Érase una vez un pulpo que nació bajo el mar, por cierto, se llamaba Tentalibrín y leía los cuentos que hacía la madre, le encantaba leer. Pasó el tiempo y se hizo mayor y de mayor se fue a un colegio llamado Mallón, allí se leía mucho y él un día fue a la biblioteca a ver como los niños lean y le gustó mucho aquel lugar. Hubo un día en que a los niños en sus clases cuando ellos estudiaban les vino una carta, ponía HOLA SOY TENTALIBRIN y los niños se pusieron muy contentos y la profesora abrió la carta que ponia: queridos niños, vuestra
biblioteca me gusta mucho y también de la forma que leeis,espero que sigais leyendo asi de bien. Besos TENTALIBRIN.
A sus profesoras les gustó mucho y entonces les mandó a los niños que le hicieran una carta a Tentalibrín. Los niños alegres le pusieron: Querido Tentalibrin nos ha gustado
mucho tu carta, esperamos que nos hagas muchas más y que nos des tus besos, bueno hasta luego, un abrazo.
Al día siguiente les vino otra cosa era una cosa grande y la profesora la abrió, eran gominolas y tenían forma de pulpo, los niños decían que estaban riquísimas, la profesora también comió y estaban deliciosas. Después volvieron a trabajar en su proyecto llamado gimnasia artística y los niños se fueron al recreo. Después de una semana les vino otra carta y también era de Tentalibrín, los niños se pusieron muy contentos y la profesora también y la abrió, ponía :queridos niños me lo estoy pasando muy bien con vosotros y vuestras profesoras, me caeis muy bien y os quiero mucho a vosotros y a vuestras profesoras y la profesora se puso a llorar de tan alegre que era la carta y los niños casi también se pusieron a llorar. Después le contaron a los de primero lo que les había hecho