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img: Alvar Ramos


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Colaboradores

www.kymagazine.com.mx Victor

John Sevigny

Israel

John

Tania

Pinpon

Nació el 12 de septiembre de 1969, en Miami, Florida. Sevigny es fotógrafo, escritor y maestro. Ha trabajado como fotógrafo y periodista para las agencias noticiosas AFP, Reuters y EFE. También publicó fotos y artículos con Associated Press, la agencia de noticias más grande del mundo; el Houston Choricle, uno de los diarios más grandes de EU, así como para San Antonio ExpressNews y el Dallas Observer. Ha exhibido su trabajo en distintos lugares de Estados Unidos, Portugal y en algunos estados de México. Asegura que a pesar de las apariencias en contrario, no está interesado en la fotografía documental, sino más bien, en el uso de cámaras para desarrollar una estrecha relación con el mundo que lo rodea. Dice que si se siente atraído por los temas sociales, eso tiene más que ver con su curiosidad sobre lo que está al otro lado de la ciudad, al otro lado del país, al otro lado de la calle, que cualquier deseo de documentar las condiciones sociales o el cambio del mundo. En KY teníamos ya varios meses queriendo tener sus fotos y estamos que pegamos de brincos porque además nos permitió publicar un gran texto que las acompaña, en el que da grandes claves sobre su visión e influencias fotográficas. Seguramente, eso deseamos, no será la última vez que veamos sus fotos en esta revista. Sevigny constantemente está dando coordenadas del trabajo que realiza, en su blog: http://gonecity.blogspot.com/

Alejandra Pedroza Marchena

Alejandra

Alan

Alejandra o Roja, como gustes. En los ojos de otros, en tus ojos, ella encuentra sus risas y enojos. Cuando te escucha se da cuenta que tú, como el que está a tu lado, tienen algo que decir. Al platicar contigo encuentra las palabras para hacer lo que más le gusta: contar historias. Saborea sus experiencias y las ajenas también. ¡Ah! Y estudia periodismo en Ocotlán, donde colabora en La Piñata, programa infantil de Radio UDG. Ha escrito para la Revista Ecléctica y frecuentemente encuentras sus textos en el blog colectivo Tiempos de Enfoque. http://tiemposdeenfoque.wordpress.com/

Israel Piña Camacho Chilango por accidente desde la década de los 80. Estudió comunicación en la UNAM y le entró a la nota roja en Guanatos. Ahora


se dedica a eso de la editada. No le gustan el sol ni el mar, prefiere los días nublados y fríos. Disfruta de la birria, los tacos, la carne de puerco, las albóndigas y las tapatías. Toma vino, cerveza, whisky, tequila, tejuino, tepache y agua de horchata rosa. Rehuye del 380, del tráfico y las multitudes. Le desesperan la comida caliente, el reggaeton, los antros y los políticos. Respeta a los escritores, pero sobre todo a los músicos. Puede leer a Bonifaz Nuño, Girondo y a Lispector de una ida al baño. Le cautivan las cámaras fotográficas, los balcones, los niños y el espagueti. Es lento y pierde con facilidad la noción del tiempo. Se reconoce testarudo, obsesivo y con tendencia al nihilismo. Está a dieta desde hace tres meses por aquello de estar a un paso de esa edad colonizada por el “nunca me había pasado esto”.

sensibilidad. Amante de The Yeha yeha yehas, del rock, el blues, el jazz, el folk (y por qué no) las nuevas propuestas. Escribana, como últimamente le llaman (y le agrada) le apasiona la medicina y las ciencias, tiene un cráneo en msu habitación y aunque suene espeluznante, no es más que el “filing” que siente y tiene por la anatomía humana. Asegura que le gustaría estudiar medicina y hacer un mestizaje con la sensibilidad de la pluma, fusionar ambas pasiones y compartir el resultado. Apasionada sin remedio, la cautiva la lluvia, hace unos meses que vive en La ciudad de los canguros. Una pequeña espora que llega de visita por la KY al roce de sus sentidos.

Víctor Hernández

Así, cuando descubres lo increíble que es detener el momento, el segundo; cuando miras a sus ojos y sabes que puedes capturarlo incluso si quieres sólo para ti, belleza. Asombro, textura, piel, arrugas, luces, sombras, cabello, aire, ocaso. Cada ímpetu. Sólo tienes que ver que ha envuelto en belleza y ha ocultado lejos entre los segundos de tu vida.

Desde pequeño el arte ha sido la base de sus travesuras, podía estar lleno de plastilina, pintura o cualquier cosa que tuviera que ver con la plástica; decidido a volverlo parte de su vida profesional, estudió Diseño Industrial, con reservas sobre lo que podría ofrecerle; sin embargo encontró una plataforma modelo para sus ideas, ya que le dio los fundamentos para adaptar la creatividad en diversas facetas; ha trabajado en proyectos de industrial, gráfico, interior, arquitectura, multimedia... “¡El diseño es una capacidad que puede ser aplicada a cualquier superficie!”, dice.

Tania Sánchez Delgadillo A veces, como si fuera una espora de jabón, le gusta viajar por las mentes humanoides expresivas, hacer introspeccioón en los detalles y contemplarlos hasta la oscuridad. Amante de las ondas acústicas, cree que la música es el lenguaje compuesto de emociones que estimulan las fibras de la

Alan Aviña

Pinpon Anthena Dibuja desde los ocho años. Ahora tiene 27 y sigue dibujando. Dice gustarle la calle (y también la KY). Observador nato, diseñador gráfico casi titulado y ya ejerciendo todo lo que se pueda ejercer. Le encanta ilustrar porque cree que se puede modificar la realidad desde ahí, no tiene una técnica preferida. Su más reciente expo la tuvo en Nike sport wear 1897.


Primera KY

Siempre pasan cosas nuevas en la calle La ciudad nunca deja de sorprendernos, porque aunque parece que siempre es la misma, que nada pasa, no hace falta más que agudizar un poco los sentidos, detenernos, observar y darnos cuenta que a cada nueva mirada ya es otra.

El domingo nos fuimos a Chapalita, a ser testigos de un suceso que siempre se repite y que nunca es el mismo: el paseo en trineo de perros. Y, por si quedara espacio para una imagen más, dimos un vistazo a la tradicional corrida de Tastoanes, en Tonalá.

Fue por eso que un viaje en tren ligero nos hizo voltear a ver lo que sucedía en los vagones rosas, que se supone preferentemente son para mujeres. Y que luego, al bajarnos en San Juan de Dios y caminar por Dionisio Rodríguez, el dulce e irresistible olor del pan recién horneado nos hizo no sólo ir a comprarlo y devorarlo, sino averiguar por qué ese sabor tan característico. Y encontramos la clave.

Así está la calle en nuestra ciudad, de sorprendente. Y en KY estamos felices de poder entregar algo de lo que todos los días sucede.

Luego de nuevo al tren, para llegar al parque San Jacinto, al oriente de la ciudad, a fin de ser testigos de la final de skate Manny Mania y darnos cuenta cómo la patineta es un medio de transporte tan cotidiano ya como la bicicleta.

Además, te queremos recomendar mucho que vayas ya, ahora mismo de ser posible, a la colaboración de John Sevigny: un gran texto, intenso, tanto o más que sus extraordinarias fotografías. Estamos ante el que sin duda es uno de los grandes fotógrafos de nuestros tiempos. Y todo lo demás, lo que siempre, da forma a tu KY. Provecho.


www.kymagazine.com.mx Director Editorial David Izazaga Márquez dizazaga@kymagazine.com.mx

Portada: Diana Martín Colaboradores: José Israel Carranza, Alfonso Cadena, Nacho Cadena, Federico Barón, Ana Cinthya Uribe, Hugo Hernández, Paco Castro, Miriam Ramos, Ricardo Luévanos, Ilsem Yaremy González de Alba, Erandini Aparicio, Sergio Saucedo, Sergio Rodea, Mariño González, Adrián de Galo, Quetzal Cárdenas, Diana Martín, Jonás Acosta, Magaly Ruiz, Victor Sprint Nova, Azzem, René Córdova, Mario Ruiz, Ulises Rodríguez, Gabriel Anguiano, Alfredo Rodríguez, Damián Trejo, Eva Cabrera, Carlos Alberto Salgado Chablé, Ulises Arreola, Elizabeth Martínez, Jerónimo Escudero, Carlos López de Alba, Dolores Díaz, Verónica Nieva, Manuel Ramos, César Chávez, Gloria Pérez, Shantal Contreras, Alejandro Fournier, Ricardo Ruiz, Carlos Aroche, Franky Álvarez Maxemin, Bruno de Loera, Juan Carlos Jiménez “Knito”, José Soto, Gaby Becerra, Tonatiuh Figueroa, Jorge Báez, Tania Ochoa, Héctor Nápoles, Israel Martínez, Cabeza de Caset, Gloria Montanaro, MarieJo Delgadillo, Alejandra Leyva, Samili Blanco, Ricardo Cerqueda, Rafael Villegas, Víctor Hernández, Gonzalo Jáuregui Dávila, Tania Sánchez Delgadillo, Alajandra Pedroza Marchena, Israel Piña Camacho, John Sevigny, Paty G. Sanudo. KY magazine, revista mensual de distribución gratuita. Año 2, número 19, agosto de 2010. Editor responsable: David Izazaga (dizazaga@kymagazine.com.mx). KY magazine es una publicación independiente. Impresa en Zafiro Editores, S.A de C.V: calle Cartero 86, Guadalajara, Jalisco, México. C.P. 44190. Número de certificado de reserva otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor: en trámite. Número de certificado de Licitud de Título: en trámite. Número de certificado de Licitud de Contenido: en trámite. El contenido de los artículos es reponsabilidad de quienes los escriben, no necesariamente reflejan el punto de vista de la publicación. Los derechos de reproducción de los textos e imágenes, así como el nombre aquí publicados, están reservados por KY magazine. Prohibida la reproducción parcial o total del contenido, imágenes y fotografías, por cualquier medio físico o electrónico sin previa autorización por escrito del editor. Todos los derechos reservados. ¿Pero de veras era Nacho Coronel?

Director Creativo Alvar Ramos Martínez alvar@kymagazine.com.mx Editor Jonathan Lomelí López jona@kymagazine.com.mx Redacción Federico Barón Nicolás Piquero Corrección Gloria J. Martínez Güitrón Fotografía Natalia Fregoso natalia@kymagazine.com.mx Abraham Pérez abraham@kymagazine.com.mx Director Comercial Carolina Lerma Martínez direccion.comercial@kymagazine.com.mx Consejo Editorial José Luis Coronado, Javier Audirac, Jorge González Arce, Mariño González, Sergio Rodea, Mak Gutiérrez, Gloria Pérez.


Placeres

Las gorditas ricas son en bola Doña Jose nos ofrece inmediatamente, en cuanto nos ve acomodarnos en la barra del restauran Viva Michoacán, que está a unos pasos de la Glorieta Chapalita, unas suculentas y apetecibles gorditas que son la especialidad de la casa, o como dice ella: gorditas tipo “lo nuestro”, por ser una de las creaciones que ella ha añadido al menú del lugar. La manteca está en plena ebullición, anunciando el punto exacto en que se deben de introducir las gorditas para adquirir su color dorado que las hace irresistibles a la vista. En sus manos tortea la masa a una gran velocidad, mientras nos platica cómo fue hace más de treinta años que se le vino a la mente elaborar un tipo de gordita que saliera del común. Piense y piense tratando de encontrar la solución, por fin le llegó la iluminación: crear una gordita esférica, donde el interior esté protegido completamente y oculto, así cuando la abran el olor interior llegará de una manera especial al comensal. En un inicio –continúa– la variedad de las gorditas era más amplia, las hacía de champiñones, flor de calabaza, huitlacoche, rajas con queso y por supuesto, chicharrón. Que son las que nos ofreció en un principio. La variedad por tiempo y espacio tuvo que disminuir; “es que por el tiempo que lleva, todo el proceso es largo, por eso ahora sólo las

txt: Héctor Nápoles img: Abraham Pérez

hago de chicharrón”, nos comentó mientras escuchamos el chillido de la masa al contacto con la manteca. Las gorditas de su invención se convirtieron en el atractivo principal del local durante los fines de semana, ya que las elabora sólo los sábados y domingos. Nos platica que comenzó hace quince años, tiempo menor del que tiene su arribo a esta ciudad de su tierra natal San Luis Potosí, cuarenta años para ser exactos. Estaba a una cuadra de donde se encuentra ahora y gracias a la invitación de Salvador Nava Pérez (Don Chava como ella lo llama) se estableció como la cocinera principal del restaurante, que ofrece, además de las gorditas bola, carnitas estilo Michoacán, cochinita pibil, barbacoa de ternera, las clásicas tortas ahogadas y tacos dorados. Nos despedimos de Doña Jose, ella sin detenerse un instante nos dice adiós, nosotros salimos con una sonrisa en nuestros labios y un placer culposo en nuestro interior por el gran festín que nos acabamos de devorar. La culpa se irá unas cuadras adelante con la certeza de que el próximo fin de semana trataremos de hacer lo posible para poder cometer el sacrilegio dietético, y de nueva cuenta la intentaremos esconder dando unas vueltas sobre la glorieta mientras en el paladar queda impregnada la idea que las gorditas ricas se disfrutan en bola.


Contenidos

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Las cosas que le cambiaron la cara a la ciudad Viaje en rosa Transporte de los sueños “Es la panocha, lo que las hace dulces y sabrosas” Apuntes sobre un combate Más color para la colonia Jalisco Manny Mania 2010 Transporte de personas en silla de ruedas La chiqui chiquibaby Del plato a la boca, Marcos Fajardo te apoya Un asunto de cebollas ¿Quién es el Pulpo Paul? Odin Teatret, a la carga Portafolio Moda Post Cómics


Las cosas que le cambiaron la cara a la ciudad

txt: David Izazaga img: Abraham Pérez

Corría el año de 1993 y de lo que todo mundo hablaba en la ciudad era de una plaga de langostas (grillos, pues, grillos grandotes) que se había hecho presente sobre todo por la zona poniente de la urbe. La imaginería popular quiso ver en ese hecho el anuncio del fin del mundo y por eso los templos tuvieron más feligreses esas semanas y las limosnas se acrecentaron. Luego vino la inauguración de La Gran Plaza y a todo mundo se le olvidó el fin del mundo. ¿Qué fue lo que en su momento cautivó a los tapatíos? Ya había una “gran plaza”: Plaza del Sol. Sí, pero esta nueva plaza estaba destinada a ser muy diferente, pues se trataba de imitar -claro, tropicalizando un poco la idea- a los grandes malls gringos. “Ya no habrá necesidad de que vayas de compras a Houston, en la Gran Plaza lo encontrarás todo”, decía una señora que, evidentemente nunca había ido de compras a Houston. Sí, en efecto, la Gran Plaza se convirtió entonces en la primera en su tipo, parecía gigantesca entonces. Hoy, a punto de cumplir su mayoría de edad y a pesar de que la competencia comienza a abrumarla, ha apostado por seguir creciendo (lo poco que se pueda) y adecuándose a lo que el mercado tapatío, tan especial, le exige. De hecho adoptó un pomposo sobre nombre (Fashion Mall) y amplió su oferta y su zona de estacionamiento, aunque siempre, sobre todo los fines de semana (y en vacaciones y en quincenas) son insuficientes.

El primer mall llega al rancho Hay muchas nuevas plazas ya en Guadalajara, con ese concepto mall, parecería que como el éxito de la Gran Plaza fue rotundo, vinieron después las otras, pero no hay duda de que a partir de la apertura de “la gran”, las cosas fueron diferentes. Muy al principio, como sucede ahora con Plaza Galerías, le tocó ser el lugar al que iban las señoras bien a dejar a sus hijitos para que pasaran la tarde. Entonces, todos los días, pero sobre todo los fines de semana, había colas de lujosos autos y camionetas recogiendo niñas y niños en una especie de embarcadero, que era en lo que se convertía la que entonces era la entrada principal, por el lado de avenida Vallarta. Pero eso era antes. Hoy hay otras cosas divertidas, otras no tanto y uno que otro misterio. Va un botón de muestra. Algo divertido: observar a trabajadoras de Sanborns y Fábricas de Francia, principalmente, entre una y tres de la tarde, comer, por el lado trasero del estacionamiento, en una especie de zona de comedor off, en pleno estacionamiento. Algo no tan divertido: que con volantes o letreros te adviertan, al entrar al estacionamiento, que la plaza no se hace responsable de los que ofrecen sus servicios de lavado y detallado de autos y que entres y los veas por todas partes, tan campantes. Y un misterio: las columnas, dentro de la plaza, a las que golpeas con los nudillos del puño, sólo para darte cuenta que están huecas.


Viaje en rosa Tres caballeros esperan, sentados, la llegada del tren ligero. Son tres: Uno joven y dos señores que ya peinan canas. Ocupan la banca de metal bruñido que está detrás de la zona preferente para mujeres, ésa que está pintada de rosa desde el 8 de marzo (Día de la Mujer) y que pocos atienden. No importa que lleguen mujeres tambaleándose con bolsas de calzado, con niños en brazos, ellos no se mueven ni se moverán. No pisan la franja rosa ni su encajito amarillo, esperan. Delante de ellos, de pie, bien formaditas, como peones de ajedrez, se encuentran la señora Rodríguez, Paula, madre soltera de Mariana, una niña muy especial que tiene la capacidad de llorar en cualquier parte a cualquier hora y por cualquier pretexto, y, por último, una atractiva mujer rubia, voluptuosa y con la piel de una rosa recién nacida. Llega el último tren de la noche con sus gritos desaforados y sus ruidos metálicos. Abre sus fauces herméticas y ellas entran primero. Detrás de una mujer hermosa siempre hay un hombre cansado de mirarla: uno de ellos ya la vio, y entra detrás

txt: Gonzalo Jáuregui Dávila imgs: Alejandra Leyva

de ella. Como es obvio, dentro del vagón hay más mujeres que hombres, pero casi todos los hombres van sentados. A gusto. A la señora Rodríguez le encanta el tren desde los tiempos en que no era tanta la gente en Guadalajara y con su marido gozaba de los premios en las rifas. “Hasta un centenario nos llegamos a sacar”. Ahora que está parada se queja de que ya no respetan. Seguirá así todo el trayecto hasta que llegue a su casa y se arrellane en el sillón de la sala a ver, con el corazón en la mano, la repetición de los besos de Fernando Colunga y Lucero. A diferencia de la señora Rodríguez, a Paula sí le tocó un macho cabrío que le dejó el asiento, no por amable, sino porque ya había llegado a su destino. Quizás Mariana se dio cuenta del gesto y por eso comenzó a llorar pataleando e interrumpiendo la plática de la mujer rubia que hablaba por celular y el ligero sueño de los señores cansados. Llegan a


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División del Norte: baja la señora Rodríguez. Un guardia del SITEUR cuenta: “A mí no me gustan las broncas, carnal. Yo soy un sujeto tranquilo. Pero cuando estuvo Monraz, aquí se nos pidió que hiciéramos lo posible por hacer respetar la zona de las mujeres. Ahora ya les vale madre a todos. Hasta las viejas. Mira, acá entre nos. Una vez vino un jotito, y, pues me acerqué a decirle pues que se fuera de la zona de las mujeres, y ¿qué crees que me dijo el puñal? ‘En el tren son racistas, pinches racistas, deberían de darnos un vagón para los homosexuales. No es justo.’ Ahora arréglense como puedan”. A Vicky, afanadora de la estación Juárez, le preocupa más que los señores no se orinen en el suelo, los depósitos de basura, ni en los canales de las pasarelas (pasillos por los cuales se puede uno cambiar de sentido en las estaciones del SITEUR), que si manosean a chicas o no les dejan el asiento: “Es una cuestión de educación, a mí me parece innecesaria,

chavo. Yo lo he visto desde que lo pintaron en la noche pero es puro desperdicio de pintura y de dinero, porque, afuera sigue todo igual. A parte, a mí qué me agarran. Que se cuiden las jovencitas”. Mirando y siendo mirada, la chica rubia consulta su reloj y los ojos de varios hombres siguen el movimiento de su mano, otros, el contorno de sus formas precisas debajo de las mallas negras ceñidas a los firmes glúteos que parecen hechos a mano. Parece un pedazo de seda destazado por diez cuchillos. Sin embargo ella sigue sin darse cuenta, bajará en unos pocos segundos, ascenderá las escaleras con parsimonia haciendo ruido con sus zapatillas altas sin advertir los pasos que la vienen siguiendo desde que un tipo joven se sintió lo suficientemente hombre para darse licencia de disfrutar su cuerpo en un rincón escondido. La franja rosa, pisada, sola, terriblemente desgastada e ignorada, seguirá así hasta que sea depurada por nuestras suelas y nuestro olvido.


Transporte de los sueños Las cosas siempre llegan de una manera imprevista, cuando creemos seguir un camino que imaginamos nos llevará a un objetivo, la vida da una vuelta inesperada y cambia la perspectiva. Si esperamos lo suficiente quizá nos obsequie -la vida misma- pequeñas degustaciones de lo que teníamos en planes. Esa misma premisa es la que el capitán Cristóbal de Obeso, sufrió en su intento de consumar sus anhelos. Pensar en la osada aventura de crear el primer equipo de trineo a tracción canina para después, si todo salía bien, intentar calificar a las olimpiadas invernales, era un objetivo enorme. Más aún si tomamos en primera instancia que la geografía de nuestro país ofrece pocos resquicios donde practicar; con estas vicisitudes, de entrada lo convierte en un milagro digno de los mejores libretistas de Hollywood. La idea se arraigó en su mente cuando presenció una competencia en el año de 1995, durante uno de sus viajes a Canadá. Fue tanta la emoción de ver media docena de perros

txt: Héctor Nápoles imgs: Abraham Pérez

halando el trineo a una velocidad quizá entre los 20 y 28 kilómetros por hora, que inmediatamente, como cuando un rayo cae en seco, le surgió la increíble necesidad de crear su propio equipo. Así que inmediatamente su deseo de lograrlo lo llevó a realizar las investigaciones correspondientes. Su meta era grande, lo sabía él, así que sin más preámbulo adquirió su primer aspirante de animal impulsor aún siendo un cachorro. La apuesta, según había investigado, era darle una educación desde los primeros meses del cachorro, enseñándolo a escuchar y a adecuarse a la voz de su guía. Además de ser más económicos que comprarlos ya con cierto pedigrí. Después de experimentar y adquirir más información sobre el tema, Cristóbal fue aumentando el número de animales con la adquisición de una hembra para lograr por medio de la crianza un mejor y más selecto grupo de estos perros de raza nórdica, hasta llegar a los 15 que hoy entrena.


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Las sesiones de entrenamiento que ha ido conformando con el paso de los años –lo hace desde 1996- consisten en caminatas matutinas por alrededor de tres horas, tres veces por semana, y una vez al mes los traslada a Chapala para hacerlos adquirir resistencia sobre la tierra humedecida, pero sin llevarlos hasta el agotamiento, por tal motivo solo lo hace para que el desarrollo de los músculos sea el óptimo para las competencias. El esfuerzo que representa lograr conformar un equipo de características gélidas en un clima tropical le ha dado sus recompensas: como ser el primer equipo latinoamericano reconocido por la asociación internacional de la especialidad u obtener lugares significativos en competencias en Winsconsin, Massachucetts, Colorado y un magnifico séptimo lugar de entre 65 competidores en Arizona. Pero lograr esto sin lugar a dudas ha sido costoso; tanto en dinero, como en esfuerzo. Por cada inscripción a cada competencia tiene que desembolsar alrededor de veinte mil dólares, esto sin incluir los gastos de transportación y alimentación de cada uno de sus caninos acompañantes. Y debido a esos grandes costos

ha optado por tratar de solventar los gastos por medio de la creación de pequeños paseos dominicales a partir de las 6 de la tarde dentro de una propiedad ubicada en la glorieta Chapalita. Con un costo de 25 pesos por persona, Cristóbal comparte a menor escala la sensación de ser transportados durante 10 minutos en un trineo adecuado para la superficie, con llantas en lugar de los típicos esquís, donde las personas sienten en sus rostros el viento, quizá no a grados bajo cero, pero sí con las risas y las palabras de aliento de los curiosos que miran por detrás del rejado. La tuerca de la vida le ha negado la posibilidad de lograr su sueño de entrar a las competencias olímpicas, ya sea por el elevado costo o por algún otro motivo. Ahora en su sonrisa lleva la huella de alguien que si bien aún no le es posible llegar a su meta, las sonrisas de seis o siete niños que lleva durante sus paseos dominicales lo convierten de ser un hombre con un sueño a ser el hombre que los transporta por diez minutos.


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“Es la panocha, lo que las hace dulces y sabrosas” Visitar la zona de San Juan de Dios, en la ciudad de Guadalajara, es quizá una de las pocas formas de aventura local que nos quedan a quienes vivimos aquí. Cuando no llevas un rumbo fijo a dónde acudir, te pones a “turistear” y como en un volado, caes por la zona del mercado y te llevas un mal olor, o si eres afortunado, un aroma dulce para el olfato. Para muchos se trata simplemente de disfrutar lo que por muchos años ha sido tradición, costumbre y folclor: los sabores, los olores, las líneas marciales y coloridas de dulces típicos, frutas y artesanías. Todos los sentidos se pueden agasajar, pero en especial, el gusto… Si uno camina lo suficiente, ya tras el Hospicio Cabañas, el olor a panadería penetra los sentidos. Como atraído por una fuerza extraña, uno sigue el río de aromas por la calle Dionisio Rodríguez.

txt: Tania Sánchez Delgadillo imgs: Tonatiuh Figueroa

“Es la panocha, mija, lo que le da el sabor sabroso, el olor”. Son las semas de la panadería de Don Toño. Uno entra y ve el colorido local; los caramelos, las rebanadas de pastel, todo parece dispuesto y solemne como en un altar lleno incitaciones al paladar, los ojos y el olfato. Pero si uno pregunta por el peculiar aroma, te llevas una sorpresa: son las semas de la panadería de Don Toño. Basta olerla y luego tenerla enfrente para sentar una especie de necesidad de consumo visceral que aturde; y te nacen un deseo de pedirla y disfrutar eso que tiene, que es un no sé qué pero que huele muy bien y apetece.


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“Es la panocha”, dice Doña Lupita, mostrándome un triangulito de piloncillo. “La masa hay que estrujarla bien, hasta que se haga parte de las manos, luego se le pone la canelita y todo; aquí se endulza con panocha”, agrega. Los relieves en forma de montaña de las semas orbitales y la canela triturada como la corteza crujiente de los árboles, me hacen imaginar, no sé por qué, que estoy ante un montón de libros viejos y aromáticos por los cuales pasaron siglos; su apariencia cafetosa y amarilla, me inspiran sentimientos encontrados. Estos panecillos se materializan como una extraña compañía, quizá porque la decadencia de un libro y la de una sema de Don Toño tienen el mismo valor precioso y decaído a la vez, que pocos conocedores y afortunados todavía saben disfrutar.

Una sema es como adquirir una obra que difícilmente podrá encontrarse en otra librería. O en otra panadería. Es como un hallazgo personal: el hecho de profundizar en la zona, en los rincones de la historia de Guadalajara, viajar al pasado y encontrarse con la panadería de Don Toño. Su padre fue el que comenzó con la idea y ahora han transcurrido ya más de 50 años. Más que el hallazgo, es el desafio de meterte en la boca deliciosos trozos de sema revolcada en canelita y jamás sentir esa sensacion de ahogo. Está salpicada de piloncillo, ligeramente humedita y muy esponjosa, como un bombón de pelusas finas; uno smplemente se la lleva a la boca, al margen de preguntas sin respuesta. “Es la panocha, lo que las hace dulces y sabrosas”.


Apuntes sobre un combate El sábado por la noche sonó el teléfono. -Bueno - ¿Vas a querer ir o no? - ¿A dónde? - A la jugada - ¿A la qué? - A la danza de los tastoanes, es mañana. ¿Leíste el correo que te mandé? Llegamos a las tres y media de la tarde a la calle Emiliano Zapata. Nos detuvimos frente a una casa pintada de color café. La puerta estaba cerrada. Lo único que podía verse de esa casa, además de sus muros amplios y rugosos pintados de color café, era un moño verde limón con amarillo, hecho de papel de china, pegado en el centro del arco que formaba la puerta. Amarrado al poste de luz que está en la banqueta a escasos dos metros de la entrada a la casa pintada de color café, un caballo blanco, sin jinete.

Para Amada Aguirre, mi Virgilio Tonalteca

El único vehículo además del caballo blanco estacionado en esa calle, era una camioneta con la caja convertida en una alegoría de la lucha entre los tastoanes y el Santo Santiago; máscaras de tastoán, un caballo de carrusel fijo en el relincho, sobre él, un jinete de acrílico, rubio, gallardo, con la mirada clavada en el adversario imaginario al que dirigía su espada. Al costado izquierdo del jinete (porque a la derecha va la sangre), una niña viva, morena, de pelo negro, largo, recargaba su barbilla en el brazo de una cruz de madera oscura como su piel. Del interior de la casa pintada de color café provenía una especie de murmullo animal que se mezclaba con las voces de la gente congregada en la calle Emiliano Zapata para ver el carro alegórico y el caballo blanco, sin jinete, como lo hacíamos mi tía y yo. Rumor y murmullo se convirtieron en rugido a las cuatro de la tarde, cuando las dos hojas de la puerta de entrada


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txt & imgs: Shantal Contreras

de la casa pintada de color café se abrieron para expulsar una estampida de demonios. Comenzaba así la danza de los tastoanes. Cada demonio era un hombre encarnando a un tastoán, cada hombre había hecho su rostro de barro para danzar esa tarde bajo el rostro agusanado de un antiguo hombre tastoán. El carro alegórico se puso en marcha. Detrás de él, los más de 80 tastoanes que salieron de la casa pintada de color café, nos replegaron con movimientos vertiginosos a todos los mirones contra los muros de las casas. No habían parado desde que pisaron la calle de correr, de saltar altísimo, de gruñir, de dar maromas y golpear sobre el asfalto los garrotes de madera con coraza que llevaban en la mano. Bajo ese frenesí, anduvimos cuatro cuadras hasta llegar al lugar donde se libraría la lucha mágica entre el santo Santiago y los tastoanes. Eran tantas las personas que los esperaban que tuve la impresión de que hasta los habitantes enfermos de Tonalá estaban ahí.

Sólo en ese momento pude ver a los tastoanes tranquilos. Algunos llevaban la vestimenta tradicional de cuero, otros, gabardinas oscuras hasta media pierna y botas de hule. Las máscaras de colores vivos acentuaban la monstruosidad de los rostros. Insectos y serpientes asomaban su cuerpo por lo que había sido un ojo o el mentón o la nariz de un hombre. De las bocas deformes pendían dientes ensangrentados de caballo o vaca, también su cabellera provenía de la cola de estos dos animales. Entraron al redondel rodeado de un público impaciente por la espera, los tastoanes, Santo Santiago montado en su caballo blanco en compañía de la perra, los músicos de tambor y chirimía, el carro alegórico y dos hombres ataviados con camiseta verde limón encargados de llevar las más de 80 varas que se utilizan en la representación dancística de esa lucha mágica. El combate duró lo que la fuerza de Santo Santiago demoró en quebrar las varas de mezquite sobre los cuerpos de los tastoanes.


Más color para la colonia Jalisco En una de las colonias de la zona metropolitana que de acuerdo con las autoridades se registra un mayor índice de problemas sociales, la colonia Jalisco, se llevó a cabo hace unas semanas una actividad que no sólo hizo olvidar por momentos la problemática del entorno, sino que unió por igual a jóvenes estudiantes, gente de a pie, vecinos de la colonia y de colonias aledañas, docentes del Colegio de

Bachilleres del Estado de Jalisco y también integrantes de la policía: una pinta de bardas a la que se invitó por medio de una convocatoria abierta y que tuvo como atractivo principal la participación de “El Peque”, quien estuvo acompañado por “Jazor”. La pinta inició desde las diez de la mañana, era incluso


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txt: KY Staff (Con información de Edith Guerra) imgs: Marie-Fred Dupré

un poco extraño el sentir un clima de total armonía entre la gente que por lo general siempre está de “pique”. Todos se echaban la mano, se rotaban las escaleras (pues sólo había dos), se prestaban las latas de pintura, se apoyaron mucho. Las latas de pintura fueron patrocinadas por una tlapalería de la misma colonia, cooperación que también incluyó al propio COBAEJ y a maestros y alumnos del mismo. Para todos fue un suceso ver al “Peque” trabajar: cuando

sacó sus materiales e inició a pintar sobre la pared, los ojos de todos los asistentes se fueron sobre él, la maestría con la que realiza su arte cautivó tanto a participantes como hasta a los propios policías que vigilaban el evento. Más de seis horas de una actividad que ayudó a la convivencia, unió a todos por un mismo fin y dejó a estudiantes, maestros y vecinos satisfechos.


Listo, el mejor skater amateur de México para competir en Manny Mania 2010 El pasado sábado 17 de julio, Polo May, originario del DF, obtuvo el triunfo aquí en la ciudad de Guadalajara, tras una difícil ronda eliminatoria que duró 7 minutos. Su perfecta ejecución de trucos como Lip Slide, (combinación que se hace con la parte frontal de la tabla hasta terminar con un manual) y Manual Kick Flip, robó la completa atención de

jueces y espectadores, que se congregaron en el Parque San Jacinto, al oriente de la zona conurbada. De un total de 50 participantes provenientes de varios estados del país como León, Torreón, Tijuana y San Luis Potosí, únicamente los mejores 4 pasaron al heat decisivo.


txt & imgs: Red Bull

Entre ellos uno de los favoritos de la escena del skate en Guadalajara: Omar ‘Pulga’ Párraga, quien obtuvo el 2do lugar. Un panel de 4 jueces se encargó de evaluar a los patinadores de acuerdo al estilo, técnica y limpieza de cada manual. “El skate es mucho más rudo, la diferencia de esta modalidad involucra paciencia y técnica, y al final esto fue lo que definió al ganador”, aclaró Steven Webb, skater profesional y ganador del 3er lugar en Red Bull Manny Mania Los Angeles (2009).

“Fue una ronda muy reñida, no me salía el último truco que quería hacer, pero no me rendí y lo seguí intentando hasta que justo antes de que terminara la ronda lo pude hacer dos veces seguidas”, comentó Polo de 22 años de edad quien practica este deporte desde hace 8 años. El próximo 21 de agosto, May partirá a los Estados Unidos para enfrentar a los mejores 31 patinadores del mundo en búsqueda del título del mejor skater amaetur.


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txt: David Izazaga imgs: ldp transportes

Nunca el transporte de personas en silla de ruedas fue tan cómodo, seguro y a bajo costo Cuando Manuel Aguilar quedó desempleado el año que dejó de operar la aerolínea Alma de México lo primero que pensó fue en la gente que como él se quedaba sin empleo. Entonces ideó trabajar en abrir un negocio que no sólo empleara gente, sino que ofreciera algún servicio que no se diera en la ciudad, tarea nada fácil. Muy posiblemente a Manuel le taladrara entonces el recuerdo de su madre, quien vivió con Párkinson y quizá fue uno de los detonantes para redondear la idea de poner un negocio para transportar a personas que no pudieran hacerlo como otras cualquiera, personas con alguna discapacidad o en silla de ruedas. Así nació, en abril de 2009, LDP transportes y a más de un año busca ya consolidarse ofreciendo un servicio inédito en la zona metropolitana: no es un servicio de taxi, es un servicio de transporte especial, que traslada desde cualquier parte y hasta cualquier otra a personas que no lo pueden hacer por los medios tradicionales. La mayoría de los clientes de Manuel Aguilar son personas que se desean trasladar en silla de ruedas, ya sea a su trabajo o a realizar alguna actividad especial: ir de compras, a alguna celebración o evento, trámite o incluso de paseo. El servicio es extremadamente seguro, pues las unidades de transporte son conducidas por personal especializado y las mismas están certificadas y validadas tanto por el DIF como por Vialidad. Además de que el trato es cálido, profesional y de primera.

Con todos estos atributos quizá se piense que el servicio es caro. Pero no, para que se tenga una idea, los costos son alrededor de un 30% más caros que lo que cobraría un taxi. Nada, para todo lo que se ofrece. No dudamos en creerle a Manuel cuando nos confiesa que la seguridad, pero sobre todo la dignidad de las personas es un tema fundamental. “No hay nada como la cara de satisfacción de una persona cuando siente que ya no necesita de alguien para valerse por sí mismo y transportarse a donde necesite”. De acuerdo con Manuel, existe la posibilidad de que la persona vaya acompañada sin costo extra y también resalta que el acompañante no carga, ni tiene que llevar a cabo ningún trabajo durante el servicio. El servicio de transporte se ofrece, sin cita, de 8:00 de la mañana a 6:00 de la tarde. Pero si se hace una cita, el servicio opera las veinticuatro horas. De igual manera, también ofrece servicio de renta de sillas de ruedas, con el mínimo costo de 25 pesos por día.También existe la posibilidad de transportar gente fuera de la ciudad e incluso en grupo. LDP Transportes Tel. (0133) 3620 9592 Cel. (044 33) 1602 5855 Lada sin costo: 01 800 836 2460 www.ldptransportes.com


La chiqui chiquibaby Las ruedas de las maletas se escuchan desde los viernes en la mañana. Algunos gritos de adiós cruzan de banqueta a banqueta la avenida donde está la universidad. Son los estudiantes que se despiden de Ocotlán para volver el fin de semana a su lugar de origen. A la entrada del municipio se juntan los pocos grupitos de quienes evitan pagar 64 pesos de camión y prefieren la comodidad -o incomodidad- que un gratuito aventón ofrece. No tuvimos competencia, éramos los únicos jóvenes con el pulgar arriba y de vez en vez soltábamos gritos aclamando: “¡Un raid, por favorcito!”. Pronto fuimos escuchados y el conductor de una camioneta blanca se apiadó. La única manera que encontramos para el acomodo fue: Fermín de copiloto; Gaby, Vero y Tino sentados en la fila de atrás y yo acostada sobre ellos. Los aventones casi siempre sirven para pensar, más cuando nos suben en la caja de las camionetas donde el viento y los ruidos de viajes en carretera no nos dejan platicar. Otras veces nos subimos en autos cerrados y el conductor tiene como unas ganas de compañía que no para de platicarnos. Cuando me tocan transportes con amplitud aprovecho para acostarme y dormitar un poco.

txt: Alejandra Pedroza Marchena img: Víctor Hernández

Lo intenté está ocasión, pero en vez de lograr sueño obtuve pellizcos, de esos que dan risa y que se hacen en complicidad para decir un “escucha, mira” sin hablar. Nunca alcancé a ver lo que decían los ojos de aquel hombre que conducía. Nos platicaba con tanta gracia de todos los carros que habían resultado pérdida total por sus varios choques. Sus lentes Ray-Ban de los 80 volteban hacia nosotros en la fila de atrás y ahí se quedaban por medio minuto o más. Por allá sus manos con un celular entre los dedos atendían el camino y el volante, como si sus palmas tuvieran ojos. Por cada carro que el hombre había chocado yo recibí un pellizco. Los lentes voltearon nuevamente para platicarnos que su viaje a Guadalajara era para sacar su pasaporte. El señor hizo una parada y cuando volvió traía bebidas refrescantes para los jóvenes raiteros. En una de sus tantas llamadas a celular se escuchó: -Qué cree compadre, que me detuvieron los trámites del pasaporte. Sí cómo ve... Pues quien sabe, eh, yo creo que fue por las órdenes de aprehensión que traigo.


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Acá en la fila de atrás los apretones en el brazo y gestos entre nosotros no se a hicieron esperar. El señor seguía platicando de sus problemas legales. Rebasaba a cualquier carro que se le atravesara y mandaba mensajes al tiempo que metía las velocidades. Nosotros un tanto serios, alerta por si corríamos algún peligro pasábamos saliva lentamente y nos hablábamos con la mirada. De su estéreo sonaba un ritmo de esos pegajosos y gruperos. Los pellizcos y el peligro se olvidaron cuando sonaron los primeros versos de la canción: “Llegó la chiquibaby derrochando belleza, la ropa que se ponga se le mira perfecta, llegó la chiquibaby, la mujer más hermosa; se arregla como artista y usa hasta alfombra roja: la chiqui chiquibaby, la chiqui chiqui rirris, la chiqui chiqui baby es atractiva por donde le mires” Ya entonces pasamos de la preocupación a la cantada y yo, imaginándome aquel tremendo mujerón, no pude parar

de reír. Existe una chiquibaby, la más guapa del barrio y los Tucanes de Tijuana le rinden una canción. A esto, yo le llamo México. Seguí riendo y una vez que terminó la canción, el hombre de los Ray-Ban la repitió, no más por complacer a sus acompañantes. Yo encima de otros, ya no pude dormir. Llegamos a Guadalajara y el señor nos llevó hasta el centro. Se había cancelado su trámite y por tanto, no tenía otra cosa qué hacer en la ciudad. Nos insistió con una invitación a comer y luego de tres negaciones paró el carro, apretó un botón y sacó el disco. ¡Me regaló el disco de los Tucanes de Tijuana! Se reía de mi risa por la Chiquibaby, pero atrás de esos lentes yo alcancé a ver que el hombre pensaba que en realidad me gustaba la agrupación. Lo acepté con gratitud y lo guardé en mi agenda. Luego, en los rumbos de Internet, me enteré que la Chiquibaby en realidad existe y es un personaje de la farándula latina en Los Ángeles, California. No volví a saber nada del conductor de la camioneta. Hay personas de las que uno nunca se olvida. En los aventones siempre conozco alguna.


Del plato a la boca, Marcos Fajardo te apoya La Productora Mezcalito Films realiza un cortometraje, digamos, en Tequila, Jalisco. Un staff de más de 40 personas se traslada, en diferentes camionetas, a ese poblado. Cargan cámaras, equipo de iluminación, sonido, utilería y un universo de artículos profesionales para una grabación en forma. En teoría, nada falta. Pero siempre hay un problema: la cita para iniciar rodaje es a las cuatro de la mañana. Después de algunas horas, seguro empezarán a gruñirle las tripas a más de un actor y un técnico. ¿Qué restaurante o tienda abre a esa hora? Más aún: la filmación es en medio de La Nada; de fondo, sólo el Paisaje Agavero. Seis miembros del staff

son vegetarianos. Los otros son carnívoros. Dos de las protagonistas del cortometraje son alérgicas al gluten y así por el estilo. Desde luego, la productora no cuenta con un Departamento de Alimentación Balanceada y Emergencias Alimentarias para el staff. (El ejemplo es sólo una suposición, pero muy cercano a la realidad). Ante un caso así, hay una solución: el chef Marcos Fajardo y su servicio de Catering. “Lo que yo ofrezco es una comida que resuelve las necesidades de cualquier proyecto: mexicana, tailandesa, internacional, snacks, comida fusión, el platillo que mejor solucione las necesidades del cliente”, explica el chef Marcos Fajardo.


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txt: Jonathan Lomelí imgs: Abraham Pérez

El Catering es una voz anglosajona que se refiere al suministro de comida y bebidas para todo tipo de evento, en las condiciones que sean. Desde una sesión fotográfica, la grabación de un video, cortometraje, un concierto, una película o cualquier evento especial como una fiesta o una boda. En Guadalajara, explica Fajardo, pocas empresas ofrecen un servicio profesional en este ramo. La ventaja de contratar un servicio de Catering con Marcos Fajardo –y su equipo profesionalizado gracias a años de experiencia– es que uno se olvida de cualquier problema relacionado con la comida, porque él cumple y soluciona puntualmente cualquier requerimiento. Y sobre todo: se acomoda a tu presupuesto. Sólo es cuestión de preguntar. Él lo dice claro: “Alimentamos tu proyecto”. El traslado, la

hora y el lugar, son lo de menos. Eso déjenselo al chef y su equipo. “Me encanta dar de comer”, expresa Marcos Fajardo. Esa es otra razón más para considerar el servicio de catering que él propone. No se trata de un servicio industrial de banquetes, despersonalizado y con platillos cocinados a granel. Uno puede confiar a ciegas en su sazón y la calidad nutritiva de su menú. Datos de contacto Oficina: 38256625 Cel: 333 156 0198 Next. 16115202 marcos_fajardo@hotmail.com


Un asunto de cebollas La verdad sea dicha –como en cualquier asunto gastronómico –, las cebollas no son del gusto de todos. Pero a los tapatíos que crecimos comiendo carne asada o carnes en su jugo nos parece un poco ilógico que haya una carne asada sin sus correspondientes cebollitas. Cebollas a las brasas, de preferencia. Pequeñas, que quepan en la boca. No con ese sabor definitivo de los cuadritos que se agregan a los tacos o como guarnición, sino como toda esa insinuación ahumada de delicatessen. Por esta costumbre de comer cebollas no me sorprendió del todo que en invierno, en Cataluña, se hicieran grandes fiestas alrededor de los calçots. Los calçots son unas cebollas tiernas, con rabo largo, que se preparan justamente a las brasas. Lo suyo es que en una calçotada – sí, una fiesta de cebollas– también se ponga sobre el brasero carne de ternera, de cordero y algunas salchichas. Vamos, como una

txt: Ana Cinthya Uribe img: Pinpon

carne asada común y corriente. Sin salsas picantes, tortillas, guacamole o agua de jamaica. A cambio, vino, pan de campesino, naranjas y una salsa que se llama romesco. El encanto de los calçots, por lo menos para esta forastera, radica en tres cosas: el sabor dulzón de las cebollas tiernas, muchas veces recolectadas a pocos kilómetros (o incluso metros) de donde se celebra la comelitona. La mezcla inaudita de la salsa romesco, color rojiza-naranja como si tuviera algo de crema, pero no: jitomate, ajo, almendras, avellanas, un pimiento (no muy picante) y aceite de oliva. La tercera, el asunto social, el proceso de comérselo. El calçot es una cebolla larga: la idea es que se cocine primero en las brasas, que le quites después lo más “quemado”, lo sumerjas en la salsa y te lo comas, extendiéndolo por encima de tu cabeza.


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El proceso es tan poco conspicuo como suena. Para evitar mayores conflictos, en cualquier calçotada en lugar de cubiertos o antes que ellos recibirás un tremendo babero, que cubre todo el pecho y evita problemas de imagen. La comida se acompaña con botellas de vino joven y, como postre, naranjas frescas. Éstas últimas tienen una doble función: poner el toque dulce al final y garantizar que las manos queden bien limpias y libres de pedazos de cebolla carbonizada. Hay varias maneras de participar en el ritual: ir a un restaurante campestre, a alguno en la ciudad, en una fiesta familiar, o en una fiesta del barrio. Más aún, hay una población en el Sur del Catalunya, Valls, que ha aprovechado su tradición recolectora de calçots para atraer los turistas que usualmente no tendría. Valls es pequeña y no tiene nada muy en especial –está cerca de Tarragona, capital de la provincia, en donde hay una amplia colección de restos romanos –, salvo que siempre han tenido una fuerte tradición campesina. A raíz de esto, desde hace unos años, la ciudad organiza un domingo a final de enero o principios de febrero que es la fiesta grande de los calçots en todo el territorio.

Hay concursos de salsas romesco casera, de calçots (ganan los más grandes y más largos), de comer calçots (usualmente el ganador se come alrededor de cuatro kilos) y otras fiestas locales. Desfilan los grupos de música del pueblo y en varias plazas públicas se instalan asaderos enormes para hacer los calçots y también algo de carne. Una vez ahí, el visitante tiene que dirigirse a comprar un boletito como de kermesse que le cambiarán por su paquete de calçotada: a saber, por cabeza se espera que se coman unas dos docenas de calçots, un molde mediano de salsa romesco, unas cuantas rebanadas de pan, una botella de vino, dos naranjas y unas cuantas almendras. Total que ni el vegetariano más estricto tiene que sufrir. Si a alguien le hace falta carne, basta pasarse por los otros asaderos y comprar un pedazo de carne o de butifarra. Al ver la fiesta, siempre existe la tentación de pensar qué hubiera pensado si, por ejemplo, Zapopan hubiera explotado más a fondo aquel apelativo de “Villa Maicera”. Hay un punto de romanticismo en pensar en una fiesta donde se premiara a los campesinos con el maíz de mejor calidad y se comiera en las plazas tamales de elote o esquites. Quizá esas sean las cosas que valdría la pena importar.


¿Quién es el Pulpo Paul? En “Los Cantos de Maldoror”, de Isidore Ducasse, mejor conocido como el Conde de Lautreamont, los pulpos, enormes y de ojos sombríos, que de lejos parecían cuervos, volaban por encima de las ciudades para advertirle a los humanos que debían cambiar su conducta. Los pulpos, “inmensos espermatozoides tenebrosos”, brotaban como río de unos “grandes labios de la vagina de sombra”. Esa imagen es la que yo tenía de los pulpos. Una imagen terrible, viscosa, acaparadora. Y escribo en pasado porque ahora estoy confundido gracias a la fama del Pulpo Paul; peor aún: ya no sé exactamente quién es el pulpo, si él en sí mismo o quien lo mira. He de confesar que al principio me resistí a escribir sobre este fenómeno mediático mundial, pero luego de merodear el tema, me surgieron estas dos dudas. Veamos la primera. Con excepción de mis amigos freudianos, quienes lo colocan como un objeto polifálico, el pulpo siempre fue visto como un ser monstruoso, una especie de ave de mal agüero que “planea” por las profundidades del mar. El pulpo fue, por lo menos desde el siglo XVIII, un

txt: Israel Piña Camacho img: Samili Blanco

ser demoníaco, con inteligencia casi humana –en el libro de Lautreamont, Maldoror se convierte en un pulpo para herir a Dios–. En la mitología escandinava, el pulpo es conocido como Kraken, que significa criatura enfermiza o retorcida. En principio ese nombre se asignó a los calamares gigantes, que en esa región del planeta llegan a medir hasta 15 metros, pero ahora se ha extendido a cualquier clase de cefalópodo, aunque se trate de un octopus vulgaris (pulpo común), como es el caso del famoso “Paul”. Un Kraken es (¿o era?) símbolo de destrucción, tragedia, muerte, venganza, succión. El pulpo se ganó la fama de maldad a pesar de que no tiene garras ni colmillos ni todas esas cosas que provocan temor a los humanos. Quizá ahí radica la posibilidad de su metamorfosis. “Paul” y su capacidad adivinatoria puede ocasionar toda clase de sentimientos y teorías, menos miedo. A los humanos de siglo XXI, un pulpo más bien se nos antoja en un coctel y no en la tierra de los confinados. Tal vez –digo tal vez porque esto sólo es un ejercicio con explicaciones tan científicas como las adivinaciones de


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“Paul”– ese “ablandamiento” del símbolo permitió que los medios lo resignificaran.

más buscada en Yahoo durante el certamen de futbol. Los chinos nos prometieron llevar la historia al cine.

Después de “Paul” y la cobertura mediática que recibió gracias a sus ocho aciertos mundialistas, el pulpo creció mitológicamente, pero cambió de clase: ya no anuncia tragedias sino que predice buenas nuevas –al menos para los ganadores. Ya no provoca terror y rechazo, sino curiosidad y muchas ofertas económicas (expertos en marketing como Max Clifford, afirmaron que “Paul” podría generar hasta 4 millones de dólares anuales en ganancias tan sólo si lo meten a hacer unos cuantos anuncios comerciales).

En México, “Paul” tenía su lugar en los principales noticiarios televisivos; el sistema de monitoreo Medialog registra más de 400 notas sobre el molusco en los distintos espacios informativos del D.F., Guadalajara y Monterrey.

No es para menos. Si bien “Paul” se hizo popular en todo el orbe por su destacada actuación en el Mundial, ya antes, en 2008, había atinado en cuatro de los seis partidos que Alemania jugó en la Eurocopa. El incremento de su fama se explica, por lo menos yo lo explico, no por correlación con el aumento de su precisión. No. “Paul” simplemente salió en televisión y no en cualquier cadena. En la BBC de Londres se debatió el origen del animal, al perecer inglés (claro, cualquier crédito en la lista de aportaciones al mundo vale la pena ser defendido). La CNN de Estados Unidos, por su parte, siguieron las apariciones de “Paul”; incluso, en una ocasión formó parte de las notas principales al ser presentado sólo después del intercambio de espías entre ese país y Rusia. “Paul” tiene cuenta en Facebook y su nombre fue la palabra

Es entonces cuando me surge la segunda duda: ¿quién es el pulpo? El inofensivo cefalópodo llegó hasta Alemania y tuvo la mala suerte de conseguir el empleo de “pitoniso” y aún más la de ser eficiente. Pero fueron los medios quienes aprovecharon el dato curioso para volverlo tema de agenda mundial y dedicarle recursos que ni el cambio climático ha merecido. No había partidos espectaculares ni árbitros precisos ni expertos “retratables” y los jugadores metrosexuales defraudaron en la cancha. Pero los medios atentos en su vuelo informativo, encontraron a “Paul” y succionaron su peculiaridad para luego invertirla en los espectadores, a quienes invitaron a “cambiar” de conducta, a sorprenderse a pesar de la intrascendencia, a celebrar la superchería o la coincidencia. En todo caso, ahora empiezo a creer que esos “inmensos espermatozoides tenebrosos”, envolventes, viscosos y con aparente mirada reflexiva, no pueden ser otros sino los medios que todo lo succionan.


Odin Teatret, a la carga La cartelera teatral en Guadalajara recibe, a veces, bocanadas de oxígeno que la revitalizan y la ponen bajo los reflectores, desperezada luego de silenciosos intervalos. Uno de estos casos es la presencia por primera vez en la Ciudad de la Compañía Odin Teatret-Nordisk Teaterlaboratorium. O en palabras más sencillas, la compañía y laboratorio de teatro que el investigador y director Eugenio Barba (Brindisi, Italia, 1936) fundó en 1964 en Noruega para instalarse dos años más tarde en Dinamarca. La Compañía Odin Teatret visita la Ciudad con el espectáculo El Castillo de Holstebro –bajo la dirección del

txt: Nicolás Piquero imgs: CPD de AE y L

propio Barba– el próximo 31 de agosto y 1 de septiembre, a las 21:00 horas, en el Teatro Experimental de Jalisco (calzada Independencia S/N, Núcleo Agua Azul). En la obra, una mujer (la actriz Julia Varley) dialoga con un segundo personaje representado por una calavera. “Si la gente ve barba y bigote, lo llaman inmediatamente un hombre. Si lo que contemplan es cabello largo y senos, lo llaman mujer. ¡Pero mira! El alma en el fondo no es ni hombre ni mujer”, reflexiona la mujer frente a la calavera personificada.


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La obra, representada por primera vez en Dinamarca en 1990, es uno de los 81 espectáculos que Odin Teatret ha escenificado en más de 63 países a lo largo de 45 años. Gracias a la Dirección de Artes Escénicas y Literatura de Cultura UDG, su presencia en Guadalajara no sólo será para ofrecer un espectáculo y marcharse.

Odin Teatret también ofrecerá dos demostraciones de su trabajo los días 30 de agosto y 1 de septiembre a cargo de la actriz Julia Varley con los espectáculos El Eco del Silencio y El Hermano Muerto, ambas a las 13:00 horas, en el Teatro Experimental los días mencionados. Tendrán un costo de 100 pesos entrada general.

Eugenio Barba y la actriz Varley impartirán un taller sobre los diferentes niveles de la dramaturgia en un espectáculo escénico. El taller se llevará a cabo del 30 de agosto al 1 de septiembre en la sala Stella Inda del Teatro Experimental de Jalisco. Tendrá un costo de 3 mil pesos y la selección de los participantes se hará mediante evaluación curricular. Más informes en los correos miguel.lugo@redudg.udg.mx o al tel. 33 30 40 20 Ext. 208 o 102.

La oportunidad de ver un trabajo de Eugenio Barba, autor del concepto antropología teatral y reconocido internacionalmente, no puede dejarse pasar en una Ciudad cuya audiencia muy ocasionalmente respira arte puro en los escenarios.


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El muerto pare el santo txt: John Sevigny (Traducción de Susana Veloz)

Esta colección de fotografías representa la culminación de una red compleja de influencias que incluyen la pintura barroca de Italia y España; mi fe Afro-caribeña; mi -algunas veces- carácter difícil y mis recuerdos de mi padre, que falleciera hace más de 5 años. Llegué a la fotografía por medio de la pintura, en particular por la obra Los Borrachos (1629) del legendario pintor barroco Diego Velázquez. Siempre tomé fotografías; hice mi primera impresión en blanco y negro en un cuarto oscuro cuando tenía 12 años. Pero no fue sino hasta que me topé con esta reproducción de Velázquez -con su mezcla de realismo, irreverencia, absurdo, oscuridad y un poco de miedo- que encontré el potencial que tiene una imagen bidimensional para agitar los cimientos del espíritu humano. Tendría 18 años cuando vi por primera vez dicha pintura en un libro. Los borrachos en la pintura de Velázquez muy probablemente fueron arrastrados de la calle al estudio por el mismo artista. Pero también yo los conocía, no de las calles de España, pero de los rincones sucios y callejones oscuros

de la Pequeña Habana y la Pequeña Managua, barrios de Miami donde crecí. Sus descendientes, distantes primos inmigrantes, se encontraban por doquier en los días de la Cuba de Mariel Boatlift; del éxodo masivo de Centroamérica durante la guerra de Nicaragua y El Salvador y del genocidio de cientos de miles de indígenas en Guatemala. Regresando a la biblioteca y los 30,000 años de historia de la pintura, inevitablemente conocí al más cercano de los ancestros de Velázquez: Miguel Ángel de Merisi Caravaggio. En una época de intolerancia inquisitiva, Caravaggio dio muerte al tradicional arte religioso, dándole un soplo de vida a las cansadas escenas bíblicas y las historias que se contaron por siglos a través de la pintura y la escultura. Subió tanto al volumen que las bocinas casi explotan. El arte después de Caravaggio nunca sería el mismo -ni mi fotografía. Lo conozco a través de su obra pero también siento su enojo, frustración, ira, y su autodestrucción con cada foto que tomo, cada aliento, cada latido del corazón. No existe otro artista en la historia de la pintura o la fotografía con quien me identifique más psicológicamente.


Las obras italianas realizadas sin boceto previo representan lo más cercano a la inmediatez de la fotografía. Esta vida, llena de encuentros con la ley, era reflejada en sus óleos, mismos que reflejaban -sin querer- mi propia juventud plagada de la violencia que yo mismo no quería pero que igual me encontró en el Miami de los Cocaine Cowboys de los años 80. La agresión de Caravaggio y su bajo nivel de tolerancia a sus contemporáneos reflejaban, para bien o para mal, aspectos de mi propia personalidad. Aquí es donde entra mi padre. He heredado su carácter en tiempos de ira incontrolable, predilección por las armas y muchas veces un impávido orgullo estúpido. Hubo un tiempo en el cual siempre andaba armado en las ciudades donde vivía y he pasado más noches en cárceles mexicanas, debido a altercados físicos, de las que pueda recordar. Tiempo

después

descubriría

La

Regla

de

Osha,

comúnmente llamada Santería, la fe Afro caribeña secreta y no oficial de muchas personas en Miami. El sacrificio animal. El éxtasis de la Rumba. Milagros que suceden cuando espíritus antiguos se mueven sobre la superficie de la tierra. Haber sido sanado bajo las tranquilas olas de Biscayne Bay, aseado y mancillado, sólo para buscar purificación una vez más. El suave y profundo murmullo del balabao, algo así como un cura Santero, hablando yoruba en una cafetería de la Calle Ocho. Fui iniciado y realizo los rituales. Animales mueren para que yo me salve. Animales han muerto para poder yo hacer arte y complacer a Olodumare, nuestro Dios. He pasado mi vida fotográfica persiguiendo ese algo oscuro, misterioso, atemorizador e irónico que Velázquez capturó en óleo -la fuerza mística del Dios antiguo de la Santería y sus innumerables orishas que han muerto a


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pesar de que 2,000 años de mentiras cristianas dicen lo contrario; esa cosa- la violencia criminal y la crítica social que marcan lo mejor de Caravaggio. Debo también incluir mi personalidad visceral y reaccionaria como parte de la magia que busco. Es una búsqueda que inició hace varios años; e incluso si no logro atrapar esta cosa misteriosa y elusiva, trenzada por estas influencias y mis propios esfuerzos, la emoción de la cacería ha hecho que valga la pena.

en los rostros de Velázquez -tal vez el mejor retratista de la historia de arte- se ve reflejada en la fotografía Bridegroom to Be, retrato de un hombre que conocí en un bar en Monterrey, México.

La fotografía Virgin with Slot Machines hace referencia a la religión, la hipocresía y el materialismo que Caravaggio hubiera expuesto; Boy with Melon Rind recuerda a los primeros retratos de sus jóvenes compañeros. Downtown portrait me hacer recordar a los retratos de bufones de la corte de Velázquez, fundidos en la sombra oscura de principios del Barroco Italiano.

No soy tan distinto del Velázquez talentoso y deseoso de complacer, quien pasó la mitad de su vida luchando por ser un caballero en la Santa Orden de Santiago, un tipo de Fuerzas Especiales Barrocas especializada en asesinar moros. Tampoco son tan diferente de Caravaggio, que alguna vez apuñaló a un mesero por su mal servicio y fue expulsado de los Caballeros de Malta, probablemente debido a una pelea. Recuerdo una cantina en Guadalajara: un hombre en el suelo, sangre en mis manos, mi rostro intacto, cervezas y sillas en el piso y policías entrando al lugar para cuestionarme.

La mirada directa, cándida y semi posada tan prevaleciente

El título de este proyecto hace referencia a la creencia


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Santera Afrocubana de la en vida, muerte. Es una frase pronunciada por los Santeros que refleja el poder de los ancestros fallecidos sobre los santos. Estas fotografías están fundadas por el misterio de esas contradicciones: la delgada y no existente línea entre la vida y la muerte; el deseo de Velázquez de pintar lo real manteniendo una pintada superficie; la pronunciada indisposición de Caravaggio de rendirse, aún y cuando sus enemigos lo buscaban por todos lados. No soy Caravaggio y me rehuso a caer con la facilidad que

él lo hizo, probablemente asesinado en una playa solitaria mientras huía de sus enemigos. No soy Velázquez como para pronto hacer arte para la monarquía o los políticos, con grandes galerías. Pero mi vida y mi obra son producto de estas variadas influencias -en lo religioso, lo artístico y lo genético. Agradezco a cada una de ellas, aunque muchas veces parezcan más una maldición que una bendición. http://www.visuramagazine.com/vm/el-muerto-pareel-santo-john-sevigny


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