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El Rin c贸n 2

Aldea Blanca


I N D I C E

Edita:

Ilustre Ayto. de San Miguel de Abona

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Introducción Valentín E. González Évora - Tte. Alcalde y Concejal de Cultura

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San Miguel de Abona: Tierra de Antiguos Empresarios Carmen Rosa Pérez Barrios

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El Personaje: Doña María “La Planchadora” Marta Elena Díaz Reyes - Área de Juventud

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La Vivienda Tracidional Montserrat Alonso Díaz - Biblioteca Municipal

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Lo Tuyo es Puro Teatro Francisco Javier González Méndez - Área de Cultura

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Los Belenes: Tradición en Navidad

Ctra. a Los Abrigos, 30 - 38620

Luisa De Peuter Fourmy - Archivo Municipal

web: www.sanmigueldeabona.org

e-mail: alcaldia.sanmiguel@cabtfe.es

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Yngerlise Naranjo de Ramos

Dirección y coordinación:

Concejalía de Cultura

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Diseño e impresión:

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TF 937/2002

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Reflejos en el Mar Marián Tur Iglesias - Área de Cultura

nes y los criterios expresados por sus colaboradores.

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puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni

Mis Dos Angelitos Mª José Tacoronte

registrada en, o transmitida por, un sistema de recuperación de información, en ninguna forma

Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca

«La Tajea no hace necesariamente suyos las opinio-

Todos los derechos reservados. Esta publicación no

Nuestras escobas para el campo y las casas. Apuntes de la Trilla Clara Fourmy

Edición KA

Depósito Legal:

¿Qué Significa Educar?

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Ondas Deportivas: Época Dorada del C.D. San Miguel

y por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico,

Álvaro Toledo

electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia, o cualquier otro, sin permiso previo por escrito de la editorial (Concejalía de Cultura).»

EJEMPLAR GRATUITO

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Loceras de la Montañita de Garaña Marcos Brito

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Coleccionable de cocina Umberto Marinoni Lapin

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Plantas medicinales Pedro Benítez

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Ilustre Ayuntamiento de San Miguel de Abona - Noviembre/Diciembre 2003 Entonces a partir de algunos trazos -arquitecturas y paisajes gráficos-, comienzo a ver más claro lo ilegible. Me arriesgo a contemplar cada palabra.

Introducción U

n nuevo número de la Revista Cultural “La Tajea”, sale a la calle, en busca del lector, de aquel que espera ya su llegada; y de aquellos otros, los que quizás se acercan por primera vez a estas páginas. A todos ustedes, nuestro agradecimiento más sincero. Su cariño y confianza son los que nos hace que cada edición de nuestra revista se convierta para cada uno de los colaboradores además de un reto personal y profesional, un compromiso inquebrantable con cada unos de Uds. Imaginemos por un momento, que tenemos entre nuestras manos “La Tajea”, mientras a través de nuestra ventana, nos sorprende el golpear de las gotas de agua de lluvia...; sin darnos cuenta el tiempo ha pasado rápidamente, los días se precipitan del calendario a un rítmo por momentos casi inalcanzable. Las tardes son más cortas y frías, mientras su sombras se deslizan por el paisaje de nuestro pueblo. San Miguel de Abona, cambia su mirada. El invierno ha llegado.

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Llega de repente la lluvia, instala sus huestes, minuciosos guerreros de seda y sueño. Salta gozosa en los tejados, desciende por los canalones en precipitada algarabía; Comienza la gran fiesta de las aguas en viaje que establecen su transitorio dominio y de la mano nos llevan a regiones que el tiempo había sepultado, al parecer, para siempre: Allí nos esperan...(1) Mientras tanto, les invitamos a que ojeen y, recorran las páginas de nuestra revista, en ellas podrán descubrir los personajes y las sensaciones indescriptibles de ese arte efímero, el teatro, que en los escenarios de nuestro pueblo tantos seguidores ha tenido, aquel que “cuando la cortina se baja, cuando las luces se apagan, todo se termina; salvo las imágenes que sobreviven en la memoria”. Imaginaremos el mundo misterioso de leyendas, curiosidades...que tras los majestuosos faros se esconden en cualquier saliente rocoso de nuestras costas. Descubriremos a nuestro personaje, Dª María, y recordaremos aquellas otras personas “mis dos angelitos” que nunca han pedido protagonismo alguno, simplemente han estado ahí, sin hacer ruido y “forman parte de ti” para siempre. Nos adentraremos en el significado

Revelación de la escritura (CANCIÓN ATLÁNTICA) Manuel Padorno.

de “educar” y en la descripción de una experiencia personal cuyo recorrido se fue apuntalando en la enseñanza de valores y principios dados desde el seno de la familia. Habrá un espacio para rescatar de la memoria histórica el significado de unas de las tareas más laboriosos de nuestros campos “la trilla”; además de conocer a algunos de los sanmigueleros que emigraron a América y de su regreso, y de lo que ésto supuso de intercambio de conocimientos y de mejora económica. Quizás podamos descubrir nuestro paisaje adentrarnos en la “satisfacción de un caminante” de cualquier caminante que se acerque a algunos de nuestros caminos o senderos o quizás podemos hacer un recorrido por la arquitectura tradicional de nuestras islas. También habrá un espacio para esa tradición artística-emotiva tan arraigada en Navidad en nuestra gente “los belenes”, así como para sorprendernos del niño que llevamos dentro descubriendo el significado del juego y de los juguetes en la educación de nuestros niños/as Concluye este año, un año lleno de trabajo, quizás sea momento de balance y reflexión para todos. Diciembre una vez más. Demos un especial “adiós” a este mes, año...como solo el Poeta sabe: “Y vuelvo a abrir los ojos y sigue pasando el viento solitario por la calleja de este diciembre que dice adiós. Mal tiempo para andar por ahí sin una bufanda de sueños o al menos unos guantes de lana esperanzada para estrechar tantas manos frías, hirientes o cortantes como el metal cotizable. Repartiría esas prendas a los hombres que pasan y así disimularán la áspera indiferencia y el desamor superlativo, que confieren carácter”.(2) Hemos llegado a final de un año; incluso la Navidad ha llegado, aunque sólo sea aparentemente para unos pocos: nuestras calles, las luces de colores, los escaparates, el ir y venir de gente nos lo recuerda en cada momento. En estos tiempos, donde casi todo: la amistad, los sentimientos... incluso los sueños se llegan a envolver en papel de regalo, sea nuestro mejor regalo, “La Tajea”, y el suyo sea seguir contando con su confianza. Nuestro deseo para todos sea que este próximo año se vea colmado de buenos y bellos momento con los suyos, en un mundo en paz y más justo. Gracias.

Valentín E. González Évora Teniente de Alcalde y Concejal de Cultura

(1) Poesía en la Residencia. Álvaro Mutis (2) El eco de un eco de un eco del resplandor. Arturo Maccanti


San Miguel de Abona

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Tierra de Antiguos Empresarios

Durante siglos la propiedad territorial permaneció amortizada en unas cuantas manos. La Iglesia, el Estado o los grandes propietarios absentistas, concentraban en su poder grandes superficies, controlando en muchas ocasiones también el agua. Transformaciones derivadas de la legislación liberal del siglo XIX propiciará el cambio de esta situación.

en Arona, procedentes del antiguo mayorazgo de los Soler.

La adquisición de un patrimonio territorial situado en su gran parte en las franjas costeras, en plena crisis de la cochinilla, donde los malpaíses y la escasez de lluvias hacían casi un milagro la obtención de cosechas rentables, pocos réditos iban a suponer a los nuevos propietarios de no introducir importantes mejoras. En esta labor se destacaron los Feo, al decidir, como lo hicieron los Bello y los Alfonso, invertir sus capitales en la creación de las infraestructuras necesarias para dotar de riego estas tierras, dotadas de excelentes condiciones térmicas para los nuevos cultivos de exportación, en particular para los tomates.

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n San Miguel, pueblo de medianías, con escasos recursos hídricos, la población se vio obligada tradicionalmente hacia la emigración, corriente que se agravaba con los frecuentes malos tiempos que azotaban la zona. Muchos de ellos quedaron en el camino, otros no regresaron, haciendo de América su nueva patria, algunos, a la vera de los caudales acumulados, retornaron para establecerse en la Isla, y otros se mantuvieron a caballo, pues con intereses importantes en América, compartieron su residencia entre su pueblo natal y el lugar de acogida. Muchos fueron los sanmigueleros que emigraron a América, aquí sólo vamos a citar algunos de los que con capitales y conocimientos acumulados retornaron, invirtiendo en el principal sector productivo insular, la tierra, pero sin renegar de otras actividades que contribuirán a incrementar su influencia y control económico en la comarca. Otra forma de enriquecimiento vinculada a América fue la realización de transacciones comerciales, así lo hizo Miguel Alfonso Feo, que con su goleta La Enramada comerciaba con Cuba.

Uno de los destinos predilectos a los que se dirigieron en el siglo XIX y principios del XX muchos vecinos de San Miguel fue Puerto Rico. A mediados del siglo XIX se encontraban en la isla caribeña Tomás Hernández (en Lares), Nicolás Rodríguez Feo, Francisco Rodríguez Rodríguez, Nicasio Delgado Rodríguez, Manuel Casanova García, etc.. Entre estos emigrados encontramos a varios miembros de la familia Feo Hernández, así nos consta, al menos para los hermanos Serapio, Daniel y Cándida, casada esta última con Ildefonso Bello Delgado, también emigrante en Puerto Rico. Se establecieron, así lo hizo, al menos, Serapio Feo, en Utuado, donde creó un establecimiento comercial en Adjunta. Serapio Feo, a su regreso a San Miguel, procedió en la década de 1890 a adquirir múltiples propiedades, unas veces para sí, y otras para su hermana Cándida. Las tierras fueron compradas en su gran mayoría a la familia Chirino, bien directamente o a través de Tomás Bello Gómez, otro sanmiguelero vinculado a la emigración que acaparó importantes porciones de terreno, especialmente

Precursor fue en esta labor Serapio Feo Hernández, que inició la construcción de casas, estanques y atarjeas en la finca denominada Quemada y Roque de Las Abejeras, en Arona. Junto a otros propietarios participará en a construcción de canales de riego, así lo hizo con Tomás Bello Gómez para conducir el agua de la presa desde esta finca a sus propiedades en Guaza. El proceso inversor realizado se observa claramente al contemplar el valor atribuido a estas propiedades. En 1890 se tasaban en 7.500 pesetas y en 1915 alcanzaban las 69.322 pesetas. A la vera de las obras realizadas por este propietario a principios del siglo XX, al construir junto a Tomás Bello, en el Porís de Las Galletas, cuatro almacenes para depósito de frutos y una pequeña casa para una guarda, debemos suponer que las fincas habían alcanzado un alto grado de productividad. Serapio Feo Hernández falleció soltero en San Miguel en 1909, por lo que sus bienes pasaron a su padre, Miguel Feo Hernández, heredándoles poco después sus cuatro hijos: Cándida, Fermina Petra o Florencia, Daniel y Jerónimo, que continuaron en el negocio agrario. Carmen Rosa Pérez Barrios

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El Personaje

Doña María “La Planchadora”

Cada día, Dña. María Rodríguez Sierra “La Planchadora”, alegraba con sus puntos cubanos las vidas de sus hijos, nietas y vecinos. Esta mujer luchadora nació en 1905 en San Miguel de Abona, su infancia transcurrió entre Tenerife y Cuba¸ puesto que siendo una mocita viajó con sus padres y D. José Tavío a esta isla caribeña. Allá aprendió a realizar la labor de planchadora. Sobre los años 20 regresó a tierras canarias, instalándose tras su matrimonio en la Calle Garañaña, donde actualmente se conoce como el Patio de María la Planchadora.

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“Soy el potrero del Curugey, tengo 15 años me llamo Elena, soy dulce y blanda como el mamel me despiertan las tojosas, salgo al bosque con el sol y allí encuentro la rosa, la más hermosa para el amor”.

ruto de su matrimonio con D. José Estévez González nacieron tres hijos: Ignacio, Juana y Ángela (nuestra vecina Lita). Su marido se dedicaba a las tareas del campo, haciendo paredes, plantando papas... Nuestro personaje se dedicó a planchar, lavar, teñir y almidonar las ropas de los vecinos pudientes, incluso le mandaban ropa de Santa Cruz y Granadilla. Con el paso del tiempo llegó a encargarse del cuidado de los paños, manteles, etc., de la Iglesia. Cobraba quince pesetas, o bien trataba un trueque cambiando su servicio por papas, calabazas o cualquier vívere. Para planchar utilizaba las planchas de hierro que calentaban con serrín en un bidón, dándole fuego hasta que se hiciera brazas y poniendo después las planchas. También utilizaba el carbón que traía de Vilaflor, y con el adelanto de los tiempos utilizaba la cocinilla de mecha o el infernillo. Antes del planchado debía lavar la ropa; llenaba su baño de zin y con su ruedo en la cabeza y las dificultades del camino se dirigía hacia El Chorro. En este lugar había un salón grande donde el agua, que procedía de una tajea, se recogía en un tanquillo. Una vez allí, el agua se repartía en pilas de lavar que estaban en los laterales, el agua sucia pasaba a otro tanque (este lugar es un recuerdo entrañable pero el progreso hizo que desapareciera). Una vez tenía la ropa lavada la ponía a secar en las paredes y al llegar a su casa..., de nuevo a planchar. En aquellos tiempos, cuando moría alguna persona las ropas debían de teñirse de negro ya que no había dinero para comprarse estos atuendos. Entonces, Da María compraba las pastillas de teñir en la tienda de Dña. Celestina, ponía el agua a hervir y con su ajerbo comenzaba a teñir el agua, después introducía la ropa y con un palo y paciencia comenzaba a darle vueltas a la ropa, y la miraba, y otra vuelta, y otro vistazo..., y así hasta que la ropa quedara teñida uniformemente. A medida que su hija Lita crecía Dña. María le ponía alguna tarea, tal es el caso de que ella era la encargada de llevar la ropa planchada a la casa del vecino en cuestión, cogía su brazo derecho y bien estirado su madre le colocaba un pantalón, y con la otra mano llevaba en una

percha una chaqueta; y Lita bien derecha y con cuidado de no arrugar nada se dirigía a realizar el encargo. Además de su dedicación a la lavandería, nuestra vecina dedicaba su tiempo a cultivar preciosas flores, cuidar pájaros, hacer mojos tan famosos que hasta la península fueron llevados. Esta mujer con sangre canaria y alma cubana nunca olvidó la isla que la vió crecer, de ahí que al suspirar siempre la tuviera presente, alabando: “¡Ay, Cuba bella,


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tus hijos lloran!”. Del mismo modo, nunca dejó de deleitar con puntos cubanos; así, a sus nietas les enseñaba alguno que otro, y como tenía tan buen humor dejaba caer más de uno “picante”: “Allá arriba en aquel morro hay un perro que come queso con un cigarro en el culo apuntándote los besos”. Cuando su nieta se lo contaba, Dña. María “escandalizada” no podía creer que una niña pudiera decir esos cantos, y entre risas y veras le contaba otro. La dedicación de nuestra vecina duró unos 40- 50 años, a principio de los 80 colgó su oficio de planchadora, pero su buen humor, su amabilidad, gratitud y generosidad permanecieron en ella. Fue una mujer luchadora, nada le pertenecía, todo lo que tenía lo daba, cuando algún vecino se ponía enfermo ahí estaba ella acompañándole hasta su último momento. En sus últimos años tenía un fiel amigo que

le acompañaba dónde quiera que iba, el “Yoli”, un perro pequinez que se convirtió en su compañero inseparable de aventuras; hasta en su último paseo por el pueblo hacia el cementerio la acompañó. Y es que Dña. María conquistaba el corazón de todo aquel que la conocía, no es de extrañar que su perro no quisiera separarse de ella, del mismo modo que su recuerdo permanecerá en la memoria de tanto sanmiguelero que por cualquier razón cruzó su camino por la vida de nuestra “amiga, Dña. María”. “En la Habana nací yo y en Cuba nació mi hermano ahora sí que estamos bien yo habanera y tú cubano”. Marta Elena Díaz Reyes Área de Juventud

La Vivienda Tradicional

Si existe una arquitectura tradicional en las islas, y sobre todo en las zonas áridas del sur de Tenerife, esa es la casa terrera. Una arquitectura simple y austera, que se creaba conforme a las necesidades de unas familias pobres y numerosas, dedicadas completamente a las labores del campo.

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N

ormalmente la vivienda tenía forma de U o L, cúbicas o rectangulares. Esto es debido a la búsqueda de soluciones frente a los azotes de los vientos del norte, la lluvia, o la consecución de sombras que propicien lugares frescos. Las casas terreras de campo formaban caseríos pequeños. Estaban construidas con piedra de basalto y toba

tallada, sin enlucir. Se ubicaban en terrenos pedregosos, ya que la tierra buena se aprovechaba para el cultivo. “En el caso de caseríos se traza la breve red viaria buscando las mejores soluciones en función de las pendientes, pero no se duda en variar una dirección y penetrar en zonas incómodas, si con ello se beneficia una huerta”1. Estos caseríos suelen aparecer en lugares insólitos y están relacionados con los vínculos familiares.


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La organización de la vivienda

Las dependencias más importantes de la casa tradicional son cuatro: el patio, el dormitorio, la cocina y el granero.

El patio

En el rincón estaba la azada, las hojas de palma enhebrada para hacer cestos o escobas, también cebollas y pimientas al sol. Las camisas tendidas, las sábanas y la ropa de los niños, todo rezumando añil. Y cerca de la cocina, en un lugar fresco, estaba la destiladera con el tintineo monótono y brillante del agua que cae al bernegal.

En las casas de campo terreras, el patio es la sala de estar. Siempre hay un parral, geranios, sillas pintadas de verde junto al banco, donde se reúne la familia en las tardes de tertulia o costura, o cuando se desgrana millo o se criba la cebada o el trigo. Muchas casas tenían un pequeño hogar, protegido por un muro, donde estaba el fuego encendido y las papas hirviendo. Allí tenían acceso los animales domésticos, el perro, el gato, incluso las gallinas, pero todo estaba limpio y barrido. En el rincón estaba la azada, las hojas de palma enhebrada para hacer cestos o escobas, también cebollas y pimientas al sol. Las camisas tendidas, las sábanas y la ropa de los niños, todo rezumando añil. Y cerca de la cocina, en un lugar fresco, estaba la destiladera con el tintineo monótono y brillante del agua que cae al bernegal. También funcionaba como mentidero de cazadores, donde se encontraban vecinos y familiares, pieza heredada de aquellas casas mediterráneas o andaluzas que se exportaron a Venezuela o Cuba.

La cocina

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Su entrada estaba protegida de los vientos, accediendo a ella a través del patio, unas veces se sitúa al fondo, y otras estaba mas aislada. Como la comida se calienta en el patio, la cocina es casi una despensa para los cacharros, y sólo los días de invierno se enciende el fogón de la esquina del poyo, o en el rincón, sobre tres piedras detrás de la puerta con gatera2. El techo tenía hibrones3 y tejas, para que el humo saliera, sólo los más pudientes contaban con chimenea, de ahí las paredes ahumadas con grasa tapada por los periódicos. Colgados de los clavos estaban los cacharros de aluminio, debajo una mesa con hule4 y el lebrillo5, donde se lavaban las papas y las verduras. La cortina bajo el poyo, el locero colgado que parecía una jaula con platos y tazas, y un almanaque antiguo con la foto de San Antonio y el Niño y un profundo olor a laurel, a tomillo, a orégano y a hierbabuena.

La repintada cómoda guarda, entre el alcanfor, las prendas más antiguas: justillos, enaguas, blusas; y los pendientes de aro y corazón ribeteados, junto a algunas cartas amarillentas de aquel familiar emigrado hace años. En la pared, la escopeta de caza y la canana6, la foto de familia ampliada y coloreada, y debajo la lamparilla de aceite. Cerca de la ventana, en el arcón7, se guarda el nivel y la plomada8, los cartuchos y algún poco de hierbabuena. El techo, la ventana y el piso son de madera, la cortina de percal9, y sobre el banco esquinero descansa la lata de galletas inglesa que alberga las gafas, la aguja, el hilo y los botones.

El granero

Al granero se accede por el exterior. En la parte alta, próxima al techo, que no todas las casas lo tenían, se guarda la cosecha, normalmente eran papas tapadas con helechos o sacos que esperan el momento del desgrele. Hasta arriba se accede por una escalera de madera construida con cuatro palos claveteados. Las cebollas recién cogidas se ponen en el suelo, junto a las papas y los ajos. De la viga central cuelgan el cuartillo10, el medio almud11 y la pala de madera, junto con cestos y sacas de azúcar. Y en una esquina, la ratonera, armada y alerta, protege la cosecha. En la actualidad, la arquitectura rural tradicional forma parte de nuestro paisaje, pero no cumple las funciones de antaño. Las nuevas formas de vida provocaron el abandono de los campos, y el confort junto a las tecnologías más avanzadas han propiciado que nuestra vivienda actual difiera mucho de la de nuestros abuelos o bisabuelos. Lamentablemente, esta arquitectura está sometida a un acelerado deterioro, las reformas y remodelaciones nada se ajustan al modelo inicial, y en un intento de reconstrucción lo que se provoca es una destrucción. Por ello se impone la necesidad de conservar, reforzar y rehabilitar, pero de forma adecuada, todo aquello que constituye nuestro Patrimonio Histórico

El dormitorio

En el dormitorio se hallaban las camas de cuerpo y medio y los catres, con colchones rellenos de hojas de maíz.

Monserrat Alonso Díaz Biblioteca Municipal

1

Adrián Alemán; Arquitectura popular canaria. Canarias, Viceconsejería de Cultura y Deportes, 1991, p. 9.

2

Gatera: Agujero que se hace en la puerta o en cualquier otro sitio para que puedan entrar y salir los gatos.

3

Hibrones (jibrones): Delgados troncos que descienden, uno hacia la parte superior del muro y el otro hacia del derecho de la cumbrera (viga central de la techum-

4

Hule: Tela pintada y barnizada por un solo lado, es impermeable. Mantel.

5

Lebrillo: Vasija de barro o loza, decorada y lustrada, más ancha por el borde que por el fondo, donde se amasa el gofio.

6

Canana: Cinto ancho para llevar los cartuchos.

7

Arcón: Caja de madera y con tapa, presenta visagras en uno de sus lados y un candado o cerradura en el lado opuesto. Baúl.

8

Plomada: Sonda para medir la profundidad de las aguas.

9

Percal: Tela de algodón blanca o pintada, más o menos fina, y de escaso precio.

bre).

10

Cuartillo: Medida de grano, equivalente a un cuarto de almud.

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Medio almud: Medida de grano, equivalente a dos kilos y medio.


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Lo tuyo es puro Teatro

“El teatro es un arte que no persiste, es un arte efímero. Cuando la cortina se baja, cuando las luces se apagan, todo se termina; salvo las imágenes que sobreviven en la memoria” Götz Loepelmann

Pasan los días y quitamos otra hoja del almanaque, como ya habíamos hecho la noche anterior y el mes pasado. Aparece ante nuestros ojos la nueva fecha. Hay días en que sentimos una emoción extraña, los hay que nos producen recuerdos de dolor ya curados por el tiempo, o con una alegría que nos llena de placer y comentamos: “tal día como hoy...”

E

n nuestra rutina diaria, de vez en cuando y coincidiendo con fechas, recordamos memorias del pasado. Con frecuencia celebramos algo que nos dice el calendario en fechas determinadas. Hoy quito otra hoja y veo 27 de marzo-Día del Teatro. Me pongo a cantar: “Teatro. Lo tuyo es puro teatro...” y me olvido del presente, del quehacer del día que comienza y la memoria se convierte en escenario. Veo risas y llanto, historias, luces y vestidos, enredos y cantos, comedias y dramas y mucha imaginación en un gran álbum que ojeo lentamente. El álbum del teatro de San Miguel. ¡Cuántos Recuerdos! Lo más reciente: Salvajes y TitoTito. El teatro costumbrista, el teatro de nuestra tierra con Cho Juan y Seña María que siempre ponían una nota de humor, las comedias en el Día de San José de Calasanz. ¡Había madera de teatro! Actores y actrices, gente del pueblo con alma bohemia. “Eloísa está debajo del almendro”, “La venganza de D. Mendo”, “Los árboles mueren de pie”, “Las bicicletas son para el verano”, “La casa de Bernarda Alba”... La lista de obras de teatro sería muy grande y todas ellas hechas por sanmigueleros en el Casino, en la Plaza, y en la Iglesia los Autos Sacramentales. Actores y actrices que nos dejaban con buen sabor de boca. ¡Ah!, y el circo que pasaba por el pueblo, anunciándose con bocinas; también eran buenos actores los payasos Baldionsito y Toti, que hacían las delicias de pequeños y mayores. Actores y teatro. Comedias y sainetes. San Miguel siempre ha estado unido al teatro. Si nos trasladamos a principios de 1900, a un escenario situado donde están los jardines de la Iglesia. Un escenario hecho de piedra y loza de cantería. Un escenario veraniego y accesible a toda la gente que habitualmente no entraba en los teatros. Para ellos ese era el mejor teatro.

Por todo el pueblo se daba la voz, ese día no se oía otra cosa entre el vecindario. - ¿Quiénes son los cómicos?- Preguntaban a D. Antonio Reyes, el carpintero, que era el encargado de preparar el escenario. - Me parece que en el sainete actúa D. Paco Gómez y Dña. Emilia la de El Roque. - ¡Ah!, entonces la risa está asegurada. - ¿Y en la comedia D. Antonio? - En la comedia está D. Pepe Rancel, su hermana Atanasia y Maestro Luis. - Pues pa’ la plaza iremos esta noche.

Cuando los tiempos son difíciles, la gente se refugia en los sueños y resulta bonito entrar en el mundo de la fantasía. Esto era lo que hacían los sanmigueleros viendo los sainetes y las comedias. Sainetes y comedias hechos por los aficionados al teatro. Cómicos que no pasaron por la Escuela de Actores, pero tenían al duende del teatro y la poesía con ellos. Hoy es un día de fiesta en el pueblo. Esta noche representan un sainete y una comedia en la plaza.

Con el toque de oración ya la gente se preparaba para ir al teatro. Al llegar a la plaza cogían las piedras de las huertas más cercanas y las ponían de asientos. Ya estaba todo preparado. La luz del carburo ilumina el escenario y con acompañamiento de grillos comienza el sainete.

Francisco Javier González Méndez Área de Cultura

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Los Belenes: Tradición en

En Canarias, como en el resto de España, una señal de que han llegado las fiestas navideñas es la presencia en nuestros hogares de los “nacimientos” o “belenes”. Se trata de unas composiciones con figuritas de pequeño tamaño, que reproducen el nacimiento de Jesús, la Natividad, acontecimiento que los países católicos conmemoramos en esta época del año.

Navidad

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sta tradición, hoy en día propia de España y los países de su área de influencia cultural (América Latina), surge en Italia. Se considera que el promotor espiritual de la idea fue San Francisco de Asís, muy devoto de este momento tan entrañable de la vida de Jesús, y quien organizara sus primeras representaciones en vivo (lo que hoy llamamos “belenes vivientes”) en el siglo XIII. Este primer antecedente medieval no encontró un eco artístico y una aceptación popular hasta el siglo XVII, cuando en el reino de Nápoles, perteneciente entonces a la Corona española, se comenzaron a realizar los Presepi (literalmente “pesebres” en italiano). Eran escenas compuestas por numerosas figuritas de terracotta policromada (barro cocido pintado) que, localizadas en paisajes campestres, presentaban como tema central el nacimiento de Jesús. En principio, estas composiciones fueron realizadas por artistas de renombre que trabajaban para los reyes napolitanos, pero su popularidad creció tanto que comenzaron a realizarlas también pequeños talleres de artesanos. De este modo, fueron aceptadas por todas las clases sociales, aumentando la variedad de las figuras (que empezaron a representar a la mayoría de los oficios en su ejercicio, y a miembros de todos los estratos sociales rindiendo homenaje al Niño). El número de imágenes de cada Nacimiento varía según la clase social de su dueño - ya que, a mayor número de figuras, mayor precio -, quien también influía en el aspecto de las mismas. Así, los Presepi de la Corte estaban “firmados” por artistas de renombre, con figuritas que podían incluso ataviarse con trajes de época, y en el paisaje podían incluirse fuentes, ríos y lagos por donde el agua circulaba gracias a ingeniosos mecanismos. Como ya hemos dicho, Nápoles era entonces un reino perteneciente a la Corona española (y así fue hasta 1734, año en que el entonces rey Carlos - el futuro Carlos III - tuvo que volver a España). Ello permitía que numerosos artistas fueran a trabajar allí, igual que muchos comerciantes y particulares con negocios en Italia. Esta circulación de personas al amparo de la Corona española (Nápoles era tan español como Canarias), permitió que se intercambiaran costumbres, tradiciones y objetos entre ambos territorios, entre ellos la que nos ocupa. Estas representaciones realistas del nacimiento de Jesús pasaron, pues, a España, tanto de la mano de los reyes (puesto que eran de la misma familia) como de la de todos aquellos españoles que pasaron temporadas en Italia. Y en España pasó lo mismo que allí: los Nacimientos de la Corte alcanzaron altos niveles de sofisticación, frente a los del resto de las clases sociales, que representaban en sus hogares con menos figuras, realizadas por artistas anónimos del barro cocido. Se podría decir que el caso de los Belenes es único en la Historia del Arte, puesto que representa la popularización, a todos los niveles, de un tema en principio preferido por ciertas élites sociales. Pese a ser considerada por su tamaño una “hermana menor” de la escultura, la realización de Belenes también atrajo en España la atención de artistas como Francisco Salzillo (1707-1783), descendiente de napolitanos y autor de uno de los Belenes más conocidos del arte barroco español. Dicha obra fue realizada por encargo del noble murciano Jesualdo Riquelme y Fontes, quien deseaba para su palacio un Belén que representara un amplio panorama del Nacimiento. Tal obra tuvo que ser realizada en colaboración con su taller y fue terminada por su discípulo Roque López, debido

a la gran cantidad de figuras que la componían, cuya realización continuó tras la muerte del maestro. Varios años después de ella, en 1798, figuraban en un inventario de la obra de Salzillo los grupos más destacados del Belén: la Encarnación, el Sueño de San José, la Visitación, los Reyes Magos y su séquito, la Purificación, Camino del templo, la Posada y Huida a Egipto y la Degollación de los inocentes (esta última obra de Roque López, que también era el autor de la arquitectura de parte de las composiciones). Todas las figuras, 556 en total, fueron modeladas en barro, excepto el Niño Jesús, que era de madera. De estas figuras, 364 representaban a animales diversos, 6 a animales que hacían grupo con figuras humanas, 166 a figuras humanas (de las que 19 eran niños: 3 niños Jesús, 13 santos inocentes, 3 niños en escenas maternales domésticas y 1 Niño Jesús recién nacido). El conjunto de figuras se completaba con 8 edificios de gran tamaño, completamente amueblados por dentro, de los que hoy sólo perviven el palacio de Herodes, el Templo de Jerusalén y la posada. Este enorme conjunto escultórico fue vendido al Museo de Murcia en 1914 por su entonces propietario, el marqués de Corvera, por 27.000 pesetas. A Canarias, los “Belenes” llegaron como a América, como un rasgo cultural y tradicional más de los españoles que se asentaban en dichos territorios, y que se adoptaron de manera natural hasta convertirse en el rasgo más característico de “nuestra Navidad”. Quién no ha ido a Santa Cruz algún año a ver el Belén del Cabildo o el de Cajacanarias, que reproducen escenas de la vida tradicional en Canarias. En los últimos años, el Belén “de toda la vida” se ha visto desplazado por el más colorista y llamativo árbol de Navidad anglosajón, bajo el que los niños españoles ya encuentran sus regalos navideños. Hoy en día es imposible evitar la fusión de tradiciones procedentes de distintos lugares, en un mundo que dicen que se “globaliza”, y donde todos tenemos cosas de todas partes. Eso es enriquecedor siempre, mientras no se pierdan las costumbres que llevan siglos con nosotros, siendo parte de nuestra manera de ser, de nuestra cultura, en definitiva. No dejemos en el olvido nuestras más hermosas tradiciones, que son las que hacen que tengamos y recordemos el verdadero motivo de celebración de estas fiestas. Luisa De Peuter Fourmy Archivo Municipal

BIBLIOGRAFÍA MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José, Historia del Arte, Editorial Gredos, Madrid, 1990. MONTES, José María, El libro de los santos, Alianza Editorial, Madrid, 1996. VV.AA., Los siglos del Barroco, Akal, Madrid, 1997. http://www.agalera.net/confesalzillo.htm


¿Qué Significa Educar?

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En un momento de reflexión, recordando a mis padres y aún más lejos, a mis abuelos, traía a la memoria las veces que con consejos y actitud nos enseñaban cómo es la vida. Cuando aún no hemos llegado a la edad adulta pasamos por alto muchos detalles y nos quejamos por tantas prohibiciones sin explicación, por llamadas de atención y hasta regaños.

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uando llegamos a la edad adulta y llegan nuestros hijos, comenzamos a entender y a ver como en una película, aquello que creímos haber aprendido. La pregunta es ¿qué permanece y prevalece en el tiempo? Hoy comprendo y hablo de ello con mucho orgullo, que son los valores recibidos día tras día con constancia y con apariencia lo que permanezca y prevalece en cada ser humano y que con sabiduría mis abuelos y mis padres supieron sembrar en mí. No sé en qué momento del tiempo comenzó a confundirse la educación. Para mí, existen dos tipos de educación que de forma integral hacen del ser humano, una persona exitosa. Hay una educación primordial según mi punto de vista, que es la educación en valores y que debe nacer e impartirse en el hogar: respeto, responsabilidad, disciplina, perseverancia, constancia, discreción, honestidad, organización, colaboración... y pare usted de contar, son tan innumerables como necesarias para construir una sociedad en cualquier parte del mundo, La otra educación, importante pero ni superior a la primera, es la educación en conocimientos. Esta educación nos permite adquirir una cultura general, habilidades y destrezas para desenvolvernos como profesionales. Con la primera, te gradúas como “SER HUMANO”. Con la segunda consigues una “PROFESIÓN”. Con ambas llegas a ser un “CIUDADANO EXITOSO”. Un “ser humano” llegará a ser feliz por tener integridad espiritual. Un “profesional” puede que consiga un buen trabajo. Un “ciudadano exitoso”, logrará cumplir metas personales, familiares y profesionales que quizás pueda trascender, es decir, dejar su huella en la sociedad. Pero también puede prevalecer en el tiempo la otra cara de la moneda. Estamos claros que nadie enseña cómo ser unos buenos padres, no es una materia que se aprenda en la escuela ni en la universidad. Muchas veces confundimos nuestros sentimientos y estamos seguros que lo que hacemos es completamente lo correcto, sin embargo, en mi corta experiencia como madre y educadora, he aprendido que ciertas actitudes llevan a los padres a hacer todo lo contrario de lo que se debe hacer para formar al hijo que quieren, sin saberlo o sin darse cuenta. ¿Cómo quieres formar a tus hijos? Piensa y reflexiona sobre lo siguiente: Si desde pequeño le das todo lo que quiere, le celebras cada vez que dice groserías, dejas de brindarle enseñanzas espirituales “VALORES-PRINCIPIOS” y de darle responsabilidades, dejas de enseñarle a ganarse las cosas haciendo su propio esfuerzo para que no pase trabajo como tú y le justificas cuando se mete en problemas con la maestra, vecinos o la policía..., entonces ¿qué crees que estás haciendo?, ¿cuál puede ser el resultado? Educar, lo que se llama verdaderamente educar, no es tarea fácil, sin embargo, cuando hay verdadero amor por los hijos, se busca lo que sea necesario y se aprende lo que se tenga que aprender, si es posible, de las experiencias de los demás y cuanto más pronto mejor. Está en tus manos el futuro de tus hijos, el futuro de tu país y del mundo. Sin saberlo todo y aún con mucho por aprender, quiero transmitir a esta sociedad, a padres y maestros mi propia reflexión. Puede ser que sirve de algo o que marque la diferen-

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cia para alguno de ustedes. Nuestros hijos nos fueron prestados para sembrar en ellos “VALORES”, pues serán ello quienes en poco tiempo dirijan este mundo desde sus distintos niveles de educación. Sólo puedo decirles que cada hijo será lo que sus padres quieren que sea, porque en definitiva la mayor parte de su educación está en sus manos. ¿Qué educación quiere que prevalezca?, ¿o desea ambas: espiritual y profesional? Cualquiera que sea su posición, debe comenzar temprano a trabajar en ella, sin cansancio y recordando siempre que la mejor enseñanza se hace con el ejemplo. No es lo que se dice sino lo que se hace, lo que marca la diferencia. Agradezco a Dios por los abuelos y padres que me regaló, a ellos debo lo que hoy soy y tengo también lo que puedo brindar a mis hijos y a la sociedad. También quiero agradecer a la Virgen, porque a través de ella aprendí en valor de una madre y el respeto que por sobre todas las cosas, ellas se merecen. Si amas la vida, respetas a los tuyos y los derechos de los demás, ¡adelante!, siembra y recogerás. Yngerlise Naranjo de Ramos


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Nuestras Escobas para el Campo y las Casas. Barrer es algo tan cotidiano y común que a veces no nos preguntamos cómo se hacía antes, en tiempos de menor tecnología pero de mayor ingenio. Hoy vamos a “barrer para casa” y a remontarnos hacia atrás en el tiempo para trazar una pequeña historia de las escobas y sus usos tradicionales.

Apuntes de la Trilla

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ntes, cuando se necesitaba una escoba, la tenía que hacer uno mismo o se la compraba a un artesano. Y así, hechas a mano, se usaron hasta los años cincuenta y sesenta. Hoy en día, si nos hace falta una, vamos al supermercado o ferretería donde las tienen de todas las formas, tamaños y colores. El otro día, doña Ángeles, una vecina del pueblo, me comentó que aún tenía una de pinocha grande y otra pequeña, las dos con cabo - más moderno - de madera. Son las que ilustran este artículo. Doña Dolores Dorta nos relata que, hace años, doña Micaela Estévez –medianera en la finca “La Era Verde” en los altos de San Miguel - hacía las mejores escobas de pinocho: “tienes que buscar una rama de pino con morreta (forma redondeada en un nacimiento de ramas) que permita afianzar el manojo de pinochos, habiendo elegido los más gordos y resistentes, y aún si están algo verdes, mejor, atándolos fuerte al cabo, que será en general no muy largo”. Estas escobas se usaban para barrer las eras antes de la trilla, para no encontrar piedras ni tierra en el trigo, al recogerlo después de trillado. También servían para barrer los patios, que por entonces eran todos empedrados. Durante la trilla, se hacían otras escobas con la paja grande, entera, del trigo o cebada, y que servían para baliar (separar barriendo la paja del trigo en el momento de aventarlo). Me permitirán que les cuente algo de la trilla antes de seguir. Después de la siega se tiende la cebada o el trigo en la era, formando la parva (cantidad de cereal que se va a trillar), que debe quedar así durante 2 o 3 días; después, si está muy alta, se le dan unas vueltas con las bestias sueltas para rebajar la parva. Después se pasa el trillo con las yuntas, hasta que la paja esté menuda y buena para que los animales la puedan comer. Se junta todo en una sierra (montón grande) arrimada según el sentido del viento del mar, empleando una horqueta (herramienta con 2 púas con

Durante la trilla, se hacían otras escobas con la paja grande, entera, del trigo o cebada, y que servían para baliar (separar barriendo la paja del trigo en el momento de aventarlo). que se mueve la parva). A continuación, el hombre la avienta con el velgo (herramienta de 3 púas), y una mujer o dos se dedican, con escobas de paja entera atadas algo flojas y sin cabo, abiertas como un abanico, a baliar la paja del trigo, separando una de otro. Luego se avisaba al dueño de la finca para repartir el trigo, y con él delante, se mide el trigo con cuartillas de madera, pasándoles el rallador (rasero) por encima para dejarlas rasas. Cuando no daba para una cuartilla se pasaba al almud. La paja se dejaba un poco en la era, para que el tamo (polvo fino que está en la paja) se le fuera con el viento, y se medía con una soga, de extremo a extremo, doblándola en dos y volviendo, siempre con el dueño delante. Si había que llevarse la paja, se cargaba en mantas de saco. Hecho este paréntesis, volvemos con las escobas de pinocho: las más peque-

ñas servían para separar el rolón, que era el producto del trigo molido en casa, con las piedras pequeñas de molino. Luego están las escobas de jafo, que según nos cuentan es una clase de retama pequeña que crece a orillas del barranco de la Orchilla y en medianías. El jafo se recolecta en manojos gruesitos, que al atarlos bien fuerte se tienen que igualar por abajo. La escoba resultante no tiene cabo, y sirve para barrer eras y patios. El equivalente en el Norte de la isla es la que se hace con brezo. De pequeña, en El Chorrillo (El Rosario) aprendí a hacer unas escobas de hoja de palma, gracias a nuestro vecino don Antonio, que podaba palmeras en el Norte. Se dejan secar las hojas, primero al sol y luego a la sombra, y se pelan. Se hacen manojos gruesitos, atados con fuerza, a los que se da la vuelta desde el lado que están atados, para atarlos de nuevo con una tira hecha con hojas pequeñas torcidas. De cabo se le pone el mismo palo de la hoja, bien limpio y raspado para que no haga daño al cogerlo. También se le puede poner un cabo de caña, más fácil de hacer. Cuando venían sin cabo, se podía usar también un estacón de los tomateros, guardándolo incluso de una vez para la siguiente. Las escobas más finas se usaban para barrer los pisos de tablado, y las de hojas más picadas y sin cabo servían para enjalbegar las casas. Aquí en San Miguel de Abona, don Antonio Hernández Reyes barría la plaza de la iglesia con escobas de palma hechas por él mismo, dejando las hojas de palmera en abanico, grandes y resistentes, para barrer más superficie. Bastante más raras eran las escobas de codeso, hechas con un manojo despuntado y atadas bien fuerte, que servían para barrer patios. En los tiempos de antes, barrer era algo más que mantener limpia la casa, el patio o el trocito de calle, era un acto social, el pretexto perfecto para charlar un ratito con las vecinas y enterarse de las últimas noticias. Y es que..., si yo tuviera una escoba... Clara Fourmy


Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca

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¿Quiénes somos?

El Hogar San Miguel, ubicado en el municipio tinerfeño de San Miguel de Abona es una residencia familiar que actualmente atiende a 25 discapacitados psíquicos, severos y profundos, y lo hace como entidad benéfica sin ánimo de lucro. Los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca es una congregación religiosa que desde hace más de 25 años venimos ejerciendo desinteresadamente una labor humanitaria. Creamos un hogar para aquellos discapacitados cuyas familias no tienen recursos materiales y humanos suficientes para su completa atención; y en definitiva, somos una congregación con una única misión, tal y como nos lo enseña nuestro Hermano Fundador: ayudar al más pobre y desvalido. Actualmente atendemos en nuestro hogar a veinticinco asistidos que requieren, además del afecto propio de un hogar, tener satisfecha otras necesidades básicas como son ropa, comida, medicamentos, productos de limpieza, pañales, materiales de clase para aquellos que asisten a los talleres y un sinfín de artículos del quehacer de un hogar.

¿Qué hacemos? Entre las actividades que se vienen realizando en el hogar, hay que destacar las de integración y autosuficiencia. Las de integración se caracterizan por ser labores que realizan los propios acogidos tales como son ayudar en el comedor, colaborar en la cocina, hacer camas o participar en los talleres de manualidades. Son labores que hacen que se sientan útiles y desarrollan la conciencia de pertenencia a un entorno. Como actividades de autosuficiencia destacables están el come sin ayuda (para aquellos cuya discapacidad no se lo impida) o el autoaseo diario de aquellos menos impedidos: aprender a lavarse los dientes, la cara, las manos... Son labores que sirven para que nuestros acogidos se valoren a sí mismos. Para ello, actualmente atendemos el hogar tres religiosos, personal cualificado, asó como con la colaboración de voluntarios. Sin embargo, el hogar de San Miguel tiene previsto otra serie de actividades englobadas en un proyecto ambicioso para los asistidos y cuyo pilar es la ampliación del propio

centro. Nuestro hogar dispondrá del espacio suficiente para crear un taller ocupacional, y la creación de un Centro de Día, posibilitando de tal forma que aquellos padres o tutores a cargo de un discapacitado psíquico puedan dejarlo en nuestras manos durante el día. Para que en nuestra labor todos los acogidos se encuentren integrados en la medida de lo posible dentro de la sociedad, la Comunidad del hogar ha planificado un proyecto: la creación de una pequeña granja ocupacional. Esta iniciativa nace de la idea de ofrecer a los asistidos un espacio alternativo al que suponen las instalaciones del propio hogar. En dicho espacio, los asistidos podrán contar con un lugar en el que realizar actividades de integración. Actividades como el cultivo de vegetales para el autoconsumo o el cuidado de animales domésticos son las que se realizarán en la granja, permitiendo de esta manera que ellos adquieran una mayor utilidad dentro de la sociedad. Los beneficiados de este proyecto serán del hogar. Pero desde el hogar San Miguel tenemos previsto ampliar al ámbito comarcal la procedencia de los acogidos a este proyecto, a medida que la idea se materialice.

¿Cómo contactar? Si quieres colaborar con nosotros tienes varias maneras de hacerlo. La más directa es acercándote al hogar

como voluntario. Aceptamos cualquier tipo de ayuda independientemente de la edad o la religión, con el único requisito de que tu colaboración sea constante. Puedes hacerlo cuidando a los asistidos, sacarlos de paseo, jugando con ellos, etc.. Puedes planchar, doblar y coser sus ropas en nuestra ropería, puedes colaborar en la cocina y, en definitiva, puedes ayudar con cualquier actividad propia de un hogar. También puedes colaborar trayendo alimentos, ropa, artículos de limpieza, juguetes... y todas aquellas cosas que se te puedan ocurrir. Hay una última vía. Es la más impersonal pero igualmente necesaria para hacer frente a todos nuestros gastos. Es a través de nuestra cuenta en CajaCanarias: 2065-0047-11-3000063085.

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Reflejos en el MAR

Desde mi ventana veo el sol en el ocaso, que aplastado y rojizo se va sumergiendo en el agua tras el horizonte. Es en ese preciso momento cuando unos destellos de rayos de oro

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ablar de los faros es imaginar un mundo misterioso de leyendas, de curiosidades, de quietud y serenidad, entonces... ¿ por qué no hacer un viaje imaginario por algunos de los faros más importantes y curiosos de la historia ? El faro más representativo de todos los tiempos que sirvió de ejemplo para la construcción de otros muchos, fue sin duda el Faro de Alejandría. Es en el año 279 a.c., durante la gobernabilidad del rey Ptolomeo Filadelfo, cuando empieza la construcción de una torre en la pequeña isla de Faros frente Alejandría (situado al oeste de la desembocadura del Nilo), donde estaba situado el puerto más importante de la época, foco cultural de egipcios y griegos. La torre fue construida con excelentes piedras calcáreas, cuyas uniones se rellenaban con plomo fundido, dando solidez, resistencia y estabilidad a los 120 metros de torre frente a los “avatares” del mar. En la parte más alta se colocó un gran espejo metálico para que su luz no se confundiera con las estrella. Durante el día reflejaba la luz del sol y por la noche reflejaba la del fuego que proporcionaba la antorcha, a una distancia de cincuenta kilómetros. Terremotos y violaciones durante el siglo XIV acabaron con su historia y leyenda. La misma suerte corrió la estatua de Helios, Dios griego del sol, popularmente conocida como el Coloso de Rodas, situada en la isla del mismo nombre en el mar Egeo, dentro del archipiélago de las islas Espóradas. Sin tener claro hoy en día si se construyó con la finalidad de faro, en el año 277 a.c., su situación estratégica unida a las dimensiones de la estatua de bronce (32 metros de alto y de 70 toneladas de peso), en cuya mano derecha alzada hacia el cielo sostenía una gran copa en la que diariamente se encendía una hoguera, es fácil deducir que cumplió la función de faro; ser guía del navegante. Desnuda y con las piernas separadas apoyadas a cada lado de la entrada del puerto, obligaba a los barcos a pasar por debajo de ella. Haré referencia al más antiguo faro romano que continua en funcionamiento, la Torre de Hércules (Coruña). Según la leyenda, es en ese lugar dónde Hércules cortó la cabeza del tirano Gerión dónde lo enterró y levantó la torre. Fue construida en el siglo II d.c., en la época del emperador Trajano, alzándose con una altura de sesenta y ocho metros. Otros como la conocida Estatua de la Libertad, primer faro eléctrico del país, o el faro de Orchilla, en la isla de El Hierro, referencia para los navegantes entre América y Europa, son ejemplos de la importancia de estos edificios en el mundo de la navegación. Pero es hora de centrarme en las pocas líneas que me quedan, en la parte humana del faro: en los torreros, eso hombres y mujeres que generalmente, por tradición familiar heredada de generación en generación, fueron hasta no hace mucho tiempo los verdaderos artífices del funcionamiento del faro (hoy sustituidos por los técnicos mecánicos de señales marítimas de faro que con las nuevas tecnologías hace en la

que se tienden por el mar desvía mi atención hacia esa lejana torre; el faro ya se ha encendido ofreciendo al navegante referencia y seguridad.

mayoría de los casos innecesario su permanencia constante en la torre). Trabajo de soledad y privaciones no sólo para ellos, sino para su familia, pues no era raro que debido a las inclemencias del tiempo tuvieran que permanecer aislados más tiempo de lo previsto, lo que se traducía en la escasez de víveres, agua, medicinas... Guardias de veinticuatro horas; noches en vela para vigilar que la lámpara de aceite o petróleo no se apagase. Por ningún concepto podía estar el alumbrado apagado más de quince minutos. Mañanas de mantenimiento. A media noche el ritual de entrega de orden al compañero de relevo, bajo la frase “sin novedad en el servicio”. En las horas libres que les quedaban de su labor cotidiano, se convertían en improvisados maestros de sus hijos, en asiduos lectores, diseñadores de artilugios mecánicos, maquetistas..., esperando su ansiado contacto con la civilización. Marián Tur Iglesias Área de Juventud


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Mis dos Angelitos A lo largo de toda nuestra vida, siempre aparecen personas que son importantes. No en el sentido que ustedes piensan. No hablo ni de amor, ni de amistad, aunque es lógico que estos sentimientos estén presentes al nombrarlas.

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e refiero a importantes en el sentido de que marcan tu existencia y te forjan como persona. Sin saberlo, hacen que seas de una manera y no de otra. Tampoco hablo de profesores, padres, educadores... No. Lo mío va por otro camino. Por otros derroteros. Son personas que, por alguna razón muy sabia, están ahí y forman parte de ti. Yo he tenido la suerte de contar con dos. No creo que sea importante dar nombres o descubrirlos porque “ellos” ya sabrán quiénes son. Además, no quiero hablar de ellos en sí, sino de lo que hicieron sin saberlo, repito, para que yo sea quién soy. El primero, cuando yo nací ya estaba presente. Me llevaba cuatro años. Fue una persona que me enseñó mucho del amor y la vida, aunque la suya no fuera tan perfecta. Me regalaba tortazos en forma de caramelos. Bailó muchas tardes conmigo, aunque él no pudiera bailar. Juntos comimos leche en polvo y chocolate “Bloc”. ¡Que dolores de barriga! Me enseñó a ser más fuerte. Por él, por mí. Por los dos. Pero sobre todo, me ayudó a madurar aún siendo una cría. Empecé a ver que la vida no es siempre tan perfecta como debería, pero es la vida y como tal hay que vivirla. De la misma manera que apareció se fue y quizá por el hecho de ser una niña no lo vi tan claro. Aunque lloré. Pero no fui consciente de que se iba para siempre. Pensé que era un juego. ¡Tal vez el escondite! Sin embargo, hay cosas que pasan que no son precisamente juegos. Gracias a la segunda persona empecé a comprenderlo. Si el primero me enseñó a madurar, el segundo me ayudó a recordar. Lo conocí justo después de perder al primero, aunque ya formaba parte de mi porque pertenecía a mi familia. Con él, fui más consecuente. No me dio una gran bienvenida. No me preguntó quién era yo. No supo mi nombre. Pero sabía quién era. Lo sé. Nunca me habló con palabras pero sí con su mirada. De estar forma, me ayudó a saber que se puede querer sin hablar. Me enseñó el valor que tiene un beso, un abrazo, una sonrisa... Siempre salíamos de paseo con nuestro “coche”: la imaginación. Me enseñó a quererlo sin pedírmelo. ¡Que bien lo pasamos! Con él si jugué al escondite, aunque nunca me buscó; pero como sonreía cuando yo misma me encontraba. Y como le gustaba “el silbo” seguido de un “Idiota”. Pero, también, se fue. Un día de verano. No hace mucho. Estas dos personas ya no están en mi vida como yo quisiera, pero sé que siempre formarán parte de ella y de los que me rodean. Gracias a ellos comprendí que no todas las personas son iguales. Que existen muchas que tienen limitaciones pero que esto no es ningún impedimento para que te quieran y quererlas. No puedo evitar volver a llorar

15 Yo he tenido la suerte de contar con dos. No creo que sea importante dar nombres o descubrirlos porque “ellos” ya sabrán quiénes son. Además, no quiero hablar de ellos en sí, sino de lo que hicieron sin saberlo, repito, para que yo sea quién soy. como lo hago al recordarlas. Pero eso no es malo. Significa que siguen estando presentes en mi vida y espero que yo en las suyas. Por eso tengo que aprovechar esta página para darles las gracias a los dos. Por dejarme formar parte de ellos siendo yo misma. Sin pedir nada a cambio. Me alegro de que yo también los dejara formar parte de mi. Porque lo que me han enseñado nadie lo puede enseñar. ¡Ni el mejor profesor del mundo! Porque las cosas de la vida no se pueden estudiar teóricamente. Se aprenden en la práctica. Compartiendo. Viviendo. Mi mejor tesis ha sido quererlos, recordarlos y extrañarlos. Además, sé que mis dos angelitos en cualquier lugar estarán juntos. Jugando: quizá, al escondite. Mª José Tacoronte


Ondas Deportivas

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Época Dorada Después de la edición nº3 de la Revista Municipal La Tajea, donde con toda la intención del mundo quise llevar al ciudadano sanmiguelero al pasado, deportivamente hablando, con la ayuda de algunos vecinos del pueblo involucrados en el deporte de antaño (D. Paco Tejera, Miguelín, Andrés Oval, José Miguel y otros) pude redactar un artículo que

del C.D. San Miguel bien pudo titularse Historia del Deporte Municipal, pues en él traté de profundizar ligeramente, bajo mis pocos conocimientos del deporte local, teniendo que acudir a quienes sabían más que yo; así y todo fue bastante superficial, ya que en el mismo era casi imposible abarcarlo todo por las exigencias del espacio en la revista.

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an pasado ya cuatro ediciones, pues la próxima será la octava, donde Ondas Deportivas ha resaltado algunos aspectos deportivos y personales de los doce jugadores del pueblo, que en algún momento de su vida deportiva han militado en el C.D. Tenerife. En el nuevo episodio de la revista retomo el hilo de lo que en su día quedó a medias, haciendo especial hincapié en lo sucedido entre los años 1975 y 1985.

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Sí señor, fueron años de gloria, donde el cuadro local, el C.D. San Miguel Arcángel, brilló con luz propia, ya que surtido con un gran ramillete de jóvenes jugadores del pueblo, que unidos a los siempre bienvenidos fichajes foráneos como Alfredo, José Ramón, Ramón Ángel, Luis (El Volador)..., hacían grande el nombre del pueblo sureño. Allá por la temporada 74-75 comenzaba lo que fue la primera competición reglada en categoría de Infantiles, donde sólo participaban ocho equipos sureños: Granadilla, San Miguel, San Lorenzo, I’gara, Arona, Marino, Ibarra y Águilas del Teide. Aquel primer Infantil del pueblo estuvo entrenado por D. Paco Tejera, hombre siempre involucrado en la formación deportiva de los jóvenes del municipio; sin olvidarnos de Goyo, quien daba física. En cierta medida, ambos fueron los culpables de que salieran muchos jugadores que años más tarde dieron sus frutos. Aquella primera competición infantil, despertó interés en el pueblo y en todo el sur: sólo la cantidad de público que acudía a ver los partidos ya lo manifestaba. La competición se saldó con un primer puesto en Copa y un segundo puesto en la Liga, siendo primero el Ibarra de Las Galletas, cambiando el orden en la Copa, donde el cuadro local se quitó la espinita en un partido que remontó en la segunda parte con un 0-2 adverso para, en la prórroga,

lograr la victoria con dos goles más (4-2). El encuentro se celebró en el antiguo campo del cementerio de Granadilla, ante una gran afluencia de público. Por otra parte, el potencial de aquel primer equipo hizo que en la selección sureña formaran siete de sus jugadores. La siembra parecía ser buena, sólo faltaban otros aspectos como podía ser la época, que también favoreció, ya que no había mucho con qué divertirse que no fuera dándole patadas a una pelota. Así que pronto comenzaron a despuntar jugadores de aquel elenco de deportistas, entre ellos Nicio, Facundo, Filo, Lito, Toño Marrero, Casañas, Paco, Seto, Federico, Juan Fernando, Arturo González, Rafa, Julián Évora, ente otros; unidos a los que ya eran juveniles, como el caso de José Donate, Toño León, Mariano Matías, Juan José Tavío, Paulino, Ambrosio..., sin olvidarnos de Antonio Toledo (Toto) que llegaba procedente del I’gara Cabo Blanco, haciéndolo años después igualmente Ignacio. A todos estos se le sumaban los ilustres veteranos como Miguelín,

Manolo (El Canario)... Además la cantera continuaba dando sus frutos, llegando al primer equipo jugadores como Juanito Matías, Juanito Marrero, Juan Luis (Viví), J.C. Quintero, Juan José Bello, Eduardo, Melián, Abraham, Tintín, Ruperto, Lito, Nicolás, Bernardo, Pedro y un largo, largo etcétera. Por otra parte, hay que recordar que para que el Club mantuviera ese nivel fue preciso fortalecer al equipo en algunas de sus líneas con jugadores foráneos, que no sólo ayudaron al club sino que dejaron en el pueblo un grato recuerdo en el aspecto deportivo y personal. Álvaro Toledo

FOTO: Equipo de la época en categoría preferente. De izquierda a derecha: Juan Luis (Vivi), Paulino, Ruperto, Nicolás, Tavío, Ignacio, Juanito Marrero, filo, Mariano, Casañas y Vale


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Loceras de La Montañita de Garañaña

Esta anciana alfarera se llama María García. Setenta años al cuento del oficio, en tierras del Sur. Con estas palabras inicia el periodista y poeta Luis Álvarez Cruz un reportaje que se publica en La Prensa, bajo el titular de Las últimas alfareras de Tenerife, el 10 de noviembre de 1935, y del cual también hemos obtenido la fotografía de Bacallado que acompaña a esta crónica.

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n ilustre hijo de San Miguel de Abona, Juan Bethencourt Alfonso, nos

instruye en su Historia del pueblo guanche, con datos de finales del siglo XIX, como se realizaban las labores en esta práctica alfarera que se trasmitía de madres a hijas. Aseguran en Garañaña las loceras o alfareras que su industria les viene de los guanches, que fabricaban la loza como hoy pero que algunas piezas son de distintas formas y no tenían hornos para quemarla, sino que la ponían en montón en el suelo cubriéndolo con leña, a la que daban fuego y le añadían combustible hasta que se ponía la loza colorada. (...) El mejor barro de aquellos contornos es el de la mesa de Tamaide, que es colorado. Luis Álvarez Cruz nos trasmite con su característica maestría las peculiaridades del lugar, y del que entresacamos: Seña María García es de Garañaña. Garañaña trasciende a guanche. Es un simple montoncito de viviendas a la entrada de San Miguel. Un caserío rústico en donde antiguamente funcionaban varias alfareras, que ya han desaparecido. La tradición esta del barro amasado y cocido necesita un lugar. Seña María ha escogido este lugar. Ha enclavado su taller en La Suertita, al final de una calle empinada, que también puede ser camino, y en donde –una, dos, tres casas- ya se ha visto todo lo que hay que ver en una primera ojeada errabunda sobre las tierras ardientes del Sur. El taller es de una tosquedad conmovedora. Aquí está el taller, pero a través de la cáscara de las paredes de piedra sin encalar. Dentro, una vez traspasados los dinteles de la única puerta que hay en la casa, sobre el pavimento de tierra cruda, objetos de barro cocido: tostadores, ollas, bernegales.Nos describe como le cuenta esta vieja locera sus quehaceres para sacar del barro su lado práctico; el lebrillo, para amasar el pan, el gofio

…; el tostador de grano, el tarro del ordeño, de uno o dos bicos; la olla, para el guisado de diversos alimentos; la hondilla, de múltiples usos; o el brasero. El ir a recoger el barro, desmenuzarlo, mezclarlo con arena, amasado y sobado, darle forma sin moldes, se almagra: se barniza con una mezcla de almagre y aceite o petróleo, frotándolo con un callao liso de la mar. Dejarlo unos días a la sombra, otros tantos al sol para llevarlo a ese horno de piedra que abre una boca desdentada para tragárselo. Y después se disponía a venderlo en la misma calle, en los pueblos cercanos. Por el trabajo de Manuel A. Fariña González, Las loceras de San Miguel de Abona, publicado en El Pajar, en su nº3 de agosto de 1998, conocemos algunos datos más de esta última locera de Garañaña, como ella misma lo apunta en el reportaje de Luis Álvarez Cruz: desciendo de familias que trabajaban el barro, arte que ha de terminar en mi, porque ya ni los hijos ni los nietos quieren aprender este modo de ganarse la vida. Su nombre completo sería el de María Antonia Martín García, nacida en Garañaña (1870-1955); cuya madre, María García era natural

de Fuerteventura y su padre, Agustín Martín Morales, del Lomo de Arico. En el Padrón Municipal de San Miguel de Abona, a 1 de diciembre de 1925, se recoge junto a su marido José Rivero Beltrán y tres de sus cinco hijos, con la profesión de sus labores, y con año de nacimiento el de 1878.De la elaboración de loza en este lugar de la Montañita de Garañaña hay referencias por lo menos desde el siglo XVIII. Estas antiguas reminiscencias y la llegada de diversas familias loceras de Fuerteventura, contribuye, a juicio de Fariña González, a que la loza aquí elaborada tuviese características diferenciadoras del resto de la cerámica tradicional de la isla de Tenerife. Luis Álvarez Cruz cierra su reportaje amasando su arcilla de palabras, y diferenciando su trabajo del de esta última locera de San Miguel de Abona, su barro brota entre dos sonrisas, y el mío se “amorosa” a veces con dos lágrimas. Quizá estas lágrimas espirituales de ahora estén destinadas a caer sobre el recuerdo de su barro guanche.

Marcos Brito

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Comentarios

Wladimiro Pareja

¿Te gusta escribir? I Certamen Literario PREMIOS TARAMELA La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de San Miguel de Abona convoca el I Concurso Literario a nivel nacional que se celebrará en este municipio el próximo mes de abril de 2004, llevando por nombre I Certamen Literario PREMIOS TARAMELA. Este Certamen tiene como objetivo principal el resaltar los valores de los escritores residentes en España, contando para ello con cuatro modalidades diferentes, siendo éstas Relato Corto, Cuento, Poesía y Cuento Infantil. Podrán participar en el mismo todas las personas residentes en España que sean mayores de edad, pudiendo optar a premios de diferente cuantía, dependiendo de la modalidad elegida: Relato Corto 1803’04 €, Poesía 1202’02 € y Cuento y Cuento Infantil 901’01 €, además de la publicación de las tres obras mejor valoradas por el jurado (incluida la ganadora). Si estás interesado en participar, ponte en contacto con esta Concejalía llamando al teléfono 922-70.00.00 ext. 121 y te daremos más información sobre las Bases del Certamen, o visita nuestra página en www.sanmigu eldeabona.org.

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El Cesocinar un Arte

Ensalada de Maíz y Cangrejo

Umberto Marinoni Lapini

Ingredientes:

1 bote de Maíz de 1⁄2 Kg. 100gr. de aceituna negra, 1 lata pequeña de pimientos morrones, 1 paquete de bastoncillo de cangrejo congelado, perejil, sal, pimienta blanca, aceite, limón.

Preparación:

Se escurre bien el maíz y se coloca en el fondo de una ensaladera. Se escurre también los pimientos, se cortan en tiras, se corta en tira también los bastoncillos de cangrejo y

junto con las aceitunas, se incorpora todo estos ingredientes a la ensaladera. Se espolvorea perejil picado en cantidad abundante y se remueve bien el conjunto. Aparte se prepara una salsa con aceite de oliva y sumo de limón, sal, y pimienta blanca molida. Se bate todo vigorosamente y se vierte esta salsa sobre la ensalada. Se pone en la nevera y se deja unos 20 o 30 minutos ante de servirla. Se pude enriquecer con col blanca cortada en juliana muy fina.

COLECCIONABLE


Para más información consulta la página web: www.sanmigueldeabona.org

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Sentencias y Refranes

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Dentro del lenguaje hay una parte importante que las más de las veces se olvida: sus orígenes. Me refiero a los dichos, refranes, máximas, que según parece decían antiguamente los viejos tras el fuego, como afirma el Marqués de Santillana. Al parecer, la expresión “recogerlas al vuelo” es propia de la caza de las aves, aunque hoy se interpreta como algo que no se ha dicho expresamente, pero se ha captado. “Saber más que Lepe” no alude a un pueblo, sino a un obispo del siglo XVII que era culto y escribió un catecismo muy popular. El dicho a girado de tal forma que el de Lepe parece ser más bien tonto o cándido. “La manzana de la discordia” es una leyenda mitológica. En un banquete de bodas se colocó en un frutero una manzana de oro con la leyenda “para la más bella”; se la disputaron de tal manera que tuvo que intervenir París para entregársela a Venus por orden personal de Júpiter, quien se quedó ECHANDO CHISPAS. “Echar chispas” alude al hierro caliente cuando lo sacan de la fragua para, a golpe de martillo, darle la forma adecuada.

Diciembre: - Inmigración, divulgación - Estimulación Temprana - La manipulación de Alimentos - Dinámica de Grupos I - Dinámica de Grupos II - Inglés Turístico (internet) Enero: - Inglés venta y atención al público. - Salud materno infantil - Gestión del aula - Windows XP - Inglés para el secretariado (internet) Febrero: - Salud cardiovascular - Español para extranjeros - Word - Condiciones de trabajo y salud - Manipulador de productos fitosanitarios - Convivir en le escuela - Alemán venta y atención al público - Inglés venta y atención el público (internet) Centro Zonal de Granadilla de Abona (Oficina Sur) Edf. Garigonza C/ Santo Domingo de Guzmán, 17 Martes y jueves de 10’00 a 13’00 horas Tlfno.: 922-77.16.56

Coleccionable Plantas Medicinales Mocán

Por Pedro Benítez Reyes

Árbol frutal que encontramos en la zonas de medianía. En el municipio de San Miguel de Abona se localiza concretamente en las proximidades del barrio de Tamaide. Los guanches recogían de este árbol la fruta a la que llamaban yoya, con la que hacían miel (chacerquén) y con la que se medicaban para los males de estómago y de costado. En los procesos de cicatrización, además de el mocán, también se utilizan otras plantas para la desinfección y la cicatrización, haciendo uso de bálsamos compuestos por hierbas y flores saludables.

COLECCIONABLE

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La_Tajea_8  

Revista Cultural La Tajea fruto de La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de San Miguel de Abona

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