Page 1

hospicio


hospicio


Nos necesitamos el uno al otro cuando vamos a morir, y contar con manos amables que nos preparen para el viaje. George E. Odell


Prefacio Cuando los abuelos, padres, e incluso los niños morían en casa, la muerte era una presencia ineludible en nuestras vidas. Hoy en día, privados de aquella intimidad por las frías, invasivas, mecánicas y antisépticas recámaras de los hospitales, hemos perdido contacto con lo natural e incluso con lo sacramental que la muerte puede ser. Cuando rehuimos a la muerte renunciamos a algo precioso: a un sentido de la vida que reconoce la muerte, que eleva lo humano a lo humanitario y que reconcilia a los seres humanos con la pérdida humana. Cuando la muerte o el morir llama a nuestra puerta, limpia nuestro espíritu de toda mezquindad cual un viento vigorizante. Nos conecta con los otros. Más alerta frente a la fragilidad de la vida despertamos de nuevo ante su carácter precioso. Ser humano significa querer y el cuidado del moribundo mueve a la forma más elocuente de cariño imaginable. Ver nuestras propias lágrimas reflejadas en los ojos de otro es la más sagrada de las intimidades. No podemos protegernos de la pérdida. Solo podemos protegernos de la muerte del amor. Sin amor nada importa. Divide tu vida en un millón de pedazos y pregúntate a ti mismo cuál parte de auténtico valor habrá de perdurar luego de que te hayas ido. Aquellas piezas que resistan la prueba llevarán el signo del amor. Sin amor nos quedamos con el doloroso vacío del remordimiento, ese hueco pavoroso que el amor habría ocupado. El acto de liberar a un ser querido de toda obligación mientras yace muriendo, decirle que todo va a estar bien, que está seguro, que lo amamos y que ahora puede continuar su camino, es el regalo más bello de la vida y la expresión final del amor incondicional. Dejamos ir para salvar la vida. Tal es la historia que se revela cuadro a cuadro en este maravilloso libro. Un hombre muere. Le han sido otorgados nada más que unos pocos, dulces días de vida. Su esposa e hijos se reúnen junto a su lecho. Recuerdan. Se toman de las manos, ríen, lloran, aguardan. Sus corazones trémulos de amor. Estas imágenes cuentan la historia más profunda de la vida y cada una contiene el mismo significado. La respuesta más elocuente al “no” de la muerte, es el “sí” del amor. Polvo al polvo. Corazón a corazón.

Forrest Church Ministro de Teología Pública Iglesia Unitaria de Todas las Almas New York, New York


martes


martes


miĂŠrcoles


miĂŠrcoles


jueves


jueves


viernes


viernes


viernes


sรกbado


domingo


lunes


martes


martes


martes


miĂŠrcoles


miĂŠrcoles


jueves


viernes


viernes


viernes


viernes


viernes


Las fotografías de este libro fueron tomadas por Damon Brandt durante un período de diez días. Este libro está dedicado a mi madre Priscilla Weaver Brandt, mi hermana, Mia Drake Brandt, y al staff del Hospicio Cabrini de Nueva York. Traducción al español a cargo de Gustavo J. Carvajal A. © 2016 Salt Mine Projects, All rights reserved


HOSPICO  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you