionamiento y descrédito de la actuación de los jueces. Por ello propone una reforma de los arts. 301 y 302 de la LECrim. Pero, con ello no es suficiente, por lo que considera que es necesario reformar también el Código Penal, concretamente el art. 466. En esta investigación profunda sobre una materia intrincada, Carlos Prat Westerlindh estima que los mecanismos siguientes son insuficientes: – Considera ineficaces los mecanismos de autorregulación por parte de los propios medios de comunicación, a no ser que lleven aparejadas sanciones concretas. – Estima insuficiente el ejercicio del derecho de rectificación para suplir acciones tan graves como la presencia de un juicio paralelo. – A su juicio, existe una gran dificultad desde el punto de vista constitucional para la censura y el secuestro de publicaciones, en una sociedad en la que los canales de información son prácticamente incontrolables.


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– Considera que falta un desarrollo legislativo sobre las normas de policía de vistas, a los efectos de regular lo que no se puede difundir sobre las mismas (sobre esta cuestión el sistema anglosajón puede aportar soluciones interesantes). Y, además, destaca la inutilidad del llamado “amparo ante el Poder Judicial” por la emisión de noticias inveraces. De una manera ágil y sencilla, el autor nos va introduciendo en una materia que siempre es polémica y con muchas aristas. El libro que el lector tiene en sus manos es fruto de muchas horas de estudio y de reflexión, intentando buscar soluciones que, en ocasiones, parecen querer hacer redondo lo que es cuadrado. Sin embargo, con tesón ha ido examinando los derechos y sus fricciones para salir airoso y poder mostrarnos tanto los problemas como las posibles soluciones. Por lo que después de la lectura del libro y vistas sus proposiciones podemos decir que soluciones hay. Es cierto que en esta materia reina el escepticismo, esto es, que parece que se trata de un problema, grave, pero sin solución. Nada de eso, Carlos Prat Westerlindh se ocupa, con todo acierto, de enseñarnos que tal escepticismo no está justificado, que podemos ser capaces de resolver el problema. Por ello, les animo a leer el libro, a leerlo críticamente, para que sea interactivo. Así he tenido la satisfacción de hacerlo en múltiples ocasiones con mi discípulo Carlos Prat Westerlindh, pues afortunadamente hemos discutido a fondo todas las páginas de esta obra. Julio 2012 Jacobo López Barja de Quiroga


INTRODUCCIÓN Este trabajo pretende ofrecer diversas soluciones al conflicto que actualmente sostienen los medios de comunicación social y el Poder Judicial. El papel que desempeñan los medios informativos en la actualidad resulta especialmente relevante y trasciende más allá de la mera exposición de las noticias. La forma y el envoltorio de la noticia es tan importante como el contenido mismo de la información. Se busca el impacto informativo, se trata de llamar la atención para competir de una forma más eficaz en el “super-mercado” de los medios. El rigor informativo, la búsqueda de contraste de la información se relativizan, desvirtuando el verdadero sentido del derecho constitucional a difundir y recibir una información veraz. Ahora bien, el alcance de este derecho fundamental, y lo que ello representa para las sociedades democráticas actuales, hace que resulte especialmente difícil establecer límites entre el derecho a la información y otros derechos fundamentales como el derecho a la intimidad, al honor, el derecho a la presunción de inocencia y el derecho a ser sometido a un tribunal imparcial. Por otro lado, nos encontramos con el Poder Judicial. Se trata de uno de los poderes del Estado, con funciones bien delimitadas y precisadas a nivel constitucional y legal. La función de juzgar y ejecutar lo juzgado, atribuye a los jueces una capacidad de limitar la libertad ajena, que en el caso de los órganos jurisdiccionales penales, puede suponer aplicar penas privativas de libertad a aquellos que realizan conductas delictivas. Así, la investigación de los hechos delictivos se ha venido realizando de una forma secreta por cuanto se entiende que la publicidad de las actuaciones instructoras es perturbadora para el buen fin de la investigación. El enjuiciamiento de los hechos es público desde hace bastante tiempo. Ahora bien, el problema es que los medios de comunicación social han evolucionado conforme a la tecnología actual, mientras que el Poder Judicial se ha manteniendo anclado en fórmulas antiguas. Pese a que el Poder Judicial ha realizado avances en el campo de las nuevas tecnologías, los presupuestos básicos dónde encuadrar estas nuevas tecnologías de la información se mantienen bastante difusos.


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Esta obra intenta dar respuesta a la problemática relación de los medios de comunicación social y el Poder Judicial sobre una serie de ideas: – Los medios de comunicación social realizan una labor fundamental en las sociedades democráticas hasta el punto de ser ellos los verdaderos titulares de lo que conocemos como opinión pública. – Los medios de comunicación deben tener especial cuidado cuando informan sobre noticias judiciales ya que detrás de las mismas existen personas con derechos constitucionales de carácter fundamental y una institución estatal, el Poder Judicial, cuya imagen y funcionamiento eficaz es especialmente trascendente en una sociedad democrática. – Los medios de comunicación pueden cometer excesos deliberados en la difusión de la información. La manipulación de las noticias judiciales puede dar lugar a formar un juicio paralelo, que constituye la máxima expresión de tales excesos. En este trabajo se trata de delimitar y definir lo que constituye un juicio paralelo. – La presencia de un juicio paralelo afecta al derecho constitucional a ser sometido a un tribunal imparcial. Esto supone la necesidad de adoptar una serie de medidas legales para evitarlo. Ahora bien, se reconoce que el derecho constitucional a la libertad de expresión e información posee unos contornos muy extensos que hacen que las medidas sancionatorias que se pudieran adoptar contra los medios informativos sean bastante difíciles de aplicar en la práctica. La circunstancia de exención de la responsabilidad criminal relativa al ejercicio legítimo de derecho a informar podría operar en muchas ocasiones. – Ante este panorama legislativo y jurisprudencial, esta obra analiza distintas soluciones que se han adoptado ante el conflicto medios de comunicación social y Poder Judicial, optando por la necesidad de una reforma legal en el ámbito procesal, regulando nuevamente el secreto sumarial y estableciendo normas que regulen la presencia de los medios de comunicación en el juicio oral, además de proponerse una reforma legal en el ámbito penal modificando ciertos tipos penales relativos a la difusión de secretos e información sumarial.


Relaciones entre el poder judicial

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Con unas normas más claras y precisas en estos dos campos, los periodistas conocerán cuál es el campo de relación con los integrantes del Poder Judicial, y los Jueces y miembros de la Administración de Justicia, qué es lo que se puede y debe dar a conocer de las investigaciones y juicios que se están desarrollando. Quizá entonces, nos encontraremos ante una mejor la coexistencia entre los derechos fundamentales a la libertad de expresión e información y el derecho a ser sometido a un tribunal que la sociedad considere como imparcial.


CAPÍTULO PRIMERO

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y EL PODER JUDICIAL I. LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN 1. Sociabilidad e individualidad humana La intersubjetividad es una nota esencial en naturaleza humana. La sociabilidad humana es algo consustancial al hombre. El ser humano necesita de otros hombres para desarrollarse, necesita de otros conocimientos y de otras experiencias para comprender la realidad. Frente a la sociabilidad, y en constante tensión, se encuentra la individualidad. El hombre necesita reafirmar su individualidad frente al mundo y frente a los demás para confirmar su existencia. El hombre intenta compensar la individualidad con la sociabilidad, y a la inversa. Unas veces se otorga más importancia al componente social, los intereses comunes y las relaciones con sus semejantes, y otras veces se proclama la individualidad, su beneficio individual sobre los demás. Las posiciones ideológicas, políticas, religiosas o doctrinas sociales manejan estos dos criterios de una forma más o menos explícita. En ocasiones se decantan por la prioridad de lo personal, de lo individual, de lo íntimo, y otras ocasiones por lo común, lo social, o por el desarrollo de toda la humanidad. Se trata de una cuestión de medios y fines. La individualidad puede ser el medio para conseguir una humanidad mejor. Pero también el medio puede ser la sociabilidad, la intersubjetividad y las relaciones entre los hombres un mejor medio para conseguir un mejor desarrollo personal e individual. Las ideologías políticas se sitúan en la encrucijada de la sociabilidad e individualidad. En torno a la preponderancia de los fines o de los medios, sociales o individuales, giran la mayor parte de las ideologías sociales y políticas que se han sucedido a lo largo de la historia. Esto mismo tiene lugar en el campo normativo; las normas tienden a regular los medios, los fines, la prioridad de lo social o de lo individual. La normatividad obliga a preguntarse sobre la naturaleza de las normas, sobre su origen, en definitiva sobre su justificación.


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La preponderancia de un sistema más o menos social o individual se complica con una posición trascendental o no trascendental de la naturaleza humana. Es decir, en una concepción determinista o indeterminista del hombre, o lo que es lo mismo, en un reconocimiento o desconocimiento de la libertad. El clásico dilema filosófico del libre albedrío discurre a través de la historia, sin encontrar una solución. Se habla así del iusnaturalismo y del positivismo. Lo que se conoce como iusnaturalismo se representa por la existencia de un derecho natural. Es decir, en términos generales estas concepciones consideran que existe un “derecho revelado”, ajeno al derecho de los hombres. Existen pues, una serie de normas de contenido ahistórico que deben ser respetadas por los hombres. El discurrir de la historia hace que nos sean más o menos mostradas tales normas, y de ahí parte la positividad. Parece por tanto que iusnaturalismo conduce al determinismo, ya que el hombre estará condicionado y determinado por esas normas. Como dice WELZEL “En la idea del Derecho ‘natural’, la regulación humana de la conducta y el orden natural aparecen radicalmente separados (…). La idea del derecho natural sólo pudo desarrollarse en una época de crisis, en la que se había resquebrajado la unidad del mundo del espíritu y la que se había quebrantado tanto la fe religiosa tradicional como el orden político”1. Entonces se someterá al iusnaturalismo a la prueba empírica. Se dirá en contra del iusnaturalismo que ninguna argumentación iusnaturalista tiene más valor probatorio que el que se encuentra en sus fundamentos objetivos; la apelación a la naturaleza no añade un ápice a esta fuerza probatoria, y lo único que puede hacer es exponerla a la sospecha ideológica2. El positivismo toma como referencia la creación humana. La norma, como otros aspectos de la vida, ha sido creada por los hombres por lo que, tanto en su determinación y delimitación el ser humano es libre en fijar sus contenidos y ámbitos de aplicación. El positivismo parte de la norma ideada por el hombre, o como diría KELSEN, se

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WELZEL H., Introducción a la filosofía del Derecho (Trad. González Vicen), Montevideo, Uruguay, 2005, pág. 5. WELZEL H., Introducción…, op. cit., pág. 337.

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