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Índice

Título sección

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Editorial

- Elisa Huezo Paredes - Rubia Soledad - Katheryn Rivera Mundo - Miroslava Rosales - Silvia Elena Regalado - María Cristina Orantes

Páginas Intemporales El Dios triste Gabriela Mistral

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Archivo Gabriela Mistral y El Salvador

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A Gabriela Mistral Claudia Lars

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Un poema visual de Efraín Rivera Caravantes

40 Cuentos 40

Evocación de Gabriela Mistral Claudia Lars

Vidas cruzadas Abigaíl López

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Cartas de Gabriela Mistral a Claudia Lars. Notas de la Dra. Matilde Elena López

Tan oscura como una noche sin luna Krisma Mancía

44 Libro

Gabriela Mistral y el millonario Vanderbilt Carlos Chávez

22 Ensayo Negra Álvarez, obra en retrospectiva Bélgica Rodríguez

27 Crónica Telarañas Harry Castel (Jennifer Valiente)

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29 Poemas de

Orlando de Virginia Woolf Astrid María Bahamond

47 Autoras, autores Ilustraciones 50 e ilustradores


Editorial Nueva era Número 7 Año 2015 ARS ARS, Revista de la Dirección Nacional de Investigaciones en Cultura y Arte de la Secretaría de Cultura de la Presidencia. ARS, arte en latín. Fue el nombre de la revista de la extinta Dirección de Bellas Artes. Retomamos el título y retomamos, en la medida de nuestras fuerzas, algo de la fe que la hizo crecer. SECRETARIO DE CULTURA DE LA PRESIDENCIA Ramón Rivas DIRECTOR NACIONAL DE INVESTIGACIONES EN CULTURA Y ARTE Sajid Alfredo Herrera Mena DIRECTOR DE ARS Ricardo Lindo COMITÉ EDITORIAL DE ARS Astrid María Bahamond Miroslava Rosales Ricardo Roque Baldovinos Óscar Meléndez Guillermo Cuéllar

CONTRAPORTADA Bernardo Crespín COORDINACIÓN EDITORIAL Jasmine Campos DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN Gabriela Morán Las opiniones vertidas en ARS son de exclusiva responsabilidad de sus autores. El contenido de esta revista puede ser reproducido total o parcialmente citando la fuente. Secretaría de Cultura de la Presidencia, Dirección Nacional de Investigaciones en Cultura y Arte Centro de Gobierno, San Salvador.

Por siglos y por siglos la historia del arte y la literatura fue una historia de hombres. Había escritores, arquitectos, escultores, pintores, músicos, etc., pero no su equivalente femenino. Las excepciones son menos que mínimas y más apreciables por ello. Pensamos en Sor Juana Inés de la Cruz, pionera del feminismo, poeta, dramaturga, escritora subversiva, monja mexicana que no vacila en dedicar poemas de amor a una Virreina y cuya voz es finalmente acallada por la Santa Inquisición. Pero no podemos multiplicar esos ejemplos. Habría que esperar el siglo XIX para que una tímida brecha vaya abriéndose y el XX para que magníficas artistas irrumpan exitosamente en todos los ámbitos del arte. Por sugerencia de la poeta Miroslava Rosales, esta edición de ARS va dedicada a las mujeres en el arte. Escritos de mujeres y escritos sobre mujeres. Obras de arte de una gran pintora y escultora salvadoreña, Negra Álvarez que mereció elogios del Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa (ver ARS N° 2), y cuya obra se encuentra en importantes museos del mundo. En ARS n.° 7 nos centramos en dos excepcionales poetas pioneras en América Latina, Gabriela Mistral y Claudia Lars, y en la larga amistad que las unió. La poesía había dado algún espacio a las mujeres, siempre y cuando se detuviesen en los correctos límites de los tiernos sentimientos. Inversamente, parecía afeminado y por tanto culpable que un hombre los expre-

sara. Pero, en esa primera mitad del siglo XX, aisladas voces femeninas van rompiendo parámetros. Ciertamente tienen Gabriela y Claudia encantadores versos dedicados a la infancia, que han opacado quizás un tanto el resto de sus respectivas obras, pero también fueron a temas que eran entonces reservados a los hombres, la angustia existencial y el amor corporal, por ejemplo. Pero, de ellas y de la relación de Gabriela con El Salvador verán más en el archivo que se les dedica. Sigue un ensayo sobre Negra Álvarez de una gran crítica de arte venezolana, Bélgica Rodríguez, y unas reflexiones sobre las letras a la par incisivas y teñidas de humor de Jennifer Valiente. Vienen, después, poemas. Desde la ya fallecida Elisa Huezo Paredes hasta voces femeninas que habitan hoy entre nosotros. Esta muestra da un atisbo de la rica variedad de expresiones de la poesía femenina salvadoreña. Pero termina la sección de poemas un hombre joven, Efraín Rivera Caravantes, con un poema visual que nos habla de una dama cuasi inmaterial, que dibuja y escribe, LA LÍNEA. Y vienen después cuentos, uno brevísimo y muy cruel de una joven estudiante de química que publica por primera vez, Abigail López, y otro breve y cruel también de una joven escritora ya con trayectoria, Krisma Mancía. Concluimos con la relectura de Astrid María Bahamond de un libro célebre, el ORLANDO de Virginia Woolf, novela que, al otro lado del Atlántico, iba abriendo brecha a la literatura escrita por mujeres en la primera mitad del siglo XX. La misma brecha.

ILUSTRACIONES Negra Álvarez

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Páginas Intemporales

Páginas

intemporales

Dios triste

Archivo

El

Gabriela Mistral

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Y pienso que tal vez Aquel tremendo y fuerte Señor, al que cantara de locura embriagada, no existe, y que mi Padre que las mañanas vierte tiene la mano laxa, la mejilla cansada.

Mirando la alameda, de otoño lacerada,

Se oye en su corazón un rumor de alameda

la alameda profunda de vejez amarilla,

de otoño: el desgajarse de la suma tristeza;

como cuando camino por la hierba segada

su mirada hacia mí como lágrima rueda

busco el rostro de Dios y palpo su mejilla.

y esa mirada mustia me inclina la cabeza.

Y en esta tarde lenta como una hebra de llanto

Y ensayo otra plegaria para este Dios doliente,

por la alameda de oro y de rojez yo siento

plegaria que del polvo del mundo no ha subido:

un Dios de otoño, un Dios sin ardor y sin canto

“Padre, nada te pido, pues te miro a la frente

¡y lo conozco triste, lleno de desaliento!

y eres inmenso, ¡inmenso!, pero te hallas herido”.

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Archivo

Mistral y El

E

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Gabriela

Salvador

rróneamente se ha venido repitiendo que Gabriela Mistral denominó a El Salvador “el Pulgarcito de América”. Esa expresión es del poeta salvadoreño Julio Enrique Ávila. Pero sí tuvo relación con nuestra patria la Premio Nobel chilena. Aunque sólo estuvo unos días dando charlas y conferencias, fue por influencia suya que se publicaron los CUENTOS DE BARRO de Salarrué en Chile y mantuvo con nuestra gran Claudia Lars una correspondencia de muchos años. Y Claudia fue huésped suya en California. Poco antes de morir Claudia llevó una cesta con fotos y documentos a la Dra. Matilde Elena López. En esa cesta estaban, entre otras cosas, las cartas de Gabriela. Siempre dijo la doctora que las publicaría con un estudio. No lo hizo y perdió la memoria. Un acucioso periodista de La Prensa Gráfica, el Sr. Carlos Chavez, obtuvo entonces de Floritchica Valladares, hija única de Matilde y de Roy Beers, hijo único de Claudia, autorización para publicarlas. La Dra. López las había mecanografiado, tarea difícil pues la caligrafía de Gabriela Mistral no era nada clara. Las cartas ya transcritas aparecieron en la revista Séptimo Sentido del mencionado periódico el domingo primero de marzo de 2009, en fotomontaje sobre la intrincada escritura de la gran poeta chilena. Vemos en sus líneas la amistad que unía a Claudia Lars con otro chileno excepcional, el poeta Juan Gumán Cruchaga. Junto a estas cartas vemos en Séptimo Sentido otras dos cartas de admiración que dedican a Claudia la célebre poeta uruguaya Juana de Ibarborou y el escritor chileno Arturo Torres Rioseco,

Mistral

Archivo

A

Gabriela

Claudia Lars Una rosa de angustias -mar y vientoy la estrella que gime en tierra oscura; una secreta herida de ternura y el camino interior del pensamiento. Tu nombre fijo, tu divino intento, la suelta voz que llega, larga y pura; este compás de sangre, que asegura quien dejó huella en la historia de la crítica hispanoamericana. Sólo hemos retomado, por de pronto, las cartas de Gabriela Mistral. Y retomamos del ciberespacio un precioso artículo de Carlos Chávez hablando de su paso por nuestra tierra en 1931. La página del periodista data de 2009. Él declara que su artículo es un esbozo, algo que no deseaba publicar formalmente en aquel momento, sin embargo nos ha autorizado ahora a reproducirlo. Pero leamos primero dos poemas que Claudia dedica a Gabriela, muy distantes en el tiempo, y leamos esta correspondencia que muestra la profunda amistad y la mutua admiración que se profesaron.

tus cantos recogidos en mi acento. Dulce don invisible para el día de la flor y la erguida melodía, con el pájaro leve y la campana. Lo diste sin saber, pero se advierte que te sigue, imantado hasta la muerte, el paso fiel de tu pequeña hermana.

De ROMANCES DE NORTE Y SUR (1946) POESÍA COMPLETA DE CLAUDIA LARS TOMO I, Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI), 1999, pág. 335.

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Gabriela Mistral En su casa de Santa Bárbara, California

Claudia Lars

Tu retiro apenas recogía rumores de la ciudad mecanizada isla para viajeros locos, llena de ciruelas y libros. No olvido nuestras lecturas bajo una lámpara, ni las visitas del escritor noruego que hablaba de la cuarta dimensión

iba del Tranquilo Compasivo al Amoroso Sufriente afirmando que los dos podían alumbrar la tierra entera desde un mismo candelabro. Casa tan quieta y limpia me obligaba a caminar de puntillas y era dulce recibir, sin pedirlo, el oro de tu palabra.

como si hablara de Oslo. Fácilmente regreso a los álamos azules y a ciertos afanes mañaneros entre remolachas y coles.

Gocé un verano inmerecido y rompí noches del corazón queriendo descubrir abismos.

querían descansar en tu cabeza y el perro destructor de escarabajos

cerca del libro más cristiano entre todos

Tu profunda mirada

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Tengo en mis manos los manuscritos que Gabriela Mistral escribiera a Claudia Lars, la primera de las cuales es un acuse de recibo de “Estrellas en el pozo”, el primer libro de poesía de nuestra gran lírica. Son siete cartas reveladoras de la profunda amistad entre estas dos mujeres finas y espirituales, creadoras de belleza. ¡Cuánto dicen las cartas y cuanto revelan entre líneas! Aunque no conocemos la otra parte de la historia – las cartas de Claudia a Gabriela perdidas en algún baúl en su casa de Santa Bárbara, California-, a través de las epístolas de Gabriela se descubre un rasgo, el pliegue medio oculto del carácter, el temperamento apenas de aquella Gabriela “de andar reposado y estatura prócer de su ascendencia vasca y aymara…” y de Claudia, con su ascendencia irlandesa y salvadoreña.

Admirada y buena compañera:

Entonces comprendí las líneas

Con no poca vergüenza vengo acusándole recibo de las “Estrellas en el pozo”, solamente ahora. Primero fue que deje en Madrid mis cajones con libros, luego que he tenido un largo tiempo de dolencias. Pero el librito tapas azules lo he leído varias veces, y luego he hallado poemas suyos en el “Repertorio”.

y ahora padezco el largo fuego de todos tus versos.

y el Cristo medioeval en su cruz de viernes agonizaba encima de la consola.

CARTA 1 (1937)

y ya ves: me han matado mis muertos”…

de un rostro severo Un Buda de marfil tenía asiento

Notas de la Dra. Matilde Elena López

llegas hasta mis huesos para observarme

“Amiga curiosísima:

se transformaba al oír nuestras voces en cordero de felpa.

Gabriela Mistral a Claudia Lars

Mas, las cartas de Gabriela son señales al camino de aquella amistad que se mantuvo a lo largo de la vida. La primera carta, sin fecha, escrita en tarjetas con membrete del consulado de Chile, es breve, casi protocolaria:

Por eso dijiste al fin con voz resignada: Mariposas sin rumbo

Cartas de

POESÍA ÚLTIMA (1972) POESÍA COMPLETA DE CLAUDIA LARS TOMO II, DPI, 1999, pág. 353.

Archivo

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Evocación de

Usted mejora, se depura y se decanta día a día. Quiero decirle que me gustan mucho, pero mucho, sus temas maternales e infantiles. Bien quisiera yo tener esa limpidez y levedad de verso. Su poesía comenzó mucho más formada de lo que comenzó la mía. No sé dónde está usted. ¿En Costa Rica? Mando estas palabras a la dirección de don Joaquín. Él se las hará llegar. Reúna

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Gabriela “Estrellas en el pozo” se publicó en Costa Rica en 1934, bajo el signo de Joaquín García Monge, a cuya dirección envía Gabriela Mistral su carta.

Él sólo quiso aludir al entrenamiento pedagógico. Este es el país donde reina Doña Metodología; y se valorizan los métodos más que la propia materia. Y eso te lo dijo en habanero. No quiero esconderte que tú has perdido una posición clave. Todo está en que te conozcan, en que entres, lo demás va solo. El profesor no está lastimado; es hombre de muchas experiencias humanas.

Archivo

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usted esos mismos y lindos poemas que le conozco. No dejé la poesía por ninguna razón de esas que dan mamás y parientes. Nos faltaría una muy bella hermana en el grupo de las mujeres que hacemos versos. Siéntame siempre su lectora admirativa y su amiga adicta. Y mis recuerdos a los amigos costarricenses.

juguetonas. Te ha herido talvez aquella frase de “humor” que te puso. En La Habana oirías muchas más fuertes. No son fuertes, son habla confianzuda. En fin, ya eso se perdió. Parece que tú deseas quedarte en San Francisco. Tienes toda la razón por el lado del ambiente. No la tienes en cuanto al clima.

Tu vida en la fábrica no podía ser otra. Son cosas inadmisibles para gente de tu clase y de tu línea. No olvides que yo te ofrecí esta casa. Es todo lo que podría hacer (1). A causa del cambio de residencia, yo hice una hipoteca aquí. (Además de que esto es mío sólo a medias).

CARTA 2 (entre 1946 y 1948)

La hipoteca es dura y ahora casi he arrendado un cuarto. Yo sony cónsul de 2da. Clase; de hecho de 4ta. Clase y de 9° grado. Digo que te ofrecí lo que tenía, casa, no dinero.

La siguiente carta está escrita en el mismo tipo de libreta de papel corriente, talvez más grueso y sin anotar lugar ni tiempo.

Pongo mucha fe en tu trato con el personal de “Mills”. Es un colegio fino. L Munguía y Rotunda –y el Rector- son algo cualitativo y tendrán que darse cuenta de ti, con leerte y con oírte.

Posiblemente desde Santa Bárbara y en la época en que Claudia hace un viaje a Estados Unidos, ubicándose en San Francisco. Este viaje es distinto al que realizó la joven Claudia la casa de las hermanas de su padre, distinto al de su boda con Roy Beers. Ahora Claudia se enfrenta a la vida, la fina alondra “nerviosa como el primer viaje de la alondra” en el cantar de Dávila Andrade, y allá rompe sus alas. Claudia nos contaba que trabajó en una fábrica de galletas en San Francisco, California, y que Juan Guzmán Cruchaga, que fue embajador de Chile en El Salvador, iba a recogerla por la noche, pues él se hallaba por la década de los cuarenta con su esposa Raquel en Estados Unidos. Este es el ambiente que enmarca la carta de Gabriela. Carísima Claudia: Ya telegrafié a Guzmán Cruchaga porque me pareció cosa seria el que no aprovechases una ocasión para ingresar en la primera Universidad de Los Ángeles. Lo principal era la entrada. Ese señor al que tú no has entendido, el profesor González, más sentidor que auditivo que yo, parece que adivinó lo que te pasaba en San Francisco.

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Es justo que yo te diga que se trata de una persona muy delicada, tanto como nuestro Juan, “en las entrañas del alma”. Es un amigo; tiene don de amistad. Pero tú no conoces (tachado de un lado) al criollo de afuera de Costa Rica. Chilenos, cubanos y dicen que los venezolanos también somos gentes crudas, y chacoteras, o

Permíteme aconsejarte que no seas susceptible. Lo digo por lo del señor González y por algo mío… Se trataba de las RC por ahí, en una mesa. Yo dije que eran (que son) muy jerárquicas y que yo también entiendo eso de la jerarquía. Creíste que yo quería imponerte jerarquías: a ti! y me respondiste algo que no contesté. A pesar de mi “cotorrismo”, yo me callo como un indio cuando el caso viene. Dime lo que sale de “Mills” pata ti. Y recuerda que en California hay una cantidad loca de empleos con relación a nuestra lengua. Alegría puede darte listas. Si de Mills nada saliese, no te retardes en buscar. ¿El muchacho estudia o trabaja? ¿Está contento? No se desalienten. La lucha sólo comienza. Pero yo veo que todo el mundo arregla su problema después de un “tiempecito”, lo arreglan. Hay ½ millón de mexicanos y no sé cuántos de nosotros. Olvidaba: el yanqui también es chacotero. El tuyo era fino, pero los más son bruscos y gruesos. Haz como si no los oyeras. Tu compañera tiene 26 años de errantismo. Y de ellos 14 con dinero escasísimo, y de estos 14, 6 sin renta ni jubilación. La tierra, el planeta, es duro. Un abrazo de Gabriela. (1)

Casa quería decir cuarto y comida.

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Muy querida mía: ¡Por fin supimos de ti! tuvimos cierta ansiedad respecto de ese viaje fantástico. Fue medio alivio tener tus líneas. Es triste, Claudia nuestra, que hables de esos 15 dolaritos. Tú me los devolverás algún día, si me encuentras corriendo por el mundo y yo no tengo “dos” centavos. Antes de ese día no. Te di muy poco. Oye: yo no soy una pasmosa “distraída” y “no entendí” aquello de que ibas... a Panamá, entendí que irías allá después. No supe por qué. Imagino lo mal que andarías con ese puñadito de monedas. “Voladuras” tengo (…) y que me da vergüenza contar. Oye, Claudia-hijita: aunque yo ande trotando por México donde esté allí –creo que será en una pensión- esa casa es la tuya, como esta misma. ¿Sabes, Chiquita? Yo dudo un poco de “alcanzar” a Guatemala. Por aquello de la altura. Y me ha echado a perder lo de Venezuela, el nombramiento de uno de la “clique” de S. Videla como embajador allí. Me duele por Gallegos, a quien admiro y quiero. Además, yo tengo fuerzas muy falaces. Me agoto a poco de andar, por el corazón flaco. Dejaste aquí, querida, un aura poética-espiritual tan viva y a pesar de lo delgada, tan fuerte que te recordaremos constantemente. Es lindo que te alegrasen los árboles de tu casa. También tú vas a pasar en el amor de plantas y animales. El mundo está de veras satánico, y da espanto allegársele en cualquier canto del mundo. Que escribas. Eso también es refugio. Que hagas poesía, para defenderte del periodismo, el cual daña mucho. La copia “Al padre” es maravillosa. Y mándamelo para hacerlo publicar en alguna buena revista. Y sigue en esa línea, no lo malogres con el abandono. Da mis “Memorias” y cariños a tu madre y al niño que me duele no haber visto. La “Línea mía” es mi defensa, Claudia. No es naturaleza, no. Dios te guarde. Dame noticias de libros. BC. Que yo no tenga. Listas dame. Tampoco sé de lo último –lo nuevo- filosófico. Y cuando quieras esos libros para ti me lo dices también. Un abrazo tierno de Coni y mío Otra vez “Dios te guarde”. Gabriela. 22 de agosto. El 13 (fue viernes 13) de este mes, fueron los cinco años de Yin. Reza por él.

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Nota: Ella le llamaba también Yin-yin. Era su sobrino Juan Miguel.

CARTA 4 (19 de diciembre de 1948) El 19 de diciembre Gabriela escribe una nueva carta justo en vísperas de su cumpleaños -20 de diciembre- y de Navidad:

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CARTA 3 (22 de agosto de 1948)

Querida mía, bastante me ha preocupado –y algo me ha dolidotu silencio tan largo Claudia, tanto. Tengo la impresión, Claudia buena, de que quedaste muy poco tiempo con nosotras. También esto me duele. Porque yo necesito el mes y el año para oír y responder. Soy mucho más lenta de lo que la gente puede imaginar, Claudia. Y te fuiste a poco de llegarme, contando el sartal doble de nuestras confidencias; ¡tan retenidas y retardadas! Ya no te he llamado desde lejos, 1º porque no vine a durar y 2º, porque el colapso cardíaco-hepático de Mérida me dejó con el cuerpo tan vago como las neblinas, una cosa que es y no es, Claudia mía y buena. Tres horas estuve –sé ahora- entre los dos mundos. Y volví sabiendo algo inesperado, claro y fuerte. Viví adentro de eso un estado de conciencia tan dulce, maravilloso y piadoso como no se sabe decir. Y con esto me fue dada una muerte tan inédita que me parecía una cita con alguna Potencia sin rostro que hubiese querido hacerme saber lo no aprendido. Al volver me dolió el regreso y me hizo sonreír ver la cara espantada de la gente que llenaba el cuarto. Los yucatecos fueron para mí de una bondad indecible. ¡Qué raza querida! Si no los conoces, ve a verles. Y dímelo para servirte de algo en ese viaje. Nunca se olvidará aquello ni por mí ni por ti. Tengo tu poema por lo más bello que me han dado aquí abajo. Y lo he leído y releído, celebrando el arte y agradeciendo con mi corazón colmado, la generosidad loca, que me sobrepasa y un poco me agobia por el exceso. Gracias te doy yo. Pero qué agradeces tú a quien tan poco te dio, ¿qué? A mí me alegra mucho tu nuevo arte. Aunque lo primero ya valiese tanto, éste se trae consigo tu vida más profunda, mejor, la más recóndita e inédita de tu vida. Y esta clase de vida, Claudia, no me la sé en la escritura de nadie. Y debes seguir soltándola, prestándola a tanto pobre en espíritu que aúlla de hambre, sin saber que es hambre lo que tienen.

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Creo ir a Puerto Rico. Me dices si aquello te interesa como descanso. Me lo dices. Estamos en Fortín de las Flores, estado de Veracruz, por unos días. Después de eso y según como siga, el avión para las Antillas. La dirección provisoria allí es “Universidad, Río Piedras; Puerto Rico”. Reza por Yin, buena mía. A ver si él se alegra, te va y me encomienda a ti, pues eres tanto más fuerte que yo. Y Dios te lo pague. Te repito mi encargo: compra para ti y para mi los libros nuevos que te gusten. Y me dices lo que costaron, como una niña buena y por ello, obediente. Hazlo. Cuéntame cómo anda allí tu vida, si fácil o dura. Yo quiero saberlo. El abrazo tierno de tu Gabriela y finos recuerdos de Coni. Gabriela.

21 de enero ¡Feliz año, querida! P. S. Hacer llegar este chequecito a D. Joaquín. Es la suscripción del “Repertorio” por el año antepasado (1947). Pero dile que sólo me mande los números que yo deba leer. Porque la vista me da aún para muy poco. Don Joaquín García Monge, a quien alude, fue fundador y director de la Revista Repertorio Americano, una de las publicaciones más importantes para la cultura latinoamericana. A su muerte la mantiene la Universidad de Heredia, Costa Rica (Joaquín nació en 1881 y murió en 1981. En Repertorio Americano se publicaron los primeros poemas de Claudia Lars con una presentación de Salomón de la Selva: “Una mágica poetisa de nuestra Patria Grande”, Vol II, San José, Costa Rica, lunes 30 de mayo de 1921. La carta de Salomón de la Selva a García Monge fue enviada desde Nueva York. 28 de abril de 1921. Es más que una presentación: Salomón consagra a Claudia desde sus primeros versos.

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Parece que no voy a Guatemala. A menos que haya barcos de Veracruz a San José, cosa que aún ignoro. Porque el avión sube tan alto que yo no puedo con eso. (El corazón ha quedado mucho más flaco que antes).

19 de diciembre ¡Feliz Navidad, querida!

CARTA 6 (febrero o marzo de 1950) CARTA 5 (21 de enero de 1949) Cara Claudia Lars Me he quedado inquieta de saber, por Palmita, que han llegado a su casa 2 o 3 cartas tuyas. Yo no recibí sino la que acompañaba tu maravilloso recado para mí. Y te escribí sobre él. Las cartas a que alude Palma me las reexpidió hacia Fortín y Mocambo (Veracruz); pero no han llegado a mí. El mar me está rehaciendo. Mi colapso de Yucatán no fue cosa muy grave. Espero quedar aquí 1 mes más. Tal vez sigo a Guatemala, si me siento ya fuerte. No olvido que en tal caso pediré a Arévalo algo para ti. Yo quedaré en alguna aldea a 100 metros de altura, tú irías a verme ahí y darías conferencias o lecturas en la capital. Háblame de esto.

Dice la carta:

Te piensa, y quiere, y admira

Y no te escribí yo diciéndote algo concreto, porque cuando lo supe ya estaba vencida mi estadía aquí. (Las comisiones se dan por 1 año; yo llevo 1 año tres meses).

Gabriela

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Desde el hotel Mocambo, Veracruz, México, envía a Claudia Lars una larga carta de cinco hojitas en papel sencillo, delgado, como tomadas de una libreta de apuntes. Esta fue guardada sin duda por la importancia de los sucesos y personajes a los que alude, así como el bello comentario de Gabriela a la poesía de Claudia, que ya para entonces había escrito “Canción redonda”, 1937; “La casa de vidrio”, 1942; “Romances de norte y sur”, 1946; “Sonetos”, 1946; y “Ciudad bajo mi voz”, 1946. Tan cara, tan pensada Claudia Lars: Una sola noticia sobre ti, desde hace 15 meses, desde que llegué a México. Esta decía que estabas en Guatemala. Creí que de allá te pasarías a México. No has venido.

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No odedecí, porque era una grosería cuando acababan de darme una tierra aquí, 60 hectáreas, nada menos. Pero ya no vivo de P.N: (¿Premio Nobel?): yo vivo de mi sueldo de cónsul, dear, y tengo que obedecer.

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Estoy nombrada para dar conferencias por toda Italia y quedar en el punto climatérico que yo escoja. Esto quiere decir que debo quedarme allá en definitiva.

Ayer y hoy he sentido mi corazón muy fatigado, rendido. No sé si sea el calor de Veracruz. Yo creo que es harto difícil que yo tenga fuerzas para la navegación de regreso a México ni a Chile. Es la 1ª vez que a lo largo de 8 horas mi corazón no vale nada. Ni mi cuerpo. He ido al hotel en auto, de ida y vuelta. Son 4 calles. Poca esperanza tengo, pues, de volver a verte. A menos que ese hombre fuerte, corajudo y bueno que es el presidente de Guatemala (Juan José Arévalo) te diese una Comisión para Italia. Cuando yo esté ya posada en algún lugar, voy a ensayar diversos puntos. Pero esta fatiga cardíaca. Yo saldría de aquí en 20 ó 35 días más. Mis señas serán, por mientras, el Consulado de Chile en Génova, Italia. Yo te habré parecido una ingrata, tal vez nadie ha dicho de mí cosas bellas como tú, ni tan bellas tampoco. Y tengo, aparte de eso, una admiración muy subida de tu nueva poesía. Sigue, sigue; no te dejes jamás al derrotismo de nuestra raza. Y lee a tus ingleses sin descanso. Hay en ti, a causa de tus dos sangres, unas virtudes y una profundidad de la entraña espiritual que no tenemos ninguna de las mujeres-poetas del Continente, sábelo tú y siéntete obligada a escribir más y a vivir mucho. Para eso, cuídate. De cuerpo y de alma. Líbrate de los estados depresivos, no te abandones, querida; ama tu oficio y siéntelo divino. Ignoro cómo vas viviendo allí. Dile al Sr. Arévalo que haga por ti, antes de irse, lo que iba a hacer por mí. Dile que tú eres una Gabriela joven, y a la que hay que ahorrar miseria y luchas. Porque esto quiebra y daña a una mujer. Yo lo sé por mí. Si yo no caigo en Brasil y no me matan lo único que quedaba de los míos, yo no estaría en este punto de flaqueza y acabamiento físico. Que él halle para ti algo estable, Claudia. Él que te mande a Europa. Tú podrías llevarme información suficiente de Guatemala y daríamos en Italia unas conferencias –juntas- sobre esa patria y Centro América además.

CARTA 7 (1950) Caros Carlos Samayoa y Claudia Lars. Por fin se sabe de ustedes. Yo estaba un poco adolorida de que me olvidasen tanto! Carlos ha escrito el mejor libro sobre “los fenómenos criollos” y políticos que me conozco, lado a lado con el de Asturias. Qué prosa tan limpia y culta, y fresca. Yo me conocí al fenómeno Ubico. Usted ha sido para él veraz sin crueldad. Ojalá no abandones el género biográfico: es noble y necesario para formar a los muchachos. Claudia querida: no viniste. Y yo me voy a Italia. Y tengo la certidumbre de que no volveré por estas tierras. Te estoy dando, pues, una cita para la otra vida, la verdadera. Me han nombrado cónsul en Nápoles. No se me borra la impresión magnífica del poema tuyo sobre tu padre navegador. Cópialo y mándamelo cuando te dé mis señas. (Se refiere al poema “Instante y elegía de un marino”). Y que la felicidad conyugal no te aleje e la poesía. Es pecado mortal asfixiar el don y despedir la gracia… Escribe más, querida Claudia mía. Sean felices y no se olviden de mí. Un abrazo para los dos. Vuestra Gabriela Mistral.

Mucho me han cuidado aquí; pero tal vez el calor de Veracruz me haya dañado. Yo te mando un abrazo tierno, mi pena de no volver a verte y mi deseo el más vivo que nos reencontremos en este mundo. Gabriela Mistral Hotel Mocambo, Veracruz, México.

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Mistral y el millonario

Archivo

Archivo

Gabriela

Vanderbilt

Carlos Chávez

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ace años escuché, soñé o leí que Gabriela Mistral, la chilena premio Nobel, visitó El Salvador. Confirmar eso me convendría mucho para el artículo que estoy trabajando. Uno que prefiero no revelar aún, porque no está afinado…. Gasté toda la mañana preguntándole a medio país si era cierto lo de la visita de Mistral. Consulté con mi septuagenaria abuela que, al igual que la chilena, fue maestra, y me respondió: “Sólo Dios sabrá” . Leí cuatro biografías, platiqué con dos ancianas transeúntes, dos jóvenes que me repreguntaron si ella vivía aún, y de Internet obtuve lo mismo: nulas respuestas. Empecé a sentirme iluso.

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La Libertad el viernes 18 de septiembre, en un vapor que venía de Panamá. Desde La Libertad tardó tres horas en ascender hasta el Hotel Nuevo Mundo, en San Salvador. Fue recibida con champaña y capitalinos ávidos de aliento cultural. Según la vetusta nota de periódico, la poetisa sorprendió a los salvadoreños. Muchos la imaginaban con rasgos indígenas. Como india araucana. Pero ¡no! Resultó sonriente, blanca, rozagante, casi rubia, de ojos casi verdes y casi amarillos. Lo que no añadieron es que tenía 44 años. Tampoco intuían, quizás, que ganaría el Nobel después, en 1945.

Sin embargo, la sorprendida fue Mistral: “En El Salvador se ha hecho en un mínimun Entonces recordé, joven de memoria corta- de territorio un máximun de trabajo”, dijo. que en la redacción trabaja un periodista La pensadora y diplomática chilena estude más de 80 años. Don Alfonso Salazar es vo 20 días en el país, tiempo en el que louna enciclopedia británica viviente, con gró salpicar de notas el periódico. Inaugulos tomos aún completos y legibles. Cuanró una escuela y la “roto-prensa” de este do le pregunté por Gabriela Mistral me periódico. Declamó poemas. Fue homenaaclaró, primero, que él es menor: “Cuanjeada a saciedad. Visitó San Miguel, Santa do ella vino aquí, yo apenas era un niño”, Ana y Ahuachapán. La hicieron subir el dijo mientras se quitaba los lentes, como cerro de Las Pavas… para que se inspirapara recordar mejor las cosas. 10 minutos se… luego la llevaron a Mejicanos… para después supe, gracias a él, que Gabriela explicarle que fue allí donde terminó, con Mistral estuvo aquí en octubre de 1931. belicosidad, el sueño expansionista mexiCon esa información corrí a la hemerocano, y que se inspirara de nuevo. teca. A consultar periódicos de la época cuaternaria: Mistral arribó al puerto de

Pero Gabriela fue opacada no por un temporal que afectaba a casi todo el país, sino por un avión de Pan-am que hizo escala en San Salvador. De él se “asomó” el magnate estadounidense Cornelius Vanderbilt. Algo así como el hijo del Bill Gates de antes, pagó, en 1936, parte de la millonaria película “Lo que el viento se llevó”. Mientras saludaban a la multitud, Cornelius y su “hermosísima esposa” fueron sensación. No cuesta imaginar que fue así. Una breve nota, más debajo de Vanderbilt, explica que el 8 de octubre Mistral tomó un tren hacia Guatemala, “y se nos va casi con la certeza de que no regresará”. Sí, Gabriela Mistral estuvo en el país. Y no, no regresó más.

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Negra Álvarez,

Ensayos

Ensayos

Ensayos

obra en retrospectiva Bélgica Rodríguez

(Comentario a la retrospectiva de Negra Álvarez en noviembre de 2013)

D

e frutos sagrados y protestas de la tierra, exposición retrospectiva de Negra Álvarez (Margarita Álvarez), conocida artista de El Salvador, recogió cuarenta y cinco años de trabajo artístico representado en ochenta y nueve obras, entre pinturas, esculturas, fotografías e instalaciones. Este grandioso conjunto, presentado en el Museo de Arte de El Salvador a fines del pasado año 2012, significó el reconocimiento a la constancia creadora de una artista que ha dedicado su vida al arte, a su país, a su familia y a sus amigos. Cuando conocí a la Negra, a principio de los años noventa, estaba dedicada a una expresión de fuerte temática político-social, no por acercarse a un realismo social, ni tampoco a lo panfletario que puede ser un discurso visual ligado a ese tema. En esos años trabajaba esculturas, unas tallas en madera que “representaban” la tragedia de un país sufriendo la tragedia de una guerra (El caminante, 1988, de la serie Los Mutilados). En un texto que escribí en 1990, hablé de esto,

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puntualizando que “este lenguaje en el trabajo de la Negra Álvarez está ligado, de una u otra manera, a una posición existencial autobiográfica, tanto individual como colectiva”. Las diferentes etapas por las que ha transitado esta artista centroamericana, y de la mano de la magnífica curaduría de Jorge Palomo, fueron expuestas y analizadas en los textos de Palomo con profundidad. De ellos pueden inferirse varias conclusiones partiendo de los importantes datos biográficos que tienen relación con el medio y contexto en los que ha producido una obra ligada a la vida del hombre y naturaleza salvadoreña. Pero, no por esto podría considerársele una artista local, o localista. Todo lo contrario, ella muestra, y demuestra, la capacidad de expresarse en un lenguaje universal a partir de elementos e imágenes que su tierra le ofrece: seres humanos, frutos, paisajes, situaciones sociales. Un recorrido por los diferentes períodos artísticos transitados por Negra Álvarez, muestra la preocupación de una artista de fuerte carácter iconoclasta que a lo largo de una carrera, conducida sin prisa pero sin pausa, ha logrado armar un “cuerpo de arte” que la ubica con propie-

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Ensayos

Ensayos

dad en la escena del arte contemporáneo, centroamericano y latinoamericano, aunque no sea, todavía, lo suficientemente conocida. Ahora bien, el carácter iconoclasta que la caracteriza la ha inducido a utilizar diversos medios de expresión y modalidades formales. La tela, el papel, metal, madera, mármol, le han servido como soporte a sus diferentes investigaciones visuales reflejadas, práctica y teóricamente, en pintura-pintura, escultura, dibujo y otros. Al lado de esto, es importante mencionar sus experimentaciones e investigaciones con objetos encontrados, con materiales reciclados, con la chatarra, tanto obtenidos directamente de la naturaleza, del entorno que la rodea, e incluso tomados de la vida doméstica. Es extraordinario el uso que hace de fragmentos de árboles, de láminas de metal, de puertas. Con todo este arsenal de conocimiento y conciencia de las ideas y conceptos, así como de los materiales que maneja, la artista ha podido crear y realizar una obra que le pertenece.

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hasta hoy, como el resultado de una mente reflexiva sobre lo artístico y lo humano, de una artista con sensibilidad social que se nutre del mundo exterior, pero fundamentalmente de sus preocupaciones hacia el Ser y la naturaleza, de su espíritu y profunda sensibilidad social. En consecuencia, la suya es una obra cuya temática plantea problemas fenomenológicos, que, a la vez, acusa un fuerte carácter ontológico, puesto que se relaciona con el Ser en su realidad “real” y su acontecer histórico, sin dejar de lado, por supuesto, el sustrato más importante en toda obra de arte que corresponde a la práctica artística y sus códigos formales.

Para Negra Álvarez la práctica artística, junto a una autocrítica seria, ha sido compleja. No solo por el abordaje de diversos materiales, sino también por las también diversas maneras de considerar los temas que la han preocupado, no solo como artista sino también como ser humano. De acuerdo a este análisis, podría afirmarse De acuerdo a lo expuesto en el párrafo an- que existen dos grandes corrientes temáterior, se mira y aprecia la totalidad de la ticas, figurativas siempre, enfocadas de obra de Negra Álvarez, desde sus inicios acuerdo a atmósferas de silencios, pre-

guntas y respuestas: una simbólica que corresponde a conceptos (lo racional) y vivencias (lo emocional); y otra, la icónica, anclada en una icnografía representada en imágenes de la violencia, explícitas y también subliminales, casi poéticas, representativas del daño que al hombre hace una violencia universalmente repudiada. De acuerdo a lo estrictamente plásticoformal, Negra Álvarez es una artista de gran fuerza cromática, aún en aquellas obras centradas en el tema de la violencia donde utiliza gamas apaisadas de colores de baja temperatura. Por otro lado, siendo figurativa, la estructura compositiva, en todas sus expresiones, es abstracta. Entonces, aunque paradójico, abstracción y figuración se relacionan armónicamente. La figura lidera siempre, haciéndose más visiblemente fuerte de acuerdo al tema y el soporte que la contiene. Por ejemplo, el marco de una ventana, de una puerta, le sirve de anclaje formal a la figura, humana o natural (Niños en terremoto, 1986). Los fragmentos de árboles son soportes de un dibujo o de una pintura (Bodegón y paisaje, 1993), o se convierten en esculturas

en sí mismos, el trozo de madera que acuna una manzana (Frutos, ca. 1992). Y de aquí puede pasar a una forma geométrica constante en su obra: el círculo, encerrado, protegido, expuesto en columnas cuya verticalidad está resuelta en complejidad totémica (Fruto sagrado I, 1993), y otras veces en horizontalidad paisajística (Canasta básica, 2005). Cuarenta y cinco años de trabajo, comprueban que la coherencia de la propuesta artística de Negra Álvarez, se ha mantenido constante en sus planteamientos conceptuales, en sus preocupaciones temáticas, expuesto todo en una obra realizada con honestidad, en un trabajo de arte resultado de profundas necesidades creadoras y preocupaciones humanas.

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Telarañas

Crónica

Ensayos

CRÓNICAS

Harry Castel

(Seudónimo de Jenniffer Valiente. Este texto ha sido retomado de su blog La Gaticueva)

E

ntré a la Gaticueva y me espanté al ver que la última entrada fue el último sábado de septiembre, creo. Generalmente escribía los sábados por la tarde, el único remanso de cuatro horas en mi atolondrado y apretado cotidiano, donde me desconectaba de todo y simplemente me soltaba frente a la pantalla. Pero luego entré en la vorágine del último trimestre del año, ese momento caótico donde se acumulan los trabajos (por gracia y fortuna) y de repente te encuentras escribiendo por encargo una docena de cuentos y un par de piezas... escribir por encargo, montar por encargo son cosas que antes me cabreaban mucho, pero que hoy hago con gusto y mucho estrés, primero porque significa que alguien cree que eres lo suficientemente bueno como para encargarte algo y atreverse a pagar por ello y luego porque te ayuda a seguir puliendo el oficio así sea bajo presión. Y no es que deje de escribir, todos los días a las cinco de la mañana me levanto a escribir una página en mi diario, meditar, hacer yoga, salir a caminar con el Niche y preparar el desayuno, esas cosas que uno increíblemente hace aunque el cerebro comience a funcionar después de las diez de la mañana y el segundo café del día, solo para no terminar perdiendo

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la razón por el oficio de burócrata y tener mucho contacto con la realidad. Todas las noches escribo o corrijo religiosamente por una hora, corregir, esa especie de deporte nacional en mi planeta, que a veces se convierte en TOC. Lo dicho, no es que haya dejado de escribir, pero con La Gaticueva creo que estaba esperando el momento adecuado, ese ritual de sábado en que me daba cita con la pantalla, me sentaba decentemente a la mesa, con luz de día y taza de café al lado, en fin, ese momento de sentirse como escritor más o menos formalito y en personaje, ya saben, como los de los libros, qué les digo, una también tiene sus momentos de ilusión... y en buscar el momento adecuado se pasó un mes, hasta que en una actividad literaria en que estuve en esta semana, alguien se me acercó a saludar: ¡Harry! ¿qué tal? Siempre leo 365 los sábados... y sin saber porqué me acordé de Papá Buck. En algún lugar leí algo de Papá Buck, en el tiempo de la Cofradía de Bukowsky, cuando nos compartíamos las santas escrituras con Héctor, en algún lugar leí algo sobre esperar el tiempo perfecto para escribir, decía algo como que el tiempo perfecto para escribir no existía, si tenías que escribir escribías, aunque te hubieran

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POEMAS

Y al levantarme hoy a las cinco de la mañana, en lugar de escribir mi diario, meditar, hacer yoga y salir a caminar con el Niche, agarré un trapo y me puse a sacarle las telarañas a la Gaticueva, a ver si queda medio decente y quien sabe, tal vez este sea el inicio de un nuevo ritual de sábado, que de momento dejo hasta acá porque el Niche me ve con cara de: ¿Y al fin vamos a salir o qué? Y es que este perro, como yo, es un animal de rituales, por eso me simpatiza.

del

corazón

Mensaje a Claudia

Elisa Huezo Paredes

(Lars)

Desde el cercano ayer del corazón te guardo, Claudia.

mas al instante se tornaba dulce tu sonrisa fugaz

Con tu rostro de flor amanecida,

y nuevamente, ya conmigo, sentada frente a ti, leías

tus transparentes ojos asombrados de poeta o de niño que es lo mismo y tu níveo perfil de imagen tibia. Con tu largo cabello recogido en suaves ondas de avellana obscura. Desde el cercano ayer del corazón te guardo, Claudia. Con tu frágil figura que despertaba

alegre con los pájaros

en tu casa de luz y cielo abiertos para el viento y el sol que se colaban

las frescas líneas de tu letra clara. Me miraban tus ojos fijamente y tu voz grave y rítmica Emergía en la estancia. Yo iba en pos de ti como se va detrás de la esperanza, llevaba el alma desasosegada, una flor sin abrir y un libro abierto… Y escuchando miraba tu silueta, tu piel traslúcida tus ojos grandes

por las claras cortinas volanderas.

que iban desde tus páginas a mis ojos suspensos;

Y yo entraba en tu busca y gritaba

“Moreno el dormido…”

tu cromático nombre cristalino

de aquel tierno poema en gestación.

y tú me respondías a veces desde el antiguo patio

Y olvidaba el motivo de mi busca,

otras, desde tu mesa de trabajo; pero entonces

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Poemas

Crónica

cortado la luz, aunque no hubieras comido nada en todo el día, aunque no estuvieras seguro de si lo que ibas a escribir era bueno o simplemente te estabas engañando pensando que lo de escribir era tu oficio, simplemente te sentabas delante de la máquina de escribir y escribías, porque no podías no hacerlo. Si, de esas asociaciones mentales en mi planeta, que no sabes por qué autopista vino, pero que me hizo abrir de nuevo La Gaticueva, por el malsano gusto de compartir banalidades con los cibernautas desprevenidos.

tu rostro era solemne,

porque yo iba a verte y a contarte, a mostrarte mi angustia y mi congoja a decirte mi duda y mi pregunta,

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pero la voz se me quedaba presa

que se alzaban…bajaban

y se hacía un ovillo

con el cálido azul de tu lectura.

que se iba enlazando en tu poema,

***

I

Así se repitieron muchos días

lento, ondulante, casi cadencioso:

en el lejano ayer en que te guardo, Claudia

“Las torres de la nieve

sin sospecharlo yo, tú mucho menos

con el corazón plagado de dolores.

tienen altas palomas congeladas.

que el hondo cauce era un camino abierto

Sonrisa de tiempo se asila en mi piel.

La niña toca aquel invierno inmóvil

en mi guardada palabra recogida hacia adentro

Mis palabras de sombra ya no tenían su porqué primero; se habían diluido por seguirte en la luz, el hombre, el ángel, la manzana, la flor: la poesía.

para hacerla surgir en este ahora

también con tu palabra, con tu sereno rostro y tus espesos párpados morenos

hoja que hiere al viento,

He mutilado mis deseos.

agua que sana al verbo,

Enfrento al espejo

animal que pare en silencio sos. Alforza encumbrada en el Sumpul,

II

tu cansado mirar guarda

Desnudos

la florida feria de tu primer amor,

a la vuelta del tiempo en que te miro

con los pies heridos

tus piernas moldeadas de soles y lluvias

con la misma sorpresa en tus pupilas,

avanzamos siguiendo el ombligo de nuestras madres

asistieron muchas batallas,

tu bullicioso hablar, tu risa a veces de niña maliciosa, tus rencores que duran

Y la mañana se escapaba veloz por las lo que el humo en el viento cortinas y tu noble explicar de los errores. Con su azul y su blanco y su verdura Pero aquí estás, estamos como siempre Y al despedirse en oro nuestra tarde con las manos unidas Yo tomaba el camino entre los árboles, y los ojos de frente, El gritar de los pájaros y el viento. con el lenguaje limpio En la puerta rural de tu vivienda que me ha hecho decir esta mañana: a lo lejos veía tu figura que me decía adiós. Desde el cercano ayer del corazón te Y eso era todo porque yo me llevaba una guardo, Claudia alegría

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Rubia Soledad

persiguiendo la ruta de tu acento

con los guantes de lana”.

Poemas

Poemas

Albertina

(Poema publicado en el libro VOCES SIN TIEMPO, DPI, 1978).

Bajamos al infierno en busca del eterno fuego

arco en la oscuridad que resiste a la muerte guerrera insaciable de nocturnas fruiciones. IV

saliva sagrada, que en jícara nues- tra sangre

Cicatriz andante somos,

perpetua.

lágrima universo marino atrapado en la pupila, III

Albertina.

recuerdo primitivo de formas primeras,

Origen de todos los umbrales

sangre de la nana más vieja

tus manos son la cuenta del eterno camino:

que fertiliza nuestra tierra.

peña base del siglo,

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Poemas

Poemas

Poemas de Katheryn Rivera Mundo

Tallaré mi tristeza en una sábana, serán paredes los silencios, las horas se disfrazarán de moho, allí olvidaré los besos maquillados. Temblará la sangre sobre hojas de cemento. Bordaré de fuego el nácar que me espera, allí guardaré los ojos y los labios alimentados de tortura.

Ustedes se amaron sin prisa

Saben que uno es el resultado de uno más uno

en compañía de inviernos que fueron hoguera.

y no se dividen siquiera, en la enfermedad que es hormiguero del otro.

Sin saber que eran a la medida exacta se vistieron el uno con la piel del otro.

Veo el horizonte de sus caricias sin ausencias

Llevaron el pétalo de su amor como escudo.

en compañía de dos gaviotas tatuadas con su misma sangre.

Enterraron horas de lágrimas y llagas. Nací con ustedes Bajo el palpitar de la luna,

donde los dos nacieron,

jamás el murmullo de su espalda don la otra.

y crecí en el agua de sus días,

en sus calles no hay caídas en la tentación del brazo ajeno,

donde fui la raíz de su primer beso.

descansan solo en sus miradas. No sé si volveré a ser niña o el perro que devora la náusea de una burla.

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Poemas de Miroslava Rosales

Poemas

Poemas

(Los siguientes poemas fueron previamente publicados en la revista mexicana CUADRIVIO)*

barrio el

ángel

jugaban

y la tarde caía como pétalos sobre las casas de adobe

6 disparos 6 disparos el juego de los ángeles es cubierto por la sangre micheeelleee un disparo en su risa de abundante agua y flores amarillas fernando el pequeño fernando tan pequeño el recién llegado al barrio es herido en la cabeza los límites del territorio:

la muerte

lourdes un padre rebana la vida de sus 2 hijos

ni trompetas en búsqueda del alba

con la noche de aliada

y de los cometas

y luego se mata

ni caballitos de mar

estos niños

en lourdes

ya no serán columpios

2 niños tan pequeños como una medalla son ahorcados

en un parque con grama bien cuidada por el sol y la lluvia

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ni la risa colmada de azúcar y avena * http://cuadrivio.net/literatura/poesia/variaciones-de-la-ciudad/

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Tejido

Poemas de María Cristina Orantes

el agua nunca tuvo sed y fluyó libre

Putas

como laboriosas arañas

Monas putas

tejamos nuestra casa

porque fuimos las niñas más rebeldes

Volvamos los humanos y humanas Solos hacia la hondura del silencio

en ese secreto antiguo

Entrañables

extraños Desechable

Desconocidos ellos y cercanos,

Desechable.

entrañables extraños,

Tu estampa, tu palabra, tu mirada, tus manos. Al igual que los platos y los vasos de los días de picnic,

del sustento y la espera

Bichas putas

encendidos en nuestra misma llama,

del movimiento que fluye al detenerse

porque fuimos mar y cuerpo en estallido

capaces de arañar por nuestra causa,

Busquemos en lo mínimo las claves

Mujeres putas

la verdad es plural y multiversa

porque no nos derrumbaron con la ofensa ni la injusticia

Bajo el sol y la lluvia nuestra casa

nos extienden los fraternales puentes de sus brazos, nos ofrecen el néctar de sus áureas corolas, nos abren el recinto de luz en el que habitan,

tejida contra la tempestad

Viejas putas

nos estrechan en sus vastas alas

de los desgarramientos

por nuestra sabia voz de brujas

y allí bajo su abrazo nos muestran su verdadero rostro:

tejida para la luz en sus rincones, tejida en la felicidad del hilo que se anuda a otros hilos

Satanaces. Esa fue la condena.

Volvamos las humanas y humanos

Poemas

Poemas

Poemas de Silvia Elena Regalado

como las servilletas de papel. ¿Vida útil? Lo que dure tu temple. ¿Amigos? un buen número en tanto permanezca la etiqueta adherida a la sonrisa plástica. Desechable. Tu nombre, el tiempo que ofrendaste, tus milagros, como las cucharitas, los cepillos de dientes, las máquinas clonadas, las medias, los pañales

y los preservativos.

¿Tiempo de vida? Lo que dura una mueca,

habitemos el templo

Nosotras, las ingobernables,

que nacerá de las ruinas

ese voluble gesto inexplicable

la resolvimos a nuestro favor…

que cambia a la vuelta de la esquina.

no busquemos en horizonte ajeno Nada nos hace falta

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Todo fue suficiente desde siempre.

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Poemas

Poemas

Un poema visual de Efraín Rivera Caravantes*

V Estoy, entonces, y dibujo lo que amo como en un sueño. VI I

Solo estoy dibujando un mapa

El espacio.

con aguas y puentes y un tesoro enterrado,

II Punto. Punto. Punto… línea. La línea recta comienza a no ser estable ni constante: segmentos altos y bajos, zigzagueantes, y luego vueltas, enredos, círculos, espirales. Solo estoy siguiendo la línea del mundo.

III

señalado con una X.

Líneas que van juntas y nunca se tocan,

La X puede estar en una esquina del mundo,

líneas que se cortan y se vuelven rojas, líneas que se yuxtaponen, se frotan, se abrazan,

a la orilla de un continente,

y hacen tramas.

o en medio de mi pecho.

en una isla

Solo estoy haciendo tramas: sombras cada vez más oscuras y reservas de espacios en blanco

VII

para la luz futura.

Solo estoy dibujando mi corazón extraño, deforme y precioso.

IV

Solo estoy dibujando algunas letras,

Solo estoy trazando algunas líneas con mis manos.

algunas palabras, algunos nombres y algunos rostros,

Solo estoy borrando algunas líneas

como dios en sus primeros días.

de mis manos.

Solo estoy naciendo de nuevo por siempre.

21 de diciembre de 2013 * https://www.youtube.com/watch?v=UR_uNIB7M7s

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Vidas cruzadas Abigaíl López

U

na mañana silenciosa, un muchacho con lágrima en los ojos salió de un cementerio, se dirigió a la parada de buses y esperó. En su mano arrugaba un pedazo viejo de papel. Levantó la mirada y vio a su compañero acercarse, éste le saludó, le dio una palmada en la espalda y le hicieron parada a un autobús. Subieron. Su compañero se sentó al fondo y él se quedó detrás del conductor. El muchacho se miró al espejo, limpió su cara y desarrugó el papel, lo vio, suspiró y lo volvió a arrugar, giró su cabeza hacia donde se encontraba su compañero y de pronto sus ojos se encontraron con los de una pequeña sentada al lado opuesto a

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Krisma Mancía -Hasta aquí llegas, vato.

él. Regresó la mirada al frente y una gota se asomó a su ojo. Agachó la cabeza, volvió a ver a su compañero y se dirigieron a una señora robusta justo detrás de donde estaba sentada la pequeña, y le quitaron sus collares y anillos. Los muchachos se bajaron corriendo y se confundieron entre la gente. La pequeña del autobús se levantó del asiento con su mamá y se dirigieron hacia la salida. En la grada estaba un papel arrugado. La pequeña lo recogió y leyó: “Niña de 11 años muere por bala perdida en brazos de su hermano”. Curiosamente el hermano de esa niña era el muchacho que se llevó las joyas y la niña de la foto se parecía a ella.

mi madre usaba, cuando era apenas una adolescente subida a unos zapatos de plataforma, y desde donde esperaba conocer a mi padre con esos ojos marrones ocultos detrás de sus lentes oscuros de Ray Ban. Mi viejo, detenido en una fotografía del álbum familiar y que la abuela le mostraba a mi novia que ya estaba ahogada de tantas atenciones. De pronto, llegó el café y el pastel para romper la dieta que ella había mantenido, cubiertos desechables que odiaba porque era profanar su creencia ambientalista, el sobrino que llegó corriendo y girando con su vaso de jugo y que lo derramó sobre la falda blanca que adoraba, que se había sido tejido en la India y que siempre se ponía para ir a eventos importantes. Me miró con la expresión de que ya estaba harta, pero en mi mente lo traduje como un quiero estar a solas contigo en el hotel. Mi hermana mayor se afanaba en limpiar y extender con un trapo la mancha de su falda y diciéndole cosas que no entendía. Mi cuñado, ebrio ya de cerveza, me decía en tono de broma, que tal vez esa princesa de ébano necesitaba su ayuda para quítarle la falda, que qué lástima que no es una fiesta de bikini. Él desnudaba a mi novia con una mirada de pérfido y mi hermana se sonrojaba intentando ocultar su vergüenza ajena con una sonrisa fingida y forzada.

Él me apuntaba con su arma y yo en el suelo de una casa que ya no era mía. Detrás de él, otros tres hombres se reían. Lucían de igual modo: cabezas rapadas, jeans flojos, camisetas de algún equipo deportivo, y tenis blancos de los Nike. La moda de los delincuentes, me dije, cuando ella y yo habíamos abierto la puerta dispuestos a huir de la fiesta. Ella estaba aburrida mucho antes de que la abuela apagara las velitas de sus noventa años cumplidos, cercanos a una muerte provocada por el El sol bajó hasta el ocaso. Hora de desesfuerzo de soplar las velitas sin la ayuda pedirnos. La tía besó a mi novia y le dijo de su tanque de oxígeno. que regresara pronto. Novia sosa, dijo, El tiempo se había detenido y retrocedido. detrás de mi espalda, la prima que siemSonaba la canción “Hit the road Jack”, de pre había soñado con casarse conmigo, y Ray Charles en el viejo tocadiscos de mi que tartamudeaba cada vez que decía mi hermana. Una joya que se había comprado nombre, y que suspiraba cuando terminaen una tienda de antigüedades y que para ba de pronunciarlo. Prima tonta, dije por sorpresa funcionaba de maravilla y tenía debajo. El incesto no estaba en la lista de los discos intactos. Mi hermana se diver- mis preferencias. El gen de mi abuelo no tía cambiando los discos con una destreza me había tocado. Viejo loco, dije para mis natural, como si ella hubiera crecido en la adentros cuando pasé frente a su retrato misma época de faldas cortas y felices que de boda, ¿cómo pudiste casarte con tu pri-

Cuentos

Cuentos

Cuentos

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Me pregunto si mi madre había tomado sus pastillas para sus alucinaciones auditivas. Esas voces eran mi pesadilla, aunque a veces eran voces amables que la instruían en realizar cosas extrañas como ese pequeño jardín japonés en el patio trasero, o ese candelabro de botellas de vino, o ese pollo a la marinera que no estaba en el libro de recetas, o ese raro objeto que ella soplaba para hace burbujas, o esa poción de rosas,

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sal y vinagre que hervía, dejaba una noche al aire libre y luego esparcía por la casa, o esa premonición de advertirme y rogarme que no me fuera. Nada que temer, mamá, mi novia estará mejor en el hotel.

Cuentos

Cuentos

ma? En tus tiempo habían tantas mujeres, ¡y mira qué mujeres! Y tú tan francés, con tus hábitos de la segunda guerra mundial en la que nunca participaste. Más nazi que cualquier otro dolor del mundo. Más católico y presionado por la familia para procrear la especie. Una especie pura de sangre y venas. La única ideal era la prima, ¿verdad? Y yo hablaba con tu retrato, mientras mi novia era cuestionada por su piel oscura. Tan oscura como una noche sin luna, dijo mi madre. Ella no comprendió. El español nunca lo entendía, menos en metáforas. Ella se limitaba a sonreír. Sabía cinco idiomas, pero nunca imaginó que se enamoraría de alguien que tuviera una familia que hablara español. Nadie la preparó para eso. Solo podía mostrar sus dientes blancos, mientras mi madre decía que no podía dejar de verla. Era la primera vez que miraba a una mujer negra. La tocaba para ver si era real.

¿Habrá previsto que abriríamos la puerta donde nos esperaban con las armas dispuestas? Y yo en el suelo sin nada que me defendiera, sin entender qué sucedía y sin saber quién me disparaba. Me lamenté de amar a esa mujer de piel tan oscura como una noche sin luna que había nacido en Kenia, que había sido reconocida a los doce años por su padre, un exportador de café, y que consideró que por su inteligencia y belleza fuera enviada y educada en un colegio británico. Cuando la vi entrar al metro de Nueva York, no paré de observarla hasta bajar con ella en Queens donde daba clases de francés. Quererla tanto y tener la idea de traerla a mi país para que la conociera mi familia y que, después de partir el pastel de la abuela que cumplía noventa años, anuncié que me casaría con ella. Amor, los delincuentes tardarán mucho en vaciar la casa, en matar a todos, en violar las cerraduras y a las mujeres, en huir con el tocadiscos de mi hermana. Amor, no tardará en llegar la policía y ambulancia. Will you love me tomorrow?

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Orlando

Libros

Libros

Libros

Virginia Woolf Astrid María Bahamond Hogarth Press, Traducción de Jorge Luis Borges, Londres, 1928

V

irginia Woolf es una de las grandes escritoras del siglo XX de habla inglesa. Su obra de ficción humanista, imaginación y genio poético sigue siendo objeto de homenajes en la literatura actual. Su época dominada por la novela como género tiene en Orlando una propuesta contemporánea a nivel mundial. Su estética consiste en formas inéditas de composición musical, pictográfica, escenográfica, que rompen con el academisismo y los tabúes de la época.

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pre optando por lo que se supone es lo que debe ser el rol del buen biógrafo. En este punto se denotan las enseñanzas del padre de la escritora, Leslie Stephen, él mismo un destacado biógrafo dentro del convencionalismo victoriano, con las aportaciones de eminentes autores victorianos tales como Carlyle y Thomas Mccouley.

Sin embargo en la novela existe una cronología bien marcada (1588-1928). Si hablamos de la sensibilidad de Woolf, no significa que ella se convierta a la hora de La escritora es individualista —en con- escribir en una disciplinada trabajadora, traste con otros autores coetáneos que se meticulosa, perseverante y original. comprometen con la realidad que los roPractica la crítica visual, y en su obra el dea—, Virginia Woolf es mucho más subuniverso de la pintura le sirve de punto jetiva, más audaz y acorde a su sensibilide intriga, punto de peripecias, punto de dad, a su cosmovisión, a sus sentimientos. estudios, y, sus personajes son como bosEducada con la música atonal, la pintura quejos. Establece un sistemas de relacioabstracta y ciertas escuelas literarias, las nes entre las unidades narrativas, que son cuales influyen en crear una novela escrilos objetos, las escenas y los personajes, ta siguiendo un formato de biografía que el pasaje de a simultaneidad óptica a la obviamente haciendo una burla de los continuación narrativa. Además es remarconvencionalismos de la biografía de la cable su interés político y especialmente época: la referencia al tiempo y al trascursu militancia en defensa de los derechos so del mismo no es precisa; Woolf comende la mujer, los cuales se ven reflejados ta en varias partes de la obra lo que debe en su obra. hacer un buen biógrafo y lo que no, siem-

La libertad sexual dentro del grupo de Bloomsbury: experiencia única en los albores del siglo XX se ve plasmada en Orlando. El personaje no sólo cambia de sexo, sino que en diversos puntos del libro, se puede interpretar que mantiene relaciones homosexuales. En última instancia, la autora transmite el mensaje de que el sexo y los roles de sexo que se deben asumir son completamente ridículos y artificiales. Orlando no dejó de ser la misma persona al convertirse en mujer, pero tuvo que soportar todo el peso que significaba pertenecer al “sexo débil”. Virginia Woolf se esfuerza por saciarse de la vida, al mismo tiempo que está paralelamente relacionada a la muerte…siempre recurre al diálogo o a la descripción o

monólogo interior, que se efectúa muchas veces, sin explicación, sin transición. La producción literaria de la escritora (el cuarto de Jacob, Mrs Dalloway, Viaje al faro, Las Olas, La marca sobre el muro, Kew Gardens, Una novela no escrita, Objetos masivos, Una sociedad, Lunes o martes, El vestido nuevo, Un colegio femenino visto desde el exterior, Azul y verde, Una dama ante el espejo…) no hubiera sido posible sin la cuádruple conjunción de una cultura sólida, literaria, de una vida intelectual, de una inmensa capacidad de trabajo, y sobre todo, evidentemente de un temperamento funcionalmente artístico.

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Libros

GABRIELA MISTRAL

Seudónimo de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga (Vicuña, 7 de abril de 1889 – Nueva York, 10 de enero de 1957). Fue una poeta, diplomática, feminista y pedagoga chilena. Autora de TALA, EL POEMA DE CHILE y otras obras, fue la primera y hasta ahora la única mujer latinoamericana en recibir el Premio Nobel (1945).

CLAUDIA LARS

Seudónimo de Margarita del Carmen Brannon Vega (Armenia, Sonsonate, 20 de diciembre de 1899- San Salvador, 22 de julio de 1974). Poeta y prosista salvadoreña, dejó una obra rica y variada. Citamos entre sus libros TIERRA DE INFANCIA, DONDE LLEGAN LOS PASOS, SOBRE EL ÁNGEL Y EL HOMBE.

MATILDE ELENA LÓPEZ

Nacida en San Salvador en 1919 y fallecida en la misma ciudad en 2010, Matilde Elena López fue poeta, ensayista y dramaturga. Fue miembro de la Academia Salvadoreña de la Lengua y Premio Nacional de Cultura. Entre sus obras citamos DANTE, POETA Y CIUDADANO DEL FUTURO (1965), ESTUDIOS SOBRE POESÍA (1973) y el poemarios LOS SOLLOZOS OSCUROS (1982).

CARLOS CHÁVEZ

San Salvador, 1980. Se graduó en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) en 2008 en el área de comunicaciones. Durante más de siete años trabajó para La Prensa Gráfica, donde solía escribir crónicas y reportajes de largo aliento en su revista dominical, Séptimo Sentido. En 2010, recibió un reconocimiento de la UCA por su labor periodística en favor de los derechos humanos. En 2013, participó con el curso de periodismo Iberis, en Madrid, España. Y actualmente estudia un máster sobre “Investigación de la comuni-

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cación como agente histórico-social,” en la Universidad de Valladolid, España.

BÉLGICA RODRÍGUEZ

Nacida en Venezuela, 1941, Bélgica Rodríguez es historiadora e investigadora de arte, curadora de exposiciones, docente universitaria, conferencista, miembro de jurados, directora de instituciones museísticas y gerente cultural. Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Master of Art del Courtauld Institute of Art, Universidad de Londres. Posee un doctorado en Historia del Arte por la Universidad La Sorbona, París, con mención de Honor. En la misma universidad es diplomada en museología y museografía. Fue directora del Museo de Arte de las Américas, Organización de los Estados Americanos (OEA). El artículo que ahora publicamos había permanecido inédito.

Autores/Ilustradores

AUTORES

HARRY CASTEL

Seudónimo de Jennifer Valiente. Ha ganado certámenes nacionales en poesía y narrativa, además de los Juegos Florales de Chalatenango en narrativa en 1996 y ser selección de la VII Bienal de Dramaturgia Femenina “La escritura de las diferencias” en 2014. Su poesía, narrativa y dramaturgia han sido publicadas en El Salvador, Costa Rica y Estados Unidos. Mantiene la columna de microcuentos 365 en el Suplemento Tres Mil de Co Latino y el blog La Gaticueva.

ELISA HUEZO PAREDES

Nacida en Santa Tecla en 1913, Elisa Huezo Paredes fue poeta y pintora. Si bien publicó solo un libro, VOCES SIN TIEMPO (San Salvador: Dirección General de Publicaciones e iImpresos, 1978) su obra ha sido reconocida por diversos estudiosos y antólogos.

RUBIA SOLEDAD

Firma asimismo como soledad quetzaltepec (en minúsculas). Rubia Soledad nació

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troamericana STIGAR publicada en Suecia en el 2004. Entre sus poemarios, citamos PIELES DE MUJER, DESNUDA DE MÍ, IZQUIERDA QUE AÚN PALPITAS.

MARÍA CRISTINA ORANTES

Poeta salvadoreña nacida en México D.F. en 1955. Abogada y notaria. Cofundadora del grupo literario de mujeres Poesía y Más. KATHERYN RIVERA Se encuentra en la antología POESÍA DEL SIGLO XX EN EL SALVADOR (España: MUNDO Poeta salvadoreña nacida en 1989. Ha sido Editorial Visor, 2012). Ha publicado varios promotora cultural en la ciudad de Santa poemarios de los cuales el más reciente es Tecla y San Salvador. Docente en educa- EL GRITO ES HACIA ADENTRO (San ción parvularia. Perteneció al primer taller Salvador: DPI, 2011). literario y de teatro del Palacio Tecleño y al taller literario El Perro Muerto. Ha pu- EFRAÍN RIVERA blicado en diferentes periódicos y revistas CARAVANTES nacionales e internacionales. Su primer (El Salvador, 1983). Poeta y artista visual poemario fue ganador del Primer Certamen salvadoreño. Ha participado en varias exposiciones colectivas. Obtuvo el primer lugar Ipso Facto, por editorial Equizzero. en poesía en el I Certamen Letras Nuevas MIROSLAVA ROSALES con el poemario MEMORIA DE POEMAS, Nació en El Salvador en 1985. Forma par- La Prensa Gráfica (2004) y el tercer lugar en te de la Dirección Nacional de Investiga- el XI Premio de Arte Joven por la obra NAciones en Cultura y Arte. Tiene a cargo TURALEZA MUERTA, creada en conjunla sección “El vértigo de Hispanoaméri- to con Nadie (Javier Ramírez), en el Centro ca”, de la revista española Kiliedro. Per- Cultural de la Embajada de España (2010). teneció al extinto taller literario El Pe- Sus textos han sido publicados en diversos rro Muerto. Su trabajo aparece en varias suplementos y en la antología de poesía joantologías, en cuenta THE THEATRE ven salvadoreña UNA MADRUGADA DEL UNDER MY SKIN. CONTEMPORARY SIGLO XXI de Vladimir Amaya. SALVADORAN POETRY (Teatro bajo mi piel. Poesía salvadoreña contemporánea) ABIGAÍL LÓPEZ (El Salvador: Kalina Editorial, 2014) y Nació en San Salvador en 1995. Formó RESISTENCIA EN LA TIERRA (Chile: parte del taller de poesía, con Silvia Elena Regalado, en la Casa del Escritor. Desde Ocean Sur, 2014). hace años y hasta la fecha asiste al taller de narrativa breve de la DNI (Dirección de InSILVIA ELENA vestigaciones de la Secretaría de Cultura). REGALADO (San Salvador, 31 de agosto de 1961). Poe- Estudia licenciatura en Laboratorio Clínico ta y directora de Casa del Escritor, Museo en la Universidad de El Salvador. Salarrué, Secretaría de Cultura de la Presidencia. Su poesía ha sido publicada en va- ASTRID MARÍA rias antologías, incluidas OCHI DI ROSSA BAHAMOND INFURIATA (Italia, edición bilingüe), en la Salvadoreña, doctora en Historia del Arte antología en francés Poesía Salvadoreña de por la Universidad Carolina de Praga, ReMaría Poumier (2002) y en la antología cen- pública Checa, es autora de PROCESOS

Autores/Ilustradores

Autores/Ilustradores 48

en Quezaltepeque, Departamento de La libertad, en 1991. Actualmente cursa el último ciclo de la Licenciatura en Historia en la Universidad de El Salvador. Trabaja como investigadora adjunta del programa Cultura y Religión, dirigido por la Secretaría de Cultura de la Presidencia y la Universidad Evangélica de El Salvador.

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Autores/Ilustradores

DEL ARTE EN EL SALVADOR (San Salvador: DPI, 2012) y, juntamente con Jorge Palomo, del catálogo CARLOS CAÑAS PREMIO NACIONAL DE CULTURA (San Salvador: Secretaría de Cultura de la Presidencia, 2012). Ha sido curadora de varias exposiciones de arte y es autora de numerosos artículos sobre el tema.

KRISMA MANCÍA

Nacida en San Salvador en 1980, Krisma Mancía es profesora egresada de la Universidad de El Salvador (UES). Perteneció al

taller de talentos de la Casa del Escritor. Ha publicado LA ERA DEL LLANTO (2004). En 2006 ganó el I Premio de Poesía Joven La Garúa de Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, con el poemario VIAJE AL IMPERIO DE LAS VENTANAS CERRADAS. Agradecemos a Séptimo Sentido la autorización para reproducir el material sobre Gabriela Mistral y Claudia Lars.

Ilustraciones

e Ilustradores NEGRA ÁLVAREZ

palabras de Goethe: “Divino arte, cuántas Nacida en Santa Ana en 1948, Margarita veces en los momentos más desgraciados Álvarez de Martínez, más conocida como de mi vida fuiste mi único consuelo”. Negra Álvarez, su nombre artístico, es una de nuestras más reconocidas artistas. Tra- BERNARDO CRESPÍN bajos suyos hay en diversos museos del El autor de nuestra contraportada, Bernardo mundo y el Premio Nobel Mario Vargas (o Bernabé) Crespín nació en San Salvador, Llosa le dedicó una elogiosa página (ver en 1949. A los 15 años ingresó a la Academia de Dibujo y Pintura de Valero Lecha ARS n.º 2). La portada corresponde a la serie HUE- donde permaneció hasta 1970. Ese mismo LLAS DE UNA EXISTENCIA y es un re- año partió del país e hizo estancias cortas ciente dibujo a tinta y acuarela. La mayoría en Panamá y Colombia “pintando decorade las imágenes aquí reproducidas corres- dos y haciendo retratos.” Con ello ahorró ponden a las series YO Y MI SOMBRA y para ir a Francia. Expuso dibujos en París SOBREVIVIR. Se trata de fotografías in- en 1972 y en El Salvador ha expuesto en ditervenidas y son obra de la larga reclusión versas galerías. Hay obra suya en MARTE de los dos últimos años de la autora en el (Museo de Arte de El Salvador). hospital donde cuidaba a su esposo agoniFotografías de zante, el pediatra Guillermo Martínez que Gabriela Mistral ahora en paz descanse, gran persona de http://blog.elsupuesto.com/cultuquien ella recibió siempre gran apoyo. Dera/2013/04/gabriela-mistral-ternura/ bemos pues ver estas láminas como un úlhttp://radio.uchile.cl/wp-content/ timo canto de amor y un esfuerzo contra la uploads/2014/05/1381466-620x771.jpg adversidad. Bien podemos evocar aquí las

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Revista ARS 7  

Por siglos y por siglos la historia del arte y la literatura fue una historia de hombres. Había escritores, arquitectos, escultores, pintore...

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