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Antología: Octavo Concurso de Creación Literaria y Cuarto Concurso de Narrativa Gráfica Loyola 2020 Comisión de Fomento a la Lectura Loyola Comunidad Educativa A.C. Mérida, Yucatán, febrero de 2021


Presentación Esta Antología representa una gran alegría para Loyola Comunidad Educativa A.C., al publicar por primera vez las obras seleccionadas de su Concurso de Creación Literaria, que en 2020 llegó a su Octava Edición, incluyendo la Cuarta Edición del Concurso de Narrativa Gráfica. Estos dos Concursos son propuestos por la Comisión de Fomento a la Lectura como una actividad que celebra la imaginación, la escritura y las imágenes de nuestros niños y jóvenes estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria. Todo buen escritor se inspira de sus lecturas; ahí recoge palabras, frases, emociones, estampas, recuerdos. Después procesa todo esto en una nueva creación; una creación única porque se basa en experiencias propias, pero también puede ser universal porque se cruza con las experiencias de la demás gente. Y es en la gente lectora que comienza un nuevo ciclo, al recibir el mensaje y la inspiración de esos textos escritos. Es gracias a la escritura que el ser humano se distingue de otros animales y, por tanto, el surgimiento de la escritura marca el inicio de la historia humana. El registro escrito es entonces un legado para futuras generaciones y esa es la intención de esta Antología, la cual reúne distintas y muy variadas historias. Es en los primeros años de la educación primaria que se afianza la lecto-escritura y poco a poco se van desarrollando habiliadades nuevas. La presente Antología justamente muestra esta evolución en los procesos de comunicación, con propuestas cada vez más complejas. Pero también se muestra otro fenómeno interesante: si bien los más pequeños se basan grandemente en las imágenes para acompañar sus historias escritas, y estas van desapareciendo como van creciendo los pequeños escritores, los mayores retoman las imágenes para una narrativa gráfica que constituye por sí sola un género literario contemporáneo. Aunque la edición de esta primera Antología en simple, por tratarse del trabajo de un aficionado como yo, ha sido realizada con un gran placer. Sin embargo, lo que se encuentra en esta obra es el esfuerzo conjunto de muchas personas más que, como yo, invierten su buen ánimo en la Comisión, incluyendo la organización de los Concursos, el trabajo con los jurados o la revisión de los textos. A todos ellos hay que reconocerles su participación pero, sobre todo, ¡hay que celebrar el esfuerzo y la dedicación de los jóvenes autores que presentan sus obras en estas páginas! Rodrigo Patiño Comisión de Fomento a la Lectura


Introducción Me sentí muy agradecida y honrada cuando Rodrigo Patiño, miembro de la Comisión de Fomento a la Lectura y actual Presidente del Consejo Directivo, me pidió escribir una introducción a esta primera antología de los trabajos destacados del Concurso de Creación Literaria Loyola 2020. Es la primera vez que presentamos esta labor y eso me llena de entusiasmo. A lo largo de la historia de este Concurso, existía la tarea pendiente de publicar los textos ganadores. Finalmente se ha logrado a través de un esfuerzo conjunto de Rodrigo con algunos miembros de la Comisión de Fomento a la Lectura, a quienes agradezco profundamente. El concurso surge de la Comisión hace poco más de ocho años como una forma de estimular la inagotable creatividad de nuestros alumnos a la vez que se desarrollaban sus habilidades narrativas. Por otro lado, también se planteaba el objetivo de que, a través de la escritura, pudiéramos acercarlos a la lectura, y a los diferentes géneros literarios, de una forma gozosa. En esta antología podrán disfrutar de una diversidad de historias, temas y géneros. Se pueden observar las preocupaciones de algunos por el deterioro de nuestro medio ambiente en “El día que chocó la Tierra”, “El sueño de Jennifer”, “El bosque de las mil lunas menguantes” y “La gran niebla de 1952”, algunos basados en hechos reales. La acción y la aventura están presentes en especial en “La primera batalla”, “Featherless” y “Viaje a Marte”, donde el trabajo en equipo es fundamental para que se cumpla el objetivo. Por otro lado se abordan temas sociales como la pobreza en “Por qué a mí?”, historia ubicada en dos contextos muy diferentes, África y Estados Unidos, y en “DJ Rábano y Cilantrín”, una narrativa gráfica con dos personajes muy singulares, donde a través del humor se expone el tema de la discriminación. En este género literario resaltan también las preguntas existenciales de “The Dream Comic”. También son notorias la dulzura y la ternura del poema “La Reina de las flores”. Como pueden notar, hay material para todos los gustos, así que espero que lo disfruten al igual que yo, y que éste vaya despertando el deseo de poner a volar la imaginación para escribir nuevas historias en nuestro siguiente Concurso de Creación Literaria Loyola 2021.

Claudia Álvarez Álvarez Directora de Loyola Comunidad Educativa AC Miembro fundador de la Comisión de Fomento a la Lectura


Índice

Presentación, 3 Introducción, 4 1º Primaria, 7 El día que chocó la Tierra Cybele Margarita Phillips Chapa 2º Primaria, 10 La primera batalla Mateo Jesús y Tito José Sánchez Fernández 3º Primaria, 19 El bosque de las mil lunas menguantes Regina Salum Aguirre 4º Primaria, 22 El sueño de Jennifer Natalia Vázquez Salcedo 5º Primaria, 28 ¿Por qué a mí? Camila Alejandro Manjarrez y Olga Ibargüengoytia Échavez

Narrativa Gráfica – Primaria, 32 DJ Rábano y Cilantrín: “Fiesta de Chocolate” Juan Carlos García Colaboración Especial – Secundaria, 45 Viaje a Marte Samuel Muñoz Carbajal Poesía – Secundaria, 48 La reina de las flores Daniela Morales Guarque Cuento - Secundaria, 50 La Gran Niebla de 1952 Natalia Moya Gómez Narrativa Gráfica – Preparatoria, 53 The Dream Comic Alejandra Pérez González Cuento – Preparatoria, 68 Featherless Ana Elena Atoche Quijano


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El día que chocó la Tierra Cybele Margarita Phillips Chapa

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abía una vez un planeta llamado Tierra. Un día el Sol chocó contra la Tierra: explotó y se quemó. Entonces la Tierra se partió a la mitad. Se salió el fuego y todos los países se destruyeron. 8


Y con el planeta, una mitad todavía se podía usar. La parte que no se podía usar se destruyó y cayó en la parte buena que sí se podía usar.

Pero con todo ese polvo se hizo piso y vivieron felices para siempre.

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La primera batalla Mateo Jesús y Tito José Sánchez Fernández

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abía una vez en Japón un Maestro Ninja que tenía 10 novatos astutos, sencillos y sigilosos. Ellos y su Maestro Ninja tenían una misión: vencer a los samuráis amarillos. Los samuráis amarillos eran malos, ricos, inteligentes y tenían su búnker bajo tierra en Corea del Sur. El Maestro Ninja y sus novatos se fueron al bosque para buscar a los malos y pistas para encontrarlos. Caminaron casi una hora y encontraron una cueva; adentro había un cofre con su llave, lo abrieron y adentro había un mapa que desenrollaron y siguieron, encontrando una casa abandonada. 11


Los novatos se preguntaron por qué el mapa los guiaba ahí, sintieron una gran soledad y un gran silencio. De repente se escuchó un grito, ¡era un grito de guerra samurái y salieron 200 guerreros, mientras que los novatos eran 20! Los novatos usaron un truco de rapidez y astucia. Este consistía en que tenían que correr y así parecer 1000, pero no funcionó. El jefe samurái amarillo tiró una red, los atrapó y los encerró al maestro ninja y a los novatos ninjas en su cárcel móvil: lo único que pudieron ver era que los estaban trasladando en un gran barco de madera.

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Cuando abrieron los ojos, estaban en una cárcel y alrededor habían muchas cárceles con prisioneros. Uno de los novatos ninja le preguntó a uno de esos prisioneros: “¿Dónde estamos?”. Y él le contestó: “Bajo tierra, en Corea del Sur”.

El Maestro Ninja pensó en un gran plan para escapar, ya que su amigo ninja llamado Suzuki le había regalado un dron topo. El Maestro Ninja escribió una carta que decía así:

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Amigo, te estoy mandando esta carta porque necesitamos ayuda, pues nos encerraron bajo tierra en Corea del Sur, en las coordenadas 3-0-3. Ten cuidado: los samuráis son muchos e inteligentes y te pueden atrapar desprevenido, como a nosotros. Ojalá lleves a alguien para que te ayude. P.d. Fin de la carta

El topo estaba yendo a velocidad luz bajo tierra.

Mientras tanto, en Corea del Sur, en el búnker de los samuráis, había un gran silencio. Entró un samurái amarillo y dijo: “Hoy hay de comer pollo empanizado”. Les dio a todos y, después de un minuto, salió. 14


El Maestro Ninja dijo: “A ver, estamos bajo tierra y nos dan la comida a la una de la tarde; terminamos de comer a la una con un minuto. Yo soy el último al que le dan la comida, así es que cuando se acerquen a mí, ¡les quitaré las llaves!” Al día siguiente ejecutaron el plan: cuando pasaron a darle la comida al Maestro Ninja, éste agarró las llaves. Después de que el samurái amarillo se fuera, intentó abrir su cárcel y no pudo: ¡eran falsas!

A la mañana siguiente, cuando les iban a dar comida, el jefe samurái entró de primero y les dijo: “Cayeron en mi trampa, ja, ja, ja. Hoy hay de comer lagartija”. Después de comer estaban molestos porque su plan ¡no funcionó! 15


Después de dos meses seguían igual. Un día de tormenta, había mucho ruido en el piso de arriba, y el Maestro Ninja se preguntó a si mismo: “¿Será que llegó Suzuki?”. De repente entraron cinco samuráis amarillos, y otros cinco, y otros cinco, y así fueron pasando todos. Detrás de todos había un sujeto al que le salía fuego de la cabeza y al lado había otro ninja, ¡era Suzuki! El sujeto con fuego en la cabeza también volaba, y de repente él y Suzuki estaban luchando contra los samuráis amarillos. Entre confusión y desesperación, el sujeto le agarró las llaves a un samurái amarillo.

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El sujeto abrió la celda del Maestro Ninja y los novatos. De repente, el sujeto lanzó una bola de rayo y se provocó un incendio. El jefe samurái entró y Suzuki lo mareó dando vueltas alrededor y éste cayó desmayado.

El jefe samurái amarillo despertó y preguntó: “¿Dónde estoy?”. Uno de los samuráis amarillos le dijo a su jefe: “Estamos bajo tierra en Corea del Sur”. El jefe samurái contestó: “Y yo que pensaba que estábamos en un castillo medieval”.

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Mientras tanto Suzuki le dijo al sujeto: “¡Tú eres un súper héroe, tienes que lanzar tu bola de rayo!”. De repente, el sujeto lanzó la mega bola de rayo y venció al jefe samurái y todos los amarillos cayeron vencidos.

¿Quién era el sujeto de la bola de rayo? Para saberlo, tendrás que leer el segundo libro: “El sujeto misterioso”.

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El bosque de las mil lunas menguantes Regina Salum Aguirre

Hola, soy Emilia y les contaré una aventura. Tengo cuatro hermanos: Marco de 18, Andrea de 17, yo de 13, Lili de 4 y el oso panda de Lili.

¡Espera un momento! Liliiii, ¿cuántos años tiene tu oso Lupi? ¡Pensemos! Todo empezó cuando mis papás me dijeron que íbamos a tener una hermana y se irían de viaje, aunque Lili prefiere la noticia del cachorro, pero nos quedaríamos con Laura, la hermana de mi mamá.

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Unos días después mis papás nos llevaron en el coche a la casa de mi tía, cuando veo a unos niños pegar carteles que dicen: “Ayuden a salvar el bosque de las mil lunas menguantes”. Cuando llegamos a casa de mi tía agarré una de las hojas pegadas al poste y la meto a mi bolsillo. Al día siguiente fuimos a la heladería de mis tíos y vimos a los mismos niños que pegaban los carteles. Emilia les enseñó la hoja a mis hermanos y fuimos con los niños. Salimos a la calle y les preguntamos cómo se llaman: Jonathan, Lisi y Mimi. Emilia les dice que sí vamos a salvar el bosque. Se le cayó su panda y yo lo tomé, pero choqué con un barril y unos sujetos empezaron a perseguirnos. Corrimos con todas nuestras fuerzas, encontrando a los demás. Corrimos tan rápido, vimos una estación de policía y entramos gritando todos al mismo tiempo. En eso recordé que tenía una grabación y se las enseñé. Salieron en marcha para atrapar al dueño de la construcción y meses después nació mi hermanita.

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El sueño de Jennifer Natalia Vázquez Salcedo

¡Hola!

Mi nombre es Jennifer, tengo diez años y vivo en el año 2178. Para la clase de historia, mi maestra nos llevó al Museo de Historia Natural, ahora estoy aquí con todos mis compañeros. En este museo tienen en exhibición toda clase de plásticos, afortunadamente está prohibido su uso en todo el mundo ¡y ahora nosotros sólo lo podemos conocer en las vitrinas de los museos! La maestra explicaba a la clase el desastre ecológico que sufrió el planeta por el uso desmedido de los plásticos desechables. Y mientras mi maestra hablaba, me quedé observando una vitrina y por alguna razón me quedé profundamente dormida ... y soñé que viajaba al pasado.

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¡¡¡¡ Y…. HABÍA PLÁSTICO POR TODAS PARTES!!! (por cierto, estoy en el año 2020) Así que fui al mar, y no podía creer lo sucio que estaba por todas partes, si no me creen aquí les pongo las imágenes.

i POBRES CRIATURAS MARINAS! Me lancé al mar para intentar salvarlas, pero fue imposible, no podía ver casi nada de lo contaminado que estaba, era como si la naturaleza estuviera gritando: ¡ayúdenme, yo no tengo nada que ver con el plástico!

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La situación en las playas y en el mar era tan terrible que algunos animales comían plástico pensando que era comida y morían con sus estómagos llenos de basura. Después me metí con una tabla de surf para rescatar algunos peces pero solo veía basura por todos lados.

Salí del mar muy asustada para intentar buscar ayuda, sin embargo noté que a nadie le importaba la contaminación. Las cafeterías vendían café en vasos desechables, las tiendas, los restaurantes, los comercios utilizaban toda clase de desechables: popotes, bolsas, platos, vasos, cubiertos, etc. Yo quería explicarles lo que mis ojos habían visto en el mar, pero nadie le hacia caso a una niña tan pequeña como yo.

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Seguí adelante hasta que me topé con una biblioteca, entré y tomé un libro del estante que se titulaba "Criaturas extintas del planeta”. Comencé a leerlo y me di cuenta de todos los animales que ya no existían, por ejemplo: el ajolote, el oso polar, los albatros, la ballena azul, las tortugas marinas, mariposas monarcas, guacamayas, tigres, el oso panda, etc.

Al ver todo el desastre que había pasando con el planeta, comencé a llorar.

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En ese momento sentí unas manos que me tocaban el hombro y me llamaban por mi nombre- iJennifer, Jennifer, despierta! - me decía mi maestra preocupada - Te quedaste dormida aquí en el museo, ven ya nos vamos. - Maestra, tuve un sueño horrible - le conté -; soñé que el mundo se destruía por la contaminación. Y ella me respondió que afortunadamente sólo había sido una pesadilla, sin embargo estuvo muy cerca de convertirse en una realidad, pero gracias a que algunas escuelas tomaron conciencia de esta situación, como Loyola, a que los gobiernos se preocuparon y a toda la gente que tomó conciencia de la destrucción del planeta, se logró revertir el daño. Mi maestra me dijo que día con día debemos de trabajar en beneficio de todos, en "ser para los demás" y también en ser para el planeta tierra, pues es nuestro único hogar. FIN

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¿Por qué a mí? Camila Alejandro Manjarrez y Olga Ibargüengoytia Échavez

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enia, una niña que nació en Sudán, África, tenía 12 años e iba a pasar a la secundaria. Su mamá murió por situaciones de pobreza extrema, cuando Kenia era bebé. Su papá trabajaba muy duro todos los días en la pesca para mantenerse. Ellos tenían problemas económicos, pues a su papá no le pagaban muy bien. Kenia no tenía una educación perfecta, pues tenía algunos conocimientos y solo a veces iba a la escuela. Ella vivía en una casa pequeña de madera, pero tenía lo necesario para vivir a gusto. Kenia tenía su cabello rizado y negro, ojos grandes verdes, piel oscura, delgada y de estatura mediana. En conclusión, Kenia no tenía una muy buena calidad de vida, pero algo que si le gustaba en serio era el ballet y de verdad quería ser una gran bailarina de ballet profesional a pesar de las dificultades. Un día el papá de Kenia le explicó que quería mejorar su calidad de vida y la única forma era yendo a E.E.U.U en busca de un trabajo en donde le pagaran bien y tener más dinero. Kenia se sorprendió y le dijo a su papá que estaba bien, si es por una buena razón iba a ir con él. Pero, ¿cómo iban a irse de África hacia E.E.U.U? Bueno su papá, que era pescador, tenía un pequeño barco y aunque fueran distancias largas estaban dispuestos a ir por una mejor calidad de vida. Ellos iban a migrar. 29


Después de empacar y estar listos para dejar su pequeña casa y su gran país, fueron hacia donde estaba el pequeño barco, embarcaron y salieron de África navegando por los mares. Kenia se sentía un poco triste por dejar su hogar, pero al mismo tiempo no se sentía tan mal, su calidad de vida podía ser mejor y a su papá le iban a pagar justamente si es que consigue un trabajo. Pasaron minutos y Kenia se empezó a sentir cansada. Ya no quería imaginarse ni pensar lo que podría pasar. Solo quería dormir y descansar. Cuando cayó en un profundo y largo sueño, soñó en su gran oportunidad de ser bailarina de ballet profesional y viajar a las grandes competencias de todo el mundo. No se iba a rendir. De verdad lo iba a ser y estaba comprometida a lograrlo. Había pasado un día desde que habían salido de África y no faltaba mucho para llegar a los E.E.U.U. Kenia se dio cuenta de que su papá estaba preocupado por si no encontraba un trabajo, ella intentó subirle un poco el ánimo pero fue imposible hasta que llegaron a E.E.U.U. Estuvieron pasando por muchos estados como Florida, Alabama, etc., hasta que llegaron a Texas. Desafortunadamente, ella tuvo que ir a la escuela en donde la molestaban mucho solo por su tono de piel y su nacionalidad. Cada día ella sufría por su piel, entonces vio en una revista que le dieron en la escuela a una bailarina muy famosa y ella se dijo yo quiero ser igual de famosa y yo quiero 30


ser feliz. Y desde entonces, cuando la molestaban y le hacían bullying no se quedaba callada. Se defendía con sus palabras y todos se quedaban callados y sorprendidos de todo lo que le salía por la boca a Kenia. Y para que la respetaran completamente, fue con la directora de la escuela a decirle su situación de discriminación. Al principio parecía que a la directora no le parecía un tema de gran importancia, pero mientras le iba contando más y más todo lo que le sucedió, la directora tuvo que ir a hablar con todos los alumnos de la escuela para que esto parara. Los alumnos intentaron ser más conscientes y darle mayor importancia al tema de la discriminación y para que esto de verdad fuera así la directora dio un gran discurso en frente de todos. En este entonces su papá ya sabía todo y estaba orgulloso y feliz de Kenia. Ahora cuando regresaba de la escuela se sentía integrada a su escuela. Se sentía bien. Ella tuvo que dejar su sueño de ser bailarina para ayudar a las personas necesitadas que sufren de discriminación. Su papá consiguió un trabajo y ahora era reportero de televisión, por lo cual ahora vivían en Nueva York. Lograron tener una mejor calidad de vida. Kenia es muy feliz ayudando a las personas discriminadas haciendo campañas y marchas en diferentes lugares. Dejó su sueño de ser bailarina, pero aún así ella seguía bailando y era muy feliz con su papá.

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DJ Rábano y Cilantrín: “Fiesta de Chocolate” Juan Carlos García

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Viaje a Marte Samuel Muñoz Carbajal Cuatro muchachos viajarán en un cohete a Marte. Pedro es el el líder del proyecto, tiene 15 años, es un chico muy divertido, le gusta mucho trabajar y lo hace muy bien, es amable con todo el equipo. Mateo tiene 16 años, le echa ganas para hacer bien el trabajo, él es muy bueno buscando la información para el proyecto de Física: viaje a Marte. Sebastián tiene 14 años, es el dibujante del equipo: es bueno para dibujar los cuartos, las sala de convivencia, el motor y toda la nave que él y sus compañeros diseñaron.

Nave Espacial 46


Samuel tiene 15 años, el escribió todo el documento con las cuatro etapas del proyecto, también colocó las imágenes del dispositivo que inventó con su equipo. Un día, la nave estaba descompuesta, así que el equipo llamó al maestro Javier para que les ayudara a repararla. El maestro Javier era el maestro de Física que les encargó el proyecto. Después de reparar la nave, el maestro no se bajó a tiempo y se fue con los alumnos a Marte cuando Mateo encendió los motores del cohete para probarlos.

Nave Espacial rumbo a Marte, con el maestro Javier y sus cuatro estudiantes a bordo

Desde entonces nadie sabe nada de ninguno de ellos. 47


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La reina de las flores Daniela Morales Guarque Una tarde en el bosque se hacía ya de noche. El crepúsculo salía, la Tierra latía. Las hadas bailaban con alas de cristal. Las ranas croaban al ritmo del compás. Pasando el estanque hay un claro en el bosque, tranquilo y sereno, con árboles de abeto. Si llegas a ir, presta atención. La podrías oír cantar su canción. Más si ya estás ahí quizá no oigas su voz, pues sólo la escuchan quienes a otros ayudan y de oro es su corazón. Rodeada de alcatraces, siempre está en las nubes. Sus ojos son cristales y su alma es de diamantes. Llena de sueños, tiene largos cabellos y un vestido muy bello con preciosos diseños. Presente está aquí con un canto risueño. Descansa ahí, en un mundo de ensueño: la reina de las flores. 49


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La Gran Niebla de 1952 Natalia Moya Gómez Mi padre una vez me contó que, cuando él era niño, el cielo era azul. Y no un azul apagado, como el que de vez en cuando colorea el cielo de Londres, no; un azul profundo, brillante, como del color del cual pintan la mar en los mapas de la escuela. La imagen de un color tan vivo contrastado con las casas, los edificios y monumentos de esta gris ciudad sólo puede vivir en mi imaginación, pues el único color que mis ojos reconocen es aquel deprimente y apagado tono plomizo que, transformado en turbio vapor, invade nuestras calles y mancha nuestras ventanas y paredes de hollín. Él también me dijo que, antes de la guerra, solía escaparse con mi madre al mar. Ambos tomaban el tren de las 12 hasta Clovelly, se sentaban en las piedras de la orilla y se dedicaban a tomar los escasos rayos de sol que alcanzaban a escurrirse por entre las nubes. Alguna vez John, mi hermano mayor; me confió que mis padres también lo llevaron, y que cuando yo nací, fui con ellos también. Pero en aquel entonces Inglaterra todavía no había sido un campo de batalla, mi hermano no era el joven endurecido por la guerra y la muerte que es ahora, mi madre era feliz y despreocupada, y mi padre estaba vivo. Así como la imagen de un cielo azul, la idea de mi familia viviendo de aquella forma sólo vive en mi imaginación. Trato de no lamentarme mucho por ello, después de todo sigo teniendo una imaginación bastante amplia, a mi parecer. Mi respiración se obstruye y tengo que enderezarme en la cama antes de alcanzar a tomar aire para volver a toser. Siento cómo mi garganta, seca y maltratada, se lastima a cada tosido, mientras mi espalda punza dolorosamente. Sé que son mis pulmones lo que duele, pues así me lo ha explicado el médico desde que era un niño pequeño, cuando fui diagnosticado con asma. Mi madre irrumpe en la habitación con un vaso de agua, su mirada tan triste y distante como lo ha sido desde que llegó la carta anunciando que mi padre había muerto en combate. Apenas consigue levantar los ojos hasta donde estoy yo, acostado cual enfermo terminal sobre el mejor colchón de la casa, mismo que me fue otorgado al caer enfermo apenas hace unos días. Estoy consciente de cómo me veo, las ojeras pronunciadas, la piel cetrina y los labios resquebrajados: parezco un muerto en vida. Sé lo que piensa mi hermano, lo he escuchado discutiendo con mi madre por las noches. Él quiere llevarme al hospital, dice que lo que tengo no es normal, que ha escuchado lo que susurra la gente en las calles: niños, enfermos y ancianos están muriendo. Mi madre alega que tan sólo es una tos, que es normal que con mi condición enferme. Yo sé que mi madre realmente no piensa aquello, pero está asustada y de cualquier forma no podríamos cruzar la densa y oscura niebla hasta el hospital, así que prefiero quedarme callado. Estoy tan. ..tan cansado. Yo sólo había podido verla el primer día que había aparecido: la niebla. Era tan oscura que no alcanzaba a ver lo que estaba a tan sólo unos metros de mi, y tan espesa que atravesarla era como toparse con un pesado velo. Las clases se habían cancelado aquel día, y aunque 51


no pueda ir a la escuela me imagino que ahora, tres días después, las clases siguen estando suspendidas, pues la niebla no ha disminuido. Escuché a mi hermano decir que la ciudad está como muerta, que las funciones y conciertos fueron cancelados y que es imposible moverse por las calles, con o sin automóvil. Y aunque la ventana en mi cuarto imposibilita que el tenebroso humo invada mi habitación, puedo notar en las ropas tiznadas de mi madre y en los cortos vistazos que obtengo cuando la puerta es abierta, que el humo logró irrumpir en mi casa, y quién sabrá en cuantas casas o edificios más. Mi madre se acerca hasta mí y me ofrece el vaso de agua junto a una pastilla, la misma que debo tomar diariamente para el asma. Trato de detener los tosidos ahogados hasta que, cubriéndome la boca con un brazo, estiro el otro para aceptar el agua y levanto un poco el rostro para dedicarle una pequeña y cansada sonrisa de agradecimiento a mi madre, quien sólo me entrega la pastilla mientras veo en sus ojos que se entristece profundamente, pero en tan sólo segundos cubre su mirada con una máscara de indiferencia, como siempre. Quiero poder agradecerle con palabras, pero mi garganta y mis pulmones duelen tanto que temo que, de intentarlo, no pueda proferir sonido alguno. Sé que voy a morir, lo veo en los ojos de mi madre y en la forma en la que mi propio cuerpo parece estar rindiéndose cada día más. Cuando era menor siempre había imaginado que, cuando mi hora de partir llegara, estaría aterrorizado. Extrañamente, no lo estoy. Únicamente estoy cansado. Cansado y triste. Sólo espero que mi madre y mi hermano puedan superar mi partida y, tras un tiempo de luto, continuar con sus vidas. Que al momento de dejarme ir, lo haga pacíficamente, sin dolor, como si me estuviera quedando dormido, y entonces; cuando mi cuerpo esté frío y tieso, pueda reencontrarme con mi padre. Pongo la pastilla sobre mi lengua y tomo un largo trago. _________ La Gran Niebla de 1952 fue un período de contaminación ambiental que tomó lugar entre los días 5 y 9 de diciembre de 1952, cubriendo la ciudad de Londres. Fue una niebla tan espesa y oscura que en el momento Londres incluso fue llamada "el infierno sobre la tierra". La ciudad siempre había sido conocida como un lugar constantemente envuelto en densas nubes grises. Sin embargo, fue en esta ocasión que, debido a que tras la Segunda Guerra Mundial la economía del país estaba afectada, el único carbón que podía encontrarse era uno de menor calidad, rico en azufre, y que durante un invierno especialmente frío fue quemado en cantidades mucho mayores a lo usual, resultando en una niebla anormalmente oscura, densa y cuantiosa. Los primeros días, el pánico no cundió, pero entonces la gente empezó a morir, siendo 4,000 muertos en las primeras semanas, y llegando a 12,000 en los meses siguientes. Infecciones respiratorias, como hipoxia, y la obstrucción de las vías respiratorias por secreciones fueron las razones más comunes que causaron la muerte de tantas personas. Las víctimas fueron en su mayoría niños pequeños o personas con problemas respiratorios previos; sin embargo, esta catástrofe dejó a otros 10,000 enfermos.

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The Dream Comic Alejandra Pérez González

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Featherless Ana Elena Atoche Quijano

CHAPTER I I simply do not understand why hunters still exist. It's not as if my kind was in any way new or like our mission in life was to destroy the world or anything like that. We just want to be left alone and live our life. Is it really that difficult? And all of the implications, honestly, I just can't stand it anymore. I know not doing it would be even worse, you know, getting hunted down and murdered, or dismembered for sale the sort of stuff my parents always said. Although, I guess there was some truth in that, after all. Who would have thought? Apparently, not listening to your own advice is not so recommendable. Still, having to pluck out my feathers every morning; sometimes even twice a day - is a nightmare. When my feathers first started growing it was bearable; they were so small I almost didn't feel a thing. But as I grew, so did my feathers. The ones in my arms are not so bad, though. I mean, sure, they sting like hell, but the scars aren't so lasting, and I can hide them with one of my oversized jackets. The scars of my face, however, are a real nag. Since I'm on my own I really have no one to talk to about this. It's not like I mind that much, but it does get somewhat lonely from time to time. Also, my flights have completely stopped now. They've had to, too. Every now and then, I used to let my feathers grow over the weekend and then go out at night; but nowadays it is just too much of an unnecessary risk. The people from the apartment below mine keep whinnying because they continue seeing feathers drift past their window. They have been basically spying on me. I don't blame them; what with all my keeping to myself. God knows what they must think. However, it is getting kind of creepy. I'm pretty sure they're going to file a complaint for animal cruelty or something like that; if they haven't already. If I'm being honest, I think I'm going to have to move again. I hate moving, though it is always so annoying when neighbours try to get along. They just don't seem to understand that I can't indulge that, for theirs as much as my own sake. They always act hurt and make faces whenever we bump into each other. They seem to think hating me gives them an excuse to keep me on watch. I think that's what annoys me the most; they are always so nosy. They want to know what's going on and then, if they do find out, they’ll get grossed out. The reason why I'm considering moving is that I feel watched, more than usual anyway; and I don't think it's just the creepy downstairs neighbours. I also don't think it is just me they're watching, whoever 'they' is. I moved here because of rumours that there was someone else like me around this place. I've been looking around, and I think it is a guy from the building 69


across the street. He reminds me so much of me, with his baggy clothes, long hair hiding the neck, always keeping to himself; it just has to be him. I guess he must feel watched, too, but not just by me. There is always someone standing in the comer of our street. I know it could just be nothing, but I've got a notion that's not the case. Especially lately, some faces just seem to pop up every now and then just a tad bit too often. I think I should go talk to him. Hint away until I figure out whether if my suspicions are correct. The thing is I don't know how to do that without scaring him away. I'll simply wait until I know he's at home, knock on his door and hope for the best.

CHAPTER II ~ Ánthrolion ~ The moment I see him arriving at his place and decide to go, he does the one thing I'm not expecting. Crosses the street, faces my building and after fidgeting for a moment, he walks towards me. I start breathing heavily as I hear footsteps, gradually growing louder, then stopping and pounding on my door. As I approach it, thoughts start rushing through my head, but I get no time to voice any of them. As soon as I open up, I see his face for the first time. Oh man, he reminds me so much of myself. He's got dark skin, almost hickory; it contrasts immensely with my peach tone; shoulder-length messy black hair. He is about half a head taller than me and somewhat built, compared to my scrawny complexion. But the one thing that made me see myself in him, is his eyes; black as the void itself, holding an exhausted and slightly worried expression. "Are you ánthrolion?" He blurted out after a second, in a heavy American accent. I didn't know what he meant, and apparently, it showed, because he rolled his eyes and repeated, annoyed and dragging his words as if he was explaining the simplest of things. "Do feathers grow on your skin?" At this, my eyes shot open and I slowly nodded, still dumbfounded by what was happening. He immediately pushed me back, walked into my apartment and proceeded to lock my door and cover my windows. He then sat down and sighed deeply. At this point I was hoping for an explanation, trying to piece things together on my own, still too afraid to ask what was going on; he looked so much more intimidating in person than he did in the distance. A heavy silence prolonged for a bit. Goggling at him, I was hoping to find answers in his every move. 70


“Do they know you're here?" he asked eventually. "The hunters?" "Anybody. Does anybody know about you?" "No, I don't think so." I said, doubting myself about something I'd always been so certain. Angst was visibly dawning on him by the second, and I still didn't know what the worry was all about. I mean, hunters have always been a threat to us, but what made him so scared right now? Why did he decide to expose himself to me, risking I wasn't who he thought I was? Hundreds of doubts were rushing through my mind as he continued interrogating me about all kinds of stuff that didn't seem to connect with one other. With every answer, he seemed to become even more uneasy. The light worrisome expression he wore at first was now one of dread. "What is going on?" I interrupted at last, getting him to gawk at me in a 'do you live under a rock?' sort of way, but then he sighed once more and continued. ''Do you watch the news?" "Well, yeah, I have to, bec…" "The guy who escaped from prison, he's a hunter, and a damn good one. We caught him five years ago; that freaked out his minions; only a few continued, the rest of them went into hiding. He's out now, and he'll want revenge. You're not from around here, he might not know about you yet, but if I were you, I wouldn't bet on it; I figured you out only about a week or so after you moved in, so it ain't gonna take him long either. Alright, now…” "Who's 'we." I interrupted him again. "Are you seriously about to question everything I say?" "Well, I 've got to know who I'm dealing with. Or am I just supposed to believe that everything you say is true?" "It is." He sighed yet again. "But I guess you got a point. 'We' used to be my family." "Used to? What happened to them?" I asked. "Him." His expression darkened as he pointed towards the TV. "He slaughtered them all. Even those who weren't ánthrolion. He didn't care. For him, knowing of our existence and not wanting to kill us was more than enough reason to deserve death." 71


"If he's so dangerous, then how did you catch him?" "We figured he was in town and set a trap. Sent word around about a woman -my mother- who lived alone and who fit the 'might be' profile. Then we waited for him to get the rumours. When he did, he showed up, as expected, at an old house that we were using as a cover up at the time. We seized him, but what we were not expecting happened. A bunch of his guys showed up and we had to let go of him to defend ourselves. My mama was the first casualty, for he just pulled the trigger…" "But we are…" I said. "Almost indestructible, I know.” He continued, “But he shot her in the dewlap with a poisoned dart. We all started fighting them. Seconds later, he slit my brother’s throat, then my father’s, my husband’s, and finally his sister’s. She got the last one of 'em before taking her last breath, so I went after that cruel bastard, who was trying to run away. I somehow managed to knock him out before he got the chance to finish me off too. I then handed them to the police and hoped to never have to hear about him again." At this point, even though neither his voice broke down nor his tone went away, tears had started to steam down his eyes. He wiped them off with a swift move and his mien suddenly shifted to one of resolution. I didn't know what to say to this story. It was so far-fetched from anything I had ever experienced. I know my parents were also killed by hunters, but I was so young, I don't even know quite how it happened. He cleared his throat and asked, now with a deeper voice: "Any more questions?" "What is that thing that you called me?" I asked. "Ánthrolion?" I nodded. "That's what people have called our kind for generations. Means birdman. If that's all, we need to go. Now. Will anybody notice you're missing? Girlfriend, boyfriend, neighbour ... ?" "No." I said kind of awkwardly, but he just adjusted his jumper's hood to cover his face and handed me a small bag I hadn't even noticed he was carrying. "Grab everything you need and can fit in here. I'll be waiting in the car. "Wait. Go where?" I asked him as he was turning to leave. "Less talking, more packing. Oh, and leave your phone here" was his not very helpful response.

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Nontheless, I did as I was asked; trying to process everything. Am I really leaving everything behind to follow a complete stranger just because he claims to want to help me? Well, it's not like there's anything for me here anyway, or, as he made me realize, no one who would even miss me. Soon, I was walking out the door and towards the white, battered pickup truck that was always parked at the opposite end of the street. I climbed up into the passenger's seat, which was on the right side (did he bring this car with him?). He immediately started to drive, without bothering to put his seatbelt on. "Oliver." He broke the silence after an uncomfortably long while of not even looking at each other. "What?'' "The name's Oliver." That made me realize we indeed didn't even know each other's names. Goodness, what am I doing? "Oh, I'm Ruppert" Silence followed once again for about an hour or so until he stopped the car in the middle of nowhere. ''Where are we?" I was truly getting nervous by now. Was he about to murder me? Unlikely, but it was still a possibility. Nobody would find my body here, that's for sure. Fortunately, I didn't have time to continue ranting on in my mind about how he was going to get rid of me, before he interrupted me. "Family's refuge." He said while dodging tree branches. Assuming he wanted me to follow behind. I did. "Is this where ... ?" I began, but couldn't bring myself to finish, though I didn't have to, he seemed to get where I was going with it. ''Yeah. First time here in five years." ''Oh, I'm so sorry. A…" ''No time for pity. Let's go." He led me inside. It was dusty and spider webs could be spotted in every other comer so that the lack of attention was clear, but overall, it looked like it had been taken care of at some point in the past. It was somewhat narrow but quaint. White walls covered over time stains at the edges, and matching light colour wooden floors with what looked like 73


bloodstains near the entrance welcomed me. There was an old TV in the living room beside a small fireplace and facing a worn-out beige couch which could easily fit six people. The kitchen had a small refrigerator and a wee table with only three chairs. The cupboard was full of caned everything and whatnot. Two closed doors, which I assume drove to the bedrooms were separated by the toilet. We unloaded our things from the car and Oliver started lighting some candles that were scattered around the place. He offered me to sit down after mildly dusting the only piece of furniture in the chamber. I refused, as we'd just been in the car for a couple of hours. He, did sit, but then stood back up and started pacing around the house, mumbling words I couldn't quite catch, every now and then looking at me. Not long after, the only visible light emanated from the weary candles and an almost imperceptible moon. He offered me one of the rooms. It had a small double bed and a hammock, some chalky shits folded over a drawer and a now-dead houseplant resting in front of the only window. After a few minutes, he stood beside the opened door and knocked to let me know he was there; he handed me a set of pyjamas and returned to the other room. I lied down in the bed but couldn't sleep for obvious reasons, and apparently, he couldn't either. I heard a door open and close, followed by footsteps, and then another door. When I looked out the window, he was sitting down on the ground, smoking a cigarette and looking up towards the starless night sky. I decided to join him, so I grabbed the bed shit and threw it over my shoulders. He didn't look at me nor move when I lowered myself next to him, which I took as a 'you're allowed to' sign. "Do you miss them?" I asked after a little while of quiet. "Yeah." He took a long drag and then questioned me back. "What about your folks? They alive?" "No. Killed by hunters when I was eight." "Shit, man." He said, extending his cigarette to me. I accepted. "It's okay, I don't really remember." We continued smoking that single fag, in the first comfortable silence of the day, until there was only the burnt end of it left. We then walked back inside, each into our respective rooms and called it a day.

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CHAPTER III ~ The hostage ~ "Wake up. We need water." I grunted and turned around, then opened my eyes and didn't recognize the room I was in. And then it dawned on me. "It's still dark outside. What time is it?" "Early. Let's go. We'll get there little after sunrise and be back before noon if we leave now." "Why are we in such a rush?" ''We're safe here, he won't think I'd ever come back, least of all with someone else, but if at least one of his minions sees me, we're both dead, so move it." So we left our hideout and went into town to get supplies; mostly water, since there was quite a lot of canned food already available. After that, we'd stayed there for a few days. The late-night smokes had become a regular and we had started to somewhat open up to each other. On Tuesday morning we headed back to get some more supplies; we were starting to run a bit low and didn't know just how much longer we'd have to stay out of the civilization. We left before dawn once more. After half an hour or so in the road we had to stop, for the front left tyre blew out and we had to walk the rest of the way in order to get it repaired. Sure, we had been letting our feathers grow out of lack of necessity to pluck them out, but we decided we couldn't risk it; not now. For the last couple of days, our only way of communication with whatever was happening outside had been an old radio of Oliver's. So far, all we knew was that nobody knew anything, and that was not very comforting. By the time we finally sighted other people, it was already about 10 o'clock in the morning. The cold air from the night before was completely gone now and our shirts were sticking to our sweaty bodies. We still had to find a mechanic who sold the kind of pneumatics needed. We had breakfast at the first fast-food restaurant we could find, and a few hours later, bags of foodstuffs and tyre in hand, we headed back to the car. I had a tingling feeling of being watched but didn't say anything; I thought I was just being paranoid and didn't want to have him drag me into a bunker or something like that.

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We had the spare replaced with quite some difficulty and retraced the bit of the road we'd actually managed to cover back to Oliver's house. There was about an hour of light left before dawn would start setting in when we arrived and began getting the things inside. With only a few things left in the bed of his truck, he said he had something to do and told me to go ahead and get inside, so I did. I got curious after a while and started looking out of the window every few minutes. He was just standing there, leaning on the wall of his car, then looking for something, walking around and some more leaning. What was he doing? I eventually gave up on waiting for something to happen and decided to go get myself some water. As I did so, I heard some rustling and, putting my glass down, went to see what was going on, when suddenly… "Rupert get a chair!" "What? Who's he?" I asked in awe as I saw him carrying what I hoped was not a dead body into his living room. "I don't know, just go get the chair. And there's tape under the bathroom's sink." 'What do you mean you don't know?! Is he even alive?!" I yelled at him as I got what he asked me. "Calm down, he' s alive. He must’ve followed us, I just knocked him out. Help me tie him up." He stated this as if it was the most normal thing in the world to just drag random unconscious people around. To make matters worse, as he said that, I saw him putting down a pocket-knife, too big to actually fin in any normal pocket, what was he planning to do with that? "What are you going to do with him?" "We are going to question him and get him to call dear ol' Wade." He emphasised the word 'we' in a way that made me almost tremble, but trusted him, for some reason. That resolution I'd seen in his eyes the first day was back. "Wait, who's Wade?" "Oh catch up already. The hunter? The guy we've been hiding from for the past two weeks?" At this point I felt really stupid, even though he had never actually mentioned his name before. "Hide anything that can be linked to you ... and get something to cover your face with. He'll wake up any moment and I'm not sure if he's seen you already but if he hasn't we've gotta keep it that way."

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I sat down, a shirt of his wrapped around my head, digging my nails into the palms of my hands. He was pacing again, the knife back in his hand, mumbling words and stopping to look at him ever so often. I guess that's his nervous tic. A few minutes later, the red-haired robust man that was sitting unconscious, his side facing me, woke up. He was a bit disoriented for a few seconds and then realization seemed to reach him. He started fighting uselessly against the duct tape that was strapping him down. Oliver, who had disappeared into his room a while ago, came back; looking the scariest I had ever seen him. He was wearing a torn t-shirt, showing all of his many scars and the knife was now bloody, except I don't think that was actually blood. He was only trying to frighten him, and it worked. The redhead started yelping from under the piece of tape that was gluing his lips together. In front of him, from the frame of his room's door, Oliver signalled for me not to interfere so I just stayed put, waiting, almost as frightened as the trembling guy in front of me; except I didn't think I was about to be the victim of a murder, just the accomplice and witness of one. He pressed the arch of the knife to the guy's neck, lifting his chin up, not hard enough to draw blood, but it sure sufficed to make him flinch. He lowered his face so that it was mere centimetres away from the redhead's and, in the lowest voice I have ever heard of him so far, said: "Listen here you pest, you're gonna cooperate or I'm gonna slit your fucking throat, yeah?" Pushing him away, he pulled at the knife, sketching a single red line just below the man's left jaw. "Where is Wade?" Oliver said, harshly ripping off the tape from his mouth. Just then, the guy smiled, and although he didn't manage to hide his fear behind it, it was a wicked sight. "Hey, I just recognized you, aren't you the one who started crying miserably when I cut your 'husband's' neck in half?" He said this; his voice taunting and dripping in mockery. Oliver started avoiding eye contact and turned his back to the chair. "What was his name? Devin .. ? Dustin .. ?" he continued slowly, as if testing to see which one fit best. "Daniel, perhaps?" As soon as the last name left the guy's mouth, Oliver turned around and thrust his left fist into the man's nose, which immediately started bleeding roughly. "Ah, yes, thank you for refreshing my memory," he was now imitating the other's sarcastic tone, "you must be that insufferable sidekick wannabe who followed his master wherever he went and wagged his tail on command. Aren't you, Martin?" He finally got a reaction, he seemed to have struck a nerve, and he kept tugging at it. "Oh, what is it? Boss still mad for letting him go to jail and me escape? Were you trying to get back to being his loyal little puppy by handing in my head? Guess that didn't really work out for ya, did it?" 77


It was clear that everything Oliver was saying was true, for Martin seemed to be losing his entire smug look, exchanging it for one of pure rage. "You know nothing!" "Then prove me wrong!" He wrapped his hands around the collar of his shirt and pulled him in a menacing gesture "Tell me where he is!" Martin just spit a mixture of saliva and blood to his face, making him let go of his grip and pull away in disgust. He wiped the drool from his face and proceeded: "Alright then, let's make a deal. You're going to call him. You're going to tell him you've found me, that I'm back here, and to come alone so as not to raise suspicion." "You really think he' s gonna fall for that?" "Oh I do, if you're convincing enough, that is; and you will be, for your own sake." "And what makes you think I'll agree?" Oliver's eyes glittered as he smiled in a way that showed he had been nothing but waiting for this moment alone. In one move, he severed Martin's right index finger, drawing a gut wrenching haul from his insides. I, who was not expecting that any more than he was, sank even deeper into the couch in a mute shriek of horror. "See? You just needed a solid incentive, so, if you refuse to cooperate, I will chop the rest of your fingers off one by one." He made the call and did as he was told. There was no answer, but that was to be expected, according to Oliver, so the message was delivered to voicemail. Martin got knocked out again and I had to cover his eyes with the shirt I had been using as a mask. We cleaned the blood and moved him to the right room after emptying it. Night had already fallen and we went outside as usual. He got out the cigarette and tried to light it but his hands were trembling too much, I offered to do it for him, but before he could hand it to me, he broke down in tears. I didn't know what to do or say, this was the first time I'd seen him so emotional. I put my arm around his shoulder as if to pat his back in a pathetic attempt to calm him down, but he melted into my side; I hugged him and he hugged back, more for him than for me. We stayed there, in the midst of the night, embracing each other, I listening to him cry and sob for hours until I fell asleep. He woke me up, paths of dry teardrops still visible in his cheeks due to the reflection of the moon; we walked back inside and towards the only vacant room. He took the hammock and I the bed. As soon as I closed my eyes, I fell into a dreamless sleep.

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CHAPTER IV ~ Over ~ Two days later, there was still no sign of Wade. We were starting to give up hope of him having even listened to the message in the first place, but then, when we were returning from gathering some wood for the fireplace, we were greeted by a broken window. "Get in the car." "I’m not hiding." "There's a gun" "What?" "In the car. Under the seat. Go get it." As I was going through the things in the car, I heard some rustling around but didn't turn to look; I knew time in this scenario was precious. I found the .40 hidden under the carpet and silently called the other's attention. He motioned for me to toss it at him and right after I did I felt some one straddle me and something cold press against my dewlap skin. This man I'd seen before, in the news, to be more specific; it was Wade, I was about to die, I had no doubt of that. I was completely freaking out, but not quite fighting due to the fact that I was in a petrified state of shock. But then, he didn't kill me; he just guided me to the front of the house, where I could see Oliver pointing a gun at Martin's temple and looking directly to the guy standing behind me. "Let him go! Let him go or I swear I'll blow his brains out!" Despite the situation, Martin didn't seem to be all that bothered, or at least, he didn't until after hearing his boss' answer. "By all means, go ahead. Shoot him. He's failed to kill you; you might as well kill him instead." At that, everybody got startled. The man in question really started fighting now, as if he had been expecting for Wade to save his life. Oliver looked lost, like he didn't know what to do next; as if his only plan had now wrecked. And I, I was now sure he was going to kill me. If he didn't care about his follower's life, mine would be no different. "You killed my family!" "You sent me to jail for five years!" "Because you killed my family!" 79


"Details." He started laughing, I could feel his uneven breathing against my back and the blade on my neck getting tighter and starting to ease its way in. "Let him go!" He smiled and said "Ok." I was unsettled with that answer, for I didn't know what his intentions were, but I found out soon enough. It was a clean cut. One single slide of the knife which didn't even hurt at first, but as soon as I felt it I heard a gunshot. Wade fell to the floor, followed by me. The place where I'd been cut was now starting to let an extreme amount of pain consume me. It burnt and I could feel the blood cascading outward as my eyes closed shut, fighting my intentions to see what was happening. I did manage to perceive something, before drifting off. Martin, in all the commotion had tried to run away, he had stabbed Oliver in the leg with his own pocket knife but then got shot seconds later. There was now one man alone standing alive amongst three almost lifeless bodies. Everything started to darken out. The blur that had once taken the shape of Oliver, bended over as if falling to its knees. Nothing but black now, all I could make out were faint sobs; I felt guilty, as if those were my fault. When he found me he was alone, and now I'm leaving him alone again. But I didn't have to think about it for long, for seconds later my thoughts faded away, and so did the pain; it all faded.

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Antología de las obras ganadoras en el Concurso de Creación Literaria y Narrativa Gráfica 2020 de Loyola Comunidad Educativa AC. #Cuento #Po...

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