17 MAYO II - 2005
EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO – TLC Desde inicios del año pasado, el Perú ha venido negociando un Tratado de Libre Comercio (TLC) con EE.UU., dando lugar por un lado a marchas en contra de la firma de éste y, del otro, a presentaciones técnicas y declaraciones que describen sus ventajas. El objetivo del presente Informe Quincenal es describir en qué consiste un TLC, cuales son sus componentes y mencionar algunos de los principales temas que se discuten. ¿Qué es un TLC? Lo primero que hay que tomar en cuenta es que un TLC es un contrato entre dos o más países, o entre un país y un bloque de países. El objeto principal de este contrato es eliminar o minimizar los obstáculos al libre intercambio comercial entre los países firmantes, de modo que éstos puedan ampliar sus posibilidades de vender en el mercado del otro país. El cumplimiento de lo acordado es obligatorio, lo que determina que tenga carácter vinculante. Cada país a incorporarse en el TLC participa de las rondas de negociación, en las que se discute y acuerda el texto del Tratado. Así, los acuerdos se logran en estas reuniones buscando respetar las posturas comerciales de las partes. Los negociadores Como el TLC es un instrumento de la política comercial de un país, es negociado oficialmente por las entidades rectoras de cada uno de los gobiernos interesados, los ministerios. Para el caso del TLC que se viene negociando entre el Perú y los EE.UU., las conversaciones oficiales son llevadas a cabo por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR), en coordinación con otros ministerios e instituciones públicas del Perú (como el Ministerio de Economía y Finanzas, el Ministerio de la Producción y el Ministerio de Agricultura, entre otros). Por parte de EE.UU., el United States Trade Representative (USTR) o Representante de Comercio de los Estados Unidos, es la autoridad encargada en diseñar las estrategias negociadoras de dicho país. Cabe indicar que los negociadores de cada país sostienen reuniones periódicas antes, durante y después de cada ronda de negociación con un Consejo Consultivo (asesores externos) y con la Sala Adjunta, donde participan actores de cargos no públicos que evalúan el estado del TLC.
El Consejo Consultivo está integrado por profesionales con experiencia en comercio exterior y negociaciones comerciales; mientras que la Sala Adjunta se encuentra conformada por representantes de instituciones empresariales, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil, el Congreso de la República, partidos políticos y Gobiernos Regionales, entre otros. Las mesas de negociación Las mesas de negociación están conformadas por los negociadores de cada país. Se reúnen en las llamadas rondas de negociación. Al iniciarse las negociaciones los países acuerdan qué temas se van a negociar, la forma en que lo harán y, más o menos, el tiempo que les llevará. En realidad la duración de las negociaciones depende de la capacidad y manejo de los países para diseñar los acuerdos, por lo que esta etapa puede durar desde pocos meses hasta varios años. Cuando terminan las negociaciones generalmente cada país lleva a cabo una revisión del texto acordado, sobre todo en el aspecto legal, a fin de eliminar o aclarar términos jurídico, además de compararla con su legislación vigente. Finalmente, el texto negociado del TLC es aprobado o desaprobado por el Poder Legislativo (Congreso) de cada uno de los países. Los temas El TLC aborda, principalmente, aspectos relacionados con barreras arancelarias y no arancelarias, salvaguardias, normas de origen, obstáculos técnicos, medidas sanitarias y fitosanitarias y mecanismos de defensa comercial, entre otros. Como vemos, son temas relacionados con el acceso al mercado, es decir, cuestiones que influyen en la capacidad que tiene un proveedor de un país “A” de ingresar sus productos a un país “B” (o grupo de países, de darse el caso). También incorpora otros temas, destacando: o los relativos al comercio de servicios (telecomunicaciones, financieros, profesionales, construcción, software, entre otros) o el comercio electrónico y las compras gubernamentales. o la promoción y protección recíproca de inversiones. o la protección de los derechos de propiedad intelectual. o el cumplimiento de las normas laborales y medioambientales. o la aplicación de mecanismos de solución de controversias. Sobre el último punto, se establecen mecanismos para dirimir controversias comerciales para resguardar a los sectores más sensibles de cada economía, y se ejecutan foros que apuntan al fortalecimiento de las capacidades institucionales de los países que lo negocian.
Algunos limitantes y expectativas Cabe señalar que la apertura comercial entre los países firmantes del TLC no se realiza necesariamente de manera inmediata. La mayoría de TLC establece períodos de transición de 5, 10, 15, y hasta 20 años, en cuyos plazos se irá aplicando la apertura comercial de manera gradual, sobre todo en los productos sensibles de cada país. En ese sentido, el proceso de negociación es de vital importancia, ya que es el espacio en el cual un país concede alguno de los puntos requeridos por el otro país, para poder acceder a otro que le conlleve a un mayor beneficio. Los TLC constituyen una herramienta dentro de la estrategia de desarrollo económico de los países, cuya eficacia dependerá del cumplimiento de una serie de condiciones internas (como el respeto a la autoridad y las leyes, una economía estable y un mercado laboral capacitado, entre otros) que permita asegurar un escenario competitivo para las empresas y que sea atractivo a la inversión privada nacional y extranjera. Hay que señalar que países como México y Chile tienen la mayor parte de su comercio exterior desarrollado debido a los TLC, aspecto que los ha beneficiado de sobre manera en sus respectivas economías (han crecido en sus exportaciones). Así, los TLC ofrecen la oportunidad de introducir cambios en el ámbito económico, jurídico e institucional, educativo y productivo, a fin de adecuar al país a la competencia internacional. Habrá que intentar concretar los futuros TLC con Estados Unidos y la Unión Europea no solo por los beneficios que nos pueda generar, sino además por no quedarnos relegados en la región, donde están nuestros principales competidores.