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La Tajea

La Tajea

Nツコ 26 Aテ前 6ツコ

REVISTA CULTURAL Ilustre Ayuntamiento de San Miguel de Abona

Molinos de agua

en el sur de Tenerife

Enseテアanza Secundaria

en San Miguel de Abona

La fuente de Tamaide


Fotonoticias

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San Miguel de Abona y la cárcel del Partido

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Cantares y rezados antiguos

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El Personaje D. José Luis Pérez

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Ondas Deportivas

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D. José Hernández Alfonso

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El trotamundos

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La fuente de Tamaide

22

Recuerdos ...en blanco y negro

11

Enseñanza Secundaria en San Miguel de Abona

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El Calvario

13

Molinos de agua en el sur de Tenerife

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Coleccionable de cocina

EJEMPLAR GRATUITO

ULTURA

«La Tajea no hace necesariamente suyos las opiniones y los criterios expresados por sus colaboradores. Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida, ni en todo ni en parte, ni registrada en, o transmitida por, un sistema de recuperación de información, en ninguna forma y por ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electroóptico, por fotocopia, o cualquier otro, sin permiso previo por escrito de la editorial (Concejalía de Cultura).»

San

Edita: Ilustre Ayto. de San Miguel de Abona Ctra. a Los Abrigos, 30 - 38620 web: www.sanmigueldeabona.org E-mail: cultura@sanmigueldeabona.org Dirección y coordinación: Concejalía de Cultura Fotografía temática: San Miguel de Abona, Primavera Diseño e impresión: Edición KA Depósito Legal: TF 937/2002

Abona

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de

Introdución

Miguel

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AYUNTAMIENTO DE SAN MIGUEL DE ABONA

CONCEJALÍA DE CULTURA


U

n nuevo número de La Tajea llega a nuestras manos. Estamos en verano y en la calle nos tropezamos cada día con caras conocidas que salen al paso del rayito de sol para calentarse tras el invierno, aunque este años nos hubiese gustado que fuese un poco más frío.

Tenemos ante nosotros un nuevo ejemplar que recoge artículos de los más variados ámbitos de nuestro municipio; desde nuestro ya tradicional Personaje, esta vez contando con las palabras que nos relatan la vida de D. José Luis Pérez, la descripción de la casi desconocida Fuente de Tamaide reconocida como sitio histórico, o uno de los inmuebles más característicos del casco de San Miguel de Abona como es el edificio de El Calvario, entre otros. Asimismo, nuestro habitual colaborador Álvaro Toledo, hace un merecido homenaje dentro de la sección de Ondas Deportivas, al a Felipe Bello Marcelino, ex árbitro y uno de los primeros colegiados de nuestro municipio. Así, seguiremos encontrándonos con los Recuerdos en Blanco y Negro que nos harán viajar al pasado, o al presente, como lo hace nuestro habitual Trotamundos en su paseo por Roma. Secciones como el Coleccionable de Cocina, Fotonoticias o Un Paseo por la Biblioteca, cita de costumbre en La Tajea, ponen un broche de actualidad en esta revista que, una vez más pretende hacer llegar a nuestros lectores un poquito más de información sobre todo cuanto nos rodea, desde el melancólico ayer hasta el cercano día de hoy. Disfruten con su lectura y hasta el próximo número.

Valentín E. González Évora ALCALDE-PRESIDENTE

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San Miguel de Abona

y la Cárcel del Partido

En 1853, con motivo de visita oficial de cárcel, nos encontramos con la siguiente descripción: “sirven hoy de tal unas pequeñas e insalubres piezas de la parte inferior de convento de Catalinas donde se halla el juzgado, en las cuales se alvergan cincuenta y cuatro presos de ambos sexos y diferentes edades son contar con el que habita el Coro bajo el mismo Convento: cuyo número excesivo de encarselados hase temer el sentir sus desastrosos resultados.

S

an Miguel de Abona depende judicialmente del Partido de la Villa de La Orotava desde 1824 hasta el 15 de septiembre de 1908. Los pueblos que componían dicho partido contraían unas determinadas obligaciones, entre las que se encontraban la de contribuir al mantenimiento de la cárcel de dicho Partido, que radicaba en La Orotava y se localizaba, en estos momentos, en dependencias del extinguido Convento de Catalinas: “En cuatro de agosto de

1841, por virtud de los solicitado por reste Ayuntamiento a consecuencia del insendio acaecido en dos de junio del mismo año, fueron cedidas por la intendencia interinamente los conventos de PP Dominicos y Monjas de Santa Catalina para colocar en ellos las salas Capitulares, escuelas, cárcel y otras dependencias públicas”. Por los informes que conocemos, con motivo de las visitas de cárcel, la situación en que se encontraba esta institución no era la más adecuada.

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Enana visita realizada por el juez del Partido en 1841, se manifiesta lo siguiente: “había observado que por el incendio acaecido en la cárcel se hallan interinamente detenidos ene. Cuartel militar, se les había colocado en una sala que fue capilla de regla indistintamente hombres y mujeres, sumamente húmeda y asquerosa”. Esta situación propició alguna vez la alteración del orden en el citado establecimiento, produciéndose destrozos en las habitaciones, ocasionados por los propios presos, como se pone de manifiesto a través de un oficio del comisionado de amortización de La Orotava, fechado el 15 de abril de 1842, manifestando “tener entendido que en las piezas que en el extinguido convento de Catalinas de esta villa estan destinadas para carcel se han hecho algunos destrozos por los mismos presos que las ocupan lo que pone en conocimiento de esta Municipalidad”. En 1853, con motivo de visita oficial de cárcel, nos encontramos con la siguiente descripción: “sirven hoy de tal unas pequeñas e insalubres piezas de la parte inferior de convento de Catalinas donde se halla el juzgado, en las cuales se alvergan cincuenta y cuatro presos de ambos sexos y diferentes edades son contar con el que habita el Coro bajo el mismo Convento: cuyo número excesivo de encarselados hase temer el sentir sus desastrosos resultados. Por efecto de lo reducido de esas localidades se observa el mayor desorden con respecto a la reunión durante el dúa de toda separación de sesos ni edades faltandose a lo que preceptúa el titulo tersero de la ley vigente, sin que el estremado selo del Alcaide pueda evitar absolutamente ese desorden provenido de la irregularidad de los departamentos, en los que le es nesario pª precaber, temiendose no colocarles durante la noche separadamente los hombres de las mugeres, temiendose no obstante el resultado de la numeroza reunion de los unos y las otras en tan estrechos recintos por lo verosimil que asi se hase todavía el desarrollo de un tifus carcelario”. En cada ejercicio económico, se establecía un presupuesto y se repartían las cantidades con las que debía contribuir cada uno de los pueblos. Este presupesto debía ser elaborado por una comisión formada por representantes de cada uno de los municipios. Las cantidades aportadas se destinaban a la manutención de los presos poblres, mejora del alumbrado, mobiliario y a satisfacer el suelo del Alcaide de cárcel y acondicionamiento de las habitaciones destinadas a tal fin. Conformaban el partido judicial un total de diecinueve pueblos, cuya distribución por zonas era la siguiente: Zona sur: Adeje, Arico, Arona, Granadilla de Abona, Guía, San Miguel de Abona, Santiago y Vilaflor. Zona norte: Buenavista, Garachico, Guancha, Icod, Puerto de La Cruz, Rambla, Realejo Alto, Realejo Bajo, Silos, Tanque y Villa de La Orotava. En 1842, la comisión que elaboró el presupuesto los destinaba a la atención de las siguientes necesidades: socorrer veinte presos diarios, al gasto de la lámpara para el cuarto del Alcalde de cárcel, veinte jergones y la cantidad que se juzgue necesaria par la composición de los tejados de las habitaciones destinadas a habitación de los encarcelados. En 1846, se establece el siguiente presupuesto y repartimiento en la consignación de la partida de presos pobres, en el apartado de dotación del alcalde y alumbrado: Adeje

40” 16

Arico

52” 8

Arona

46” 10

Buenavista

92” 12

Garachico

122” 7

Granadilla

94” 20

Guía

59” 20

Icod

374” 9

Puerto de La Cruz

320” 17

Ramblas

63” 21

Realejo Alto

132” 14

Realejo Bajo

139” 12

San Miguel

19” 30

Santiago

31” 20

Silos

43” 11

Tanque

63” 16

Volaflor

24”

Villa de La Orotava

606” 24

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“Sirven hoy de tal unas pequeñas e insalubres piezas de la parte inferior de convento de Catalinas donde se halla el juzgado, en las cuales se alvergan cincuenta y cuatro presos de ambos sexos y diferentes edades son contar con el que habita el Coro bajo el mismo Convento: cuyo número excesivo de encarselados hase temer el sentir sus desastrosos resultados.


Sin embargo, la aportación correspondiente no siempre era satisfecha por los citados pueblos, debido a múltiples circunstancias, siendo las más frecuentes la lejanía y ñas dificultades de los caminos que impedían la asistencia de sus representantes a las comisiones y la escasez de recursos fue, muchas veces, la causa que se adeudaran algunas cantidades de las asignadas. En 1847, por ejemplo, al formar el presupuesto del citado año, se hace referencia a las cantidades que adeudan algunos de los pueblos por los presupuesto de 1842, 1843 y 1845: Icod

3006”

Buenavista

816”

Granadilla

191”

Guancha

251” 17

Rambla

889”

En lo referente a San Miguel de Abona, existe una voluntad decidida de contribuir al presupuesto asignado; así lo manifiesta su Alcalde, por aquellos años D. José Rodríguez Mena: “la cantidad que adeuda este Ayuntamiento para los presos pobres del partido es la que se haya señalado en el repartimiento para el año pasado de 1846 e ignorando la que sea, suplica a VS se sirva decir a este Cuerpo si se ha hecho ya el repartimiento para dicho año… el importe a que llegue el sañalamiento a este Pueblo en el predicho año, para en su vista remitirla a la Depositaria de ese Ayuntamiento”. Año más tarde, con motivo de la solicitud de asistencia de un representante de San Miguel a la comisión, para la elaboración del presupuesto de cárcel, el entonces Alcalde D. Sixto Rodríguez Rodíguez, contesta en los siguientes términos: “No teniendo el Ayuntamiento de mi presidencia persona alguna, de condiciones necesarias que le represente en la junta que se celebrará el día 6 del

actual, ante esa Alcaldía, con objeto de proceder a la discusión y aprobación del proyecto de presupuesto especial de correción publica, que ha de regir en el próximo año 1892-93 mal puede hacer la designación que se interesa en su comunicación de 25 de abril próximo pasado. Lo que comunico a V. Md. San Miguel, Mayo 1º 1892 Sisto Rodríguez” Aún en 1920, desde el Ayuntamiento de La Orotava, se requiere a los señores Alcaldes Presidentes de los Ayuntamientos de Adeje, Arico, Arona, Granadilla de Abona, Guía de Isora, San Miguel de Abona y Vilaflor para que paguen las cantidades que se adeudan para el sostenimiento de la cárcel del Partido hasta el 15 de septiembre de 1908, que en el caso de San Miguel ascendía a la cantidad de 2.763’01 pesetas. Son precisamente los municipios sureños los que tiene mayores dificultades a la hora de la aportación tanto personas como económica a la citada Institución; sin embargo, por los documentos que hemos manejado se pone de manifiesto la entera disposición que presenta San Miguel a contribuir con su aportación y sus representantes en comisión; a pesar de las dificultades que ya hemos enumerado y de las que eran conscientes los propios Regidores de la villa: la sequía en las Bandas y las dificultades de comunicación entre los pueblos. Miguel Ángel Hernández González

Fuentes documentales: - Libro de Actas del Y1. Ayuntamiento constitucional de la Villa de La Orotava. - Corrección pública. Archivo Municipal de La Orotava.

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EL PERSONAJE

D. José luis Pérez

D

José Luis Pérez nace el 17 de mayo de 1918 en el barrio de El Frontón. Su padre, Joaquín Luis Fariña y su madre, Carmela Pérez Estévez. Cuando voy a su encuentro para mantener esta conversación, se me aparece la imagen de un hombre noble, humilde y con una mirada transparente, sincera y entrañable. “De pequeño no fui a la escuela, ya que no había casi recursos ni medios porque siempre había que trabaja” Con estas palabras comienza D. José su conversación conmigo mientras jugueteaba con unos gatos que andaban por allí cerca. De niño jugaba con carros de pencas y descalzo. Los primeros zapatos se los puso a los 14 años, regalo de Cho José Barrios porque lo ayudaba en la finca a arar y a trabajar con los animales. Un día en misa le dijo que le iba a regalar unos zapatos, le tomó la medida y así fue…, “tuve mis primeros zapatos a los 14 años. Yo estaba muy contento por recibir su regalo y saber que durante un tiempo no iba a caminar descalzo”. Cuando fue al cuartel lo pasó bien, estando 15 días en Santa Cruz y luego directo a la guerra, a Cádiz, donde pasó 4 días y 4 noches en el barco: “yo siempre iba en la cubierta dentro de los coches porque en la bodega mareaba; sólo quería la bodega para comer y luego subía a cubierta otra vez”. Después fue a Zaragoza a aprender a utilizar las ametralladoras, a tirar y a utilizar las bombas. “Justo cuando estábamos aprendiendo pasó un avión, que eran chicos y negros, nos tiró una bomba y cayó justo donde estaba la capilla de la Virgen, la Virgen del Pilar, y nuestra sorpresa fue que no explotó. Luego un compañero nuestro subió a la capilla y la hizo explotar en una montaña de tierra”. Tenían como Capitán a D. Enrique Escaño, del cual guarda un buen recuerdo. Según me cuenta D. José, ellos eran de izquierda y peleaban con los de derecha, que fueron los que lanzaron la bomba. “Nosotros estábamos con Franco, fuerte hombre guerrero, con lo chiquito que era...”. Después de la guerra de España se fue a la de Alemania con Rusia. Fue mandado con otros 2 compañeros de San Miguel, “D. Segundo el de Juan García y Luis Yánez que la madre le decían Ángela la Catalana. Estuvimos 18 meses”. Al salir de la guerra se trasladó a Güímar para trabajar en una charca. Recuerda D. José que salió desde El Frontón y llegó hasta Güímar caminando, y en El Río, donde un compañero suyo de la guerra tenía un bar en el que paraban muchos camioneros con sus camiones cargados de plátanos y papas, uno de ellos le llevó hasta Güímar; “yo se lo agradecí y mucho antes de salir mi amigo me dio dos cajas de cigarros de la marca El Negrito, El Forrao, una caja de fósforos y 5 pesetas… Aprendí a fumar con la cachimba en el cuartel porque sino se veía la lucita del cigarro y estaba prohibido fumar en el cuartel”. Por ir a la guerra D. Pepe el médico y su cuñado, D. Juan Ramos, les pagaban un subsidio que eran 400 pesetas. Recuerda que una vez fue a cobrar el subsidio de un mes y no le había llegado; lo dejó pasar y cuando fue otra vez al siguiente mes le pasó lo mismo. Ya eran dos meses, hasta que decidió comentárselo a un compañero de Granadilla

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y le recomendó ir al comandante Herrera en Güímar: “salí convencido y muy enfadado a comentárselo. Cuando llegué a Güímar ya se estaba haciendo de día, lo busqué y nos vinimos a San Miguel. Cuando llegamos me dijo - Dígame dónde es la oficina para cobrar y espéreme en la puerta - y así fue. Y mi sorpresa fue que cobré los dos meses de subsidio. Gracias a él nunca más me faltó el pago porque les llamó ladrones”. En cuanto a sus momentos de ocio. D. José nos comenta cómo solía ir a las fiestas más cercanas cada vez que podía. Él se describe como muy parrandero acudiendo siempre a las de San Miguel, Charco del Pino, Granadilla, Las Galletas… Comenta que para desplazarse utilizaban el camión de D. Isidro Rodríguez, el cual cada vez que llegaba a la parada de San Miguel siempre iba lleno entre hombres y mujeres… “le pagábamos un duro por su servicio y no a todas las fiestas íbamos en el camión también íbamos caminando por los caminos”. D. José se echó novia a los 25 años, estando apenas tres meses de novio con la que más tarde fue su esposa. Se casaron en San Miguel, él con su traje azul marino y ella de blanco. “Celebramos la boda en casa de mi padre en El Frontón. Comimos papas guisadas, pescao salao, un buen vino y pan. Cuando me casé trabajaba en las plataneras para mantener a mi familia; estuve en Fañabé y en Los Parlamentos, 14 años en cada una. Tuvimos tres hijos, dos hembras y un varón, dos están viviendo en Santa Cruz y el varón en Gran Canaria”. Con estas palabras casi terminaba mi conversación con D. José, pues cada tarde que me encuentre con él será un capítulo más en la vida de este hombre de 90 años que ha querido compartir un trocito de su historia con nosotros. Desde el barrio de El Frontón, con la tarde cayendo en el horizonte, gracias por hacernos partícipes de su vida. Rogelio Matías Ventura.


DON JOSÉ HERNÁNDEZ ALFONSO (1854-1943), Bachiller, hacendado, teniente de la Milicia Nacional local, teniente de alcalde y alcalde accidental de Santa Cruz, diputado provincial, contador y presidente de la Cámara Agrícola Provincial, y socio honorario del “Club San Miguel”

Bachiller, agricultor experto y pionero, autor del folleto titulado “Carta Agrícola” y contador de la Cámara Agrícola Provincial de Tenerife, al igual que su primo don Eladio Alfonso y González, don José se dedicó fundamentalmente a la política como teniente alcalde y alcalde accidental de Santa Cruz, diputado provincial, etc.

N

uestro biografiado nació en San Miguel de Abona el 20 de enero de 1854, siendo hijo de don José Hernández Sierra y de doña Clara Alfonso Feo, naturales y vecinos de dicha localidad. Fue bautizado el 28 de ese mismo mes en la iglesia del Arcángel San Miguel por el cura párroco don Jerónimo Mora y Hernández; se le pusieron los nombres “José Eulalio Antonio”, habiendo sido padrinos el entonces capitán de Milicias don Antonio Alfonso Feo, su tío materno, y la esposa de éste doña Cipriana González.

El Sr. Hernández Alfonso nació en el seno de la familia más ilustre de San Miguel de Abona, los Alfonso Feo. Su abuelo materno, don Miguel Alfonso Martínez (1780‑1854), había sido el hombre más poderoso de Partida de bautismo de don José Hernández Alfonso (1854). la localidad, donde desempeñó los cargos de fiel de fechos, redactor de testamentos, alcalde real y constitucional, notario público eclesiástico, capitán de la Milicia Nacional local, segundo ayudante del Regimiento Provincial de Abona, primer capitán de Milicias Provinciales de la localidad y comandante de armas de la misma, cogedor de la cilla de la parroquia y colector de las Bulas de la Santa Cruzada, así como promotor de la iglesia, ayuntamiento, escuela y cementerio. Con respecto a sus tíos maternos: don Antonio Alfonso Feo (1814-1906) ostentó el empleo de comandante de Milicias con el sobregrado de coronel y fue primer jefe del Batallón Provincial de Abona, así como comandante de armas y alcalde de San Miguel y comandante militar de Abona; don Miguel Alfonso Feo (1821-1882) también fue militar, llegando a alcanzar el empleo de capitán de Milicias con el sobregrado de comandante, y actuó como comandante de armas de San Miguel, así como secretario del Ayuntamiento y alcalde; don José Alfonso Feo (1823-1881), fue subteniente de las Milicias Provinciales, secretario del Ayuntamiento, alcalde y capitán de la Milicia Nacional local; don Casiano Alfonso Feo (1825-1891) destacó como propietario, juez de paz, secretario del Ayuntamiento, concejal y alcalde, capitán de la 2ª compañía de San Miguel y primer comandante del Batallón de la Milicia Nacional de Abona; y don Eulogio Alfonso Feo (1829-1882) fue estudiante de Magisterio, teniente de la Milicia Nacional local y propietario. En cuanto a su familia paterna, su padre, don José Hernández Sierra (1816-1878), fue mayordomo de la fábrica parroquial, primer teniente de la Milicia Nacional local, jurado y alcalde de San Miguel, propietario y máximo contribuyente de la localidad. Su abuelo materno, don Bartolomé Agustín Hernández de la Cruz (1787-1855), desempeñó los cargos de fiel de fechos, primer regidor y alcalde de San Miguel en seis ocasiones. Y su tío abuelo don Nicolás Hernández de la Cruz (1791-1844), había sido capitán de Caballería en Venezuela y regidor decano de Barquisimeto.

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Además, fruto del anterior matrimonio de su madre con don Juan Bethencourt Medina, don José había tenido un hermano mayor, considerado el hijo más ilustre de San Miguel de Abona: don Juan Bethencourt Alfonso (1847-1913), ilustre médico, profesor, antropólogo, político y periodista. Bachiller, teniente de la Milicia Nacional local, propietario exportador de frutos y contador de la Cámara Agrícola Provincial de Tenerife Tras aprender las primeras letras en la escuela elemental de su pueblo natal, don José pasó a La Laguna para cursar los estudios secundarios en el instituto de dicha ciudad; así, entre 1867 y 1871 lo encontramos empadronado con 12 años como colegial del “colegio de internos” del Instituto de Canarias de La Laguna, que se hallaba ubicado en la plaza de dicho instituto, del que era rector don José Padilla y Padrón, junto a su primo don Eladio Alfonso y González. En 1871 continuaba en la misma situación, con 17 años. Pero en ese mismo padrón también figuraba empadronado, junto a otros jóvenes de San Miguel de Abona, en casa de su paisano el sacerdote don Pantaleón Tacoronte y Hernández, por entonces coadjutor de la parroquia de La Concepción; nuestro biografiado figuraba con 18 años y se supone que continuaba cursando estudios en el Instituto de Canarias de dicha ciudad. Después de obtener el título de Bachiller, don José continuó estudiando de manera autodidacta, hasta adquirir una discreta pero considerable cultura, colaborando activamente con su hermano de madre, el Dr. Bethencourt Alfonso, en la recopilación de datos etnográficos. El 12 de enero de 1874 se procedió a la elección del cuadro de mandos de la única Compañía de la Milicia Nacional de San Miguel de Abona, resultando elegido teniente don José Hernández Alfonso, quien aún no había cumplido los 20 años de edad y que obtuvo 114 votos, el número total de los voluntarios presentes en el acto, el cual estuvo presidido por el alcalde don José María Díaz y León y asistido por el secretario del Ayuntamiento don Francisco Gómez y Gómez. Simultáneamente, fue alistado como mozo por el cupo de San Miguel para el reemplazo de 1875 de las Milicias Provinciales. Pero fue declarado inútil por los facultativos de la Diputación Provincial, por lo que el 11 de diciembre de 1877 la Comisión provincial se dirigió al capitán general, rogándole se sirviese expedir las órdenes oportunas para dar de baja al interesado, lo que se hizo el 13 de ese mismo mes. Mientras tanto se fue haciendo cargo de los negocios y propiedades agrícolas de su familia, hasta el punto de convertirse en uno de los más expertos agricultores del Sur de Tenerife, siendo uno los pioneros en el cultivo de tomates y papas de invierno, en su finca costera de San Miguel de Abona. El 7 de enero de 1884, a los 29 años de edad, contrajo matrimonio en la parroquia matriz de Ntra. Sra. de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife con doña Florinda Pérez de Nueros y Soto, de 27 años, natural y vecina de dicha ciudad, hija de don Enrique Pérez de Nueros y Mateos, natural de Cádiz, y doña Cecilia Soto y Riverol, de la capital tinerfeña; los casó y veló don Epifanio Díaz Saavedra, beneficiado propio y examinador sinodal de este Obispado y del de Canaria; y actuaron como padrinos don Juan Bethencourt y Alfonso y la madre de la novia, siendo testigos el padre de la contrayente y don José Rodríguez, empleado de la parroquia. Don José Hernández figuraba por entonces como propietario y vecino de San Miguel.

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Carta Agrícola de don José Hernández Alfonso (1895).

La joven pareja se estableció en la capital tinerfeña, donde don José pasó el resto de su vida como agricultor, propietario y político atendidos siempre por dos o tres sirvientas o empleadas domésticas. Así, en 1885 la familia vivía en la calle Cruz Verde; en 1889, en la calle San Sebastián nº 51; en 1895, en la calle San Sebastián nº 54; en 1900, en la calle Candelaria nº 8; en 1910, en la calle Alfonso XIII nº 88; en 1918, en la calle Ferrer nº 36, ya viudo y en compañía de su hermana Cipriana; y en 1940, en la calle General Antequera nº 14, en compañía de su hija Mercedes. Residiendo ya en Santa Cruz, el 12 febrero 1888 don José Hernández Alfonso fue designado por el Ayuntamiento de San Miguel de Abona para la entrega de quintos en la Caja de Recluta provincial. Años más tarde, respondiendo a una petición de don José Frías Pomar, vecino de Granadilla, don José Hernández Alfonso publicó un folleto en la Imprenta de A.J. Benítez, fechado el 27 de agosto de 1895 en Santa Cruz de Tenerife, donde residía, bajo el título de “Carta Agrícola”. En ella daba su opinión sobre los cultivos intensivos que debían emprenderse en la finca que aquél poseía en San Isidro y a la que habían dotado de canalización para conducir el agua desde la zona alta; tras informar sobre las posibilidades de exportación, se detenía en la preparación e “higienización” del terreno, métodos de cultivo de tomates y papas, y posible sucesión o rotación de cultivos en dicha zona. Con mucha anterioridad a este trabajo, había publicado en un diario de la capital sus impresiones sobre el cultivo de la tomatera. Y el 4 de enero de 1897 el periódico El Liberal de Tenerife publicaba otra carta agrícola dirigida a su amigo don Román Peña, vecino de Arona, referente a las preguntas que sobre abonos le había hecho por conducto de éste don Leonardo Sierra.


Hacia 1898 se formó en Santa Cruz de Tenerife un “Registro de inscripción para la formación en la capital del Cuerpos de voluntarios”, en el que figuraba don José Hernández Alfonso como natural de San Miguel y con 44 años, casado, propietario y vecino de dicha capital en la calle Cruz Verde nº 23. El 28 de julio de 1900 fue elegido, en junta general de accionistas, vocal suplente del Consejo de la Compañía de Navegación de Tenerife, que presidía don Martín Rodríguez Peraza. Y hacia 1904 figuraba como exportador de frutos del país y por entonces desempeñaba el cargo de contador en la Cámara Agrícola provincial de Tenerife; cabe decir, que la situación económica del Sr. Hernández Alfonso ya era bastante desahogada. Concejal, teniente de alcalde y alcalde accidental de Santa Cruz de Tenerife, diputado provincial, presidente de la Cámara Agrícola provincial y socio honorario del “Club San Miguel” Proclamado concejal de Santa Cruz de Tenerife, desempeñó dicho cargo desde 1909 hasta 1913; fue elegido teniente de alcalde y en virtud de dicho cargo actuó como alcalde accidental de la capital del Archipiélago en junio de 1910, tal como recogió el “Diario de Tenerife” en su edición del lunes 13 de dicho mes de junio: “El sábado se dio de baja en su cargo el alcalde D. Juan M. Ballester, haciendo entrega de la jurisdicción al teniente de alcalde Sr. Hernández Alfonso”. Mientras desempeñaba la Alcaldía, el 18 de dicho mes de junio visitó Santa Cruz de Tenerife la Infanta doña Isabel de Borbón, en el curso de un viaje a la República Argentina; en su honor se organizó una velada por el Club Náutico de la ciudad. En la sesión plenaria celebrada el 11 de mayo de 1911 por el Ayuntamiento de la capital tinerfeña, ante el proyecto de Ley que pretendía dividir la región en dos provincias, el Sr. Marti renunció a la Alcaldía, don Patricio Estévanez propuso, entre otras cosas, mantener incomunicación total con el Gobierno y no celebrar la fiesta conmemorativa del 25 de julio; y, por su parte, el Sr. Hernández Alfonso adicionó esta última propuesta con el establecimiento de “tres días de luto”. Y en otro pleno celebrado por dicha Corporación municipal el 9 de abril de 1913, don José presentó la renuncia a su cargo de concejal por incompatibilidad, al haber sido elegido diputado provincial y decidir optar por éste. Entre las propuestas que más eco tuvieron durante su actividad política, destacó la idea de construir un túnel en la Montaña de Guajara. El 18 de junio de 1914 fue elegido presidente del Consejo de familia que debía hacerse cargo de los dos menores huérfanos, doña María y don Antonio Alfonso y Alfonso, hijos de sus primos don Miguel Alfonso y González y doña Corina Alfonso Frías; en dicho concepto pasó a ser el representante legal provisional de dichos menores. A comienzos de 1917 presentó un recurso, junto a otros vecinos, contra el acuerdo de la Junta Municipal de Asociados por el que se aumentaba el precio del agua para el abasto público, pero fue desestimado en marzo de dicho año por el gobernador civil de la provincia. Por entonces fue elegido presidente de la Cámara Agrícola provincial y, como tal, en abril de 1918 visitó al gobernador civil al frente de una comisión de dicha institución, haciendo presente al Sr. Bonete su protesta por la actitud del Cuerpo de Telégrafos y su conflicto, al tiempo que ofrecieron su adhesión al Gobierno para solucionar el problema. Y el 16 de marzo de 1941, nuestro biografiado figuraba como socio honorario de la Sociedad de Instrucción y Recreo

Calle dedicada a don José Hernández Alfonso en San Miguel de Abona.

“Club San Miguel”, de San Miguel de Abona, aunque continuaba siendo vecino de la capital tinerfeña. El rico propietario don José Hernández Alfonso falleció en su domicilio de Santa Cruz de Tenerife, calle General Antequera nº 14, el 11 de noviembre de 1943 a las nueve de la noche, a consecuencia de “uremia”; estaba a punto de cumplir los 90 años de edad. Al día siguiente se oficiaron las honras fúnebres y recibió sepultura en el cementerio de Santa Lastenia de dicha capital; no obstante, poseía un panteón familiar en el cementerio de San Rafael y San Roque, construido en 1901. En el momento de su muerte continuaba viudo de doña Florinda Pérez Soto, con quien había tenido tres hijos, nacidos en Santa Cruz de Tenerife: Don José Hernández Pérez (1885-1918), profesor mercantil, catedrático de Francés y secretario de la Escuela de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, y consejero del Cabildo Insular de Tenerife; hacia 1913 contrajo matrimonio con doña Genoveva Guezala García, dejando sucesión. Doña Cecilia Hernández y Pérez de Nueros (1888-1930), que hacia 1912 contrajo matrimonio con el capitán de Ingenieros don Manuel Martín de la Escalera, con descendencia. Y doña Mercedes Hernández Pérez (1890-1966), casada en 1911 con don Eduardo Diez del Corral, primer teniente de Infantería e hijo de don Ramón Diez y doña Felisa del Corral, también con destacada sucesión. En reconocimiento a los méritos de este político, el Ayuntamiento de San Miguel de Abona acordó dar el nombre de “José Hernández Alfonso” a una céntrica calle de la localidad. Asimismo, como recuerdo y homenaje a su intensa y fructífera actividad política en pro de la capital y de la Isla, se rotuló otra calle con su nombre en Santa Cruz de Tenerife, situada entre la avenida de San Sebastián (junto al Mercado de Nuestra Señora de África) y la avenida Tres de Mayo.

Octavio Rodríguez Delgado Profesor titular de la Universidad de La Laguna

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La fuente de Tamaide

L

a Comarca de Abona, a pesar de su aparente homogeneidad, es por el contrario, un espacio geográfico con diversidad de paisajes debido a los microclimas. Aunque podríamos afirmar que las zonas hídricas de este sector de la isla, son mucho más escasas que las del norte, habría de considerarse asimismo que esta Comarca contó con importantes recursos acuíferos en época prehistórica, como demuestran los estudios paleobotánicos y geológicos, así como por su confirmación en documentos posteriores a la conquista.

muros y tejas necesarios para las paredes y techumbres de las casas, edificaciones que aun se conservan; además de estar perfectamente comunicada con los distintos pagos (Vilaflor, Arona, y Valle de Ahijadero) a través de varios caminos.

A pesar de no poseer datos pluviométricos del pasado, si podríamos afirmar que tuvo capacidad acuífera suficiente, como se puede comprobar por los restos de pequeños torrentes, fuentes y manantiales que se confirman en determinados barrancos.

La Fuente de Tamaide, está situada en el margen derecho de Barranco de El Drago, a pie de un almagre, bajo una colada basáltica de singular belleza y sobre un depósito pumítico que recoge el agua. Para llegar a ella, en la misma tosca se encuentra varios escalones. Bordeándola, existe una tajea que traslada el agua a una tanquilla que antiguamente servía para dar de beber a los animales, continua a ésta hay una pila para lavar la ropa, vertiendo ésta el agua a un depósito mayor (estanque) desde donde sale una tajea que traslada el agua al Lomo de La Hoya, en las cercanías de Aldea Blanca. La Fuente de Tamaide, subsiste gracias a la filtración natural de agua que penetra a través de la roca, para posteriormente depositarse en un tanque que se construiría antiguamente para el aprovechamiento del agua y encauzamiento de la misma a través de tajeas.

En el antiguo pago de La Hoya, se localiza el primer asentamiento humano que dio origen a San Miguel de Abona; éste, está ubicado en la zona de las medianías, como la inmensa mayoría de los asentamientos originarios de las localidades de la isla, lo que les permitiría aprovechar, tanto los recursos de las zonas altas como de las zonas costeras, según las estaciones del año. Otro factor a tener en cuenta es la existencia o no de agua como fuente de vida. Próximo a la zona de La Hoya existían varios manantiales, algunos de los cuales existen actualmente, junto a la Fuente de Tamaide, se conservan la Fuente del Lunchón y la de La Hoya. La Hoya, como bien indica su nombre, no es visible desde la costa; a su vez la montaña próxima a La Centinela se convertiría en atalaya privilegiada para vigilar la consta, ante la posible incursión de piratas. Además, la zona cuenta con una materia prima necesaria para la edificación de las viviendas, piedras, arcilla (barro), para la construcción de

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Fuentes y manantiales como los de La Hoya, Lanchón, Sabina, Tilena, y especialmente la Fuente de Tamaide, constituyeron la base de abastecimiento hídrico de los principales núcleos de población, en el que su sobreexplotación contribuyó a su merma y agotamiento.

BIBLIOGRAFÍA:

DELGADO GÓMEZ, Juan Francisco (1995). El Menceyato de Abona. HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Miguel Ángel/ PÉREZ TORRES, Pedro Pablo, San Miguel de Abona y su historia. San Miguel de Abona, Ilustre Ayuntamiento de San Miguel de Abona, 1998.


Enseñanza Secundaria

en San Miguel de Abona

Las fotos que ilustran este escrito, una hecha por padre Rosario, que sale en ella, me recordaron mis cortas vivencias de la parte de secundaria vivida en este pueblo con 13 años y menos.

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a enseñanza secundaria sirve para selección y acceso a estudios superiores. Entonces era voluntaria y estudiada fuera de la escuela pública, centrada en los dos Institutos de Santa Cruz y de La Laguna.

Seguramente refiriéndose a los planes 38, a cuyo último curso pertenecí, con su examen de estado después de siete cursos y el siguiente con preuniversitario y sus reválidas de cuarto curso y sexto curso, la LOGSE, en los años noventa, decía en su preámbulo: “El diseño del actualmente vigente procede de 1970. Ha dejado definitivamente atrás las carencias lacerantes del pasado”. Pero estos sistemas, al menos, marcaban el procedimiento haciéndonos aprender de memoria hasta los reyes godos, mientras que la LOGSE, que propugnaba un aprendizaje activo y significativo, que ilusionó, pensando, que se iba a aprender menos pero mejor, sigue usando la memoria como buche de pavo cebado, y lo que es peor, permite superar cursos y niveles con asignaturas no aprobadas, cuando ya se aprobaban con el cinco sobre diez, mostrando saber, como mínimo, la mitad de las cuestiones preguntadas, y, hecha la labor selectiva, mantiene a los alumnos en el sistema hasta los dieciséis años sin redimirlos con una formación profesional, además de hacer concentrar todo el esfuerzo en dos cursos de bachillerato. El plan 38, que me tocó vivir, duró hasta 1953; eran siete cursos de bachillerato, que se comenzaba alrededor de la edad de 10 años con el examen de ingreso. La prueba eliminatoria de este examen era la realización mecánica de una división y un dictado, seguramente, porque se entendía que la adquisición del lenguaje debía de hacerse antes de los 10 años. La preparación del alumnado, hasta cuarto de bachillerato, la hacían voluntariamente algunos de los mismos maestros de la escuela pública, como clases particulares y para exámenes libres.

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Pero, a finales de los años treinta por mediación del Padre Flores, párroco y gran promotor cultural del pueblo, llegaron a San Miguel unas monjitas. Ellas, con la contribución de los padres, montaron un colegio en el caserón, que fue vivienda de don Vicente Galván. Este colegio, bajo la responsabilidad de la maestra madre Providencia, era, para las chicas, una filial del colegio Nazaret de Güimar, a donde iban a examinarse todos los años, los chicos se examinaban en la convocatoria libre en el Instituto de La Laguna. Así lo hicieron Antonio Tejera y Luís Hernández, que me precedieron, yo también tuve que hacerlo porque además cuando llegué a la edad del ingreso en bachillerato, las monjitas se fueron. Este colegio de monjas fue un hito en la historia de San Miguel en el que se pudo estudiar, con la ilusión de poder seguir estudios superiores, viviendo en el pueblo hasta los catorce años, cosa que no se volvió a dar hasta los años setenta con la implantación de la Enseñanza General Básica. Fruto de estas facilidades es el grupito de chicas, que superado el cuarto curso de bachillerato, se hicieron maestras en la Escuela de Magisterio de La Laguna. (Mercedes Gómez, Lola Medina, etc.) Tras la marcha de las monjas, comenzaron las academias, mi primer curso de bachillerato, foto adjunta, lo estudié en la que estaba en la casa de don Paco Medina con las profesoras Angelita Fraga, para los mayores y Mª Victoria Díaz, para los pequeños, con la colaboración de Mª del Carmen Delgado y Antonio Martín, ex seminarista, que daba religión y latín al alumnado de cuarto curso. Los cursos segundo y tercero los preparé, en la academia de

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Anita Rivas y su hermana Antoñita, en la casa donde vivían, en la Calle Corta. Aunque el resto de estudios los realicé en Santa Cruz, para los alumnos de secundaria del pueblo siguió el peregrinaje por academias, tanto locales como de Granadilla, hasta que en 1972 se fundó el Instituto de Granadilla Mi especial mención a esos pequeños trabajadores autónomos, sin retribución dineraria, que cada día, quizás no muy concientes, trabajan durante muchos años en su propia formación. Y a esos padres, verdaderos artífices, que los ilusionan y encaminan hacia esa formación, en especial los míos que, siendo bien avenidos y casualmente de familias de emigrantes retornados, no dudaron en separarse quedándose él en el pueblo, mientras ella nos acercaba a los centros de estudio, viviendo en Santa Cruz. Cuando pasemos por el edificio que, en Las Zocas, se identifica por las siglas IES, hemos de saber que no es una guardería de adolescentes sino un Instituto de Enseñanza Secundaria, un privilegio puesto por la sociedad en beneficio de los sanmigueleros, que, los que estudiamos secundaria antes de los años setenta y tuvimos que hacerlo en academias, internados etc., lo valoramos en mucho; pensando que se tiene que aprovechar, entusiasmando y tutelando a los niños desde primaria, para que, superando sobradamente la secundaria, amplíen su campo de elección tanto cuanto les permitan sus capacidades intelectuales. por Clemente Feo Feo


Molinos de agua

en el sur de Tenerife

Cubo del molino de Granadilla.

Las fuerzas que la naturaleza brindaba a los antiguos habitantes de Canarias, prácticamente, se limitaban al agua y al viento. Con la ayuda de alarifes y carpinteros supieron transformarlas en una potente energía al servicio de la industria. Los molinos de viento tuvieron un notable desarrollo en la isla, pero en una relación bastante menor que los molinos movidos por agua, que tenían menos limitaciones y que durante un largo periodo que va desde principios del siglo XVI hasta el siglo XX van a mantener su actividad en la mayor parte de las comarcas tinerfeñas.

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a técnica de los molinos de cereales movidos por energía hidráulica ya era conocida en el mundo romano y perfeccionada en la época medieval. El sistema de ruedas que friccionan en un movimiento lento era ideal para resolver la molienda del principal alimento de las comunidades europeas y esa tecnología llega a Canarias tras la conquista. Podemos afirmar que las ruedas horizontales se adaptaban bien a la realidad de los cursos de agua disponibles en las islas, donde no

existían grandes saltos de agua, por esos los molinos llamados “aceñas”, donde las ruedas estaban introducidas en los canales, contaron con escasas aplicaciones en Canarias. Lo habitual van a ser los molinos de “rodezno” donde la fuerza de una turbina (rueda con palas sobre las que caen chorros de agua a presión) imprime el movimiento de las piedras, también llamadas “muelas”, no olvidemos que la isla contaba con una gran abundancia de canteras donde se sacaba la llamada “piedra molinera”.

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En la estructura de un molino de agua hay que observar al menos tres partes: el cubo o depósito se carga el agua, el salón con las dependencias para las labores de la molienda y casa del molinero y por último, el piso en un nivel inferior donde está el caboco y el rodezno o turbina. En los casos que se dispusiera de un caudal el agua suficientea se elevaba por medio de canales hasta cierta altura, conduciéndola en pendiente hasta una obertura estrecha donde sale el agua con la presión necesaria para mover la turbinab. Para los casos en que la pendiente no fuera favorable existían otras posibilidades, que permitieron la instalación de molinos en los lugares donde el caudal era más escaso, el agua se conducía a un recipiente alto denominado “cubo”, desde donde se impulsa el agua. Los “cubos” no tenían un diseño fijo, quedaban a la experiencia y costumbre del diseñador del molino, entre los modelos más frecuentes encontramos cuatro tipos, tres de argamasa y cantería, y el último, de madera: los de forma cilíndrica, también denominados cubos de vaso, los de forma cuadrada escalonados, los de forma troncocónica escalonada y los de forma cuadrada, en madera y refuerzos del mismo materialc.

Esquema de entrada de agua al molino

Partes de los molinos de agua

En la parte superior del “cubo” solía tener una rejilla, que dificultaba la entrada de basura, aunque se precisaba la limpieza periódica de los conductos del cubo. A un lado de la canal que ataca al cubo se encontraba el aliviadero o rebosadero, que desviaba el agua cuando el nivel del agua era excesivo o cuando se debían realizar reparaciones, la limpieza, etc. Se permitía así la continuidad del agua para su utilización posterior. En otro cuerpo anexo al cubo se halla el salón de moler. En él se encuentra la maquinaria del molino, con su tolva, que es un recipiente en forma de pirámide invertida en la que se introduce el grano tostado previamente, que cae en las piedras para su molienda. La caída del grano era regulada por un curioso sistema que al imprimir un movimiento rítmico a la canaleta evitaba un vertido continuo. La piedra superior que recibe el nombre de volandera, gira sobre la inferior llamada solera, que permanece fija, ambas eran protegidas por una estructura de madera que las cubren llamado tambor y también guardapolvo.

Cubo, molino de Las Vegas (Granadilla)

El agua, que llegaba por canales de madera o de cantería, se precipita desde lo alto y en ese proceso se transforma la energía potencial del agua en energía cinética de acuerdo con una ley que viene descrita por lo que se conoce como principio o ecuación de Bernouilli. A fin de conseguir una mayor eficiencia motora en el impacto, la boca de desagüe se estrecha hasta un orificio llamado bocín, desde el que el agua con gran velocidad golpea las cucharas o álabes situadas en la turbina y el eje que, acoplado a la piedra o muela superior, tritura el grano.

El caboco o cabuco, también conocido como el “infierno del molino”, se encontraba situado en la parte inferior del salón debajo de las piedras y era el lugar donde se ubica el rodezno. Si donde se molía el grano era una zona “seca”, esta era la parte “húmeda” del molino.

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Rodezno.

Para que las piedras cumpliesen con su labor eficazmente se debía realizar un "picado", con cierta frecuencia, golpeándolas con la picareta y para ello era necesario mover las piedras sirviéndose del pescante, una grúa elemental que facilitaba dicho trabajo.


Molino de Adeje del tipo “aceña”

El rodezno, en paralelo y a poca distancia del suelo, giraba en torno a un eje vertical que se apoyaba mediante una pieza de metal con forma de cruz, (cruceta) en un dado, en los momentos más antiguos de madera y posteriormente de metal. Esta pieza por un lado quedaba sujeta y por el otro libre, donde se insertaba el aliviadero, un mecanismo de hierro que se puede mover desde el salón de la molienda y que permitía la subida o bajada del puente presionando sobre los ejes y provocaba que la piedra superior del molino se juntase o separase de la inferior para producir una harina o gofio de mayor o menor nivel de grosor.

Molino de Arafo.

La parte superior del eje conecta con la piedra molinera por medio de un conjunto de dos piezas de madera o también metálicas que la fijan haciéndola girar sobre la piedra que permanece fija. El agua tornaba a la acequia y seguía su rumbo hacia otros molinos si los había, a los lavaderos o directamente a los aprovechamientos agrícolas de los diferentes cultivos, según cada momento histórico.

Molinos en las comarcas del sur Aunque la mayor parte de los molinos de agua han perdido su función, han empezado a protegerse e integrarse dentro de los Bienes de Interés Cultural de la isla, ya que están considerados al presente como un elemento singular de nuestro Patrimonio hídrico y paisajístico. En este momento están censados: Arafo (1), Güímar (4), Granadilla (2), Adeje (2) y Vilaflor (1). Constituyen una memoria viva de nuestro pasado, de la sensibilidad de todos nosotros depende su conservación. Molino de Chacaica (Güímar).

Miguel A. Gómez Gómez

Notas a - El caudal se medía en azadas y normalmente bastaban dos o tres azadas para un molino de tamaño regular. b - Este sistema se utilizó en numerosas ocasiones, por ejemplo en la Hacienda de los Príncipes en el Realejo o en Garachico, siempre aprovechando la gran pendiente del terreno. c - Archivo Histórico Provincial de Tenerife, escribano Bartolomé Joven, PN 204, 1535, febrero, 19,fl. 355 r. Luis Velásquez contrata a un carpintero para hacer “cubo para una aceña, este ha de ser de chaplones de barbusano de unos 30 palmos de alto por 4 palmos de grueso” unos 6, 24 m. de alto por 83 cms. de grosor. LA TAJEA. SEGUNDO TRIMESTRE 2008

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Fotonoticias CELEBRACIÓN DEL DÍA DE CANARIAS

El Museo Casa de El Capitán, acogió la celebración del Día de Canarias el pasado 30 de mayo con la visita de cientos de sanmigueleros, vecinos de otros municipios y gran número de turistas, los cuales pudieron disfrutar durante toda la jornada de la primera feria de artesanía que se celebra en el municipio. Con casi treinta puestos de artesanía tradicional, esta feria congregó a diferentes artesanos tanto de San Miguel de Abona como de la comarca sur, pudiendo contemplar los trabajos artesanales de cestería, alfarería, bordados, calados, dulcerías, o la muestra de productos grastronómicos y vinícolas de la tierra, entre otros. Asimismo, la celebración incluía una charla de iniciación a la cata de vinos, obteniendo una gran aceptación por parte de todos los participantes, así como diferentes talleres de juguetes y juegos tradicionales, exhibición de Lucha Canaria y Juego del Palo a cargo del grupo Tilena. El acto, organizado por la Concejalía de Cultura, contó con la colaboración de la Asociación para el desarrollo de la comarca sur de Tenerife Chasna-Isora y finalizó con la degustación de la ya tradicional pelota de gofio, miel y almendras, este año con forma de gigantesco pencón, la cual llegó a alcanzar los 120 kg..

ANIVERSARIO DE LAS LUDOTECAS MUNICIPALES

DÍA DE LA FAMILIA El Ayuntamiento de San Miguel de Abona, a través de las Concejalías de Asuntos Sociales, Cultura, Juventud y Deportes, celebró el pasado 17 de mayo el Día Internacional de la Familia. La actividad, que se realizó en el polideportivo anexo al Mercado del Agricultor, en Las Chafiras, tenía como objetivo principal el reflexionar sobre la importancia que tiene la familia como la principal institución para la educación, el equilibrio y el desarrollo personal. Desde el consistorio se cree que se deben desarrollar todo tipo de políticas y estrategias que ayuden a mejorar las relaciones familiares, a potenciar una convivencia adecuada y a respetar las normas de convivencia que beneficien a todos los miembros de la familia. Desde primeras horas de la mañana se celebraron diferentes actividades deportivas, talleres de manualidades, karaoke y juegos de cooperación entre los miembros de las diferentes familias que se dieron cita en esta convocatoria.

En las últimas semanas, tanto los usuarios de la ludoteca El Globo, en el barrio de El Roque, como de la ludoteca Jardín de La Estrella, en Llano del Camello, han tenido la oportunidad de celebrar sus respectivos aniversarios, ambos con gran número de participantes. El Globo, que cumple su noveno año de funcionamiento, y Jardín de La Estrella, con cinco años de trabajo continuado, trabajan bajo las directrices de un proyecto educativo que pretende desarrollar las habilidades del menor a través del juego y el juguete; este tipo de recursos municipales ofrecen la posibilidad de que los niños y niñas del municipio accedan a todo tipo de actividades en un espacio adecuado, además de facilitar el encuentro con el resto de la comunidad. La actividad contó con atracciones infantiles como castillos hinchables, deportivas y humor. Actualmente, ambas ludotecas reciben diariamente la visita de aproximadamente 50 niños de entre 3 y 12 años, que se organizan en dos grupos con horarios diferentes para trabajar con ellos a nivel educativo, social, afectivo y lúdico.

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SAN MIGUEL DE NOCHE

“San Miguel de Noche” es un proyecto comunitario que nace con el propósito de que los vecinos conozcan de primera mano el Patrimonio Artístico, Histórico y Cultural del municipio, con una dinámica novedosa que consiste en visitas nocturnas por los lugares más emblemáticos del casco sanmiguelero. Se trata de una alternativa que comenzó su andadura el pasado 27 de junio, desarrollándose de forma totalmente gratuita a través de grupos reducidos de personas. Durante la visita, técnicos municipales darán información general a los participantes de todo cuanto se vayan encontrando por el camino, destacando edificios histórico como la Parroquia Matriz de San Miguel Arcángel, Biblioteca Municipal, Sala de Exposiciones El Aljibe, Museo Casa de El Capitán, El Calvario o la Casa Azul (actual sede del Ayuntamiento). Asimismo, el recorrido incluye la visita a alguna de las tascas del casco histórico, donde se podrá apreciar la arquitectura de la época, así como degustar productos típicos de la tierra. Cualquier persona interesada en participar en estas visitas pude ponerse en contacto con la Concejalía de Cultura en el 922-700.000 ext. 205 o con el Museo Casa de El Capitán 922-700.887

TALLERES EN EL ALJIBE

La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de San Miguel de Abona, ha organizado varios talleres a lo largo de los últimos meses con el principal objetivo de acercar el arte al ciudadano. Hasta la fecha se han llevado a cabo los talleres “El Papel de la Mujer en la Pintura” y “Lola Massieu”, ambos impartidos por Seca Herrera, quien pretendía, descubrir la importancia de las artes plásticas para la adquisición de conocimiento, promocionar o saber mirar una obra de arte. Seca Herrera cuenta con una trayectoria artística que abarca desde la pintura o la fotografía hasta el teatro y la literatura. No es la primera vez que este polifacético artista imparte cursos didácticos en El Aljibe, y destaca sobre todo por su interés en darle relevancia al papel del arte en la sociedad canaria. Todos los talleres son gratuitos y cualquier persona que esté interesada en participar puede llamar al teléfono 922-700.000 ext. 258 (Sala de Exposiciones El Aljibe).

ESCUELA DE SALUD

Las Concejalías de Mujer y Sanidad clausuraron el pasado mes de junio la Primera Edición de la Escuela de Salud. Este proyecto innovador nace con el objetivo de establecer estrategias que promuevan la salud y la igualdad de género. De mano de reconocidos profesionales médicos del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria se han impartido durante estos últimos nueves meses charlas y talleres sobre determinadas enfermedades y patologías más comunes y frecuentes en la sociedad actual tales como fibromialgia, cáncer de mama, higiene postural, ansiedad y depresión, cuidados de la piel o menopausia, entre otras. El éxito de participación, se debe en parte a la “movilidad del proyecto”, ya que se han realizado charlas por diferentes barrios del municipio, acercando al ciudadano y de primera mano información especializada sobre cómo prevenir o cómo afrontar dichas enfermedades o dolencias. Actualmente los responsables de estas Concejalías se encuentran trabajando en la Segunda Edición de la Escuela de Salud que dará comienzo en el mes de Octubre. Para cualquier tipo de información no dude en dirigirse a la Concejalía de Igualdad (antes Concejalía de Mujer) en el 922700.000 ext. 221 LA TAJEA. SEGUNDO TRIMESTRE 2008

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Cantares y Rezados Antiguos.

Aportados por D. Antonio e Isabel Rancel González

Don. Antonio e Isabel Rancel Gléz. Vecinos de Buzanada y las Zocas respectivamente.

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antares que en su día ocasionaron peleas y trifulcas en todo aquel buen baile que se preciara, celebrados en salones o plaza alguna. Estos cantares que por lo general siempre iban dirigidos o destinados a algunos de los presentes, algo que no siempre caía de buen grado, por parte de los aludidos, de ahí las trifulcas y pelea que se formaban, donde difícilmente terminaba un baile sin que no hubiera una escaramuza.

Por otra parte, según doña Isabel, también eran cantados en tiempos de la zafra de tomates, donde se hacía habitual escucharlos durante la jornada de trabajo: Yo tenía un amor mocoso que me estaba remirando y llegó otro lagañoso que me dejó suspirando

Cállate macho berrendo lagarto negro del risco que no hay criatura humana que te mire pal josico

Esa novia que tu tienes primero la tuve yo Dios quiera que te diviertas con lo que a mi me sobró.

Quisiste subir al cielo elevarte como un globo y te quedaste en el suelo haciendo el papel de bobo

Zapatos que deseché y los tiré al muladar venga otro y se los ponga a mi que se me va a dar.

Tienes una cara actual y un mirar tan disimulo una verruga en el culo que no te deja medrar

Cuando uno quiere a una y esa una no lo quiere es como si se encontrara un calvo en la calle un peine.

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Ondas Deportivas

Felipe Bello Marcelino

En esta edición, baso mi artículo en el arbitraje, donde D. Felipe Bello Marcelino, ex árbitro, que en su día fue uno de los primeros colegiados del municipio, será quien aporte sus vivencias, no sólo en lo referente al mundo del silbato, sino que además nos relata buena parte de su vida deportiva.

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No señor, no van por ahí los tiros. Los riesgos llegan por parte de un elevado tanto por ciento de esos “aficionados”, padres y demás entendidos, que sólo ven en el señor de negro, violeta o amarillo, al enemigo y culpable de todos los males de su equipo. omienzo el escrito con una reflexión de este humilde interlocutor a modo de prólogo, el cual no va más allá de lo que podría pensar cualquier buen aficionado. El arbitraje es, hoy por hoy, un deporte catalogado como de riesgo; y dicho sea de paso, cabe destacar que no por lo arriesgado que sea el practicarlo, ya que es obvio que riesgos, lo que se dice riesgos, no tiene, pues para prueba un botón. Ya me dirán ustedes, señores lectores, que la preparación que se precisa en el apartado físico, así como psicológico y mental, nunca debería ser motivo, como para que entendamos que el practicarlo conlleve peligrosidad alguna; ¡NO SEÑOR! No señor, no van por ahí los tiros. Los riesgos llegan por parte de un elevado tanto por ciento de esos “aficionados”, padres y demás entendidos, que sólo ven en el señor de negro, violeta o amarillo, al enemigo y culpable de todos los males de su equipo. El árbitro, que sólo intenta cumplir con su cometido, que no es otro más que pitar lo que ve y hacer de juez en la contienda. Es evidente que en el gremio de los trencillas, quizás no estén pasando por el mejor de los momentos, pero más evidente es, si cabe, que esta sociedad futbolera nuestra carece de muchos principios, no sólo por parte de los energúmenos de turno, sino por parte de algún que otro mal llamado deportista, donde por más que quisiera no puedo dejar de mentar a jugadores, entrenadores y dirigentes y que, por desgracia, aquí en nuestro San Miguel de Abona también los tenemos…, vamos, que florecen como amapolas en primavera. Sólo basta echar un vistazo hacia atrás… El día en que todos dejemos de enjuiciar la labor del colegiado de turno y entendamos que es un deporte donde el pitar o dejar de pitar tan sólo están separados por décimas de segundo, eso sin tener en cuenta, las zancadillas que les ponen los propios jugadores, que intentan una y otra vez engañarlos pues, ya me dirán, señores lectores, si no es como para no tener errores… La entrevista comenzaba de lo más distendida. El ex trencilla Felipe Bello aportaba momentos de su historia, tanto en lo personal como en lo deportivo. Nació en el barrio de Las Zocas el año 1949; por lo tanto, el caballero está a tres pasos de entrar en la tercera juventud, momento en el que espera no perder el tiempo, pues piensa volver a los campos, a pitar a la base, siempre y cuando el colegio de árbitros se lo permita. Padre de tres hijos, dos varones y una hembra, que por cierto están tardando en convertirlo en abuelo. Como todo joven de la época, pocas fueron sus alegrías, pues la vida era la que era y una pelota, un llano y dos piedras que hacían de portería, eran más que suficiente para echar el rato, y cuando no, siempre había una buena “llanta” de bicicleta, que con la ayuda de un gancho no había carretera o camino que se resistiera para echar una carrera. Con solo 11 años, ya comenzó a trabajar, compartiendo la escuela a la que acudía por las mañanas, para luego por las tardes ir a trabajar al empaquetado de tomates de la barriada de Las Zocas

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les (estudios) este año no ha pitado, pero piensa volver pronto. En el aspecto negativo destaca el que, después de varios años ganándose el ascenso, le llego la designación para dar el salto de categoría, privándole de la misma un desgraciado accidente laboral en el que se rompió varias vértebras y que le mantuvo de baja varios meses, beneficiándose el segundo en el ranking arbitral, por aquellos entonces, Ángel Cúrvelo, que luego llegaría hasta la tercera división. Y recordando aquellos momentos, aparece el momento en el que el colegio arbitral le asignó como premia a la temporada pitar una promoción a Primera Regional, en Tegueste, entre el Portozuelo y el San Jerónimo, justo una semana antes de que se confirmase lo que ya era un grito a voces, pues de todos era conocido el ascenso del trencilla zoquero.

haciendo cestos, de los cuales, por cierto, le quedaron a deber unas 13 semanas de trabajo. Una vez cumplidos los 14 años, marchó a trabajar a la finca de Los Claveles, en Aldea Blanca, donde estuvo unos dos años para luego marchar a San Lorenzo con su hermano Miguel, quien regentaba por esos entonces una carnicería, terminando en Cabo Blanco, justo en el momento en el que le tocó hacer el servicio militar en Infantería de Marina. Una vez licenciado, y de regreso a su barrio natal, fichó en el equipo representativo, el San Miguel, en la temporada 74 a la edad de 23 años, compaginando la pelota con su nuevo trabajo en una empresa que se dedicaba a instalar el cableado eléctrico en el barrio de Las Zocas la cual pasaba a sustituir los motores particulares por el alumbrado público. Poco después se le hizo muy difícil compaginar el trabajo con el fútbol, ya que su nueva vida laboral le llevaba a deambular por las islas; de ahí el que decidiera abandonar la pelota y dedicarse por entero a lo que le daba de comer, no volviendo al fútbol… Hasta que un destino laboral le llevó a la isla de El Hierro, donde jugó un año en el CD MERECE de la segunda categoría, en la temporada 81/82. En el año 1983, y después de pedir destino en su empresa, regresaba definitivamente a Tenerife donde comenzaba su periplo arbitral, teniendo como compañeros del gremio a muchos de los que recuerda, tales como; Luís Rodríguez, Chano Barroso, Cabeza de Mirlo y los hermanos Alberto y Juan Lorenzo, los tres de Guía de Isora, Domingo, El Negro, Paco y Pedro de la Escalona, Carmelo González. Vargas, Leopoldo Medina, Olindo Herrera, Eduardo Darias, Juan Pedro Arvelo, Aquilino, Juanito y Antonio Morales Cruz, quien llego a pitar en tercera división. Y terminaba Felipe lamentándose, pues sabía que había más pero… Por otra parte, y preguntando a quién recordaba del municipio, rescataba del olvido a los zoqueros José Antonio Morales Rancel e Ito Donate, sin dejar de mencionar a Fillo Pérez Donate, quien naciera en el barrio, pero que siempre estuvo vinculado a la delegación capital. A la pregunta de quién fue el primer colegiado del municipio, contestaba sin titubear: Daniel Torres, hombre que sólo estuvo un par de años. En cuanto a la actualidad: José Luís Fumero Medina de Aldea Blanca y Rubén Rancel del San Miguel, joven que por motivos persona-

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Una vez recuperado del accidente, decidió dedicarse sólo a pitar Base, para luego hacerlo en aficionados y terminar un tiempo después como un informador del colegio, donde estuvo un tiempo para definitivamente dejarlo…, si es que lo ha dejado, porque él sigue pitando a todo aquel que le pide que le eche una mano, en partidos amistosos, de base, torneos, aficionados, homenajes, etc. Como es lógico, el cuestionario tenía sus preguntas, y así contestaba: ¿Qué le pedirías a los colegiados que comienzas? Por pedirles, yo les pediría que sean honrados, serios y lo más parcial posible en su labor, y que cuando salgan al terreno de juego, que se persignen y se encomienden al que está arriba. ¿Cómo ves el nivel de arbitraje en la actualidad? En líneas generales bien, quitando algunos que están verditos. ¿Se ha encarecido mucho el fútbol? ¡Uf…!, demasiado. Ahora todos cobran, y mucho. Ya no se juega por amor a unos colores, ¡que va…! Ahora se cobra o no se juega. Aunque entiendo que se debe cobrar, pero de una forma razonable, no lo que existe en la actualidad, donde algunos jugadores se han subido a la parra con sus pretensiones… Más las costas federativas y arbítrales, que están haciendo que pronto nadie quieraá hacerse cargo de ningún equipo, pues los problemas que acarrean están muy por encima de las satisfacciones que te aportan. Algún mal momento del que no quieres ni acordarte… Bueno, siempre hubo alguno, pero el que más… fue en el campo de Cabo Blanco, donde estando de linear en un partido de copa, entre los juveniles del Igara y el Guía, y tras gol de José “El Cabra”, me dirijo al centro del campo; momento en el que un aficionado del Guía me puso una zancadilla y terminé rodando por los suelos, con tan mala fortuna que me llevé por delante unas vallas, eso si, el colegiado concluyó los cuatro minutos que faltaban por jugarse, mientras yo estaba siendo asistido en el vestuario. Al finalizar el partido los aficionados del Guía fueron a pedirme perdón. ¿Cómo te las arreglabas con los aficionados? Yo los sabía torear bien, nunca tuve problemas con ellos. Yo pitaba lo que tenía que pitar y luego al finalizar el partido, la cervecita en la cantina y a correr…, es más, mientras pité en fútbol aficionado, me dieron por dos veces el premio al mejor árbitro y en cierta medida a petición de los propios equipos, algo que es como para sentirse orgulloso. Por Álvaro Toledo


Un paseo a la nostalgia

El trotamundos

Siguiendo las indicaciones del recepcionista del Hotel en el que me hospedaba, a primera hora de la mañana ya me encontraba en la Vía dei Fori Imperial. El ambiente bochornoso y húmedo presagiaba que esa jornada iba a ser una de las más calurosas de ese verano en la Ciudad Eterna. “Para hacer buenas fotos del lugar debes ir temprano porque después hay tantos turistas que es imposible sacarlas”, me dijo. Y no se equivocó; cientos de turistas con cámara en mano seguían mi misma dirección hacia el monumento más emblemático de la ciudad: El Colosseo (El Coliseo).

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e centro en buscar un lugar idóneo para sacar buenas fotos y así optar al premio del IV Concurso Fotográfico “Arte y Arqueología” que se organiza anualmente en mi ciudad. Por fin lo encuentro: el encuadre perfecto, la luz adecuada, el enfoque del objetivo preparado, sólo falta ese segundo que me permita apretar el pulsador de disparo sin que se crucen personas frente al objetivo. Y el momento llegó. Estoy preparado, me dispongo a realizar la instantánea cuando de repente sentí en mi espalda el frío tacto de un metal y una voz masculina que desvía mi atención. “Ave, Caesar, morituri te salutant”. Un hombre joven, corpulento, con coraza, espada y escudo me saludó. Por unos segundos mi mente se trasladó a una de las escenas de la película Gladiador. Para más Inri, se presentó como Maximus, el mejor gladiador del Imperio Romano (según sus palabras). “Seré tu cicerone, te llevaré a conocer los más bellos rincones de mi ciudad Imperial, así podrás sacar buenas instantáneas…”. ¡Pobre hombre!, es lo primero que pensé. Lo que tiene que hacer por ganarse unos cuantos euros. Y sin más me adentré por la arquitectura, la historia y la cultura del Imperio Romano; una época de luces y sombras de la mano de un guía que cómo mínimo lo podía definir como “peculiar”. No muy lejos de donde nos encontrábamos aparecía el Monte Palatino, una de las siete colinas que rodea a la ciudad de Roma. Mientras subíamos la colina, Maximus relataba la historia. “Todo comenzó en este lugar en el año 735 a.c, cuando los hermanos gemelos Rómulo y Remo decidieron erigir una ciudad al lado del río Tiber (según la mitología romana los hermanos fueron amamantados de pequeños por una loba). Tras una discusión Rómulo mató a su hermano y de ahí el nombre de Roma”. “¡Compañero!”, me dijo. “admira la belleza del lugar, pues es aquí, en esta colina, dónde se levantan los palacios de emperadores como Augusto, Tiberio, Calígula, o Nerón... Me gustaría presentártelos pero tu vestimenta no es la adecuada”. Me quedé mirando las ruinas de aquellos palacios, no dije nada, sólo pensé hasta dónde llegaría su locura. La vista desde la colina impresiona. A nuestros pies se alza un conjunto de restos monumentales de un pasado que aún sigue vivo: el Foro Romano. Lo que en su día fue la zona central en torno a la que se desarrolló la antigua Roma, centro de la actividad social, comercial y administrativa. Nos adentramos en aquel lugar por la Vía Sacra (calle principal de la antigua Roma). A sus pies el Arco de Tito, erigido para conmemorar las victorias del emperador Tito contra los judíos. A nuestras espaldas dejamos el Arco de Constantino (bastante conservado) y el Anfiteatro de Flavio (conocido popularmente como El Coliseo, el icono de la Roma Imperial, un prodigio de arquitectura). “Hace unos días en ese mismo escenario, bajo la mirada atenta del Emperador, de los senadores y demás de 50.000 per-

sonas vociferando, luché contra dos de los mejores gladiadores de esta ciudad…”. ¡Otra más de sus alucinaciones!, pensé. A izquierda y derecha aún se levantan desafiando el paso del tiempo vestigios de paredes y columnas de lo que en su día fueron templos y otros edificios públicos, léase el Templo de Venus y Roma, el del Emperador Vespasiano, el de Vesta (en honor a la Diosa del Fuego, el Arco de Triunfo de Severo Séptimo… La hiperactividad de mi cicerone me iba agotando. “Ahora visitaremos el foro Traiano, el foro di Augusto, el foro di Cesare…” ¡Para!, le dije. “Por hoy es suficiente. Necesito descansar y reponer fuerzas”. Me acompañó a la boca del metro. Me pidió un último esfuerzo. Una gran sorpresa me esperaba. A pocos metros se encontraba el Circo Massimo, lugar en donde los antiguos romanos (capacidad para 200.000 personas) disfrutaban de uno de los espectáculos más agradables, las carreras de bigas y cuádrigas. Hoy en día es una gran explanada de tierra cubierta por una fina capa de hierbajos. Mis ojos no daban crédito a lo que veían, en el centro del circo dos caballos blancos portaban sendos carros. “¿Competimos?”. Me quede mirándolo, su ojos transmitían la nostalgia de una época pasada que a él le hubiera gustado vivir. Marián Tur Iglesias

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Recuerdos

Calle La Iglesia. Principios del siglo xx.

Final de Curso.A単o 1900. 22

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...en Blanco y Negro

Cine de D. Panchito.(A単os Setenta) LA TAJEA. SEGUNDO TRIMESTRE 2008

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¡PADRINO, LA BENDICIÓN!

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ntes, no hace tanto, en estas tierras que habitamos se pedía la bendición a los padrinos. Hay quien asegura que esas palabras eran sin más un saludo al padrino en cuestión, pero los hay que, quizás en un arrebato de sinceridad, aseguran que detrás de esas palabras se escondía un interesado y económico encuentro con el padrino. El muchacho o la muchacha si iban a la fiesta o al cine, no lo hacían sin antes dirigirse a sus padrinos y cual palabras mágicas pronunciadas, estos hacían aparecer una moneda en la palma de su mano la cual gastaban los chiquillos y chiquillas en una manzana de caramelo, en la entrada del cine o en cualquier otra cosa que se les antojara. ¡Padrino, la bendición! – decían. Ya corren otros tiempos, el bautizo del muchacho o la muchacha también tiene festejo, pero en restaurante. Ya no hay matanza de cochino ni se convida de boca en boca. Hoy se dan tarjetas en mano, fotos de estudio fotográfico y, claro, los manjares que son otros, por supuesto, se degustan en el restaurante. Ya no se escuchan tampoco aquellas palabras mágicas ¡Padrino, la bendición! Yo nunca las pronuncié, quizá porque soy de otro tiempo o quizá porque me sentí bendecida de alguna manera cuando me asignaron a mi padrino. Tuve conciencia de que también era mi tío cuando ya estaba entradita en edad, porque yo siempre le llamé padrino, y a su mujer, madrina. Tengo suerte de tener un padrino como él, porque la bendición no me la ha dado en formatos económicos, sino en sabiduría. Mi padrino es pedagogo, poeta, escritor, astrónomo, biólogo, maestro, catedrático, estilista ornamental... y muchas cosas más que componen su extenso currículum profesional. Aún así, el oficio que más le admiro a mi padrino es el de agricultor, por eso me gusta definirlo como poeta de la tierra. Ese oficio hace que todos los demás se concentren en su persona y que sepa transmitir su inmensa sabiduría de una forma clara y sencilla para que todos y todas comprendamos y así aprendamos. Es fácil comprender por qué mi padrino es poeta. El agricultor del sur de Tenerife que mira las áridas tierras que le rodean con la esperanza de que cuajen sus cultivos, tiene que tener algo de poeta, tiene que poseer esa sensibilidad que sólo el agricultor posee para sacarle a esa tierra seca, apagada por el tórrido sol que le cae como maldiciéndola, el cultivo. Y qué grande es el labrador que aún poniéndoselo difícil el campo, en lugar de enfurecerse con las tierras, le arranca, además del cultivo, poesía y con esa poesía agradece el intercambio.

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Antes, no hace tanto, en estas tierras que habitamos se pedía la bendición a los padrinos. Hay quien asegura que esas palabras eran sin más un saludo al padrino en cuestión, pero los hay que, quizás en un arrebato de sinceridad, aseguran que detrás de esas palabras se escondía un interesado y económico encuentro con el padrino.


Gabriel Guillermo Rancel González es uno de esos agricultores. Nació el 8 de junio de 1948 en El Monte, finca del Sur de Tenerife en el término municipal de San Miguel de Abona, cerca de donde llaman Guargacho. De allí partieron a Archiles para seguir camino a Orotianda, acabando en Los Bebederons en Punta Rasca. Todos esos lugares donde ha vivido han hecho que este hombre se convierta en la persona que es hoy en día y que, los que estamos a su alrededor, apreciemos cada día más nuestras raíces, a nuestra gente y, sobre todo, valoremos todo aquello que nos cuentan, porque << Nadie educa a nadie, nadie se educa solo, todos somos educados en comunión, mediatizados por el mundo >>. Siguiendo esta afirmación del sociopedagogo brasileño Paulo Freire, hemos de pensar que hasta el más sencillo de los hombres y mujeres nos transmite nuestra gran verdad que, para nosotros y nosotras, en estos tiempos que corren, ha de ser nuestro pasado, porque sólo conociendo nuestro pasado podemos construir un futuro mejor. Y quién mejor para hablarnos sobre nuestro pasado y nuestras raíces que hoy vemos como tradiciones, que aquellas personas que las vivieron en primera persona. Debemos escuchar y valorar a todos los que por sus vivencias pueden relatarnos todo lo que nosotros hoy sólo sabemos de “oídas”. Una de esas personas es Gabriel Rancel, un poeta de la tierra que se inspira en los rincones del sur, rincones que ha vivido en primera persona y que plasma en varios libros de poesía escritos por él: << Un canto a Punta Rasca. Los Bebederos del Ayer >>, <<Poesías y cuentos de Punta Rasca>>, << Qué triste canta el canario entre cemento y asfalto. >> y <<Filosofar campesino >>. Un ejemplo de su hacer lo tenemos en las coplas escritas a San Miguel de Abona, inspiradas en el municipio que le vio nacer. Esta copla de mi tierra se la canto a San Miguel, en lo más profundo encierra una oración para él.

San Miguel mi pueblo culto San Miguel mi pueblo agrario, San Miguel, nuestra parroquia Cumplió ya bicentenario.

Mi municipio es precioso, es como un ramo de flores, San Migue te doy las gracias por haberle dado el nombre.

Está el cielo pelado, seca la viña y la papa y el agricultor diciendo: ¡San Miguel yo quiero agua!

San Miguel hoy te saludo con esta isa canaria, llena de amor y dulzura que a mí me brota del alma.

Está San Miguel Arcángel muy contento en su parroquia, desde los verdes laureles El gorrión le canta coplas.

San Miguel voy a cantarte para eso vine a verte, y con mi canto expresarte mi manera de quererte.

De la Centinela a la Orchilla desde el mar hasta el Frontón San Miguel, el municipio, San Miguel, santo patrón.

A San Miguel de Abona la cumbre le da frescura, las olas del mar lo bañan y le acaricia la espuma.

Esta copla que me sale me sale del corazón, se la canto a San Miguel santo de mi devoción.

De mi lindo municipio San Miguel es el patrón, protege santo divino a mi pueblo labrador.

Cuando la luna te alumbra resalta más tu hermosura, el amor que a ti me amarra San Miguel es de locura.

San Miguel tiene parroquia, parrquia bicentenaria, llevamos doscientos años desvinculados de Chasna.

San Miguel, mi San Miguel pueblo donde vivo yo, San Miguel, mi San Miguel ¡viva tu Santo Patrón!.

Parroquia bicentenaria mi copla te la dedico y al santo que dio su nombre a este bello municipio.

Esta copla que te canto San Miguel, tiene dulzura, de mi tierra y sus barrancos del aire de sus llanuras. Gabriel G. Rancel González Qué triste canta el canario entre cemento y asfalto (p.39)

Este es un ejemplo de su poesía con el que les hago una invitación, queridos lectores, para acercarse a la obra de este ilustre personaje. Escrito por Mª Dolores González Rancel

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El Calvario

Su realización debemos situarla a finales del siglo XIX, y desde entonces forma parte del itinerario procesional de Semana Santa.

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stá situado en la entrada frente al Museo Casa de El Capitán (final calle General Franco). Su planta es rectangular, con cubierta a tres aguas. Destaca en su forma las líneas rectas sobre las curvas. Su portada es grande en relación al conjunto del edificio, con un arco semicircular hecho de cantería. Verticalmente corren dos bandas de piedras en los extremos de la nave, que sirven de columna y están rematadas por florones. Existen también dos espacios, uno a cada lado de la nave, rematado por dos columnas más pequeñas, sobre las que encontramos también florones, todo ello con el fin de ampliar la fachada y embellecerla. Por último, podemos observar, en altura, una especie de frontón con tímpano liso, y en el vértice superior del triángulo se erige una cruz que, además del símbolo que representa, sirve para darle mayor realce al edificio y de ornamentación junto con dos florones. En su estructura sigue el esquema de su homónimo de Granadilla de Abona, pero aquí con resultados menos pretensio-

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sos. Su realización debemos situarla a finales del siglo XIX, y desde entonces forma parte del itinerario procesional de Semana Santa. No sería extraño que su artífice haya sido el mismo que llevó a cabo el Calvario de Granadilla, pues su fachada, que excede sobremanera a las dimensiones de la capilla, se organiza de igual manera, otorgándosele mayor amplitud al cuerpo central que finaliza en un tímpano triangular, fajas de pétreas que recorren los tres cuerpos en sentido vertical, perillones de remate y aletones laterales. El carácter privado que tuvo la edificación en sus primeros momentos, dio lugar a que su entrada no constituyera un espacio abierto, sino que un portalón cierra todo el conjunto. El pronunciado desnivel existente entre la calle y el terreno, obligó al maestro de obras a construir un alto podio sobre el que levantaría el Calvario, de ahí que superada la puerta de entrada, un estrecho pasillo rodea todo el edificio, actuando como plaza o lugar de descanso para el visitante. Concejalía de Cultura BIBLIOGRAFÍA FUENTES PÉREZ, GERARDO (1999). Primeras Jornadas de Historia del Sur de Tenerife. Comarca de Abona. Ed. Ayuntamiento de Arona. HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Miguel Ángel y PÉREZ TORRES, Pedro Pablo (1998). San Miguel de Abona y su Historia. Ed. Ayuntamiento de San Miguel de Abona.

“Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño” Paulo Coelho

Un paseo por la Biblioteca Municipal El alquimista

E

sta es la historia y la vida de muchos de nosotros. Algunos seguimos las órdenes de nuestro corazón, otros simplemente vemos pasar nuestros sueños de largo, por miedo y otros, no los vemos aunque los tengamos delante. El Alquimista refleja con la vida y aventuras del joven Santiago, lo que son los sueños de una persona y lo que ésta es capaz de hacer para alcanzarlos. La vida de Santiago, un muchacho andaluz de 16 años aproximadamente, ha transcurrido siempre en España. Su padre le convenció de entrar en un seminario y hacerse sacerdote, pero su deseo de viajar fue tan fuerte que se convirtió en pastor. Su historia está basada en sus sueños que a su vez le indican el camino a seguir, con señales, es decir, con los dictados de su corazón que aprende a interpretar descifrando un lenguaje que va más allá de las palabras. Un lenguaje que le dice lo que sus ojos no pueden ver.

Paulo Coelho, un prestigioso escritor portugués, publica El Alquimista en Brasil en 1988, hace veinte años. Esta obra ha sido traducida a 63 lenguas, publicada en 150 países y vendido más de 65 millones de copias alrededor del mundo. La sola lectura de esta amena historia, ya por sí misma es una señal, una indicación de que si aprendes a descifrar el lenguaje de la vida y a escuchar los latidos de tu corazón, puedes ser una de las personas capaces de soñar tan fuerte, que tus sueños retumben en el universo y puedas alcanzar aquello que realmente deseas... Alquimista El Autor: Paulo Coelho Editorial: Planeta Fecha de publicación: 2001 Páginas: 184 ISBN: 84-08-04507-5

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COLECCIONABLE DE COCINA En esta ocasión hemos visitado la ya conocida por todos Tasquita de Nino, ubicada en la zona del casco histórico de San Miguel de Abona. Tendrás la posibilidad de comer en uno de los rincones más acogedores de nuestro pueblo, con un servicio muy cercano y una calidad en sus comidas excelente. La prueba la tienes en las recetas que se describen a continuación; muy sencillas y elaboradas con productos de nuestra tierra como base principal.

TASQUITA DE NINO

Abierto de lunes a domingo a partir de las 19’30 horas Martes cerrado C/ El Estanco (San Miguel de Abona-casco)

Plátanos fritos con panceta Ingredientes: Plátanos un poco maduros, panceta en tiras. Empanado: harina, huevos, pan rallado y aceite. Preparación: Cortar los plátanos en tacos y envolver con la tira de panceta. Cerrar con un palillo. Empanar y freír en abundante aceite.

Paletilla de cordero al salmorejo Ingredientes Salmorejo: Aceite, ajos, pimienta picona, pimentón, agua, vinagre, sal, pimienta negra, orégano y avecrem de carne.Paletillas Preparación: Dorar las paletillas y reservar en recipiente de barro. Picar todos los ingredientes del salmorejo y freír en sartén. Una vez se tenga hecho el salmorejo se le añade a las paletillas y se cuece en el mismo recipiente hasta que la carne esté en su punto (al gusto). Servir preferiblemente con papas arrugadas.

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Revista Cultural La Tajea fruto de La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de San Miguel de Abona