Tropos Digital #5

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CUENTOS

POESIAS

La Plata 2009 - Año 4 / Número 5

ENSAYOS

ENTREVISTAS

revista literaria

versión digital http://issuu.com/saturno/docs/tropos_5

UTOPIA



Nota editorial E

l equipo editorial de Tropos no para de trabajar. No va que sacamos un número que ya hay otro a la espera. Este año pudimos sacar dos números gracias a la participación de quienes ven en este espacio un lugar propio, para dar a conocer y poner a circular sus producciones escritas. Publicamos escritos de estudiantes de Filosofía, Letras y de Lenguas Modernas, quienes nos propusieron publicar en inglés. Esto último nos permite abrir las fronteras de Tropos para poder ser un canal de publicaciones de todos aquellos que trabajamos con las palabras, ya sea en nuestro idioma o en otro, porque en última instancia apostamos a lo mismo: producir y trasmitir significaciones, trabajar los espacios simbólicos y comunicar desde ellos. Nos resulta interesante y necesario reflexionar acerca del la literatura y el arte. Nos movilizamos y organizamos a partir de esta inquietud. Creemos, por un lado, tal como plantea Hernández Arregui, que “el arte, por un lado, tiene raíz concreta –la historia personal del artista, su temperamento, la posición que ocupa en la sociedad- pero como individuo, inserto en la sociedad de su tiempo, el artista es un ser histórico que proyecta en forma individual una voluntad de for-

ma individual una voluntad de forma que no le es propia, sino de su contemporaneidad con la cultura”. Nuestros textos cobran sentido al ser leídos, al circular por otras manos, al convertirse en lectura. Pero: ¿desde dónde escribimos? ¿Qué manifestamos? ¿Cómo se inserta eso que nosotros producimos en la realidad que nos circunda? ¿Cómo esa realidad se refleja en aquello que escribimos?..., para ir No son preguntas retóricas, sino preguntas disparadoras para seguir avanzando, para ir debatiendo y generar los espacios necesarios de reflexión sobre estas cuestiones. Somos estudiante, escribimos y producimos literatura, la damos a conocer y creemos importante reflexionar sobre aquello que hacemos. Invitamos a todos los lectores de Tropos a pensar repuestas a estas preguntas, o manifestar sus opiniones sobre estas cuestiones que para nosotros son punto de partida para muchos proyectos más. La revista Tropos es un aporte en este sentido, un espacio que apuesta a las producciones estudiantiles. Queda mucho más por delante, mucho más para trabajar.

UTOPIA Humanidades y Estudiantes Independientes

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Equipo editorial/Organización: Rodolfo Yoldi, Santiago Martínez, Fernando García, Gisela Campanaro, Marcos Illiarra, Sol Canteros, Ana Julia Quiroga, Matías Moraga, Facundo Mena. Participaron en este número Matías Lonigro, Laura Barba, Alejandro Ferreyra, Jerónimo Corregido, Emiliano Tavernini, Anabela Ghilini, Eduardo Egoscuadra, Santiago Tabarrozzi, Lucía Alabart Lago, Federico Muttoni, Gisela Campanaro, Fernando García, Facundo Mena, Paula Caceres, Fernando Manzini, Santiago Gjuratovich, Juan Francisco Otero. Diseño Gerardo Echeverría / silencio_sonoro@hotmail.com Ilustraciones Daniela Ocampo / monorriel77@hotmail.com Agradecimientos, a todos los que le apuestan a este espacio desde hace varios años y a quienes se animaron a publicar por primera vez. A los que nos dan una mano con el diseño, las ilustraciones y todo lo que implica llevar adelante la revista. Y también a los fanáticos de siempre.

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Indice 6

pág. Entrevista

Reflexiones sobre el Taller de Escritura

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pág. Ensayos La Locura Cuando el agua te tapa y te inunda los pulmones

Cuentos / Escritos Fotografías de Munch El genio de la botella La caída de la princesa del sol y más...

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pág. Poesías A las bestias Correr y comer Crónica en grado cero y más...

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pág.

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Cuentos / Escritos

Fotografías de Munch S

e había dejado anticipar como quién entra en una noche naranja, como si ella fuera en verdad la noche y algo la anticipaba, le traía el azúcar que se bebe entre esos pastos del piso al cielo; nadie cerca. Ni siquiera una rama le había rozado el abrigo, pero entonces por qué pensar en esto, el frío justificaba el abrigo pero no pensar en una rama que nada ha hecho. Sin embargo Mercedes no lograba deshojarse de aquello que la gobernaba, de aquel naranja en el cielo, que no debe ser naranja, ni de las ramas inmóviles, espías. Un fuego silencioso entraba en ella y la conducía, le ponía unos ojos felinos que se prendían en lo que de repente era la oscuridad absoluta. Una mancha negra de sombra de barro de cuerpos débiles y ojos relucientes en ella, ojos que veía Martín desde su silla, en el rellano, en otra oscuridad sin ojos ni barro y entonces ella no veía a Martín, sólo él podía verla. Demasiado alta para gato y menuda para puma, Mercedes toda ojos miraba ahora en dirección a Martín como si lograra tocarlo desde la distancia, como si el violeta de la luna a sus espaldas la guiara en un rugido fulminante; pero no podía verlo en esa selva de negras ramas vacías de otoño. Mercedes se distraía con una luz lejana y Martín, tieso, respiraba luego de haber anulado todo movimiento, sumido en un temor indescifrable. Bestia dorada en el centro de la noche sin hojas, Mercedes encontraba una calma que no le pertenecía; que le era dada o tal vez in-

ducida por una voz dulce y frágil que llegaba desde el vacío mismo, desde donde sólo se conciben voces inaudibles. Crepúsculo. Sentada sobre la tierra, jugando con las huellas de sus propios pasos se alejaba más y más de todo estado de alerta. Recuéstate. Obedecía. Fuego al fuego, ojos al cielo naranja, las manos suaves de caricias en el aire, sangre de luna violeta alistando a la bestia para ser bestia. Crepúsculo, permanece. Una enorme boca se formaba en el cielo, con labios de copas de árboles y nubes difuminadas, al tiempo que Martín se acercaba al cuerpo que yacía inmóvil, tendido en la nada, entre campos abiertos a la sombra. Cerca. Paso cauteloso, de cazador inseguro. Ni un movimiento, nada perceptible. Presa o fiera de seguro muerta; se acercaba lentamente pero ahora convencido, ya no crepitaban los ojos y el alivio se figuraba en el calor que sentía Martín al acercarse, un trago de licor en el frío insoportable; una sensación de bienestar, de abrigo. Un leve sonido, como el crujir de una rama que en todo campo abierto cruje. Al costado del cuerpo, arrodillado hacia ella, buscando en sus ojos el fuego que se desvanecía lentamente, ojos de ceniza. La noche apagada, el cielo negro como si la boca se hubiese cerrado por completo, mancha de sombra y barro y el cuerpo muerto. Nada que hacer para Martín que ahora se alejaba sumido en la incredulidad. Una rama le rozó el abrigo devolviéndole el temor que lo hizo girar sobresaltado, dando un manotazo para desprenderse de la rama. Crepúsculo detrás de él con los ojos encendidos y las manos ensangrentadas. Un cuerpo muerto, una rama deshojada.

Federico Muttoni fede_imaginar@hotmail.com

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Cuentos / Escritos

El genio de la botella M

e había conducido por un pasillo alfombrado hasta su oficina, en el subsuelo de la panadería. El rojo mullido bajo mis pies había parecido enceguecerme. Hacía sólo tres meses que trabajaba para él, y me sorprendió bastante que quisiera hablar conmigo a solas, pues yo creía que él me consideraba un mero mozo más del servicio, del cual pronto habría de despedirse para no blanquear su situación laboral. Había sospechado, esperanzado, que iba a entregarme el dinero que me debía. Y como un idiota me había anonadado cuando encontramos en su sitio de trabajo (esa burguesa covacha de papeles que no decían nada y olor a alfombras caras) a otro hombretón muy similar a él, envuelto en costosos harapos que de nada servían, que de nada sirven. Me había sentado, a la orden de mi jefe. Sobre el escritorio había una botella de whisky importado, un cuchillo de plata, una brújula rota, una copia de Crimen y castigo de Dostoievski. Me habían servido un trago que no bebí, contra mis principios. -Me enteré que un cuento suyo fue publicado en una antología literaria de una importante editorial- me había dicho mi jefe secamente. Sus párpados semicerrados dejaban entrever un tenue brillo de codicia y desconfianza. Había asentido sin emoción, un simple movimiento de cabeza. -Mi amigo aquí presente -había dicho, señalando al otro saco de mierda-, el señor...,

también es escritor. Lo había mirado sin verlo, asintiendo con desinterés que no se esforzaba en disfrazar de perplejidad. -Leí su cuento -Silencio. Miradas. Humo de habano-. Quería conocerlo. Más silencio. Los ojos cruzados sin pasión, los labios cerrados. No me había molestado en volver a asentir. -¿Qué dice usted? -me había preguntado mi jefe, tan seco y repulsivo como siempre. Nunca me habían gustado sus ojos de cerdo, ocultos bajo una máscara de severidad. No me gustaban entonces tampoco. -No es de los más locuaces -había observado el otro, arqueando las cejas decepcionado y blandiendo su Romeo y Julieta. Los recordaba ahora, yaciendo en mi catre. Tenía un J&B por la mitad a un lado, pero no tenía almohada. Tenía una vida detrás, pero de dinero poseía sólo lo que tintineaba en mis bolsillos. El J&B era bueno, muy bueno. Mejor aún a la tenue luz anaranjada que dejaba la habitación en penumbras. Aquel personajillo se creía un escritor, viviendo en una mansión, durmiendo en la ortodoxia sistemática que llamaba rutina. Daba la vuelta al caramelo en avión, lamiéndolo, pero de seguro no conocía las calles de su barrio. No sabía distinguir entre cervezas. Las suelas de sus zapatos estaban nuevas. ¡Y se consideraba un escritor! Yo tenía una vida detrás. No tenía almohada. Yo sí era un escritor. Y mi jefe... Aquel repugnante fustigador que escupía sobre sus empleados. Dueño de tantos comercios en la ciudad. Aquel triste amontonador de moneditas, aquel puerco em-

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Cuentos / Escritos

badurnado en su propia malicia..., ¿de qué le servían ahora sus pertenencias más suntuarias, la colección de etiquetas de vinos franceses, las botellas de White Horse sin abrir...? Debería haberlas abierto. Yo lo hacía a diario. Pero yo era un escritor, y tenía una vida llena de aventuras para fundamentarlo. El J&B era bueno, muy bueno, pensaba. Busqué a tientas la almohada, pero no estaba. No importaba, me decía, y sonreía satisfecho. Paladeaba mi próximo relato (ya lo había escrito). Yo era un escritor, me afirmaba mientras rememoraba la historia que tendría que pasar a un papel. (Burda banalidad: era sólo una formalidad, la narración ya estaba consumada.) Atacaría con esos temas que siempre se colaron en la literatura: el asesinato, la venganza; el crimen silencioso, el asesino inmune. Tanteando en el bolsillo, encontré un cuchillo de plata. Limpié la sangre con un pañuelo, sonriendo. Ya casi estaba hecho. Yo sí era un escritor.

Jerónimo corregido jeronimoc_1@hotmail.com

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La caída de la princesa del sol Dedicado a Lourdes, y solo a ella. Pues sin ella esta historia no habría podido existir.

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odo el mundo amaba a la princesa del sol. La amaban las personas, las plantas y animales, los objetos abandonados a su suerte y hasta las fuerzas mismas de la naturaleza. La amaban incluso las leyes supremas, que ningún mortal había escrito, y por eso tenía todas las bendiciones posibles del tiempo y el espacio. Pero... ¿Cuánto la amaban? “Más que a la propia vida y los propios sueños”, dijo un poeta alguna vez, e incluso eso era quedarse corto. La princesa del sol era lo más importante para todos y para todo, aunque casi nadie pudiera verla. No obstante, esto no los desanimaba, ya que no se creían merecedores de semejante honor. Los pocos que la habían visto aseguraban que era hermosa más allá de toda posibilidad de descripción, y que ese recuerdo alegraría para siempre su corazón. La princesa del sol era lo más importante para todos, pese a saber que poco podrían llegar a hacer por ella. Era la más grande inspiración y el más elevado de los modelos. Cuando alguien era especialmente bello o talentoso, la gente decía que quizás hubiera recibido la bendición de su majestad. Aquello era el sueño de la princesa del sol. Ella vivía en un enorme castillo en el centro de todo. Era un edificio de diseño simple y elegante, hecho de una gema


Cuentos / Escritos

tan pura y tan perfecta que nunca más la tierra la había podido volver a producir. No necesitaba ser resistente ni fácil de limpiar, por que la naturaleza no dañaba ni molestaba a la princesa del sol o a sus propiedades. El polvo ni siquiera se acercaba, y todos los accidentes y catástrofes evitaban el lugar completamente. Desde allí gobernaba ella, desde un tiempo que nadie conseguía recordar (no les importaba: pensaban, sencillamente, que no valía la pena recordar una época anterior a su llegada). No daba demasiadas ordenes, salvo a sus servidores más cercanos, que estaban orgullosos de ello. A decir verdad, no puede decirse que gobernara demasiado: tan solo vivía su vida, y dejaba a los demás vivir la suya. Sin embargo, había algo que no amaba a la princesa del sol, un ser oscuro y temible, una abominación que no debía existir. Demios sería el nombre más apropiado para aquella monstruosidad, un nombre tan antinatural como ella. Adoptó la forma de un bufón, que entretenía a los habitantes con sus bromas y sus risas (si, él también se reía de ellos), y, poco a poco, comenzó a meter en sus cabezas ideas extrañas. Les dijo que la princesa no era tan perfecta como creían, que no les importaba, que solo eran para ella esclavos aburridos y desechables. La mayoría lo ignoraba y seguía de largo, pero otros se quedaban a escuchar. Les dijo que merecían gobernarse a si mismos, que lo harían mejor, y que debían hacerlo. Varias personas se marcharon, convencidas de que nada podía superar la belleza que los gobernaba. Les dijo que debían rebelarse y atacar, y se quedó solo, por que todos se alejaron, aborreciéndolo a él y a sus ideas. El odio de Demios por la princesa creció. Sencillamente no soportaba que todos la qui-

quisieran de ese modo y se esforzaran por protegerla, cuando nadie se preocupaba por él. Despreciado por la gente mayor, Demios decidió tentar un blanco más ingenuo: niños. Eran los únicos lo bastante inocentes y abiertos de mente como para no desechar de inmediato lo que él les dijera. Le prestarían su atención, y ¿quién sabe? Tal vez hasta lograra poner de su parte algunos pocos. Solo dos niños lo escucharon: Tin, y Tina. El resto estaba demasiado aterrado por las advertencias de sus padres como para siquiera acercarse a él. Estos dos, en cambio, tenían poderosas razones para escucharlo, razones que nada tenían que ver con su posible inocencia o ingenuidad. Tin tenía once años, cabello oscuro y penetrantes ojos grises. Siempre preguntaba por la razón de las cosas, pues tenía una curiosidad muy grande, incluso para un chico de su edad. Confiaba en sus capacidades y en su propio juicio, quizás demasiado. Tenía cierto talento para evaluar a las personas, gracias al cual comprendía perfectamente que las intenciones de Demios no eran buenas. Tin seguía a aquel oscuro compañero porque buscaba la verdad. Él muchas veces se había sentido solo, incomprendido o abandonado, y no tenía muchos amigos. Por esta razón, quería saber, si al menos la princesa del sol lo quería, si al menos alguien, en toda la vastedad del universo, se preocupaba por él. Tina era la hermana menor de Tin y tenía nueve años. Su pelo era rubio y sus ojos azul oscuro. Siempre estaba sonriendo, cantando o bailando: Parecía la felicidad encarnada. Tenía un enorme corazón, capaz de amar a todo el mundo y de preocuparse por todos (incluso por su hermano, aunque este no se diera cuenta). Hablaba mucho y con gran libertad, incluso cuando le convenía quedarse callada. Ella se preguntaba si la princesa del sol, encerrada siempre en su palacio sabía que la amaban. Le preocupaba que, quizás, ella estuviese atrapada sin conocerlos, solo por que ignoraba los sentimientos que todos tenían por ella. El castillo de su majestad era una fortaleza impenetrable, hecho de los materiales más hermosos, si bien no los más resistentes. Millones de pequeñas joyas se unían en una obra magnífica, cada una aportando algo distinto pero necesario a su totalidad. La luz se reflejaba de las formas más hermosas, y la fuerza de los elementos danzaba a su alrededor, sin atreverse a tocarlo. Nada habría podido destruirlo,

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por que allí estaba la princesa del sol y todos la amaban. Dentro, había exactamente cien guardias, todos ellos devotos sirvientes de su señora. Conocían a la perfección todas las técnicas de lucha, si bien nunca habían tenido que utilizar ninguna. Patrullaban día y noche sin descansar, y la muerte no se los llevaba por ser tan cercanos a ella Él único día en que abandonaban ese lugar, era durante la celebración del festival anual, al cual se les ordenaba asistir. Incluso entonces, la princesa no quedaba desprotegida. Su guardián más poderoso era paloma, el mago. Nadie sabía nada sobre él, salvo que era muy poderoso y que siempre estaba allí para protegerla a ella. Sus poderes eran grandes y sus conocimientos, vastos, mas nunca los usaba para el mal ni para el daño. Era un ser pacífico, de carácter apacible y modales refinados, que nunca había sido derrotado en combate. En realidad, todas estas barreras protectoras eran innecesarias: Con solo mover un dedo la princesa del sol podía destruirlos a todos, si bien ella no lo sabía. Su poder en aquel lugar era inmenso (algo que todos ignoraban) pudiendo reformar el mundo a partir de sus deseos. Si tan solo hubiese conocido su potencial, puede que su reinado hubiese continuado para siempre. Demios y los hermanos decidieron aprovechar la cercanía del festival anual para infiltrarse hasta la sala del trono. Tuvieron problemas desde el momento en que decidieron hacerlo: las puertas se negaban a abrirse para ellos, los muebles se movían para interrumpir su camino, hasta el pasto se enredaba a ellos sin querer soltarlos y las hojas se arrojaban a sus rostros intentando cegarlos. Después de muchos esfuerzos lo lograron, y abrieron la última puerta, que no se les resistió.

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Y allí estaba ella: sus cabellos dorados caían cuan rayos de sol, su piel brillaba con un débil resplandor, sus labios eran como rubíes incrustados en la nieve, sus manos delicadas y fuertes al mismo tiempo. Pero lo más impresionante de ella eran sus ojos, que miraban sin ver, cubiertos por una neblina helada, sumergidos en un mundo distinto, sin prestarle a nada demasiada atención. Tina creyó que la princesa estaba aburrida, pero Tin supo que estaba preocupada. Superada la impresión inicial, los niños vieron que había otras cosas en la habitación. El trono de la princesa, al igual que su vestido, era sencillo y elegante, diseñado solo para continuar la belleza de su dueña, pues cualquier intento por acentuarla, o más aún, opacarla, habría estado condenado al fracaso. En el centro de la estancia Demios y paloma habían empezado a pelear, El uno oscuro y aterrador como la noche, y el otro de un blanco brillante como el día, presente incluso en el color de sus ojos y cabello. El primero peleaba con sus garras, surgidas de su propio odio, el segundo se defendía con un bastón de madera, que le había sido dado por su creador. Fue una batalla intensa y terrible, en la que la ferocidad se enfrentaba a la técnica, y la fuerza a la destreza. Cada herida era pagada con otra, y a cada gota de sangre permanecía en el cuerpo de su poseedor, negándose a manchar aquel suelo sagrado. Demios iba de frente y con todas sus fuerzas, mientras que paloma evitaba atacar y esquivaba los ataques con acrobacias sorprendentes, cuidando pese a ello su energía. Mientras tanto, tin y Tina intentaban comunicarse con la princesa sin ningún resultado. Lo más cerca que había estado de decirles algo, fue cuando, al ver a demios, se dibujó en su rostro una expresión de disgusto, junto con una de vedado temor. Entonces tina sintió como apoyaban un puñal en su cuello. -Ríndete o ella morirá- Dijo Demios-En estos momentos ya no me es de utilidad. -Así que solo como eso nos necesitabas, como rehenes- Gruñó la niña mientras pensaba en como soltarse -Por supuesto que no, mi pequeña amiga, también necesitaba alguien que activara las trampas más peligrosas antes que yo, o que pudiera distraer a los guardias en caso de ser necesario. -¡Suéltala!- Ordenó paloma, en tono autoritario- Haré lo


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desees- Afirmó luego con voz débil. Paloma tuvo que deshacerse de su arma y demostrar que no llevaba otras escondidas. Luego de eso, Demios lo apuñaló en el corazón. El mago cayó al suelo, alcanzando a murmurar antes de perder el conocimiento:“Perdóneme, amo”Tina corrió junto a su hermano, y una vez allí, se echó a llorar, temblando de terror. Al mismo tiempo que ocurría todo esto, una luz azul inundó la habitación, unto con el sonido de las olas en el mar. Exactamente tres pasos frente al trono, apareció un hombre. Llevaba una capa azul, y un traje del mismo color. Un sombrero azul le ocultaba los ojos, y un pañuelo azul hacía lo mismo con el resto de su rostro. Sus guantes y calzado también eran azules, pero aunque nada podía verse de él, los niños supieron que era un hombre, antes incluso de que hablara. -¿Se encuentran bien?- Les preguntó con su extraña voz, lejana y profunda. Tan pronto y como le dijeron que sí, el caballero azul se adelantó hasta Demios y lo destruyó con un único movimiento de su espada azul, haciendo que se desvaneciera en una nube de sombras. -Es fácil derrotar el miedo- Les dijo a los niños- Basta con recordar que lo hemos enfrentado. La princesa del sol, que había reaccionado al verlo, habló con él en ese mismo instante. Sus ojos ya no estaban perdidos y enfocados en la lejanía, sino concentrado en cada detalle de ese mundo, brillando con un fuego inmortal. -Quiero despertar- Dijo ella, y su voz fue como un coro celestial, en el que cada nota, cada mínimo gesto, era único, e irrepetible. Los hermanos cayeron al suelo, heridos por toda esa belleza en lo profundo de su corazón, si la había creído hermosa cuando los

había ignorado, ahora sabían que estaba más allá de lo que las palabras podían describir. -¿Perdón?- Dijo el caballero, aparentemente desorientado -¡No juegues conmigo!- Ordenó la princesa, molesta, y por un pequeño instante su cólera la volvió terrible- Hace ya mucho tiempo que me di cuenta de que esto es solo un sueño. Si te niegas a despertarme, tendré que deshacerme de ti y despertarme yo misma. -Lamento oír eso, pero como ya te habrás dado cuenta, esas son las únicas dos cosas que son imposibles para vos. Podrías hacer lo que sea con este mundo, excepto obligarlo a despertar, y no podrías afectarme nunca con ese poder, porque yo todavía estoy despierto. -¿Entonces este mundo no es real?- Quiso saber Tin, visiblemente preocupado - Es tan real como cualquier otro- le respondió el caballero- Aunque de todos modos, después de lo que han visto, y en vista de que su majestad también lo necesita, les daré a todos una pequeña explicación: “hace mucho tiempo, la princesa del sol ara para mí tan importante como lo es hoy para ustedes. Día tras día la veía sufrir sin poder hacer nada para impedirlo, hasta que un día, en el que tendría que partir lejos de ella, decidí que haría su sueño realidad. Tomé los recuerdos de todos, de todas las personas, de todas las cosas, hasta de las fuerzas mismas que regían el universo, y los uní en esta espada, que se llama recuerdos. Use recuerdos para que todos cayeran dormidos, (incluso el tiempo, incluso la vida y la muerte) y cree el sueño de la princesa del sol. Como la realidad misma estaba ya dormida, el sueño fue real, tan real como cualquier cosa puede llegar a ser. Cree para ella un lugar en el que todos la amaban, y todos la veían tan grande y tan fuerte como ella en verdad es. Yo me quedé despierto para velar por ella, y para no olvidar la alegría de verla sonreír. Puse a paloma a su lado, como una creación mía para que la protegiera. Debí suponer que, real o no, esto seguía siendo un sueño, y cuando se sueña por mucho tiempo, acaba apareciendo alguna pesadilla. Demios fue la pesadilla de este sueño. Traté de ignorarlo, pensando que no suponía ninguna amenaza, pensando que paloma podría protegerla, y me equivoqué” -¿Aún ahora, sabiendo que este es tu mundo de ensueño, deseas abandonarlo?- Le preguntó el caballero a la princesa. - Al principio, ni siquiera podría haber pensado en abando-

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Cuentos / Escritos

narlo, pero a medida que pasaba el tiempo, sentía que me estaba perdiendo a mi misma, que cada vez era menos yo. Cada nuevo día me sentía más alejada de quien en verdad era. Entonces comprendí que esto era un sueño, un sueño que ha durado demasiado. Quiero despertar mientras aún queda algo de mi yo original en mí. Aprovechando el silencio del caballero, Tina aprovechó para hacer su pregunta: -¿Sabías que todos te queremos? -Por supuesto que lo sabía, la verdad, no es algo fácil de ignorar. Pero me pregunto, si habré hecho algo para merecerlo. -¿Por qué...?- Comenzó la niña, pero su pregunta fue respondida antes de que terminara de formularla. - Por que no puedo recordar nada de antes de que todos me amaran. Mi recuerdo más antiguo es de este mundo, de su primer día, y entonces ya todos me amaban. -Si la princesa no recuerda nada de su mundo creo que deberías dejarla despertar- Le dijo Tina al caballero- Después de todo, probablemente ella no recuerde ni siquiera por que quería ser amada. -¿Y si lo hago, que pasaría con ustedes, los que nacieron en este mundo? No hay lugar para ustedes en eso que llaman “realidad”, o al menos, no que yo sepa. - Estaremos bien- Afirmó Tin con seguridadIncluso si todo lo que nos rodea desaparece, podremos construir nuestro propio mundo, y si desaparecemos también, probablemente sea porque, después de todo, también pertenezcamos a tu mundo, aunque no te hayas dado cuenta. -¿Estas segura de que deseas despertar? -Por última vez, sí- respondió la princesa -De acuerdo, solamente quería asegurarme, porque no habrá vuelta atrás. La única forma de que esto termine, después de tanto tiempo, es regresando los recuerdos de todos,

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pues ellos forman este mundo, así como formaron el otro. Y la única forma de regresarles sus recuerdos, es destruyendo el centro de este sueño, es decir, a la princesa del sol. - Lo comprendo, y ya me lo había imaginado. Pero aunque me “destruyas” en este sueño, volveré a ser mi verdadero yo. -No exactamente, dada la naturaleza del procedimiento, volverás al mundo real y recuperarás todos tus recuerdos de él, incluso aquellos que no tuviesen importancia, pero también serás la única en recordar todo este sueño (bueno, además de mí, que lo observé desde afuera todo el tiempo). La princesa asintió con la cabeza, y el caballero azul se acercó hasta ella y le atravesó el corazón con su espada, apuñalándola con los recuerdos de todos. La princesa derramó algunas lágrimas, quizás de tristeza, quizás de alegría, y se deshizo en millones de partículas de luz muy brillante, como si una estrella hubiese decidido dispersarse. La espada azul brilló y también comenzó a desintegrarse de forma similar. Los fragmentos de luz se esparcieron por el mundo, que cambió y se desvaneció lentamente. Y todas las personas y todas las cosas se despertaron con la horrible sensación de que se habían olvidado de lo más hermoso del mundo, sin saber que era (Bueno todas las personas excepto dos). La princesa del sol abrió los ojos, Delante de ella estaba su corona, partida en dos, y una pradera la rodeaba. Ahora sabía quién era, lo sabía incluso mejor que antes de empezar a dormir. Comprendía que siempre seguiría siendo ella misma, y al mismo tiempo, siempre seguiría siendo la princesa del sol. Por que ella era la princesa del sol, aunque casi nadie lo supiera ya. Ella era hermosa y fuerte, poderosa, y al menos alguien la veía también de ese modo. Al menos alguien la quería. si en algún momento llegas a necesitarlo, que estas palabras iluminen tu camino en la oscuridad.

Santiago gjuratovich gjuratovich@hotmail.com


Cuentos / Escritos

Y en una torre Y en una torre Ariadna vio... Un rostro diluido en una hoja de papel Un eterno regresar al comienzo del otoño Pisadas de un tierno final de leyendas Hadas, pasajeras infinitas de magia, Taciturna, en calma, tantas veces olvidada: La Paciencia, y por sus propios hilos, Se dejó atar delicadamente.

... ... acariciar los hilos de un alma escarbada por mitos. Dilatada en vestigios de un tiempo perdido, pero nada se detiene en el olvido. Acariciar suspiros, grietas, y algún latido.

... Aquello podría crucificar el alma, maldecirla, ataviarla, romper su costado más oscuro...pero ¿tiene costados su alma? ¿tiene límites? Sabe, siente, que algo tiene que curarse, pero es tan indescifrable el nombre de Dios, como su alma que es Dios. No tiene dudas, tampoco duda de su demencia, de su torpeza para querer y odiar. Ni siquiera sabe si son suyas las cualidades o si un demiurgo se las regaló para que las interprete con disimulo. ¿Será el disimulo lo que hace ajeno al otro? ¿Serán trampas los gestos, el viento, el roce, lo sutil de un cuerpo sin trucos? Aquello podría ser un amparo a la picardía,

pero no. Prefiere escalar con los pies descalzos, reírse de las cosquillas del pasto, suspirar (esa eterna caricatura del nostálgico) con tibieza, hacer de su origen un relámpago. Módico pesar, no saberse origen.

... Entre las guirnaldas que descansan en tu sien hay un perfume que despista al tiempo En cada burbuja de pensamiento que tiñe el instante habrá un sinfín de espejismos sin comienzo. Pero no te inquietes un alivio se escabullira por entre enredaderas, una respuesta se traducirá en un lenguaje sin nieblas

... Lo blanco se esparcirá, y no habrá siluetas ni ruidos ni suplicas que borren tus huellas. Y en lo profundo del gesto sin nombres lo negro servirá para saber de tu única piedra en lo inmenso del bosque. Y el carmín llorará el silencio. Las serpientes serán águilas los laberintos, paseos. El aguador no descansará las raíces del tiempo hablaran.

Alicia aquino ...

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Entrevistas

Reflexiones sobre el Taller de Escritura ¿Un taller de escritura creativa dentro de la Academia?

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sta nota apunta a reflexionar sobre el proyecto que impulsamos desde Utopía para poner en pié el taller de escritura creativa. Nosotros consideramos fundamental potenciar los espacios de participación colectiva, articulando con estudiantes de diferentes años, docentes y graduados. Sabemos que el espacio del taller es un primer paso para que surjan diferentes propuestas en respuesta a la misma problemática: la falta de espacios para la producción estudiantil y la circulación de la misma. Por eso pensamos al taller como un puntapié para seguir impulsando otros tipos de proyectos como publicaciones, grupos de lectura, talleres de otro tipo, etc. Es central el pensarnos como sujetos activos, productores y no meros reproductores de conocimiento. Sostenemos que la escritura es una pieza clave en nuestra formación. A partir de algunas preguntas disparadoras, los coordinadores del taller plantaron algunas líneas interesantes para repensar muchas cuestiones en torno a nuestra formación. Algunas de estas preguntas fueron:

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¿Qué pensás sobre la práctica de la escritura dentro del ámbito académico?,¿Creés que en nuestras carrera, en la mayoría de sus Cátedras, a la escritura no se le da la importancia que debería? ¿Por qué?, ¿Qué aporta el taller que estás coordinando a esta cuestión? ¿Cuáles son algunos de sus objetivos? Gisela Campanaro, coordinadora del taller junto a Facundo Saxe, respondió al respecto: La escritura dentro del ámbito académico, particularmente en Letras, que más circula es justamente la académica, es decir en el sentido de que a nosotros como alumnos la mayoría de las cátedras sólo nos exigen escritos como monografías, ponencias (en menor medida) y parciales, a los que también considero trabajos de “escritura” que circulan fuertemente en nuestro ámbito académico. Para mí, el problema fundamental de estos tipos de escrituras es que son artificiales, porque sólo existen como medios para aprobar una materia, con o sin promoción, por eso creo que desde el vamos no están pensadas para que circulen ni entre compañeros, ni entre las diferentes cátedras, ni tampoco fuera de la facultad, excepto el caso de las “mejores” ponencias. Y esto sólo lo hacen algunas cátedras. Entonces al pasar los años uno va sintiendo que sus trabajos (¡que tanto esfuerzo le llevan!) quedan archivados, que sólo fueron leídos por un profesor para ponerle una nota y punto. Ahí se cierra el círculo. Entonces la monografía se transforma en una instancia más de aprobación; una especie de esquema a repetir. Creo que el problema fundamental del tipo de escritura que nos exige la academia, es que es un tipo de escritura que


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no tiene inserción en nuestra sociedad, que como ya dije “no circula”, entonces por eso vuelvo a decir que es una instancia artificial porque la escritura necesita vagar por la sociedad, ser leída, nosotros necesitamos que nuestras producciones escritas sean escuchadas así como también escuchar a los demás. Si esto no sucede entonces la escritura se muere en un cajón, no existe. El otro problema fundamental con el que yo me encuentro a menudo en la carrera, frente a la escritura, es que en general los trabajos académicos se basan simplemente en citar teorías de otros autores, y defender en realidad las posturas de otros, consistiendo nuestro trabajo en un aporte prácticamente mínimo. Además, en general también nos encontramos “eligiendo” un tema de monografía que en realidad no elegimos porque ya un docente lo eligió por nosotros. Todo esto hace a que la producción del alumno sea prácticamente nula. Creo que es fundamental no sólo que seamos nosotros quienes podamos pensar un tema de monografía, después de todo un recorrido por la materia, sino además poder generar hipótesis a partir de NUESTRAS LECTURAS literarias. Esto no significa que no nos apoyemos, o que no leamos a críticos que hablen sobre el tema, pero sí que la lectura predominante sea la nuestra. Todos PODEMOS LEER y todos SABEMOS LEER. Esto inevitablemente me lleva a la escuela. En mi poca experiencia como docente, y gracias a la ayuda de las cátedras de didáctica, logré llevar a cabo en mis clases un trabajo más que interesante, que consiste en que sean los mismos pibes los que me hablen acerca de lo que les leo, de lo que leemos todos juntos. Y es increíble todas las cosas que tienen para decir ellos solos, sin ninguna introducción, ni interpretaciones previas. Creo que con este ejemplo queda más que claro cuál es mi postura frente a la escritura y frente a la lectura. No quiero dejar de mencionar algunas Cátedras, como la de literatura alemana, que sí apuestan a un modo de leer y de escribir diferente, abriendo la participación a sus alumnos. Por eso creo que este modo de “hacer literatura” es posible, incluso en el

ámbito académico.

¿Qué aporta el taller que estás coordinando a esta cuestión? ¿Cuáles son algunos de sus objetivos? Bueno, la propuesta del taller es justamente insertar, dentro de la facultad (¡esto es fundamental!) un espacio que en nuestra carrera no sólo no existe sino que, además, niega. La frase “ustedes no vienen acá para ser escritores”, tan lapidaria por cierto, hace que desde el vamos se le niegue al alumno de Letras la posibilidad de producción, de verdadera producción creativa. Es por esto que surge el taller, por una necesidad básica, por un “agujero negro” del cual nadie se hace cargo. Los chicos que están yendo al taller son estudiantes de Letras, pero también de Filo, incluso de Bellas Artes, o gente que ya no está más en la facu, que dejó la carrera, etc. Y todos vienen con esa idea de querer hacer algo con esta necesidad que tienen de escribir y que, en general, sobre todo para los chicos de Letras y Filo, está vedada. Para mí, lo más difícil en el momento de estar “al frente” del taller, es lograr que los pibes descubran que todo lo que escriben es valioso, y también la importancia de compartir con el otro sus producciones, animarse a leer, a comentar. A mí me parece una experiencia hermosa, y sobre todo muy muy importante, fundamental diría. Y lo que me parece más importante de todo esto es que el taller funcione dentro de la facultad, porque talleres fuera de la facu hay por todos lados, eso lo sabemos todos, pero el hecho de que surja en el ámbito académico genera una ruptura y a su vez un reconocimiento: nosotros creemos que la escritura creativa debe existir no sólo puertas afuera de la facu, sino también adentro, y por eso elegimos este espacio y no otro. Este es el objetivo fundamental del taller, abrir un espacio puertas adentro, hacernos cargo de esta necesidad dentro de la facu. Por eso creo que dar el taller en un aula de humanidades es mucho más que una cuestión simbólica; es el reconocimiento al derecho que tenemos todos de que exista este espacio. Y alguien tiene que hacerse cargo ¿no? Hoy somos Facu y yo los que estamos coordinando el taller, mañana serán otros. El espacio es de todos. Por eso el objetivo fundamental del taller es que este espacio se instale, que forme parte de un proyecto de Universidad y de educación.

Julia Quiroga Gisela Campanaro 15


Poesías

A las bestias

Correr y comer

Sobrevivir al ocio a la estupidez y al kaos

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Madurar la fiebre y desangrar las horas, como pasajeros tristes de una bomba muda… Incendiar los sueños que ya no soñamos, para ser más libres de lo que anhelamos

correr y comer correr y comer correr y comer correr y comer correr y comer se rompió la maquinita sólo comer. || . esperando Rebeca . algo . . si supieras Rebeca . nada pasaría . || .es un paisaje aquella pared de la mente. DISNEA .de ser niños y no. || no creo: ni en el blanco de tu cicatriz ni en la silla orientada al ventiluz. || -eumaríeugeniamolinuevo

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AgustÍn Scalcini

Eugenia Molinuevo

ascalcini@hotmail.com

esaurora@yahoo.com.ar


Poesías

Crónica en grado cero Días como hoy Con su banda sonora de silencio Con sus paseos por la mesa del estar Y su aroma a que mañana será igual Todo está ordenado La vida asegurada a dos candados Y la mañana hizo estragos tras la siesta Creo, hay sol afuera Y tras el marco de las horas Bailan el tiempo Los segundos En el pasodoble del instante Días como hoy Con sus maquetas y proyectos Con su querer hacerlo todo Y su cansancio al no hacer nada Todo está, eso esta claro. Mejor no escribir esto El mejor verso de este día Es simple estrañamiento; Está En el espacio en blanco sin palabra Está Vestido del instante

Mauricio Ibarra mauri_la_medianera@hotmail.com

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Poesías

Destellos El uso de la cruz La Plata, 9 de mayo de 2009.

A veces, cuando el viento sopla solo nos queda una mirada una chispa, que nos enciende para al segundo apagarse.

arriba los santos son de plástico y no te miran

¡Que importa! ese fue un segundo en que la luz prevaleció. Un segundo, solo uno, en el que la noche murió.

una cruz manufactura china con piedras incas degolladas ahogadas en oro adentro los santos llevan a otros santos las tetas de maría hervidas y amasadas con las manos de pedro

Dario Mengual de Gracia dariodan245@hotmail.com

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las tetas mezcladas metidas al horno dispuestas en moldes de jesús


Poesías

Esencia arriba los santos ¿qué les vas a pedir?

Esencia piel alma ojos mirada

adentro ¿qué te pueden dar?

saludo cordial pestañas escondidas mueca, no sonrisa andrógino género neutral del equilibrio, realidad curiosidad que se palpa que no mata, obnubila y extraña niebla tras la fiesta muñeca sin cuerda boca sin lengua asfixia agota asombra ahoga

Marcos Illarra marcosilliarra@hotmail.com

tu piel tu alma tu mirada.

Mariana I. Romeira mariana_romeira@live.com.ar

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Poesías

Hombre de hoy

Maurren

Porque tu nombre es Tengoprisa y Siemprefuego es tu apellido, y tu voz es Todanervio y tu cara Todased.

Por tener un alma que le sonríe a la vida, porque las balas te atraviesan y tus heridas no sangran.

Porque tus uñas temen tus dientes, porque el reloj te aflige, porque vivís sin sillas. Porque tu tiempo es Siemprenfuga, porque tu ahora es mañana, porque tu hoy es después. Porque tu alma es Siemprecerco y tu presencia es Siempreausencia, y porque tu sangre es TODAGRITO:

por tener siempre la palabra justa, ese consejo erudito o algún verso de Bécquer. porque me enseñaste a dejar que las rimas se incrusten en mis venas y convivan en mi cuerpo y a no olvidar mis secretos sobre el piano Por tu perseverancia y tu lucha, Por caminar mar adentro con nudos en el alma Pero con la frente bien alta.

te busco te odio te río te lloro te muerdo te sangro te escucho

Gracias mi reina ¡gracias! hoy me miras desde lejos, con ternura, y sabes que busco tus huellas, y sabes que también caminaré en esa orilla.

Te Escribo.

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por tus manos inquietas y la serenidad de tus ojos, que en silencio buscan consuelo de ese quiebre pasado.

Fernando Manzini

Mercedes Moore

tejedordehumo@hotmail.com

mmercedes.moore@hotmail.com


Poesías

Mueran salvajes unitarios En mil y un juegos de regocijo Y placeres estéticos Reconozco voces oscuras y tristes, como de infierno, Que lloran a sus salvajes, Agregando nada al barómetro blanco Que tiene por preocupación sus Propios asuntos. En divertimentos de la realidad Veo desviaciones conscientes de un sinfín De inteligencias de claustro y erudición de Desencanto conspirador y confortable. Los guantes blancos pronto se Tiñen de creencia religiosa y objetividad orgullosa, Mis anteojos lunares y oscuros le Ponen un obstáculo a tus manos con ojos Ensangrentados que meticulosamente Inspeccionan el cuerpo imparcial de la realidad, En tus teatros yo identifico a los Miserables actores de pensión mudos Y ricos agradecidos con grandilocuencia Y me refiero a esa ilusión que es el Cuento policial y se acerca a no Significar nada.

Juan francisco Otero ...

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Poesías

No knight Obnubilantes to night No knight to hug No stars to pray my soul to love The darkness of my life has come out I know that I’m not alone But I can’t feel you anymore… The empty sky And the blue memories All bring me back I miss the way you laugh I don’t want to wake up But the truth is that… I have my back to the wall I need to escape to catch the sword To leave the coward and turn the brave To fight against the shadows To defeat my sorrows, But the darkness of my life has come out I know that I’m not alone But I can’t feel you anymore… No knight to hug No stars to pray my soul to love…

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Nos obnubilamos mutuamente, Desde los bullicios Hasta en los silencios. Obnubilamos nuestras mentes, Perdiendo y encontrando la razón. Nos apartamos… Porque somos obnubilantes desprotegidos Que huyen del dolor, Que buscan un compartido goce de calor. Que obtienen una invisible tranquilidad En noches de sexo y alcohol. En noches de melodías y textos. En noches esporádicas de absoluta pasión. Obnubilamos y suavizamos una aplastante tensión. Liberamos antiguos bloqueos… Brotamos… Llegamos al FIN del temor. (Obnubilantes… Vos Y Yo).-

Florencia Giesolauro

Sol canteros

darkoceanheart@hotmail.com

solcischuchi@hotmail.com


Poesías

Páramos Quisiera recorrer todos los páramos, siempre me llegan silbidos lejanos de aquellos lugares, a veces me siento a conversar con todos los pájaros, y escucho las miles de noticias que ellos me traen. La primavera invadió el jardín y la hierva ha tomado la casa, ya no hay lugar para vivir allí, mundo de nadie. Camino descalza hasta la mitad del patio extiendo los brazos y se transforman en alas.

Micaela Anzoategui micascully@aol.com

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Ensayos

La locura P

ara los otros locura, para uno cordura. Así entiendo lo que otros no entienden. La locura de dejar todo lo conocido tras de uno y comenzar de nuevo, desde lo más básico hasta lo desconocido. De eliminar todas las máscaras y ver tras ellas las verdades escondidas, las múltiples facetas de cada uno de aquellos que te rodeaban, de la hipocresía que se eleva hasta alcanzar límites inconmensurables. De analizar y evaluar cómo luchaste por cosas que hoy aparecen como superfluas, falsas o ajenas a ti. En este camino, tan espinoso como solitario te encuentras con mucha gente que te ayuda de manera desinteresada, pero que no forma parte de tu vida, ni de tu grupo, ni de tu gente, y uno necesita de “los nuestros”. Y de la única manera que los tuyos te aceptan es que vuelvas a ser el de antes, que vuelvas a tu anterior postura. Y tú no puedes porque ya no eres el mismo. Tu experiencia te transformó en eso que hoy eres, pero que los demás no aceptan. Entonces emprendes el camino de la simulación. Simulas que eres el ser anterior, el que extrañan, el cuerdo, el que conocían, el que aceptan, porque tu también necesitas de un grupo de pertenencia y todavía no lo encuentras, entonces simulas que todo sigue igual y que lo que cambiaste es algo que ellos toleran y aceptan con un dejo de resignación. Es una práctica diaria, que hace falta realizarla para no alejarse de aquello que se en-

contró, que se descubrió. Con el convencimiento, que se está en el camino cierto, de que por más vueltas que le has dado a las cosas, todo te demuestra una y otra vez, que la gente no cambia, y que hasta que no encuentres a “los tuyos” tienes que seguir fingiendo para sobrevivir en un mundo lleno de arquetipos de ilusiones falsas, de entidades negativas, de obstáculos superables. Esta locura encubierta nos permite ser cuerdos. Y nos da el tiempo suficiente y necesario para encontrarnos con “los nuestros”.

Lamonaga ...

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Ensayos

Cuando el agua te tapa y te inunda los pulmones C

uando el agua te tapa y te inunda los pulmones, cuando la respiración cuesta tanto que parece que sólo existiera el monóxido de carbono y el oxígeno un deseo lejano, debemos cerrar los ojos, poner la mente en blanco a como de lugar y seguir a nuestro único guía real: el corazón. Hay momentos en que la vida te juega malas pasadas...te muestra algo y luego te engaña...te saca, te quita, hay momentos en los que sentís que sólo das, das y das y la ronda nunca llega a vos. Hay momentos en que lo sueños, esos mundos tan abstractos como el alma (pero a la vez tan reales que nos aferramos a ellos como si fueran nuestra propia carne) tocan la maldita tierra de los humanos y caen como un zeppelin de plomo. Hay días en que la niebla es tan espesa que no podemos ver lo que acontece alrededor, esa realidad contra la que tanto despotricamos(co) y que, al fin de cuentas, es lo que nos mantiene en la tierra donde nadie debería existir, que es la de los humanos, debemos cerrar los ojos, poner la mente en blanco a como de lugar y seguir nuestro único guía real: el corazón. Hoy, más que nunca, necesito un matiz... necesito estar en el medio y mirar los dos extremos...aprender y entender que la vida, esta que nos toca y no siempre elegimos, vale la pena cada segundo. Que vivir y morir por un sentimiento real es tan hermoso que por ese mismo sentimiento hay que arriesgarlo

todo, aunque en ello se nos vaya esta vida hermosa que no elegimos siempre, pero que es un regalo divino y hay que aprovecharlo (entendiendo por divinidad esa materia energética que fluye dentro nuestro como una cascada interminable de sentimientos). Cambiaré mil cosas, transformaré otras tantas, pero siempre con una misma meta: dar mi corazón, mi alma y mi vida cuando así lo crea necesario...y eso queridos míos, no es extremismo, es la energía que mueve al mundo: eso es el amor. Aunque duela como el fuego que quema nuestro interior, es necesario se conciente de quien sos...APRENDE A SER QUIEN ERES*.

*Friedrich Nietszche.

Alfredo Guzmán ...

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Elogio del resentido de Emiliano Tavernini. Pensamiento Social Latinoamericano, las Cátedras Nacionales de Anabela Ghilini. Título río debajo de Fernando García. Alambrados de Eduardo Egoscuadra. ¿Sabe Ud. qué es la Filosofía? de Santiago Tabarrozzi. El verdugo de Sancho Panza de Gisela Campanaro.


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