Comunicación, ciudadanía y democracia, para una vida plena y solidaria

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“Comunicación, Ciudadanía y Democracia: Para una vida plena y solidaria”

PARAGUAY 2016

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Asociación de Comunicadores Católicos del Paraguay (ACCP SIGNIS Paraguay) Asociación Católica Latinoamericana y Caribeña de la Comunicación (SIGNIS ALC)

Comunicación, Ciudadanía y Democracia: Para una vida plena y solidaria

V Congreso Latinoamericano y Caribeño de la Comunicación V COMLAC - Paraguay 2016


Con el apoyo de:

“Comunicación, Ciudadanía y Democracia: para una vida plena y solidaria” Asunción, 2018


2018, Comunicación, Ciudadanía y Democracia. Para una vida plena y solidaria. Abril, 2018 Asociación de Comunicadores Católicos del Paraguay (ACCP SIGNIS Paraguay) Asociación Católica Latinoamericana y Caribeña de la Comunicación (SIGNIS ALC) Con el apoyo de: Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos

Con la colaboración de: Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) Asociación Mundial para la Comunicación Católica (SIGNIS) Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana en América Latina (WACC-AL)

Autores: Asociación de Comunicadores Católicos del Paraguay (ACCP SIGNIS Paraguay) Asociación Católica Latinoamericana y Caribeña de la Comunicación (SIGNIS ALC) Coordinación y edición editorial: Estela Núñez Acosta Corrección y edición de estilo: Beatriz Pompa Gestión editorial: María José Centurión Diseño gráfico: Diana Morales Imprenta: SV Servicios Graficos Comisión Académica del V COMLAC:

Coordinación general de organización local del V COMLAC:

Dr. Roque Acosta

María José Centurión

Msc María Rosa Lorbes

Hno. Valentim Pesente Hna. Matilde Amelong

MTE Ana Bélgica Güichardo

Mónica Fabiola Ayala

Cristina Maciel

Msc Isabel Gatti

Karina Benítez

Aníbal Casco

Msc José Luis Aguirre

Lourdes Aquino

Roque Acosta

Omar Bogado

Agradecimientos: A cada uno de los expositores, integrantes de las comisiones de trabajo, voluntarios, empresas, a la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción, a la Universidad Autónoma de Asunción y la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción, a Radio Cáritas, a la Red Nacional de Emisoras y a todas las personas de buena voluntad que dieron su tiempo, apoyo, esfuerzos y conocimientos para que el V COMLAC sea posible. ¡Muchas gracias! Abril, 2018 ISBN 978-99967-0-537-3 Registro de derecho autoral Nº 30.656, del 11 de abril de 2018. Se permite la utilización del contenido de este material con fines no comerciales siempre que se mencione la fuente.

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Un comunicador universal, un comunicador de la paz Invocar la comunicación participativa, la comunicación para el cambio social, transformadora, humanizadora, no tendría sentido sin nombrar a su más fiel creador: Juan Díaz Bordenave. Su legado va más allá de la teoría sobre “otra comunicación posible”, esta generadora de esperanza en un mundo que va perdiendo el foco de su verdadera esencia. El V Congreso Latinoamericano y Caribeño de la Comunicación, V COMLAC, le rinde homenaje con el premio póstumo de “Comunicador de la Paz 2016”, por su vida dedicada a la comunicación que nos interpela a abrazar la verdad, la justicia y la paz. En sus teorías, estudios, investigaciones, publicaciones, encontramos a un hombre sencillo, que ama su tierra natal. Su preciado legado nos alienta a seguir apostando a un nuevo mundo posible, desde nuestro testimonio de vida, en lo cotidiano, en el abrazo, en el otro, donde la comunicación es una herramienta eficaz, altruista, estratégica, para generar las luchas más eficaces contra el oligopolio, el monopolio mezquino, la manipulación utilitaria, la injusticia social, la indiferencia que deja a los más débiles huérfanos, en la frontera de la pobreza y la desesperanza. Este es el legado irrefutable de un grande, que convoca a todos los comunicadores, en especial, a los católicos, a combatir las injusticias sociales. Y es a él, al Maestro Juan Díaz Bordenave, a quien dedicamos este esfuerzo, porque esa otra comunicación que eleva al ser humano por encima de todo, siga palpitando con sangre renovada, comprometida y valiente, fiel a la esencia de quien la inspiró.

ACCP SIGNIS Paraguay

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Contenido Introducción: ACCP SIGNIS Paraguay - SIGNIS ALC.................................................................. Presentación. Ana Bélgica Güichardo Bretón.........................................................................

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1. Comunicación, Ciudadanía y Democracia

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• “Comunicación, ciudadanía y democracia en el Año jubilar de la Misericordia”................... Monseñor Heriberto Bodeant • “Comunicación, ciudadanía y democracia para una vida plena y solidaria”......................... Mónica Villanueva • “Comunicación, ciudadanía y democracia desde la lectura de la WACC-AL” ........................ José Luis Aguirre • “Hacia una comunicación que promueva una ciudadanía activa”........................................ María José Centurión

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2. La democratización de las comunicaciones en América Latina

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• “La democratización de las comunicaciones en América Latina”......................................... Elson Faxina • “Democratización de las comunicaciones. Grupos mediáticos planetarios”........................ Susana Nuin • “Democratización de las comunicaciones en Argentina y América Latina.......................... Un reclamo siempre presente”. Luis Nocenti

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3. Nuevos aportes de la educomunicación para una cultura democrática • “Contribuições da educomunicação para uma cultura democrática”................................... Helena Corazza

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4. La mediación pedagógica de la comunicación

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• “Elogio de la dignidad en la práctica educativa”................................................................. Daniel Prieto Castillo

5. Primavera paraguaya

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• “La primavera estudiantil paraguaya”................................................................................. Andrés Colmán Gutiérrez

6. Articulación de la educomunicación y el desarrollo integral de la niñez y la adolescencia latinoamericana

• “Articulación de la Educomunicación y el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia Latinoamericana”........................................................................................... Rosa Mollo

7. El arte de transformar. Herramientas para el cambio social • “El uso de las artes como herramienta para la transformación social”................................ Mary Ann Lynch

8. Espiritualidad y comunicación

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• “Espiritualidad de la comunicación” .................................................................................. Jaime Coiro • “La teología hermenéutica y su aporte a la acción comunicativa del ser humano”............. Carmita Coronado • “La dimensión oculta en la gestión de los medios de comunicación religiosos”.................. Isabel Gatti

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9. Estrategias de comunicación para la publicidad: Experimentación en procesos investigativos, creativos y conceptuales de las campañas de comunicación realizadas para problemáticas sociales.

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• “Publicidad inspirada en lo humano, una propuesta incluyente: Esquema estratégico propuesto desde AGO Publicidad de la Universidad Central”................................................. 173 Jacqueline Alarcón, Mónica Baquero Gaitán y Guerly Adriana Flórez Escobar

10. Transformación cultural en Latinoamérica

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• “Desafíos del fenómeno de la Interculturalidad y diálogo con la otredad”............................. 189 Jaime Carril

11. La Comunicación en las redes como encuentro samaritano • “La comunicación en las redes como encuentro samaritano”................................................. Luis García Orso sj.

12.Homenaje a Juan Díaz Bordenave • “Homenaje a Juan Díaz Bordenave. Comunicación para la Vida y la Paz”............................... Oscar Cáceres • “Reencuentro y diálogo entre entrañables amigos, sueños y constantes de transformación comunicativa. Un homenaje y visita al más destacado comunicador paraguayo, Juan Díaz Bordenave, de su colega y cómplice de sueños democratizadores, el comunicador boliviano Luis Ramiro Beltrán Salmón”................................................................................. José Luis Aguirre Alvis

13. Abordaje metodológico para periodistas que buscan reconstruir relatos biográficos de personajes fallecidos.

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• “¡Por siempre! Monseñor Isaías Duarte Cancino”.................................................................... Wilson Martínez Guaca • “Mombykykue” (resumen en Guarani)...................................................................................

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14. El rol fundamental de los pueblos indígenas en la defensa de los bosques

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• “El rol fundamental de los pueblos indígenas en la defensa de los bosques”...................... Antolina González

15. Comunicación y Buen Vivir

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• “Comunicación y vivir bien/buen vivir en el cuidado de la casa común”.............................. Adalid Contreras

16. Resistencias ciudadanas desde la religión

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• “El rol de los agentes religiosos en contextos de conflictividad socioambiental en Perú”.... Rolando Pérez

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Introducción El V Congreso Latinoamericano y Caribeño de la Comunicación (V COMLAC) fue el resultado de un sueño grande. Fue el fruto de un trabajo conjunto, de personas con ganas de hacer algo más desde la comunicación, para que el mundo sea mucho más justo, solidario y habitable para la gente. Esta fue la primera vez que Paraguay se convirtió en sede de un COMLAC, encuentro creado e impulsado por la Asociación Católica Latinoamericana y Caribeña de la Comunicación (SIGNIS ALC) y llevado a cabo en diferentes países de Latinoamérica, desde el año 2001. En el país sede, la Asociación de Comunicadores Católicos del Paraguay (ACCP SIGNIS Paraguay) asumió el desafío de organización en conjunto con SIGNIS ALC, para que los comunicadores pudiesen reflexionar, compartir y debatir un tema clave: “Comunicación, ciudadanía y democracia: Para una vida plena y solidaria”. Desde su gestación, el V COMLAC buscó impulsar la reflexión del contexto en que vivimos en Latinoamérica y el Caribe, desde el lado humano de la comunicación, con el objetivo de que nuestra labor generase una transformación social en nuestros países. Además, tuvo como fin instalar el debate sobre la comunicación como instrumento promotor de una ciudadanía activa que genera más democracia. A través de diferentes ejes temáticos, como: “Democracia, diversidad y ciudadanía comunicativa”, “Comunicación, interculturalidad y diálogo con la otredad”, “Diálogo, participación y transformación social”, “Cultura democrática”, “Ética comunicativa”, “Comunicación y el cuidado del medio ambiente”, unos 400 comunicadores, profesores, estudiantes, agentes de pastoral e investigadores de toda América Latina y el Caribe vivieron este encuentro realizado desde el 6 al 9 de octubre de 2016.

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Esta publicación recoge las principales conferencias, ponencias, exposiciones y talleres llevados a cabo durante los cuatro días de congreso en Asunción, como un aporte y ayuda a quienes están en la búsqueda de esa “otra comunicación posible”, tal como nos recordaba el teórico paraguayo Juan Díaz Bordenave, quien fuera premiado como Comunicador de la Paz, en la categoría In Memoriam, en este V COMLAC. En este libro encontrarán materiales que pueden ser utilizados para continuar el debate sobre el tema que nos convocó a este congreso que, sumados a las experiencias, pueden significar aportes para generar más ciudadanía, siendo propositivos en nuestras acciones. Para la Asociación de Comunicadores Católicos del Paraguay (ACCP SIGNIS Paraguay) y la Asociación Católica Latinoamericana y Caribeña de la Comunicación (SIGNIS ALC), instituciones organizadoras de este encuentro, ha sido un honor haber llevado adelante este V COMLAC que tuvo el privilegio de contar con la presencia de importantes expositores y participantes de diferentes áreas de la Comunicación. Aprovechamos para agradecer a cada una de las entidades y personas, que nos han apoyado en el proceso de organización, durante y después de este importante encuentro para nuestra labor.

Junta directiva SIGNIS ALC 2013-2016

Comisión directiva ACCP 2016

Presidenta: Mónica Villanueva

Presidenta: María José Centurión

Vicepresidente: Rocco Oppedisano

Vicepresidente: Omar Bogado

Primer director: Jorge Bazán

Primer director: Hermano Valentim Pesente

Segundo director: César Arellano

Segundo director: Hermana Matilde Amelong

Tercer director: Frank Pérez

Tercer director: Mónica Fabiola Ayala

Cuarto director: Marianela Pinto

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Presentación Comunicación, ciudadanía y democracia: Para una vida plena y solidaria, es el título del V COMLAC, el Congreso de Comunicación celebrado en Asunción en octubre de 2016, que forma parte del crecimiento, a lo largo de décadas de historia, y refleja la diversidad del quehacer comunicativo de SIGNIS en América Latina y el Caribe. El desarrollo de este acontecimiento estuvo marcado por la reflexión sobre la realidad y sobre los signos esperanzadores que los desafíos revelan. Las reflexiones sobre los pueblos de América Latina como sociedad disgregada y fragmentada fueron el punto de partida en este análisis. Una fragmentación que hace evidente el espacio en el que los excluidos tienen que sobrevivir con exiguos recursos, frente a la opulencia de la concentración de capitales más groseros de la que la humanidad haya conocido. Al mismo tiempo se cometen injusticias y delitos contra otros, como la trata de personas, los crímenes contra el medio ambiente, la discriminación por el color de la piel, la corrupción, y todo tipo de vulneración de derechos de las personas, quienes no tienen recursos, pero sobre todo padecen de hambre y falta de vivienda. Castell (2009), en su libro Comunicación y poder, lo expresa de esta forma: “Más que la aparición de una cultura homogénea global, lo que puede observarse como tendencia principal es la diversidad histórica y cultural: fragmentación más que convergencia. La cuestión clave que se plantea es si estas identidades culturales específicas (creadas con materiales heredados de historias singulares reelaboradas en un nuevo contexto) poseen la capacidad de comunicarse unas con otras”. (p. 67). La situación política de América Latina se torna al mismo tiempo tan compleja como desafiante. Los cambios producidos por varios gobiernos vinculados a las clases populares u obreras se hicieron sentir en los más pobres, con significativas mejoras de las políticas sociales, y crearon un mayor y mejor acceso a servicios básicos y asistencia para una vida más digna. Algunos países cambiaron sus leyes de comunicación para democratizar la tenencia y el acceso a la producción de los medios masivos con la intención de ponerlos en manos de la sociedad civil, de gobiernos regionales y de academias, sin excluir al capital privado, por haber comprendido que los flujos informativos guían la agenda nacional y cuando esta es controlada solamente por poderosos grupos económicos, las mayorías no ven reflejadas sus necesidades.

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Sin embargo, estos cambios han sido revertidos en muchos de esos países porque constituyen políticas antiliberales que enfrentan a la corriente predominante, que da prioridad a los capitales multinacionales, y a su vez motivaron una reacción que llevó a la reorganización de las élites que siempre estuvieron en el poder, para sacar a esos gobiernos considerados como izquierdistas, a decir del investigador brasileño Elson Faxina en su conferencia titulada: Democratización de la comunicación en América Latina. Es evidente que el neoliberalismo se opone al reconocimiento y atención de los derechos de los pobres como elemento de emancipación, razón por la cual intenta contrariar todo cuanto de conquistas sociales se trate, y no tiene ningún problema en ir en contra de las reglas democráticas, no importa que se trate de gobiernos elegidos mediante el voto; por estas razones, las sociedades deben participar de manera más activa de la discusión sobre qué tipo de democracia se debe construir en este cambio de época que ya vivimos. Existe un bien colectivo que es la información, y garantizar el acceso y la producción de contenidos para los diferentes grupos sociales tendrá que ser uno de nuestros más vitales reclamos. Desde la perspectiva de los individuos, se construyen significados que forman parte de la visión de una diversidad en la sociedad mosaico que ha conceptualizado Jaime Carril, y deja ver que esta diversidad se relaciona con lo religioso y lo espiritual, con la estética de las identidades sexuales, urbanas, suburbanas, indígenas, barriales y rurales, como las más visibles. Estos son los cambios en el comportamiento social del individuo que son fácilmente observables en los espacios públicos, donde ya casi todos llevan en sus manos el teléfono celular o móvil, que consultan con más frecuencia de la necesaria, e incluso mientras conversan con otras personas. En este contexto se reflexiona respecto de la multiculturalidad y la pluriculturalidad, entiéndase como cohesión social en los entornos digitales y de redes sociales y la religiosidad de los jóvenes, con propuestas que pueden ayudar a crear estrategias para dar respuestas al mundo digital al que debemos hacer frente como instituciones y como comunicadores-educadores-mediadores; todo esto encontraremos en este libro, que está inspirado en los valores cristianos y en el buen vivir como construcción colectiva. Interesante resultará para el lector la sistematización de modelos como el de Juan Díaz Bordenave, que sugieren a la persona comprometida con su historia, la construcción de un ser humano posible, así como la integración de las diferentes etnias que coexisten en América Latina, en esa compleja diversi-

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dad que ha sido su historia, el sometimiento a lo establecido y su despertar, su lucha por hacer visibles sus realidades, sus costumbres, y sus dificultades para acceder a los servicios públicos a que tienen derecho. En este reconocimiento del otro, se debe tomar en cuenta la diversidad que compone este continente de la esperanza, las sociedades se están construyendo a partir de esas diversidades, con múltiples “pequeñas mayorías” que se van evidenciando en la participación creciente a través de las redes sociales. Los movimientos que se han desatado en varios países del continente en reclamo de una educación de calidad, pública y universal, son el reconocimiento de que solo la educación salva a nuestros pueblos. Tenemos la impronta de hacer valer los signos de una educación mediadora en su pedagogía, según lo planteado por Daniel Prieto Castillo, que presenta al ser humano en reconocimiento con el otro, respetado por sí mismo y por los demás, con la posibilidad de escuchar y hacer oír su propia voz, desde la dignidad. Todo cuanto se comunica precisa estar amparado en la ética, que respeta los valores de los seres humanos y hace que las estrategias de promoción de los productos o ideas que difunde sean honestos y socialmente responsables. El libro que usted tiene en sus manos es un texto de consulta que agrupa esa diversidad que compone América Latina, con un anhelo de transformación social. Un vivo ejemplo es el movimiento denominado Primavera Paraguaya; sin embargo, al mismo tiempo es la espiritualidad del comunicador como co-constructor de esta sociedad nueva, que se deja permear por el arte en el marco de la cultura. Son dieciseis temas para profundizar, en una lectura constructiva para universidades, iglesias y para jóvenes investigadores que buscan sentido a los acontecimientos actuales.

Ana Bélgica Güichardo Bretón Coordinadora del Comité Académico del V COMLAC – Asunción, Paraguay.

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Foto: Mónica Fabiola Ayala

Comunicación, ciudadanía y democracia


Monseñor Heriberto Bodeant Obispo de Melo, Uruguay, presidente del Departamento de Comunicación y Prensa del Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM, para el periodo 2015-2019. Ha sido portavoz y presidente del Departamento de Comunicación de la Conferencia Episcopal del Uruguay, CEU. Actualmente es presidente del Departamento de Educación y de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil de la CEU. Fue ordenado sacerdote para la Diócesis de Salto, el 27 de setiembre de 1986. El 28 de junio de 2003 fue nombrado obispo auxiliar de Salto. Su ordenación episcopal tuvo lugar el 27 de setiembre de 2003. El 13 de junio de 2009, el papa Benedicto XVI lo nombró obispo de Melo. Asumió la conducción pastoral de la diócesis el 18 de julio de ese año. En la Conferencia Episcopal del Uruguay ha sido presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil y del Departamento de Vocaciones y Ministerios por dos periodos (2004-2009). De 2010 a 2015 fue secretario general de la Conferencia Episcopal del Uruguay (CEU), integrando por ello el Consejo Permanente junto al presidente y el vicepresidente. En su carácter de secretario general de la CEU, fue portavoz de la institución y presidió el Departamento de Comunicación Social. Asimismo, Mons. Bodeant fue coordinador nacional de la Pastoral de Conjunto y Delegado de la CEU ante el CELAM.

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Comunicación, ciudadanía y democracia en el Año jubilar de la Misericordia Por Monseñor Heriberto A. Bodeant

Quienes han estudiado la estructura de los cuentos populares han de notar que en el comienzo del relato suele presentarse un estado idílico: una familia real feliz, un reino en paz. De pronto, sobreviene algo imprevisto: la princesa es secuestrada, el reino es asolado por un dragón, etc. Un acontecimiento funesto ha quebrado esa armonía inicial. El argumento que empieza a desarrollarse será el esfuerzo de los protagonistas por volver a establecer un estado feliz, superando adversarios y adversidades.1 Cuando esto sucede en la vida real, sin princesas ni dragones pero con hombres y mujeres de carne y hueso, con amenazas, catástrofes o conflictos reales, aparece la noticia. Las cosas que están bien no son noticia; la ruptura de ese bienestar sí lo es. La salida de esas situaciones y la acción de quienes lograron el cambio, también son noticia, aunque a veces no aparezca tan rápidamente como el otro caso. La democracia en sí no es un estado idílico. Allá por 1947, a dos años del fin de la Segunda Guerra Mundial, a treinta años de la Revolución Soviética en plena era stalinista, Winston Churchill expresaba ante la Cámara de los Comunes: “Se ha dicho que la democracia es la peor de todas las formas de gobierno, excepción hecha de todas las otras formas que han sido probadas de cuando en cuando.”2 Es decir, la forma menos mala o la mejor posible. Los que hemos pasado por la experiencia de perder la democracia y probar “otras formas”, como mi generación, en Uruguay, hemos aprendido dolorosa1 Ver, por ejemplo, Vladimir Propp, Morfología del cuento. 2 Discurso en la Cámara de los Comunes, 11 de noviembre de 1947.

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mente su valor. Mirando nuestras democracias suele decirse, así como lo escribía un periodista amigo: “Es necesario pasar de una democracia de electores, a una democracia de participación; es decir, a una democracia de ciudadanos con capacidad de incidencia y poder real.”3 Sin embargo, el voto como ejercicio de la ciudadanía sigue siendo fundamental. Cuando no se ejerce, como sucedió con los veitiún millones de colombianos que se quedaron el domingo en sus casas (62,6% del electorado), quedan más interrogantes que certezas. Cuando un gobernante se niega a la posibilidad de someterse al veredicto del conjunto de la ciudadanía, su legitimidad y representatividad quedan severamente minadas, por más que aparezcan grupos que se manifiesten a su favor. Las urnas pueden resolver pacíficamente conflictos que, de otro modo, solo encontrarían salida en la violencia confrontativa o represiva. ¿Cómo podemos los comunicadores contribuir a fortalecer la democracia, promoviendo una ciudadanía de participación? En su encíclica Cáritas in Veritate decía Benedicto XVI: “El mero hecho de que los medios de comunicación social multipliquen las posibilidades de interconexión y de circulación de ideas, no favorece la libertad ni globaliza el desarrollo y la democracia para todos. Para alcanzar estos objetivos se necesita que los medios de comunicación estén centrados en la promoción de la dignidad de las personas y de los pueblos, que estén expresamente animados por la caridad y se pongan al servicio de la verdad, del bien y de la fraternidad natural y sobrenatural.” (CV 73). De muchas maneras es posible que los comunicadores contribuyamos a este enriquecimiento de la democracia y la ciudadanía. A continuación, algunas sugerencias. 1. Crear puentes dentro de una sociedad disgregada Vengo de un país que se preció de ser un “país de cercanías”. Tal vez porque los uruguayos “somos pocos y nos conocemos”, como suele decirse. No percibíamos entonces en nuestra sociedad distancias y abismos sociales que no pudieran ser cruzados. Nos veíamos como un país integrado o, como se diría hoy, una sociedad incluyente. Hoy vemos en nosotros, como en otros pueblos de América Latina, una sociedad disgregada, fragmentada. Una fragmentación que no solo separa “ex3 Washington Uranga, Democracia y ciudadanía: responsabilidad de los comunicadores.

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cluidos” de “integrados”, sino que atraviesa también esos dos campos. Sociedad de relaciones lejanas, anónimas, donde el otro es percibido como una invasión o una amenaza. En su mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales4 del presente año, el papa Francisco nos recuerda que: “La comunicación tiene el poder de crear puentes, de favorecer el encuentro y la inclusión, enriqueciendo de este modo la sociedad.” Crear puentes: allí tenemos un primer aporte que podemos ofrecer los comunicadores. Sigue diciendo Francisco: “Las palabras pueden construir puentes entre las personas, las familias, los grupos sociales y los pueblos. (…) Por tanto, que las palabras y las acciones sean apropiadas para ayudarnos a salir de los círculos viciosos de las condenas y las venganzas, que siguen enmarañando a individuos y naciones, y que llevan a expresarse con mensajes de odio.” 2. Contribuir a la reconciliación en una sociedad enojada y enfrentada La fragmentación va más lejos. Produce una sociedad enojada y enfrentada en sus distintos grupos e individuos. Vuelvo al mensaje de Francisco: “Es hermoso ver personas que se afanan en elegir con cuidado las palabras y los gestos para superar las incomprensiones, curar la memoria herida y construir paz y armonía.” Un desafío a los comunicadores: “Elegir con cuidado las palabras y los gestos”. No para lograr el titular impactante ni para entretener al televidente, sino para “superar las incomprensiones, curar la memoria herida y construir paz y armonía”. Sigue diciendo el Papa: “Es deseable que también el lenguaje de la política y de la diplomacia se deje inspirar por la misericordia, que nunca da nada por perdido. Hago un llamamiento sobre todo a cuantos tienen responsabilidades institucionales, políticas y de formar la opinión pública, a que estén siempre atentos al modo de expresarse cuando se refieren a quien piensa o actúa de forma distinta, o a quienes han cometido errores. Es fácil ceder a la tentación de aprovechar estas situaciones y alimentar de ese modo las llamas de la desconfianza, del miedo, del odio. Se necesita, sin embargo, valentía para orientar 4 Mensaje del Santo Padre Francisco para la 50 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. “Comunicación y Misericordia: un encuentro fecundo”.

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a las personas hacia procesos de reconciliación. Y es precisamente esa audacia positiva y creativa la que ofrece verdaderas soluciones a antiguos conflictos, así como la oportunidad de realizar una paz duradera.” 3. Buscar la verdad en la sociedad de la superficialidad y la inconsistencia A comienzos de los años 90 tuve la buena fortuna de estudiar Teología en Lyon, Francia. Si algo me quedó de ese tiempo fue aquello que todos los profesores nos decían: Il faut vérifier: “hay que verificar”. Cada vez que he cedido a la tentación de adelantar opiniones o, peor, de prejuzgar sobre hechos no verificados, he tenido que arrepentirme. En algunos medios he visto y he sufrido los empeños de mostrar la realidad “cuanto peor mejor”, con un total desdén no solo por la verdad, sino también por la dignidad de las personas, privilegiando en muchas oportunidades, el sensacionalismo y amarillismo sobre el servicio. La primera vez que tuve que enfrentar el dilema entre no decir la verdad o decirla, poniendo en riesgo la vida de una persona, me aclararon que: “hay que decir la verdad a quien tiene derecho a saberla”. El derecho a la información veraz es indudable; el derecho a la dignidad y a la buena fama de las personas también. A la hora de la denuncia, el mensaje de Francisco señala otro criterio: “La palabra del cristiano, sin embargo, se propone hacer crecer la comunión e incluso cuando debe condenar con firmeza el mal, trata de no romper nunca la relación y la comunicación”. Y más adelante: “Nosotros podemos y debemos juzgar situaciones de pecado –violencia, corrupción, explotación, etc. –, pero no podemos juzgar a las personas, porque solo Dios puede leer en profundidad sus corazones. Nuestra tarea es amonestar a quien se equivoca, denunciando la maldad y la injusticia de ciertos comportamientos, con el fin de liberar a las víctimas y de levantar al caído”. 4. Atreverse a proponer la profundidad de la misericordia en la sociedad del entretenimiento En el mensaje de Francisco que he citado dice también: “Algunos piensan

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que una visión de la sociedad enraizada en la misericordia es injustificadamente idealista o excesivamente indulgente”. En estos días, un estudiante universitario me narró su conversación con una intelectual uruguaya agnóstica, una mujer muy honesta y equilibrada en sus reflexiones. Esta persona le dijo al estudiante que tenía ganas de escribir un artículo sobre “la banalidad del bien”. La expresión remite a la obra de Hannah Arendt, “Eichmann en Jerusalén. Un informe sobre la banalidad del mal”. No tuve más información, pero me quedé pensando ¿por qué la banalidad del bien? En su ensayo, Arendt concluye que Adolf Eichmann, uno de los responsables directos en el holocausto judío, actuó como un simple burócrata que cumplía órdenes sin reflexionar sobre sus consecuencias. Todo era realizado con celo y eficiencia, pero no había en él un sentimiento de «bien» o «mal» en sus actos. La verdadera misericordia no es banal. No se puede ejercer burocráticamente, realizando obras que, en su apariencia, son obras de misericordia (dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo…). Si esas acciones no son realizadas desde lo más profundo de la persona, si no hay un profundo sentimiento de solidaridad por la miseria del otro, pueden volverse banales. Algo así expresa una frase que me ha llegado, atribuida a la Madre Teresa: “Preferiría cometer errores con gentileza y compasión antes que obrar milagros con descortesía y dureza”. Francisco lo ha expresado muy bien a partir de algo tan sencillo como dar una moneda: “Usted, cuando da limosna, ¿mira a los ojos de la gente a la que le da limosna? Cuando da la limosna, ¿toca la mano o le tira la moneda? Si no lo miraste… si no lo tocaste, no te encontraste con él. Lo que Jesús nos enseña es primero encontrarnos y en el encuentro ayudar.”5 Como decía Pablo VI: “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan”6. Más allá de este Año Jubilar, sigamos buscando y haciendo hablar a los testigos de auténtica misericordia; convencidos, con Francisco, de que “la misericordia cambia el mundo”. Muchas gracias. 5 Mensaje en vídeo para la fiesta de San Cayetano, 2013. 6 Cfr. Evangelii Nuntiandi 41.

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Mónica Villanueva Galdos Máster en Comunicación y Educación por la Universidad Autónoma de Barcelona, UAB. Ex presidenta de la Asociación Católica Latinoamericana y Caribeña de Comunicación, SIGNIS ALC (2013-2016) y de la Asociación Peruana de Comunicadores, APC, Monseñor Luciano Metzinger -SIGNIS Perú-, de 2010 a 2016. Directora de Comunicaciones y gestión cultural en el Centro Cultural José Pío Aza, centro de investigación amazónica en Lima, Perú. En el 2007 obtuvo la licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Particular de San Martín de Porres en Lima, Perú. Realizó estudios complementarios en la Facultad de Comunicación y Lenguaje de Universidad Javeriana de Colombia. Con dos diplomaturas en Interculturalidad y Políticas Públicas por la Universidad Mayor de San Marcos y Educación Virtual por la Universidad Ruiz de Montoya. Productora y realizadora de radio, televisión y diseñadora gráfica. Ha llevado el curso de “Cine y Valores”, Cátedra de UNESCO en la Universidad de Lima. Además, participó como Jurado para el “PREMIO APC” (Signis Perú) en el 16 Festival de Cine de Lima, 2012.

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Comunicación, ciudadanía y democracia para una vida plena y solidaria

Por Mónica Villanueva Galdos

Todos conocemos hombres y mujeres que pasan por nuestras vidas, que nos marcan por lo que hacen, por lo que son, por lo que creen. En Latinoamérica y el Caribe hemos llegado a diversos lugares que nos han dejado huellas por la satisfacción de ver a sus gentes, cuyos valores se aprecian en su relación con el otro. Ellos nos inspiran por su visión de la sociedad, de la ciudadanía y de la democracia. Encontramos historias, luchas por construir una sociedad más justa, prácticas innovadoras tendientes a humanizar el mundo desde la comunicación, la cual es movida por nuestra mirada centrada en Jesucristo. Y es Él quien se hace presente en cada rostro que vemos cuando acompañamos a quienes más necesitan de nuestro apoyo.

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De izquierda a derecha: Raya (líder nahua), Ruth Buendía (líder asháninca), Gustavo Gutiérrez (teólogo dominico), Mons. Luis Ysern (presidente honorario de SIGNIS ALC); padre Atillio Hartman (sacerdote jesuita- Fundador de las Organizaciones Católicas de Comunicación), Fr. Timothy Radcliffe (Exmaestro de la Orden Dominica), María Rosa Lorbés (Comunicadora de la Paz) y Mons. David Martínez de Aguirre (obispo de Puerto Maldonado-Perú).

Esta ponencia inicia reconociendo el valor de todas aquellas personas que logran construir con el otro (con el prójimo) propuestas comunicativas que contribuyen a hacer de este mundo un lugar más vivible. Encontrarnos con Raya (líder indígena nahua del Perú) y Ruth Buendía (líder asháninca del Perú), quienes nos enseñan su cultura, su empoderamiento para defender su identidad y derechos, resulta clave para buscar maneras de poner al servicio la comunicación. Asimismo, en las imágenes que observamos, vemos a mujeres y hombres de la comunicación que han sabido leer esta forma humana para hacer una comunicación más auténtica. Acompañando procesos, realidades y experiencias. Con su contribución están transformando nuestra realidad.

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Justamente, los comunicadores que trabajan por un mundo más equitativo y que están presentes aquí en el V COMLAC y todos aquellos soñadores que nos acompañan desde sus lugares y hoy no están presentes con nosotros, responden a un mandato evangélico que nos mueve a realizar prácticas innovadoras y creativas para seguir ganando espacios en nuestro campo de acción. Nuestra historia, estos rostros que hemos visto, las personas que cada uno encuentra en su camino y las experiencias, todos, nos interpelan, nos hacen preguntarnos: ¿Qué nos falta hacer?, ¿a qué estamos convocados?, ¿qué nos corresponde a los comunicadores en ese amplio campo de la sociedad? Las respuestas pueden ser muchas y variadas. Tenemos el loable oficio de transmitir mensajes o ser portadores de ellos. Nos atrevemos a decir que es nuestro compromiso:  Informar con honestidad, pensando en la repercusión de nuestro mensaje.  Investigar aspectos que ayuden a construir una mejor sociedad.  Formar opinión permitiendo un debate abierto y propositivo. Los jóvenes de toda América Latina y el Caribe, reunidos en el Encuentro de Jóvenes de este V COMLAC, decían que es un deber ser “agentes activos y transformadores de nuestra realidad”. El quedarse con los brazos cruzados ahora, en esta coyuntura tan compleja que nos ha tocado vivir, desentona. Estos planteamientos pueden quedar en simple teoría o enunciados, si realmente no nos apropiamos de ellos y no los aplicamos a nuestro quehacer comunicativo. Frente a las desigualdades que vive nuestro continente, el panorama se nos presenta desesperanzador. Existen fenómenos humanos incomprensibles como: la trata de personas, la depredación ambiental, la discriminación racial y la corrupción que no dejan que nuestros países se desarrollen. Y esto lo mencionamos buscando respuestas a la siguiente pregunta: ¿Qué realidades vemos en los medios de comunicación?  Algunos medios apuntan a informar para vender: ser los primeros, hacer ruido, que los recuerden como si ellos fueran lo importante. En tiempos en que los medios son valiosos para saber lo que está sucediendo, muchos de ellos están centrados en el negocio de producir

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noticias sin importar el valor de su contenido. Se han convertido en empresas y le dan a la gente lo que “supuestamente” necesitan. No estamos en contra del entretenimiento; al contrario, sabemos que la ciudadanía busca sus propias maneras de distraerse, de pasarla bien. Pero eso no quita que le ocultemos información relevante que es necesario que sepan.  Otros, buscan aprovecharse de su rol social: acumular poder, tomar partido por sus propios intereses, tergiversar opiniones de quien esté en su contra. Esta afirmación nos recuerda cómo los monopolios mediáticos tratan de manipular la opinión del electorado en campañas políticas. Y bien sabemos, que eso no determina la decisión de la ciudadanía para elegir a un candidato.  Los peores son aquellos que, sin conocer la profesión, la ejercen desfigurándola, hablando de temas frívolos, irrelevantes y sensacionalistas. La ciudadanía no es ingenua, sabe hacia dónde van los contenidos y si estos son importantes o no. Quizás en más de una ocasión, hemos seguido historias, asesinatos o desapariciones de personas que se convirtieron en el centro de nuestro interés y hasta nos hemos dejado envolver, semana tras semana, por detalles que solo incentivan el morbo sin sentido del momento. Un ejemplo es el diario tabloide peruano más leído, el TROME; cada día lo leen más de dos millones cuatrocientos cincuenta y nueve mil personas7. Una prensa que responde a características del sensacionalismo como los escandálos faranduleros, chismes, mujeres semidesnudas o fotos sangrientas. Y esto con el fin primordial de entretener y mantener cautivo al público lector con temas irrelevantes. Esta fórmula audaz lo ha convertido en el periódico de más ventas en Perú y el mundo de habla hispana. Trome vende más que El Comercio de Perú (90,000 ejemplares), Clarín de Argentina (280,000), El País de España (325,000) o El Tiempo de Colombia (400,000). Su éxito arrollador ha hecho que Trome sea un caso de estudio en la escuela de negocios de la Universidad de Harvard” .8 7 ARCHIVO TROME. Consultar http://archivo.trome.pe/actualidad/trome-diario-mas-leidopais-2004604 8 Revista Harvard Review of Latin American. http://revista.drclas.harvard.edu/book/el-diariom%C3%A1s-vendido-en-el-mundo-de-habla-hispana-se-hace-en-per%C3%BA 28

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¿Y qué vemos en las pantallas?, ¿a qué nos responden?, ¿buscamos algo que nos eduque, informe o solo nos entretenga? Muchas veces hablamos de que es importante fortalecer nuestra cultura y respetar nuestras identidades comprendiendo nuestros contextos y la de los otros. Sin embargo, podemos dejarnos envolver por contenidos tópicos que poco pueden contribuir a nuestra cultura, y solo logran deformarla o cambiarla. No pretendemos decir que las culturas de otros tiempos ancestrales fueron mejores, pero sí es de suma importancia no perder la memoria de las raíces que tenemos en cada lugar y que nos dan sentido de pertenencia. Lamentablemente existe una gran influencia desde los medios masivos de comunicación por transmitir lo grotesco, el morbo y en definitiva el sensacionalismo en general; van contando historias con artistas mediáticos que participan en reality shows y crean “show woman o show man” que entretienen a los espectadores que lo consumen”9. Frente a este contenido “light”, el escritor peruano y Premio Nobel 2010, Mario Vargas Llosa, la catalogó como: “La civilización del espectáculo”, señalando que “la cultura, en el sentido que tradicionalmente se ha dado a este vocablo, está en nuestros días a punto de desaparecer. Y acaso haya desaparecido ya” (El País, 2012). 10 Por otro lado, otro ejemplo que sí vale la pena mencionar como es el caso de “Ojo Público”, portal web de investigación del Perú desarrollado por periodistas jóvenes que han ventilado casos de corrupción. Ellos mismos se definen como “…un medio digital de periodismo de investigación y nuevas narrativas que apunta a ofrecer un cóctel cada vez más raro: historias relevantes, noticias verdaderas, textos bien escritos y herramientas informativas, innovadoras, sobre temas urgentes de la agenda pública nacional. Es un equipo de reporteros experimentados que asume el reto de los lectores: ser incómodos con el poder, vigilantes de la democracia, poner nuestra mirada al servicio del interés ciudadano en vez de promover intereses ajenos.”11. Los dos ejemplos mencionados, sin duda, nos hacen reflexionar sobre la importancia de afianzar nuestro compromiso como comunicadores: solidarios, buscadores de la verdad y facilitadores de la palabra para el ciudadano.

9 Villanueva, M. Proyecto Final Máster en Comunicación y Educación 2016 - UAB, p. 15 10 El País, 2012. “La civilización del espectáculo a debate”. Consultar http://elpais.com/elpais/2012/05/30/opinion/1338376598_372939.html 11 OJO PÚBLICO web. Consultar http://ojo-publico.com/ojopublico/

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Preguntémonos: ¿Es la comunicación una herramienta de construcción social? La respuesta debe ser un “Sí” contundente ya que:  Tenemos la capacidad de mover a la sociedad con nuestro trabajo, impactando en aquellos que nos atienden. ¿Cuántos “Comunicadores de la Paz” han participado de nuestros congresos? Varios de ellos reconocidos, pero muchos, muchos que han permanecido en el anonimato, han contribuido con todo su esfuerzo para poner al servicio la comunicación desde la radio, sus televisoras, sus propuestas de capacitación y entre muchas acciones, trabajando arduamente como hormiguitas desde las bases de sus comunidades. Comunicadores que valen por su calidad humana, por su preocupación por sus realidades, por encontrar el cambio. Cambios desde lo humano, político y social.  Tenemos la obligación de vigilar la sostenibilidad de los valores que rigen la sociedad. Si bien estamos en un mismo continente, sabemos que nuestra Abya Yala multicultural y pluriétnica nos enriquece y empodera. Y en ello hay que trabajar para que nuestros niños y niñas fortalezcan sus identidades y respeten las de otros. Como comunicadores, tenemos la posibilidad de educar y fortalecer aquello que orgullosamente fortalecerá nuestro Buen Vivir.  Tenemos la oportunidad de participar en causas sociales que estén alineadas con los valores éticos de nuestra profesión. Alzar la voz cuando sea necesario, pensar en prospectiva para seguir avanzando. ¿Qué podemos hacer desde SIGNIS Latinoamérica y el Caribe?  Fomentar la participación de jóvenes en emprendimientos sociales ligados a la comunicación.  Desarrollar espacios de debate de temas que sean prioritarios para la vigilancia ciudadana.  Mantenernos vigilantes ante las posibles amenazas a la democracia, recordando el importante rol que tiene en la sociedad.  Proponer prácticas educomunicativas para fomentar la capacidad crítica, analítica y empoderar a los ciudadanos.  Incidir en los procesos de construcción o cambios en políticas públicas de comunicación.

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Siempre podemos hacer más: en jornadas integradoras que nos reúnan para dialogar y crear nuevos espacios, usar las herramientas digitales como las redes sociales para estar presentes en nuevas plataformas, que nos permitirán encontrarnos con otro público, desarrollar proyectos culturales para contribuir en la identidad de nuestros pueblos, seguir apostando por las radios comunitarias, transmitiendo desde las comunidades y compartiendo sus sinsabores, alegrías y esperanzas, participar de iniciativas artísticas con matices de transformación social, ser más incisivos para construir reportajes de investigación con temas relevantes, impactar con propuestas audiovisuales y multimedias para humanizar y contrarrestar el individualismo. Finalmente, recordar siempre que no sólo somos observadores, sino también protagonistas permanentes de nuestros entornos; hay que estar presentes en la cotidianeidad. Salgamos al encuentro y lleguemos a las periferias porque nuestros rostros también forman parte de la construcción de esta historia que estamos escribiendo. Recuerden que, nos toparemos con los “ciegos de Jericó” que nos pedirán que los ayudemos para que sean escuchados y sobre todo confiarán en nosotros. Y seremos nosotros, comunicadores y comunicadoras de la esperanza, quienes preguntemos, como lo dijo el mismo Jesucristo, respetuosamente ante la necesidad de los que llaman nuestra atención por sus necesidades, ¿qué quieres que haga por ti?

Muchas gracias.

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José Luis Aguirre Alvis Master en Ciencias Sociales con especialidad en Comunicación para el Desarrollo de la Iowa State University (ISU), Ames, Iowa, USA. Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” (UCB), La Paz, Bolivia. Docente de la materia de Comunicación y Desarrollo del Departamento de Comunicación Social de la UCB. Docente de la Maestría en Planificación Estratégica de la Comunicación, materia Comunicación e Interculturalidad de la Universidad Andina Simón Bolívar, La Paz, Bolivia. Director del Departamento del SECRAD (Servicio de Capacitación en Radio y Televisión para el Desarrollo) de la UCB desde 1996 a la fecha. Exrepresentante en Bolivia de la AMARC (Asociación Mundial de Radios Comunitarias). Miembro del Tribunal de Imprenta del Gobierno Municipal de La Paz, Bolivia. Tribuno y secretario del Tribunal Nacional de Ética Periodística de Bolivia (TNÉP). Presidente regional para América Latina de la WACC (World Association for Christian Communication / Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana) y vicepresidente Mundial de la WACC (www.waccglobal.org).

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Comunicación, ciudadanía y democracia desde la lectura de la WACC-AL (Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana / World Association for Christian Communication) Por José Luis Aguirre Alvis

Apreciados amigos reunidos en el V COMLAC, a los distinguidos organizadores, a nuestros atentos y amables anfitriones, a los que nos siguen o seguirán a través de algún recurso de información que se dé a partir de esta actividad que tiene como sede la capital de Asunción. Saludos también a la memoria de los pensadores, soñadores, comunicadores sociales, que siendo docentes, investigadores, practicantes de una comunicación de base, y a aquellos educadores que se vincularon a la comunicación para hacer más agradable y verdaderamente útil la escuela siendo este un espacio para hacer común; convoquemos también a aquellos que deben ser recordados con gratitud y sincero aprecio, porque en sí cada sueño, cada esperanza así como cada compromiso en el trabajo que uno hace también se hereda comunicativamente, porque estos sueños son transmitidos por el lenguaje del amor y disponibilidad de quienes nos antecedieron. Así permítanme saludar entre los que en Bolivia partieron a su experiencia de encuentro y diálogo con Cristo en estos últimos años y que estuvieron muy ligados a la comunicación como también hicieron parte de nuestras organizaciones: el padre Gregorio Iriarte OMI, luchador infatigable por los derechos humanos vinculados a la comunicación; a la Hna. Martha Orsini, convencida de la importancia de promover la conciencia crítica ante los medios; a Jaime Reyes Velásquez, gran maestro de comunicadores desde la Universidad Católica Boliviana, y quien levantó la dignidad de la radio rural en Bolivia; al Dr. Luis Ramiro Beltrán, nuestro mayor referente nacional e impulso mundial por una comunicación liberadora; a Don Mario Villarroel, agrónomo, fiel creyente del servicio educativo desde el trabajo directo con los campesinos.

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Y sumemos a todos aquellos que forjaron la cimiente por una comunicación democrática, quizás sin saberlo o esperarlo, ahí están los gestores de las radios mineras bolivianas de los años 40, antesala práctica de todas las teorías de comunicación participativa, y a los comunicadores y radialistas en lenguas nativas que gestaron el camino de la radiodifusión comunitaria iniciada en la zona andina de Bolivia ya a fines de 1970. Y un saludo a los comunicadores que se apasionan y se forman por hacer de la comunicación y la palabra un espacio efectivo de servicio y de profunda transformación humana. Un saludo a los que me acompañan y moderan esta mesa. Iniciemos diciendo lo siguiente: No se puede hablar de comunicación con sentido de cambio social sin memoria, esta debe y es una de nuestras principales fortalezas y misiones, la de saber que nuestros mismos sueños en parte han sido ya construidos por otros quienes también en su momento los habían aspirado. Es más, una de las fuentes básicas para la construcción de nuestros propios proyectos de vida seguramente la podemos encontrar en el núcleo de toda comunicación, como ha señalado el papa Francisco, que es el seno de nuestra familia. Por un instante pensemos, y con humildad, por ejemplo, en aquella persona de nuestra familia, el círculo más inmediato a nosotros, que intervino para que hoy mismo estemos aquí, y nos preocupemos de estos temas. Alguien que hizo el esfuerzo para que tengamos la posibilidad de pensar, estudiar, trabajar y así servir a los demás desde el contacto comunicativo. Linda experiencia de evocación y gratitud. Por ejemplo, en mi caso, aparece la imagen de mi padre, quien por ser técnico en educación cooperativa, eligió recorrer los lugares más recónditos de Bolivia gestando el sentimiento y amor por los valores de lo cooperativo. Lo ganado de su presencia y cercanía, para mí fue el haberme brindado la posibilidad de acompañarlo las veces que se pudo en esos recorridos, así amar muchísimo mi tierra y sus realidades, así como saber que desde entonces tengo la oportunidad de acercarme y establecer relación con los demás valorando su diversidad. Reiteramos entonces, y podemos afirmar, que todos y cada uno de nosotros en sí somos herencia, un proyecto de vida que tuvo una prehistoria comunicativa y de relaciones. Es que hablamos parte de un discurso que ya fue hablado desde mucho antes, y más, hasta nuestra propia existencia biológica en algún punto de la historia es resultado de un evento comunicativo, por tanto, venimos y somos un proyecto de comunicación y así nos proyectamos también en un futuro comunicativo. Darnos cuenta de que somos resultado y herencia

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resulta fundamental para pensar la comunicación por varias razones: la primera que tenemos y ya venimos cargados de un contenido, que así ya heredamos la palabra antecedida por generaciones, que no somos vacío ni menos proyecto en soledad, y menos en abandono y que por cierto además nos hace responsables de una tarea, la de seguir tejiendo discursos para que la vida no se apague. En los últimos años hemos tenido desde la palabra del papa Francisco importantes elementos que nos hacen retornar a la esencia de lo comunicativo. En su mensaje 49 a la Jornada Mundial de las Comunicaciones celebrada en 2015, nos pinta un retrato de lo que la palabra y la misión nos deja a todos, me parece muy profundo, parte remarcando que el seno en el que aprendemos a comunicarnos es la familia, y dice –la familia es el primer lugar donde aprendemos a comunicar- y para comprenderlo debemos volver a revivir ese momento originario. Se puede entender así que se viene y se es por la comunicación, y se comunica no solo desde la palabra sino con el cuerpo, exaltando en todo encuentro la alegría del descubrimiento del Otro. El Papa ilustra esto con el pasaje de la visita de María a su prima Isabel: (Lucas, 1, 39-56), -en cuanto Isabel oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre; e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a voz en grito: ¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! La respuesta a ese mensaje fue el alborozo, la alegría, el salto que pudo dar el niño en el vientre de Isabel. Es que el encuentro independientemente de los lenguajes para que se convierta en comunicación debe producir eso, alegría, la exultación de que me solazo contigo, al verte, al encontrarte, y así comenzar hablando incluso sin que hayamos dicho todavía nada en una expresión verbal. El Papa nos hace ver lo que puede ser el exultar la alegría del encuentro, quizás allí radica justamente, la profundidad del Evangelii Gaudium, la exhortación apostólica del papa Francisco de 2013, saber que el profundo sentido del encuentro es vivir la alegría de saber la presencia del Otro, quien nos invita a realizarnos en ese mismo instante como personas y así también nos compromete a estar con él, esto quiere decir que no hay comunicación todavía alcanzada si no es con la que nos lleva a la acción del estar con el Otro. Y más aún no podríamos decir que somos si es que no asumimos la presencia de ese Otro, quien en retribución nos regala la capacidad de ser.

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Acción y compromiso son la base de toda comprensión de la comunicación humana, y esta experiencia de por sí es la base de cualquier iniciativa evangelizadora así como de servicio. En este espacio nos reunimos a tratar la relación entre tres constantes – comunicación, ciudadanía y democracia-. Y a mí me compete hablar desde dos puntos, el de representar a una organización internacional de carácter ecuménico que se llama la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana, que se conoce por su sigla en inglés como la WACC -World Association for Christian Communication- y, por otro lado, desde mi condición de comunicador social, católico, y ferviente convencido del carácter transformador de la comunicación y la palabra desde mi labor docente y de dirección de un centro de comunicación y desarrollo, que se llama SECRAD (Servicio de Capacitación en Radio y Televisión para el Desarrollo), y que opera en y desde de la Universidad Católica Boliviana San Pablo, en La Paz. Así que balancearé las perspectivas desde ambos puntos los que ,por cierto, son muy conexos y hasta sinérgicos. Para la WACC, y específicamente para su presencia regional en Latinoamérica, pues tenemos presencia en ocho regiones del mundo, la comunicación es y debe ser entendida desde su dimensión de derecho humano fundamental. Si algo caracteriza a la WACC, y quizás por más de sus cincuenta años de actividad, es su constancia y labor de referente frente a cualquier otra iniciativa, de trabajar por el derecho a la comunicación de todos y todas en cualquier situación, región y desde los valores y principios cristianos que nos unen y dan sentido. ¿Qué es la comunicación como derecho, o el mismo derecho a la comunicación de todos y todas? Pues es reconocer que, en el mundo, las condiciones de acceso, expresión, justa representación, manejo autónomo de medios y recursos técnicos y tecnológicos para la difusión masiva, así como la valoración de concepciones, lenguajes y formas de expresión de la comunicación desde los contextos indígenas, de las personas con discapacidad, y de cualquier forma de diversidad humana y que son y hacen parte de su misma naturaleza e identidad no son favorecidas dadas las circunstancias de inequidad, desigualdad social, así como la misma percepción marcadamente instrumental de las dinámicas de la interacción humana. Sonó muy teórico o abigarrado esto, así que en síntesis estamos comprometidos desde lo valores de la fe, y los que nos impulsan como en la parábola del Buen Samaritano, a descubrir al Otro, verlo como semejante asumiendo la riqueza de su diversidad, pero para dialogar con él y a contribuir a que este mismo opere la palabra como su mismo recurso de transformación humana. La WACC tiene establecido un conjunto de

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principios que guían su accionar y estos son llamados los Principios Cristianos de la Comunicación -1986- y en síntesis comprenden: “Que la comunicación crea comunidad, es participativa, libera a las personas, defiende y promueve las culturas humanas en toda su gran diversidad y se pronuncia proféticamente ante los poderes establecidos.” El padre Michael Traber fue el redactor principal de esos principios y dio con ellos una orientación y guía a este movimiento global, y de asociados, todos voluntarios, quienes compartiendo estos ideales se retan a “desasociarse de las estructuras de poder que mantienen a los pobres en una posición de sobrevivencia” y como misión promoverán una “reconciliación genuina mediante la cual la dignidad de todas las personas pudiera ser celebrada y reafirmada.” El objetivo de estos principios es también alentar a los miembros asociados a contribuir, como personas de fe, en los debates que emergen en toda época y lugar por los derechos a la comunicación así como sumarse a la defensa de la verdad y la justicia en un mundo donde la información y los sistemas de comunicación muchas veces reproducen y amplían las inequidades. Entonces, para abordar las dimensiones de la comunicación, ciudadanía y democracia, para el movimiento WACC, y como se viene trabajando en América Latina así como en el Caribe, la comunicación se inspira desde el Evangelio, un Evangelio liberador y de esperanza. Así, la comunicación sale de su esfera instrumental y de la sola difusión o entrega de contenidos desde emisores o medios para más bien asumir los rostros humanos, establecer el contacto con ellos, y ponernos en servicio de ellos desde sus necesidades de expresión edificadora. Pensamos que el producto de esta experiencia de comunicación desde el encuentro y relación con las diversidades culturales, sociales y en sí humanas es contribuyente a la calidad de ciudadanía. Pues esta condición es la que se alcanza de modo integral teniendo a los derechos humanos como referente y al derecho a la comunicación como parte integral de ser personas en dignidad e igualdad de derechos. A lo mejor puede percibirse este tipo de horizonte como algo ideal, como utópico, y en realidad lo es en parte, pero es a su vez nuestro motor cuando están inspirados en los valores cristianos, donde se puede vivir el encuentro y respeto a las diversidades, incluso en el seno mismo de la estructura de nuestra organización. En mi caso, soy el presidente de la WACC para América Latina, y vicepresidente mundial de la organización, católico, y mi trabajo voluntario y de servicio se da en la cotidianidad con las distintas tradiciones de fe de base cristiana que integran nuestro mismo movimiento. Y en otras dimensiones los proyectos que se alientan, así como se respaldan para que se lleven a la práctica,

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comprenden tantas iniciativas de nuestros miembros asociados, sean personales o institucionales, como también de los que no son integrantes de este movimiento. Basta que se persigan los mismos enfoques e ideales de servicio desde la comunicación. La WACC, tiene una oficina y Secretariado General en Toronto, Canadá, y cuenta con un pequeño staff administrativo y gestor de recursos para justamente apoyar el trabajo de organizaciones, grupos o colectivos que en algún punto del mundo persiguen con su trabajo contribuir a la mejor calidad de vida de las personas desde el uso de la comunicación humana. Crecer en los derechos a la comunicación y así de la palabra, pensamos es la mejor experiencia de servicio desde nuestros mismos valores cristianos así como humanos. La WACC tiene una estructura directiva regional, que se denomina Comité Ejecutivo Regional, que al momento está integrado por miembros asociados de Argentina, Brasil, Guatemala, Colombia y Bolivia y se apoyan con una Secretaría Técnica que nos permite estar enlazados cotidianamente y utilizando los recursos digitales a nuestra disposición y circulando información constante mediante un boletín electrónico que se llama WACC Alerta. Ahora bien, ¿en dónde aparece la democracia? Pues en el impacto de nuestro trabajo, impulsado por nuestros compromisos en los países y en los más pequeños de los lugares en que se lleva la presencia de la WACC; allí se espera generar una cultura de y para los valores del derecho a la comunicación, sabiendo que el destino del fortalecimiento en la comprensión de lo comunicativo como experiencia básicamente humana, el manejo y uso de medios y recursos tecnológicos de la comunicación e información, la abogacía que se hace para la discusión y presencia en los marcos de regulación de la comunicación y telecomunicaciones, tiene que contar con una mirada de participación, inclusión y diálogo. Además, las acciones de capacitación y avivamiento de la comprensión de la comunicación desde los valores de la fe, inciden deseablemente en las construcciones de relaciones democráticas en la comunidad. Se han tenido en su momento oportunidades de acción en la vigilancia de marcos normativos y de la política pública que afectaban una comunicación democrática, a su vez, se ha intervenido allí en donde se daban las oportunidades para que la comunicación tome presencia y se asuma como un derecho colectivo. Un caso es el apoyo y seguimiento prolongado al proceso de aprobación de la Ley de Medios Audiovisuales en la Argentina, labor que convocó la presencia de nuestros delegados por un tiempo prolongado. Otro caso es la intervención de aprobación de la actual Constitución Política del Estado Plu-

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rinacional de Bolivia, donde el artículo 106 de la misma reconoce que los bolivianos y las bolivianas tienen el derecho a la comunicación e información. Solo existen dos casos en el mundo en que las constituciones políticas de un Estado reconozcan a la comunicación como un derecho junto a los demás derechos civiles de las personas. Otra dimensión de mucho trabajo y con alcance global desde este conjunto de principios e impulsada por la WACC es su trabajo por la equidad de género en la comunicación, y para esto desde 1995 y cada cinco años se realiza el monitoreo de medios en un día aleatorio del año para ver cómo la mujer es protagonista de la información noticiosa en radio, TV, medios impresos y ahora en espacios digitales. Este proyecto es hasta hoy el único más prolongado en esta clase de mediciones, y sus resultados sirven para la incidencia directa dentro de los Estados y sociedad civil para reflexionar sobre el cada vez más marcado distanciamiento entre la información y el gap de género. Los hallazgos al respecto son severos y preocupantes (www.whomakesthenews). Hoy hemos venido a Asunción para alimentar nuestras potencialidades, usar el don de la comunicación que el mismo Dios nos ha regalado, para poder utilizarlo en todo tiempo y condición para impedir que haya voces que no sean escuchadas, para acercarnos y construir con los demás y así mismo para ser humildes en nuestro propio silencio; y reiteramos, la humanidad es producto de una historia previa, y en presente comunicativa. La misma experiencia del haber sido creados a semejanza del Padre, ya es de hecho de partida de este signo comunicativo, el de compartirse para ser en el Otro. Y allí se marca nuestra tarea, que por cierto es hasta privilegiada, pues son los comunicadores quienes asumen la tarea de la palabra, aquella iniciada desde la misma voluntad creadora. Estamos heredando la voluntad de amor y servicio a los demás, y en especial a los más necesitados; y no para conseguir un protagonismo ni menos el resultar tomando la palabra del Otro, sino para experimentar la misma tarea coliberadora, porque como ya nos decía hace años el brasilero Paulo Freire: “Nadie libera a nadie, sino mutuamente se liberan”, y así mismo no comunico a alguien sino mutuamente nos comunicamos, pues lo común es la base de nuestro oficio y la acción que integra la misma palabra comunicación es la inevitable fuerza que estamos llamados también a cumplir y activar. Aquí, que nos atañe hablar de “Comunicación, Ciudadanía y Democracia” y en este escenario, me corresponde hacer efectivo el acto de hablar reconociendo el valor de la memoria para ligar además dos cosas: lo expuesto

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anteriormente, donde traté de incidir sobre el sentido de lo comunicativo; y ahora con una condición para hacer posible este recorrido, y se trata de nuestra coherencia personal y humana. Y para esto resulta providencial descubrir y evocar lo siguiente: Aquí en Paraguay, y particularmente en este encuentro, se traerá al recuerdo el trabajo y contribución de nuestro amigo Juan Díaz Bordenave. Déjenme contarles que la WACC surgió en Bolivia en el año 1996, y lo hizo agrupando a un conjunto de interesados en los temas de la comunicación, la educación y el periodismo con enfoque de ciudadanía, y organizamos entonces en la ciudad de Cochabamba el Seminario Andino sobre “Ética y Comunicación”. Allí estuvieron asistentes de Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia, tratando por primera vez lo relativo a la construcción de una democracia real desde una comunicación éticamente responsable, y mejor, una capaz de leer con contextos sociopolíticos que la circundaban. De ese entusiasta arranque siguió la primera actividad de lanzamiento de la WACC en Bolivia con el Seminario “Democratización de la Comunicación”, realizado en La Paz, en noviembre de 1997. Y quien estuvo como invitado central en este nacimiento del proyecto fue justamente el maestro paraguayo Juan Enrique Díaz Bordenave. Así que este noble agrónomo y comunicador tuvo también parte en el surgimiento de organizaciones que se preocuparán de la comunicación en su relación con los intereses de la comunidad. Lo que nos dijo entonces, y pertinente para este escenario, fue que para ejercitar y comprometerse con las aspiraciones de una comunicación democrática, existía una condición y cualidad personal, y era la de la coherencia. Para él habíamos de ser coherentes para ser promotores de una comunicación alternativa, y más aún de imaginar otros caminos posibles para el aprovechamiento de la palabra. Textualmente, Bordenave dijo: “Tenemos que ser coherentes y auténticos, si no corremos el riesgo de la falta de congruencia. Uno de los principales enemigos de cualquier liberación y así de la conciencia crítica (…) es más, para hablar del concepto liberación debemos ver que la liberación comienza con cada uno de nosotros. Hubo un tiempo en el que yo creía, como muchos de ustedes, en la liberación colectiva, en la masa que se rebela. Me doy cuenta hoy, que si no hay una liberación individual (primero), no se puede pretender la libertad social, es de ahí que los individuos liberados, pueden perfectamente liberar a la sociedad y por ende al mundo” (Bordenave, La Paz, 1997). El maestro continuó: “La autenticidad es ser uno mismo, no imitar ni a Paulo Freire, ni a otros. Y si uno me pregunta, ¿qué significa ser uno mismo? Les diría que es ser coherente.” Allí, utilizó como ilustración una escena referida a Leonardo Boff, el teólogo brasilero, y señaló que en la descripción del

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hombre nuevo usaba un gráfico con varios círculos en perfecta relación. Esos círculos eran las dimensiones del hombre pleno. El primer círculo, que estaba en el centro, era la identidad personal. La otra circunferencia era la dimensión trascendental, la relación del hombre con el mundo sobrenatural, la relación del hombre con Dios. Otra faceta del esquema era la dimensión comunitaria, donde se activaba la compasión y la participación. Y la última dimensión era la ecológica, la relación con la naturaleza suponía la integración con esta”. Y concluyó: “para Leonardo Boff el hombre pleno, era aquel que procuraba vivir al máximo su potencial humano en cada una de estas dimensiones” (Bordenave, La Paz, 1997). El mismo Bordenave analizaba diciendo: “…antes me parecía que la identidad personal era la dimensión más importante de todas. Hoy me doy cuenta que la dimensión trascendente es la más esencial y, sin embargo, la más olvidada. El hombre ha nacido para vivir un camino de unión con Dios. La esencia de la vida es la búsqueda de Dios hasta encontrarlo e integrarse con él, admitiendo que él está en la base de nuestra propia identidad (…) Yo, personalmente, vivo fascinado con la figura de Jesús. Y muchas veces lo veo distorsionado, está demasiado eclipsado, desfigurado, y no lo encontramos. Yo soy una persona que cada día cree más, tiene más fe y que va entendiendo más cómo la fe libera, porque eso es lo que está encerrado entre la vida y la verdad”. Continuó mencionado: “Jesús nos dijo una frase y nos dio una misión: “Buscad la verdad porque ella os hará libres” (Bordenave, La Paz, 1997). Bordenave, en su exposición sobre “El enfoque liberador de la comunicación alternativa”, en el Seminario Democratización de la Comunicación organizado por la WACC allí en 1997, y recuperado para hoy, porque es tan válido como retador, planteó: “Propongo el reto personal de que cada uno de nosotros establezca una lista de objetivos concretos por los que quiere luchar, y así fijar las direcciones de su propia coherencia y horizontes de tarea”. Yo comenzaré con mi lista que comprende: •

Sustituir la economía capitalista por una autogestionaria. Una especie de socialismo democrático participativo. Que las fábricas sean de quienes trabajan en ellas.

Reemplazar fuerzas armadas por unas fuerzas civiles de promoción y capacitación para el desarrollo. Que las instalaciones militares se usen como universidades (…), colegios..., etc.

La necesidad de que la Iglesia Católica recupere su carácter evangélico. Que vuelva a ser de nuevo la Iglesia de Jesús y no la Iglesia de la jerarquía.

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La universidad debería abandonar su papel alienado, elitista y privilegiado para ser un instrumento de desarrollo.

Y en el campo de la comunicación nos concierne apoyar y fortalecer las radios comunitarias. Ellas son el futuro de la democracia participativa.

Sustituir la educación transmisora y conductista por una educación dialógica y participativa.

Y por último, necesitamos desarrollar la conciencia crítica de la población y luchar para que los sistemas educativos nacionales ofrezcan oportunidades para la formación de la conciencia crítica en la juventud y en los comunicadores sociales.

Hemos hecho un recorrido, y apelando a que se haya podido construir una imagen, ojalá de percepción, de lo que es pensar –comunicación, ciudadanía y democracia- desde lo que hace el movimiento de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC), además de invitarnos a estar en sintonía entusiasta y siempre renovada con una comunicación que es tarea de todos, habiendo heredado de creación el compromiso de estar, ser y actuar en vínculo, en escucha, en hospitalidad y en disponibilidad para hacer de la palabra la misma presencia de Cristo liberador en nuestras vidas.

Muchas gracias.

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María José Centurión Pereira Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y especialista en Didáctica Universitaria, por la misma casa de estudios. Actualmente es vicepresidenta de la Asociación Católica Latinoamericana y Caribeña de la Comunicación (SIGNIS – ALC) y expresidenta de la Asociación de Comunicadores Católicos del Paraguay (ACCP-Signis Py). Es comunicadora de la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (FAPI) y docente en la Facultad de Comunicación UNA, en la cátedra Periodismo de Investigación. Ha sido comunicadora de los Jesuitas del Paraguay y se ha desempeñado como periodista del diario impreso Última Hora durante más de siete años. Cubrió diferentes áreas como infancia y adolescencia, universidad, juventud, discapacidad, mujer, pobreza e Iglesia. Además, ha integrado el plantel de redacción digital del mencionado diario. Ganadora del Concurso Regional de Periodismo de Investigación Tim Lópes, en el año 2010 por la investigación “Una ruta que explota a niños, niñas y adolescentes en Encarnación”. Distinguida con el premio “Periodista Amiga de la Niñez”, por la Agencia Global de Noticias, de la Red ANDI América Latina (2008), y reconocida con el premio “Hornerito” como Joven Periodista Sobresaliente del Año, otorgado por el Rotary Club en la categoría periodismo (2008).

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Hacia una comunicación que promueva una ciudadanía activa Por María José Centurión Pereira

Es inimaginable lo desafiante y grande que es hacer un Congreso. Por el camino lo fuimos aprendiendo. Había miedos, muchísimos obstáculos pero más que eso, esperanza y empeño. Queríamos, soñábamos con este V COMLAC por todo el aporte y la enseñanza que traería consigo, ya desde su lema: “Comunicación, ciudadanía y democracia: Para una vida plena y solidaria”. También porque significa y representa un espacio para incorporar herramientas de comunicación que puedan hacer feliz a la gente. Porque muchas personas hoy en día no son felices, están tristes, son violentadas en sus derechos. Y eso no nos puede dejar indiferentes como comunicadores. Hace una semana, la comunidad indígena Sauce, del pueblo Ava Guaraní de Alto Paraná, fue desalojada de su territorio ancestral, de su propia tierra. Este pueblo ya había sido expulsado de su territorio por el Estado durante la construcción de la represa de Itaipú. Desde hace años que el Gobierno tiene una deuda histórica con ellos y nunca fue saldada. Y hoy, una vez más, fueron despojados de ese único valor que tenían. En estos días veía que los niños indígenas de esta comunidad dormían encima de los pupitres de los maestros. Ante esta repudiable situación, nosotros como comunicadores no podemos quedarnos callados, no nos puede “dar igual” o pasar inadvertido algo así. ¡Esto es gravísimo! Nuestro compromiso como comunicadores va mucho más allá. Ya lo dijo el papa Francisco: ¨El trabajo del comunicador no es el mismo que el del resto, tiene una incidencia muy grande en la sociedad, la comunicación genera cambio¨. Es así. Lo que yo diga o el trabajo que realice como periodista, como

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comunicador, impacta, cambia para bien o para mal la vida de la gente, trae consigo una decisión política, porque queramos o no, marcamos la agenda. A veces no dimensionamos el poder que tenemos como comunicadores. Podemos promover la construcción de una ciudadanía activa, empoderada, que se mueva por hacer cumplir sus derechos, para analizar, para decir este o aquel camino es el que debo seguir para vivir mejor. Este espacio de formación es una oportunidad para preguntarnos como comunicadores: ¿Qué tenemos que comunicar, hacía dónde mirar, cómo estamos comunicando hoy? Además, es un encuentro propicio para replantearnos la importancia de nuestra labor para la construcción de una democracia participativa, para promover una ciudadanía activa que no esté quieta cuando ve un desalojo de una comunidad indígena, u otras miles de situaciones de injusticia en el día a día que dejan infeliz a la gente. La idea es que nuestra comunicación motive, que interpele, que haga pensar y mueva a generar cambios. Como trabajadores de la comunicación no podemos ir a dormir sabiendo que nuestro hermano está viviendo un infierno. No debemos permanecer así de indiferentes, como si fuera que no pasa nada, mirándonos el ombligo, permitiendo que todo siga igual mientras la gente está allá lejos, sufriendo. ¡No! ¿Cómo nosotros como comunicadores vamos a permitir esto? Nuestro trabajo, nuestra comunicación, tiene que promover esa ciudadanía activa, para que haya más democracia. Justamente ayer, en el Encuentro Latinoamericano de Jóvenes Comunicadores, que vivimos como previa a este V COMLAC, decían los participantes: que para ellos “la democracia es ‘eso’ que está ahogado por el individualismo”. Y es realmente así, porque como les decía, la gente se mira solo a sí misma, está pendiente de su trabajo, de sus cosas, de todo lo que no le saque de su comodidad, porque ir más allá implica un esfuerzo, compromiso, donarse, ponerse en el lugar de los demás. Por lo tanto, tenemos que replantearnos qué clase de comunicación queremos para nuestros países, qué y cómo estamos comunicando hoy, pero por sobre todo qué necesitamos para promover esa comunicación humanizadora. Estoy convencida de que, para impulsarla, tenemos que humanizarnos primero. Como decía el compañero José Luis Aguirre: ¨Los valores que cada uno tenga se transmitirán en su comunicación¨. Y es así. Si uno no desarrolla esa humanización, si no despierta su humanidad y capacidad de ser conmovido por la vivencia del otro y lo que le pasa, obviamente su comunicación será aislada, fría, no llegará a nadie.

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Es por ello que para este Congreso se pensó en plantear ejemplos concretos de esa comunicación que mueve, que transforma, que despierta cambios, que impulsa esa ciudadanía activa. El “#UNAnotecalles”, una gran movilización estudiantil que nació en el 2015 en Asunción, y que logró tumbar a un rector de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y gran parte de los decanos implicados en hechos de corrupción y acusados de hacer politiquería en la propia universidad, es un ejemplo alentador. Los estudiantes, con una gran movilización en todo Paraguay, lograron iniciar una reforma. Entonces, a partir de esto, seguro se preguntarán: ¿Qué tiene que ver en esa situación la comunicación? ¡Muchísimo! Porque esta manifestación estudiantil se generó a partir de una investigación periodística publicada en el diario Última Hora en el 2015. Ese trabajo destapó estos hechos de corrupción en la Universidad Nacional de Asunción y fue el hincapié para que los alumnos comenzaran a movilizarse tras una indignación colectiva, y empezaran a publicar en sus muros de Facebook y Twitter el hashtag: #UnaNotecalles, y a convocar a una de las olas de manifestación estudiantil más grande de los últimos años. Y veíamos que todo un país se movilizaba para generar un cambio. Y se reflejaba en ese hecho la posibilidad de que podría ser posible transformar el país. Estos estudiantes a través de estas herramientas digitales, y de su compromiso social, nos estaban dando lecciones fuera de las aulas. Tal experiencia forma parte de una de las conferencias principales del COMLAC, la Comunicación como herramienta para la movilización de una ciudadanía activa. Otra de las cosas que nos impulsaba a hacer este COMLAC era la visita del papa Francisco aquí en Paraguay en julio de 2015, que nos marcó muchísimo a cada uno de los paraguayos. Él nos hablaba de ir a las periferias, salir al encuentro del otro, porque nuestra comunicación no cambiará nada si no salimos afuera, si no nos vamos a las periferias, si nos quedamos en nuestra comodidad. Este COMLAC tiene mucho de estas experiencias reales, del día a día, lo que nos corresponde a cada uno como comunicadores, pero también a nuestra propia familia, a nuestro mejor amigo/a, nuestro vecino, porque la política no es lejana, sino que todos los días la estamos viviendo. Es político como me visto, si me pongo tal ropa u otra, eso es político. Lo que le enseñan a mi hijo en la escuela es algo político. No podemos estar aislados, debemos estar en todo, debemos leer, informarnos, no tomar posturas desde lejos, con poca información, no. Debemos involucrarnos, saber más antes de dar una opinión, una postura que le puede afectar mucho a la gente.

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Otro de los temas claves que tenemos para analizar es la forma en que nosotros como comunicadores podemos apoyar y actuar en favor del medio ambiente para construir y embellecer nuevamente nuestra casa común. La idea es que nos nutramos, compartamos, reflexionemos sobre esa comunicación que pueda hacer feliz a la gente, promover esa ciudadanía activa que genere más democracia en nuestros países. Que nadie se vaya de este Congreso sin esa chispa de querer hacer algo más, de impulsar una propuesta generadora de cambios y que eso se pueda multiplicar en sus lugares de trabajo, en su familia. Porque la gente mira, los comunicadores somos muy observados, cada gesto que hacemos es medido y estudiado. Hoy más que nunca necesitamos ser comunicadores de la esperanza, acercar esas propuestas que puedan humanizar la comunicación. Y para concluir, les dejo con una frase llena de esperanza de nuestro gran maestro paraguayo, Juan Díaz Bordenave, teórico de la Comunicación, reconocido en toda Latinoamérica: ¨Otro mundo es posible, otra comunicación es posible¨. Hacia allí vamos. Muchas gracias.

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2 La democratización de las comunicaciones en América Latina

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Elson Faxina Periodista brasileño, profesor e investigador en la UFPR – Universidad Federal de Paraná, y director de la Región Sur del Foro Nacional de Profesores de Periodismo (FNPJ). Doctor en Ciencias de la Comunicación por la Unisinos (Universidade do Vale do Rio dos Sinos). Master en Cine, Radio y Televisión por ECA/USP (Universidad de São Paulo). Licenciado en Comunicación Social de la PUCPR. Fue coordinador de Comunicación del ISM – Instituto Social del Mercosur (Asunción, Paraguay); asesor de Comunicación Social de la Secretaría de Justicia, Ciudadanía y los Derechos Humanos de Paraná; coordinador nacional de Comunicación de la Pastoral de la Niñez de la CNBB (Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil); profesor de la Universidad Estadual de Ponta Grossa y Universidad Positivo, Paraná; director de Programas y Documentales de la Televisión Paraná Educativa; secretario ejecutivo de la UCIP – Unión Católica Latinoamericana de Prensa (Quito, Ecuador); director de Formación y Asuntos Profesionales de FENAJ – Federación Nacional de Periodistas – Brasil; presidente de UCBC – Unión Cristiana Brasileña de Comunicación Social; director de Periodismo de la Radio Clube Paranaense.

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La democratización de las comunicaciones en América Latina Por Elson Faxina

Como mis compañeros de debate deberán tratar cuestiones esenciales, pero puntuales, fundamentalmente sobre los hechos concretos de falta de democracia en la comunicación y de búsqueda para concretizarla en América Latina, yo creo mejor que mi charla la realice como una especie de sobrevuelo, una mirada desde arriba, que nos permita entender el escenario de la democracia en el continente y los desafíos para que eso se concrete. Y, por supuesto, apuntar a los desafíos para que haya una comunicación realmente democrática, tanto en lo político como en lo económico, social, cultural y en los espacios de sociabilidad tales como la familia y los demás ambientes de convivencia social. Para eso, iniciemos con una mirada general sobre nuestro continente. Muchos y significativos cambios ocurrieron en América Latina en las dos últimas décadas. Fueron cambios políticos, en donde varios gobiernos, de alguna manera vinculados a las clases obreras, ocuparon el poder; cambios económicos y sociales, con significativas mejoras en los índices de acceso a políticas sociales por parte de un gran contingente de personas que vivían en la pobreza extrema; y cambios en la comunicación en diferentes países, con la aprobación de leyes tendientes a democratizar la propiedad, el acceso y la producción simbólica de los medios. Con diferencia entre los países, esos primeros cambios promovidos por gobiernos que llegaron al poder, proponiendo políticas antiliberales, fueron lo suficiente para una reorganización de las élites, que siempre estuvieron en el poder, para sacar esos gobiernos considerados como de izquierda. En varios países, como en Brasil, lo hicieron como si fuera un juicio solamente jurídico

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de combate a la corrupción. Para eso, una asombrosa articulación entre partidos de centro-derecha y derecha, el judicial y los grandes medios de comunicación fue inaugurada como jamás lo hicieron antes. Si las luchas populares eran invisibilizadas por esos medios hasta entonces, ahora, para sacar del poder aquellos que las defienden, se construyó una polarización, como si estuvieran de un lado los demócratas, los defensores del desarrollo, y del otro los corruptos, los defensores del retraso. Fue un discurso victorioso en Brasil, pese a que 96% de los diputados y senadores denunciados como corruptos votaron por el impeachment de Dilma Rousseff, como si fueran demócratas contra la corrupción. En verdad, todos esos cambios y esa pelea político-económica reflejan en los medios de comunicación una lucha por la democracia. O mejor, por un tipo de democracia, en contra de otras formas de concebir la misma democracia. Pero, para entender eso es fundamental antes comprender que la democracia es más que una forma de representación política o solamente ser aprobado por el pueblo. Pues, muchos gobiernos dictatoriales tienen respaldo popular. Democracia es una propuesta de sociedad y, por lo tanto, de desarrollo económico, social, cultural; y como tal, no hay una única propuesta, pero varias y dependientes de qué lado se está en el campo social. Se trata, estrictamente hablando, de una definición del tipo de sociedad deseada, o aun, del tipo de ciudadanía que se desea para todas las personas. Pero, ¿cómo comprender y practicar la democracia en una sociedad compleja? Boaventura de Sousa Santos (2005, p. 195) afirma que, por primera vez en la historia la ciudadanía, así como la igualdad y la libertad, es reconocida como principio emancipatorio de la vida social. Adela Cortina (2005) recuerda que a partir de los siglos XVII y XVIII, con las revoluciones francesa, inglesa y americana y el surgimiento del capitalismo, hay una reconfiguración del concepto de ciudadanía, que es definido a partir de dos modelos de democracia: liberal y republicana.

Democracia liberal Se trata de una democracia representativa, que es de fondo liberal, de tradición romana y, por lo tanto, más jurídica. Por ese modelo, la política es tenida como un medio para poder realizar en la vida privada los ideales de felicidad.

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La persona delega la acción política. El sufragio universal es recomendable, pero, como habíamos visto en Brasil en 2016, con el impeachment de Dilma, no es condición esencial. El modelo de desarrollo está centrado en la persona individual y racional. El Estado debe estar al servicio del desarrollo individual, para desarrollar la sociedad. Los valores primordiales de ese tipo de democracia son la propiedad privada, la tolerancia social, la autonomía y libertad individual, que son protegidas por los derechos fundamentales, y son pre políticos porque son anteriores a la existencia social de los hombres. Su modelo de desarrollo es el económico y su principal fuerza es el mercado. El futuro de la sociedad depende de las iniciativas individuales. Grosso modo, una sociedad de buenos patrones, buenos terratenientes, buenos políticos. Algunos estarían tallados para ser los dueños de los medios de producción, otros para ser mano de obra. Por lo tanto, es a partir del desarrollo individual que se puede desarrollar la sociedad. Las personas individuales, racionales, son intermediarias entre el Estado y la sociedad. Su modelo de gobierno es el “Estado mínimo” y su deseo es una ciudadanía pasiva. Para Habermas, el centro del modelo liberal no es la autodeterminación democrática de los ciudadanos deliberantes, mas sí lo normativo jurídico-estatal de una sociedad económica cuya tarea es garantizar un bien común entendido de forma apolítica, por la satisfacción de las expectativas de felicidad de los ciudadanos productivamente activos (2002, p. 287 – traducción libre). Por lo tanto, los liberales, fundamentalmente los empresarios del campo y de la ciudad, defienden este modelo de democracia. Como tal, es normal que los medios de comunicación hagan la defensa del modelo liberal, pues son empresas de comunicación. Un ejemplo es la Sociedad Interamericana de Prensa - SIP, para quien la libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad de la empresa de comunicación son todas, la misma cosa.

Democracia republicana Se trata de una democracia representativa y participativa, que es de fondo republicano, de tradición griega y, por lo tanto, más política. Por ese modelo, la política es el ámbito en que las personas buscan de manera conjunta su bienestar. Es el modo de vida en que la autonomía y el ejercicio de la soberanía popular transforman la persona en sujeto de derecho.

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El ciudadano es aquel que participa activamente en la legislación y administración de la buena polis, deliberando junto con sus conciudadanos qué es para ellos lo justo y lo injusto en el proceso de construcción de la sociabilidad. La individualidad es construida dialógicamente. La colectividad es el elemento primordial de la organización social y definidora de la persona individual y, por eso, debe tener toda la atención del Estado. Sus valores son la virtud cívica, participación en la vida pública, pertenencia a una comunidad y su valor mayor es la solidaridad social. El sufragio universal es fundamental, así como la auto organización política de la sociedad. La fuerza del desarrollo económico y social está en lo colectivo, en el respeto a la pluralidad de grupos presentes en la sociedad. El modelo de Estado es lo que garantiza un proceso inclusivo, en que los ciudadanos libres e iguales establecen objetivos y normas que correspondan al interés común. La principal fuerza de esta sociedad, por lo tanto, es el Estado regulador y la ciudadanía deseada es la activa, pero no mucho. Las organizaciones sociales, los partidos de izquierda, los sindicatos defienden este modelo de democracia, por lo tanto, defienden una comunicación democrática republicana. Eso se manifiesta en la defensa de las culturas, de las minorías sociales y los agrupamientos humanos como portadores de derechos.

Democracia deliberativa Fue a partir de un cierto cansancio con un modelo de democracia que permite la participación, pero ofrece muy poca deliberación, que nació el tercer modelo de democracia, la deliberativa. Habermas afirma que: “La arquitectura liberal del Estado y de la sociedad sufre un cambio importante. Al lado de la instancia jerárquica reguladora del poder soberano estatal (republicano) y de la instancia reguladora descentralizada del mercado (liberal), surge también la solidaridad como tercera fuente de integración social” (2002, p. 278 – traducción libre). En este modelo de democracia se busca una sociedad en que las demandas sociales son decididas por deliberación. La individualización, en el modelo

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deliberativo, es alcanzada por la socialización. Lo que es justo es establecido en normas elaboradas por los propios sujetos, a través de la acción comunicativa del debate. La noción de soberanía es desplazada de la persona individual y colectiva para la comunicación relacional y su locus es la esfera pública, ampliada para más allá de las instituciones propias del Estado y del mercado. De acuerdo con Habermas (2002), la libre iniciativa individual del liberalismo y los valores culturales del republicano “conforman las identidades sociales y deben estar sujetas a un amplio debate público, que fijará normas cuyos destinatarios serán los propios autores (1997, p. 19 – traducción libre). Para el autor, acá está “la conexión interna entre autonomía privada y autonomía pública, construida a partir del orden insustituible de la socialización comunicativa” (ídem). Los derechos no se limitan al individual, mas pasan por el debate democrático, que los actualiza y les da contenido, para convertirse en derechos de todos. Para eso, se deben crear mecanismos que posibiliten la toma de decisiones racionales por la masa, por medio de los grupos organizados de todas las esferas sociales. Sus valores principales son la igualdad, los derechos fundamentales y el debate democrático. El Estado debe asegurar los derechos individuales, que se tornan, al mismo tiempo, derechos sociales. Este modelo de democracia exige una ciudadanía activa y solo es posible si los diferentes grupos sociales tienen, en condiciones de igualdad, acceso a los medios para difundir sus ideas y proyectos. El modelo de desarrollo no está definido, pues es dependiente del debate, pero teniendo en cuenta el “buen vivir”. Este modelo de democracia genera el peligro del “asambleísmo”, una vez que los consejos y las asambleas municipales, provinciales, regionales y nacionales se presentan como una forma de poner en práctica este modo de democracia. Otros desafíos son la ampliación de la esfera pública para más allá de las instituciones políticas tradicionales; la garantía de la diversidad de actores en el proceso participativo; y la calificación de los espacios de participación y deliberación. La democracia deliberativa es más ruidosa, pues está en permanente construcción. En algún momento puede parecer más anárquica de lo que se desearía.

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Los movimientos sociales más orgánicos defienden este modelo de democracia, por lo tanto defienden una comunicación democrática deliberativa, o sea, un proceso en permanente construcción, que jamás estará listo. La sociedad compleja De alguna manera, el modelo de democracia deliberativa es el que más se aproxima a lo que decía Gramsci (1999), al comprender la sociedad dividida en tres esferas sociales. A lo mejor, la gran sociedad está dividida en tres sociedades: la sociedad política, que es el Estado; la sociedad económica, que es el mercado; y la sociedad civil, integrada por todas las instituciones que no pertenecen ni al Estado y ni a las empresas, tales como los movimientos sociales. Es decir, cada una de esas sociedades agrupa instituciones propias, por medio de las cuales nosotros accedemos a la vida social. Y la democracia solo puede ser fruto de la disputa por la hegemonía llevada adelante por esas tres sociedades que componen la gran sociedad. Eso porque la vida democrática solo será plena si es fruto del debate, del consenso. Y el debate, el consenso solo es posible con igualdad de condiciones de expresión. Es en este marco que debemos pensar la democratización de la comunicación. Es en este sentido que debemos pensar la propiedad y las narrativas de los medios de comunicación. Por lo tanto, es preciso tener claro que solamente hay democracia verdadera -democracia política, económica, social, cultural, religiosa- si esas tres esferas están debidamente representadas, tanto en la propiedad de los medios como en su producción simbólica. Lo que más interesa, en verdad, es la representatividad en los productos simbólicos, que están umbilicalmente vinculados a la propiedad, al dueño, a quien paga la cuenta.

Democratizar la comunicación Por eso, es necesario tener claro cuál es la concepción de democracia que tenemos y que deseamos para entonces democratizar la comunicación. Para la democracia liberal, es suficiente que se garantice la propiedad de los medios de comunicación para aquellos que tienen iniciativa y sepan manejarlos. Desean ellos que la prensa haga vigilancia para garantizar que el Estado no sea el regulador de la vida social, pero el garantizador de las libertades individuales, que esas sí conducirán la sociedad al desarrollo económico y, seguido, al social.

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Para la democracia republicana es suficiente que se garantice la propiedad de los medios de comunicación, también para el Estado, encargado de ser el regulador de la vida social. El Estado se encargaría de hacer la comunicación pública por ser él el gestor de la cosa pública. Por lo tanto, la comunicación público-estatal se encargaría de difundir las informaciones y hacer una comunicación destinada a garantizar los derechos humanos, las políticas sociales, la autonomía individual y colectiva, etc. Por lo tanto, la comunicación público-estatal se encargaría de hacer, al mismo tiempo, la comunicación estatal, gubernamental y pública no estatal. Para la democracia deliberativa es necesario que se garantice la propiedad de los medios de comunicación para el mercado, para el Estado y para la sociedad civil. Cada una de esas sociedades tiene ideales, lógicas y propuestas distintas y para que la democracia se configure de hecho es esencial que la gran sociedad conozca el punto de vista, las demandas sociales, la subjetividad de cada una de ellas. Y eso solo es posible si todas tienen, en igualdad, condiciones de difundir sus propuestas, su cosmovisión. Para eso, son necesarios tres modelos de comunicación: la privada, la gubernamental y estatal, y la pública no estatal y comunitaria. Para James Bohman (2010), la democracia depende de la realización conjunta de dos condiciones: libertad comunicativa y poder comunicativo. Es decir, además de tener libertad para efectivamente hacer comunicación, incluyendo el acceso a la propiedad de los medios, es necesario tener condiciones técnicas e intelectuales para hacer uso correcto de ese fenómeno social.

Las tres luchas en las que debemos estar Para construir una comunicación de hecho democrática, debemos estar presentes en tres grandes luchas. Dos son del orden de la institucionalidad: la democratización de la distribución de canales y el control social. Una es del orden de la sociabilidad: la lucha por una nueva comunicación, por un nuevo periodismo. Si se mira desde la institucionalidad, la comunicación es cuestión de medios, esto significa, de producción de discursos públicos cuya hegemonía se encuentra hoy, paradójicamente, del lado de los intereses privados; si se mira desde la sociabilidad, la comunicación se revela en cuestión de propósito de la constitución del sentido y del hacerse y deshacerse de la sociedad (MartínBarbero, 2004, p. 234 – traducción libre).

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Hablemos, pues, muy rápidamente, de la institucionalidad de los medios en América Latina. Según Becerra y Mastrini (2009) y Lima (2011), los medios de comunicación en nuestro continente han tenido una historia profundamente marcada por los intereses económicos, privados. Para ellos, se ha desarrollado un sistema de medios privados con una explotación comercial dependiente de la publicidad, con alto nivel de concentración de la propiedad en pocos y grandes grupos económicos y de centralización de la producción de contenidos en los principales centros urbanos y con gran cantidad de producciones extranjeras y pocas de América Latina. Hay aún una relación de trueque con los gobiernos, especialmente cuando tienen origen en las élites nacionales. Para Soledad Segura (2014), las cuatro principales empresas en cada industria de la cultura y la información controlan, en promedio, del 77% al 82% de los mercados, con gran cantidad de producciones extranjeras, de afuera de América Latina. “Si bien los procesos de concentración de medios se desarrollan en casi todo el planeta, la profundidad y consolidación que demuestran en América Latina es distintiva” (Segura, 2014, p. 9). Algunos países, como Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, colocaron en marcha, aún en el siglo pasado, un sistema de medios estatales. Hubo buenas experiencias, pero muchas veces se tornaron medios gubernamentales y no estatales. Pero, el cambio frecuente de dirigentes, en función de cambios de gobiernos; la falta de financiamiento estable; el contenido malo y la falta de acceso público llevó a la baja audiencia. Al mismo tiempo, los medios comunitarios quedaron confinados a la ilegalidad o limitados en su desarrollo por falta de apoyo, especialmente de financiación. En ese cuadro, sobresalió el sistema privado que, gozando de una cierta estabilidad en la gestión, consiguió definir un perfil propio de comunicación y de periodismo en la inmensa mayoría de las veces para atender a intereses comerciales y gubernamentales, siempre que fueran gobiernos “amigos”. Algunos avances En el esfuerzo de saldar esa deuda, países como Venezuela (2005), Uruguay (2007), Ecuador (2008), Argentina y Bolivia (2009), aprobaron leyes en búsqueda de equidad en la distribución de canales entre los sectores privado, estatal y sociedad civil, denominadas, público no-estatal. En cada país hubo cuestiones muy puntuales, pero se puede apuntar, entre tantas, algunas propuestas comunes a varios de ellos:

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1. Impedir o limitar la concentración vertical, horizontal o cruzada de la propiedad de los medios. 2. Crear o fortalecer los medios públicos. 3. Hacer el reparto del espectro radioeléctrico entre actores privados-comerciales, estatales y comunitarios (o no lucrativos). 4. Reconocer los medios comunitarios. 5. Establecer las cuotas de pantalla, para impulsar a la producción nacional de contenidos. En este sentido, Brasil fue uno de los países que no hizo cambios en las leyes de radio y televisión. A fines del 2009, prácticamente en el último año del segundo mandato de Lula, el Gobierno federal convocó la 1ª. Conferencia Nacional de Comunicación, para debatir y negociar las regulaciones del sector entre actores privados, sociales y estatales. Pese a que la conferencia logró sacar adelante varias proposiciones concretas, como: la distribución de canales entre todos los sectores, control social de los medios, entre otras, nada siguió progresando. Siempre es importante destacar que una comunicación democrática, neutra, imparcial no estará en un medio de comunicación, como quieren hacernos creer los dueños de los medios privados, sino que estará en el conjunto de los medios de comunicación. O sea, un medio siempre es parcial, pero el conjunto de los medios tiene que ser imparcial, democrático. Esta es la única forma de tener una información más plural, como exige una democracia verdaderamente política, económica, social, cultural, religiosa. Por ello, la cuestión de la democratización en la distribución de los canales es una de las principales luchas que debemos desarrollar. Control social La cuestión del control social es tachada de forma permanente por los dueños de los medios de comunicación como una censura. Cuando se habla de control social, no se dice que el control debe ser del gobierno de turno, pero sí de una representación de la sociedad, en donde deben estar los representantes del gobierno, elegido democráticamente; del empresariado y de la sociedad civil, con especial destaque para la academia. Ahora, ¿quién es más democrático para definir la mejor comunicación para toda la sociedad: la familia dueña del medio o un conjunto representativo de toda la sociedad?

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Por la presión de los grandes medios de comunicación, Brasil hasta hoy no ha conseguido establecer una forma de control social. En el marco del debate sobre este tema, Raquel Moreno, en su libro A imagem da mulher na mídia – Controle social comparado, hace un análisis sobre la legislación de 12 países (Argentina, Canadá, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, México, Nicaragua, Perú y Suecia,) referente al control social de la imagen de la mujer en los medios, apuntando cómo esos medios deben observar esta cuestión de forma a garantizar el equilibrio en la representación de este segmento de la sociedad. Todos esos países cuentan con democracias establecidas y tal legislación no afecta en absoluto la libertad de expresión local. Lo mismo ocurre en los países que disciplinaron la publicidad infantil, poniendo restricciones distintas según cada país. Para citar solamente algunos países, todos con democracias consolidadas: Alemania, Austria, Bélgica, Canadá, Estados Unidos, Grecia, Inglaterra, Irlanda, Noruega y Suecia, todos estos tienen leyes específicas acerca de la publicidad dirigida a los niños. Y eso en nada afecta a la libertad de expresión. Muchos autores hacen alerta por el hecho de que niños y adolescentes se tornan flanco de una producción destinada exclusivamente a intereses comerciales, que los ven como consumidores. Para Inês Vitorino, coordinadora del Grupo de Investigación de la Relación Infancia, Adolescencia y Media (GRIM), de la Universidad Federal de Ceará (UFC), Brasil, El vínculo entre programas para niños y niñas [...] y la comercialización de la infancia se desarrolló de forma tan estrecha que se tornó prácticamente el patrón de las programaciones infantiles, creando situacioness de permisividad, como el uso indiscriminado de merchandising, ofreciendo mayor dificultad para identificar los límites de los contenidos comerciales y no-comerciales (Vitorino, apud ANDI 2016). La ANDI – Comunicación y Derechos, una organización de la sociedad civil brasilera, destaca que hay una serie de aspectos que justifican avances en la regulación del tema, y menciona tres de ellos: • En la audiencia infantil, la capacidad de diferenciación entre la realidad y la ficción está en formación, porque el niño está en proceso de desarrollo biofísico y psíquico. Existen numerosos estudios que demuestran que, antes de la edad de 8

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años, el niño no tiene la capacidad de reconocer el carácter persuasivo de la publicidad y que sólo a los 12 años de edad son capaces de construir una postura más crítica. Es esta concepción la que justifica la prohibición de la publicidad a los niños en países como Suecia y Noruega. • La publicidad dirigida a los niños contribuye a la difusión de los valores consumistas y el aumento de los problemas sociales, como la sexualización prematura, el estrés familiar y el alcoholismo temprano. • Estudios como los realizados por la Academia Americana de Pediatría, identifican diversas consecuencias de la exposición excesiva a la publicidad en la construcción de hábitos alimenticios poco saludables, lo que se está convirtiendo en un problema de salud pública en muchas partes del mundo, incluyendo Brasil (ANDI, 2016). En Brasil, el gran argumento de los dueños de los medios de comunicación para no aceptar ningún tipo de control social es el CONAR (Consejo Nacional de Auto Reglamentación Publicitaria) que se encargaría de hacer tal control. Bueno, creer en eso es “como poner el zorro para cuidar de las gallinas o el lobo a los corderos”. Además del CONAR, hay en Brasil los institutos de defensa del consumidor (IDEC y Procon) y una “Calificación Indicativa para la Televisión”, que sencillamente recomienda que tal programa es apto para personas de tantos años de edad. Aun así, esta clasificación sufre ataques como si atentara en contra a la libertad de expresión. Mientras tanto, el derecho a la libertad de expresión, que es indiscutible, debe extenderse a todas las personas y a todos los agrupamientos humanos, y no puede ser ejercido a expensas de los demás derechos humanos, como quieren hacernos creer los dueños de los monopolios y oligopolios de medios de comunicación. Por lo tanto, si deseamos de hecho una democracia ampliada, que se extienda también a los campos económico, social, cultural, religioso, además del político, debemos entrar en la lucha por el control social de los medios y su programación. Para eso sugiero, por lo menos, cuatro propuestas claves:

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1. Reglas para el trato de temas normalmente objeto de discriminación, tales como mujeres, negros, indígenas, homosexuales, inmigrantes, ancianos, residentes de los barrios pobres, discapacitados, obesos, personas con ciertas enfermedades, sin hogar y exconvictos. 2. Fin de la publicidad infantil durante todo el día y hasta el comienzo de la noche. 3. Definición de horarios autorizados para ciertos programas, especialmente los que hacen uso de la violencia y la erotización. 4. Definición de cuotas de producción regional, como forma de garantizar la expresión de la vida y de la cultura local. El objetivo es justamente asegurar la completa libertad de expresión y el pluralismo en los medios de comunicación.

Democratizar la producción simbólica Si reivindicamos aquí la urgencia de que cada una de esas esferas sociales (el Mercado, el Estado y la Sociedad civil) tenga sus propios medios, solo será para hacer una comunicación diferente, desde cada una de ellas y no para repetir siempre lo mismo. La multiplicación de canales en las últimas décadas, en gran parte por los avances tecnológicos, no significó en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe una ampliación del abordaje de temas y menos aún de pluralidad de enfoques. Con raras excepciones, fue más de lo mismo. Es decir, más de la misma comunicación. Por lo que, junto con la lucha por la distribución democrática de los canales, por el control social para todos los canales, sean privados, estatales o públicos, tenemos que desarrollar una nueva comunicación, un nuevo periodismo. Soledad Segura destaca que: “Lo que está en juego en el sistema mediático es el control de las representaciones sobre lo común producidas y puestas a circular en los medios de comunicación de masas” (2014, p. 8). En esa misma línea, Bourdieu (2000) afirma que las luchas simbólicas son cruciales a la hora de comprender y construir imágenes del mundo, de configurar proyectos de sociedad e identidades colectivas, de conocer y hacer. Eso significa decir que no somos hacedores de noticia, de reportajes, de

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imágenes, de programas radiales; somos constructores de sociedad, por intermedio de la construcción de imaginarios. En este tiempo en que vivimos en sociedades en proceso de mediatización, es necesario tener claro que la comunicación hoy es como un espejo que anticipa la realidad. Es decir, la comunicación que hacemos hoy, las historias que contamos hoy, las imágenes que mostramos hoy, se materializarán en la sociedad de mañana. En este sentido, Cremilda Medina (2003) habla de dos proyectos distintos de comunicación que necesitamos tener claro: Uno de Difusión, cuyo objetivo es difundir el conocimiento; y otro de Comunicación Social, que debe abarcar los procesos comunicativos e interactivos de interés social. En el primer caso, explica la autora: El vector informativo sale del embalse de las fuentes del saber, fuentes generadoras, centros de decisión que determinan los datos y significados que deben alcanzar los receptores. En el segundo caso, tanto hay una oferta de informaciones cuanto se expresan demandas colectivas, anónimas o grupales, descentralizadas de los principales polos de generación (Medina, 2003, p. 95 – traducción libre). Sin embargo, mismo el proyecto de comunicación social está entrando en crisis porque las fórmulas mecánicas en que se resumió el periodismo no responden al nivel de la creatividad requerida por los medios. La noción de comunicación social requiere, por lo tanto, contribuciones mucho más profundas en el ámbito de la visión de mundo de que los paradigmas cientificistas y fragmentarios o de las ideologías tecnicistas y tecnológicas. Un proyecto de esta naturaleza buscará interrogantes más allá de los equipos informáticos, aprende con la crisis contemporánea los impases del conocimiento especializado y objetivista y va al encuentro de una concepción comunicativa procesual, conflictiva, de los sujetos humanos (Medina, 2003, p. 97 – traducción libre). Ocurre que el discurso periodístico entró en crisis por creerse dueño de la verdad. Por creer que es capaz de interpretar los hechos y juzgarlos al mismo tiempo, repasando a la audiencia el resumen, la verdad absoluta, cargada de opinión, disfrazada de información. El periodismo se ha convertido en un discurso profundamente autoritario, donde las voces de las personas involucradas en los hechos son utilizadas más para confirmar lo que el periodista dice que para ofrecer otro punto de vista.

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Por lo tanto, el periodismo se ha convertido en el propietario de la verdad, como si fuera una religión, en lugar de ser el espacio de la pluralidad, de los múltiples puntos de vista, de las muchas verdades en disputa en la sociedad. Mientras tanto, el conocimiento no viene de la verdad absoluta, pero sí de la duda. Las múltiples verdades van a generar la duda en la audiencia, y es en búsqueda de la comprensión de esas verdades que se construirá la verdad, no en el discurso, más al interior de la persona que leyó, escuchó, vio, sintió. Por otra parte, el periodismo se ha vuelto absolutamente estéril, alejándose de los procesos de empatía, de la calidez humana, de los sueños, de las emociones, del afecto. Él ha creído que es posible hacer una síntesis de la complejidad social y de la vida, valiéndose de una narrativa racional. En pocas palabras, el discurso periodístico está demasiado alejado de la vida que busca narrar. Por eso, si queremos hacer una comunicación plenamente democrática necesitamos pensar en un nuevo periodismo, una nueva comunicación, con mucho calor humano. Por otra parte, también necesitamos repensarnos como personas para saber si somos de hecho demócratas o verdaderos dictadores. No es raro que deparamos con personas que luchan la vida toda por la democracia política, militan en las organizaciones sociales, pero son déspotas con sus familias o en los ambientes de trabajo. La democracia exige también una conversión personal, una apertura al otro, al que piensa y vive diferente, incluso a quien tiene religión diferente de la nuestra o ninguna. Nuestra lucha de cristianos debe ser por una democracia radical, que empieza en lo personal, sigue en lo familiar y demás instituciones de convivencia, hasta llegar a la organización política de la sociedad. Para eso, traigo aquí algunos puntos que considero importantes para alcanzar la tan deseada democracia también en la producción simbólica: a) Nuevos temas y nuevas fuentes 1. Celebridades por sujetos. Los actores sociales, los sujetos de los hechos, de los acontecimientos, deben ser los protagonistas de nuestros reportajes y no las celebridades. Casi siempre los periodistas se comportan como vasallos delante del político, del empresario, del artista, de la modelo, del jugador de fútbol y otras celebridades, de manera que cualquier respiro de ellos ocupa destaque en las pantallas, tiempos importantes en las radios, las primeras páginas del periódi-

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co. Y siempre son energías y espacios que no quedan para buscar los hechos importantes y traerlos en su verdadera dimensión en nuestros medios. 2. Fuentes calificadas por calificar fuentes. Es muy común en el periodismo que se practica hoy, decir que un buen reportaje debe tener al menos una fuente calificada. Lo raro, esas fuentes son siempre los mismos representantes de la élite política, económica, social, intelectual, que están en todos los medios. Un nuevo periodismo debe preocuparse en descubrir nuevas fuentes, que representen también los sectores olvidados de la sociedad, y calificarlas como fuentes creíbles. 3. Factual por permanente. Nos acostumbramos a mirar noticia en hechos factuales, en algo que ocurre al instante, en aquello que atente para lo que llamamos de valores-noticia, tales como novedad, impacto, curiosidad, conflicto, tragedia, inesperado, proximidad. Mas nos dedicamos muy poco a transformar en noticia los hechos que son permanentes en la vida de las personas, que son su modo de vida. Surge entonces las discrepancias informativas: una persona que en un día decidió hacer un gran gesto con una familia necesitada es noticia, pero aquel que pasa toda la vida dedicándose al otro no es noticia porque no conseguimos ver novedad en eso. Un nuevo periodismo debe valorar más los hechos permanentes, procesuales, que los puntuales. 4. Desgracia por gracia. Casi siempre los que viven en las aldeas, en los barrios, solo son noticia cuando ocurre una desgracia. Mientras tanto, los ejemplos de solidaridad, de vida digna, de lucha por la ciudadanía están a los montes en estos lugares. Pero, los periodistas no caminan con la gente sencilla, por no creer que hay hechos allí que valen noticia. A lo mejor, porque la desgracia -así como lo factual- ya es una noticia lista, no necesita de mucho esfuerzo para narrarla. Mientras, transformar en noticia las cosas buenas que ocurre en la comunidad, aquello que es permanente, exige más creatividad, un esfuerzo que la rutina periodística casi nunca permite. Tenemos que inventar un nuevo periodismo, vinculado a la sociedad, pues hay muchas historias lindas de la gente que vive en los barrios, en las comunidades, en las parroquias, que necesitan ser contadas. Estos espacios de convivencia tienen muchísima más gracia que desgracia y necesitamos difundir de forma permanente las buenas noticias, los hechos positivos. Al cabo de todo, lo positivo nos agrega, mientras lo negativo nos hace más

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distantes unos de los otros. 5. Alfombras por callejones. Para que surja este nuevo periodismo es necesario que el periodista salga de la comodidad de las redacciones y vaya a marchar por los callejones de los barrios, de las aldeas, caminando con la gente, escuchando sus noticias, sus cuentos, sus historias; observando su manera de vivir, de reunirse, de convivir, de sufrir y de ser feliz; hay que observar su llanto y su risa. De lo contrario, seguiremos con muy buenas intenciones, pero haciendo un periodismo que no le gusta a la gente, porque no habla de lo que le gusta. Hay una frase, difundida en Brasil por Fray Betto, que nos ayuda a comprender eso: “La cabeza piensa en donde el pie pisa”. Así es, si seguimos pisando en las alfombras de los palacios del gobierno y del mercado, seguiremos pensando con la cabeza de ellos. Por lo tanto, tenemos que convertirnos, cambiar nuestras opciones, si queremos de hecho un nuevo periodismo. Debemos ser periodistas con los pies sucios de arcilla y no con olor de alfombras de los palacios. b) Nuevo discurso y nueva narrativa 1. Reportero por sujeto. En el periodismo actual, el sujeto de la noticia, del reportaje, es el periodista, cuando debería ser el propio sujeto del hecho, del acontecimiento. Raro eso de transformar el observador y narrador en pieza más importante del hecho, poniendo el sujeto (o los sujetos) de la acción, del acontecimiento en un segundo plano. Un nuevo periodismo exige el restablecimiento de los lugares de cada uno de estos personajes, en donde el reportero no puede ser aquel que escribe o habla 70 u 80%, mientras los verdaderos sujetos hablan en pocas líneas o pocos segundos, y siempre que sean autorizados por el narrador-reportero. 2. La verdad por las verdades. Un nuevo periodismo no se fundamenta en ofrecer la síntesis de la verdad, sino en ser el espacio de las verdades. La síntesis se debe formar en la cabeza de la audiencia. La verdad no genera conocimiento, porque ella es del campo de la religión, de la fe. Lo que genera conocimiento es la duda, por medio de la escucha de las diferentes verdades. La duda es del campo de la ciencia. 3. Opinión por información. Un nuevo periodismo se debe afirmar más en la información y menos en la opinión. Toda opinión solo es bienvenida como conclusión a partir de las informaciones difundidas, de los datos, del análisis.

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4. Lucro por solidaridad. El hilo conductor del discurso de un nuevo periodismo no puede seguir siendo el mercado. La métrica que debe dar tesitura a nuestro reportaje debe ser la solidaridad, la ciudadanía, la ética, el respeto a las diferencias. Hace poco tiempo, en un canal televisivo de Brasil se hizo un reportaje sobre economía solidaria. El reportero construyó toda su narrativa en la comparación del sueldo que tenían las mujeres antes y después de haber ingresado a una panadería comunitaria. Todo el ejemplo de solidaridad y conquista de ciudadanía de las ocho mujeres integrantes del proyecto pasó de largo, ni siquiera fueron mencionados en el reportaje. Y lo triste es ver que fue en una televisión público-estatal. 5. Racionalidad por empatía. Un nuevo periodismo exige bajar un poco lo racional y reinventar el periodismo de la empatía, del afecto. Necesitamos poner más sangre en las venas de nuestras historias, más risa, más emoción, más vida. Recuerdo a mi profesora, de nombre Alvanária, cuando iniciaba el primer grado. Para que los niños tuvieran más atención y hagan menos bulla, ella nos hacía recitar en conjunto, tocando con las manos los ojos, las orejas y la boca, diciendo: “Dos ojos, dos orejas, solo la boca no tiene pareja. Eso significa que es más importante mirar y escuchar que hablar”. Fue mi primera clase de periodismo, aun cuando tenía seis años de edad. Lo racional es importante, pero siempre en conjunto con la empatía y con la emoción de hablar de vida y no de cosas.

c) Democratizar las comunicaciones en nuestros ambientes 1. Déspota por demócrata. Debemos hacer el ejercicio diario de ser un demócrata, respetando al otro. Eso debe orientarnos en todos nuestros espacios de convivencia: familia, trabajo, escuela, comunidad de pertenencia, iglesia, etc. Debemos ejercitar allí la defensa de nuestras ideas, nuestros puntos de vista, creencias, fe, pero, por medio del diálogo, buscar el consenso. No nos olvidemos de que por medio de nuestra actuación estamos formando demócratas o dictadores en estos ambientes. 2. Tolerar por reconocer. Cuando asumimos nuestra vida social necesitamos comprender que las personas son diferentes. Y las diferencias pueden ser en la forma de convivir, pero pueden ser diferencias más cruciales: etnia, religión (o ateo), color de la piel, opción sexual,

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sin hogar, minusválido, etc. Necesitamos reconocer en el otro, en el diferente, un valor tan importante en cuanto a lo nuestro. Más que eso: comprender que las diferencias son nuestras fortalezas, nuestras riquezas sociales y no nuestros problemas. Por lo tanto, no significa tolerar la diferencia, pero reconocerla. Tolerar es como afirmar: “yo estoy en lo cierto, pero, como soy muy bueno, permito que el otro siga su vida como es o como quiera”. Como cristianos, no podemos ser así. Necesitamos reconocer el valor del otro que es diferente, así como el otro debe reconocer nuestro valor. 3. Internet por yo. Nuestra postura demócrata necesita transpirar también en las redes sociales, en Internet. Ellas son el gran espacio que se abre hoy para que la sociedad se comunique mejor. Como es algo novedoso, hay aún exceso de información y de mucha basura, como una arena desesperada de disputas por mentes y cuerpos. Como en la Internet todo está en construcción, la calidad de esa comunicación dependerá de nosotros; ¡construyamos algo nuevo, pues! Uno de los desafíos que surge hoy es el de construir espacios-síntesis, aclaradores, agregadores. Al mismo tiempo, debemos resistirnos a publicar todo lo que recibimos sin chequear la veracidad. Es importante entender que Internet es el espacio que tenemos para reunirnos, crear nuevas comunidades de convivencia y solidaridad humana. Deseo concluir esta charla y pasar delante a mis colegas para que realicen sus ponencias, ahora sí con puntos más concretos de la comunicación (no) democrática en nuestro continente, pero no sin antes hacer mías las palabras de Soledad Segura (2014, p. 7) de que “la democratización de las comunicaciones es un proceso, no un estado claramente definido. Es un camino con una orientación, pero no un punto predeterminado de llegada”.

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Susana Nuin Núñez Doctora en Ciencias Sociales con especialización en Comunicación por la Universidad Gregoriana de Roma, y licenciada en Sociología por la Universidad de Roma. Es analista en Comunicación Social, docente e investigadora de la Universidad de Buenos Aires. Es miembro de la red internacional de comunicadores NETONE. Es miembro del equipo técnico del CEDSI y coordinadora académica del Máster en DSI en conjunto con la Universidad Pontificia de Salamanca. Es investigadora de la red CAMECO sobre Comunicación Intercultural y estudios de recepción de audiencias. Es miembro del Consejo Directivo del Centro de Comunicación La Crujía. Fue secretaria rjecutiva de Comunicación y Prensa del Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM, y actualmente es directora de la Escuela Social y directora editorial del CELAM. Ha sido coordinadora académica de un Centro de Doctrina Social de la Iglesia (CEASI), compuesto por cuatro movimientos eclesiales. Además, es consultora en Comunicación y en distintas redes de estudios a nivel académico, conforma una escuela de estudios Abbá. Es miembro del Movimiento de los Focolares.

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Democratización de las comunicaciones Grupos mediáticos planetarios Por Dra. Susana Nuin Núñez A modo de introducción Desarrollaremos en este espacio del COMLAC el tema de los grupos mediáticos planetarios, los grandes grupos que conforman monopolios de la comunicación, de la ideología mediática. De allí que es pertinente preguntarnos, podemos y debemos preguntarnos, ¿cómo se conforma una ideología mediática? Detectando lógicamente sus consecuencias directas y, las posibilidades que se nos abren hoy para poder encontrar nuevos caminos y horizontes como ciudadanía (urbana) y ciudadanía (rural) para hacer posible la acción participativa ciudadana, con mayor eficiencia y creatividad.

Entre poder financiero y desarrollo tecnológico Los medios masivos de comunicación (emisoras de radio, prensa escrita, canales de televisión, Internet) tienden cada vez más a agruparse en el corazón de inmensas estructuras para conformar grupos mediáticos con naturaleza mundial. Empresas gigantes afirmará Ramonet 1, como News Corps, Viacom, AOL Time Warner, General Electric, Microsoft, Bertelsmann, United Global Com, Telefónica, RTL Group, France Telecom, tienen ahora nuevas posibilidades de expansión debido a los cambios tecnológicos. La “revolución digital” ha derribado las fronteras que antes separaban las tres formas tradicionales de la comunicación: sonido, escritura e imagen. Todo esto permitió el auge de 1 Ignacio Ramonet, “Mentiras de Estado”, Le Monde diplomatique, edición española, julio de 2003.

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Internet que podemos decir que representa una cuarta manera de comunicar. Desde entonces, las empresas mediáticas se ven tentadas a conformar “grupos” para reunir en su corazón a todos los medios de comunicación y todos los sectores que podemos llamar “los sectores de la cultura de masas”. Estas empresas mediáticas gigantes, estos productores en cadena de símbolos multiplican la difusión de mensajes de todo tipo, donde se entremezclan televisión, cine, dibujos animados, musicales, parques temáticos, espectáculos deportivos, ceremonias solemnes y demás. Estas megaempresas, mediante mecanismos de alta concentración, se apoderan de los sectores mediáticos en todos los continentes y se convierten por su peso económico y su importancia ideológica en los grandes actores de la globalización capitalista. Estos grandes grupos amplían sus adquisiciones y presionan a los gobiernos para que anulen leyes que limitan las concentraciones o leyes que impiden la constitución de monopolios.

Crece la amenaza sobre la posibilidad de participación ciudadana Hace treinta años, si recuerdan, se hablaba del cuarto poder. Orson Welles, en su película “El ciudadano Kane”, parecía una película de imposibles, de realidades imposibles. En realidad, el cuarto poder, y esto lo digo para los más jóvenes, era justamente una posibilidad de un contrapoder. La sociedad democrática no siempre ni necesariamente gestiona una legislación justa. Por ejemplo, en Estados Unidos, la esclavitud existió en medio de la democracia, o también si pensamos ahora en los indocumentados. ¿Queremos una injusticia más grande? Y sin embargo, existe en democracia esa injusticia, es decir, la democracia no garantiza que toda su legislación sea justa. Por lo tanto, el cuarto poder tenía en los medios de comunicación la posibilidad de un poder que defienda, que proteja la ciudadanía, un “contrapoder”. Eso hoy ya no existe, el cuarto poder como tal, ya no se da. Hoy es el poder económico quien rige por encima del poder político. El mercado se enfrenta a los tres poderes. Entonces: ¿Cómo se conforma una ideología mediática hoy? La política ha perdido su centralidad y prioridad. Nos preguntamos: ¿Quién genera el movimiento? Es el capitalismo, ya no es la industria, no es el capital quien genera trabajo, es la especulación financiera estratégica quien lidera. Es la economía, la que está rigiendo, todo el resto de las formas de organización social. El caso de Berlusconi en Italia es un ejemplo: primero construyó una gran fortuna, luego adquirió medios de comunicación y posteriormente ganó las elecciones.

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¿Libertad de prensa o libertad de empresa? Muchas veces en forma casi ingenua nuestros países se debaten en la búsqueda de una libertad de prensa, y se vuelve indispensable comprender cómo se activa la pregunta: ¿Estamos hablando de libertad de prensa o de libertad de empresa? El poder se sitúa en los grupos financieros planetarios, que actúan en la comunicación. El poder mediático es el aparato ideológico a nivel planetario, esto es muy importante darnos cuenta, que los grupos que puedan ser de Paraguay, de Uruguay, de Argentina, de Chile, de toda nuestra América Latina aquí presentes, tienen conexiones mundiales con empresas de nivel planetario. Esto es muy importante porque muchas veces pensamos: “No, pero tal medio, en realidad puede disponer… es libre, es objetivo, es imparcial, es neutral”. Sin embargo, siempre hacen parte de una “telaraña mediática”. La comunicación es el producto sometido a ser mercancía, se compra, se vende, por lo tanto sujeta a las leyes del mercado, es al juego de la oferta y la demanda. Y el antes denominado “factor dinero”, ahora está medido por la cantidad de ciudadanos que tienen acceso a las empresas de comunicación. Se comercializa sobre la cantidad de ciudadanos que se sirven de esa empresa de comunicación que compra o vende. Se trata entonces de una concentración, lo decía también Faxina en su exposición anterior, se trata de una gran concentración de medios en manos de pocos y como consecuencia se conforman enormes empresas. La concentración de los procesos productivos y de los esquemas globales de distribución y comercialización en torno a un puñado de grupos empresariales tiene por finalidad garantizar el mayor dominio posible sobre la cadena de fabricación, procesamiento, comercialización y distribución de los productos y servicios, ampliando considerablemente la rentabilidad y las condiciones monopólicas. La contracción de la competencia alcanza su máximo nivel cuando los protagonistas de un mismo sector optan por fusiones, para recuperar la rentabilidad perdida en coyunturas de crisis económica. Las sinergias empresariales trascienden los sectores originarios de cada grupo y se extienden a actividades potencialmente rentables, involucrando conocimiento innovador en tecnologías y técnicas avanzadas, planeamiento estratégico, poderío financiero y capacidad logística y distributiva. Estas empresas se reúnen cada año. ¿Dónde? Por ejemplo, en Davos. ¿Cuáles son, digamos las usinas donde funcionan? Funcionan en el Fondo Monetario Internacional, en el Banco Mundial y en la Organización Mundial del Comercio. Es allí, donde se distribuye el poder económico de las grandes empresas de comunicación. Esto es muy importante, porque son empresas re-

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gidas desde el poder económico que funcionan en estos lugares y con este tipo de organizaciones. Para preservar el sistema monopólico y su lucro en permanente expansión, las corporaciones recurren a dos maniobras principales, según David Harvey. La primera de ellas es la amplia centralización del capital, ejerciendo el poder financiero en busca de economía de escala y liderazgo en el mercado. La segunda; consiste en proteger, a cualquier precio, las ventajas tecnológicas por medio de patentes, leyes de licenciamiento y derechos de propiedad intelectual2. ¿Estamos ante un cambio de paradigma? El poder mediático dice a la sociedad el estilo de paradigma en el cual vivir. Es decir, nos marca a nosotros el estilo de vida y el tipo de paradigma. Nos marca hacia qué estructura de sociedad encaminarnos. Con qué tipo de organización social actuar. Se trata de una domesticación del poder económico sobre el poder político. Ustedes dirán, que esta presentación es profeta de desgracias, ¿no? En realidad, es importante darnos el tiempo para ver cómo están las cosas, ver cómo actúan y se desarrollan las grandes intervenciones mundiales, para encontrar también perspectivas desde donde situarnos, dar respuestas y también para justamente interactuar, ver y comprender, qué quieren decir, si no es muy difícil concebir cambios profundos. Entonces, se trata de una domesticación, se convence a la población de que se trata de libertad de prensa, esta es una de las mayores falacias inclusive en el que caen también los grupos religiosos y también me atrevería a decir muchas veces, la Iglesia lo afirma, y lo digo con todo respeto y sintiéndome Iglesia, ¿verdad? Sí, pero en tal país existe la libertad de prensa, y no es real porque en realidad es una libertad de empresas. Se generan telarañas, que quiere decir, con nudos, redes con nudos muy importantes, globales, planetarios con los grupos de comunicación, el dinero circula sin trabas, se compra y se vende dinero en el mercado digital. La finanza es “compra y venta de dinero ciudadanos”, no genera trabajo, no genera capacitación, no genera elementos que serían constitutivos de la dignidad de la persona humana, y en este contexto, es donde se sitúa el mercado digital. Es allí donde se da la actuación de los monopolios, redes de gran cantidad de medios, tienen hasta trescientos y cuatrocientos medios de todos los lenguajes: prensa escrita, radio, televisión, televisión digital, todos los distintos 2 David Harvey, O novo imperialismo, São Paulo, Loyola, 2004.

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medios a su vez de Internet. Tres grandes ejemplos de nuestra querida América Latina, México (TELEVISA), Brasil (RED O GLOBO), Argentina (GRUPO CLARIN), solo por nombrar algunos, y a su vez estos tienen intereses y acciones con todos los demás grupos del resto del continente y del mundo. Se trata de grandes monopolios, y sabemos que un monopolio es un privilegio exclusivo que se le concede a un individuo o a una sociedad de vender algún producto o de explotar alguna industria o comercio en un territorio. Hay dos tipos de monopolios: privados o monopolios estatales. Quisiera detenerme un minuto en esto, porque así como existen los monopolios privados, y con todos los problemas que vamos a seguir analizando, existen los monopolios estatales, donde el Estado concentra un gran número de medios para su beneficio propagandístico comunicativo. Distinto es el derecho que tienen los estados a tener sus cadenas de medios nacionales en televisión, radio, Internet y prensa escrita. El monopolio en sí, es una forma de distribución de la riqueza que no es acorde a una distribución igual de los bienes que pertenecen a todas las personas. Se trata de sustraer los bienes a la población, para ser regidos a favor de propios intereses, según los grupos a los que pertenecen los monopolios. Efectos reales de los monopolios Entonces, lo importante es dónde nos situamos para comprender los distintos valores que objetan los monopolios. Y vemos pasar ante nosotros algunos valores fundamentales que se alteran con el actuar de los monopolios: el que tiene que ver con la dignidad de la persona y de los pueblos, ya que no son expresión de la persona y de sus estilos de convivencia en sociedad, el que tiene que ver con la solidaridad está muy distante e inoperante de quienes necesitan de la solidaridad de los otros, se borra lo local como escenario de definiciones, afecta al bien común ya que no lo expresa, simplemente se hace poseedor del bien de todos en manos de unos pocos y, lógicamente, quiebra toda posibilidad de una utilización de administración igual de los bienes comunes, por lo tanto del destino universal de los bienes. Con el uso de herramientas tecnológicas, grandes empresas acumulan volumen de informaciones esenciales para decisiones estratégicas, como investigaciones, tablas, informes e históricos de compras que delinean perfiles de clientes, deseos de consumo e incluso, los posibles riesgos de pérdida de consumidores. No es nada casual la lucratividad alcanzada por agencias de noticias transnacionales. Recolectan, seleccionan y proveen, a peso de oro, una cantidad ininterrumpida de informaciones especializadas, que sirven para la instrucción en intervenciones inmediatas de traders, corredores y analistas. Cuando más turbulencias hay en la economía globaliza-

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da, más recurren los especialistas a las terminales de cotizaciones y a los análisis de las agencias. El desarrollo tecnológico utilizado en esta dirección, facilitó el acompañamiento diario del mercado. De acuerdo con el consultor financiero Marcelo d’Agosto, la carrera tecnológica “terminó desencadenando la automatización de las negociaciones, con la necesidad de adoptar estrategias de ejecución de los negocios cada vez más complejas”. El objetivo, dice, es “tratar de identificar, en el menor tiempo posible, las tendencias del mercado y evitar que las estrategias de negociación sean detectadas por los demás participantes”3. Efectos del cambio en la población Deseamos señalar algunos efectos en la población, del estilo de comunicación de los grandes grupos, donde se limita a la opinión pública, lógicamente se quiebra, se fragmenta el vínculo emisor- mensaje-receptor. Se da información en aluvión, cuando hay aluvión no se tiene posibilidades de discernimiento, se está tapado por la masa del mismo aluvión. Allí el discernimiento se encuentra emboscado, encerrado por la vertiginosidad del impacto que cubre todo otro horizonte. Se crean, inventan problemas. ¿Qué quiere decir, se crean problemas? Si no existen, hay que crearlos porque de esa manera se instalan en la agenda pública normalizándolos, no son los temas reales de la sociedad, pero se tienen que volver importantes para esa sociedad o población. Es lo que hoy decimos con mucha facilidad “posicionar temas en la agenda pública,” se posicionan muchas veces cosas válidas, pero se posicionan también muchas realidades inventadas según los intereses de quienes las posicionan, y no necesariamente según las necesidades de la determinada población. Se insiste con la gradualidad, quiere decir, que un tema empieza a aparecer en la agenda pública hasta que se vuelve importante. Se simplifica el mensaje, más simple es, más sencillo es, menos elaboración, digamos que la comprensión del mensaje en alguna medida, llega a una forma sencilla, elemental, que no favorece el desarrollo conceptual e intelectual de una población. Se genera autoculpa muchas veces en el receptor, se convence que el medio conoce a las personas mejor que las mismas personas de una población; 3 Marcelo d’Agosto, “Conhecer o mercado para lucrar males”, Valor Econômico, São Paulo, 24 de outubro de 2012.

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y esto pasa a menudo en los programas de reality y también en los programas, muchas veces, de análisis inclusive político y social, se considera que: “Ah, nosotros conocemos al pueblo brasilero, al pueblo argentino, al pueblo…” Y en ese sentido se anula la posibilidad de otro conocimiento directo, plural, cercano y real. Se trata de conocimientos hipnotizados por los grupos mediáticos. Se intenta anular entonces el principio de participación ciudadana, se crea desconfianza en las audiencias, hacia personas, hechos, procesos y se niega sobre todo fuentes de información, y este es uno de los graves problemas de la comunicación hoy; el negar, el contacto directo con las fuentes, entonces muchas veces es información montada sobre fuentes no verídicas, verdaderos edificios de falsedades, o de elementos no reales en la construcción del mensaje de la noticia. Se repite un mensaje a toda hora, hasta el hartazgo, se trata de demostrar su veracidad por medio de la imposición constante en la repetición, otra ecuación falsa. El mercado económico mediático, el constructor de la ideología mediática funciona, con un cambio paradigmático, decíamos, modifica conductas, transforma culturas, localiza la información, niega fuentes y experiencias de los hechos. Un caso que lo ejemplifica fue la guerra de Irak, con el tema “armas nucleares”, recuerdan ustedes cuando era fundamental que Estados Unidos entrara en Irak para poder encontrar las armas nucleares, y poder, digamos, “educar a Irak” a que no tuviera armas nucleares. Para eso existió una guerra, una guerra que nos fue vendida mediáticamente a todos y, que la compramos y que hoy, en cambio, el mundo reconoce, y el mismo Estados Unidos lo dice a su estilo autocrítico por medio de películas y productos culturales, fue un invento, una mentira legitimada globalmente, porque no se encontraron las armas nucleares, que supuestamente justificaron como siempre una cruel y deplorable guerra. El escenario descripto subraya el dominio de los mercados por los conglomerados mediáticos y profundiza asimetrías entre los centros hegemónicos (en los cuales las megaempresas son exponentes) y las periferias, lo que realza desajustes típicos del desarrollo excluyente y desigual que caracterizan el modo de producción capitalista en el escenario tecnológico.

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¿América Latina y el Caribe, dónde y cómo se ubican en este cambio? Debemos preguntarnos: ¿Cómo estamos, dónde estamos parados, qué nos pasa en medio de todo este cambio? Por un lado, se debaten entre el ritmo de empresas planetarias, capitales latinoamericanos de grandes empresas que conforman en parte las sociedades mundiales. Por otro lado, se crece en comprensión sobre el derecho a la comunicación y a la información. Esto no se puede negar. América Latina es uno de los continentes que ha madurado más, el tema del derecho a la comunicación e, inclusive, ha trabajado más y trabaja en la legislación que supone. Se aprobó en los últimos diez años legislación de medios, con distribución de medios, por lo tanto distribución de la riqueza. En casi todos los países de América Latina, ha habido un replanteo de la legislación. Ninguna legislación es el fin y ninguna legislación contiene todas las verdades y todas las posibilidades en una sola explicitación; por eso, una ley madura en nuevas formulaciones con otra ley. Pero sí es importante darnos cuenta que América Latina está trabajando fuertemente en el derecho a la comunicación, con marchas y contramarchas serias. Se mueve entre monopolios privados y estatales, como decíamos, es decir, no se puede negar que hay países que tienen monopolios estatales muy fuertes, que son contradictorios con los procesos de democratización de la sociedad, tan malos como los privados, ¿verdad?, eso es claro. ¿Podemos afirmar que la ideología mediática es un nudo gigante? y además preguntarnos entonces, ¿imposible de enfrentar? La mayor fuerza sigue estando en la capacidad de la persona y las comunidades sociales, culturales, religiosas, en la sociedad, y la ciudadanía es capaz de devolver a la comunicación, la convergencia y la pluralidad. La ciudadanía, que somos nosotros mismos, somos capaces de devolver a la comunicación, la capacidad de converger y de ser plural. La opinión pública no solo depende del poder de los medios, sino también de la ciudadanía. Otorgar, como lo propone Ramonet4, el quinto poder a la revolución ciudadana, a las redes sociales. Plantea que el cuarto poder ya no funciona, como lo analizamos antes. Bien, ¿qué hacemos? Vamos entonces como ciudadanía por el quinto poder. ¿Cuál es el quinto poder? El de las redes sociales y desde allí, construir ciudadanía. 4 Este artículo se basa en cuestiones abordadas en el libro Medios, poder y contrapoder, cuyos autores son Denis de Moraes, Ignacio Ramonet y Pascual Serrano (Buenos Aires, Editorial Biblos).

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Después, contrarrestar la urgencia del tiempo real, con el tiempo experiencia de las fuentes. Miren, esta historia que nos han vendido, que todo esto está sucediendo en tiempo real, no es verídico, es que cuando uno está transmitiendo en tiempo real o está comunicando en tiempo real, no está teniendo el tiempo de verificar las fuentes; por lo tanto, se dice muchas irrealidades, muchos constructos especiales, justamente para poder actuar en tiempo real, pero el tiempo real, es irreal. Entonces, no confundir transparencia con denuncia sin pruebas. Hoy los medios se han vuelto el banquillo de los acusados, se destruye personas e instituciones en nombre de la transparencia y es realmente en contra de la dignidad de la persona humana y nosotros estamos a veces satisfechos diciendo: “Menos mal que le sacaron la careta”. La careta hay que sacarla, pero hay que sacarla con los elementos que la justicia nos ofrece y con las posibilidades de tener pruebas sobre las realidades. Auto información, caemos en hacer justicia por nuestras propias manos, sin considerar la institucionalidad de la justicia y su valor social-comunitario. Confundimos la saturación de información con el compromiso, con los derechos y los pueblos. Sabemos un montón de Haití, pero... ¿conocemos la realidad de Haití?, sabemos de otros lugares. ¿Conocemos la realidad que se vive en esos pueblos? Podemos hablar por la información que recibimos en gran cantidad, pero la vida de un pueblo es algo mucho más rica, mucho más importante, mucho más compleja, inclusive. No pensemos que, porque tenemos una información mediática, ya conocemos un pueblo, o conocemos a las personas. La política tiene la extraordinaria misión de organizar la convivencia social en el Estado, y desde allí elegir el estilo de economía, respetando y reconociendo los cuatro poderes. Imagínense, estamos en un mundo al revés. Es decir, hemos admitido que la política no sea más quien nos ordene, quien nos organice, quien vuelva a decirle al Estado cómo fomentar la convivencia, eso en el fondo lo estamos admitiendo, y no es bueno, y no es sano y no tiene nada que ver con nuestro planteo cristiano. El compromiso ciudadano es poderoso cuando se lo ejerce; por lo tanto, demos a la política de partidos o movimientos sociales su real espacio. Para ser propositivos y participativos, considerar a todos sin exclusión alguna como constructores de ciudadanía. Un mal que tenemos muchas veces los cristianos, en sentido amplio, es que somos excluyentes. Tenemos un

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mandato de que todo ha sido para todos, que todos hacemos parte del Reino y sin embargo, muchas veces somos excluyentes; por lo tanto, consideremos a todos sin excluir a nadie, en ser constructores de ciudadanía, esto nos permite fortalecer el tejido social de nuestros países. Considerar la comunicación, como lo es, un derecho humano, al servicio de la dignidad de las personas y los pueblos; considerar la capacidad de generar relaciones en reciprocidad como trama real de todo tejido social, como potencialidad de la ciudadanía. Ser profundamente reconocedores del bien común y el destino universal de los bienes, como la posibilidad de desarrollo integral de las personas y de las comunidades humanas, sabiendo que todo es de todos, y eso no niega la dimensión de la propiedad de los demás, pero sí la limita siempre que no se monopoliza, excluyente y empobrecedora, en todas las dimensiones de la vida. Es posible otra comunicación con la participación de todos, desde una comunicación dialógica con todos, fundada en la cultura del encuentro, fundada en la voluntad y constatación del valor del diálogo como el arte de hacer posible las relaciones personales, sociales, culturales, políticas, en todas las direcciones del convivir humano. A modo de conclusión Un panorama sobre la ideología mediática y los grandes grupos mediáticos nos permiten comprender, que debemos saber develar la comunicación que producen a diario, sabiendo la proveniencia, los intereses, y las posibilidades. Conocer cómo modifican principios esenciales a las personas y las comunidades sociales nos permiten ser conscientes del cambio en el que estamos insertos, y sobre el cual podemos y debemos saber operar, deconstruir para construir. Proponer nuevas claves para el accionar como ciudadanos, como comunidad social, como comunidad de comunicadores, es hoy indispensable en nuestro pensar y accionar en la comunicación. Ya está en marcha el Observatorio Mundial de Medios para registrar el Accionar de los Medios a nivel planetario5, con sede en los cinco continen5 El Observatorio Internacional de Medios de Comunicación considera que la libertad absoluta de los medios de comunicación, reclamada a viva voz por los dueños de los grandes grupos de comunicación mundiales, no puede ejercerse a costa de la libertad de todos los ciudadanos. Estos

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tes, observatorio que también se encuentra en América Latina. Instrumento que será de gran aporte al acreciente trabajo en las legislaciones nacionales del derecho a la comunicación; en la organización de redes sociales que constituyan siempre más el quinto poder de denuncia y control relacional de los otros poderes; el reconocimiento de la comunicación comunitaria como factor de los muchos en posible convergencia; el reconocimiento de los movimientos sociales como factores también de nuevo estilo de comunicación en acción.

grandes grupos deben saber de ahora en adelante que acaba de nacer un contrapoder, con la vocación de reunir a todos aquellos que se reconocen en el movimiento social planetario y que luchan contra la confiscación del derecho de expresión. Periodistas, universitarios, militantes de asociaciones, lectores de diarios, oyentes de radios, telespectadores, usuarios de Internet, todos deben unirse para forjar un instrumento colectivo de debate y de acción democrática.

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Luis Nocenti Comunicador y radialista argentino; desde el Instituto de Cultura Popular (INCUPO) ha acompañado a organizaciones comunitarias, zonales y provinciales, de campesinos criollos e indígenas, en los departamentos Bermejo y Gral. San Martín, de la provincia del Chaco, Argentina. A partir de 1985 participó casi de forma exclusiva en la producción de un suplemento mensual del periódico ACCIÓN de INCUPO, con noticias de la provincia del Chaco. Y un microprograma de 15 minutos semanales, envasado, también con noticias del Chaco, para sumar al programa regional “Juntos podemos” de INCUPO. En 1988 inició un programa radial, en vivo, de emisión semanal y de una hora de duración. Su nombre era ARANDU y salió al aire hasta fines del año 2015, por LT7 radio Corrientes, de la provincia homónima, en el nordeste del país. Luego vinieron experiencias similares con COHEYÚ – “El despertar de nuestra gente”, en la provincia de Formosa. Más tarde, en 2001 emprendió en la articulación de una red de 5 radios de FM, en la zona del Chaco, los Departamentos Gral. San Martín, Sargento Cabral y Presidencia de la Plaza, con el programa radial “A buen tiempo”. Durante todos estos años participó de la producción de notas para el periódico mensual, llamado ACCIÓN de INCUPO, creado hace más de 40 años. Y además ha actuado como coordinador del equipo de producción del periódico. Desde el año 2007 y hasta el 2010 coordinó el equipo de trabajo en el área campesina de las provincias de Formosa, Chaco y Corrientes. Región nordeste del país. Desde 2010 hasta la fecha integra el Consejo Directivo de INCUPO.

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Democratización de las comunicaciones en Argentina y América Latina UN RECLAMO SIEMPRE PRESENTE

Por Luis Nocenti

Saludos y agradecimientos a ALER y a SIGNIS por la invitación. Antes que nada, aclaro que esto no es una “ponencia” como tal, en el sentido técnico. No soy un académico, sino un trabajador de la comunicación popular. Trabajo desde hace más de 30 años en INCUPO6, el Instituto de Cultura Popular: uno de los fundadores de ALER7. Lo que sí puedo hacer es compartir la mirada que tengo de un retazo de la historia argentina de los últimos años, respecto del proceso de democratización de las comunicaciones, a través de algunos hechos que para mí marcaron esa historia. Y es una mirada desde una región marginal del país, como lo es el norte de Argentina. Distinta sería, seguramente, la mirada de alguien de Buenos Aires, Córdoba, Rosario, etc. Además, compartir con ustedes algunas preguntas que me hago a mí mismo, sobre nuestro rol/ función histórico-política como comunicadores populares. Algunos hechos que hicieron historia INCUPO nace en 1970 para trabajar en la alfabetización RADIOFÓNICA 6 INCUPO – Instituto de Cultura Popular – www.incupo.org. ar 7 ALER - Asociación Latinoamericana de Educación y Comunicación Popular - www.aler.org

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con adultos del sector rural. Es decir, educar a través de la comunicación (radiofónica) o comunicar a través de la educación. Y nace como parte de un grupo bastante grande de experiencias similares en América Latina, inclusive, tomando el ejemplo de muchas de ellas. Grupo que se consolida dos años después con la creación de ALER, en 1972. (Hace pocos días celebramos el cumpleaños número 46 de INCUPO y número 44 de ALER). Cuatro años más tarde, en 1976, se produjo en Argentina el golpe cívico-militar que, además de dejar el saldo de treinta mil muertos y desaparecidos, procedió a la destrucción sistemática de todo el tejido social. Organizaciones de base, grupos de Iglesia, cooperativas, sindicatos, agrupaciones políticas, mutuales, entre otros grupos organizados, fueron atacados durante siete largos años. (Por supuesto que esto fue posible gracias a la complicidad y apoyo de las corporaciones mediáticas que, reorganizadas de otras maneras, persisten en el tiempo). Aún en dictadura, en 1982, se sancionó un Decreto Ley 22.285, que pretendía regular legalmente la radiodifusión en el país. Este decreto sólo encuadraba a medios estatales y comerciales. Los comunitarios y sin fines de lucro no fueron tenidos en cuenta. Finalmente, en 1983 recuperamos la democracia y pocos años después, antes de concluir la década, se produjo en todo el país una explosión de radios de Frecuencia Modulada, favorecida por lo accesible de los costos para instalar una FM. Solo en mi provincia, el Chaco, llegaron a coexistir 180 radios de FM. Una provincia de un millón de habitantes, con un espectro radioeléctrico con capacidad para solo un tercio de estas radios. Si bien muchas de ellas apuntaban a lo comercial, la mayoría aspiraba a entablar un diálogo con la gente del lugar. A través de los saludos, las noticias e inclusive la publicidad. Yo creo que, en el fondo, se creaban para reconstruir el tejido social. Desde INCUPO, años más tarde, nos dimos una estrategia para trabajar con estas radios, apoyando a las organizaciones campesinas e indígenas locales. Brindamos capacitación técnica y política, y nuestras producciones envasadas, sobre diferentes temas. Lo que para una radio de pueblo venía muy bien. En algunos encuentros facilitábamos el diálogo con las organizaciones campesinas, para no hacer nosotros de intermediarios.

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Poco tiempo después, a principios de la década del 90, comenzamos el trabajo a nivel nacional para conseguir una “ley de radiodifusión” (le decíamos entonces), que reemplace al viejo Decreto-Ley de la dictadura (22.285/82). Una ley que sume al sector sin fines de lucro, que contemple a las organizaciones sociales y su necesidad de tener medios propios. Con participación de INCUPO, en ese momento, nació FARCO, el Foro Argentino de Radios Comunitarias, para nuclear precisamente a las radios de propiedad comunitaria. Léase de organizaciones sociales, para las cuales era necesario un marco jurídico que las contenga. Hoy, FARCO cuenta con casi cien radios socias y produce tres ediciones diarias de un noticiero nacional. Junto a FARCO, otras organizaciones reclaman una ley de la democracia, que encuadre a los sectores sociales para tener medios propios. Se suman, entonces, universidades, sindicatos de prensa, productoras independientes de TV, etc. y juntos conformamos la “Coalición por los 21 puntos”, que eran los que proponíamos como contenido de la nueva ley. La Ley 26.522/09 de SCAV8 Muchos años pasaron, muchas reuniones, muchos debates, hasta que, – con el espaldarazo definitorio de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al proyecto, se sanciona -en noviembre de 2009- la Ley 26.522/09 de Servicios de Comunicación Audio Visual. Una consigna muy usada fue y es: solamente democratizando las comunicaciones tendremos verdadera democracia en el país. Por ello, tomamos la Ley de SCAV como eje de estos aportes. Y marcamos que la única forma de que esto se hiciera realidad fue y es la movilización del campo popular. Esta Ley fue debatida durante un año, en veinticuatro foros, a lo largo y ancho del país. Se dice que fue la ley cuyo proceso de debate fue el más participativo que se conoce en muchos años de historia argentina. -

En el Senado, 44 votos a favor, contra 24 votos.

-

Y en Diputados, 146 votos a favor y 3 votos en contra. Y 3 abstenciones.

Dos de las cuestiones más importantes que esta ley propone son:

8 SCAV – Servicios de Comunicación Audiovisual.

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a) Un 33% de frecuencias reservadas para las radios sin fines de lucro y de propiedad comunitaria. b) Un límite en la cantidad de licencias para las empresas mediáticas, de manera tal que haya una relación igualitaria entre las mismas, para facilitar la diversidad de voces y opiniones.

Palos en la rueda… La Ley estuvo sin poder entrar en vigencia cuatro años. Sucesivas medidas cautelares eran interpuestas por la corporación mediática, el más grande, Multimedios, con diez veces más licencias de las que permite la ley. Se impugnaban los artículos 41, 45, 48 y 161, referidos a la no acumulación de licencias, ya que si la Ley entraba en vigencia el grupo debía desprenderse del 90% de los medios que acumula. Debía realizar lo que se llamó una desinversión. Cuatro años después de su promulgación, el 29 de octubre de 2013, la Corte Suprema de Justicia falló a favor de la validez de los 4 artículos y de la constitucionalidad de la Ley. Y destacó que los plazos para el cumplimiento de lo establecido por ley estaban vencidos, por lo que era obligatorio ponerlos en práctica. Pero esto no se hizo.

Volver al pasado En noviembre de 2015, MM gana en segunda vuelta, por el 51%, las elecciones presidenciales, con un tremendo apoyo de la corporación mediática más grande del país. Se produce una polarización de la sociedad argentina. Dos situaciones para destacar: • •

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Pulsearon dos modelos de países. El de la inclusión y el desendeudamiento, contra el de la desocupación y el tarifazo. Y en lo social se produjo lo que se llama la “GRIETA”: “Si no pensás como yo, sos el enemigo”, y en lugar de respetarte, tolerarte, integrarte, te combato. De ambos lados, ¡eh! Los dos modelos de países se expresaron en el impulso de la Ley de SCAV

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por parte del gobierno K, y la anulación de los principales artículos de aquella, por parte del gobierno de MM, mediante el decreto de necesidad y urgencia 267/15. Este DNU dejó sin efecto los artículos que proponían igualar las condiciones entre los medios: democratizar. Con este DNU se eliminaron también la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual -AFSCA- y la Autoridad Federal de Servicios de Tecnologías de la Información y la Comunicación -AFSTIC-. Y además se dejaron sin efecto políticas de fomento y promoción de medios alternativos y comunitarios. En su lugar se creó el ENACOM – Ente Nacional de Comunicaciones, que depende del Ministerio de Comunicación, en manos de un señor que no tiene la más mínima intención de democratizar las comunicaciones, si no todo lo contrario. Cuando le preguntaron por qué se derogaba una ley que había sido aprobada por el Congreso de la Nación y revalidada por la Suprema Corte de Justicia, respondió lo siguiente: “El nuevo gobierno no puede estar condicionado por políticas del anterior.” El anterior Gobierno había firmado convenios con varias universidades, para la capacitación de comunicadores populares, de organizaciones sociales. Todo eso quedó sin efecto. Hace poco leí que las universidades deben devolver los fondos que habían recibido para hacer ese trabajo. Pero, además, la intencionalidad de la Ley de SCAV, de poner en IGUALDAD de condiciones a todos los sectores/actores sociales y políticos del país, a través del encuadramiento legal, mediante las desinversiones, fue desvirtuada por el mismo grupo Clarín, que instaló en la opinión pública la idea de que la Ley de SCAV había sido sancionada por el K para combatirlo. Y por lo tanto era una clara política de censura a la libertad de expresión. Y mucha gente lo cree. Cuando en realidad el cercenamiento de la libertad de expresión lo provocan los grandes monopolios mediáticos, al impedir la diversidad de voces y opiniones, mediante la imposición de un pensamiento único, a través de la concentración de los medios, grandes y chicos, nacionales y provinciales, acaparando diez veces más licencias de las que permite la ley. Sabemos que situaciones parecidas ocurren en otros países hermanos de

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América Latina. Las corporaciones mediática aliadas a grupos políticos que decidieron dar la espalda a los pueblos y seguir haciendo negocios para sí y las minorías. Esta es una razón más para que estemos compartiendo este congreso.

Reflexión Hoy mi país, en lo social, está fragmentado (Grieta) y en lo político, perdimos la Ley de SCAV. (Si la democracia no se expresa en la multiplicidad de voces, en la distribución equitativa de licencias, en la distribución territorial de los medios audiovisuales, es difícil creer que hay una verdadera democracia, donde todos/ as tienen la misma posibilidad de expresarse). Como comunicador, varias cuestiones me interpelan: ¿Qué nos faltó para evitar esta situación? ¿Es desproporcionado el desafío? Puede ser. Pero me quiero quedar con la duda. ¿No podíamos haber sumado más, en información, concientización, etc.? ¿Le hablamos al “gran público”? o ¿solo a los convencidos?, ¿a nuestra gente o a los militantes? ¿Qué tenemos que modificar para llegar a los que están “afuera del templo”? ¿Cómo adecuar contenidos y formas, para que el proyecto político popular deje de ser marginal? ¿Qué propuesta de país, que incluya a todos, tenemos que reelaborar, para llegar a todos? No solo para construir un país para todos, sino también para reconstruir la unidad y sanar la “grieta.” Ningún mensaje que profundice “la grieta” (las diferencias), que descalifique al otro, servirá. Es cierto que no podemos competir con la corporación mediática en términos cuantitativos. Pero también es cierto que cada persona, en su fuero interno, DECIDE qué información consumir, qué modelo de sociedad impulsar.

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Y a mí me gusta pensar que los comunicadores populares podemos hacer algo más, para que esa responsabilidad sea asumida por más personas. Por eso creo que debemos revisar nuestras estrategias, para ver qué nos faltó. • ¿Cómo debemos abordar la comunicación desde lo cultural, para que todos seamos más interesados por el conjunto social? • ¿Es una cuestión solo de recursos económicos, para visibilizar más nuestro relato?, ¿o nos faltaron propuestas que sean interesantes para ese conjunto social? • ¿Nos faltaron poder real y concreto en el Estado? Igual no bajamos los brazos. En abril de este año una delegación de la Coalición para una Comunicación Democrática -CCD- integrada por FARCO, CELS, Red de Carreras de Comunicación Social, realizó una presentación ante la CIDH para denunciar el atropello del Gobierno argentino a una ley de la democracia, con un DNU. El Gobierno argentino, a través del presidente del ENACOM, Miguel De Godoy, se comprometió a poner en vigencia una “nueva ley”, y la CIDH9 se comprometió a realizar un seguimiento del proceso de adecuación de una nueva legislación, que mantenga el principio de la no regresividad en los derechos adquiridos. Los compañeros de la conducción FARCO y la Coalición por una Comunicación Democrática (CCD) están participando de reuniones con la gente del ENACOM, para reclamar esto y también fondos comprometidos por el Estado, para las radios comunitarias, por ley, desde el gobierno anterior. Nuestra actitud hoy, aunque “derrotados”, no bajamos los brazos. Mantenemos una actitud crítica, pero abierta a las oportunidades de negociaciones que se presenten. Queremos seguir construyendo, aunque nuestro discurso deba adaptarse al nuevo escenario, sin bajar nuestras banderas del derecho a la comunicación. Para esto contamos con todo el respaldo de ALER y de FARCO que hace muy poco tiempo iniciaron procesos de renovación, con nuevos propósitos y objetivos. Y estoy seguro que, a partir de hoy, también contamos con ustedes.

9 CIDH – Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Dependiente de la OEA.

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¿Cuál es el mensaje que quiero dejar en este congreso? Que en AL somos muchos militantes de la comunicación de los pueblos. Y, en la medida que sigamos encontrándonos y cerrando filas, vamos a tener esperanzas. Como dijo alguien que dio la vida por los pueblos de América Latina: “La única lucha que se pierde es la que se abandona”. Muchas gracias

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3 Nuevos aportes de la educomunicaciรณn para una cultura democrรกtica

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Helena Corazza Pertence á congregação das Irmãs Paulinas, possui graduação em Letras e Jornalismo, mestrado e doutorado em Ciências da Comunicação pela Escola de Comunicações e Artes da Universidade de São Paulo (ECA-USP), Brasil. Sua tese de doutorado tem como tema “Educomunicação: caminhos e perspectivas na formação pastoral. A experiência do SEPAC”. É diretora do SEPAC (Serviço à Pastoral da Comunicação), onde dedica-se à formação de agentes pastorais e culturais e atua como docente de graduação, pós-graduação e presta assessorias. Pesquisadora e autora de artigos e obras publicadas por Paulinas, entre elas, “Educomunicação. Formação pastoral na cultura digital. Foi presidente da Signis Brasil de 2010 a 2016. Tem ampla experiencia na produção de programas de Rádio, Televisão e em impressos. Atua no SEPAC desde 1993 com a reflexão e as práticas de Comunicação, tanto na PASCOM (Pastoral da Comunicação), como na interface com as pastorais e com as midias digitais. Membro da comissão de assessoria que elaborou o Diretório de Comunicação da Igreja no Brasil. Contato: helena.corazza@paulinas.com.br

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Contribuições da educomunicação para uma cultura democrática Por Helena Corazza

Introdução Esta reflexão tem como objetivo fazer uma aproximação entre os valores da Educomunicação em favor de uma cultura democrática a partir de referenciais teóricos e das experiências vivenciadas na comunicação popular e pastoral. Vivemos num mundo de muitas telas simultâneas e de forma desterritorializada, o que faz repensar a mudança e a permanência de valores na educação para a comunicação em vista de uma cultura democrática também nas redes digitais. Os pressupostos teóricos da Educomunicação têm suas raízes na comunicação popular e alternativa, no momento em que, na América Latina, buscava-se devolver a voz ao povo para uma participação efetiva. Uma cultura democrática requer que as pessoas tenham voz e vez, participando nos processos e decisões, organização, articulação para projetos conjuntos, inclusão das diversidades, entre elas, gênero, etnia, condição social. No processo de construção dos referenciais da Educomunicação, tem-se em conta as políticas para a democratização da comunicação e a contribuição das igrejas, em especial da Igreja católica, sobretudo nas Conferências da América Latina, para efetivar a educação para a comunicação em vista de processos democráticos e para que a Igreja seja a voz dos que não tem voz, pelas comunicações. A Educomunicação, no cultivo de valores para uma cultura democrática, tem como eixo a comunicação, com propostas que respondam aos desafios na cultura contemporânea, marcada pela cultura digital.

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Educomunicação e cultura democrática No contexto latino-americano e brasileiro a Educomunicação tem sua origem nas reflexões de comunicadores e educadores a partir de um contexto social e político que buscou a liberdade de expressão como prática de cidadania para que o povo pudesse ser sujeito do processo, apropriando-se da palavra e sendo atuante na sociedade. Projetos internacionais foram organizados e aplicados em favor da democratização da comunicação, e levados adiante pelo Movimento popular, pelas igrejas e instituições de comunicação, tendo em vista seu compromisso social e educativo. Essa matriz de pensamento traduziu-se por alguns segmentos da educação formal como política de comunicação na escola; e não formal, sobretudo nas pastorais, o que originou o processo e a atuação educomunicativa, com projetos no Brasil, em diversos países da América Latina e em alguns países do mundo. Um aspecto fundamental da Educomunicação é o eixo da comunicação, o diálogo, a abertura interdisciplinar, sendo o ser humano sujeito, um ser pensante, capaz de apropriar-se do conhecimento e mobilizar. A comunicação como processo relacional tem em sua base a participação, o diálogo, o trabalho em equipe e a gestão participativa, o que desperta a criatividade e o empenho na produção e apropriação do conhecimento teórico-prático nas diferentes linguagens. Em relação aos princípios da formação educomunicativa é indispensável perguntar-nos de que educação e formação estamos falando: uma formação que modela de fora para dentro ou que trabalha o ser humano a partir de dentro, considerando sua autonomia e ajudando-o a despertar as potencialidades e assumir seu lugar na sociedade? Concordamos com Adorno quando diz que a formação não pode ser “chamada modelagem de pessoas, porque não temos o direito de modelar pessoas a partir do seu exterior; mas também não é a mera transmissão de conhecimentos, cuja característica de coisa morta já foi mais do que destacada, mas a produção de uma consciência verdadeira” (Adorno, 2006, p. 141). Para o filósofo este aspecto é “da maior importância política” e uma exigência, pois uma democracia requer pessoas emancipadas. A formação educomunicativa envolve o conhecimento e a reflexão das áreas da comunicação e da educação, pois vê o ser humano como sujeito situado numa teia de relações onde a comunicação se torna cultura cotidiana, não só pelo acesso às tecnologias mas pelo modo de se relacionar, produzir e distribuir as informações. Fazendo parte da vida cotidiana e dos espaços educacionais, a

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comunicação possui muitas formas de se manifestar e de ser entendida, desde o aspecto técnico e funcional ao de cultura em que os sujeitos apropriam-se, reinterpretam, recriam e produzem novos sentidos. O boliviano Luís Ramiro Beltrán, em seu memorável trabalho “Adeus a Aristóteles: comunicação horizontal” (1981) discute a necessidade de uma nova ordem na comunicação do Terceiro Mundo para se libertar do colonialismo, sobretudo, norte-americano. Ele considera a comunicação não como uma questão técnica, mas política e propõe “democratizar a comunicação tanto no conceito quanto na prática”. Para que aconteça a comunicação horizontal coloca alguns requisitos como: acesso, diálogo, participação, direito à comunicação. Para ele “o diálogo é o eixo da comunicação horizontal porque, se o objetivo é a genuína interação democrática, todas as pessoas deveriam ter oportunidades semelhantes para emitir e receber mensagens com o propósito de se evitar o monopólio da palavra no monólogo” (Beltrán, 1981, p. 32). Para Peruzzo, as proposições de Beltrán sobre comunicação horizontal foram incorporadas no discurso e na prática de instituições ligadas à comunicação popular e alternativa como as igrejas e as ONGs na América Latina, num tempo em que há luta contra o autoritarismo e busca-se práticas participativas e protagonismo. Em nível mais amplo, muitos autores da Escola Latino-Americana de Comunicação, buscam fundamentos em Antonio Gramsci, o que favorece a percepção da sociedade como movimento, e a entender o papel do intelectual orgânico no processo de transformação social e no estabelecimento de nova hegemonia. Esse modo de conceber a sociedade contribui para o fortalecimento e consolidação da proposta de comunicação horizontal, que se tornou conhecida pelo nome de comunicação popular, participativa e/ou alternativa. (Peruzzo, 1997, p. 95). A busca de uma comunicação em que as pessoas sejam protagonistas e possam interagir na reelaboração das mensagens, faz com que se tenha um novo olhar. O caminho interpretativo da comunicação em suas teorias busca também explicar práticas comunicacionais e educativas coerentes com os novos modos de ver a comunicação a partir da cultura e não mais a partir dos meios. Essas e outras características constituem a matriz da comunicação comprometida com a transformação social e a cidadania. Nesse caminho da democratização da comunicação a partir do popular e de processos horizontais, levados adiante por pensadores comprometidos com

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as mudanças, há o deslocamento do conceito de análise dos meios para as mediações, conforme Martín-Barbero, que passam pelo vetor da apropriação do sujeito interlocutor neste processo. Um dos desafios se coloca no processo relacional, na interação do ser humano com o contexto onde vive, por isso, reconhecendo-se comunicação por natureza, ele precisa aprender a ser. O que se é por natureza, precisa ser assimilado e aperfeiçoado cada dia de novo, na atitude de aprendiz permanente, cultivando o que se é, mas também aprendendo a conviver. Esta é uma busca contínua exigida pelo ato de comunicar, o que requer capacidade e abertura constantes para viver a comunicação e exercitá-la, indo ao encontro do outro, em atitude dialógica, conforme Freire:

“O que caracteriza a comunicação enquanto este comunicar comunicando-se é que ela é diálogo, assim como o diálogo é comunicativo.[...] a educação é comunicação, é diálogo, na medida em que não é transferência de saber, mas encontro de sujeitos interlocutores que buscam a significação dos significados“(Freire, 1983, p. 66ss).

Uma questão fundamental na comunicação é a possibilidade do diálogo, da escuta, da interação, da troca de saberes, entretanto, é um espaço conflitivo de competição e interesses. Ao lado desse modelo é possível se ter uma comunicação unidirecional que pode levar à submissão e não ao diálogo até pela falta de consciência de que o ser sujeito faz parte dele e não é algo a ser reivindicado mas precisa ser “consciente de si mesmo e que interage com o mundo e com os outros homens (Freire, 1973, p. 61). A comunicação e a educação, que tem o ser humano como parte do processo de produção e circulação do conhecimento, assume uma postura mediadora para construir juntos o conhecimento e despertar a capacidade e o desejo de participar e criar: “A tarefa do educador, então, é a de problematizar aos educandos o conteúdo que os mediatiza, e não a de dissertar sobre ele e dá-lo, de estendê-lo, de entregá-lo, como se tratasse de algo já feito, elaborado, acabado, terminado” (Freire, 1982, p. 81). O processo da comunicação é entendido por Kaplún (2011) como algo que vai além dos meios, podendo incluir ou não as tecnologias, uma vez que o autor a trabalha a partir da experiência comunicacional. O que se privilegia

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aqui são as mediações sociais e culturais, sem uma visão redutora de comunicação.

Cremos que é fundamental ultrapassar esta visão redutora e postular que a Comunicação Educativa abarca certamente o campo da mídia, mas não apenas esta área, pois, envolve, de forma privilegiada, o tipo de comunicação presente em todo processo educativo, seja ele realizado com ou sem o emprego de meios. Isso implica considerar a comunicação não como um mero instrumento midiático e tecnológico, e sim, antes de tudo, como um componente pedagógico (Kaplún, 2011, p. 175).

Sendo a comunicação um componente pedagógico, que trabalha o processo da comunicação, é claro que o ponto de partida não pode ser o de um olhar fundamentado no ponto de vista tecnológico, e sim no processo relacional. Kaplún problematiza o paradigma de educação centrada no olhar das tecnologias e pergunta se uma racionalidade pedagógica, não representará um estancamento e, talvez, uma involução que retrata a “educação bancária”, tantas vezes condenada por Freire, agora com moderna versão “de caixa automático dos bancos”. Este olhar da formação a partir da Comunicação, enquanto proceso, privilegia o sujeito ator abrindo para a criação e a interatividade que envolvem intervenções sociais e culturais. A partir da produção na comunicação Mário Kaplún criou métodos interativos como o conhecido “Casete Foro” (1978), e construiu sua teoria a partir da prática. Gabriel Kaplún o caracteriza como “intelectual orgânico” por recuperar o pensamento de Gramsci e os estudos culturais latino-americanos e ver a partir das práticas cotidianas, os processos da comunicação, entendeu que “mais do que pensar a comunicação educativa como espaço específico há de se pensar o caráter educativo de toda a comunicação” (Kaplún G. 2006, p. 37)1. Esta afirmação é um indicativo da comunicação como eixo das práticas culturais sociais aplicadas de modo transversal, ao seu caráter educativo e pedagógico.

1 Tradução da autora.

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O sujeito é uma categoria que se destaca na comunicação vista e produzida a partir do processo relacional e de sua inserção na sociedade, sendo ele compreendido como sujeito social que se constrói, interage e, ao mesmo tempo, é construtor de significado e ação social. São muitas as interpretações ao redor do conceito do sujeito, que assume diferentes facetas de acordo com os contextos socioculturais e diferentes temporalidades. Hall (1999) caracteriza três momentos e situações de como ele é entendido, de acordo com a realidade social e cultural: o sujeito do Iluminismo, o sujeito sociológico e o sujeito pós-moderno com modos de agir e reagir de acordo com as realidades. Latour (2012) traz uma discussão complexa em relação à introdução da teoria ator-rede onde o sujeito se constitui na interação com as coisas. De fato, há uma relação que se estabelece entre o ser humano e os objetos, as coisas, os suportes tecnológicos que adquirem um valor social. Para o Autor, reagregar o social passa da ideia de sociedade àquela de coletivo, um coletivo pensado como o que pode ser constituído por diferentes atores humanos e não humanos, em que “os objetos se fazem coisas ‘no lugar’ dos atores humanos” (Latour, 2012, p. 109). Mesmo diante das diferentes compreensões e interpretações e dos limites vividos na sociedade “líquida”, a opção é pela categoria que entende o sujeito como o ser humano, alguém capaz de influir em favor da mudança. Temos em Touraine: 1994, que: “O ator não é aquele que age em conformidade com o lugar que ocupa na organização social, mas aquele que modifica o meio ambiente e sobretudo social no qual está colocado, modificando a visão do trabalho, as formas de decisão, as relações de dominação ou as orientações culturais” (Touraine, 1994, p. 220). Neste sentido vemos o ser humano enquanto sujeito do processo, capaz de elaborar sentidos, mobilizar pessoas e grupos em favor de ações que promovam uma cultura democrática e participativa. O Sujeito ator desenvolve uma capacidade para refletir criticamente a realidade e os processos. Desenvolve uma capacidade para produzir conteúdos com criatividade e, inovação; é articulador de pessoas, ações e projetos. E apropriando-nos de Gramsci podemos ousar em dizer que é um “intelectual orgânico” que pensa, projeta e mobiliza em favor de causas conjuntas para o bem comum.

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Políticas pela democratização e Educação para a Comunicação As discussões sobre o modelo de comunicação voltado à educação, que incluísse a visão política e cultural, alimentaram um debate internacional, após a Segunda Guerra Mundial, quando a UNESCO (Organização das Nações Unidas para a Educação, a Ciência e a Cultura), voltou-se para o combate ao analfabetismo e aos trabalhos de educação para a comunicação, ante a dominação cultural dos países ricos sobre os países pobres. Em 1961 formou-se um movimento dos países não alinhados, contando com mais de cem membros em vista da NOMIC (Nova Ordem Mundial da Informação e da Comunicação).

“Concebido no contexto de luta contra o colonialismo e no aumento da polarização das relações internacionais, resultante da Guerra-Fria, o movimento centralizou seus princípios fundamentais na paz, no desarmamento e na independência – incluindo a autodeterminação e a igualdade econômica e cultural” (Puntel, 1994, p. 293-294).

A NOMIC, referendada na Conferência Geral da UNESCO e na Assembleia Geral das Nações Unidas, em 1978, situa-se no contexto do desenvolvimento das instituições de comunicação, em que muitas nações novas eram influenciadas pela difusão-modernização de grupos norte-americanos. Segundo Puntel, “Este grupo concebeu esse desenvolvimento como transferência de tecnologia das nações industrializadas para o setor modernizante das elites das nações menos desenvolvidas e, através destas elites, para os grupos urbanos e rurais de nível mais baixo” (Puntel, 1994, p. 294). A XIX Conferência Geral da UNESCO realizada em Nairóbi (1976) reconheceu que os sistemas de comunicação das nações desenvolvidas apresentavam ainda estado de dependência e “enfatizou a importância do fluxo livre e equilibrado da informação e a necessidade de intensificar os esforços para eliminar o desequilíbrio que caracterizava as relações entre as nações industrializadas e o Terceiro Mundo” (Puntel, 1994, pp. 300-301). Diante disso, a UNESCO patrocinou vários encontros sobre o tema em países da América Latina e uma comissão internacional elaborou um relatório conhecido como McBride, publicado no Brasil com o título “Um mundo e muitas vozes” (1983). Esta proposta em favor da democratização da comunicação e da informação foi assu-

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mida por pesquisadores e pelas igrejas cristãs, o que resultou em muitos dos trabalhos na América Latina e no Brasil, entre eles, o “Documento de Quito”, resultado do seminário realizado de 29 de abril a 2 de maio de 1982, na cidade de Quito, Equador, e o “Documento de Embu”, resultado do seminário realizado na cidade de Embu das Artes, SP (Brasil), de 8 a 12 de outubro de 1982. Ao trabalhar as aproximações entre comunicação e educação e a emergência de um novo campo, Soares (1999), faz um percurso falando da “leitura crítica dos meios” e os propósitos da UNESCO com o Relatório McBride. Nos anos 1980 a UNESCO deixa de se preocupar com a influência do Primeiro sobre o Terceiro Mundo e passa a se preocupar com a educação formal e os meios de informação. Para Soares, é neste momento que entra Martín-Barbero, mudando o foco da discussão que era o de como se defender dos efeitos negativos dos meios, para “como o sistema de educação deve entender o sistema dos meios e construir ecossistemas comunicativos a partir da realidade mediática em que estamos todos inseridos” (Soares, 1999, p. 22). Desenvolvem-se, então, linhas de pesquisa mais voltadas às tecnologias da informação denominada Media Education, ou “educação para os meios”. Com esse intuito, a UNESCO promove diversos seminários, na segunda metade dos anos 1990, em algumas cidades da América Latina como Santiago, Chile (1984); Curitiba, Brasil (1986); Buenos Aires, Argentina (1988) e Las Vertientes, Chile (1990). Seminários de Educação para a Televisão, onde se consolidou o princípio de que o ideal seria que os programas de educação para a recepção incluíssem a análise das produções dos meios, o uso dos mesmos como instrumentos de expressão criativa, tendo como objetivo último o fortalecimento da democratização da comunicação em todo o continente (Soares, 1999, pp. 29-30). Por sua vez, nos Estados Unidos adota-se a terminologia Media Literacy, que mesmo tendo iniciado nos anos 1970, obteve maior visibilidade nos anos 1990, e está mais voltada à alfabetização midiática e à formação de professores com visão mais centrada na alfabetização da mídia. Depois da mudança de posição em relação à proposta da NOMIC, na assembleia de 1989, Puntel assinala que a UNESCO adotou “uma nova estratégia no campo da comunicação” que consiste em “desenvolver o treinamento de profissionais de comunicação e as facilidades para uma educação sobre a mídia, o que ressaltaria o desenvolvimento da capacidade crítica” (Puntel, 1994, p. 308). Essa estratégia se reflete nos projetos atuais voltados à formação de professores, denominados Media literacy, preocupados com a alfabetização para a mídia, a compreensão do fenômeno e, ao mesmo tempo, serem também produtores de informação.

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A proposta do Manual da UNESCO (2013), para as escolas, também difundido e aplicado no Brasil, tem seu foco na formação de professores, com o objetivo de “sensibilizá-los para a importância da informação e da literacia mediática no processo de educação, que lhes permitam integrar informações e educação para os media no seu ensino e proporcionar-lhes métodos e currículos pedagógicos apropriados”. Esse manual para professores afirma que “A Matriz Curricular e de Competências em AMI (Alfabetização Midiática Informacional), da UNESCO, combina duas áreas distintas – a alfabetização midiática e a alfabetização informacional – em um único conceito: alfabetização midiática e informacional” (UNESCO, 2013, p. 18). O sentido de AMI é assim especificado:

“Sigla de alfabetização midiática e informacional, que se refere às competências essenciais (conhecimentos, habilidades e atitudes) que permitem que os cidadãos engajem-se junto às mídias e outros provedores de informação de maneira efetiva, desenvolvendo o pensamento crítico e a aprendizagem continuada de habilidades, a fim de socializarem-se e de tornarem-se cidadãos ativos” (UNESCO, 2013, p. 182).

Soares pontua que o conceito atribuído a Mídia-Educação traduz a preocupação da educação formal com a mídia, tanto no sentido de analisá-la quanto no de usá-la como recurso para garantir a melhoria da educação. O que está em jogo aqui “é a relação entre o sistema de ensino e o sistema midiático visto sob a ótica da eficiência do ensino, replicando modelos europeus ou norte-americanos media education, media literacy” (Soares, 2008, p. 47). A partir dessas referências é possível perceber e considerar que há diferentes visões em relação ao entendimento na relação comunicação e educação. Algumas mais voltadas à leitura dos meios como nova alfabetização, outras a partir da leitura crítica das imagens e dos conteúdos, revelam suas diretrizes educativas. 1. Contribuições da Educomunicação para uma cultura democrática Há um processo histórico das práticas de comunicação da América Latina e sua contribuição a partir de ações comprometidas, tanto no campo da reflexão, análise e produção, a partir dos anos 1960, que são referências para o conceito da Educomunicação assumido pelo pensamento acadêmico nas universidades e pela Igreja católica. Para Soares, as realidades vividas no contex-

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to dessa década nas experiências, a partir da formação, foram assumidas pelo movimento popular e por organizações católicas de comunicação, realizando cineclubes com intelectuais ou discussões em paróquias e escolas católicas. Na década de 1970, com a “leitura crítica dos meios”, desenvolvem-se projetos, sobretudo com a análise da televisão, a comunicação para o desenvolvimento, a comunicação como resistência cultural, na década de 1980, e a influência dos Estudos Culturais a partir dos anos 1990 (Soares, 2014, pp. 8-27). O conceito de Educomunicação, empregado pelo comunicador uruguaio, Mário Kaplún, na década de 1980, em seu trabalho de educar pelo rádio, foi ressemantizado pelo Núcleo de Comunicação e Educação (NCE) da ECA/USP, no final de 1999, como um campo de intervenção social na interface entre a comunicação e a educação. Para Soares, “foi justamente este termo que o NCE/ USP elegeu para classificar o que havia descoberto em 1998, ao concluir uma pesquisa junto a agentes culturais de 12 países da América Latina, Portugal e Espanha: a emergência de um novo campo de intervenção social” (Soares, 2008, p. 43). O conceito Educomunicação quer indicar um conjunto de elementos, para além dos meios de comunicação, reconhecidos nas práticas dos agentes culturais, como constitutivo de um novo modo de se trabalhar a interface comunicação e educação. Dessa forma, a Educomunicação foi descrita pelo NCE/USP como o conjunto das ações inerentes ao planejamento e avaliação de processos, programas e produtos de comunicação implementados com intencionalidade educativa, destinado a criar e fortalecer ecossistemas comunicativos abertos, criativos, sob a perspectiva da gestão compartilhada e democrática dos recursos da informação no processo da aprendizagem (Soares, 2008, pp. 43-44). Para Soares, esta compreensão do conceito se move num ecossistema comunicativo, não necessariamente com a presença das tecnologias. Trata-se de um conjunto de ações que favoreçam o diálogo social, levando em conta as tecnologias e as potencialidades delas no cotidiano. O ecossistema comunicativo escolar é entendido também como “área de intervenção” onde os sujeitos sociais passam a refletir suas práticas, que Soares caracteriza como áreas ou âmbitos do agir educomunicativo. Esse conceito envolve educação para a comunicação voltada à formação para a prática sistemática da recepção midiática; a expressão comunicativa através das artes, a mediação tecnológica na educação, a gestão da comunicação, a pedagogia da comunicação orientada a garantir os benefícios da ação educomunicativa para o cotidiano das práticas de ensino em sala de aula. Uma dimensão importante é a área da reflexão epistemológica que se ocupa com a sistematização de experiências e ao estudo do

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próprio fenômeno da comunicação e a relação Comunicação/Educação, procurando manter a coerência entre teoria e prática. (Soares, 2011, pp. 47-48). Pelas possibilidades aqui elencadas e outras que possam emergir da prática educomunicativa é importante considerar que na Educomunicação, conforme Citelli, há vínculos entre os fazeres comunicativos e educativos e ela não pode ser vista no sentido pragmático e ser considerada apenas no campo da didática ou da capacitação para a aplicação das tecnologias da informação ou da comunicação no ensino, “mas como um campo de reflexão e intervenção social decorrente dos novos modos de organizar, distribuir e receber o conhecimento e a informação. Faz parte, portanto, de um ecossistema comunicativo situado na interface com a educação” (Citelli, 2014, p. 70). A contribuição da Igreja Católica para a formação do pensamento democrático As políticas internacionais voltadas à formação para a comunicação encontram eco também na Igreja Católica, que recomendou aplicar as propostas de mudanças e decisões do Concílio Ecumênico Vaticano II (1962-1965), em relação à comunicação, por meio de Conferências nos Continentes. Na América Latina, 1968 realizou-se a Conferência do episcopado latino-americano em Medellín (Colômbia), onde a Igreja assume a causa dos oprimidos, a liberdade de expressão, denunciando a opressão política. Ao falar de comunicação denuncia a opressão dos grandes conglomerados de comunicação; realizam-se diversos seminários, incentivando os pequenos meios de comunicação, as Comunidades Eclesiais de Base (CEBs), a comunicação popular e alternativa nas várias frentes: jornais, rádios populares, produção de vídeo popular e leitura crítica diante dos meios de comunicação. Dez anos depois, na Conferência de Puebla (México), em 1979, os bispos dão continuidade à reflexão sobre o contexto de pobreza em que vive a população e assumem a “evangélica opção preferencial pelos pobres”. Em relação à comunicação recomendam a formação de lideranças e se propõem a usar os meios próprios para serem “a voz dos sem voz”. Conhecida a situação de pobreza, marginalização e injustiça em que estão imersas grandes massas latino-americanas e a violação dos direitos humanos, a Igreja, no uso dos próprios meios, deve ser cada dia mais, a voz dos desamparados, apesar dos riscos que isso implica. (Puebla, 1979, p. 343). No capítulo sobre Comunicação Social, o documento incentiva a formação de lideranças e do público receptor. Em suas opções define: “dar prioridade à formação na comunicação social do público em geral e dos agentes de

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pastoral em todos os níveis” (Puebla, 1979, p. 340). Nas propostas pastorais, lembra que “a formação no campo da comunicação é uma tarefa prioritária” (Puebla, 1979, p. 341). No caso brasileiro, com a assessoria de especialistas, a Igreja elaborou o Diretório de Comunicação da Igreja no Brasil, no qual retoma o compromisso da Educação para a comunicação com algumas metas: promover a formação para os processos dialógicos do relacionamento; favorecer procedimentos de análise crítica frente aos meios de comunicação; oferecer formação para o uso adequado dos recursos da informação a serviço do bem comum (CNBB, 2014, p. 168).

2. Metodologia que integra o pensar, o produzir e o conviver A metodologia do SEPAC, um centro de referência na formação de agentes pastorais, inspirador e laboratorio da Educomunicação, adota um princípio teórico-prático em que o ser humano é sujeito do processo comunicacional. Essa metodologia se alinha com os princípios e valores assumidos pela instituição em sua missão de “capacitar agentes culturais e sociais na área da comunicação, qualificando a atuação profissional, cultural e pastoral, na totalidade do ser humano”2. A competência neste campo é uma exigência que aliada ao compromisso com os valores da cidadania, torna mais eficaz a comunicação. Essa metodologia tem como eixo central a comunicação como processo integrado que inclui a reflexão, a ação e o relacionar-se de forma articulada. Trata-se de uma formação para ser e atuar, focando o ser humano como sujeito em sua interação e convivência na sociedade, com as tecnologias e ambiente comunicativo, o entorno. Nesta visão, evidenciam-se três eixos que tratamos em separado apenas por uma questão didática, mas que acontecem de forma integrada: pensar, produzir e conviver. O pensar envolve a reflexão teórica, o conhecimento disponível com distanciamento crítico, conforme as teorias atuais de análise da comunicação, a recepção e análise de produtos midiáticos; o produzir envolve o conhecimento das diferentes linguagens e a habilidade do planejamento e da criação de produções que possam circular na sociedade; o conviver envolve o ser humano como sujeito do processo comunicativo, o ambiente, a comunicação visual, o acolhimento das pessoas com afeto, a infraestrutura que possibilite o exercício e a experiência da comunicação. 2 Definição da missão do SEPAC, publicada na programação anual, 2014, p. 5. www.paulinas. org.br/sepac

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Uma metodologia que integra o pensar, o produzir e o conviver contribui para experiências que transformam, antes de tudo, a pessoa que comunica por meio do diálogo, da escuta, da projeção de uma ação que transforma e desperta a capacidade para ações de intervenção. Essa ação concretiza-se na atuação de forma presencial ou mediada, do impresso ao digital, que precisam ter em conta os elementos e valores da cidadania, mantendo o senso crítico também na cultura digital. Importa uma atitude de vigilância para que a visão histórica e a reflexão teórica acompanhem o processo comunicacional, sendo que a visão filosófica, psicológica ou política, devem ser consideradas “partes integrantes no processo da análise da comunicação digital” (Di Felice, 2008, p. 14).

Considerações finais O percurso desta reflexão trouxe alguns referenciais teóricos da área da comunicação e da educação num trabalho que procura devolver a voz ao povo e fazê-lo sujeito dos processos democráticos, no ontem e no hoje, assumidas pela Educomunicação que, por sua vez, tem como base o diálogo e a participação. O ser humano enquanto sujeito da atuação é líder mediador e articulador de processos em que pensa, produz, negocia los sentidos e intervém com propostas que transformem a realidade. Sem dúvida, uma das contribuições da Educomunicação para uma cultura democrática é afirmar e aplicar estes valores numa sociedade neoliberal. Valores aplicados na sua metodología, que vão na contramão do individualismo, da competição, do consumismo, das celebridades e aponta para o comunitário e o participativo. Por isso, entendemos que a Educomunicação se torna um modo de ser e de atuar, um estilo de vida. Para além da organização, das técnicas ou comportamento, a Educomunicação é ou deveria ser um modo de ser e de estar em comunicacão, em todas as situações e ambientes. Um desafio contemporâneo é ser cidadão nas redes presenciais e mediadas pelas tecnologías, promovendo valores que favoreçam uma cultura democrática.

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Los participantes del V COMLAC durante el acto de inauguraciรณn del encuentro. Foto: Mรณnica Fabiola Ayala

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Foto: Gentileza de Daniel Prieto Castillo

4 La mediaciรณn pedagรณgica de la comunicaciรณn

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Daniel Prieto Castillo Es licenciado y profesor de Filosofía y doctor en Comunicación Social. Desde la década del 60 viene impulsando la relación entre comunicación y educación, tarea que ha desarrollado en universidades y espacios de educación no formal en la mayoría de los países de América del Sur. Fue uno de los iniciadores en la región de las reflexiones en torno a la comunicación alternativa, con obras como Retórica y manipulación masiva (1977) y Discurso autoritario y comunicación alternativa (1978). Es autor de 48 libros publicados en distintos países hispanoamericanos. En la actualidad continúa trabajando en propuestas de educación no formal y de educación a distancia. Desde 1995 a diciembre de 2016 dirigió la carrera de Posgrado de Especialización en Docencia Universitaria, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina.

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Elogio de la dignidad en la práctica educativa Por Daniel Prieto Castillo

Apreciados participantes de esta mesa de trabajo y encuentro de COMLAC en Paraguay. Primero, agradecer el honor que me brindan por invitarme a acompañarlos en la distancia en este caso, porque seguimos muy de cerca y hemos podido colaborar una y otra vez con todo el esfuerzo que se hace a escala de nuestros países en favor de una comunicación diferente desde las organizaciones representadas en este gran conjunto de seres humanos que se ha dado cita en Paraguay. Y en segundo lugar, pero también en primer lugar, agradecer a quienes pensaron en nuestro querido Juan Díaz Bordenave, para otorgarle el premio “Comunicador de la Paz”. ¿Por qué es tan valioso este premio? Porque Juan irradiaba desde su inmensa espiritualidad, la serenidad de la paz, la firmeza de la paz, la sabiduría para construir y sostener la paz, la alegría de la paz, la esperanza de la paz, la capacidad de comunicación para sembrar la paz. Juan fue uno de los seres que más quise y quiero en la vida; la distinción es una forma de hacer presente en nuestra memoria a alguien que nos dio lecciones de vida y de capacidad de amar y sentir. Como estamos en el marco de una mesa de trabajo referida a la universidad, he preferido orientar mis palabras hacia una experiencia que vengo viviendo en los últimos veintiún años, desde 1995, como director de la Carrera de Especialización en Docencia Universitaria, acá en Mendoza, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo. La clave de toda esa propuesta que impulsamos con un grupo de once personas, está centrada en lo que planteamos hacia finales de la década del 80 del siglo pasado, con otro querido amigo Francisco Gutiérrez Pérez, en relación con lo que denominamos la mediación pedagógica. Han pasado ya trein-

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ta y cinco años de los inicios en dos universidades de Guatemala y seguimos trabajando en el marco de dicha clave. ¿Qué sentido tiene hablar de mediación pedagógica en el campo de la docencia universitaria? Iniciemos recordando cómo caracterizamos esa expresión. De la forma más sencilla del mundo: la mediación pedagógica consiste en la tarea de promover y acompañar el aprendizaje. Para cumplir con ello nos corresponde como educadores el esfuerzo de crear entornos de aprendizaje. Nuestra Especialización en Docencia, organizada en modalidad a distancia, está construida como un entorno de aprendizaje diseñado en clave comunicacional en todos los frentes; los materiales de estudio, las prácticas de aprendizaje, los encuentros presenciales, las tecnologías, los modos de evaluar, de dialogar. Un entorno así entendido, significa un espacio de encuentro, de colaboración, de interaprendizaje en un medio institucional, y en esto quiero ser claro, que no siempre resulta un ámbito válido para una promover y acompañar aprendizajes. Lo planteo de esta manera, las instituciones universitarias bien pueden ser un espacio de contradicción con ideales educativos, incluso de maltrato de sus educadores; esto último ocurre cuando se les niega a ellos alternativas para crecer, para prepararse, para construir conocimiento, para relacionarse con alegría con los estudiantes. El principio de todo nuestro posgrado, de estos veintiún años de trabajo con más de 1.850 docentes egresados, es el buen trato, y el buen trato va siempre ligado a una buena comunicación. Quiero agregar que el origen de tales estudios y también de la mediación pedagógica, estuvo en la educación popular, desde ella entretejimos una propuesta que luego llevamos a las universidades. No hay espacio en este diálogo a la distancia, para un detalle de estos veintiún años del posgrado. Dejo a disposición de todos ustedes y con los amigos que me han invitado, el libro que escribimos con motivo de los veinte años, llamado “Elogio de la Pedagogía. Veinte años del posgrado de especialización en docencia”.1 En esas páginas intenté reunir los ejes comunicacionales que sostuvieron y sostienen la carrera, a los que he denominado ¨Elogios¨; menciono esos elogios: de la cercanía, de la diferencia, de la serenidad, de la claridad, de la 1 Se puede bajar el texto completo desde mi página web: prietocastillo.com

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escritura, de la emergencia de las voces, del trabajo intelectual, del tiempo del educador, de la mirada pedagógico-comunicacional, de la dignidad. Los elogios no fueron el producto de una abstracción intelectual, de algo que pudimos haber construido con un grupo de amigos imaginando ideales. Todos y cada uno responden a lo que hemos vivido, y hemos trabajado en estos más de veinte años, todo se fundamenta en una comunicación en la que emergen voces, vidas y experiencias de quienes participan, ligadas a la necesidad de conocimiento para sostener la tarea educativa. De esos elogios, para conversar con ustedes, he optado por detenerme en el último: el elogio de la dignidad. Retomemos la preciosa forma de decirnos algo que tiene esta palabra. Digno significa estar de pie con la posibilidad de mirar de frente, de hacer oír la propia voz, de moverse por la vida con todos los derechos, de sentirse capaz de construir futuro, el propio futuro y el de los seres queridos. Si en nuestro ámbito, a los comunicadores-educadores nos llega la inmensa responsabilidad de impulsar la construcción del ser de nuestros estudiantes, tenemos como tarea constante una preciosa práctica: trabajar para colaborar con el logro de sujetos bien parados sobre la tierra, respetados por los demás y por sí mismos, reconocidos en su individualidad y su diferencia, de pie con la posibilidad de mirar de frente, de hacer oír la propia voz, de moverse por la vida con todos los derechos, de sentirse capaces de construir el propio futuro, y el de los seres queridos; esa es nuestra tarea. Sentimos que ha sido siempre la tarea de quienes optamos por la profesión de educar, pero hay que formular una pregunta. ¿Y nosotros?, ¿Y si como educadores fuéramos muchas veces humillados? La palabra humillación tiene una fuerza terrible, porque desde ella se puede ir limando, destruyendo la dignidad y es muy difícil apoyar la construcción de dignidades desde la humillación del educador. Esta, en nuestro campo tiene muchas fuentes, por ejemplo, el lugar social de la educación en la política, el menosprecio de la función docente, el menosprecio de la experiencia y de la práctica de cada educador, de cada educadora; el menosprecio de nuestra cultura y nuestros saberes, la ausencia de tiempo que nos deja el trabajo cotidiano para pensar, compartir, crecer; el estrechamiento e incluso la ausencia de espacios de interaprendizaje. Lo decimos con estas palabras, cuando se vive por años una cadena de humillaciones pueden resultar tan vulnerados los sentimientos y la conciencia que termina uno, o puede terminar uno, por aceptarse como humillado, como derrumbado a ras del suelo. Del “no vales”, “no cuentas”, “no sientes”, se tiende a pasar al “no valgo”, “no cuento”, “no soy nadie o casi nadie”.

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Queridos amigos, para nosotros la pedagogía se ocupa de la dignidad de todos quienes constituyen el fundamento del acto educativo: estudiantes y educadores. Y como la dignidad no está dada, sino que se trata de un eterno proceso de construcción frente a las acechanzas de la humillación, la tarea para siempre en nuestro campo es sostener una pedagogía en clave comunicacional, empecinada en velar por esa construcción. A favor de esa pedagogía, comunicamos. Si hemos podido continuar con nuestro proyecto durante más de veinte años, es porque tratamos siempre de sostener un entorno de aprendizaje donde nos hablamos y nos relacionamos de dignidad a dignidad, y en esto la comunicación constituye el eje fundamental. Tratamos de vivir una pedagogía del encuentro, una comunicación no violenta, una comunicación con el otro, para el otro, desde el otro, pero absolutamente vigilante de nosotros mismos. No puedo entregar mi ser a partir de una destrucción del mismo para que los otros sean; por eso insistimos muchísimo en que como coordinadores del proyecto, a nosotros nos incumbe construirnos de manera permanente como comunicadores, y esa construcción supone la riqueza del lenguaje, la felicidad de estar en contacto con los demás, la alegría de la comunicación y fundamentalmente, la voluntad de comunicación. Y esa tarea a la vez queremos hacerla sentir a quienes llegan como colegas profesores a trabajar con nosotros, para profundizar en su práctica cotidiana precisamente de educar. Por eso lo que tratamos de ofrecer, lo pedimos. Por eso también, sugerimos la creación de textos escritos en clave comunicacional y pedagógica, por eso proponemos que cada vez que se plantea o se abre, mejor dicho, la voz de los demás, sea para relacionarse con alguien, para dialogar, para encontrarse en la palabra y en el trabajo cotidiano. No estoy pintando nada ideal, a esta altura de la vida no busco elogios en el sentido de lo que uno ha podido hacer. Lo que estoy describiendo es un camino que hemos recorrido con un grupo de queridos colegas sostenido a lo largo de más de 20 años. Es esto lo que yo quería compartir con ustedes, cómo una larga experiencia se sostiene con voluntad, y una alegría de comunicar, que a la vez busca que quienes vienen a nosotros también mantengan la determinación de comunicación y encuentren en ella la capacidad, la posibilidad de enriquecer su trabajo pedagógico. Muchas gracias por haberme permitido llevarles mi palabra, mi mejor deseo y mi acompañamiento y afecto, mi cariño, en la distancia.

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5 La primavera paraguaya

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Andrés Colmán Gutiérrez Periodista, escritor, guionista. Escribe en el diario Última Hora de Asunción. Especializado en periodismo narrativo y de investigación. Nacido en Yhú, Paraguay, en 1961. Publicó las novelas El último vuelo del pájaro campana y El país en una plaza; el álbum de cómic Mediodía en la tierra de nadie (El asesinato del periodista Santiago Leguizamón), el libro de relatos El Principito en la Plaza Uruguaya, libros periodísticos y de historia. Recibió el Premio Vladimir Herzog de Periodismo y Derechos Humanos (Brasil, 1985); el Premio Nacional de Periodismo Santiago Leguizamón (2000); el Premio Periodista Amigo de la Niñez y la Adolescencia (2010) de la Agencia Global de Noticias y Global Infancia; el Premio Peter Benenson a la Labor Periodística comprometida con los Derechos Humanos (2014) de Amnistía Internacional; y el Premio Mitá Rapé, por la defensa de la Historia y la Cultura del Paraguay, otorgada por el Centro Cultural Chipá Literario (2016) de la ciudad de Eusebio Ayala.

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La primavera estudiantil paraguaya Por Andrés Colmán Gutiérrez

Una serie de reportajes investigativos, con el título “Festín de rubros docentes en la UNA”, que empezó a publicarse en Última Hora el 8 de septiembre de 2015, reveló un amplio esquema de presunta corrupción, dirigido por el rector Froilán Peralta. Nadie hubiera esperado que aquella investigación periodística promovería la mayor movilización estudiantil en la historia reciente del Paraguay. Todavía no se apagaban los fuegos de una investigación periodística que había provocado el juicio político, la renuncia y el procesamiento del contralor Óscar Velázquez y de la subcontralora Nancy Torreblanca, cuando la reportera Rossana Escobar, con apoyo de otros colegas del equipo de investigación del diario Última Hora, de Paraguay, ya tenía lista una nueva serie de reportajes, esta vez sobre un esquema de presunta corrupción montado por el rector de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), Froilán Enrique Peralta. Antes de la publicación, Escobar buscó a Peralta y a las personas de su entorno afectadas por la investigación, para pedirles sus respectivas versiones al respecto. En un intento por desactivar la publicación, el rector dispuso que una de las principales involucradas, su secretaria Tatiana Cogliolo, una joven maestra parvularia que cobraba como profesora en la Facultad de Veterinaria, facturando 12,6 millones de guaraníes mensuales, siendo además pariente político del rector, renuncie a su cargo. Probablemente pensaba que al desvincularla del cargo la investigación periodística iba a perder sustento y quizás ni llegaría a publicarse, pero los reporteros sabían que el caso Tatiana era solamente la punta del ovillo de una serie de irregularidades.

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El martes 8 de septiembre, con título a cuatro columnas al pie de la portada, “Renuncia secretaria del rector de la UNA ante investigación de ÚH”, el diario inició la publicación de la serie “Festín de rubros docentes en la UNA”. El 9 de setiembre se publicaban dos páginas agregando otros casos: “Familiares de secretaria del rector cobran como profesoras fantasmas”. El reporte revelaba que Froilán, además de haber nombrado a su secretaria Tatiana como profesora de Veterinaria, también había dado rubros de docente a la mamá y una prima de esta, sin que las mismas tuvieran títulos universitarios. El jueves 10 hubo otras revelaciones: “Rector nombró hasta a la hermanita colegiala de su secretaria en la UNA”. Además, publicó un reporte que causó mucha indignación: los representantes estudiantiles ante el Consejo Directivo de la UNA, Rodolfo Antonio Brassel y José Enrique Osorio, tras ser requeridos por los periodistas de ÚH, decidieron llamarse a silencio. Ambos también habían sido denunciados por cobrar mensualmente millonarios rubros como docentes. Desde entonces, día tras día, se fueron dando a conocer más y más revelaciones sobre el nivel de podredumbre en el Rectorado de la UNA, sin que en principio se produzcan muchas reacciones, ni de las instituciones encargadas de investigar y actuar, ni tampoco de docentes y alumnos. Hasta que, casi una semana después, el lunes 14 de setiembre, a pocos días de una anunciada marcha nacional de estudiantes secundarios en reclamo de una mejor educación, la Fiscalía dispuso iniciar una investigación en el Rectorado de la UNA, en base a las publicaciones de ÚH. Ese mismo día, también la Contraloría anunciaba que empezaba una auditoría en el Rectorado, acerca de las mismas denuncias.

La primavera de los secundarios El viernes 18, la realización de la Marcha Nacional de Colegios Públicos y Privados (MNCPP) sorprendió gratamente por su alta participación y su muy buena organización. Cerca de 10.000 estudiantes, en su mayoría aún niños, niñas y adolescen-

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tes, partieron desde la plaza Italia de Asunción, hicieron una sentata simbólica frente a la sede del Ministerio de Educación, rechazaron las flores que les ofreció la ministra Marta Lafuente, pero obtuvieron el compromiso de una mesa de negociaciones, y siguieron caminando con sus banderas, carteles, gritos y cánticos, hasta la plaza de Armas, frente al Congreso Nacional, donde celebraron anticipadamente el inicio de la primavera y Día de la Juventud, reiterando su decisión de seguir movilizados en la lucha por una verdadera reforma educativa. Aunque la fiesta era de los secundarios, el tema de la revuelta en la UNA ya ocupó un fuerte foco de atención en la marcha. Los universitarios se congregaron en la plaza de la Democracia y marcharon desde allí hasta la plaza de Armas, para unirse con los secundarios. “¡Fuera Froilán!”, “No más seccionales en las facultades”, eran las principales consignas. Los estudiantes de la Facultad de Veterinaria UNA (donde Froilán había sido decano y lo seguía controlando como un feudo propio) denunciaron que varios docentes intentaron impedir que participaran de la marcha, al resolver tomarles exámenes repentinamente y exigirles presencia en las aulas, a la misma hora de la movilización. Tras la marcha, los universitarios se congregaron frente al edificio del Rectorado, en el Campus de San Lorenzo, en la tarde de ese jueves, en una larga asamblea con micrófono abierto que se prolongó hasta horas de la noche. Ya estaba decidido, aunque aún eran pocos, iban a comenzar una vigilia en ese lugar desde el lunes 21, esperando la reunión del Consejo Superior Universitario que debía realizarse el martes 22 para analizar el caso Froilán.

La desaparición de Froilán El domingo 20, el tema estalló en los programas periodísticos de televisión. Froilán Peralta eligió a qué programa ir, aunque varios lo habían convocado, y asistió al programa Cara o Cruz, conducido por Enrique Vargas Peña y Jorge Torres Romero, en Unicanal, pero una gran cantidad de estudiantes universitarios se congregó frente al local del medio con intenciones de “escracharlo”. Durante la entrevista en estudios, Froilán anunció que no pensaba renunciar, pero que iba a pedir permiso hasta que termine la investigación del Ministerio Público y la Contraloría.

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El programa periodístico AAM (Algo Anda Mal), que conduce Santiago González y un equipo de periodistas en Canal 13, puso un móvil en vivo en la calle, frente a Unicanal, y pudo registrar el momento en que el rector fue sacado del interior del edificio por una patrullera policial, avanzando a contramano, en medio del abucheo de los manifestantes. Esa fue la última vez que el rector de la UNA fue visto en público. El lunes 21, a la mañana, se instaló la asamblea permanente de los estudiantes frente al local del Rectorado, que en la práctica fue una toma simbólica por parte de los alumnos de su propia universidad. El número fue creciendo a medida que pasaban las horas y para la noche ya eran miles. Se iniciaba una jornada de vigilia memorable en vísperas de una apresurada reunión del Consejo Superior Universitario, convocada por el mismo Froilán para la mañana del martes, a fin de tratar su pedido de permiso al cargo. La consigna de los estudiantes pendía como una espada de Damocles sobre la anunciada reunión: “No al permiso, renuncia inmediata”.

Rehenes por un día El martes 22, el Campus de la UNA amaneció totalmente ocupado por los estudiantes, que seguían llegando como una marea humana incontenible. Los miembros del Consejo Superior Universitario -12 decanos de Facultades, 12 representantes docentes, 4 representantes de graduados no docentes y 8 representantes estudiantiles- se reunieron en medio de un clima de gran tensión, a puertas cerradas. El rector Froilán Peralta no asistió, solo hizo llegar su carta con su pedido de permiso. Los integrantes del Consejo decidieron aceptar el permiso, por 36 votos a favor y uno en contra (de Ricardo Meyer, decano de Arquitectura), lo cual encendió aún más la indignación de los estudiantes, que permanecían afuera y exigían la renuncia inmediata del rector. En una segunda sesión, los miembros del Consejo firmaron una resolución exigiendo a Froilán que renunciara al cargo y convocaron a una Asamblea Universitaria para el martes 29 de setiembre, en la cual analizarían la situación. Lo resuelto encrespó aún más los ánimos de los estudiantes, que decidieron bloquear todos los accesos al Rectorado y no permitir la salida de los miembros del Consejo, quienes quedaron como rehenes de los manifestantes

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durante cerca de 17 horas y recién pudieron retirarse en horas de la noche, con la mediación de un grupo de agentes de la Fiscalía.

La noche de las “come-documentos” Un hecho que precipitó la resolución del conflicto fue lo ocurrido en la noche del jueves 24, cuando los estudiantes sorprendieron a la jefa del Departamento de Talento Humano del Rectorado, María del Carmen Martínez, y a las funcionarias Leticia Isabel Deggeller Martínez y Luz Aquino, dentro del edificio del Rectorado, aparentemente destruyendo documentos y borrando archivos comprometedores. La acción de los estudiantes, que rodearon a una patrullera de la empresa de seguridad que prestaba servicios, permitió evitar que una de ellas se escapara con algunos papeles y las otras dos intentaron ocultarse bajo escritorios y toallas, pero fueron fotografiadas y filmadas por los estudiantes. El conflicto fue transmitido en vivo por canales de televisión durante largas horas, mientras los estudiantes exigían que representantes de la Fiscalía se hicieran presentes para intervenir en el hecho, pero la respuesta se dilató inexplicablemente por más de cuatro horas, instalándose una sensación de complicidad de parte del Ministerio Público. Un dato pintoresco es que las mujeres fueron acusadas por los estudiantes de haberse tragado varios papeles, con el propósito de destruir evidencias, lo cual les ganó el mote de “come-documentos.” Finalmente, las tres mujeres fueron detenidas y en su poder se encontraron algunos documentos que comprometían aún más al rector y a las personas de su entorno, incluyendo a dos de las mujeres involucradas, que resultaron ser parientes del mismo. El escándalo que produjo el incidente y la indignación que causó en la opinión pública fue un factor decisivo para que el Ministerio Público anunciara al mediodía la imputación de Froilán Peralta por inducción a un hecho punible. Poco después de las 15:00, uno de los hermanos de Froilán anunció que el rector de la UNA renunciaba a su cargo y se presentaba en la Fiscalía de Delitos Económicos para ponerse a disposición de la Justicia. El final de la primera etapa de la movilización dejó como saldo la renuncia

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obligada de 2 rectores, 3 vicerrectores, 6 decanos, 5 vicedecanos y unos 38 altos funcionarios, 43 funcionarios procesados y 5 en la cárcel.

Periodismo y sociedad Hasta los más agudos analistas de la realidad social y política sostienen que la dimensión que adquirió la protesta juvenil es “inesperada e inédita”, como lo califica el investigador Alfredo Boccia Paz. Las adhesiones de estudiantes de otras universidades, como los de la Universidad Católica, la Universidad Autónoma de Asunción, la Universidad Americana y varias del interior del país, además de sectores sociales, empresariales y grupos de artistas, han colocado a la revuelta estudiantil en el foco central de la vida del país, logrando que gran parte de la población estuviera pendiente de su desarrollo. La prolongada ausencia o desaparición mediática del rector -con permisode la UNA ha merecido burlas y críticas en las redes sociales en Internet, inspirando múltiples memes o caricaturas que se preguntan: “¿Dónde está Froilán?”, sugiriendo las más disparatadas probabilidades. Pero al mismo tiempo en que los acontecimientos marcaban un “despertar estudiantil” y abrían el debate sobre la corrupción y el control político autoritario que ha imperado en la universidad, planteando la necesidad de una reforma profunda del sistema educativo, por otra parte, lo ocurrido revalorizó la importancia del periodismo investigativo como herramienta para desnudar la corrupción y las injusticias, ejerciendo un rol de contralor del poder y favoreciendo la transparencia en favor de la institucionalidad democrática. Así como la serie de reportajes sobre los presuntos hechos de corrupción que afectaron al contralor Óscar Velázquez y la subcontralora Nancy Torreblanca lograron que por primera vez un trabajo de investigación periodística desencadenara un juicio político, la renuncia al cargo y el procesamiento de dos altos funcionarios estatales -con una importante movilización de sectores de la ciudadanía en las calles y en las redes sociales-, la serie sobre la corrupción en el Rectorado de la UNA fue la primera en motivar la más histórica movilización estudiantil, de amplia repercusión nacional.

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6 Articulación de la Educomunicación y el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia Latinoamericana

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Rosa Mollo Peruana y educadora con licenciatura en Educación mención en Ciencias Sociales, en la Universidad Peruana “Cayetano Heredia” – Lima, año 2005. Maestría en Tecnología Educativa, Universidad Femenina Sagrado Corazón, Lima, 2008. Doctorado en Ciencias de la Educación, especialista en Educomunicación (-2010). Con diplomados en formación de educadores populares, Universidad Antonio Ruiz de Montoya (2009). Diplomado en Educomunicación, Universidad Católica del Norte, Colombia (2000). Con experiencia laboral como directora de Estudios en I.E.P. “María Auxiliadora” – Huancayo (2015). Directora nombrada, por Concurso Público en “María Auxiliadora” – Lima, 2006/ 2014. En el 2016, consultora externa del Ámbito de la Comunicación Social del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora. Desde el 2013, es miembro del equipo coordinador del Proyecto Educomunicación CELAM-SIGNIS ALC-FMA.

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ARTICULACIÓN DE LA EDUCOMUNICACIÓN Y EL DESARROLLO INTEGRAL DE LA NIÑEZ Y LA ADOLESCENCIA LATINOAMERICANA Por Rosa Mollo

PROYECTO 1. Introducción El proyecto de ARTICULACIÓN DE LA EDUCOMUNICACIÓN Y EL DESARROLLO INTEGRAL Y SOLIDARIO DE LA NIÑEZ Y ADOLESCENCIA LATINOAMERICANA Y CARIBEÑA, CELAM - SIGNIS – INSTITUTO FMA, es el resultado de un tejido de redes comunicacionales entre tres grandes y prestigiosas instituciones internacionales abiertas a los avances y desafíos contemporáneos en el campo de la educación – comunicación – evangelización, que intuyen la fuerza vital de la nueva corriente metodológica de la educomunicación en la significatividad de la formación integral de niños y adolescentes en América Latina. El compromiso de encuentro, formación ciudadana, trabajo colaborativo e integrador, comunicación digital, transformación y encuentro vital con la multiplicidad de expresiones que la comunicación presenta en la pluralidad de espacios educativos formales y no formales, genera en el pensamiento de las instituciones, intuiciones sólidas que parten de la inquietud investigativa de lo que la educomunicación trae consigo hasta el reconocimiento de la praxis educomunicativa en los países de América Latina y la posibilidad de generar nuevas redes de proximidad desde la lógica de los procesos, que supera la concepción instrumental de la comunicación, para concebirla y evidenciarla como cualidad intrínseca del hombre como ser de relación y de comunicación.

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2. Finalidad esencial y metas específicas La finalidad esencial que persigue este ambicioso proyecto es la de articular los procesos, énfasis de interlocución educomunicativa y ejes transversales de la educomunicación en el desarrollo integral y solidario de la niñez y adolescencia en América Latina y el Caribe, con intencionalidad en el protagonismo de la comunidad, abierta al diálogo crítico y constructivo con los nuevos escenarios socioculturales, tecnológicos y trascendentes generando ecosistemas comunicativos dinámicos y democráticos al servicio del bien común. Esta finalidad se operativiza dentro del proyecto con metas procesuales que van a generar ecosistemas comunicacionales significativos en la variedad de propuestas educomunicacionales, abiertas, flexibles y significativas: - Actualizar la reflexión sobre los conceptos, principios, filosofías, y metodologías aplicadas a la educomunicación, desde sus orígenes hasta la actualidad, para ello nos acercamos a los teóricos de la educomunicación en el ámbito latinoamericano mediante entrevistas e historias de vida. - Fortalecer los procesos, prácticas y experiencias de educomunicación en colegios, comunidades de base, parroquias y diócesis. A partir de la recolección de experiencias educomunicativas de significancia en la sociedad. - Asumir la educomunicación como estrategia metodológica abierta e interdisciplinar en el proceso de la nueva evangelización, como renovado ámbito de encuentro de Jesucristo con los niños y adolescentes más necesitados. Desarrollando énfasis del diálogo con lo trascendente que forma y transforma los procesos comunicativos en los espacios educativos en donde se desarrolla la experiencia. - Construcción de un portal para implementar programas de educomunicación en armonía con el desarrollo de las tecnologías de información y comunicación, procesos comunicacionales, habilidades sociales, que presentamos para su navegación y enriquecimiento personal, y que luego servirá como plataforma formativa para experiencias educomunicativas con educadores, agentes pastorales y comunicadores. - Producción de documentos que sistematicen la experiencia investigativa y de praxis educomunicacional, desde la formación de ecosistemas comunicacionales, énfasis de interlocución y ejes transversales educomunicativos, así como la lectura analítica de prácticas en América Latina y el Caribe y princi-

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pios metodológicos que orienten la praxis de la misión desde el pensamiento crítico, la experiencia colaborativa y transformadora, la escucha y el diálogo creativo entre sociedad, cultura, comunicación y nuevos medios. 3. Presentación del portal: El portal que presentamos será la plataforma formativa significativa y nuclear en la propuesta formativa que desarrollaremos próximamente: En ella se encierra el producto del quehacer investigativo del equipo coordinador, con entrevistas inéditas a los teóricos e investigadores de la educomunicación, argumentos para el debate, experiencias educomunicativas que seguirán el proceso de construcción y enriquecimiento de la plataforma. No es, por tanto, - solo un instrumento de comunicación sino un espacio de encuentro en el que se interactúa de forma abierta, socializadora y con el firme propósito de formar animadores, comunicadores, educadores. Este portal de construcción colaborativo se ubica en la óptica del cambio, de la transformación, de respuesta a las necesidades de la periferia en la que se encuentran los niños y adolescentes vulnerables de América Latina y el Caribe y en la que los animadores, educadores, comunicadores, desarrollan su acción educomunicativa. La experiencia en sí misma con los tres aliados estratégicos: SIGNIS, CELAM y FMA, demuestran que sí es posible transformar la mirada desde el empeño consciente de la construcción común que requiere valorar al otro y apostar por el trabajo compartido que fortalece la acción comunicativa elevando la mirada más allá de la utilización de los medios hacia una propuesta que evidencia y prioriza la integralidad de la experiencia comunicativa en todo espacio educativo.

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Parte del equipo organizador y voluntarios del V COMLAC.

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7 El arte de transformar. Herramientas para el cambio social

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Mary Ann Lynch Solís Máster en Ciencias Sociales con énfasis en Comunicación, posee un posgrado en Comunicación Social con mención en Comunicación para la Pastoral, es licenciada en Ciencias de la Educación, especialista en Comunicación y Educación. Además, es productora investigadora sobre comunicación y género, analista periodística para temas de coyuntura política regional, pueblos indígenas y género. Ha desarrollado formación y capacitación formal y no formal, educación a distancia; formación y capacitación en comunicación y género, formadora en jóvenes y TIC’s. Mary Ann ha realizado acciones interinstitucionales y experiencia en cooperación a nivel local, nacional e internacional. Trabaja desde hace más de 15 años en procesos de comunicación y cultura en América Latina. Actualmente es CEO de la Asociación Cultural D1, que desarrolla formación de liderazgos juveniles en zonas vulnerables del Perú, usando las artes como herramienta para la transformación social.

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El Arte de transformar: El uso de las artes como herramienta para la transformación social. Por Mary Ann Lynch Solís

“La cultura es el fundamento necesario para un desarrollo auténtico”, UNESCO.

La cultura, manifestada en las diversas formas de las artes, (artes plásticos, danza, circo, canto, teatro, música, etc.) está vinculada directamente al desarrollo económico, social e individual. Desde ese concepto, D1 Asociación Cultura, ha creado un modelo formativo centrado en la persona, usando las artes como herramienta de transformación social. ¿Es posible, entonces, transformar realidades a través del arte y la cultura? Sí, sí es posible si miramos a las personas. El contexto de América Latina y el Caribe, en particular el sector juvenil, que cuenta con más de ciento sesenta millones de jóvenes que habitan el continente, están siendo mirados como el eje principal de una de las problemáticas que actualmente se mantiene en la región. Sin embargo, constituyen, a la vez, el eje central de las nuevas estrategias de desarrollo, basadas en una clara apuesta por la inversión en capital humano, como clave para ganar competitividad y recuperar el crecimiento económico estable. Las Naciones Unidas han señalado claramente al presentar los Objetivos de Desarrollo Sostenible que: “La participación de las juventudes desde su diversidad representa uno de los mayores retos para la gobernabilidad democrá-

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tica en América Latina, a su vez que constituye una magnífica oportunidad para que los Estados implementen los Objetivos de Desarrollo de Sostenible-ODS.”1 Al hablar de juventud debemos tener en cuenta su diversidad, que es el vivo reflejo de las sociedades a las que pertenecen, con sus diferencias étnicas, sociales, culturales y económicas. De hecho, los jóvenes de la región cuentan con mayores recursos educacionales y de comunicación que las generaciones precedentes. Si bien la incidencia de la pobreza y la indigencia entre los jóvenes de 15 a 29 años en América Latina -30,3% y 10,1%, respectivamente- es menor que la del conjunto de la población -31,8% en el caso de la pobreza y 11,6% en el de la indigencia-, los datos relativos a quienes tienen entre 15 y 19 años revelan una relación inversa. Los jóvenes de 15 a 19 años son, junto a los menores de 15 años, los grupos más vulnerables a la pobreza y la indigencia en América Latina (CEPAL, 2011a). Para la Asociación Cultural D1 es clave generar oportunidades que permitan a la juventud peruana contar con plataformas culturales, como espacios protectores y de contención, contribuyendo a la expansión de las capacidades de los jóvenes en situación de vulnerabilidad, al fortalecimiento del tejido social y a prevenir la reproducción de la violencia y el delito. Estas plataformas encaminan a fortalecer la familia, retomar y reinsertar a los miembros del proyecto al sistema escolar, y a mejorar la relación con su comunidad. La convivencia es una condición necesaria para lograr el desarrollo humano. La pobreza, falta de acceso a la educación, salud y bienestar, nos pueden llevar a un incremento en términos de delincuencia, pandillismo, drogas o embarazos no deseados en adolescentes. Los impactos de las situaciones de riesgo que enfrentan los adolescentes y jóvenes en Perú afectan las libertades y garantías de las personas, repercuten en la confianza interpersonal y, finalmente, atacan y fragmentan el tejido social. El uso de las artes en sí mismas, nos inspira naturalmente a crear plataformas culturales inclusivas, dialógicas, donde las diferencias culturales, sociales, de género y económicas no existen. Existen sí los valores que rescatan al ser humano en toda su dimensión de valor, la interculturalidad, el trabajo en equipo, la solidaridad con ese otro que es uno mismo. En ese contexto, en D1 tenemos como finalidad y compromiso promover la integración y la transformación social en el Perú, haciendo uso de las artes como herramienta de cambio y formación de liderazgos positivos para la convivencia y el diálogo. D1 fue fundada en el 2005 en Lima, Perú, por la prestigio1 Sitio web Naciones Unidashttp://www.undp.org/content/undp/es/home/blog/2016/2/3/Participaci-n-juvenil-clave-para-implementaci-n-de-los-ODS-Aleida-Patarroyo.html

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sa bailarina peruana Vania Masías, con el objetivo de formar jóvenes líderes en sectores marginales de Perú. La metodología desarrollada coloca a la danza, principalmente la danza urbana, no sólo como un fin, sino como herramienta de expresión y desarrollo de habilidades sociales para los jóvenes, fortaleciendo los liderazgos y empoderando a jóvenes en situación vulnerable. Desarrollamos diferentes líneas de acción desde los enfoques de educomunicación, prevención y resiliencia, interculturalidad. En estos once años hemos formado directamente a más de 7.000 jóvenes por año, que participan de los diferentes Proyectos y Espacios de Arte y Cultura Urbana, desarrollando una estrategia de inclusión, integración y transformación social, usando las artes como herramienta de cambio y construcción de ciudadanía.

Nuestra filosofía Formar jóvenes líderes para el cambio y la integración social; líderes que interpretan la realidad local y nacional con y desde una mirada intercultural para el diálogo y con una apuesta política de transformación social en nuestros países.

¿Cómo lo hacemos? Nuestra metodología de intervención es multidisciplinaria, y está centrada en el desarrollo integral de la persona, buscando el equilibrio entre la formación técnica y humana. Cuenta con dos pilares principales: la danza urbana – DU (desarrollando talleres de hip hop y break dance) y el Acompañamiento Comunitario a través de las Artes Expresivas (ACAE). En esta metodología confluyen profesores, psicólogos, talleristas y educadores, que de manera sostenida brindan contención y formación a los beneficiarios. En el Perú, la Asociación Cultural D1 es una de las organizaciones más reconocidas en el uso del arte urbano para la generación de cambios a nivel personal y social. Es así que, a partir del aprendizaje de movimientos básicos y especializados tanto a nivel individual como grupal, se promueven además el ritmo, la musicalidad, la memoria y la coordinación, la internalización de valores como la disciplina, el trabajo en equipo, la autoestima, la tolerancia y el respeto.

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Por otro lado, las artes expresivas (música, poesía, canto, improvisación, clown, etc.) aportan una forma diferente de intervención respecto del monitoreo y el acompañamiento psicológico y son complementarios a estos. Esta forma de intervención, desde el aprendizaje vivencial, busca salidas y caminos a los conflictos que van surgiendo, a través del juego, las artes y la imaginación. La intención es que surja una interrogante en el joven, una reflexión para que luego sea integrada a su experiencia y a su proceso de maduración. La articulación de ambos pilares aporta un enfoque transformador en los jóvenes tanto a nivel individual (personal), como a nivel grupal y social. Nuestra intervención está basada en tres niveles: 1. Proyectos culturales: son programas con grupos cerrados seleccionados por convocatoria, intervenimos desde la sensibilización y acceso a oportunidades para el desarrollo integral de adolescentes y jóvenes. 2. Espacios de Arte y Cultura Urbana: estos son libres y gratuitos y no se hace convocatoria, ya que el grupo base del primer nivel es el que funciona como modelo y acompaña el proceso de los nuevos beneficiarios. 3. Programa de Formación Integral: es el máximo nivel de formación de liderazgo en Ángeles D1 convocado a nivel nacional, mediante el cual se brindan becas gratuitas por una duración de 3 años a 60 jóvenes que provienen en la mayoría de casos del primer y segundo nivel.

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El modelo pedagógico de la intervención

En este modelo pedagógico se potencian las competencias como: liderazgo, trabajo en equipo, capacidad para resolver problemas, pensamiento crítico, aprendizaje autónomo, emprendimiento e innovación, autoconocimiento, etc. Este modelo se convierte en un círculo virtuoso donde tres componentes se relevan para lograr el impacto deseado en la transformación personal y social:

Nuestro impacto: •

El 90% de los jóvenes participantes provienen de hogares disfuncionales.

Los espacios y proyectos culturales forman a más de 7.000 jóvenes al año. Se estima que, a la fecha, se ha tenido un impacto muy positivo en más de 170.000 personas de forma directa.

Alrededor de 20 jóvenes líderes han emprendido y replicado nuevos proyectos personales generando impacto en otros jóvenes de los distritos de Lima.

Cinco exalumnos de Ángeles D1 destacando en el exterior: Roni Flores, campeón del BC One de Red Bull 2013, cuya semifinal fue en México; Luis Carrera, del BC One de Red Bull 2012, cuya semifinal fue en Brasil, hoy está entre los ocho mejores del mundo en Breakin en el último campeonato en Taiwán, por vez primera un peruano ingresa a este top; Pedro Ibáñez, ganador de Medalla de Oro en Campeonato Mundial de Brasil; Michael Grijalva, Campeón Mundial de House en Austria y hoy Campeón Latinoamericano del Festival Just Debout en Brasil; además, en calidad de profesor invitado dictando clases maestras en Argentina, Colombia, Chile, Brasil, etc., Giancarlo Cano es parte de la CIA de Danza en Helsinki, Finlandia, y profesor de hip hop de la misma.

85% de los egresados de la línea de acción “Ángeles D1” se integran a actividades laborales en las demás unidades de negocio de la Asociación D1.

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80% de los egresados de la línea de acción “Ángeles D1” han sido reinsertados social y laboralmente, dejando de lado las pandillas o situación de calle.

100% de los jóvenes participantes están insertados dentro del sistema educativo.

Los espacios y proyectos son una plataforma cultural de convivencia democrática que protegen de manera efectiva, sostenible y alineada a los derechos humanos, la integridad física y material de los jóvenes.

El 98% de mujeres jóvenes desde su ingreso a los programas no se han embarazado.

Se promueve la equidad de género al tener proporciones iguales de mujeres y hombres.

El 75% de los jóvenes han adquirido recursos y mayor capacidad para enfrentar la vida y sus problemáticas (resiliencia).

D1, un modo de hacer y construir ciudadanía Nuestra mirada está colocada en seguir formando líderes de cambio que permitan generar oportunidades para población en situación vulnerable y que estos, a su vez, se conviertan en ciudadanos democráticos, que busquen consensos, desarrollen estrategias para el diálogo y que, a partir de nuestra identidad, nuestra cultura, reconozcamos que somos parte de un lugar, somos tierra y somos luz para el mundo. El arte nos lo permite, la cultura nos lo demanda y las personas lo hacemos posible.

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Foto: Catalino Gonzรกlez

8 Espiritualidad y comunicaciรณn

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Jaime Coiro Diácono permanente chileno. Periodista (Pont. Universidad Católica de Chile) y magister en Ciencia Política (Universidad de Chile). Se desempeñó profesionalmente en radios Nuevo Mundo, Bío Bío y durante más de 10 años en radio Chilena. Ha sido, además, profesor en facultades de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile y otras casas de estudios superiores. Desde el año 2002 dirige la Oficina de Comunicaciones y Prensa de la Conferencia Episcopal de Chile. En 2011 fue nombrado portavoz de dicha institución y en 2015, secretario general adjunto. Fue, además, desde 2004 hasta 2015, director del Área Pastoral de Comunicaciones del Episcopado chileno. Por su experiencia en la comunicación eclesial ha participado como formador y expositor en diversos encuentros internacionales organizados por el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y por el Consejo Episcopal Latinoamericano.

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Espiritualidad de la comunicación Por Jaime Coiro

Estas líneas pretenden suscitar en comunicadores algunas interpelaciones sobre el fondo y trasfondo de la identidad de nuestra vida espiritual. No es esto un esquema de retiro, ni pistas para lectura orante, ni mucho menos una propuesta de itinerario espiritual. Presento, con mucha humildad, un elenco de elementos a partir de mi historia personal y de mis continuos aprendizajes en el camino construido con y al servicio de comunicadores en la Iglesia Católica que peregrina en Chile. 1. La experiencia de encuentro con Jesucristo. Ella ha constituido la centralidad de mi vida espiritual. Reconozco que lo he descubierto como experiencia constitutiva de mi ser solo en el último tiempo. Por muchos años lo oí, lo acepté, lo repetí y lo enseñé, lo leí, escribí y cité. Quizá, la última vez que expresé aquello sin que rozara mi vida (es decir, lo informé sin comunicarlo) fue admirando la cita que el papa Benedicto XVI hizo de una encíclica suya en el discurso inaugural de la V Conferencia en Aparecida: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (DCE 1). Entre varias interrogantes no fáciles que me suscitó la V Conferencia, Aparecida me llevó a preguntarme cómo comencé yo a ser cristiano. Me llevó a hacer memoria agradecida de mis padres y abuelos, de mis educadores y amigos. Pero también a descubrir que ya era hora de comenzar de nuevo. “A todos nos toca recomenzar desde Cristo” (DA 12). Hoy, a casi 10 años de Aparecida, el ejercicio de discipulado que significa dejarse convertir por el Evangelio ha ido develando un horizonte novedoso en mi vida. La única orientación decisiva que he podido intuir es que soy pere-

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grino en la conversión, que cada día enriquece al anterior en la medida que reconozco mis límites y descubro, con humildad, con la necesaria autocrítica, que el Reino de Dios no es noticia cerrada, sino en desarrollo. 2. La resituación de la fe en la vida. No solo se trata de resituar la evangelización, que bastante bien resituada la dejó el papa Pablo VI en esa inagotable fuente, todavía inexplorada y desconocida en algunos ámbitos, que es Evangelii nuntiandi. He transitado, como probablemente muchos de ustedes, por diversos estadios en la comprensión de la fe. Y he interactuado con personas y grupos que han vivido y viven estos diversos estadios. Hay quienes dicen comprender la fe de una manera, la presentan de otra y la viven de un tercer modo. Transitan desde el extremo de los dogmas y las normas hasta el extremo de la acomodación individualista y mercantil. La comunicación me ha ayudado a resituar la fe, entendiéndola más allá del don y asumiéndola como relación1. Sabios escritos y relatos del obispo Juan Luis Ysern me ayudaron a dar esos pasos. La oración es relación. Cada sacramento es relación porque en la Gracia Dios nos hace “revelación obsequiosa de sí mismo”2, en palabras de don Juan Luis. La vida comunitaria es relación. La promoción humana integral y la solidaridad con las personas en situación de pobreza y exclusión no aparecen, entonces, como una “consecuencia” de la fe, sino como parte de su esencia, que es relacional, que es caritas y veritas, que es Dios-Amor en medio nuestro. Tal como el discipulado y la misión, la fe y la justicia son dos caras de una misma medalla. Esta resituación de la fe hace posible que un cristiano descubra como un regalo a las personas no creyentes. Esta resituación de la fe hace posible que un padre y una madre acompañen el discernimiento en libertad de la opción creyente o no creyente de sus hijos. Esta resituación de la fe hace posible comunicar a Cristo como Verdad que nos hace libres, no como única dirección obligada a la que debiéramos forzar a otros para alcanzar la felicidad.

1 He podido profundizar en este aprendizaje en diversos artículos y reflexiones. Algunos de ellos están disponibles en blogspot.jaimecoiro.com. 2 Ysern, Juan Luis, Marco Doctrinal Pastoral de la Comunicación, pp. 4-8. Disponible en www. iglesia.cl/comunicaciones.

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3. La resituación de la Iglesia. La reciente conmemoración de los 50 años del Concilio Vaticano II nos permitió comprobar una alarmante realidad: de esa gran noticia que ha sido el Concilio hay muchos en la Iglesia que todavía no se enteran. Más allá de las legítimas perspectivas eclesiológicas desde las cuales se ha plasmado, o no, el Concilio en América Latina, quisiera profundizar en la espiritualidad eclesial que sirve de contexto a la comunicación. Tan ocupados en oponer la Iglesia comunidad a la Iglesia jerárquica, quizá no nos dimos cuenta que el autoritarismo que distorsiona la realidad jerárquica de la Iglesia también hizo su tienda en la vida comunitaria, y buena parte de nuestra espiritualidad se dejó permear por un verticalismo y un culto al poder, desplazando la vocación original de las primeras comunidades cristianas, testigos del Resucitado en quienes resplandecía el Espíritu Santo en la comunión y en el servicio. Como en la sociedad, también en la Iglesia, la burocracia es el síntoma de este trastorno, en que cargos y roles predominan por sobre la relación, con las nefastas consecuencias que conocemos. Entre ellas, situaciones especialmente límites para quienes servimos en la comunicación. No es fácil ser testigos de la relevancia relacional desde un statu quo mantenido a cualquier costo, de la verticalidad como criterio de legitimidad y del conducto regular como dique de contención de cualquier cambio. Más crítica ha sido la encrucijada de los comunicadores que nos hemos visto estremecidos e involucrados en ese crimen relacional con irreparable daño comunicativo que constituye el abuso a personas vulnerables perpetrado desde roles de poder en la Iglesia. “Cuando la Iglesia define la comunicación y se aproxima a ella abandonando el horizonte relacional, es decir, del encuentro con el legítimo otro, entonces quedamos a merced de un elenco de perversiones: la comunión se entiende como uniformidad, la obediencia degenera en adulación, la crítica se esconde y se traslada al cuchicheo clandestino de pasillo. Estas perversiones se entremezclan, porque el mismo que critica a escondidas adula en privado y en público. Y también derivan en serios trastornos comunicativos como el silencio inhibidor y cómplice, el rumor, las filtraciones, la falta de transparencia y de flujos regulados de comunicación. Entonces, el pluralismo deja de ser sano y nos parece amenaza. Y los medios de comunicación se vuelven nuestros enemigos. El púlpito se convierte en trinchera y el pastor en un inspector de lo público. LA VERDAD que profesamos asfixia y hunde a la verdad que construimos junto a otros, en vez de iluminarla.”3. 3 COMUNICACIÓN, PROXIMIDAD Y ENCUENTRO. Mirada a la comunicación en la Iglesia desde Evangelii gaudium. Reflexión en Foro “La dimensión social del Evangelio”, Facultad Teología PARAGUAY 2016

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4. Una mística comunicativa desde la proximidad (samaritanidad), seamos francos. Hoy la primera aproximación de la Iglesia hacia lo comunicativo es marcadamente instrumental. Lo relacional se reduce a contexto y a discurso. Rara vez lo relacional define la gestión de comunicaciones. No hay ámbitos vedados para los tentáculos del individualismo consumista y los excesos de la sociedad mercantil, en que las personas no valen por sí mismas y donde no hay espacio al regalo ni a la gratuidad ni, por lo tanto, tampoco a Dios que es puro amor y pura gratuidad. La vorágine del desarrollo tecnológico y la hiperespecialización han complejizado el asunto. La Iglesia debiera resistirse con fuerza al enfoque gerencial que recluta profesionales y expertos más que personas. Urge volver la mirada al mar de Galilea, al estilo de Jesús convocando a sus primeros discípulos. En equipos de Comunicaciones orientados hacia el dominio puramente técnico y la consultoría experta, ya es difícil valorar la relación. ¡Qué decir de la mística! Hoy la palabra mística la hemos regalado a los charlatanes de la autoayuda. En cuatro frases robóticas y científicamente probadas te dirán cómo llenar de éxito tu vida y de mística, tu emprendimiento. La espiritualidad relacional, en cambio, se funda en el reconocimiento de la legitimidad del otro, de su dignidad y del bien que hay en él. 5. Parece necesario poner la atención en esta debilidad: hemos esquivado la autocrítica sobre el ejercicio del poder y la autoridad en la Iglesia. En su primer mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, “Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro”, el papa Francisco se ha preguntado: “¿Qué significa encontrar una persona según el Evangelio? ¿Es posible, aun a pesar de nuestros límites y pecados, estar verdaderamente cerca los unos de los otros?” Y para ayudar a entender la comunicación en términos de proximidad ha propuesto como respuesta la parábola del Buen Samaritano. El año de la misericordia nos ha propuesto la escena del padre misericordioso, también conocida como la del “hijo pródigo” para alimentar nuestra conciencia de seres infinitamente amados, acogidos y perdonados. 6. Resituación de la diaconía en proximidad, sanación y reparación. Otra de las conversiones que experimenté en Aparecida ha sido el Diaconado. UC, 30 de abril de 2014. http://jaimecoiro.blogspot.cl/2014/04/comunicacion-proximidad-yencuentro.html

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Llegué hasta el santuario de Nuestra Señora Aparecida, lejos de cualquier posibilidad de un discernimiento vocacional. Pero salí especialmente entusiasmado con la espiritualidad diaconal (que es tarea de todos en la Iglesia, no solo de diáconos), con la diaconía de la cultura y especialmente con algunas diaconías ambientales que pude conocer el continente. En el ministerio diaconal, muy relevante ha sido para mí poder regalar tiempo a las personas que llegan a los santuarios pidiendo una bendición, una oración, ser escuchados. Esa escuela de gratitud, de piedad popular, de dolor y de esperanza, me ha permitido apreciar con ojos nuevos la vida espiritual y la opción creyente. También he podido resituar mis opciones y prioridades, procurando nunca desatender el nido vital, la familia. Esto también es camino, hay que cuidar el espacio familiar. Cuántas familias pierden su centro por dedicarse a la pastoral. Para los comunicadores sin horarios y sin feriados este es un desafío no solo doméstico o laboral, primero espiritual en el discernimiento de opciones. En el servicio a los demás, a los más necesitados, he descubierto el clamor que nos formulan a la Iglesia. Que no es mucho, apenas un mínimo. Una mínima empatía. Esa pareciera ser la necesidad más urgente para la espiritualidad comunicativa. Eso necesitan reconocer en los rostros, voces y actitudes católicas los hombres y mujeres de este tiempo. Ante todo, esperan de la Iglesia una expresión de cercanía hacia el dolor humano. No en comunicados ni en ocasiones de excepción o de emergencia. La esperan como conducta permanente. Lo mismo esperan los medios de comunicación de una Iglesia interpelada por sus errores y omisiones en asuntos cotidianos y sencillos, pero también en graves escándalos que, al menos en Chile, nos siguen y seguirán teniendo en vitrina por un buen tiempo, y ante los cuales parecemos no aprender lo suficiente. Una mínima empatía. En lenguaje de Francisco, comunicación entendida en términos de proximidad. Una Iglesia próxima, samaritana, empática, sanadora y reparadora. Esa es la buena noticia que ha de remecer nuestro espíritu. Iglesia que escucha, anuncia y sirve, con la humildad de Cristo servidor. Iglesia madre, generosa en misericordia, que no demora en perdonar ni en pedir perdón. Iglesia pobre y para los pobres. Iglesia discípula y misionera, siempre en salida, en frontera y en periferia. Somos Iglesia diaconal, todos en ella llamados a servir. Permítanme concluir con parte de mi acción de gracias tras recibir el orden diaconal: “Sabemos, Señor, que el desafío es grande. Pero también sabemos

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que lo que muchas personas esperan de nosotros, y de toda la Iglesia, es tan pequeño y sencillo... Una mirada cercana, una sonrisa, una acogida cordial, una mano amiga, un hombro, un consuelo, una puerta abierta, una palabra de misericordia. Con tu ayuda queremos darnos y dar el máximo. Con tu ayuda hemos de ofrecer esos mínimos gestos que esperan de la Iglesia y en los que probablemente estamos en deuda”.

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La familia Bogado – Benítez, durante la ceremonia religiosa oficiada en el marco del V COMLAC.

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Carmita Coronado Comunicadora. Licenciatura en la Universidad Central del Ecuador, Escuela de Comunicación Social. Magister en Investigación y Docencia de la Comunicación. Fundadora Directora de CEFOCINE, Centro de Formación Cinematográfica para Niños, una experiencia de casi 30 años. Docente en la carrera de Comunicación Social de la Universidad Politécnica Salesiana, Quito, Ecuador. Diplomática en Catequética. Miembro del Equipo de Asesores del CELAM, Consejo del Episcopado Latinoamericano en el área de Catequesis desde 2011. Miembro de las Organizaciones Católicas de Comunicación desde 1987, cuando el Secretariado para AL se instala en Quito.

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La teología hermeneútica y su aporte a la acción comunicativa del ser humano Por MSc. Carmita Coronado

Introducción “Ser humano es actuar reflexivamente, decidir deliberadamente, comprender inteligentemente, experimentar plenamente” (Tracy, 1997). Las relaciones humanas se dan en un permanente intercambio de palabras, signos, símbolos que posibilitan la experiencia de la comunicación; lastimosamente, no siempre se puede hablar de esta experiencia porque en ella intervienen otras acciones, como por ejemplo: la decodificación, la codificación, los puntos de encuentro en ideas, las creencias, la comprensión y la interpretación, que si no se los tiene presentes tanto el hablante -emisor- como el oyente -perceptor- pueden quedar con una sensación de confusión y, de pronto, de incomunicación. Los acontecimientos, sean personales como sociales, particulares o universales, necesitan ser comprendidos e interpretados, es ahí cuando surgen algunos interrogantes: ¿Cómo podemos interpretar adecuadamente cualquier acontecimiento si nos olvidamos del contexto? ¿Qué clase de análisis implicarían los signos, los símbolos de ese suceso humano? ¿Cómo debemos interpretar los textos? ¿Quién podría interpretar adecuadamente las individualidades? Y como estas, otras preguntas que nos llevan a escarbar lo profundo de la realidad humana.

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Los acontecimientos, textos, símbolos, movimientos, individuos y rituales se multiplican. Y por debajo y dentro de ellos yacen aquellos discursos, estructuras y mentalidades que debemos examinar; la mayor parte de las veces las interpretaciones importan, sobre todo para el creyente. Nos damos cuenta de que para comprender necesitamos interpretar el propio proceso de comprensión como interpretación; ya entre los griegos sintieron la necesidad de reflexionar sobre el propio proceso de interpretación a fin de poder comprender, la misma inquietud ha ocupado a los pensadores desde el siglo XVII hasta hoy.

La hermenéutica Si la hermenéutica es el acto de comprender e interpretar, se puede decir que es un ejercicio tan antiguo como el mismo hombre: el ser humano es un hermeneuta. Los mitos, símbolos, arte, sueños religiosos, utopías son intentos de interpretación. Sus orígenes están en el mundo de lo sagrado, del mito. Hermes es el dios mensajero que cumple la función de mediador entre los dioses y los seres humanos mortales, a los que transmite sus mensajes y descifra, traduce su sentido. Recordemos algunos hitos de la hermenéutica moderna: FRIEDRICH SCHLEIERMACHER (1768-1834): para este autor, la hermenéutica es la doctrina de la comprensión en las diferentes formas de comunicación de los seres humanos entre sí; pueden comunicarse y comprenderse siendo el discurso “la mediación para la solidaridad del pensamiento”. WILHELM DILTEY (1813-1911): entiende a la hermenéutica como una interpretación basada en un previo conocimiento de los datos históricos, filosóficos de la realidad que se trata de comprender. La base de su hermenéutica es la psicología, disciplina fundamental de las ciencias del espíritu. MARTIN HEIDEGGER (1889-1976): su hermenéutica está centrada en la dimensión ontológico-histórica. La existencia humana se convierte en el punto de partida y la meta de toda comprensión. Se centra en el sentido del ser. “El sentido es aquello en lo que se sostiene la inteligibilidad”. HANS-GEORG GADAMER (1900-2002): concibe a la hermenéutica como acontecer histórico, acontecer de la tradición mediada por el lenguaje, como acontecimiento lingüístico de la tradición. El lenguaje es el medio y el

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hilo conductor de la experiencia hermenéutica, de ahí la importancia concedida al diálogo y al consenso. El lenguaje es el medio a través del que se logra el acuerdo entre los interlocutores y el consenso sobre el tema del que se habla. Tras este recorrido, la diferencia de la hermenéutica clásica cuyo fundamento y justificación radican en la necesidad psicológica, individual y colectiva de integración comprensiva con un corpus de verdades y creencias, que conforman la tradición cultural, la hermenéutica contemporánea tiene su origen en el descubrimiento de la radicalidad ontológica de la interpretación y del lenguaje; mientras que para la época clásica, la hermenéutica es un complemento técnico en el proceso de búsqueda de la verdad, para la época moderna la interpretación es un destino: el lugar en el que se constituye la verdad posible (parcial o episódica), dado que el hombre y el mundo son, desde el punto de vista de las ciencias de la cultura, conjuntos significativos, formas simbólicas o urdimbres de sentido en los que coinciden interpretación y lenguaje. El hombre y el mundo se constituyen como tales en y por el lenguaje, que no hay nada que no se dé en una urdimbre de sentido que funda y sostiene la realidad hasta el punto de que llegar a ser es llegar a la palabra, a la imagen, o más adecuadamente, al relato -mytho- constitutivo; que lo real por lo tanto, se realiza en el lenguaje: es ya interpretación que tolera o exige un acceso hermenéutico. El mundo aparece entonces, efectivamente, como mundo interpretado (Rilke) y el hombre como signo y diálogo. La confrontación de hombre y mundo toma forma de aventura hermenéutica, de interpretación y comprensión; no son indiferentes a las observaciones y a los hechos, estas se afirman en los hechos aceptando previamente que estos se estructuran sobre una interpretación subyacente, practican la observación y se remiten a la experiencia asumiendo tanto la una como la otra bajo las directrices de un ser-sentido lenguaje constitutivo y fundante. Y entonces la pregunta de dónde se producen los hechos nos lleva a ubicarnos en un mundo de vivencias, creencias, a distintas tradiciones, prácticas variadas que se acogen bajo la forma de cultura. La conciencia de pertenecer a distintas tradiciones, (Gadamer), formas de vida (Wittgenstein), mundo (Heidegger), la conciencia y la experiencia de inserción -necesaria y constitutivaen diferentes universos de sentido, es la disposición previa para el ejercicio hermenéutico.4 4 Diccionario de Hermenéutica, Bilbao: Universidad de Deusto, 2006, pp- 20-22.

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La teología hermenéutica La teología es siempre una empresa hermenéutica, al menos en el sentido que es una interpretación actual del acontecimiento Cristo, a partir de los diversos lenguajes de la fe que Él ha suscitado, sin que se pueda absolutizar ninguno, ni siquiera el del Nuevo Testamento. Jesús es el señor de todos los tiempos y nosotros debemos reformular lo que se manifestó en Jesús de Nazaret haciendo referencia a nuestra experiencia actual del hombre y del mundo.5 A partir de Karl Barth, la teología es una hermenéutica que se esfuerza por hacer que la palabra de Dios hable a nuestro tiempo. Es así que, el hermeneuta teólogo intenta actualizar el sentido del acontecimiento pasado para el hombre de hoy; se evidencia -como dice Geffré- el paso del saber a la interpretación como consecuencia del desplazamiento de las estructuras de credibilidad del hombre moderno. Esto significa que las condiciones históricas de la fe y, por tanto, del discurso teológico han cambiado profundamente; de este modo se evidencia el conflicto entre autoridad de la fe y la autoridad de la razón. Si muchos discursos eclesiásticos han perdido significación para no pocos de nuestros contemporáneos, no es solamente a causa de la indiferencia religiosa o de la relajación de las costumbres, sino como consecuencia de un sentimiento más vivo: del divorcio entre la fe cristiana y los nuevos estados de conciencia de la humanidad.6 Las teologías autoritarias como las teologías de la palabra de Dios en sentido barhiano o las teologías católicas como las de la escuela romana, no corresponden ya al régimen moderno del espíritu. Al igual que en otras épocas de la historia, la teología moderna no puede renunciar a mediatizar las relaciones entre la razón y la fe. ¿Qué consecuencias ha traído este desplazamiento? En primer lugar, la Escritura como testimonio de los acontecimientos históricos que han sido comunicados por una comunidad que da la posibilidad de tradición; por eso, la lectura de la Escritura es siempre hermenéutica. Pero la transmisión del mensaje no es la repetición de un saber constituido de una vez por todas, es la actualización siempre nueva de lo que se manifestó en Jesucristo. Por eso, una teología viva es siempre una tarea hermenéutica 5 Claude Geffré, El cristianismo ante el riesgo de la interpretación. P.28 6 Ibíd., p. 13.

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que pone a dialogar el presente con el pasado y viceversa; la novedad de las preguntas formuladas al texto comporta necesariamente el riesgo de respuestas imprevisibles. La teología como hermenéutica en su interpretación del mensaje cristiano, sea evangélico o dogmático al análisis crítico de las condiciones de producción de todo lenguaje. Antes de integrar temas nuevos, debe interrogarse sobre la relación con su propio lenguaje. Ya no puede contentarse con ser un discurso espontáneo y autoafirmativo. Partiendo de un análisis sociopolítico, debe discernir la función ideológica que puede ejercer su propio discurso. Debe entregarse también a una lectura sociológica de los diversos mensajes eclesiales, teniendo en cuenta un análisis riguroso de las estructuras de comunicación y de producción de mensajes en la sociedad. Puede también interrogarse sobre la función simbólica del lenguaje bíblico o dogmático. Finalmente, el análisis estructural obliga al teólogo a no reflexionar nunca acerca de enunciados haciendo abstracción de su acto de enunciación. Todo esto nos muestra que el famoso diálogo de la teología y de las ciencias del hombre presupone siempre, en primer lugar, un debate de orden epistemológico. La teología debe poner en acción todos sus medios para conseguir una mejor inteligencia del creer cristiano. Pero, sin dejar de salvaguardar su originalidad irreductible, no puede constituir un saber que esté en contra de los nuevos enfoques científicos de la realidad, enfoques que tienen menos de saberes totalizantes que de empresas de verificación y de producción de racionalidad.7 Es urgente señalar que el paso de la teología como saber a la teología como interpretación es inseparable de la aparición de un lugar nuevo, la práctica cristiana, que se presenta, a la vez, como lugar de producción de sentido del mensaje cristiano y como lugar de verificación de este mensaje. La teología se puede definir como una hermenéutica actualizante de la Palabra de Dios. Pero no puede haber una interpretación teórica de la escritura que haga abstracción de la práctica actual de los cristianos. Esta es precisamente el lugar e instrumento de interpretación de la Escritura. Esta importancia concedida a la práctica como lugar teológico supone algo más que un simple desplazamiento de la teología. La teología como teología de la praxis no puede contentarse con interpretar de otra manera el mensaje cristiano. Es creadora de nuevas posibilidades de existencia, no es sólo interpretación actualizante de lo que hay detrás de ella. Es práctica de la esperanza, que tiene como lugar el no-lugar y no el ser pasado. 7 Ibíd., p. 36.

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Este momento de la exposición me lleva a recoger lo dicho a modo de síntesis: La existencia humana está constituida por situaciones límite que son asumidas desde la fe y solamente desde aquí se da la comunicación: la existencia asume su ser en el mundo de modo adecuado. El hombre sólo puede realizar una experiencia comunicadora en el plano existencial, lo que implica experiencia de decisión en situaciones límite; sólo así hay libertad en la comunicación entre existencias que se experimentan, ya que la comunicación está dada en el plano de la existencia y no puede ser explicada con principios científicos; vista así, la comunicación es construcción y el diálogo tiene significación constructiva. El existir es ya un proceso de interioridad (Hegel). Ese proceso de interioridad nos conduce a la espiritualidad como una dimensión del hombre individual y socialmente considerado; no es independiente, tiene su autonomía que es relativa que necesita ser sustentada por condiciones no espirituales, en las que debe encarnarse y expresarse necesariamente y a las que a su vez debe iluminar y transformar. La espiritualidad cristiana no es el conjunto de prácticas espirituales (espiritualistas), es algo tan nuevo y tan inesperado, tan vigoroso y transformador, que lleva a la afirmación de que Dios se está haciendo presente de una manera singular entre los hombres. Son las palabras y los hechos, los comportamientos inesperados y anormales, los que levantan la pregunta de quién los impulsa y cómo es que los inspira. La espiritualidad se constituye, entonces, como acción comunicativa y busca formas simbólicas de expresión.8 La urgencia de comunicar el significado de las expresiones espirituales y de hacer un ejercicio de comprensión e interpretación, ubica a la comunicación humana como lugar teológico; la teología cuanto acción comunicativa se articula con el mundo de la vida, específicamente en la búsqueda y realización de procesos más humanos. La comunicación se ubica como función teológica que orienta la construcción del ser humano integral. La realidad está medida lingüísticamente y, por tanto, nos enfrentamos a ella por medio del lenguaje y desde el aporte que hacen varios autores, no hay un único lenguaje como tampoco hay un único juego o un único uso del lenguaje. A los múltiples usos responden múltiples significados. Se conoce el significado cuando se conoce el uso. Cada lenguaje responde a una determinada forma de vida y se corresponde con actividades enmarcadas en una deter8 Casiano Floristán. Conceptos fundamentales del cristianismo.

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minada situación de la vida cotidiana. Solo en conexión con dichas actividades y formas de vida el lenguaje tiene un sentido. 9 Lo anterior tiene que ver con el “giro lingüístico que el autor Habermas lo sitúa en un horizonte muy amplio, solamente el del significado: el de la intercomunicación o acción comunicativa. Así se da el paso de la semántica a la pragmática. El sujeto se constituye como tal en la comunicación con los otros, con la mediación de los otros, a través de un proceso social. La comunicación se da en un contexto intersubjetivo, que es la dimensión pragmática del lenguaje. Se desplaza así el acento en el planteamiento sobre la validez de una oración. Ya no se centra en las relaciones entre lenguaje y mundo al margen del proceso de comunicación. Como consecuencia lógica de la primacía de la acción comunicativa la verdad se entiende como consenso, o mejor como discurso, que tiene que basarse en la argumentación; en el discurso no puede haber coacción ni fricción, lo que favorece el diálogo, la conversación como interacción entre varias personas. El autor Tracy menciona dos tipos de conversación: la que mantenemos con otras personas y la que mantenemos con los textos; es aquí donde la hermenéutica entra en juego: descubre nuevas posibilidades de sentido de nuevos climas sociales y culturales que van emergiendo.10 Toda interpretación de textos, Escritura especialmente, es creadora, en función de las nuevas preguntas y los nuevos desafíos y abre el texto a nuevos sentidos. La hermenéutica se reconstruye y alimenta a través de los procesos históricos. Como correctivo al carácter individualista en que pudo caer la interpretación teológica existencial y a la poca relevancia que dio la dimensión ética de la fe, hoy se pone el acento en la necesidad de una hermenéutica de la solidaridad, que ha de basarse en el diálogo, la interacción, la intersubjetividad, en una acción comunicativa horizontal, y que debe tener en consideración que los seres humanos no se quedan en el plano de lo fáctico sino que buscan siempre superarse. En el diálogo y la inter- acción entre Escrituras Sagradas y vida llegan a descubrir el carácter histórico y, por tanto, contingente de las Escrituras, que requieren una constante reinterpretación. 9 Juan José Tamayo. Nuevo diccionario de Teología. Madrid: Editorial Trotta, 2005. 10 David Tracy, Pluralidad y ambigüedad. Hermenéutica, religión, esperanza, Madrid: Editorial Trotta, 1987, p. 35.

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A modo de conclusión: La hermenéutica es el arte que lleva a cabo esa función de mediación entre los dos mundos, el divino y el humano. El proceso moderno que lleva del saber a la interpretación, de la autoridad al diálogo, de la metafísica a la hermenéutica, marca un punto, un reto para la modernidad: la teología será hermenéutica o no será el logos de Dios; hablar de Dios, hoy con sentido. ¿Quién es Dios y quién soy yo, y quién es Dios para mí? Esta es efectivamente la gran cuestión hermenéutica que debe preocupar a la genuina teología, que por eso es teología evangélica, es decir, teología de la Palabra de Dios. Hablar de Dios con sentido no es posible sin hablar del ser humano, sin aportar a su auto-comprensión (Bultmann). No hay teología sin hermenéutica. No hay fe pura, sino fe del ser humano histórico, y el mensaje bíblico no cae en el vacío sino en un terreno dado, en un ser “que ya se entiende a sí mismo” cuando sale a su encuentro.

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En uno de los talleres del COMLAC, con el profesor Wilson MartĂ­nez Guaca, de Colombia.

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Isabel Gatti MA Comunicación y Educación (Universidad Autónoma de Barcelona). Lic. de la Comunicación (Univ. Buenos Aires). Actualmente Doctoranda en Sociología en la Universidad Católica Argentina. Participa en el Programa de Investigación en Condiciones de vida y religión de la Universidad Católica Argentina. Desde 2013, coordina el Portal Mapas de Comunicación del Departamento de Comunicación y Prensa del CELAM. Publicó para la Editorial Stella-La Crujía y para la Editorial Ciudad Nueva en temas sociales y políticos. Fue coordinadora técnica de la Asociación Civil Movimiento Político por la Unidad Argentina. Desde 2000 forma parte de la Red Mundial de Comunicadores vinculados al Movimiento de los Focolares. Es presidenta de SIGNIS Argentina. En el 2010, representó a SIGNIS Argentina en la V Cumbre Mundial de Medios para la Infancia en Suecia-Karlstad. Fue Jurado SIGNIS en los Festivales: Nueva Mirada 2010-FundTV 2013 y Pantalla Pinamar 2014.

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La dimensión oculta en la gestión de los medios de comunicación religiosos Por Isabel Gatti

El concepto de espiritualidad, es utilizado con mucha simplicidad por los católicos para expresar un cierto modo de vivir el Evangelio, que es el libro eje de los principios que sustentan la vida y la acción de todos los grupos cristianos. De hecho, existe un famoso chiste que dice que el Espíritu Santo, persona de la Trinidad -que expresa la sabiduría y el conocimiento supremo- no logra conocer tres argumentos: ¿Qué piensa un jesuita?, ¿de dónde sacan el dinero para construir los salesianos? o ¿de qué se ríen los focolarinos? Sin querer explicar este chiste, porque deja de ser gracioso, lo interesante es que para muchos es evidente que desde una misma fuente doctrinal emergen diversas comprensiones y acentuaciones. Desde el mundo católico, el teólogo Favio Ciardi (1994) definía el desarrollo de las diversas espiritualidades cristianas en la historia como un “Cristo desplegado en los siglos”11 ya que cada una de ellas se remite a algún aspecto de la vida de Jesús relatada en los evangelios y es siempre ese corpus doctrinal, la fuente de cada actualización. La expresión: “... desplegado en los siglos” hace referencia a otro de los componentes de la espiritualidad, que remite a la actualización histórica de ese mismo corpus. Desde el campo sociológico, el concepto de espiritualidad no ha sido muy apreciado, esto ocurre porque se ha subrayado más su dimensión personal, soslayando su aspecto social. De hecho, solo hace pocos años se realizó una compilación de trabajos académicos sobre este aspecto12. La obra de referencia 11 Esta expresión corresponde a Chiara Lubich, en uno de sus escritos utiliza esta expresión. Mencionado en: Ciardi F, OMI (1994) Cristo desplegado a través de los siglos. Ed. Città Nuova, Roma, p. 6 12 Kieran Flanagan y Peter Jupp (editores), A Sociology of Spirituality, Aldershot, Ashgate 2007, 269 pp., ISBN 978-0-7546-5458-2

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fue coordinada por Flanagan y Jupp (2007), la misma puso de relieve que este concepto puede ayudar a comprender algunos aspectos de la religión que otros conceptos no permiten explicitar. En unos de sus ejes se interrogan si la espiritualidad circula libremente o con arraigo institucional. Dentro del mundo católico, por la estructura propia de la institución, todo lo que se considera como tal debe tener aprobación jerárquica, pero ese control permite muchas negociaciones. Por ejemplo: un obispo tiene un poder casi absoluto en una diócesis y por esto, un determinado grupo puede no ser aprobado; sin embargo, todavía tiene la chance de irse a otra diócesis que sea más afín a su idiosincrasia. El Vaticano tiene facultad de intervenir, y hacer una intervención con validez a nivel mundial, pero este tipo de observaciones tardan un cierto tiempo en llegar. Con esto no quiero decir que no llegan las censuras, pero aún en la “persecución” es posible encontrar “puertas y ventanas” dentro de una misma organización que se abren cuando otras se cierran. Una de las conclusiones más importante de la obra de Flanagan y Jupp (2007), es que ponen de relieve que el marco cultural, por una parte, habilita nuevas formas de espiritualidad y, por la otra, permea a las religiones tradicionales generando novedosas propuestas. Desde este encuadre sociológico, la espiritualidad se define como la apropiación que el creyente realiza en forma individual, desde su propia experiencia, de los contenidos religiosos que le ofrece la cultura. En este tiempo, se observa que las personas están construyendo una especie de religión a la carta, expresión muy gráfica de Christian Parker13 que expresa que existe un debilitamiento generalizado de los compromisos institucionales, causado por muchos factores. El campo sociológico recupera el concepto de espiritualidad para comprender diversas expresiones vinculadas a nuevas formas de religiosidad; sin embargo, en este camino va recuperando este concepto como una lente que permite ver la subjetividad de la experiencia religiosa en todas sus expresiones. Comentando la obra de Kieran Flanagan y Peter Jupp, Ana Lourdes Suárez (Suárez: 2011) afirmaba: “El concepto de la espiritualidad en el ámbito sociológico coloca la relación entre la institución y la experiencia personal en forma jerárquica legitimando así la relación con el sagrado, ya no desde el punto de vista de obediencia a la autoridad externa sino centralizando en la libertad del individuo. Si la religión se refiere a un universo normativo que debemos adaptar, la espiritualidad torna lo sagrado abierto al individuo y lo habilita a construir y a encontrar el sentido 13 Parker Gumuscio, C. “¿América Latina ya no es católica?”, en Llambías Wolf J. (2013) América Latina, interrogantes y perspectivas. York: York University, Bookstore , pp. 205-232. http://media.wix.com/ugd/c6b930_5566dbb0733d42c8bb63294b25400cdf.pdf 158

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de su propia vida. El foco está en la experiencia y no ya en el dogma, en una autenticación personal más que en una verdad objetiva”. La consecuencia de esta “experiencia” es que esa apertura o apropiación individual posee características sociales. Diversas personas que se apropian de ciertos valores del conjunto católico, generan un cierto modo de hacer las cosas, que luego se institucionalizan y en la actualidad vemos más ese aspecto que la dimensión que las ha originado. Mirar la religión católica desde el entramado de espiritualidades que la interseptan nos permite ver con mayor claridad la diversidad que la caracteriza y al mismo tiempo la unidad en la única institución. Aldo Ameigeiras (2008) evidencia que la pluralidad de catolicisimos que se hacen presentes en la actualidad es fruto de una cierta “liquidez” de los vínculos sociales en línea con lo que plantea Bauman14. Por otra parte, para Fortunato Mallimaci (2008), “la pérdida del poder de las instituciones sobre la vida de los creyentes no es sinónimo de la desaparición de las ciencias religiosas (…) nuestras sociedades reestructuran y recomponen continuamente sus creencias, entre ellas las religiosas”15. Danièle Hervieu-Léger (2005) afirma que, al desplazarse el paradigma que vinculaba en forma determinante la secularización como proceso de desaparición de la religión confrontada con la modernidad, nace un nuevo estado de cosas que podemos definir como recomposición e individuación; por esto, emerge como nunca antes la pregunta sobre espiritualidad. Considero que es desde el concepto de espiritualidad desde donde podremos ver con mayor claridad la diversidad y unidad propia de las experiencias religiosas, dentro del conjunto que distinguimos como catolicismo. Reneé de la Torre (2006-Ecclesia nostra p.15), utiliza un concepto para describir esta institución, la considera como una “institución transversalizada”, pues: “La Iglesia Católica es una institución altamente compleja: vertical y horizontal, tradicional y dinámica, jerárquica y popular, religiosa y secularizada, romana y muy mexicana”. Podríamos decir también: argentina, paraguaya, brasileña; y por qué no: franciscana, jesuita, agustina, focolarina. Estas espiritualidades, en los estudios tradicionales sobre la religión, no se han puesto de relieve; de alguna forma se han asimilado las congregaciones a lo jerárquico, cuando hay importantes matices. En la obra de referencia, De la Torre estudia perfiles de creyentes en el mundo laico. Considero que a esta mirada es necesario integrarle otra especificidad institucional: las congregaciones religiosas. Estas estructuras, por 14 Ameigeiras A, “Catolicismo y pluralidad religiosa o pluralidad de catolicismos”, en: Fortunato Mallimaci (comp.), Modernidad, Religión y Memoria, Buenos Aires, Ediciones Colihue, 2008, 59-74. 15 F. Mallimaci, “Excepcionalidad y secularizaciones múltiples: hacia otro análisis entre religión y política”, en: F. Mallimaci (ed.), Religión y política. Perspectivas desde América Latina y Europa, Buenos Aires, Biblos, 2008, 117-137, 124. Mencionado en Azcuy, V. PARAGUAY 2016

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su naturaleza, contienen otros componentes. Si bien, las congregaciones masculinas poseen sacerdotes, y por esto participan de los perfiles más jerárquicos, su estilo de vida y su accionar se determina desde las propuestas de vida de sus fundadores, es desde ese lugar donde se articula el 100% de la propia vida personal, social y pastoral. En muchos casos, estos posicionamientos llegan a generar diferenciaciones con las estructuras jerárquicas en forma conflictiva. Los ejemplos abundan. Las congregaciones dependen jurídicamente de la estructura global, pero tienen una cierta autonomía que les permite habilitar otras dinámicas. La complejidad eclesial se completa con lo que hoy se denominan como movimientos eclesiales. Suárez (2014) retoma la definición del entonces cardenal Ratzinger, al Congreso Mundial de Nuevos Movimientos Eclesiales, 27 de mayo de 1996, allí afirmaba: “…Generalmente los movimientos nacen de una persona carismática guía, se configuran en comunidades concretas, que en fuerza de su origen reviven el Evangelio en su totalidad y sin reticencias y reconocen en la Iglesia su razón de ser, sin la cual no podrían subsistir… En esta definición encontramos una de las claves para continuar comprendiendo la ‘unidad y diversidad católica’. Estos grupos, predominantemente laicos, aún si en sus estructuras hay sacerdotes y religiosas, comparten con el mundo de las congregaciones el carácter carismático y la vinculación con un fundador. Sería muy extenso explicar lo que es un carisma en la cosmovisión católica, a los efectos del presente trabajo consideraré este término como la espiritualidad que anima a las comunidades que los conforman. Comparto las conclusiones de Suárez (2014) cuando sostiene que este aspecto “carismático” es clave para comprender cómo se moldean y estructuran. La “diversidad” católica se vincula muy cercanamente a la convivencia de diversas espiritualidades dentro de la única institución, que como hemos podido constatar viene de larga data. Lo más interesante para mi trabajo es indagar cómo estos diversos modos de apropiación de los contenidos religiosos se han expresado en las prácticas culturales concretas en medios católicos que considero como unidad de análisis. Porque si bien, la espiritualidad es apropiación subjetiva de los contenidos religiosos por el individuo, al tomar como referencia las diversas propuestas de los fundadores, lo individual se transforma en social. Muchos seguidores de Francisco de Asís concluyen configurando ciertas

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prácticas sociales en la gestión de medios de comunicación, los jesuitas hacen lo propio y así cada tipo de agrupación. El presente trabajo se encuadra dentro de la perspectiva que enfoca la relación entre comunicación y espiritualidad, desde la sociología de la religión y desde las ciencias de la comunicación. La propuesta es evidenciar la vinculación entre la espiritualidad adoptada por cada medio y el tipo de incidencia social que cada uno de ellos configura a partir de esa adscripción. La pregunta a responder es: ¿Cómo la espiritualidad se concreta en las prácticas culturales propias de dichos medios, en la forma que conciben la incidencia social? En este artículo tomaré en cuenta sólo los medios católicos en posteriores trabajos avanzaré sobre otras expresiones religiosas.

Medios católicos y espiritualidad Hace pocos meses, una de las revistas científicas más importantes en estudios sobre la religión tomó como tema central de debate la espiritualidad. En la introducción al volumen, la mexicana Renné de la Torre se preguntaba: “¿Cómo poder entonces caracterizar las espiritualidades en relación con los proyectos sociales? Esta es la pregunta constante que nos formulamos quienes estudiamos el fenómeno contemporáneo de la emergencia de espiritualidades, si la tendencia responde a un proyecto contracultural, a un movimiento de crítica poscolonial, o si por el contrario es una espiritualidad acorde con los valores del neoliberalismo y de la modernidad tardía (...) Quizá este dilema se sustenta en que la espiritualidad misma es a final de cuentas todo lo que tiende a actualizarse, diversificarse, ‘alternativarse’, o individualizarse (desde el catolicismo milagrero, el espiritismo, la solidaridad de los damnificados, las eco feministas, el orientalismo, un curso empresarial, el neo paganismo, o un baño de temazcal para relajar el espíritu). Parece que más que ser un objeto, es una cualidad de los objetos en transición”16. Comparto plenamente esta idea; efectivamente, la espiritualidad aparece como una “cualidad” de los objetos y de las “personas” que hacen propias ciertas formas de espiritualidad en la transición. Por ejemplo, es muy normal escuchar la preocupación que existe en estas congregaciones sobre la coherencia 16 Ciencias Sociales y Religión/ Ciências Sociais e Religião, Porto Alegre, ano 18, n. 24, p. 10-17 jan-jul. 2016.

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con el discurso del propio fundador. Se da por descontado que es necesario “actualizar”, pero siempre desde ese eje articulador. Para adentrarnos ahora en el mundo de la espiritualidad católica. Aún si para algunos adjetivar de esta manera cierra lo que por naturaleza es difuso, no podemos negar que históricamente es posible distinguir diversos modos de “apropiarse” del mensaje cristiano. La pregunta que quisiera profundizar en este trabajo es: ¿qué espiritualidades encontramos detrás de la gestión de los medios católicos de la región y, en qué modo esas espiritualidades se articulan con las mediaciones propias del discurso religioso, una de las prácticas que construyen en las páginas web de los propios medios? Selecciono este soporte ya que por la lógica propia de construcción de las páginas de inicio encontramos en ellas la síntesis de lo que el medio es.

Mirando los datos Para entrar en este tema, comparto con ustedes los datos obtenidos en la investigación para mi tesis doctoral donde realicé un catastro censal de medios de comunicación católicos de América Latina y el Caribe que hubieran nacido antes de 1965 y fueran vigentes en la actualidad. En el cuadro número 1, para el período de tiempo tomado en consideración, encontramos una presencia mayoritaria de los medios que son propiedad de instituciones no vinculadas a la jerarquía. Es importante destacar que en algunas diócesis los medios de las mismas son confiados a religiosos; por esto, la influencia de los mismos podría ampliarse en algún punto. Incluso, la agencia de noticias AICA de Argentina, que pertenece a la Conferencia Episcopal Argentina, es un emprendimiento llevado adelante por una familia que son scouts. Este dato no aparece en su página web, pero en diálogo con ellos, rápidamente emerge esta vinculación que no es solo espiritual; en los primeros años, cuando el servicio se ofrecía en papel y se debían hacer los envíos por correo, era habitual llamar a grupos scouts amigos para pedir la colaboración voluntaria para hacer esta tarea. Por otro lado, englobo en un dato lo referido a diócesis, arquidiócesis, y parroquias por su relación directa con la jerarquía, pero es un universo también diverso. Una radio de una pequeña ciudad quizás tiene poco en común con un multimedio de una gran ciudad. Sin embargo, desde la espiritualidad encontramos los puntos en común.

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Tipo de institución propietaria 1965 - 2015

Otras instituciones católicas Agustinos asuncionistas Capuchinos/Franciscanos

Medios Arquidiocesanos/ diocesanos/parroquiales: 49% Otras instituciones católicas: 51%

Claretianos Fundación Criterio Dominicos Focolares Jesuitas Lasallanos Maristas

Cuadro 1: Propiedad de medios. Proporción entre medios vinculados directamente a la jerarquía y los que se refieren a otras instituciones católicas.

Oblatos Palotinos Paulinas Redentoristas Salesianos Scalabrinianos

Examinando el cuadro número 2, se destaca que algunas espiritualidades han priorizado más que otras la presencia mediática. Para este recorte de tiempo y para los medios de la unidad de análisis, encontramos que los jesuitas se llevan el liderazgo en idioma español con nueve medios, luego encontramos que los capuchinos poseen ocho medios en idioma portugués y en otra expresión franciscana se les suma otro medio en español. Insisto en que mi recorte es un detalle en el gran mundo de la comunicación católica, con posterioridad muchas otras instituciones han afrontado con gran compromiso esta tarea. También es interesante destacar que ya encontramos un movimiento eclesial con presencia mediática: Cidade Nova-Brasil y Ciudad Nueva-Argentina del Movimiento de los Focolares. Es posible que en este período se hayan fundado otros medios, pero la segunda exigencia de mi recorte, “que continúen vigentes en la actualidad”, busca dar cuenta de dos grandes temas de interés actuales, por una parte: ¿Qué cuestiones permiten la sostenibilidad de un medio? y por otra, vinculada con esta primera afirmación: ¿Cómo pensar el futuro de este tipo de medios?

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Tipo de institución propietaria 1965 - 2015

Cuadro 2: Totales generales por institución y por idioma.

Medios por idiomas 1965 - 2015

Tipo de institución propietaria

Total de medios

Español

Portugués

Inglés

Medios Arquidiocesanos/ diocesanos/parroquiales

37

11

25

1

Agustinos asuncionistas

1

1

Capuchinos/Franciscanos

10

2

Claretianos

1

Criterio/otros

1

1

Dominicos

2

2

Focolares

2

1

Jesuitas

8

8

Lasallanos

1

1

Maristas

1

Oblatos

1

Palotinos

1

Paulinas

2

Redentoristas

3

Salesianos

2

Scalabrinianos

2

Totales

75

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1

1

1 1 1 1

1 3

2 2 31

Cantidad de medios por países 1965 - 2015

Cuadro 3: Medios por idiomas y por países.

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43

1


El cuadro 3 expresa los totales globales por idiomas. Este cuadro, junto al número 4 que expresa la representación por países, evidencia claramente ya desde estos primeros años que Brasil hizo un planteo de presencia mediática más amplia que el conjunto de América Latina y el Caribe. Aún si tomamos en consideración las variables territorio y población.

Mirando las páginas web Los medios de comunicación, por la lógica propia de su naturaleza, están abiertos siempre a la búsqueda de las innovaciones tecnológicas. Tanto es así que en el trabajo de campo emergió con mucha fuerza este interés. Por esto, es posible afirmar que todos los medios de comunicación considerados como unidad de análisis tienen alguna presencia web. Dicha presencia va desde una página de Facebook, a una imagen estática donde solo se presenta la institución que soporta el medio, con algún link para escuchar o leer el producto más identificado con el mundo analógico, hasta presencias virtuales donde el nivel de complejidad remite a una concepción de la web desde un paradigma de convergencia multimedial, transformando al sitio en verdaderos portales. Para analizar la presencia digital, tomaré en consideración las páginas de inicio y los contenidos de las secciones: quiénes somos, qué hacemos y nuestra historia. Tomo esta decisión porque si bien todo el discurso de la página explicita algo, es en estas secciones donde fuertemente se posiciona la política comunicacional del medio. Comenzando nuestro recorrido, a modo de ejemplo, tomaré en consideración dos medios: la Radio San Gabriel, de Bolivia, y el diario El Catolicismo, de Colombia. Radio San Gabriel es una radio Aymara. Si miramos su página web, lo primero que observamos es que su identidad es muy clara en cuanto a quienes son los destinatarios del medio. Una identidad que se ha construido en el tiempo. No vemos signos tradicionales de las devociones católicas, más allá del nombre; sin embargo, si hacemos click en su historia, encontramos que la Radio fue fundada por el padre Bernardo Ryan, sacerdote Maryknoll, una congregación de origen norteamericana con el objetivo de evangelizar y alfabetizar a la población Aymara. Cuando la emisora tenía veinte años, esta congregación se retiró y el arzobispo de La Paz ofreció la gestión a la congregación lasallana que la gestiona actualmente. Si hacemos click en visión, misión y objetivos, la identidad católica es muy explícita, especialmente en la visión: “Somos una entidad de la

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Iglesia Católica que impartimos una Educación Alternativa en las modalidades de Permanente, Jóvenes y Adultos, al servicio del pueblo Aymara, tomando en cuenta los pilares fundamentales del Ayllu y el Ayni. Pretendemos contribuir en: la comunicación educativa, educación bilingüe y formación técnica, en el marco de los principios de la universalidad, solidaridad, equidad y eficacia”. Si miramos la página web del diario El catolicismo de Colombia, a primera vista, sin decir una palabra, verificamos la diversidad de la propuesta, no por nada se dice que “una imagen vale más que mil palabras”. Enseguida reconocemos en todas las noticias y gráficas un discurso visual que identifica signos religiosos explícitos. Este diario pertenece a la arquidiócesis de Bogotá, también encontramos en primera plana a muchos obispos y sacerdotes. También los links de acceso evidencian que los destinatarios de este diario son efectivamente católicos.

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Algunas consideraciones De la información recabada se puede afirmar que el concepto construido por Reneé de la Torre, que explicita la unidad y la diversidad en la Iglesia Católica para perfiles de creyentes laicos: “institución transversalizada” se puede extender al conjunto de la institución católica. Por otra parte, evidenciado la propiedad de los medios de comunicación católicos, es posible reconocer que la diversidad entre formatos más ligados a la jerarquía formalmente a través de los medios parroquiales, diocesanos y arquidiocesanos ligados a lo que se denomina clero secular; en el recorte realizado, tiene una importante presencia, prácticamente 50% y 50%. Considero que las imágenes que observamos de las páginas webs muestran claramente que la orientación a la acción social y cómo ella se concretiza es uno de los ámbitos donde con mayor claridad podemos encontrar la diversidad católica. Desde lo pastoral, en cambio, creo que estas reflexiones pueden ayudar a vivenciar dentro de la Iglesia Católica una cultura del encuentro más afectiva y efectiva, ya que conociéndonos más desde nuestras propias identidades-espiritualidades, ofrecidas sin duda como dones del Espíritu Santo, podremos “celebrar la diversidad” y no escondernos, como ocurre a veces por temor a lo desconocido. La propuesta pasa por lo que el papa Francisco respondió a jóvenes de una villa, en su publicación: “La Cárcova News” (martes, 10 de marzo de 2015) cuando le preguntaron por las periferias. Jóvenes: Usted habla mucho de periferia. Es una palabra que usa muchas veces. ¿En qué piensa cuando habla de periferias? ¿En nosotros, en la gente de la villa? Papa Francisco: Cuando hablo de periferia hablo de límites. Normalmente nosotros nos movemos en espacios que de alguna manera controlamos. Ese es el centro. Pero a medida que vamos saliendo del centro vamos descubriendo más cosas. Y cuando miramos el centro desde esas nuevas cosas que descubrimos, desde nuestras nuevas posiciones, desde esa periferia, vemos que la realidad es distinta. (...). También la realidad de una persona, de las periferias existenciales e incluso la realidad del pensamiento. Vos podés tener un pensamiento muy armado, pero cuando te confrontás con alguien que está fuera de ese pensamiento de alguna manera tenés que buscar las razones del tuyo, empezás a discutir, te enriquecés desde la periferia del pensamiento del otro.

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Podríamos parafrasear, y decir: cuando ves la realidad desde la espiritualidad del otro; ves una realidad diversa. Esta constatación puede ayudarnos a poner las condiciones para generar una real cultura del encuentro, valorizando las diversidades como posibilidades de sumar dones -de cada camino de espiritualidad- en la unidad de ser el único Pueblo de Dios. Bibliografía •

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9 Estrategias de comunicaciรณn para la publicidad


Jacqueline Alarcón Cruz Publicista y especialista en Gerencia de Publicidad, docente de la Pontificia Universidad Javeriana y Universidad Central. En la actualidad se desempeña como gerente de Planeación e Investigación en Ad+INSPECTOR, fue coordinadora del ámbito de Investigación de la Universidad Central, integra el equipo de docentes de la Especialización en Publicidad Digital y es parte del equipo de tutores de AGO Publicidad In-House. Actualmente se desempeña como Coordinadora de Prácticas de la Pontificia Universidad Javeriana para el programa de Comunicación Social. Ha sido ponente en diversos eventos nacionales e internacionales en temas relacionados con la transformación de la publicidad contemporánea. Es miembro de la Red Latinoamericana de Investigadores Relaip, Red Iberoamericana de Investigadores en Publicidad y Alapcomm.

Mónica Baquero Gaitán Comunicadora social, magistra en Comunicación. Estudiante del doctorado en Comunicación de la Universidad de la Plata. Se desempeña como docente de la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad Central. En la actualidad, hace parte del equipo de tutores de AGO Publicidad In- House. Es miembro fundador y ex presidenta de la Red Latinoamericana de Investigadores en Publicidad, Red Iberoamericana de Investigadores en Publicidad y vicepresidente de Alapcomm capítulo Colombia. Ha sido ponente en diversos eventos nacionales e internacionales en temas relacionados con la transformación de la publicidad contemporánea.

Guerly Adriana Flórez Escobar Profesional en Publicidad, docente de la Universidad Pontificia Universidad Javeriana y Universidad Central. Ha liderado diversos proyectos comunicativos para el Proyecto Fomento de la Equidad de Género en las Instituciones de Educación Superior FEGES y diferentes organizaciones. Desde el 2010 se desempeña como coordinadora de AGO Publicidad In- House de la Universidad Central. Ha sido ponente en diversos eventos nacionales e internacionales en temas relacionados con la transformación de la publicidad contemporánea. Es miembro de la Red Latinoamericana de Investigadores Relaip, Red Iberoamericana de Investigadores en Publicidad y Alapcomm.

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Publicidad inspirada en lo humano, una propuesta incluyente: Esquema estratégico propuesto desde AGO Publicidad de la Universidad Central Por Lyda Jacqueline Alarcón Cruz Mónica Baquero Gaitán Guerly Adriana Flórez Escobar

Resumen

La comunicación publicitaria ha revelado su responsabilidad con el manejo de mensajes con estereotipos femeninos, masculinos, clasistas, sexistas, entre otros, discriminatorios y de manera recurrente. La preocupación de AGO Publicidad es realizar publicidad comercial o social que mientras incida en la compra de un producto, servicio o idea, cree un discurso que genere un cambio positivo en la forma de pensar de las personas. En ese sentido, AGO Publicidad propone un esquema estratégico que le permite diferenciarse en la industria publicitaria. Ello obedece a que el negocio gira en torno a las ideas, cada una de ellas concibe al interior de la organización una propuesta y la presenta ante sus clientes como su impronta para hacer publicidad y dar respuesta a los problemas de comunicación de los anunciantes.

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El presente documento pretende sistematizar la experiencia de AGO Publicidad, in-house1 de la Universidad Central, una agencia universitaria que propone una estructura estratégica para hacer publicidad incluyente, basándose en el ser humano como centro del proceso comunicativo. Las imágenes que circulan desde la publicidad, en su mayoría, son representaciones hegemónicas estereotipadas donde lo femenino y lo masculino se definen por las características fenotípicas y el espacio donde se desarrollan los mensajes. La hipótesis inicial giró en torno a demostrar la posibilidad de hacer publicidad desdibujando los estereotipos que marcan la cultura colombiana y que, de una u otra forma, los anunciantes legitiman a través de sus marcas. Para esto se postula el concepto Publicidad Socio Consciente que nace del debate y la reflexión de la responsabilidad que tiene la publicidad. Palabras claves: incluyente, estereotipos, esquema estratégico, publicidad socio consciente, humano, medios, marcas, audiencias y mensaje.

Introducción: La publicidad construye la realidad social al revelar la existencia de una sociedad heterosexista “correcta” que con el paso de las décadas manifiesta algunas transformaciones tanto en los roles de género, aceptación de sujetos con orientaciones sexuales diversas y otras estructuras familiares diferentes a la nuclear, el modelo hegemónico. Según un análisis realizado por Jacqueline Alarcón Cruz, a partir de los anuncios publicitarios de la revista Semana, desde 1982 hasta 2004, la imagen de la mujer es usada como un referente de seducción, el culto al cuerpo es evidente reforzando el estereotipo de la mujer con medidas “perfectas”. Las marcas que utilizaron este recurso pertenecen a las categorías de: moda, cigarrillos, bebidas, maquillaje, perfume y accesorios. A partir de 2004 se muestra una 1 AGO Publicidad, in-house del Departamento de Publicidad de la Universidad Central en Colombia, creado desde 2006, es un proyecto auto sostenible, escenario de práctica profesional conformado por docentes, tutores, estudiantes – practicantes y organizaciones, destinado a la creación, ejecución y diseño de estrategias, campañas y proyectos publicitarios para organizaciones de diversos sectores de la economía.

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mujer independiente que trabaja en múltiples espacios y es profesional, con otras opciones de vida distintas a la de ser mamá, “lo que te hace mujer”, transformando el estigma de la mujer “solterona” y sin hijos. En dicha investigación, la familia sigue siendo representada desde la condición nuclear -papá, mamá e hijos- con imágenes asociadas a la felicidad, el bienestar y la protección, reforzando los roles de género. El padre bajo la figura de proveedor y la madre como cuidadora. Las categorías que más usan estas imágenes son: automóviles, seguros y salud. Curiosamente, los anuncios que registran familias no estructuradas bajo los modelos hegemónicos son aquellos que presentan situaciones de vulnerabilidad. Sumado a lo anterior, existen otras categorías que para el caso de fundaciones u organizaciones sociales se encuentra un refuerzo de imágenes fuertes, asociadas al dolor, la vulnerabilidad, la lástima, creyendo que solo así se puede motivar un cambio o concientizar frente a dichos temas. Romper con la dicotomía y contribuir al imaginario colectivo a través de nuevos signos y símbolos será un trabajo importante de la publicidad y otras disciplinas si queremos avanzar en la legitimación de la igualdad y defensa de la dignidad de las personas. En ese sentido, la presente ponencia surge del interés de demostrar la validez de una hipótesis que nace al interior de AGO Publicidad, a través del siguiente cuestionamiento: ¿Cómo producir publicidad incluyente centrada en motivar comportamientos o actitudes positivas y desdibujar los estereotipos que marcan la cultura colombiana que de una u otra forma los anunciantes legitiman a través de sus marcas? Por mencionar solo algunos, el machismo, el sexismo, la homofobia, el racismo y el clasismo. En la presente ponencia se documentan tres casos de organizaciones de diversos sectores de la economía que permitieron, a través del desarrollo publicitario y comunicativo, implementar el esquema estratégico de AGO Publicidad “inspirado en lo humano”. Las organizaciones son: FEGES Fortalecimiento a la Equidad de Género en la Educación Superior 2, Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma3 y la Red Defensores de Vidas.4 2 Proyecto ejecutado en alianza con las universidades: Autónoma, Nacional de Colombia e industrial de Santander, con la asesoría de Utrecht. 3 Fundación que brinda acompañamiento y asesoría a pacientes, cuidadores y médicos, relacionados con la leucemia y el linfoma. 4 Organización sin ánimo de lucha en contra de la trata de personas.

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Ago Publicidad in-house, un escenario académico de experimentación

AGO Publicidad, como un espacio de reflexión y experimentación del quehacer publicitario, introduce innovaciones, puesto que entre sus objetivos no está reproducir literalmente las lógicas de producción publicitaria, sino proponer esquemas propios para exponerlos a sus clientes como una alternativa viable de hacer publicidad bajo otra perspectiva, la académica. Una óptica que no desconoce el papel de la publicidad, “una herramienta de comunicación de marketing que permite a las empresas llegar a más prospectos con un costo menor que el de un vendedor. Más aún, su creatividad intrínseca les permite proyectar para la marca una imagen o personalidad plena de significado simbólico y de beneficios”. (Arens, 2000, p. 18) y no simplemente información comercial. Para Ago Publicidad in-house, la publicidad refuerza y legitima las tendencias sociales; parafraseando a Mirla Villadiego Prins, “lejos de provocar las tendencias hacia los comportamientos sociales como la indiferencia, la indolencia, el individualismo y la apatía social, el papel de la industria publicitaria se reduce a la tematización y al registro de dichas tendencias, pues estas han sido provocadas por las dinámicas y las reglas del juego que definen el funcionamiento y la estructura del orden social dentro del sistema capitalista”. (Villadiego, 2013, p. 13). En ese sentido, la propuesta de Ago Publicidad gira en torno a la implementación de un esquema estratégico que define su propósito: planear, crear, desarrollar y gestionar publicidad “inspirada en lo humano”. Ello implica comprender que, aunque dicho concepto está marcado por el determinismo biológico, la humanidad se construye socialmente y tiene un contexto histórico, que trae consigo tener sensibilidad con el otro, en el marco de tres premisas esenciales que se enuncian a continuación: interacción con el otro, el lenguaje y la cultura. Dicho esquema estratégico se orienta a partir del planteamiento propuesto por la Nueva Teoría Estratégica NTE5 que empieza a esbozar unas pautas relevantes para ser aplicadas. En primer lugar, “recuperar el ser humano”; en segundo lugar, “concibir la estrategia como una ciencia de la relación y de la articulación social y no como una ciencia del conflicto y la guerra”, enfoque 5 Rafael Alberto Pérez Claves del pensamiento de una nueva teoría estratégica

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que asume la publicidad aplicando estrategias militares en los mercados como publicidad de guerrilla, análisis competencia, flanqueo, atacar al oponente, territorios de marca, guerra defensiva y ofensiva, entre otros; y una tercera, “poniéndose en el lugar del otro y dando así a la estrategia una orientación más dialogante, negociadora cooperativa y consensual”. La NTE enfatiza: “El ser humano es la pieza clave necesaria para que las explicaciones y modelos estratégicos aterricen, se encarnen y cobren otra forma más útil”. La puesta académica es tener una mirada holística que parte del consumidor visto como un ser social, intérprete de las estrategias de mercadeo que tiene diferentes experiencias con las marcas, convirtiéndose en su juez o embajador, comprendiendo cómo la compra se transforma en un voto de confianza y un acto político frente al consumo que puede o no repetirse. Esquema estratégico in-house AGO Publicidad “inspirado en lo humano”

Imagen 1: esquema estratégico, autoría de AGO Publicidad 2014

Como se planteó con antelación, AGO Publicidad basa su esquema estratégico “inspirado en lo humano”, teniendo como eje central de la comunicación a las audiencias, entendiéndolas como sujetos autónomos, políticos, incidentes, integrantes de comunidades, que se relacionan con los medios de diversas maneras. Otros de los actores principales son las marcas, consideradas disruptivas por la capacidad de romper los paradigmas tradicionales de la comunicación, transformándose en actores sociales que se preocupan por el entorno; los mensajes que contienen valores universales para lograr e incentivar la convivencia en los seres humanos a través del respeto, el reconocimiento del otro y los medios como herramientas innovadoras para optimizar los recursos

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y generar un vínculo con las audiencias. Este esquema no se considera un ciclo sino una interacción y articulación entre todos los actores. En ese sentido, el proceso de comunicación deja de ser un ciclo lineal y se transforma en multidireccional y transmedial permitiéndole a las marcas u organizaciones generar conversaciones con sus audiencias con mensajes asertivos, positivos, incluyentes, coherentes, veraces y confiables acerca de sus productos y servicios, teniendo como eje transversal la planeación, la estrategia y la innovación. A continuación se amplía la información de cada uno de los actores que se incorporan en el esquema de AGO Publicidad: Audiencias AGO Publicidad cambia la mirada frente a las audiencias, vistas no solo como consumidores sino como seres humanos racionales, tomadores de decisiones; de esta manera, la comunicación publicitaria no se dirige a un grupo homogéneo, sino a múltiples subjetividades que tienen afinidades, gustos, preferencias y hábitos, que los convierten en una comunidad o audiencias con las cuales es necesario establecer conversaciones y que constituyen el eje de la publicidad contemporánea.

Marcas Kevin Lane Keller, considera que la marca reside en la mente de los consumidores, es una entidad de la percepción que hunde sus raíces en la realidad, pero que la trasciende, pues refleja las percepciones y quizás hasta la idiosincrasia de los consumidores. En ese orden de ideas, se necesitan anunciantes dispuestos a manejar marcas que no solo creen mensajes y campañas publicitarias creativas, sino que inviten a mejorar el entorno (social, político, cultural) y generen un impacto positivo para la construcción de una mejor sociedad y mejor país, empleando la publicidad para movilizar a la gente en ese sentido.

Mensaje La publicidad juega un papel importante en la construcción de la identidad y el cambio de mentalidad de los pueblos, en especial, los que están inmersos en el capitalismo; en ese sentido, las ideas creativas provenientes de los

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insights (verdades reveladas acerca del comportamiento humano) se pueden recrear a través de lenguaje incluyente, imágenes sin estereotipos para reforzar valores que aporten a la construcción de otros imaginarios sociales. A manera de ejemplo, el caso colombiano que requiere mensajes inspiradores para la reconciliación, inclusión de todos los actores políticos que están articulados en el proceso de paz.

Medio Con la evolución de los canales o medios de comunicación es necesario alejarse de la noción de medios ATL6, BTL7, nuevos medios, alternativos y digitales, para repensar los roles de los medios, teniendo en cuenta las relaciones que estos tejen con el ser humano; según expertos de la industria se pueden clasificar de la siguiente manera: No.

Clasificación

Relación con el ser humano

Medios

1

Conocimiento

Aprender

Revistas, Cupones, Volantes, POP

2

Contagio

Difundir

Social Media

3

Realidad

Experiencia

Eventos, Activaciones, Happenings, Sampling

4

Diálogo

Hablar– Polémica

Blogs, Mails, Correo Directo, Call Center

5

Comunidad

Pertenencia

Eventos privados y Social Media

6

Historia

Asimilar

Transmedia

7

Distracción

Matar el tiempo

Muppis, Posters, Vallas

8

Reputación

Asociación

Product Placement, Patrocinios

Tabla No. 1 Tomado de la clasificación de medios según la relación con el ser humano, Diplomado Planeación Publicitaria, Pontificia Universidad Javeriana, marzo a junio 2014. Adaptación de las autoras.

6 Término publicitario para identificar a los medios de comunicación tradicionales -televisión, prensa, radio- porque son medibles y puede definirse un costo por impacto. 7 Término publicitario acuñado para relacionar los medios de comunicación no masivos, también llamados nuevos canales.

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Aunque, la relación con los medios tradicionales, como la televisión, radio y prensa, depende de los hábitos y usos propios de cada generación. De esa manera, la selección de medios para las campañas realizadas por AGO dependerá de un conocimiento profundo de las audiencias, su interacción con el medio y el presupuesto de inversión.

Publicidad Socio consciente, un concepto para reflexionar. Una vez expuesto el modelo estratégico, AGO Publicidad inspira el desarrollo de las propuestas publicitarias en el concepto Publicidad Socio Consciente que se basa en: “Discursos y mensajes incluyentes - entendiendo que el discurso es una suma de mensajes mediante los cuales las marcas (anunciantes) plantean su punto de vista y el de sus audiencias, frente a hechos que los afectan como el machismo, sexismo, racismo, xenofobia y clasismo-, dejando atrás los mensajes basados en modelos patriarcales para concentrarse en las transformaciones sociales del contexto cultural en el que están inmersas, la Publicidad Socio Consciente es una evolución estratégica de la publicidad de bien público.” (Alarcón, Baquero, Flórez, 2016, p. 1) A continuación, se documentan cuatro casos publicitarios desarrollados en AGO Publicidad, bajo el modelo estratégico descrito en este documento, con una muestra de las piezas que validan la hipótesis. ¿Cómo producir publicidad centrada en motivar comportamientos o actitudes positivas y desdibujar los estereotipos que marcan la cultura colombiana que de una u otra forma los anunciantes legitiman a través de sus marcas?

Caso 1: FEGES Con los productos comunicativos desarrollados para FEGES se busca aproximar la publicidad a un enfoque con perspectiva de género. Esto ha implicado un trabajo de formación del equipo8 de la in-house que trasciende hasta el ámbito personal.

8 Cuatro docentes tutores de AGO recibieron capacitación durante 2012, 2013 y 2014 en temas relacionados con Género y Comunicación, en La Habana, Cuba, con el Instituto José Martí.

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La intención comunicativa consistió en empezar a crear propuestas publicitarias que inspiren a mujeres y hombres a reflexionar acerca de las representaciones de género que homogenizan y estereotipan las relaciones interpersonales y afectivas. La pieza realizada en noviembre de 2013 fue el violentómetro, idea original del Instituto Nacional del Politécnico Nacional de México, adaptada para FEGES en forma de termómetro. La propuesta busca identificar diferentes manifestaciones y grados de violencia. Esta se produce como respuesta al incremento de feminicidios, ataques con ácido, que empezaron a manifestarse en Colombia, durante ese periodo y el resultado de la investigación realizada por Alejandra Hernández Orozco, estudiante del Programa de Comunicación Social y Periodismo en la Universidad Central: “Aquí se discrimina por todo”9 que evidencia el fenómeno al interior de la Universidad.

Pieza: separador de libros. 9 El documento evidenció la presencia de clasismo, racismo, sexismo, homofobia, entre otras existentes en el Programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Central.

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Caso 2: Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma - FCL El enfoque de la comunicación para la Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma, busca eliminar la victimización del paciente. La propuesta creativa exalta el deseo de vivir del paciente y el amor de los cuidadores, enfatizando siempre en la actitud asertiva frente al tratamiento y la enfermedad. Todo lo anterior se materializó en el rediseño de la identidad visual de la organización, la comunicación para los Congresos para Pacientes con enfermedades hemato oncológicas y las campañas del mes del linfoma y el Manual de la Felicidad bajo el concepto de “buscar momentos y espacios que generen felicidad”. A continuación, se exponen algunas de las piezas.

Pieza: Logo, Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma.

Pieza: pendón general, Congreso para pacientes con enfermedades hemato oncológicas.

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Caso 3: Red Defensores de Vidas AGO Publicidad apoya a la oganización Defensores de Vida en su objetivo de contrarrestar la problemática de la trata de personas al conceptualizar, desarrollar e implementar las estrategias de comunicación y las campañas emitidas el 30 de julio, en el marco del Día Internacional contra la Trata de Personas y, al desarrollar la estrategia de divulgación de contenidos en redes sociales. La primera campaña se diseñó con el propósito de evidenciar los diferentes aspectos de la problemática. Se plantearon tres etapas que respondieron a los objetivos de visibilizar el rol de los sobrevivientes a través de sus historias; prevenir a las víctimas al recrear el discurso cínico, descarnado y persuasivo que usan los tratantes cuando hablan entre sí y, están planeando sus delitos, y contrarrestar el impacto de las redes de tratantes al fomentar el autocuidado y la red de apoyo a través de la comunidad de defensores de vidas. A continuación, el lector encontrará cada etapa con un símbolo gráfico identificador.

Pieza: Afiche general.

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A manera de reflexión Todo lo expuesto con antelación corresponde a la comprobación de la hipótesis y demostración que sí es posible producir publicidad centrada en motivar comportamientos o actitudes positivas y desdibujar los estereotipos, a través de productos publicitarios de marcas que aportan a la transformación social. A través de la implementación del esquema estratégico propuesto por AGO Publicidad y la conceptualización de la publicidad socio consciente, los integrantes de la agencia se enfretan con cada anunciante a la exigencia creativa y lucha constante para que todos sus integrantes, directivos, practicantes, turores, interioricen que la publicidad aporta a la transformación social y no es simplemente una herramienta de mercadeo. Entre los retos que quedan por afrontar, está la formación académica de publicistas que se responsabilicen de la construcción de ciudadanía, reconociendo las implicaciones culturales y sociales que los mensajes generan. Igualmente, evitar reproducir estereotipos hegemónicos que afectan a la realidad colombiana en torno a la familia, la belleza, la riqueza, la moda y la cultura. Esta apuesta publicitaria exige un nivel alto de investigación de los actores principales del esquema estratégico, teniendo presente que están en constante transformación. El momento histórico del país necesita otra forma de pensar y hacer publicidad.

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10 Transformación cultural en Latinoamérica


Jaime Carril Rojas Máster y doctor en Comunicación y Periodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona (2012). Académico de la Universidad Santiago de Chile, en “Derecho de la Comunicación y Ética periodística” y “Comunicación estratégica y sociedad civil”. Académico asociado de la Escuela de Comunicaciones, en Universidad de Santiago. Profesor de Psicosociología y Ética de la Comunicación (desde 2008), UNIACC. Profesor invitado en Universidades U.A. Barcelona y FURB en Brasil. Miembro del “Consejo Editorial da Serie “Saberes en Diálogo” de la FURB – Brasil y del consejo interreligioso de Chile. Ha sido consultor para diversas instituciones públicas, privadas y religiosas: Ministerio de Educación, Salud, Trabajo, en Chile; UNESCO, CELAM, Consejo Pontificio para las Comunicaciones del Vaticano. Es consultor de programas para el desarrollo social y comunitario, públicos y privados, en proyectos de educación y nuevas tecnología; uso de la TV y audiovisuales en el aula. Participó en diversos estudios de investigación, diseño, gestión y evaluación de proyectos sociales y educativos. Es presidente latinoamericano de la Red Interreligiosa de Educación para la Paz (RILEP), co-fundador de la Corporación Vida Buena, institución no-gubernamental que promueve valores humanos.

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Desafíos del fenómeno de la interculturalidad y diálogo con la otredad Por Dr. Jaime Carril Rojas

Esta presentación y artículo, es un primer esbozo de un estudio que he realizado en estos dos últimos años, sobre cómo se ha transformado la sociedad latinoamericana, dado un contexto de consolidación del acceso a las redes digitales en las diversas capas sociales y culturales, constituyéndose en un nuevo escenario o espacio, donde las personas, grupos y comunidades se empoderan, producto de un mayor flujo de información, interacción, coordinación y una incipiente apropiación digital, cuestionan la institucionalidad tradicional, como son la forma de organización del Estado en sus diversos niveles: del sistema de partidos, de las instituciones religiosas y de las organizaciones sociales. Este texto, en una primera parte, ubica el contexto de transformación, como una crisis de la democracia tradicional y de las formas sociales de organización; en una segunda sección expone que esta sociedad, de la segunda década del milenio, reconstruye en forma de mosaico sus articulaciones e interacciones frente a esas transformaciones, esto, lleva a plantear la necesidad de re-pensar qué y cómo debería ser entendida la cohesión social y el papel del Estado frente a estos cambios. Por último, dos efectos claves que son: el espacio público y virtual como lugar de disputas y legitimidades de grupos y personas, y; la relevante creciente de fenómeno de la interculturalidad y del resurgimiento de las creencias y la religiosidad. 1. Contexto en transformación Sin lugar a duda, Latinoamérica vive en este nuevo siglo un proceso ace-

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lerado de mundialización, donde, por un lado, los Estados y los gobiernos en general promueven un modelo de desarrollo neoliberal, mercantil, extractivo e industrial que pone en el centro el consumo y a su vez promueve esta modalidad como un estándar del progreso y desarrollo. Este modelo ha generado desequilibrios y tensiones sociales, un creciente deterioro del ecosistema, agudizó las desigualdades, la exclusión y la discriminación, lo que a su vez genera racismos, xenofobia y violencia social; todo esto va causando en la gran mayoría de la población desencanto y frustración. Por otro lado, la consolidación de la democracia como forma de gobierno en los últimos 30 años comienza a mostrar un desgaste, debido a promesas incumplidas, corrupción, nepotismo y abusos, así como a un creciente distanciamiento entre las élites y la ciudadanía, lo cual tiene como resultado una pérdida de la representatividad y un descrédito de los grupos de poder que ha desencadenado una creciente crisis de gobernabilidad e inestabilidad social. Esta situación ha producido una profundización de la baja en la participación electoral1, dado que, las personas perciben, en general, que votar y participar en las elecciones no genera cambios en su condición de vida. Pero, a su vez, surge una incipiente participación ciudadana de movimientos sociales, que algunos lo han denominado procesos de democracia radical2, como es el caso de los “indignados”3 en España4 y en algunos países de Latinoamérica, que han logrado levantar temas relevantes de transformación para alcanzar una sociedad justa, como son los movimientos por la “inclusión”, “respeto a la diversidad”, “educación de calidad”, “derechos humanos”, “medio ambiente”, “movimientos contra la corrupción, la violencia y abuso de poder”, los que han incidido, en muchos casos, en un cambio en las agendas gubernamentales y un re-enfoque en la forma de abordar los temas por parte de los grupos de poder político, como de las empresas. Por lo tanto, el proceso de ciudadanía está sufriendo un cambio de profundidad, donde no basta el voto y una elección; se requiere de la participación activa de cada miembro de la sociedad en el proceso de detección, propuesta y solución de los problemas ciudadanos. Además, este proceso se da en conjunto con un marco social, político y cultural, donde se está consolidando el acceso 1 Latinobarómetro (2014) “Las religiones en tiempos del Papa Francisco”, incluye interesantes datos de participación y evolución religiosa en Latinoamérica. 2 Calle A. Coord. (2011) “Democracia radical. Entre vínculos y utopías. Barcelona, Ed. Icaria. 3 Hessel S. (2010) ¡Indignez-vous! Montpellier: Ed. Indigène éditions. La versión ¡Indignaos! (2011) en español, incluye el prólogo José Luis Sampedro Ed. Destino. 4 Castells, M. (2012). Redes de indignación y esperanza. Madrid: Alianza.

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de una gran mayoría de las sociedades a los nuevos medios y tecnologías de comunicación, lo que ha constituido una transformación profunda de los estilos de vida, especialmente en los jóvenes, caracterizada por nuevas formas de estar en el mundo, de relacionarse y de socializar, lo que ha generado nuevas formas culturales que, para algunos, constituyen sociedades que se caracterizan por la fragmentación5, mixturas6 hibridación7; donde, a su vez, se ha dado una nueva oportunidad para la visibilización y presencia de grupos y colectivos sociales que han estado marginados, ubicados en la periferia territorial, económica, social y cultural. Es decir, la participación ciudadana tiene un contexto medial, un espacio donde se expone y transparenta, el juego de las tensiones de las necesidades e intereses sociales. Estas nuevas tecnologías han permitido el desarrollo de incipientes y nuevas formas de participación social y acción política, como es el denominado ciberactivismo8, a través del cual las personas y grupos hacen uso de la tecnología e Internet para “organizar actividades, discutir, compartir información, participar y expresar su descontento sobre temas con los cuales se identifican”9. También surgen acciones a las cuales se las denominan “democracia monitorizada”10 en referencia a cómo personas y grupos a través de estos medios desarrollan una “monitorización… desde la periferia hacia los centros de poder, la fuerza de la ciudadanía y de la sociedad civil. Son estos actores organizados los que se muestran atentos ante lo que les rodea y dan la voz de alarma cuando consideran que alguna pieza del sistema no funciona. Una tendencia que parece consolidarse y que lleva a pensar en la democracia actual —o al menos, en algunas democracias— como democracia(s) monitorizada(s)” (Burch, 2003). Estas plantean una activa participación ciudadana frente a situaciones- problema, además de poner de relieve frente a esos desafíos una mirada crítica y otros 5 Marie-France Prévôt-Schapira, Cattaneo Pineda (2008) “Exclusión, segregación, fragmentación: buenos aires, la fragmentación en los intersticios de una sociedad polarizada”. Revista Eure, Vol. XXXIV, Nº 103, Sección ARTÍCULOS pp. 73-92, diciembre 2008. 6 Bracho, Jorge “Mestizaje ciudadanía y cultura popular: La conciliación contradictoria”. Tiempo y Espacio [online]. http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1315-94962008000200006 2008, vol.18, n.50, pp. 295-320. ISSN 1315-9496. 7 García, N. (2001). Culturas Híbridas. Barcelona: Paidós. (p. 18) 8 Tascón y Quintana (2012) Ciberactivismo. Las nuevas revoluciones de las multitudes conectadas. 9 González, Becerra, Yanez, (2016). “Ciberactivismo: nueva forma de participación para estudiantes universitarios”. Comunicar, (46), 47-54. 10 Feenstra, A (2012) “Democracia monitorizada en la era de la nueva galaxia mediática” que comenta la propuesta de John Keane. Una exposición de este en: “¿Democracia monitorizada? La historia secreta de la democracia desde 1945”. Conferencia pública para la Universitat Jaume I, Castelló de la Plana, España, 5/02/2009; http://www.thelifeanddeathofdemocracy.org y también en http://www.johnkeane.net/wp-content/uploads/2015/02/johnkeane_Democracia_monitorizada_5_feb_2009.pdf

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saberes distintos, ancestrales, así como otras formas de vivir.11 Esto plantea también un entorno de “mayor transparencia” sobre quiénes y cómo ejercen el poder en los diversos ámbitos sociales, culturales, políticos y religiosos. Ya no es posible para el poder o élites pasar inadvertidos; las organizaciones y las personas - sean políticas, líderes sociales, empresariales, religiosos - están en un escenario donde hay pocas posibilidades para la opacidad, al manejo de la información, a la potencial censura o tráfico de influencia para evitar que surja la información no deseada y esta llegue a la comunidad. Los nuevos medios digitales contribuyen también a generar nuevos modelos de relación social, de interacción y ordenamiento social. Una paradoja que constata oportunidades y problemas12; por ejemplo, ByungChul Han, identifica esta como “la sociedad del cansancio”, de la sobreexposición, la pérdida de sentido y como lo dice en su libro “la sociedad del enjambre”, “los aparatos digitales traen una nueva coacción, una nueva esclavitud”. Pero, al mismo tiempo, está Cristian Bason13, quien ve en estas tecnologías una oportunidad de agregar valor público, a través de rediseños e innovación del gobierno y políticas públicas desde la base social; estas son partes sustantivas de las nuevas formas que adquiere esta sociedad. En este nuevo contexto cultural y social, las personas y grupos se ubican o se autodefinen en este espacio, por un lado, en resistencia ya sea por desconfianza (excluidos – postergados), o por miedo a perder posición en los procesos de cambios (conservador); en transformación desde una perspectiva de tecno integrada o desde una posición tecno-crítica radical en oposición al orden tradicional. 14 2. Sociedad mosaico Los procesos descritos precedentemente son el resultado de múltiples interrelaciones, entre contradicciones y contrastes, y nos han llevado a un nuevo contexto social, político y cultural, donde diversos modelos y estilos de vida, que adquieren las personas y grupos, como un formato de tomar una “posición 11 Burch, S (2003) “CRIS en la Conferencia Ministerial Regional preparatoria sobre la Sociedad de la Información”, January. http://alainet.org/docs/3047.html 12 Yungchul Han (2012) Sociedad de la transparencia, p. 75. “La comunicación digital hace que se erosione fuertemente la comunidad, el nosotros. Destruye el espacio público y agudiza el aislamiento del hombre”. 13 Bason, Christian (2010) Leading Public Sector Innovation. 14 Carril, J. (2012) “Agendas digitales, análisis de políticas públicas, desde el concepto de apropiación”, U.A.B. Plantea por ejemplo, que hay grupos altamente digitales, que se autodefinen de resistencia al sistema social y político, como hay otros grupos digitales que trabajan y actúan para la transformación social.

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ideológica” para disputar el espacio público, en relación a “tener existencia”, lograr reconocimiento, poseer legitimidad y disponer de un lugar (emplazamiento) para “estar” en el mundo. Estos modelos no son continuación de los viejos esquemas, movimientos, ideologías o estilos de vida del siglo XX, sino que representan enfoques nuevos, donde las propuestas son de “grupos” que no buscan ser universales, sino locales, que retoman parte de ideas universales y las propias del grupo, para plasmarlas de modo local. Responden a intereses de autonomía económica, sociales y culturales, a una escala territorial o virtual reducida o acotada, pero que, al relacionarse y articularse en las redes, han generado o están generando nuevas formas de acción y/o emprendimientos, sean estos productivos, culturales, políticos y/o sociales que, al replicarse en distintos lugares del mundo, adquieren un impacto global.15 Se está generado un nuevo tipo de estructuración social y cultural, una especie de “sociedad mosaico”16, que se caracteriza por ser una situación social de grupos que se articulan desde la complejidad17. Los sujetos de esta sociedad mosaico, sean grupales e individuales, desarrollan múltiples relaciones, interacciones de dependencia y/o antagonismo, desde las diferencias de identidades, estéticas, usos e instalación en los territorios; así como desde formas artísticas, estilos de vida, lenguaje, religiones o espiritualidades, entre otras. Puede que 15 Es el caso, por ejemplo, de la conexión de personas, grupo Facebook, conformado de usuarios, con un perfil y unas características comunes, distintas temáticas como afición, profesión, social de interés común; yoga, espiritualidad, coleccionismo, moda, música; humor, entretenimiento, marketing. También los hay comunidad de negocios y emprendimiento como Uber, Airbnb, Movimientos como Empresas B, etc. 16 Levine, Serbeh-Dunn (1999). “Mosaic vs. Melting Pot Voices”, Volume 1, Number 4. Retrieved on: June 13, 2008. La palabra mosaico es utilizada en Canadá para referirse a “retrato etnocultural de Canadá: El mosaico cambiante”, extraída de “Statistics Canada Canada’s ethnocultural portrait: The changing mosaic”. El primer uso del término mosaico para referir a la sociedad canadiense fue por John Murray Gibbon, en 1938, Canadian Mosaic. Gibbon, en oposición al concepto estadounidense del crisol de razas. http://www12.statcan.ca/english/census01/products/analytic/companion/etoimm/canada.cfm. Otro estudio sociológico es de John Porter, 1965, “Vertical Mosaic: An Analysis of Social Class and Power in Canada”, donde explica cómo los grupos (por ejemplo, los de origen británico) tuvieron mejores logros en ingresos, educación y salud dada su posición privilegiada dentro de la organización social de Canadá. También cabe destacar la idea de Cultura Mosaico de Abraham Moles (1975), “La comunicación y los mass media”. Bilbao, Mensajero y el libro “Socio-dinámica de la Cultura”. Barcelona, Paidós, 1978. Otro texto de interés es “El espejo, el mosaico y el crisol: modelos políticos para el multiculturalismo” Francisco Colom (coordinador) (2001) U. Autónoma Metropolitana Iztapalapa México. Es interesante, Ladislau Dowbor (2007), “El mosaico partido, la economía más allá de las ecuaciones”, Ed. Intermón Oxfam, Barcelona y la conceptualización en “Mosaico indígena”, de Jacques Poloni Simard (2006) 17 Moran. E. (1984) “Ciencia y conciencia”, Ed.Anthropos Barc 1984; en relación a la idea complejidad que propone este autor.

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sea una partición de un grupo mayor, que adquiere otra forma distinta de la que procede; es una nueva forma, un grupo-intermedio-social, que permite una individualidad extendida al grupo. Esto ha llevado a la constitución de nuevas formas de estructuración social, en grupos que son como piezas, células - “tesela”, como nodos, donde se mezcla lo individual con lo grupal y viceversa, que se desarrolla como identidad diferenciadora, ya sea por cercanía – distancia (brecha); oposición - adhesión (polarización) a otros grupos o movimientos. En este contexto, la relación se da con el futuro, más que por situaciones de tradición o historia que los une desde el pasado.

La característica creciente de la sociedad en Latinoamérica, desde esta segunda década, es una progresiva valoración de la dimensión subjetiva de los individuos en los planos social, cultural y económico, lo que implica la ampliación de la idea de “diversidad” más allá de lo cultural. Desde la perspectiva de los individuos, la diversidad se relaciona con lo religioso y lo espiritual, así como con la estética y con lo valórico de identidades urbanas, suburbanas, barriales y rurales, entre otras.

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Hoy, las personas se asocian con un alto predominio de la subjetividad en la definición y participación en los grupos sociales y rechazan formas tradicionales de asociatividad y pertenencia, como son los partidos políticos, sindicatos, instituciones religiosas, entre otras. Esta nueva forma de pertenencia a grupos define sus límites o márgenes a la capacidad o posibilidad de interacción de cada uno de sus miembros, a una estética común de identidad propia y, a la vez, a una diferenciación relacional con otros grupos y colectivos. Es decir, los grupos se definen en resistencia a los viejos modelos de organización. Estos grupos, tipo tribal, son un nodo intra y extrarelacional y se constituyen a sí mismos a partir de un menú que adquieren de la sociedad o entorno: intereses, simbología, prácticas, identidad sexual, estética, estilos de vida y sentidos, entre otros.

Por ejemplo, estas características se pueden observar en grupos de activismo social y ciudadano, como las fundaciones sociales, las ONG, las asociaciones civiles18, y las Empresas “B”19, entre otros tipos de organizaciones, que 18 Irarrázaval (2015) “Mapa de las organizaciones de la sociedad civil 2015”, Ed. PUC. En este texto hay datos de la creciente y acelerada creación de fundaciones y organizaciones sociales en Chile. 19 EMPRESA B, sitio web en http://www.sistemab.org/espanol/la-empresa-b - El propósito de la empresa está al centro, y en torno a este se construye un Modelo de Negocios que genera los ingresos de la empresa. Alineado a este propósito y modelo de negocios, se consideran las acciones de la empresa en cuatro áreas: Gobernanza, Trabajadores, Medioambiente y Comunidad.

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buscan resolver problemas sociales o públicos en sus entornos más cercanos, ya sea en forma directa o en asociación con instituciones del Estado. Otra forma de organización son las tribus urbanas20, que combinan: estéticas, sexualidad, sensibilidad ecológica, constituyendo nuevas identidades y ritualidades en sus territorios. A semejanza de otros grupos con un estilo de vida determinado, se explora la emotividad, la sensualidad, entre ritos, donde… “los afectos son los que construyen vínculos moleculares (…), vínculos que se transforman en lealtades, en ayudas, en construcciones de identidades asociadas a expresiones particulares o geográficas específicas. De esta forma, los afectos posibilitan hablar (…) de una nueva trama familiar: el grupo, la música, la imagen, el graffiti, se van reconstituyendo como (…) nuevas formas de habitar ese “otro” hogar, de coexistir en el mundo” (Bahamondes L. 2009).21 Cabe mencionar también que se está forjando una nueva forma de vivir la espiritualidad, situación que afecta a las tradicionales organizaciones religiosas. Un estudio en Argentina22 distingue que los más viejos constituyen un grupo cada vez más pequeño de prácticas tradicionales, predominando en los grupos de jóvenes los secularizados y librepensadores (…). “En España, el número de jóvenes que se declara católico practicante cae fuertemente, pasa del 29,2% en 2002 al 10,3% en 2010, según datos del Instituto de la Juventud de España (INJUVE). Asimismo, los no creyentes (19,1%) y los ateos (9,6%) han aumentado nueve y tres puntos, respectivamente. Los católicos no practicantes son mayoría, un 45% del total23” (Europa Press 2011). Así pasa en, Colombia,24 Chile25y otros países.

20 Zarzyri (2000). Notas para una aproximación teórica a nuevas culturas juveniles: las tribus urbanas. Última década. [online] vol.8, n.13, pp.81-96. ISSN 0718-2236; otros datos se pueden encontrar en blogspot como: http://todas-las-tribus-urbanas.blogspot.cl/ entre otros. 21 Bahamondes L. (2009) Cuadernos Judaicos, dic 2009, Fac. Humanidades UCH; Gunter y Zarzuri (1999), El devenir cultural de las nuevas sociabilidades”, Revista Perspectiva N° 8 de la U. C. Cardenal Silva. 22 Jiménez e Irarrázaval (2010) “Católicos en Argentina, una interpretación de la diversidad”, Sociedad y Religión N° 32/33. Vol XX (2010) pp. 42-59. 23 Europa Press (2011) en http://www.elmundo.es/elmundo/2011/04/28/espana/1303998482. html y otra versión en http://www.injuve.es/sites/default/files/2012/44/publicaciones/revista-91-completa.pdf 24 Beltrán W. M. (2011) Descripción cuantitativa de la pluralización religiosa en Colombia; estudio de la U. Nacional Colombia, Bogotá. Este artículo hace parte de los documentos preliminares de la tesis doctoral “Pluralisation religieuse et changement social en Colombie” IHEAL Paris III Sorbonne Nouvelle. 25 Romero J (2010) “Jóvenes y religión en un mundo en cambio”. El caso de los jóvenes chilenos Ciencias Sociales y Religión/Ciencias Sociais e Religião, Porto Alegre, año 12, n. 12, pp. 147-156.

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A esto se suma el proceso de desinstitucionalización en las religiones tradicionales; los datos muestran que aumenta la distancia entre lo declarado y lo practicado, como es el caso de alumnos de la UC en Chile26, donde se verifica este fenómeno que se comienza a profundizar. Asimismo, hay diversos estudios de este tipo en México, Perú, Colombia, Argentina. Por otro lado, se puede destacar una creciente diversidad de expresión espiritual de grupos dentro de sus instituciones en el mundo católico y evangélico. Además, surgen nuevas formas y comunidades para vivir la religiosidad y la espiritualidad, como son: baha´i, budistas, hinduistas, musulmanes, sufí, prácticas afro-culturales, santerías y el resurgimiento de la religiosidad indígena. Estos grupos y colectivos diversos van adquiriendo visibilidad, como “grupos” que luchan por nuevas condiciones de civilidad (deberes), de ciudadanía (derechos) y de civismo (condiciones éticas relacionales). Se plantea un nuevo desafío para las instituciones sociales, políticas y religiosas tradicionales. Muchos de estos grupos son pequeños, pero se multiplican cada vez más; algunos de ellos logran ser poderosos, en el sentido de tener una gran incidencia pública. Al respecto, se puede decir que constituyen “múltiples minorías” o, dicho de otra manera, son una nueva mayoría constituida por múltiples minorías27.

3. En la Sociedad Mosaico, hay que reconstruir desde la diversidad una nueva idea de cohesión social. Esto significará, en parte, un rompimiento de la idea o anhelo sobre la “cohesión social” del siglo XX, como se expone en un estudio de la CEPAL28. La democracia liberal tradicional ya no satisface a las necesidades y demandas de los nuevos y diversos grupos sociales y culturales, es una institucionalidad política rígida y acotada, centrada en partidos y elecciones. Hoy, estos nuevos grupos valorizan un “nuevo” sentido comunitario, con la participación activa en organizaciones de base, ONG, grupos temáticos, para incidir en el diseño e implementación de políticas públicas construidas desde abajo. 26 González y Tezanos-Pinto (2013) “Cambio en la Identidad Religiosa: Una comprensión desde la experiencia personal de jóvenes chilenos”, Pastoral UC, 2 años (marzo 2011 – marzo 2013), Estudio citado en el artículo del Diario de Tercera “Religión a la carta” del 20 de agosto 2016. 27 Hoy se comenta en diversos medios como logran diversos colectivos instalar temas, acciones, e inciden en políticas públicas los colectivos gay, los grupos ecologistas, las comunidades indígenas, entre otras. 28 Ottone, E (2007) “Cohesión social, inclusión y sentido de pertenencia en América Latina y el Caribe”; estos aspectos profundamente desarrollados por la CEPAL; N.U. Imp. Stgo-Chile.

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Según un estudio de García y Flores (2011), en Chile “se observa que se está experimentando una crisis de representatividad democrática y el debilitamiento de la cohesión social […], cuestión central de este fenómeno no reside en la mayor o menor participación de los jóvenes en el mundo comunitario y social, sino en la reducción y atomización del espacio público en la estructura imaginaria de la sociedad”. Es decir, quizás el tema hoy es que no hay cabida o espacio público institucionalizado para acoger las formas nuevas de participación de las nuevas generaciones; el “espacio público” es para las nuevas generaciones un lugar más amplio del que actualmente provee la institucionalidad; por lo que, más que votar y ser voluntarios de causas de otros y despersonalizados, piden ser hacedores y actores legítimos de los cambios y los procesos. Se requiere de una estructura institucional más compleja para acoger los nuevos sentidos. Por un lado, como sostienen García y Flores, “superar la subjetividad hiperindividualizada supone una transformación del imaginario social caracterizado por la combinación de una democracia que, aunque representativa, es en su base excluyente y desintegradora del espacio público”. Esto requiere un esfuerzo por la valoración de lo “común”, idea que choca con la “lógica económica neoliberal” que ha invadido todas las esferas del quehacer humano. Hoy, desde esta perspectiva, casi todo lo social y público se puede entender con la lógica económica, ya que se considera como vendible, transable y negociable. Esta situación presenta grandes desafíos para la formación ciudadana y espiritual, “ya que sus raíces se sitúan en el mismo imaginario, de una agrietada estructura social”29. Como dice Ottone (2007), para reconstruir la idea de… “cohesión social se debe buscar la manera de potenciar la riqueza simbólica del multiculturalismo, las promesas de la sociedad de la información y la difusión del imaginario democrático, con el fin de avanzar hacia sistemas capaces de crear nuevos mecanismos de inclusión social y participación ciudadana.” El estudio de la CEPAL, citado, recurre a la analogía con el ámbito de las ciencias naturales, específicamente con la física y dice que: la cohesión “considera el cruce de tres variables que relacionan los elementos dados de un conjunto, a saber: la distancia entre los elementos, la integración entre ellos y el todo y la fuerza que los conecta”… en ese sentido, para la sociedad, la cohesión podría entenderse como “el efecto combinado del nivel de brechas de bienestar 29 Garcia, C y Flores, L (2011) “Los desafíos de la formación ciudadana y la cohesión social frente a la des-subjetivación del sistema: Hacia una interpretación del fenómeno social desde la subjetividad. Estudios pedagógicos vol.37, n.2, pp.329-344. http://dx.doi.org/10.4067/S071807052011000200020

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entre individuos y entre grupos, los mecanismos que integran a los individuos y grupos a la dinámica social, y el sentido de adhesión y pertenencia a la sociedad por parte de ellos”. Como se señala en este estudio, el concepto de cohesión social se puede relacionar con “capital social”, “integración social”, “comunidad de valores”, y como “universo semántico”; pero lo esencial es el reconocimiento y “la dialéctica entre mecanismos instituidos de inclusión y exclusión sociales y las respuestas, percepciones y disposiciones de la ciudadanía frente al modo en que ellos operan”. Sin lugar a dudas, esta definición se hace cargo, en parte, del sentido de diversidad, pero también es una ruptura con el sentido tradicional. La cohesión social, en esta sociedad mosaico, se constituye, evoluciona y legitima en el diálogo, dentro de una fragmentación creciente de nodos y grupos. Es como organizar un mosaico, que desde los fragmentos se construye un nuevo sentido de identidad, que ajusta la forma de los diversos “teselas” en forma y colores, que en conjunto adquiere un nuevo sentido de unidad.

4. Espacio público, como lugar de diversos que exige al Estado un nuevo rol. La sociedad de Latinoamérica, si la comparamos como conjunto con datos de mediados del siglo XX, muestra hoy, en promedio, una mayor y mejor educación, más acceso a la información y cultura, y dispone de innumerables dispositivos tecnológicos que le permite conocer, detectar, captar, difundir anhelos, sueños, situaciones, problemas y conflictos, lo que marca un cambio significativo en cómo se desarrolla y concibe el espacio público. Por otro lado, como dice Habermas (1999), esta esfera pública, que surge a fines del siglo XX, es “un nuevo modo de asociación no vertical”, desde lo privado y en la sociedad tradicional (burguesa), el interés público ya no es percibido como competencia exclusiva de la autoridad, sino que se comienza a considerar como algo propio y legítimo de ciudadanos, ya que estos dejaron de actuar como súbditos30. 30 Alles, N. (2009) Razón, democracia y deliberación. Razón pública y democracia deliberativa en el debate contemporáneo; en V Jornadas de Jóvenes Investigadores. Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires; y Jaramillo. J. (2010) “El espacio de lo político en Habermas. Alcances y límites de las nociones de esfera pública y política deliberativa - Urid Manizales (Colombia), 55 - 73, enero-junio 2010 y http://www.aacademica.org/000-089/267.pdf En relación a Habermas (1999); HABERMAS (1999) “Tres modelos normativos de democracia. La inclusión del otro”: en estudios de teoría política. Barcelona: Paidós.

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Con el mayor acceso de la sociedad a los nuevos medios en inicios del nuevo milenio, la construcción de lo público se da entre lo público, la ciudadanía y la interacción comunicativa; como lo dice Germán Rey (1998), hay una “estrecha relación entre lo público y lo comunicable”, para decir, que lo propio de la ciudadanía y ciudadano es el “reconocimiento recíproco”, el derecho a ser visto y oído. Por este motivo, afirma que la forma más flagrante de exclusión ciudadana en la actualidad es la renuncia al derecho a ser visto y oído. En esa sociedad mosaico, los grupos o nodos se activan como parte de su identidad, participando en el espacio público, con grafitis, música, marchas, es decir, disponer de la palabra e imagen son piezas claves y centrales en la nueva forma de ser social y utilizan nuevos espacios públicos para ser escuchados e identificados por los otros grupos o nodos. Las vestimentas e indumentarias son un ejemplo de búsqueda de visibilidad y de reconocimiento en lo público; pero también se instalan en los territorios, donde disponen hitos, materiales, gráfica, sonidos y puntos de encuentro. La creatividad e innovación desde abajo para resignificar el espacio y (actúan como si fuese una pizarra) más allá de las formas rituales, muestran una alta sensibilidad y valoración de la naturaleza.

El espacio público, real y virtual, adquiere entonces una importancia sustantiva en esa nueva sociedad mosaico para el “reconocimiento recíproco”; un lugar para la presencia real y simbólica, donde se exponen y se constituyen la identidad y diversidad de los grupos, creando, por ejemplo, una tensión sobre el rol del Estado (entre uno garantista o laico). Esto también desplaza la idea de secularización, acerca de vivir lo religioso en espacios privados. En Latinoamérica la espiritualidad requiere de exponerse en lo público y esto es aceptado y legítimo, aunque en muchas ocasiones esos usos son y fueron inequitativos… podemos constatar una activación creciente de nuevos grupos. pp. 231-246

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En este espacio público todo se juega y a la vez todo se disuelve, dada la multiplicidad de presencias. La identidad es “estar en el mundo”. Esto plantea la necesidad de asumir con urgencia esta nueva sociedad mosaico, donde la diversidad y presencia adquieren dimensiones mayores, donde el reto es la aceptación del Otro, como legítimo otro31. Esta constatación implica y exige enfrentar nuevos acuerdos éticos que encarnen un nuevo marco para las relaciones legítimas, participativas, inclusivas y democráticas, como un elemento clave para la transformación social con sentido humano; es decir, implica la urgencia de promover una cultura real del encuentro entre diversos. Por tanto, como sostiene Germán Rey, “el problema no es si el Estado es más grande o más pequeño (tal como quizás algunos neoliberales deliberantes lo han planteado, aunque ya no existen tantos de esos); o cuál es el tipo de Estado que debemos diseñar para que se reconvierta en un mediador sustancial de los problemas fundamentales, por ejemplo, en la administración de la fuerza, del cuidado de los desvalidos, de las mediaciones sociales básicas, y del logro de espacios y ámbitos de participación y de liberación públicos” (Rey 2011) 32.

5. La importancia del enfoque interculturalidad y la interreligiosidad El fenómeno de la interculturalidad deviene del proceso histórico que se dio en Latinoamérica, como consecuencia de la conquista y colonización española, portuguesa, inglesa y francesa. Luego de la confrontación inicial, hubo sometimiento e imposición de los colonizadores. Posteriormente, las élites europeas y mestizas constituyeron una estructura organizativa y un manto cultural, que logró esconder, silenciar, aislar, la rica diversidad cultural que existía en Latinoamérica y que se fue construyendo durante siglos. La interculturalidad actual es un fenómeno que deviene de la misma conformación y es constitutivo de lo latinoamericano. Aquello que estuvo oculto, con esta sociedad mosaico y la expansión de los nuevos medios, sale a luz pública, rompiendo los sentidos únicos33.

31 Maturana, H. (2001) “Emociones y Lenguaje en Educación y Política”, Ed. Ensayo-Dolmen – Chile, pp. 14 -18 32 Rey G. (1998) Deambular, entretenerse, intercambiar: medios de comunicación y expresiones ciudadanas en Arregui, Patricia; Cueto, Santiago, eds. Educación ciudadana, democracia y participación. - Lima: GRADE, p. 223 33 Cabe destacar varios trabajos sobre esto de aparecer frente a los otros, como en RAmirez y Contreras (2016), Narrativas de identidad afectivo-sexual LGTB en contextos escolares: el aparecer frente al Otro. Estudios pedagógicos 2016, vol.42, n.1, pp.235-254.

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Por otra parte, la globalización económica ha provocado una creciente movilidad de las personas en busca de trabajo, debido al cambio de los flujos de inversión para la producción, la transnacionalización de las grandes empresas y los procesos de acuerdos de libre comercio. La inmigración de millones de personas en busca de mejores oportunidades laborales, arrancadas de zonas de pobreza y violencia, se extiende a una escala mundial. Nuestras ciudades son una muestra con sus millones de rostros que pululan en las calles; son imágenes que empiezan a constituir un imaginario de diversidad de culturas, razas, clases sociales, orígenes y creencias. Es una evidencia de la explosión de diversidad. Estos grupos tesela o nodos, son resultado de esos procesos de identidad y diferenciación, que son irreversibles. Se pueden distinguir diversos enfoques en este proceso de determinar las distinciones entre multiculturalidad, pluriculturalidad, transculturalidad e interculturalidad34. Multiculturalidad

Pluriculturalidad

Se refiere a la existencia de varias culturas diferentes en un mismo espacio físico sin un intercambio que genere un enriquecimiento; no va más allá, no existe relación entre ellas.

Es un concepto relativamente nuevo y que se emplea para dar cuenta de la variedad de culturas que se encuentran presentes en una nación. El concepto es mayormente empleado para referirse a aquellos lugares geográficos en los que se unen y conviven de manera armoniosa diversas costumbres y tradiciones culturales

Transculturalidad

Interculturalidad

Creación de hechos culturales nuevos que nacen del sincretismo (híbrido), que se logra en la medida de la convivencia de culturas, de desplazamiento, comunicación e información entre ellas.

Cuando dos o más culturas diferentes comienzan a interactuar de una manera horizontal y sinérgica; es decir, ninguno de los grupos que intervienen se encuentra por encima del otro, sino que todos se hallan en igualdad de condiciones… “Inter” Va más allá, haciendo referencia a la relación e intercambio y enriquecimiento mutuo entre las distintas culturas. Comunicación comprensiva entre ellas, enriquecimiento, reconocimiento y valorización.

El enfoque de interculturalidad, es sustantivo al momento de comprender y proponer acciones en este nuevo entorno social mosaico; es, según estudios sobre la práctica y métodos sociales, “una clave” para la articulación y diálogo en una sociedad de diversos. Se refiere a la relación, intercambio y enriquecimiento mutuo entre las distintas culturas o grupos. Dado que plantea una 34 Walsh, C. (2005) “Interculturalidad en la Educación”, Ed. M. de Educ del Perú y UNICEF, pp. 5-10.

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comunicación comprensiva entre ellas, subyace en esta concepción la idea del “Otro” como legítimo “Otro”, como riqueza, como reconocimiento y valoración de la otredad. Toda esta transformación produce un cambio en los modos de vida, así como en los diversos niveles y lugares. La diversidad se instala en la estética, en los rostros de la publicidad, en la moda, en el cine, en la alimentación, entre otros. Existe una mezcla escalofriante de frivolidad y cambio; una resignificación que simultáneamente se da como oposición, resistencia, amalgama e hibridación. Este nuevo sentido de “mundo” se da como representación en la “mente”35 de las personas y en los grupos. Estos grupos o nodos se sitúan desde una meta-cognición que les permite atribuir y entender las intenciones de los otros grupos, personas y relatos. Este nuevo sentido (imagen) de mundo se está constituyendo en un punto inicial de cuestionamiento y ruptura de las coherencias y diferencias (contradicciones) de la moral y la reflexión ética de las sociedades y de las creencias; influye en el sentido de lo que es nacional y/o local; lleva a la relectura del territorio, lo cual está impactando la estructura del poder y está afectando la conformación de las élites en el ámbito político, religioso, social y cultural36. Este escenario nos sugiere la necesidad de propiciar un “diálogo de civilizaciones37” como respuesta a la idea de un “choque de civilizaciones” planteada por Huntington38 , quien señaló que la fuente principal de conflictos en el mundo no serían cuestiones ideológicas ni económicas, sino que las divisiones del género humano y la fuente predominante de conflictos estarían dadas por la diversidad cultural. 35 El término “Teoría de la Mente” (como se expuso en la conferencia) es trabajado por Premack y Woodruff (1978), “Does the chimpanzee have a theory of mind? The Behavioral and Brain Sciences 4°. Se refiere a una habilidad cognitiva compleja, que permite que un individuo atribuya estados mentales a sí mismo y a otros. Es un sistema de conocimientos que permite inferir creencias, deseos, sentimientos, y de esta manera conseguir interpretar, explicar o comprender los comportamientos propios y de otros, así como predecirlos y controlarlos. Otros autores en esta corriente son: Heider, con la idea de atribución.Daniel Dennett sobre las capacidades de predecir, entre otros. 36 El caso de los países andinos (Bolivia, Ecuador, Venezuela, etc.) 37 Jatamí, Mohammad, Presidente de Irán (1997-2005), quien introdujo la idea en contraposición a la teoría del Choque de civilizaciones de Samuel P. Huntington. Soriano M.L (2011) “Del diálogo de civilizaciones a la alianza de civilizaciones. Continuidad y contrastes de dos iniciativas de naciones unidas” Universidad Pablo de Olavide de Sevilla en [http://pensamientopolitico.org/ Descargas/RIPP06089108.PDF] además. http://web.archive.org/web/20100103082900/http:// www.unaoc.org/content/view/62/80/lang,es 38 Huntington, S. P. (2001). ¿Choque de civilizaciones? Teorema: Revista Internacional de Filosofía, 20 (1/2), 125-148

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Conforme a la tesis de Huntington, los Estados nacionales seguirán siendo poderosos actores en asuntos mundiales, pero que los principales conflictos de la política global surgirán entre las naciones y grupos pertenecientes a civilizaciones diferentes. El choque de civilizaciones dominará la política mundial. La fractura entre civilizaciones producirá las grandes líneas de batallas del futuro. Sin embargo, la validez de este planteamiento depende del punto de partida desde el cual se “razona” la sociedad. Es necesario proponer otros puntos de partida, que hagan posible el diálogo entre distintos y que permitan un encuentro entre las civilizaciones, en contraposición “al choque de civilizaciones”. Este planteamiento de alcance global se reproduce a nivel local: el diálogo es el centro de todo proceso para la construcción de las convivencias entre nodos. Por ello, un “enfoque intercultural” permite mejorar, tanto la capacidad de conocerse uno mismo, como la comprensión del otro, abriendo una vía a la gestión de los intereses y conflictos de valores inherentes a la pluralidad de las actuales sociedades occidentales”39. La metodología intercultural, propone tres epatas: el descentramiento, el descubrimiento del marco de referencia del otro y, finalmente, la negociación y mediación. Una mirada intercultural de este fenómeno social, permite enfrentar la relación con los “otros legítimos”, con un sentido de amplitud y de complejidad, acorde con la situación cultural y social descrita en una sociedad mosaico; con un sentido de apertura a las propias formas “mentales o meta-cognitivas” que dan sentido a la identidad asumida, así como a las otras formas de pensar (T. Mente) con una dimensión más amplia que la del concepto de empatía. Es necesario desarrollar una “competencia intercultural”, la cual se define como la capacidad de comunicarse con otras personas de cultura diferente, superando los problemas de comunicación, con una actitud de “cordialidad-fraternidad”. Asimismo, el enfoque de la interculturalidad requiere de otras capacidades y competencias para gestionar un proceso dinámico y complejo en cada una de sus tres etapas. Aunque normalmente los enfoques interculturales se centran en analizar y trabajar temas críticos, abordar las convergencias en las ideas, miradas y culturas tienen mejores resultados en el largo plazo en las relaciones intergrupales e interpersonales; especialmente estos resultados son valiosos en trabajos entre diversas nacionalidades, género o edad. 39 Cohen-Emerique, M. (2013) “Por un enfoque intercultural en la intervención social”. Educación Social. Revista de Intervención Socioeducativa, 54, pp. 11-38. Conferencia inaugural del coloquio internacional Competencias interculturales de los profesionales en la acción social, celebrado en la Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés – URL, el 11 de noviembre de 2011.

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En este sentido, en este nuevo contexto, en el ámbito religioso es más interesante asumir una propuesta o enfoque intercultural, pues se desvanece el mundo homogéneo e integrado en una cultura cristiana (y católica) que era funcional al tradicional trabajo pastoral o de evangelización. Los quiebres culturales y civilizatorios son mayores y las posiciones neo-conservadoras no cambiarán esta tendencia de la realidad. Como dice Romero (2010), “se puede afirmar que el universo religioso de los jóvenes está siendo reconstruido con múltiples materiales que proceden del mundo de sus sentimientos, de sus necesidades primarias, de su posicionamiento ante las instituciones”, con sentido de futuro, “esto engendra nuevas y subjetivas formas de religiosidad “a la carta” o a la medida, en la que pueden convivir expresiones religiosas – espirituales, incluso contradictorias”. “Hay personas que ya no adhieren de manera estricta a un credo, sino que combinan distintas prácticas y símbolos que les ayudan a darle sentido a sus vidas. Mezclar cruces, budas, santería, krishnas, el tarot, la meditación, ya no un escándalo. “Esto no es una moda, sino que los jóvenes usan la religión para hablar del sentido de la vida, y cuando el lenguaje católico, budista o ateo no es suficiente, no tienen ningún problema en recurrir a otro”, menciona Gustavo Morello (sacerdote jesuita)... “Bienvenidos a la religiosidad del siglo XXI”40. La religiosidad juvenil se sitúa fuertemente en lo personal y subjetivo, y su vivencia se construye con libertad, lejos de las iglesias-institución, identificada principalmente con la figura del Papa y/o los obispos, aceptando algunas normas eclesiales y otras no, sin que esto les implique algún dejo de contradicción.” Por otro lado, el diálogo interreligioso y ecuménico, en la actualidad, responde en la base social a una necesidad, en pueblos y barrios, de unir (curar) fracturas y desencuentros, ayudando a rearticular capacidades e instituciones para hacer frente a la intolerancia, la violencia, la pobreza y a la inequidad. Pero también adquiere una nueva dimensión frente al cuidado de naturaleza. Sin lugar a dudas, esta línea de acción requiere de un nuevo “ardor” y “metodologías” para que ese esfuerzo interreligioso y/o ecuménico no sucumba ante el “tedio” de actos vacíos, centrados en discursos autorreferentes y auto afirmativos (sin una oportunidad para el diálogo). La interreligiosidad como diálogo en la base social constituye un ejercicio altamente relevante para ejercitar la otredad, repensar el lenguaje propio (en clave de no autoreferencia, sin consideración del otro); situarse desde la cari40 La Tercera, artículo “Religión a la Carta”, 20 de agosto 2016.

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dad, como diría Vattimo: “La esencia de la revelación cristiana está reducida a la caridad, y todo lo demás dejado a la no definitividad de las diversas experiencias históricas.”41

6. A modo de conclusión, nuevos desafíos ante una sociedad mosaico, post-secularismo y post-catolicismo. 1. La transformación sico-sociocultural de los jóvenes, producto de la irrupción de las tecnologías y del lenguaje digital, como de los procesos de mundialización, ha generado una nueva estructuración social de grupos con identidades mosaicos. Estas se multiplican y reproducen como ruptura de las moralidades y creencias tradicionales; es el resultado de una búsqueda por resolver una tensión entre una subjetividad individualizante y una aspiración de vida comunitaria y en armonía con la naturaleza y el cosmos. Esta forma de estructuración ha significado una proliferación de una diversidad sociocultural que, a través de la conformación de grupos o nodos, combinan prácticas, ritos, materiales y símbolos, buscando dar sentido a sus vidas frente a: a) Una sociedad que los excluye o no da cabida a una “ciudadanía visible y reconocida” que se hace patente en el uso del “espacio público”; por esto urge la necesidad de redefinir y acordar una nueva idea de cohesión social, como un “espacio de sociedad justa”. b) Las prácticas religiosas tradicionales y rígidas han llevado a una creciente desinstitucionalización de los jóvenes de las organizaciones religiosas. Como consecuencia, recurren a nuevas prácticas espirituales que combinan distintos ritos y símbolos, mezclando cruces, budas, santería, el tarot, así como nuevos estilos de alimentación y de meditación. Esto plantea una apropiación (como poder) “de religare” autónomo y lo adoptan como “identidad cultural”. Su nueva noción de lo religioso ubica más como “el cuidado de la creación” y menos como una religión antropocéntrica. c) Esta desestructuración y nueva estructuración social, cultural y religiosa se da como una “modalidad mosaico” entre las personas, grupos, en las mismas instituciones y en las diversas sociedades. 41 Vattimo, Rorty, Zabala (2005) “El futuro de la religión, solidaridad, caridad, ironía”, Ed. Paidós, Barcelona, p. 60.

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2. Este fenómeno impacta en las actividades de educación y en las de comunicación. Por ello, es necesario desarrollar programas para una educación ciudadana que prepare para una convivencia social en una sociedad diversa, intercultural e interreligiosa. Urge una educación que permita una nueva articulación y reciprocidad entre grupos y movimientos, que coadyuve a la construcción de una nueva cohesión social. Se requiere formar ciudadanos críticos e informados que participen activamente en estos nuevos procesos sociales, culturales y económicos, con actitudes democráticas y de reconocimiento del otro como legítimo otro, y entregue herramientas para enfrentar las decisiones que conciernen a la convivencia de la sociedad. En un contexto social que demanda respecto a la diversidad, la educación debe fomentar el respeto a los otros “como legítimo otro”, favoreciendo la participación y el “reconocimiento recíproco”, en el sentido del “derecho a ser visto y oído”, a través de una metodología intercultural. Por otra parte, la educación debe favorecer la comunicación y el diálogo, que posibilite a los jóvenes ser parte activa de una sociedad diversa y crecientemente plural, a través de la apropiación de tecnologías digitales que les permitan ser vistos, oídos, aceptados y reconocidos en los “espacios públicos”, propiciados por esas nuevas formas culturales. La tecnología, que es connatural a estas nuevas generaciones, puede ser y debería ser una herramienta y un lugar importante para crear nuevos mecanismos de legitimización, inclusión social y participación ciudadana. Las instituciones religiosas necesitan con urgencia una renovación de los lenguajes y los métodos, acorde con este contexto tecno-cultural y de diversidad cultural, como también los centros de educación y formación primaria, secundaria y universitaria, sean estos de gestión privada, pública o religiosa. Esto será una señal de esfuerzo por respeto y reconocimiento del otro. 3. Surgen las aparentes paradojas en esta postsecularidad-postcatolicidad: a) La existencia de un postsecularismo, que es fruto de un proceso de secularización y desinstitucionalización religiosa; pero, por otro lado, vemos un redescubrimiento y una sed de creer, que se traduce en nuevas formas de vivir la religiosidad, como una nueva espiritualidad.

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b) Frente a una pérdida de valorización de lo religioso como bien público, hay un incremento de búsqueda espiritual. Aunque hay avances de la racionalidad, esta no ha permeado completamente la sociedad. Hay una creciente importancia de los juegos de azar y las lecturas del tarot y diversas prácticas de moda que, si bien son de larga tradición (incluso más allá de la cristiana), aparecen como lo nuevo en el campo de la creencia. Asimismo, frente y paralelamente a la ausencia cada vez mayor de práctica u observancia de los rituales, crece la afluencia a santuarios o centros de peregrinación. Son desafíos para escuchar, observar y reflexionar sobre la relación entre las culturas juveniles y la religión, desde una actitud de apertura teniendo en cuenta estas nuevas pistas que se ofrecen a la reflexión. c) Se diluye la intención de la instalación de una creencia única, universal; pero surge un nuevo sentido universal, el cuidado de la creación. Surge un postcatolicismo con “la pérdida del monopolio de los bienes de la salvación por parte de la Iglesia católica, producto de la ampliación del “mercado religioso” y el avance de búsquedas espirituales con matriz cristiana, que son combinados con ritos de otras tradiciones (J. Romero); esto lleva a la “proliferación de la diversidad espiritual católica, o a una “fragmentación”, minimizando lo universal y ampliándose el sentido local (idea universal – bajada local) - ¿glocal? Por último, es necesario subrayar la importancia que debemos dar, en esta nueva sociedad, a la revaloración de un Estado garante de la diversidad social, cultural y religiosa. Por su parte, las organizaciones religiosas y espirituales deben atender los desafíos de dar “valor público” a aquellos esfuerzos sociales que contribuyan a la fraternidad cívica, al respeto a la diversidad y a la paz.

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LUIS GARCÍA ORSO Sacerdote jesuita. Doctor en Teología (1982) por la Facultad de Teología de Barcelona (Cataluña), con una tesis sobre Antropología teológica latinoamericana. Licenciado en Filosofía y Ciencias Sociales por el ITESO de Guadalajara. Ha sido profesor titular de Teología Fundamental y Cristología en la Universidad Iberoamericana de México. Profesor en 2° ciclo en la Universidad Pontificia de México (2002-2010). Ha impartido también en diversos centros, cursos y talleres de teología, espiritualidad y cine. Autor de numerosos artículos de teología, espiritualidad y cine. Tiene publicados varios libros: Humanidad en lo no humano (1989), Una guía para ver cine (1998 y 2006), Imágenes del Espíritu en el cine (2000), Cómo aprovechar la espiritualidad del Cine (2006 y 2009), ¿Qué podemos ofrecer a los jóvenes? (2011 y 2013). Miradas de fe en el cine actual (2014). La vida en la pantalla. Del cine a la sociedad digital (2016). Colaboró también en las siguientes ediciones de la Asociación Católica Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (SIGNIS ALC): Metodología para la Formación en Cine y Espiritualidad (Quito, 2006), Comunicación, Cultura y Misión (Quito, 2009), El proceso educativo y el cine-foro o debate. Aproximaciones al cine y la ciudadanía (Quito, 2013). Presidente en México de OCIC (Organización Católica Internacional del Cine), de 1995 a 2002, y de SIGNIS-México (2002-2006, y nuevamente 20092012). Miembro de la Directiva de la OCLACC (Organización Católica Latinoamericana de Comunicación) de enero 2004 a febrero 2010, y vicepresidente de la OCLACC y miembro del Consejo Mundial de SIGNIS (Asociación Católica Mundial para la Comunicación) de 2010 a 2012. Nombrado asistente eclesiástico de SIGNIS por el Pontificio Consejo para Laicos, en agosto 2015. Ha sido Jurado en festivales de cine nacionales y en festivales internacionales (como La Habana, Buenos Aires, Mar del Plata, San Sebastián-Donostia, Lyon, Venecia, Roma).

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La comunicación en las redes como encuentro samaritano

Por Luis García Orso Sj.

“El ambiente digital no es un mundo paralelo o puramente virtual, sino que forma parte de la realidad cotidiana de muchos, especialmente de los más jóvenes”, ha dicho el papa Benedicto XVI en su mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales del año 2013, y con ello nos invita a situarnos en esta nueva forma de la vida real y de nuestras relaciones humanas que es el mundo digital, y deshacer una comprensión errada de verlo como un mundo no real, como ajeno, como alienante, o verlo -también equivocadamente- sólo como un medio tecnológico y no un espacio de la vida. Y prosigue el Papa: “Las redes sociales son el fruto de la interacción humana pero, a su vez, dan nueva forma a las dinámicas de la comunicación que crea relaciones. Por tanto, una comprensión atenta de este ambiente es el prerequisito para una presencia significativa dentro del mismo”. En las redes sociales, en el mundo digital, se dan nuevas formas de relaciones, de interacción y de comunicación entre seres humanos. También en ellas entramos en relación como personas, con lo que somos y tenemos en verdad, si queremos proceder auténticamente como humanos y no dejar de serlo. El ser humano realiza su ser-comunicación cuando se comunica a sí mismo en lo que él es de más valioso, en lo que es su humanidad, en lo que busca y mueve su vida: sus aspiraciones, deseos, motivaciones, preguntas, valores, fe, esperanzas, opciones, sentido de vida; todo esto que encierra la palabra “espiritualidad”. El hombre se comunica en verdad cuando comunica su espíritu. El hombre no comunica cualquier cosa, sino se comunica a sí mismo, da “testimonio” de sí. Hoy hay un nuevo modo cultural de comunicación y relaciones que es el ambiente digital, que estamos llamados a vivir como “testimonio” de lo que cada uno cree, espera

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y ama. Como cristianos este testimonio tendrá un estilo propio caracterizado por la vida según el Evangelio de Jesús. El mismo Benedicto XVI había dicho en su Mensaje para la Jornada de Comunicación de 2011: “Las nuevas tecnologías permiten a las personas encontrarse más allá de las fronteras del espacio y de las propias culturas, inaugurando así un mundo nuevo de amistades potenciales. Esta es una gran oportunidad, pero supone también prestar una mayor atención y una toma de conciencia sobre los posibles riesgos. ¿Quién es mi ‘prójimo’ en este nuevo mundo?.” El mismo papa Francisco en el Mensaje para las Comunicaciones Sociales del año 2014 nos pregunta: “¿Cómo se manifiesta la ‘proximidad’ en el uso de los medios de comunicación y en el nuevo ambiente creado por la tecnología digital? Descubro una respuesta en la parábola del buen samaritano, que es también una parábola del comunicador. En efecto, quien comunica se hace prójimo”. Tenemos, pues, una clave evangélica para vivir esta nueva forma de relaciones y de comunicación en el mundo digital: considerar a los otros como prójimos y hacernos prójimos de ellos. Veamos entonces cómo vivir nuestra misión como Iglesia en las redes sociales siguiendo las enseñanzas de los dos últimos Papas, en particular en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio) de Francisco (2013), y en los mensajes de varios años para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. (Citamos la exhortación con el número a que nos referimos y los mensajes con el año). 1. Salir de sí “Cuando sentimos la necesidad de acercarnos a otras personas, cuando deseamos conocerlas mejor y darnos a conocer, estamos respondiendo a la llamada divina, una llamada que está grabada en nuestra naturaleza de seres creados a imagen y semejanza de Dios, el Dios de la comunicación y de la comunión” (2009). Las nuevas formas de comunicación “son en el fondo manifestaciones modernas de la tendencia fundamental y constante del ser humano a ir más allá de sí mismo para entrar en relación con los demás. En realidad, cuando nos abrimos a los demás, realizamos una de nuestras más profundas aspiraciones y nos hacemos más plenamente humanos” (2009). “También en el mundo digital, se debe poner de manifiesto que la solicitud amorosa de Dios en Cristo por nosotros no es algo del pasado, ni el resultado de teorías eruditas, sino una realidad muy concreta y actual. En efecto, la pastoral en el mundo digital debe mostrar a las personas de nuestro tiempo y a

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la humanidad desorientada de hoy que Dios está cerca, que en Cristo todos nos pertenecemos mutuamente” (2010). Salir de sí, caminar, llevar algo nuevo, alegría (cf. EG 21), llevar la Palabra, el Evangelio, el amor, la libertad (22). Es la “absoluta prioridad de la salida de sí hacia el hermano como uno de los dos mandamientos principales” (179). Porque “salir de sí mismo para unirse a otros hace bien” (87), aun contando con los riesgos de equivocarnos o de no ser del todo comprendidos. Porque el salir de sí cristiano rompe con una comprensión privada, individualista y reducida de la vida. También en las redes sociales somos llamados a “salir” de uno mismo para encontrarnos con otros, interactuar, colaborar, apoyarlos, y da el criterio para que nuestra participación digital no sea por autocomplacencia o egocentrismo, por un amiguismo autorreferencial, por una conexión sin diálogo personal con los otros. Este dinamismo de salida que provoca y anima la Palabra de Dios en cada uno es también conciencia de las tentaciones permanentes que se nos presentan como a seres humanos atrapados en la mundanidad, por ejemplo: individualismo, egoísmo, subjetivismo, indiferencia, autocomplacencia, apariencia, vanagloria, mezquindad, envidia, etc. (cfr. Evangelii Gaudium 54, 67, 78, 89, 9399, 195, 208). La exhortación papal nos invita a dejarnos liberar y entusiasmar por la fuerza gozosa del Evangelio. 2. Acercarse, encontrarse con el otro Todo ha de servirnos y ayudarnos para encontrarnos con los demás, aun siendo todos tan diferentes, aun de cultura, raza, religión, mentalidad, etc. Esto es hoy particularmente cierto en el encuentro y relación en redes sociales digitales, también como nueva expresión cultural, donde aceptamos el desafío de vivir el testimonio cristiano: “El único camino consiste en aprender a encontrarse con los demás con la actitud adecuada, que es valorarlos y aceptarlos como compañeros de camino” (91); “las mayores posibilidades actuales de comunicación se traducirán en más posibilidades de encuentro y solidaridad entre todos” (87). “Las nuevas tecnologías permiten a las personas encontrarse más allá de las fronteras del espacio y de las propias culturas, inaugurando así un mundo nuevo de amistades potenciales” (2011). “Las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales. Por eso, puede decirse que existe un estilo cristiano de presencia también en el mundo digital, caracterizado por una comunicación franca y abierta, responsable y respetuosa del

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otro. Comunicar el Evangelio a través de los nuevos medios, significa no sólo poner contenidos abiertamente religiosos en las plataformas de los diversos medios, sino también dar testimonio coherente en el propio perfil digital y en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio, incluso cuando no se hable explícitamente de él. Asimismo, tampoco se puede anunciar un mensaje en el mundo digital sin el testimonio coherente de quien lo anuncia” (2011). La comunicación es un encuentro con otro, y nuestro encuentro -como el de Jesús- ha de ser de cercanía, humildad, paciencia, acogida, comprensión, diálogo, amistad, caridad (cf. 165). “El Evangelio nos invita siempre a correr el riesgo del encuentro con el rostro del otro, con su presencia física que interpela, con su dolor y sus reclamos, con su alegría que contagia en un constante cuerpo a cuerpo” (88). Abrir el corazón, la mente, los espacios, el tiempo, las relaciones, para que los demás, las personas, entren ahí, en nosotros. Un encuentro -también en las redes digitales- de personas, de la vida que se comparte, de lo más valioso del corazón; que es apertura y libertad, y rompe el individualismo, y abre otro estilo de comunicación pública que busca comunión y comunitariedad. No se trata sólo de estar ‘conectados’, sino de encontrarnos como personas; no es solo una red digital, sino una red de personas. No es, por tanto, exhibicionismo, ni autocomplacencia, ni propaganda, ni imposición, ni agresión (como a veces se hace en las redes digitales). Por ello, Francisco nos dice en su mensaje para las Comunicaciones de este año 2016: “El entorno digital es una plaza, un lugar de encuentro, donde se puede acariciar o herir, tener una provechosa discusión o un linchamiento moral. Pido que el Año Jubilar vivido en la misericordia «nos haga más abiertos al diálogo para conocernos y comprendernos mejor; elimine toda forma de cerrazón y desprecio, y aleje cualquier forma de violencia y de discriminación» (cfr. Misericordiae vultus, 23). El encuentro con el otro se da desde el corazón abierto, herido, sufriente, compasivo: “Lo primero en la comunicación con el otro es la capacidad del corazón que hace posible la proximidad, sin la cual no existe un verdadero encuentro espiritual…Sólo a partir de esta escucha respetuosa y compasiva se pueden encontrar los caminos de un genuino crecimiento” (171). “En este contexto es alentador -nos dice Benedicto XVI- ver surgir nuevas redes digitales que tratan de promover la solidaridad humana, la paz y la justicia, los derechos humanos, el respeto por la vida y el bien de la creación. Estas redes pueden facilitar formas de cooperación entre pueblos de diversos contextos geográficos y culturales, permitiéndoles profundizar en la humanidad común y en el sentido de corresponsabilidad para el bien de todos. Pero

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se ha de procurar que el mundo digital en el que se crean esas redes sea realmente accesible a todos. Sería un grave daño para el futuro de la humanidad si los nuevos instrumentos de comunicación, que permiten compartir saber e información de modo más veloz y eficaz, no fueran accesibles a quienes están social y económicamente marginados” (2009). - Redes sociales, pues, que nos ponen con los pobres y cerca de los pobres y de nuevas formas de pobreza en el mundo, y que nos unen a diversos grupos y personas a favor de los pobres y de las causas sociales, y que afortunadamente siguen creciendo y haciendo comunidad-red entre personas, grupos, organizaciones, instituciones, pueblos. 3. Mirar contemplativo El encuentro con los otros y con los pobres tiene una dimensión mística o espiritual que necesitamos todos descubrir, aprender, valorar, vivir: “Para ser evangelizadores con Espíritu también hace falta desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior” (268). “La Iglesia necesita la mirada cercana para contemplar, conmoverse y detenerse ante el otro cuantas veces sea necesario” (169). “Para compartir la vida con la gente y entregarnos generosamente, necesitamos reconocer también que cada persona es digna de nuestra entrega… porque es obra de Dios, creatura suya” (274), y “aprender a descubrir a Jesús en el rostro de los demás, en su voz, en sus reclamos” (91). Deseamos crear y vivir “una fraternidad mística, contemplativa, que sabe mirar la grandeza sagrada del prójimo, que sabe descubrir a Dios en cada ser humano” (92), más allá de su propia condición. “Aprender a comunicar quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, además de hablar, y esto es especialmente importante para los agentes de la evangelización: silencio y palabra son elementos esenciales e integrantes de la acción comunicativa de la Iglesia” (2012). “Comunicar significa compartir, y para compartir se necesita escuchar, acoger. Escuchar es mucho más que oír. Oír hace referencia al ámbito de la información; escuchar, sin embargo, evoca la comunicación, y necesita cercanía. La escucha nos permite asumir la actitud justa, dejando atrás la tranquila condición de espectadores, usuarios, consumidores. Escuchar significa también ser capaces de compartir preguntas y dudas, de recorrer un camino al lado del otro, de liberarse de cualquier presunción de omnipotencia” (2016) La mirada contemplativa a que se nos invita nace del Espíritu que habita en nosotros, en el corazón de cada creyente, y que precisamente por ser Espíritu de amor, de fe, de esperanza, nos ayuda a mirar de otra manera la vida, el mun-

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do, y sobre todo las personas, con una mirada cordial o una atención amante: “Lo que el Espíritu moviliza no es desborde activista sino ante todo una atención puesta en el otro, considerándolo como uno consigo. Esta atención amante es el inicio de una preocupación por su persona, a partir de la cual deseo buscar efectivamente su bien…” (199) Un comunicador cristiano no es cualquier comunicador sino alguien que se hace prójimo de los otros; alguien que reconoce el Espíritu de Jesús que vive en su corazón, y que así va y se encuentra con otros. Y lo hace con la “mirada del corazón”, que brota como atención, escucha, respeto, interés por el bien del otro, afecto y delicadeza, apoyo. Aprender a mirar es siempre tarea de un comunicador en cualquier medio: video, audiovisuales, periodismo, reportaje, fotografía, Internet, etcétera. 4. Curar, cuidar, acompañar En la actitud del Buen Samaritano, se trata de salir de uno mismo e ir a todas las periferias existenciales, morales, materiales, geográficas, culturales; es acercarse a la persona caída, en desgracia, en pobreza, para curar sus heridas y ofrecerle la vida nueva del Resucitado. “La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo” (24). También en las calles digitales, aunque no haya presencia física, el cristiano encuentra muchas personas heridas y trata de curar, aliviar, y ofrecer vida, con la actitud samaritana de quien se hace prójimo. Por eso, “la Iglesia tendrá que iniciar a sus hermanos en el arte del acompañamiento, para que todos aprendan siempre a quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro. Tenemos que darle a nuestro caminar el ritmo sanador de projimidad, con una mirada respetuosa y llena de compasión, pero que al mismo tiempo sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana” (169) y lleve “más y más a Dios, en quien podemos alcanzar la verdadera libertad” (170), y “provoca en la vida de la persona y en sus acciones una primera y fundamental reacción: desear, buscar y cuidar el bien de los demás” (178). El bien de humanidad que todos anhelan, pero especialmente los pobres. Hoy, un cristiano no puede estar ausente del ambiente digital, sino ha de buscar junto con otros una vida más humana y digna para todos. “Nada de lo humano le puede resultar extraño” (181). El criterio, pues, que identifica y cualifica nuestra participación con otros, nuestro ‘estar en red’, es aquella projimidad que anima a buscar el bien concreto de vida digna para las personas y para nuestra sociedad.

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“La comunicación tiene el poder de crear puentes, de favorecer el encuentro y la inclusión, enriqueciendo de este modo la sociedad. Es hermoso ver personas que se afanan en elegir con cuidado las palabras y los gestos para superar las incomprensiones, curar la memoria herida y construir paz y armonía. Las palabras pueden construir puentes entre las personas, las familias, los grupos sociales y los pueblos” (2016). “La amplia transformación en el campo de las comunicaciones dirige las grandes mutaciones culturales y sociales de hoy. Las nuevas tecnologías no modifican sólo el modo de comunicar, sino la comunicación en sí misma, por lo que se puede afirmar que nos encontramos ante una vasta transformación cultural. Junto a ese modo de difundir información y conocimientos, nace un nuevo modo de aprender y de pensar, así como nuevas oportunidades para establecer relaciones y construir lazos de comunión” (2011). Los comunicadores católicos se encuentran en las redes sociales también como discípulos que quieren aprender a aprender; aprender nuevos modos de pensar, comunicar, relacionarse, servir, construir comunidad. 5. Hacerse prójimo como misión de la Iglesia La Iglesia tiene la misión de anunciar y vivir el Evangelio en todos los espacios de la vida, en todas las realidades, en todas las culturas, en todas sus relaciones, y ha de aprender también de lo que el Espíritu de Dios regala a los no cristianos. Por eso, ella es al mismo tiempo discípula y misionera. La Iglesia está llamada al testimonio de la vida, a las relaciones de comunión, al diálogo con otros, a la búsqueda de lo auténticamente humano para alcanzar una vida mejor para todos. La Iglesia estará en las redes sociales con esta misión; ella buscará ahí ser sacramento de comunión (cfr. Concilio Vaticano II, Lumen Gentium, 1) La parábola evangélica del buen samaritano concluye con una misión: “Vete y haz tú lo mismo” (Lc 10, 37), haz misericordia, pon en práctica la compasión para los otros. Así, “la Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio” (114). “Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar” (273) en todas las dimensiones de nuestra vida, en todas, y sellados distintivamente por la misericordia. La comunicación cristiana no es una repetición de conceptos o de contenidos religiosos, sino una forma de relación con los otros, de presencia y comu-

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nión, que encarna el testimonio y el Espíritu de Jesús. “Ningún camino puede ni debe estar cerrado a quien, en el nombre de Cristo resucitado, se compromete a hacerse cada vez más prójimo del ser humano” (Benedicto XVI, 2010), a hacernos prójimos en las redes sociales, en los caminos digitales. El papa Francisco concluye su Mensaje de las Comunicaciones Sociales de enero 2016 diciéndonos: “También en red se construye una verdadera ciudadanía. El acceso a las redes digitales lleva consigo una responsabilidad por el otro, que no vemos pero que es real, y tiene una dignidad que debe ser respetada. La red puede ser bien utilizada para hacer crecer una sociedad sana y abierta a la puesta en común (...) Me gusta definir este poder de la comunicación como «proximidad». El encuentro entre la comunicación y la misericordia es fecundo en la medida en que genera una proximidad que se hace cargo, consuela, cura, acompaña y celebra. En un mundo dividido, fragmentado, polarizado, comunicar con misericordia significa contribuir a la buena, libre y solidaria cercanía entre los hijos de Dios y los hermanos en humanidad”.

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12 Homenaje a Juan DĂ­az Bordenave


Oscar Rubén Cáceres Jiménez Es licenciado en Ciencias de la Comunicación y master en Desarrollo Social. Es uno de los fundadores de la ACCP y participó en el equipo ELFOS de la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica, ALER. Asimismo, uno de los impulsores del movimiento de radios comunitarias en el Paraguay junto con ALER y AMARC-ALC. Es actualmente docente en la Universidad Nacional de Asunción en la materia “Teoría de la Comunicación”. Es consultor de temas indígenas de PNUD y “comunicación y agricultura familiar” de la FAO. Actualmente es uno de los directivos de la Red Nacional de Emisoras, Paraguay, integrante de ALER. Con Juan Díaz Bordenave trabajó durante cinco años en la preparación de la propuesta pedagógica para la licenciatura y maestría en Comunicación para el Desarrollo, con cinco universidades nacionales de Paraguay. Juan Díaz Bordenave ha sido su asesor en la Dirección de Comunicación para el Desarrollo, de la Secretaria de Información y Comunicación para el Desarrollo SICOM, 2008-2012. Coordinó la única publicación paraguaya de Juan Díaz Bordenave con el título Aportes a la comunicación para el desarrollo, 2011. Junto con otros estudiosos y la Editorial Arandurâ concluyó la publicación en versión española iniciada por Juan Díaz Bordenave de sus libros impresos y publicados en los 80 con los títulos: Comunicación, Participación, y Comunicación rural. Igualmente, está coordinando, junto a otros autores, una “Antología” del pensamiento y prácticas de comunicación de Juan Díaz Bordenave. Forma parte actualmente del Equipo Impulsor del Instituto Latinoamericano de Comunicación “Juan Díaz Bordenave.

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Homenaje a Juan Díaz Bordenave. Comunicación para la Vida y la Paz

Por Oscar Rubén Cáceres Jiménez

“Esta paz en la tierra no se puede lograr si no se asegura el bien de las personas y la comunicación espontánea entre los hombres, de sus riquezas de orden intelectual y espiritual. Es absolutamente necesario el firme propósito de respetar a los demás hombres y pueblos, así como su dignidad, y el apasionado ejercicio de la fraternidad en orden a construir la paz. Así, la paz es también fruto del amor, el cual sobrepasa todo lo que la justicia puede realizar. La paz sobre la tierra, nacida del amor al prójimo, es imagen y efecto de la paz de Cristo, que procede de Dios Padre”. (GS, 78)

Introducción El presente documento pretende argumentar un homenaje de real valía para el maestro comunicador, docente, comunicador para el desarrollo y el cambio social, Juan Díaz Bordenave. Su vida y conocimientos son tan vastos que dificultan, en gran modo, un resumen sobre sus aportes. Sin embargo, el desafío presenta interpelaciones cuando avizora en la vida de Juan una práctica de comunicación para la vida y la paz. Un colectivo de comunicadores, al recordar a Juan, intentó una síntesis para una determinada situación y lo observaron como el ser que está -de estar y ser permanente- “descolonizando la palabra, reconstruyendo las ideas, destruyendo prejuicios, comunicación, escalando lo humano, comunicación para la vida”. Cuando a Juan se consultaba acerca de su profesión decía “soy un comunicador para el desarrollo”, aunque reconocía la dificultad que tal identificación presentaba en la construcción de las relaciones, las primeras relaciones. Sin embargo, como persona interpelada permanentemente por su tiempo

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y entorno, no podía quedarse en una autodefinición por los cambios de época que se producían en el planeta. Hoy necesitamos pensar en el “buen vivir”, que incluye a los demás elementos vitales que nos llevan al bienestar, que inexorablemente, todos están hermanados con la naturaleza. Persona, agricultor y comunicador Siempre buscó el modo de evitar que se lo considere un teórico, se consideraba un trabajador que buscaba ser el intermediario entre la teoría y la práctica. Su intento y esfuerzo han sido la comunicabilidad de las cosas, hechos y abstracciones. Prefería contar su proceso de cómo se convirtió en un “comunicador para el desarrollo”, que presentarse como comunicador para el desarrollo. Surge en pleno auge de la escuela difusionista, cuando el desarrollo era sinónimo de “modernización”, y crecimiento económico medido por el producto interno bruto, PIB. “Aclaro que nunca me consideré un teórico del desarrollo ni de la comunicación sino como un intermediario, dedicado a simplificar las ideas de los especialistas en esos y otros campos, para que mis colegas con menos acceso a ellas pudiesen utilizarlas en sus trabajos en los diversos sectores del desarrollo”, decía. En su trajinar por la vida, tanto en las cuestiones agrícolas y el mundo de los empobrecidos de América Latina, junto con otros compañeros latinoamericanos, encontró que los sujetos del servicio, los agricultores y campesinos, no tenían voz en el relato ni en la descripción de sus situaciones, ni en los diagnósticos y, mucho menos, en las evaluaciones de sus gestiones frente a una finca pequeña o mediana. “Aprendí que la participación puede ser vista ya sea como método para alcanzar objetivos más eficientemente, o bien como una necesidad humana universal, es decir, como un derecho de todos. El primer concepto, de carácter instrumental, es frecuentemente utilizado por los ejecutivos para hacer que la gente trabaje voluntariamente en sus proyectos. Esto suele llevar a una “ilusión de participación” y a la manipulación de los participantes. El segundo concepto sirve de fundamento para una participación genuina que, si se la toma en serio, podrá conducir eventualmente a una sociedad participativa”. Como un observador crítico de su realidad, pudo constatar mediante ese diálogo permanente con su entorno que en los proyectos de desarrollo era imposible separar “la educación y la comunicación”. Se puede criticar la estructura social y política, pero son por estas líneas como se mantienen los sistemas sociales. Pero, “hay una educación que ayuda a desarrollar un pensamiento crí-

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tico y la capacidad de participar y transformar la realidad, y que se basa en la pedagogía constructivista”, decía. Advertía, asimismo, acerca del entendimiento de los significados de las cosas y hechos. “Fue toda una revelación para mí descubrir que los significados no están en las palabras, sino en las mentes y los corazones de las personas y que muchas cosas que nos parecen verdaderas en realidad son productos ideológicos”, menciona. Al defender que toda persona tiene derecho a tener tal o cual ideología y que, todo acto puede ser interpretado o realizado desde una concepción ideológica, también advertía de la posibilidad de desvirtuación de los hechos y cosas que podría surgir desde una lectura exclusivamente ideológica y que, desde tal punto de vista, se buscaba imponer verdades sin respetar la del o los otros. Consideraba muy importante el respeto a las ideologías, y también advertía que, en ciertas situaciones, pueden ser obstáculos importantes para el entendimiento o podría llevarnos a una lectura equivocada de la realidad. Énfasis en la participación, carácter político de la comunicación En 1989, en la India, Juan Díaz Bordenave expuso sobre “la comunicación participativa como parte de la construcción de una sociedad participativa”. Según él mismo declara: “A estas alturas yo he descubierto el carácter político de la comunicación. Más recientemente, constaté que nuestra democracia representativa no conseguía realmente responder al creciente deseo de protagonismo de la sociedad civil en la gestión democrática del país. Me di cuenta también de que a las clases dominantes (“elites”) no les gusta la participación del pueblo y defienden obstinadamente la democracia representativa, pues la dominan y se benefician de ella. Llegué a la conclusión de que, junto con la educación liberadora, la comunicación puede desempeñar un papel crucial en el paso de la democracia representativa a la democracia participativa. Este paso, sin embargo, exige que los comunicadores hagan la “opción por el pueblo”, opción que implica muchos cambios, uno de los cuales es el cambio del concepto que se tiene en general de la política y de su práctica”. Avanzando en esto, en su planteamiento inicial, y al final de su vida, reverdecieron las políticas de la comunicación. Hablar de comunicación “como política pública, estamos hablando de un derecho humano y no de una dádiva del Estado ni un favor de las empresas de comunicación. Los ciudadanos tenemos el derecho de exigir información veraz y oportuna, fuentes abiertas y transparentes de datos, contenidos fieles a nuestra cultura, que fortalezcan y no debiliten nuestra identidad cultural y nuestros valores como nación”.

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De trabajar en la información agrícola, Juan Díaz pasó a incluir en su vida y su práctica la “comunicación como relación”, como proceso social de interacción. Y avanzó. “… hoy necesitamos pensar en el “buen vivir”, que no se limita solamente al bien comer y al bien vestir, sino que incluye la convivencia fraterna en la igualdad y la justicia, en un ambiente sano, un empleo digno y un gobierno que entusiasme y sirva a los ciudadanos”. Fue agregando conceptos a su vida y su práctica cuando afirmó que: “la comunicación es un bien público y un servicio público”, y recalcó “me atrevo a pensar que necesitamos vivir más intensamente la idea de que nosotros comunicadores para el desarrollo, más que técnicos somos agentes servidores, transformadores y educadores. El desafío que enfrentamos es fascinante, sobre todo porque en la nueva democracia participativa no estamos solos sino que somos una humilde y fraterna parte de la lucha de nuestro pueblo por ser más libres, más fraternos y más felices”.

Juan, lo ético y religioso. No se conoce mucho del Juan militante cristiano. Los grandes cultos o reuniones religiosas no han sido suyos. Sin embargo, en los últimos años vividos en Asunción, logró reunir un grupo de personas, los días jueves en torno a una lectura bíblica, unas reflexiones indígenas, una poesía de teólogos de la liberación y cantos franciscanos. En este grupo también participaban indígenas que enriquecían el círculo desde sus propias experiencias religiosas. En su quinta Namichâi, casi con propias manos construyó una capilla, la de San Francisco de Asís, santo con el que se identificaba. Uno de sus libros “Qué es comunicación”, dedicó a “Jesús de Nazaret, el más completo comunicador de la historia porque fue, al mismo tiempo, fuente, medio, signo y mensaje”. Citando a Leonardo Boff, en su participación del Congreso de la ALAIC, Montevideo 2012, dijo a los presentes que en una conversación aquel le dijo que “la humanidad está recuperando tres grandes realidades que había olvidado: la tierra, la mujer y lo sagrado”. Por la tierra, Leonardo entendía la naturaleza, la ecología, el hábitat humano. Por la mujer, se refería a los aspectos femeninos de los seres humanos, como el afecto, la compasión, el cuidado, la intuición, la entrega. Y lo sagrado, significaba la trascendencia, el misterio, lo sobrenatural, la presencia de un Ser Superior que nadie vio, ni conoce pero que

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muchos sentimos que existe, que nos ama y que nos ayuda a ser más humanos”. En varias charlas, tanto a pastoralistas, obispos y comunicadores cristianos, compartió su visión de mundo, su praxis, el anuncio de que estamos en un cambio de época, no una época de cambios, y los grandes desafíos que tanto para los profesionales, como las sociedades significan los procesos y productos del cambio de época. Daniel Prieto Castillo, argentino, contemporáneo de Juan, lo recuerda por la claridad, y dice que la claridad es una cuestión ética para Juan. Por lo tanto, la claridad en todo de Juan respondía a una vida ética, forjada con muchos andares y saber andar.

Considera a Juan como una persona de “inmensa claridad: alguien con libros publicados en edición tras edición, alguien que tuvo un papel fundacional en la concepción latinoamericana de la comunicación (con nuestro entrañable Luis Ramiro Beltrán, su amigo de toda la vida), alguien que estuvo presente en proyectos de comunicación en salud, de comunicación y medio ambiente, de comunicación y educación…, dejando profundas huellas en ellos, alguien que no cesó nunca de educar a educadores y a seres comprometidos con la práctica de la comunicación…, dice de sí mismo, de tamaña obra “soy un divulgador”. Me permito continuar esas palabras: “… estoy en el mundo para que los demás aprendan, conozcan, se apropien de lo que puedo ofrecerles, de lo que muchos otros han construido…”. “Y no es que Juan haya andado confrontándose con las instituciones universitarias. Para nada. Se movía en ellas como lo hacía con grupos campesinos, con personas dedicadas a promover la salud, con responsables de proyectos de educación a distancia en el ámbito de lo no formal, con infinidad de colectivos que tuvieron la dicha se aprender de él en encuentros en tantos espacios de nuestra América Latina. Ningún lugar privilegiado, todos eran ámbitos para hacer pedagogía y para sostener su compromiso de claridad”.

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A este educador e inspirador en la educación mendocino también llamó la atención la espiritualidad al que refería Juan. No podía entender, pero trataba de interpretar lo que siempre manifestaba. “Su voz lo inundó todo con una energía sin márgenes. Nada de violencia, nada de palabras altisonantes, nada de búsqueda de algún golpe a la sensibilidad. Juan hablaba de su querido Paraguay con la firme serenidad de siempre”. Y, esta forma de ser de Juan, Prieto Castillo consideraba como la espiritualidad de Juan. Y se cuestiona el autor, ¿de dónde viene ese soplo de serena energía, expresado en la mirada, en la palabra, en la risa? “No tengo respuesta a tal pregunta, dejémosla en el territorio del misterio. Me atengo al hecho: he tenido la dicha de sentir lo que significa la espiritualidad como ese aliento vital lleno de luz, de una dulce fuerza, de una infatigable alegría de vivir, de una comunicación que te llega a lo más hondo del pecho, porque conocí a Juan, porque leí su obra, porque compartí con él momentos preciosos en este río sin pausa de la existencia”. Quizá el punto de partida y de llegada de Juan sea la participación, pues es aquí donde se tejen y se enredan un montón de valores que pasean por la necesaria igualdad entre las personas, sin distinción de ninguna laya, ni por religión, ni partidos ni ideologías, ni autoritarismos. Es aquí donde se tejen los sentidos de una verdadera humanidad, donde la expresión, la necesaria multiexpresionalidad se hace imprescindible para construir un mundo otro, diferente, que no deja sepultado en la historia las deforestaciones y degradaciones de los recursos naturales. No se ha registrado, ni en nuestra historia, ni en las de otros lugares, exabruptos de Juan, sí de elogios y admiración, porque parecía haber entrenado todo su cuerpo y espíritu para compartir un diálogo, un debate, una discusión, una oración con palabras mansas, sabias e interpeladoras. No perdió su tiempo en problemas personales de la rutina o de los sinsentidos en la vida, a menos que fuera para transformar tales hechos en una oportunidad de crecer juntos, construir juntos relaciones para un bienestar. Sí, Juan sufrió ante los problemas estructurales y lacerantes, realidades nuestras, y aún en estas situaciones él encontraba sacar un aprendizaje que compartir con sus amigos.

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Juan y la Paz

“Paz es tener presente en cada instante la igual dignidad de todos los seres humanos, capaces de crear, de inventar su destino, de no resignarse. Paz es vivir, serenamente, intensamente, sembrando cada día semillas de amor y de concordia. Paz, es caminar a contraviento, todos distintos, todos unidos por valores comunes. Paz es compadecer, compartir, desvivirse. Paz es transitar resueltamente desde una cultura secular de imposición y violencia a una cultura de comprensión y conciliación. Paz es, en suma, atreverse a pasar de la fuerza a la palabra”. Federico Mayor Zaragoza, exdirector de la UNESCO. El querer construir, hacer los caminos, querer mover el mundo con las ideas, con la razón, con el corazón, antes que con la violencia, eso es ser un hombre de paz. Y Juan no ha podido salir de ese molde, se construyó a sí mismo para actuar con la ternura, la comprensión, y sobre todo con el propósito pedagógico siempre. Es esta una actitud de rebeldía, de negación al avance del olvido colectivo, la afirmación de la esperanza constructora de otras comunicaciones, otras sociedades, entre iguales, compartiendo diferencias, construyendo civilidades. No es poco el llamado del maestro pasajero. Es un profundo e insistente llamado al rescate de la humanidad en una danza de confraternidad con el ecosistema, y alabar con cantos y vida, el eterno baile de lo creado con el creador y el recreador. Juan entendió su misión. Abrió caminos en circunstancias regionales y mundiales de grandes dificultades. Toda la etapa de la guerra fría, las conmociones tanto en lo comunicacional como político a nivel continental, las dictaduras y las luchas por el retorno de las democracias en América Latina han sido sus tiempos.

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Pero también, han sido grandes los esfuerzos por incidir con ideas renovadas, acordes a nuestro tiempo. El Concilio Vaticano II, la Conferencia del Episcopado Latinoamericano con el Documento de Medellín, el de Puebla, el de Santo Domingo, y otros espacios, han sido de alta participación, en distintas formas para aportar a la Iglesia desde sus conocimientos. La Iglesia dio a conocer documentos de gran trascendencia para quienes tenían la firme voluntad de cooperar en la construcción del reino aquí en la tierra, en la vivencia de relaciones fraternas y solidarias. “….la paz no es solo la acción de la justicia, sino también, «la acción del amor », que supera, comprendiendo en sí, la acción de la justicia. La Gaudium et spes es explícita en este sentido: «La paz es también fruto del amor, el cual sobrepasa todo lo que la justicia puede realizar» (GS 78, 2). Esa paz, entendida como acción de la justicia y todavía más como acción del amor, tiene por eso no solo su imagen, sino también su fuente en la «paz de Cristo », «que procede de Dios Padre » (GS 78, 3). Esa paz es también un bien humano y un bien divino. Y, de verdad, es una pena tener que cortar ciertas reflexiones de la Iglesia Católica acerca del mandato y las condiciones que exigen la paz. Existe en su reflexión y su práctica una extraordinaria riqueza, para todos los hombres y mujeres, sin importar la religión, y que cumpliéndose, nos llevará a la construcción de una comunidad fraterna, solidaria y de paz. Esta paz en la tierra no se puede lograr si no se asegura el bien de las personas y la comunicación espontánea entre los hombres de sus riquezas de orden intelectual y espiritual. Es absolutamente necesario el firme propósito de respetar a los demás hombres y pueblos, así como su dignidad, y el apasionado ejercicio de la fraternidad en orden a construir la paz. Así, la paz es también fruto del amor, el cual sobrepasa todo lo que la justicia puede realizar.

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La paz sobre la tierra, nacida del amor al prójimo, es imagen y efecto de la paz de Cristo, que procede de Dios Padre. (GS) Concluyendo, y prestando palabras del prólogo de la segunda edición de su libro Comunicación Rural, es posible leer y, quizás tener un amplio argumento y territorio humano por donde Juan se movió y trató de mover. Desde la mirada de Juan, “la comunicación se mueve y moviliza el mundo cultural, material e inmaterial, no solo para producir semillas, frutos o trabajar la tierra; sino se da el sentido de la vida. Es en la chacra de los sentidos donde se forma la persona, se forjan los líderes, se pone de pie el territorio y participa en la producción y la política nacional. Es activa, tiene cuerpo, es integral, holística, si se la parcializa o se limita, tenemos solos campesinos productores; si se tiene en cuenta en una dimensión total, tenemos al hombre y la mujer política que construye sentidos, identidad, pertenencia y propuestas de enriquecimiento del ser humano y la humanidad”. En este pequeño recorrido no hemos tenido dudas de la humanidad de Juan, de sus luchas por la humanización de la sociedad, desde la comunicación, con un profundo respeto a las personas, los pueblos y al ambiente, que representan cabalmente al constructor de la paz. Y, como intento de un resumen, subrayamos que para Juan “Comunicación, es acción del hombre- mujer”. Por lo tanto, la Comunicación es parte del hombre-mujer. Entonces, para humanizar la comunicación hay que humanizar el ser humano. Juan Diáz Bordenave vio la luz del sol el 5 de febrero de 1926 y regresó a la casa del Padre el 22 de noviembre del 2011.

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Rodolfino Palacios y Juan Martínez, comunicadores indígenas del Chaco paraguayo, durante el V COMLAC. PARAGUAY 2016

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José Luis Aguirre Alvis, Msc. Licenciado en Ciencias de la Comunicación Social de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” (UCB). Maestría en Ciencias Sociales con especialidad en Comunicación para el Desarrollo de la Iowa State University (ISU), USA. Docente de la materia de Comunicación y Desarrollo del Departamento de Comunicación Social de la UCB. Director del Departamento del SECRAD (Servicio de Capacitación en Radio y Televisión para el Desarrollo) de la UCB desde 1996 a la fecha. Exrepresentante en Bolivia de la AMARC (Asociación Mundial de Radios Comunitarias). Miembro del Tribunal de Imprenta del Gobierno Municipal de La Paz. Vicepresidente del Tribunal de Ética Periodística del Consejo Nacional de Ética Periodística de Bolivia (CNEP). Presidente regional para América Latina de la WACC (World Association for Christian Communication / Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana) y vicepresidente mundial de la WACC.

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Reencuentro y diálogo entre entrañables amigos, sueños y constantes de transformación comunicativa Un homenaje y visita al más destacado comunicador paraguayo, Juan Díaz Bordenave, desde su colega y cómplice de sueños democratizadores, el comunicador boliviano, Luis Ramiro Beltrán Salmón

Por José Luis Aguirre Alvis, Msc.

A tiempo de saludar a este V Congreso, a sus organizadores y a todos los que han hecho y hacen esfuerzos para que marche con buen éxito con su aporte silencioso, quisiera imaginar convocar a esta sala a dos convidados que de seguro espiritualmente estarían más que contentos de estar reunidos aquí con nosotros. Porque hablar de comunicación, comprenderla como un reto de encuentro y de permanente voluntad de descubrimiento del Otro, y sobre todo de la posibilidad de estallar en la alegría del diálogo como producto de la experiencia voluntaria de dejar entrar el texto del Otro en el texto de uno mismo, haciéndonos ver que la vida misma es producto de un tejido de relaciones y de matices que se hacen con los demás, es lo que nos enseñaron como sentido, filosofía y consigna de nuestra vocación de comunicadores. Con todo el mayor respeto y cariño, como sus estudiantes, sus seguidores, y agradecidos por haber sido considerados sus amigos, demos en espíritu la bienvenida y con un abrazo construido de palabras a los profesores Juan Díaz Bordenave, el insigne luchador paraguayo por la comunicación democrática en nuestro continente, y a Luis Ramiro Beltrán Salmón, comunicador boliviano y referente de las teorías de la comunicación horizontal y dialógica, alguien quien se consideraba su hermano.

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De seguro que si ellos estuvieran sentados alrededor de una mesa, o en el piso, en un círculo donde todos cabríamos, estarían desde un inicio aportando su inconfundible jovialidad, su sencillez humana y sus sutiles bromas y ganas de celebrar las cosas más simples de la vida. Pedirían que el encuentro se hiciera sin formalismos ni distancias, y ellos mismos con su sola presencia nos harían sentir el calor que solo se despierta por la sinceridad de lo que cada quien aporta cuando hay voluntad de encuentro. Seguro, empezaríamos con alguna broma, una siempre agradable sonrisa como las que usualmente brindaba Luis Ramiro Beltrán al referirse a sí mismo, y especialmente cuando se dirigía a las señoritas y damas que siempre lo rodeaban, teniéndolo al acecho de retratarse con él, les diría que era “el achachi octogenario”, esto es en la lengua andina Aymara, “achachi” - el viejito, el abuelito-, cosa que les generaba más confianza y alentaba el sentimiento de fraternidad… pero también como un pretexto de cercanía, él, en relación a Juan Díaz Bordenave lo bautizó con un nombre de afecto y le decía, “pilaí” (el flaquito) recurso que habría recogido de algún contexto guaraní. Entonces, sentémonos todos en una mesa o quizás en el suelo haciendo círculo para festejar el reencuentro, para que los no conocidos se sepan, y los ya conocidos aviven el lazo esencial de la comunicación humana, cual es la de contarnos historias en la predisposición de abrigar la amistad, vía la posibilidad de paciente escucha del Otro. Los Entretelones A tiempo de articularse este Congreso, a fines de 2015 e inicios de este año, y por la gentil invitación de sus organizadores directos, se me solicitó aportar desde un Comité Académico en la confección de su enfoque y línea, entonces al enterarme de la importancia que supone hablar de comunicación latinoamericana y caribeña desde el suelo paraguayo, lo primero que saltó a mi interés fue sugerir que aquí, en esta reunión, sitio y lugar de nacimiento se hiciera un homenaje a Juan Díaz Bordenave. Primero, en manifestación de sincera gratitud por lo recibido de él, y segundo, por la proximidad a las agendas definidas más una siempre necesaria actitud de revisitar su pensamiento a fin de ponernos en sintonía con aquella apasionada fuerza de entrega por la comunicación que nos ha mostrado. Hecha la incorporación de este espacio en el programa, señalé que me interesaría aportar en él, y desde un elemento quizás inusual o hasta completamente diferente, referirse a la figura de Juan Díaz Bordenave, en un reencuentro y diálogo con la figura seguramente desde la comunicación más estrecha

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que tuvo tanto en su vida de formación académica, del trabajo cotidiano en distintos puntos del continente, de consanguineidad de ideas, sueños y utopías, y sobre todo de hermandad construida por su mutuo afecto sino fundada en distintos hechos compartidos. Si Juan Díaz Bordenave y Luis Ramiro Beltrán pudieron ser casi hermanos, fue por factores de intimidad como el de haber encontrado en su tiempo y a su manera huellas que los vincularon a la Guerra del Chaco, guerra que enfrentó a Bolivia y al Paraguay entre 1932 a mediados de 1935. Beltrán, en ese triste periodo quedó huérfano de padre a la edad de tres años. Su padre, Don Luis Humberto Beltrán, resultó subteniente con especialidad morterista durante la guerra, y con su fallecimiento nació la leyenda de “El subteniente y la promesa”, ya que como dice Luis Ramiro Beltrán, cuando su padre se despidió para irse al campo de batalla, le pidió a su madre que si moría en la guerra no dejara sus restos allá, sino que los recuperara, los trajera y los enterrara junto a su madre. Ella, Doña Betshabé Salmón de Beltrán, prometió hacerlo. Y fue así que, muerto el subteniente, en el Fortín Florida el 16 de diciembre de 1933, que recién en 1940, algunos años de terminada la guerra, según refiere el mismo Dr. Beltrán, en medio de su pobreza y un sin número de dificultades, su madre pudo realizar esa hazaña, recuperar los restos del subteniente Beltrán, hecho que para muchos era totalmente imposible. Se sabe que ella incluso recurrió a la ayuda del entonces presidente boliviano, Enrique Peñaranda, quien le había negado su apoyo señalando que nunca se encontraría el cuerpo (Los cuentos de hadas de Luis Ramiro Beltrán, 2007:104). Ahí por razones entre fortuitas así como providenciales, pues recién en enero de 1934 la viuda Beltrán sabría de la muerte de su esposo, y más adelante gracias a las pistas que entregó un soldado asistente de su padre, Lucas Soto, quien la buscó para entregarle el pañuelo ensangrentado de su marido, sus estrellas de subteniente y su escapulario, pudo tener las pistas del lugar donde fue enterrado en suelo paraguayo. La viuda de Beltrán entonces se puso en contacto con el capellán paraguayo, Tomás Valdés Verdún, entonces Obispo de Asunción, quien le diera la extremaunción a Luis Humberto Beltrán, para confirmar lugares y posibilidad de acceso al lugar de entierro. Fue así como la histórica peripecia familiar tuvo inicio, hasta que la madre de Beltrán, acompañada del soldado Soto pudo dar con los restos de su esposo y retornarlos a Bolivia cumpliendo así su promesa, que esperó siete años para hacerse efectiva. En Asunción, llegados los restos esperados del subteniente Beltrán, fueron velados en la capilla del Arzobispo, y se le ofreció una misa responsorial bajo escolta militar de honor, hecho que marcó la eterna gratitud de Luis Ramiro Beltrán por la bondadosa y servicial colaboración que se brindó a su madre en este episodio. Beltrán señaló que su inicio como redactor de prensa a sus doce años lo

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dedicó a su padre, menciona que haría que su trabajo y cuidado de su madre harían que su sacrificio no fuera estéril. En otros textos, Luis Ramiro Beltrán, al referirse a su padre, dice: “Aunque puede resultar paradójico porque soy huérfano de guerra al perder a mi padre en la Guerra del Chaco, confieso que quiero mucho a Paraguay a tal punto que formo parte de una asociación de amistad boliviano-paraguaya. Esto porque la gente allá trató a mi madre con mucho amor y nobleza, y la ayudaron en todo, “hasta dar con los restos de su padre (Beltrán en Paz, 2007, p.104). Por otro lado, guardó especial gratitud Beltrán a Monseñor Sinforiano Bogarín, arzobispo de Asunción, por la desprendida ayuda que entonces brindó para la repatriación a Bolivia de los restos de su padre”. Sobre este recuerdo y hecho que marca la vida de Beltrán, años más tarde apareció la presencia de su amigo Juan Díaz Bordenave, ya que gracias a él, y cumpliendo un deseo y promesa personal que se hizo, pudo por octubre de 1988, visitar el Paraguay, recorrer con él, el hermano de Juan Díaz y el periodista boliviano Mariano Baptista Gumucio, los lugares de la guerra donde estuvo su padre, y en especial, visitando Campo Vía y el Fortín Fortaleza donde muriera él. Este hecho que de algún modo lo puso cerca de su progenitor, fue de un valor incalculable para Beltrán, que lo unió más profundamente a su amigo Bordenave. Bordenave, en una intervención dedicada a estudiar el pensamiento de Beltrán, realizada en 1998 en Sao Bernardo do Campo, Brasil, cuenta este mismo pasaje: “Un momento que no se puede explicar de nuestra amistad se dio en 1988, cuando Beltrán visitó el Paraguay, mi país de origen, por primera vez. Yo sabía que uno de sus sueños era conocer el Chaco, donde su padre, el periodista Luis Humberto Beltrán, fue muerto en aquella guerra trabada entre nuestros países de 1932 a 1935. Entonces viajé a Asunción y mi hermano José, consiguió un Toyota Land Cruiser con el cual recorrimos (…) una buena parte del Chaco” (Marques de Melo, 1998: 113). Los lazos de respeto, aprecio mutuo por cierto nacidos de modo fortuito en el período de sus visitas y estudios universitarios a los Estados Unidos, donde ambos coincidieron, más razones que se refieren aquí, crearon las condiciones para que entre Bordenave y Beltrán se construyera una relación que de hecho será eterna, pues de seguro si hoy ellos se reúnen allí en el cielo, deben pasarla muy pero muy bien, como siempre gozando su jovialidad y sencillez, elementos que para ambos han sido los regalos de su calidad humana que han

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sabido brindar a los amigos. Bordenave respecto a su amigo, en una exposición señaló como sus cualidades personales, cinco particularidades: ser verdadero amigo de sus amigos; su admirable modestia; su capacidad de brindarse con un espíritu de colaboración; su alegría interior y su sentido del humor; más su equilibrio propio de una sabiduría indígena que le daba dignidad y sentido de oportunidad (Marques de Melo, 1998, p. 115). Los caminos que solo en lo físico se separaron nos muestran una distancia no muy larga, para el caso Juan Díaz Bordenave, él se adelantó al fallecer el 22 de noviembre de 2012, y la partida de Luis Ramiro Beltrán fue el 10 de julio de 2015, justo en oportunidad de la visita del papa Francisco a Bolivia y en la antesala de su visita misionera justamente al Paraguay.

Caminos de estudio y nacimiento de su amistad De aquí en adelante, en este homenaje, ya de hecho compartido, se tratará de acercar la reflexión y pensamiento sobre el campo de la comunicación, en los cuales también Bordenave y Beltrán se encontraron, y para esto se recurrirá también a la ilustración de escenas que recuperen el toque de la sencilla personalidad de ambos, más algunos apuntes teóricos. Cuenta Luis Ramiro Beltrán que conoció a su colega paraguayo, Juan Díaz Bordenave, en oportunidad de un curso realizado en Vermont, Burlington, USA, allá por 1954. Entonces, un grupo latinoamericano de 22 trabajadores de información agrícola estaba realizando una visita académica de tres meses a centros y universidades con énfasis en desarrollo agropecuario en los Estados Unidos, y a invitación del Departamento de Agricultura, todos eran jóvenes vinculados a los temas y proyectos de extensión y desarrollo agrícola muy en énfasis de la época, y que hoy sería la antesala del campo que se denomina como el de la Comunicación para el Desarrollo. Dice Beltrán: “Allá me encontré con un grupo de comunicadores agrícolas brasileños al que se había adjuntado, por valerse de traducción al inglés de receptores móviles, un colega paraguayo, Juan Díaz Bordenave. Hice sin demora una estrecha relación con este talentoso y simpático colega que resultaría muy atraído por la intérprete, María Cándida Carvalho Rocha, una joven de Sao Paulo. Sugerí a Juan sumarse a mi grupo para ir a Vermont y a Michigan. Así lo haría y,

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al paso del tiempo, él y yo llegaríamos a trabajar juntos por muchos años en varios países de Latinoamérica y a luchar por ideales que compartíamos. Él se convertiría en el más distinguido e influyente especialista de la región en comunicación educativa para el desarrollo rural. Y (claro) se casó con María. (Mis primeros 25 años. 2010, p. 174, en Marques de Melo, 1998: 113). Según cuenta Juan Díaz Bordenave, años después le tocó visitar a Luis Ramiro Beltrán en la Universidad del Estado de Michigan, donde comprobó que su amigo era muy respetado entre sus profesores y compañeros. Señala que el profesor David Berlo, que era un hueso duro de roer, le tenía bastante admiración, y en una oportunidad en la reunión de la Asociación Internacional de Comunicación realizada en Acapulco, en los años 70, Berlo se refirió a Beltrán diciendo que este junto a Wilbur Schramm y Paulo Freire habían provocado un profundo cambio en su manera de pensar la comunicación (Marques de Melo, 1998, p. 113). Cada uno aportaba sus matices a esta relación, Juan Díaz Bordenave, tuvo formación antes de la comunicación en agronomía, pues estudió en la Escuela Nacional de Agricultura de Casilda, Argentina, mientras que Luis Ramiro Beltrán, cuya formación previa, fue su nacimiento desde los doce años en la práctica del periodismo escrito. La Universidad de Michigan fue el espacio de estudio, cercanía y de construcción de promisorias ideas. Beltrán, al respecto de su trayecto, indica que: “… a lo largo de cinco años de estudio en la Universidad del Estado de Michigan (Michigan State University) tuve el privilegio de ser ayudante de cátedra de los doctores Everett Rogers y David Berlo, este último director de la Facultad de Comunicación. Además, el primero fue mi maestro guía para la tesis de Máster que defendí en 1968 y el segundo lo fue para la del Doctorado (…)” (Beltrán en Paz, 2007, p. 100). En una entrevista señala Beltrán: “Con Everett Rogers, el gran experto en difusión de innovaciones, entablé una amistad maravillosa. Muchos años después, en varios de sus libros él reconoció que su pensamiento cambió radicalmente gracias a Beltrán (Beltrán en Paz, 2007, p.100). En 1954, cuando Beltrán y Bordenave estudiaron juntos en el Servicio de Extensión de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Vermont, Bur-

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lington, ellos recibieron temas referidos al uso de ayudas didácticas gráficas, las filmográficas (transparencias y filminas) y formas de redacción de textos propias de la época. Y de ahí siguieron otra serie de talleres en universidades norteamericanas que mostraban especialidad en los temas de la extensión agrícola. Juan Díaz Bordenave siguió su formación de maestría en Periodismo Agrícola obtenida en 1955 en la Universidad de Wisconsin. Finalmente, el destino de los amigos y colegas se estableció en la Universidad del Estado de Michigan, East Lansing, allí cada cual siguió su formación hasta el postgrado. La Universidad del Estado de Michigan fue el seno académico donde ambos siguieron el mismo programa doctoral que lo alcanzaron a distintos tiempos hasta conseguir el Grado de PhD. en Filosofía de la Comunicación. Para el caso, Juan Díaz Bordenave se tituló como doctor el 18 de marzo de 1967 y Luis Ramiro Beltrán, el 8 de junio de 1968. Ambos comunicadores confluyeron en las mismas ideas respecto al proceso mismo, así como en las dinámicas de la comunicación orientadas a fines de desarrollo social. Cada uno y a su manera al provenir de escenarios de un continente marcado por las desigualdades sociales y desequilibrios en las oportunidades de poder y así de expresión de las personas, aportaron esta su perspectiva para la comprensión, y hasta severa crítica, de los modelos de comunicación marcadamente unilineales e informativistas, y así las fórmulas de uso de los medios para objetivos de desarrollo que estudiaron fueron respondidas con la mirada humana y contextual de la que adolecían las propuestas de la academia. El gen del compromiso con la realidad social desde cada uno de sus puntos de origen fue significativo, en cuanto sirvió para hablar en el seno mismo de la teorización de lo comunicativo en nombre de todo un continente, y justamente mostrar que en estas regiones la voluntad de comunicación y así de la mentada adopción de innovaciones no resultaba de la falta de voluntad hacia el cambio o hasta carencia de espíritu innovador de los campesinos, sean estos en Paraguay, Bolivia, Perú, Brasil, y otros lugares, sino que si el modelo desarrollista de promoción de un cambio inducido por agencias de desarrollo, medios tecnológicos más la presión de gobiernos, no se alcanzaba porque en medio estaba el factor de la desigualdad social, la mala distribución del poder en las estructuras políticas de las sociedades, y sobre todo, de la marcada pobreza de origen socio estructural e histórico en el que vivían grandes sectores de sus habitantes. En un primer momento, y siendo que Bordenave como Beltrán tuvieron la oportunidad de surgir de un proceso de búsqueda de agentes de cambio provenientes de regiones de subdesarrollo, siendo reclutados en América Latina, ellos se enmarcaron también en el discurso del uso de los recursos tecnológicos para facilitar las experiencias de transferencia tecnológica y de extensión informativa hacia poblaciones consideradas como integrantes de la subcultura cam-

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pesina, como denominaría, Everett Rogers junto a Lynn Svenning, en su texto La modernización entre los campesinos de 1969. Pero, ya en la vida académica mostraron sus propias ideas, en el caso de Beltrán contó con el impulso de su maestro Dr. Everett Rogers para que pudiera criticar, inclusive y especialmente, su propia teoría de difusión de innovaciones. Señala Beltrán al respecto de Rogers: “Y no sólo que propició la publicación internacional de mis críticas (…) sino que admitió públicamente, con singular hidalguía, que ellas habían influido en el cambio de su percepción sobre la comunicación y sobre el desarrollo” (Beltrán en Paz, 2007, p.109). Pero, ¿cuáles fueron los ejes de esa crítica, que posteriormente derivó hasta los debates internacionales sobre el Nuevo Orden Mundial de la Información y Comunicación, o afectando incluso la percepción de la necesidad de políticas nacionales de comunicación, entendidas como una forma en la que los estados democráticos pudieran orientar el uso de la comunicación y sus medios tecnológicos hacia objetivos de desarrollo social de sus poblaciones? Beltrán contribuyó de modo significativo en por lo menos seis dimensiones: “1) la denuncia del estado de incomunicación que padecía el pueblo en contraste con la mayoría gobernante; 2) la denuncia de la dominación interna y dependencia externa en materia de comunicación; 3) la proposición del cambio por medio de políticas nacionales de comunicación; 4) la conceptualización del Nuevo Orden Internacional de la Información; 5) la inventariación crítica de la investigación de la comunicación en la región como una práctica “con anteojeras” (ceguera en el uso mecánico de premisas, objetos y métodos foráneos), y; 6) la propuesta de bases para un modelo de comunicación horizontal en un sentido democrático” (Los cuentos de hadas de Luis Ramiro Beltrán. 2007: 110-11). Beltrán marcó ya este tipo de preocupaciones desde sus trabajos de tesis de postgrado. Así, la tesis de Maestría de 1968 titulada: “Comunicación y Modernización. Significación, Papeles y Estrategias”, establece de modo retador que: “…es necesario comprender cuáles factores predominantes en las sociedades que experimentan la modernización afectan las funciones y el impacto de la comunicación para el desarrollo” (Beltrán, 1968, p.102). . Y para esto recomienda que: “…es indispensable aumentar y ampliar la investigación dirigida específicamente hacia los problemas de comunicación en la modernización. Es necesario estudiar situaciones concretas

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en países en desarrollo específicos con el objeto de hallar, de manera clara y precisa, en qué forma puede la comunicación servir óptimamente al desarrollo” (Beltrán, 1968, p. 104). Por otro lado, su tesis doctoral que lleva una pregunta como título: “Comunicación en Latinoamérica, ¿persuasión para el statu quo o para el desarrollo nacional?” augura que el alcance de una comunicación con sentido de desarrollo y cuando se constituya en una pieza clave lo hará con el apoyo de un conocimiento científico y práctica de investigación tal que genere que su impacto pueda ayudar a millones de seres humanos alrededor de todo el mundo a conseguir (…) dignidad, felicidad, y la prosperidad que ellos merecen (Beltrán, 1970, p.128). La preocupación central en este documento sostiene que el desarrollo de las naciones demanda a su vez un desarrollo de las capacidades de comunicación. Por otro lado, el trabajo y pensamiento comunicacional de Juan Díaz Bordenave, que igual se caracteriza por su separación de los enfoques orientados a la persuasión de las personas o el uso de medios para la influencia en las actitudes y comportamientos de la población a la que hay que modernizar o plantear aspiraciones de cambio occidentalizante, podría ser agrupado, y no de modo definitivo, en por lo menos seis dimensiones. 1) El sentido de la comunicación para concebir la orientación de la educación y el desarrollo; 2) la democratización de los espacios educativos y de formación; 3) la participación como eje de la construcción y convivencia social; 4) la comunicación rural y el diálogo en el medio agropecuario; 5) la potencialidad de los medios públicos y alternativos, y; 6) la propuesta de modelos para un desarrollo humanista sostenible. A pesar de que en una entrevista realizada en el 2008, Juan Díaz Bordenave, habría señalado al español Alejandro Barranquero (en Brunetti, 2014) que rechazaba pertenecer al grupo de investigadores que crearon el pensamiento latinoamericano de la comunicación. Y así asumió que no tuvo una verdadera vocación teórica, sino que utilizó la teoría como medio para entender mejor la práctica. También habría dicho sobre sus aportes teóricos que: “Ninguna de las ideas son mías. Si usted intenta averiguar lo que realmente inventó Díaz Bordenave, no lo va a encontrar. Va a ver que estoy divulgando, popularizando ideas que estaban en aquel momento en el aire y que ya habían sido presentadas por alguien (...)” (Bruneti, Portal comunicación), pretenderemos demostrar todo lo contrario. De Bordenave, y su pensamiento comunicacional con fuerte énfasis en el desarrollo, se recogen piezas clásicas como las publicaciones de los Proce-

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dimientos del Simposio de la Cornell-CIAT de 1974 (simposio realizado en Cali, Colombia) y la publicación de la Revista Sage (Contemporary Social Issues, No. 32), en su número monográfico dedicado a la Comunicación y Desarrollo desde las perspectivas críticas editado por Everett Rogers en 1976. En ambos documentos, Bordenave escribe sobre la “Comunicación y la Adopción de Innovaciones Agrícolas en Latinoamérica” y sostiene que el mayor descubrimiento que se pudo conseguir del análisis de las funciones de la comunicación dentro de la lógica de persuasión propia de la difusión de innovaciones fue, que las adopciones dependían de la posición que el individuo ocupaba dentro de una estructura social. De tal modo, la información y sus ventajas eran aprovechadas por los dueños de los latifundios y no así sus trabajadores (Rogers, 1976, p. 45). Por otro lado, ya para entonces reconoce que el viejo modelo de una comunicación vertical estaba todavía vigente y se constituía en el brazo fuerte de planificadores gubernamentales, y otros, quienes pensaban que su mayor logro debería ser conseguir el apoyo de la población para la ejecución de sus propios planes de desarrollo, y mejor aún si lograban su participación pero orientada a sus lineamientos (Rogers, 1976, p. 45). Bordenave se apoyó mucho en las ideas del pedagogo Paulo Freire, de quien indica que en esencia fue él quien propuso abolir aquella mentalidad de transmisión tanto en el campo de la educación como el de la comunicación, y con esto se daba lugar a un enfoque más liberador y que involucrara el diálogo concentrando las acciones en los sujetos, para que con ellos se creciera en la toma de conciencia de la estructura social que los envolvía (Rogers, 1976, p. 46). En el artículo medular del Simposio de Cali, Bordenave pide que se superen las viejas ilusiones. No podemos poner una fe ciega en señalar que la comunicación está al servicio de la innovación y el desarrollo. Así, señala: “Beltrán (1970-1973) me ayudó a ampliar mi concepción a veces generalista, pues me sirvió para comprender que en Latinoamérica una gran proporción del contenido de los medios resulta frívola e irrelevante a las necesidades del desarrollo rural, y menos a las necesidades de su gente. Pues, como ha indicado Beltrán, el mayor problema es la ´incomunicación´ que se da entre los centros urbanos de poder y la población rural” (Rogers, 1976, p. 46). Bordenave, a partir de preguntas formuladas en ese entonces por Arthur Havens, expuestas en el Tercer Congreso de Sociología Rural de 1972, invita a construir el cuadro general de la realidad de América Latina en relación a la adopción de innovaciones agrícolas, enfoque que daba comodidad a planificadores gubernamentales, y otros operadores del desarrollo. Las preguntas

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deberían comprenderse desde la necesidad de transformar la vida agrícola de la población rural asegurando para ellos una mayor justicia social y así un sólido desarrollo nacional. Las preguntas comprenden: 1. ¿Cuán autónomo o independiente es un país en relación a las fuerzas externas que afectan su economía y la toma de decisiones políticas? 2. ¿Cómo está organizada la estructura social rural, y cómo esta afecta a las decisiones de los individuos? 3. ¿La mayoría de los trabajadores del campo poseen su tierra? ¿Son suyas las herramientas? 4. ¿Quién controla las instituciones económicas, particularmente los mercados, créditos y financiamientos para las organizaciones? 5. ¿Quién decide qué tipo de innovación debe ser difundida y desarrollada? 6. ¿Son consultados los campesinos y trabajadores rurales sobre sus necesidades y expectativas? Las preguntas son más, y al concluir, Bordenave señala, que la comunicación ciertamente puede colaborar a los campesinos y trabajadores rurales a incrementar sus aspiraciones y motivaciones, así como a obtener acceso a información, conocimientos y saber el cómo de las cosas. Sin embargo, la comunicación no puede brindar un último ingrediente -los medios para hacer las cosas- porque esto significa PODER. Ahí está un problema que tanto los campesinos y cientificos del desarrollo deben resolver para persistir en el campo de sus preocupaciones (Cornell-CIAT. 1974, 210-214). Bordenave constructor que deposita una piedra angular Las propuestas medulares de Juan Díaz Bordenave se encuentran en sus diversos escritos. Y en esta búsqueda hay una pieza que ya da una clara visión crítica y de cuestionamiento a la comunicación y uso de los medios masivos ante las necesidades sociales. Y lo particular es que esta antecede a la conclusión de sus estudios académicos realizados en los Estados Unidos, como también del surgimiento de ideas democratizadoras de la comunicación, y por tanto, lo colocan como pionero pleno de la comunicación humana como espacio de diálogo y encuentro. Es en el artículo de la revista Combate, editada en Costa Rica, en diciembre de 1962, titulado: “Latinoamérica necesita revolucionar sus comunicaciones”, donde señala que:

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“…Comunicar es construir significados, por tanto, para ser comprendidos los símbolos, necesitan basarse en experiencias comunes al comunicador y al receptor. Cuando los símbolos o las palabras se basan en experiencias diferentes, el significado que el comunicador les atribuye puede ser muy distinto del significado que el receptor les da. En la necesidad de experiencias compartidas radica en parte la dificultad de comunicar ideas (…). Los originadores de mensajes educativos por lo general poseen un patrimonio de experiencia muy superior al de las masas y esta diferencia no es culpa de las masas sino probablemente de la estructura social discriminativa que hemos mantenido hasta ahora en nuestros países” (Bordenave, 1962, p. 10). Su insistencia ya en ese momento es por el reconocimiento de la comunicación enmarcada en una realidad social y así invoca a que sea comprendida como una experiencia de doble vía, así dice: “… la comunicación no es un fenómeno unidireccional (de la fuente al receptor), sino un proceso multidireccional y dinámico” (Bordenave, 1962, p.11). Esta mutualidad se da cuando se generan las condiciones para lo que él califica como “una comunicación retornada”, es decir aquella que tiene que ver con escuchar el clamor del pueblo. Bordenave insiste en no confundir las cosas, ya que “comunicar es, (…) conocer el mundo de experiencias de nuestro público (…) su contexto socio-cultural, sus actitudes, y mediante este conocimiento intercambiar con él mensajes que provoquen, (a) en nuestro público los significados, y las emociones (…), y en nosotros, los ajustes y cambios necesarios para que nuestra comunicación se enriquezca y se vuelva cada vez más (…) fecunda” (Bordenave, 1962, p.11). Y comprendiendo el contexto del tiempo en que proponía estas ideas, Bordenave asume el riesgo de pregonar cuál debería ser el sentido del hacer comunicación. Invoca así a una revolución necesaria, y dice:

“Afirmamos, aquí, que el proceso de la comunicación puede ponerse con una intensidad más revolucionaria al servicio del desarrollo integral de nuestros países. Por supuesto la primera condición es tener algo -ideas, valores, incentivosque comunicar, y que posean dinámica revolucionaria” (Bordenave, 1962, p. 11). Avizora ya entonces los destinos de la función transformadora de la comunicación, con capacidad de generar un desarrollo integral. Y estas dimen-

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siones serían, que la comunicación, puede (1) contribuir a la unidad nacional, (2) provocar la participación de la ciudadanía en el gobierno, (3) fortalecer la expansión de la educación, y, (4) contribuir a la difusión de mejoras tecnológicas. En todo, según Bordenave, es vital generar, una “comunicación retornada,” que permita a los ciudadanos, incluso a los más humildes, hacer llegar su voz y sus necesidades a los líderes. Concluye diciendo, “… pero una revolución en la filosofía tendrá que ver con los propósitos y los métodos de educación popular que son indispensables y urgentes en Latinoamérica”. Bordenave denuncia que: “Hasta ahora, y a pesar de las declaraciones frecuentes en contrario, los programas educativos de muchos de nuestros países se fundan sobre una filosofía aristocrática. En el fondo, aún se cree que sólo unos pocos dentro de la población total han nacido para merecer la oportunidad de seguir estudios (…) Hoy podemos acariciar la idea, no solo de elevar la calidad de la educación, sino de extender un relativamente alto nivel educativo a toda la población. Aún más, parece ser que si no llevamos este ideal a cabo, simplemente nuestros suelos de desarrollo económico no serán nunca realidades” (Bordenave, 1962, p. 14). Ya entonces Bordenave tiene la fuerza de solicitar a los que operan desde la comunicación “originalidad, inventiva y algo de audacia profética (…) para que en cada país esta revolución de las comunicaciones tenga lugar y triunfe. Todos seremos favorecidos por esta revolución, pero especialmente el enorme número de seres humanos que, aunque olvidados por los gobiernos, también tienen un nombre, un rostro y un destino” (Bordenave, 1962, p.16). Por lo observado, se reconoce de modo claro, que Juan Díaz Bordenave, se adelantó con la noción fundante de la misma tradición y escuela de la comunicación crítica de Latinoamérica, cual es la comprensión de la comunicación en un sentido horizontal y participativo, y lo habría hecho antes de pensadores que generaron estas ideas de cambio proponiendo un paradigma alternativo a las concepciones dominantes sobre la comunicación y que se extendieron en este continente. Para demostrar el carácter pionero de Bordenave se traen al análisis las propuestas de teóricos sociales, quienes son reconocidos gestores de las ideas democratizadoras en comunicación: Antonio Pasquali, Frank Gerace, Luis Ramiro Beltrán, y desde al ámbito educativo, Paulo Freire. 1. En el primer caso, Antonio Pasquali, comunicador italianovenezolano, publica en 1970, la primera edición de su libro

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Comprender la comunicación, donde de modo igualmente fundante para la época, propone diferenciar el sentido de dos términos, información y comunicación. Allí, Pasquali, sostiene que: “La relación de comunicación soberana y por excelencia es el DIALOGO; no el pseudo-diálogo (…) sino el verdadero diálogo interpares, en plena libertad, dispuestos a alcanzar dialécticamente una verdad superior a la de sus respectivos puntos de vista iniciales, y sin coacciones” (Pasquali, 1990, p.48). En este documento clásico, Pasquali, señala que comunicación. “…es la relación comunitaria humana consistente en la emisión-recepción de mensajes entre interlocutores en estado de total reciprocidad, siendo por ello un factor esencial de convivencia y un elemento determinante de las formas que asume la sociabilidad del hombre” (Pasquali, 1990, p.52). Y distingue que información, señalando que: “…la información debe entenderse como todo proceso de envío unidireccional o bidireccional de información-orden a receptores predispuestos para una descodificación-interpretación excluyente, y para desencadenar respuestas pre programadas” (Pasquali, 1990:50). 2. En el segundo caso, Frank Gerace, misionero maryknoll norteamericano que trabajara en la zona amazónica de Bolivia, publicó en 1973 su clásico libro Comunicación horizontal: Cambio de estructura y movilización social. Este texto pionero en la formulación de una concepción de comunicación horizontal y, por tanto, que busca modificar las visiones mecánicas, unidireccionales y en consecuencia verticales de la comunicación humana, fue producido desde la práctica de Gerace contando con el apoyo de Hernando Lázaro. El referido texto del que al momento nos encontramos trabajando su actualización y reposición porque sus planteos cobran todavía actualidad, se publicó en su única edición en Lima, Perú, en la Editorial Studium. 3. Y, el tercer caso, el de Luis Ramiro Beltrán, quien en entrevistas conseguidas con él da crédito a Gerace de haber sido quien acuñara el término de comunicación horizontal, produjo en 1979 la primera versión de su célebre documento Adiós a Aristóteles, la comunicación horizontal, escrito entonces en su versión en inglés (Farewell to Aristotle). Allí, Beltrán, fuera de ofrecer un recorrido de los modelos funcionales de la comunicación, rematará exponiendo la necesidad de reorientar la concepción de la comunicación bajo un nuevo concepto y dice: “La comunicación es el proceso de interacción social democrática que se

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basa sobre el intercambio de símbolos, por los cuales los seres humanos comparten voluntariamente sus experiencias bajo condiciones de acceso libre e igualitario, diálogo y participación. Todos tienen el derecho a comunicarse con el fin de satisfacer sus necesidades de comunicación por medio del goce de los recursos de la comunicación. Los seres humanos se comunican con múltiples propósitos. El principal no es el ejercicio de influencia sobre el comportamiento de los demás” (Beltrán, 1991, p.17, versión traducida al español por José Luis Aguirre Alvis). 4. Parece pertinente ahora señalar, en este análisis las ideas que sobre la comunicación propondría el brasilero, Paulo Freire y desde la esfera de la educación. Freire, en su libro Pedagogía del Oprimido, editado por primera vez en 1970, sostiene que: “La palabra viva es diálogo existencial. Expresa y elabora el mundo en comunicación y colaboración. El diálogo auténtico -reconocimiento del otro y reconocimiento de sí en el otro- es decisión y compromiso de colaborar en la construcción del mundo común. No hay conciencias vacías; por esto, los hombres no se humanizan sino humanizando el mundo (…) Decir su palabra equivale a asumir (…) la función de sujeto de su historia, en colaboración con los demás trabajadores: el pueblo” (Freire, 2008, p. 24). Freire, atiende el tema de la comunicación de modo específico en su obra ¿Extensión o Comunicación? La concientización en el medio rural que aparece por primera vez en su versión en español en 1973. Allí, él argumenta alrededor de la pregunta, que la extensión y el extensionismo no son equivalentes a la práctica de la comunicación, porque la humanización de los hombres no puede venir de cualquier forma en que opera la manipulación y que así contradice su liberación (Freire, 1973, p. 84).

Conclusiones Entonces, Juan Díaz Bordenave, se merece el crédito y el reconocimiento de ser aquel hombre sensible y gestor primero de las ideas democratizadoras de la comunicación, y que desde inicios de los 60, a diferencia de los también valiosos aportes de los representantes de la Escuela Crítica de la Comunicación de América Latina, colocó aquella piedra fundamental desde la cual se pudo devolver a la comunicación su sentido, el de ser portadora de una natural energía

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de transformación y cambio, como también de una profunda razón existencial, dado que se asume que es la comunicación la que nos hace humanos además de constituirnos en seres para los otros. Donde, por cierto, la comunicación nos articula al encuentro tanto con nosotros mismos, los demás y en mismo entorno físico, así como espiritual que nos envuelve. Y todo esto, como se animará a plantear ya en años más recientes, Juan Díaz Bordenave, se traduce en su modelo de desarrollo humanista sostenible, mostrándonos con esto su total contemporaneidad, hacia la busca de la realización del hombre pleno. En este planteo y con muchísima potencialidad y vigencia se articularían de modo armónico cinco dimensiones existenciales, todas marcadas y atravesadas por la presencia de la comunicación. El modelo que propuso en una visita a Bolivia (1997) integra los cinco factores siguientes: 1) al medio la dimensión de identidad, la que nos da unidad con nosotros mismos y nos brinda la autenticidad dentro de la libertad; y circundando la misma estarán las dimensiones siguientes. 2) trascendencia, donde uno penetra al mundo del espíritu y nos une a Dios como nuestro Creador. 3) comunitaria, en la cual participamos en la fraternidad con los demás seres humanos. 4) ecológica, en la cual nos integramos con la naturaleza y con el cosmos del cual venimos y al cual volvemos; y, finalmente, 5) artística, que nos lleva a admirar la belleza en todas sus manifestaciones y a crear obras de arte que expresan la profunda necesidad humana de expresión. Bordenave, ya en el prólogo de su diecisiete libro publicado, Aportes a la Comunicación para el Desarrollo, presentado en noviembre de 2011, hace que los dos amigos se vuelvan a encontrar, ya que Luis Ramiro Beltrán, el prologuista, le dedica estas palabras: “En efecto, Juan sobresalió entre los precursores del pensamiento latinoamericano rebelde y transformador que tuvo una de sus raíces en la década de 1960 en el planteamiento del insigne pedagogo brasileño Paulo Freire de la ´educación para la libertad´ por medio de la ´concientización´ basada en el diálogo forjador de la ´comunicación horizontal’. Temprano en la década de 1970, Díaz Bordenave hizo esta proposición: ´Debemos superar nuestra compulsión mental de percibir nuestra propia realidad a través de conceptos e ideologías foráneas y aprender a ver la comunicación y la adopción desde una nueva perspectiva´. La que él comenzó a proponer poco después

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marcó el inicio de la actividad innovadora de la teoría y de la práctica de la comunicación democrática, basada principalmente en la participación auténtica y libre del pueblo raso en el empleo de los medios comunicativos y en la orientación y conducción del proceso de cambio socioeconómico y político en pos de un desarrollo nacional verdaderamente democrático. Hizo él, ya entonces la importante aclaración de que debía conformarse un ´modo de desarrollo diferente del emanado del capitalismo liberal y del comunismo estatal, y proponer a nuestros pueblos un socialismo democrático de bases comunitarias, autogestionarias y participativas”. Y desde entonces hasta el presente este ilustre pensador paraguayo ha continuado reflexionando creativamente sobre la comunicación en cuanto a lo que hoy llama ´desarrollo humanista sustentable´ y ´democracia plena o radical´ (Portal Guaraní, 2011). Para ir cerrando, un gesto de aprecio y reconocimiento académico, de un amigo a otro camarada. Beltrán, hasta muy avanzado el enfoque de una comunicación diferente dio crédito a Juan Díaz Bordenave de ser el comunicador que más profundizó sobre la noción de la comunicación horizontal, así dirá: “El comunicólogo paraguayo, Juan Díaz Bordenave (1979) emprendió la reflexión sistemática sobre la comunicación horizontal, poniendo énfasis en la participación del pueblo en la toma decisiones sobre asuntos de interés público por medio de la comunicación libre y dialógica” (Beltrán, 2006, p. 148). Bordenave junto a Beltrán coinciden en saber que siendo el hombre el fin del desarrollo, este deberá estar indisolublemente articulado a vivir una comunicación dirigida a activar su auténtica participación, propiciar el goce de todas las capacidades expresivas, en todas las formas y desde los más variados recursos, saber que el proyecto comunicativo en todo tiempo tiene una dimensión política de compromiso con la realidad y así con el otro y los otros, además de apuntar como base de las relaciones de igualdad, equilibrio y justicia la noción del pleno ejercicio del derecho a la comunicación que es universal, así como exaltador de las diversidades y sentidos, y todo orientado a la búsqueda constante y empecinada del aprender a vivir juntos. No hay comunicación sin diálogo, y no hay diálogo sin participación, y tampoco hay participación sin inclusión y efectivo acceso igualitario, y finalmente no hay proyecto en común sin descubrimiento de la riqueza de quien está a nuestro lado. Porque la fuerza, o energía, que nos permite encender la calidez del encuentro con el Otro no es más que la presencia del Espíritu, el que es Dios mismo presente en medio de nosotros. Y en este caso el reencuentro de dos amigos y al que se nos convoca también a nosotros, ampliando así infinitamente este círculo, ya es un regalo que ellos mismos quisieran y de hecho nos están regalando en este mismo momento. Muchas gracias.

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Referencias bibliográficas

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Beltrán, L.R. (1970). “Communication in Latin America: Persuasion for Statu Quo or for National Development?”. Thesis for the degree of Ph.D. USA: Michigan State University.

Beltrán, L.R. (1979). Farewell to Aristotle. (Versión original traducida al español en 1991 por José Luis Aguirre Alvis). Paris: UNESCO

Beltrán, L.R. (2010). Mis primeros años. Memoria ilustrada y breve. Oruro: Editorial de la Buena Memoria.

Beltrán, L. R. (2006). Conferencia realizada en el IX Congreso IBERCOM “El espacio Iberoamericano de comunicación en la era digital“. España: Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Noviembre de 2006.

Bordenave, J.D. (1962). “Latinoamérica necesita revolucionar sus comunicaciones”. Revista Combate. Noviembre y diciembre, No. 25. San José de Costa Rica.

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Gerace, F. (1973) La comunicación horizontal. Cambio de estructura y movilización social. Perú: Studium.

Marques de Melo, José. GORSKI, Jucara (Organizadores). A trajetoria comunicacional de Luiz Ramiro Beltrán. Sao Paulo: UMESP. UNESCO. 1997.

Pasquali, A. (1990). Comprender la comunicación. Primera edición 1970. Venezuela: Monte Ávila Editores.

Paz, M. (ed). (2007). Los cuentos de hadas de Luis Ramiro Beltrán. I Ciclo de Autor en Comunicación de la Universidad Evangélica Boliviana. Santa Cruz: Universidad Evangélica de Bolivia, ABOCCS.

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Fuentes electrónicas •

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Portal Guaraní. (2011). Aportes a la comunicación para el desarrollo, 2011 – Por Juan Díaz Bordenave (en línea) recuperado de http:// www.portalguarani.com/3029_juan_diaz_bordenave/22205_aportes_a_la_comunicacion_para_el_desarrollo_2011). (Consultado en octubre de 2016)

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Comunicadores de toda AmĂŠrica Latina y el Caribe, durante una de las charlas del V COMLAC.

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Foto: http://www.elpais.com.co/cali/el-legado-de-monsenor-isaias-duarte-cancino-a-15-anos-de-su-muerte.html

Abordaje metodolรณgico para periodistas que buscan reconstruir relatos biogrรกficos de personajes fallecidos


Wilson Martínez Guaca Es docente-investigador del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Católica Lumen Gentium, Cali, Colombia, donde dirige actualmente la investigación “Necrobiografía de Monseñor Isaías Duarte Cancino”, y durante 20 años fue docente estatal de Secundaria y Media Vocacional en Colombia. Dirige el programa radiofónico “Balu Wula” (Buen vivir, en idioma del pueblo Guna); también es director del portal de noticias e investigación “Red de Comunicación y Estudios para la Descolonización del AbyaYala” (www.ceday. jimdo.com), sobre realidades de los pueblos originarios de Latinoamérica. Se ha desempeñado como locutor, periodista y director de noticias en diferentes medios de radio y TV de Colombia, tanto comerciales como “ciudadanos”. Es periodista, licenciado en Lingüística y Literatura, Universidad de la Amazonía, Florencia, Caquetá, Colombia. Magister en Estudios Políticos, Universidad Javeriana, Cali, Colombia. Candidato a doctor en Comunicación, en la Universidad Nacional de La Plata (Argentina). Por su descendencia indígena (Yanakuna) ha orientado su trabajo investigativo académico en procesos sociales y comunicativos de los pueblos originarios latinoamericanos; entre sus trabajos académicos están: “El Quintín Lame, de las armas a la política”, “Los medios de comunicación originarios como estrategia para la defensa de sus territorios y sus bienes comunes”, “Prácticas comunicacionales originarias, identidad, sentimientos y justicia”. En la actualidad, realiza su trabajo de tesis doctoral denominado “Caminando la palabra. Prácticas comunicacionales en pueblos originarios de América Latina”, que hace un análisis comunicacional desde la mirada teórica decolonial, teniendo como muestra experiencias mediáticas de comunidades indígenas de Argentina, Paraguay, Bolivia, Ecuador, México y Colombia.

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¡POR SIEMPRE! Monseñor Isaías Duarte Cancino

Por Wilson Martínez Guaca Necro biografía “Monseñor Isaías… una persona maravillosa, pienso que en el momento de tanta violencia en Colombia y en la zona, él fue una persona muy acertada porque le habló a todos, él no le hablaba a un grupo en particular, el mensaje era para todos. Cuando el asesinato de Monseñor Isaías, mucho dolor, mucha tristeza por la pérdida tan grande de una persona de un corazón tan gigante, de un corazón tan lleno de amor, de un corazón que solo quería la justicia en un país” Hermana Amanda Cristina Echavarría. Comunidad religiosa de Las Teresitas. (Carepa, Antioquia, Colombia)

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Resumen Este artículo acerca de la necrobiografía de Monseñor Isaías Duarte Cancino acude a un novedoso género periodístico, propuesto desde la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium de Cali, Colombia, que hace parte de las nuevas narrativas comunicacionales latinoamericanas, para reconstruir en forma muy general las circunstancias del asesinato de este alto jerarca de la Iglesia Católica, en una Colombia de comienzos del siglo XXI, profundamente afectada por la violencia, el narcotráfico y la corrupción. El artículo es uno de los resultados de la investigación denominada “Abordaje metodológico para periodistas que buscan reconstruir relatos biográficos de personajes fallecidos. Caso Monseñor Isías Duarte Cancino”, que en su primera parte, diseñó una ruta pedagógica para la reconstrucción biográfica de personajes fallecidos, que se denominó “Necrobiografía”, entendiendo por esta como “un género periodísico, que reconstruye la muerte, el legado y la trayectoria de vida de un personaje, partiendo y teniendo como eje su deceso y con base en la consulta de fuentes orales y documentales”. La necrobiografía es la combinación de dos textos periodísticos, la necrológica (que trata estrictamente sobre la muerte de un personaje) y la biografía que reconstruye la vida de un personaje que puede estar vivo o muerto; podríamos decir que la necrobiografía es la biografía de los muertos, como quiera que tiene como eje el fallecimiento de un personaje y desde allí la reconstrucción de su vida y su legado. La muerte y las situaciones anteriores y posteriores a esta, se entretejen con los aspectos biográficos y el legado material e inmaterial de Monseñor Isaías, en una narración periodística que permite un acercamiento total a la dimensión humana de un hombre que nació, vivió y murió desde su profunda convicción cristiana, la cual hizo viva en múltiples obras para los más necesitados y en la apertura numerosas de parroquias, conventos, instituciones de servicio, colegios y universidades en los lugares donde ejerció su apostolado. Las anécdotas, los testimonios de la gente que recibió sus favores y hasta las manifestaciones de sus contradictores, complementan este artículo necrobiográfico de Monseñor Isaías Duarte Cancino, “el mártir”, “el apóstol de la paz”, “el hombre de blanco”, quien no vaciló en hablar con todos los actores armados en Colombia y en denunciar a los corruptos, aplicando en toda su esencia la doctrina social de la Iglesia y la búsqueda de la “civilización del amor”. Palabras claves Fe, convicción, conciencia social, paz y sacrificio.

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Abstract This article on the necrobiography of Monsignor Isaías Duarte Cancino, comes to a novel journalistic genre, proposed from the Catholic University Foundation Lumen Gentium and that is part of the new Latin American communicational narratives, to reconstruct in a very general way the circumstances of the assassination of this high Hierarch of the Catholic Church, in a Colombia of the beginning of the 21st century, deeply affected by violence, drug trafficking and corruption. The article is one of the results of the research called “Methodological Approach for journalists seeking to reconstruct biographical accounts of deceased persons. Case of Monsignor Isías Duarte Cancino “, which in its first part, designed a pedagogical route for the biographical reconstruction of deceased persons, which was called” Necrobiography “, understood by it as” a journalistic genre that reconstructs death, legacy and Life trajectory of a character, starting and having as its axis his death and based on the consultation of oral and documentary sources. Necrobiography is the combination of two journalistic texts, the obituary (which deals strictly with the death of a character) and the biography that reconstructs the life of a character who may be alive or dead; We could say that Necrobiography is the biography of the dead, as it has as its axis the death of a character and from there the reconstruction of his life and his legacy. Death and the situations before and after this, interweave with the biographical aspects and material and immaterial legacy of Monsignor Isaías, in a journalistic narration that allows a total approach to the human dimension of a man who was born, lived and died since His profound Christian conviction, which he made alive in many works for the most needy and in the opening numerous parishes, convents, institutions of service, colleges and universities in the places where he exercised his apostolate. The anecdotes, testimonies of the people who received their favors and even the demonstrations of their contradictors, complement this necrobiographic article of Monsignor Isaías Duarte Cancino, “the martyr”, “the apostle of peace”, “the man in white”, Who did not hesitate to speak with all the armed actors in Colombia and denounce the corrupt, applying in all its essence the social doctrine of the church and the search for the “civilization of love”. Keywords Faith, conviction, social conscience, peace and sacrifice.

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Mombykykue Ko haipyre omombe’u mávapa Monseñor Isaías Duarte Cancino, oikuaauka hekove , hembiasa ha ija hína peteĩ haipy ipyahu ha ojehecharamóva apytépe, ojejapo ojerurégui Fundación Universitaria Católica Lumen Gentiubm, Cali, Colombia, ha oike pe mombe’upy ipyahúva momarandu latinoamerikaguápe, omombe’u ha omyesakã haguã tuicha háicha tavare guasu jejuka oiko va’ekue oñepyrũvo siglo XXI, iglesia católica ryepýpe Colombiape, ipypuku ha ohasapáva chupe kuéra upérõ teko ky’a ñorairõ, narcotrafíco ha pokarẽ. Ko haipyre ningo oheja kuri pe jetypeka ha tapykuere reka oiko va’ekue oñehenóiva Abordaje Metodológico, kuatiahaiha kuérape guarã, oikuaaukase jeýgui yvypóra hembiapo porã va’ekue ha omanómava rekovekue. Monseñor Isaías Duarte Cancino ombohape ñepyrũma va’ekue voi ko tembiapo, ha’e ojapo ypýma raka’e peteĩ tape oikuaauka jey haguã tapicha omanómava reko ha rekovekue, héra Necrobiografía, péva petẽiva pe jehaipyre ombopyahúva ñemano, oikuaaukágui hembiapokue, oheja va’ekue ha hekovekue. Jehaipyre oñemopyenda pe ñemano ári ha upe guive omba’e porandu ha oiporu avei kuatia haipyre terã umi mba’e hechapyrã oĩva. Necrobiografíape ningo ojoaju hína mokõi género periodístico; necrología (omombe’úva pe ñemano rehegua añónte) ha ambue katu oikuaaukáva yvypóra rekove; toikove térã tomanóma; ikatu ja’e Necrobiografíare omombe’uha omanóva rekove, oñemopyendágui ñemano ári, ombopyahu hekove ha umi mba’e ohejáva. Mba’e oikóva ñemano mboyve ha ñemano rire, oipyaha tekove rehegua ha umi mba’e ohejáva Monseñor Isaías, pokopyrã ha pokopyra’ỹ, ojehecháva jehaipyrépe oñemoaguĩha yvypóra añetete rekovére, kóva peteî kuimba’e heñói, oikove ha omano ijerovia tuichave jave Kirito rehe, ha ojekuaa heta hembiapópe; oipytyvõvo umi ikangy ha oikotevẽvape, avei omoñepyrũgui heta tupão pyahu, omopu’ã pa’i ha hermana kuéra rógarã, omoñepyrũ óga kuéra oporopytyvõva, omoheñói avei heta mbo’ehao, tuichágui ijerovia ha oikuaa porãgui ohekaha tekojoja ha pya’aguapy oñeme’ẽmbaite hembiapópe ko’ã tenda rupi. Umi ñemombe’u mbyky perupigua ha mba’e porâ ojapo va’ekue tapicha kuéra ohayhúva apyte rupi ha umi noĩri va’ekue hendive jepe omboho’o ko jehaipyre hérava Monseñor Isaías Duarte Cancino rekove ha rembiapokue, necrobiografía he’i chupe, “omanóva tupã rayhúgui”, “py’aguapy rekaha” “kuimba’e reko morotĩ sakã” ndaipyta ryrýiri va’ekue oñehenduka haguã magma tapicha imbokáva renondépe Colombiape, oguerosapukáiva pokarẽ, magmavépe imandu’ámiva jehaipyre doctrina social de la iglesia rehe, omomba’éva mboriahu reko ha rekove, ha ohekáva peteĩ teko arandu mborayhu maymavépe.

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Monseñor Isaías Duarte Cancino, el hombre que llamaba a silenciar los fusiles a terminar la barbarie de la guerra, fue abatido por esos señores de la guerra a quien él siempre invitaba a la paz; su voz imperativa y sonora cuestionaba duramente a los violentos y daba consuelo a los débiles en una Colombia sumida en la guerra y la barbarie. Monseñor Isaías Duarte Cancino, quien se desempeñaba como arzobispo de la arquidiócesis de Cali, fue asesinado por sicarios en esta ciudad, capital del departamento del Valle del Cauca, en la República de Colombia, la noche del 16 de marzo de 2002, en momentos en que salía de la Iglesia El Buen Pastor, ubicada en el distrito de Agua Blanca, un populoso sector al oriente de la urbe, que recepciona el mayor número de desplazados de la guerra en el sur oriente del país y que históricamente ha sido foco de violencias y de conflictos sociales. Monseñor salía del templo luego de oficiar 105 matrimonios, un casamiento colectivo impulsado por el entonces presbítero de esa parroquia, el padre Oscar de la Vega. Su acción laboral como Pastor de la Iglesia la desarrolló inicialmente en la Arquidiócesis de Bucaramanga, donde fue párroco y posteriormente obispo auxiliar, luego ejerció como primer obispo de la diócesis de Apartadó, donde cumplió una destacada labor en una región colombiana profundamente agobiada por la violencia, para finalmente ejercer como arzobispo en la arquidiócesis de Cali, una de las urbes más desarrolladas del país, pero también profundamente azotada por el narcotráfico, la corrupción y la presencia de los grupos alzados en armas. Su asesinato conmovió a Colombia y al mundo, pues se trata de la muerte violenta del más alto jerarca de la Iglesia Católica colombiana, durante sus más de 50 años de conflicto interno. Se presentó en un momento en que confluyen hechos de tanta importancia para la historia del país como el final de los diálogos que en ese entonces sostenían el Gobierno colombiano, encabezado por Andrés Pastrana, y las FARC, la cercanía de las elecciones parlamentarias regionales y las denuncias que había hecho Monseñor en torno a la presencia de dinero del narcotráfico en varias de estas campañas; un hecho posterior a su muerte fue el secuestro de los diputados a la Asamblea departamental del Valle del Cauca. El asesinato, pero también la vida de Monseñor Isaías Duarte Cancino, conjugan unas circunstancia especiales que van más allá, de lo cotidiano y si se quiere de lo normal, pues si bien su muerte que pretendía el acallamiento de las voces que se atrevían a enfrentar a los violentos o acallar la conciencia moral de un pueblo, dimensionó su pensamiento y mitificó su figura.

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Su vida es un testimonio de profunda fe en el ser humano y de gran compromiso social con el país que le tocó vivir; esa Colombia de hoy que habla de paz y reconciliación no sería posible sin las bases de convivencia, educación y respeto a los derechos humanos que levantó Monseñor Isaías. La muerte violenta de Monseñor Isaías Duarte Cancino tiene varias connotaciones, pues se trató de callar una conciencia moral, y respondió a una “estrategia sistemática para desestabilizar” la región y el país, se trató de “un complot muy grande en una coyuntura en el que se venía de un proceso de paz …” “asesinar a un obispo, el secuestro de los diputados, esto tiene una coyuntura gigantesca” que deja la gran interrogante de qué hay de fondo con este asesinato. El sacrificio de Monseñor Isaías Duarte Cancino, benefició inicialmente a los violentos y a los corruptos que acrecentaron el clima de incertidumbre en Colombia, pero su testimonio de vida y su legado de paz y educación terminaron por hundir la guerra y por constituirse en una de las bases para la construcción del nuevo país que parece florecer con los acuerdos de paz de la actualidad (2016). Monseñor Isaías Duarte Cancino, tenía un fuerte carácter, hablaba claro y directo, “sin pelos en la lengua”, tenía una profunda fe y una extraordinaria capacidad de trabajo y de gestión, situación que lo llevó a ganarse innaversiones y contradictores hasta el punto que algunos lo acusaban de malgeniado o de obsesivo por el poder; habló con todos los actores de la guerra en Colombia, lo que le ocasionó acusaciones de todos los sectores. La muerte y la vida de Monseñor Isaías Duarte Cancino, son un verdadero legado para un país como Colombia y para el mundo entero, insertos en violencias de todo género y en la pérdida de todos los valores, ante el impetuoso avance del individualismo y el egoísmo, causado por el sistema dominante que todo lo basa en la acumulación, el consumo y el dinero. La fundación de escuelas, colegios, universidades, fundaciones de ayuda, seminarios, parroquias y conventos en todos los lugares donde ejerció su acción pastoral, el rescate de escenarios históricos, la condena a los violentas pero también la posibilidad de reconciliación y de perdón que con ellos propiciaba, son una acción del pasado que hoy sigue presente y que se proyecta al futuro como la obra de uno de esos hombres que rara vez pare la humanidad.

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Necrobiografía de Monseñor Isaías Duarte Cancino “El arzobispo de Cali, Monseñor Isaías Duarte Cancino, murió anoche tras un atentado perpetrado por sicarios que le dispararon en la cabeza, después de realizar un oficio religioso en la parroquia del Buen Pastor, del Distrito de Aguablanca en Cali”. “Según versiones de la comunidad, dos hombres le propinaron varios disparos de arma de fuego hacia las nueve de la noche. Monseñor Duarte Cancino fue trasladado al hospital Carlos Holmes Trujillo de la capital del Valle del Cauca, donde minutos más tarde murió”. Así publicó El Tiempo, el periódico más influyente de Colombia en su edición del día 17 de marzo de 2002, el asesinato de Monseñor Isaías Duarte Cancino, ocurrido en la capital del departamento del Valle del Cauca, oeste de Colombia en la noche del 16 de marzo de ese año, cuando salía de oficiar una misa en la que casó a 105 parejas, de este sector de la ciudad. Monseñor Isaías Duarte Cancino nació en el municipio de San Gil, departamento de Santander en el noreste de Colombia, el 15 de febrero de 1939; sus padres fueron Crisanto Duarte y Elisa Cancino Arenas y él era el menor de siete hermanos. El asesinato de Monseñor causó un profundo impacto en toda la sociedad colombiana, que asistía impávida al recrudecimiento de la guerra y a lo que parecía ser la entronización de los más oscuros sectores de la sociedad. Para regiones como el Urabá y el Valle del Cauca, donde ejerció su acción pastoral y social, constituyó la destrucción de la luz, del líder, que siempre irradiaba la esperanza de un país mejor. Sus primeros años y sus primeros estudios los realizó en su natal San Gil y la formación secundaria la adelantó en el colegio Santander de la ciudad de Bucaramanga, la capital del departamento de Santander. Ingresó luego al Seminario Mayor de Pamplona, una población del departamento de Norte de Santander: “Forjado en la reciedumbre y el talante propios de la gente de su comarca raizal, su ingreso en el Seminario de Pamplona no fue para probar si sería o no sacerdote. Ingresó, de una vez, para serlo”. En los días anteriores a su asesinato, se había convertido en el principal oponente al proceso de paz que adelantaba el entonces presidente Andrés Pastrana con la guerrilla de las FARC y que se terminaría abruptamente un mes antes de su sacrificio.

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En la semana anterior a su muerte había entregado declaraciones a la prensa y se había expresado desde los altares denunciando la infiltración de dinero del narcotráfico en la campaña política regional que por esos días estaba en pleno furor: “En Cali denunció, días antes de las elecciones para el Congreso, del domingo pasado, que algunas campañas estaban infiltradas por el narcotráfico. Sobre esta denuncia el presidente Andrés Pastrana le pidió al religioso que identificara a los supuestos responsables de recibir dinero ilícito y que si no lo hacía era como tirar la piedra y esconder la mano” . Luego de cursar sus estudios básicos en el Seminario Mayor de Pamplona, gracias al apoyo de su familia viajó a Roma para realizar estudios de Teología en la Universidad Gregoriana, allí vivió en el Colegio Pío Latinoamericano, ubicado en la vía Aurelia, donde compartió con otros seminaristas de todo el mundo. “Luego de cuatro años de estudio, obtendría el grado académico de Licenciado en Teología. Durante la Segunda Sesión del Concilio Vaticano II, el 1 de diciembre de 1963 fue ordenado sacerdote, al servicio de Dios y de los hombres, por su Obispo, Monseñor Héctor Rueda Hernández”. Todos en Colombia coinciden que las causas que originaron el asesinato de Monseñor Isaías Duarte tienen su origen en el confuso conflicto nacional, que por esos años estaba en pleno furor; donde no solo confluía la lucha ideológica y social sino la pugna por el dominio de rutas, cargos estratégicos y demás, de los narcotraficantes. Todo esto, frente a un alto jerarca de la Iglesia Católica, que no solo se codeaba con el poder político y económico, sino que tenía una amplia audiencia y simpatía en todos los sectores del país y que además hablaba claro, sin miedo, denunciando los atropellos, los asesinatos y la corrupción, viniere de donde viniere. “Es un crimen de lesa humanidad, el crimen de Mons. Isaías Duarte, aquí hay fuerzas oscuras que están confluyendo y hay mucha gente interesada en que no se sepa la verdad, hubo dinero que se pagó, hubo una situación de un complot de muchas fuerzas...” A finales de 1964 regresa a Bucaramanga en medio de la expectativa de toda la Arquidiócesis, pues era el primer seminarista de su jurisdicción que había terminado sus estudios en Roma. Entre las primeras actividades que realizó en los inicios de su vida sacerdotal están: vicario cooperador de la Catedral de Bucaramanga, profesor en los Seminarios Arquidiocesanos de Pamplona y Floridablanca, párroco en la parroquia del Espíritu Santo de la Catedral de la Sagrada Familia de Bucaramanga, párroco en los municipios santandereanos de Girón, García Rovira y Málaga, vicario de la Pastoral Arquidiocesana y finalmente, obispo auxiliar de Bucaramanga, cargo que desempeñó entre 1985 y 1988, cuando fue nombrado como el primer obispo de

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la apenas creada diócesis de Apartadó, con jurisdicción en la región del Urabá, que abarca territorios de los departamentos de Antioquia y Chocó. En la diócesis de Apartadó se desempeñó como obispo entre 1988 y 1995; en este año fue nombrado como arzobispo de Cali, donde permaneció hasta la fecha de su asesinato en 2002. Durante los días previos y posteriores al asesinato de Monseñor Isaías, muchos sacerdotes y feligreses dan fe de hechos extraordinarios que han contribuido a crear una aureola a su alrededor. El sacerdote Víctor López, confesor de Monseñor y quien fuera como el padre para él, relata que una semana antes de su muerte, Mons. Isaías presentía que lo iban a matar: “Una semana antes de que fuera asesinado, Monseñor Isaías fue a mi casa y lo miré agobiado, cansado, preocupado, le pregunté qué le pasaba y me dijo que él creía que lo iban a matar, que presentía la llegada del momento final, pero que no tenía miedo; yo le eché la bendición y él se tranquilizó y salió como renovado”. Otros sacerdotes tienen relatos similares en la antesala de su muerte e incluso algunos de sus colaboradores hablan de hechos especiales en los momentos previos a su asesinato. La hoy profesora Martha Barona, quien se desempeñaba como directora de Comunicaciones de la Universidad Lumen Gentium, relata que la noche del viernes 15 de marzo, se realizó en el auditorio principal de la universidad el “Foro Derechos Humanos y Paz en Colombia”, al que asistió Monseñor y allí ella tuvo un lapsus en el momento de presentarlo, lo que lo convirtió en un minuto de silencio, antes de su muerte. Los feligreses de la parroquia de San Joaquín, donde oficiaba como sacerdote el padre Víctor López, recuerdan dos hechos extraordinarios ocurridos semanas después de la muerte de Monseñor. Doña Rosalía, la señora que aún hoy acompaña al padre Víctor López, a sus 94 años de edad, relata lo siguiente: “Algunas semanas después de la muerte de Monseñor en la parroquia de San Joaquín, ubicada en el barrio Mariano Ramos de Cali, donde era párroco el padre Víctor López, rogábamos por el descanso eterno de su alma y lo hacíamos todos, para que recibiera la gracia de Dios. Fue en ese entonces cuando un niño que ayudaba a los oficios religiosos, oriundo de Popayán, contó maravillado que en el momento de la elevación de la eucaristía veía en uno de los costados del altar a un señor vestido de blanco y con un gorro en la cabeza, alargado hacia arriba, decía el niño que le llamaba la atención que el señor vestido de blanco tenía cara de tristeza”.

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Continúa el relato doña Rosalía: “El padre Víctor entendió que el señor que miraba el niño era un obispo, por las característica del gorro que cubría su cabeza y le mostró varias fotografías de obispos colombianos e incluso del mismo Papa. El niño relacionó al señor que él miraba con la foto de Monseñor Isaías (el niño nunca conoció en vida a Monseñor). El padre Víctor compartió este hecho con la feligresía que acudió masivamente al templo buscando también mirarlo y de paso para rogar por el descanso de su alma, pues la tristeza de su rostro fue interpretada como la pena en que estaba su alma aún”. Luego de varias semanas de cadena de oración, un día, el mismo niño anunció que lo había vuelto a ver, pero lo especial según él era que ya no tenía su cara triste y que por el contrario se miraba feliz y tenía una aureola de luz alrededor de su cabeza. La nueva visión del niño fue interpretada como el ingreso del alma de Monseñor al cielo, y por lo tanto su descanso eterno. Desde entonces se dejó de orar por el descanso de su alma y ya la gente le oraba pidiéndole su acompañamiento y su guía para la solución de sus dificultades. Las características de su muerte, su entrega a la comunidad, su decisión para enfrentar cualquier tipo de retos y sacarlos adelante, han convertido a Monseñor Isaías Duarte Cancino en un verdadero mito, al que algunos le atribuyen favores especiales cada vez que lo invocan. Hombre de personalidad recia, de mal genio, según sus más cercanos colaboradores, podía entrar en ira en un momento determinado, pero así mismo era capaz de reconocer su debilidad y de pedir perdón a quien hubiera afectado con su actitud. Otro de los aspectos destacados de su personalidad era su sinceridad y forma directa de decir lo que sentía y lo que pensaba, sin medir ningún tipo de consecuencias, era una hombre “frentero”, “sin miedo”, aseguran quienes lo conocieron y compartieron con él. La firma del acuerdo entre el Gobierno colombiano y las FARC, luego de cincuenta y dos años de clandestinidad de este grupo armado, se ha convertido para el país en uno de los hechos más trascendentales de los últimos años. La comunidad internacional celebró hoy de manera amplia la firma de una paz realizada ayer en un acto solemne, en el que el máximo jefe de la organización guerrillera, Rodrigo Londoño, conocido en las filas de la insurgencia como “Timochenko”, pidió perdón a “todas las víctimas del conflicto”.

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De esta manera, comienza Colombia una nueva era en la que los casi 8 millones de víctimas que ha dejado el conflicto armado, comenzarán a ser reparadas en un postconflicto que va a durar varios años. Esta guerra, de más de 50 años, dejó alrededor de 260.000 muertos, cerca de siete millones de desplazados. Para quienes conocieron a Monseñor Isaías Duarte, su pensamiento, su trabajo en educación, derechos humanos e intermediación con los grupos alzados en armas, han sido una de las fuentes donde se nutrió el actual proceso de paz. Gracias a su inquebrantable tesón, fue posible la desmovilización del E.P.L en el año 1991 y su voz y su pensamiento siempre se hicieron sentir en los campos y ciudades del Urabá y del Valle del Cauca y si “estuviera vivo seguramente que hubiera sido especial protagonista del actual proceso”. Que la memoria de Monseñor Isaías, ese pensamiento que él tenía, es importante que se recupere en este momento, porque Colombia, esta sociedad civil, nosotros nos estamos preparando para algo que es muy nuevo, que es raro, que es una sociedad que piensa en paz, en conciliación, en reconciliación en posconflicto y que necesitamos todos los apoyos para entender, para renovarnos, porque yo pienso que a pesar de que se fue, nos dejó un legado de pensamiento que creo que debe recogerse. Uno de los ejes del actual proceso de paz es el “perdón”, el abandono de los odios, el mirar adelante a pesar del pasado. En este tema, Monseñor Isaías fue claro y siempre reiterativo, en todos los espacios, con todos los protagonistas, tenía la convicción de que la paz era compromiso de todos: “Colombia vive una avalancha de violencia, se han generado odios, rencores y resentimientos que empobrecen el alma e impiden la paz de nuestra patria. La paz es compromiso de todos. Si queremos alcanzarla, es necesario caminar por el sendero de la reconciliación y del perdón”. Monseñor José de Jesús García, obispo auxiliar de Cali, durante la época de Monseñor Isaías y actual obispo de la diócesis de Palmira (2016), durante una homilía realizada un mes después del asesinato, recordó sus palabras durante el Foro por la paz, realizado la noche anterior a su sacrificio en la Universidad Lumen Gentium ( Hoy UNICATÓLICA Lumen Gentium), las cuales resumen su pensamiento relacionado con la paz de Colombia, que coincide plenamente con lo que las grandes masas pobres del país han anhelado siempre: “¿Cuál es la Colombia que nosotros queremos? Ahí vuelvo a mi posición como creyente. Es sencillamente la Colombia que Dios quiere y eso no lo perdamos de vista porque la Colombia que nosotros debemos construir

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es una Colombia justa, una Colombia solidaria, una Colombia que realmente corresponda a los planes de Dios”. En los comienzos de su ejercicio sacerdotal e incluso como obispo auxiliar de Bucaramanga, Monseñor Isaías era catalogado como perteneciente a la línea conservadora de la Iglesia Católica, por ende, dentro de esa misma ideología en su mirada social y política de Colombia. El enfrentamiento con la cruda realidad del Urabá, donde fue nombrado como primer obispo, le dio un viraje a su pensamiento y a su concepción social y política. “El abandono de esta región colombiana, la extrema pobreza, la violencia imperante y en fin, la injusticia social allí reinante transformó sus ideales, para abarcar así una línea social y comprometida con los sectores más humildes de su comunidad”. Cuando Monseñor llegó a Cali ya tenía un pensamiento político consolidado, templado por su experiencia en Urabá, y aunque conservaba parte de la ideología conservadora que le permitía interactuar con la burocracia tradicional local, su esencia estaba en el pensamiento social de la Iglesia. Monseñor habló de la paz, siempre de la paz, “pero no de una paz romántica ni quimérica, él habló de una paz con la reivindicación de la dignidad del ser humano y esa dignidad él la asumía desde la educación”. Desde su posición ideológica religiosa, primero como sacerdote, luego como obispo, y finalmente como arzobispo, Monseñor Isaías, basaba toda su fuerza espiritual, su extraordinaria fe y su profunda confianza en el ser humano, en el pensamiento de San Irineo de Lyon:“La gloria de Dios es el hombre viviente, todo lo que haga que el hombre viva y viva dignamente en su condición de persona y de hijo de Dios, es lo que de manera especial da gloria al Señor”. Para los grandes teólogos de la Iglesia Católica, como el padre José Olmes Mondragón Orejuela, el pensamiento de Monseñor Isaías se sintetiza en dos grandes virtudes teologales de la Iglesia: La fe y la esperanza. “La fe inquebrantable en Jesucristo, muerto y resucitado, en su amada Iglesia a la que quiso entrañablemente y con una fidelidad a toda prueba. La fe en la grandeza de la dignidad del hombre y de sus derechos fundamentales, la fe en la comunidad como pueblo de Dios y como sociedad civil”. “ La esperanza de una Colombia nueva”. Monseñor Isaías Duarte Cancino planteaba que la construcción de la paz pasaba por dos ejes fundamentales: “Creer en ella y construirla”, así lo creía,

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lo escribía, lo expresaba y lo vivía. “Tenemos el peligro de creer más en la guerra que en la paz, más en la solución violenta de los conflictos que en la búsqueda de soluciones inteligentes a los problemas que nos agobian”. Desde esta perspectiva, planteaba que la paz no se alcanzaba solo con buenas intenciones, sino que además de estar convencidos en que era posible alcanzarla, había que construirla, construirla mediante procesos que implicaban el compromiso de todos. Para este propósito de construcción de paz propuso seis elementos fundamentales: reconciliación y perdón, conversión, educar para la paz, la paz como compromiso de todos, comisiones de paz y derechos humanos. Como Monseñor era consecuente entre su pensamiento y accionar, dedicó toda su energía a la construcción de la paz, haciendo especial énfasis en la defensa de los Derechos Humanos, consecuente también con su fuente ideológica espiritual (San Irineo), con la cruda realidad que le tocó vivir en el Urabá y en el Valle del Cauca. Es así como una de sus primeras acciones al llegar a Urabá es la creación de las Comisiones de Pastoral Social y de Vida, Justicia y Paz, desde donde inició a irradiar la formación en Derechos Humanos, como la base para lograr la convivencia y luego la solución dialógica de los conflictos. Ese mismo eje de los Derechos Humanos lo aplicó también en el énfasis de los diferentes colegios y seminarios creados por él. En Cali replicó la misma experiencia de Urabá, pero la proyectó más allá, por intermedio de la Universidad Lumen Gentium, que si bien fue iniciada por su antecesor Pedro Rubiano, fue consolidada como Institución de Educación Superior, por su empeño y constante gestión. Desde la universidad impulsó diplomados, cualificación para los docentes de todo el departamento del Valle, y finalmente creó la Especialización en Derechos Humanos para la Educación, desde donde irradió a los profesionales, las personas del común y a las nuevas generaciones, toda esta temática, contextualizándola en las crudas experiencias que ocurrían en la región y en el país. Pero si bien Monseñor Isaías tenía claros sus objetivos como pastor de su Iglesia, también tenía claro su papel como generador de acciones y obras que ayudaran a mitigar el dolor de un país como Colombia, agobiado por la extrema pobreza, la marginalidad y la violencia. Su enorme capacidad de trabajo le permitió en muy poco tiempo impactar en las regiones donde laboró como obispo, especialmente en Urabá y en Cali, donde en solo siete años, en cada región realizó obras monumentales que aún subsisten. “Era un hombre de hechos, él dormía cuatro horas,

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cinco horas, iba con su maletica a Europa a pedir y era muy efectivo con los proyectos internacionales”. Su profunda fe le permitía iniciar proyectos y culminarlos con éxito aun sin contar con un solo peso. Siempre decías “Dios proveerá”, y Dios le proveía, siempre encontraba a alguien que lo apoyara y le ayudara a sacar sus proyectos adelante. En cada una de las regiones donde trabajó, dejó grandes obras, gracias a su empeño e indeclinable voluntad de sacar adelante los proyectos que se proponía. Ese talante lo dejó ver desde sus inicios como párroco en algunos municipios del departamento de Santander y luego como obispo auxiliar de Bucaramanga: “Merece destacarse su particular interés por establecer en la arquidiócesis de Bucaramanga una seccional de la Universidad Pontificia Boliviariana de Medellín. Lo cual logró casi de inmediato y constituye hoy un hecho trascendental para la Iglesia, en su labor a evangelizadora”. Cuando llegó a Apartadó no tenía siquiera una sede para el Obispado, inicialmente vivió en una pequeña casa, donde la curia realizaba retiros espirituales y convivencias, ubicada entre los municipios de Carepa y Chigorodó, luego en la vieja casa cural cercana de la parroquia donde hoy se ubica la catedral y la Curia, encontró a una región sumida en la pobreza, la injusticia y la violencia; a un pueblo que había perdido la fe y la esperanza. Toda esta situación lo llevó a recorrer vereda por vereda, pueblo por pueblo, no hubo un lugar por muy alejado que estuviera o porque tuviera la presencia de guerrilla o paramilitares que Monseñor no visitara. Con su sotana blanca viajaba en bus, en chiva, en canoa, a caballo, a pie, como fuera, siempre con el propósito de llevar su mensaje religioso cargado de luz y de ilusión, y mitigar con su palabra la angustia de la gente. Su rostro impasible y su figura diminuta cubierta de blanco, contrastaba con el verde de la naturaleza, casi salvaje del lugar y con los azules del mar y del “cielo” de esta exótica región colombiana, todos lo llamaban: “El hombre de blanco”. La mejor descripción la hace el padre Manuel Gregorio Paternina, en un escrito que está en proceso de publicación: “Era increíble su capacidad de resistencia. Nadie apostaría, si viera su diminuto cuerpo, que en un solo día se moviera entre San Pedro de Urabá, Arboletes y Mutatá, y que armara viaje para Medellín y volver al día siguiente, porque lo esperaban en Acandí. Era imbatible. Su sed y su angustia lo hacían posible”. En la arquidiócesis de Cali, siempre estuvo comprometido con su comunidad y fue protagonista de los grandes sucesos que durante su estadía afectaron

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a la sociedad vallecaucana. Se recuerda especialmente su total compromiso con la liberación de los secuestrados de la Iglesia La María y del kilómetro 18, y su fuerte cuestionamiento al narcotráfico y a la clase política salpicada con dinero de esta actividad ilícita . Su profunda sensibilidad social lo llevó a emprender obras colosales como: el Banco de Alimentos, la Fundación Plan de Apoyo Familiar y Samaritanos de la calle, que aún perduran en la ciudad de Cali, por medio de las cuales se otorga comida permanente a los habitantes de la calle; “creó también programas contra el hambre: ‘Samaritanos de la calle’, el Banco de Alimentos, Ser Gente”. Otro de los grandes legados de Monseñor Isaías Duarte Cancino se dio en la educación; estaba convencido que la posibilidad de cambiar al mundo y en particular a Colombia era mediante la formación efectiva, con énfasis en la convivencia y los derechos humanos de las nuevas generaciones. Desde ese convencimiento, en cada una de las parroquias donde fue sacerdote en Santander, propició la creación de colegios y centros de capacitación, como ocurrió en Girón Santander donde fundó los colegios Gimnasio José Alejandro Peralta y San Juan Bautista de Girón; luego, cuando llegó a ser obispo auxiliar de Bucaramanga, su primera preocupación fue posibilitar la universidad para vastos sectores poblacionales de la región, logrando inicialmente que la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín instalara allí una sede. Ese compromiso con la educación lo tenía desde muy niño, cuando asistía a la escuela en su natal San Gil, luego en sus estudios secundarios en el Colegio Santander de Bucaramanga, posteriormente en sus años de seminarista en el Seminario Mayor de Pamplona, y finalmente en su empeño para ir a estudiar a Roma en el sacro colegio, convirtiéndose en el primer estudiante del Seminario de Pamplona en tener ese privilegio. En cada una de estas instituciones se destacó por su buen desempeño y por ir más allá de sus tareas y clases. Pero, la verdadera dimensión de su convicción por la educación como motor de cambio y desarrollo se mostró en la diócesis de Apartadó, donde fundó seis colegios, dos seminarios, dos conventos y apoyó innumerables iniciativas educativas, en diferentes niveles, pero sobre todo en regiones olvidadas del Urabá Antioqueño-chocoano. Desde la educación mirada como la acción de la Iglesia Católica para llevar el pensamiento de Jesús, propició la creación de varias parroquias.

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Ya como obispo de la arquidiócesis de Cali, en sus siete años de orientación, desarrolló una impresionante labor en la creación de colegios, parroquias y una universidad, además de todo tipo de centros de capacitación tanto para los sacerdotes miembros de la arquidiócesis, como para los grupos de apoyo y otros sectores de la población sin posibilidad de acceso a los centros formativos. Entre las obras relacionadas con la educación, creadas e impulsadas por Monseñor Isaías Duarte Cancino están: Creación de 19 parroquias, profesionalización de mujeres cabeza de familia (diseño y confección, manejo de máquinas industriales y desarrollo humano), también “fundó la Universidad Católica Lumen Gentium y 9 colegios arquidiocesanos y la Comisión de Vida, Justicia y Paz”. Son muchos los momentos cumbre de Monseñor Isaías Duarte: inicialmente su ordenación de sacerdote, luego de terminar estudios en Roma; más adelante su nombramiento como obispo auxiliar de Bucaramanga, siendo aún muy joven; luego en su ejercicio como obispo de Apartadó, su luz brilló con la desmovilización del E.P.L. en 1991, la construcción del complejo de la catedral y sede arzobispal, siendo, según algunos, la construcción del templo en Santa María De La Antigua del Darién, ubicado en el corregimiento de Tanela, municipio de Unguía, departamento del Chocó, uno de los hechos con gran dimensión nacional e internacional, como quiera que esta construcción se hizo luego de los estudios de arqueología y antropología, realizados por el científico antioqueño Graciliano Arcila Vélez, y que Monseñor apoyó con gran entusiasmo, los cuales ubicaron el lugar donde los españoles construyeron el primer poblado y la primera iglesia en “tierra firme” de lo que hoy es el continente americano. “El templo mariano está en el mismo lugar donde se levantó Santa María, la Antigua del Darién, la primera ciudad construida por los españoles Francisco Hernández de Enciso y Vasco Núñez de Balboa en América continental”. La inauguración de esta capilla, cumplida el 19 de agosto de 2002, convocó a la alta jerarquía eclesiástica y a las más importantes personalidades de la política y la economía de Urabá, Antioquia y Colombia. “A la ceremonia confirmaron su asistencia el nuncio apostólico Paolo Romeo, veintidós obispos, cien sacerdotes, una delegación religiosa de Panamá y los gobernadores de Antioquia y Chocó”. En Urabá, también Monseñor tuvo muchos momentos de gloria como la creación de la Asociación Amigos de Urabá y la designación como Premio Nacional de la Paz, por parte de la Fundación Alejandro Ángel Escobar, en

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1995. Los sacerdotes y miembros de la comunidad de Urabá aseguran que su mayor gloria era ver la sonrisa de las personas adoloridas y abandonadas luego de su palabra y su acompañamiento. De todas maneras, Monseñor vibraba de alegría, tuvo sus mayores momentos de gloria cuando sus proyectos se materializaban, tal como ocurrió con los conventos de las hermanas Terecitas y De la Visitación. En Urabá, la voz de Monseñor era escuchada, obedecida y respetada por todos, incluso por los alzados en armas, su voz era la Ley, su voz era el mandato. En Cali, adquirió dimensión nacional por su frontal enfrentamiento a los grupos armados, especialmente al ELN, que perpetuaron los secuestros de la iglesia La María y el Km .18; en esta ocasión se hizo sentir como un trueno que retumbó en la conciencia de los colombianos, y fustigó a los violentos, acuñando la famosa frase: “Los queremos vivos, libres y en paz”. Los peores momentos de su vida los vivió cuando se enteraba de las masacres, los secuestros o las acciones de los actos violentos que provocaban miseria y dolor en las comunidades. Así como su rostro parecía inflexible y su voz era inquisidora y demoledora contra los violentos, así también su corazón se desmoronaba con la injustica, el secuestro, el desplazamiento y la muerte. Como sacerdote en diversas parroquias de Bucaramanga y de Santander, Monseñor Isaías se preocupó fundamentalmente por ayudar a los más necesitados y sobre todo, por posibilitar su educación como fuente de conocimiento y de posibilidad para superar la marginalidad. Entre las obras que aún recuerdan los santandereanos, realizadas por Monseñor Isaías están: la casa de encuentros del corregidor, el museo de arte religioso, dos colegios en Girón, el polideportivo Juan Pablo II, la cancha de baloncesto en Terrazas y la formación de los nuevos sacerdotes en los seminarios de Pamplona y Florida Blanca. “No ser servido sino servir”, fue el lema que escogió Monseñor Isaías Duarte Cancino para su escudo episcopal, con lo cual resume toda la esencia de sus valores: la entrega a los demás, especialmente a los más pobres, a los agobiados, a los abandonados, la sencillez, la honestidad y sobre todo, su fe profunda en el ser humano que le hizo luchar por la defensa de sus derechos, especialmente por la vida como el más grande de todos. Su paso por el Colegio Santander de Bucaramanga, luego de dejar a su natal San Gil, en la década del 50(siglo XX) marcó en Monseñor Isaías su con-

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ciencia social y por ende su gran espíritu de entrega a los demás y de ayuda al necesitado. Paradójicamente, el tímido jovencito, con grandes valores y convicciones cristianas, quien llegó de la provincia santandereana a la capital de su departamento, se encontró de pronto en un colegio de pensamiento liberal e incluso con ideales de izquierda, donde se nutrió de las teorías marxistas de la época y de los movimientos revolucionarios latinoamericanos, que llevarían entre otros hechos al triunfo de la revolución cubana. Fue allí, en su colegio Santander donde el joven Isaías escuchó hablar de la justicia social, de la lucha proletaria, de la desigualdad y de las luchas políticas, para lograr mejores condiciones de vida, fue allí donde le quedó la esencia de la conciencia social que le marcaría por siempre su vida como estudiante, y luego como sacerdote. “Monseñor marcó un modelo del joven honesto que no vendió sus principios, del joven generoso, bondadoso, sobre todo en la actitud, en las luchas del colegio Santander, en medio de este colegio laico, supo mantener su vocación sacerdotal”. Según los sacerdotes y la gente que conoció a Monseñor Isaías, era un hombre con una fe inquebrantable, capaz de sacar adelante cualquier tipo de proyecto, lo que se proponía lo hacía; era un gran ejecutivo y una persona de profunda sensibilidad social. En Cali fundó más de 20 parroquias en solo 7 años, cuando para crear las 100 parroquias existentes se demoraron 5 siglos, creó también numerosas organizaciones de servicio social y dejó iniciadas otras. Era un profeta, dice el padre Efraín Montoya, autor de un libro sobre su vida “porque el profeta es el que no guarda nada para sí, el que todo lo entrega, el que se apasiona, de una manera tal, que todo lo considera inferior sino logra su cometido”. Pero por sobre todo, dicen quienes lo conocieron, era un hombre totalmente desprendido de las cosas materiales, hasta el punto que si alguien muy necesitado le pedía ayuda, era capaz de entregarle su tarjeta de débito, con sus pocos ahorros para que sacara el dinero que necesitaba: Isaías no vivía para él, sino para los demás. Yo creo que un hombre como él, solo nace cada 500 años”. Para la región de Urabá, que abarca la parte norte de los departamentos de Antioquia y Chocó, ubicados en el noroeste del país, confluyendo con el golfo de Urabá en los límites con la República de Panamá y el departamento de Córdoba, la historia de la región se divide en dos: antes y después de Monseñor Isaías Duarte Cancino, pues fue él quien, desde la diócesis de Apartadó,

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con su infatigable trabajo, logró darle una dimensión a la región y mostrarle al país y al mundo que más allá de la barbarie de la guerra en que se vio sumida la región, esta era una tierra con enormes potenciales económicos y turísticos, pero sobre todo donde habitaba gente buena, trabajadora, visionaria y capaz de superar sus odios para consolidarse en la mejor esquina de América del Sur, con prosperidad y con las puertas y los brazos abiertos para recibir a los visitantes. Fue tanto el impacto de su obra, tanto material como espiritual y social, que muchas de las cosas que existen en la zona, hoy (2016) después de 14 años de su asesinato aún persisten, y la región no ha vuelto a tener un líder con esa magnitud de ejecución de obras y de fuerza de palabra, que sea la voz que todos escuchen y que muestre el caminar de la comunidad. “La influencia que él tenía era para que Urabá no se la tomaran otros y que la gente de afuera no viniera a decirnos lo que realmente teníamos que hacer, lo que sí tenía muy claro Monseñor era que, a él lo habían enviado a reformar esta región, a hacer una revolución y de verdad que lo logró”. La diócesis de Apartadó, que hace parte de la provincia eclesiástica de Antioquia, está conformada por las parroquias de los siguientes municipios, tanto antioqueños como chocoanos: Acandí, Apartadó, Arboletes, Carepa, Carmen del Darién, Chigorodó, Mutatá, Necoclí, Riosucio, San Juan de Urabá, San Pedro de Urabá, Turbo y Unguía; incluyendo entre otros, los corregimientos de Belén de Bajirá, Tanela, Gilgal, Titumate, Capurganá y Currulao. A Monseñor Isaías Duarte Cancino, le tocó empezar la diócesis en difíciles condiciones, pues no tenía ni siquiera una sede para su despacho. Durante sus siete años de estadía y acción en la zona, no solo construyó su propia sede, sino que esta se convirtió en el sitio donde confluían todos los sectores de la sociedad local, desde los más humildes hasta los más encopetados, pasando por quienes ostentaban el poder económico y político de la época, incluyendo a los mismos grupos ilegales existentes en la zona. Monseñor hablaba con todos en su propósito de hacer de Urabá una región próspera y en paz, y sobre todo en su esfuerzo por bajar la violencia que ensangrentaba a la población: “Cuando se crearon los grupos paramilitares, Monseñor hablaba, interlocutaba con el brazo político, no para apoyarlos sino para buscar influir en ellos y desmontarles sus propósitos violentos”. La obra de Monseñor Isaías Duarte desde su acción pastoral como orientador de la naciente diócesis abarca la creación de un buen número de parroquias, dos seminarios, seis colegios, un monasterio y varias organizaciones de apoyo a los más necesitados, especialmente a las víctimas de la violencia,

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tal como ocurre con la Fundación COMPARTIR. La gran mayoría de sus obras aún subsisten en la actualidad (2016). Todos en Urabá reconocen a Monseñor Isaías Duarte, como la luz, como el guía, como el líder tanto en lo espiritual como en lo material, “le debemos lo que somos, él sentó las bases que aún perduran”. Su pensamiento, basado en la Doctrina Social de la Iglesia para la construcción de la justicia social, se desarrolló con todo ímpetu en la región de Urabá, donde visitó todos los pueblos, todas las veredas, incluso las que tenían presencia de los grupos armados; era infatigable por llevar su mensaje, su palabra y su acción a todas partes: “Con Monseñor nos tocó trabajar mucho y acompañarlo en toda su actividad pastoral. Con él era muy importante las visitas, y que hubiera diálogo con todos los actores”, dice el padre Leónidas Moreno, actual encargado de Pastoral Social en la diócesis de Apartadó y quien no solo acompañó la acción de Mons. Isaías, sino que recibió parte de los frutos de su interlocución e intermediación con los grupos armados; pues sería él el encargado de entregar las tierras a los campesinos, entregadas por el jefe paramilitar Carlos Castaños, en momentos en que buscaba su desmovilización. “En solo siete años de su presencia en Urabá, curiosamente el mismo número de años que ejerció su ejercicio en Cali, Monseñor Isaías no solo le dio la base y la identidad a la diócesis, sino que permitió las primeras acciones de reconciliación en la zona. Eso lo demuestran la desmovilización de buena parte del E.P.L. y de la corriente de Renovación Socialista (una fracción del E.L.N.) y su innegable liderazgo para lograr en el momento más álgido de la violencia en el Urabá un consenso político que a la postre llevó a Gloria Cuartas a la alcaldía de Apartadó”. En un lapso de siete años configuró la nueva identidad diocesana de Urabá con una fisonomía muy particular, marcada por su línea austera y exigente. Creó los seminarios Mayor y Menor, así como la preparación especializada de equipos para dirigirlos. Fundó seis colegios de secundarias como opciones para la formación de jóvenes. Promovió y apoyó la economía solidaria como alternativa del campesinado pobre y sectores populares. Igualmente, creó una comisión para la Vida, Justicia y Paz, comprometiendo a los diferentes actores de la población y gremios en el trabajo para la convivencia. Convocó a los amigos de Urabá, para analizar y buscar caminos de paz en esa martirizada región. Incentivó la formación de líderes laicos a través del Instituto Diocesano, creado con tal finalidad, para la presencia de las nuevas comunidades

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religiosas con marcado espíritu misionero. Fundó un monasterio de clausura con las religiosas de La Visitación para una evangelización orante. Recorrió palmo a palmo el territorio diocesano para llevar su presencia sacerdotal. Demostró valentía en la denuncia y el anuncio proféticos frente a las injusticias sociales que golpeaban la región. Una de las obras que aún hoy perdura es la Fundación COMPARTIR, fundación para el apoyo a las viudas y huérfanos víctimas de la violencia en Urabá, regido por las Hermanas de la Presentación y desde donde logró llevar un poco de alivio al dolor sufrido por quienes perdieron a sus hijos, padres, esposas o a sus seres queridos en general, en masacres como las de Pueblo Bello o la Chinita, y en fin, en todo el panorama de violencia que vivió la región en los años 90 y comienzos del siglo XXI, y que a pesar de haberse amainado aún perdura en la actualidad, pues en Urabá (2016) se asientan en buena parte las estructuras de mando de las llamadas Baccrin como el Clan Úsuga o el Clan del Golfo. Hoy, la Fundación COMPARTIR, que obtuviera junto a Monseñor Isaías el Premio Nacional de Paz, en 1995, por su trabajo en favor de las víctimas de la guerra en Urabá y que paradójicamente no ha sido tenida en cuenta por las actuales políticas de reconciliación del gobierno Santos, sigue irradiando su acompañamiento a las víctimas de Urabá, ampliando su accionar a los desplazados y a las mujeres que sufren maltrato intrafamiliar. Pero una obra que muestra la mirada visionaria, más allá de lo religioso de Monseñor Isaías Duarte Cancino, es la construcción del Santuario en Santa María de la Antigua del Darién, en el mismo lugar donde los primeros españoles que llegaron violentamente a América construyeron el primer pueblo y, por ende, la primera iglesia y el primer hospital del Continente. La iniciativa de Monseñor Isaías de construir un templo católico en Santa María De La Antigua del Darién, permitió que este paraje selvático empezara un proceso de poblamiento y luego en el centro de investigaciones de la Escuela Nacional de Antropología e Historia de Colombia, que ha corroborado este lugar como el primer asentamiento colectivo de los españoles en América Continental y que por lo tanto ya ha definido el lugar como un parque arqueológico. Para los actuales habitantes de este paradisiaco lugar en cuyas cercanías corre el río Tanela que poco más hacia el este se une con el imponente río Atrato, quien a su vez se abre en numerosos brazos para entregar sus aguas al Océano Atlántico en el Golfo de Urabá , el renacer de Santa María de La

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Antigua del Darién se debe a la mirada visionaria de Monseñor Isaías Duarte Cancino, primer obispo de la diócesis de Apartadó, quien al conocer los estudios adelantados por el antropólogo antioqueño Graciliano Arcila Vélez, que ubicaron el sitio exacto del antiguo asentamiento, se propuso la construcción de un templo, como fuente inicial de la nueva población . La idea y la acción de Monseñor Duarte Cancino, el templo se construyó entre 1991 y 1992, se convirtieron en el fuego divino que permitió que esta población, dormida durante más de 500 años, renazca de sus cenizas y como el ave mitológica inicie un nuevo ciclo de inspiración avivado por el cúmulo de saberes contenidos desde sus orígenes, para convertirse ahora en el más emblemático testimonio de una historia que marcó la dramática destrucción de las culturas originarias y el comienzo violento de nuestro actual continente americano . La acción social, política y pastoral de Monseñor Isaías Duarte Cancino, dejó una huella en las comunidades donde ejerció su sacerdocio y su obispado, demostrando así que fue un hombre que dio respuesta a las situaciones de la época en que le cupo vivir. En medio de una Colombia agobiada por la pobreza, la marginalidad y la exclusión política que se convirtió en caldo de cultivo para el surgimiento de cantidad de grupos alzados en armas, primero de la izquierda (guerrillas) y luego con el argumento de combatir a estos, de derecha (paramilitares), Monseñor elevó su voz contra la injusticia y contra la violencia; no solo elevó su voz sino que esta se convirtió en acciones, en obras que tenían como objetivo apaciguar un poco ese abandono estatal y ese vacío espiritual existentes. Pero además de juzgar, cuestionar a los culpables de la profunda crisis del país, fue hasta ellos para invitarlos a revisar sus actitudes. Interlocutó con guerrilleros, paramilitares y políticos para buscar caminos de reconciliación y de diálogo que evitaran el derramamiento de sangre inocente. Era un convencido de que la educación era el camino para superar ese panorama sombrío de Colombia, por eso se empeñó en la creación de colegios, universidades y todo tipo de centros de capacitación. Desde su papel de pastor de la Iglesia Católica, puso en práctica la doctrina social planteada en el Concilio Vaticano II y pregonó el Evangelio de Jesús aun en medio de todas las dificultades y llegando hasta los más recónditos lugares: “Monseñor Isaías fue un testigo genuino de Dios, con defectos como cualquier hombre. Con la novedad que apostó por el Evangelio y el día que sintió el llamado para ser testigo de la paz, estuvo dispuesto a ir hasta los lugares más difíciles, a dialogar incluso con los bandidos más peligrosos, sin importar lo que pudieran decir. No de otra manera se puede explicar el encuentro sostenido por él en la casa arzobispal

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de Cali, con Carlos Castaño y Horacio Serpa Uribe”. Siete años duró la acción de Monseñor Isaías en la arquidiócesis de Cali, entre agosto de 1995, cuando llegó trasladado de la diócesis de Apartadó y marzo de 2002, cuando fue asesinado al oriente de la ciudad. Durante esta época desplegó una impresionante actividad que le permitió la creación de unas 300 obras, como parroquias, colegios arquidiocesanos, la Universidad Lumen Gentión y otras de atención y acompañamiento a los más necesitados. Las parroquias fundadas por Monseñor Isaías en Cali son: San Gabriel Arcángel, San Felipe Apóstol, Encarnación del Señor, Visitación de la Virgen María, San Ezequiel Moreno, Nuestra Señora del Portal, Santos Apóstoles Simón y Judas, Cristo Eucaristía, San Martín de Porres, Epifanía del Señor, Jesús Misericordioso, Nuestra Señora de la Salud, Discípulos de Emaús, San Antonio Sabio, Corpus Christi, Santo Cura de Ars, de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, Santa Lucía, Santa Luisa de Marillac y Nuestra Señora de Aguablanca. Al igual que en Apartadó levantó su voz contra los violentos, pero también los invitó a la reintegración social y se ofreció para la intermediación. Hay cuatro elementos que convergen en Cali a la llegada de Monseñor. El narcotráfico, la guerrilla, la delincuencia y la pobreza. Este complejo panorama le obligó a duplicar su empeño para tratar de aportar en algo a superar estas dificultades. Enfrentó los secuestros perpetrados por el ELN en la iglesia La María y el Km. 18 y fustigó, incluso descomulgó a este grupo guerrillero por su acción, pero también cuestionó duramente a la clase política local, con vínculos con el narcotráfico y profundamente impregnada con la corrupción. “De ahí el número tan grande de obras, más de 300, representadas en colegios, templos e instituciones para los pobres, que abarcan desde lo material y lo espiritual. Baste citar, el Centro de Espiritualidad San José, el Centro de Catequesis, la Fundación Universitaria Lumen Gentium. El Banco de alimentos, el Centro de Investigación y más de 4 colegios, 28 parroquias, especialmente en los barrios populares. Creó, teniendo como base la experiencia de Urabá, la Comisión Vida, Justicia y Paz, para desarrollar la promoción de la vivencia de los Derechos Humanos en el individuo, en la familia y en toda la comunidad caleña”. Son numerosos las anécdotas que cuentan quienes compartieron con Monseñor, que muestran su fuerte temperamento, se inquebrantable fe, su imbatible espíritu luchador para sacar adelante sus proyectos y su profunda lucha por la paz de Colombia.

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Una de las más significativas las relata, como en una ocasión Monseñor, en compañía de un sacerdote, se dirigía a una zona rural del Urabá a celebrar una ceremonia religiosa, cuando fue detenido en un retén guerrillero, donde le dijeron que no podía seguir. Sin inmutarse, el prelado abandonó el vehículo y con un maletín en la mano avanzó hacia la línea del retén, la cruzó y siguió a pie. Al grito de deténgase o disparo solo replicó: “Me esperan para la misa”, y siguió su marcha por la carretera. Él iba entre el conductor y el sacerdote que se apoyaba en la ventanilla. Los guerrilleros hicieron bajar al sacerdote y ordenaron al obispo seguir con ellos. “No voy a bajar”, les dijo. Hay gente que me espera para unas confirmaciones y a eso voy. Si quieren hablar conmigo, ustedes saben dónde es mi casa. “Allá los espero cuando quieran”. Ellos insistieron, pero el obispo, enérgico, dijo al sacerdote. “Suba, padre, que nos esperan”. Los secuestradores estupefactos lo vieron partir. Desde entonces, en un territorio de amenazados, el obispo nunca tuvo una amenaza, a pesar de que nunca transigió con ninguno de los actores y autores del conflicto. La anécdota más dura es esta, la de los 105 matrimonios que tuvimos en la parroquia del Buen Pastor, terminamos a las 20:00 horas, estaba muy cansado, había tenido un día muy difícil, comió algo poquito, y entonces estábamos caminando cuando me dijo: “¡Ah, yo como que voy a guardar silencio, voy a dedicarme a escuchar Radio María para no seguir opinando en todo este caos que nos toca asumir¡”, y allí fue cuando apareció el sicario que disparó, precisamente como iba con la sotana blanca, iba en medio del padre Joaquín, el director del Seminario y yo que iba al otro lado, él iba en el centro, el sicario llegó directamente a dispararle a él y ahí fue cuando el acto fatídico. Han pasado 14 años de su asesinato (2002-2016) y en momentos en que los colombianos asisten a la firma de un tratado de paz con la guerrilla de las FARC, EP y a la ratificación del mismo por medio de un plebiscito, la figura de Monseñor adquiere nuevas dimensiones: su palabra, sus ideales, su búsqueda parecen por fin haber encontrado el eco anhelado, el momento soñado. En esta coyuntura nacional, el asesinato de Monseñor Isaías no parece en vano, más bien su sacrifico parece haber regado el camino para que gobierno y guerrilla transitaran por él, y al fin alcanzaran su destino, luego de 52 largos años de accionar del grupo insurgente, el más numeroso y mejor dotado del país. Ahora se espera que en este nuevo espacio que ha alcanzado Colombia, de resarcimiento a las víctimas, de verdad y reparación, las FARC, aclaren si estuvieron o no involucradas en el asesinato del obispo de la paz y pueda por

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fin la justicia de los hombres identificar a quienes propiciaron su sacrificio, a quienes desde la ignominia de la guerra truncaron la palabra y el caminar de una luz de esperanza para las grandes masas poblacionales olvidadas del país y de un rayo que fustigaba a los poderosos y a los violentos para que tocaran sus conciencias y enrumbaran sus senderos. El sacrificio del Pastor, del Sacerdote, del Padre, del Obispo, del hombre, cual bumerán de energía trascendental, se vuelve hoy contra los violentos, contra los corruptos, contra quienes segaron su vida, para arroparlos con su reconciliación, con su fe, con su arrolladora convicción de paz, para iniciar un nuevo camino junto a todos los colombianos y construir, tomados de la mano, la tan anhelada Justicia Social o lo que él siempre pregonaba: “la Civilización del Amor”. Hoy, algunos quienes lo conocieron, compartieron con Monseñor Isaías, recibieron y siguen recibiendo sus beneficios, conjugando el clamor de los pueblos que recibieron su palabra y sus obras, impulsan el proceso de su santificación, iniciando por que sea inicialmente declarado como “Mártir de la Iglesia”, pues su vida plena es un testimonio de fe infalible en el “Evangelio de Cristo”, vivió y murió predicando la palabra de su Dios y de su Iglesia, al igual que los primeros cristianos. No hay duda de que Monseñor Isaías tuvo conciencia de estar experimentando su propio Getsemaní. Supo que de la inmolación libremente aceptada para dar testimonio de sus propias creencias, apenas lo separaban unos días, acaso horas. No de otra manera podría entenderse esa frase final de su sermón de las siete palabras, publicado de manera póstuma: “Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por ustedes y completo así, en mi carne, lo que falta a la pasión de Cristo en favor de su cuerpo, que es la Iglesia. Por su parte, el actual párroco de la iglesia El Buen Pastor, donde Monseñor Isaías cayó abatido por las balas asesinas, promueve la creación allí de un santuario que eternice su vida, obra, pensamientos y enseñanzas, para que estas y todas las generaciones venideras beban de la fuente de su sacrificio, tengan presente su pasión y nunca más permitan que el país vuelva a trasegar por el camino espinoso de la guerra. El hombre de blanco, el hombre sin miedo, el pastor que llevó la fe y la esperanza al corazón de los débiles y abandonados, la voz que como trueno retumbó en la conciencia de los extraviados, hoy vuelve convertida en el fuego de la paz. La voz callada violentamente en el desierto de la violencia en Colombia, ratifica su presencia, vive hoy entre su pueblo, para convertir el desier-

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to que le tocó trasegar, en fértil campo que da sombra y sustento a sus hijos e irradia a todos la luz de la esperanza de que otro mundo es posible.

Documento (Necrobiografía) de Monseñor Isaías Duarte Cancino. “Abordaje metodológico para periodistas que buscan reconstruir relatos de personajes fallecidos. Caso Monseñor Isaías Duarte Cancino”.

Grupo investigador: Wilson Martínez Guaca. Investigador principal José Fernando Ríos. Co investigador. Dianny Guerrero Montilla. Líder de “Semillero de Investigación”.

Referencias

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Caracol Radio. Página electrónica consultada el 27 de octubre de 2016 (un día después de la firma definitiva del acuerdo. Disponible en: http:// caracol.com.co/radio/2016/09/27/nacional/1474979774_591116. html.

Consulta documental. Oficina de registro de documentos de la Arquidiócesis de Cali. Consultados en Cali, 17 de agosto de 2016.

Cruz Hoyos, Santiago. “Este es el legado de Monseñor Isaías Duarte Cancino”. Periódico El País. Cali, marzo 11 de 2012.

Disponible en http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM179343. Consultado en septiembre de 2016.

Duarte Cancino, Isaías. Conferencia manuscrita. El papel de la Iglesia Católica en la construcción de la paz. Citado por Mondragón Orejuela, José Olmes en Espiritualidad y profetismo en el horizonte cotidiano de Cali. Roma 2005.

Entrevista con el padre Carlos Alfonzo López, rector actual (2016) de la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium. Cali. 14 de junio de 2016.

Entrevista con el padre Germán Romero Cifuentes, rector del Colegio Santander, donde Monseñor Isaías cursó su bachillerato. Bucaramanga, 7 de septiembre de 2016.

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Entrevista con el padre Gersaín Paz. Sacerdote y actual párroco de la parroquia El Buen Pastor (donde fue asesinado Monseñor); durante la época de Monseñor se desempeñaba como el director de la Pastoral de Comunicaciones de la Arquidiócesis de Cali. Cali, 28 de agosto de 2016.

Entrevista con el padre Manuel Gregorio Paternina, sacerdote de Apartadó, Antioquia. Fue seminarista apoyado por Monseñor Isaías e hizo estudios en Roma. Apartadó, 7 de septiembre de 2016.

Entrevista al padre Gustavo Isaza, actual rector del Seminario San Pedro Apóstol. Cali, 31 de agosto de 2016.

Entrevista con el padre Néstor Jaimes, actual director de documentación en la arquidiócesis de Bucaramanga. Bucaramanga, 6 de septiembre de 2016.

Entrevista con el padre Freddy Laín, sacerdote de la diócesis de Apartadó. Monseñor Isaías lo llevó de Bucaramanga a estudiar en Santa Fe de Antioquia, él lo ordenó. Apartadó, 8 de septiembre de 2016.

Entrevista con el padre José Domínguez. Director de Comunicaciones de la diócesis de Apartadó, durante la época de Monseñor Isaías Duarte Cancino. Medellín, 10 de septiembre de 2016.

Entrevista con el padre Leónidas Moreno. Director actual (2016) de la Pastoral Social de la Diócesis de Apartadó. Apartadó, 7 de septiembre de 2016.

Entrevista con el padre Oscar de la Vega. Párroco de la parroquia El Buen Pastor, cuando fue asesinado Monseñor Isaías Duarte Cancino. Hoy es párroco de la parroquia Corpus Cristi de Cali. Cali, 19 de septiembre de 2016.

Entrevista con el padre Víctor López. Sacerdote que compartió con Monseñor Isaías en Santander, Urabá y Cali. Era su confesor. Cali, 19 de septiembre de 2016.

Entrevista con German Villegas. Ex gobernador del Valle del Cauca. Cali, 20 de septiembre de 2016.

Entrevista con la hermana Amanda Cristina Echavarría. Religiosa de la comunidad Teresita asentada en Carepa. Carepa, Antioquia, 6 de septiembre de 2016.

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Entrevista con la hermana María Angélica García. Miembro del convento de clausura de la comunidad de la Visitación con sede en Carepa, Antioquia. Carepa, 6 de septiembre de 2016.

Entrevista con la señora Hortencia Castro. Directora del periódico “El Heraldo de Urabá. Apartadó, 8 de septiembre de 2016.

Entrevista con Martha Barona. Actual integrante del equipo de prensa de EMCALI y profesora de la Unicatólica Lumen Gentium; durante la vida de Monseñor Isaías se desempeñó como encargada de comunicaciones de la Universidad Lumen Gentium de Cali. Cali, 30 de agosto de 2016.

Entrevista con Monseñor Hugo Alberto Torres. Obispo actual (2016) de la Diócesis de Apartadó. Apartadó, 9 de septiembre de 2016.

Fundación Isaías Duarte Cancino. Disponible en http://www.isaiasduarte.org/. Consultado en junio de 2016.

García, José de Jesús. Obispo auxiliar de Cali. Homilía, cumplido un mes del asesinato de Monseñor Isaías Duarte Cancino. Citado por Mondragón Orejuela, José Olmes en su tesis para obtener la licencia en Teología Espiritual de la Pontificia Universidad Gregoriana. Roma 2002.

Mantilla Paipilla, Ricardo. Libro con motivo de los 50 años del Colegio Santander. Mencionado por el padre Germán Romero Cifuentes, rector del Colegio Santander de Bucaramanga, realizada por el equipo investigador en septiembre de 2016.

Mondragón Orejuela, José Olmes. “Espiritualidad y profetismo en el horizonte cotidiano de Cali”. Tesis de grado para la Pontificia Universidad Gregoriana. Roma, 2005.

Montoya Florez, Efraín. Isaías Duarte Cancino. Sangre de profeta. Instituto Misionero Hijas de San Pablo. Primera edición. Bogotá. 2002.

Nullvalue. Asesinado Monseñor Duarte C. En: El Tiempo. Bogotá, (17 de marzo de 2002). Disponible en http://www.eltiempo.com/archivo/ documento/MAM-1350338. Consultado en septiembre de 2016.

Nullvalue. Inaugurarán santuario en Santa María De La Antigua Del Darién. Periódico El Tiempo, agosto 14 de 2012.

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Paternina Álvarez, Manuel Gregorio. Pbro. “La presencia de Monseñor Isaías Duarte Cancino en Urabá, un torbellino de fuego” Documento escrito aún sin publicación. Entregado a uno de los investigadores en Apartadó, Antioquia, Colombia, en septiembre de 2016.

Periódico Fe Viva. Diócesis de Apartadó. Edición especial con motivo del asesinato de Monseñor Isaías Duarte Cancino. Apartadó, abril de 2002.

Testimonio de doña Rosalía, durante una entrevista con el padre Víctor López, realizada por el grupo investigador. La señora Rosalía no autorizó la grabación de este testimonio. Cali, 19 de septiembre de 2016.

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Participantes, equipo organizador y voluntarios del V COMLAC. Foto: Mรณnica Fabiola Ayala

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14 El rol fundamental de los Pueblos IndĂ­genas en la defensa de los bosques


Antolina González Lideresa y comunicadora indígena del pueblo Mbya Guaraní. Presidenta de la Asociación Indígena Teko Yma Jee’a Pavë, de Caazapá y miembro de la comisión directiva de la Federación por la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (FAPI), una organización indígena que aglutina a doce asociaciones indígenas de todo el Paraguay. Es, además, dirigente de la comunidad indígena Arroyo Moroti/Viju (distrito de Tava’i, departamento de Caazapá).

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El rol fundamental de los Pueblos Indígenas en la defensa de los bosques

Por Antolina González

Buen día a todos los participantes, pueblos indígenas y no indígenas. Yo soy Antolina y estoy muy contenta de estar aquí. Nosotros, como pueblo indígena estamos muy felices de encontrarnos en este lugar, vernos, escucharnos y hablar entre todos. Agradezco a Dios y a su madre que nos dieron la oportunidad, para este encuentro. Yo voy a contar la gran pena que tenemos, que nosotros decimos. Nosotros los indígenas, tenemos muchísimas preocupaciones y a veces no sabemos cómo contar, para que se escuche nuestro quebranto. Lo que me preocupa son nuestros montes, nuestros bosques, es lo esencial para nosotros, es lo más importante. Nosotros fuimos y somos los primeros habitantes. Cuando hablamos de bosques no nos referimos a algo aislado. Hablamos de nuestro todo: de monte, agua y tierra. Estos elementos nos dan vida, son nuestra gran casa. Y para nosotros como indígenas eso es muy importante, porque en el bosque, en el campo están nuestras vidas, nuestro idioma, el idioma propio del indígena, eso es muy grande para nosotros. Allí mantenemos nuestra cultura, nuestra identidad, allí tenemos nuestro baile sagrado, allí tenemos nuestro templo Mbya Guaraní, el Opy, lugar donde nos comunicamos con nuestro Dios, que también es lugar de curación. Para la construcción de nuestro templo, de nuestra casa de oración, utilizamos madera, también otras plantas como Tacuapi, Wepi, Tacuarembó, y

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también utilizamos tierra y agua. Por eso es muy importante el bosque para el indígena, porque nuestra espiritualidad es lo más grande para nosotros. Además, para los no indígenas, el monte es valioso, porque ofrece aire puro, viento fresco, sombra. Y nos duele mucho ahora que los bosques estén terminando y debemos defender lo que queda. Por eso es necesario que trabajemos juntos para comunicar y articular esta tarea buscando un camino común. Algunos dicen que los indígenas no entendemos nada, que no sabemos nada, que somos como animales, casi animales. No es así. Nosotros los indígenas somos los pobladores antiguos, si realmente se respetaran nuestros derechos, nosotros seríamos los verdaderos dueños del bosque. ¿Pero, quiénes son los que mandan?… Los que tienen dinero, ellos nos arrebataron nuestros bosques, destruyeron nuestros montes y a todos nos vendría bien si el bosque fuese respetado, si era extenso, pero se valora más el dinero que el bienestar. Como comunicadores, como líderes, eso es lo que ahora buscamos juntos, la unidad, eso es lo que necesitamos, porque existen problemas pero no se conoce en ningún lado, los que tienen poder ocultan la destrucción de nuestro hábitat. Nadie va a tomar fotos, ni nada, y no tenemos posibilidades de tomar fotografías ni de pasar al Internet, ni Facebook tenemos. Pero si vamos a mostrar la realidad, por ejemplo, hace solo dos meses se asesinó, descabezó, a un miembro de nuestra comunidad y se lo tiró. Eso nunca se publicó, ni siquiera se mostraron las fotos de nuestro hermano. No fue noticia en ningún lado. Sería bueno que se difunda, que nuestros comunicadores tengan herramientas para denunciar y enviar fotos, para que se conozcan los problemas que existen. Fuimos a la Fiscalía a hacer nuestras demandas, y nos respondieron: “vamos a ver... vamos a hacer.” Pero nunca investigan nuestras demandas, se archiva la carpeta, y nos hacen ir y venir cada semana, y no tenemos medios para ir y venir, nosotros no tenemos medios para movilizarnos. Al Fiscal del Medio Ambiente fuimos a contarle lo que ocurre en nuestros bosques, la razón por la cual es importante el bosque para nosotros. Dicen de nosotros que andamos todos sin hacer nada (que somos haraganes), sin hacer nada en los montes, ellos no entienden lo importante que es para nosotros el mantenimiento de los montes, no nos respetan, las autoridades minimizan nuestras denuncias. La Fiscalía tiene la obligación de investigar nuestra denuncia. Ellos no hacen el seguimiento, se esconden las carpetas; la Fiscalía del

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Medio Ambiente es la encargada de investigar todo esto. Las autoridades no saben del valor de nuestros bosques y del cuidado que tenemos que tener con el bosque que queda en nuestra comunidad. ¿Y ahora qué es lo que pasa con nuestro pueblo Ava Guaraní? Nuestro pueblo es uno, los indígenas somos uno. ¿Y ahora qué pasó con el pueblo Avá Guaraní, hace una semana? Se los echó a todos de su comunidad, quemaron sus casas, quemaron nuestros bosques, ya no tienen lugar, no saben adónde ir. Y este monte, este bosque es nuestro. No hizo el Estado, Dios Nuestro Señor hizo el bosque para todos, y los que tienen dinero nos quitan. Nosotros tenemos nuestra ley, pero no se nos escucha, solo se escucha al que tiene dinero, a ellos los atienden rápidamente y a los indígenas nos dejan atrás. Nosotros como pueblo indígena tenemos nuestras propias normas, tenemos nuestras propias leyes. Por eso es importante el rol del comunicador en las comunidades indígenas, por eso yo pido que los pueblos indígenas tengan sus herramientas para que puedan difundir imágenes de lo que ocurre en las comunidades y enviar a través de herramientas apropiadas lo que sucede. Y es este mi reclamo. Agradezco muchísimo a los que me dieron este espacio. Y ojalá podamos encontrar la forma de que los indígenas tengan herramientas para trabajar unidos. Gracias por escucharme, por oír nuestras preocupaciones y ver cómo transformar. Y por último, pido a Dios padre y a su madre para que cada uno de ustedes regresen a sus casas con buena salud y alegría.

-Traductora: El público quiere saber cómo es tu nombre de bosque.

-Antolina: mi nombre es KERECHÚ ETEA HA PACHI (mujer que ayuda a dar vida).

Kerechú, es un nombre sagrado para la mujer.

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Una de las presentaciones artísticas, durante la inauguración del V COMLAC. Foto: Mónica Fabiola Ayala

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Adalid Contreras Baspineiro Sociólogo, diplomático y comunicólogo boliviano. Ha contribuído a la integración continental como secretario feneral de la Comunidad Andina (CAN). Ha dirigido organismos continentales como la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos (PIDHDD), Center for Dignity and Rights – América Latina (CEDAR-AL), y la Organización Católica Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (OCLACC). Ha trabajado en la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER) y ha sido miembro del Comité Directivo del Foro Social Mundial. Ha dirigido programas de desarrollo local en las ONG relacionadas con organizaciones campesinas, indígenas, barriales y mineras. Académico de la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB) y del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Doctor Honoris Causa en Honor a la Excelencia Educativa por el Consejo Iberoamericano de Educación. Autor de más de 20 libros y un centenar de artículos académicos. Es profesor invitado en cursos de posgrado de diversas universidades latinoamericanas y europeas en las cátedras de Integración Latinoamericana, Comunicación para el Desarrollo y Estrategias de Comunicación.

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Comunicación y Vivir Bien/Buen Vivir en el cuidado de la Casa Común Por Adalid Contreras Baspineiro Abstract Este trabajo busca conceptualizar la Comunicación para el Vivir Bien/ Buen Vivir, que la asumimos como la expresión contemporánea de la Comunicación Popular, para la construcción de una sociedad de vida buena en plenitud y armonía, con una visión de la “ecología integral” para el cuidado de la casa común: nuestras comunidades, nuestros Estados, la naturaleza y el cosmos en los que nos desarrollamos. Entre los aportes que agregan -o modifican- el Vivir Bien/Buen Vivir identificamos cuatro corrientes: 1) La vertiente que le da origen, o su momento constitutivo, y que se encuentra en la cosmovisión y vida comunitaria de los pueblos indígenas, para los cuales es una cosmovisión, de la cosmoconvivencia, cuyas principales características son la vida colaborativa en plenitud, sin carencias ni excesos, con relaciones comunitarias solidarias en armonía entre las sociedades y con la naturaleza y el cosmos. 2) Otra vertiente, complementaria, radica en las apropiaciones y añadidos de sus reivindicaciones por parte de los movimientos anti-sistémicos, que asumen el Vivir Bien/Buen Vivir como una alternativa al capitalismo, para lo que se debe superar sus rasgos asimétricos, colonialistas, patriarcales, depredadores de la naturaleza y mercantilizadores de la comunicación. 3) La tercera vertiente se mueve en la experiencia constitucionalista y programática estatal, que amplía el concepto del Vivir Bien/ Buen Vivir a un conjunto de políticas que deberían construir una nueva era civilizatoria. 4) Y la cuarta vertiente, proveniente de la teología, más que una

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inmersión directa en el concepto del Vivir Bien/Buen Vivir, tiene coincidencias conceptuales, doctrinarias y programáticas que las hacen expresiones de un mismo cometido: la sociedad del bien común. Asumimos el Vivir Bien/Buen Vivir como una cosmovisión profundamente comunicacional, de carácter dialogal y participativo, que alimenta políticas públicas inclusivas por el bien común y prácticas cotidianas de solidaridades, complementariedades y reciprocidades para el devenir de la sociedad de la espléndida vida en y del cosmos. Los principios de la Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir son: i) saber escuchar; ii) saber compartir; iii) saber vivir en armonía; y iv) saber soñar un futuro que anuncia la buena nueva de la vida en plenitud. Para construir esta sociedad en el día a día y en el futuro, la lógica metodológica sigue estos pasos: i) sentir/pensar – ii) decidir/actuar – iii) volver/convivir - iv) celebrar/esperanzar. Para leer el Vivir Bien / Buen Vivir: 1. Orígenes, apropiaciones y recreaciones El Vivir Bien/Buen Vivir es un concepto que está viviendo un proceso de construcción a partir de cuatro vertientes que coexisten alimentándose o resistiéndose mutuamente. La primera vertiente, que da origen al paradigma, se encuentra en las prácticas comunitarias de los pueblos indígenas de nuestro continente y otros pueblos ubicados en el sur metafórico del planeta; la segunda vertiente, complementaria, está en su apropiación, reconstrucciones temáticas e incorporación de sus reivindicaciones por parte de los movimientos anti-sistémicos; la tercera radica en su aplicación en políticas de Estado, particularmente de Bolivia y Ecuador; y la cuarta vive en las dinámicas del anuncio y la construcción de la sociedad de la justicia que encarnan las iglesias de los pueblos. Por lo dicho, no estamos frente a un concepto acabado, sino ante “una definición en disputa” (Solón, 2016, p. 11) y en construcción, con encuentros y desencuentros tanto experienciales como conceptuales. Los encuentros están relacionados por lo general con la formulación de una raíz conceptual común basada en la búsqueda de justicia en un planeta sostenible. En cambio, los desencuentros tienen que ver especialmente con las controversias y desencantos que genera su apropiación estatal, tensionada entre la promesa de una nueva era civilizatoria y las dificultades para superar los

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marcos de un sistema capitalista que niegan y por el que se encuentran subsumidos. También es un campo de disputa el que ocurre en el espacio académico que no acaba de admitir como válida una cosmovisión que no se amolda al tradicional positivismo que domina los pensamientos en occidente. Son también campos de disputa las demandas ciudadanas urgidas por respuestas inmediatas para un paradigma por hacerse. Y no podemos dejar de mencionar como otro campo de disputa el relacionado con las inconvenientes formas comunicacionales a las que se acude para legitimar la cosmovisión del Vivir Bien/Buen Vivir, fuertemente concentrados en líneas publicitarias y difusionistas antes que reflexivas y relacionales. 1.1. El momento fundacional: legado de los pueblos del Abya Yala En nuestro continente los pueblos indígenas son sociedades vivas que recrean permanente e históricamente sus fecundas experiencias comunitarias de vida solidaria. Desde tiempos inmemoriales, distribuidos a lo largo y ancho del Abya Yala, basan su existencia en el “buen convivir”, o la “vida buena en plenitud y armonía”, o la “vida sublime”, con narrativas coincidentes que evidencian modos de vida que se forjan en sucesivas historias de resistencia al coloniaje, a la modernidad y al desarrollo, constituyéndose en propuestas alternativas no solo para los pueblos indígenas sino para la humanidad, en la perspectiva de construir un planeta armonioso entre las sociedades, la naturaleza y el cosmos. Son expresiones de las cosmovisiones de los pueblos que no se someten a la dominación ni al coloniaje, demostrando con sus formas de vida cotidiana y de resistencia, alternativas liberadoras y dignificadoras. Están regadas a lo largo del continente. La nación Aymara propone el Qamaña (vida, habitar, morar, radicar, o lugar abrigado y protegido) como expresión de la convivencia comunitaria donde todos se cobijan y cuidan entre todos. Es una forma de convivencia integral e interdependiente entre las personas, los animales y las plantas en el mundo de la Pachamama (Madre Tierra), de los Achachilas (dioses tutelares) y Umalmama (agua y el territorio), en el marco de una institucionalidad representada en el ayllu o comunidad. El Qamaña aymara se materializa en tres niveles del Vivir Bien/Buen Vivir: 1) el Suma Jaqaña o Vivir Bien individual y familiar, donde el ser humano encuentra su realización espiritual y material asegurando su seguridad alimentaria como fuente de vida; 2) el Suma Qamaña, o sea el Vivir Bien colectivo o entre todos, donde la felicidad es de convivencia comunitaria, no unos mejor que otros ni a costa de otros; y 3) el Khuska Qamaña, que es el nivel superior

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donde todo está armónicamente en su lugar, con lazos de igualdad y de situaciones en las que todos nos necesitamos a todos para materializar la convivencia y la vida en plenitud. La nación quichua/quechua propone el Sumak Kawsay y el Allin Kawsay. Sumak significa hermoso o bello, Allin quiere decir bueno o espléndido. Kawsay significa vida. Sumak y Allin Kausay coinciden en significar la vida virtuosa o la vida espléndida. Una vida buena en plenitud, sin excesos sino con lo suficiente para una vida individual y colectiva sin carencias, digna, en un espacio ubicado con un estar bien aquí y ahora, en la realidad presente y en el futuro, con una vida sana y equilibrada, sin apuros ni angustias, entre los seres humanos y con todos los seres vivos que alberga la naturaleza. Para el pueblo guaraní el Vivir Bien/Buen Vivir es el Tekoporá. Teko significa identidad, modo propio de ser y estar, costumbre, cultura; y Porá hace referencia al bien o a la belleza en el sentido de lo máximo. Tekoporá vendría a ser entonces el buen modo de ser y de estar o experimentar la vida, individual y colectivamente, material y espiritualmente. El buen modo de ser supone valores como la generosidad y la reciprocidad (jopoi) no solo de bienes con las manos abiertas, sino también de la palabra con los labios y oídos abiertos en el tekobá o lugar de vida y convivencia. De manera más específica, el Tekó Kaví se refiere a la vivencia de vida compartida, o al modo de estar con los otros humanos y no humanos, sociedad y naturaleza. En el pueblo maya, el Tiichajil es una manera totalizadora de entender el estado de bienestar integral, de los hombres en sociedad, con la naturaleza y el mundo espiritual. Es una civilización en la que la existencia de uno se explica en la de los otros, como expresa el Wach’alal que quiere decir: “como mi hermano y mi otro yo”, o no hay un yo sin nosotros. La vida comunitaria se representa en el concepto del Tiqato’ qi’, que se refiere a la ayuda mutua, a la cooperación con el prójimo y con la comunidad, siendo la colaboración uno de los pilares fundamentales de la vida comunitaria y de la solidaridad. El pueblo mapuche tiene internalizado el Vivir Bien/Buen Vivir en sus formas de vida comunitaria. El Küme Mongen es un modo de vida y de relación basada en el principio del equilibrio interior a las personas y exterior en las relaciones sociales y con toda la creación. Expresa la cultura de la vida en armonía con todos los seres, con los demás hombres y mujeres, con Dios, con las fuerzas espirituales y con la naturaleza. En Chiapas, el Lekil Kuxlejal se expresa en las prácticas de vida colectiva y comunitaria, en el trabajo, en el compromiso y en la reciprocidad buscando

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el equilibrio y la armonía entre los seres humanos, con la Madre Tierra y con la Naturaleza. También los pueblos de la Amazonía tienen fecundas expresiones de vida en plenitud, profundamente arraigada a la relación con la naturaleza, de la que el pueblo Shuar reconoce que es la madre o casa común, el Shiir Waras, o saber convivir armónicamente todos los seres vivos. Lo común a todos estos pueblos, y otros del Abya Yala, es que son sociedades que se dinamizan con prácticas colaborativas respetuosas de sus semejantes, de la naturaleza y del cosmos: la casa común para la “vida buena en plenitud” (Macas, 2010, p. 14) o la vida buena en convivencia armónica, ahora, en el presente y a futuro. Una vida que no se detiene en la felicidad humana porque contempla un contrato o compromiso vinculante de los hombres con la naturaleza y con el cosmos, en convivencia de armonía entre el mundo animal, el vegetal, el de las deidades y el de la tierra; mundos con los que convivimos los seres humanos. Por sus características integrales, denominamos a la cosmovisión de los pueblos originarios como la “cosmoconvivencia”, que pone en relación (comunicación) interdependiente cuatro otras visiones del mundo: la cosmocéntrica (el centro es el cosmos), biocéntrica (el centro es la vida), etnocéntrica (el centro es el ser humano) y ecocéntrica (el centro es la naturaleza). 1.2. Los aportes de los movimientos anti-sistémicos Para los movimientos anti-sistémicos conformados por innumerables grupos, redes y colectivos ciudadanos, el Vivir Bien/Buen Vivir más que una cosmovisión es una alternativa civilizatoria al capitalismo. Los movimientos de defensores de los derechos humanos, defensores de la naturaleza, defensores de los consumidores, movimientos de mujeres, jóvenes, artistas, artesanos, defensores de los derechos de la comunicación, y múltiples otros grupos, encuentran en el Vivir Bien/Buen Vivir el espacio para conjugar sus reivindicaciones y orientarlas mancomunadamente hacia la construcción de otro modelo de sociedad. En un intento de sistematización de sus propuestas, que le otorgan un sentido más estructural y político al Vivir Bien/Buen Vivir, identificamos estos elementos a los que hemos denominado “los siete pecados capitales del capital”: “1) el ´vivir mejor´ desigualador, concentrador de capital, hegemonizador del valor de cambio sobre el de uso, característico del capitalismo y más específicamente del neoliberalismo; 2) los rasgos racistas y xenofóbicos del (neo)

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colonialismo, que se ejercen contra pueblos y desplazamientos migratorios; 3) el patriarcado; 4) las prácticas depredadoras que se ejercen sobre el medio ambiente y los ecosistemas; 5) la sociedad del individualismo egoísta que ralentiza el goce social; 6) el desarrollo lineal confundido con crecimiento económico y con progreso; y 7) la mercantilización de la comunicación”. Véase cómo, si bien la raíz filosófica es común, las demandas de los movimientos anti-sistémicos amplían el campo de intervención, los temas, las exigencias, las prácticas y los horizontes del Suma Qamaña/Sumak Kausay. No es casual por esto que la formulación del Vivir Bien/Buen Vivir no sea una traducción literal ni suficiente de “la vida buena en plenitud”, o de la “convivencia comunitaria”, sino un complemento comprehensivo de estas para entenderlas como “epistemologías del sur”, que Boaventura de Sousa Santos las entiende como expresiones de subversión y ruptura con el pensamiento occidental eurocéntrico, contraponiendo alternativas emancipadoras desde los grupos sociales discriminados por el capitalismo, el colonialismo y sus “distintas naturalizaciones de desigualdad” (2011, p. 16). 1.3. Los aportes del nuevo constitucionalismo El Vivir Bien/Buen Vivir institucionalizado en las nuevas Constituciones Políticas del Estado Plurinacional de Bolivia y de la República del Ecuador, tiene la marca de la emergencia de los pueblos indígenas en la historia contemporánea, que a diferencia de otras etapas históricas en las que las Cartas Magnas eran adecuaciones de las reivindicaciones y los derechos dentro de los márgenes del sistema feudal o del capitalista, conduce los Estados hacia transformaciones societales con un nuevo constitucionalismo basado en la vigencia de los derechos colectivos que incluyen los individuales y reconocen los derechos de la naturaleza. En la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, su Capítulo 8 dice que “1) El Estado asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), tekokavi (vida buena), ivimaraei (tierra sin mal) y qhapajñan (camino o vida noble)”, sustentándose en valores de unidad, igualdad, inclusión, dignidad, libertad, solidaridad, reciprocidad, respeto, complementariedad, armonía, transparencia, equilibrio, igualdad de oportunidades, equidad social y de género, bienestar común, responsabilidad, justicia social, distribución y redistribución de los productos y bienes sociales.

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La Constitución del Estado Ecuatoriano, incorpora el “Régimen del Buen Vivir” o Sumak Kausay y Allin Kausay, postulando que “el Buen Vivir requerirá que las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades gocen efectivamente de sus derechos, y ejerzan responsabilidades en el marco de la interculturalidad, del respeto a sus diversidades, y de la convivencia armónica con la Naturaleza” (CPE, art. 275). De manera complementaria, el Plan Nacional de Desarrollo Bolivia digna, soberana, productiva y democrática para Vivir Bien, se propone “[…] la convivencia equilibrada y la complementariedad con equidad de la Economía Estatal, la Economía Comunitaria (…) la Economía Mixta y la Economía Privada”, a través de cuatro programas: Bolivia digna, soberana, productiva y democrática. Por su parte, el Plan Nacional para el Buen Vivir en el Ecuador considera tres ejes estratégicos. El primero hace referencia a la transformación del sistema democrático: “cambio en las relaciones de poder para la construcción del poder popular”. El segundo eje recoge elementos de equidad, promoción de derechos ciudadanos, identidad y derechos de la naturaleza: “derechos, libertades y capacidades para el Buen Vivir”. Y el tercer eje se refiere a las relaciones económicas, centradas en la “transformación económica-productiva a partir del cambio de la matriz productiva”. Como se podrá apreciar, son propuestas con grandes objetivos de difícil realización, porque el campo político estatal se mueve en la herencia y arrastre bicentenario de prácticas de negación de la equidad, de la justicia, de la sostenibilidad ambiental y de la participación ciudadana. Esta es la razón estructural para que las políticas estatales estén sometidas a fuertes tensiones que se originan entre el ideal del Vivir Bien/Buen Vivir y su aplicación en programas; y para que se derive en la auto-otorgación de permisividades que podrían llevar a desfigurar la naturaleza de la vida buena en plenitud y armonía. 1.4. Los aportes de la teología En realidad no se trata de una intervención explícita y formalmente intencionada de las iglesias al Vivir Bien/Buen Vivir, como es el caso de los pueblos indígenas, los movimientos anti-sistémicos y los Estados progresistas. Lo que existe una conjunción doctrinaria y metodológica con un continuum entre el mensaje del Evangelio, anuncio de la vida nueva, y la construcción de la vida buena en plenitud y armonía. Desde distintas iniciativas, pasajes de sus historias y vivencias de algunas iglesias han estado en realidad construyendo propuestas de vida digna y esperanzadora en comunidad e igualdad.

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Con este reconocimiento de fondo, destacamos solo algunos aspectos de los diversos aportes desde la teología, que son importantes tomarse en cuenta como contribuciones para el cuidado de la casa común. Un primer elemento a destacar lo encontramos en el Libro del Génesis, cuando afirma que «Dios vio todo lo que había hecho y era muy bueno» (Gn 1, 21). El sentido que se le otorga a la obra de creación del mundo, del cosmos, de la tierra y del hombre, es el mismo que tienen el Suma Qamaña o el Ñanderekó y Tekoporá, o el Sumak Kausay, o el Küme Mongen, o el Tiichajil, que verbalizan la magnificencia de la espléndida existencia o la vida bonita, buena de la creación compuesta por una sola unidad donde conviven todos los seres en armonía con la naturaleza. Esta expresión se complementa con el pedido de «labrar y cuidar» el jardín del mundo (Gn 2,15), o la Madre Tierra a la que pertenecemos. ¿Quiénes debemos labrar y cuidar el jardín del mundo?: nosotros, seres humanos, todos y todas. ¿Labrar y cuidar qué?: la Madre Tierra que nos cobija y es la generadora de vida de todos los seres animados e inanimados que la habitan. Y ¿cómo la cuidamos?: garantizando su protección biodiversa para la vida en armonía de los seres humanos en sociedad y con la naturaleza/cosmos. Por otra parte, la historia de la Iglesia, que es cambiante en sus interculturaciones diferenciadas en realidades sociales diversas, tiene elementos comunes como el encuentro de las sociedades con Cristo en la Santa Escritura, la Sagrada Liturgia y la maravilla de la Creación. Sobre esta base, el anuncio, proclamación y construcción de la Buena Nueva, tienen bases asentadas en la comunión trinitaria o convivencia comunitaria, que se expresa en relaciones de amor, de esperanza escatológica, de salvación que busca la felicidad y vida en plenitud, de la misma manera que el Vivir Bien/Buen Vivir, no sólo en la utopía de una nueva sociedad, sino en el día a día de la vida cotidiana, en las raíces de las culturas y en la praxis social. El Evangelio es una construcción interculturada e historizada, con una irrenunciable opción por los más pobres, coincidiendo con los postulados del Vivir Bien/Buen Vivir que promueve el equilibrio entre las personas, las sociedades y con la naturaleza y el cosmos. La encíclica del papa Francisco, Laudato Sí, es en su conjunto, una expresión contemporánea de la construcción de la existencia en plenitud y armonía. Destacamos particularmente la conceptualización de la “Ecología Integral” (numerales 138-142), que asumen la casa común como una realidad que es al

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mismo tiempo económica, ambiental, social y cultural. Desde esta perspectiva, el cuidado de la casa común consiste -siguiendo el Laudato- en encarar un diálogo urgente sobre cómo estamos construyendo el planeta y encontrar acuerdos integrales que le devuelvan la dignidad a los excluidos y simultáneamente cuidar la naturaleza. 2. Principios de la vida buena en plenitud y armonía Hemos visto cómo el Vivir Bien/Buen Vivir es un paradigma en construcción y un espacio de acuerdos y de disputas conceptuales. Su definición no puede consistir en una apertura a todas las comprensiones porque podrían derivarla en una expansión elástica permisiva de todas las reivindicaciones. Para conceptualizarla es necesario encontrar elementos comunes o principios irrenunciables, que es necesario buscarlos en sus orígenes o momento constitutivo, historiándolos en cada realidad donde se realice. Las matrices filosóficas comunes, que constituyen principios esenciales de la naturaleza de la vida buena en plenitud, son: •

El Vivir Bien/Buen Vivir es una propuesta de “la vida buena en plenitud” (Macas, 2010, p. 14), digna, suficiente, sin carencias ni acumulaciones que generen asimetrías.

Vivir Bien/Buen Vivir es un estado de armonía de los seres humanos consigo mismos; en sus relaciones de sociedad con otros seres humanos; en sus relaciones con la naturaleza o la Madre Tierra y los otros seres vivos; y en sus relaciones con el cosmos, con Dios y los dioses tutelares.

Vivir Bien/Buen Vivir es un sistema de convivencia comunitaria y colaborativa con complementariedades que reconocen coexistencias en paridad con otros, desarrollando reciprocidades con correspondencia proporcional de las solidaridades en sistemas interculturales de pluralismo con alteridades entre las múltiples diversidades.

Vivir Bien/Buen Vivir es la búsqueda permanente de equilibrio en relaciones incluyentes con justicia y primacía de los derechos humanos y de la naturaleza.

El Vivir Bien/Buen Vivir representa la integridad en los valores y comportamientos para la relación fraterna, la equidad, inclusión e igualdad y el reconocimiento afectivo y solidario.

El Vivir Bien/Buen Vivir es una sociedad con acceso directo a los bie-

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nes comunes de la humanidad, o apropiación de los valores de uso (vivienda, salud, educación, seguridad alimentaria, comunicación) como derechos. •

Vivir Bien/Buen Vivir es un pensamiento y propuestas desde el sur para el planeta, desarrollando procesos de descolonización para construir en el presente y en el futuro la sociedad de la vida buena en plenitud y armonía.

Vivir Bien/Buen Vivir es participación, relación y diálogo entre los múltiples actores, en una relación democrática donde la ciudadanía alimenta las políticas públicas y los Estados promueven mecanismos de una vida equitativa y solidaria con protagonismo de los pueblos, fortaleciendo las comunidades y la resiliencia integradora de lo diverso en las capacidades nacionales.

El Vivir Bien/Buen Vivir es una propuesta de equidad y justicia alternativa al capitalismo; de oposición y superación del desarrollo como proceso lineal; con sentido descolonizador de las relaciones socioculturales y de los saberes; impulsor de la equidad de género; y promotor de interculturalidades, así como de Estados y regiones plurinacionales en un mundo que debe ser reestructurado desde la sinergia de las propuestas “glocales” con sentido integracionista, pasando de la periferia al centro de las decisiones en el planeta.

3. Comunicación para el vivir bien/buen vivir 3.1.

¿Qué es la Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir? Entendemos la Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir como “[…] un proceso de construcción, de/construcción y re/construcción de sentidos sociales, culturales, políticos y espirituales de convivencia intercultural y comunitaria con reciprocidad, complementariedades y solidaridad; en el marco de una relación armónica personal, social con la naturaleza y el cosmos; para una vida buena en plenitud que permita la superación del vivir mejor competitivo, asimétrico, excluyente e individualizante cosificados en el capitalismo y el (neo)colonialismo (…) En este proceso, la construcción del discurso promueve una interacción participativa desde las di-

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versidades y alteridades; poniendo en relación enunciaciones desde el espacio público y privado, estatal y ciudadano, real y virtual; compartiendo signos y significados para la construcción del Vivir Bien/Buen Vivir a través de múltiples recursos y medios de comunicación, en sistemas plurales enmarcados en el ejercicio del Derecho a la Comunicación” (Contreras, 2014: 81). Si el Vivir Bien/Buen Vivir es una respuesta a la deshumanización capitalista, (neo) colonial, patriarcal, depredadora, individualista y desarrollista, la Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir es la respuesta a la funcionalización de los procesos de comunicación a estos sistemas, contraponiendo las enunciaciones y prácticas colaborativas e inclusivas de nuestro sur metafórico. No es posible pensar una nueva era con sistemas comunicacionales mercantilizados, encasillados en concepciones (neo)difusionistas, con manejo empresarial-utilitario de la libertad de expresión, apologizadores del individuo en aislamiento, promotores del culto al miedo y de guerras mediáticas que agreden la vida. 3.2.

Horizontes de la Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir

El aruskipasipxañanakasakipunirakispawa aymara (necesariamente debemos siempre comunicarnos unos a otros) tiene dos sentidos: uno inclusivo/ dialogal (nos comunicaremos unos a otros) en el ámbito de los intercambios de discurso; y otro vinculante (la obligación de comunicarnos) en la práctica social, para arribar a entendimientos, compromisos y decisiones en un acto de humanización de la palabra, “hablando con el corazón”, con franqueza, constructivamente, con amor, con fines de armonización y de fortalecimiento sociocultural. Compartiendo esta comprensión de la comunicación, la Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir es relacional, se basa en el diálogo y se dirige a la construcción de compromisos y acciones para un estilo de vida basado en la vida buena en plenitud y armonía, en convivencia comunitaria. Podríamos afirmar también, recuperando y acompañando la concepción de la ecología integral, que la Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir se construye en la espiritualidad compartida para combatir la pobreza, cuidar la naturaleza y devolver la dignidad a los excluidos (Laudato Sí, Cap. 4) La Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir, como el Verbo, camina uniendo en un solo tiempo y un solo espacio el origen, el presente y el futuro. Vuelve permanentemente al pasado, a la creación, a la identidad pero no

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para detenerse en ellos sino para recuperarlos como fuentes de inspiración para volver al futuro. En este recorrido, la palabra camina peregrina hacia el Gran Jubileo, o al Jacha Uru (el gran día) construyendo sentidos de sociedad, de cultura, de política y de espiritualidad de vida en plenitud y armonía para hacerlos realidad en el presente y para las sociedades del futuro. Desde su origen, el Vivir Bien/Buen Vivir es una cosmovisión en construcción permanente, o un proceso en camino constante hacia el devenir de la espléndida existencia. Es el punto de llegada y también el camino o el khuskakipxañasataki, que significa trabajar para que todos vivamos con las mismas posibilidades y condiciones, sin discriminaciones. Este es también el espacio donde se realiza la comunicación desde las construcciones, interacciones e intercambios discursivos de sociedades que caminan siguiendo la ruta del Qhapaq Ñan o camino de la sabiduría y de los justos, y que integra distintos pueblos y culturas. La comunicación es la palabra que camina el devenir histórico de personas y sociedades múltiples que construyen y enuncian discursos dándole sentido a los tránsitos de una vida comunitaria desde su racionalidad tetraléctica con principios de correspondencia y reciprocidad, de complementariedad, de transversalización integradora, de un curso cíclico y permanente del tiempo articulando pasado, presente y futuro en una sola unidad, y de equilibrio con justicia. La comunicación es la palabra que fluye en las prácticas sociales, en las interacciones culturales, en los diálogos intrapersonales, en los intercambios y reciprocidades de pueblos que interactúan construyendo la sociedad de la vida en plenitud y armonía, aquí y en el futuro. La Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir articula su epistemología con un marco conceptual y metodológico que tiene tres fuentes de inspiración: la sistematización de las experiencias de vida comunitaria; las luchas reivindicativas; y las comunicologías latinoamericanas que le preceden (Teología de la Liberación, Comunicación Popular, Mediaciones Culturales) cuestionando los paradigmas difusionistas y provocando descentramientos en las miradas desde el campo político y el académico. 3.3.

Saber comunicarse

La Comunicación para el Vivir Bien (Buen Vivir se basa en el jaqi aru (palabra de la gente), que David Choquehuanca explica en cuatro principios: 1) saber escuchar; 2) saber compartir; 3) saber vivir en armonía; y 4) saber soñar (2012, p. 1). Y que Silvia Rivera Cusicanqui, recuperando el jaqin parlaña o hablar como la gente, “desde abajo”, define como: 1) escuchar para hablar; 2) saber

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lo que se habla; y 3) refrendar las palabras con los actos. A estas caracterizaciones añadimos, en correspondencia con el saber soñar, el “hablar esperanzando” o construyendo vitalmente la vida. Véase el siguiente gráfico:

3.3.1.

Escuchar para hablar: saber escuchar

En realidad, es una apelación a todos los sentidos asentada en la identificación de la enunciación discursiva con la palabra. Equivale a “escucharnos con todos los sentidos”, o “mirar con el corazón”, o como expresa el japysaka guaraní: “saber ver con los oídos”. Saber escuchar es reconocer la existencia del otro comunicacional activo y productor también de construcciones discursivas, superando la noción lineal entre emisor y receptor. Saber escuchar consiste en traducir los sonidos en identidades, en comprensiones y sentires del mundo que se obtienen mirando, escuchando, palpando, degustando, imaginando, reconociendo las vidas y las historias de quienes expresan su palabra con el habla, la imagen, los gestos, con sus signos, sus símbolos y sus significados. En el Vivir Bien/Buen Vivir, saber escuchar es un proceso más complejo que la interacción humana. Como dice Choquehuanca, debemos “escucharnos entre nosotros, escuchar a la Madre Tierra, a todos los seres, al río, a nuestras aves, sobre todo a los más humildes” (2012, p. 1). Esta formulación contempla al menos estas dimensiones del saber escuchar: i) “escucharnos entre nosotros”, participativamente, partiendo de los otros comunicacionales. ii) “escuchar a la Madre Tierra”, a la naturaleza como constructora de discurso. iii)”escuchar sobre todo a los más humildes”, lo que compromete la Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir con un mundo de derechos y de justicia. “Escucharnos entre nosotros” supone reconocer a los sujetos en sus contextos reales o imaginarios, siempre como realidades situadas, donde en relación deciden, ellos, sus construcciones sociales y culturales, así como los cambios en sí mismos, en las sociedades y en la realidad (Alfaro, 2006, p. 98). Como sugiere Jesús Martín-Barbero, se trata de construir sentidos de vida a partir de las mediaciones sociales y culturales -y añadimos- políticas, espirituales y cósmicas. Para “escuchar a la Madre Tierra, a todos los seres, al río, a nuestras aves”, corresponde descentrar los enfoques, las concepciones, las prácticas y las miradas hacia ópticas que muestran cómo fluyen en forma combinada las voces

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del ambiente, los sonidos de la naturaleza, las tremulaciones de la tierra y los sentidos libertarios acumulados en las sabidurías populares y las prácticas reivindicativas. Corresponde visibilizar a estos seres excluidos de la sociedad, de la historia y de los medios de comunicación con alternativas de expresión de sus voces, de sus sonidos, de sus movimientos y de sus latidos en sus propias y particulares gramáticas que en situaciones de crisis como el cambio climático se expresan en erupciones, aludes, sequías e inundaciones demandando por las causas y efectos que provoca la voracidad del capitalismo. En situaciones cotidianas los sonidos de la naturaleza y las voces del ambiente por una parte se escuchan en testimonios, frases, poesía, canciones, leyendas, imágenes y análisis sobre el equilibrio hombre – sociedad – naturaleza – cosmos; por otra parte se almacenan en la belleza y bondades de la naturaleza recogida en la filosofía de los pueblos cuya existencia se rige bajo el principio de la vida (Kowii, 2005, p. 3); y también se expresan en los acuerdos que le atribuyen a la Pachamama/Madre Tierra las características de un ser vivo, capaz de escuchar, de reaccionar, de ser amada y, por estas razones, ser un sujeto de derecho, con el que establecemos “[…] una relación indivisible, interdependiente, complementaria y espiritual”. Saber escuchar “sobre todo a los más humildes” requiere revitalizar y contemporaneizar la Comunicación Popular, espacio de expresión de la palabra de los pueblos; ámbito de visibilización de sus identidades diversas; irrumpimiento de la palabra interpeladora, impugnadora, contra hegemónica y anticapitalista; y proyecto expresivo de las propuestas que construyen una nueva sociedad basada en la solidaridad y en la justicia. La Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir es, sin duda, la expresión contemporánea de la Comunicación Popular. 3.3.2.

Refrendar las palabras con los actos 1) Saber compartir

Saber compartir “[…] es dejar de competir para complementarse, es saber dar para recibir, es saber que todos somos hermanos” (Choquehuanca, 2012, p. 1). Promover este principio implica dotarle de sentido educativo al proceso comunicativo, pues no van a ser procesos de difusión, publicidad o transmisión de conocimientos los que van a legitimar el Vivir Bien/Buen Vivir; son necesariamente prácticas dialogales las que van a permitir la sistematización de las experiencias así como la producción de nuevos conocimientos para su apropiación crítica en las reivindicaciones sociales y en las políticas públicas. Recordemos con Freire que la educación “[…] no es la transferencia o transmi-

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sión de la sabiduría o de la cultura, no es la extensión del conocimiento técnico” (1969, p. 59), es compartir, reconocer, intercambiar y (re)crear experiencias y saberes para construir sociedades de vida solidaria en un mundo que hay que transformar críticamente, incitando apropiaciones positivas de las prácticas de vida en comunidad, donde los seres vivos, animados e inanimados, se protegen unos a otros. El reconocimiento de la solidaridad, la confianza, el equilibrio, la complementariedad y la reciprocidad como valores y principios de la vida comunitaria requiere de construcciones discursivas con sentido, con argumentaciones que permitan que los procesos de Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir se desarrollen como acción comunicativa en el sentido que propone Habermas con reflexión crítica, lenguaje razonado e interacciones en función de acuerdos y entendimientos. Es por esto que el jaqin parlaña asume que se debe hablar sabiendo lo que se dice, y lo que se espera, y le otorga una trascendental función de comunicación al silencio o amuki, que es el tiempo destinado a la conexión de los seres humanos con el mundo interior en sus subjetividades, pero también con el exterior social, natural y cósmico en un marco de respeto mutuo. De la pausa conectada emergen los conceptos, las acciones y las construcciones discursivas con sentido, superando la noción del saber acumulado sobre las cosas a la capacidad de “sentisaber” también los cómos, o los modos de comunicarse para generar más comunicación. Se comprenderá entonces la inconveniencia de la difusión y la información como único camino para la comunicación. En desafíos civilizatorios como la sociedad del Vivir Bien/Buen Vivir, es necesario trabajar narrativas de amor por la vida en géneros testimoniales, historias de vida, relatos y crónicas que permiten conocer, entender, apropiarse, recrear con sentimiento y expresarse en lenguaje coloquial, cotidiano y ejemplificador. Es importante hablarle a las subjetividades y recuperar la noción de un “nosotros” con identidad cultural y social aunque las historias sean particulares, enlazando rememoraciones reales o virtuales y vividas o contadas. Pero además hay que desenmascarar la visión colonialista, patriarcal y capitalista; y para esto, Silvia Rivera nos propone una “sociología de la imagen”, argumentando que en el colonialismo las palabras no designan, sino encubren formas de “no decir”, rescatando en contraposición imágenes “[…] que iluminan este trasfondo social y nos ofrecen perspectivas de comprensión crítica de la realidad” (2010, pp. 19-20) en historias contenidas en los tejidos, en la astrología, en las pinturas, revelando un mundo opacado por las culturas oficiales.

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2) Saber vivir en armonía y complementariedad Definitivamente, la comunicación es un proceso relacional que se hace en las prácticas sociales. La palabra no se expresa solo con mensajes, sino también con acciones. Y en la Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir, se tiene que “refrendar las palabras con los actos”, en una demostración de consecuencia entre lo que se predica y lo que se practica. Es por esto que la Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir, al mismo tiempo que señala por ejemplo las formas de la lucha contra la corrupción, es el espacio de observación y control de las prácticas de transparencia. En definitiva, al influjo de la cosmovisión del Vivir Bien/Buen Vivir se deben (re)crear pensamientos y prácticas donde la reciprocidad se reconoce como forma de vida, la comunidad como forma de organización, la convivencia con la naturaleza y el cosmos como identidad, la igualdad entre hombres y mujeres como cotidianeidad, la equidad como dignidad y la vida plena como destino. Para una vida en armonía y complementariedad, los Estados deben promover políticas inclusivas; la ciudadanía practicar en distintos ámbitos formas de convivencia comunitaria; y las experiencias de comunicación ofrecer espacios donde los diversos intercambien historias, narrativas y proyectos, y que se complementen, reafirmándose, en sociedades de la solidaridad con prácticas de unidad desde la diversidad y desde la pluralidad. 3.3.3.

Saber de lo que se habla 1) Sentipensar

Los sentipensamientos nos demandan la necesidad de la construcción discursiva con sentido, argumentado, recuperando el contenido como un componente fundamental del mensaje, junto con la forma, la ética junto con la estética. En tiempos de sobresaturación informativa, de aligeramiento de los mensajes y de la vida, necesitamos espacios para la meditación y la construcción fundamentada de la palabra, de manera tal que sentimientos y conocimientos activen las prácticas de construcción de la vida buena en plenitud y armonía. 2) Saber soñar El “saber soñar” está referido a “cómo defender nuestra identidad, cómo complementarnos de manera equilibrada, para que el más abandonado tenga la posibilidad de compartir la educación, la salud, la convivencia natural y co-

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munal” (Choquehuanca, 2012, p. 1). Se trata de diseñar un futuro que empieza ahora, o mejor dicho en la acumulación histórica de la reciprocidad comunitaria. Saber soñar es efectivamente pensar en las utopías, pero con caminos construyéndose colectivamente para recorrerlos también en armonía individual, social y con la naturaleza y el cosmos. Los procesos de comunicación, como ya afirmamos repetidas veces, acompañan con la palabra el camino del Vivir Bien/Buen Vivir y también la imaginación de su punto de llegada en un mapa que está en permanente construcción. La palabra expresa las conquistas, advierte las dificultades y alimenta los sueños y las esperanzas, en un ejercicio donde se debe “soñar con los pies en la tierra”, para que “el más abandonado tenga la posibilidad de compartir la educación, la salud, la convivencia natural y comunal”. Una vía posible para este cometido es trabajar estas transiciones del Bien Común de la Humanidad: i) redefinir las relaciones con la naturaleza pasando de su explotación a su respeto como fuente de vida; ii) reorientar la base de la vida privilegiando el valor de uso por sobre el valor de cambio; iii) reorganizar la vida colectiva generalizando la democracia en las relaciones sociales e institucionales; y iv) instaurar la interculturalidad (Houtart, 2013, pp. 39-68), para que los bienes comunes universales como el agua, la biodiversidad, el aire o las materias primas sean derechos globales a los que todos y todas podamos tener acceso, del mismo modo que al disfrute de otros bienes comunes o derechos como la educación, la alimentación, la salud, la vivienda y la comunicación. 3.4. Metodología de la convivencia comunitaria: la lógica tetraléctica Nos reafirmamos en que “la metodología de la Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir por sus características inclusivas de las sociedades y culturas es básicamente participativa; por su aporte a la armonización de las sociedades con la naturaleza y el cosmos es fundamentalmente educativa; y por su orientación política es irreversiblemente popular” (Contreras, 2016, p. 118). Como toda metodología sostiene su enfoque teórico o posición política en determinados métodos, la Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir se organiza con procedimientos fundamentalmente horizontales, dialogales y participativos, respondiendo a una concepción que “[…] se sitúa lejos de las corrientes especulativas, abstractas y formales, proponiendo una multiléctica que combina praxis teórica y empírica” (Maldonado, 2009, pp. 32-33), con abordaje transdisciplinario, reconociendo que la comunicación es una disciplina de fronteras, que teje y transversaliza al mismo tiempo que es atravesada por otras disciplinas y genera complementariedades que no separan práctica

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de teoría, ni trabajo manual de trabajo intelectual, ni el ser del deber ser, ni sentimientos y razón, ni creencias y certezas. Como señalan Alejandro Barranquero y Chiara Sáez-Baeza, mientras para la ciencia moderna sólo lo medible y lo cuantificable es objeto de conocimiento, para el Vivir Bien/Buen Vivir y sus principios multidimensionales las lógicas de intercambio, cooperación y generación de redes son fundamentales para crear conocimiento y comunidad (2015, p. 60). Por esta razón, la caracterización de la comunicación horizontal y alternativa en tres espacios: acceso – diálogo - participación (Beltrán, 1981, pp. 1920), debe desafiarse a un paso más: la convivencia, que trasciende la acción comunicacional como enunciaciones e intercambios discursivos, para abarcar solidariamente las prácticas sociales, en el convencimiento que la comunicación no se limita a la construcción de mensajes, sino que abarca la acción social, política, cultural y espiritual. La “lógica tetraléctica” estructura la construcción de los conocimientos, de las prácticas, de los imaginarios y de la palabra articulando en forma procesual y yuxtapuesta, como movimiento contínuo, estos cuatro momentos encadenados y organizados por pares opuestos/integrados: “sentir/pensar – decidir/ actuar – volver/convivir - celebrar/esperanzar”. Momentos que guardan estrecha correspondencia con los principios del “saber escuchar – saber compartir – saber convivir – saber soñar”. 3.4.1.

Sentir/pensar

El punto de partida del proceso de construcción de conocimiento son las construcciones discursivas de los sujetos tendiendo puentes de relación consigo mismos y con una realidad a la que pertenecen real y/o virtualmente, y que nunca se detiene. La primera aproximación a esta realidad se sitúa en la unidad indivisible entre los sentimientos y los pensamientos (sentipensamientos), que expresan nuestras apropiaciones y recreaciones de la realidad histórica en lugares situados que nos hacen procesar los hechos y las ideas desde nuestros temores y esperanzas, desde nuestros saberes y sentires, desde nuestras realidades reales e imaginadas, en suma, desde nuestras identidades. No se trata de una aproximación descriptiva, sino reflexiva y crítica sobre la realidad. Si así pertenecemos y nos reproducimos social y culturalmente, para comunicarnos tenemos que poner en práctica el principio del “saber escuchar”, activando para ello nuestros sentipensamientos que están hechos de temores y de alegrías, así como de intuiciones y razonamientos, y que se procesan al mismo tiempo y en el mismo nivel relacional con el llamado “polo de la recepción”,

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o la fuente de interpretación e identificación discursiva, que del mismo modo que el denominado “polo de emisión”, procesa los saberes desde sus particulares marcos de referencia construidos por sus conocimientos y sus vivencias. De los intercambios entre los distintos sujetos, cada uno construyendo sentidos de sociedad, de cultura, de política y espirituales, nacen las construcciones y las enunciaciones de la palabra. 3.4.2.

Decidir/Actuar

Si el primer momento permite auscultar, pronosticar o tomarle el pulso a los sentipensamientos explicando la realidad más allá de las apariencias en sus causas estructurales y en sus contextos, de lo que se trata ahora es de lograr la capacidad para crear, profundizar, proyectar y ampliar críticamente las experiencias del Vivir Bien/Buen Vivir, tanto en su propio contexto, así como aportando a su construcción en distintos otros espacios locales, regionales, nacionales, planetarios, ciudadanos y estatales. Este nuevo estado de situación concretiza en la práctica el principio del “saber compartir”. Comunicacionalmente el momento del “decidir/actuar” se produce en el reconocimiento, definido por Verón como un espacio/momento de recepción en el que los sujetos individuales y colectivos interpelados se apropian de los discursos, al mismo tiempo que re-crean (producen) los mensajes desde sus propias representaciones y sentidos, en una dinámica de intercambios con una dialéctica de múltiples mediaciones relacionadas con los lugares sociales, los procesos históricos y las cosmovisiones. De aquí surge la decisión para trabajar rupturas con los (des)órdenes estructurales y desarrollar aplicaciones de formas de vida en convivencia comunitaria. El proceso es holístico y cíclico, porque cada realización conduce a una nueva situación en la que la comunicación debe seguir provocando que los imaginarios y las creencias se combinen con el conocimiento de nuevas reflexiones y experiencias, para que las personas y sociedades se comprometan a trabajar de manera solidaria y con complementariedades en la construcción y legitimación del Vivir Bien/Buen Vivir. 3.4.3.

Volver/Convivir

El tercer momento se refiere por una parte a la idea del retorno permanente a la identidad para afrontar el futuro recuperando la memoria histórica que funciona como el palimpsesto o escritos nuevos en papiros ya escritos que se borran para escribir encima nuevos textos, quedando siempre resabios de los escritos anteriores. La realidad funciona del mismo modo, se avanza dinámica-

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mente, se transforman situaciones, se recrean realidades, se fundan nuevas historias, pero las marcas acumuladas quedan y es preciso volver sobre ellas para seguir construyendo. En el mundo andino-amazónico cuando se mira la vida, se aduce el qhip nayra / aymara o qhip ñawi / quichua/quechua, que consisten en mirar atrás (volver) para ir hacia adelante (esperanzar), o la “visión que integra la memoria del pasado en el futuro” (Choque, 2007, p. 174). El volver se combina con el convivir en una práctica de la vida en convivencia colaborativa, velando por el conjunto de la sociedad con políticas equitativas, con justicia social, con reconocimientos culturales, con igualdad de género, en armonía con la naturaleza. En otras palabras, se trata de generalizar las prácticas del Vivir Bien/Buen Vivir, transformando la realidad con mística y compromiso. Este espacio consiste en “refrendar las palabras con los actos”, tanto en las relaciones cotidianas como en expresiones culturales amplias y en políticas públicas. El camino para llegar a este nivel se inicia en los valores personales, para con ellos avanzar hacia complementariedades con otros sujetos, alimentándose mutuamente y de manera permanente las ventajas de la convivencia comunitaria, a sabiendas que “cada sociedad retranscribe los signos, los adapta, los reconstruye, los reinterpreta, los ´reterritorializa´, los ´resemantiza´” (Mattelart, 2006, p. 103); y que cada sociedad escribe sus historias con su puño, con sus letras, en su lengua, con sus representaciones gráficas, desde sus vivencias y sus imaginarios. 3.4.4.

Celebrar/Esperanzar

La Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir tiene que ser el escenario del gozo colectivo por las transformaciones civilizatorias, así como el espacio del anuncio entusiasta de la nueva sociedad más allá del capitalismo, del colonialismo, del patriarcado y del desarrollo equivalente a progreso. Celebrar equivale al jubileo que conmemora el anuncio de la Buena Nueva y las conquistas por la convivencia comunitaria, por las relaciones solidarias y colaborativas, por la equidad de género, por la preservación del medio ambiente. “Es el gozo por la vida (…) la festividad con agradecimiento y con esperanza a la naturaleza por la vida que nos otorga. Es el reconocimiento a nuestros semejantes por las actividades compartidas y los logros conseguidos. Es la ofrenda a la Pachamama porque nos protege. Es el recogimiento en diálogo con los dioses. Es la alegría por seguir -y hacer- el camino que nos conduce hacia la sociedad del Vivir Bien/Buen Vivir. Es la dicha de ser constructores y caminantes de esa ruta con expresiones de la palabra que crece en significaciones de la

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vida en plenitud y armonía” (Contreras, 2016, pp. 120-121). En este momento cobra sentido la esperanza que sustituye el miedo a los cambios por el entusiasmo de ser parte de las transformaciones. Acudiendo al valor pedagógico de la pregunta sobre y por el futuro, se activan las creatividades para encarar análisis prospectivos y encontrar caminos adecuados para compartir experiencias colaborativas y para transitar al buen convivir. Las nuevas respuestas deben generarse a partir de preguntas nuevas en un ejercicio permanente visibilizando las voces y sonidos múltiples y poniendo en agenda sus respuestas con sus signos, significados y cosmovisiones. Con la pregunta se encuentran caminos de explicación del presente a partir de una necesaria interrogación a lo propio, a la memoria acumulada, a la identidad, a la raíz instalada en el pasado, pero permitiendo conocer el futuro. En las culturas originarias pensar desde su memoria histórica o memoria larga equivale a “volver a ser” o a “seguir siendo”, promoviendo un mecanismo de reconstitución que permite “la reconstrucción de conocimientos y saberes” (Mamani, 2007, p. 303), o “saber soñar el futuro” mirándose en el espejo de la historia, de la identidad, de la cultura, de las esperanzas, de la pertenencia social y de los imaginarios como una alternativa de vida que el sur metafórico le ofrece al planeta, esperanzándolo con un destino de vida buena en plenitud y armonía. 4. El Cuidado de la Casa Común No es posible entender la comunicología latinoamericana-caribeña sin considerar sus desenvolvimientos en el campo político, puesto que sus paradigmas representativos nacen y se hacen en las resistencias ciudadanas, en las batallas por la significación desde las expresiones populares, en la búsqueda de democracias participativas, en el anhelo de proyectos continentales con integración desde los pueblos, en una nueva gnosis libertaria y en la lucha por la hegemonía de proyectos de sociedad, coadyuvando a construirlos. El Vivir Bien/Buen Vivir que se origina y construye en el campo político ciudadano da un salto al campo político estatal, pasando de la tradicional resistencia contra-hegemónica a una situación de posibilidad de ser el proyecto hegemónico del cambio de era; y la Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir podría erigirse como paradigma contemporáneo de la comunicología latinoamericana-caribeña, a sabiendas que no es posible encasillar esta cosmovisión en escuelas preexistentes sin que estas sufran acomodos a la realidad actual. Para ello es necesario un ejercicio de descentramiento de las certezas y de descolonización de las linealidades cartesianas, de modo que sea posible entender

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el valor subjetivo y objetivo de la construcción de sociedades con vida en plenitud y armonía reconociendo el valor de la experiencia comunitaria de complementariedades y reciprocidades para teorizar y programar acciones desde ellas. Este desafío implica trabajar al menos en los siguientes niveles: 1) Se tienen que diseñar e implementar estrategias multidiscursivas para la descolonización de la palabra y de la vida, legitimando las concepciones, experiencias y horizontes de la convivencia comunitaria con todos los recursos comunicacionales y por todos los medios posibles: artesanales, grupales, masivos, digitales, impresos, radiales, televisivos, electrónicos, satelitales, todos, sin excepción, en transiciones hacia proyectos multimediáticos donde cada medialidad desde su particularidad contribuye a objetivos compartidos. Como se trata de construir un nuevo orden civilizatorio, es imprescindible crear un “estilo” con la ética y características del Vivir Bien/Buen Vivir, recuperando el camino recorrido por la Comunicación Popular. 2) La integración de la institucionalidad es una condición que exige aplicar en el campo de las estructuras comunicacionales el principio de la armonía y de la comunidad, con realizaciones institucionales ganando sentido en sus pertenencias a redes y colectivos que consagran la palabra local en los espacios globales. Las instituciones de comunicación deben fortalecerse con los principios del Vivir Bien/ Buen Vivir, potenciando sus misiones con la cosmovisión de la vida en armonía, y provocando encuentros entre sociedad civil, Estado, academia y gremios. 3) Son necesarias Políticas Plurinacionales de Comunicación que, en correspondencia con el nuevo constitucionalismo de los Estados, generen procesos descentralizados, interculturales y pluralistas de construcción de la palabra para la vida. Parafraseando a Jesús MartínBarbero, son necesarias “[…] unas políticas que activen en el público lo que hay de pueblo” (2010, p. 192), de la mano de Políticas Culturales con actores, estéticas y procesos que re-conceptualizan el sentido tradicional del arte, del patrimonio y de las industrias culturales que navegan en los mares de la museística “cultura culta”. 4) El Derecho a la Comunicación es un componente sustancial de la Comunicación para el Vivir Bien/Buen Vivir si se quiere aportar a un mundo nuevo con aspiraciones, normas y medidas concretas de propiedad, infraestructura y construcción discursiva que hagan

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posible la democratización de la palabra. La comunicación debe asumirse y ejercerse como un derecho, para que desde su propio espacio tome iniciativas que dignifiquen la palabra, la sustraigan de su reduccionismo e instrumentalización, asuma medidas para un contexto nacional e internacional más justo en la distribución de los recursos y flujos de información, promueva un funcionamiento más equitativo y pertinente de las industrias culturales y se revierta la estructura monopólica u oligopólica de los medios de comunicación para sistemas de propiedad más equitativos, con participación de la sociedad, del Estado y de la academia. Para muchas comprensiones, la “casa común” se identifica con nuestro entorno natural, del mismo modo que existen comprensiones del Vivir Bien/ Buen Vivir limitadas a considerarlo como una alternativa ecologista. Compartir estas comprensiones implicaría estar de acuerdo con visiones que sabemos segmentan tanto la constitución del Vivir Bien/Buen Vivir como la caracterización de la “casa común”. Así lo entienden los pueblos del continente en el “Acuerdo de los Pueblos”, suscrito en Cochabamba, Bolivia, el año 2010, expresando que “… la humanidad está frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo, del patriarcado, del progreso y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida”. En este texto sustentamos que el Vivir Bien/Buen Vivir es la cosmovisión de la “cosmoconvivencia”, que articula, intercomunica y permite el encuentro interdependiente de estas otras cuatro cosmovisiones que en conjunto son sus componentes: la “biocéntrica” para la que el centro es la vida; la “etnocéntrica” que siguiendo los postulados del desarrollo humano pone al hombre en el centro de las decisiones; la “ecocéntrica” que sustenta el desarrollo sostenible del planeta; y la “cosmocéntrica” que incorpora el mundo de las deidades, la espiritualidad y los valores cualitativos como la solidaridad y la felicidad de uno en la del conjunto. La “casa común” es todo eso junto, funcionando como una unidad en la que las partes se corresponden a modo de una “ecología integral” como la propone el papa Francisco para significar la necesidad de respuestas económicas, ambientales y sociales como una unidad indisoluble para el bien común solidario.

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P​articipantes, organizadores y voluntarios del V Congreso y Caribeño de la 320 VLatinoamericano COMLAC Comunicación ​- ​Paraguay 2016.


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Rolando Pérez Comunicador social. Profesor del Departamento de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica del Perú, investigador en el campo de los medios y la religión. Miembro del grupo de investigadores sobre “Religión, neoliberalismo y poscolonialidad” del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Magister en Investigación de la Comunicación, con énfasis en “Medios, religión y cultura”, por la Universidad de Colorado, USA. Investigador del Centro de Investigaciones Sociológicas, Económicas, Políticas y Antropológicas de la PUCP. Director del Centro de Capacitación de la Asociación Paz y Esperanza, con sede en Perú. Miembro de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC).

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El rol de los agentes religiosos en los contextos de conflictividad socio-ambiental Por Rolando Pérez

Uso para esta ponencia los insumos de una reciente investigación que acabo de concluir, gracias al apoyo de la Pontificia Universidad Católica del Perú, sobre los roles que juegan los actores vinculados a los grupos religiosos, el modo cómo reconstruyen su participación y representación en el espacio público, así como sus estrategias de inserción en la sociedad civil, a partir de su involucramiento en las iniciativas de protesta social en el marco de la reivindicación y defensa de determinados derechos. Se trata más específicamente del papel de los actores religiosos en contextos de conflictividad socio ambiental en el Perú, para lo cual tomé dos casos emblemáticos ocurridos en dos provincias del Perú (Cajamarca y Junín), en donde las industrias extractivas han generado altos niveles de contaminación y atropello de los derechos ambientales de las comunidades afectadas. La conflictividad socio-ambiental en América Latina Los conflictos socio-ambientales en la región dan cuenta del modo como el Estado ha cedido paso a aquellos que ven en ella recursos apetecibles para la adquisición de ganancias particulares a costa de la violación de los derechos ambientales elementales y la subestimación de los afectados por los efectos de la operación de las industrias extractivas. En este sentido, la conflictividad socio-ambiental en la región visibiliza no solo los efectos de la aplicación de determinadas políticas públicas implementadas desde el Estado, en el que se privilegia una lógica o modelo de desarrollo

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que pone en paréntesis la defensa de los derechos ciudadanos, el valor de la dignidad humana y la afirmación del bien común. Precisamente, la insensibilidad del Estado frente al modo cómo la operación de las industrias extractivas viola los derechos socio-ambientales, ha generado el re- surgimiento de iniciativas ciudadanas diversas de protesta social e incidencia política. La movilización social ha puesto en agenda el rol de los diversos actores sociales locales –entre los que se encuentran los agentes religiosos o grupos vinculados a las Iglesias–, a partir del cual ponen en juego sus recursos, despliegan diversas estrategias de protesta y recrean a la participación en la vida política desde lo local.

Las transformaciones religiosas en el espacio público A modo de contextualización, es importante mencionar brevemente algunos aspectos en relación con el capital religioso en el espacio público. En el contexto de pluralización del campo religioso en América Latina, es importante notar cada vez más una creciente presencia de actores religiosos, tanto a nivel de las instituciones eclesiásticas como de las redes de laicos, en iniciativas de movilización e incidencia política en favor de las comunidades y ciudadanía afectados por la violencia, la violación de los derechos y la afectación de las libertades. Daniel Levine (2005) sostiene que el sector de las Iglesias que se mueven en la línea de la promoción de derechos ha ocupado un papel significativo en diversos países del continente formando parte importante del auge del movimiento de derechos humanos y protesta civil. En ese mismo sentido, Catalina Romero (2008) señala que estos grupos o movimientos de fe han llenado el vacío generado por la debilidad y la ausencia de actores políticos e instituciones del Estado. La mayoría de estas organizaciones han jugado roles claves para fortalecer procesos emblemáticos. En ese sentido, ha sido notable observar la participación de organizaciones y actores de las Iglesias en los procesos de creación de las comisiones de la verdad, las mesas de concertación para la lucha contra la pobreza, los movimientos anti-corrupción, así como las iniciativas de lucha contra la violación de los derechos ambientales en contestos de operación de las industrias extractivas. Precisamente, un importante esfuerzo en este último campo lo constituye la Red Iglesia y Minería, en el que confluyen Iglesias

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y redes ecuménicas con el propósito de desarrollar iniciativas de incidencia y acompañamiento pastoral a las comunidades afectadas por la operación de las industrias extractivas. Esta presencia múltiple y diversa no deberían ser observados en términos de un supuesto resurgimiento religioso, por la simple razón de que la religión nunca dejó de ser pública en América Latina. En ese sentido, “lo que cambia no es la presencia o el rol activo de la religión en tanto tal, sino más bien la relevancia pública que empiezan a adquirir en un contexto en el que la religión, en sus diversas expresiones, empieza a ser tomada en cuenta por observadores políticos y mediáticos. El caso que investigamos da cuenta que los movimientos sociales han empezado a considerar la importancia del capital religioso, a partir del modo como los agentes de las iglesias aportan desde el capital religioso no solo al fortalecimiento de la protesta, sino también a la legitimación del movimiento social, a partir del acompañamiento a las personas y comunidades afectadas por el atropello de los derechos y los esfuerzos de incidencia política. Desde este marco, me gustaría hacer algunas lecturas a partir del estudio que desarrollamos en Perú, desde dos de los casos de conflictividad socioambiental, en el que observamos una activa participación de los actores vinculados a la iglesia. El capital religioso en las prácticas y las dinámicas de la movilización social Una primera lectura en relación a la participación de las organizaciones basadas en la fe en este caso, está asociada al modo como el capital religioso puede constituirse en un factor movilizador de la lucha en favor de los derechos de los afectados por las situaciones de injusticia, la restricción de las libertades y el abuso de poder. En los casos que analizamos, observamos una activa participación de los actores religiosos en acciones concretas de las acciones de incidencia organizadas por los grupos de la sociedad civil en cada zona. Po ejemplo, en Cajamarca, las parroquias de la localidad de Celendín y Bambamarca albergaron a los manifestantes que llegaban desde distintos distritos rurales para participar en las acciones de protesta. Asimismo, algunos de los párrocos y religiosas acompañaban a los líderes del comité cívico y las rondas campesinas en la organización de las acciones de incidencia.

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Estos casos dan cuenta del papel relevante de la religión en las acciones de protesta y la movilización social en favor de acciones de justicia. Aquí quisiera señalar cinco maneras cómo el capital religioso ha incidido en la movilización social a este nivel: En primer lugar, los agentes de las comunidades de fe, especialmente en el ámbito local, proveen un capital humano importante combinando recursos micro claves para la movilización (sensibilizando a la gente, creando puentes de solidaridad, activando las redes de apoyo y acogiendo a los afectados). Esta es una tarea que naturalmente han desarrollado las Iglesias locales, pero en este contexto cobra un valor político importante, porque la ayuda al/a necesitado/a, al excluido/a tiene repercusiones en la lucha por la salud de la comunidad, la defensa del bien común, pero al mismo tiempo constituye una acto de visibilización y protesta sobre la actuación de los causantes del atropello de la violación de los derechos humanos. En segundo lugar, otra de las con contribuciones comunicacionales de los agentes eclesiásticos tiene que ver con la implementación de una creativa estrategia de comunicación a través de la recreación de los tradicionales rituales religiosos, usándolos como espacios de mediación comunicacional para sensibilizar y visibilizar la problemática de la violación de los derechos ambientales en aquellas comunidades afectadas por la operación de las industrias extractivas. Nuestro estudio da cuenta del valor pedagógico que tiene tanto para los afectados como por los activistas que trabajan alrededor de los derechos ambientales. En muchas campanas de incidencia en favor de las comunidades afectadas por los efectos de la extracción minera, los actos litúrgicos y “jornadas de oración” pública en favor de las comunidades fueron fundamentales para la concientización tanto a nivel de la ciudadanía como de los operadores judiciales y políticos. Estas liturgias cívicas o rituales religiosos desde la perspectiva de los derechos tiene un valor crucial en una época en el que se construyen otros rituales desde la oficialidad de las Iglesias con discursos fundamentalistas que intentan detener los procesos en favor de una sociedad afirmada en la igualdad de los derechos y la reivindicación de las minorías excluidas. Las marchas por la vida han empezado a emerger en esta época, pero no todas las movilizaciones en favor de la vida, realmente predican el valor de la vida plena. El rito religioso construido en el marco de la conflictividad social, en el que la casa de Dios es atropellada, recrea y re-significa la protesta social de un

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modo tal que termina convirtiéndose en un acto de espiritualidad ciudadana practicada no solo por los actores religiosos, sino también por aquellos que incluso en otras circunstancias conciben los actos religiosos o las ritualidades eclesiásticas como ajenos a las contingencias políticas y sociales. En otro sentido, este tipo de ritualidades genera un reencantamiento de un sector de los fieles que se apartaron de la Iglesia institucional porque la perciben distanciada de la vida cotidiana y ajena a los problemas sociales. Es aquí donde los grupos y liderazgos religiosos involucrados en el activismo social o político adquieren nuevas legitimidades públicas, construyen nuevos puentes de confianza con la gente y afirman la imagen de una Iglesia menos ensimismada en su mundo interno y abierta a la sociedad, es decir, como diría el papa Francisco, una Iglesia más humana y compasiva, cercana a aquellos que están en los márgenes de la vida. En este sentido, es posible apreciar que la comunidad de fe –afirmada desde una perspectiva ecuménica, ciudadana –construida desde la experiencia religiosa que se afirma en los actos ciudadanos, hace que los fieles, y especialmente aquellos que están comprometidos desde su fe con causas de resistencia cívica, alimenten un sentimiento de pertenencia [renovado] a la Iglesia y permite interactuar con otras comunidades eclesiales y con la organización eclesiástica en sus distintos niveles jerárquicos. En tercer lugar, la actuación de los grupos religiosos en los contextos de protesta por las injusticias a nivel de la violación de los derechos ambientales se convierte en un factor de mediación comunicacional, que posibilita, por un lado, la representación pública de una particular expresión pastoral contestataria y profética desde el que estos sectores religiosos impregnan su sello teológico-político al ingresar a la arena pública. Por otro lado, se observa en este caso el modo cómo el rito religioso y la participación de los agentes religiosos en estos espacios públicos de protesta y reivindicación de los derechos, actualizan una determinada memoria colectiva que da cuenta de una trayectoria que se conecta con discursos, actores y movimientos que en épocas anteriores animaron o alentaron una lógica de acción pastoral y perfil público de las Iglesias concordantes con aquello que estos agentes religiosos contestatarios intentan construir. Resulta interesante, por ejemplo, escuchar los relatos de los sacerdotes y laicos católicos entrevistados, quienes recuerdan que sus luchas están conectadas con el legado de cristianos y cristianas que en el pasado se comprometieron dese su fe con las luchas contra las injusticias y atropellos de su tiempo.

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Esta misma perspectiva se puede notar en el discurso del líder católico principal de la campaña en favor de la comunidad de La Oroya, el arzobispo de la región, Monseñor Pedro Barreto. Así se aprecia en esta nota periodística: ….nadie acallará la voz de la Iglesia en la defensa de los intereses de los pueblos, aunque existan algunos sectores interesados en ello. Recordó que la Iglesia expresó, durante el Concilio Vaticano II que se realizó hace más de 45 años, que es la servidora del mundo. “Hay grupos de interés que quieren acallar la voz de la Iglesia en defensa de la vida, de la dignidad de la persona y del medio ambiente. Pero jamás, nada, ni nadie, nos va acallar esa voz profética que Jesús quiere que realicemos hoy, porque es sin duda alguna el mejor camino para buscar la felicidad de todos especialmente de aquellos que nos acusan, como Iglesia, de meternos en un asunto que no nos corresponde […] Por tanto, seguiremos luchando, pero siempre con la cabeza erguida porque sabemos que estamos defendiendo la vida y esa es la orientación que la Iglesia quiere que realicemos”, concluyó. La activación de esta memoria religiosa y política, para el caso católico, reactualiza las fuentes teológicas fundantes de la lucha de agentes pastorales católicos que decidieron hacer una opción preferencial por los pobres. En este sentido, como señala René De la Torre, el rito religioso construido desde la resistencia ética y profética da cuenta del modo como en medio de las memorias de colonización también se reactivan las memorias de resistencia cultural de los pueblos (De la Torre, 2014). Estas jornadas públicas activadas por los agentes de las comunidades de fe visibiliza y pone en relevancia a aquella comunidad de cristianos que se resisten a convertirse, como diría Gustavo Gutiérrez, en la Iglesia del silencio, silencio frente al despojo. En quinto lugar, los actores de las comunidades de fe vienen haciendo una enorme contribución a través del acompañamiento pastoral a los activistas de la protesta ambienta, reanimándolos y legitimando su causa, dado que este tipo de luchas se desarrollan a largo plazo y se enfrentan a otros actores y estrategias que buscan contrarrestar la iniciativa contestataria. Los estudiosos sostienen

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que los grupos religiosos que participan en iniciativas ciudadanas contestatarias se constituyen en una suerte de comunidad de desafiadores, en tanto que pueden jugar el rol de aquellos que tienen la capacidad y el espíritu, para desafiar, alentar o (re) animar a los movilizadores sociales y activistas ciudadanos, a fin de lograr aquellos cambios sociales que no necesariamente se consiguen a corto plazo. En sexto lugar, los grupos e instituciones religiosas proveen una serie de “repertorios de movilización” que corresponden a los recursos macros como son: la provisión de locales para las reuniones de los activistas, los lobbies políticos para la incidencia, la creación de puentes con actores influyentes (decisores) y activistas internacionales (Levine, 2012), así como la activación de redes transnacionales de comunicación. En el caso de La Oroya, los grupos presbiterianos y jesuitas movilizaron a religiosos en la sede de la empresa que administraba el complejo metalúrgico en la localidad de la Oroya. Esto ayudó, como en otros casos, a diversificar lo que los estudiosos de la movilización denominan los “repertorios de movilización e incidencia” (Paredes, 2014). La conexión con estas redes fortaleció a la coalición de organizaciones ambientalistas que lideraron la campana de incidencia en favor de La Oroya. En séptimo lugar, los agentes de las comunidades religiosas proveen una perspectiva ética de la acción política que proviene de la cosmovisión religiosa profética, logrando que la protesta política se humanice. Lo que se observa es que estos grupos religiosos participaron en esta iniciativa de la sociedad civil a partir de la asunción y la comprensión de un tipo de espiritualidad que se conecta –como sostiene Boaventura de Sousa Santos – con la defensa de los derechos y que asume que el Dios que sostiene dicha espiritualidad se indigna ante las opresiones, la violación de los derechos y las restricción de las libertades que impiden a los ciudadanos convertirse en sujetos y experimentar el mundo como cosa propia (Santos, 2014). Fortunato Mallimaci califica a este tipo de actuación religiosa como la del sacrificio militante en pos del bien común, “que genera la representación de un tipo de laicidad, en medio de las múltiples laicidades, puesta en escena por la religión pública. Esta laicidad contrasta con la separatista, la autoritaria y la anticlerical y se manifiesta desde la fe cívica, la del reconocimiento y la de la colaboración” (Mallimaci, 2014). Estos grupos, inspirados en las teologías católicas de la liberación o las teologías evangélicas holísticas, se ubican en el lado de lo que Boaventura de Souza (2014) denomina teologías pluralistas en contraste con las fundamentalistas.

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En esta misma línea, la opción teológica de los actores religiosos comprometidos con la causa de los derechos, en este caso, da cuenta que la experiencia de la indignación rompe con aquellas concepciones y prácticas instrumentalistas de lo ético. Se trata, más bien, de lo que Juan José Tamayo, denomina la ética de la alteridad, que implica no solo la afirmación de los gestos de solidaridad y compasión eventual o circunstancial por el prójimo, sino fundamentalmente crear las condiciones para que el Otro sea incorporado a la comunidad, recupere su lugar en la vida política y participe activamente en la vida pública (Tamayo, 2011). Precisamente, la apropiación de esta lógica teológica de la acción política otorga a los actores religiosos una suerte de capacidad no solo para generar iniciativas de incidencia orientadas a cambiar una situación de injusticia, sino para crear nuevas estrategias de solidaridad a su causa desde la población y de otros sectores, más allá del ámbito local, generando nuevas redes y rostros en la esfera pública.

Algunos apuntes sobre los aprendizajes desde estas experiencias de la protesta profética. Estas experiencias nos enseñan que los esfuerzos y acciones tendientes a salir del gueto religioso e insertarse en la esfera pública –desde la perspectiva de la pastoral profética – requieren repensar una teológica pública conectada con una pastoral de la ciudadanía (Sinner, 2007). Esto implica reconocer la importancia de construir una práctica pastoral que posibilite el involucramiento activo de los miembros de las comunidades de fe en los procesos ciudadanos locales, pero al mismo tiempo requiere acciones pedagógicas para ayudar a los cristianos y cristianas a construir una espiritualidad que se haga carne en la militancia ecuménica, que tiene que ver con iniciativas desde las iglesias que se inserten en los movimientos y redes actividades desde la sociedad civil.

Pasar de la solidaridad distante al empoderamiento de los afectados Por otro lado, estos guardianes proféticos de la casa común, que entran a la esfera pública desde sus convicciones y utopías cristianas, nos recuerdan que no es posible desarrollar incidencias públicas desde lo profético si ella se conduce desde el liderazgo institucional distante de los afectados. Trabajar para que los rostros y las voces de nuestros hermanos y hermanas que sufren las

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consecuencias de los sistemas de opresión puede demandar enormes esfuerzos y costos, y puede tomar mucho tiempo. La militancia de años de nuestros hermanos y hermanas de las comunidades de fe que vienen acompañando incansablemente a las comunidades afectadas por las violencias y la violencia de los derechos es inspirador para pensar esta lógica de solidaridad desde el camino. A pesar que puede tomar mucho tiempo trabajar para que las comunidades se empoderen en el espacio público, constituye un pilar clave para construir iniciativas de incidencia, pastoralmente proféticas y políticamente sostenibles. Tanto en los casos que investigamos en Perú, como en otras iniciativas similares en la región alrededor de la lucha por los derechos ambientales en las localidades de alta incidencia de las industrias extractivas, se invirtió muchísimo tiempo y esfuerzo para que las personas afacetadas participen activamente en todo el proceso de la campana. Fue gratificante ver a los dirigentes del Movimiento por la salud de La Oroya, hablando en los medios sobre la crítica situación por la que atravesaban. Muchos de ellos fueron alentados, acompañados y capacitados por agentes de las Iglesias y redes de organizaciones basadas en la fe, que decidieron caminar con ellos y ser parte de su lucha. Sobre este punto, el papa Francisco nos lo recuerda en su encíclica “Laudato, sí”: “Pero hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres”.

Pasar de la difusión a la legitimación pública de los rostros proféticos Finalmente, quienes trabajamos desde la comunicación tenemos el desafío de desarrollar estrategias no solo de visibilización , sino también de acompañamiento comunicacional a estas iniciativas, tanto desde nuestros medios de comunicación, nuestras redes ciudadanas como desde la academia, en términos de fortalecer la incidencia de aquellos actores de este sector de la Iglesia, que desde la indignación y la lucha por hacer que otro mundo sea posible entran a la esfera pública y participan en la construcción de una agenda social y política en el que la lógica de la defensa de los derechos y la cultura de la inclusión son afirmados. Los esfuerzos de iniciativas, como la Red Eclesial Pan amazónica y la Red “Iglesia y Minería” constituyen esfuerzos claves que surgen desde las organizaciones vinculadas a las Iglesias que empiezan a visibilizar el rostro ciudada-

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no de los movimientos de fe comprometidos con las causas de la justicia y la reivindicación de los derechos. Junto con estos esfuerzos interinstitucionales necesitamos repensar estrategias de generación de corrientes de opinión e incidencia pública de los actores de las Iglesias, tanto a nivel local como en las instancias nacionales donde el impacto mediático repercute entre los tomadores políticos de decisión. Esta visibilización y empoderamiento público de los rostros proféticos de las Iglesias y comunidades de fe es clave en un contexto en el que observamos una incidencia pública cada vez más creciente de aquellos sectores y actores religiosos fundamentalistas que desde su integrismo de fe y su agenda religiosa reduccionista y etnocéntrica buscan construir agendas públicas e incidir en la construcción de las políticas públicas, desde una perspectiva que contrarresta los procesos de laicización en el continente. Esta estrategia de visibilización de los rostros de las Iglesias, desde una lógica ciudadana, puede tener un impacto pedagógico no solo a nivel de la comunidad política más amplia, sino también al interior de nuestras propias comunidades de fe e instituciones eclesiásticas en donde encontramos ciertas resistencias para construir una Iglesia sensible al clamor de la tierra y los pobres, especialmente la de aquellos que claman por más justicia e inclusión, más respecto a sus derechos, menos atropello a su dignidad, es decir, más cuidado integral de nuestra casa común. Desde esta perspectiva, los comunicadores cristianos podemos construir un discurso teológico y una práctica pastoral profética en la esfera pública que sea alternativa, pero no marginal, y que al mismo tiempo desarrolle una pedagogía pastoral para una ciudadanía activa.

Fuentes bibliográficas:

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De la Torre, René. “Una agenda epistemológica para replantear las maneras de entender la secularización en América Latina”, en: Giménez, Verónica y Emerson Giumbelli (editores), Religión, cultura y política en las sociedades del siglo XXI, Editorial Biblos-ACSRM, Buenos Aires, 2013

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Tamayo, Juan José, Otra teología es posible: Pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo. Barcelona: Biblioteca Herder, 2011.

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La situación política de América Latina se torna al mismo tiempo tan compleja como desafiante. Se impone la necesidad de que las sociedades participen de manera más activa de la discusión sobre que tipo de democracia se debe construir en este cambio de época que ya se está viviendo. Existe un bien colectivo que es la información, y garantizar el acceso y la producción de contenidos para diferentes grupos sociales tendrá que ser uno de los más vitales reclamos. El libro Comunicación, Ciudadanía y Democracia: Para una vida plena y solidaria, agrupa la diversidad que compone América Latina, con un anhelo de transformación social. Son temas para profundizar, en una lectura constructiva para universidades, iglesias y para jóvenes investigadores que buscan sentido a los acontecimientos actuales y una actualización de la comunicación desde la mirada latinoamericana. El texto recoge las principales reflexiones del V Congreso Latinoamericano y Caribeño de la Comunicación (V COMLAC) como un aporte y ayuda a quienes están en la búsqueda de “esa otra comunicación posible”.

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