Skip to main content

MARCO TEÓRICO - RETO 3

Page 1


MARCO TEÓRICO

Reto 3 - La Iglesia, los Sacramentos y la Moral

1. Introducción: el desafío de confiar en la Iglesia

Uno de los importantes desafíos del contexto actual pasa por el incremento de la desconfianza respecto a las instituciones, incluida la Institución eclesial. Hay muchas personas que se declaran creyentes, pero que no confían en la Iglesia como mediación histórica de la presencia de Cristo. Esta situación puede estar motivada por experiencias personales desfavorables, por escándalos conocidos, por desconocimientos doctrinales o por una comprensión reducida de la naturaleza eclesial (Pellitero, 2019).

Desdelaperspectivacristiana,sinembargo,laIglesianoesunaorganizaciónhumana, sino que es el Cuerpo de Cristo y es el sacramento universal de la salvación (Concilio Vaticano II, 1964). Tal como señala el Catecismo de la Iglesia Católica (1997), “la Iglesia nace del designio eterno de Dios, que es el que fundamenta la misión de la Iglesia y el que hace que la Iglesia continúe haciendo presente en la historia la misión de Cristo".

Por todo ello,el reto presente responde a la pregunta: ¿En la Iglesia yen su enseñanza podemosencontrar ayuda para encontrarelsentidode la vida?ayuda para encontrarelsentido de la vida?

2. Fundamentos bíblicos y teológicos de la Iglesia

La Iglesia nace de la voluntad expresada por Cristo. Jesús dice en el Evangelio de Mateo (16,18): “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Conferencia Episcopal Española, 2011). Esta cita bíblica nos ayuda a comprender que la Iglesia nace, no de la iniciativa humana, sino que forma parte del plan salvífico del Señor Dios.

De la misma manera, el acontecimiento de Pentecostés (Hechos 2) es el momento fundacional visible de la Iglesia (Conferencia Episcopal Española, 2011), ya que la llegada del Espíritu desciende sobre los apóstoles y los envía a llevar el Evangelio a todos los pueblos, y desde entonces la Iglesia vive sostenida por el Espíritu, que también la guía por la historia (Concilio Vaticano II, 1964).

La Iglesia se define como una, santa, católica y apostólica.

 Es una porque tiene un solo Señor y una sola fe.

 Es santa porque Cristo es el cabeza y el Espíritu la santifica.

 Es católica porque está abierta a todos los pueblos.

 Es apostólica porque está fundada sobre los apóstoles.

Tener en cuenta estas notas permite superar una visión meramente sociológica de la Iglesia y avanza en su dimensión divina.

3. La Iglesia como sacramento de salvación

El Concilio Vaticano II definió la Iglesia como "sacramento universal de salvación". Esto es, es signo e instrumento de unión con Dios y unidad de los hombres.

Los sacramentos son la concreta expresión de esta realidad; son signos eficaces de la gracia instituidos por Cristo y encomendados a la Iglesia; por medio de ellos, Cristo actúa hoy en la vida de los creyentes.

Los siete sacramentos acompañan a lo largo de toda la vida al cristiano:

 Bautismo

 Confirmación

 Eucaristía

 Reconciliación

 Unción de los enfermos

 Orden sacerdotal

 Matrimonio.

Uno y otro tienen fundamento bíblico y dan cuenta así de la permanencia de Cristo en su Iglesia. La Eucaristía es el sacramento cumbre de la vida cristiana y expresión de la comunión.

4. La dimensión moral y la formación de la conciencia

La moral cristiana no es sólo un conjunto de normas, sino que se origina a partir del encuentro con Cristo. La conciencia moral es el lugar interior del ser humano en el que se puede discernir el bien yel mal a la luz de la verdad revelada. La Institución Eclesial, que es,

a la vez, madre y maestra de las conciencias, orienta la formación de la conciencia mediante suenseñanza,sutradición ysudoctrinasocial.Laenseñanzadela Iglesianolimitalalibertad, sino que la perfecciona.

La vivencia de la moral está intrínsecamente ligada a la comunidad. No es una visión de la fe aislada, sino compartida. La dimensión comunitaria hace más fuerte el compromiso ético y el servicio al prójimo.

5. La Iglesia y el bien común

Desde la Antigüedad, la Iglesia ha tenido una contribuciónimportante enel desarrollo cultural, educativo y social de Occidente. Universidades, hospitales y obras de caridad nacieron en su seno.

La doctrina social de la Iglesia establece algunos principios de los cuales destacan:

 Dignidad de la persona

 Bien común

 Solidaridad

 Subsidiariedad

En ellos se traducen sus principios para la acción cristiana en el mundo actual, pero al mismo tiempo demuestran que la Iglesia no queda fuera de los problemas sociales, sino que ofrece respuestas concretas.

6. La Iglesia en diálogo con el mundo contemporáneo

La Iglesia no vive en un contexto histórico, cultural y social separado del contexto en el que se encuentra. Desde sus propios orígenes ha estado en continuo diálogo con las realidades cambiantes de cada época (Concilio Vaticano II, 1965). En la actualidad, uno de los mayores retos consiste en el fenómeno de la secularización, entendido en el sentido de que la dimensión religiosa de la esfera pública va ocupando un espacio cada vez menor y va ocupando,incluso,enelcasodemuchaspersonas,el horizontemismode sentidode supropia vida (Francisco, 2013). Esto no significa una negación explícita de Dios, pero sí que la fe pierde su centralidad en el proceso de determinar tanto la propia identidad como el proyecto de vida.

Y, ante este fenómeno, la Iglesia está llamada a renovar su lenguaje, su presencia y su testimonio, todo ello sin traicionar la verdad del Evangelio. La apertura se dio en el marco del Concilio Vaticano II, por vía de ejemplo con su constitución Gaudium et Spes (Concilio Vaticano II, 1965), en la que se considera que “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo” son también los gozos y esperanzas de los discípulos de Cristo.Esta afirmación revela que la Iglesia no se piensan a sí misma como una realidad distante del mundo, sino que, por el contrario, entiende que forma parte activa de la historia humana.

Un factor fundamental en esta renovación es la sinodalidad, que se entiende como el “caminar juntos” del Pueblo de Dios (Francisco, 2013). La sinodalidad no es sólo un método de organización, sino un elemento constitutivo de la Iglesia, y engloba el escuchar, el discernir encomúnyla corresponsabilidad. Los bautizados participan, según la vocación que tienen, en la misión evangelizadora (Concilio Vaticano II, 1964). Esta forma de tratar el laicado se opone a una visión pasiva del mismo y engrandece el sentido de la Iglesia como comunión.

La dimensión ecuménica es otro de los pilares del diálogo hoy en día. La búsqueda de la unidad entre los cristianos no es una opción más, sino una exigencia evangélica, pues Jesús oró: “para que todos sean uno” (Jn 17,21) (Conferencia Episcopal Española, 2011). El acercamientoentre la Iglesia Católica ylas demásconfesiones cristianases signo de madurez eclesial y de fidelidad a lo que desea Cristo (Concilio Vaticano II, 1964). En un mundo fracturado y polarizado, el testimonio de unidad tiene un poder profético muy fuerte.

La Iglesia, por otra parte, también entra en relación con la cultura contemporánea en aquellas situaciones en los que se dan problemas ético-morales también complejos: bioética, justicia social, dignidad humana,tecnología, medioambiente (CongregaciónparalaDoctrina de la Fe, 2004; Francisco, 2020). La doctrina de la Iglesia expone principios que orientan la reflexión y la práctica de la misma, ya que no pretende dar fórmulas técnicas, sino que es capaz de iluminar la conciencia teniendo en cuenta la centralidad de la persona humana.

Es por esto que hacer pasar y presentar a la Iglesia, como una realidad viva y dinámica, implica hacerla visible como una realidad que es capaz de escuchar, discernir y responder a los signos de los tiempos (Concilio Vaticano II, 1965). Lejos de ser una

institución que se encuentra anclada en el pasado, hay que presentarla como una comunidad que está en un constante renacer, guiada por el Espíritu Santo (Concilio Vaticano II, 1964).

7. La metodología Aprendizaje-Servicio (ApS)

Este reto se construye sobre el aprendizaje servicio o ApS, que vincula lo que se aprende en el ámbito académico con la realización de un servicio a la comunidad (a lo largo de este texto utilizaremos la expresión comunitaria) (Batlle, 2013; Puig et al., 2007). Esta propuesta metodológica va más allá de la dicotomía entre práctica y teoría proponiendo un proceso formativo global, en el que el conocimiento se articula con la accióntransformadora. Desde la perspectiva pedagógica, el ApS defiende que el aprendizaje se da de una forma más rica y tiene más sentido cuando se le puede vincular a situaciones concretas de la vida real (Puig et al., 2007). Así pues, el alumnado no se limita a estudiar contenidos sobre la Iglesia, sino que vive su dimensión de servicio. Por tanto, el conocimiento deja de ser únicamente conceptual y se convierte en vivencia.

El ApS igualmente favorece el desarrollo de competencias clave: el pensamiento crítico, el trabajo cooperativo, la responsabilidad social o la reflexión ética (Batlle, 2013). Las dimensiones mencionadas y explicadas previamente tienen mucha relación con la formación moral cristiana. Cuando el alumnado participa en una acción concreta de servicio inspirada en la vivencia de los carismas de la Iglesia, comprende que la Iglesia no sólo es doctrina, la Iglesia es también misión (Francisco, 2013).

Además, el ApS pone de manifiesto la corresponsabilidad. El alumnado se convierte en protagonista de su aprendizaje, ya no es un receptor pasivo (Puig et al., 2007). Y esto es coherente con la visión sinodal de la Iglesia cada miembro de la Iglesia ha de aportar los buenos dones para el bien común (Concilio Vaticano II, 1964).

La reflexión posterior al servicio es clave. No sirve simplemente realizar un acto solidario; es necesario reflexionar, interpretar y relacionarlo con los contenidos trabajados (Puig et al., 2007). Este proceso reflexivo favorece la interiorización yconsolidan unproceso de formación de la conciencia moral. En suma, la metodología Aprendizaje-Servicio contribuye a que el alumnado viva y descubra que la Iglesia es una comunidad viva que va

sirviendo, acompañando y transformando la realidad (Batlle, 2013); de este modo la confianzaenlaiglesianonacedeundiscursoabstracto,sinodeunaconcretísimaexperiencia.

8. La implicación de la familia en el proceso formativo

La familia constituye la primera forma de socialización y transmisión de valores. En el marco cristiano al que nos referimos, recibe el nombre de “Iglesia doméstica” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1997), puesto que es el lugar donde se aprende a orar, a perdonar, a celebrar y a vivir la fe en lo cotidiano. Por eso mismo, la implicación de la familia con la tarea que se lleva a cabo no es un elemento accidental, sino que es un elemento fundamental. Hacer participativa a la familia con el proceso educativo permite consolidar el vínculo escuela-hogar (Conferencia Episcopal Española, 2022). Cuando el alumnado comparte, dialoga sobre la experiencia de la celebración sacramental con sus padres o sus abuelos, se produce un enriquecimiento cuanto a la identidad personal y de la misma identidad comunitaria.

La perspectiva de la intervención intergeneracional permite añadir un matiz temporal de gran profundidad histórica (Ministerio de Educación y Formación Profesional, 2022). Muchos jóvenes conocen poco de la experiencia de fe de generaciones precedentes, y escuchar relatos e historias de su familia permite descubrir que la Iglesia ha sido, para muchos, un lugar de consuelo, de orientación yde sentido. Igualmente, la participación de la familia contribuye a superar la posible afirmación de prejuicios, así como visiones reduccionistas de la Iglesia. El diálogo abierto favorece una visión de la institución más rica y animada (Conferencia Episcopal Española, 2022).

En términospedagógicos,la implicaciónfamiliar sirve para darcoherencia al proceso educativo (Ministerio de Educación y Formación Profesional, 2022). Cuando los valores que se trabajan en la clase encuentran continuidad en la familia, entonces el aprendizaje se consolida con más fortaleza. También, el diálogo familiar sobre la ética cristiana facilita el desarrollo de la conciencia. Hablar juntos sobre decisiones éticas, virtudes y plan de vida colabora con el alumnado en la interrelación fe-razón (Catecismo de la Iglesia Católica, 1997). Por todo ello, la participación de la familia en el Aprendizaje-Servicio no solo enriquece el proyecto, sino que se insertan en la dimensión comunitaria que distingue a la Iglesia.

9. Conclusión

La pregunta que guía este reto si el hecho de estar en la Iglesia sirve para dar sentido a la vida necesita ser respondida de una manera argumentativa y, al mismo tiempo, desde la experiencia. El análisis realizado deja entrever que la Iglesia ofrece múltiples dimensiones que enriquecen la vida humana.

La primera de estas dimensiones es la de pertenencia. En una cultura caracterizada por el individualismo, la Iglesia ofrece comunidad. El ser humano necesita relaciones estables y significativas, y la Iglesia se presenta como una familia espiritual.

La segunda dimensión es la de orientar en la moral. La formación de la conciencia iluminada por la doctrina yla tradiciónayuda a discernir el bienen las situaciones complejas. Pero no nos da menos libertad; la orientamos hacia la plenitud.

La tercera dimensión es la de vivir la experiencia sacramental. Los sacramentos son encuentrosrealesconCristo,noritosvacíos.La graciasacramentallaexistencia yhacecrecer la esperanza.

La cuarta dimensión es la de la misión. La vocación cristiana no es intimista, sino abierta al servicio. El sentido de la vida se descubre cuando se la pone al servicio de los demás.

La Iglesia, por último, se adentra en la dimensión trascendente del ser humano. En el mundo que, en ocasiones, reduce el sentido de la existencia a lo inmediato, la fe cristiana le abre horizontes de eternidad.

El reto planteado, que se articula a partir de la metodología Aprendizaje-Servicio, posibilita que estas dimensiones no se queden sólo en la pura teoría. El alumnado lleva a cabo la experiencia, reflexiona y finalmente actúa. De forma que la confianza en la Iglesia no aparece como algo que se impone, sino que se va descubriendo.

La Iglesia, de estaforma, se va mostrandono comouna instituciónalejada, sinocomo la presencia viva de Cristo en la historia, la comunidad que acompaña, la que enseña, la que celebra y la que sirve. En ella se encuentra, de verdad, sentido, orientación, plenitud.

10. Bibliografía

Batlle, R. (2013). El aprendizaje-servicio en España: El contagio de una revolución pedagógica necesaria. PPC.

Catecismo de la Iglesia Católica. (1997). Libreria Editrice Vaticana.

Concilio Vaticano II. (1964). Lumen gentium. Libreria Editrice Vaticana.

Concilio Vaticano II. (1965). Gaudium et spes. Libreria Editrice Vaticana.

Congregación para la Doctrina de la Fe. (2004). Compendio de la doctrina social de la Iglesia. Libreria Editrice Vaticana.

Conferencia Episcopal Española. (2011). Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. Biblioteca de Autores Cristianos.

Conferencia Episcopal Española. (2022). Currículo de la enseñanza de la Religión Católica en Educación Primaria. https://www.conferenciaepiscopal.es

Francisco. (2013). Evangelii gaudium. Libreria Editrice Vaticana.

Francisco. (2020). Fratelli tutti. Libreria Editrice Vaticana.

Ministerio de Educación y Formación Profesional. (2022). Currículo de Religión Católica en Educación Primaria (LOMLOE). Boletín Oficial del Estado. https://www.boe.es

Pellitero, R. (2019). La Iglesia en la historia de la salvación. EUNSA.

Puig, J. M., Batlle, R., Bosch, C., & Palos, J. (2007). Aprendizaje-servicio: Educar para la ciudadanía. Octaedro.

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
MARCO TEÓRICO - RETO 3 by EDUCACION Y RELIGION - Issuu