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MARCO TEORICO - RETO 1

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MARCO TEORICO

Reto 1 - Religion, Cultura y Valores

2.1 Planteamiento del problema: secularización y búsqueda de sentido

La modernidad, la sociedad en la que vivimos actualmente, avanza por la senda de la secularización de tal manera que la forma en que la religión presenta la vida pública y la cultura se ha visto muy modificada. La secularización no ha de implicar que la fe haya desaparecido, sino que ha de ser entendida como un conjunto de posibilidades de comprensión del mundo (Berger, 1999). La religión-cultural ha dejado de ser el marco indiscutible que estructuraba la totalidad del espacio social y se ha formalizado como una opciónquecompitecon otrasvisionesracionalesycientíficas.Estoa suvezda lugara nuevas prácticas culturales donde la creencia ya no se explica por la tradición yexige una manera de asumirla.

Dentro de ese contexto en el que queda redefinida la experiencia religiosa, la secularización es un cambio de paradigma y no una ausencia absoluta de lo religioso. Para Charles Taylor (2007), estamos inmersos en la llamada "era secular", la cual presenta la coexistencia de infinitas maneras de creer o no creer y no la negación o el vacío de Dios. En este último caso, la fe ya no es la evidencia social de un sentido de realidad compartido, sino sencillamente una opción más dentro del horizonte de los discursos posibles. De estamanera, el nuevo contexto amplía la libertad individual, aunque genera al mismo tiempo incertidumbres existenciales y fragmentaciones culturales. El sujeto contemporáneo debe construir su identidad en un paisaje de discursos que ofrecen un sentido de la vida sólo en fragmentos.

En este sentido, la religión pasa a ser una elección reflexiva y ya no un marco que ejerce su dominio. Esta condición la convierte en un reto importante para la educación religiosa. Comprender este cambio cultural se hace necesario a la hora de fundamentar el presente reto. Si bien se llega a progresar en el ámbito del secularismo, al mismo tiempo que la búsqueda de correlatos de una racionalidad perdida y obsoleta pasan a ser una constante antropológica Viktor Frankl (2006) afirma que la voluntad de sentido es quizás la primera motivación de todo ser humano, incluso en situaciones de sufrimiento extremo.

El vacío existencial urdido por la pérdida de referencias trascendentes puede ser importante, pero esto no elimina de forma inmediata el deseo ferviente de significado. Las grandes preguntas en torno al origen, al destino o al sentido de la vida siguen dejando huella en el corazón del ser humano. Esta tensión entre secularización y búsqueda de sentido sería el núcleo del problema que hemos expuesto dentro de este marco teórico. A partir del grado educativo, acompañar la búsqueda de estas respuestas se convierte en un deber formativo.

La enseñanza de la religión puede brindar recursos para analizar de manera crítica esa realidad. En el contexto escolar, el reto consiste en proponer una enseñanza de las dimensiones religiosas importante, de manera significativa y de acuerdo con un contexto plural. La educación no debe limitarse a realizar un trabajo de transmisión de contenidos, sino que debe de propiciar procesos de reflexión en los estudiantes y de diálogo cultural. Como señala Taylor (2007), la modernidad no elimina la trascendencia, sino que cambia las condiciones de acceso a esta.

Por lo tanto, la asignatura de Religión, Cultura y Valores debe tener una dimensión de análisis cultural, de experiencia personal y de fundamentación teológica. El alumnado tiene que saber que la fe puede enlazarse con la razón y con la cultura contemporánea. Esta confluencia da pasoa dejaratrásvisionesestrechasylimitadasde la religión.De estamanera, la secularización se convierte igualmente en un recurso pedagógico.

2.2 La experiencia religiosa y el hecho religioso como dimensión universal

La experiencia religiosa representa una dimensión estructural de la condición humana, la cual se halla presente en todas las culturas de las que se conoce. Mircea Eliade (1957) opina que la diferencia que marca con lo sagrado, por contraposición a lo profano, es un aspecto universal, que organiza la vida simbólica de las sociedades. Los ritos, los mitos o los lugares sagrados, son aquellos lugares, aquellos "símbolos", que de alguna manera proporcionan al ser humano una "vía de acceso" hacia una realidad trascendente. Tal estructura simbólica no desaparece por el desarrollo técnico o el desarrollo científico, sino que incluso en los planos más secularizados siguen existiendo formas simbólicas que conducen esa posible experiencia de lo absoluto. La universalidad del hecho religioso pone de manifiesto que la religión no es un elemento marginal. La religión es, en suma, una dimensión constitutiva de la experiencia humana

Rudolf Otto (1958) entiende la experiencia religiosa como el contacto con lo “numinoso”, a partir de la cual se genera, al mismo tiempo que la fascinación propia de la sensación de lo sagrado, el temor reverencial. Esta experiencia, en tanto que profunda vivencia interior impactante para la conciencia, no sólo se puede reducir a construcciones culturales. Lo numinoso es enteramente otro, lo transcendente, lo misterioso y también, al mismo tiempo es cercano, transformador para quien lo experimenta. Desde esta visión, la religión no es sólo ética, es también afectividad, experiencia. Considerar esta dimensión es una entrada para poder asociar la enseñanza religiosa con su dimensión integral, ya que la educaciónreconoce la profundidaddelaexperiencia religiosa entendidaantropológicamente.

William James (2002) presenta otro punto de vista psicológico al considerar que la experiencia religiosa provoca modificación de la vida. En sus reflexiones, al exponer cómo las vivencias espirituales producen transformación de la moralidad, gasto de fortaleza y referencia al sentido de vida, estas vivencias se pueden expresar de diferentes maneras según el contexto sociocultural. En este sentido, todas ellas concurren en transformar la imagen del mundo y del yo. La religión se perfila entonces como un punto de afluencia personal y no solamente un corpus doctrinal. Esta concepción nos permite comprender la experiencia religiosa como un hecho vivo yactual. En el marco educativo, esta interpretación contribuye a un acercamiento respetuoso y meditado.

El reconocer el hecho religioso como dimensión universal facilita el establecimiento del diálogo respetuoso entre las distintas culturas en las sociedades plurales. Eliade (1957) indica que toda tradición religiosa conforma relatos que dan coherencia al entorno y favorecen la orientación de la conducta humana. Coger y entender estas narrativas favorece la eliminación de los prejuicios que obstaculizan la convivencia. La escuela, como espacio formativo, ha de suministrar instrumentos para entender la diversidad religiosa desde un punto de vista crítico y, por tanto, respetuoso. La enseñanza de la religión no debe ser una enseñanza para imponer creencias a los educandos, sino para ofrecerles la comprensión cultural que impone la apertura en el diálogo. Esta aproximación enseña un modelo de educación integral para la formación del alumnado. Así pues, el hecho religioso va cobrando un lugar de interés en la pedagogía contemporánea

2.3 La experiencia personal de Dios desde distintas perspectivas

La experiencia personal de Dios ha sido contemplada desde las más variadas disciplinas que buscan darle un sentido racional y existencial. En un sentido filosófico la reflexión sobre Dios no sólo es un acto de fe, sino que también tiene que ver con la búsqueda racional de un fundamento, de un sentido; de ahí que Juan Pablo II (1998) sostenga que entre la fe y razón no hay oposición sino una búsqueda de verdad complementaria. Esto nos permite integrar la experiencia religiosa dentro de un horizonte crítico e intelectual. La razón abre interrogantes que la fe ilumina pero que no eliminan la libertad del ser humano. De esta forma la experiencia de Dios puede explicarse como una dimensión intelectualmente comprensible.

Desde la teología cristiana, la vivencia de Dios se fundamenta en la revelación histórica y progresiva que alcanza a su culminación en Jesucristo. El Concilio Vaticano II entiende la comunicación de Dios con los hombres como una amistad, que los invita a acercarse, a entrar en relación (Concilio Vaticano II, 1965). La revelación no se impone ni se ofrececomoevidenciaempírica, se da comounencuentroycomouna oferta deencuentro. La fe cristiana toma a Dios como amor que interpelan la vida concreta del creyente. Esta componente relacional es la que señala la experiencia cristiana de las meras construcciones conceptuales. La vivencia de Dios se convierte, así, en un acontecimiento personal de transformación. Herbert es también esta visión educacional la que va a permitir entender la fe como relación y no sólo como doctrina.

Desde la psicología de la religión, William James (2002) señala que las experiencias producidasporla espiritualidaddejanhuella visible enla conducta yla estabilidademocional de un individuo. Estas experiencias pueden surgir ante una crisis, una conversión o en momentos de profunda reflexión interior. La experiencia religiosa no es una cuestión de una emociónmomentánea,sinoque puede generarreorientacionesvitalesduraderas.Porsuparte, Viktor Frankl (2006) manifiesta que la apertura a la trascendencia permite hallar sentido incluso en situaciones límites. Esta dimensión trascendente hace las veces de horizonte de sentido en el sufrimiento. La misma experiencia de Dios, por lo tanto, también podría ser entendida como una respuesta existencial. Combinar las anteriores perspectivas dentro de la educación permite una concepción integral del fenómeno religioso

En la educación presente es importante el diálogo entre la fe y la razón para evitar reduccionismos. Habermas y Ratzinger (2006) consideran que las sociedades democráticas no pueden prescindir de la aportación ética que hacen las tradiciones religiosas. La experiencia de Dios no puede quedar reducida a lo privado y prescindir de la posibilidad del diálogocultural.Másbien,puedeofrecerrecursossimbólicosymoralesparauna convivencia social. Este tipo de reconocimiento no se da imponiendo algo, sino abriéndose a un intercambio argumentativo. La educación religiosa debería fomentar esta misma actitud diálogo-crítica, de manera que la experiencia.

2.4 La revelación en la Sagrada Escritura como hilo conductor

La Sagrada Escritura constituye el núcleo fundamental de la revelación cristiana y el testimonio histórico de la relación entre Dios yla humanidad. El Concilio Vaticano II afirma que la revelación se desarrolla progresivamente a lo largo de la historia, culminando en la persona de Jesucristo (Concilio Vaticano II, 1965). La Biblia no es simplemente un conjunto de textos antiguos, sino una narración coherente del plan salvífico. A través de diversos géneros literarios, se transmite una experiencia de encuentro entre Dios yel ser humano. Esta diversidadtextual norompe la unidadprofunda delmensaje bíblico. La Escritura seconvierte así en hilo conductor de la fe cristiana.

La interpretación bíblica,desde una postura hermenéutica,debe reconocerelcontexto cultural-histórico de los textos. Pero, además, en el mismo tiempo también trasciende estas consideraciones al abordar cuestiones universales como el sufrimiento, la esperanza y la justicia. Taylor, (2007) concluye que las narraciones religiosas han construido nuestra identidad cultural occidental. La Biblia ha influido en la ética, en el derecho y en la concepción de la dignidad humana. Tal influencia prueba que la revelación va más allá de lo espiritual; intervenía en lo social, entorno que se debe comprender educacionalmente. La Escritura se convierte entonces en una fuente válida de sentido.

La figura de Jesucristo es la clave central de la revelación cristiana. De acuerdo a la tradición teológica, el rostro de Dios y su proyecto de amor para la humanidad se hace presente plenamente en Cristo (Concilio Vaticano II, 1965). Esta centralidad da coherencia a la lectura del Antiguo y Nuevo Testamento. La revelación no es sólo tradición doctrinal sino que implica invitación al ejercicio de la propia respuesta. La Escritura interpela a la vida

concreta del creyente y del lector contemporáneo. En el ámbito educativo, esta visión facilitará posteriormente una lectura significativa, no meramente histórica. Así la Biblia se incorpora como la herramienta formativa de todos los componentes.

La presentación de la revelación bíblica como hilo conductor va en la línea de entrelazar fe, cultura y experiencia humana. La educación religiosa tiene que evitar lecturas simplistas o moralizantes que despojan la riqueza del texto. La Escritura contiene relatos de duda, de error, de confianza y de espera, pero también de la complejidad de la existencia humana, y eso permite que el alumnado pueda identificarse con los personajes bíblicos. En este sentido, la enseñanza de la Escritura puede considerarse unespacio de reflexión respecto de la existencia. De esta manera, desde esta línea, las revelaciones pueden entenderse como un diálogo eterno entre Dios y la humanidad. De este modo, la Sagrada Escritura mantiene cierta actualidad pedagógica.

2.5 El cristianismo y el diálogo con la cultura en una sociedad plural

La fe cristiana ha jugado un papel decisivo en la configuración cultural de Occidente, sobre todo en lo que se refiere a la formulación de principios éticos y a la defensa de la dignidad humana. Juan Pablo II (1998) nos dice que "la fe no debe vivir de espaldas a lo cultural, sino que debe obligarse a un diálogo con ese ámbito de la experiencia humana" y que también "la tradición cristiana debe (y puede) contribuir a la creación de valores como el bienestar, la igualdad, la justicia y los derechos". Hoy día, la sociedad está marcada, entre otros muchos factores, por la diversidad de los puntos de vista religiosos. Esta diversidad nos conduce a la apertura y a la sujeción. El diálogo se convierte en la condición indiscutida de la convivencia democrática

Habermas y Ratzinger (2006), afirman que la razón secular y la tradición religiosa deben reconocer sus respectivos límites y enriquecerse recíprocamente. El diálogo no significa renunciando a la identidad, sino estando dispuesto a escuchar y a intercambiar razones. Las tradiciones religiosas pueden aportar recursos morales que legitimen el tejido social. Y, al mismo tiempo, la razón crítica permite evitar tanto fundamentalismos como exclusiones. En el ámbito educativo, esta misma posición conduce a la formación de ciudadanos que sean capaces de dialogar en medio de la diversidad. La enseñanza de la

religión debería inducir actitudes respetuosas para dialogar entre culturas. De este modo, el cristianismo se convierte en un compañero de viaje cultural actuante.

La pluralidad de hoyno suprime la importancia de la fe, sino que modifica los modos de su presencia pública. Taylor (2007) señala que la modernidad crea una zona cultural en la que cohabitan distintas concepciones, cada una de ellas conviviendo a través de la voluntad de la otra. Y en este marco, el cristianismo tiene el reto de hacer escuchar su propuesta de sentido (justificada y razonable). La educación proporciona una pieza fundamental en este proceso de articulación cultural. Precisamente el entrelazado de la fe y la cultura permite deshacer el dualismo entre la esfera privada y la pública, facilita una ciudadanía crítica y comprometida, convierte el diálogo cultural en tarea educativa fundamental.

2.6

Fundamentación pedagógica del Aprendizaje Basado en Juegos

Además, el juego fomenta la cooperación y el diálogo entre estudiantes, elementos esencialesenuna sociedadplural. La dinámica lúdica crea espaciossegurospara la expresión de ideas y el intercambio respetuoso. Gee (2003) señala que el aprendizaje significativo se produce cuando el estudiante se siente protagonista del proceso.Enla enseñanza de Religión, Cultura y Valores, esta implicación resulta especialmente relevante. El ABJ permite integrar conocimiento doctrinal, reflexión personal yexperiencia comunitaria. Así, la metodología se alinea con los objetivos formativos de la asignatura. El aprendizaje se convierte en proceso integral y participativo.

En un contexto de secularización, en el cual la religión puede ser vista como alejada, la utilización de metodologías innovadoras ayuda a enlazar con el alumnado. Berger (1999) manifiesta que la modernidad transforma las formas tradicionales con las que la cultura era transmitida. Consecuentemente, la enseñanza religiosa ha de utilizar estrategias pedagógicas que sean acordes con el ámbito contemporáneo. El juego puede permitir la traducción de contenidos abstractos en poderosas y comprensibles dinámicas interactivas. Esta modalidad no banaliza el mensaje a transmitir, sino que lo convierte en aprehensible y significativo. La participación activa es hoy en día una vía que potencia la posibilidad de una interiorización reflexiva del contenido a trabajar. Por lo tanto, el ABJ cuenta con una justificación pedagógica dentro de este reto.

Además, el juego favorece la cooperación y el diálogo entre los estudiantes, que son elementos imprescindibles en una sociedad plural. La práctica lúdica establece espacios seguros para la manifestación y el respeto de las ideas ajenas. Gee (2003) sostiene que el verdadero aprendizaje aparece cuando el estudiante se siente por sí mismo el centro del aprendizaje. Es en el área de Religión, Cultura y Valores donde esta implicación cobra mayor significado. La ABJ permite integrar la teología como conocimiento, la reflexión personal y la experiencia que se forma en la comunidad. Esta metodología se vuelve muy apropiada para los objetivos formativos de esta materia. El aprendizaje se convierte en proceso integral y participativo.

BIBLIOGRAFÍA

Berger, P. L.(1999). The desecularization of the world: Resurgent religion and world politics. Eerdmans.

Concilio Vaticano II. (1965). Dei Verbum: Constitución dogmática sobre la divina revelación. Libreria Editrice Vaticana.

Eliade, M. (1957). The sacred and the profane: The nature of religion. Harcourt.

Frankl, V. E.(2006). El hombre en busca de sentido.Herder.(Obra original publicada en 1946)

Gee, J. P. (2003). What video games have to teach us about learning and literacy Palgrave Macmillan.

Habermas, J., & Ratzinger, J. (2006). Dialéctica de la secularización: Sobre la razón y la religión Encuentro.

James, W. (2002). The varieties of religious experience. Routledge. (Trabajo original publicado en 1902)

Juan Pablo II. (1998). Fides et ratio. Libreria Editrice Vaticana.

Otto, R. (1958). The idea of the holy (J. W. Harvey, Trans.). Oxford University Press. (Trabajo original publicado en 1917)

Taylor, C. (2007). A secular age. Harvard University Press.

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