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Esta obra se centra en dicho documental, en la valiosa aportación de Gilberto Bosques a la diplomacia mexicana, circunscrita en uno de los períodos más álgidos de la Europa contemporánea, la Segunda Guerra Mundial, precedida de la Guerra Civil en España. La derrota de la República española y el ascenso de Francisco Franco seguida de su encarnizada persecución en contra de los republicanos españoles, así como el inminente panorama de guerra que se avecinaba eran seguidos de cerca por el general Cárdenas, quien instruyó a Gilberto Bosques, Cónsul general de México en París entre 1939 y 1943, apoyar a la causa republicana ofreciendo asilo a los refugiados políticos españoles que llegaran a Francia. Al estallar la guerra en Europa, el Estado mexicano ofrecería asilo no únicamente a la causa republicana, sino a los perseguidos y refugiados alemanes, austriacos, italianos, polacos… quienes encontraron asilo, protección y refugio en México. Visa al paraíso, rinde homenaje a un mexicano ejemplar, a la vez que acerca al lector las nociones jurídicas del Derecho de asilo, sus concepciones, historia; así como el recuento de la valiosa aportación de México a la diplomacia.

cine y derecho/cinemateca

Visa al paraíso es un documental dirigido y producido por Lillian Liberman, que muestra la vida, obra y aportación de Gilberto Bosques Saldívar, profesor, revolucionario, periodista y diplomático mexicano.

VISA AL PARAÍSO

cine y derecho/cinemateca

VISA AL PARAÍSO FERNANDO SERRANO MIGALLÓN NORMAN JONATHAN WOLF DEL VALLE

cine y derecho • cinemateca


VISA AL PARAÍSO


COMITÉ CIENTÍFICO DE LA EDITORIAL TIRANT LO BLANCH María José Añón Roig

Javier de Lucas Martín

Ana Cañizares Laso

Víctor Moreno Catena

Catedrática de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia Catedrática de Derecho Civil de la Universidad de Málaga

Jorge A. Cerdio Herrán

Catedrático de Teoría y Filosofía de Derecho. Instituto Tecnológico Autónomo de México

José Ramón Cossío Díaz

Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y miembro de El Colegio Nacional

Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot

Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Owen Fiss

Catedrático emérito de Teoría del Derecho de la Universidad de Yale (EEUU)

José Antonio García-Cruces González

Catedrático de Derecho Mercantil de la UNED

Luis López Guerra

Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Carlos III de Madrid

Ángel M. López y López

Catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla

Marta Lorente Sariñena

Catedrática de Historia del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid

Catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Carlos III de Madrid

Francisco Muñoz Conde

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla

Angelika Nussberger

Jueza del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Catedrática de Derecho Internacional de la Universidad de Colonia (Alemania)

Héctor Olasolo Alonso

Catedrático de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario (Colombia) y Presidente del Instituto Ibero-Americano de La Haya (Holanda)

Luciano Parejo Alfonso

Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid

Tomás Sala Franco

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Valencia

Ignacio Sancho Gargallo

Magistrado de la Sala Primera (Civil) del Tribunal Supremo de España

Tomás S. Vives Antón

Catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia

Ruth Zimmerling

Catedrática de Ciencia Política de la Universidad de Mainz (Alemania)

Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales


VISA AL PARAÍSO

FERNANDO SERRANO MIGALLÓN NORMAN JONATHAN WOLF DEL VALLE

CINE Y DERECHO

cinemateca tirant lo blanch Ciudad de México, 2019


Copyright ® 2019 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch México publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com/mex

Director de la Colección:

Javier de Lucas

Catedrático de Filosofía del Derecho Coordinador:

Mario Ruiz Sanz

Profesor Titular de Filosofía del Derecho

© Fernando Serrano Migallón Norman Jonathan Wolf del Valle

© EDITA: TIRANT LO BLANCH DISTRIBUYE: TIRANT LO BLANCH MÉXICO Río Tiber 66, Piso 4 Colonia Cuauhtémoc Delegación Cuauhtémoc CP 06500 Ciudad de México Telf: +52 1 55 65502317 infomex@tirant.com www.tirant.com/mex/ www.tirant.es ISBN: 978-84-1313-643-1 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor lea, en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf


Índice

Visa al paraíso........................................................................................................ 9 FICHA TÉCNICA................................................................................................ 9 1. Concepciones del Derecho de Asilo................................................................. 11 2. Nociones Jurídicas del Derecho de Asilo......................................................... 17 3. México y el asilo.............................................................................................. 35 4. Narración de un asilo particular...................................................................... 45 5. Un documental vuelto libro............................................................................ 47 6. Bosques y la Revolución.................................................................................. 49 7. Bosques, periodista......................................................................................... 53 8. Bosques, diplomático...................................................................................... 57 9. La protección del Estado Mexicano................................................................ 65 10. México ante el refugio judío............................................................................

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11. El destierro germanófono en México.............................................................. 91 12. Refugio del resto de Europa............................................................................ 93 13. Conclusiones................................................................................................... 95 14. Referencias...................................................................................................... 97 Anexo 1.................................................................................................................. 101 Anexo 2.................................................................................................................. 107


Visa al paraíso

FICHA TÉCNICA Título original

Visa al paraíso

Dirección, investigación, guión, producción

Lillian Liberman

Edición

Lucrecia Gutiérrez Maupomé

Protagonista

Gilberto Bosques

Historiadores

Pedro Castro, Alberto Enríquez Perea, Friedrich Katz, Luis Prieto Reyes, Fernando Serrano Migallón, Pablo Yankelevich

Testimonios

Rita Benin, Claudia Bodek, Laura Bosques, Rafael del Castillo, Roberto Civera, Cecilia Elío Bernal, Concepción Fernández Lozano, Flory Klapp, Sara Rallo, Concepción Ruiz-Funes, Fernando Serrano Migallón, Nuria Simarro, Nelly Wolf, Leo Zuckermann

Música original

Jacobo Liberman

Fotografía entrevistas

Jorge Barajas

Fotografía entrevista Don Gilberto Bosques

Oscar Palacios

Iconografía

Laura Bosques, Eric Saúl, Lillian Liberman

Diseño de pista sonora

Nerio Barberis y Santiago Arroyo

Postproducción

ENTERAPOST, Pedro de la Garza y Ulises Jiménez

Asesoría histórica

Luis Prieto Reyes


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Fernando Serrano Migallón y Norman Wolf del Valle

Producida con el apoyo de

Producciones Nitya, Lillian Liberman, Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad, Shottama, Bambú Audiovisual y Entera Post

País

México

Año

2010

Género

Largometraje documental

Duración

109 minutos

Idioma

Español


1. Concepciones del Derecho de Asilo

Múltiples razones e infinidad de causas hacen que algunos individuos cuestionen el status quo de sus Estados de origen o en los que tienen su residencia. En estas condiciones se ven precisados a solicitar protección a otra autoridad, buscando abrigo fuera de la jurisdicción territorial del Estado al que pertenecen, si es que éste no puede o no desea protegerlos y garantizarles el respeto a sus derechos esenciales: vida, integridad física, libertad y justicia. El perseguido puede buscar, entonces, la protección contra la arbitrariedad del poder, a sabiendas que la comunidad internacional tiene interés por protegerlo. Esta imposibilidad técnica de protección “extraterritorial” tiene una amplia justificación histórica y ha sido desde siempre un tema central del Derecho Internacional. El argumento principal contra la extensión de tal protección ha sido la soberanía nacional. Sin embargo, la comunidad internacional ha desarrollado ciertas reservas legales que le permiten pronunciarse, basándose en su propio sistema jurídico, sobre el peligro en que se encuentra un individuo sujeto a otro sistema y otorgar así una protección al mismo. La institución jurídica mediante la cual tal posibilidad se ha manifestado se conoce como Asilo y la regulación jurídica del mismo como Derecho de Asilo. Si bien en cierto sentido los alcances del asilo se han limitado, también lo es que su estructura legal ha crecido no sólo nacional sino internacionalmente. Hoy día, las condiciones para su ejercicio han sido materia de múltiples acuerdos internacionales que han sido suscritos como parte de las reglas de convivencia entre las naciones. Desde un punto de vista genérico el diccionario de la Real Academia Española define la palabra “asilo” como lugar privilegiado de refugio para los perseguidos. Algunos autores como José Agustín Martínez Viadamon-


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te dan definiciones más amplias: “El Derecho de Asilo es de origen griego. Esto puede asegurarse con cierta certeza si comprobamos que la moderna concepción del Derecho de Asilo coincide, en lo esencial, con lo que los griegos de la época primitiva denominaban de la misma manera. El vocablo griego empleado sslos con la partícula privativa ‘a’ agregada, significa ‘inviolable’ o ‘indespojable’; por antonomasia ‘refugio inviolable’ o sea lugar en que el hombre perseguido puede encontrar amparo contra sus perseguidores. Este era el concepto griego, tan generosamente ampliado que llegó a convertir ciudades, bosques y territorios en lugares de refugio en los que se ocultaban los criminales fugitivos de la justicia para escapar a su acción punitiva.” Francisco José Figuerola dice que violar el asilo, significaba para los antiguos: “una profanación cuya consecuencia inmediata era una pena. Los perseguidos, veían de esta consecuencia directa de la inmunidad de las iglesias o templos, en virtud de la cual los sujetos criminales que se refugiaban en ellas, no podían ser extraídos por la fuerza. De manera que es el recinto sagrado en donde se cobijaban los criminales y los deudores, no pudiendo ser sacados por la fuerza…” Por su parte, Carlos Augusto Fernandes, tratadista y diplomático portugués, señala que el asilo es “una consecuencia de la libertad del hombre y la necesidad de protegerlo contra la arbitrariedad y la violencia. Nace con la rebelión, la venganza o el crimen; es compañero del infortunio, de la expiación y de la piedad… Asilo, en su evolución filológica y semántica, viene de un vocablo griego que significa el derecho de alguien a apresar un barco extranjero, o su cargamento con el fin de resarcirse de los perjuicios sufridos causados por su propietario; al agregársele una a, el vocablo anterior pasó a designar la idea opuesta, o sea, el derecho de santuario.” En su origen, el asilo tuvo un carácter eminentemente religioso, pues los templos judíos, griegos y romanos fueron el lugar privilegiado de refugio para quienes pretendían sustraerse a la ley terrena; buscando, en cambio, la justicia divina. En la Edad Media, el asilo mantenía su carácter religioso, basado en el Derecho Canónico y con una finalidad fundamentalmente conciliatoria; se entendía como una prerrogativa del derecho natural para proteger a quien


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deseaba escapar de las prácticas punitivas, generalmente extremas en ese tiempo, ejercidas por la justicia. La Iglesia católica se adjudicaba la obligación de proteger al criminal e imponer su propia penitencia, pues consideraba que la rehabilitación se obtenía mediante el arrepentimiento. Si había que poner al inculpado bajo el juicio de la ley civil, la Iglesia condicionaba la entrega al trato humanitario para el delincuente, al que, por ejemplo, no se le podía condenar a muerte. En el mismo periodo, existió otro tipo de asilo, de carácter territorial; éste era otorgado por los señores feudales, los que muchas veces utilizaban a los refugiados como instrumento de negociación con otros poderes feudales. La crisis de la Iglesia medieval, resultado de la Reforma protestante, y el advenimiento de los Estados absolutistas provocaron que el derecho a otorgar el asilo pasara a ser facultad de la autoridad civil. Paulatinamente, el poder civil, a pesar de la resistencia de la autoridad religiosa, se afianzaría y se haría cargo de diversas funciones que hasta ese momento habían sido prerrogativas eclesiásticas, como la capacidad para conceder protección a los perseguidos de la justicia temporal. La organización de la justicia y la progresiva humanización de la acción penal también contribuirían a este cambio. Con ello el nuevo fundamento del asilo fue la soberanía de los Estados, postura que significó un conflicto con su antiguo sustento divino. El asilo constituyó una protección al perseguido por delitos comunes. No es sino hasta el siglo XIX que este amparo pretende otorgarse a quienes son buscados por delitos políticos. Se exceptuaban de la protección a los herejes o apóstatas, ya fueran acusados por delitos políticos o religiosos, en cuyo caso el Estado de refugio los devolvía inmediatamente a la nación de origen. Un delincuente común, en cambio, no representaba peligro y su protección no significaba problema para los gobiernos que otorgaban el asilo. Con la secularización, aquéllos que optaban por huir de la justicia, no contaban con la protección de los templos, y estaban obligados a hacerlo hacia otro reino, estado o nación. Se crea con ello la práctica del asilo territorial moderno, práctica de uso frecuente que llega a convertirse en


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costumbre, ya que la cercanía entre los países europeos lo facilitaba y lo convertía de una costumbre de índole religiosa, en una facultad temporal de los Estados soberanos. El asilo en su vertiente diplomática nace con el surgimiento del Estado moderno y por tanto, con la aparición de las misiones permanentes de un Estado en territorio de otro: las embajadas; las cuales como representaciones permanentes de un Estado territorio de otro, surgen a mediados del siglo XVII con la Paz de Westphalia (1648). Así, esta práctica deja de ser una cuestión entre Estado e Iglesia para pasar a formar parte del ámbito del Derecho Internacional; su origen de carácter consuetudinario se basaba en la inviolabilidad de la sede del embajador; se asumía que los actos y persona del jefe de una misión diplomática quedaban al margen de la jurisdicción de la autoridad local y llegó a considerarse a las embajadas como territorio extranjero; lo cual durante mucho tiempo se consideró como “extraterritorialidad”, concepto establecido por el célebre jurista holándes Hugo Grocio (1583-1645), acepción que desde sus orígenes fue sumamente debatida y que no acepta el derecho internacional contemporáneo. Esta posición se plantea con el fin de evitar que se viese como una intervención de un Estado en los asuntos internos de otro, así, se asimila el concepto de asilo diplomático con el territorial, constituyéndose como una modalidad de este último. No obstante, el sentido extraterritorial que se asignó antiguamente a las legaciones derivó en abusos en la práctica del asilo; los jefes de misión invocaron posteriormente la inviolabilidad de vehículos y de los anexos de la sede hasta llegar finalmente a la llamada franquicia de barrio, que extendía la inmunidad a toda la vecindad donde se encontraba la representación. Esto provocó que los delincuentes ordinarios utilizaran como guarida esas zonas. Ante la impunidad que se generaba, los gobiernos europeos restringieron el área de inmunidad a las embajadas y llegaron a suprimir el derecho de refugiar criminales. La protección a los perseguidos por motivos políticos surge con la difusión del liberalismo y los derechos del hombre. Con la Revolución Francesa, la institución del asilo se transforma. La Constitución surgida de ese movimiento concedía el derecho de asilo a los extranjeros desterrados de su patria a causa de luchar por la libertad en sus respectivos países. De este


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modo, la protección a quien huye de persecuciones por motivos políticos, raciales o religiosos, esto es, por razones al margen del delito del orden común, se convertirá en el objeto fundamental de este derecho. En el siglo XIX el amparo a los delincuentes comunes desaparece al mejorar los medios de impartición de justicia y otorgar mayores garantías a quienes incurren en delitos ordinarios; sin embargo, domina la idea de impedir su impunidad. El intercambio de criminales y la extradición son dos instituciones que consolidarían el concepto tradicional de asilo, es decir, el de contenido político, ya que la protección para el delincuente común pierde sentido pues no es congruente asilar a quien después tendrá que ser entregado a su país de origen. Curiosamente, extraditar era una práctica que al principio estaba reservada para el perseguido político, pues ésta significaba la protección entre monarcas para defenderse mutuamente de agentes desestabilizadores de sus gobiernos. A pesar de los preceptos liberales, el asilo no tuvo una evolución lineal en Europa, pues diversas disposiciones tendieron a limitarlo o suprimirlo a fines del siglo XVIII y durante el XlX. De hecho, los abusos en la protección de las embajadas a delincuentes comunes y la consideración de que el amparo al delito ordinario era un aliciente para cometerlo, contribuyó a la decadencia del asilo diplomático. Otro elemento que coadyuvó a ello fue la creencia de los internacionalistas de que el asilo era contrario al principio de soberanía de los Estados. En el caso de América Latina el derecho de asilo se empezó a aplicar al surgir las antiguas colonias españolas a la vida independiente. La endémica inestabilidad de sus regímenes, el cambio continuo en sus instituciones políticas y la presencia constante de gobiernos dictatoriales obligaron a los diversos Estados del subcontinente a observar la práctica de amparar a los perseguidos políticos. Al mismo tiempo que se fortalecen las causas políticas, los motivos raciales como razón para otorgar el asilo caen paulatinamente en desuso, sobre todo al generalizarse la abolición de la esclavitud; de manera similar, las causas religiosas como fuente de persecución también pierden vigencia con la universalidad de la libertad de cultos, esto incluso en los Estados confesionales.


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En síntesis, se entiende por asilo la protección de los individuos que son perseguidos por las autoridades de un Estado debido a supuestas violaciones al orden político y no por transgredir los principios éticos de la vida comunitaria; se aplica a quienes huyen dada su falta de afinidad con un tipo de régimen y la imposibilidad de vivir en él.


2. Nociones Jurídicas del Derecho de Asilo El asilo moderno comprende dos vertientes: la territorial y la diplomática. Por la primera se comprende la protección que concede un Estado en su territorio a sujetos perseguidos por motivos políticos en su país de origen. Su base es clara: la soberanía del Estado receptor. Los problemas en la delimitación del asilo territorial se presentan con los fenómenos de refugio masivo; la calificación del motivo político comúnmente es individualizado y requiere probar una razón real para otorgar el amparo, pero en el caso de los refugiados, se ha tenido que aceptar una consideración más amplia. El desplazamiento o huida de grandes contingentes humanos puede fundarse en el temor o riesgos de persecución y requiere considerarse, por prontitud, de modo colectivo y no caso por caso. Es así como hay que separar para su análisis el asilo territorial del refugio propiamente dicho, aunque sea común identificarlos. La definición y sustento jurídico del asilo diplomático, a diferencia del territorial, ha provocado controversias para su uso común; una definición aceptable, es la de Fernandes: “Institución jurídica, de Derecho Internacional general, destinada a garantizar, supletoriamente, la protección de los derechos esenciales de la persona humana, en momentos en que el Estado territorial no ejerce su función, ya sea por que no existe gobierno eficaz, de derecho o de hecho, ya porque los gobernantes toleran o fomentan una persecución injusta contra el individuo, poniendo en peligro actual o inminente, su vida, su integridad física o moral, o la libertad.” Al basarse en una derogación del imperio que el Estado territorial tiene sobre los individuos situados en su jurisdicción, el asilo diplomático cuestiona la capacidad de los sujetos sin inmunidad para recibir protección de otro Estado dentro de su propio país. Durante largo tiempo se apoyó en la idea


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de la extraterritorialidad de las representaciones extranjeras, de modo tal que se establecían fronteras jurídicas a la soberanía del Estado del asilado en su propio territorio. En el Derecho Internacional moderno se desecha la noción de extraterritorialidad de las misiones diplomáticas, para ser sustituida por la de inmunidad; con lo que al mismo tiempo se reafirma la soberanía de la autoridad local. Ahora se sigue la idea de inviolabilidad de la sede diplomática, que encuentra más sustento en la realidad. Sin embargo, esta situación no ayuda a fundamentar totalmente la práctica del asilo, pues no puede vincular la inmunidad con la capacidad de otorgar el asilo, ya que se puede argumentar que la inmunidad de jurisdicción no equivale a la falta de aplicación de las leyes penales del Estado territorial para sus nacionales, quienes aún situados dentro de una legación, no poseen por ese hecho inmunidad diplomática. Con mayor razón, cuando el asilo se pretende otorgar fuera del recinto de la misión; entonces, el acto se considera excesivo desde un punto de vista legal y el Estado asilante debe entregar al peticionario de asilo al Estado del cual es miembro, aunque puede pedir un trato justo para él. El asilo diplomático no pretende que su objeto sea la impunidad de un delito que puede tener carácter político, sino proteger al perseguido de la injusta sanción moral o física a la que se le someterá en su país ante tribunales que el Estado asilante considera, por razones de diversa índole, de dudosa imparcialidad. Ante el desvanecimiento de la base tradicional de sustentación del asilo diplomático, en la actualidad se le ha pasado a considerar como un derecho del individuo. El fundamento para esta nueva concepción es el cambio paulatino en la naturaleza del Derecho Internacional, que pasa del Derecho entre Estados soberanos al Derecho entre hombres y grupos humanos. Esta nueva concepción trae como consecuencia la insistencia en aceptar la idea de corresponsabilidad entre los Estados en la protección de los perseguidos políticos. Existen una serie de situaciones socio-políticas que pueden considerarse como condicionantes del asilo en el sentido de que, debido a las circunstancias de inseguridad e inestabilidad que provocan, el asilo se convierte


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en una opción para escapar a las mismas. Estas situaciones violentas se pueden clasificar en: A) Golpe de Estado; B) Levantamiento; C) Revolución; D) Revuelta; E) Actos de violencia; F) Pronunciamiento; G) Insurrección; H) Invasión, y I) Secesión. Además de las circunstancias mencionadas, que tienen siempre un carácter violento y que pretenden de una forma u otra, provocar cambios en la estructura del Estado o en sus decisiones, existe también lo que podría denominarse “asilo por hostigamiento”. En este caso, es el aparato policíaco del Estado el que provoca la búsqueda del asilo por parte de un individuo o grupo de individuos al que dicho Estado investiga o persigue por razones de tipo político. En este caso, no es necesario que se haya dado un movimiento social o político como los antes enumerados y este hostigamiento no tiene necesariamente un carácter físicamente violento, por lo menos no en un sentido explícito y manifiesto. No obstante, el individuo en cuestión considera que su seguridad o su vida están en peligro y, por lo tanto, solicita el asilo.

A) Golpe de Estado Gramaticalmente, por golpe podemos entender al encuentro repentino y violento de un cuerpo contra otro; el término “golpe de Estado”, en una primera definición, podría ser entendido como la violación deliberada a las formas constitucionales del Estado por una fracción dentro del gobierno. Para Carlos Barbé “el significado de la expresión golpe de Estado ha cambiado con el tiempo. La actual configuración del fenómeno comparada con la acepción que se le daba por ejemplo hace tres siglos, presenta diferencias que van desde el cambio sustancial de los actores (quién lo hace) a la


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forma misma del acto (cómo se hace). El golpe de Estado es un acto llevado a cabo por parte de órganos del mismo Estado.” A diferencia de la guerrilla o de la guerra revolucionaria, cuyo primer objetivo es debilitar hasta aniquilar o dispersar las fuerzas armadas o de policía al servicio del Estado, el golpe de Estado se lleva a cabo no sólo a través de funcionarios del mismo Estado, sino también usando elementos que forman parte del aparato del Estado.

B) Levantamiento Por levantamiento se entiende una insurrección no organizada en contra del gobierno establecido. Se distingue de una revolu­ción en que los objetivos de transformación de un levantamiento son mucho más limitados.

C) Revolución Revolución es la tentativa, acompañada del uso de la violencia, de derribar a las autoridades políticas existentes y sustituirlas con el fin de efectuar cambios profundos en las relaciones políticas, en el ordenamiento jurídico constitucional y en la esfera socioeconómica. La revolución se distingue del golpe de Estado porque éste se configura solamente con la tentativa de sustituir las autoridades políticas existentes, al interior del marco institucional, sin que necesariamente implique cambiar los mecanismos políticos y socioeconómicos fundamentales. Por otra parte, dentro de la fenomenología política, puede identificarse el hecho de la revolución pacífica. Un movimiento global de la sociedad y de las élites políticas de un Estado que conducen a una modificación radical de las relaciones políticas de los ambientes económicos, sociales y de las estructuras jurídicas. El mecanismo propio de estos hechos es el cumplimiento de las normas jurídicas vigentes.

D) Revuelta La revuelta, o rebelión, está generalmente limitada a un área geográfica circunscrita, carece en general de motivaciones ideológicas, no propugna


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