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TOMAS PALACIOS

P R O Y EC T O N A T U R A L D E J A É N

Universidad de Jaén

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TEXTO INTRODUCCIÓN: Manuel Parras Rosa EDITOR COORDINADOR: José Ángel Marín Gámez EDICIÓN: Servicio de Publicaciones, 2013. Universidad de Jaén Colección “Natural de Jaén” - Fundaciones Culturales, Universidad de Jaén TRANSCRIPCIÓN ENTREVISTA: Ana Tirado de la Chica José Ángel Marín Gámez ENTREVISTA: Antonio Oliver Molina DISEÑO E IMPRESIÓN: Gráficas La Paz de Torredonjimeno S.L. Depósito Legal: J - 639 - 2013 2


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El Proyecto ‘Natural de Jaén’ de nuestra Universidad es una realidad que adquiere consistencia. Su objetivo es el reconocimiento de personas destacadas en alguno de los ámbitos del conocimiento, la investigación, la ciencia, las artes o la cultura. Dicho reconocimiento no es un fin en sí mismo, sino efecto del tesón y buen hacer de personas vinculadas a nuestra tierra. En esta ocasión la Universidad de Jaén impulsa con Tomás Palacios el Proyecto ‘Natural de Jaén’, y en él concreta su compromiso decidido con el desarrollo integral de nuestra provincia. Se trata, por tanto, de una distinción académica al esfuerzo sostenido y al trabajo continuado. Una de las virtudes del uso adecuado de los reconocimientos reside en que pueden ser una valiosa herramienta estratégica dentro de las organizaciones. Quizá no descubra nada, pero creo que conviene recordar la utilidad social de la lógica del reconocimiento como un indicador del avance colectivo a través de la observación concreta del devenir individual. Y así lo hemos considerado al ofrecer un referente profesional y personal como el que hoy reseñamos en la persona de Tomás Palacios, científico de prestigio internacional que merece la atención de cuantos miramos esperanzados hacia el futuro. Tomás Palacios, nacido en Jaén, estudió Ingeniería de Telecomunicaciones y despuntó tempranamente como estudiante obteniendo numerosos premios. Logró el doctorado en Ingeniería Electrónica por la Universidad de California - Santa Barbara y cuando concluye dicha labor accede a una plaza de profesor en el Departamento de Electrónica del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Boston, donde despliega hoy día su cometido. Se trata de un joven científico que está al frente de un nutrido grupo de investigadores que intentan definir el porvenir de la electrónica y facilitar su integración en todos los objetos de la vida cotidiana mediante el uso de nuevos materiales. Su equipo trabaja con nitruro de galio y grafeno para distintas aplicaciones. El nitruro de galio lo aplican en la mejora de la electrónica de potencia, que se centra en transformar la energía eléctrica para alimentar los equipos electrónicos. Por 5


el conjunto de sus resultados en estos campos del conocimiento, Tomás Palacios fue galardonado con el “Presidencial Early Career Award for Scientists and Engineers”, que concede la presidencia de los Estados Unidos de América. En la actualidad el profesor Palacios ejerce su labor en Boston, aunque sigue teniendo presente su lugar de origen. En el Proyecto “Natural de Jaén” contamos con el apoyo de la empresa Gráficas La Paz de Torredonjimeno, que se suma a la iniciativa de reconocer a paisanos nuestros de acreditada trayectoria más allá de nuestras fronteras. Los reconocimientos proyectados tendrán un efecto tangible en la sociedad de Jaén mediante una serie de actuaciones concretas que también repercutirán en las generaciones futuras. Así, en la presente obra se ofrece un audiovisual (DVD) y libreto que contiene una entrevista en profundidad con Tomás Palacios Gutiérrez.

Manuel Parras Rosa Rector de la Universidad de Jaén 6


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Entrevista Realizada por Antonio Oliver Antonio Oliver (AO): Cuando observamos la evolución científico-técnica de las últimas décadas, “la realidad parece superar la ciencia ficción”. Parece que estamos en la confluencia donde la ciencia –en su faceta teórica- y la tecnología se han encontrado; que ahora, por esos elementos técnicos de los que disponemos, se puede actuar sobre la estructura más íntima de la materia y se puede llevar a un sentido práctico que hasta ahora desconocíamos. Sin embargo, la mayoría de las personas, usuarios habituales de material tecnológico, no sabemos exactamente, o desconocemos en buena parte, qué es la NANOTECNOLOGÍA. Tomás Palacios (TP): Yo diría que las posibilidades de la ciencia y la tecnología hace mucho que dejaron atrás lo que nos podemos imaginar en la ciencia ficción. En el siglo XIX había una clara diferencia entre la ciencia, más teórica, y la tecnología, o la aplicación práctica de los descubrimientos científicos. Y típicamente se hacía un descubrimiento y pasaban cincuenta, cien años antes de poder utilizarlo como aplicación tecnológica, es decir, darle un uso práctico. Quizá el cambio más reciente sea que los nuevos avances técnicos cada vez aparecen más rápidamente y no hay casi tiempo para que la sociedad se familiarice con la ciencia que los posibilita. Así, por ejemplo, en los últimos cincuenta años hemos visto el desarrollo de los ordenadores, las comunicaciones, la electrónica de consumo, el internet, etc. Cada una de esas áreas ha implicado el comienzo de un campo nuevo del conocimiento. Para mí, esta velocidad en el avance de la Ciencia es muy emocionante porque la reducción de los tiempos equivale a innovar mucho más rápido y, al fin y al cabo, mejorar la calidad de vida de la 9


sociedad de una manera más rápida. Pero impone también, como ya he indicado anteriormente, dificultades a la sociedad ya que resulta tremendamente difícil para el ciudadano medio entender, o asimilar, la ciencia que hay detrás de los desarrollos tecnológicos que utiliza todos los días. Hoy en día utilizamos el teléfono móvil, recibimos información mediante internet, realizamos inversiones enormes en energías renovables, trabajamos con los ordenadores sin entender realmente cómo funcionan, ect., y sin percibir que detrás de todos estos avances, lo que tenemos es un desarrollo “científico básico” que ha cambiado nuestro mundo. Muchos de estos avances han sido posibles gracias al desarrollo de la nanotecnología. La nanotecnología es la Ciencia y la Tecnología que estudian objetos y materiales con tamaños menores de 100 nanómetros (nm), es decir, al menos 100 veces menores que una de las células que integran nuestro organismo. Estas dimensiones tan pequeñas influyen decisivamente porque, en estos tamaños, los materiales se comportan de manera diferente. Materiales que eran rígidos en estado macroscópico, se vuelven flexibles y transparentes cuando los fabricamos con espesores de unos pocos nanómetros –es decir, miles de millones de veces menores que 1 metro-; algunos materiales conductores de la electricidad cuando son macroscópicos, si los fabricamos en lo que se llama nanoescala, se vuelven aislantes; mientras que el calor se disipa de manera casi instantánea en otros, etc. Estas nuevas propiedades nos permiten realizar nuevas aplicaciones: desde los ordenadores de hoy en día, hasta nuevos elementos para almacenar energía, que sustituirán a las pilas y las baterías en el futuro; pasando por materiales para capturar el dióxido de carbono que está contaminando nuestra atmósfera. Todo esto es la nanotecnología. AO: ¿Qué es el grafeno y qué propiedades tiene para ser considerado un material revolucionario? ¿Qué relación puede tener 10


con el silicio que es el material en el que hasta este momento se ha basado la electrónica? TP: El grafeno es un material extraordinario, único. Es el material más delgado que existe. Es un material bidimensional, formado por una única capa de átomos de carbono, un solo átomo de espesor. Como secuencia de esto tiene propiedades asombrosas: es el material más resistente que existe, es al menos cinco veces más resistente que el mejor acero, pero muchísimo más ligero, por supuesto; también es un material excelente para conducir la electricidad: los electrones viajan cien veces más rápido en el grafeno que en el mejor material que se utiliza en electrónica, que es el silicio y, a la vez, es transparente, disipa el calor de manera muy sencilla, etc. Todas estas cualidades nos van a permitir utilizar el grafeno y otros materiales afines en una infinidad de aplicaciones, entre ellas, futuros ordenadores. El grafeno no sólo es un material extremo, con propiedades únicas, sino que además es muy sencillo de obtener: la manera más fácil es a partir de un lapicero, pues la mina de un lapicero está hecha de grafito. Como hemos dicho antes, el grafeno está hecho por una única capa de átomos de carbono. Si miramos la mina de un lapicero con un microscopio veremos que está formado por una infinidad de capas de grafeno puestas unas encima de otras. La manera en la que se descubrió el grafeno y como se están realizando -diría- el 99% de los experimentos hoy en día es, tomando un trozo de grafito (por ejemplo, la mina de un lapicero), se presiona con un trozo de celo (cinta adhesiva) y luego se retira la cinta adhesiva de manera muy lenta. Y, si tenemos suerte, unas pequeñas láminas de grafeno se trasladan del grafito a la cinta adhesiva. Una vez que tenemos el grafeno adherido a la cinta adhesiva, apretamos la cinta adhesiva contra un trozo de silicio, un trozo de cristal…, cualquier superficie en la que queramos fabricar un dispositivo de grafeno. Seguidamente y por último, se presiona la cinta adhesiva y se retira con mucho cuidado. Cuando todo el proceso anterior lo hacemos de forma adecuada, trasladamos una única capa de 11


grafeno, una capa monoatómica de carbono, que originariamente estaba en el grafito y después en la cinta adhesiva, a la superficie en la que se quiere realizar un dispositivo de grafeno, ya sea silicio, un trozo de cristal, o incluso papel. Debido a la simplicidad de este método de fabricación, cientos de grupos de investigación del mundo entero están trabajando en este y otros materiales bidimensionales, descubriendo todas las propiedades únicas de este material para revolucionar la electrónica. En los últimos cincuenta años nuestra sociedad ha evolucionado muy rápidamente gracias a los ordenadores y hay multitud de campos del saber que se han desarrollado basándose en el hecho de que los ordenadores cada año funcionan más y más rápido. Desgraciadamente la mejora de las prestaciones de los ordenadores se ha ralentizado considerablemente durante los últimos cinco o diez años. Los transistores de silicio, que son los componentes fundamentales que constituyen los ordenadores (son como pequeños interruptores de la electricidad), disipan demasiada potencia y consumen demasiada electricidad. Este consumo de energía en los ordenadores convencionales está creciendo de manera alarmante. Hoy en día el 2% de toda la electricidad que se consume en el mundo desarrollado, se consume debido a ordenadores y a la informática. Y este consumo está creciendo exponencialmente, lo cual quiere decir que, si no hacemos algo, en diez años no va haber suficiente energía para que todos estos ordenadores sigan funcionando. El grafeno y otros materiales similares nos va a permitir reducir la disipación de energía, al menos en un factor entre 10 y 100 y, a la vez, hacer ordenadores mucho más rápidos. Desde este punto de vista, el grafeno va a transformar la informática y la computación. Pero yo creo que no se va a quedar ahí: también va a transformar el almacenamiento de energía, y va a revolucionar la manera en la que controlamos el cuerpo humano y en la que hacemos exámenes médicos, etc.

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AO: Pensando en el inmenso campo que se abre ante nuestros ojos, ¿en qué otras áreas concretas, además de la electrónica, focalizan su investigación y consideran viable la implantación de estos materiales? TP: Evidentemente, el mundo se encuentra en medio de tremendos dilemas. Por una parte, los países industrializados consumen demasiada energía, lo cual está , según muchos expertos, cambiando el clima. Al mismo tiempo, tenemos más de 1.500 millones de personas que viven en la pobreza y luchan por salir de ella. En el momento en el que salgan de ella, querrán alcanzar los estándares de vida de los países desarrollados para lo cual les hará falta niveles de consumo de energía insoportables para el planeta. Por otra parte, infinidad de disciplinas científicas necesitan un continuo aumento de la velocidad de los ordenadores. Sin embargo, las ideas que a lo largo del siglo XX han permitido el desarrollo exponencial de la velocidad en la informática ya han dado todo lo que podían aportar y cada vez es más difícil mejorar la “velocidad” de los ordenadores. Finalmente, la sociedad en los países industrializados está envejeciendo y el coste médico aumenta sin parar. Mi grupo de trabajo en el Instituto Tecnológico de Massachusetts se centra en intentar encontrar soluciones para algunos de estos problemas a través de nuevos materiales y la nanotecnología. En concreto, trabajamos en el uso de grafeno y otros materiales monoatómicos para aumentar la velocidad de los ordenadores. Tenemos un gran proyecto de investigación en el desarrollo de electrónica, que consuma menos energía. También, realizamos un esfuerzo creciente en el desarrollo de nuevos sistemas de autodiagnóstico médico. A la mayoría de los científicos nos interesa como fin último, o primero, según se interprete, la ayuda a la sociedad y, desde esta vi13


sión, mi trabajo se encamina a diseñar una tecnología que haga más fácil la vida y favorezca el bien social. La gran mayoría de mis trabajos intentan aportar un grano de arena a este objetivo. AO: Por tanto, estamos ante un campo importantísimo en cuanto a espacios, contenidos y referencias directas a la Biotecnología, como decía, y también en el tema energético. En la medicina, en la salud y en el tema energético, ¿cómo puede influir el grafeno, el nitruro de galio, que es otro material sobre el que están trabajando, en el tema energético o en placas solares, por ejemplo, o en la optimización de la energía sin pérdidas? TP: Estos materiales van a permitir tremendos avances en todos estos campos. Una vez que tenemos el material lo podemos utilizar en muchas aplicaciones. Una de las que yo creo que va a cambiar más el futuro, de una manera importante, son las aplicaciones en Biomedicina. El coste del sistema sanitario -no sólo en España, sino en todo el mundo-, es insostenible en una sociedad que envejece como la actual. En Estados Unidos, por ejemplo, supone el 17% del PIB (Producto Interior Bruto) del país y está creciendo. El problema es que no está claro que la sociedad pueda pagar todo este dinero en el futuro. Por ello, en la actualidad hay un gran debate sobre sanidad pública o privada. Tenemos un sistema sanitario que está muy saturado: en cuanto nos ponemos enfermos vamos al hospital y allí nos someten a un gran número de pruebas médicas que son tremendamente caras. Nosotros intentamos aportar nuestro grano de arena desde la tecnología. Para ello, desarrollamos nuevos dispositivos electrónicos que ayuden a desmasificar la sanidad: pretendemos, y en ello estamos trabajando, que en lugar de tener que ir al hospital o al centro de salud cada vez que nos sintamos enfermos, en un futuro no muy lejano tendremos una pegatina hecha con grafeno que nos podemos pegar en el pecho o en el brazo y que nos permitirá 14


monitorizar el latido cardíaco y decirnos si todo va bien en nuestro corazón, medir los niveles de glucosa y los componentes del flujo sanguíneo, etc. Y todo desde nuestra casa, conectados directamente mediante nuestro teléfono móvil con el centro de salud. Es decir, que para una gran mayoría de las enfermedades diarias, podremos obtener el diagnóstico en casa, sin tener que ir al centro de salud o al hospital, aumentando nuestra calidad de vida y reduciendo el coste sanitario. Hace unos días leí un artículo sobre los escribas en el norte de África. Debido al alto grado de analfabetismo en esa zona del mundo, muchas personas necesitan recurrir a escribas para poder rellenar informes, dirigirse a la Administración pública, resolver problemas con la Justicia, etc. Me recuerda mucho al sistema sanitario actual en España o Estados Unidos donde, debido a que el público en general no tiene información suficiente acerca de lo que está pasando en su cuerpo, necesita acudir a los hospitales. Por supuesto, la solución del sistema sanitario no está en que cada persona sea su propio médico, sino en utilizar la tecnología para dar a cada persona suficiente información para poder solucionar el 80% de los problemas sin necesidad de acudir al hospital (o al escriba, en el caso del ejemplo anterior). Queremos reservar los hospitales y médicos para los casos más graves, y acudir a ellos lo antes posible. Lo que todos estos materiales, en conjunción con la nanotecnología, van a permitir es revolucionar la Bioingeniería y mejorar el diagnóstico precoz. Nuestro grupo, como ya he indicado anteriormente, está utilizando nuevos materiales, entre ellos el grafeno, para fabricar parches o pegatinas que adheridos al cuerpo son capaces de medir el ritmo cardiaco o los niveles de glucosa en sangre. Los dispositivos médicos descritos en el párrafo anterior se basan en el grafeno, dado que es un material de un único átomo de espesor y eso significa que cualquier cosa que sucede en su su15


perficie va a cambiar sus propiedades. Así, por ejemplo, si ponemos grafeno en nuestro pecho, las señales eléctricas que provienen del corazón cambian las propiedades del grafeno, y esto es algo que podemos medir de manera muy sencilla para relacionarlo con nuestro estado de salud. AO: Cuando le escucho hablar de estos temas, otra pregunta es automática: ¿cuándo podrá ser una realidad cotidiana “el dejar de ir a los escribas”, el dejar de ir al hospital y poder disfrutar de lo que ahora investigan? TP: Estos cambios están constantemente introduciéndose en nuestra sociedad. Hay algunas aplicaciones del grafeno que van a estar en el mercado ya mismo. Yo diría que en un par de años, como mucho, vamos a poder empezar a disfrutar de teléfonos móviles que van a ser transparentes y flexibles, y que van a tener en el grafeno uno de sus componente principales. Los componentes médicos hechos de grafeno van a llevar un poco más de tiempo, entre cinco y diez años, calculo. Hay otro tema que yo considero también interesante y que está relacionado con la energía, en el que mi grupo trabaja utilizando otro material que es realmente único y que se llama “Nitruro de Galio”. El GaN (nitruro de galio) es el material gracias al cual muchos de nuestros teléfonos móviles tienen pantallas a todo color. Sin embargo, este es sólo el principio. El nitruro de galio va a tener una gran importancia en reducir el consumo energético mundial. Consumimos mucha energía, pero desperdiciamos la gran mayoría y, al igual que en el sistema sanitario, no es sostenible. Como sabemos, el clima en todo el mundo está cambiando debido al calentamiento global y va empeorando cada año debido, entre otras cosas, a las emisiones de dióxido de carbono que nuestra sociedad genera. Necesitamos encontrar métodos para ahorrar energía de manera drástica.

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Por ejemplo, según un estudio realizado en EE.UU por el Laboratorio Nacional de Lawrence Livermore para identificar dónde se utiliza la energía que se genera a diario en ese país, se calcula que cerca del 60% de toda la electricidad que se genera en las centrales eléctricas se pierde durante la generación o transmisión de la electricidad a nuestros hogares. Uno de los motivos más importantes de estas pérdidas es que la electrónica que controla esta electricidad, que transforma el voltaje de la electricidad que se genera en las centrales eléctricas, es muy ineficiente. Si fuésemos capaces de eliminar estas pérdidas, podríamos reducir significativamente el consumo energético. También en este campo nos puede ayudar la nanotecnología, a través de lo que se llama electrónica de potencia. Esto es, la electrónica encargada de transformar la electricidad de la central productora hasta nuestro hogar. En mi grupo del Instituto Tecnológico de Massachusetts estamos trabajando en una nueva generación de electrónica de potencia basada en GaN (nitruro de galio). Este nuevo material, en combinación con los nuevos diseños de transistores en los que trabajamos, puede permitir reducir el consumo energético en al menos un 20%. Creo que estos nuevos dispositivos hechos de nitruro de galio van a estar en el mercado en un par de años. Es más, necesitamos que estén en el mercado en un par de años, si queremos ahorrar energía y parar el calentamiento global. AO: Escuchándole hablar del grafeno y del nitruro de galio, parece que estamos hablando de ciencia ficción, de algo que no hace tanto, no solo era impensable, sino que ni los especialistas en la recreación de grandes imágenes futuras hubieran podido intuir. He leído algo o le he escuchado decir algo que iba más allá de la electrónica, de las comunicaciones y que tenía que ver con que el grafeno puede cambiar el estudio de la Física. 17


TP: Efectivamente. Uno de los aspectos más interesantes del grafeno es que los electrones, cuando se mueven a través de este material, de un único átomo de espesor, se comportan de manera muy parecida a como se comportan algunas partículas subatómicas. Hasta ahora, si los físicos querían estudiar las partículas subatómicas –es decir, las partículas que constituyen la materia-, tenían que fabricar equipos enormes como el gran acelerador de hadrones LHC que existe en el laboratorio europeo de partículas nucleares, el CERN (Consejo Europeo para la Investigación Nuclear), en Ginebra. En estos equipos inmensos lo que se hace es acelerar dos partículas y hacerlas chocar; hay detectores enormes para estudiar todas las partículas que se generan durante estas colisiones. En el grafeno se pueden reproducir algunos de estos comportamientos a una millonésima de la escala de los experimentos que se han realizado hasta ahora. No se pueden reproducir todos los experimentos, es decir, que todavía necesitamos los aceleradores de partículas como los que existen en Ginebra o en el Tevatrón en Estados Unidos, pero sí que se pueden reproducir muchos de estos fenómenos. La causa por la que el uso anteriormente descrito del grafeno es interesante y va a ser muy útil para la sociedad en general es porque vamos a poder empezar a realizar aplicaciones prácticas basadas en los descubrimientos que se han venido haciendo durante los últimos cien años en estos aceleradores. De manera que, algo para lo que se necesitaban 20 km de acelerador, ahora se puede obtener en un chip de grafeno de un 1cm2. Por ejemplo, una de las cosas que estamos haciendo en mi grupo en Boston es el utilizar una de estas propiedades, que se llama el efecto Hall cuántico, para realizar sistemas de navegación por GPS que sean mucho más precisos que los que tenemos hoy en día, con muchísima más resolución, de tal manera que podamos entrar dentro de edificios y que el equipo de GPS continúe funcionando. Hoy sabemos que si tenemos un GPS y entramos dentro de un túnel o dentro de un edificio, no recibe la señal del satélite y para de funcionar. Gracias a las propiedades únicas del grafeno se puede fa18


bricar un dispositivo que funcione utilizando el efecto Hall cuántico y que nos va a permitir mejorar las prestaciones de los GPS. Se tratan de ideas de la Física fundamental que hasta ahora no se sabía cómo utilizar en aplicaciones del mundo cotidiano, pero que gracias al grafeno las vamos a tener en nuestros bolsillos en los próximos años. AO: Su exposición es alucinante, algo que abre los sentidos al descubrimiento de un mundo diferente. El científico, ¿puede viajar, trabajar, investigar todavía desde la “pureza” de la investigación, del servicio a la sociedad? ¿Qué nos puede contar de esa realidad, de la investigación para la sociedad y el peso o el contrapeso económico que puede tener? TP: Ésta es una pregunta compleja. Por un lado, los investigadores suelen ser personas a las que les gusta la independencia. Entre otras cosas porque, como hablamos anteriormente al referirnos al poco éxito de la ciencia ficción para predecir el futuro, es muy difícil saber cuál va a ser el próximo descubrimiento que cambiará el mundo, el próximo transistor, ordenador o internet. Muy poca gente fue capaz de predecir que el internet iba a cambiar nuestra sociedad. Se cree que el Presidente de IBM, una de las mayores empresas de informática del mundo, dijo al principio de la era de la computación que el mundo entero solamente iba a necesitar menos de diez ordenadores. Así que, ni siquiera los expertos son capaces de predecir cuáles son los temas que van a cambiar el mundo. Hay que dar tiempo. Por eso la independencia científica es importante. Creo que el decirle a un científico “tienes que trabajar en estos temas concretos” puede hacernos perder el próximo gran descubrimiento científico. Por otro lado, para muchos sectores de la sociedad, esta libertad que el investigador desea es muy extraña. Por qué se le va a pagar a alguien para que dedique su tiempo a investigar en cosas que a día de hoy no tienen utilidad práctica. A mí, como miembro de la sociedad, también me resulta difícil entender esto en una situación 19


de crisis económica mundial y máxime sabiendo que el 99% de los trabajos científicos no van a cambiar el mundo. Solamente el 1% que queda es el que va a marcar la diferencia. El problema es que para obtener ese 1% es necesario realizar el otro 99%. A pesar de esta dualidad de opiniones, creo que la investigación básica, “pura” como usted la llamó, es imprescindible para el futuro de la sociedad. Por poner un ejemplo, ahora estamos en época de crisis y para que España gane competitividad se están bajando los salarios. Hay, sin embargo, otra manera de ganar competitividad y es a través de nuevos descubrimientos tecnológicos. El desarrollo del ordenador, de las comunicaciones y de internet han aumentado la productividad en todo el mundo sin bajar salarios. Los robots, nuevos sistemas biomédicos e informática ubicua lo harán en el futuro. El problema está en que la crisis económica existe hoy y no podemos esperar veinte o treinta años para desarrollar estas nuevas tecnologías y ganar competitividad. Esto se tenía que haber hecho hace mucho tiempo. Hoy el único recurso del que disponemos es bajar salarios… Esperemos que aprendamos de todo esto y nos empecemos a preparar desde ya para afrontar futuras crisis. Pero, por supuesto, es más fácil decirlo que hacerlo. AO: En ese sentido se entiende el papel de las grandes compañías como IBM, que ha citado antes, Intel, que hacen aportaciones muy importantes para la investigación. Pero, ¿hasta qué punto luego estas compañías calibran o regulan la salida general del fruto de esas investigaciones? ¿Hay un entendimiento general entre instituciones, entre centros, incluso entre países, califiquémoslo de altruista, a la hora de apoyar de forma conjunta estas investigaciones? ¿Qué experiencia tiene en ello? TP: Si la sociedad no tiene como prioridad la investigación básica, los investigadores necesitan recurrir a la financiación privada. Ésta suele ser a más corto plazo y más conservadora. En general, yo 20


creo que es importante tener los dos tipos, ya que son complementarios. Normalmente cuando las grandes empresas invierten en investigación y desarrollo tienen un horizonte relativamente corto. Es decir, estas grandes empresas tienen que rendir cuentas de sus acciones, a la bolsa… Y como consecuencia de ello tienen que asegurarse de que obtienen resultados en un plazo de dos, tres, cuatro o cinco años como mucho. Esto está bien para avanzar en un determinado campo, pero generalmente no produce las grandes innovaciones que la sociedad necesita. Trasladan descubrimientos al mercado, pero es difícil encontrar cambios radicales. No siempre fue así. En los años 50 y 60 empresas como los Laboratorios Bell en Estados Unidos estaban realizando el 90% de la investigación básica en el mundo. Eso era debido, entre otras cosas, a que constituían un monopolio y a que no tenían que rendir cuentas de manera tan inmediata a sus accionistas. Pero todo ha cambiado debido a que cada año hay más competencia por el dinero de los accionistas y hay que demostrar que se maximizan los beneficios, etc. Pero las sociedades privadas todavía juegan un papel importante sobre todo en trasladar descubrimientos hechos en el laboratorio de universidades al mercado. Creo que una combinación de inversiones públicas e inversiones privadas es fundamental. AO: El marco general es complicado, agudizado por la crisis en la parte negativa. Sin embargo, en Estados Unidos, que también tienen un reflejo de esa crisis, ¿se hace más investigación? ¿Hay más apoyo? ¿Cómo lo está viviendo usted y cómo ve desde allí la realidad española? TP: Creo que Estados Unidos ha sido capaz de encontrar una muy buena fórmula para realizar investigación. Por una parte, da muchísima libertad a los científicos jóvenes. En mi caso, cuando me trasladé a Estados Unidos, acababa de terminar 21


la carrera y me fui a la Universidad de Santa Bárbara en California a realizar el Doctorado, donde pasé cuatro años trabajando en nitruro de galio y en estos nuevos materiales para electrónica de alta potencia. En el año 2006 me trasladé al Instituto Tecnológico de Massachusetts donde me dieron una plaza de profesor. Y a la vez que me ofrecieron la plaza de profesor, me dieron libertad absoluta para triunfar o para fracasar. Nadie me dijo nunca en qué tenía que trabajar ni nadie me ofreció nunca dinero “gratuito”. Siempre tuve que escribir proyectos, convencer a estudiantes para que vinieran a mi grupo, etc. El dar libertad absoluta a gente joven con muchísimas ganas de triunfar y que saben que su éxito o su fracaso dependen exclusivamente de ellos mismos, creo que es muy importante. Otro de los grandes aciertos en Estados Unidos –desde mi punto de vista-, es el hecho de atraer a los mejores estudiantes de todo el mundo. No existen nacionalismos en el sentido de decir “solamente queremos estudiantes de Boston” o “solamente queremos estudiantes de Estados Unidos”. Si eres bueno, eres bienvenido. Y como consecuencia de ello, una gran mayoría de la investigación en Estados Unidos se realiza por estudiantes extranjeros de todas partes del mundo. Esas dos lecciones: el dar libertad a gente joven y el atraer a los mejores del mundo para que trabajen en un tema en concreto, creo que son realmente importantes. Además de ello, otros dos ingredientes que considero importantes para entender la fórmula americana es el hecho de que hay numerosas agencias u organizaciones que tienen distintos niveles de financiación para los científicos: hay organizaciones que están más interesadas en la electrónica, otras en temas biomédicos… Dependiendo del tema en el que trabajas, solicitas financiación a una organización u otra que está especializada –y esto es importante- en ese tema en concreto. La especialización es importante porque las personas que controlan este dinero son expertas casi a nivel mundial en nitruro de galio o en grafeno o en sensores biomédicos. Así que la conversación es muy fluida y es cuestión de convencerles de que tienes una buena idea. Este sería el tercer ingrediente del éxito norteamericano. 22


El cuarto ingrediente que creo que también es importante es el hecho de que distintas universidades y distintos laboratorios en Estados Unidos se han especializado en temas concretos. Es muy difícil ser el mejor del mundo en todas las especialidades. No hay suficiente dinero para eso. Como consecuencia de ello, en todo Estados Unidos a lo mejor hay veinte o veinticinco universidades que están haciendo trabajo de investigación puntero, y cada una de ellas es especialista en un tema concreto. Creo que eso es muy importante. Sobre la colaboración entre científicos tanto a nivel nacional como internacional, por lo que también me preguntaba, diré que es un hecho, ocurre a diario. En la actualidad la Ciencia está globalizada y la colaboración entre grupos de todo el mundo es una realidad. A diario recibo mensajes de colaboradores distribuidos por todo el mundo, desde Japón, Francia, Brasil o España, hablando de experimentos, de resultados, etc. La colaboración entre científicos ocurre constantemente. Es una experiencia tremendamente fructífera y que me recuerda día a día que las personas (los científicos, en este caso) son más parecidas entre sí de lo que los ideales nacionalistas de cada país nos intentan enseñar. Más difícil es la colaboración financiera entre distintos países, sobre todo entre Estados Unidos y el exterior. Creo que la Unión Europea, desde ese punto de vista, tiene una ventaja muy importante con todas las iniciativas que se están desarrollando a nivel europeo. AO: ¿Qué falla en nuestro país para que a nivel de calle haya un desconocimiento acusadísimo en materia científica? ¿Y qué falla en nuestro sistema educativo español para que no se incentive la curiosidad por la creación, por la investigación, para que no esté al nivel de otros comportamientos en la gente joven? TP: Creo que usted prácticamente ha respondido a la pregunta. Es la Educación. El sistema educativo es el capital más importante del 23


que cuenta un país para tener éxito. Educación a todos los niveles: desde Primaria, Secundaria… y Universitaria. Tenemos que cuidarla. Un error en el sistema educativo es capaz de ocasionar problemas a generaciones enteras. Creo que tiene mucha razón cuando dice que la gran mayoría de la población tiene una información muy básica de cómo se genera la ciencia que usan diariamente. Es evidente que los jóvenes se interesan más por un equipo de fútbol que por un grupo de investigación. Y, sinceramente, pienso que es más emocionante seguir el desarrollo científico-técnico. Nada pasa si “el Madrid” o “el Barcelona” no ganan la copa de Europa; sin embargo, nuestra civilización cambiará si no logramos encontrar una solución al elevado consumo energético… Los medios de comunicación tienen que colaborar en la difusión de la Ciencia y de esta manera crear vocaciones en los jóvenes. Todo se puede conseguir mediante una adecuada educación y, en la actualidad, los medios de comunicación son un factor fundamental en la formación de la juventud. El objetivo último de la sociedad, del Gobierno, debiera ser convertir el país en la primera potencia a nivel mundial en Educación. Conseguir que nuestros estudiantes, cuando sea evaluados a nivel internacional, estén en los primeros puestos del ranking de conocimiento. Si somos capaces de llegar a esa situación, estoy convencido de que muchos de los problemas que los países tienen, y en concreto España, se solucionarán por sí solos. Es curioso… Hace un año y medio tuve mi primer hijo, Pedro David, y es muy divertido verle crecer y ver cómo se desarrolla. Es curiosísimo el observar la curiosidad innata que tienen los seres humanos, como los niños no paran de hacer preguntas, abrir los cajones para descubrir lo que hay dentro, etc. Sin embargo, según se van haciendo mayores, según van entrando en el sistema formal de Educación, esa curiosidad disminuye en muchos casos, lo cual

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creo que es algo muy triste que hay que cambiar. Todos los esfuerzos que se hagan en Educación serán pocos. En España hay que apostar por los jóvenes y fomentar los valores científicos. España tiene un gran potencial humano y debe de fomentarse y cuidarse. El apoyo y reforma de la Enseñanza Primaria, Secundaria y Universitaria debería ser prioritaria. Pero no sólo necesitamos un cambio de política educativa, también necesitamos un cambio de valores que hagan de la educación y el conocimiento, el activo más valorado de nuestro país. Estoy seguro de que entre todos podemos conseguirlo. AO: Escuchándole parece que abrimos una puerta hacia el futuro, una puerta apasionante, una puerta de soluciones, una puerta de avances, algunos casi inconcebibles. Este nuevo mundo que nos espera, el trabajo científico que se desarrolla, el cambio que va a dar la humanidad a partir de los elementos con los que ustedes están trabajando, ¿pueden hacer mejor al ser humano? ¿Qué papel tiene la ética en todo esto? TP: Creo que la ciencia nos hace humanos. La creatividad, la inteligencia y el deseo de descubrir nuevos horizontes es una parte fundamental de nuestro ser. Lo que es también fundamental es que la ética se desarrolle al mismo tiempo que la ciencia y la tecnología. Para ello, necesitamos que la sociedad en su conjunto esté educada e involucrada en el progreso científico y, de esta manera, ayude a impulsar el desarrollo ético. El problema surge cuando el desarrollo científico y el desarrollo tecnológico ocurren de manera más rápida que los avances éticos, los avances en nuestra comprensión de cómo la tecnología afecta a la sociedad, y eso es lo que hay que evitar. Hay que asegurarse de que estos dos campos ocurran en paralelo. Para ello, creo que los científicos necesitan la ayuda de toda la sociedad, porque es la sociedad en su conjunto la que permite desarrollar la ética y permite decidir qué hacer con los desarrollos científicos. Para poder desarrollar esta ética, es muy importante el educar a la sociedad 25


en ciencia, en tecnología, en Historia, Filosofía… Cuando se consigue todo esto, creo que el desarrollo ético, el desarrollo del comportamiento de la sociedad y cómo asumir estos conocimientos científico-tecnológicos ocurren de manera inmediata. AO: ¿Qué puede resultar más frustrante para un científico que tiene en su mano, en su laboratorio, la posibilidad de un avance: que le falten medios económicos o que le falte comprensión social y recursos sociales a nivel general, como los que acaba de aludir, para hacerlos realidad? TP: Es fundamental que la sociedad entienda el trabajo que se realiza. Porque, al fin y al cabo, todo lo que realizamos es para la sociedad, intentando aportar nuestro granito de arena para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Es muy importante el conseguir trasladar la ilusión que los científicos tenemos a toda la sociedad y, para eso, los científicos necesitamos mejorar en cómo comunicamos nuestros descubrimientos a la sociedad; también necesitamos la ayuda de los periodistas y los medios de comunicación, la ayuda de los políticos… Tiene que ser un trabajo de equipo. AO: Para terminar, ¿cómo ve desde fuera o qué noticias tiene de nuestra Universidad, de la Universidad de Jaén? TP: La Universidad de Jaén está en un periodo extremadamente transcendente para su futuro. Recuerdo cuando no existía la Universidad de Jaén –de hecho, vivíamos muy cerca del Campus de la Politécnica, que he visitado acompañado de mi abuelo Francisco- y he vivido con gran ilusión junto a mi familia - mi abuelo Tomás fue profesor del Colegio Universitario - cómo se creó la Universidad de Jaén y cómo ha venido creciendo. Ahora mismo, no solo la sociedad española, sino la jiennense, está en medio de la época más importante de los últimos treinta años. La crisis económica nos está haciendo replantear muchas cosas: desde el sistema económico al sistema científico, al sistema médi26


co, etc. Los ciudadanos y la sociedad en general necesitan la ayuda de la universidad -y en concreto en Jaén, de la Universidad de Jaén-, para decidir cuáles son las opciones más favorables para el futuro de la provincia y contribuir de esa manera al futuro de España y de Europa. AO: Está claro que una ciudad que tiene universidad tiene que hacer todo lo posible por vivir pegada a ella, de forma íntima y obtener todos los recursos que de parte a parte se puedan dar… TP: Absolutamente. Diría también que estamos en la etapa más emocionante desde el punto de vista de ciencia y tecnología de los últimos cuarenta o cincuenta años. Esto es así porque hay muchísimos asuntos de tremenda relevancia social que necesitan la ayuda de la ciencia y la tecnología: como decíamos anteriormente, estamos consumiendo muchísima más energía de la que debiéramos; el sistema médico no es sostenible; la evolución de los ordenadores, que han permitido el desarrollo del mundo occidental durante los últimos cuarenta años, su evolución se está ralentizando. Si no hacemos nada, la calidad de vida a la que estamos acostumbrados no es sostenible. Es a través de la ciencia y la tecnología, y las conexiones entre la sociedad y la universidad, la única manera de encontrar soluciones a todos estos problemas. AO: Profesor Palacios, muchas gracias por sus respuestas y gracias por abrirnos esa puerta que nos muestra un camino apasionante. Gracias. TP: Es un placer. Muchas gracias.

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Libreto tomas palacios