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Primer Domingo de Adviento. Se propone el tema de la esperanza, que anima nuestra vida cristiana. Es la promesa de Dios Padre, en que, la espera confiada del futuro que nos da Él, al hacerse presente en nuestra historia, no importa que situación se tenga en lo personal, eclesial y del mundo. Para reflexionar nuestra propia perspectiva de salvación última dada por Dios.

El Adviento

Segundo Domingo de Adviento. Nos vemos animados por el anuncio del libertador, que los profetas encendieron anunciaron.

Sentido del Adviento Tenemos cuatro semanas para vivir nuestra preparación al Nacimiento del Señor Jesús. Los cuatro domingos son una oportunidad para reunir a la familia en casa en torno a la oración.

Tercer Domingo de Adviento. Nos invita a reflexionar centrados en la figura de Juan el Bautista que nos habla de cómo debemos hacer el compromiso personal y comunitario de conversión de los deberes. Debemos ser testimonios de la intervención de Dios en nuestras vidas. Cuarto Domingo de Adviento. Nos muestra cómo debemos amar a Dios siguiendo el ejemplo de la Virgen María y de San José, de su espera, de creer sin límites, del amor a Dios sin restricciones.

“Nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz” (Lc 1,78-79)


¿Qué es el Adviento? Adviento en latín, Parusía en griego. Se empleaba en la antigüedad para anunciar la llegada de una persona importante al pueblo.

Este tiempo nos invita a una mayor reflexión, un cambio de mentalidad para poder recibir la visita de Nuestro Señor, es tener “la casa” limpia, ordenada, arreglada… para recibir con gran dignidad a nuestro Huésped. Los medios que nos ofrece a Iglesia para esta preparación de “nuestra casa” son: 

La oración.

La conversión sincera, recomenzar nuestra vida, quitando algún defecto o practicando alguna virtud.

Arrepentirnos sinceramente de nuestros pecados y acudir al Sacramento de la Reconciliación.

Para nosotros los católicos es un tiempo de preparación para celebrar la Navidad, es decir, el Nacimiento de Jesús, Hijo de Dios, entre nosotros. Es un tiempo en el que se utiliza el color morado en las celebraciones litúrgicas y que nos invita a la conversión, a la penitencia, a una espera gozosa.

Conmemoramos la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y a su vez, la segunda venida de Cristo al final de los siglos. Es un tiempo de gozosa y devota espera ante la venida de Jesucristo, es un paso hacia un nuevo encuentro con el Señor.

La Fe, al aceptar la voluntad de Dios a través del Arcángel Gabriel … ¡Hágase en mí según tu palabra! (Lc 1,38), así como en los momentos difíciles antes y después del nacimiento de Jesús. La caridad, la Virgen recorrió muchos kilómetros para visitar y servir a su prima santa Isabel durante tres meses. La humildad, paso oculta, callada y escondida. Se llamo a sí misma “La sierva del Señor” (cfr. Lc 1,38). Pidamos pues a Nuestra Santísima Madre que a ejemplo suyo sepamos dar un ¡Sí! Generoso a Dios y le abramos las puertas de “nuestra casa” a Nuestro Señor.

En el Credo profesamos que Jesucristo es «Dios de Dios, Luz de Luz». Nuestra esperanza se apoya en la luz que es Jesús, La Virgen María también es parte importante de este tiempo, pues como Maestra de Virtudes nos enseña:

pues con su luz transformamos nuestra realidad.


TripticoAdviento