SANCTA ECCLESIA DEI

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Jorge Enrique García Nieto Maryory Elizabeth Álvarez Mendoza

Sancta Ecclesia Dei

Hoc est enim corpus meum. “Este es el cuerpo mío”. San Marcos XIV, 22


Hic est enim calix sánguinis mei, novi et aetérni testaménti -mystérium fidei- qui pro vobis et pro multis effundétur in remissiónem peccatórum. “Esto es el cáliz de la sangre mía, nuevo y eterno testamento (misterio de la fe) que por vosotros y por muchos se derrama en remisión de pecados”. San Mateo XXVI, 28; San Lucas XXII, 20


Jorge Enrique García Nieto Maryory Elizabeth Álvarez Mendoza

Sancta Ecclesia Dei


Sancta Ecclesia Dei

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“Y Yo, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos”. San Mateo XVI, 18-19

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. Santa Iglesia de Dios


©1998-2024 Sancta Ecclesia Dei. Todos los derechos reservados


“Y vi a otro ángel volando por medio del cielo, que tenía que anunciar un Evangelio eterno para evangelizar a los que tienen asiento en la tierra: A toda nación y tribu y lengua y pueblo. Y decía a gran voz: temed a Dios y dadle gloria a Él, porque ha llegado la hora de su juicio; adorad al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”2

2

. Apocalipsis XIV, 6-7; cf. Isaías XXX, 8-9; “yo Juan, hermano vuestro y copartícipe en la tribulación y el reino y la paciencia en Jesús, estaba en la isla llamada Patmos, a causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús. Me hallé en espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una voz fuerte como de trompeta, que decía: lo que vas a ver escríbelo en un libro, y envíalo a las siete Iglesias: a Efeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardes, a Filadelfia y a Laodicea”; “cuando le vi, caí a sus pies como muerto; pero Él puso su diestra sobre mí y dijo: no temas; Yo soy el primero y el último, y el viviente; estuve muerto y ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del abismo. Escribe, pues, lo que hayas visto; lo que es, y lo que debe suceder después de esto”. Apocalipsis I, 9-11; 17-19


La caridad es la fuerza que cambia el mundo. https://youtu.be/AgDKtekp-KY

Jorge Enrique entrega una copia digital de este libro al Papa Benedicto XVI para su revisión. Estado Ciudad del Vaticano. 26-12-2010

“El verdadero profeta no obedece a nadie más que a Dios y se pone al servicio de la verdad”. Benedicto XVI. Estado Ciudad del Vaticano. 03-02-2013


Dedicatoria

A la Inmaculada Concepción: Hija del Padre, Madre del Hijo y Esposa del Espíritu Santo. ¡Para el triunfo de su Corazón Inmaculado!

Al Apóstol San Pedro, y a sus sucesores.

A San Pío de Pietrelcina y a Santa Rita de Casia.

A los Santos videntes de Fatima: Francisco y Jacinta Marto, y a Sor Lucía.

Y a nuestro bendito pueblo de Israel3

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. Cf. “Levantóse Elías, profeta semejante al fuego; y sus palabras eran como ardientes teas. Hizo venir sobre ellos el hambre, y fueron reducidos a un corto número los que por envidia le perseguían, porque no podían sufrir los preceptos del Señor. Con la palabra del Señor cerró el cielo, del cual por tres veces hizo bajar fuego. Así Elías se hizo célebre por sus milagros. ¿Quién ha alcanzado tanta gloria como tú? Tú en virtud de la palabra del Señor Dios, sacaste del sepulcro a un difunto, arrancándoselo a la muerte. Tú arrojaste los reyes a la perdición, quebrantaste sin trabajo su poderío, y en medio de su gloria los trasladaste del lecho. Tú oíste en el Sinai el juicio del Señor, y en el Horeb los decretos de la venganza. Tú ungiste reyes para que castigasen, y dejaste profetas sucesores tuyos. Tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego sobre una carroza tirada de caballos de fuego. Tú estás escrito en los decretos de los tiempos, para aplacar el enojo del Señor, reconciliar el corazón de los padres con los hijos, y restablecer las tribus de Jacob. Dichosos los que te vieron y fueron honrados con tu amistad. Porque nosotros vivimos sólo esta vida; mas después de la muerte no será nuestro nombre como el tuyo”. Eclesiástico XLVIII, 1-12


Los pobres comerán hasta saciarse. https://youtu.be/jl_z2es_YwI

Jorge Enrique y Maryory Elizabeth entregan una copia digital de este libro al Papa Francisco para su aprobación. Estado Ciudad del Vaticano. 18-11-2018

“Un libro para leer con la mirada y el corazón de Dios”. Francisco. Roma. 11-03-2018


Agradecimiento

Al bienaventurado Apóstol San Pablo, evangelizador de las naciones, por patrocinar nuestra obra. A los Papas San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco; a ellos toda nuestra gratitud por la esperanza que nos han dado para poder terminarla. A los padres Víctor Jesús Camacho Forero, IBP., por presentarla y Konrad zu Löwenstein, FSSP., por dirigirla; a ellos también toda nuestra gratitud por haber puesto su fe en nosotros para escribirla. A nuestros padres: Hernán, Manuel Antonio, Flor Elba y María Natividad, y a nuestros hermanos: Patricia Janeth, Liliana del Tránsito, Héctor Orlando, Marta Elena, Roxana Patricia y Fredy Ramón; quienes nos han inspirado el amor para publicarla. A nuestros amigos: monseñor Pietro Strappa, sacerdote de la diócesis de Roma, padre Alberto Gutierrez, SJ., padre William Barker, FSSP., padre Joseph Kramer, FSSP., padre Jean-Cyrile Sow, FSSP., padre Mark Hausmann, sacerdote de la diócesis de San Pölten, Carlos, Monir, Adrian, Jorge, Edwin, Fernando, Fabián, Cecilia, Antonio, Luca, Pietro, Luigi, Marcello, Rodrigo, Amedeo, Eduardo, Sonia, Reinaldo, Mónica. A las familias Kneer y Suter, a Wikipedia, al Centro Italiano de Solidaridad (CeIS) de Roma, al Centro de Copiado Cervialto S.r.l. de Roma, al Priorato San Ezequiel Moreno Díaz de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X de Santa Fe de Bogotá, al Seminario Sacerdotal San Pedro de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro en Wigratzbad, a la Elemosinería Pontificia del Estado Ciudad del Vaticano, a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de Roma y Santa Fe de Bogotá, al Instituto Pontifício del Buen Pastor de Santa Fe de Bogotá, a la Comunidad Virtual del barrio La Soledad de Santa Fe de Bogotá, a la Biblioteca Luis Ángel Arango de Santa Fe de Bogotá, a Audimovil de Santa Fe de Bogotá, a LVL Webstudio de Roma, al Hotel Casa Santa María de Santa Fe de Bogotá, al Supermercado Carulla La Soledad de Santa Fe de Bogotá, al Hotel Estrella la 23 de Santa Fe de Bogotá, al Hotel Villa Marina de Tegucigalpa, a la Parroquia Santa Rita de Roma; quienes nos han colaborado para poder elaborarla. A las redes sociales en Internet: Google, Facebook, Twitter, Instagram, Youtube, Blogger, Issuu, Disqus y Taringa; y a aquellos que nos han ayudado también a difundirla. ¡Que Dios los bendiga a todos!


Nuestro Señor Jesucristo clavado a la cruz. Escena de la película La Pasión de Cristo de Mel Gibson

¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho? o ¿en qué te he contristado? ¡Respóndeme! Porque te saqué de la tierra de Egipto, ¡tú preparaste una cruz a tu Salvador! ¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho? o ¿en qué te he contristado? ¡Respóndeme! Porque te conduje cuarenta años por el desierto, y te alimenté con el maná, y te llevé a una tierra deliciosa, ¡tú preparaste una cruz a tu Salvador! ¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho? o ¿en qué te he contristado? ¡Respóndeme! ¿Qué más debía hacer por ti que no lo haya hecho? Yo te planté como viña mía hermosísima, y ¡tú te has hecho muy amarga para Mí! Pues apagaste mi sed con hiel y vinagre, y ¡abriste con una lanza el costado de tu Salvador! ¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho? o ¿en qué te he contristado? ¡Respóndeme! Yo, por tu amor, descargué mi azote sobre Egipto y sus primogénitos; y ¡tú después de azotarme, me entregaste a la muerte! ¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho? o ¿en qué te he contristado? ¡Respóndeme! Yo te saqué de Egipto sumergiendo al faraón en el mar rojo; y ¡tú me entregaste a los príncipes de los sacerdotes!


¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho? o ¿en qué te he contristado? ¡Respóndeme! Yo te abrí paso en el mar; y ¡tú con una lanza, abriste mi costado! ¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho? o ¿en qué te he contristado? ¡Respóndeme! Yo marchaba delante de ti en una columna de nube; y ¡tú me condujiste al pretorio de Pilato! ¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho? o ¿en qué te he contristado? ¡Respóndeme! Yo te alimenté con el maná en el desierto; y ¡tú me hartaste de bofetadas y azotes! ¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho? o ¿en qué te he contristado? ¡Respóndeme! Yo te di a beber del agua saludable que saqué de la peña; y ¡tú apagaste mi sed con hiel y vinagre! ¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho? o ¿en qué te he contristado? ¡Respóndeme! Yo por tu amor herí a los reyes cananeos; y ¡tú con una caña heriste mi cabeza! ¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho? o ¿en qué te he contristado? ¡Respóndeme! Yo te di un cetro real; y ¡tú pusiste en mi cabeza una corona de espinas! ¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho? o ¿en qué te he contristado? ¡Respóndeme! Yo te exalté con mi gran poder; y ¡tú me suspendiste en una cruz! ¡Pueblo mío! ¿Qué te he hecho? o ¿en qué te he contristado? ¡Respóndeme!5 “¡Jerusalén! ¡Jerusalén! Tú que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados, ¡cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos debajo de sus alas, y vosotros no habéis querido! He aquí vuestra casa os quedará desierta. Por eso os digo, ya no me volveréis a ver, hasta que digáis: ¡bendito el que viene en el nombre del Señor!”6.

“¿De cuánto más severo castigo pensáis que será juzgado digno el que pisotea al Hijo de Dios, y considera como inmunda la sangre del pacto con que fue santificado, y ultraja al Espíritu de la gracia?”. Hebreos X, 29 5

. Misal Romano Franciscano. Adoración de la Santa Cruz. P. J. Arrufat. Ed. Cisneros. San Francisco el Grande. Madrid, España. 1961. Págs. 385-387; cf. Miqueas VI, 3-4; Hechos de los Apóstoles II, 23; III, 18 6 . San Mateo XXIII, 37-39; cf. Jeremías XXXII, 37-41; Hechos de los Apóstoles III, 19-26; Romanos XI, 1-36


“Pugna por la justicia

para bien de tu alma;

combate por la justicia

hasta la muerte,

porque Dios

peleará por ti

contra tus enemigos”.

Eclesiástico IV, 33


Índice

Prólogo ................................................................................................................27 Prefacio ................................................................................................................29 Introducción .........................................................................................................33 I. Oración a Nuestro Senor Jesucristo .................................................................33 II. El Cuerpo Místico de Cristo ...........................................................................41 Capítulo I .............................................................................................................59 Una, Santa, Católica y Apostólica .......................................................................59 I. I. Pentecostés y los primeros tiempos ..............................................................61 I. II. San Pedro .....................................................................................................63 I. III. San Pablo: la conversión de Saulo .............................................................66 I. IV. Los demás Apóstoles .................................................................................69 I. V. El Cristianismo por todo el Imperio Romano .............................................72 I. VI. La Santa Iglesia de Dios se separa del Judaísmo .......................................73 I. VII. Tres siglos de persecuciones.....................................................................76 I. VIII. Las diez persecuciones ............................................................................78 I. IX. Los principales mártires .............................................................................82 I. X. Fin trágico de los perseguidores ..................................................................84 I. XI. El edicto de Milán ......................................................................................85 I. XII. Los grandes Emperadores cristianos ........................................................87 I. XIII. Los Santos Padres....................................................................................90 I. XIV. La conversión de los pueblos bárbaros ...................................................94 I. XV. Constitución de la Santa Iglesia Católica .................................................98 I. XVI. El Papa, rey temporal ............................................................................103 I. XVII. El Sacro Imperio Romano Germánico: la Cristiandad ........................104 I. XVIII. La Santa Iglesia Católica y el feudalismo ..........................................105 I. XIX. Las cruzadas ..........................................................................................106


I. XX. La Santa Inquisición .............................................................................. 107 I. XXI. Las ciencias y las artes en la Edad Media ............................................ 108 I. XXII. La reconquista española ...................................................................... 110 I. XXIII. La expansión misional de la Santa Iglesia Católica .......................... 111 I. XXIV. Evangelización de la América del Norte ........................................... 114 I. XXV. Misiones vivas .................................................................................... 115 I. XXVI. Obra social de la Santa Iglesia Católica ............................................ 117 I. XXVII. La Santa Iglesia Católica en el siglo XX ......................................... 117 I. XXVIII. Lista cronológica de los Papas ........................................................ 118 I. XXIX. La tumba del Apóstol San Pedro en Roma........................................ 220 I. XXX. Las edades de la Santa Iglesia Católica .............................................. 224 Capítulo II ......................................................................................................... 225 De los Sacramentos en general ......................................................................... 225 II. I. Del Sacramento del Bautismo .................................................................. 231 II. II. Del Sacramento de la Confirmación ....................................................... 237 II. III. Del Sacramento de la Eucaristía ............................................................ 241 II. III. 1. Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia del Papa San Juan Pablo II ..............257 II. III. 1. 1. Introducción.......................................................................................................... 257 II. III. 1. 2. Misterio de fe ....................................................................................................... 262 II. III. 1. 3. La Eucaristía edifica la Iglesia ........................................................................... 268 II. III. 1. 4. Apostolicidad de la Eucaristía y de la Iglesia ................................................... 271 II. III. 1. 5. Eucaristía y comunión eclesial ........................................................................... 275 II. III. 1. 6. Decoro de la celebración eucarística ................................................................. 281 II. III. 1. 7. En la escuela de María; Mujer eucarística........................................................ 285 II. III. 1. 8. Conclusión ............................................................................................................ 287 II. III. 2. ¿Por qué la Comunión se debe recibir en la boca, de rodillas y con la patena? 290

II. IV. Del Sacramento de la Penitencia ........................................................... 293 II. V. Del Sacramento de la Extremanción ....................................................... 306 II. VI. Del Sacramento del Orden ..................................................................... 311 II. VII. Del Sacramento del Matrimonio .......................................................... 320 Capítulo III........................................................................................................ 331 El Santo Sacrificio de la Misa .......................................................................... 331 III. I. Los sacrificios de la antigua ley .............................................................. 332


III. II. El Santo Sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo .....................................340 III. III. Historia de la Santa Misa hasta el Papa San Pío V................................343 III. IV. La Bula Quo primum tempore de San Pío V .........................................347 III. V. Teología de la Santa Misa ......................................................................352 III. VI. Fines, efectos y frutos de la Santa Misa ................................................354 III. VII. El altar, vasos sagrados, ornamentos y partes de la Santa Misa ..........358 III. VII. 1. El altar........................................................................................................... 358 III. VII. 2. Vasos sagrados ............................................................................................. 358 III. VII. 3. Ornamentos ................................................................................................... 359 III. VII. 4. Partes de la Santa Misa ................................................................................. 361

III. VIII. ¿Por qué la Santa Misa mejor debe ser en latín? ................................362 III. IX. La Santa Misa tradicional ......................................................................365 III. X. La Santa Misa del santo padre Pío..........................................................381 Capítulo IV ........................................................................................................387 De la Fe y el Credo ............................................................................................387 IV. I. “Creo en Dios Padre, Omnipotente, Creador del cielo y de la tierra” .....388 IV. II. “Creo en Jesucristo, Su Único Hijo, Nuestro Señor” .............................394 IV. III. “Fue concebido por el Espíritu Santo; nació de Santa María Virgen” ..398 IV. IV. “Padeció bajo Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado” .....401 IV. V. “Bajó a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos” .........406 IV. VI. “Subió a los cielos; está sentado a la diestra de Dios Omnipotente” ....411 IV. VII. “Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos” ..............414 IV. VIII. “Creo en el Espíritu Santo” ................................................................418 IV. IX. “La Santa Iglesia Católica; la comunión de los Santos” .......................421 IV. X. “El perdón de los pecados” ....................................................................433 IV. XI. “La resurrección de la carne” ................................................................437 IV. XII. “Y en la vida perdurable” ....................................................................443 Capitulo V .........................................................................................................449 La Oración del Señor .........................................................................................449 V. I. El Pater Noster ..........................................................................................449 V. I. 1. Pater noster quí es in caelis ............................................................................... 450 V. I. 2. Sanctificétur Nomen tuum .................................................................................. 451 V. I. 3. Advéniat regnum tuum ....................................................................................... 452


V. I. 4. Fíat volúntas tua, sicut in caelo et in terra ........................................................454 V. I. 5. Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie .....................................................456 V. I. 6. Et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris........459 V. I. 7. Et ne nos indúcas in tentatiónem ........................................................................461 V. I. 8. Sed líbera nos a malo. Amen ..............................................................................466

V. II. El Santo Rosario ...................................................................................... 470 V. II. 1. Nuestra Señora del Santo Rosario .....................................................................470 V. II. 2. Historia del Santo Rosario ................................................................................470 V. II. 3. La Virgen María del Santo Rosario: ¡vencedora de todas las batallas! ............472 V. II. 4. Excelencia del Santo Rosario ............................................................................473 V. II. 5. Las promesas de la Santísima Virgen a los que recen el Santo Rosario ...........474 V. II. 6. ¡Soy la Santísima Virgen del Santo Rosario! ....................................................475 V. II. 7. Los misterios del Santo Rosario ........................................................................475 V. II. 8. Cómo rezar el Santo Rosario.............................................................................479 V. II. 9. Las oraciones del Santo Rosario .......................................................................479

Capítulo VI ....................................................................................................... 483 Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios ...................................................... 483 VI. I. Amarás a Yahvé tu Dios .......................................................................... 484 VI. II. No emplearás en vano su Santo Nombre ............................................... 485 VI. III. Acuérdate de santificar las fiestas ........................................................ 486 VI. IV. Honrarás a tu padre y a tu madre ........................................................ 488 VI. V. No matarás ............................................................................................ 489 VI. VI. No fornicarás y no desearás la mujer de tu prójimo............................ 491 VI. VII. No hurtarás y no codiciarás los bienes ajenos ................................... 493 VI. VIII. No dirás falso testimonio y no mentirás ............................................ 494 VI. IX. Examen de conciencia para confesarce bien ........................................ 496 Apéndice I ......................................................................................................... 501 Gracia, virtud, misericordia y bienaventuranza ................................................ 501 I. I. La gracia ..................................................................................................... 501 I. II. Las virtudes teologales ............................................................................. 504 I. II. 1. La fe ....................................................................................................................504 I. II. 2. La esperanza .......................................................................................................505


I. II. 3. La caridad ........................................................................................................... 505

I. III. Las obras de misericordia.........................................................................506 I. III. 1. Las siete obras de misericordia corporales ....................................................... 506 I. III. 2. Las siete obras de misericordia espirituales ...................................................... 506

I. IV. Las bienaventuranzas ...............................................................................507 Apéndice II ........................................................................................................511 La Santa Iglesia Católica frente al Tercer Milenio ............................................511 II. I. El llanto de Nuestra Señora en La Salette .................................................511 II. II. El Modernismo: carta encíclica Pascendi de Su Santidad San Pío X ......516 II. II. 1. Introducción ...................................................................................................... 516 II. II. 2. Exposición de las doctrinas modernistas .......................................................... 518 II. II. 3. Causas y remedios ............................................................................................ 543 II. II. 4. Conclusión ........................................................................................................ 554

II. III. Fátima: ¿no debemos obedecer al corazón de Nuestra Madre? ..............555 II. III. 1. El testimonio de Sor Lucía .............................................................................. 555 II. III. 2. Apartes de una carta de Sor Lucía al Papa Venerable Pío XII ........................ 568 II. III. 3. El secreto de la aparición del mes de julio ...................................................... 570 II. III. 4. Cronología de una desobediencia .................................................................... 573 II. III. 5. La misión de Sor Lucía.................................................................................... 590 II. III. 6. La Devoción de los Cinco Primeros Sábados de Mes ..................................... 591

II. IV. Breve Examen Crítico del Novus Ordo Missae ......................................592 II. IV. 1. Carta de los cardenales Ottaviani y Bacci al Papa San Pablo VI .................... 592 II. IV. 2. Breve Examen Crítico ..................................................................................... 593

II. V. Estadística de una pérdida de la fe católica .............................................613 Epílogo ..............................................................................................................615 I. Las profecías de Nuestra Señora del Buen Suceso ........................................615 II. Las profecías sobre los últimos Sumos Pontífices ........................................618 II. I. Profecía De Summis Pontifícibus ....................................................... 618 II. II. Profecía De magnis tribulationes et statu Ecclesiae ......................... 619 III. Las dos columnas ........................................................................................621 IV. Ecclesia Dei.................................................................................................623 IV. I. Motu proprio Ecclesia Dei de San Juan Pablo II .............................. 623


IV. II. Facultades especiales acordadas a la Comisión Ecclesia Dei .......... 626 IV. III. Decreto de erección de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro ......... 627 IV. IV. El Instituto Cristo Rey Soberano Sacerdote ................................... 629 V. Liberación de la Santa Misa tradicional ...................................................... 631 V. I. Carta Quattuor abhinc annos ........... ...................................................631 V. II. Santa Misa del 24 de mayo en la basílica de Santa María Mayor ..... 632 V. II. 1. Mensaje del cardenal Angelo Sodano ...............................................................632 V. II. 2. Santa María Auxiliadora: el antiguo rito conserva sus derechos ......................634 V. II. 3. Homilía del cardenal Darío Castrillón Hoyos ...................................................637

V. III. Sumorum Pontificum ........................................................................ 644 V. III. 1. Carta del Santo Padre Benediccto XVI a los Obispos .....................................644 V. III. 2. Carta Apostólica Motu proprio Sumorum Pontificum de Benedicto XVI ......647

V. IV. Instrucción Universae Ecclesiae...................................................... 652 V. IV. 1. Introducción .....................................................................................................652 V. IV. 2. Tareas de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei ...............................................654 V. IV. 3. Normas específicas ......................................................................................... 655

V. V. Carta Apostólica Ecclesiae unitatem de Benedicto XVI ......................659 V. VI. Motu proprio Sobre la Pontificia Comisión Ecclesia Dei ..................661 V. VII. Traditionis custodes ....................................................................................663 V. VII. 1. Carta de Su Santidad Francisco a los Obispos ...............................................663 V. VII. 2. Motu proprio Traditionis custodes de Francisco............................................668 V. VIII. Decretum de Su Santidad Francisco ........................................................670

Conclusión ........................................................................................................ 673 I. La Prelatura personal San Simón Pedro ........................................................ 673 II. La Consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María ..................... 676 Anexo ................................................................................................................ 679 Oración al Corazón Inmaculado de María ........................................................ 711 Oración al Patriarca San José ........................................................................... 713 Bibliografía ....................................................................................................... 715


Prólogo

La palabra de Dios, contrariamente a lo que piensan los protestantes, no es sólo el contenido material que encontramos en los llamados libros sagrados de la biblia, sino que ella abarca necesariamente el concepto de tradición, en el sentido de un conocimiento que se transmite de padres a hijos, independientemente de la manera que se haga, ya sea oral ya sea escrita. En efecto, la misma palabra de Dios escrita –es decir, lo que se ha dado en llamar: sagrada escritura–, no se hace presente en la Santa Iglesia de Dios mas que a través de la voz autorizada de sus pastores, los cuales tienen, por cierto, la misión privilegiada de enseñar al pueblo cristiano el camino de la salvación. Es en esto, precisamente, en lo que consiste el magisterio eclesiástico, que como la palabra lo dice, se trata de la enseñanza que proviene de una autoridad instituida, y no de un libre examen personal del contenido de la revelación. “Yo no creería en los evangelios, si la autoridad de la Iglesia no me lo dijera”, sentenciaba ya el gran San Agustín contra los maniqueos1. Este magisterio eclesiástico ejercido a lo largo de los siglos, se va constituyendo en un verdadero tesoro o depósito, que por eso es llamado Depositum fidei, porque de él todo católico puede “sacar”, por así decirlo, para su propia utilidad o la de los demás, con la plena certeza de su aprovechamiento en el bien de la fe. El presente trabajo resulta ser una expresión propia de lo que es ese tesoro fundamental de la Santa Iglesia de Dios. No hay nada personal, excepto el esfuerzo de recopilación y de estructuración de los textos para una presentación didáctica y oportuna de la verdad. En relación a esto último, hay una circunstancia que se podrá apreciar desde el primer momento, y en el contexto de la obra, que refleja el afán de mantener vivos los principios de la catolicidad, tan amenazados y combatidos actualmente. Este compendio aparece, pues, como un verdadero Vademecum de la fe de la Santa Iglesia de Dios y será, por lo tanto, de innegable utilidad para alimentar el espíritu católico de fieles y sacerdotes, lo mismo que un arma insustituible en el combate diario de la tradición2. Reverendo padre Víctor Jesús Camacho Forero. Instituto Pontificio del Buen Pastor3 1

. Contra epistolam manichei V-VI. RJ. 1581 . Cf. “Él les respondió y dijo: ciertamente, Elías vendrá y restaurará todo”. San Mateo XVII, 11 3 . Cf. El padre Víctor Jesús Camacho Forero es miembro del Instituto Pontificio del Buen Pastor, comunidad perteneciente a la Comisión Pontificia Ecclesia Dei creada el 2 de julio de 1988 por su santidad San Juan Pablo II mediante el Motu proprio Ecclesia Dei, y que pasó a ser competencia del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica mediante el Motu proprio Traditionis custodes de su santidad Francisco, del 16 de julio de 2021; ver: motu proprio Ecclesia Dei de San Juan Pablo II. Págs. 623-625; facultades especiales acordadas a la Comisión Ecclesia Dei. Pág. 626; motu proprio Traditionis custodes de Francisco. Págs. 668-670 2



Prefacio

En todas las épocas en las que –por un mal empleo de la libertad humana– el hombre se organiza al margen de Dios, se convierte en esclavo de sus pasiones; conducido por su egoísmo, se pierde en planes sin futuro que hábilmente le presenta Satanás: “Porque él es mentiroso y padre de la mentira”; “el príncipe del mundo”; “se disfraza de ángel de luz” 1. Este hombre ensoberbecido sacrificará ideas nobles para aceptar filosofías e ideologías vanas; malvenderá su tiempo de ocio y descanso por seguir espejismos, quedando en el camino su sudor estéril; inmolará hasta la luz del derecho natural que Dios imprimió en su conciencia para tratar de justificar los impulsos irracionales de su naturaleza enferma por el pecado. Se pone así de actualidad la advertencia del Apóstol San Pablo cuando dijo: “Porque vendrá el tiempo en que no soportarán más la sana doctrina, antes bien con picazón de oír se amontonarán maestros con arreglo a sus concupiscencias. Apartarán de la verdad el oído, pero se volverán a las fábulas. Por tu parte, sé sobrio en todo, soporta lo adverso, haz obra de evangelista”2. A alguno le podrá parecer nimio e insignificante el motivo de este libro; sin embargo, no hay detalle en él que no se pronuncie la doctrina de la Santa Iglesia de Dios y que no deba ser tenido en cuenta por el hombre. Así como una gotera puede ser ocasión de que se derrumbe la casa, la indiferencia hacia la enseñanza del magisterio de la Santa Iglesia de Dios puede ser la ruina del alma. Dios ha hablado, y lo hace a través de su Santa Iglesia. Conocemos su palabra, sólo nos queda tener humildad para aceptarla, amor para encarnarla en nuestra vida, y sagacidad para predicarla. Esperamos en el Señor que todos los que saben cuanto vale la pureza de la fe, y comprenden el precio de las almas redimidas con la sangre de nuestro divino salvador, harán de nuestro sencillo trabajo la mayor propaganda posible. Al terminarlo lo ponemos bajo la protección del Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen María, Madre de Nuestro Señor Jesucristo, y triunfadora de todas las herejías, y de San José, patrono universal de la Santa Iglesia de Dios. La fe es un don de Dios. No pretendemos comunicarla con nuestros raciocinios a nuestros lectores que no la profesan o la rechazan, o a aquellos que se han apartado de ella y que ahora viven fuera de la Santa Iglesia de Dios. Los argumentos no tienen otro fin que el de preparar los caminos del Señor, como lo dijo el Bautista: “Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías”; “enderezad en el yermo una senda para nuestro Dios”3. 1

. San Juan VIII, 44; XIV, 30; II Corintios XI, 14 . II Timoteo IV, 3-5 3 . San Juan I, 23; Isaías XL, 3 2


Y es así que, para cumplir con este mandato profético de preparar los caminos al Señor, el 14 de junio de 1998, en la fiesta solemne del Corpus Christi, tengo un sueño con San Juan Pablo II; en este sueño el Papa huyendo de Roma entra cansado al patio de la casa donde nací en Cumaral Meta, Colombia; allí yo me encontraba sentado sobre una gran piedra debajo de un árbol de mango descargando mis tribulaciones causadas por mis sufrimientos y mis pecados. Sediento por su huida, su santidad se acerca a mí y me pide de beber. Despertándome ese día, estando en Santa Fe de Bogotá, Colombia a la edad de 26 años, recuerdo el sueño, siento el deseo de comenzar a escribir este libro, e inicio a recopilar día tras día el contenido que en él se escribe: Es un compendio histórico-religioso-profético que explica de una manera didáctica los eventos que han determinado la historia de la humanidad, la sana doctrina de la Santa Iglesia de Dios, y la profecía escatológica para estos últimos tiempos. Su fin es el de instruir a la persona que lo lee en los hechos históricos que han sido la causa de las transformaciones que la humanidad ha sufrido, en la verdad que la Santa Iglesia de Dios cree y practica, y en la profecía sobre el triunfo definitivo del Corazón Inmaculado de la Santísima Madre de la Santa Iglesia de Dios. Se ha escrito para el supremo beneficio de toda la humanidad, para el sumo bien de la Santa Iglesia de Dios, y para revelar la profecía sobre el fin de los tiempos.

Esta pintura elaborada por el maestro Jesús Norberto Lopéz Usma, el 7 de junio de 2012, en el jueves de Corpus Christi, representa un vaso de agua que doy a beber a San Juan Pablo II, siendo este el pedido que me ha hecho su santidad para calmar su sed; este vaso de agua significa este libro “Sancta Ecclesia Dei”, llamado así porque un sacerdote en Santa Fe de Bogotá me sugiere que lo titule Ecclesia Dei, esta obra que por la inspiración de la Santísima Trinidad recopila el conocimiento de la sana doctrina de la Santa Iglesia de Dios, y que con la ayuda de mi esposa Maryory Elizabeth he querido poner por escrito –cumpliendo con el mandato– en medio de mis tribulaciones causadas por mis sufrimiento y mis pecados, para con ella dar de beber a las almas atribuladas por sus sufrimientos y sus pecados. Así es como la Santísima Trinidad nos ha iluminado y ayudado para interpretar y comprender el significado de este libro


A medida que lo vamos escribiendo, y al pasar de los años, la Santísima Trinidad nos va dando su luz y su ayuda para interpretar y comprender el significado de este sueño profético con su santidad: San Juan Pablo II sediento me pide darle de beber en este sueño en medio de mis tribulaciones causadas por mis sufrimientos y mis pecados. Este deseo ardiente de beber que le causa la huida a su santidad, cabeza visible de la Santa Iglesia de Dios, significa el deseo ardiente de beber de la Santísima Trinidad que le causan las almas atribuladas por sus sufrimientos y sus pecados. Y este pedido que me ha hecho su santidad de darle de beber significa también el pedido que me hace la Santísima Trinidad de darle de beber a estas almas atribuladas por sus sufrimientos y sus pecados. Porque estas almas atribuladas por sus sufrimientos y sus pecados no han recibido, han olvidado o han rechazado el conocimiento de la sana doctrina de la Santa Iglesia de Dios en estos últimos tiempos4. “Habiendo, pues, almorzado, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas tú más que estos? Le respondió: sí, Señor, Tú sabes que yo te quiero. Él le dijo: apacienta mis corderos. Le volvió a decir por segunda vez: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Le respondió: sí, Señor, Tú sabes que te quiero. Le dijo: pastorea mis ovejas. Por tercera vez le preguntó: Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Se entristeció Pedro de que por tercera vez le preguntase: ¿me quieres? Y le dijo: Señor, Tú lo sabes todo. Tú sabes que yo te quiero. Díjole Jesús: apacienta mis ovejas”5. Jorge Enrique García Nieto

4 5

. Cf. San Lucas XVIII, 8 . San Juan XXI, 15-17; cf. Isaías XLVI, 11; ver: bibliografía. Vídeos de referencia. ‫פיטר הרומאי‬. Pág. 720



Introducción

I. Oración a Nuestro Señor Jesucristo Oración escrita por el ilustrísimo señor Marco Fidel Suárez en 1913. Presidente de la República de Colombia. 1918-1921. Y tomada del libro: “De Sima a Cima o Marco Fidel ante la Conciencia Colombiana”. La persona de Nuestro Señor Jesucristo, Dios y hombre verdaderos, se presenta de tal modo a la inteligencia humana que la satisface y la sosiega. Desde que nuestra mente medita en la deidad, la percibe como grandeza soberana, esto es, como ser infinito, porque según la expresión de San Fray Luis de Granada: “Nada hay grande sin límites”. La divinidad de Cristo sacia así nuestros más hondos anhelos; y al mismo tiempo su naturaleza humana, a la cual se une el Ser infinito, concreta esta idea agobiadora en un hombre más levantado en perfecciones que todas las criaturas, en un hombre que es nuestro hermano y nuestro amigo, a quien podemos hablar, y de quien podemos esperar, no frívolos favores, sino beneficios de bien incomparables. Del mismo modo, la persona de Nuestro Señor Jesucristo armoniza con nuestro corazón y con sus aspiraciones y sus necesidades. El distintivo de nuestro ánimo son las tres pasiones de las que habló el apóstol del amor divino cuando dijo: “Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida, no es del Padre sino del mundo. Y el mundo, con su concupiscencia, pasa, mas el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”1. La conciencia propia y el trato con nuestros semejantes nos dicen que, efectivamente, la vida es una feria en donde de ordinario se piensa y se obra al impulso del amor a los placeres y a los deleites, del amor al dinero con que aquellos se obtienen, y del orgullo o prurito de superioridad. A poco que se medite en estos tres estímulos se reconoce que ellos son desordenados, pues el placer no puede ser fin de nuestra actividad, porque una vez aumentado indefinidamente daña la naturaleza; ni el oro es un bien cuando sobrepuja la satisfacción de nuestras necesidades; ni la soberbia puede jamás justificarse puesto que se opone a la igualdad esencial de las almas. Nuestro Señor Jesucristo en su nacimiento, en su vida y en su muerte, es el contraste de aquellos tres desórdenes. Varón de dolores, Él lo fue desde que empezó a respirar en un pesebre desmantelado y frío y hasta que expiró en la santa cruz, sufriendo todas las penas, excepto el remordimiento. Su pobreza fue tal, que viviendo de su trabajo de obrero o de las tareas de su predicación, 1

. I San Juan II, 16-17


careció de cuna, de techo, de mortaja y de sepulcro. Manso de corazón, se anonadó a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de esclavo2. De suerte que la vida del Señor Jesús es un tejido de austeridades, privaciones y abatimientos, con los cuales acude como maestro y redentor a vencer la soberbia, la codicia y la concupiscencia de los mortales, brillando sí, su ser divino, aún en medio de aquellos sacrificios, pues cuando ayuna en el desierto, los ángeles le sirven; cuando cursa los caminos de su patria, sin más bienes que una túnica, alimenta con unos pocos panes a millares de hombres; y cuando expira entre malhechores, la tierra tiembla y los astros se oscurecen. Esas virtudes de Nuestro Señor Jesucristo purifican y enaltecen la naturaleza humana. En primer lugar, la austeridad de Nuestro Señor exalta el dolor, que no siempre es un mal, sino un gran elemento de vida. La placidez del ánimo y el contento del que lo posee, cuando sus actos son ordenados, es un mal, cuando no corresponden a ese orden; y además el sufrimiento, o sea la victoria de la voluntad sobre el dolor, es fuego que templa y crisol que purifica. El martirio, que es un dolor heroico al servicio de la verdad y de la justicia, es fecundo en dichas porque produce gloria. Cristo, rey de los mártires, es modelo y causa de magnanimidad, de esto que hoy se llama elevación del carácter. Al someterse el Dios hombre a la muerte, nos dio de ella la verdadera idea, presentándola como el fin de una existencia preparatoria, y como la puerta que da entrada a la inmortalidad; nos enseñó también a vencer esa cruel enemiga, pues cuando ella sume en la fosa de un sepulcro nuestra dicha, entonces Él nos levanta el corazón, recordándonos que es muerte de la muerte, y que el Apóstol San Pablo le llama el Dios de la esperanza; y nos enseñó así mismo a recibirla y a soportarla, y a beber su amargo cáliz, verificando el poema sublime que comienza: ven, muerte tan escondida; como cuando el padre Francisco Suárez expiró diciendo: “¡Oh que dulce es morir!” Y Santa Teresita del Niño Jesús exclamaba antes de morir: “¡No muero, entro a la vida!” Y el mismo maestro dijo: “Y Yo, una vez levantado de la tierra, lo atraeré todo hacia Mí”3. En segundo lugar, la humildad de Cristo engrandece a sus imitadores, pues al propio tiempo que ellos se tienen en nada y menos que nada, cuando se comparan con aquel modelo infinito, resultan grandes por su conformidad con la voluntad divina, es decir, por la obediencia a la ley de Cristo, y por el cumplimiento del deber. ¿Quién más humilde que San Pablo, siervo de sus hermanos, y obediente en las cadenas? Y sin embargo, aquel vaso de elección puesto por el cielo para evangelizar el paganismo, al someterse este a la gloria de Dios, conquista para sí inmortal corona: “Porque yo ya estoy a punto de ser derramado como libación, y el tiempo de mi disolución es inminente. He peleado el buen combate, he terminado la carrera, he guardado la fe. En adelante me está reservada la corona de la justicia, que me dará el Señor, el Juez justo, en aquel día, y no sólo a mí sino a todos los que hayan amado su venida”4. ¿Quién menor que San Francisco, obligando al hermano a que le huelle la cerviz? Y no obstante, aquel pobre prodigioso granjea tanto mérito al moralizar y convertir generaciones depravadas, que todos lo enaltecen como serafín humano y bienhechor de nuestra especie... (Continúa)

2

. Cf. Filipenses II, 8 . San Juan XII, 32 4 . II Timoteo IV, 6-8 3


¡Oh Dios de amor y de poder! Da tus pies a los colombianos que queremos llorar sobre tus llagas los errores pasados; de las llagas de tus manos derrama óleo divino sobre las heridas de este pueblo que se baña en sangre; y en la llaga de tu corazón divino guarece las generaciones inocentes. Y no permitas que ningún miembro de tu Santa Iglesia sea siervo intelectual de enemigos extranjeros tuyos. Al darte en comunión eucarística en esta hora dichosa, tus sacerdotes repiten miles y miles de veces que eres cordero de Dios que quitas los pecados del mundo y lo pacificas. Danos, pues, la paz, la paz que es don tuyo, y ¡prenda de civilización terrenal y de eterna ventura!12

II. El Cuerpo Místico de Cristo Extracto tomado de los libros: “Anclas sobre el Abismo”, “El Alma de todo Apostolado” y “Jesucristo Vida del Alma”. Jesucristo es Dios, y por ello ha tenido cuidado de que su verdad, su autoridad y su vida llegasen hasta nosotros que estamos destinados a vivir en este siglo XXI. Pero ¿cómo? Del mismo modo que entonces: a través de la naturaleza humana. Cuando escribimos nos servimos de la mano para ello como del instrumento visible y material de nuestra mente invisible; así Él, que es Dios, enseñó, gobernó y santificó de la manera más perfecta, a través de su naturaleza humana, instrumento visible de su invisible divinidad. En pobres palabras, nosotros veremos su cuerpo, pero oiremos, obedeceremos y seremos perdonados por Dios presente en el Cristo. El Señor Jesús dijo que se encarnaría en otro cuerpo, y que a través de él continuaría unido a nosotros hasta la consumación de los siglos. No sería otro cuerpo de carne como el que recibió de la Santísima Virgen María. Aquel cuerpo ahora está en la gloria, a la diestra de su Padre. Él hablaba de otra clase de cuerpo. Si buscamos el significado de la palabra “cuerpo” en el diccionario, veremos que puede significar una de estas dos cosas: algo físico o algo social, es decir, puede significar tanto nuestro organismo físico hecho de carne y de sangre, y vivificado por el alma; como también una agrupación social de personas que son consideradas como un todo único por tener los mismos ideales y ayudarse mutuamente. Así hablamos de la nación como de un “cuerpo político”, o de un grupo de profesores de universidad como de un “cuerpo docente”. Este nuevo cuerpo no será como esos, en los que la unidad del cuerpo moral procede de la voluntad de los hombres; su nuevo cuerpo social estará unido a Él por el Espíritu Santo, enviado por Él al abandonar esta tierra. He aquí siete de las muchas verdades que afirmó Nuestro Señor Jesucristo con respecto a su cuerpo social en el que se encarnaría: 1) Nos dijo que para ser miembros de su nuevo cuerpo habríamos de nacer en su seno. No sería un nacimiento humano que nos hubiese dado solamente la condición de hijos de Adán, sino un renacimiento que sucedería a través del Espíritu Santo en las aguas del bautismo, haciéndonos hijos de Dios13. 12

. Cf. Isaías IX, 6; San Juan XIV, 27: ver: el testimonio de Sor Lucía. ¡Rusia se convertirá! 13 de julio de 1917. Págs. 562-564 13 . Cf. San Juan III, 5-6


2) La unidad entre su nuevo cuerpo y Él no se conseguiría cantando himnos en su honor, ni celebrando reunión benéfica en su nombre, ni escuchando mensajes radiofónicos, sino participando en su vida: “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. Quien permanece en Mí, y Yo en él, lleva mucho fruto, porque separados de Mí no podéis hacer nada”14. 3) Su nuevo cuerpo, como el de todos los seres vivientes, sería al principio pequeño, según lo dijo Él: “Es semejante a un grano de mostaza que un hombre tomó y fue a sembrar en la huerta”15, pero se desarrollaría bajo diversas formas hasta el fin del mundo, como Él mismo lo dijo: “Por sí misma la tierra produce primero el tallo, después la espiga, y luego el grano lleno en la espiga”16. 4) Una casa se construye empezando por el exterior y terminando en el interior, ladrillo a ladrillo; las agrupaciones humanas se forman con la unión de hombres entre sí, pero siempre de lo externo a lo interno. Su cuerpo, según dijo el Señor Jesucristo, se formaría desde el interior al exterior, de la misma manera que se forma un embrión viviente en el cuerpo humano. Así como Él recibió la vida del Padre, nosotros recibimos la vida de Él: “A fin que todos sean uno, como Tú, Padre, en Mí y Yo en Ti”17. 5) Nuestro Señor Jesucristo dijo que tendría un sólo cuerpo. Hubiera sido una monstruosidad espiritual que Él hubiese tenido muchos cuerpos, o una docena de cabezas. Para mantenerlo unido habría de tener un sólo pastor, que según lo dijo Él, apacentaría sus corderos y sus ovejas: “A esas también tengo que traer; ellas oirán mi voz, y habrá un sólo rebaño y un sólo pastor”18. 6) El Señor Jesús proclamó que este, su nuevo cuerpo, no se manifestaría a los hombres antes del día de pentecostés, en el cual enviaría al Espíritu Santo: “Os conviene que me vaya; porque, si Yo no me voy, el Intercesor no vendrá a vosotros”19. Cualquier otra cosa que se empezare también, veinticuatro horas después de pentecostés o hace veinticuatro horas, habría de estar unido a Él, porque no podría ser una organización que pudiera tener el espíritu humano pero no el divino; es decir, sería como un hilo aislado y no conectado con el dínamo. 7) La observación más interesante que hizo el Señor Jesús con respecto a su cuerpo fue la de que sería odiado por el mundo como Él mismo lo fue. El mundo ama las cosas suyas pero odia lo que es divino: “Pero como vosotros no sois del mundo –porque Yo os he entresacado del mundo– el mundo os odia”20. Los apóstoles debían ser el núcleo del nuevo cuerpo social. Ellos deberían construir la materia prima en la que Cristo infundiría su espíritu para generar en ellos su humanidad prolongada en el tiempo. Ellos lo representarían cuando se alejara. El privilegio de evangelizar al mundo a ellos quedaba reservado. El nuevo cuerpo cuyo embrión lo constituirían ellos, era su humanidad póstuma y su personalidad transmitida a través de los siglos. ¡Henos aquí ante algo maravilloso! Recordemos que Nuestro Señor Jesucristo es maestro, rey y sacerdote o salvador. Pero ahora esa triple facultad de enseñar, gobernar y santificar la comunica a su nuevo cuerpo. Él, que es el maestro infalible, y que dijo: “Soy Yo el camino, y la verdad, y la (continúa) 14

. Ibíd. XV, 5 . San Lucas XIII, 19 16 . San Marcos IV, 28 17 . San Juan, XVII, 21 18 . Ibíd. X, 16 19 . Ibíd. XVI, 7 20 . Ibíd. XV, 19 15


Capítulo I

Una, Santa, Católica y Apostólica

“Maridos, amad a vuestras mujeres, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó Él mismo por ella, para santificarla, purificándola con la palabra en el baño del agua, a fin de presentarla delante de Sí mismo como Iglesia gloriosa, sin mancha, ni arruga, ni nada semejante, sino santa e inmaculada”. Efesios V, 25-27


La unión contraída con ella, es tan estrecha y tan íntima, que Él viene a ser como la vid, y ella los sarmientos1; Él la cabeza, y ella el cuerpo; Él el esposo, y ella la esposa, y ambos unidos componen lo que llaman San Pablo y San Agustín: el Cristo total2. Es un atributo de la naturaleza divina, la liberalidad más soberana; Dios es bondad infinita, la cual, como toda bondad, tiende a difundirse y a comunicar los bienes que posee. La vida mortal de Nuestro Señor Jesucristo, fue una constante manifestación de esta liberalidad inagotable. El Señor Jesús, en los evangelios, va derramando los tesoros de amor de un corazón ávido de acercar a los hombres a la verdad y a la vida. Nuestro Señor Jesucristo transmitió esa llama de apostolado a la Santa Iglesia de Dios, donde su amor, difusión de su vida, expresión de su verdad, es el reflejo de la santidad suya3. Cristo es inseparable de ella, y la sagrada escritura la denomina: “La novia, la esposa del Cordero”4, y sin la cual, el misterio de Él mismo no sería del todo perfecto. Esta sociedad, como es una, lo mismo que Cristo, al tiempo debe suceder la eternidad; las almas se van formando aquí en la perfección, pero el término sólo se halla en aquella sociedad gloriosa. El poder de resurrección de Cristo ha sido infundido a la Santa Iglesia de Dios, y la preservó de la muerte, porque por ella y en ella se abren las puertas del cielo. Y ello porque ella es posesión de Dios, porque es Una y Santa, y es casa de oración, porque en ella se celebra el único, verdadero y santo sacrificio, que es la renovación de la muerte del Señor, porque en ella se alaba santamente al verdadero Dios..., porque en ella se santifican los hombres, porque en ella se recuerdan las realidades vivas y más Nuestro Señor Jesucristo entrega a San Pedro las llaves del reino augustas..., las realidades eternas. de los cielos, nombrandolo Encendida en esos ardores, la esposa cabeza visible de la Santa Iglesia mística de Cristo continúa a través de los de Dios siglos, la obra de apostolado de su divino modelo5: “Respondióle Simón Pedro y dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo. Entonces Jesús le dijo: bienaventurado eres, Simón Bar-Yoná, porque carne y sangre no te lo reveló, sino mi Padre celestial. Y Yo, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos; lo que 1

. Cf. San Juan XV, 5 . Cf. Efesios IV, 13; De Unitate Ecclesia 3 . Cf. El Alma de todo Apostolado. Dom J.B. Chautard. Ed. Dinor. San Sebastián, España. 1914. Pág. 13 4 . Apocalipsis XXI, 9; cf. Jesucristo en sus Misterios. Dom Columba Marmión. Ed. Desclée. París, Francia. 1922. Págs.407-410 5 . Cf. El Alma de todo Apostolado. Dom J.B. Chautard. Ed. Dinor. San Sebastián, España. 1914. Pág. 14 2


atares sobre la tierra, estará atado en los cielos, lo que desatares sobre la tierra, estará desatado en los cielos”6. Desde entonces, y para siempre, la Una Santa Iglesia de Dios que Nuestro Señor Jesucristo fundó, forma una sociedad sobrenatural, perfecta, cuyos miembros, íntimamente unidos entre sí, están destinados a componer una sociedad más perfecta aún y más santa: la de los escogidos o bienaventurados. La Santa Iglesia de Dios es la continuación de Nuestro Señor Jesucristo en la tierra; es su reino, su cuerpo místico, según palabras del Apóstol San Pablo. La historia de la Santa Iglesia de Dios relata el progreso del reino de Cristo, su maravillosa propagación y conservación, su inagotable vida y fecundidad

I. I. Pentecostés y los primeros tiempos “Al cumplirse el día de Pentecostés, se hallaban todos juntos en el mismo lugar (con María, la Madre de Jesús), cuando de repente sobrevino del cielo un ruido como de un viento que soplaba con ímpetu, y llenó toda la casa donde estaban sentados. Y se les aparecieron lenguas divididas, como de fuego, posándose sobre cada uno de ellos. Todos fueron entonces llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, tal como el Espíritu les daba que hablasen. Habitaban en Jerusalén judíos, hombres piadosos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse ese ruido, acudieron muchas gentes y quedaron confundidas, por cuanto cada uno los oía hablar en su propio idioma. Se pasmaban, pues, todos, y se asombraban diciéndose: mirad ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo es, pues, que los oímos cada uno en nuestra propia lengua en que hemos nacido?”; “otros, en cambio, decían mofándose: están llenos de mosto. Entonces Pedro, poniéndose en pie, junto con los once, levantó su voz y les habló: varones de Judea y todos los que moráis en Jerusalén, tomad conocimiento de esto y escuchad mis palabras. Porque estos no están embriagados como sospecháis vosotros, pues no es más que la tercera hora del día; sino que esto es lo que fue dicho por el profeta Joel: sucederá en los últimos días, dice Dios, que derramaré de mi espíritu sobre toda carne; profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros jóvenes tendrán visiones y vuestros ancianos verán sueños”7. Luego San Pedro les recordó que a Jesús de Nazaret lo habían entregado para ser crucificado, y que, por virtud divina había resucitado, y dijo: “De lo cual todos nosotros somos testigos” 8. “Al oír esto ellos se compungieron de corazón y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: varones, hermanos: ¿qué es lo que hemos de hacer? Respondióles Pedro: arrepentíos, dijo, y bautizaos cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”9. Tanta fue la gracia de Dios en aquel primer día, que más de tres mil de los presentes se convirtieron a la fe y recibieron el sacramento del bautismo. Perseveraban en oír la enseñanza de los apóstoles, y en la unión, y en la fracción del pan, y en la oración. 6

. San Mateo XVI, 16-19 . Hechos de los Apóstoles II, 1-8; 13-17; cf. Joel II, 28 8 . Hechos de los Apóstoles II, 32 9 . Ibíd. 37-38 7


Posteriormente, San Pedro y San Juan subían al templo a orar a la hora de nona. Había un hombre tullido desde el seno de su madre, que traían y ponían cada día a la puerta del templo, llamada la hermosa, para pedir limosna. Aquel hombre miró a los dos apóstoles, y San Pedro le dijo: “No tengo plata ni oro; pero lo que tengo eso te doy. En el nombre de Jesucristo el Nazareno, levántate y anda”10. El cojo quedó curado al instante y entró con los apóstoles en el templo alabando a Dios. Todo el pueblo quedó lleno de admiración. Por segunda vez predicó San Pedro, y convirtió a otras cinco mil personas. Mientras San Pedro hablaba al pueblo, sobrevinieron los sacerdotes, el oficial del templo y los saduceos. Indignados de que San Pedro y San Juan enseñasen al pueblo, les llevaron ante el sanedrín al siguiente día. Por esta vez, se contentaron los judíos con amenazar a los apóstoles. Pero como estos continuaban predicando y obraban prodigios, hasta el punto que la sóla sombra de San Pedro curaba a los enfermos, los saduceos echaron mano otra vez de los apóstoles y les encerraron en la cárcel pública. Ya la primera vez San Pedro y San Juan les habían contestado: “Juzgad vosotros si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros más que a Dios. Porque nosotros no podemos dejar de hablar lo que hemos visto y oído”11. En esta segunda comparecencia, ellos les declararon terminantemente que era preciso obedecer a Dios antes que a los hombres. Irritados los del sanedrín, mandaron a azotar a los apóstoles, y les conminaron que no hablasen en el nombre del Señor Jesús... Ambos apóstoles, San Pedro y San Juan, salieron contentos porque habían sido dignos de padecer ultraje por el nombre del Señor Jesús. Los que creían tenían un sólo Mapa de Palestina en los tiempos de Nuestro Señor Jesucristo corazón y una sóla alma. No había entre ellos indigentes, pues los que eran dueños de casas y de campos los vendían, y llevaban el precio al pie de los apóstoles. Así lo hizo José, llamado por los apóstoles Bernabé, esto es: “hijo de la consolación”, y que era un levita oriundo de Chipre. También, pretendiendo Ananías y Safira su mujer, dejándose vencer del demonio de la avaricia, guardar engañosamente parte del precio a San Pedro. Como este les preguntara al uno, y luego a la mujer, si era ese el precio, la mentira con que ambos esposos le contestaron se vio castigada por la muerte repentina. Gran temor se apoderó de toda la Santa Iglesia de Dios y de cuantos supieron estas cosas. Los apóstoles establecieron desde aquellos (continúa) 10 11

. Ibíd. III, 6 . Ibíd. IV, 19-20


Epílogo

I. Las profecías de Nuestra Señoradel Buen Suceso

En la iglesia del monasterio se conserva este cuadro que representa el momento en que Nuestra Señora entrega a la madre Mariana de Jesús el cordón con la medida de su altura para la realización de la santa imagen

En medio de las múltiples manifestaciones de la Madre de Dios, encontramos las apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso de Quito a Santa Mariana de Jesús Torres a comienzos del siglo XVI. Se le venera todavía hoy en día su imagen en el convento de la concepción de Quito, Ecuador donde ella se apareció. El 2 de febrero de 1634 la madre Mariana de Jesús estaba rezando delante del santo sacramento, de repente la lámpara que iluminaba delante del altar comenzó a apagarse. Cuando ella intentó no dejarla apagar, una luz sobrenatural inundó la iglesia. La Santísima Virgen María se le apareció y le dijo:


Hija querida de mi corazón, soy María del Buen Suceso, tu madre y tu protectora, que, portando mi Hijo santísimo en mi brazo izquierdo y teniendo el cetro en la mano derecha, vengo a darte una buena noticia, dentro de diez días y diez meses, tu cerrarás los ojos a la luz material de este mundo para abrirlos a la claridad de la luz eterna. Oh, si todos los mortales y las almas religiosas conocieran lo que es el cielo, lo que es la posesión de Dios, vivirían de otra manera y no rechazarían ningún sacrificio para poseerlo cada vez más. Pero ciertos se dejan enceguecer por el falso brillo de los honores y de la grandeza humana, mientras que otros lo son por el amor propio, no dudándose que ellos caen dentro de la tibieza, este mal gravísimo que impide dentro de los conventos el fervor, la humildad, la renuncia a sí mismo, la practica incesante de las virtudes religiosas y la caridad fraternal con aquella simplicidad de niño que hace las almas muy queridas a mi divino Hijo y a mí, su madre. Después de estas palabras, Nuestra Señora del Buen Suceso se puso a hablar de la orden de la Inmaculada Concepción y especialmente del convento de la concepción de Quito: Esta casa será combatida con un furor infernal para destruirla y aniquilarla; pero yo y la Providencia divina, vigilaremos para su conservación, favoreciendo por esto las virtudes practicadas por los habitantes de esta casa..., sépas también, mi hija bien amada, que mi amor maternal vigilará sobre los conventos de la orden de mi Inmaculada Concepción porque esta orden me dará mucha gloria por todas las hijas que ahí tendré. Tomaré un cuidado especial de los conventos fundados sobre esta tierra por los miembros de esta casa. Muy a menudo estarán en el punto de ser aniquilados, pero recobrarán vida milagrosamente. Uno sólo se cerrará según la voluntad de Dios, tú lo sabrás hasta cuando estés en el cielo. Y aquí Nuestra Señora del Buen Suceso comienza a explicar el sentido de la visión de Santa Mariana de Jesús Torres: La lámpara que arde delante del amor prisionero y que tú has visto apagarse tiene cinco significaciones: La primera significación es que al final del siglo XIX y durante una gran parte del siglo XX, diversas herejías abundarán sobre esta tierra entonces república libre. La luz preciosa de la fe se apagará en las almas en razón de la corrupción casi total de las costumbres (los vestidos); en estos tiempos habrá grandes calamidades físicas, morales, públicas y privadas. El número pequeño de almas que conservará el culto de la fe y de las virtudes sufrirá un cruel e indecible dolor; por este martirio prolongado, muchos de entre ellos irán a la tumba por causa de la violencia de los sufrimientos y serán contados como mártires, aquellos que se habrán sacrificado por la Iglesia y por la patria. Para librarse de la esclavitud de esas herejías, se necesitará una gran fuerza de voluntad, de la constancia, del coraje y una gran confianza en Dios, dones del amor misericordioso de mi divino Hijo, a aquellos que Él ha escogido para esta restauración. Para poner a prueba la fe y la confianza de los justos, llegará momentos donde todo parecerá perdido y paralizado, esto será entonces el feliz comienzo de la completa restauración. La segunda significación es que mis comunidades estarán desiertas; ellas serán sumergidas en un mar sin fondo de amargura y parecerán ahogadas en las tribulaciones. Cuántas verdaderas vocaciones se perderán por


falta de dirección espiritual hábil, prudente para formarlas. Las maestras de novicias tendrán que ser almas de oración y conocer la diversidad de espíritus. La tercera significación es que en este tiempo, la atmósfera estará llena del espíritu de impureza que, como un mar inmundo, inundará las calles, las plazas y los lugares públicos. Esta libertad será tal que no habrá más en el mundo un alma virgen. La masonería, que en este tiempo estará en el poder, emanará leyes inicuas con el objetivo de abolir el sacramento del matrimonio, haciendo fácil para todos vivir en el pecado, animando la procreación de hijos ilegítimos nacidos sin la bendición de la Iglesia. La cuarta significación es que, habiéndose apoderado de todas las clases sociales, las sectas tendrán, con una gran habilidad, la oportunidad de entrar dentro de los hogares para hacer perder hasta los niños (mediante la televisión). El demonio se glorificará de alimentarse de una manera pérfida del corazón de los niños. Es escasamente que la inocencia infantil subsistirá. De esta forma las vocaciones sacerdotales se perderán, esto será una verdadera calamidad. Los sacerdotes se alejarán de sus deberes sagrados y se desviarán del camino trazado por Dios. Entonces, la Iglesia sufrirá la noche oscura a causa de la ausencia de un prelado y de un padre que vigile con amor, dulzura, fuerza y prudencia, y muchos de entre ellos perderán el espíritu de Dios, poniendo en gran peligro sus almas. Ora con insistencia, grita sin fatigarte y llora sin cesar con lágrimas amargas dentro del secreto de tu corazón, pidiendo a nuestro Padre del cielo que, por amor por el corazón eucarístico de mi santísimo Hijo, por su preciosa sangre derramada con tanta generosidad y por las profundas amarguras y los sufrimientos de su pasión y de su muerte, que Él tome en piedad a sus ministros y que Él ponga fin a tiempos tan funestos, enviando a la Iglesia el prelado que deberá restaurar el espíritu de sus sacerdotes (José Simón Pedro). Este hijo que yo quiero, aquel que mi divino Hijo y yo amamos con un amor de predilección, lo llenaremos de muchos dones, de humildad de corazón, de la docilidad a las diversas inspiraciones, de fuerza para defender los derechos de la Iglesia y de un corazón con el cual se ocupará como un nuevo Cristo de los grandes como de los pequeños sin despreciar al más miserable. Él conducirá con una dulzura toda divina las almas consagradas al servicio divino dentro de los conventos sin hacerles pesado el yugo del Señor. Él tendrá en su mano la balanza del santuario para que todo se haga con peso y medida, a fin de que Dios sea glorificado. Este prelado y padre será el contrapeso de la tibieza de las almas consagradas dentro del sacerdocio y la religión. Satanás se apropiará esta tierra por la culpa de gente sin fe que, como una nube negra, oscurecerán el cielo límpido de la república consagrada al Santísimo Corazón de mi Divino Hijo. Esta república (Colombia), porque habrá dejado entrar en ella todos los vicios, sufrirá toda suerte de castigos, la peste, el hambre, la discordia, la apostasía y la pérdida de muchas almas.Y para disipar estas nubes negras que impiden el día radiante de la libertad de la Iglesia, habrá una guerra espantosa donde correrá la sangre de nativos y extranjeros, de sacerdotes seculares y regulares, y también de religiosas. Esta noche será muy horrible al punto que la maldad parecerá triunfar. Entonces, llegará mi hora, de manera sorpresiva destruiré el orgullo de Satanás, poniéndolo bajo mis pies, encadenándolo dentro del abismo infernal, dejando al fin la Iglesia y la patria liberadas de su cruel tiranía.


Y la quinta significación es que las personas que poseen grandes riquezas verán con indiferencia la Iglesia oprimida, la virtud perseguida, el mal triunfar. No emplearán sus riquezas para combatir el espíritu del mal y para restaurar la fe. El pueblo se volverá indiferente en las cosas del buen Dios, tomando el espíritu del mal, y se dejarán arrastrar a todos los vicios y pasiones. Ah, mi querida hija, si se te hubiera dado vivir en estos tiempos funestos, morirías de dolor, viendo realizarse todo lo que se te ha anunciado. Es tan grande el amor que mi santísimo Hijo y yo tenemos por esta tierra, nuestra propiedad, que nosotros desearíamos aplicar tus sacrificios y buenas obras para disminuir la duración de una catástrofe tan terrible”1

II. Las profecías sobre los últimos Sumos Pontífices II. I. Profecía De Summis Pontifícibus Esta profecía “sobre los sumos pontífices” fue escrita en 1139 por San Malaquías (1094-1148), arzobispo de Armagh, Irlanda del Norte. San Malaquías durante su primera visita a Roma tuvo una visión sobre la colina “gianicolo”, en la cual vio las sucesiones papales y los 112 lemas en latín que describían, magníficamente, a cada uno de los 113 Papas que ocuparían el trono del Apóstol San Pedro, a partir de Celestino II (1144) y hasta el último Papa, que será uno semejante al Apóstol San Pedro, quien retoma en Roma las llaves de la Santa Iglesia Católica y las entrega después a Nuestro Señor Jesucristo en Jerusalén en su parusía o su segunda venida. Y a quien describe como Petrus Romanus; atribuyéndole a este último Papa no un lema, sino todo un parágrafo, escrito también en latín. Mientras que San Malaquías tenía la visión, pronunciaba los lemas, y un monje que lo acompañaba lo escuchaba y los escribía. Según algunos, esta profecía han sido escrita con la colaboración inspirada de San Bernardo de Claraval quien la recopila. La profecía de San Malaquías se refiere en su mayoría al lugar de origen de los pontífices, al escudo y también a eventos históricos que caracterizaron su pontificado. La profecía llegó solo a conocimiento del público en 1595 y fue publicada en el libro Lignum vitae, ornamentum et decus Ecclesiae por el monje benedictino Arnold de Wyon. A continuación describimos los últimos seis lemas y el último Papa a los cuales hace referencia esta profecía: 107. San Juan XXIII. (1958-1963). Pastor et nauta. Pastor y navegante. Angello Roncalli fue patriarca de Venecia, Italia, ciudad puerto marítimo de Europa. Pastoreó y guió el Concilio Ecuménico Vaticano II. 108. San Pablo VI. (1963-1978). Flos florum. Flor de flores. Giovanni Battista Montini usaba en su escudo papal tres flores de lis. Y la flor de lis es considerada como la principal de todas las flores. 1

. Cf. Madera para Esculpir la Imagen de una Santa o Rasgos Biográficos, Revelaciones, Profecías, Confidencias con la Santísima Virgen del Buen Suceso, de la Venerable Madre Mariana Francisca de Jesús Torres y Berriochoa. Monseñor Dr. Luis E. Cadena y Almeida. Ed. Librería Espiritual. Quito, Ecuador. 1987. Págs. 9-11


109. Beato Juan Pablo I. (1978). De medietate lunae. De la media luna. Albino Luciani fue ordenado sacerdote (7 de julio de 1935), elegido obispo de Venecia, Italia (15 de diciembre de 1958), designado como patriarca de dicha ciudad (15 de diciembre de 1969) y elegido Papa (26 de agosto de 1978) durante el día astronómico de la media luna. Su pontificado fue muy corto, duró un ciclo de la luna, gobernó la Santa Iglesia Católica del 26 de agosto al 28 de septiembre de 1978. 110. San Juan Pablo II. (1978-2005). De labore solis. De los trabajos del sol. Karol Wojtyla nacido en Polonia, un país del Este de Europa, ha sido el Papa que más países del mundo ha visitado llevando la “buena nueva” del evangelio. Su nacimiento y su muerte fueron durante un eclipse solar. 111. Benedicto XVI. 112. Francisco. (2005-2024). Caput nigrum. Cabeza negra. Josef Ratzinger tiene en su escudo papal la cabeza de moro de Frisinga y renunció al papado para llevar una vida oculta dentro del Estado Ciudad del Vaticano. Y Jorge Mario Bergoglio es un Papa de la orden de los jesuitas. Según declaraciones del arzobispo alemán Georg Gänswein, el Papa con su renuncia ha convertido el pontificado en “un ministerio alargado, con un miembro activo y un miembro contemplativo”, en casi un ministerio en común. Esto hace que los dos Papas compartan el mismo lema Papa negro. 113. Pío XIII. Gloria olivae. La gloria del olivo. Da su sangre, fuera de Roma, por la incorporación del pueblo de Israel dentro del cristianismo, ya que el olivo es el símbolo de la alianza entre Dios y su pueblo. Esta frase hace referencia a la grandeza de su martirio. José Simón Pedro. In psecutione extrema S. R. E. sedebit Petrus Romanus, qui pascet oves in multis tribulationibus: quibus transactis civitas septicollis (Roma) diruetur, et Judex tremendus judicavit populum suum. Finis. Al final de la Santa Iglesia Romana se sentará Pedro Romano, quien pastoreará a la grey en muchas tribulaciones: y cuando esto pase la ciudad de siete colinas (Roma) será destruida, y el Juez tremendo juzgará a su pueblo. Fin. Restaura el dogma de la fe cristiana y gobierna la Santa Iglesia Católica durante la gran tribulación y el reinado del Anticristo. Prepara a Israel para el regreso de Cristo. El profeta Elías. El más santo de todos

II. II. Profecía De magnis tribulationes et statu Ecclesiae Editada en Venecia, Italia en 1527. La profecía “sobre las grandes tribulaciones y el estado de la Iglesia” es atribuida al Monje de Padova; ella sintetiza la razón del pedido que la Santísima Virgen María hizo a Sor Lucía de revelar el tercer secreto de Fátima a más tardar en el año de 1960 y complementa los últimos seis lemas y el último Papa de la profecía de San Malaquías: San Juan XXIII: hombre de gran humanidad y de hablado francés. Papa Roncalli por su humanismo fue llamado el Papa bueno, y representó por muchos años la Iglesia de Roma en París, Francia. Se cree que fue engañado.


San Pablo VI: la sombra del Anticristo comenzará a oscurecer la ciudad eterna. Papa Montini el 29 de junio de 1972 dijo: “¡tengo el presentimiento que por un resquicio ha entrado el humo de Satanás dentro de la Iglesia, se creía que después del Concilio Ecuménico Vaticano II vendría una jornada de sol para la historia de la Iglesia, llegó, en cambio, una jornada de nubes, de tempestad, y de oscuridad!”. Se dice que fue suplantado por un sosia. Beato Juan Pablo I: pastor de la laguna; tu reinado será tan breve como el de la estrella fugaz. Papa Luciani venía de la ciudad de Venecia, Italia, ciudad que está localizada dentro de la laguna que lleva su nombre; y duró en el pontificado solo 33 días. Se afirma que murió envenenado. San Juan Pablo II: vendrá de lejos y manchará la piedra con su sangre (...). Y será arrancado de la vida. Papa Wojtyla venía de la ciudad de Cracovia en Polonia; el 13 de mayo de 1981 sufrió un atentado en la Plaza de San Pedro, donde su sangre fue esparcida; su muerte, el 2 de abril de 2005, fue agonizante, por sufrir el parkinson muchos años a causa del atentado. Benedicto XVI - Francisco: será un sembrador de paz y de esperanza en un mundo que vive sus últimas esperanzas. Papa Ratzinger y Papa Bergoglio se presentaron en sus viajes apostólicos como peregrinos y mensajeros de paz. Y siempre hablaron de la esperanza en las promesas hechas por Nuestro Señor Jesucristo a la humanidad, y que está siendo destruida por la ingeniería social anticristiana o neoateísmo, que no le ofrece ni la salvación ni la vida eterna al hombre, pero sí, su perdición y condenación eterna. El primero renunció a seguir siendo Papa y el segundo fue depuesto como Papa. Pío XIII: él vendrá a Roma de tierras lejanas para encontrar la tribulación y la muerte. En él se cumple la visión de la primera parte del tercer secreto de Fátima, y que fue revelada el 26 de junio de 2000 por el Estado Ciudad del Vaticano. Muere asesinado José Simón Pedro: cuando el hombre llegue a la luna, grandes cosas sucederán en la tierra, Roma será abandonada, como los hombres abandonan a la vieja megera, y del coliseo no quedará más que una montaña de piedras envenenadas. Consagra Rusia al Corazón Inmaculado como lo pidió la Santísima Virgen María en Fátima. Huye de Roma y reina en Jerusalén2. (Continúa) 2

. Cf. Estas profecías sobre los últimos Sumos Pontífices revelan el cumplimiento del misterio que se encuentra escrito en el capítulo XVII del libro del apocalipsis referente a los siete reyes y cuya interpretación sería la siguiente: “Y son siete reyes, cinco han caído (San Juan XXIII, San Pablo VI, Beato Juan Pablo I, San Juan Pablo II y Benedicto XVI–Francisco), uno es (Pío XIII) y el otro aún no ha venido (José Simón Pedro); y cuando venga, es necesario que permanezca poco tiempo. Y la bestia que era y no es, es el octavo rey (Judas Iscariote quien resucita: el Anticristo) y es uno de los siete (el Anticristo desplaza a los siete, es decir, el sexto pasa a formar parte del quinto, porque es su prolongamiento y son uno solo, y el séptimo pasa a ser el sexto, quien dura poco tiempo después de la muerte del quinto, y transmite las llaves al séptimo quién será el último Papa) y va a la perdición (el Anticristo hará padecer la última persecución a la Santa Iglesia Católica: la gran tribulación, y tendrá su sede en Roma al final del séptimo a quien expulsa de Roma (Kajeton), y después será vencido, encadenado y arrojado por Nuestro Señor Jesucristo, en su segunda venida, por mil años al fuego eterno del infierno)”. Apocalipsis XVII, 10-11; ver: lista cronológica de los Papas. 259. San Juan XXIII. Pág. 154. 260. San Pablo VI. Págs. 154-155. 261. Beato Juan Pablo I. Pág. 155. 262. San Juan Pablo II. Págs. 155-157. 263. Benedicto XVI. Págs. 157-169. 264. Francisco. Págs. 169-219; las dos columnas. Págs. 621-622


Conclusión

I. La Prelatura personal San Simón Pedro

San Juan XXIII celebrando la Santa Misa tridentina

Hago un apremiante llamamiento a la tierra. Llamo a los verdaderos discípulos del Dios vivo que reina en los cielos. Llamo a los verdaderos imitadores de Jesucristo, mi divino Hijo, hecho hombre, el único y verdadero salvador de los hombres. Llamo a mis hijos, mis verdaderos devotos, a aquellos que se me han consagrado para que yo los conduzca a mi divino Hijo, a los que llevo, por así decir, en mis brazos, y que viven de mi espíritu. En definitiva, llamo a los Apóstoles de los Últimos Tiempos, a los fieles discípulos de Jesucristo, mi divino Hijo, que viven en el desprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y la humildad, en el silencio, la oración, la mortificación, la castidad y la unión con Dios, el sufrimiento y son desconocidos del mundo. Ha llegado el tiempo para que salgan e iluminen la tierra. Id y mostrad que sois mis hijos amados. Estoy con vosotros y en vosotros, mientras vuestra fe sea la luz que os ilumina en estos días de desgracias. Que vuestro celo os haga hambrientos de la gloria y el honor de Jesucristo, mi divino Hijo. Combatid, hijos de luz, pequeños en número, pues ahí está el tiempo de los tiempos, el fin de los fines1. 1

. Cf. Mensaje de la Santísima Virgen María dado el 19 de septiembre de 1846 a Mélanie Calvat, vidente de la aparición de la Santísima Virgen María en La Salette, Francia. Los Apóstoles de los Últimos Tiempos, así los llama María Santísima en su mensaje, y que fueron proféticamente anunciados a principios del siglo XVIII por San Luis María Grignion de Monfort. Una orden religiosa que será creada por el último Papa al final de los


En la cuaresma de la ciudad de Roma que tuvo lugar el 22 de febrero de 1962 en la basílica Vaticana; el Papa San Juan XXIII presentó al mundo la constitución apostólica Veterum sapientia, dedicada al estudio y uso de la lengua latina. Texto fundamental, no sólo por la solemnidad con que fue promulgado en la festividad de la cátedra de San Pedro, sino también por el momento elegido: la fase preparatoria del Concilio Ecuménico Vaticano II. San Juan XXIII subrayaba en dicho documento la importancia del empleo del latín, lengua viva de la Iglesia, recomendando que las disciplinas más importantes de la Iglesia se impartiesen en latín, así que como antes de comenzar los estudios eclesiásticos, los aspirantes al sacerdocio debían “ser instruidos con sumo cuidado en la lengua latina por profesores expertos, con métodos adaptados y durante un período razonable”. El sumo pontífice afirmaba: “puesto que el empleo del latín se somete en nuestros días a discusión en muchos sitios, y muchos preguntan el pensamiento de la Santa Sede a este respecto, hemos decidido dar oportunas normas, que se enuncian en este solemne documento, para que se mantenga el antiguo e ininterrumpido uso de la lengua latina y, donde haya caído en abandono, sea absolutamente restablecido”. Explicaba el Papa que la Iglesia “exige por su misma naturaleza una lengua universal, inmutable y no popular". La Iglesia es una sociedad perfecta, y como toda sociedad necesita un instrumento único de comunicación para su gobierno; pero al ser una sociedad supranacional, no puede servirse de un idioma nacional. Tiene que (continúa)

San Pablo VI celebrando la forma extraordinaria del rito romano tiempos, para conservar el sacrificio perpetuo, combatir y derrotar la iniquidad revolucionaria de la ingeniería social anticristiana o neoateísmo, del modernismo y de la apostasía que quieren cancelar la tradición católica. Para así fortalecer y preparar a la Santa Iglesia Católica ante la venida del Anticiristo. San Juan V, 43. Todo esto mediante una correcta interpretación y aplicación de la constitución Sacrosanctum Concilium sobre la sagrada liturgia que el Concilio Ecuménico Vaticano II promulgó el 3 de diciembre de 1963; ver: la Santa Iglesia Católica en el siglo XX. Págs 117-118; del sacramento de la eucaristía. Págs 241-292; ¿por qué la Santa Misa mejor debe ser en latín? Págs. 362-365; la Santa Misa tradicional. Págs. 365-377; la Santa Misa del santo padre Pío. Págs 378-385; el modernismo: encíclica Pascendi de Su Santidad San Pío X. Págs. 516555; breve examen crítico del novus ordo missae. Págs. 592-612; estadística de una pérdida de la fe católica. Págs. 613-614; las profecías sobre los últimos Sumos Pontífices. 618-620; traditionis custodes. Págs. 663670; conclusión. . La consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María. Págs. 676-678; anexo. Págs. 679-708; bibliografía. Vídeos de referencia. Tercer secreto de Fátima: el asesinato del Papa y ‫פיטר הרומאי‬. Pág. 720


II. La Consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María

Representación de la aparición de la Santísima Virgen María a Sor Lucía el 13 de junio de 1929 en el convento de Tuy en Pontevedra, España

En agosto de 1931 en Rianjo, España, Nuestro Señor Jesucristo dirigió estas terribles palabras a Sor Lucía: “participa a mis ministros, que en vista de seguir el ejemplo del rey de Francia, en la dilatación de la ejecución de mi petición, también lo han de seguir en la aflicción”3. 3

. Cf. Nuestro Señor Jesucristo con estas palabras manifiesta a Sor Lucía la desobediencia que han hecho los Papas, desde Pío XI hasta Francisco, de consagrar Rusia al Corazón Inmaculado de su Santísima Madre, y les anuncia el castigo por esta desobediencia. En primer lugar con la guerra y las persecuciones a la Iglesia llevadas a


Las carmelitas del convento de Coímbra, Portugal, publicaron en el año 2013 una biografía de Sor Lucía de Fátima titulada: “Un camino bajo la mirada de María”. Esta biografía tiene “documentos inéditos” entre ellos el siguiente relato de una terrible visión que tuvo Sor Lucía de Fátima sobre el gran castigo de Dios al mundo. Hacia las 4 de la tarde del día 3 de enero de 1944 –relata Sor Lucía–, mientras rezaba en la capilla del convento ante el sagrario, “pedí a Nuestro Señor Jesucristo que me hiciese conocer cuál era su voluntad”, y con el rostro entre las manos esperaba alguna respuesta: “sentí entonces que una mano amiga, afectuosa y materna, me toca el hombro. Levanto la mirada y veo a la querida Madre del Cielo”. La Virgen le dice: “no temas, quiso Dios probar tu obediencia, fe y humildad. Queda en paz y escribe lo que te mandan, pero no aquello que te es dado comprender de su significado”. Le instruye guardar lo que irá a escribir en un sobre lacrado y anotar por fuera de este “que sólo puede ser abierto a más tardar en 1960”. Enseguida, prosigue Sor Lucía, “sentí el espíritu inundado por un misterio de luz que es Dios y en Él vi y oí: la punta de la lanza como llama que se desprende, toca el eje de la tierra. Ella se estremece: montañas, ciudades, pueblos y aldeas con sus habitantes son sepultados. El mar, los ríos y las nubes salen de sus límites, desbordándose, inundando y arrastrando en un remolino, casas y gente en un número que no se puede contar, es la purificación del mundo, por el pecado en el cual está inmerso. –¡El odio, la ambición, provocan la guerra destructora!–”. Después sentí en el palpitar acelerado del corazón y en mi espíritu el eco de una voz suave que decía: “en el tiempo, una sola fe, un solo bautismo, una sola Iglesia, Santa, Católica, Apostólica. –En la eternidad, ¡el cielo! –. Esta palabra cielo llenó mi corazón de paz y felicidad, de tal forma que, casi sin darme cuenta, me quedé repitiendo por mucho tiempo: el cielo, el cielo, el cielo”. Alentada por estas maravillosas palabras finales, Sor Lucía cobró fuerzas para escribir el tercer secreto, tal como la Santísima Virgen María le había ordenado: “apenas pasó la mayor fuerza de lo sobrenatural, fui a escribir y lo hice sin dificultad, el día 3 de enero de 1944, de rodillas apoyada sobre la cama que me sirvió de mesa. Ave María”. Así concluye el relato manuscrito de la visión4. (Continúa) cabo por la ingenierá social anticristiana o neoateísmo, que ha sido el motor de la revolución rusa de 1917 y de la revolución industrial en Estados Unidos en 1929, que ha esparcido sus errores por el mundo según las palabras de la Santísima Virgen María a los videntes de Fátima el 13 de julio de 1917, y que ha impedido que se haga esta consagración. En segundo lugar el asesinato del Papa, y que es el cumplimiento de la primera parte del tercer secreto de Fátima, que consiste en la visión que Sor Lucía tuvo y que escribió el 3 enero de 1944 y del que el Estado Ciudad del Vaticano publicó la primera parte el 26 de junio de 2000. Porque por no haber consagrado el rey Luis XIV Francia al Sagrado Corazón, como Nuestro Señor Jesucristo se lo pidió a través de las apariciones de Paray Le Monial en 1689, los errores de la revolución francesa, 100 años después, decapitaron a su sucesor el rey Luis XVI en 1793, así también ahora 100 años después de las apariciones de Fátima, este nuevo pedido de Nuestro Señor Jesucristo, a través de su Santísima Madre, de consagrar Rusia a su Corazón Inmaculado, tampoco el Papa lo ha realizado, y la visión de Sor Lucía de la primera parte del tercer secreto de Fátima muestra el asesinato de un obispo vestido de blanco que los videntes tuvieron el presentimiento que se trataba del santo padre; ver: la Santa Iglesia Católica en el siglo XX. Págs. 117-118; cronología de una desobediencia. Agosto de 1931. Pág. 571. El 13 de mayo de 1981. Pág. 581. El 26 de junio de 2000. Págs. 586-587; la misión de Sor Lucía. Pág. 590 4 . Cf. Un Camino bajo la Mirada de María. Pág. 267; ver: el testimonio de Sor Lucía. ¡Rusia se convertirá! 13 de julio de 1917. Págs. 562-564; cronología de una desobediencia. Págs. 573-589; la misión de Sor Lucía. Pág. 590


“Y Él les dijo: escuchad mis palabras: Si alguno de vosotros es profeta, Yo Yahvé le doy a conocer en visión o le hablo en sueños”. Números XII, 6

“El que da Fe de estas palabras dice: ¡sí, vendré pronto! Amén. ¡Ven, Señor Jesús! La gracia del Señor Jesús esté con todos vosotros. ¡Amén!”. Apocalipsis XXII, 20


Oración al Corazón Inmaculado de María

“Celestial Madre e Inmaculada, nosotros nos refugiamos, animados de una confianza filial y de un impulso de amor, junto a tu Corazón Inmaculado y maternal, para alabarlo y glorificarlo, y para invocar su poderosa intercesión. Este humilde honor que dirigimos a ti, lo asociamos al esplendor de las alabanzas que te dirigen sin cesar y con un celo infatigable todos los coros angélicos del cielo, y tus fieles servidores, y sobre todo a la insuperable glorificación de la cual te rodea siempre la Santísima Trinidad; Tú, quien Ella se ha elegido por Hija, Madre y Esposa suya. Acuérdate de nosotros que somos tus hijos, oh Santísima Virgen Corazón Inmaculado de María Santísima, María, de nosotros que “¡proteged nuestro libro Sancta Ecclesia Dei!” suspiramos y gemimos en este valle de lágrimas, y que te suplicamos, humildemente, y llenos de confianza, nos concedas por medio de esta oración esta gracia (protege esta obra, y que ella sirva para el triunfo de tu Corazón Inmaculado, como Tú lo prometiste en Fátima). Dígnate obtenérnosla de Dios, por Jesucristo, tu Hijo, Señor Nuestro. Amén”1

1

. Cf. Esta Oración ha sido tomada del libro María, Reina Victoriosa del Mundo. Sor María Natalia. Ed. Du Parvis. Hauteville, Suiza. 1989. Pág. 219


Oración al Patriarca San José

“A vos recurrimos en nuestra tribulación, bienaventurado San José, y después de haber implorado el auxilio de vuestra santísima esposa, os solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por el afecto que os unió a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, por el amor paternal que profesasteis al Niño Jesús, os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que Nuestro Señor Jesucristo conquistó con su sangre, y que nos socorráis con vuestro poder en nuestras necesidades. Proteged, oh prudentísimo custodio de la divina familia, el linaje escogido de Nuestro Señor Jesucristo; preservadnos, padre amantísimo, de todo contagio de error y de corrupción; sednos propicio y asistidnos siempre desde el cielo, poderosísimo protector Gloriosísimo Patriarca San José, “¡defended nuestro libro Sancta Ecclesia Dei!” nuestro, en el combate que al presente libramos contra el poder de las tinieblas. Y del mismo modo que, en otra ocasión, librasteis del peligro de la muerte al Niño Jesús, defended ahora a la Santa Iglesia de Dios, contra las acechanzas de sus enemigos y contra toda adversidad. Amparad a cada uno de nosotros con vuestro perpetuo patrocinio, a fin de que, siguiendo vuestros ejemplos, y sostenidos por vuestros auxilios, podamos vivir santamente, morir piadosamente y obtener la felicidad eterna del cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén”1

1

. Cf. Oración tradicional a San José


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Al final mi Corazón Inmaculado triunfará.

El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será dado al mundo algún tiempo de paz. En Portugal se conservará el dogma de la fe, etc… Fátima. XIII-VII-MCMXVII

“Acordaos de la Ley de Moisés, mi siervo, a quien intimé en el Horeb mandamientos y preceptos para todo Israel. He aquí que os enviaré al profeta Elías, antes que venga el día grande y tremendo de Yahvé. Él convertirá el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres; no sea que Yo viniendo hiera la tierra con el anatema”. Malaquías IV, 4-6



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