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Libros de texto para todas las especialidades de Derecho, Criminología, Economía y Sociología. Una colección clásica en la literatura universitaria española.

Todos los títulos de la colección manuales los encontrará en la página web de Tirant lo Blanch. www.tirant.es

José Manuel González Porras

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MANUAL DE SUCESIÓN INTESTADA

MANUAL DE SUCESIÓN INTESTADA


Manual de SUCESIÓN INTESTADA

José Manuel González Porras Catredrático Emérito de Derecho Civil de la Universidad de Córdoba Director de la Cátedra “Bienvenido Oliver” de Derecho Registral Doctor en Derecho Mercantil por la Universidad de Bolonia

Valencia, 2011


Copyright ® 2011 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www.tirant. com).

© JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ PORRAS

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A la memoria del Prof. Don Juan OSSORIO MORALES


Índice Presentación........................................................................................................................

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Parte General de la sucesión intestada Lección 1º Introducción 1. Diferentes formas de llamamiento a la sucesión hereditaria y preferencia de la testamentaria sobre la intestada.................................................................................. 2. Denominaciones que usa el Código civil para esta sucesión y criterio acertado........ 3. Concepto y fundamento de esta última........................................................................ 4. Compatibilidad entre una y otra forma de llamamiento.............................................

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Lección 2ª Lugar de la sucesión intestada en el código civil y casos en los que tiene lugar 1. Sistemática de la institución en el Libro III, Título III y Capítulo III del Código civil................................................................................................................................. 2. Los tres artículos de las disposiciones generales que encabezan la regulación de la materia........................................................................................................................... 3. Los casos de apertura de la sucesión intestada conforme al artículo 912 del Código civil................................................................................................................................. 4. Casos en los que igualmente puede tener lugar la apertura de la sucesión intestada y que no recoge el artículo 912 del Código...................................................................

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Lección 3ª Sistemas de ordenación de la sucesión intestada, capacidad y Título para suceder 1. 2. 3. 4.

El criterio o sistema de llamamiento a esta sucesión.................................................. El orden de los llamamientos y sus modificaciones..................................................... La capacidad para suceder abintestato........................................................................ El título de legitimación para alcanzar la cualidad de heredero abintestato............

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Lección 4ª El parentesco elemento esencial para ser llamado a la sucesión intestada 1. El parentesco en el Código civil: concepto y clases...................................................... 2. Su determinación y cómputo........................................................................................

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Índice

A) Línea recta descendente.......................................................................................... B) Línea colateral......................................................................................................... 3. Efectos del parentesco................................................................................................... 4. Parentesco de doble vínculo y de vínculo sencillo........................................................ 5. Crítica a la regla del duplo expuesta anteriormente...................................................

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Lección 5ª Algunas cuestiones de interés en la sucesión intestada 1. La desheredación en la sucesión intestada.................................................................. 2. El derecho de acrecer en la sucesión intestada............................................................ 3. Una excepción en materia de reserva troncal en la sucesión intestada del cónyuge sobreviviente.................................................................................................................. 4. El divorcio, la nulidad y la separación de los esposos en la sucesión intestada......... 5. La exclusión de los ascendientes en el caso contemplado en el art. 111 del Código civil.................................................................................................................................

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Lección 6ª Los modos de suceder y de distribución de la herencia 1. Consideraciones generales............................................................................................ 2. El orden de los llamamientos y otras cuestiones......................................................... 3. Modos de distribuir el caudal hereditario....................................................................

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Lección 7ª El llamado derecho de representación sucesoria 1. 2. 3. 4.

El llamado derecho de representación sucesoria en la sucesión intestada................ Capacidad para suceder por representación y casos en los que tiene lugar.............. Efectos de la representación sucesoria......................................................................... Sobre si hay representación sucesoria en el caso que recoge el artículo 751 del Código civil................................................................................................................................. 5. Desheredación e indignidad en la sucesión intestada.................................................

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Parte Especial de la Sucesión Intestada Lección 8ª Del orden de suceder en la línea recta descendente 1. Introducción................................................................................................................... 2. La sucesión de los parientes en la línea recta descendente........................................ A) El llamamiento de los hijos y descendientes.......................................................... B) Las reglas de distribución del caudal hereditario..................................................

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Índice

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Lección 9ª Del orden de suceder en la línea recta ascendente 1. Introducción................................................................................................................... 2. La delación a favor de los padres del causante............................................................ 3. El llamamiento, a falta de padre y madre, de los demás ascendientes...................... 4. El artículo 942 del Código civil.....................................................................................

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Lección 10 La sucesión intestada del cónyuge sobreviviente 1. Consideraciones generales acerca de los derechos sucesorios del cónyuge sobreviviente.............................................................................................................................. 2. La legalidad vigente...................................................................................................... 3. El artículo 944 del Código civil..................................................................................... 4. El artículo 945 del Código civil: la separación de hecho.............................................. 5. Los derechos sucesorios en las uniones estables de pareja.........................................

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Lección 11ª La sucesión de los parientes colaterales 1. La sucesión intestada de los parientes colaterales del causante: nuevo orden sucesorio tras la reforma de 1981........................................................................................ 2. El llamamiento de los hermanos del causante y de los hijos de hermanos................ 3. La sucesión de los otros colaterales hasta el cuarto grado de parentesco..................

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Lección 12 De la sucesión del estado o sucesión legítima de la administración general del estado 1. Introducción: legalidad vigente y denominación......................................................... 2. Criterios de distribución de la herencia causada según el Código civil...................... 3. Actuaciones administrativas para obtener la declaración de la Administración General del Estado como heredero abintestato................................................................ 4. Cuenta del abintestato y distribución del caudal hereditario según el vigente Reglamento, Real Decreto 1373/2009, de 28 de agosto.................................................... Algunos datos sociológicos sobre la sucesión testada y la intestada.................................................................................................................

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Presentación Hace ya algunos años, el Prof. Dr. Bernardo Moreno Quesada (q.e.p.d), durante muchos años Catedrático de Derecho Civil en la Facultad de la Universidad de Granada me habló de su deseo de conmemorar el centenario del nacimiento del Prof. Ossorio ya que los dos sentíamos por Don Juan un profundo cariño. Por razones que no hacen al caso y que no llegué a conocer con certeza, el homenaje que se había casi ultimado no tuvo lugar. Para aquél acto su hijo, el también Catedrático de Derecho Civil de la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada, Prof. Dr. Juan Miguel Ossorio Serrano, sugirió que fuera yo el encargado de decir unas palabras que glosaran la figura de su padre, al menos el que yo tuve la fortuna de conocer en aquellos años que iban de 1953 a 1957 El acto de homenaje no se celebró, como he dicho. Tras muchos años de darle vueltas a la cabeza y sabiendo a lo que me expongo, he resuelto escribir este MANUAL DE SUCESIÓN INTESTADA, como recuerdo y agradecimiento a la persona y al indiscutible Magisterio del Prof. Ossorio que en el año 1957 publicó su MANUAL DE SUCESIÓN TESTADA del que el Prof. Beltrán de Heredia (José) dijo que indudablemente era su obra más completa y acabada. Deseo recordar que ahora no estamos ante un libro de magisterio y con palabras que tomo prestadas cada cual tiene libertad para contradecirme y que solo pido a los lectores el anticipo de la simpatía sin la cual no existe comprensión posible. Yo conocí al Profesor Ossorio en los primeros días de la segunda quincena del mes de octubre del año 1953, es decir, va para casi sesenta años... Comenzaba el segundo curso de la Licenciatura en Derecho y primero de Derecho civil de aquél formidable Plan de estudios que tuve la fortuna de seguir. Lo vi entrar en el Aula —que hoy lleva su nombre— en la que hasta finalizar la carrera impartió las clases de Civil, inolvidables Lecciones de la materia. Ligero el paso, erguido, serio, elegante y de aspecto joven, ya que unas semanas después —el 9 de noviembre de aquel año— cumplía cincuenta y dos años. Era más bien menudo de cuerpo y cabeza grande, proporcionada a su inteligencia, como lo han descrito amigos suyos y compañeros del alma. Pero ser no muy alto de estatura física no significa que no diera la talla ¡y vaya si la daba! Fue como dijo Santa Teresa de San Juan de la Cruz “pequeño de cuerpo y largo de consulta”. En la fotocopia de su pasaporte número 368, expedido en Murcia el día 29 de junio de 1936, al año de haber ganado brillantemente la Cátedra de Civil, se dice que estaba domiciliado en aquella Ciudad en la calle Fermín Galán, 51 y se le describe de “rostro oval, ojos azules oscuros y pelo de color castaño”. Faltaban pocos días para que estallara la guerra civil española y andaba con los preparativos necesarios para ir a pasar parte de sus vacaciones en Zarauz —donde le sorprendió el llamado “Alzamiento nacional”— y de allí pensaba ir en viaje de ampliación de estudios a Francia, Alemania y Suiza.


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Aquél Curso de 1952-1953 en el que comenzamos a estudiar Civil, Parte General, estaba formado por unos 140 Alumnos o algo así. La lectura de la “lista” de Alumnos matriculados hoy resultaría pintoresca por no decir inconstitucional y contra ella bramarían “bibianas” y “pajinescas”, pues su lectura comenzaba con los Alumnos que en el Curso anterior habían obtenido matricula de honor en alguna asignatura y la habían aplicado a Civil, de modo que se iniciaba por la Z, si era ese el caso, aun siendo la última letra de nuestra abecedario castellano. Una vez terminada la lectura de este grupo, se reiniciaba la lectura de la “lista” siguiendo el criterio ordinario. Los Alumnos estábamos divididos en los de clase “ordinaria” (oficiales) y “oyentes” (enseñanza libre), calificativo este último poco exacto ya que oyentes éramos todos, se supone; otra cosa es que se oyera y no se escuchara atentamente. Para la época éramos una clase bastante nutrida. Claro que no tantos como en años pasados y aun ahora en que vivimos una Universidad de masas ausentes, con matriculas que aunque van descendiendo ante la decrepitud de la vida universitaria y la falta de esperanza laboral de nuestros jóvenes licenciados, sin embargo siguen siendo numerosas y que han dado lugar —desde hace años— a la división en grupos. En mi Curso de unos 140 Alumnos solamente había siete mujeres —siete como los días de la creación, los siete brazos del candelabro judío o los siete niños de Écija— todas ellas encantadoras y espero que vivan todas y sean muy felices. Era las siguientes: Guerrero Fernández, María del Pilar Honrubia Brañas, Imelda López Torres, María Antonia Del Moral Medina, María Dolores Ortiz López, Amalia Pelayo Pelsmaeker, María Luisa Rosales Fernández, Carmen Y entre las Alumnas de la llamada “enseñanza libre” creo recordar que estaba matriculada mi querida amiga María Isabel Trujillo Calzado, que habría de ser la esposa de mi no menos querido Prof. Bernardo Moreno Quesada, a la sazón Adjunto de Derecho Civil y luego Catedrático de la asignatura en la Facultad de Derecho de Granada. Aún suena en mis oídos —con la nostalgia del paso del tiempo— la lectura monótona de la “lista” a la que en algunas Asignaturas había que estar atentos, pues varias faltas podían dar al traste con el aprobado. No era el caso del Prof. Ossorio al que en los cuatro años de Civil solamente le oí pasar lista una vez y fue en 5º Curso, al finalizar la parte de Derecho de la familia, ya que el Derecho de sucesiones corrió a cargo del Prof. Moreno Quesada, Adjunto de la disciplina. Y Don Juan nos dijo que pasaba “lista” no para saber quienes estáis aquí, sino para comprobar que sois los que casi siempre vienen a clase.


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Eran sus clases a primera hora de la mañana y nunca numerosas; iba el que quería aprender de aquél Maestro. Otros Profesores sí pasaban lista de manera regular, como Sánchez Agesta, el querido Rector; Mesa-Moles, el inolvidable “Nono”; Álvarez de Cienfuegos —cuando iba—; Marín López y algún otro. La “letanía” duraba unos cuantos minutos... Adán Moreno, D. Baldomero.......................................................

servidor

Aguilera Ruiz, D. José.................................................................

servidor

Alcázar López, D. Emilio.............................................................

servidor

Arrebola Jiménez, D. Joaquín.....................................................

servidor

...Y así lentamente Beltrán Villalba, D. Miguel.........................................................

servidor

Camacho Evangelista, D. Fermín...............................................

servidor

Castilla Bermúdez-Cañete, D. Álvaro

servidor

Cobos Santos, D. Fidel.................................................................

servidor

Y seguían unos nombres tras otros como el agua cantaba su copla plebeya en los cangilones de la noria lenta, que cantó Machado. Gómez Montalvo, D. Francisco...................................................

servidor

González Iborra, D. Antonio........................................................

servidor

González Porras, D. José Manuel...............................................

servidor

González de Vega San Román, D. Javier....................................

servidor

Y finalmente Villegas Zafra, D. Antonio...........................................................

servidor

Zárate Diaz de Rivera, D. Carlos................................................

servidor

Muchos han muerto, demasiados creo yo. Algunos han destacado en la vida política; hay Notarios, Jueces, Registradores de la Propiedad, Inspectores de Hacienda, del Cuerpo de Letrados de la Administración del Estado, Secretarios de Ayuntamiento y de la Administración de Justicia, Catedráticos de Universidad, del Cuerpo diplomático, Abogados de “campanillas” y en otros muchos y variados campos de la vida profesional; todos ellos personas de probada honradez y prestigio, cabe que con alguna excepción...pero esto es algo que se da en todas las tierras de garbanzos; con algunos mantengo relación y de la mayoría no sé nada. Llegaba Don Juan al Aula con paso ligero tras haberse bajado en la puerta misma de la Facultad —en la Plaza de la Universidad— de su coche color beige, marca Simca-Versalles que quiero recordar llevaba la matricula G-5110, con su chofer de rasgos filipinos aunque español. Como he dicho elegante, trajes siempre con chaqueta cruzada y unas corbatas que eran mi envidia. Su elegancia


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era natural y con una personalidad que entusiasmaba al Alumno. Siempre en el sitio que le correspondía. En la puerta del Aula ya le esperaba —o venía unos pasos detrás— uno de los Bedeles, Olivencia o Espinosa, que le entregaban el Código civil de Medina y Marañón, con sus tapas negras de cuero y a continuación se colocaba de pie detrás de la mesa. Jamás dio una clase sentado. Siempre de pie y al lado izquierdo de la mesa según nosotros lo veíamos. Echaba mano al bolsillo de su chaqueta y sacaba unas cuartillas, de las que poco o nada se servía y empezaba a hablar acudiendo de vez en cuando al Código para leer algún precepto. Parece que aun lo estoy viendo y oyendo. Su exposición era clara, sin retórica, iba siempre al grano, hilvanando los razonamientos con verdad en el concepto, propiedad en el lenguaje y severidad en la forma. Era una delicia escucharle. ¿Quién de nosotros no recuerda el Curso de Obligaciones y Contratos del año 1955/1956, cuyas explicaciones fueron tomadas, simultáneamente, en cinta magnetofónica y taquigráficamente por uno de nuestros compañeros, Antonio González Iborra, de donde nacerían, debidamente supervisado por Don Juan, las Lecciones de Derecho Civil, Parte General? En ocasiones, sin leer el Código, nos recitaba con tranquilidad aquél viejo y derogado artículo 1º del Código civil, que en su primera edición decía: Las Leyes obligarán en la Península, Islas adyacentes, Canarias y territorios de África sujetos a la legislación peninsular, a los veinte días de su promulgación, si en ellas no se dispusiera lo contrario. Se entiende hecha la promulgación el día en que termine la inserción de la Ley en la Gaceta.

Y tomando un ligero respiro añadía: hoy Boletín Oficial del Estado. En muchas ocasiones nos comentaba ¡y de qué manera! artículos tan fundamentales en nuestro Ordenamiento civil como el 609, 1255 o el 1445 que da comienzo al contrato de compraventa. Se ha dicho y con razón que no había un artículo del Código civil en el que no hubiera intervenido profesionalmente como Abogado y no una vez, sino muchas veces. No solamente fue un Catedrático de enorme prestigio sino un Abogado de valía excepcional. De Don Juan no era posible decir aquella frase malintencionada que sin verdad se imputa a Jueces y Magistrados cuando se refieren a Profesores que se dedican al ejercicio de la Abogacía: Se les puede perdonar lo mal que lo hacen por lo bien que lo dicen. Gran persona, excelente Catedrático y prestigioso Abogado. Y es que como dijo el Prof. Motos Guirao en una conferencia que pronunció en la Facultad de Derecho muchos años después, tanto sus libros como sus informes forenses o sus lecciones de Cátedra tenían un destinatario seguro y calaban muy hondamente en juristas, magistrados y alumnos. No se puede decir más ni mejor. No recuerdo que en clase acudiera al chiste y si acaso y pocas veces a la ironía. Reír, lo que de dice reír, no lo recuerdo y sí esbozar una leve sonrisa. Pero sé que fuera del Aula o del Foro o del Despacho profesional en la Gran Vía de Granada había otro Ossorio Morales y así lo he oído contar a sus amigos. Uno de ellos,


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mi Maestro el Prof. Albaladejo, habla de su Maestro como un gran tipo lleno de inteligencia, ingenio y de una singular gracia entre anglosajona y andaluza, ya que nació en Manila (Filipinas) un 9 de noviembre del año 1901; fue hijo de un acomodado hacendado y comerciante español aunque de ascendencia filipina —pues su madre, esto es, la abuela paterna de Ossorio Morales, era tagala— que mantenía sus intereses y residencia en aquellas islas aún después de haber cedido España su soberanía y de una joven malagueña —de Antequera, para más señas, como nos cuenta su hijo— con la que habiendo enviudado de una primera unión, contrajo segundo matrimonio tras haberla conocido en Madrid. En Filipinas transcurrieron los primeros años de la vida del Prof. Ossorio Morales y como quiera que falleció su madre cuando solamente contaba ocho años de edad —lo que sin duda influiría de manera indudable en su vida— su padre decidió enviarle a estudiar a Cambridge y en esa ciudad permaneció hasta finalizado el año 1919, tras cursar los estudios de bachillerato; eso hizo que fuera bilingüe en el más estricto sentido del termino y que hizo decir al Prof. Motos Guirao que abrigaba sus dudas de si pensaba en español o en inglés. De esas características pueden dar fe la siguiente anécdota que cuenta Don Miguel Motos relacionada con su actividad de Abogado en los recursos de apelación, en los que —dice— tenerlo enfrente era como tener debajo de la silla una bomba de relojería. Es la siguiente: Aún recuerdo sus alegatos en Sala, de cara a un Magistrado de honradez acrisolada pero de no mucha competencia, muy conocido por su devoción hacia su Maestro Valverde. Lo primero que me decía don Juan cuando era Ponente el magistrado en cuestión: ¡Miguel, a ver lo que dice Valverde¡. Si la cita era favorable, Don Juan en la Sala no tenía el menor reparo en decir: Sí, Ihering opinará eso que dice mi ilustre compañero, pero Valverde en la pagina... dice lo contrario. Y en la duda hay que inclinarse por éste ya que siendo ambos dos primeras autoridades, Valverde se manifiesta según el Derecho español, al paso que el otro lo hace, una vez más sobre el Ordenamiento Alemán. Y se quedaba tan tranquilo.

Se necesita tener gracia y “tablas” para comparar al Prof. Valverde con la figura del gran Rudolf Von Ihering, porque —dicho con todo respeto y caridad cristiana— es como comparar un montículo con el Himalaya o un arroyo con el Amazonas. Eso lo sabía Don Juan sobradamente. El que parece que no se daba cuenta era el bueno del Magistrado. El ultimo Curso de mi Licenciatura frecuenté muchas tardes su Despacho de Abogado y allí me ocupaba de leer algunos pleitos en curso. Me trataba con una deferencia especial, seguramente porque, sin decirle nada, intuía mi afecto y respeto hacia su persona. A primeros del mes de marzo de 1957 —o pocas semanas antes— salió a la venta su Manual de sucesión testada y los Alumnos que tuvimos conocimiento de ello ya bien avanzado el mes de abril, temíamos que pudiera entrar en el examen de junio que estaba en puertas. Hubo algunas reuniones y el delegado de Curso que era Baldomero Palomares junto con otros compañeros me convencieron para ir a verle y rogarle que no ocurriera tal de-


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sastre. Fui a verle a la Audiencia y allí, con un par de compañeros, esperamos en uno de los pasillos a que saliera de la Sala de audiencia. Nos vio y creo que sabia de antemano a lo que íbamos. No pasaron de dos palabras y con una bondad sin límites nos eximió de estudiar esa parte del Programa. La alegría del pueblo no tuvo límites. Unos días después llevé el Manual a su Despacho y le pedí que me lo dedicara. La dedicatoria, por generosa por su parte e inmerecida por la mía, la reproduzco sin empacho. Para José Manuel González Porras, con la cordialidad que nace del trabajo en común, deseándole un porvenir tan brillante como su actual presente de Alumno permite esperar. Granada, marzo 1957. Juan Ossorio.

Don Manuel Albaladejo escribió en el Anuario de Derecho Civil, con motivo de su fallecimiento, lo siguiente: Con todo, sería incompleto medir a Ossorio Morales exclusivamente por su extraordinaria competencia universitaria y profesional. El era mucho más que sólo eso. Era un hombre cultivado en todos los aspectos de su personalidad, era un conversador inigualable, un inteligente observador, un amigo insustituible, un hombre bueno, ponderado, afable y sencillo.

En los primeros días de julio de 1957 presidió el Tribunal para la obtención de Premio Extraordinario de Licenciatura y esa fue la última vez que lo vi con vida. Unos años después supe de su fallecimiento el día 11 de julio de 1964, tras una penosa enfermedad, cuando contaba sesenta y tres años de edad.


Parte general de la sucesi贸n intestada


Lección 1º

Introducción Sumario: 1. Diferentes formas de llamamiento a la sucesión hereditaria y preferencia de la testamentaria sobre la intestada.– 2. Denominaciones que usa el Código civil para esta sucesión y criterio acertado.– 3. Concepto y fundamento de ésta última.– 4. Compatibilidad entre una y otra forma de llamamiento.–

1. Diferentes formas de llamamiento a la sucesión hereditaria y preferencia de la testamentaria sobre la intestada La sucesión “mortis causa” o por causa de la muerte, real o presunta (arts. 661 y 196 del Cc) de una persona, determina que los derechos y obligaciones del difunto, al quedar sin titular y a menos que esos derechos se extingan, pasan a otras personas que los reciben. En esto, sin entrar en más detalles, consiste el fenómeno sucesorio que comienza con la muerte o declaración de fallecimiento de quien deja sus derechos y obligaciones (el causante) y su recepción por el que los recibe (el sucesor). Pues bien, esos derechos y obligaciones que no se extinguen con la muerte de una persona y a lo que podemos llamar su herencia, pueden ir bien a las personas o instituciones que el causante haya dispuesto si otorgó testamento válido y eficaz o, en su defecto, a las personas que la Ley señala expresamente. De lo dicho se deduce que al menos hay dos posibilidades o causas, podríamos incluso decir títulos, para llamar a la sucesión y a estas dos modalidades de vocación hereditaria se refiere el artículo 658 del Código civil, al decir que la sucesión se defiere por la voluntad del hombre manifestada en testamento y, a falta de éste, por disposición de la ley. La primera se llama testamentaria y la segunda legítima. A estas dos formas de llamamiento a la sucesión se refiere igualmente el artículo 609, apartado segundo, del propio Código civil, cuando afirma que la propiedad y los demás derechos sobre los bienes se adquieren y transmiten por sucesión testada e intestada. De las normas transcritas puede concluirse que el llamamiento por testamento —es decir la sucesión testada o voluntaria— tiene preferencia sobre la sucesión legal o intestada. Pero históricamente no parece que fuera siempre así sino cabalmente al contrario. Al menos en la cultura jurídica germánica donde la propiedad (tan ligada desde siempre a la sucesión) tenía un carácter familiar, al morir una persona sus bienes iban o mejor quedaban en el seno del clan familiar sin ninguna otra posibilidad de desviación. En cambio en el Derecho romano


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—no en las primeras etapas de desarrollo del derecho sucesorio, en el que parece ser que el criterio era similar al germánico— pero sí en épocas posteriores, cuando ya vemos al testamento como medio de atribuir los bienes post mortem, como puede leerse en la ley 39, Título 2, libro 29 del Digesto que dice: potest ex testamento adiri hereditas, ab intestato non defertur. Es decir, la ley no dispone la distribución de los bienes del difunto sino es cuando falta la disposición del hombre y aun entonces la ley lo hace pensando en la voluntad probable o presunta del mismo. En la forma que el legislador piensa que la habría dispuesto el causante. A través del articulado del Código civil creo que se llega a aquella conclusión de la preferencia de la sucesión voluntaria por medio de testamento antes de entrar en la intestada y ello porque descartando el caso de inexistencia de testamento, en cuyo supuesto es evidente que entrará en juego la sucesión intestada, en los demás casos en que el testamento pueda ser inválido o ineficaz por diferentes causas, el principio es salvar la voluntad del testador, lo que es una muestra de su preferencia. Es decir que la herencia, como ha señalado Albaladejo, tiene unos destinos previos antes de pasar a la que ordena la ley y así pasaría a los herederos del instituido en testamento que no llega a recibir la herencia por haber muerto antes de aceptarla o repudiarla (art. 1006 Cc); en su defecto, si el instituido en testamento premuere al testador o es incapaz de sucederle, a quien corresponda por derecho de representación sucesoria testamentaria; en su defecto al sustituto vulgar del instituido que no sucede (art. 986 y 912,3º) y finalmente, antes de que opere la sucesión abintestato, la herencia iría al coheredero con derecho de acrecer en la parte del instituido que no sucede. Posiblemente del art. 764 Cc, se llegue a la misma concusión de preferencia de la sucesión testada sobre la intestada. Pero las leyes siempre dan ocasión de plantearse cuestiones prácticas y así en relación con la preferencia de la sucesión testada sobre la intestada algún sector de la doctrina ha puesto sobre la mesa el siguiente asunto: supongamos que en un testamento valido y eficaz resultan instituidos herederos las mismas personas que habría sido llamadas por la ley y en las mismas cuotas. El testador tiene dos hijos y los instituye en partes iguales, que es la misma distribución que habría hecho la ley a falta de testamento y nos preguntamos. ¿por qué título se debe abrir la sucesión? Sin duda que por testamento, ya que la sucesión legítima no se abre cuando existe un testamento valido y eficaz. Y porque así lo dicen los artículos 658 y 609 ya citados y por lo que afirma el art. 912 del Código civil que regula, como veremos más adelante, la apertura de la sucesión legal o intestada y enuncia los casos en los que tiene lugar.

Resumiendo diríamos que no estamos ante dos clases de sucesiones diferentes o contrapuestas, sino que participando las dos de la misma naturaleza se trata de dos maneras diferentes de ordenar la distribución de la herencia del difunto; en un caso de acuerdo con su voluntad (no ilimitada, es decir que el testador no puede hacer todo lo que quiera) y en otro conforme dispone la ley. Pero su finalidad es la misma, con la particularidad de que por la sucesión tes-


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tada el testador tiene la posibilidad, dentro de ciertos límites, de distribuir los bienes y en el caso de la sucesión legítima o intestada es la ley la que lo hace. Por lo tanto la sucesión intestada es supletoria de la testada o voluntaria ya que entra en juego en una serie de casos que recoge el art. 912 del Cc y en algunos otros no recogidos en ese precepto y residual en aquellos supuestos en los que aun existiendo testamento, sin embargo el testador no agotó, o no dispuso, de todos sus bienes y entonces la ley se encarga de distribuirlos (art. 658,3º Cc). Se puede decir que la sucesión intestada es una sucesión legal, hereditaria a título universal y supletoria de la testamentaria con la que es compatible.

2. Denominaciones que usa el Código civil para esta sucesión y criterio acertado No se muestra nuestro Código muy preciso con la forma de denominar a esta clase de sucesión, pues el encabezamiento del Capítulo III, del Título III, del Libro Tercero del Código, lleva el nombre de De la sucesión intestada y así la denomina en el art. 744 y en el art. 914; sin embargo el artículo 912, el primero de los que se dedican a su regulación, empieza hablando de los casos por los que tiene lugar la sucesión legítima. Y de sucesión legítima habla el art. 658.Y la rubrica que encabeza el capítulo V de este Libro III y en su Título III (arts. 959 y siguientes) vuelve a no ser preciso y habla de disposiciones comunes a las herencias por testamento o sin él, es decir intestada. Como en otras ocasiones el Código ofrece una clara disparidad terminológica que conviene aclarar ¿legítima o intestada? ¿intestada o abintestato? La doctrina en muchas ocasiones e igualmente la jurisprudencia del Tribunal Supremo han puesto de manifiesto que la denominación más apropiada es la de sucesión intestada o ab intestato; es decir, la sucesión que se defiere y ordena precisamente por la falta de testamento o por las otras causas que enumera el art. 912 del propio Código o de otros casos no incluidos en el citado precepto. Pero no se puede dejar de advertir que la denominación de intestada no comprende la llamada sucesión contractual en la que no hay testamento e incluso es inexacta al admitir el Código la compatibilidad entre sucesión testada e intestada. En cuanto a la denominación de sucesión legítima se está de acuerdo en su no conveniencia y de hecho no es habitual denominarla así, pues tan legítima es la testada como la intestada y, por otra parte, daría ocasión para confundirla con la sucesión forzosa o necesaria que es la que determina los derechos legitimarios de los llamados herederos forzosos. Y es que la ley llama, unas veces, a los herederos supliendo la voluntad del causante cuando no ha otorgado testamento (sucesión intestada pero legítima) y otras contra la voluntad del testador cuando al disponer de sus bienes no ha respetado los derechos de los legitimarios (sucesión forzosa pero legítima), ya que el poder del testador no alcanza a derogar las reglas establecidas para la llamada sucesión forzosa o legitimaria, pues la cuota


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