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ÉPOCA DE INCERTIDUMBRES Ensayo sobre el federalismo y la diversidad nacional

ALAIN-G. GAGNON

Generalitat de Catalunya

Valencia, 2013


Copyright ® 2013 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www. tirant.com). Traducción: Luis Gómez Romero Revisión de la traducción: José María Sauca Cano

Directores de la Colección:

ISMAEL CRESPO MARTÍNEZ Catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad de Murcia

PABLO OÑATE RUBALCABA Catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad de Valencia

© Alain-G. Gagnon

© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es DEPÓSITO LEGAL: V-259-2013 I.S.B.N.: 978-84-9033-733-2 MAQUETA: PMc Media Si tiene alguna queja o sugerencia envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia por favor lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


A Louiselle y a Vincent


Índice PRESENTACIÓN DE LA EDICIÓN ESPAÑOLA.................................... 13 Jose María Sauca AGRADECIMIENTOS............................................................................. 21 INTRODUCCIÓN................................................................................... 25 CULTURAS NACIONALES, DEMOCRACIA Y LEGITIMIDAD............ 25 Capítulo I LA DIVERSIDAD LINGÜÍSTICA EN UN CONTEXTO PLURALISTA LOS PRINCIPIOS DE TERRITORIALIDAD Y DE PERSONALIDAD EN OPOSICIÓN AL BILINGÜISMO Y AL MONOLINGÜISMO INSTITUCIONALES........................................................................... 50 LOS REGÍMENES LINGÜÍSTICOS: LA DINÁMICA “PRESIÓN/ ATRACCIÓN”.................................................................................... 55 ALGUNOS ESTUDIOS DE CASO........................................................... 63 El caso de Nuevo Brunswick............................................................... 65 El caso de Nunavut............................................................................. 68 El caso de Cataluña............................................................................. 70 Capítulo II NUEVOS RETOS PARA LOS ESTADOS PLURINACIONALES: LA GLOBALIZACIÓN Y LOS REGÍMENES DE CIUDADANÍA LA GLOBALIZACIÓN............................................................................ 77 Ilustración de una tendencia predominante: la Convención de Cotonou................................................................................................ 78 La construcción europea...................................................................... 80 LA PUESTA EN MARCHA DE REGíMENES DE CIUDADANÍA CONCURRENTES...................................................................................... 83 El reconocimiento y la reafirmación de las comunidades políticas....... 85 Por un Estado social proactivo............................................................ 89


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Índice

Capítulo III LOS ELEMENTOS DE UN RÉGIMEN DE CIUDADANÍA EN QUEBEC: CONSTITUCIÓN INFORMAL Y CIUDADANÍA ACTIVA PROFUNDIZACIÓN Y AMPLIACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN INFORMAL............................................................................................ 98 POR UNA CIUDADANÍA ACTIVA......................................................... 106 Capítulo IV EL MOMENTO AUTONOMISTA: DE LA CONTENCIÓN A LA HABILITACIÓN LAS RELACIONES DE FUERZA............................................................. 118 ENTRE LA SATISFACCIÓN Y LA CONTENCIÓN................................ 122 Una puesta en contexto....................................................................... 130 Estrategias de integración y de habilitación......................................... 139 Capítulo V CONJUGAR COMUNIDADES, AUTONOMÍA Y HABILITACIÓN EL FEDERALISMO MULTINACIONAL COMO FUERZA DE HABILITACIÓN PARA LAS MINORÍAS NACIONALES.............................. 153 INTEGRACIÓN, ACOMODO Y HABILITACIÓN................................. 158 LOS ESTADOS FRENTE A LA DIVERSIDAD NACIONAL: ENTRE LA AUTONOMÍA TERRITORIAL Y LA CONTENCIÓN...................... 164 Capítulo VI REPENSAR LAS VÍAS DE LA RECONCILIACIÓN INTERCOMUNITARIA EL PACTISMO......................................................................................... 179 LA INSTAURACIÓN Y LA PROMOCIÓN DE UNA CULTURA FEDERAL..................................................................................................... 183 EL FEDERALISMO POR TRATADOS.................................................... 191 Conclusión POR UNA POLÍTICA DE LA DIGNIDAD Y DE LA HOSPITALIDAD LA EXIGENCIA DE LA MESURA........................................................... 202 LA EXIGENCIA DE LA DIGNIDAD....................................................... 204 LA EXIGENCIA DE LA HOSPITALIDAD............................................... 208


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Índice

Anexo 1 LA DIGNIDAD DE CATALUÑA............................................................. 211 BIBLIOGRAFÍA TEMÁTICA CONSTITUCIONALISMO Y PACTISMO............................................... 215 CIUDADANÍA Y PERTENENCIA........................................................... 217 FEDERALISMO (TERRITORIAL/MULTINACIONAL).......................... 219 NACIONALISMO (MINORITARIO/MAYORITARIO)........................... 221 DIVERSIDAD Y GOBIERNO.................................................................. 222 ÍNDICE ANALÍTICO.............................................................................. 225 ÍNDICE ONOMÁSTICO......................................................................... 237


Presentación de la edición española José María Sauca

Universidad Carlos III de Madrid

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n toda mirada europea sobre el pensamiento político norteamericano, la sombra de Tocqueville parece configurarse como un inevitable referente iniciático. Sin embargo, la razón fundamental de esta pulsión precursora no radica en la contingencia del carácter madrugador de La Democracia en América, sino en la originalidad del planteamiento: en la nueva experiencia política de ultramar los europeos encontramos lecciones para nuestros propios proyectos políticos. François Furet expresó esta idea con claridad: Antes de la Democracia en América, la cultura europea ve en América la infancia de Europa, la imagen de sus comienzos: la instalación, el desbroce, el hombre a la conquista de un mundo salvaje. El libro de Tocqueville, que a partir de la hipótesis central de la igualdad opera casi por deducción, invierte esta imagen como un guante. La América, dice a los europeos, no es vuestra infancia sino vuestro porvenir. Allí es donde se desarrolla, lejos de las coacciones de un pasado aristocrático, la Democracia que llegará a ser también el destino político y social de la vieja Europa1.

Me atrevo a sostener que en la actualidad, dos siglos después, la mirada europea se vuelve a encontrar en circunstancias similares. No creo que torne la contraposición de la igualdad de condiciones americana contra nuestro imaginario aristocrático, sino que ahora se constata que la diferencia y el pluralismo operan como el contrapunto evolutivo a nuestras tradiciones de homogeneidad y unidad. La Europa moderna se construyó sobre la ruptura del paneuropeísmo cristiano medieval y la fórmula cuius regio eius religio estableció el fundamento de la estandarización cultural de

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François Furet, Pensar la Revolución Francesa, trad. Arturo R. Firpo, Barcelona, Petrel, 1980, pp. 26 y 27. Las cursivas son suyas.


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las estructuras políticas que poblaron el Continente. La secularización ha disuelto el efecto cohesivo del sustrato religioso y sólo la lenta construcción de una nueva identidad política, mediante la generalización de las notas culturales del grupo mayoritario en cada Estado-nación, ha configurado los mapas políticos del siglo XX, dejando, quizá con las excepciones portuguesa y danesa, un larga nómina de grupos culturales identitarios territorialmente asentados, de pueblos, con márgenes de reconocimiento político limitados. En las postrimerías del siglo pasado, los Estados-nación de Europa central y oriental han dado lugar a una nueva generación de estados que intentan responder a las características notas identitarias de cada uno de dichos pueblos o, al menos, a las de los grupos culturales mayoritarios en los mismos. Esta eclosión no ha operado, sin embargo, en términos exclusivos de reconocimiento de una identidad cultural sometida, sino que a esta dimensión de reafirmación nacional, le acompañaba la apertura de un proyecto político democrático-liberal y la esperanza de una prosperidad económica que se correspondiese con los niveles de educación y cualificación que disfrutaban sus ciudadanos. Sin embargo, en Europa occidental —y en la central y oriental en la medida en que van convergiendo con aquélla— persisten las expectativas de reconocimiento de los pueblos con identidades propias y consolidadas que siguen manifestando la aspiración a su reconocimiento político. Estas aspiraciones se producen en contextos político institucionales uniformemente liberal-democráticos; en niveles de riqueza grosso modo asimilables y, por demás, en contextos de estabilidad política y ausencia generalizada de violencia. En este contexto, las experiencias de Norteamérica y, en concreto, las de Canadá vuelven a ser referente. Volvemos a mirar a un joven estado de América buscando en él nuestro futuro. Con esta mirada, perseguimos lecciones sobre cómo articular procesos de reconocimiento del pluralismo nacional (y poliétnico, inmigrante, aislacionista, meteco, racial, lingüístico, etc.); cómo configurar formas de aco-


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modo institucional; y cómo establecer procedimientos de toma de decisiones sobre su implementación. La Revolución Tranquila, la Ley 101, la repatriación, los referéndums de Quebec en 1980 y 1995, los acuerdos del lago Meech y de Charlottetown, los fracasos de reforma constitucional, el papel de la Corte Suprema, son sólo alguno de los acontecimientos históricos que marcan los hitos de este proceso inacabado. Muchos de ellos han cumplido un potente efecto de inspiración y de emulación, especialmente para las naciones minoritarias europeas pero no sólo para ellas. Los Estados-nación europeos también pueden encontrar allí modelos de gestión de lo que consideran inercias centrífugas. Entre todas estas experiencias, me permito destacar una singularmente relevante. Es la imagen que gustan de contar los quebequeses de toda filiación: el 30 de octubre de 1995, se celebró el referéndum sobre la soberanía de Quebec y con un 94% por ciento de participación del electorado, poco más de una décima de voto emitido decidió que Quebec siguiese perteneciendo a la federación en vez de iniciar su propio camino. Pues bien, al día siguiente de los comicios, todo el mundo volvió a su puesto de trabajo, las niñas y los niños a las escuelas, las tiendas abrieron sus puertas y la vida civil siguió su curso cotidiano. Una profunda lección de democracia. En el aspecto intelectual, la academia canadiense también ha desempeñado un liderazgo extraordinario. La denominada escuela canadiense de la diversidad constituye un movimiento de gran pujanza, originalidad y dinamismo. Filósofos, politólogos, juristas, sociólogos, pedagogos, economistas, etc. han conformado una línea de pensamiento que, con amplia diversidad interna, se ha constituido como referente internacional de indudable prestigio y el presente libro ofrece una muy acabada perspectiva de sus últimas aportaciones. En este sentido, me permito recordar que una de sus estructuras colectivas más llamativas de esta escuela, el programa Ethnicity and Democratic Governance/Gouvernance Démocratique et Ethnicité de la Queen’s University, tuvo a bien celebrar en primavera del 2010, su congreso bienal en la Universidad Carlos III Madrid y las jornadas


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constituyeron un estímulo intelectual de sumo interés para la academia española que considero tendrá una influencia duradera2. Uno de los representantes más afamados del esta escuela y que desarrolla un importante liderazgo en su vertiente francófona es Alain-G. Gagnon. Acreditar este liderazgo ante el lector hispanohablante en unas pocas líneas resulta una tarea complicada. Me permito destacar tres notas a modo de brochazos gruesos que esbocen un perfil: incomparable capacidad de trabajo; originalidad intelectual y fe en la contribución moral de un intelectual. En el primer sentido, desde su cátedra en l’Université du Québec à Montréal, la universidad hija de la Révolution Tranquille, Gagnon multiplica su tiempo entre el puente de mando y la sala de máquinas de un largo listado de centros académicos, programas de investigación, grupos de investigación, equipos de estudio, proyectos de investigación aplicados, tesis doctorales, de maestría, etc. A todos ellos, les acompaña la promoción de varias líneas editoriales de singular influencia, la planificación y ejecución de múltiples actividades académicas y una viva participación en la vida social y mediática. Todo este universo de actividades se caracteriza, por demás, por una enorme apertura y una gran proyección internacional. Como detalle, señalaré que sus obras se leen, además de en el original francés, en chino, inglés, español, árabe, portugués, japonés, alemán, italiano, catalán, gallego, euskera y corso así como en cri y en inukititut. En el segundo sentido, Gagnon ha trabajado sobre diversos temas de la ciencia política —su libro con Bickerton sigue siendo uno de los trabajos de referencia en la politología canadiense3—, en especial, partidos políticos, comportamiento electoral y desarrollo regional. Es, sin embargo, en los temas relativos al reconocimiento de la diferencia, especialmente en su vertiente nacional, donde ha alcanzado una mayor proyección y el desarrollo de su trata

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Véase, Alain-G., Gagnon and Michael Keating, Political Autonomy and Divided Societies: Imagining Democratic Alternatives in Complex Settings, Hampshire - New York, Palgrave Macmillan, 2012. James Bickerton et Alain-G. Gagnon (dir.), Canadian Politics, 5e édition, Toronto, University of Toronto Press, 2009.


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miento institucional adquiere notas de genuina originalidad4. Los mimbres con los que elabora sus propuestas relativas al reconocimiento de las naciones minoritarias y al federalismo multinacional se determinan por una aproximación interdisciplinar que articula las perspectivas de la filosofía política, con estudios politológicos empíricos, acercamientos sociológicos y articulaciones institucionales, pergeñando como fondo de todas ellas una especial sensibilidad por la aproximación histórica y la toma en consideración de la evolución de los procesos sociales y políticos de largo aliento. En el tercer sentido, las miradas descriptivas, conceptuales y diacrónicas del autor adquieren sentido cuando observamos su componente normativo. Gagnon no sólo desarrolla su labor como un académico solvente, serio y competente sino que está enfrascado en una empresa moral promovida por una genuina búsqueda de la justicia. El reconocimiento de las minorías, en especial de las nacionales, es el motor no sólo de sus inquietudes intelectuales sino de su compromiso cívico académico. Gagnon no tiene un tema; tiene una causa y en esta diferencia encontramos los indicios de su generosidad académica y de su originalidad intelectual. Las propuestas avanzadas en torno al federalismo abierto, asimétrico, plurinacional, multinacional y, ahora, por tratados son elaboraciones teóricas que persiguen habilitar institucionalmente el reconocimiento de la diferencia profunda y articularla como procesos de profundización en la democracia y en el respeto de los derechos. El libro que ahora se presenta a lector hispanohablante es la última obra de Gagnon. Algunos de sus trabajos ya han sido publicados en español5 y es buena prueba del interés que su obra ha

Sus trabajos con James Tully, (eds.), Multinational Democracies, Cambridge: Cambridge University Press, 2001 y con Michael Burgess (eds.), Federal Democracies, London Routledge, 2010, merecen ser subrayados como trabajos decisivos en estas materias. 5 - Quebec y el federalismo canadiense, Madrid, CSIC, 1998; - (comp.), Quebec: Estado y Sociedad, Guadalajara, Universidad de Guadalajara, 2003; - (dir.), Quebec: Una Historia de 400 anos, ISTOR. Revista de Historia Internacional, número especial sobre Quebec, año VIII, número 32, primavera, 2008; - con Raffaele Iacovino, Ciudadanía, federalismo y multinacionalismo. Debate sobre la contribución de Quebec, Guadalajara, Universidad de Guadalajara,

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obtenido por parte del público latinoamericano y español. Asimismo, veo en ello también una especial vinculación de Gagnon con este público a quien ha tenido, por demás, el empeño de atender también en catalán, gallego y euskera6. No creo que debiera aquí resumir el trabajo y ofrecer cobertura al lector perezoso. El libro no es largo, la lectura es fluida, la traducción de Luis Gómez Romero da fe del estilo y espero que mi revisión no la haya estropeado7. En su contenido aborda dimensiones lingüísticas y ciudadanas; la globalización y los procesos de concentración de poder y aporta las enseñanzas de la experiencia quebequesa para el tratamiento del pluralismo nacional. En este último aspecto creo que son dos las aportaciones genuinas de este trabajo: la idea de habilitación de las naciones como una fase superior de justificación del tratamiento que legíticamente deben recibir frente la del mero reconocimiento y la idea de federalismo por tratados como marco de cultura constitucional en su regulación. Creo que estos dos conceptos son potentes y suponen una contri-

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2008; Más allá de la nación unificadora: alegato en favor del federalismo multinacional, Oñati, Instituto Vasco de Administración Pública, 2009 y (dir.), El federalismo canadiense contemporáneo. Fundamentos, tradiciones e instituciones, Valencia, Tirant Lo Blanch, 2010. - Quebec: Estat i Societat, 1re édition Barcelone, Portic/Centro de Estudis de Temes Contemporanis, 2005; Més enllà de la nació unificadora: allegat en favor del federalisme multinacional, Barcelone: Institut d’Estudis Autonomics, 2008; con James Bickerton, (eds.), Federalisme, ciutadania i el Quebec, Barcelone: Centre d’Estudis de Temes Contemporanis, 2007 y El federalisme canadenc contemporani, Barcelone: l’Institut d’Estudis Autonomics (Generalitat de Catalunya), 2007, en catalán; Máis aló da nación unificadora : en defensa do federalismo multinacional, Santiago de Compostela: Presidencia de la Xunta de Galicia, 2009, en gallego y Nazio bateratzailerik ez: nazio ugariko federalismoaren aldeko aldarria, Oñati: IVAP-Herri Arduralaritzaren Euskal Erakundea, 2009, en euskera. En materia de traducciones, no deja de tener interés señalar que, además de la presente versión española —traducción del original francés— han sido publicadas ya las versiones catalana y búlgara y que están en curso de publicación, durante el 2013, las correspondientes de alemán, árabe, corso, euskera, gallego, italiano, japonés y portugués, quedando para el 2014 la versión inglesa así como, posiblemente, ha hindi.


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bución relevante para perseverar en la búsqueda de soluciones de integración y respeto en la política democrática de nuestro tiempo. Quisiera terminar permitiéndome una licencia particular. Ha sido un placer intelectual y personal compartir múltiples experiencias académicas con Alain-G. Gagnon, tanto en las orillas del Saint Laurent como en las del Manzanares. Espero que las ya vividas no sean más que las primeras de otras muchas y que los resultados que vengan sean tan fructíferos como los que ya se van generando. Establecer en Madrid espacios para el reconocimiento de la diversidad constituye una empresa estimulante y exigente. La colaboración del Alain-G. Gagnon en la misma es una gracia de la fortuna.


Agradecimientos

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ubiese podido titular este libro Regreso de España (Retour de l’Espagne) para rememorar el soberbio lienzo de Jean-Paul Riopelle, pintado en 1952, que acompañó a la exposición temática Monet y la abstracción presentada en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid durante la primavera de 2010. Varias veces volví a admirar la pintura que inspiró el primer esbozo del presente libro. Las palabras con las que Thierry Dufrêne presenta la obra de Riopelle y su relación con Monet permitirán al lector comprender el vínculo que hay entre ella y la materia tratada en las páginas siguientes. He aquí lo que dice Dufrêne: “con Riopelle, se está […] muy próximo a lo informal y, si habla de mosaico, es más bien porque montó el cuadro en trozos, en cuñas y micro-superficies que se contorsionan y se entrecruzan para ensamblarse sin orden preconcebido, haciendo de su alianza instantánea de gran plasticidad y vigor, una amalgama sin composición. La obra, que sigue la misma línea que la de Monet —quien pintaba sin sombras—, deviene un mosaico de formas y manchas coloreadas”1. Este lienzo de Riopelle fungió como una musa sobre mi imaginación e impregnó mi espíritu con los más bellos rasgos en favor de la diversidad y del pluralismo. Mis agradecimientos van dirigidos en primer lugar a la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la Universidad Carlos III de Madrid, que me recibió entre enero y julio de 2010, durante la primera mitad de mi año sabático, en el marco de su programa de Cátedras de Excelencia patrocinado por el Banco Santander. Igualmente agradezco al rector Daniel Peña Sánchez de Rivera y al vicerrector de profesorado Juan José Romo Urroz que hayan facilitado mi estancia en la universidad y me hayan provisto de las herramientas de trabajo necesarias para la concreción de este proyecto. La cálida acogida que me fue obsequiada jamás será olvida-

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Dossier de prensa, Museo Marmottan Monet - Monet et l’abstraction, abril 2010.


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Agradecimientos

da. Quisiera expresar mi gratitud especial al profesor José María Sauca Cano, a quien considero no sólo un anfitrión de una gran generosidad intelectual, sino un colega excepcional. El profesor Sauca tuvo la gentileza de invitarme a participar de manera regular en las actividades del Grupo de Investigación sobre el Derecho y la Justicia (GIDYJ) que dirige como investigador principal. Mis agradecimientos también a mis nuevos colegas y, particularmente, a los profesores Rafael Escudero, Carmen Pérez, Jesús Prieto de Pedro y Carlos Thiebaut, así como a Isabel Wences, vicedecana de Ciencias Políticas. A lo largo de mi estancia, tuve asimismo la oportunidad de conocer a varios estudiantes de doctorado y postdoctorado, como Eloísa González Hidalgo, Macarena Iribarne González, Pedro Garzón López y Luis Gómez Romero. Les agradezco a todos ellos que me hayan permitido profundizar mis conocimientos sobre numerosos temas de interés en España, México, Canadá, e incluso más allá de sus fronteras. La Universidad Carlos III de Madrid y la Residencia de Estudiantes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde residí, fueron espacios propicios para la reflexión crítica y el trabajo intelectual, mientras que España atravesaba por una amplia gama de acontecimientos graves: el desempleo elevado, la crisis económica y financiera, la crisis constitucional vinculada al nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña y las indebidas dilaciones del Tribunal Constitucional en la resolución de los recursos presentados contra el mismo y, finalmente, las exaltaciones patrióticas propiciadas por los éxitos deportivos en la Copa Mundial de Fútbol entre junio y julio de 2010. He acumulado en estos últimos años una significativa deuda intelectual con numerosos colegas vascos, catalanes, gallegos y españoles. Quiero mencionar aquí a Xavier Arbós Marín, Joxerramon Bengoetxea Caballero, Agusti Colomines i Companys, Francisco Colom González, André Fazi, Enric Fossas Espadaler, Montserrat Guibernau, Daniel Innerarity, Ramón Máiz Suárez, Gregorio Monreal, Luis Moreno Fernández, Ferran Requejo Coll y Eduardo J. Ruiz Vieytez. Del lado canadiense y quebequés aún hay más. Sólo mencionaré a aquellos con quienes he colaborado en mayor medida a lo largo de la última década: Jacques Beauchemin, James Bicker-


Agradecimientos

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ton, Stephen Brooks, Eugénie Brouillet, Linda Cardinal, Jan Erk, Bernard Gagnon, Stéphan Gervais, Raffaele Iacovino, Dimitrios Karmis, Guy Laforest, André Lecours, Jocelyn Maclure, John McGarry, Geneviève Nootens, Richard Simeon, François Rocher, Michel Seymour, A. Brian Tanguay, James Tully, Luc Turgeon y José Woerhling. La preparación de un libro envuelve también el trabajo de varias personas. Debo agradecer el valioso apoyo que me prestaron en diversas etapas de la realización de este trabajo a Laurent Mehdi Chokri, Olivier De Champlain, Xavier Dionne, Mathieu Huard-Champoux, Thomas Lafontaine, François Laplante-Lévesque, Louiselle Lévesque, Eduardo Malpica, Paul May, Alexander Schwartz y Arjun Tremblay y, finalmente, a Anna Joan Casademont por la relectura del documento en castellano.


Introducción CULTURAS NACIONALES, DEMOCRACIA Y LEGITIMIDAD “Sin duda la multinacionalidad requiere la aceptación del principio de incertidumbre, pero éste no se encuentra en el corazón mismo de la experiencia democrática.” Alain Dieckhoff, Repères en mutation. Identité et citoyenneté dans le Québec contemporain, 2001, p. 3481

Los últimos siglos han sido testigos de la desaparición de múltiples grandes imperios y del nacimiento, en oleadas sucesivas, de los Estados-nación. Más de 110 Estados han surgido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Cuanto más se ha predicho la desaceleración en la creación de nuevos estados, más ha sido preciso revisar dichos pronósticos para constatar, finalmente, que el número de Estados se ha triplicado desde el boom posterior a la Segunda Guerra Mundial. Con la desintegración del Imperio Austro-Húngaro y del Imperio Otomano, seguida de la retirada de los colonizadores europeos que se habían desplegado en varios continentes, el retroceso del colonialismo se registró principalmente en Asia2 y África3. Esta marcha atrás ha permitido a los nuevos países no solo afirmarse sino, también, proveer de esperanza a los pueblos que viven bajo la autoridad —cuando no el yugo— de un Estado tutelar. Una situación análoga tuvo lugar con el desmembramiento del Imperio

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Salvo que se indique alguna fuente distinta, las traducciones de las citas textuales son propias [N. del T.] Nicholas Tarling, Historians and Southeast Asian history, Auckland, New Zealand Asia Institute, University of Auckland, 2000; Marc Ferro (dir.), El libro negro del colonialismo: siglos XVI al XXI: del exterminio al arrepentimiento, trad. Carlo Caranci, Madrid, La Esfera de los Libros, 2005. M. Crawford Young, “Revisiting Nationalism and Ethnicity in Africa”, James S. Coleman Memorial Lecture Series, University of California, Los Ángeles [repositories.cdlib.org/cgi/viewcontent.cgi ?article=1003&context=int ernational/asc] (consulta realizada el 19 de julio de 2010).


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Alain-G Gagnon

soviético que ha dado lugar a la oleada más reciente y más potente de formación de nuevos Estados en los últimos veinte años. En la medida en que no entrañasen movimientos de fuerte oposición o rebeliones relevantes, un cierto número de imperios ha tolerado la presencia de varias naciones o minorías culturales en los vastos territorios bajo su control. El mantenimiento de los derechos de las minorías dependía principalmente de que éstas tuvieran voluntad de respetar la autoridad del emperador y de sus representantes. En estos casos, era posible permitir a los miembros de los grupos minoritarios continuar viviendo conforme a sus usos y costumbres en la medida en que aceptaran la legitimidad del conquistador y del colonizador. Esto es lo que sucedió con el Bajo Canadá en el momento de la ratificación del Acta de Quebec de 17744 que permitió a las fuerzas coloniales asegurar la fidelidad de los franco-canadienses a la corona británica. Los imperios aceptan habitualmente tolerar la presencia de profundas diferencias culturales en la medida en que la autoridad del monarca no sea cuestionada. Esta manera de proceder explica en buena medida por qué múltiples imperios —o estas encarnaciones de macro-nacionalismo, utilizando la expresión de Louis Snyder5— han resistido la prueba del tiempo. Es así como los imperios, a cambio de su tolerancia hacia la diversidad, en algunas ocasiones se han podido mantener a lo largo de varios siglos. Asimismo, la capacidad de resistencia de los más grandes entre ellos se explica más por la lealtad que rinden al monarca las comunidades en cuestión que por la homogeneización de sus culturas. En este sentido, los modelos de gobierno propuestos por los británicos han produ

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Mediante el estatuto de Quebec de 1774 el Parlamento británico estableció las bases del gobierno en la Provincia de Quebec. Entre otras disposiciones, reconoció expresamente los derechos del pueblo francés de Quebec: el uso del idioma francés, la garantía para la libre práctica del culto católico y la restauración del sistema de Derecho civil francés de tradición romana para la regulación de las relaciones entre particulares, reservándose el common law para la administración pública, incluidos los procedimientos penales [N. del T.]. Louis L. Snyder, Macro-Nationalisms: A History of the Pan-Movements, Westport, Connecticut, Praeger, 1984.


Íntroducción

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cido resultados mucho más convincentes que los obtenidos por los franceses en el marco de sus campañas de colonización. Por una parte, estos últimos practicaban una política de segregación próxima al apartheid6 sin preocuparse mayormente por las poblaciones locales, mientras que los ingleses sistemáticamente recurrían a las élites locales para imponer su autoridad sobre grandes colectividades. En resumen, la estrategia seguida por los ingleses provenía no tanto de una preocupación filantrópica o de una sensibilidad particular hacia el reconocimiento de la diversidad, como de un simple cálculo en cuanto a los beneficios que podían obtener. El Estado-nación es hoy en día la forma política más avanzada y más afianzada en el mundo y se manifiesta en diversos contextos. Al término de la Segunda Guerra Mundial y de la subsecuente Guerra Fría, es dable apreciar el advenimiento de una rica cosecha de nuevos Estados que sacaron provecho de un importante proceso de democratización. Posteriormente, bajo el contexto del repliegue de los imperios coloniales en África y Asia, varios estados vieron la luz. El proceso de descolonización supo inspirar a otras comunidades para buscar su lugar en este proceso de afirmación nacional. Este fue el caso, entre otros, de Quebec, de Escocia, de Cataluña y de otras regiones del mundo. Los trabajos de Kenneth McRoberts, de Michael Hecht, de Montserrat Gibernau y de Michael Keating perduran como referentes obligados sobre el tema7. En el curso de las últimas décadas, hemos constatado avances significativos por parte de varias de las llamadas naciones sin Estado8 en su búsqueda de una mejor posición en el seno de países

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Las conversaciones con Paul May sobre esta cuestión fueron enriquecedoras. Kenneth McRoberts, Un pays à refaire: l’échec des politiques constitutionnelles canadiennes, Montréal, Boréal, 1999; Michael Hechter, Internal Colonialism: The Celtic Fringe in British National Development, 1535-1966, London, Routledge, 1975; Montserrat Guibernau, Catalan Nationalism: Francoism, Transition and Democracy, London, Routledge, 2004; Michael Keating, Naciones contra el Estado: el nacionalismo de Cataluña, Quebec y Escocia, trad. Jordi Beltrán, Barcelona, Ariel, 1996. El apelativo “nación sin Estado” no siempre resulta afortunado. En algunos casos, como el de Quebec, la nación dispone de sus propias instituciones políticas, culturales, económicas y sociales.


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