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LEGITIMACIÓN Y REPARTO DEL PODER EN LA CONSTITUCIÓN MARROQUÍ

ABDELHAMID ADNANE Prólogo de D. MANUEL JOSÉ TEROL BECERRA

tirant lo b anch Valencia, 2010


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Proyecto de Excelencia: La Construcción del Estado Social en el Ámbito Autonómico y Europeo P07-SEJ-03112 Centro Euro-árabe de Estudios Jurídicos Avanzados de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

© ABDELHAMID ADNANE

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AGRADECIMIENTOS A la memoria de mi padre. A mi familia en Marruecos: mi madre y mis hermanos, gracias, porque este libro no hubiera visto la luz sin su calor, cariño, y sacrificio. A mi familia en España: Mº Carmen Vázquez, Manuel Terol, Saad Ziani, personas que me han arropado con su cariño, comprensión y apoyo incondicional. En el ámbito universitario, quisiera expresar mi sincero agradecimiento a mi maestro, el Catedrático Manuel José Terol Becerra, por su plena entrega y dedicación y por haberme trasmitido el rigor como valor esencial en la actividad investigadora. Asimismo hago extensivo mi más sincero agradecimiento a mis queridos compañeros por los ratos tan agradables que compartimos y por su apoyo continuo: Reyes Pérez Alberdi, María Holgado, Cecilia Pitt Martínez, Gabriele Vestri y Mª Antonia Gutiérrez Mates. Por último, expreso mi más honda gratitud a la Editorial Tirant lo Blanch por publicar este humilde trabajo. Gracia a todos ellos


Índice

Prólogo de D. Manuel José Terol Becerra .............................................

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Presentación ...........................................................................................

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Notas definitorias de la institución de la Bay’a ....................................

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PRIMERA PARTE APROXIMACIÓN HISTÓRICA Capítulo primero Arqueología del Estado Soltaní I. II. III. IV. V. VI. VII.

Marruecos pre-islámico: (época romana) ................................ Los Idrisíes (788-924) ................................................................ Los Almorávides (1055-1157).................................................... Los Almohades (1130-1269) ...................................................... Los Merénides (1217-1465) ....................................................... Los Saadíes (1520-1659)............................................................ Los Alauíes (a partir de 1667) ...................................................

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Capítulo segundo Antecedentes constitucionales I. Esfuerzos constitucionalistas a comienzos del siglo XX......... 1. La Asamblea de los notables ............................................... A. Noción de Notables ........................................................ B. Contexto histórico .......................................................... 2. La Bay’a de Muley Hafid ...................................................... 3. El proyecto de Constitución de 1908 .................................. A. La memoria constitucional anónima ............................ B. La memoria del Hady Eli Zneber .................................. C. El proyecto de Constitución de 1908 ............................ II. La experiencia constitucional rifeña ........................................ III. El protectorado .......................................................................... IV. El movimiento independentista o movimiento nacional ........ V. La Constitución in fieri .............................................................. 1. El Consejo Nacional Consultivo ..........................................

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Índice 2. La carta real de 1958 (8 de Mayo)....................................... 3. El Consejo Constitucional ................................................... 4. La Ley fundamental del 2 de Junio de 1961 .......................

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SEGUNDA PARTE MARCO CONCEPTUAL Capítulo primero Democracia y Teocracia I. II. III. IV.

Constitución marroquí y coordenadas democráticas .............. Reconocimiento constitucional de los partidos políticos ....... Partidos políticos y democracia ................................................ Los partidos políticos y la Teocracia marroquí........................ 1. Coordenadas teocráticas en la Constitución ...................... 2. Teocracia y partidos políticos..............................................

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Capítulo segundo Separación de poderes en el orden marroquí I. Notas sobre el principio de separación de poderes ................. II. Naturaleza del Estado y separación de poderes ...................... III. Realidad político-constitucional de la separación de poderes en Marruecos .............................................................................

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Capítulo tercero la articulación del poder. El instituto de delegación I. Notas teóricas ............................................................................ 1. Concepto, utilidad y equilibrio en la delegación ................ 2. Efectos de la delegación ...................................................... II. Teoría y práctica de la delegación en el sistema marroquí ..... 1. Marco teórico de la delegación según el Mawerdi ............. A. Delegación en los visires ................................................ B. Delegación del poder de juzgar ..................................... 2. Delegación en el Marruecos pre-colonial ........................... 3. El Paréntesis del Protectorado ............................................ 4. Periodo postcolonial-preconstitucional .............................. 5. Efectos de la delegación en el caso marroquí ....................

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Índice

TERCERA PARTE DISPOSITIVO ORGÁNICO Capítulo primero El Monarca I. Estatuto del Monarca ................................................................ 1. La sacralidad de la persona del Rey.................................... 2. La sucesión en el Trono ....................................................... II. Materias constitucionales reservadas al monarca ................... 1. Nombramiento en los cargos civiles y militares ................ 2. Función diplomática ............................................................ 3. Articulación de la soberanía popular .................................. 4. Promulgación de las leyes ................................................... 5. Presidencia de otros Consejos ............................................. 6. Función judicial ................................................................... 7. Declaración del estado de excepción .................................. 8. El Emirato ............................................................................ A. Representante Supremo de la Nación ........................... B. Garante de la perennidad y de la continuidad del Estado .....................................................................................

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Capítulo segundo Monarca, Parlamento y la función legislativa I. Ojeada histórica sobre la potestad legislativa .......................... II. Parlamento y función legislativa en la experiencia marroquí. 1. Bicameralismo en el Estado constitucional ....................... 2. El bicameralismo en el Estado marroquí ........................... 3. Tipo de bicameralismo ........................................................ A. Con relación a la producción normativa ...................... B. En cuanto a la función de control ................................. III. Composición del Parlamento Marroquí ................................... IV. Atribuciones del Parlamento..................................................... 1. Atribuciones clásicas ........................................................... A. La función legislativa ..................................................... B. Función presupuestaria ................................................. C. Función de control del Gobierno .................................. a. Las preguntas parlamentarias ................................. b. Las comisiones de investigación .............................. c. La moción de advertencia ........................................ D. Instrumentos de control mayor ..................................... a. La iniciativa de origen parlamentario ..................... b. La iniciativa de origen gubernamental....................

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Índice 2. Nuevas concepciones del parlamento marroquí ................ V. El Monarca y la Función Legislativa ........................................ 1. Petición de la segunda lectura............................................. 2. Caso de la disolución del parlamento ................................. 3. “Estado de excepción” ......................................................... A. El rey legislador en caso de excepción .......................... a. Fundamento del poder legislativo del Rey durante el estado de excepción .............................................. b. Condiciones para la declaración del Estado de excepción ...................................................................... B. Algunas notas sobre la experiencia marroquí .............. 4. Periodo de transición ........................................................... 5. Expiración del mandato parlamentario .............................

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Capítulo tercero Monarca, Gobierno y la función ejecutiva I. La Constitución del Gobierno, prerrogativa esencialmente regia ............................................................................................ 1. Nombramiento del Primer Ministro ................................... 2. Designación y revocación de los demás miembros del gobierno .................................................................................... 3. El parlamento y la investidura del gobierno ...................... II. El Rey y la función ejecutiva ..................................................... 1. La presidencia del Consejo de Ministros ............................ 2. “Estado de excepción” ......................................................... 3. Organización de los ministerios .......................................... 4. El Rey “guía” del Gobierno.................................................. A. Mensajes regios .............................................................. B. El Rey y el programa gubernamental ...........................

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Capítulo cuarto El Rey y la Función Judicial I. Recapitulación ...........................................................................

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CUARTA PARTE LA CONSTITUCIÓN. CONCEPTO Y FUNCIÓN Capítulo primero Tipología constitucional y materia de la Constitución I. Tipología constitucional ............................................................

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Índice 1. Concepto Racional Normativo ............................................ 2. Concepto histórico-tradicional............................................ 3. Concepto sociológico ........................................................... II. Naturaleza de la Constitución marroquí .................................. 1. El supuesto constitucional .................................................. 2. La fórmula organizacional ..................................................

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Capítulo segundo Creación de la Constitución (El poder constituyente) I. Constitución marroquí y asamblea constituyente ................... II. Rechazo de la asamblea constituyente .....................................

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Capítulo tercero Supremacía y Rigidez constitucional ................................................

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Capítulo Cuarto Protección de la Constitución I. Organización del Consejo Constitucional ................................ II. Atribuciones del Consejo Constitucional ................................. 1. Competencias jurisdiccionales ............................................ 2. Competencias de naturaleza consultiva ............................. III. Naturaleza del Consejo Constitucional .................................... VI. Observaciones sobre Control de Constitucionalidad en Marruecos ...............................................................................................

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Conclusiones ..........................................................................................

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Prólogo

El mundo arabo-musulmán y el occidente cultural son distintos, nada se descubre diciéndolo. Amos mundos, como todos, está recorridos por contradicciones internas que, no obstante, aparentan ser más intensas en el primero que en el segundo. No en balde, los países arabo-musulmanes, como sostiene Yadh Ben Achour, se debaten entre la adhesión a su herencia intelectual y cultural, de un lado, y la modernidad, de otro. Mientras que esta última, sustentada en la racionalidad, ha servido de sostén, a su vez, al occidente cultural durante los últimos trescientos años. En otros términos, así como Europa y América han acudido a cosmovisiones de diversa naturaleza para explicar lo ajeno al ser humano e incluso su propia esencia, no ha sido este el caso del mundo arabo-musulmán que se ha sustentado sobre una suerte de tradición presidida por la religión islámica como cosmovisión. Religión musulmana que, como sostiene Fátima Mernissi, se muestra arraigada en los actos más triviales de la vida: lavarse, comer, vestirse, etc. De tal modo que, cabe completar el juicio de la autora citada, el islam concluye por hacerse permanentemente visible en lo social. Mientras que en el occidente cultural la religión pugna por escapar de la esfera colectiva para manifestarse vívidamente en el ámbito más íntimo de cada persona, no obstante el culto, ha de añadirse. La profesión de fe islámica que, silenciosamente, expresa la mujer musulmana cuando decide cubrir en público sus cabellos con un velo contrasta, por ejemplo con el enunciado del artículo 16.2 de la Constitución española vigente. El cual, recuérdese, afirma que nadie puede ser obligado a declarar sobre su religión. A la mujer musulmana que, orgullosa de serlo ha convertido el velo en un signo de identidad religiosa, poco o nada le importa el empeño de la Constitución por protegerla frente a posibles atentados a la intimidad de sus sentimientos religiosos por los poderes públicos españoles y por particulares.


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Naturalmente que las Constituciones respectivas son fruto de tales planteamientos. En Europa y América responden, casi exclusivamente a la categoría racional normativa, definida por el maestro García Pelayo como la norma escrita establecida de una sola vez, y en la que de manera total, exhaustiva y sistemática se establecen las funciones fundamentales del Estado y se regulan los órganos, el ámbito de sus competencias y las relaciones entre ellos. Sólo el caso inglés responde al concepto distinto de Constitución histórico-tradicional, identificable como la suma o resultante de decisiones parciales, tomadas según van surgiendo los acontecimientos o presentándose las decisiones, en palabras del citado autor. Lo cual, cabe añadir, arroja como resultado un conjunto normativo disperso, obtenido por aluvión y, no pocas veces, incompleto y hasta contradictorio, sin que nada ayude a solventar este pormenor. En definitiva, según resume García Pelayo, “al sistema —tan esencial y fundamental para la concepción racional de Constitución— se contrapone, pues, la historia; a la legalificación generalizadora de la realidad una ‘historificación’ fundamental de todos los pensamientos sobre el hombre, su cultura y sus valores. Ahora bien, la historia excluye la por esencia toda consideración generalizadora, pues es el reino de lo individua: sujetos de la historia son totalidades individuales (pueblos, naciones, etc.) a las que corresponden las notas de la singularidad y originalidad”. En el mundo arabo-musulmán las Constituciones son otra cosa. En Libia, el documento publicado el 2 de marzo de 1977, por el que se proclamaba el Establecimiento o Instalación de la Autoridad del Pueblo y se adoptaba para Libia el nombre oficial de Jamahiriya árabe del pueblo socialista”, dispone en su artículo 2 dispone que el Corán es la Constitución del Jamahiriya árabe del pueblo socialista. En los demás países ribereños del sur del Mediterráneo, Marruecos, Argelia, Túnez, Egipto, Líbano y Siria cuentan con Constituciones escritas que responden a la peculiaridad de declarar, de un modo u otro, la confesionalidad islámica del Estado, con la única excepción del Líbano. Así, la constitución marroquí proclama en su art. 6 que “el Islam es la religión del Estado, el cual, garantiza la libertad de cultos”; y dispone en su art. 19.1 que “el Rey (...) asegura la observancia del Islam y la


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religión”. Similar es el tratamiento de la cuestión religiosa en la Constitución argelina, pues prescribe su art. 2 que “el Islam es la religión del Estado”; y prohíbe en su art. 9 “prácticas contrarias a la moral islámica”. Por su parte, la Constitución tunecina destina su art. 1 a proclamar que “Túnez es un Estado libre, independiente y soberano, cuya religión es el Islam; declaración esta que completan sus artículos 38 y 40 exigiendo que la religión del Presidente de la República sea el Islam. La Constitución egipcia declara en su art. 2 que el “Islam es la religión del Estado y el árabe su lengua oficial. Los principios de la Ley islámica constituyen la fuente principal de legislación”. Y, en parecidos términos, se manifiesta la Constitución siria cuyo art. 3.1 establece que la religión del Presidente de la República tiene que ser el Islam”; ocupándose el art. 3.2 de añadir que “la jurisprudencia islámica es la fuente principal de legislación”. Tales invocaciones de las citadas Constituciones al islam concluyen por incorporar en aquellas los contenidos de éste, si no de forma directa e inmediata por la vía indirecta de su interpretación respectiva conforme a los dictados de la religión. Este es el caso marroquí, en donde la prohibición constitucional de prácticas contrarias a la moral islámica conduce inevitablemente a interpretar los derechos fundamentales que proclama desde una perspectiva musulmana. He aquí una peculiaridad sobresaliente de dichas Constituciones, nacidas acaso con la pretensión de ser racionales normativas y que, a la postre, devienen condicionadas por un elemento extraño a la racionalidad. En lo que importa aquí debe tenerse presente, además, la presencia, en algún caso, de textos o de prácticas no escritas complementarias de las Constituciones a las que viene haciéndose referencia. Así sucede con la Constitución de Marruecos, que no se reduce al texto escrito que, con ese nombre, entró en vigor el 3 de septiembre de 1962 y fue reformada en 1970, 1972, 1980, 1992 y 1996. Junto a ella se da cita cuando menos una institución de naturaleza consuetudinaria que completa esa norma y cuyos orígenes se remontan a los primeros años del islam. Según cuenta Fátima Mernissi, siguiendo la información que proporcionan de cerca a Mohamed Tabari y a Hira Hisham, Ma-


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homa murió un lunes pero no fue enterrado hasta el miércoles, pues todos estaban muy ocupados en el asunto de su sucesión. En el 632, en Medina, convivían en un clima de gran rivalidad dos grupos de musulmanes, los muhayirun (llegados de la Meca) y los ansar (originarios de Medina). Cuando se supo la muerte del profeta del islam los ansar convocaron una reunión urgente de los principales jefes de clan en una especie de almacén, para proceder a la designación de sucesor de Mahoma, Abu Bakr y Omar discípulos suyos y firmes candidatos a ocupar el puesto ni siquiera fueron avisados cuando un hombre entró en la mezquita y dijo que los Ansar se habían reunido y estaban prestando juramento a Saad hijo de Obeida. Entonces Abu Bakr y Omar salieron dejando sólo el cadáver del profeta del islam y fueron al almacén donde se dilucidaba el porvenir de la comunidad musulmana. Allí los ansar propusieron la designación de dos jefes, uno suyo oro de los muhayirun. Con eso hubiera fracasado el proyecto de Mahoma de acabar con los vasallajes y cabecillas tribales para construir la Umma o comunidad única de musulmanes. Sus dos mejores amigos, compañeros y discípulos no renunciaban a la idea. De modo que tomó la palabra Omar para refiriéndose a Abu Bakr decirle: “extiende tu mano y recibe nuestro juramento”, éste replicó que debía ser Omar quien extendiese la suya y recibiese el juramento de todos. Sin embargo Omar cogió la mano de Abu Bakr y e prestó juramento. Al parecer cuando se propagó la noticia por Medina acudió toda la población y en el tumulto Saad, hijo de Obeida, estuvo a punto de que lo pisoteasen y lo matasen. El juicio de Fátima Mernissi es muy duro: “Así fueron los primeros pasos del islam a la muerte del Profeta, un proceso en el que solo están implicadas las élites, que negocian, por supuesto, en función de los intereses en juego”. En cualquier caso, lo que importa aquí es que se trata de la primera Bay’a. En Marruecos, la Bay’a o juramento de fidelidad es el cauce legal para la entronización del monarca, quien jura ante los notables del reino que actuará como imán legítimo de los creyentes. La referencia al elemento religioso ha sido y sigue siendo una constante usada para fundamentar cualquier decisión política de calado y toda pretensión detentadora del poder. Ni siquiera la discontinui-


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dad dinástica ha significado nunca un cambio en el proceso de legitimación política del poder en términos teocráticos. Si se analiza el periodo preconstitucional y examina el conjunto de fuerzas que tuvieron importancia en el pasado, puede observarse un proceso susceptible de denominarse «re-constituyente», que propició, a partir de la Constitución de 1962, la vertebración de Estado híbrido, en tanto que dotado de una maquinaria cuyo funcionamiento no depende sólo de la Bay’a. Pues la Constitución marroquí se propuso conjugar y sistematizar dos principios distintos, de una parte, la Bay’a misma, generadora del poder y conformadora de la unidad política. Estatal, de otra, la decisión política que, de suyo, encierra la Constitución sobre el modo de existir y actuar este ser. La operación pretendía convertir al sistema marroquí en un lugar de encuentro entre de dos filosofías antagónicas (la musulmana y la occidental). De ahí la complejidad de un sistema que pretende ser sintético pero que, a despecho de lo previsto, deviene en vertiginoso, y que ha sido calificado de inacabado, en cuanto a normación y racionalización de este conglomerado. No obstante, cabe un análisis del mismo desde categorías ajenas a las construidas desde la ciencia del Derecho Constitucional occidental. De modo que cabe advertir en el «núcleo constitucional» marroquí dos elementos, las consignas de cuño ontológico calificables como «supuestos constitucionales», y las decisiones políticas susceptibles de denominarse «fórmulas organizativas» concretizadas en una formas de hacer jurídico. En la interpretación del texto constitucional no es aconsejable escindir las consignas ontológicas de las fórmulas organizativas. La discriminación puede hacerse por exigencias metodológicas o expositivas, pero la lógica jurídica aconseja contemplar el «orden constitucional» marroquí como un todo, cuyas partes sólo adquirirían plena virtualidad una vez enfocadas desde sus coordenadas. La inclusión de estos dos elementos en un texto al que se le supone naturaleza jurídica evita tachar la Constitución de nominal porque su aplicación quede supeditada a las decisiones de un factor extra-constitucional. Las partes del orden constitucional marroquí no son elementos separables cuya suma produzca la Constitución,


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sino de momentos que se integran en una unidad, que adquieren significado en el seno de ella y que se condicionan mutuamente, de modo que la modificación en la estructura parcial de cada uno de ello produce sistemáticamente una transformación en la de las demás partes integrantes y, por consiguiente, en la estructura total. Este orden constitucional no es una suma inconexa de órganos e instituciones sino estructurados. No es un conjunto de compartimientos estancos y aislados por tanto, sino una totalidad ordenada, una estructura general, en la que las partes integrantes se unen y cohesionan por un condicionamiento recíproco. A este propósito, debe tenerse en cuenta que la Bay’a es el origen de una variada gama de funciones cuyo ejercicio es conferido al Emir, quien, se erige así en paradigma de un poder unificado. De manera que la Constitución no divide el poder sino que asigna a distintos órganos el ejercicio de cada una de estas funciones. A cuyo propósito interesa destacar además que la facultad de ejercer cualquiera de las mismas trae causa de una delegación regia a tal efecto (en el Parlamento, en el Gobierno, y en la autoridad judicial). La carta constitucional describe este fenómeno en su totalidad, identificando las funciones que se delegan y en qué instituciones, que no personas, al tiempo que define cómo se interrelacionan tales instituciones entre sí. De todo ello trata este libro de Abdelhamid Adnane, una sola frase espigada del mismo interesa a traer a colación para ilustrar sobre el modo de razonar y de expresar el autor sus ideas. Dígase, a la luz cuanto antecede, aunque sea escasa, si no es un artesano que esculpe con cuidado su obra las siguientes palabras, nada hueras, plenas de significado: “La Bay’a, pues, no existe por su corporeidad constitucional sino por ser actual. Es decir, porque de modo permanente e ininterrumpido, participa, eso sí, por el conducto constitucional que democratiza la delegación, en la realización de los actos estatales. Pues si el Estado se manifiesta y cobra existencia en virtud de las funciones fundamentales (de soberanía), la Bay’a se hace actuante y se actualiza a través de la operatividad de la lógica rectora de estas funciones fundamentales (legislativa, ejecutiva, jurisdiccional),


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ora en su ejercicio directo (parte no delegada o en las situaciones excepcionales) ora en su ejercicio delegado”. Claro que aprehender la plenitud del significado que encierra esta cita ha de leerse el libro con la atención que merece la meditación reposada del investigador. Sevilla, diciembre de 2010

MANUEL JOSÉ TEROL BECERRA


Presentación

Con objeto de alcanzar un buen grado de comprensión de un sistema constitucional concreto, se revela imprescindible preludiar dicha labor por un estudio del concepto constitucional operante. El análisis de la ordenación jurídica de la forma islámica de organización política en general y del Estado marroquí en particular, no escapa a esta realidad metodológica. Sin embargo, tanto en aras de aproximar al lector occidental a ciertas instituciones jurídicas de índole tradicional como por consideraciones metodológicas impuestas por la peculiaridad y la naturaleza del objeto de estudio, proponemos diferir la tarea de indagar en el concepto de Constitución en Marruecos a la última parte del presente trabajo. Con el mismo prurito, y a título introductorio, hemos optado por esclarecer una de las instituciones que fundamentan el sistema de gobierno musulmán y que sigue marcando la realidad políticoconstitucional marroquí, esfuerzo que permitirá, es nuestro deseo, arrojar luz y claridad sobre la articulación del sistema marroquí. La institución de la Bay’a, objeto de la parte introductoria, reviste un carácter trascendente tanto para la definición del Estado musulmán como para la determinación de su naturaleza jurídica, ya que constituye la esencia de su existencia jurídico-política y la premisa de su estructuración y articulación normativa. Su análisis doctrinal ha sido objeto de estudios teológicos casi carentes de alcance constitucional, o bien había que buscarlo, debido a su confusión con la institución del Califato, en la doctrina califal. Es patente que resulta difícil hablar de la primera sin aludir a la segunda, pero cada una tiene un estatuto jurídico independiente. La legitimidad es la premisa mayor de la justicia. Es el justificante del derecho a gobernar. El Corán no es parco en este tema. Ha reservado a la institución de la Bay’a varios textos cuyo contenido se repite con bastante recurrencia resaltando su naturaleza contractual, y prescribiendo, por ello, la obligatoriedad de su cumplimiento y el respeto de sus efectos. De lo dicho se revela,

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