El ajedrez de la vida
Dimes y diretes de la vida
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Editor:
Sharon Santamaría
Diagramación:
Sharon Santamaría
Fotografía:
Sharon Santamaría
Editorial:
Santa
Modelos:
Luis Aguilar
Paula Cortés
Gabriel González
Sharon Santamaría
Bogotá, D.C
Marzo 2023
Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, sea cual fuere el medio, mecánico o electrónico, sin el consentimiento escrito del autor.
El ajedrez es una metáfora de la sociedad. Cada pieza representa una parte del colectivo, con funciones diferentes, rangos, ideologías y culturas. Así, el rey es el máximo poder, el gobernante de una nación. La dama el poder femenino que tiene valor para el ataque, pero necesita ser defendida, protegida. Los peones son el pueblo, la base de la sociedad, quienes dan la vida por su rey. Los caballos, alfiles y torres son los otros elementos de poder necesarios para que funcione la nación.
Quien mueve la ficha tiene el poder, así como el gobernante manipula al pueblo.
En el ajedrez, se sacrifican piezas para conseguir una posición ganadora al igual que en la política, donde la premeditación, la paciencia y la astucia son fundamentales en campaña. En este juego colectivo, así como en la vida, aunque haya diferentes rangos, unos reyes otros peones, solo se alcanza la supervivencia y la victoria con el trabajo en equipo, pues sin la función de los peones no es posible llegar al jaque mate.
En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores las formas: torre homérica, ligero caballo, armada reina, rey postrero, oblicuo alfil y peones agresores. Cuando los jugadores se hayan ido, cuando el tiempo los haya consumido, ciertamente no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra. Como el otro, este juego es infinito.
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada reina, torre directa y peón ladino sobre lo negro y blanco del camino buscan y libran su batalla armada. No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches y de blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonías?
Jorge Luis Borges
“El táctico debe saber lo que hacer cuando hay algo que hacer; el estratega debe saber qué hacer cuando no hay nada que hacer”
Savielly Tartakower
Negro como el yin, blanco como el yang, dos fuerzas opuestas y complementarias que equilibran la vida. El día y la noche, el frio y el calor, la vida y la muerte; cuando uno aumenta el otro disminuye. Se gestan y consumen mutuamente generando una continua transformación.
El jugador de ajedrez siempre aspira a ganar, pero algunas veces pierde. Por tanto, analiza las partidas para crecer. En la vida es ineludible fracasar, pero se aprende del error. Reflexionar sobre el fallo ayuda a evitar pasar por lo mismo y ganar la partida.
“Tendrás que perder cientos de partidas antes de convertirte en un buen jugador”
José Raúl Capablanca
Esta revista se terminó de imprimir en marzo del 2023 en Editorial Santa, En su composición se utilizaron tipos Milyuna regular 20, Ravise 20, 45/80 puntos. Se imprimieron 2 ejemplares en Propalcote de 150 gramos.
24 de marzo 2023
Fotografía I
Docente Juan Pablo Dueñas Báez