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MUJERES INMIGRANTES Y VIOLENCIA DE GÉNERO EN EL MUNICIPIO DE MÁLAGA Perspectiva social y dimensión jurídica MIGUEL ÁNGEL ASENSIO SÁNCHEZ ARTURO CALVO ESPIGA MARINA MELÉNDEZ-VALDÉS NAVAS JOSÉ ANTONIO PARODY NAVARRO

Valencia, 2014


Copyright ® 2014 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito de los autores y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant Humanidades publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com (http://www. tirant.com). Anuario de la Población inmigrante: Municipio de Málaga 2012. Grupo de investigación P.A.I.D.I. SEJ 344. Proyecto subvencionado por el Excmo. Ayuntamiento de Málaga, Área de Bienestar Social y por la Asociación Pluralismo, Conciencia y Derecho (PLUCONDE). Directores de la colección: JORDI GARCÉS FERRER Catedrático. Departamento de Trabajo Social y Servicios Sociales Universidad deValencia: Estudio General Mª CARMEN ALEMÁN BRACHO Catedrática de Trabajo Social y Servicios Sociales UNED

© Miguel Ángel Asensio Sánchez Arturo Calvo Espiga Marina Meléndez-Valdés Navas José Antonio Parody Navarro

© TIRANT HUMANIDADES EDITA: TIRANT HUMANIDADES C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com http://www.tirant.com Librería virtual: http://www.tirant.es ISBN: 978-84-15731-91-7 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas.


Índice Capítulo I PLANTEAMIENTO GENERAL 1. Razones para un estudio sobre violencia de género en mujeres inmigrantes................................................................................................. 9 2. La mujer como víctima de la violencia de género y la mujer inmigrante como víctima de la violencia de género................................................ 11 3. El maltratador y el maltratador inmigrante......................................... 19

Capítulo II MARCO JURÍDICO DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER 1. Los documentos y textos en relación con la violencia contra la mujer. 25 1.1. Los textos y tratados internacionales: su configuración como una violación de los derechos humanos.............................................. 25 1.2. Instrumentos jurídicos de ámbito regional................................... 37 1.3. Legislación y modalidades de intervención en la violencia contra la mujer adoptadas en el seno de la Unión Europea..................... 40 1.3.1. Medidas y legislación adoptadas en el seno de la Unión Europea............................................................................ 40 1.3.1.1. Parlamento Europeo.......................................... 41 1.3.1.2. Consejo Europeo............................................... 44 1.3.2. Modalidades de intervención y buenas prácticas en la violencia contra la mujer: programa Daphne........................ 49 2. Legislación estatal: La LO 1/2004....................................................... 57 2.1. Situación jurídica de la mujer víctima de violencia de género....... 57 2.2. Sistema de tutela y protección de la mujer................................... 68 2.3. Protocolos de actuación............................................................... 81 2.4. Medidas y planes......................................................................... 87 3. Legislación de la Comunidad Autónoma de Andalucía........................ 97 4. Políticas de igualdad de género en el ámbito de la provincia de Málaga........................................................................................................ 118 5. Políticas de igualdad de género en el Ayuntamiento de Málaga............ 122

Capítulo III LA REALIDAD LOCAL. EL MUNICIPIO DE MÁLAGA.............. 129


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Índice

Capítulo IV ENCUESTAS Y ESTADÍSTICAS COMPARATIVAS 1. El trabajo de campo............................................................................ 157 2. Encuestadores...................................................................................... 163 3. Dificultades y elementos relevantes en la realización de las encuestas.. 164 4. Estadísticas comparativas.................................................................... 166

Conclusión abierta.................................................................................... 183 Bibliografía............................................................................................... 187


Capítulo I

Planteamiento general 1. RAZONES PARA UN ESTUDIO SOBRE VIOLENCIA DE GÉNERO EN MUJERES INMIGRANTES Todos los estudios e investigaciones sobre la violencia de género coinciden en señalar que el fenómeno del maltrato hacia las mujeres es muy complejo1. Esta complejidad se ve incrementada cuando hablamos de mujeres inmigrantes debido a que a los factores en juego en la violencia de género se suman los propios de la situación de inmigración ya de por si múltiples y complejos. Esa complejidad será “la culpable” de que se trate de un tema abordado desde perspectivas muy diversas como la de la psicología, la de las ciencias sociales y jurídicas, la de la salud e incluso la perspectiva aportada por las organizaciones internacionales y ONGS en informes sobre violencia de género e inmigración. En todos los casos existe una coincidencia en destacar la necesidad de que se realicen estudios específicos sobre violencia de género e inmigración. La violencia de género en mujeres inmigrantes no es una cuestión anecdótica, de hecho se observa un aumento espectacular de inmigrantes en la población atendida por violencia de género, tanto por denuncias como en poblaciones clínicas o con agresores condenados, que hace que esta sea superior a la tasa de inmigración en nuestro país2. Se puede observar este hecho en algunos datos

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E. Gascón Sorribas, J. Gracia Ibáñez, Laboratorio de Sociología Jurídica y Amnistía Internacional, Sección Española, “Mujeres invisibles, abusos impunes. Mujeres migrantes indocumentadas en España ante la violencia de género en el ámbito familiar”, julio 2003. La tasa de violencia de género entre 1999 y 2004 en inmigrantes fue superior en cinco veces a la de las mujeres españolas, siendo las inmigrantes procedentes del norte de África y las de América latina las que son asesinadas en mayor


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concretos, así en la comunidad de Madrid en 2009 el 45,7% de los agresores que acudieron a tratamiento durante ese año como alternativa al ingreso en prisión eran inmigrantes o en el país vasco el 28% de los sujetos denunciados por violencia de género entre octubre de 2005 y agosto de 2006 eran inmigrantes3. Como ya apunto el antiguo Ministerio de Igualdad en su “Plan de Atención y Prevención de la violencia de género en población extranjera inmigrante” (2009) los agresores de género extranjeros suponen una sobre-representación respecto al peso demográfico de los varones extranjeros en España. Existen factores como la existencia de situaciones límite, la soledad, el desarraigo y una cultura patriarcal más consolidada que se combinan con otros elementos de riesgo acumulados, como parejas de hecho, situaciones de ruptura y desestructuración familiar vinculada a la emigración que determinan que la violencia de género sea especialmente significativa en las inmigrantes. Esto puede explicarse por varias variables. A pesar de la existencia de datos concretos y estadísticas lo cierto es que podemos decir que se desconoce la magnitud real del problema, ya que se estima que las denuncias sólo equivalen al 10% de los casos reales existentes (no se denuncian el 90%) constitutivos de maltrato familiar o doméstico4 lo que nos deja un enorme vacío en relación a los datos manejados y en relación a las conclusiones obtenidas de los mismos. Este vacío precisamente podría ser cu-

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proporción, P. Montañés y M. Moyano “Violencia de género en inmigrantes en España. Un análisis psicosocial”, Pensamiento psicológico, 2, 6, 2006, pp. 4-5. J. Fernández-Montalvo, Boira, S. y Jodrá, P., “Psicopatología, características de la violencia y abandonos en programas para hombres violentos con la pareja resultados en un dispositivo de intervención”, Psicothema, 22, 593-599, 2010, p. 44. Y Redondo, N., Graña, J. L. y González, L., “Características sociodemográficas y delictivas de maltratadores en tratamiento psicológico”, psicopatología Clínica, legal y forense, 9, 2009, pp. 49-61. M. Martínez-León, Mª J. Irurtia, Mª T. Crespo, Mª I. Calleja, C. MartínezLeón y D. Queipo, “Maltrato psicológico en las víctimas de violencia de género. Evaluación médico-legal y forense”, Behavioral Psychology/ Psicología Conductual, 19, 1, 2011, p. 136.


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bierto por trabajos de campo que completen los datos estadísticos de denuncias y condenas con los datos obtenidos de encuestas y de un conocimiento directo en los niveles más cercanos al problema entre los que se encuentra el ámbito municipal. Por ello dedicamos especial atención a la violencia de género en el ámbito local, en concreto en el municipio de Málaga por entender que la falta de estudios sobre la violencia de género en inmigrantes debe paliarse entre otras investigaciones con el análisis de datos y trabajo de campo desde la perspectiva más cercana. Prueba de ello es que en la X Beca de Investigación Málaga Mujer “Estudio de las actitudes de las mujeres y hombres malagueñas/os ante la violencia de género”, concretaba entre sus propuestas de actuación, la necesidad de elaborar estudios que determinen específicamente la actitud de la población inmigrante y llevar a cabo talleres con este sector de la sociedad de acuerdo con los resultados obtenidos.

2. LA MUJER COMO VÍCTIMA DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO Y LA MUJER INMIGRANTE COMO VÍCTIMA DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO La violencia de género por su complejidad y su virulencia ha sido calificada incluso como terrorismo de género y es que resulta difícil dar un concepto de violencia de género que abarque todas las conductas posibles comprendidas dentro de la misma y la primera cuestión es qué se considera como violencia de género. Para dar un concepto de la misma nos remitimos a la definición de la Organización de las Naciones Unidas como “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”. Se adjetiva cómo de género esta violencia porque es ejercida sobre las mujeres por el hecho de ser mujeres y porque ello supone que se le atribuye una posición de subordinación y de estereotipos en su relación con el hombre. También nos encontramos


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con la utilización del termino violencia familiar o doméstica que es definido por la Organización Mundial de la Salud (1996) como: “malos tratos o agresiones físicas, psíquicas o psicológicas, sexuales o de otro tipo, infligidas por personas del ámbito familiar y dirigida generalmente a los miembros más vulnerables: niños, mujeres y ancianos”. No toda la violencia que ocurre en el ámbito doméstico es contra las mujeres sino solo una parte de la violencia familiar5. La violencia contra las mujeres o violencia de género no es un fenómeno exclusivo o propio únicamente de las sociedades actuales sino que se da en todas las sociedades y en todos los sistemas políticos y económicos6, generándose por patrones conductuales y culturales en los que el sometimiento de la mujer es común y que trasciende lo temporal y lo territorial. Participa como fenómeno humano de la complejidad propia de todo lo que se refiere a las relaciones humanas y en ella encontramos factores culturales, sociales, de salud o médicos y sicológicos. Sobre la incidencia del elemento cultural que parece ser el factor transversal presente en todos los casos la Organización Mundial de la Salud establece como principales factores determinantes de la violencia de género la relación desigual entre hombres y mujeres y la existencia de una cultura de violencia para resolver los conflictos y define a la violencia de género como “parte de un patrón de comportamiento de coacción utilizado para establecer y mantener el poder y control sobre la persona con la que mantiene una relación íntima o conyugal”. Estos comportamientos incluirían amenazas o maltrato físico o sexual, abuso psicológico, aislamiento social, privación o intimidación.

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M. Martínez-León, Mª J. Irurtia, Mª T. Crespo, Mª I. Calleja, C. MartínezLeón y D. Queipo, “Maltrato psicológico en las víctimas de violencia de género. Evaluación médico-legal y forense”, Behavioral Psychology/ Psicología Conductual, 19, 1, 2011, pp. 133-155. P. Montañés y M. Moyano “Violencia de género en inmigrantes en España. Un análisis psicosocial”, Pensamiento psicológico, 2, 6, 2006 pp. 21-32.


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Sobre la incidencia y los efectos en la salud en los casos de violencia de género sobre las mujeres la cuestión de los malos tratos contra las mujeres ha comenzado a verse como un problema de salud pública por diversas instituciones como la Organización Mundial de la Salud que en 1996 declaró la erradicación de la violencia contra las mujeres como una prioridad de salud pública y también por American Collage of Emergency Psysicians (1995), y por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pero es necesario que este enfoque institucional pase a ser un enfoque social y de las instituciones nacionales y locales y es que no cabe duda de que la violencia causa serias secuelas físicas, psicológicas y sociales a estas mujeres y a sus familias. Dentro de los aspectos de salud no pueden olvidarse los factores psicológicos en un doble sentido, por un lado la situación psicológica especial en la que se encuentran las inmigrantes que las hace especialmente vulnerables y por otro lado el maltrato psicológico7. Conocer las variables que entran en juego en la violencia de género supone que se deben tener en cuenta factores personales sociales y culturales y ello se ha intentado explicar por las ciencias sociales y del comportamiento desde diversas teorías como la teoría de los recursos y la teoría feminista, con modelos ecológicos y sistémicos. El sufrimiento de la violencia de género supone que se manifiesta como una continua y debilitante experiencia de abuso, asociada a un creciente aislamiento del mundo exterior. La violencia de género o violencia contra la mujer ha sido entendida por las Naciones Unidas como una forma de discriminación y una violación de los derechos humanos; por ello se elabora por encargo de esta asamblea el informe, “Estudio a fondo sobre todas las formas de violencia contra la mujer” en 2006. En el artículo 1 de la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer se establece: “Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño, 7

P. Montañés y M. Moyano, “Violencia...” cit., pp. 21-32.


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sufrimiento físico sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada” (Resolución 48/104 1993). Este concepto de violencia de género comprende multitud de acciones de maltrato lo que nos lleva a no poder hacer una identificación entre la acepción víctima con los casos de homicidio cuando se trata de víctimas de maltrato que han sido objeto de homicidio, asesinato y denuncia, desgraciadamente las víctimas exceden con mucho esto y hay una coincidencia en que el maltrato psicológico es un aspecto fundamental. Incluso dentro de aquellos casos en que se ha constatado el delito de violencia de género varía su categorización en falta y delito. Así los anuarios estadísticos del Ministerio del Interior establecen en el año 2000 y 2003 malos tratos en el ámbito familiar, trato degradante, injurias, homicidio doloso, asesinato, inducción/cooperación al suicidio, detención ilegal, secuestro, amenazas, coacciones, tortura, alejamiento de morada, agresión sexual con penetración, abuso sexual con penetración, corrupción de menores, coacción a la prostitución, calumnias, malos tratos de obra sin lesión e incluso apoderamiento de un menor contra resolución judicial y en el 2004 se añaden mutilación genital, malos tratos habituales en el ámbito familiar y sustracción de menores. Por todo ello cuando nos referimos a las víctimas de violencia de género el espectro que comprende es muy amplio y en consecuencia implica factores muy diversos y de difícil análisis. Como vemos la complejidad que desde el principio hemos destacado que tiene la cuestión de la violencia de género sobre las mujeres inmigrantes se constata al ir planteado cada uno de los aspectos de este tema. En relación a las inmigrantes víctimas de violencia de género los factores que intervienen se multiplican y por tanto las dificultades también. Debido a esta dificultad intrínseca de la materia y de los factores a tener en cuenta con carácter general en los casos de violencia de género, en opinión de muchos expertos, investigadores e instituciones no se puede hablar de un perfil de la mujer maltratada ya que se podría con facilidad caer en tópicos (co-


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mo identificarlas de manera automática con mujeres con estudios bajos, de clase social baja y personalidad débil) que no nos permitieran un análisis objetivo y crítico de la realidad. En el caso concreto de las mujeres inmigrantes, en cuanto variables socio-demográficas, tampoco se puede hablar de homogeneidad o de una característica concreta que las identifique. Por esta razón nos parece más adecuado hablar de factores de riesgo en las mujeres, factores que agudizan y que favorecen en mayor medida situaciones de maltrato añadiéndose a los factores comunes de riesgo aplicables a las mujeres en general pero no simplemente como una adición de elementos sino que suponen además un agravamiento y profundización del resto de los elementos condicionantes. No cabe duda sobre que estos factores de riego, propios de la mujer inmigrante, implican un mayor grado de vulnerabilidad en relación a la violencia de género y mayores dificultades para romper estas situaciones de maltrato. Algunos de estos factores que provocan esta situación de mayor vulnerabilidad son: ser mujer, ser inmigrante y en determinados casos estar en situación irregular o también en situaciones de regularidad que debido a medidas de reagrupamiento familiar en ocasiones generan una dependencia legal del sujeto responsable de la reagrupación8. En relación a las mujeres en situación irregular, se encuentran en el nivel máximo de vulnerabilidad puesto que a todos los factores como mujer y como inmigrante se suma su situación legal que propicia su sometimiento a situaciones de violencia y de explotación, en este sentido Amnistía Internacional pone de relieve la desprotección de estas mujeres in-

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N. García Muñecas, Mª C. Rasero Romero, “Problemática sociológica de las mujeres inmigrantes víctimas de delitos en la CAE”, Eguzkilore, 21, diciembre 2007, p. 263. El Comité contra la Tortura de Naciones Unidas en sus Observaciones al cuarto informe presentado por España en 2002 ya expresaba entonces: que “son particularmente preocupantes las denuncias de malos tratos, incluyendo abuso sexual y violación, contra inmigrantes con motivaciones racistas”.


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migrantes9. Dentro de las situaciones de irregularidad se producen situaciones dramáticas como los casos de trata de mujeres donde se plantea el problema de su identificación, problema que se agudiza curiosamente cuando se trata de mujeres provenientes de países comunitarios dado que en estos casos al no existir problemas de extranjería se produce una mayor invisibilidad. Se plantean dificultades como que las mujeres que no denuncian a sus tratantes no tienen acceso a un permiso de residencia. En resumen dificultades económicas, sociales, lingüísticas y administrativas que crean un circulo vicioso del que es difícil salir, con más profundidad en el caso de las inmigrantes ya que resulta fundamental el apoyo social, institucional y familiar lo que en su caso es mas difícil puesto que carecen de muchos de estos apoyos debido al desarraigo. Se presentan también algunas situaciones de violencia fundamentada en el género que incide de manera directa y casi exclusiva en las inmigrantes como es el caso de la trata de personas; las mujeres víctimas de trata sufren por lo general agresiones sexuales, palizas, represalias, amenazas de represalias contra sus familiares como métodos para garantizar su silencio y sumisión10. En las mujeres inmigrantes precisamente por serlo se produce una situación afectivo-emocional o psicológica especifica. Dos datos relevantes en este sentido, en muchos casos viven lo que se denomina el duelo migratorio y el síndrome de Ulises, término acuñado por Josefa Achotegui. El síndrome de Ulises debido a una alta situación de estrés produce síntomas de depresión, pensamientos 9

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Amnistía Internacional, España. Una vida sin Violencia para mujeres y niñas. Las otras víctimas de la violencia de género: violencia sexual y trata de personas, julio 2009. Datos sobre este particular en el mencionado Informe de Amnistía Internacional. Uno de los problemas que se presenta en los casos de violencia por trata de personas es que nos se plantea desde la perspectiva de protección de derechos de las víctimas sino que se afronta como un problema de orden público y de control de inmigración, hecho que ha sido puesto de relieve por diversas organizaciones.


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de muerte obsesivos, ansiedad, irritabilidad con menores, cefaleas, fatiga, dolor psíquico y pérdida de memoria. Por su parte el duelo migratorio es situación psicológica especial que sin duda condiciona las percepciones y el comportamiento, al menos en un primer momento de gran parte de las mujeres que deciden migrar; se produce una situación de desarraigo al encontrarse en un país extraño, sin su familia, sin su entorno social, de costumbres y cultura diferentes más o menos lejano de su sociedad cultural, con el temor a las expectativas y el miedo al fracaso en ese proceso migratorio. A esta situación hay que añadir que aquellos casos en que la mujer sufría previamente situación de maltrato antes del proceso migratorio y en las que coinciden las expectativas de mejora que en muchos casos ven frustradas o superadas por las circunstancias. La étnica y los valores familiares pueden verse puestos en cuestión cuando los sujetos se sitúan en contextos culturales diferentes pero esto puede también junto con el estrés económico y social favorecer que se llegue por los hombres a la violencia siendo más probable si hablamos de cónyuges que emigran desde culturas menos congruentes con el país adoptivo. Por ello se concluye en algunos estudios que la emigración puede desencadenar o intensificar situaciones de violencia11. La mayor vulnerabilidad de las mujeres inmigrantes ha supuesto una especial incidencia de la violencia de género en las mismas y la configura como un problema social y jurídico al que en los últimos años se ha tratado de ir dando solución con medidas y actuaciones desde diferentes ámbitos públicos. Así la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género12, esta norma 11 12

P. Montañés y M. Moyano, “Violencia...” cit., p. 6. Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre de, de Medidas de Protección Integral contra la violencia de Género (BOE. núm. 313 de 29 de diciembre de 2004), en la que se consagra y garantiza a la mujeres víctimas de violencia de género una serie de derechos con la finalidad de que puedan poner fin a la relación violenta; por esta Ley se crean, los Juzgados de Violencia contra la Mujer y las Unidades de Valoración Forense Integral formado por diferentes profesionales: médico forense, psicólogo y trabajador social.


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en su artículo 17.1 sobre Garantía de los Derechos de las Victimas expresamente dispone que “Todas las mujeres víctimas de violencia de género, con independencia de su origen religión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social tienen garantizado los derechos reconocidos en esta ley” reconociendo en su artículo 30.2 que “en las actuaciones previstas en este artículo considerara de forma especial la situación de las mujeres que, por sus circunstancias personales sociales, puedan tener mayor riesgo de sufrir la violencia de género mayores dificultades para acceder a los servicios previstos en esta ley, tales como las pertenecientes a minorías, las inmigrantes, las que se encuentran en situación de exclusión social o la mujeres con discapacidad.”. Se han tomado medidas concretas que palian las situaciones peculiares que afectan a las inmigrantes por el hecho de serlo y por su situación legal o social particular. Así por ejemplo si son titulares de una autorización de residencia por “reagrupación familiar” con vinculación al permiso de residencia de su cónyuge agresor, podrán solicitar y obtener una autorización de residencia temporal independiente, una vez dictada a su favor una orden de protección. O por ejemplo también en los casos en que la mujer se encuentra irregularmente en territorio nacional, y siempre que haya recaído sentencia por la comisión de un delito de violencia de género en la que se acredite su condición de víctimas, se les podrá conceder una autorización de residencia temporal por razones humanitarias. Además, podrán presentar la solicitud de dicha autorización de residencia desde el momento en que se hubiera dictado a su favor una orden judicial de protección, dejándose, en su caso, en suspenso, el procedimiento administrativo sancionador que pudiera estarse tramitando en relación con dicha situación irregular. También se prevé que podrán obtener la condición de refugiada las mujeres extranjeras que huyan de su país de origen debido a un temor fundado a sufrir persecución por motivos de género.Y respecto al empleo las mujeres extranjeras víctimas de violencia de género que no tengan autorización de trabajo y se encuentren legalmente en España, pueden ser informadas en la Oficina de Empleo del Servicio Público de Empleo que les corresponda, sobre sus derechos para inscribirse


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como demandantes de empleo y tener acceso a las acciones de formación y de intermediación laboral, así como a la Renta Activa de Inserción.

3. EL MALTRATADOR Y EL MALTRATADOR INMIGRANTE En la violencia de género sobre las mujeres inmigrantes hay que considerar los factores que rodean a la víctima pero también los que rodean e inciden en el maltratador. Si en relación a las victimas de violencia de género en inmigrantes ya hemos destacado que su proporción es llamativa, en relación a los maltratadores inmigrantes también encontramos una proporción mayor en relación a las cifras totales; así en un estudio realizado en el ámbito de penas privativas de libertad por parte de la Secretaria General de Instituciones Penitenciarias (2011) se presenta un porcentaje de inmigrantes condenados por delito de violencia de género del 25%. En una muestra de 1479 penados procedentes de 15 servicios de Gestión de Penas y Medidas Alternativas distribuidos por toda España, se observa que el 64,9% de los penados por un delito de violencia de género no son españoles y que por tanto el 35,1% son españoles13. El conocimiento de los rasgos y características de los maltratadores se ha visto facilitado por la implantación de programas terapéuticos y rehabilitadores por parte de la legalidad vigente, como es el caso de la Ley de medidas de protección integral contra la violencia de género de 2004. También el Ministerio de igualdad en 2009 en su Plan de prevención de la Violencia de género en población extranjera inmigrante deduce que los agresores extranjeros presentan una serie de características sobre las que resultaría útil trabajar terapéuticamente de forma específica para tratar esta cues13

Documentos Penitenciarios, Violencia de género. Anexo al programa de intervención de agresores. El delito de violencia de género y los penados extranjeros. Julio 2011.


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tión y proporcionar elementos de actuación a los profesionales que tratan con los penados extranjeros por estos delitos; para ello se elabora un material sobre países con mayor incidencia, información sobre los factores psicosociales derivados de la inmigración y su incidencia en la violencia y las estrategias terapéuticas a utilizar Entre el inmigrante y el maltratador nacional no existen diferencia importantes ni en general, ni tampoco existen diferencias psicopatológicas14. Los maltratadores por lo general tienen una edad joven, unos 40 años, tanto nacionales como extranjeros con relaciones de pareja prolongadas. Los problemas de adicción son mayores en los inmigrantes, sin embargo estos muestran una tasa claramente inferior en antecedentes psiquiátricos Otros factores destacables son: la existencia de pensamientos sobre la inferioridad de la mujer ya que consideran que la violencia es una forma de resolver los conflictos. Tanto en el caso de los maltratadores nacionales como inmigrantes el nivel de estudios por lo general se sitúa en los primarios pero existe un mayor número de universitarios en el caso de los inmigrantes, aunque sigue siendo una presencia minoritaria. Se acompañan también por lo general del consumo de sustancias psicoactivas, como el alcohol. Uno de los rasgos que más hay que considerar es que tienen pocas habilidades de comunicación y de solución de problemas y una importante inestabilidad emocional. En el caso de los inmigrantes estos son más jóvenes que los españoles, con menos años de vida en pareja, con más hijos en común con la víctima y con un nivel de estudios ligeramente superior como ya hemos mencionado, así como con más antecedentes psiquiátricos

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Sobre esta cuestión seguimos el estudio, J. Fernández-Montalvo, J. A. Echauri, M. Martínez, J. Mª Azcárate, “Violencia de género e inmigración: perfil diferencial de hombres maltratadores nacionales e inmigrantes”, Behavioral Psychology/ Psicología Conductual, vol. 19, 2, 2011, p. 439.


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y más pensamientos irracionales sobre la mujer. Los inmigrantes han sufrido experiencias de maltrato en la infancia con más frecuencia que los españoles. Se une también en relación al paro un mayor índice de paro en el caso de los inmigrantes. El tipo de maltrato o de violencia ejercida no varia entre nacionales y extranjeros Las dificultades de comunicación propias de los personajes maltratadores y las deficiencias afectivas son elementos que en el caso de los inmigrantes tienen su máxima potenciación y que esta es aún mayor si hablamos de individuos cuyo contexto cultural ha sido roto completamente en el entorno al que han emigrado, como en el caso de culturas africanas. Por su parte, en las sociedades latinoamericanas y caribeñas se encuentran muy arraigadas la cultura machista y las pautas de relación entre hombres y mujeres caracterizadas por la sumisión y el control unido una situación generalizada de falta de independencia económica, siendo también alta la frecuencia de embarazos adolescentes, en estos países la forma más frecuente de maltrato es la psicológica y mecanismos de dominación para controlar el tiempo, los movimientos, los contactos sociales, las redes de pertenencia que limitan la participación de la victima fuera del hogar por su maltratador. Sobre la violencia física los datos por países varían de manera que no se puede dar un panorama uniforme. Con carácter general si podemos decir que la cifra de mujeres asesinadas en estos países por cada millón de mujeres es de 45, siendo en Europa de 9.9 y en España de 5.1515. Una de las cuestiones más significativas es que en Latinoamérica se considera que la violencia en la pareja contra la mujer solo se entiende como tal cuando hay violencia extrema y repetida siendo más probable que sea aceptada en ciertas circunstancias16.

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Sanmartín, Iborra, García y Martínez, Violencia contra la mujer en las relaciones de pareja III, Informe internacional del Centro Reina Sofía, 2010. Referencia del “Informe de Instituciones Penitenciarias...” cit., p. 20.


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En el caso de los países del Norte de África y los países subsaharianos, la nacionalidad más frecuente es la Marroquí, que en el caso de Málaga también lo es, Marruecos ocupa el puesto 104 en el ranking de desigualdad de género en un ranking de 155 países, en el que España ocupa el puesto 14. El porcentaje de mujeres analfabetas según el propio gobierno de Marruecos es de 62% en áreas urbanas y el 82% en áreas rurales. La población extranjera que se encuentra en un país extranjero genera más frecuentemente situaciones de dependencia afectiva y económica lo que supone que se distancia respecto de las personas del país de acogida y se abre una brecha emocional con el entorno nacional. Así los inmigrantes se encuentran en un entorno extraño, que no dominan y en el que carecen de instrumentos que les proporcionen seguridad, la comunicación ya de por si difícil para estos individuos es aun más compleja dado el entorno en el que se sitúan y si a ello unimos las dificultades psicoafectivas como el que el entorno social ha cambiado y han perdido sus referentes sociales, familiares y culturales en los que estos individuos se manejaban. Prueba de ello es que en el estudio al que nos referimos (Fernández-Montalvo, 2011) se establece que no hay muestras de diferencias significativas en la sintomatología psicopatológica con la excepción del índice de distrés de síntomas positivos que son los que relacionan el sufrimiento global con el número de síntomas. Atribuye el que las muestras entre nacionales e inmigrantes son prácticamente homogéneas a que las diferencias se centran en variables socio demográficas y probablemente más sensibles a las influencias culturales. La emigración supone que el individuo elabora un duelo por la pérdida de elementos fundamentales en su vida como sus amigos, familia, su cultura, lengua, tierra, grupo social, estatus social, perdida mayor o menor según la lejanía cultural con el país de acogida del grupo al que pertenezca el individuo, estas situaciones son compartidas por hombres y mujeres y en muchos casos por los dos cuando tanto victima como maltratador son inmigrantes.


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La distribución de extranjeros condenados por delitos de violencia de género es: el país más frecuente es Marruecos con un 8% del total de agresores extranjeros, el segundo país más prevalente es Rumania con un 7% del total de penados, finalmente el colectivo de no comunitarios más numerosos son los latinoamericanos (12%) siendo Ecuador, Colombia y Bolivia los más representados17. Los Estudios sobre los hombres que ejercer la violencia de género muestran unos rasgos que básicamente son los mismos que ya se detectaron en los años 90 y esos rasgos en el caso de los inmigrantes no varían, sino que lo que se observa es una intensificación de los mismos y un incremento de su número pero no unas características diferentes.

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Referencias de año 2011, estadísticas del Ministerio del Interior, Documentos Penitenciarios, violencia de género en los penados extranjeros.


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