Fundada en 2015 por la Editorial “Tirant lo Blanch”, se trata de una colección pionera e innovadora para el público hispanohablante, pues aúna la publicación de temas de actualidad con la de títulos clave para entender, qué es y cómo se articula la presencia y actuación de los animales en el ámbito jurídico. Es una biblioteca de pensamiento, al mismo tiempo que una ventana abierta a la discusión de la actualidad, útil para profesionales del Derecho y de las Ciencias del Bienestar Animal, académicos, estudiantes y para cualquiera que se interese por la causa animal. Los animales se nos presentan a día de hoy conectados con un gran número de cuestiones de importancia creciente, tanto en el ámbito político como en el social. Se trata, en definitiva, de dilucidar -a través del Derecho- cómo hemos de tratar a los animales, con los que compartimos nuestro planeta. Se plantean cuestiones de ciencia y de tecnología, normas culturales y éticas, pero el enfoque de esta colección se referirá a las cuestiones jurídicas y de políticas públicas que rodean a los animales, desde una perspectiva global. La colección se apoya en el trabajo del ICALP (International Center for Animal Law and Policy) de la UAB, en la búsqueda de la excelencia, en esta materia emergente del Derecho que es el Derecho Animal.
OTROS LIBROS DE LA COLECCIÓN Animales y derechos. Animals and the law D. Favre T. Gímenez-Candela
Hace dieciocho años, escribí “Rattling the Cage” (Sacudiendo la jaula) por una razón específica: no existía el campo de la llamada "Jurisprudencia de los Derechos de los Animales", tampoco existía níngún libro que abogara por los derechos jurídicos de los animales no humanos, a diferencia de los derechos morales sobre los que los filósofos discutían rutinariamente. Los derechos jurídicos y morales no implican necesariamente los mismos argumentos y los jueces, a menudo, no están formados en la filosofía ni tampoco la toman en cuenta cuando emiten sus sentencias. "Rattling the Cage" se escribió con la intención de establecer ese ámbito de conocimiento. En un reciente artículo, la eminente filósofa Martha C. Nussbaum ha puesto de relieve el éxito del libro, en la consecución del objetivo que se había planteado: "Wise es uno de los pioneros más importantes del Derecho Animal. Su libro “Rattling the Cage”, publicado en el año 2000, introdujo la ética animal en el ámbito jurídico con resultados sorprendentes ". Nussbaum no ha sido la única que ha llegado a esta conclusión. El “Boston Globe”, lo ha considerado como "un trabajo fundamental", mientras que “Time magazine” observó "desde el ámbito del activismo, el Derecho Animal ha ido ganando constantemente respeto en las Facultades de Derecho y entre los Profesores de Derecho, a partir de que en el año 2000, “Rattling the Cage” proporcionara un sólido argumento académico para la concesión de derechos jurídicos a los animales". Estos argumentos tienen hoy tanta validez como hace dieciocho años. Pero ahora esos argumentos se han transformado en acciones legales concretas. Cualquiera que quiera entender cúal es el origen de un campo ya consolidado a día de hoy, como es el de la "Jurisprudencia de los Derechos de los Animales", cuál es su situación ahora y hacia dónde se dirige en todo el mundo, sin duda querrá leer “Rattling the Cage” (Sacudiendo la jaula).
animales y derecho
La Colección “Animales y Derecho” aborda la relación entre humanos y animales en toda su amplitud y complejidad, desde la óptica del Derecho.
Sacudiendo la jaula 5 Steven M. Wise
animales y derecho
Hacia los Derechos de los animales 2ª edición
Steven M. Wise Steven M. Wise fundó el “Nonhuman Rights Project” en 1995. Se trata de la única organización de derechos civiles de los Estados Unidos, que se dedica a lograr los derechos legales fundamentales para los animales no humanos. Wise tiene un J.D. de la Boston University Law School y un B.S. en Química por el College of William and Mary. Durante 38 años ha estado ejerciendo, en los Estados Unidos, la abogacía en tema de protección animal así como la abogacía sobre derechos de los animales. Así mismo, a lo largo de los últimos cuatro años, ha presentado seis demandas de Habeas Corpus en nombre de cuatro chimpancés y se ha ocupado también de un caso que involucra a tres elefantes asiáticos y africanos. Enseña o ha enseñado "Animal Rights Law" o "Animal Rights Jurisprudence" en Estados Unidos en las Facultades de Derecho de Harvard, Stanford, Lewis and Clark, Vermont, Universidad de Miami, St. Thomas y John Marshall y en el Máster de Derecho Animal y Sociedad de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Barcelona. Un TED Talk de 2015 acerca de su trabajo, ha sido visto más de un millón de veces. Ha escrito cuatro libros y fue el protagonista de la película "Unlocking the Cage", de HBO/BBC/Arte Pennebaker y Hegedus, que se estrenó en 2016 en el Festival de Cine de Sundance.
La teoría de los derechos animales de Tom Regan Lucio Rocha Santana
Sacudiendo la jaula
Estatuto jurídico del gato callejero en España, Francia y Reino Unido Agnès Dufau
Hacia los Derechos de los animales 2ª edición
Régimen jurídico de los animales en Chile, Colombia y Argentina Carlos Andrés Contreras López
animales y derecho
SACUDIENDO LA JAULA Hacia los Derechos de los animales
CONSEJO EDITOR COLECCIÓN ANIMALES Y DERECHO Directora
Teresa Giménez-Candela Catedrática de Derecho Universitat Autònoma de Barcelona
Miembros
Enrique Alonso
Consejero Permanente de Estado
David Favre
Michigan State University. USA
Jean Pierre Marguenaud Universite de Limoges. France
Anne Peters
Max Planck Institut Heidelberg. Deutschland
Procedimiento de selección de originales, ver página web: www.tirant.net/index.php/editorial/procedimiento-de-seleccion-de-originales
SACUDIENDO LA JAULA Hacia los Derechos de los animales 2ª edición
STEVEN M. WISE Traducción de Carlos Andrés Contreras López, revisada por José Antonio Giménez Buendía e Iván Fructuoso
Valencia, 2018
Copyright ® 2018 Todos los derechos reservados. Ni la totalidad ni parte de este libro puede reproducirse o transmitirse por ningún procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética, o cualquier almacenamiento de información y sistema de recuperación sin permiso escrito del autor y del editor. En caso de erratas y actualizaciones, la Editorial Tirant lo Blanch publicará la pertinente corrección en la página web www.tirant.com. Rattling the cage First published in the United States by Merloyd Lawrence Books, an imprint of Perseus Books, a division of PBG Publishing, LLC, a subsidiary of Hachette Book Group, Inc.
Directora de la Colección
Teresa Giménez-Candela
Universitat Autònoma de Barcelona
© Steven M. Wise © Traducción Carlos Andrés Contreras López © Traducción revisada por José Antonio Giménez Buendía e Iván Fructuoso
© TIRANT LO BLANCH EDITA: TIRANT LO BLANCH C/ Artes Gráficas, 14 - 46010 - Valencia TELFS.: 96/361 00 48 - 50 FAX: 96/369 41 51 Email:tlb@tirant.com www.tirant.com Librería virtual: www.tirant.es ISBN: 978-84-9190-405-2 MAQUETA: Tink Factoría de Color Si tiene alguna queja o sugerencia, envíenos un mail a: atencioncliente@tirant.com. En caso de no ser atendida su sugerencia, por favor, lea en www.tirant.net/index.php/empresa/politicas-de-empresa nuestro Procedimiento de quejas. Responsabilidad Social Corporativa: http://www.tirant.net/Docs/RSCTirant.pdf
Para Jerom, una persona, no una cosa
Índice Agradecimientos........................................................................................ 11 Prólogo a la primera edición en castellano................................................ 13 1. El problema de ser una cosa................................................................ 21 2. Atrapados en un universo que ya no existe.......................................... 29 3. El régimen jurídico del animal no humano como cosa......................... 49 4. Cruzando fronteras............................................................................. 67 5. ¿Qué son los derechos?........................................................................ 87 6. Libertad e igualdad.............................................................................. 107 7. Derecho anglosajón............................................................................. 143 8. Consciencia, taxonomía y mente......................................................... 185 9. Las estaciones de la mente................................................................... 247 10. Las mentes de chimpancés y bonobos.................................................. 271 11. Inclinándose hacia la justicia............................................................... 351 12. Epílogo: Otras jaulas, otras cimas........................................................ 389
Agradecimientos Cualquiera que escriba un libro que pretende hacer un recorrido por 4.000 años de historia, para luego sumergirse en la mente de dos especies de animales no humanos, requerirá de mucha ayuda. Es por ello que tengo una gran deuda con tantos profesores de derecho, abogados, jueces y filósofos, quienes amablemente revisaron los diferentes apartados de este libro, así como los artículos preliminares, o debatieron conmigo cuestiones que me ayudaron a aclarar mis ideas. Ellos son: Taimie Bryant, David Favre, Thomas G. Kelch, Sarah Luick, Richard Posner, Stuart Shanker, Peter Singer, Eliot Sober, L.W. Sumner, Paul Waldau, Carl Wellman, y David Wolfson. Agradezco especialmente a Daniel Coquilette quien, hace casi 25 años, me preparó para hablar de historia del Derecho y, mientras lo hacía, fue un ejemplo de cómo enseña un gran Profesor. Es también enorme mi deuda con muchos científicos de los que he tenido el privilegio de aprender. A pesar de que nunca antes habían conocido a un abogado de especies, de derecho animal, y a pesar de su desconfianza hacia los abogados en general, entendieron de inmediato que yo quería aprender tanto como fuese posible acerca de los magníficos primates con los que comparten sus vidas o estudian con tanto interés y empatía. Algunos me abrieron las puertas de sus laboratorios, leyeron borradores o capítulos sobre la mente de los chimpancés y bonobos, aguantaron el hostigamiento sobre los resultados de sus últimas investigaciones y me aceptaron como amigo: Sally Boysen, Roger Fouts, Sue Savage-Rumbaugh y Duane Rumbaugh. Otros, los suficientemente afortunados para no tener que soportar mis visitas a sus laboratorios, me enviaron copias de sus artículos, pacientemente respondieron a mis infinitas preguntas acerca de la cognición de los chimpancés, bonobos, e infantes humanos, y gentilmente señalaron mis más atroces errores: Juan Carlos Gómez, Donald R. Griffin, Marc D. Hauser, Michael A. Huffman, Evangeline Lillard, Tetsuro Matsuzawa, David Premack, Daniel Shillito, Michael Tomasello, Frans de Waal y Richard Wrangham. El maestro Morris Goodman en persona me entregó con entusiasmo una cartilla con la taxonomía de los primates. El Doctor en Medicina Veterinaria Charles Sedgwick, me
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relató la historia de la muerte accidental de Jamal, uno de los chimpancés que trajeron de las montañas de Mahale y exhibieron en el Zoológico de Los Ángeles, mientras Deborag Blum, quien conoce a todos los primatólogos del mundo, amablemente revisó varios capítulos con su agudo ojo de periodista. Mi amiga, Jane Goodall, cuyo trabajo e inmunidad al jet lag le han permitido revelar las maravillas de los chimpancés a la humanidad, escribió un prólogo excesivamente generoso. Gracias Jane, dondequiera que te encuentres ahora. Un agradecimiento especial a Rachel Weiss, que me hizo entender lo que fue para Jerome marchitarse y perecer en el Centro de Investigación Regional de Primates de Yerkes; al menos podemos decir que él no murió solo y sin amor. Soy afortunado por contar con Merloyd Lawrence como amiga y editora en Perseus Books. Su compromiso personal con la obtención de derechos para chimpancés y bonobos rivaliza con el mío. Como editora, ella sutura sin dejar cicatriz. Agradezco a mi agente, Charles Everitt, experimentado en todos los aspectos posibles de la publicación de libros, quien creyó ver el potencial de un buen libro y se duplicó como segundo editor de un modo incansable para conseguirlo. Mi mayor deuda la tengo, por supuesto, con mi esposa y compañera de profesión, Debi Slater-Wise. En la oficina es el flagelo de aquel que se atreva a hacerle daño a un animal no humano, además de la editora despiadada de los textos de su marido. En casa, es la mano que dirige el timón de la familia guiando hacia la seguridad, la felicidad y hacia una vida productiva a nuestros tres hijos: Roma y a los gemelos Siena y Christopher, soldados de la entropía. Nunc scio quid sit amor. Finalmente, quiero ofrecer mi más profundo agradecimiento a Fred Gates, quien hizo todo esto posible.
Prólogo a la primera edición en castellano Durante la primera semana de diciembre del año 2013, el “Nonhuman Rights Project” (NhRP) comenzó a cumplir la promesa implícita que hice 17 años antes, descrita en el último párrafo de la edición original de “Rattling the Cage-Toward Legal Rights for Animals” (Sacudiendo la jaula-Hacia los Derechos jurídicos para los animales): “ya debería ser obvio que la antigua ‘Gran Muralla’, que ha dividido durante tanto tiempo a los seres humanos de los demás animales, es parcial, irracional e injusta. Por lo que es el momento de derribarla.” Desde los tiempos de Roma, un ente podía ser tanto una “persona” como una “cosa”. Esta es una diferencia fundamental, ya que las personas y las cosas no tienen casi nada en común. En un tribunal civil, únicamente se toma en cuenta a la personas; solo estas tienen la capacidad de tener derechos. Estos derechos sólo se atribuyen a las personas, situadas en la parte correspondiente de la ‘Gran Muralla’. En cambio, los entes que se encuentran del lado de las “cosas” son invisibles para los jueces, ya que no tiene capacidad de tener ningún tipo de derecho. Incluso sus intereses más fundamentales carecen de protección segura y adecuada. Durante siglos, muchos seres humanos, incluyendo a los esclavos, los indígenas, las mujeres y los niños, han compartido el estatus inferior de ser considerados “cosa”, junto con los animales no humanos. Sin embargo, con la llegada del siglo XXI y la publicación de “Rattling the Cage”, todos los seres humanos habían alcanzado el estatus de “persona” jurídica. “Rattling the Cage” argumentaba que el término “persona jurídica” nunca ha sido, ni lo es, ni debería ser, sinónimo de “ser humano”, y que —al menos algunos animales no humanos—, podrían y deberían ser personas jurídicas. Lo cierto es que dicho argumento no ha sido utilizado únicamente como un argumento del libro, ya que el NhRP se encuentra apelando la decisión de un tribunal de instancia intermedia, perteneciente al Estado de Nueva York, que declara que solo los seres humanos pueden ser personas jurídicas.
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La larga lucha sobre si los fetos, los esclavos, los indígenas, las mujeres, las corporaciones y otros, son personas jurídicas con capacidad de poseer derechos no estriba en si estos son seres humanos, sino en que la justicia exige que sean tratados como tal. En el año 2016, Nueva Zelanda reconoció a un río como persona jurídica y en el 2017 a un parque nacional. También en el año 2016, un tribunal de Argentina clasificó como “persona no humana” a una chimpancé, llamada Cecilia, concedió la petición de Habeas Corpus presentada en su nombre, ordenó su liberación y la envió a un santuario ubicado en Brasil. En el año 2017, un juez de la Corte Suprema de Colombia, Sala de Casación, expidió un recurso de Habeas Corpus a nombre de un oso ‘de anteojos’ llamado Chucho. Dicha decisión fue revocada, sin embargo, y actualmente se encuentra en apelación ante la Corte Constitucional de Colombia. Rattling the Cage discute cómo surge la clasificación de “cosa” —jurídica— (“thinghood”) aplicada a los animales no humanos, luego formula argumentos basados en los valores occidentales —ampliamente aceptados—, de autonomía, libertad e igualdad, dirigidos a demostrar que, al menos dichos animales no humanos (autónomos), como los chimpancés y bonobos, deberían ser considerados como personas jurídicas y que la discriminación entre seres autónomos, a efectos de la personalidad jurídica y de la protección de los intereses fundamentales, como son la libertad y la integridad física, basada únicamente en la especie, es algo irracional. Sin embargo, “Rattling the Cage” no se escribió solo como un trabajo de historia, ciencia o filosofía, sino como modelo para una campaña de lucha estratégica y permanente en aras de establecer, principalmente, que los chimpancés tienen la capacidad de poseer derechos. Dicha campaña comenzó durante la primera semana del mes de diciembre del año 2013, cuando los abogados del NhRP viajaron de un lado al otro del Estado de Nueva York y presentaron los recursos de Habeas Corpus (del latín “Tienes el cuerpo”) en tres de sus Cortes Supremas (Tribunales de primera Instancia), para que se expidiera orden para mostrar causa (el equivalente en Nueva York a un recurso de Habeas Corpus) en nombre de cuatro chimpancés que se encontraban privados de su libertad. El recurso de Habeas Corpus es el procedimiento discutido en el Capítulo V, y que luego describo más profundamente en mi libro Though the Heavens May Fall. Dicho
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recurso extraordinario fue la causa de acción que el esclavo James Somerset utilizó exitosamente para transformar su estatus de “cosa” —invisible jurídicamente— a “persona” libre, ante Lord Mansfield en la Corte de King’s Bench en el año 1772. En marzo de 2013, el NhRP tomó la decisión de presentar su primer recurso de Habeas Corpus en nombre de Merlin y Reba, dos chimpancés que se encontraban cautivos en un zoológico en el Estado de Nueva York. Sin embargo, antes de poder presentar el recurso, ambos chimpancés murieron. Entonces, en Diciembre de 2013, los abogados del NhRP identificaron a cada uno de los chimpancés cautivos en el Estado de Nueva York y presentaron, simultáneamente, demandas en nombre de aquellos. A Tommy lo encontramos solo, dentro de una jaula en un almacén ubicado en un área rural. Por su parte, durante años Hércules y Leo fueron forzados, frecuentemente, a someterse a procedimientos con anestesia general, donde se les insertaron cables finos en los músculos para que los Profesores de Anatomía pudiesen determinar, por qué los chimpancés caminan con las patas curvadas y los seres humanos con las piernas rectas. Entonces nos entregamos a la tarea de persuadir a los jueces de que nuestros clientes, los chimpancés, debían ser declarados personas jurídicas porque son seres autónomos. Nuestro argumento fue que la autonomía de los chimpancés, es suficiente para sustentar la demanda de que ostentan el derecho fundamental de la libertad física, derecho éste protegido por el Habeas Corpus. Los abogados hubiesen preferido que los chimpancés fuesen liberados en su hábitat natural. Sin embargo, como demuestra la historia de Lucy, la cual relato en Rattling the Cage, los chimpancés que nacen en cautiverio aún no pueden ser liberados en su hábitat natural de forma exitosa. En lugar de ello, el NhRP procura llegar a acuerdos con santuarios, para que se hagan cargo de estos durante el resto de sus vidas. En Rattling the Cage se exponen principalmente datos que los científicos han ido recopilando, acerca de la autonomía de los chimpancés y los bonobos, a partir del momento en que, en 1965, Jane Goodall (directiva del NhRP desde su fundación) llegara al Gombe Stream Research Center en Tanzania. Ya en el año 2000, la evidencia era poderosa, y en el año 2013 se había convertido en una evidencia convincente. Algunos de los primatólogos más prominentes y expe-
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rimentados decidieron brindarnos su apoyo y en Rattling the Cage describimos el trabajo de cuatro de estos: Sue Savage-Rumbaugh, de los Estados Unidos, Tetsuro Matsuzawa, de Japón, Bill McGrew, de Inglaterra y Christophe Boesch, de Alemania. A estos se les unieron cinco primatólogos/profesores: Mary Lee Jensvold, de los Estados Unidos, Mathias Osvath, de Suecia, James King, de Estados Unidos, James Anderson, de Escocia, y Jennifer Futage, de Estados Unidos. Sus cientos de páginas de declaraciones juradas, basadas en décadas de observaciones personales y experimentación, así como la labor de sus colegas con chimpancés, tanto en estado salvaje como en cautiverio, demostraron lo extraordinarias y de amplio crecimiento, profundidad y complejidad que son las ya conocidas habilidades cognitivas de los chimpancés, las cuales en conjunto demuestran su autonomía. Estas incluyen: el reconocimiento autobiográfico de su ser, la memoria episódica, la autodeterminación, la conciencia de su propio ser, el auto-reconocimiento, la autonomía, la comunicación referencial e intencional, la empatía, la memoria operativa, el lenguaje, la metacognición, la numeración y la cultura material, social y simbólica, la capacidad de planificar, de participar en viajes mentales en el tiempo, la acción intencional, el aprendizaje secuencial, el aprendizaje mediático, el desarrollo de modelos de comportamiento mental, la toma de perspectivas visuales, la percepción intermodal, la comprensión de causas y efectos, las experiencias de los demás, la imaginación, la imitación, realizar una imitación diferida, la emulación, la innovación, el uso y la creación de herramientas. Esas tres primeras demandas del año 2013 terminaron de formas extremadamente distintas. En cuanto a Hércules y Leo, el tribunal de primera instancia se negó a admitir el caso y el tribunal apelativo intermedio declaró que el NhRP no tenía derecho a apelar. El tribunal de primera instancia en el caso de Tommy nos escuchó, pero se negó a emitir la orden para presentar la causa. Un segundo tribunal de apelación intermedio, entendió que teníamos derecho a apelar, pero insistió, por primera vez en un Tribunal de habla inglesa, en que un ente tenía que tener capacidad de poseer derechos Y obligaciones para ser considerada una persona jurídica para cualquier finalidad y luego añadió —sin ningún tipo de evidencia que lo sustentara—, que los chimpancés carecen de capacidad para asumir obligaciones. El
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NhRP había argumentado que una persona jurídica era un ente con capacidad de tener derechos U obligaciones. Dicho tribunal de apelación, se basó principalmente en el ‘Black’s Law Dictionary’, que es el diccionario jurídico más utilizado en los Estados Unidos, para dar soporte el requisito de que las entidades deben tener derechos y obligaciones para ser consideradas personas jurídicas. A pesar de que el NhRP no estuvo de acuerdo con ello, recopiló alrededor de sesenta páginas adicionales de declaraciones juradas de cinco de sus peritos, entre ellos, la Dra. Goodall, detallando cuáles son los deberes y responsabilidades rutinarios de los chimpancés, tanto en las comunidades solo de chimpancés como en las de humanos y chimpancés, para presentarlas ante la corte donde se radicara la próxima demanda. En consecuencia, el NhRP logró finalmente establecer que el ‘Black’s Law Dictionary’, para sustentar el argumento de que la personalidad jurídica requería tener capacidad de poseer derechos Y obligaciones, había citado un recurso único, secundario y sumamente difícil de localizar y que dicho recurso realmente apoyaba el argumento del NhRP. Cuando se le señaló lo anterior al editor del diccionario, este se comprometió a corregirlo en la próxima edición impresa. El juez que vio el caso de Kiko, expresó que no quería ser el primer juez en “realizar este salto al vacío” que el NhRP estaba solicitándole. En apelación, un tercer tribunal intermedio asumió, sin resolverlo, que Kiko era una persona jurídica, pero que éste no tenía derecho a que se expidiera un recurso de Habeas Corpus a su favor, ya que el NhRP no había solicitado su liberación incondicional de la jaula a las calles de Nueva York (donde habría sido asesinado instantáneamente), sino que fuese enviado a un santuario, ¡donde viviría con 23 chimpancés más en una isla de dos hectáreas en un lago de Miami, Florida! Sin embargo, cuando el “Nonhuman Rights Project” volvió a presentar la demanda en nombre de Hércules y Leo en 2015, dicho tribunal de primera instancia, por primera vez en la historia, emitió la orden solicitada para aceptar la causa y obligó a la Universidad Stony Brook a comparecer ante el tribunal y dar una razón legalmente suficiente para justificar la detención de los dos jóvenes chimpancés. Después de una larga audiencia, la jueza emitió una larga opinión en la que estuvo de acuerdo con la mayoría de los argumentos del “Nonhuman Rights Project”, pero se negó a liberarlos porque se sintió obli-
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gada por la decisión del tribunal que exigió que una entidad poseyera la capacidad de ejercer derechos Y deberes para ser considerada una “persona”, decisión con la que claramente discrepaba. Cuando el NhRP radicó nuevamente las demandas de Tommy y Kiko ante el mismo tribunal, la jueza reiteró que la decisión anterior era vinculante. En la apelación, ante una cuarta corte intermedia, el NhRP puntualizó que el “Black’s Law Dictionary” había admitido su error y que existen millones de seres humanos que no tiene la capacidad para ejercer obligaciones y, sin embargo, son titulares de una amplia gama de derechos. Por su parte, la respuesta del tribunal, in toto, fue que: “[e]ste argumento ignora el hecho de que los referidos son seres humanos, miembros de la comunidad humana.” El NhRP entiende dicha aseveración como un ejemplo de esas fatídicas inclinaciones que se han dado históricamente y, además, se han lamentado, como la negativa a reconocer que los esclavos negros y los nativo-americanos podían ser personas jurídicas porque no eran blancos; que los chinos no pueden tener ciertos tipo de derechos importantes porque no son blancos; o, que las mujeres no pueden practicar el Derecho porque no son hombres. En esos casos los tribunales no brindaron ningún motivo racional para sus decisiones, ya que este tribunal no dio ningún motivo racional por el cual la especie de un ser autónomo debiera ser relevante para saber si debería tener el derecho fundamental a la libertad corporal —la autonomía— que protege el Habeas Corpus. El “Nonhuman Rights Project” está intentando apelar esa decisión. También ha presentado una petición de Habeas Corpus en nombre de algunos elefantes en el Estado de Connecticut y está preparando un litigio en nombre de chimpancés, elefantes y orcas en otros Estados americanos. A día de hoy, el NhRP se encuentra trabajando con grupos jurídicos en cada continente habitado, tanto en países de derecho civil como de derecho común, y en países de habla española, francesa, inglesa, portuguesa, sueca, finlandesa e hindú, ya que dichos grupos trabajan por lograr que los animales no humanos ostenten personalidad jurídica. Las estrategias y tácticas son diferentes en cada Estado y en cada país y evolucionan constantemente. Sin embargo, todas parten de ideas que fueron expuestas hace diecisiete años en Rattling the Cage.
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Quiero agradecer a la profesora Marita Giménez-Candela y al ICALP (International Center for Animal Law and Policy) de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Barcelona por haber inspirado y hecho realidad esta traducción y a la Editorial Tirant lo Blanch (Valencia) por publicarla. 15 de noviembre de 2017 Steven M. Wise Coral Springs, Florida